Etiqueta: Real Sociedad de Fútbol

  • Oficial | El Atlético “ruega” la cancelación de las entradas de los aficionados asuntes

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟫 La medida se toma teniendo en cuenta la limitación de aforo en Alcalá de Henares.

    El Club Atlético de Madrid, bicampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, se ha dirigido por correo electrónico a sus socios con vistas al trascendental duelo frente a la Real Sociedad, un encuentro marcado en rojo dentro del calendario rojiblanco.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La visita del conjunto donostiarra se presenta como un partido clave en la lucha por los puestos europeos del equipo madrileño, más allá de que todavía reste más de media temporada por disputarse. Conscientes de la importancia del choque y de la elevada demanda de entradas, desde la entidad presidida por Lola Romero se ha hecho un llamamiento a la responsabilidad de los socios.

    En el mensaje remitido, el club solicita a aquellos aficionados que ya hayan canjeado su invitación y finalmente no puedan acudir al encuentro, que lo comuniquen con antelación para proceder a la anulación de dichas entradas. El objetivo no es otro que permitir que otro seguidor rojiblanco pueda ocupar ese asiento y disfrutar del ambiente que se espera en las gradas, especialmente teniendo en cuenta la limitación de aforo.

    Y es que el Centro Deportivo Alcalá de Henares, escenario del partido, cuenta con una capacidad máxima de 2.700 espectadores, una cifra que suele quedarse corta dada la habitual respuesta de la afición para acompañar al equipo dirigido por Víctor Martín Alba.

    “Una vez más, nuestros socios se han volcado con el equipo y esperamos un gran ambiente en las gradas del Centro Deportivo Alcalá de Henares, además de varias sorpresas para los asistentes”, señalaba el comunicado enviado por el club.

    (Fuente: Atlético de Madrid)M.

    Por ello, el Atlético de Madrid recuerda que, en caso de no poder asistir tras haber canjeado la invitación, los socios deberán enviar un correo electrónico a ticketing@atleticodemadrid.com , con el asunto “Anular invitación”, antes de mañana viernes 9 de enero a las 20:00 horas.

    Asimismo, el club advierte de que, dado el carácter limitado del aforo y por respeto al resto de socios, aquellos casos en los que un socio no acuda al partido tras haber reservado su entrada podrán conllevar la restricción del derecho a canjear futuras invitaciones durante la presente temporada, en cualquiera de los equipos y categorías de la entidad.

    El Atlético de Madrid versus Real Sociedad, que además se emitirá gratis y en abierto a través de TEN TV desde las 12:00 horas en la TDT, ofrecerá numerosos alicientes para los asistentes: firmas de Gio Queiroz y Luany Da Silva al término del encuentro, la visita de Indi y Mady, sorpresas durante el descanso y el reparto de banderas conmemorativas.

    En lo estrictamente deportivo, el conjunto rojiblanco está prácticamente “obligado” a sumar los tres puntos. Actualmente cuarto en la clasificación de la Liga F Moeve con 26 puntos, el Atlético se encuentra a cuatro unidades de la Real Sociedad y a seis de la segunda plaza, ocupada por el Real Madrid, que se ha convertido en el gran objetivo del tres veces campeón de la Primera División Femenina de aquí a final de temporada.

    Un partido decisivo, dentro y fuera del campo, que vuelve a poner de manifiesto el creciente respaldo de la afición al fútbol femenino rojiblanco.

    (Fuente: X)
  • Oficial | Duelo con aroma europeo para clausurar la primera vuelta

    (Fuente: I.A.)

    ⬛️ El Atlético de Madrid vs Real Sociedad será un choque de alto voltaje en la decimoquinta fecha que servirá como pulso por la tercera plaza.

    Hay compromisos que pueden llegar a ser trascendentales para el devenir de un curso y ese es el caso del Atlético de Madrid – Real Sociedad de Fútbol con el que se dará carpetazo a la primera vuelta .

    El próximo sábado, 10 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horario peninsular, se celebrará en Alcalá de Henares (TEN TV, Gol Stadium y DAZN ), un pulso directo por el tercer puesto de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    Tras el pertinente parón por las fiestas navideñas, el balompié practicado por mujeres retorna a nuestras vidas para ofrecernos un espectáculo entre dos equipos que saben lo que es ganar la Copa de la Reina Iberdrola en hasta tres ocasiones.

    El elenco de Víctor Martín Alba se reencuentra con sus fans después de despedir el 2025 con un agónico pase a los cuartos de final del torneo del K.O. ante el Alhama ElPozo en el Estadio José Kubala con una gran actuación de Patri Larqué en la tanda de penaltis, detuvo dos lanzamientos, para llevar a las suyas a la antepenúltima ronda.

    Por su parte, la Real Sociedad de Fútbol que comanda Arturo Ruiz, ex del Atlético de Madrid, no padeció tanto para deshacerse del Deportivo Abanca con un 1-4 en el Estadio de Riazor amén a un doblete de Edna Imade.

    Estos capítulos fueron los últimos antes de que el tiempo se detuviera temporalmente y el balón dejara de rodar como consecuencia de las fiestas navideñas.

    Este lapso temporal dejo espacio para que en “El Partido de Manu” tuvieran cabida los grandes reportajes sobre jugadoras de época, caso de Gio Queiroz, Ludmila Da Silva o Priscila Borja, por citar algunos ejemplos relevantes.

    La Liga F Moeve nos regalará después del Día de Reyes (6 de enero) uno de esos partidos que no necesitan adornos para justificarse, que se explican solos desde la historia, desde la clasificación y desde el presente competitivo de dos proyectos que miran a Europa con ambición y sin complejos.

    El Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol se citan en la jornada que abre el año 2026 en la Primera División Femenina española, en un choque que destila aroma a UEFA Women’s Champions League, a tarde grande, a termómetro real de aspiraciones.

    Cuarto contra tercero. Veintiséis puntos frente a treinta. Colchoneras contra donostiarras. Madrid contra Gipuzkoa. Dos maneras de entender el fútbol, dos estilos reconocibles, dos vestuarios que saben lo que es competir en escenarios de máxima exigencia.

    El fútbol femenino español se da la bienvenida al nuevo año con un duelo de enjundia, de esos que marcan tendencias, que dejan lecturas profundas y que no entienden de neutralidad emocional una vez rueda el balón.

    No es un partido cualquiera. No lo es por la clasificación, comprimida y exigente. No lo es por la trayectoria reciente de ambos equipos. No lo es por la memoria de enfrentamientos directos que han ido construyendo una rivalidad deportiva sólida, respetuosa, creciente.

    Y no lo es porque, en el fondo, late una pregunta que atraviesa todo el encuentro: ¿quién está preparada para dar el salto definitivo hacia la élite continental?

    El campeonato español de élite vive uno de los momentos más competitivos de su historia. Lejos quedan los años de duopolios incontestables o de temporadas previsibles. Hoy, cada jornada es una prueba de madurez, cada partido es un examen táctico y emocional, y cada punto se paga con sangre, sudor y una convicción colectiva innegociable.

    En ese escenario emerge este Atlético de Madrid – Real Sociedad como un partido frontera. Frontera entre la primera vuelta y el nuevo año. Frontera entre el grupo que sueña con todo y el que aspira a consolidarse. Frontera, también, entre dos clubes que han decidido no vivir de la nostalgia, sino construir futuro.

    La Real Sociedad llega tercera con 30 puntos, instalada con firmeza en la zona noble, sosteniendo una regularidad que habla de proyecto, de identidad y de un vestuario que ha aprendido a competir sin complejos en cualquier campo. El Atlético de Madrid, cuarto con 26 unidades, persigue a las donostiarras con hambre, con la sensación de que el equipo está en plena fase de crecimiento y que este tipo de partidos son exactamente el escenario que necesita para reivindicarse.

    Hablar del Atlético de Madrid, actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, es hacerlo es hacerlo de uno de los pilares históricos de la profesionalización del fútbol femenino en España. Campeonas de Liga, habituales en Europa, referentes competitivos durante más de una década, las rojiblancas viven en esta temporada 2025-2026 un proceso tan exigente como ilusionante: el de reafirmarse sin renunciar a su ADN.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético llega a este encuentro como cuarto clasificado, con 26 unidades que resumen una primera mitad de curso intenso, irregular en algunos tramos, pero cargada de señales positivas. El equipo capitalino ha sabido competir, ha sabido sufrir y ha sabido reconstruirse tras momentos de duda.

    Y lo ha hecho desde una seña de identidad clara: la solidaridad defensiva, el compromiso colectivo y la capacidad de crecer en los grandes escenarios.

    Este partido ante la Real Sociedad es, para el Atlético, algo más que tres puntos y eso es innegable

    Es una oportunidad para reengancharse de lleno a la pelea por la Champions, para enviar un mensaje al campeonato y para confirmar que el proyecto está listo para asumir retos mayores. En casa, ante su gente, con el peso de la historia como aliada, las colchoneras saben que este tipo de partidos definen temporadas.

    La Real Sociedad de Fútbol ha dejado de ser una promesa para convertirse en una aspirante muy fuerte y seria que oposita a acceder a la zona de privilegio al ser tercera con promesa. Es una realidad consolidada. Terceras con 30 puntos, las donostiarras han construido en los últimos años un modelo reconocible, coherente y profundamente competitivo. Un equipo que no depende de una sola futbolista, que entiende el juego desde lo colectivo y que ha sabido crecer sin perder su esencia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las de San Sebastián llegan a esta icónica cita con con la serenidad de quien sabe lo que hace. Con la confianza de quien ha demostrado que puede competir de tú a tú ante cualquiera. Con la ambición, además, de dar un golpe sobre la mesa en un campo históricamente exigente. Ganar en casa del Atlético no es solo sumar tres puntos: es reafirmar candidatura, es ganar respeto, es mandar un mensaje directo a Europa.

    Este partido es también una prueba de carácter para las txuri-urdin. Porque mantenerse en el podio de la Liga F exige algo más que buen juego: exige resistencia emocional, capacidad para gestionar la presión y personalidad para responder en los momentos clave y el estreno de 2026 es, sin duda, uno de esos momentos.

    No hace falta mirar muy lejos para entender por qué este Atlético – Real Sociedad tiene aroma a UEFA Women’s Champions League. Basta observar la clasificación, el ritmo competitivo, la ambición de ambos clubes y el tipo de futbolistas que pisan el césped.

    Es un partido que podría darse perfectamente en una ronda europea, por intensidad, por exigencia táctica y por nivel emocional.

    Ambos equipos saben que los duelos directos son decisivos en una Liga tan ajustada. No solo por los puntos, sino por el impacto anímico que generan. Ganar a un rival directo refuerza, impulsa, legitima. Perder, en cambio, obliga a remar contracorriente.

    Por eso este partido se juega también en la cabeza, en la gestión de los tiempos, en la lectura de los momentos.

    El Atlético de Madrid se presenta como un equipo intenso, vertical por momentos, con capacidad para alternar registros. Un conjunto que entiende el sacrificio como virtud y que ha hecho de la competitividad su bandera. La Real Sociedad, por su parte, apuesta por un fútbol más asociativo, más paciente, con una circulación cuidada y una presión organizada que busca ahogar al rival desde la inteligencia táctica.

    Ese choque de estilos es uno de los grandes atractivos del encuentro. ¿Impondrá el Atlético su ritmo y su fortaleza emocional? ¿Logrará la Real Sociedad dominar desde el balón y desde la pausa?

    El partido promete respuestas, ajustes, duelos individuales y decisiones estratégicas que pueden marcar la diferencia.

    No es menor el detalle de que este partido sirva para dar la bienvenida al 2026 dentro de la Primera División Femenina. Abrir un nuevo año competitivo siempre tiene una carga simbólica especial. Es el momento de los propósitos, de las reafirmaciones, de los mensajes al futuro. Y hacerlo con un partido de este calibre eleva aún más el significado.

    Para el espectador neutral, este Atlético – Real Sociedad es una invitación perfecta. No hace falta ser seguidor de uno u otro club para entender lo que está en juego. Basta amar el fútbol, apreciar la competición y dejarse llevar por un duelo que promete ritmo, emoción y narrativa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga F Moeve necesita partidos así. Partidos que expliquen por sí solos el crecimiento del campeonato, la calidad de sus equipos y la intensidad de la pelea por Europa. Partidos que sirvan como escaparate, como carta de presentación, como argumento irrefutable de que el fútbol femenino español vive una edad de oro competitiva.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad no solo juegan por tres puntos. Juegan por estatus, por identidad, por futuro. Juegan por confirmar que están preparadas para seguir escribiendo capítulos importantes en la historia reciente del fútbol femenino.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará en segundo plano. La clasificación, los discursos, las previsiones. Solo quedará el fútbol. Noventa minutos —quizá alguno más— para decidir quién golpea primero en este 2026 que comienza. Noventa minutos para emocionarse, para sufrir, para celebrar. Noventa minutos que justifican por sí solos sentarse, mirar y no apartar la vista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque este Atlético de Madrid – Real Sociedad no es solo un partido.
    Es una declaración de intenciones.
    Es un duelo de Champions en clave Liga F.

    Es la mejor manera posible de darle la bienvenida al nuevo año en la despedida de Edna Imade del conjunto vasco tras ser repescada por el Bayern de Múnich por el segundo tramo de temporada y la presentación en sociedad de Priscila Chinchilla, ex del Zenit de San Petersburgo, con la rojiblanca.

    Y nadie que ame el fútbol debería perder de vista un partido que promete tanto, seamos sinceros.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad han ido construyendo, casi sin estridencias pero con constancia, uno de los enfrentamientos más interesantes del fútbol femenino español contemporáneo. No hablamos de una rivalidad nacida del antagonismo clásico o de la geografía, sino de una rivalidad competitiva, forjada a base de temporadas compartiendo objetivos, escalones de crecimiento y ambiciones europeas.

