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  • Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    (Fuente; RFEF)

    ➡️ La delegación nacional ya está en Madrid y las internacionales regresarán en las próximas horas a sus clubes en una semana que une presente y futuro: las semifinales de la Copa de la Reina toman el protagonismo inmediato mientras el horizonte ya señala al segundo parón FIFA de 2026, con Inglaterra en Wembley y Ucrania en Córdoba como próximos desafíos de la selección.

    Madrid vuelve a ser punto de encuentro, cruce de caminos y lugar de partida. Allí donde tantas veces comienzan y terminan los viajes del fútbol español, la delegación de la selección femenina ya ha tomado tierra después de una nueva concentración internacional que, una vez más, ha vuelto a dejar señales claras de la dimensión que ha alcanzado el fútbol femenino en España. Las maletas regresan a los vestuarios de los clubes, los aviones vuelven a separar a las futbolistas que durante días compartieron camiseta, himno y objetivos, y el balón vuelve a repartirse por los campos de la liga española con la sensación de que cada ciclo internacional no es solo un paréntesis competitivo, sino también una nueva página en la historia de un deporte que continúa creciendo a un ritmo imparable.

    Porque cada concentración de la selección es mucho más que una serie de entrenamientos o de partidos internacionales. Es un espacio de convivencia futbolística, un laboratorio táctico, un punto de encuentro para generaciones distintas de jugadoras que comparten un mismo propósito: seguir defendiendo un modelo de juego que ha colocado al fútbol español en lo más alto del panorama internacional. Y cuando ese ciclo termina, cuando los vuelos regresan a Madrid y las internacionales comienzan a dispersarse rumbo a los vestuarios de sus clubes, queda siempre la misma sensación: la de que el fútbol femenino español vive en una permanente transición entre un desafío y el siguiente.

    La delegación nacional ya está en Madrid. Las internacionales, poco a poco, regresarán en las próximas horas a la dinámica de sus equipos. Algunas lo harán con viajes largos por delante, otras apenas tendrán que recorrer unos kilómetros hasta sus ciudades deportivas habituales. Pero todas comparten la misma realidad: el calendario no se detiene. El fútbol no espera. Y el regreso a los clubes llega justo cuando el calendario doméstico entra en uno de sus momentos más intensos de la temporada.

    Porque el fútbol femenino español no concede treguas. Y esta semana lo demuestra de manera rotunda. Apenas unas horas después de cerrar el capítulo internacional, el foco competitivo vuelve a desplazarse hacia los estadios del país, donde la Copa de la Reina se prepara para vivir uno de sus momentos más emocionantes del curso: las semifinales de una competición histórica que cada temporada reafirma su condición de torneo imprevisible, apasionante y profundamente arraigado en la tradición del fútbol español.

    Las jugadoras de la selección regresan, sí, pero no regresan a una semana cualquiera. Regresan a una semana que puede marcar el rumbo de la temporada para varios de los clubes más importantes del fútbol femenino español. Regresan a una semana en la que el margen de error desaparece, en la que cada partido tiene aroma de final y en la que el sueño de levantar uno de los trofeos más emblemáticos del fútbol nacional vuelve a ponerse en juego.

    Entre semana, el balón volverá a rodar en dos escenarios que representan dos realidades diferentes pero igualmente apasionantes de la competición. Por un lado, el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa promete convertirse en uno de esos duelos que resumen la esencia de la Copa: intensidad, incertidumbre y la posibilidad de que cualquier detalle termine inclinando la balanza.

    Por otro, el choque entre el FC Barcelona Femenino y el Madrid CFF volverá a enfrentar a dos proyectos con trayectorias distintas pero con una ambición común: alcanzar la final y seguir escribiendo su propia historia en una competición que ha visto crecer al fútbol femenino español durante décadas.

    La Copa de la Reina siempre ha tenido esa capacidad única para mezclar emoción y tradición. Desde sus primeras ediciones hasta la actualidad, el torneo ha sido escenario de partidos inolvidables, de sorpresas inesperadas y de gestas que han quedado grabadas en la memoria colectiva del fútbol femenino. Y cada nueva semifinal añade un capítulo más a ese relato que sigue construyéndose temporada tras temporada.

