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  • Reportaje | Geyse, la delantera que convirtió el gol en su método de supervivencia

    (Fuente: FIFA )

    ⬛️ La internacional brasileña fue una estrella del Madrid CFF en su segunda etapa y se encuentra cedida en Estados Unidos por el Manchester United.

    Hay futbolistas que llegan al gol porque el fútbol las lleva hasta allí.Y hay otras que llegan al fútbol porque la vida, antes, las empujó a sobrevivir.

    (Fuente: FIFA )

    Desde Maragogi, en el estado brasileño de Alagoas, hasta los grandes escenarios del fútbol europeo y norteamericano, su carrera se ha escrito a base de goles, carácter y una relación con el juego profundamente física. Y si hay un lugar donde todo eso adquirió sentido pleno, ese fue el Madrid CFF.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Nacida el 27 de marzo de 1998, Geyse creció en un entorno donde el fútbol no era un refugio estético, sino una herramienta de afirmación. Desde muy joven entendió que para destacar había que imponerse, que el talento debía ir acompañado de impacto. No fue una futbolista de formación académica ni de gesto fino; fue, desde el inicio, una delantera que atacaba el espacio con rabia, que protegía el balón como si cada jugada fuera definitiva y que concebía el área como un territorio que había que conquistar.

    (Fuente: Fútbol Club Barcelona)

    Su debut profesional llegó pronto, y llegó en grande. El 12 de marzo de 2017, con apenas 18 años, se estrenó con el Corinthians, anotando en la victoria por 4-0 ante São Francisco. Aquella temporada cerró con 9 goles en 27 partidos, cifras modestas pero reveladoras de su proceso formativo. En uno de los clubes más exigentes de Brasil aprendió a convivir con la presión, a competir por títulos y a entender que el fútbol de alto nivel no concede treguas. No fue allí donde explotó, pero sí donde templó el carácter que definiría su carrera.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Ese mismo año dio el salto a Europa. Con solo 19 años fichó por un Madrid CFF recién ascendido a la máxima categoría española. Fue una llegada prematura, compleja, casi incómoda. Disputó 11 partidos y marcó 2 goles en un equipo que luchaba por asentarse en la élite y que terminó décimo en la clasificación. La adaptación fue dura, el impacto limitado, pero aquella etapa dejó algo importante: una historia abierta. Geyse no encajó entonces, pero tampoco desapareció del todo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La explosión llegaría lejos de España. En 2018, tras acordar su fichaje por el S.L. Benfica, Geyse protagonizó una de las temporadas goleadoras más descomunales que se recuerdan en el fútbol femenino europeo. Incorporada en septiembre, después de disputar el Mundial sub-20 con Brasil, firmó 16 goles en sus primeros cuatro partidos, un inicio que rompió cualquier expectativa.

    La temporada 2018-2019 la cerró con 51 goles en 29 partidos, incluidos 41 tantos en liga y 9 en la Copa de Portugal, con actuaciones históricas como los 6 goles en un solo encuentro. Fue el eje absoluto del ascenso del club lisboeta y una anomalía estadística difícil de repetir.

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    Pero el fútbol raramente permite trayectorias limpias. En la temporada siguiente, ya en la élite portuguesa, su protagonismo se redujo de forma drástica: 8 partidos y un solo gol en la primera mitad del curso 2019-20. El contexto cambió, el rol se diluyó y la confianza se resintió. En enero de 2020, el Benfica y Geyse rescindieron contrato de mutuo acuerdo. El contraste entre el estallido y la caída fue abrupto. Y fue entonces cuando Madrid volvió a aparecer, esta vez para quedarse.

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    El regreso al Madrid CFF en enero de 2020 marcó el verdadero punto de inflexión de su carrera. El club atravesaba una situación delicada, instalado en la zona baja de la tabla, necesitado de goles, de carácter y de una referencia ofensiva clara. Geyse llegó sin focos, pero asumió desde el primer día un papel central. A partir de ahí, su figura se fundió con la identidad competitiva del equipo.