    Durante la última década, ambos clubes han coincidido en la élite y han ido alternando roles: el Atlético como potencia consolidada durante años; la Real Sociedad como proyecto emergente primero y como realidad competitiva después.

    Cada enfrentamiento ha servido para medir distancias, para comprobar evoluciones y, sobre todo, para normalizar que el duelo entre colchoneras y donostiarras ya no es asimétrico.

    En los primeros enfrentamientos, el Atlético imponía su mayor experiencia, su oficio competitivo y una plantilla acostumbrada a manejar escenarios de presión máxima.

    MADRID, SPAIN – NOVEMBER 12: Players of Atletico de Madrid (from L ro R) Andrea Medina, Fiamma Benitez, Gaby Garcia celebrates a goal during the UEFA Women’s Champions League 2025/26 league phase match between Club Atletico de Madrid and Juventus FC at Centro Deportivo Alcala de Henares on November 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Alberto Gardin/Eurasia Sport Images/Getty Images)

    Pero con el paso de las temporadas, la Real Sociedad fue cerrando la brecha: primero compitiendo, luego puntuando y, finalmente, mirando a las rojiblancas a los ojos sin complejos.

    Los últimos duelos directos han sido especialmente significativos: partidos cerrados, marcadores ajustados, detalles mínimos decidiendo resultados. Encuentros donde la Real ha demostrado que sabe sufrir en campos difíciles y donde el Atlético ha tenido que recurrir a su carácter histórico para imponerse.

    Esa igualdad creciente es uno de los grandes ingredientes de este partido. Porque cuando dos equipos se acostumbran a verse en la zona alta, cada enfrentamiento deja de ser uno más.

    Se convierte en referencia, espejo y en un termómetro real que puede marcar el devenir de una campaña.

    Este Atlético de Madrid – Real Sociedad es también un fascinante choque de modelos futbolísticos. No opuestos de forma radical, pero sí claramente diferenciados en matices, prioridades y lectura del juego.

    El Atlético de Madrid ha construido su identidad histórica desde la competitividad. A lo largo de los años ha sabido adaptarse a diferentes entrenadoras, generaciones y contextos, pero siempre ha mantenido una base innegociable: orden, sacrificio y contundencia emocional.

    En la temporada 2025-2026, el equipo ha evolucionado hacia un modelo más flexible. Capaz de alternar presión alta con bloque medio, de castigar transiciones rápidas y de proteger ventajas cuando el partido lo exige. No es un equipo que monopolice la posesión, pero sí uno que sabe cuándo y cómo hacer daño.

    El Atlético actual entiende el partido como una sucesión de momentos. Sabe que no necesita dominar siempre, pero sí ser certero cuando aparece su oportunidad. Defensivamente sólido, emocionalmente fuerte y tácticamente disciplinado, el conjunto rojiblanco convierte cada duelo directo en una batalla estratégica.

    Ante la Real Sociedad, el Atlético buscará probablemente imponer ritmo, intensidad y escenarios incómodos, obligando a las donostiarras a tomar decisiones bajo presión. Ganar segundas jugadas, proteger los carriles y castigar cualquier pérdida en salida serán claves.

    La Real Sociedad representa otro camino hacia la élite. Un camino basado en la construcción del juego, la ocupación racional de los espacios y una presión bien organizada que nace más de la lectura que de la agresividad.

    El equipo txuri-urdin se siente cómodo con balón, pero no lo convierte en un fin en sí mismo. Su posesión es funcional: busca atraer, mover, desorganizar. Defiende desde la estructura y ataca desde la sincronización. Es un equipo que rara vez se parte y que entiende el partido como un ejercicio colectivo.

    En este contexto, visitar al Atlético supone un desafío mayúsculo: mantener la calma cuando el entorno aprieta, evitar pérdidas comprometidas y no caer en el intercambio de golpes que favorece a las colchoneras. Si la Real consigue imponer su ritmo, hacer correr al rival y encontrar ventajas entre líneas, tendrá mucho ganado.

    Este duelo táctico es uno de los grandes atractivos del partido. No hay recetas mágicas. Habrá ajustes, fases dominantes alternas y una batalla silenciosa en los banquillos entre Víctor Martín y Arturo Ruiz

    Uno de los grandes cambios del fútbol femenino español en los últimos años es que la UEFA Women’s Champions League ha dejado de ser una utopía para convertirse en un objetivo tangible para varios clubes. Atlético de Madrid y Real Sociedad son dos de los mejores ejemplos.

    El Atlético sabe lo que es competir en Europa. Ha vivido noches grandes, eliminatorias exigentes y aprendizajes duros. La Champions forma parte de su ADN reciente. Volver a ella no es solo una aspiración deportiva, sino una necesidad estructural y simbólica.

    Para la Real Sociedad, Europa representa el siguiente paso natural. El premio a un proyecto bien construido, a una idea sostenida en el tiempo. Clasificarse para la Champions no sería un accidente, sino la confirmación de que el camino elegido es el correcto.

    Por eso este partido pesa tanto en clave continental. Porque los duelos directos entre aspirantes son los que marcan la diferencia al final de temporada. Porque ganar a un rival directo no solo suma puntos: resta ilusión al otro.

    Además, el contexto europeo influye en la mentalidad. Jugar este tipo de partidos es una preparación real para lo que vendrá.

    Ritmo alto, decisiones rápidas, margen de error mínimo. En ese sentido, este Atlético versus Real Sociedad es casi un ensayo general de Champions en versión de la, cada vez, más adictiva Liga F Moeve.

    Es un duelo que se vende solo, que no necesita artificios y que permite contar historias más allá del resultado. Para televisiones, radios y plataformas digitales, es una oportunidad de oro para mostrar el nivel real de la competición.

    Además, partidos así ayudan a consolidar hábitos de consumo. Invitan a quedarse, a repetir, a seguir la Liga F con regularidad. El espectador que entra por un Atlético contra la Real Sociedad puede quedarse por muchos otros.

    También es un encuentro que refuerza la narrativa colectiva del campeonato: una Liga donde no hay partidos de transición, donde cada jornada importa y donde los proyectos intermedios ya no se conforman con competir, sino que quieren ganar y crecer.

    Cuando se analice la temporada 2025-2026 en su conjunto, este partido aparecerá subrayado. Porque los duelos directos en la zona alta no solo definen clasificaciones, sino trayectorias emocionales.

    Para el Atlético, ganar significaría confirmar que el equipo está listo para volver a mirar hacia arriba sin complejos. Para la Real Sociedad, hacerlo supondría reforzar su posición y enviar un mensaje claro: este proyecto no se va a desinflar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Perder, en cambio, no sería definitivo, pero sí obligaría a reaccionar, a ajustar, a reconstruir discurso. Por eso la tensión será máxima desde el primer minuto.

    Todo está preparado. El contexto, la historia, la clasificación y el momento convergen en un partido que explica por qué la Liga F Moeve es hoy una de las competiciones más atractivas del panorama europeo.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentan para abrir el 2026 con un mensaje claro: aquí no se viene a especular. Se viene a competir, a crecer y a creer.

    Para el espectador neutral, no hay excusas. Este es uno de esos partidos que justifican sentarse, mirar y dejar que el fútbol haga el resto, bienvenidos al espectáculo en estado puro.

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔜 NEXT GAME

    ✨ Duelo por Europa ✨

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    📅 Sábado, 10 de enero de 2026

    🤩 Matchday 15 | Día de Partido

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 TEN TV

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El Atlético vs Athletic Club y el Real Madrid vs Barcelona, son los principales atractivos de la Copa de la Reina en los cuartos de final

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ El emparejamiento entre equipos rojiblancos y el duelo entre culés y merengues despiertan gran expectación.

    La Copa de S.M. la Reina Iberdrola 2025-2026 ha entrado oficialmente en su tramo decisivo. El sorteo de los cuartos de final, celebrado bajo el amparo de la Real Federación Española de Fútbol, ha dibujado un escenario de máxima exigencia deportiva, enorme carga simbólica y profunda trascendencia competitiva, confirmando una vez más que el torneo del K.O. del fútbol femenino español sigue siendo el espacio donde confluyen la tradición, la épica, la oportunidad y el vértigo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con los ocho equipos clasificados ya definidos, el campeonato afronta una ronda que no solo decidirá los nombres de los semifinalistas, sino que reordenará el relato de la temporada, pondrá a prueba proyectos consolidados y ofrecerá a clubes históricos y emergentes la posibilidad de escribir una página imborrable en su trayectoria. El sorteo ha deparado los siguientes emparejamientos de cuartos de final:
    • Club Atlético de Madrid vs Athletic Club
    • Real Sociedad de Fútbol vs ONA
    • Real Madrid CF vs FC Barcelona
    • Madrid CFF vs CD Tenerife Femenino

    (Fuente: RFEF)

    El Salón Luis Aragonés, escenario en el que se ha celebrado el sorteo, ha contando con la presencia de Lola Romero, directora de fútbol femenino del Club Atlético de Madrid, y Marina Rivas, jugadora del Madrid CFF, quienes, además, han ejercido como manos inocentes para conformar los cruces.

    Romero habló del prestigio que tiene la Copa de la Reina, el primer título que el club consiguió en la élite del fútbol nacional, y también recordó con cariño la final que ganaron de manera agónica ante el Real Madrid en el año 2023 bajo la lluvia de Butarque.

    Por su parte, Rivas habló sobre la actuación de las suyas en la pasada edición, cayendo por la mínima ante el, a la postre, campeón; y se mostró con mucha ambición por lo que se vislumbra en el horizonte.  

    Al pertenecer todos los conjuntos clasificados a la Liga F, el sorteo ha consistido en establecer los partidos de cuartos de final teniendo en cuenta la primera bola extraída para saber cuál de ellos ejercerá como local. Los enfrentamientos establecidos para los cuartos de final se disputarán los días 3, 4 y 5 del próximo mes de febrero de 2026 con horarios y cobertura televisiva aún por confirmar.

    Cuatro eliminatorias, un solo partido, margen mínimo para el error y una conclusión inequívoca: la Copa de la Reina 2025-2026 ya no admite especulación. Cada balón, cada decisión y cada minuto adquieren ahora valor de sentencia.

    La Copa de la Reina no es un torneo más. Es, desde su creación, el espacio donde el fútbol femenino español ha aprendido a narrarse a sí mismo, donde generaciones de futbolistas han encontrado su primera gran oportunidad y donde los grandes clubes han consolidado su legado. En la edición 2025-2026, ese ADN se mantiene intacto, pero con un contexto distinto: el crecimiento estructural del fútbol femenino, la profesionalización plena de la Liga F, la internacionalización de las plantillas y una atención mediática sin precedentes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final representan, por tanto, una fotografía exacta del momento actual del fútbol femenino español: conviven los gigantes históricos, los proyectos en expansión, los clubes de identidad clara y aquellos que han convertido la Copa en su territorio natural. No hay invitadas. Todas las clasificadas han llegado aquí por mérito propio y todas saben que, a partir de ahora, el torneo no perdona.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El primer emparejamiento del sorteo enfrenta a Club Atlético de Madrid y Athletic Club, dos entidades profundamente ligadas a la historia de la Copa de la Reina y al desarrollo del fútbol femenino en España. Es un cruce que trasciende lo deportivo y se adentra en el terreno de la identidad, el carácter y la tradición.

    El Atlético de Madrid llega a estos cuartos como uno de los proyectos más reconocibles del panorama nacional, con una trayectoria reciente marcada por títulos, finales y una competitividad constante en todas las competiciones. La Copa ha sido, históricamente, un torneo fetiche para el conjunto rojiblanco, que ha sabido utilizarla tanto como plataforma de consolidación como de reivindicación en momentos de transición.

    Frente a él estará el Athletic Club, símbolo de cantera, pertenencia y continuidad, uno de los clubes que mejor representan la esencia del fútbol femenino español. Su relación con la Copa de la Reina es profunda y duradera, marcada por finales memorables, eliminatorias épicas y una capacidad recurrente para elevar su rendimiento en este tipo de contextos.

    Este cruce promete ser una batalla de estilos y emociones: la intensidad rojiblanca frente a la solidez y el orgullo zurigorri. Un partido donde el ritmo, la presión y la gestión emocional jugarán un papel determinante. No hay antecedentes recientes que permitan establecer un favorito claro en formato eliminatorio. La Copa iguala, equilibra y despoja de jerarquías.

    Enfrente aparece el Badalona, heredero de una tradición copera que ha sabido reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos. Su presencia en estos cuartos no es casualidad, sino el reflejo de un proyecto que ha encontrado en la Copa un espacio ideal para competir sin complejos. Para el club catalán, esta eliminatoria representa una oportunidad histórica de dar un salto cualitativo y reafirmar su lugar en la élite.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La segunda eliminatoria empareja a Real Sociedad de Fútbol y el ONA dos proyectos con trayectorias muy distintas, pero unidos por una ambición común: seguir creciendo a través de la Copa.

    La Real Sociedad se ha consolidado en los últimos años como uno de los clubes más fiables y competitivos del fútbol femenino español, con un modelo reconocible, apuesta firme por el talento joven y una relación cada vez más estrecha con su afición. La Copa de la Reina ha sido escenario de momentos importantes para el conjunto txuri-urdin, que ve en esta edición una oportunidad real de volver a situarse entre las mejores.

    Será un duelo marcado por el equilibrio táctico, la paciencia y la gestión de los momentos clave. En eliminatorias así, la Copa suele premiar a quien mejor interpreta el contexto, más allá del nombre o el escudo.