    Mientras tanto, en paralelo a la intensidad inmediata de la competición doméstica, el horizonte internacional vuelve a aparecer en el calendario con la precisión de un reloj que nunca se detiene. Porque el fútbol de selecciones ya mira hacia adelante, hacia el segundo gran parón FIFA del año 2026, una nueva ventana internacional que volverá a reunir a las mejores futbolistas del país bajo el escudo nacional.

    En ese nuevo ciclo internacional, la selección española tendrá dos escenarios muy distintos y a la vez profundamente simbólicos. El primero será uno de los templos del fútbol mundial: el legendario Wembley Stadium, en Londres, donde España se enfrentará a la poderosa Selección femenina de Inglaterra el próximo 14 de abril. Un duelo que, por sí solo, resume la dimensión del fútbol femenino europeo en la actualidad.

    Pocos estadios representan tanto en la historia del fútbol como Wembley. Y pocos partidos prometen tanto como un enfrentamiento entre Inglaterra y España en ese escenario. Será una cita cargada de simbolismo, de rivalidad deportiva y de expectación mediática. Un partido que no solo enfrentará a dos de las selecciones más potentes del continente, sino que también permitirá medir el pulso competitivo de ambos proyectos en un contexto de máxima exigencia.

    Cuatro días después, el 18 de abril, la selección regresará a territorio español para medirse a la Selección femenina de Ucrania en la ciudad de Córdoba. Un encuentro que permitirá a la afición española volver a sentir de cerca la energía de la selección y que convertirá a la ciudad andaluza en epicentro del fútbol femenino internacional durante una noche.

    Dos partidos, dos contextos, dos escenarios muy distintos pero unidos por una misma idea: seguir construyendo el presente y el futuro de la selección española. Y por eso el mensaje que queda tras el regreso de la delegación a Madrid es claro: el fútbol femenino no se detiene. Simplemente cambia de escenario.

    Ahora el protagonismo vuelve a los clubes. A los entrenamientos en las ciudades deportivas. A las pizarras tácticas que comienzan a dibujar los planes para las semifinales de la Copa de la Reina. A las jugadoras que, apenas unas horas después de representar a su país, vuelven a enfundarse la camiseta de sus equipos para seguir compitiendo por objetivos igualmente ambiciosos.

    El calendario del fútbol femenino español está diseñado para eso: para encadenar emociones sin pausa. Para que cada semana tenga algo que contar. Para que cada partido abra nuevas historias. Y las semifinales de la Copa de la Reina llegan precisamente en ese punto del curso en el que la temporada empieza a definirse, cuando los sueños comienzan a tomar forma y cuando los equipos saben que cada noventa minutos pueden cambiarlo todo.

    En el caso del Atlético de Madrid, el desafío será enorme. El equipo rojiblanco afronta un enfrentamiento de máxima exigencia ante un Costa Adeje Tenerife Egatesa que ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad para competir contra cualquier rival. La historia reciente del fútbol femenino español ha dejado claro que el conjunto canario es uno de esos equipos incómodos, intensos y competitivos que nunca se rinden.

    El Atlético, por su parte, sabe bien lo que significa esta competición. El club madrileño ha construido una relación especial con la Copa de la Reina a lo largo de los años, y cada nueva edición representa una oportunidad para seguir ampliando su legado en el fútbol femenino español. Las semifinales no son simplemente un partido más: son la puerta de entrada a una final que puede cambiar el significado de toda una temporada.

    En el otro lado del cuadro, el Barcelona volverá a medirse al ONA en un duelo que promete fútbol, intensidad y talento. El conjunto azulgrana llega como uno de los grandes referentes del fútbol europeo, pero el Badalona Women ha demostrado repetidamente que sabe competir contra cualquiera y que nunca renuncia a su identidad futbolística.

    Así se presenta la semana. Con la selección regresando a casa. Con los clubes recuperando a sus internacionales. Con la Copa de la Reina preparada para escribir un nuevo capítulo de su historia. Y con el horizonte internacional esperando a la vuelta de la esquina.

    Porque el fútbol femenino español vive instalado en un presente apasionante y en un futuro lleno de desafíos. Cada concentración de la selección es un paso más en la consolidación de un proyecto deportivo que ha cambiado la percepción del fútbol femenino en todo el mundo. Y cada partido de clubes recuerda que ese crecimiento no sería posible sin el trabajo diario que se realiza en las ligas nacionales.