    (Fuente: Madrid CFF )

    En el Madrid CFF, Geyse no solo marcó goles: sostuvo al equipo. Se convirtió en la delantera que daba sentido al juego ofensivo, en la futbolista que fijaba centrales, descargaba de espaldas, atacaba el segundo palo y transformaba media ocasión en gol. Su fútbol se volvió más completo y más maduro. En un contexto de supervivencia permanente, aprendió a decidir partidos con poco, a competir cada acción como si fuera la última.

    (Fuente: Madrid CFF )

    La temporada 2020-2021 dejó momentos ya inscritos en la historia del club. El 21 de abril de 2021, en los cuartos de final de la Copa de la Reina, Geyse marcó en la victoria por 2-1 ante el Real Madrid, un gol de enorme carga simbólica.

    En semifinales, ante el FC Barcelona del triplete, disputó los 90 minutos de un partido durísimo que terminó 4-0, pero que confirmó al Madrid CFF como un equipo competitivo, con Geyse como referencia indiscutible.

    (Fuente: Madrid CFF)

    La consagración definitiva llegó en la temporada 2021-2022. El 10 de octubre de 2021, firmó cuatro goles en un inolvidable 5-4 frente al Real Betis, uno de los partidos más memorables de la liga reciente. Fue una exhibición total: potencia, instinto, lectura de espacios y liderazgo. En Copa volvió a aparecer, incluso en la derrota, empatando un partido de cuartos antes de ser expulsada en la prórroga, en una acción que simboliza tanto su intensidad como su carácter competitivo al límite.

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    Al final del curso, las cifras confirmaron el impacto: 20 goles en liga, máxima goleadora del campeonato, Pichichi compartido con Asisat Oshoala. El Madrid CFF terminó 13.º, pero Geyse terminó en lo más alto del fútbol español. Fue la primera sudamericana en proclamarse máxima goleadora de la liga femenina española, y lo hizo desde un club humilde, sin red y sin privilegios estructurales. Para muchos analistas, esta etapa representa la más importante de su carrera, no por los títulos colectivos, sino por el peso real de su influencia.

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    Ese rendimiento no pasó desapercibido. El Atlético de Madrid siguió a Geyse con atención real y sostenida durante su etapa en el Madrid CFF.

    (Fuente: UEFA )

    No como un rumor, sino como una oportunidad de mercado concreta. En un momento de transición ofensiva, su perfil encajaba plenamente con la identidad rojiblanca: una delantera capaz de fijar centrales, ganar duelos, sostener al equipo en partidos cerrados y convertir pocas ocasiones en goles. Desde el punto de vista táctico, era una futbolista preparada para rendir de inmediato, tanto en esquemas con doble punta como referencia única. En Alcalá de Henares, su nombre quedó asociado a una delantera curtida en la adversidad, un perfil históricamente valorado en el entorno atlético. Finalmente, el movimiento estratégico del Fútbol Club Barcelona cerró aquella ventana, pero el interés existió, fue sólido y estuvo fundamentado.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Desde el scouting, Geyse es una nueve de impacto. Destaca por su timing de desmarque, su agresividad en el área y su capacidad para proteger el balón de espaldas. Su disparo es seco y rápido, sin adornos. No necesita volumen de ocasiones para marcar. Sin balón, presiona, incomoda y arrastra marcas, aunque esa misma intensidad la ha llevado en ocasiones al límite disciplinario. Es una futbolista de riesgo competitivo alto, pero también de rendimiento alto.

    (Fuente: UEFA)

    En paralelo, su recorrido internacional con Brasil refuerza su estatus. Convocada por primera vez a la sub-20 en 2015, fue campeona y máxima goleadora del Mundial sub-20 de 2018 con 12 goles. Debutó con la selección absoluta en septiembre de 2017 ante Chile y fue convocada para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, consolidándose como una opción fiable en escenarios de máxima exigencia.