    El sorteo ha querido reservar uno de sus momentos más impactantes para los cuartos de final: Real Madrid CF y FC Barcelona se enfrentarán en una eliminatoria directa, con todo lo que ello implica a nivel deportivo, simbólico y mediático.

    El Clásico del fútbol femenino español es ya uno de los grandes acontecimientos del calendario internacional, y su aparición en una ronda de cuartos de final de la Copa de la Reina eleva el torneo a una dimensión extraordinaria. No es solo un partido; es un evento que concentra atención global, narrativa histórica y una rivalidad en constante evolución.

    El FC Barcelona llega como referente absoluto del fútbol femenino europeo, con una trayectoria reciente que ha marcado estándares y ha redefinido la excelencia competitiva. La Copa de la Reina, sin embargo, siempre ha sido un territorio exigente incluso para los grandes dominadores, y el formato de partido único introduce un factor de riesgo ineludible.

    El Real Madrid, por su parte, afronta esta eliminatoria como una oportunidad de reafirmación y crecimiento, consciente de que la Copa es el escenario ideal para desafiar jerarquías y acelerar procesos. El Clásico copero es, para el conjunto blanco, una prueba de madurez competitiva y un termómetro de su evolución.

    Este enfrentamiento concentrará focos, audiencias y expectativas, pero también exigirá una gestión emocional impecable. En la Copa, el Clásico no admite redención: solo hay un camino, y es ganar.

    La cuarta eliminatoria de cuartos enfrenta a Madrid CFF y C.D. Tenerife Femenino, dos clubes que han construido su identidad desde la constancia, el trabajo y la capacidad de competir desde contextos complejos.

    El Madrid CFF es, desde hace años, un habitual del ecosistema competitivo de la Copa, un club que ha sabido utilizar este torneo para visibilizar talento, desafiar pronósticos y consolidar su proyecto. Jugar los cuartos de final supone una nueva oportunidad de avanzar y de seguir escribiendo su propia historia copera.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa llega con la ilusión intacta y la experiencia acumulada de haber competido en escenarios exigentes.

    La Copa ha sido tradicionalmente un espacio fértil para el conjunto canario, capaz de crecerse ante rivales de mayor presupuesto y de convertir cada eliminatoria en un reto emocional y deportivo.

    Este cruce encarna como pocos el espíritu del torneo: igualdad, ambición y la posibilidad real de alcanzar unas semifinales históricas. En partidos así, la Copa suele recordar que el fútbol no entiende de etiquetas.

    Con los cuartos de final ya definidos, la Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra en una fase donde cada detalle cuenta. El formato de eliminatoria directa, la acumulación de partidos, la gestión de plantillas y el componente emocional adquieren un peso específico. No hay margen para el error ni espacio para la especulación.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final reúnen todos los ingredientes que han convertido a la Copa en un torneo único: rivalidades históricas, proyectos emergentes, clásicos de alcance global y eliminatorias donde el contexto puede cambiarlo todo en noventa minutos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Más allá de los emparejamientos, este sorteo confirma una realidad incuestionable: la Copa de la Reina es el gran relato coral del fútbol femenino español. Un torneo que no solo reparte títulos, sino que construye memoria, impulsa proyectos y conecta generaciones.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La edición 2025-2026 se adentra en su tramo decisivo con un cuadro que refleja la diversidad, la riqueza y el nivel competitivo alcanzado por el fútbol femenino en España. Desde los grandes referentes hasta los clubes que sueñan con su primera semifinal, todos comparten ahora un mismo horizonte: seguir vivos en la Copa de la Reina Iberdrola.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Estos cuartos de final no son solo una ronda más. Son una radiografía exacta del momento que vive el fútbol femenino en España: competitivo, diverso, emocionalmente poderoso y cada vez más seguido.

    El camino hacia el título ya está marcado. A partir de ahora, la Copa de la Reina no promete nada: lo exige todo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026 entra así en una fase donde la historia y el futuro se dan la mano, donde cada partido puede convertirse en un recuerdo imborrable y donde el torneo reafirma su condición de corazón emocional del calendario.

    El camino hacia el título ya está trazado. La historia, como siempre, está por escribirse.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Reportaje | Amaiur Sarriegui, el futuro de los goles

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 La veinte colchonera es analizada al detalle en “El Partido de Manu” en un relato periodístico sin igual.

    (Fuente: Puma)

    Uno de los grandes atractivos de los que dispone el Atlético de Madrid en el curso 2025-2026 es ver a Amaiur Sarriegui vestida de rojo y blanco.

    La llegada de la futbolista del año 2000 fue adelantada por este medio, cuando nadie hablaba del tema el pasado 22 de abril de 2025.

    Descrita como la fuerza emergente del actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, la de Tolosa se ha consolidado como una de las figuras con mayor potencial, presente y futuro del balompié practicado por mujeres en España.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Amaiur Sarriegi Isasa (San Sebastián, 13 de diciembre de 2000) es a sus 26 años de edad una atacante icónica de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Su trayectoria es ascendente en el fútbol femenino español. Nacida en Tolosa, su recorrido profesional la llevó desde las canteras vascas hasta vestir la camiseta del Atlético de Madrid Femenino, uno de los equipos más competitivos de Europa.

    Técnica depurada, visión de juego y personalidad firme son algunas de las características que definen a Sarriegi. Sin embargo, su historia no solo se resume en estadísticas. Detrás de cada pase decisivo y cada sprint se encuentra una jugadora que ha trabajado con disciplina para transformar su pasión en excelencia deportiva.

    Amaiur Sarriegi no llegó al fútbol de élite por azar ni por un golpe de fortuna. Su camino, como el de tantas futbolistas formadas lejos de los grandes focos, se construyó desde abajo, con paciencia, constancia y una progresión sostenida que fue moldeando a una jugadora completa, competitiva y preparada para asumir retos mayores. Su historia comienza en el País Vasco, una tierra con una profunda tradición futbolística y con uno de los ecosistemas de fútbol femenino más sólidos del Estado, donde clubes históricos han trabajado durante décadas en la formación de talento desde edades tempranas.

    Sus primeros pasos los dio en el Añorga KKE, uno de los clubes de referencia del fútbol femenino vasco en categorías inferiores. El Añorga no es solo un equipo, sino una auténtica cantera de futbolistas, un espacio de formación integral donde muchas jugadoras han aprendido no solo a competir, sino a entender el juego, a convivir en un vestuario exigente y a desarrollar una mentalidad profesional desde edades muy tempranas. En ese entorno comenzó a forjarse Amaiur, destacando pronto por su capacidad técnica, su inteligencia en el juego y una personalidad competitiva que la diferenciaba dentro del grupo.

    Durante sus años en categorías inferiores, su crecimiento fue constante. En la categoría cadete, Amaiur dio un salto evidente en rendimiento y madurez futbolística. Ya no era solo una promesa, sino una jugadora capaz de marcar diferencias, de asumir responsabilidades y de influir en el juego colectivo. Su lectura de los espacios, su llegada desde segunda línea y su capacidad para finalizar jugadas empezaron a convertirla en una pieza clave para su equipo. Ese rendimiento no pasó desapercibido y le abrió la puerta al equipo B del Añorga, un paso decisivo que marcaba la transición entre el fútbol formativo y el competitivo.

    El salto al filial supuso un cambio importante. El ritmo de juego, la exigencia física y la responsabilidad eran mayores, pero Amaiur respondió con naturalidad. Su adaptación fue rápida, mostrando una madurez impropia de su edad y una capacidad notable para entender lo que requería cada partido. Esa progresión le permitió alcanzar uno de los primeros hitos de su carrera: el debut con el primer equipo del Añorga en Primera Nacional durante la temporada 2015-2016. Era el premio a años de trabajo silencioso y, al mismo tiempo, el inicio de una nueva etapa en la que empezaba a asomarse al fútbol sénior de máximo nivel.

    Ese debut no fue anecdótico. Supuso una confirmación de que estaba preparada para competir en categorías superiores. Amaiur no se limitó a cumplir, sino que empezó a consolidarse como una futbolista fiable, capaz de aportar tanto en el juego ofensivo como en el equilibrio del equipo. Su presencia en el campo transmitía seguridad y ambición, dos cualidades que terminarían definiendo su carrera.

    El siguiente gran paso llegó en el verano de 2017, cuando fichó por el Athletic Club B, uno de los filiales más competitivos y exigentes del fútbol femenino español. Integrarse en la estructura del Athletic no es una cuestión menor. El club bilbaíno posee una identidad muy marcada, una filosofía reconocible y una presión constante por el rendimiento, incluso en sus equipos filiales. Para Amaiur, aquel fichaje representaba una oportunidad extraordinaria para seguir creciendo, pero también un desafío que exigía regularidad, carácter y capacidad de adaptación.

    Durante tres temporadas, Amaiur defendió la camiseta del Athletic Club B en Primera Nacional, convirtiéndose en una de las jugadoras más determinantes del equipo. Su rendimiento fue notablemente constante, una cualidad especialmente valorada en el fútbol de formación avanzada. Temporada tras temporada, logró superar la barrera de los diez goles, una cifra muy significativa para una futbolista con perfil de centrocampista ofensiva o mediapunta, capaz de generar juego y, al mismo tiempo, de finalizarlo.

    Más allá de los números, su influencia en el equipo fue creciendo. Amaiur se convirtió en una futbolista alrededor de la cual giraba gran parte del juego ofensivo del filial. Su capacidad para aparecer entre líneas, para filtrar pases decisivos y para llegar al área en el momento justo la transformaron en una amenaza constante para las defensas rivales. Esa regularidad goleadora hablaba no solo de talento, sino de una mentalidad competitiva sólida y de una comprensión profunda del juego.

    La temporada 2018-2019 supuso un punto de inflexión colectivo. El Athletic Club B logró el ascenso a la nueva categoría Reto Iberdrola, la Segunda División femenina de España, un logro que situaba al equipo en un escenario más exigente y con mayor visibilidad. Amaiur fue una pieza importante en ese ascenso, aportando goles, liderazgo y continuidad en el rendimiento. El salto de categoría confirmaba que su progresión no se había detenido y que estaba preparada para competir en un entorno todavía más competitivo.

    El curso 2019-2020 fue, en muchos aspectos, uno de los más significativos de su etapa en el filial rojiblanco. A nivel individual, firmó una temporada sobresaliente, marcando 13 goles y convirtiéndose en la máxima goleadora del equipo. Su capacidad para decidir partidos, para aparecer en los momentos clave y para asumir galones dentro del vestuario quedó patente a lo largo del campeonato. A nivel colectivo, el Athletic Club B se proclamó campeón de su grupo, en una temporada que quedaría marcada para siempre por la irrupción de la pandemia de Covid-19, que obligó a suspender la competición cuando aún restaban ocho jornadas por disputarse.

    Aquel campeonato tuvo un sabor agridulce. Por un lado, confirmaba el excelente trabajo del equipo y el crecimiento de jugadoras como Amaiur; por otro, la suspensión de la competición privó al grupo de cerrar la temporada sobre el terreno de juego. Sin embargo, el rendimiento mostrado hasta ese momento fue suficiente para validar el éxito del proyecto y el nivel competitivo del filial.

    Esa misma temporada trajo consigo otro hito fundamental en la carrera de Amaiur Sarriegi: su debut con el primer equipo del Athletic Club en Primera División. El 19 de octubre, frente al Real Betis, Amaiur dio el salto definitivo a la élite del fútbol femenino español. No era un paso menor. Vestir la camiseta del primer equipo del Athletic en la máxima categoría supone una responsabilidad enorme, tanto por la historia del club como por la exigencia de su afición y de su estructura deportiva.

    A lo largo de esa temporada, Amaiur disputó cuatro partidos en Primera División, una experiencia que le permitió conocer de primera mano el nivel de la élite, el ritmo de los partidos, la exigencia táctica y la importancia de cada detalle. Aquellos minutos fueron una inversión de futuro, un aprendizaje acelerado que completaba su etapa formativa y la preparaba para afrontar nuevos retos.

    El recorrido de Amaiur Sarriegi hasta ese punto es el reflejo de una progresión construida con coherencia. Desde el Añorga KKE hasta el Athletic Club, pasando por filiales, ascensos, campeonatos y debuts en la máxima categoría, su carrera no ha estado marcada por atajos, sino por una evolución sostenida. Cada etapa cumplió una función concreta en su desarrollo como futbolista: la formación técnica, la adaptación al fútbol sénior, la regularidad competitiva, el liderazgo dentro del equipo y, finalmente, el contacto con la élite.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este camino explica, en gran medida, la jugadora que es hoy. Una futbolista con fundamentos sólidos, con experiencia en diferentes contextos competitivos y con una mentalidad preparada para asumir desafíos mayores. Su historia también es representativa de una generación de futbolistas que han crecido al mismo tiempo que lo hacía el fútbol femenino en España, aprovechando estructuras cada vez más profesionalizadas, pero sin perder el vínculo con los clubes de base que hicieron posible su desarrollo.

    En un fútbol cada vez más exigente y globalizado, el recorrido de Amaiur Sarriegi pone en valor la importancia de la formación, la paciencia y la constancia. No se trata solo de talento, sino de saber construir una carrera paso a paso, entendiendo cada etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde los campos del Añorga hasta los estadios de Primera División, su trayectoria es la de una futbolista que ha sabido crecer sin perder la esencia, preparada para seguir escribiendo capítulos importantes en su carrera deportiva.