    Ahora, tras el regreso a Madrid, llega el momento de volver a mirar hacia los estadios de la Copa de la Reina. De concentrarse en esas semifinales que prometen emociones fuertes. De vivir una semana en la que el fútbol femenino volverá a demostrar por qué se ha convertido en uno de los fenómenos deportivos más apasionantes del momento.

    Y mientras todo eso ocurre, mientras los clubes luchan por alcanzar la final y las aficiones vuelven a llenar las gradas, el calendario ya señala una nueva fecha en rojo: abril. Wembley. Córdoba. Inglaterra. Ucrania. El segundo parón FIFA de 2026.

    Un nuevo capítulo que espera en el horizonte y hay que acogerlo con la pasión que caracteriza a este medio de comunicación desde 2014,

    (Fuente; RFEF)
  • La crónica | España conquista Antalya

    La crónica | España conquista Antalya

    (Fuente: RFEF)

    ➡️ Las de Sonia Bermúdez se impusieron por 1-3 a Ucrania en el segundo encuentro de este parón. Edna Imade, Lucía Corrales, que se estrenó con la absoluta, y Vicky López marcaron los goles de la Roja. Olha Ovdiychuk anotó el tanto del combinado ucraniano. Por su parte, Martina y Ornella debutaron con España.

    La previa |

    Elodie García Fut |

    https://vm.tiktok.com/ZNRu11DxC/

    El fútbol, a veces, deja de ser solamente fútbol. Hay momentos en los que el balón pesa más de lo habitual, en los que las decisiones que rodean a un partido trascienden el terreno de juego y se convierten en un debate que mezcla deporte, política internacional, seguridad y responsabilidad institucional. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en las últimas horas con la Selección española femenina, que finalmente viajará a Turquía para disputar el segundo encuentro de la fase de clasificación para el Mundial de 2027 frente a Ucrania, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica que se vive en Oriente Medio.

    La Roja afronta este compromiso apenas unos días después de haber iniciado su camino hacia la próxima Copa del Mundo con una convincente victoria frente a Islandia. Fue un triunfo que dejó sensaciones muy positivas, no solo por el resultado —un claro 3-0— sino también por la manera en la que el equipo de Sonia Bermúdez interpretó el partido, dominando desde el primer minuto, imponiendo su ritmo y demostrando que el relevo generacional en la selección continúa avanzando con paso firme.

    Pero antes de que la pelota vuelva a rodar, la actualidad ha estado marcada por un asunto mucho más complejo que cualquier planteamiento táctico. El viaje a Turquía, inicialmente programado con normalidad dentro de la planificación de este primer parón internacional de la temporada, quedó en suspenso durante varias horas después de que la Real Federación Española de Fútbol decidiera retrasar la salida de la expedición ante la evolución del conflicto en Oriente Medio.

    La decisión no fue sencilla. En un primer momento, desde el entorno federativo se trasladó un mensaje de calma. La selección se encontraba concentrada en Castellón preparando el encuentro con total normalidad, mientras se seguía con atención la situación internacional. Sin embargo, el paso de las horas y la escalada de tensión en la región provocaron que la incertidumbre comenzara a filtrarse tanto en los despachos como en el vestuario.

    Porque cuando se habla de seguridad, el fútbol deja de ser lo único importante.

    Durante la jornada del jueves se sucedieron reuniones, llamadas y consultas entre diferentes organismos. La Real Federación Española de Fútbol mantuvo comunicación constante con la UEFA, el Consejo Superior de Deportes, la Federación Turca de Fútbol, la Asociación Ucraniana de Fútbol y las autoridades diplomáticas españolas, incluyendo la Embajada de España en Ankara y el consulado en Estambul.

    Cada paso debía darse con cautela.
    Según trascendió posteriormente, la RFEF llegó incluso a solicitar a la UEFA la posibilidad de aplazar el encuentro. Una petición que, sin embargo, no obtuvo el visto bueno del organismo europeo. El calendario internacional es extremadamente rígido y la normativa contempla consecuencias claras en caso de incomparecencia: derrota automática por 3-0, sanción económica y la posibilidad de castigos adicionales si se considera que la ausencia constituye una infracción grave.