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    Las estadísticas resumen, pero no explican del todo, su trayectoria:
    9 goles en 27 partidos con Corinthians; 2 goles en 11 partidos en su primera etapa en el Madrid CFF;51 goles en 29 partidos con el Benfica en la temporada 2018-19;
    20 goles en liga en la temporada 2021-22 con el Madrid CFF, Pichichi del campeonato;12 goles en un Mundial sub-20 con Brasil

    Pero más allá de los números, Geyse Ferreira deja una huella que se mide en impacto y memoria. Fue la delantera que convirtió la supervivencia en gol, la futbolista que sostuvo a un equipo entero cuando el contexto no ayudaba, la atacante que hizo de la adversidad un escenario propio. Hay jugadoras que pasan por una liga. Y hay otras que, como Geyse en el Madrid CFF, la marcan.

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    Si bien es cierto que durante etapa en Cataluña no brilló como la afición culé anhelaba, la exjugadora del Benfica sigue siendo una de las grandes figuras del fútbol femenino a nivel mundial y si, como parece el Manchester United no le saca partido, habrá que estar atentos a su futuro y ojalá podamos verla de vuelta en la Liga Profesional de Fútbol Femenino más pronto que tarde.

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  • Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ La internacional brasileña es un mito rojiblanco que se cocinó a fuego lento y dijo no al eterno rival por amor al tres veces campeón de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Hay futbolistas que llegan a un club, y hay otras que, sin hacer ruido, se funden con él. Ludmila da Silva pertenece a la segunda categoría. No necesitó focos ni titulares rimbombantes para ganarse un lugar eterno en la historia del Atlético de Madrid Femenino. Lo hizo como se ganan las cosas que importan: corriendo cuando nadie más podía, defendiendo como si cada balón fuera el último y marcando goles que dolían al rival y abrazaban a la grada.

    (Fuente: Laliga)

    La “pantera” —apodo que surgió por su potencia, su zancada felina y su capacidad para atacar el espacio— se convirtió en un símbolo de trabajo, humildad y pertenencia. Su camino hacia la élite fue poco convencional. Hasta los 15 años practicó atletismo y capoeira, disciplinas que moldearon su fuerza, velocidad y coordinación. Fue entonces cuando un ojeador del Juventus de São Paulo la descubrió y la invitó a probarse. Ludmila superó la prueba y dio sus primeros pasos en el fútbol profesional.

    (Fuente: Laliga )

    Entre Juventus, São Caetano, Portuguesa, Rio Preto y São José, Ludmila fue consolidando su talento con goles decisivos y actuaciones que mostraban su capacidad para aparecer en los momentos más importantes. Su trayectoria en Brasil fue la antesala de lo que estaba por llegar a Europa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En 2017, tras superar una intervención quirúrgica, Ludmila aterrizó en el Atlético de Madrid. No llegó envuelta en campañas publicitarias ni promesas de estrellato: llegó como una pantera a la selva, observando, esperando el instante exacto para atacar. Debutó el 2 de septiembre ante el Fundación Albacete y en apenas 45 minutos dejó su primera asistencia. Apenas un mes después, marcó sus dos primeros goles ligueros ante el Athletic Club y fue reconocida como mejor jugadora de la jornada. El Atlético entendió entonces que no estaba ante una jugadora de paso: era un pilar.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su impacto se extendió a Europa. Debutó en la Liga de Campeones ante el Wolfsburgo y marcó su primer gol europeo en Alemania, dejando claro que su fútbol no conocía fronteras. Cuatro meses después, el club amplió su contrato de dos a tres años: Ludmila no era una apuesta, era certeza.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La temporada 2017-2018 consolidó su influencia: goles decisivos, 11 tantos y 9 asistencias, máxima asistente junto a Amanda Sampedro y Sonia Bermúdez. En la Copa de la Reina, su gol en semifinales ante Granadilla demostró que aparecía siempre cuando más importaba.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La 2018-2019 fue la temporada del salto definitivo. Desde su primer gol de la Liga hasta actuaciones decisivas en Champions ante el Manchester City, Ludmila demostraba que podía cambiar el rumbo de los partidos. En Copa de la Reina firmó actuaciones históricas: cuatro goles al Málaga y dos al Barcelona en semifinales, siendo máxima goleadora y reconocida como Mejor Iberoamericana por Marca. El Atlético conquistó su segunda Liga consecutiva y Ludmila se consolidó como símbolo del club.