    Desde su llegada a San Sebastián, Amaiur Sarriegi no solo se incorporó a la Real Sociedad Femenina como una futbolista más: comenzó, casi sin que nadie lo supiera aún, un proceso de construcción identitaria que terminaría marcando una era. Su historia en el club txuri-urdin es la de una delantera que creció a la par que el equipo, que maduró mientras la Real reclamaba su lugar entre la élite y que, a través de goles, movimientos, liderazgo y momentos decisivos, acabó convirtiéndose en uno de los nombres propios del fútbol femenino español de la primera mitad de la década.

    La temporada 2020-2021 supuso un punto de inflexión tanto para la Real Sociedad como para la propia Amaiur. Su fichaje por el club donostiarra, procedente del Athletic Club, se produjo en un contexto complejo: el fútbol femenino vivía una transformación estructural, con plantillas en proceso de profesionalización y con equipos que buscaban consolidar proyectos ambiciosos sin perder identidad.

    Desde el primer día, Amaiur encajó en la idea de juego de la Real. No fue un encaje inmediato desde el nombre, sino desde el perfil futbolístico: una delantera móvil, con capacidad para atacar el espacio, con olfato goleador y una lectura del juego que le permitía asociarse y generar ventajas más allá del área. Aquella primera temporada fue, sencillamente, explosiva.

    En 26 partidos de liga marcó 12 goles, una cifra que no solo la colocó entre las máximas goleadoras del campeonato, sino que la convirtió en una de las grandes revelaciones de toda la Primera División. Cada tanto suyo parecía confirmar que la Real había acertado con una apuesta que combinaba presente y futuro. No eran goles aislados o circunstanciales: eran goles que sostenían puntos, que abrían partidos cerrados y que transmitían una sensación de fiabilidad ofensiva que el equipo llevaba tiempo buscando.

    la primera temporada fue la de la sorpresa, la 2021-22 fue la de la confirmación absoluta. Amaiur no solo mantuvo el nivel: lo elevó. El club lo entendió así desde el principio y decidió convertirla en una de las caras visibles del proyecto. Su renovación hasta 2025 fue un mensaje claro al vestuario y a la competición: la Real quería crecer alrededor de futbolistas como ella.

    El gesto simbólico fue igual de potente: se le otorgó el dorsal número 7, un número históricamente reservado a jugadoras con peso específico, con liderazgo y con responsabilidad ofensiva. Amaiur asumió ese rol sin estridencias, pero con una madurez que sorprendió incluso dentro del club.

    En el terreno de juego, la respuesta fue rotunda. Firmó la mejor temporada de su carrera hasta ese momento amén de 17 goles y 9 asistencias.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Pero más allá de las cifras individuales, su impacto fue decisivo en el rendimiento colectivo. La Real Sociedad alcanzó la segunda posición en la clasificación liguera, firmando la mejor temporada de su historia hasta ese momento y logrando la primera clasificación para la UEFA Women’s Champions League.

    Amaiur fue protagonista directa de ese hito. Sus goles no llegaron en contextos cómodos, sino en partidos clave, ante rivales directos, en momentos donde la presión era máxima. Supo convivir con el foco mediático y con las expectativas crecientes, demostrando una capacidad competitiva que la consolidó como una de las delanteras más fiables del campeonato.

    La temporada 2022-2023 no fue una repetición mecánica de la anterior. Fue, en realidad, el curso en el que Amaiur terminó de definirse como atacante total. Ya no era solo una goleadora: era una futbolista que entendía los tiempos del partido, que sabía cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo atacar el primer palo y cuándo aparecer entre líneas.

    Combinó con regularidad en liga, mantuvo su cuota goleadora y se convirtió en una amenaza constante para cualquier esquema defensivo. Su movilidad desordenaba a las defensas rivales; sus desmarques generaban espacios para las segundas líneas; su trabajo aéreo añadía una dimensión extra al ataque realista.

    Ese curso confirmó que su proyección no era coyuntural. Amaiur se consolidó como una de las piezas creativas y finales del conjunto donostiarra, participando de forma activa en la rotación ofensiva del primer equipo y manteniendo una regularidad que muy pocas delanteras jóvenes eran capaces de sostener en la élite.

    La Real Sociedad no solo tenía una goleadora: tenía una futbolista alrededor de la cual se podía estructurar el juego ofensivo.

    temporada 2023-24 representó para Amaiur Sarriegi un punto de inflexión menos evidente en los titulares, pero profundamente significativo en su evolución como futbolista. Fue un curso marcado por los contrastes: la Real Sociedad vivió una campaña irregular en liga, pero alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia reciente al clasificarse para la final de la Copa de la Reina. En ese contexto complejo, Amaiur volvió a demostrar que su valor iba mucho más allá de las cifras puramente goleadoras.

    Desde el inicio del campeonato, la delantera asumió un rol de referencia estable dentro del once. Ya no era la jugadora revelación ni la joven promesa en crecimiento: era una futbolista consolidada, una de las líderes silenciosas del vestuario, una pieza imprescindible en el engranaje ofensivo del equipo. Su titularidad habitual fue la confirmación de la confianza absoluta del cuerpo técnico en su capacidad para sostener el ataque incluso en los momentos más delicados.

    Participó en 23 partidos de liga, una cifra que refleja su continuidad y fiabilidad física en una temporada exigente. En términos goleadores, cerró el curso con 2 goles en competición liguera, un registro modesto en comparación con campañas anteriores, pero que no debe analizarse de forma aislada. La Real Sociedad atravesó una fase de reajuste colectivo, con cambios en dinámicas ofensivas, menor producción global y una mayor exigencia táctica para las delanteras, obligadas a trabajar más lejos del área y a priorizar el juego asociativo.

    En ese escenario, Amaiur destacó por su versatilidad. Supo adaptarse a distintos roles: como referencia ofensiva, como segunda punta, como apoyo constante para las llegadas desde segunda línea. Su lectura del juego y su capacidad para ofrecer soluciones en ataque combinado fueron fundamentales para sostener al equipo en los tramos más irregulares del campeonato.

    La liga terminó con la Real Sociedad en séptima posición, un resultado que quedó por debajo de las expectativas generadas en años anteriores. Sin embargo, el verdadero relato de la temporada se escribió en la Copa de la Reina. Partido a partido, eliminatoria a eliminatoria, el equipo fue creciendo en competitividad, carácter y ambición, hasta alcanzar una final histórica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Amaiur fue una figura clave en ese camino. No siempre desde el gol, pero sí desde el trabajo invisible: fijando centrales, liberando espacios, presionando la salida de balón rival y apareciendo en los momentos donde el equipo necesitaba respirar. Su liderazgo, cada vez más evidente, se expresó en gestos, en actitud y en una conexión especial con la grada, que reconocía en ella a una futbolista comprometida con el escudo.

    Ese curso fue, en definitiva, el de la consistencia. El de una delantera joven que entendió que crecer también implica atravesar momentos menos brillantes sin perder influencia ni identidad. Esa regularidad y esa madurez acabaron otorgándole una visibilidad creciente más allá de San Sebastián, reforzando su estatus dentro del panorama nacional.

    La temporada 2024-25 fue el cierre de un ciclo. Sin que todavía se supiera oficialmente que sería su último año como txuri-urdin, el curso estuvo impregnado de una sensación de culminación, de madurez plena, de futbolista preparada para un nuevo desafío.

    Desde el primer tramo de la temporada, Amaiur recuperó protagonismo goleador. Volvió a sentirse cómoda en el área, a encontrar espacios con naturalidad y a imponer su instinto en los metros finales. A lo largo del curso, firmó 13 goles en todas las competiciones, una cifra que reflejó no solo su eficacia, sino también su capacidad para aparecer en partidos decisivos.

    Entre sus actuaciones más destacadas se encuentra un doblete ante el Granada CF, una exhibición de oportunismo, lectura del área y contundencia que recordó a la mejor versión de la delantera. Además, fue protagonista en competiciones del KO, marcando goles decisivos en la Supercopa y en la Copa de la Reina, confirmando su condición de jugadora para las grandes citas.

    La Real Sociedad cerró la temporada en sexta posición en la Liga F, un resultado competitivo que devolvió al equipo a la zona noble del campeonato tras el curso anterior. En la Supercopa, el conjunto donostiarra volvió a alcanzar las semifinales, consolidando su presencia habitual entre los equipos más fuertes del fútbol femenino español.

    Amaiur fue, una vez más, una de las referencias ofensivas del equipo. Su rol combinó experiencia y ambición: lideró a las más jóvenes, sostuvo al equipo en los momentos de dificultad y asumió la responsabilidad cuando el balón quemaba. Ya no necesitaba reivindicarse; su trayectoria hablaba por ella.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El 4 de julio de 2025 se confirmó oficialmente su fichaje por el Atlético de Madrid, poniendo fin a una etapa de cinco temporadas en la Real Sociedad. El anuncio no fue solo una noticia de mercado: fue el cierre de un capítulo fundamental en la historia reciente del club y en la carrera de la futbolista.

    Amaiur se marchó dejando un legado tangible y simbólico. En cifras, acumuló 55 goles con la camiseta txuri-urdin, repartidos a lo largo de competiciones nacionales e internacionales. En impacto, dejó algo más difícil de cuantificar: una forma de entender el juego ofensivo, una referencia para futuras generaciones y la certeza de que la Real Sociedad había sido capaz de formar y sostener a una de las delanteras más completas del campeonato durante un lustro.

    Su paso por San Sebastián fue el de una futbolista que llegó para crecer y acabó marchándose como una de las grandes protagonistas de la historia moderna del club. Fue testigo y partícipe de la primera clasificación para la Champions League, de finales coperas, de noches europeas y de temporadas que consolidaron a la Real Sociedad de Fútbol como un proyecto estable y ambicioso.

    La historia de Amaiur en la Real Sociedad no se explica únicamente a través de goles o clasificaciones. Se explica desde la evolución: de revelación a líder, de promesa a referencia, de joven talento a futbolista madura preparada para asumir nuevos retos en uno de los grandes del país.

    San Sebastián fue el escenario donde se construyó una delantera total. Y aunque su camino continuó lejos de Zubieta, la huella que dejó permanece inscrita en la memoria colectiva del club, en las gradas de Anoeta y en cada aficionada y aficionado que la vio crecer, celebrar, resistir y despedirse con la serenidad de quien sabe que ha cumplido una etapa esencial de su carrera.

    Para comprender en toda su dimensión la etapa de Amaiur Sarriegi en la Real Sociedad es imprescindible entender el contexto del club en el que se desarrolló. La Real no era, en 2020, un gigante consolidado del fútbol femenino español, pero sí un proyecto en plena ebullición: una estructura que apostaba por la estabilidad, por la identidad de juego y por la construcción a medio y largo plazo.

    Amaiur llegó en el momento exacto. Su crecimiento individual se entrelazó con el crecimiento colectivo del equipo. No fue una futbolista que aterrizara en un ecosistema ya terminado, sino una que ayudó a definirlo. La Real Sociedad fue evolucionando desde un equipo competitivo hacia un conjunto con ambición europea, y Amaiur estuvo presente en cada uno de esos pasos.

    En ese sentido, su figura se convirtió en un símbolo del proyecto. Representaba la apuesta por el talento nacional, por jugadoras capaces de asumir responsabilidades desde jóvenes y por un modelo ofensivo que no se limitaba a la eficacia, sino que buscaba también la propuesta, la presión alta y el protagonismo con balón.

    Uno de los aspectos más relevantes —y a menudo menos visibles— de la trayectoria de Amaiur en la Real Sociedad fue su evolución táctica. En su primera temporada, su rol estaba claramente definido: atacar el área, finalizar jugadas, aprovechar espacios y ser la referencia ofensiva. Con el paso de los años, su papel se volvió mucho más complejo.

    Los distintos cuerpos técnicos fueron adaptando su posición y funciones según las necesidades del equipo. Amaiur aprendió a jugar:

    como delantera centro clásica, fijando centrales y atacando centros laterales; como segunda punta, cayendo a zonas intermedias para asociarse; e incluso como atacante que partía desde banda, generando superioridades y liberando el carril central.

    Su movilidad se convirtió en un problema constante para las defensas rivales. No era una delantera estática: sabía cuándo abandonar el área para atraer marcas y cuándo aparecer en el momento justo. Esa inteligencia táctica fue clave para que la Real Sociedad pudiera variar registros ofensivos sin perder profundidad.

    Especialmente a partir de la temporada 2022-23, su influencia en el juego sin balón fue tan importante como su aportación directa en goles. Presionaba con criterio, lideraba la primera línea defensiva y entendía perfectamente cuándo activar al bloque. Ese trabajo silencioso explica por qué su presencia en el once fue innegociable incluso en temporadas con menor producción goleadora.

    Amaiur nunca fue una futbolista de grandes gestos mediáticos ni de declaraciones grandilocuentes. Su liderazgo fue siempre orgánico, construido desde el día a día, desde el ejemplo y desde la constancia. Con el paso de las temporadas, se convirtió en una de las voces respetadas del vestuario, especialmente para las jugadoras más jóvenes que llegaban al primer equipo.

    Ese liderazgo se manifestó de múltiples formas:

    en su compromiso con los entrenamientos, en su actitud en los momentos de dificultad, en su capacidad para asumir responsabilidades sin necesidad de ser la protagonista constante.

    Cuando la Real Sociedad atravesó fases irregulares, Amaiur fue una de las futbolistas que sostuvo al grupo desde la estabilidad emocional. No era solo una delantera que marcaba goles; era una jugadora que entendía los tiempos del proyecto y que sabía convivir con la exigencia sin romper el equilibrio interno.

    Toda etapa histórica se construye a partir de momentos concretos. En el caso de Amaiur, su paso por la Real Sociedad estuvo marcado por una serie de partidos que quedaron grabados en la memoria colectiva del club.