    Con ese escenario sobre la mesa, la Federación trasladó la situación a todas las partes implicadas. Jugadoras, cuerpo técnico y responsables federativos analizaron los riesgos, las garantías de seguridad y las implicaciones deportivas de cada posible decisión.

    Finalmente, después de horas de debate y tras recibir las garantías pertinentes, se tomó la determinación de viajar.

    La expedición española partirá en un vuelo chárter programado para las 11:00 horas, con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, encabezando el viaje. El destino será Antalya, una ciudad situada en la costa mediterránea turca que acogerá el encuentro en el estadio Mardan Antalyaspor.

    Turquía no figura entre los países a los que el Ministerio de Asuntos Exteriores español desaconseja viajar de forma explícita. En la lista de destinos catalogados como de alto riesgo aparecen naciones como Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Libia, Jordania, Afganistán o Pakistán. Sin embargo, el país otomano sí se encuentra dentro del grupo de territorios para los que se recomienda viajar con precaución, junto a lugares como Chipre, Egipto, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán o Turkmenistán.

    La inquietud aumentó especialmente después de que el martes trascendiera la interceptación de un misil en la zona este del país, un episodio que contribuyó a alimentar las dudas sobre la conveniencia de mantener el partido en territorio turco.

    En medio de todo este contexto, también emergió la voz de la Asociación de Futbolistas Españoles.

    El sindicato, que representa a las jugadoras profesionales, emitió un comunicado contundente mostrando su oposición al desplazamiento de la selección. Para la AFE, la seguridad y la integridad de las futbolistas debe situarse siempre por encima de cualquier compromiso deportivo.

    En su mensaje público, el sindicato alertó de la incertidumbre que genera la situación geopolítica actual y advirtió de que, en un contexto de tensión internacional, cualquier lugar puede convertirse en objetivo potencial de ataques, mientras que el espacio aéreo podría cerrarse de manera repentina, dejando a las deportistas en una situación complicada.

    Además, el comunicado apelaba a la coherencia institucional. Mientras distintos gobiernos están evacuando a ciudadanos de zonas potencialmente afectadas por acciones bélicas, resulta difícil entender —según la AFE— que las futbolistas deban desplazarse a una región cercana al conflicto para disputar un partido.

    Por ello, el sindicato solicitó a la UEFA que reconsiderara la decisión y explorara alternativas que permitieran garantizar plenamente la seguridad de las jugadoras.

    Pero el debate no se limitó únicamente al encuentro entre España y Ucrania.

    La AFE también extendió su preocupación a otro evento previsto en el calendario internacional: la Finalissima masculina entre España y Argentina, cuya sede designada es Qatar. El sindicato considera que ningún partido debería disputarse en zonas de conflicto o en regiones cercanas a escenarios de tensión internacional si existe la posibilidad de trasladarlo a un entorno más seguro.

    Mientras todo esto ocurría fuera del campo, la selección trataba de mantener el foco en el fútbol.

    Porque el partido ante Ucrania es mucho más que un simple encuentro dentro del calendario internacional. Es una pieza importante dentro del camino hacia el Mundial de 2027, un torneo en el que España aspira a consolidar su condición de potencia mundial del fútbol femenino.

    La Roja llega a esta segunda jornada después de haber dejado una carta de presentación muy sólida en su estreno frente a Islandia.

    Aquel partido tuvo un nombre propio: Claudia Pina.
    La atacante catalana firmó un doblete que confirmó su excelente momento de forma. Pina atraviesa una de las mejores rachas goleadoras de su carrera y los números lo reflejan con claridad: seis goles en cinco partidos desde que Sonia Bermúdez asumió el banquillo de la selección.

    Su capacidad para aparecer entre líneas, su movilidad constante y su instinto goleador la han convertido en una de las piezas más desequilibrantes del ataque español.

    Junto a ella también destacó Edna Imade, que vivió una noche especialmente emotiva al marcar su primer gol con la camiseta de la selección absoluta.

    El tanto fue celebrado por todo el equipo, consciente de lo que significa para una jugadora abrir su cuenta goleadora con la selección nacional.

    Sin embargo, no todas las noticias han sido positivas para el cuerpo técnico.

