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  • Exclusiva | Ludmila Da Silva deja Chicago y jugará en el San Diego Wave

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    ⬛️ La ex del Atlético de Madrid volverá a cambiar de escenario en la élite del fútbol femenino internacional. La internacional brasileña, una de las futbolistas más determinantes de la última década en Europa y Estados Unidos, dejará el Chicago Red Stars para convertirse en nueva jugadora del San Diego Wave en las próximas fechas.

    Una operación que se encuentra ya en su fase final y que vuelve a situar a “El Partido de Manu” un paso por delante del resto, confirmando una vez más la fiabilidad de un medio que se ha acostumbrado a anticipar movimientos de mercado antes que nadie, siempre desde el respeto al tiempo de las protagonistas y bebiendo de fuentes directas y contrastadas dentro del ecosistema del fútbol femenino internacional.

    La noticia, adelantada en exclusiva por “El Partido de Manu” supone un nuevo capítulo en la carrera de una futbolista que dejó huella en el Atlético de Madrid, que se consolidó como referente en la NWSL y que ahora afronta un reto ambicioso en uno de los proyectos más sólidos y reconocibles del fútbol femenino estadounidense.

    Ludmila no es una jugadora más. No lo fue nunca. Ni en Brasil, ni en España, ni en Estados Unidos. Tampoco lo será ahora en San Diego. Su nombre arrastra historia, contexto, rendimiento y una manera muy concreta de entender el juego: velocidad, verticalidad, desborde y carácter competitivo. Su fichaje por el Wave no responde a una oportunidad de mercado aislada, sino a una apuesta deportiva clara por una futbolista capaz de marcar diferencias inmediatas en una liga que exige impacto desde el primer minuto.

    Este movimiento no puede entenderse sin mirar atrás, sin repasar la trayectoria de Ludmila Da Silva, sin contextualizar su paso por el Atlético de Madrid, su influencia en el crecimiento del fútbol femenino español y su posterior consolidación en la NWSL como una de las atacantes más respetadas del campeonato. Tampoco puede separarse del momento que vive “El Partido de Manu”, un medio que ha hecho de la anticipación, la credibilidad y el rigor sus principales señas de identidad.

    Porque esta exclusiva no es un hecho aislado. Es la continuación de una línea editorial que ya dio en el clavo con movimientos como las llegadas de Amaiur Sarriegui o Maca Portales al Atlético de Madrid, cuando todavía eran simples rumores en corrillos y pasillos, y que hoy se confirman como ejemplos de una forma de trabajar que prioriza la información bien contrastada frente a la prisa por publicar.

    Ludmila llegó al Atlético de Madrid en un momento clave de la historia reciente del club rojiblanco. Era una apuesta internacional, una futbolista diferente, explosiva, con una capacidad de desborde que no abundaba en la Liga Iberdrola de entonces. Su impacto fue inmediato. No solo por los goles, que llegaron, sino por todo lo que generaba a su alrededor. Defensas condicionadas, espacios liberados, partidos que cambiaban de guion en cuanto recibía el balón y encaraba.

    Durante su etapa en el Atlético, Ludmila se convirtió en una de las futbolistas más reconocibles del equipo. Fue parte activa de un proyecto que peleó títulos, que se midió de tú a tú con los grandes de Europa y que ayudó a consolidar al club como una referencia estable en la élite. Su fútbol conectó con la grada, con el vestuario y con una manera de competir muy identificable con el ADN atlético.

    Pero también fue una etapa exigente, intensa, marcada por la presión competitiva y por la evolución constante del fútbol femenino español. Ludmila siempre respondió desde el compromiso y la profesionalidad, incluso en los momentos más complejos. Su salida del Atlético no fue un adiós cualquiera. Fue el cierre de una etapa importante tanto para la jugadora como para el club, y el inicio de una nueva aventura que la llevó al otro lado del Atlántico.