    La temporada 2021-2022, en particular, dejó varias actuaciones que explican por qué fue considerada una de las delanteras más determinantes del campeonato. Sus goles en encuentros directos por la zona alta de la tabla no solo aportaron puntos: enviaron un mensaje claro al resto de la liga. La Real Sociedad no era una aspirante circunstancial; era un equipo preparado para competir por todo.

    En competiciones del KO, Amaiur demostró una capacidad especial para aparecer en los momentos decisivos. Ya fuera en eliminatorias de Copa de la Reina o en partidos de Supercopa, su instinto competitivo se intensificaba. Goles que rompían empates, acciones que cambiaban inercias y una presencia constante en las áreas rivales en los tramos finales de los partidos.

    Ese gen competitivo fue especialmente visible en su última temporada, cuando sus tantos en Supercopa y Copa de la Reina reafirmaron su condición de futbolista para grandes escenarios. No todos los goles pesan lo mismo, y muchos de los suyos tuvieron un valor simbólico añadido.

    conexión entre Amaiur y la afición de la Real Sociedad se construyó de forma progresiva y sincera. No fue inmediata ni impostada. Se forjó a través del tiempo, de la regularidad y del compromiso visible en el campo.

    Anoeta —y, antes, Zubieta— fue testigo de su crecimiento. La grada reconocía en ella a una futbolista que sentía el escudo, que celebraba los goles con intensidad contenida y que asumía las derrotas con responsabilidad. Esa identificación generó un vínculo especial, basado más en el respeto que en la idolatría, pero no por ello menos profundo.

    Con el paso de los años, su figura se convirtió en una de las más representativas del equipo. No solo por su rendimiento, sino porque simbolizaba una etapa de crecimiento colectivo que la afición vivió con orgullo: clasificaciones históricas, noches europeas y la sensación de que la Real Sociedad Femenina había llegado para quedarse entre las mejores.

    Cuando se anunció su fichaje por el Atlético de Madrid, el sentimiento dominante no fue el de sorpresa, sino el de comprensión. Tras cinco temporadas de crecimiento continuo, Amaiur había alcanzado un punto de madurez que pedía un nuevo desafío. La Real Sociedad había sido el lugar donde se había consolidado como futbolista de élite; el siguiente paso exigía otro contexto competitivo.

    El adiós no estuvo marcado por rupturas ni conflictos. Fue un cierre de ciclo natural, casi inevitable. La Real perdía a una de sus grandes referentes, pero lo hacía con la satisfacción de haber sido parte fundamental de su desarrollo. Amaiur, por su parte, se marchaba dejando una huella clara, sin deudas pendientes.

    El anuncio del fichaje por el Atlético de Madrid cerró un ciclo de cinco años con la Real. No fue un adiós dramático, pero sí cargado de simbolismo.

    Representó el paso de una futbolista que creció dentro de un proyecto a otra etapa donde su capacidad y experiencia serían puestas a prueba en un club con aspiraciones europeas más consolidadas.

    El 4 de julio de 2025 marcó oficialmente la transición. Los medios, afición y compañeros reconocieron su impacto, no solo por goles y asistencias, sino por el carácter, la profesionalidad y la influencia silenciosa en el vestuario. Su marcha dejó un hueco que tardaría en cubrirse, y un ejemplo a seguir para las jóvenes promesas que la miraban como referente.

    Cinco temporadas, 55 goles, finales, clasificación europea y un liderazgo silencioso conforman un recorrido que no termina con su salida. La Real Sociedad sigue evolucionando, pero lleva consigo la marca de una futbolista que definió una era, inspiró a las jóvenes y consolidó un proyecto ambicioso.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El paso de Amaiur Sarriegi por San Sebastián es, sin duda, un capítulo que quedará en los libros de historia del club, no como un episodio aislado, sino como la historia de una delantera que creció con su equipo, que enfrentó desafíos y que, al marcharse, lo hizo dejando una huella imborrable.

    (Fuente: UEFA)

    principios de julio de 2025, el Atlético de Madrid confirmó la llegada de Amaiur Sarriegi, cerrando un fichaje que no solo tenía un significado individual, sino también estratégico para el club colchonero. La incorporación de la delantera no se interpretó únicamente como un refuerzo más en la plantilla, sino como una apuesta táctica y conceptual: el Atlético buscaba una jugadora capaz de aportar movilidad, gol y conectividad con el mediocampo, elementos que en la ofensiva rojiblanca se habían identificado como áreas a potenciar.

    La presentación oficial del fichaje subrayó varias intenciones clave. En primer lugar, se destacó su capacidad para sumarse a la línea ofensiva de manera flexible, no limitada a ser una finalizadora estática, sino una futbolista capaz de combinar con interiores, desplazarse a bandas, atraer marcas y abrir espacios para compañeras. En segundo lugar, se enfatizó su experiencia en competición nacional e internacional, incluyendo Champions League, finales de Copa de la Reina y Supercopas, lo que reforzaba la idea de traer a alguien acostumbrado a la presión y a la exigencia de los grandes escenarios.

    A nivel de percepción pública, el fichaje tuvo un impacto inmediato. La afición colchonera vio en Amaiur a una jugadora contrastada, con historial goleador y capacidad de generar desequilibrio, aspectos que encajaban perfectamente con la identidad competitiva que el club busca proyectar en la Liga F y en competiciones europeas.

    inicio de la temporada 2025-26 mostró que, aunque Amaiur ya había demostrado calidad y experiencia, la adaptación a un nuevo entorno no es inmediata. La dinámica del Atlético, la presión mediática, el volumen de partidos y la intensidad de entrenamientos exigieron ajustes físicos, tácticos y mentales.

    En las primeras jornadas, su participación combinó titularidad con apariciones desde el banquillo, un patrón que permitió al cuerpo técnico integrar su perfil sin alterar la fluidez del sistema ya establecido. Esta rotación temprana fue una herramienta clave: permitía a Amaiur sumar minutos, familiarizarse con compañeras y responsabilidades, y al mismo tiempo mantener la competitividad del equipo en cada partido.

    A nivel individual, los entrenamientos iniciales se centraron en:

    Sincronización con las interiores: aprender los tiempos y distancias de pases y desmarques. Movilidad ofensiva: ajustar los desmarques y la profundidad a la presión defensiva rival. Defensa posicional: adaptarse a la línea de presión alta del Atlético y a la organización defensiva tras pérdida.

    Este proceso evidenció que, aunque su adaptación requería paciencia, el impacto positivo era inmediato, especialmente en términos de participación en goles y asistencias.

    medida que avanzaban las primeras jornadas de la Liga F 2025-26, quedó claro que Amaiur Sarriegi no solo estaba adaptándose físicamente, sino también mental y tácticamente al entorno rojiblanco. La presión de jugar en un club con aspiraciones europeas y la exigencia de rendir de inmediato pueden resultar abrumadoras para cualquier futbolista, incluso para una con experiencia internacional y varios años en la élite como Amaiur. Sin embargo, su proceso de integración mostró tres cualidades fundamentales: paciencia, versatilidad y visión de juego.

    En cada entrenamiento, su capacidad de entender los movimientos del equipo, tanto en fase ofensiva como defensiva, se convirtió en una herramienta clave para Víctor Martín. Los entrenadores destacaban su rapidez para asimilar esquemas de presión, transición y rotación ofensiva, aspectos que no siempre son fáciles de dominar para una jugadora que llega de otro sistema táctico.

    El cuerpo técnico también reconoció su inteligencia en la toma de decisiones. Su lectura del juego le permitió entender cuándo debía arrastrar centrales, cuándo bajar a recibir entre líneas o cuándo buscar desmarques interiores. Esa versatilidad no solo incrementaba la profundidad ofensiva del Atlético, sino que además abría alternativas estratégicas para Víctor Martín, capaz de variar esquemas sin alterar la identidad ofensiva del equipo.

    este primer tramo de la temporada, Amaiur combinó titularidad con participaciones desde el banquillo, un patrón que resultó fundamental para su adaptación. La alternancia entre arrancar los partidos y entrar en segunda mitad permitió que la delantera:

    Sumara minutos de calidad sin la presión de jugar siempre como referencia absoluta, Gestionara su físico y carga de trabajo, dado el ritmo intenso de la Liga F, Se adaptara progresivamente a la dinámica colectiva de ataque y defensa del equipo.

    Además, la rotación le permitió observar y aprender de otras jugadoras con roles complementarios, consolidando su conocimiento de los movimientos colectivos y las sinergias necesarias para rendir en el esquema colchonero.

    El entrenador Víctor Martín valoró estas cualidades de manera positiva, considerando a Amaiur una opción recurrente en la rotación ofensiva. Su presencia en el banquillo no era vista como un castigo, sino como un recurso táctico y una forma de mantener el equilibrio competitivo del equipo a lo largo de la temporada.

    Aunque en fase de adaptación, la aportación directa de Amaiur al marcador fue notable desde los primeros encuentros. Su capacidad de generar peligro se tradujo en goles y asistencias clave, que no solo aumentaban las opciones ofensivas del Atlético, sino que también servían como indicador de que la jugadora estaba encontrando su sitio en la plantilla.

    Entre sus aportaciones más destacadas de las primeras jornadas se cuentan: Finalizaciones tras desmarques interiores, que reflejaban su instinto goleador y la capacidad de encontrar espacios entre las líneas rivales. Asistencias a compañeras desde posiciones centrales y de banda, demostrando su comprensión de los movimientos del equipo y su visión de juego. Participación en fases de presión alta, donde su movilidad complicaba la salida de balón de los rivales y generaba oportunidades de gol a través de recuperaciones rápidas.

    Estos primeros indicadores mostraban que Amaiur no era solo una incorporación para cubrir un hueco en la plantilla, sino una jugadora capaz de añadir nuevas dimensiones al ataque rojiblanco.

    La percepción de la afición colchonera respecto a Amaiur se consolidó positivamente durante esta primera temporada. Más allá de goles y asistencias, los seguidores reconocieron su compromiso con el club, su actitud profesional y su capacidad para integrarse en la dinámica del equipo.

    Tras catorce jornadas ligueras, casi ls totalidad de la primera vuelta, la veinte ha demostrado estar ya como en casa en Alcalá de Henares y la ausencia de Gio Queiroz por una grave lesión en el peroné provocarán que la exjugadora del Athletic Club tenga que dar un paso al frente y echarse el equipo a las espaldas en lo que a conversión de goles se refiere

    Amaiur no solo impactó en el terreno de juego; también se convirtió en referente silencioso dentro del vestuario, apoyando a jugadoras jóvenes y nuevas incorporaciones con su profesionalidad, disciplina y actitud ejemplar. Su experiencia en finales, competiciones europeas y partidos de alta presión le permitió aportar seguridad y liderazgo, consolidando un vínculo positivo con la afición, que la identificó como una jugadora comprometida, capaz de generar soluciones y aportar valor colectivo. Su primera temporada en el Atlético de Madrid fue, en esencia, un proceso de adaptación convertido en consolidación, en el que demostró que puede ser decisiva, versátil, inteligente tácticamente y capaz de liderar con el ejemplo, proyectándose como una pieza clave para las próximas temporadas, una delantera total que combina gol, visión de juego, movilidad y liderazgo silencioso, destinada a dejar una huella indeleble tanto en el club como en el fútbol femenino español.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El Atlético de Madrid desafía al invierno: nieve, resistencia y un duelo con aroma europeo en el horizonte

    (Fuente: Instagram de Maca Portales )

    📌 El Atlético de Madrid Femenino vive uno de los momentos más decisivos de su curso mientras el invierno golpea con dureza la península Ibérica. Esta mañana, el Centro Deportivo Alcalá de Henares —templo donde las rojiblancas disputan sus batallas ligueras, coperas y europeas— apareció bajo un manto de nieve que parecía haber detenido el tiempo y haber congelado toda previsión meteorológica. La imagen, captada por Macarena Portales Nieto, canterana del club que regresó a la disciplina rojiblanca tras su paso por el Badalona, en un intercambio con Sonia García Majarín durante el pasado mercado veraniego, fue compartida con la afición rojiblanca al llegar al entrenamiento dirigido por Víctor Martín Alba, y se ha convertido en símbolo de la dureza y la belleza de este enero que reta a todas las certezas.  

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hoy, más que nunca, la narrativa del Atlético de Madrid Femenino no puede escribirse sin el telón de fondo de esta ola de frío que arrecia desde el Artártico y que, en combinación con la borrasca fría aislada Francis, ha dejado a gran parte de España bajo aviso de nevadas en cotas bajas. La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado que este episodio continuará afectando especialmente al centro, norte y este peninsular hasta mañana, con heladas que se extenderán por encima de los -4 y -6 grados en amplias zonas del interior.

    En Alcalá de Henares, la nieve que cubre hoy el estadio no es solo una curiosidad visual —es una metáfora poderosa de lo que está por venir: frío, presión, exigencia competitiva y la necesidad de resistencia anímica y física. Para un equipo que compite en tres frentes —Liga F Moeve, Copa de la Reina Iberdrola y UEFA Women’s Champions League— cada día de entrenamiento cuenta y cada prueba climatológica se convierte en parte de la preparación mental para duelos definitivos.

    Entrenar en esas condiciones no solo requiere adaptación táctica o física, sino también un temple sólido. Y por eso la imagen de Macarena Portales Nieto, compartida también por figuras como Fiamma Benítez, ha resonado tanto: no es solo una foto, es una declaración de actitud.  

    La imagen del estadio nevado no es un hecho aislado. Toda España mantiene la mirada puesta en el cielo este 5 de enero, primer lunes de 2026, ante la posibilidad de nevadas en cotas bajas en amplias zonas del país. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido durante el fin de semana de un episodio de inestabilidad provocado por la interacción entre la borrasca fría aislada Francis, situada al sur de la Península, y la entrada de una masa de aire muy frío de origen ártico.