    En las últimas horas se confirmó la baja de Aiara Agirrezabala. La joven lateral de la Real Sociedad ha tenido que abandonar la concentración debido a unas molestias en el aductor izquierdo y ya ha regresado a San Sebastián para iniciar su proceso de recuperación con el club.

    Su ausencia reduce ligeramente las opciones defensivas de Sonia Bermúdez, aunque la selección mantiene una convocatoria amplia y equilibrada.

    La lista inicial incluía a quince futbolistas que compiten cada semana en la Liga F Moeve, repartidas entre seis clubes distintos, un dato que refleja la creciente diversidad competitiva del campeonato español.

    Enfrente estará Ucrania, un rival que llega herido después de sufrir una dura derrota frente a Inglaterra en la primera jornada de la fase de clasificación. El 1-6 encajado ante las inglesas dejó claro el potencial ofensivo del conjunto británico, pero también evidenció las dificultades defensivas del equipo ucraniano.

    Históricamente, los enfrentamientos entre España y Ucrania han ofrecido resultados equilibrados. Ambas selecciones se han enfrentado en cuatro ocasiones, con dos victorias para cada lado.

    El primer duelo se remonta al 2 de noviembre de 1997, en un partido de clasificación mundialista que terminó con triunfo ucraniano por 1-2.

    El enfrentamiento más reciente, en cambio, fue claramente favorable a España, que se impuso por un contundente 5-0 hace tres años.

    Ahora, en Antalya, la historia vuelve a cruzar los caminos de ambas selecciones.

    El escenario será el estadio Mardan Antalyaspor, un recinto que acogerá el partido este sábado 7 de marzo a partir de las 18:00 horas. En España, el encuentro podrá seguirse en directo a través de La 1 y de la plataforma RTVE Play.

    Sobre el césped, España buscará consolidar su liderazgo en el grupo y dar un paso más hacia el Mundial de 2027.

    Fuera del campo, el partido ya forma parte de una historia mucho más grande.

    Una historia en la que el fútbol se mezcla con la geopolítica, con la responsabilidad institucional y con la eterna pregunta de hasta qué punto el deporte puede —o debe— mantenerse al margen de los conflictos del mundo que lo rodea.

    Y mientras todas esas preguntas siguen abiertas, la pelota volverá a rodar y nuestros corazones latirán a su compás.

    El duelo al detalle |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 2 | Día de partido

    📅 Sábado, 7 de marzo de 2026

    🇺🇦 Ucrania 🆚 🇪🇸 España

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía)

    Los onces |

    (Fuente: RFEF )

    Después de la victoria de Inglaterra por 2-0 a costa de Islandia, unas horas antes, la Selección Española de Fútbol debía sacar adelante un difícil encuentro en Turquía contra Ucrania en medio de una situación geopolítica muy complicada que ha estado a punto de evitar que el esférico echase a rodar.

    La selección española volvió a demostrar su carácter competitivo y su ambición ofensiva con una convincente victoria por 1-3 ante Ucrania en el segundo compromiso de este parón internacional, un partido que terminó confirmando el buen momento de la Roja y que, pese a un arranque en el que el gol parecía resistirse, acabó reflejando sobre el césped la clara superioridad del equipo dirigido por Sonia Bermúdez. España dominó desde el primer instante, monopolizando la posesión, empujando a su rival hacia campo propio y generando una sucesión constante de ocasiones que anunciaban que tarde o temprano el marcador terminaría inclinándose hacia el lado español.

    Desde el pitido inicial quedó claro que el plan de partido pasaba por la circulación rápida del balón, la movilidad constante en tres cuartos de campo y la insistencia en buscar espacios entre líneas. En ese contexto apareció pronto una de las futbolistas más activas del encuentro, Vicky López, que desde los primeros minutos se erigió en el motor ofensivo de la selección. Fue precisamente ella quien protagonizó la primera ocasión clara del partido cuando logró recibir dentro del área tras una buena combinación colectiva. La joven atacante controló con rapidez y se animó con un remate que buscaba sorprender a la defensa ucraniana, pero las zagueras reaccionaron con rapidez y consiguieron despejar el peligro antes de que el balón pudiera dirigirse hacia la portería.