    La NWSL apareció como el siguiente paso lógico. Una liga en expansión, con un ritmo altísimo, con estadios llenos y con una exigencia física y mental diferente a la europea. Ludmila aterrizó en el Chicago Red Stars con la etiqueta de futbolista contrastada, pero también con el desafío de adaptarse a un contexto completamente distinto. Y lo hizo. No sin dificultades, como le ocurre a cualquier jugadora que cruza continentes, pero con la personalidad suficiente para hacerse un nombre propio.

    En Chicago, Ludmila aportó experiencia, liderazgo ofensivo y una amenaza constante por banda. Su juego encajó en una liga que valora la verticalidad y la intensidad, y su presencia fue clave en muchos tramos de la competición. Sin embargo, el fútbol femenino, como cualquier deporte profesional, es movimiento constante. Los proyectos evolucionan, las prioridades cambian y las jugadoras buscan entornos donde seguir creciendo y sintiéndose importantes.

    Es ahí donde aparece el San Diego Wave. Un club joven, pero con una identidad muy clara desde su nacimiento. Un proyecto que ha sabido atraer talento, construir una base sólida y conectar con su afición desde el primer día. San Diego no es una plaza cualquiera en la NWSL. Es un destino ambicioso, con aspiraciones reales y con una estructura que cuida cada detalle.

    La llegada de Ludmila encaja perfectamente en ese contexto. No es un fichaje de relleno. Es una incorporación estratégica. Una futbolista que aporta experiencia internacional, que conoce la liga, que entiende la exigencia del día a día y que puede marcar diferencias tanto como titular como en momentos clave desde el banquillo. Su perfil complementa una plantilla pensada para competir por todo.

    Desde El Partido de Manu, la información se ha trabajado con cautela, respeto y confirmaciones cruzadas. La operación está avanzada y, salvo giro inesperado, se hará oficial en las próximas fechas. No se trata de una filtración apresurada ni de una especulación. Es una exclusiva construida sobre hechos, conversaciones y un conocimiento profundo del mercado internacional.

    Y aquí es donde el medio vuelve a reivindicar su lugar.

    “El Partido de Manu” no compite por ser el más rápido, sino por ser el más fiable. Por contar las historias antes de que se hagan públicas, pero cuando están listas para ser contadas. Por explicar el porqué de los movimientos, no solo el qué. Por dar contexto, memoria y sentido a un fútbol femenino que necesita análisis tanto como titulares.

    La credibilidad no se construye de un día para otro. Es el resultado de años de trabajo, de presencia constante, de escuchar más de lo que se habla y de respetar los tiempos del deporte y de las personas que lo protagonizan. Anticipar fichajes como los de Amaiur Sarriegui o Maca Portales al Atlético de Madrid no fue casualidad. Fue consecuencia directa de una red de fuentes fiables, de una lectura correcta del mercado y de una manera honesta de ejercer el periodismo deportivo.

    Esta exclusiva sobre Ludmila Da Silva se suma a esa trayectoria. No para alimentar el ego del medio, sino para reafirmar una forma de hacer las cosas. Porque detrás de cada noticia hay horas de trabajo invisible, de comprobaciones, de silencios necesarios y de decisiones editoriales que no siempre son fáciles.

    Ludmila afronta ahora un nuevo reto. San Diego será su casa en esta nueva etapa, un lugar donde volver a sentirse protagonista, donde seguir compitiendo al máximo nivel y donde aportar todo lo que su fútbol aún tiene por ofrecer. A sus 30 años, llega en plena madurez deportiva, con un bagaje que pocas futbolistas pueden igualar y con la ambición intacta.

    Para el fútbol femenino, este tipo de movimientos son una muestra más de su crecimiento. Jugadoras que se mueven entre continentes, ligas que compiten por atraer talento, proyectos que se consolidan y medios especializados que acompañan ese proceso desde la información y el análisis.

    “El Partido de Manu” cerró 2025 con 37.073 visitas y 24,2 mil visitantes únicos, unas cifras que no son solo números, sino reflejo de una comunidad que crece, que confía y que encuentra en este espacio una manera diferente de entender y contar el fútbol femenino. Un crecimiento sostenido y significativo respecto a los 20,5 mil visitantes registrados en 2024, que confirma que el camino elegido es el correcto.