    El organismo ha alertado especialmente a zonas del centro, norte y este peninsular, con avisos activos hasta el martes 6 de enero. Madrid, inmersa en este escenario, no queda al margen: heladas generalizadas, temperaturas mínimas bajo cero y la posibilidad de nevadas débiles en cotas bajas han condicionado la rutina diaria… y también la deportiva.

    La fotografía tomada por Macarena Portales Nieto resume ese momento de transición. Canterana rojiblanca, conocedora del escudo y del significado de entrenar incluso cuando el contexto aprieta, Portales regresó al club el pasado verano como parte de una operación estratégica con el Badalona. Su llegada al entrenamiento, con el estadio completamente blanco, simboliza también el regreso a las esencias: trabajo, sacrificio y pertenencia.

    La escena no tardó en trasladarse a las redes sociales. Fiamma Benítez, internacional absoluta con la Selección Española, compartió la nevada en Instagram. La centrocampista llega además a esta semana tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, tras derrotar a Alemania por 3-0 en el estadio Metropolitano con un doblete de Claudia Pina y otro tanto de Vicky López. Su publicación unió dos mundos: el éxito internacional y la crudeza del día a día con su club.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado, Alcalá de Henares acogerá un partido que va mucho más allá de la jornada quince.

    El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un enfrentamiento directo por las plazas europeas de la próxima temporada. No es una exageración hablar de final anticipada: la clasificación se comprime, los márgenes se estrechan y cada duelo directo empieza a decidir destinos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El Atlético llega a este punto de la temporada con la necesidad de convertir su estadio en un fortín. El frío no detiene la ambición. La nieve no congela el objetivo. Al contrario: endurece el carácter competitivo de un equipo que sabe que Europa no se concede, se conquista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Real Sociedad, ordenada, competitiva y con un proyecto consolidado, representa uno de los rivales más incómodos de la categoría. Superarla supondría no solo sumar tres puntos, sino enviar un mensaje al resto de aspirantes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las condiciones meteorológicas han obligado al cuerpo técnico encabezado por Víctor Martín Alba a ajustar la planificación semanal. Cargas controladas, sesiones adaptadas y un trabajo mental constante para mantener la concentración en un contexto inestable.

    Este tipo de semanas ponen a prueba algo más que el estado físico. Exigen liderazgo, compromiso colectivo y una fortaleza emocional que se construye con el tiempo. Jugadoras con experiencia internacional, como Fiamma Benítez, marcan el camino dentro del vestuario, transmitiendo que la adversidad forma parte del proceso competitivo.

    La nevada de este enero de 2026 no alcanza la magnitud de lo vivido en enero de 2021, cuando la borrasca Filomena paralizó Madrid y gran parte del país. Aquel episodio quedó grabado en la historia reciente del fútbol femenino español.

    En aquel invierno, el Atlético de Madrid se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero de 2021. La acumulación de nieve, el estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar la seguridad de los desplazamientos obligaron a aplazar el encuentro, en una jornada marcada por múltiples suspensiones en el fútbol femenino nacional.

    Aquella Filomena fue más que una anécdota meteorológica: fue una prueba de resistencia para clubes, jugadoras y estructuras aún en proceso de profesionalización. Cinco años después, la comparación surge de manera inevitable, aunque el escenario actual es menos persistente y más dinámico.

    El Centro Deportivo Alcalá de Henares ha sido, desde su consolidación como casa rojiblanca, mucho más que un recinto deportivo. Es un lugar de construcción de identidad. Allí se han celebrado noches europeas, se han vivido eliminaciones dolorosas, se han levantado victorias de prestigio y se ha consolidado un proyecto que ha convertido al Atlético de Madrid en una referencia del fútbol femenino español.

    Hoy, cubierto por la nieve, el estadio ofrece una imagen casi irreal. Las gradas silenciosas, las líneas del campo apenas perceptibles bajo el manto blanco, las huellas sobre el césped natural como único rastro humano. No hay público. No hay balón. Pero hay mensaje.

    El mensaje de que el fútbol, incluso en su versión más profesionalizada, sigue estando sometido a la naturaleza. Y de que los equipos que aspiran a competir por todo deben saber convivir con ella

    La autora de la imagen no es una fotógrafa ocasional. Es Macarena Portales Nieto, canterana del Atlético de Madrid. Una jugadora que conoce el club desde dentro, que entiende lo que significa entrenar en invierno, competir con frío y crecer en escenarios que no siempre son cómodos.

    Su regreso al Atlético el pasado verano, procedente del Badalona, formó parte de un movimiento estratégico que incluyó la salida de Sonia García Majarín. No fue solo una operación deportiva. Fue una decisión que reforzó el vínculo entre el club y su base, entre el presente competitivo y la memoria formativa.

    Que sea una canterana quien capture esta imagen no es casual, es coherente y tiene un relato.

    La fotografía no tardó en trascender el ámbito interno. Fiamma Benítez, centrocampista del Atlético e internacional absoluta con la Selección Española, compartió también la imagen de la nevada en sus redes sociales. Su publicación añadió una capa más al relato.

    Fiamma llega a este momento tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, en una final celebrada en el estadio Metropolitano en la que España se impuso a Alemania por 3-0 con un doblete de Claudia Pina y un gol de Vicky López. Del éxtasis europeo al frío cotidiano del club. De la celebración al trabajo.

    Esa transición resume la exigencia del fútbol de élite y es que la

    Liga F Moeve 2025-2026 entra en un tramo decisivo. La 15ª jornada no es una más. Es una frontera. El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un duelo directo por los puestos europeos. La clasificación está comprimida. Los márgenes son mínimos. Los errores, caros.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Para el Atlético, este partido representa una oportunidad y una obligación. Ganar supondría dar un paso firme hacia Europa. Perder, complicar seriamente el objetivo. Empatar, dejar la sensación de oportunidad perdida.

    La Real Sociedad llega como un rival sólido, reconocible, con un bloque trabajado y una identidad clara. Un equipo incómodo, competitivo, acostumbrado a jugar partidos de alta exigencia y esto no permite distracciones de ningún tipo.

    Mientras la nieve cubre el estadio, el cuerpo técnico trabaja en silencio. Víctor Martín Alba lidera una semana atípica, marcada por la adaptación constante. Ajustes en horarios, control de cargas, planificación flexible y, sobre todo, gestión emocional.

    Entrenar con frío extremo no es solo una cuestión física. Es mental. Exige concentración, compromiso y una comunicación constante entre cuerpo técnico y jugadoras. En semanas así se forja el carácter de los equipos que, como el Atlético de Madrid, no improvisa, sino que planifica.

    Cualquier nevada en Madrid activa un recuerdo colectivo: Filomena. Enero de 2021 quedó grabado en la historia reciente del deporte español. Durante varios días, la capital quedó paralizada por una nevada histórica que afectó a todas las competiciones.

    En el fútbol femenino, el Atlético de Madrid Femenino se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero. El estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar desplazamientos seguros obligaron al aplazamiento.

    Aquella suspensión fue más que un contratiempo. Fue un símbolo de las dificultades estructurales que aún afrontaba el fútbol femenino en su proceso de profesionalización.

    Cinco años después, el contexto es distinto. La Aemet insiste: este episodio no presenta la persistencia ni la intensidad de Filomena. No hay bloqueo prolongado ni acumulaciones masivas durante días. Pero el recuerdo actúa como advertencia.

    El Atlético ha aprendido. Hoy cuenta con protocolos más sólidos, recursos más amplios y una estructura preparada para responder. La nieve ya no paraliza; obliga a ada

    Bajo el manto blanco, Alcalá de Henares parece contener la respiración. En cuatro días, el silencio se romperá. Volverán los cánticos, el ruido del balón, la tensión del partido. La nieve será solo un recuerdo… o una metáfora.

    Porque el sábado, ante la Real Sociedad, no se jugará solo un partido. Se jugará una parte del futuro.

    Hay semanas que definen temporadas. Hay imágenes que condensan meses de trabajo. Hay inviernos que ponen a prueba los proyectos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid atraviesa uno de esos momentos. Con frío, con presión y con un objetivo claro. La nieve ha cubierto su estadio. No ha congelado su ambición.

    El sábado, cuando el balón ruede, el invierno ya habrá hablado y entonces será el turno de las colchoneras.

  • Oficial | ¿Dónde puedo ver el Atlético de Madrid vs Real Sociedad de Fútbol ?

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    ⬛️ El duelo entre campeonas de la Copa de la Reina se podrá seguir en abierto en la TDT.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino regresa a nuestras vidas y lo hace al más puro estilo de Alejandro Sanz, “Pisando fuerte” amén a un Atlético de Madrid versus Real Sociedad de Fútbol.

    TEN TV, que como ya saben recogió el testigo de Gol Play como la casa del fútbol femenino español en abierto, ha confirmado oficialmente que se va a encargar de emitir en directo y abierto el encuentro de la decimoquinta jornada liguera entre madrileñas y guipuzcoanas desde Alcalá de Henares.

    El canal del Grupo Secuoya fue lanzado el 28 de abril de 2016 y debutó el pasado mes de septiembre en la cobertura de la Primera División Femenina con un Espanyol 0-5 Atlético de Madrid en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    Ahora, el canal de la TDT cuyo slogan es “Mucho por ver” le da la bienvenida al 2026 en la ciudad de Cervantes con un envite clave en la lucha por acceder a los puestos europeos entre las madrileñas y las vascas, cuartas y terceras respectivamente en la tabla clasificatoria y separadas por tan solo cuatro puntos de distancia.

    El cuadro donostiarra de Arturo Ruiz viaja a la capital española con ventaja en el torneo de la regularidad y que además viene de vencer por 3-0 al Deportivo Abanca en su última puesta en escena.

    El Atlético de Madrid que adiestra Víctor Martín Alba va a la caza de las txuri-urdin y busca reaccionar después de haber empatado (2-2) en Ipurúa ante la Sociedad Deportiva Eibar el pasado 14 de diciembre de 2025.

    Los precedentes históricos entre ambas escuadras es favorable para los intereses del Atlético de Madrid por culpa de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los diez últimos compromisos.

    El más cercano en el tiempo nos dejó un 0-2 favorable a las madrileñas en Zubieta que se gestó a ritmo de samba con los goles de Gio Garbellini y Luany Da Silva durante la 23ª fecha.

    La rivalidad entre ambos equipos existe y nació en la temporada 2017-2018 cuando las colchoneras levantaron la por entonces llamada Liga Iberdrola en la última jornada con una victoria por 2-1 en el Cerro del Espino de Majadahonda con goles de Amanda Sampedro y Esther González que hicieron estéril la diana de Nahikari para las visitantes, un resultado que unido a la derrota del Barcelona con el Levante Unión Deportiva provocaron que se catase el alirón frente a unas 3.000 personas.

    Al año siguiente, caprichos del destino, el Atlético de Madrid tuvo la oportunidad de volver a levantar el título liguero ante las de San Sebastián, esta vez a domicilio, y un doblete de la anteriormente señalada Esther González que dejó en anecdótico el tanto que logró Bea Beltrán para el 1-3 definitivo aquel 6 de mayo de 2018.

    La venganza de la Real Sociedad llegó unos días después cuando ambos equipos se vieron las caras en la gran final de la Copa de la Reina Iberdrola en Granada (1-2), donde las blanquiazules le dieron la vuelta al tanto inicial de Esther con las históricas barracas de Palacios y Nahikari García que desembocaron en el primer trofeo de fútbol femenino que se exhibió en las vitrinas del Reale Arena con orgullo.

    Ahí no terminó el rosario de choques relevantes entre estas entidades que se vieron las caras en las semifinales de la Copa de la Reina en la temporada 2023-2024 y fue el equipo realista el que cumplió el sueño de alcanzar la gran final tras el 1-1 de la ida y el 2-1 del encuentro de vuelta que se celebró en Anoeta y en el que la sociedad de la nieve que formaban Jensen y Franssi vapuleó a las rojiblancas, aunque en el partido por el título las de Natalia Arroyo sufrieron una dura goleada de manos del Barcelona (8-0) en La Romareda.

    Más allá de eso, este 12 de enero de 2025, se podrá disfrutar de un gran espectáculo entre dos de los mejores equipos de la Liga F Moeve en el que brillan figuras como Maca Portales, Lucía Pardo, Luany o Edna Imade e incluso hay jugadoras con pasado en su rival, caso de Gaby García, Ainhoa Moraza y una Amaiur Sarriegui que buscará reivindicarse ante una Real Sociedad de la que fue máximo exponente durante cinco años.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | Violeta Quiles deja de ser donostiarra

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 ¡Se marcha! La exjugadora del Betis pone fin a su etapa en San Sebastián.

    La Real Sociedad de Fútbol, finalista de la Supercopa de España en 2024 ha anunciado oficialmente que ha alcanzado un acuerdo en firme con Violeta Quiles (Cartagena, 10 de diciembre de 1999) para finalizar su relación contractual.

    La operación es la segunda que efectúa el conjunto guipuzcoano tras el fin de la cesión de Edna Imade por parte del Bayern de Múnich y convierte a la exjugadora del Alhama ElPozo en agente libre.

    La lateral izquierdo tenía contrato con la entidad que preside Joakin Aperribay hasta el próximo 30 de junio de 2026 con seis meses de antelación.

    La murciana no ha tenido un paso sencillo por Zubieta. El curso pasado empezó jugando, pero una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla derecha durante un entrenamiento en febrero le ha mantenido fuera de los terrenos de juego hasta la fecha.