    España continuaba manejando el encuentro con autoridad y apenas habían transcurrido diez minutos cuando volvió a aparecer la conexión ofensiva entre Vicky López y Alexia. La jugadora del Barcelona combinó con la capitana en la frontal del área y, tras recibir la devolución, armó un disparo con intención que terminó en las manos de la guardameta ucraniana, bien colocada para evitar el primer tanto del encuentro. El equipo español insistía una y otra vez, convencido de que el gol era cuestión de paciencia y continuidad.

    A esa presión ofensiva se sumó también Salma, que decidió probar fortuna con un lanzamiento desde fuera del área buscando sorprender a la portera rival. El disparo salió con potencia, aunque no lo suficientemente ajustado para batir a la guardameta, que volvió a atrapar el balón con seguridad. Ucrania apenas lograba salir de su campo y el encuentro se convertía progresivamente en un monólogo de la selección española, que dominaba el balón, el territorio y el ritmo del juego.

    En otra de las acciones de ataque, Salma filtró un pase hacia la banda buscando la llegada de Athenea. La jugadora del Real Madrid arrancó con velocidad y logró colocarse en posición de remate, pero en el momento decisivo no consiguió conectar con claridad el balón y la oportunidad terminó perdiéndose. El dominio de España era total y las ocasiones continuaban acumulándose, aunque el marcador seguía resistiéndose.

    Clara Serrajordi también quiso sumarse a la ofensiva con un disparo lejano que intentó sorprender a la defensa ucraniana, pero el balón no encontró portería. Pese a ello, el equipo español no bajaba el ritmo y continuaba empujando con determinación, consciente de que el gol terminaría llegando si mantenía esa intensidad ofensiva.

    Una de las jugadas más destacadas de la primera mitad llegó cuando Vicky López volvió a recibir el balón en una zona peligrosa del área. La atacante se giró con rapidez y sacó un remate que llevaba dirección clara hacia la portería, pero la guardameta ucraniana Daria Keliushyk protagonizó una intervención espectacular, lanzándose con reflejos felinos para desviar el balón y evitar el gol. Fue un auténtico paradón que prolongó momentáneamente la resistencia del conjunto ucraniano.

    España tampoco dejaba de intentarlo a balón parado. Cada falta lateral y cada saque de esquina se convertían en una nueva oportunidad para buscar el primer tanto. Lucía Corrales dispuso también de una ocasión desde dentro del área, donde consiguió rematar tras una jugada colectiva bien elaborada, aunque nuevamente la portera rival apareció para mantener el empate.

    Cuando parecía que el descanso llegaría con el marcador intacto, el partido ofreció finalmente el premio al dominio español en los minutos finales de la primera parte. En el minuto 42, Athenea protagonizó una acción individual en la que logró provocar una falta peligrosa cerca del área. Salma asumió la responsabilidad en el lanzamiento y colocó el balón con calma antes de ejecutar el centro.

    El envío fue preciso y tenso, dirigido hacia el corazón del área, donde apareció Edna Imade. La delantera leyó perfectamente la trayectoria del balón, se elevó por encima de la defensa y conectó un cabezazo firme que superó a la guardameta y terminó en el fondo de la red. El 0-1 rompía por fin la resistencia ucraniana y confirmaba la superioridad española en el encuentro. Era además el segundo gol de Edna con la selección, un tanto que llegaba en un momento clave para abrir definitivamente el partido con el 01 en el minuto 44 de juego, pero habría más antes del receso.

    España aprovechó la inercia positiva y apenas unos minutos después volvió a golpear con un auténtico golazo. Vicky López volvió a intervenir en la jugada, demostrando su visión de juego al detectar la llegada desde atrás de Lucía Corrales. La atacante recibió el balón en posición de disparo y no dudó en armar un potente chut desde media distancia. El balón salió con violencia y se estrelló primero contra el larguero, generando un instante de suspense antes de caer finalmente dentro de la portería. El 0-2 desató la celebración del equipo español y supuso además el primer gol de Lucía Corrales con la selección absoluta, un estreno soñado que ampliaba la ventaja justo antes del descanso.

    Tras el paso por vestuarios, Sonia Bermúdez decidió introducir cambios para mantener la intensidad ofensiva del equipo. Eva Navarro y Fiamma Benítez saltaron al terreno de juego con la intención de seguir presionando a una Ucrania que continuaba replegada en busca de contener el empuje español.