    (Fuente: RFEF)

    En el curso 2019-2020 continuó brillando en Europa, marcando en tres ediciones consecutivas de Champions League y protagonizando acciones que salvaron eliminatorias. Ese año The Guardian la incluyó entre las 100 mejores futbolistas del mundo. A pesar de la pandemia, mantuvo un nivel sobresaliente en Liga y Copa, confirmando que era imprescindible para el equipo.

    (Fuente: UEFA)

    La temporada 2020-2021 fue la de su explosión total. Desde el 1-8 ante el Deportivo de la Coruña, con cuatro goles y una asistencia, hasta su influencia decisiva en la Champions ante Servette, Ludmila demostraba que cuando ella estaba en el campo, los partidos cambiaban. The Guardian la situó en el puesto 68 entre las mejores del mundo, reconocimiento global a una futbolista que había dejado de ser promesa para convertirse en realidad.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La 2021-2022 trajo desafíos fuera del césped: Juegos Olímpicos, Covid y desgaste mental. Ludmila reconoció necesitar ayuda psicológica, un acto de valentía en un fútbol que aún castiga la vulnerabilidad. Su protagonismo disminuyó, pero su compromiso permaneció intacto. Alcanzó los 146 partidos, superando a Kenti Robles como la extranjera con más encuentros en la historia del Atlético. Su placa en el Paseo de las Leyendas inmortalizó su carrera y su fidelidad.

    (Fuente: Laliga)

    En la 2022-23, convertida en tercera capitana, lideró desde el ejemplo y con goles decisivos hasta que una lesión grave, rotura del ligamento cruzado anterior, la apartó del resto de la temporada y del Mundial. Aun así, fue líder moral en la final de la Copa de la Reina ante el Real Madrid, donde el Atlético remontó un 2-0 adverso y ganó en penaltis. Elegida mejor jugadora del año, su influencia trascendió estadísticas y minutos.

    Su regreso al campo fue una lección de resiliencia: titular en cuartos de final de Copa ante el Real Madrid, le hizo un gol a Misa para acabar recordándoles a todos por qué el Atlético se enamoró de ella, y es que al no haberse mudado de Alcalá de Henares al Di Stéfano, demostró que había elegido el lado correcto en la capital española.

    (Fuente: UEFA)

    Su despedida, con expulsión incluida en la penúltima jornada de Liga, fue acorde a su estilo: intensa, determinante y recordando que las panteras no saben irse sin dejar huella.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Tras siete temporadas, Ludmila deja un legado extraordinario: 196 partidos, 77 goles, dos Ligas, una Copa de la Reina y una Supercopa. Pero más allá de títulos y números, lo que la distingue es su fidelidad absoluta. Rechazó ofertas del Real Madrid, con condiciones económicas superiores y protagonismo asegurado, para permanecer fiel al Atlético, el club que creyó en ella cuando aún era un diamante sin pulir.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Ludmila no solo corrió, luchó o marcó. Construyó identidad. Transformó al Atlético, dejó huella y se convirtió en símbolo de lealtad, sacrificio y compromiso. Su nombre quedará ligado a la historia del club, a la Liga F, a la épica de la Champions y a la inspiración de futuras generaciones.

    (Fuente: Getty Imágenes)

    La pantera se despidió del Atlético, pero su legado es eterno. Eligió la fidelidad sobre la comodidad, la historia sobre el escaparate. Eligió ser leyenda.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La brasileña es ahora futbolista del Chicago Red Stars de Estados Unidos, pero su rugido de pantera resonará por siempre en los corazones que laten en rojiblanco y a veces cuando Luany juega con el Atlético de Madrid de Víctor Martín parece que la magia de Da Silva, apellido que comparten la ocho y la exjugadora del Madrid CFF, ha poseído a la 22 que sueña con hacerse un hueco en la historia de las de Alcalá, ese que Ludmila se ganó a pulso, gol a gol.

    (Fuente: Getty Imágenes)