    La futbolista llegó a la Real Sociedad la pasada temporada y, tras un buen inicio liguero, sufrió una de las situaciones más difíciles para cualquier deportista, al lesionarse el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha.
    Desde ese momento, Violeta afrontó un exigente proceso de recuperación, que completó con esfuerzo, constancia y profesionalidad.

    Tras su regreso y una vez finalizada esta etapa, ambas partes han acordado de manera amistosa poner fin a su unión.

    La exjugadora del Real Betis Féminas ha participado en un total de 66 encuentros oficiales en la Liga F Moeve, llegando a acumular 4.4775 minutos en la élite y agota deberá buscar nuevos retos en su carrera deportiva lejos del País Vasco.

  • Oficial | El Bayern recuperará a Edna

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟧 El conjunto germano ha decidido “cortar” el préstamo de la exjugadora del Granada.

    El Bayern de Múnich, que fue rival del Club Atlético de Madrid en la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League (2-2), ya le ha comunicado de manera oficial a la Real Sociedad de Fútbol que activará una cláusula en el contrato de la internacional absoluta por la Selección Española a fin de “repescarla” antes de lo que estaba previsto.

    El gran rendimiento de la dorsal número veintitrés en San Sebastián ha llevado a José Barcala a solicitar a la dirección deportiva del transatlántico alemán su vuelta a territorio bávaro para la segunda mitad del curso.

    La exjugadora del Granada Club de Fútbol fue comprada al cuadro andaluz durante el pasado mercado estival a cambio del importe íntegro de su cláusula de rescisión cifrada en 400.000 euros y la firmó hasta 2029.

    (Fuente: Bayern de Múnich)

    Este movimiento inesperado desde Alemania supone un duro varapalo para el proyecto de Arturo Ruiz, pues de golpe y porrazo va a perder a una de sus figuras más importantes y esta no podrá cumplir el vínculo que la unía al conjunto de San Sebastián hasta el próximo 30 de junio de 2026 y será una baja sensible para la campeona de la Copa de la Reina Iberdrola en 2019.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En el Estadio de Zubieta están inmersos en la lucha por acceder a los puestos ligueros que dan plaza a jugar la ronda preliminar de la Liga de Campeones Femenina la temporada que viene, marchándose al parón navideño en tercera posición con 30 unidades en el zurrón, a tan solo dos de un Real Madrid que sigue la estela del todopoderoso Fútbol Club Barcelona, quien domina la Primera División Femenina como es habitual.

    (Fuente: RFEF)

    La exjugadora del Club Polideportivo Cacereño y el Málaga Club de Fútbol podrá despedirse del conjunto guipuzcoano unos días después de Reyes en el compromiso que enfrentará a la Real Sociedad de Fútbol a domicilio (Alcalá de Henares) frente al Club Atlético de Madrid en un duelo directo por la Liga de Campeones que emitirá en abierto TEN TV (12:00 horario peninsular) en abierto a través de la TDT el 10 de enero de 2026.

    La futbolista con nacionalidad tanto Marroquí como nigeriana, aunque es ya internacional absoluta por España y ganó la Liga de Naciones, se ha destapado como una de las jugadoras más desequilibrantes de la Liga F Moeve.

    Imade fue decisiva para tumbar al Fútbol Club Barcelona en el Estadio de Zubieta por 1-0 a comienzos de la temporada con un gol desde los once metros y con siete dianas más en 14 compromisos dentro de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo clave también para acceder a los cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Deportivo en Riazor (1-4).

    (Fuente: RFEF)

    Su ratio de goles 0,89 tantos por partido, unos registros de enjundia que le han servido como aval para que en germanania anticipen su llegada seis meses.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con minutos a su espalda hasta la fecha, la ariete de “La Roja” ha sido la primera en agitar el mercado invernal en España, en el que ya sabemos por ejemplo que Ana Vitória se marchará traspasada al Corinthians o que pese al interés de Rayadas por hacerse con sus servicios, Silvia Lloris no saldrá del Atlético de Madrid.

    El Bayern de Múnich ha decidido recuperar antes de tiempo a su jugadora después de perder recientemente a su delantera Lea Schüller, que el 1 de enero se incorporará al Manchester United. La responsable del conjunto femenino de la entidad alemana Bianca Rech ha reconocido que «Edna ha evolucionado muy bien los últimos meses, ha tenido una excelente primera mitad de temporada» y ha expresado «nuestro sincero agradecimiento a la Real Sociedad por su confianza y cooperación».

    (Fuente: Real Sociedad de Fútbol)

    En la web del club alemán también se recogen unas declaraciones de la todavía jugadora txuri-urdin. «Estoy muy contenta de formar parte ya del Bayern. Tengo muchas ganas de empezar, conocer a mis nuevas compañeras y desarrollarme tanto a nivel personal como deportivo. He adquirido una valiosa experiencia en los últimos meses y ahora estoy orgullosa de poder jugar en este gran club. Mi objetivo es integrarme rápidamente, apoyar al equipo al máximo y celebrar los éxitos con mis compañeras. Tengo muchas ganas de jugar la Champions League y quizás algún día jugar en el Allianz Arena; siempre he soñado con eso».

    (Fuente: RFEF)

    La atacante de 25 años podrá jugar la UEFA Women’s Champions League con las bávaras el próximo 24 o 25 de marzo ante el ganador del cuarto playoff de octavos de final entre el Atlético de Madrid y el anteriormente citado Manchester United.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Desde Carmona hasta la élite europea. Málaga, Cacereño, Granada y ahora Bayern. Imade ha ido sumando escalones hasta llegar a uno de los grandes del continente. En noviembre, además, debutó con la Selección Española en la final de la Liga de Naciones ante Alemania, confirmando un año de crecimiento continuo.

    (Fuente: RFEF)

    La salida de Lea Schuller al Manchester United ha acelerado los tiempos. El Bayern necesitaba gol y jerarquía y ha decidido apostar por una jugadora que viene hecha y probada en la Liga F Moeve.

    Edna Imade ya no espera su oportunidad: va a por ella y ahora buscará brillar en la Frauen-Bundesliga en la que su Bayern aventaja en seis puntos al Wolfsburgo y su carta de presentación será subrayada por los 25 goles que celebró el pasado año con la camiseta del Granada Club de Fútbol.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | La Copa de la Reina Iberdrola se cita con el destino: Las Rozas dictará sentencia rumbo a Gran Canaria

    (Fuente: Getty imágenes)

    🔲 El 7 de enero de 2026, el bombo hablará. Y cuando lo haga, el fútbol femenino español sabrá qué caminos conducen a la final soñada.

    Hay fechas que no necesitan ser subrayadas en rojo porque se escriben solas en la memoria colectiva del fútbol. Días en los que el balón aún no rueda, pero ya pesa. Momentos en los que el ruido no llega desde la grada, sino desde el interior de un bombo que guarda, comprimida en ocho bolas, la ilusión de una temporada entera.

    El próximo miércoles 7 de enero de 2026, la Ciudad del Fútbol de Las Rozas volverá a convertirse en el kilómetro cero del fútbol español. En el Salón Luis Aragonés, ese espacio donde tantas veces el azar ha marcado destinos y donde tantas carreras se han bifurcado para siempre, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) llevará a término el sorteo de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    Porque la Copa, cuando entra en su fase decisiva, deja de ser una competición. Se convierte en un relato.

    La RFEF, presidida por Rafael Louzán, ha querido dotar a la jornada de un simbolismo especial. El sorteo se celebrará a la limón con el de la Copa del Rey MAPFRE, en una de esas tardes en las que el fútbol masculino y el femenino comparten escenario, foco y trascendencia.

    El orden no será casual y a las13:00 horas, se conocerán primero los emparejamientos de los cuartos de final de la Copa del Rey. Y cuando la emoción haya recorrido los pasillos, cuando los titulares hayan empezado a escribirse y el eco de los cruces masculinos aún resuene en la sala, llegará el turno de ellas.

    Porque la Copa de la Reina no pide permiso: reclama su espacio y cada vez se lo gana más y más.

    Será a partir de las 16:00 horas (horario peninsular) cuando el acto vuelva a cobrar vida, y alrededor de las 16:30, cuando las bolas empiecen a hablar y el destino quede sellado. Desde ese instante, ya no habrá marcha atrás.

    Atrás quedan los octavos de final. Un fin de semana intenso, de goles, de emoción y de eliminatorias que recordaron por qué este torneo tiene un lugar especial en el corazón del fútbol femenino español.

    Solo ocho equipos han sobrevivido al filtro. Ocho escudos. Ocho historias distintas. Ocho maneras de entender el fútbol. Ocho caminos que se cruzarán inevitablemente.

    Los nombres que estarán dentro del bombo son los siguientes:


    • Fútbol Club Barcelona
    • Real Madrid
    • Atlético de Madrid
    • Athletic Club
    • Real Sociedad de Fútbol
    • Madrid CFF
    • Costa Adeje Tenerife Egatesa
    • Badalona

    Ocho equipos que representan tradición, presente y futuro. Ocho proyectos que han entendido que la Copa no concede treguas y que cada partido puede ser el último.

    Los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputarán a partido único, sin red, sin margen de error.

    Los encuentros tendrán lugar los días 3, 4 y 5 de febrero, en una semana que se antoja decisiva no solo para la Copa, sino para el calendario global del fútbol femenino español.

    Porque el contexto importa.
    Y este año, más que nunca, el calendario aprieta y la exigencia se multiplica.

    Todos los caminos conducen a un mismo punto, un mismo horizonte que guarda un mismo sueño.

    La gran final de la Copa de la Reina Iberdrola se disputará en el Estadio de Gran Canaria, un escenario que espera convertirse en epicentro del fútbol femenino nacional, en lugar de peregrinación para aficiones, jugadoras y relatos.

    Pero antes de pensar en finales, hay que sobrevivir a los cruces. Y para llegar a Gran Canaria, primero hay que pasar por febrero.

    El sorteo de cuartos llega, además, con un factor añadido que añade tensión, narrativa y dificultad: la Supercopa de España Iberdrola.

    Pocos días después de disputarse los cuartos de final de Copa, Atlético de Madrid, Real Madrid, Athletic Club y FC Barcelona pondrán rumbo a Castellón para disputar las semifinales del primer título oficial del año.

    Los emparejamientos ya están definidos:
    • Atlético de Madrid vs Real Madrid
    • FC Barcelona vs Athletic Club

    Todo ello sobre el césped del Estadio SkyFi Castalia, en una concentración que exigirá gestión de cargas, rotaciones, mentalidad competitiva y capacidad para sostener el pulso emocional de dos competiciones que no entienden de excusas.

    En este punto de la competición, no hay rivales cómodos. No hay cruces menores. No hay eliminatorias de trámite.
    • El Barcelona, vigente dominador del fútbol nacional, sabe que la Copa es terreno minado.
    • El Real Madrid, en plena construcción de una identidad ganadora, ve en este torneo una oportunidad de oro.
    • El Atlético de Madrid, con su ADN copero, entiende mejor que nadie lo que significa sobrevivir a una eliminatoria.
    • El Athletic Club, fiel a su esencia, compite siempre desde el orgullo.
    • La Real Sociedad, con una de las canteras más fértiles del país, quiere volver a sentirse grande.
    • El Madrid CFF, ejemplo de resistencia y ambición.
    • El Costa Adeje Tenerife, capaz de convertir su casa en una fortaleza.
    • El Badalona, dispuesto a seguir rompiendo pronósticos.

    Cada bola encierra una historia posible. Cada cruce, un relato distinto y todos los partidos ofrecen la opción de cambiar las dinámicas de un curso.

    El 7 de enero no se juegan puntos. No se marcan goles. No hay celebraciones ni lágrimas. Pero ese día empieza todo.

    Empieza la semana en la que los cuerpos técnicos ajustan calendarios.
    Empieza la semana en la que las jugadoras miran el escudo rival y piensan: sí, contra ellas.
    Empieza la semana en la que las aficiones imaginan viajes, noches frías de febrero y celebraciones imposibles.

    Este torneo te obliga a no mirar más allá del siguiente desafío porque la línea entre la clasificación o la eliminación es muy fina.

    La Copa de la Reina es un torneo aje no se explica, únicamente se siente con pasión y tensión.

    Es el torneo donde los favoritos caen, donde las sorpresas crecen, donde los detalles deciden. Donde una parada, un rebote o un silencio en la grada pueden escribir páginas que duren décadas.

    La Copa no entiende de jerarquías.
    Entiende de momentos y por eso, cuando el bombo gire en Las Rozas, no estará decidiendo solo unos emparejamientos. Estará activando la maquinaria del relato más puro del fútbol femenino español.

    El sorteo es muy importante porque la Copa no se juega, más bien se vive y el 7 de enero volveremos a disfrutar de su magia con los cruces de los cuartos de final.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • La crónica | Edna Imade conquista Riazor rumbo a cuartos de final

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Imparable y contundente, la Real Sociedad venció al Deportivo Abanca (1-4) y avanza con autoridad hacia los cuartos de final de la Copa de la Reina.

    La previa |

    (Fuente: 11 inicial)

    #CopaDeLaReinaIberdrola | #FutFemRFEF

    En el corazón del invierno español, cuando el calendario marca la recta final de diciembre y la mayoría de ligas descansan o se reanuda la competición tras una pausa invernal, la Copa de SM la Reina —el torneo nacional de fútbol femenino con más historia y prestigio en España— entra en su fase de octavos de final con un choque que evoca destino, rivalidad y búsqueda de gloria: Deportivo Abanca recibiendo a la Real Sociedad en el mítico Estadio ABANCA‑Riazor.