    La segunda parte mantuvo un desarrollo similar al de la primera. España continuaba dominando el balón y generando peligro en campo contrario, con Vicky López como principal referente ofensivo. En el minuto 53 llegó una nueva acción decisiva cuando Athenea protagonizó una incursión en el área que obligó a la defensa ucraniana a intervenir de manera precipitada. En el intento de despeje, Lyubov Shmayko tocó el balón con la mano, una infracción que la árbitra sancionó inmediatamente señalando el punto de penalti.

    Vicky López asumió la responsabilidad del lanzamiento. La joven atacante se colocó frente al balón con confianza y ejecutó el disparo con precisión, engañando a la portera y enviando el balón al fondo de la red para establecer el 03 en el marcador. El tanto reflejaba la personalidad y el talento de una jugadora que había sido protagonista durante todo el encuentro y que culminaba su actuación con un gol desde los once metros.

    Con el partido prácticamente resuelto, Sonia Bermúdez continuó moviendo el banquillo para dar minutos a otras futbolistas. Inma Gabarro y Martina Fernández ingresaron al terreno de juego, produciéndose además el debut de Martina con la selección absoluta, un momento especial que añadía otro elemento positivo a la noche española.

    España siguió generando oportunidades y estuvo cerca de ampliar aún más la ventaja cuando Edna Imade remató una acción ofensiva que la guardameta ucraniana consiguió despejar prácticamente sobre la línea de gol. Sin embargo, Ucrania encontró un pequeño respiro en una de sus escasas aproximaciones al área española. Aunque Misa Rodríguez había respondido previamente con seguridad a un disparo lejano, poco después no pudo evitar el gol de Olha Ovdiychuk, que aprovechó un balón dentro del área para batir a la portera canaria y recortar distancias en el marcador con el 13 que permitió a la ex del Atlético de Madrid celebrar el primer gol en contra de la era de Sonia Bermúdez.

    El tramo final del encuentro también dejó otro debut destacado, el de Ornella Vignola con la selección española. La atacante buscó sumarse al ataque y estuvo cerca de estrenarse con un centro-chut que se marchó por encima del larguero. Incluso Clara Serrajordi tuvo otra oportunidad clara en los minutos finales, pero el palo evitó que España ampliara aún más su ventaja.

    Finalmente, el pitido final confirmó la victoria de la selección española por 1-3, un triunfo que reflejó con claridad lo sucedido sobre el terreno de juego: dominio, ambición ofensiva y una actuación colectiva muy sólida que permitió a la Roja continuar con su buena dinámica y mantener la sensación de que el equipo sigue creciendo partido a partido. El talento joven, la capacidad de generar ocasiones y la profundidad de plantilla volvieron a quedar patentes en un encuentro que dejó goles, debutantes y una nueva demostración del potencial del fútbol femenino español.

    Así, España seis unidades sobre seis en su casillero particular, pero con dos tantos menos en la diferencia de goles y es segunda por detrás de Inglaterra.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Es hora de resetear la mente y volver a conectar con el fútbol femenino de clubes, pues lo que viene no es menor, a mitad de semana nos aguardan las semifinales de la Copa de la Reina Iberdrola.

    📋 Ficha técnica |

    Ucrania: Daria Keliushyk; Maryna Shaynyuk (Roksolana Kravchuk 46’), Yana Kotik, Lesia Olkhova, Lyubov Shmayko, Darya Ivkova (Olha Basanka 37’); Iryna Podolska, Yana Kalinina (Svitlana Kohut 66’), Anna Petryk (Lidiia Zaborovets 66’), Olha Ovdiychuk (Inna Hlushchenko 83’); Viktoriya Hiryn.

    España: Misa Rodríguez; Jana Fernández, María Méndez (Martina Fernández 63’), Laia Codina, Lucía Corrales; Clara Serrajordi, Vicky López (Inma Gabarro 63’), Alexia Putellas (Fiamma Benítez 46’); Salma Paralluelo (Eva Navarro 46’), Edna Imade y Athenea del Castillo (Ornella Vignola 77’).

    Árbitra principal: Maïka Vanderstichel. Amonestó a Yana Kotik por Ucrania y a Jana Fernández por España con tarjeta amarilla.