    No es solo una cuestión de audiencias. Es una cuestión de identidad. De saber quién eres, por qué cuentas lo que cuentas y para quién lo haces. De poner en valor el fútbol femenino desde el conocimiento, la pasión y el respeto. De entender que cada exclusiva no es un fin en sí mismo, sino parte de una historia más grande que se construye día a día.

    Ludmila Da Silva cambiará Chicago por San Diego, el mercado se mueve y así los proyectos evolucionan.

    Y El “Partido de Manu” seguirá ahí, anticipando, contextualizando y contando antes que nadie las historias que importan. Porque cuando las fuentes son fiables y el compromiso es real, el tiempo acaba dando la razón.

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    https://twitter.com/manu209523/status/2010008582650245535?s=46

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  • Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ La internacional brasileña es un mito rojiblanco que se cocinó a fuego lento y dijo no al eterno rival por amor al tres veces campeón de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Hay futbolistas que llegan a un club, y hay otras que, sin hacer ruido, se funden con él. Ludmila da Silva pertenece a la segunda categoría. No necesitó focos ni titulares rimbombantes para ganarse un lugar eterno en la historia del Atlético de Madrid Femenino. Lo hizo como se ganan las cosas que importan: corriendo cuando nadie más podía, defendiendo como si cada balón fuera el último y marcando goles que dolían al rival y abrazaban a la grada.

    (Fuente: Laliga)

    La “pantera” —apodo que surgió por su potencia, su zancada felina y su capacidad para atacar el espacio— se convirtió en un símbolo de trabajo, humildad y pertenencia. Su camino hacia la élite fue poco convencional. Hasta los 15 años practicó atletismo y capoeira, disciplinas que moldearon su fuerza, velocidad y coordinación. Fue entonces cuando un ojeador del Juventus de São Paulo la descubrió y la invitó a probarse. Ludmila superó la prueba y dio sus primeros pasos en el fútbol profesional.

    (Fuente: Laliga )

    Entre Juventus, São Caetano, Portuguesa, Rio Preto y São José, Ludmila fue consolidando su talento con goles decisivos y actuaciones que mostraban su capacidad para aparecer en los momentos más importantes. Su trayectoria en Brasil fue la antesala de lo que estaba por llegar a Europa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En 2017, tras superar una intervención quirúrgica, Ludmila aterrizó en el Atlético de Madrid. No llegó envuelta en campañas publicitarias ni promesas de estrellato: llegó como una pantera a la selva, observando, esperando el instante exacto para atacar. Debutó el 2 de septiembre ante el Fundación Albacete y en apenas 45 minutos dejó su primera asistencia. Apenas un mes después, marcó sus dos primeros goles ligueros ante el Athletic Club y fue reconocida como mejor jugadora de la jornada. El Atlético entendió entonces que no estaba ante una jugadora de paso: era un pilar.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su impacto se extendió a Europa. Debutó en la Liga de Campeones ante el Wolfsburgo y marcó su primer gol europeo en Alemania, dejando claro que su fútbol no conocía fronteras. Cuatro meses después, el club amplió su contrato de dos a tres años: Ludmila no era una apuesta, era certeza.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La temporada 2017-2018 consolidó su influencia: goles decisivos, 11 tantos y 9 asistencias, máxima asistente junto a Amanda Sampedro y Sonia Bermúdez. En la Copa de la Reina, su gol en semifinales ante Granadilla demostró que aparecía siempre cuando más importaba.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La 2018-2019 fue la temporada del salto definitivo. Desde su primer gol de la Liga hasta actuaciones decisivas en Champions ante el Manchester City, Ludmila demostraba que podía cambiar el rumbo de los partidos. En Copa de la Reina firmó actuaciones históricas: cuatro goles al Málaga y dos al Barcelona en semifinales, siendo máxima goleadora y reconocida como Mejor Iberoamericana por Marca. El Atlético conquistó su segunda Liga consecutiva y Ludmila se consolidó como símbolo del club.