    Este enfrentamiento tiene todos los ingredientes dramáticos del deporte: repetición de un duelo copero que ya se vivió en la temporada anterior, la ambición de un equipo que quiere demostrar que puede romper viejos guiones, y la presencia de una Real Sociedad que busca confirmar su crecimiento como potencia constante en el fútbol femenino español.

    El sorteo de los octavos de final, celebrado en Las Rozas (Ciudad del Fútbol), emparejó una vez más a Deportivo Abanca y Real Sociedad en un cruce que recuerda al de la pasada temporada 2024, cuando las donostiarras se impusieron por la mínima en un encuentro igualado y vibrante. 

    Esta repetición no es casualidad; es una narración copera que vuelve a poner frente a frente a dos clubes con trayectorias diferentes pero con una ambición idéntica: avanzar en la Copa y vivir la épica de seguir compitiendo en un torneo donde cualquier equipo puede dejar su huella.

    Deportivo Abanca llega a esta cita tras superar la ronda previa de la Copa contra el Guiniguada Apolinario CD de Las Palmas por un contundente 1‑3, demostrando que su ambición no conoce límites y que su participación en el torneo va más allá de un simple trámite. 

    La temporada del Dépor en Liga F Moeve ha tenido altibajos, con momentos de lucha intensa por la permanencia frente a equipos de mayor presupuesto. Sin embargo, cada victoria, cada balón disputado y cada entrada defensiva han alimentado una moral de equipo combativo: aquel que no se rinde, aquel que cuando juega en Riazor siente el latido de una afición que cuenta los segundos para ver rodar el balón. 

    El conjunto de Fran Alonso es un equipo que basa su fútbol en la intensidad, la solidaridad defensiva y la capacidad de generar ocasiones por velocidad en transición y por banda. En esta eliminatoria, una de sus mayores armas será la presión organizada, la búsqueda de espacios en el campo rival y tratar de sorprender en las acciones a balón parado o conducciones profundas que desorganicen a la defensa rival. 

    No obstante, el Deportivo Abanca llega con algunas bajas sensibles por lesión, como Paula Monteagudo y Henar Muiña, lo que obliga al entrenador a ajustar ideas y planteamientos para compensar ausencias importantes en el once titular.

    La historia reciente contra la Real Sociedad ofrece un punto de motivación extra: en la pasada Copa las gallegas estuvieron cerca de dar la sorpresa y quieren intentar alterar un resultado que dejó un sabor agridulce, donde la mínima diferencia marcó el destino.

    Para la Real Sociedad, este partido representa continuidad de un proyecto sólido que ha ido creciendo con paso firme en los últimos años. El club donostiarra ha consolidado una filosofía que combina posesión, equilibrio táctico y eficacia ofensiva, siendo protagonista constante en la parte alta de Liga F y ahora también en la Copa. 

    Las realistas llegan a Riazor con la intención de marcar territorio desde el primer instante, imponer su estilo de juego y convertir posesión en oportunidades claras de peligro. La campaña copera de la Real empieza en octavos, ya que al haber terminado entre los equipos mejor ubicados en Liga F la temporada anterior no tuvo que disputar ninguna ronda previa.

    Este equipo ha demostrado madurez competitiva, una defensa organizada y una capacidad para encontrar soluciones en el último tercio del campo que lo convierten en uno de los claros aspirantes a soñar con la victoria final en el torneo del KO.

    Además, la Real Sociedad ha mostrado solidez en competiciones de liga y copa anteriores contra rivales de calidad, lo que refuerza su condición de favorito en este duelo, aunque el Dépor está dispuesto a desafiar ese favoritismo en cada segundo de juego.

    La batalla por el mediocampo será decisiva, ya que quien consiga controlar esa zona clave podrá decidir el ritmo del juego y encontrar ventajas para sus atacantes.

    Más allá de la táctica, este partido es una historia de corazón, de suspense y de orgullo regional. El Deportivo Abanca, con su afición desde las gradas de Riazor, y la Real Sociedad, con su tradición futbolística vasca, lucharán por cada balón como si el destino estuviera escrito en cada pase.

    Para las jugadoras del Dépor, ganar supondría un impulso moral enorme, una confirmación de que pueden competir de tú a tú con equipos de mayor trayectoria copera. Para las de la Real, pasar de ronda significaría seguir construyendo un legado de estabilidad, ambición y potencial para soñar incluso con instancias más profundas del torneo. 
    La eliminatoria se emitirá en varios canales autonómicos y nacionales, con cobertura en ETB1 y TVG 2, ofreciendo a los aficionados la posibilidad de seguir en directo uno de los duelos más atractivos de esta fase de la Copa de la Reina.

    Este Deportivo Abanca vs Real Sociedad no es solo una eliminatoria más en la Copa de la Reina. Es una narrativa tejida con retorno de rivalidad, ambición de triunfo, estrategias futbolísticas y el innegable deseo de ambas aficiones por ver a su equipo avanzar en un torneo donde cada balón cuenta más que el anterior.

    El 21 de diciembre, a las 12:00 en ABANCA‑Riazor, no solo se juegan octavos de final: se juega una historia de orgullo competitivo, de fútbol de temperamento y de pasión que quedará en la memoria de todos los que vivan este duelo.

    Vive el duelo en “El Partido de Manu” |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    ✨ Ronda de octavos de final ✨

    🔥 Deportivo Abanca 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    🗓️ Domingo, 21 de diciembre de 2025

    📺 ETB1

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️Estadio ABANCA‑Riazor, A Coruña

    Los onces|

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Riazor amaneció con ese frío que no es meteorológico, sino emocional. Ese frío que precede a los días importantes, a las citas que se anuncian como oportunidad y acaban convirtiéndose en examen. El Deportivo Abanca se presentaba en los octavos de final de la Copa de la Reina con el discurso aprendido de la ilusión, con el estadio abierto, con rotaciones anunciadas y con la promesa —más intuida que proclamada— de competir. La Real Sociedad, en cambio, llegó sin ruido, sin necesidad de proclamas, con la seguridad tranquila de quien sabe que el torneo empieza para ella cuando otros ya vienen fatigados.

    Fran Alonso había deslizado en la previa la palabra rotaciones, y cumplió parcialmente. Bajo palos apareció Yohana, relevo natural de Inês Pereira, y en el eje de la zaga Elena Vázquez se sumó a Raquel García para recomponer una defensa que buscaba aire nuevo. Hasta ahí llegó la novedad. El resto del once era reconocible, habitual, competitivo: pocas reservas y muchas intenciones. El mensaje era claro: este no era un partido para esconderse. El Dépor quería jugarlo.

    Y lo jugó. Al menos, durante un tiempo.

    La primera mitad fue un ejercicio de posesión blanquiazul, de voluntad territorial, de orgullo doméstico. El Deportivo quiso mandar, quiso la pelota, quiso ser protagonista en su casa. Pero el fútbol —como la Copa— no premia la intención, sino la eficacia. Y ahí, la Real Sociedad es un equipo hecho, maduro, con colmillo. Avisó Edna Imade a los cuarenta segundos, con un disparo desde muy lejos tras un regalo impropio de una eliminatoria copera. Era una advertencia temprana, casi pedagógica: cualquier error se paga. Respondió el Dépor con un contragolpe por la izquierda, un centro tibio de Bárbara Latorre y la sensación de que había partido.

    El Deportivo dominaba la posesión, pero no el daño. Movía el balón con paciencia, encontraba a Ainhoa Marín en todas partes —defendiendo, atacando, ordenando—, intentaba progresar con triangulaciones y cambios de orientación. Sin embargo, en la línea divisoria del campo parecía levantarse un muro invisible. La Real permitía salir jugando… hasta cierto punto. A partir de ahí, cerraba líneas, basculaba, esperaba. No se descomponía. No se aceleraba. No se desesperaba.

    El equipo de Arturo Ruiz entendió el partido desde el pragmatismo. Bloque medio, orden, paciencia y un mensaje claro: deja que el rival se desgaste con la pelota y castígalo cuando baje la guardia. Tardó ocho minutos en hacerlo. Un balón filtrado a la espalda de las centrales, una ruptura limpia, y Intza Eguiguren ajustó su remate al palo con precisión quirúrgica. 01 en el minuto 9 para demostrar que madrugar había merecido la pena.

    El gol no cambió el guion. El Deportivo siguió queriendo. Siguió intentando. Pero cada ataque parecía exigirle un esfuerzo triple al que necesitaba la Real Sociedad para generar peligro. La movilidad interior de las donostiarras, la calidad técnica en espacios reducidos, provocaban desajustes constantes que el Dépor intentaba corregir con corazón más que con cabeza. En una de esas recuperaciones, Bárbara Latorre tuvo el empate. Se plantó sola ante Julia Arrula y buscó una vaselina tan elegante como inocua. No hubo gol. Y en Copa, las oportunidades no convertidas suelen tener respuesta.

    El descanso llegó con el 0-1, con Riazor aún vivo, con la sensación de que el partido estaba abierto. En paralelo, otro monitor seguía el Madrid CFF-Eibar, porque esta Copa se juega en varios frentes y el despliegue informativo es parte del relato.

    Pero en A Coruña quedaban cuarenta y cinco minutos que iban a decir mucho más de lo que parecía.

    La segunda mitad empezó como la primera o un incluso peor merced a un resbalón de Marina Artero dejó a Cecilia Marcos sola ante Yohana. Esta vez, la portera blanquiazul respondió. Yohana se hizo grande. Volvió a aparecer ante Edna. Detuvo. Sostuvo. Dio aire. Durante varios minutos fue el único dique que evitó que el partido se rompiera antes de tiempo. El Dépor ya concedía demasiado, y la Real Sociedad empezaba a oler sangre.

    Perdonó una. Perdonó dos. Pero no perdonó la tercera. En el minuto 57, un envío lateral de Cecilia encontró la cabeza de Edna Imade. El salto, el timing, el impacto llevó sintonía de gol y el 02 hacía justicia futbolística y herida abierta. La internacional española, ex del Cacereño, firmaba un gol que no solo ampliaba la ventaja, sino que profundizaba en una grieta interna. Porque este tanto llegó cuando ya se hablaba —en voz baja, pero constante— del desgaste del discurso de Fran Alonso, cuestionado incluso desde dentro, como este medio había adelantado.

    Yohana siguió resistiendo. Evitó el tercero en dos remates consecutivos, tan claros que algunas jugadoras realistas ya celebraban. Pero el Dépor necesitaba algo más que paradas. Necesitaba fe. Y el banquillo reaccionó. Fran Alonso movió piezas: Vera Martínez, Lucía Martínez y Lucía Rivas entraron buscando agitar el partido, encontrar una chispa, provocar un error.

    Y lo encontró. En el minuto 70, Paula Gutiérrez armó un disparo lejano, lleno de intención y de rabia. El balón salió como un misil, besó la madera y se coló en la escuadra para celebrar el 12 con el que Riazor rugió. Por un instante, el estadio volvió a creer. Por un instante, la Copa volvió a parecer posible.

    La Real Sociedad de Fútbol , vestida de naranja, se sostuvo gracias a Arrula, que sacó una mano abajo prodigiosa en un mano a mano y voló después ante un disparo peligroso de Millene Cabral. Eran los mejores minutos del Dépor. El único tramo en el que el partido se jugó como quería, pero la alegría duró poco.

    A tan solo trece minutos del final, otro centro desde la izquierda encontró a Edna Imade y la futbolista propiedad del Bayern de Múnich le dio motivos a Sonia Bermúdez para que la siga convocando con España y puso el 13 en el 77 que era su doblete particular y la sentencia emocional para una defensa que hacía aguas ante la exjugadora del Granada y el golpe fue directo al mentón de las locales.

    Metidos ya en el descuento, con el Deportivo ya roto, Lucía Pardo firmó el 14 definitivo. Era el epílogo lógico de una historia que había ido escribiéndose con paciencia y contundencia desde el primer minuto.

    Las gallegas buscaron hasta el final, pero fueron las vascas las que volvieron a golpear, pues la remontada era a esas alturas del todo improbable.

    La Real Sociedad se paseó hasta los cuartos de final y el Deportivo Abanca se despidió del torneo.

    Fran Alonso salió de Riazor con más preguntas que respuestas, sosteniéndose en una cuerda que cada partido parece tensarse un poco más.

    El círculo se cerró como empezó: con Riazor frío, con el marcador como espejo y con la Copa recordando que no espera a nadie.

    📋 Ficha técnica |

    Dépor Abanca: Yohana; Paula Novo, Raquel García (Vera Martínez, min 60), Elena Vázquez, Samara Ortiz (Lucía Rivas, min 60); Marina Artero, Paula Gutiérrez (Eva Dios, min 77), Olaya Enrique; Ainhoa Marín, Bárbara Latorre (Lucía Martínez, min 60), Millene (Espe Pizarro, min 77).

    Real Sociedad: Julia Arrula; Emma Ramírez (Ainhoa Vicente, min 60), Lucía María, Claudia Florentino, Aiara Agirrezabala; Claire Maire (Lucía Pardo, min 77), Elene Guridi (Arola Aparicio, min 60), Klara Cahynova, Cecilia Marcos (Andreia De Jesús, min 60); Edna Imade, Intza Eguiguren (Nerea Eizaguirre, min 77).

    Ábitra: Ylenia Sánchez Miguel. Amonestó a la local Paula Novo y a las visitantes Claudia Florentino y Nerea Eizaguirre con amarilla.

    Incidencias: Encuentro correspondiente a los octavos de final de la Copa de la Reina, disputado ante 547 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Intza Eguiguren 9’ ⚽️

    0-2 Edna Imade 57’ ⚽️

    1-2 Paula Gutierrez 70’ ⚽️

    1-3 Edna Imade 77’ ⚽️

    1-4 Lucía Pardo 93’ ⚽️

    Vídeo |