    (Fuente: RFEF)

    En el curso 2019-2020 continuó brillando en Europa, marcando en tres ediciones consecutivas de Champions League y protagonizando acciones que salvaron eliminatorias. Ese año The Guardian la incluyó entre las 100 mejores futbolistas del mundo. A pesar de la pandemia, mantuvo un nivel sobresaliente en Liga y Copa, confirmando que era imprescindible para el equipo.

    (Fuente: UEFA)

    La temporada 2020-2021 fue la de su explosión total. Desde el 1-8 ante el Deportivo de la Coruña, con cuatro goles y una asistencia, hasta su influencia decisiva en la Champions ante Servette, Ludmila demostraba que cuando ella estaba en el campo, los partidos cambiaban. The Guardian la situó en el puesto 68 entre las mejores del mundo, reconocimiento global a una futbolista que había dejado de ser promesa para convertirse en realidad.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La 2021-2022 trajo desafíos fuera del césped: Juegos Olímpicos, Covid y desgaste mental. Ludmila reconoció necesitar ayuda psicológica, un acto de valentía en un fútbol que aún castiga la vulnerabilidad. Su protagonismo disminuyó, pero su compromiso permaneció intacto. Alcanzó los 146 partidos, superando a Kenti Robles como la extranjera con más encuentros en la historia del Atlético. Su placa en el Paseo de las Leyendas inmortalizó su carrera y su fidelidad.

    (Fuente: Laliga)

    En la 2022-23, convertida en tercera capitana, lideró desde el ejemplo y con goles decisivos hasta que una lesión grave, rotura del ligamento cruzado anterior, la apartó del resto de la temporada y del Mundial. Aun así, fue líder moral en la final de la Copa de la Reina ante el Real Madrid, donde el Atlético remontó un 2-0 adverso y ganó en penaltis. Elegida mejor jugadora del año, su influencia trascendió estadísticas y minutos.

    Su regreso al campo fue una lección de resiliencia: titular en cuartos de final de Copa ante el Real Madrid, le hizo un gol a Misa para acabar recordándoles a todos por qué el Atlético se enamoró de ella, y es que al no haberse mudado de Alcalá de Henares al Di Stéfano, demostró que había elegido el lado correcto en la capital española.

    (Fuente: UEFA)

    Su despedida, con expulsión incluida en la penúltima jornada de Liga, fue acorde a su estilo: intensa, determinante y recordando que las panteras no saben irse sin dejar huella.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Tras siete temporadas, Ludmila deja un legado extraordinario: 196 partidos, 77 goles, dos Ligas, una Copa de la Reina y una Supercopa. Pero más allá de títulos y números, lo que la distingue es su fidelidad absoluta. Rechazó ofertas del Real Madrid, con condiciones económicas superiores y protagonismo asegurado, para permanecer fiel al Atlético, el club que creyó en ella cuando aún era un diamante sin pulir.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Ludmila no solo corrió, luchó o marcó. Construyó identidad. Transformó al Atlético, dejó huella y se convirtió en símbolo de lealtad, sacrificio y compromiso. Su nombre quedará ligado a la historia del club, a la Liga F, a la épica de la Champions y a la inspiración de futuras generaciones.

    (Fuente: Getty Imágenes)

    La pantera se despidió del Atlético, pero su legado es eterno. Eligió la fidelidad sobre la comodidad, la historia sobre el escaparate. Eligió ser leyenda.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La brasileña es ahora futbolista del Chicago Red Stars de Estados Unidos, pero su rugido de pantera resonará por siempre en los corazones que laten en rojiblanco y a veces cuando Luany juega con el Atlético de Madrid de Víctor Martín parece que la magia de Da Silva, apellido que comparten la ocho y la exjugadora del Madrid CFF, ha poseído a la 22 que sueña con hacerse un hueco en la historia de las de Alcalá, ese que Ludmila se ganó a pulso, gol a gol.

    (Fuente: Getty Imágenes)