    Estadio: Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía) sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Edna Imade 44’ ⚽️
    0-2 Lucía Corrales 45’ ⚽️
    0-3 Vicky López (P.) 55’ ⚽️
    1-3 Olha Ovdiychuk 76’ ⚽️

  • Oficial | La Selección Española  busca el pleno de triunfos en el primer parón de 2026

    Oficial | La Selección Española busca el pleno de triunfos en el primer parón de 2026

    (Fuente: Gol Femenino)

    🔶  La Roja se verá las caras contra Ucrania el sábado 7 de marzo a las 18:00h en el Mardan Antalyaspor (Antalya). Finalmente, España ha viajado a Turquía para disputar el segundo choque de la fase de clasificación para el Mundial de 2027. Las de Sonia Bermúdez vencieron por 3-0 a Islandia en la primera jornada.

    Elodie García Fut |

    https://vm.tiktok.com/ZNRu11DxC/

    El fútbol, a veces, deja de ser solamente fútbol. Hay momentos en los que el balón pesa más de lo habitual, en los que las decisiones que rodean a un partido trascienden el terreno de juego y se convierten en un debate que mezcla deporte, política internacional, seguridad y responsabilidad institucional. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en las últimas horas con la Selección española femenina, que finalmente viajará a Turquía para disputar el segundo encuentro de la fase de clasificación para el Mundial de 2027 frente a Ucrania, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica que se vive en Oriente Medio.

    La Roja afronta este compromiso apenas unos días después de haber iniciado su camino hacia la próxima Copa del Mundo con una convincente victoria frente a Islandia. Fue un triunfo que dejó sensaciones muy positivas, no solo por el resultado —un claro 3-0— sino también por la manera en la que el equipo de Sonia Bermúdez interpretó el partido, dominando desde el primer minuto, imponiendo su ritmo y demostrando que el relevo generacional en la selección continúa avanzando con paso firme.

    Pero antes de que la pelota vuelva a rodar, la actualidad ha estado marcada por un asunto mucho más complejo que cualquier planteamiento táctico. El viaje a Turquía, inicialmente programado con normalidad dentro de la planificación de este primer parón internacional de la temporada, quedó en suspenso durante varias horas después de que la Real Federación Española de Fútbol decidiera retrasar la salida de la expedición ante la evolución del conflicto en Oriente Medio.

    La decisión no fue sencilla. En un primer momento, desde el entorno federativo se trasladó un mensaje de calma. La selección se encontraba concentrada en Castellón preparando el encuentro con total normalidad, mientras se seguía con atención la situación internacional. Sin embargo, el paso de las horas y la escalada de tensión en la región provocaron que la incertidumbre comenzara a filtrarse tanto en los despachos como en el vestuario.

    Porque cuando se habla de seguridad, el fútbol deja de ser lo único importante.

    Durante la jornada del jueves se sucedieron reuniones, llamadas y consultas entre diferentes organismos. La Real Federación Española de Fútbol mantuvo comunicación constante con la UEFA, el Consejo Superior de Deportes, la Federación Turca de Fútbol, la Asociación Ucraniana de Fútbol y las autoridades diplomáticas españolas, incluyendo la Embajada de España en Ankara y el consulado en Estambul.

    Cada paso debía darse con cautela.
    Según trascendió posteriormente, la RFEF llegó incluso a solicitar a la UEFA la posibilidad de aplazar el encuentro. Una petición que, sin embargo, no obtuvo el visto bueno del organismo europeo. El calendario internacional es extremadamente rígido y la normativa contempla consecuencias claras en caso de incomparecencia: derrota automática por 3-0, sanción económica y la posibilidad de castigos adicionales si se considera que la ausencia constituye una infracción grave.

    Con ese escenario sobre la mesa, la Federación trasladó la situación a todas las partes implicadas. Jugadoras, cuerpo técnico y responsables federativos analizaron los riesgos, las garantías de seguridad y las implicaciones deportivas de cada posible decisión.

    Finalmente, después de horas de debate y tras recibir las garantías pertinentes, se tomó la determinación de viajar.

    La expedición española partirá en un vuelo chárter programado para las 11:00 horas, con el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán, encabezando el viaje. El destino será Antalya, una ciudad situada en la costa mediterránea turca que acogerá el encuentro en el estadio Mardan Antalyaspor.

    Turquía no figura entre los países a los que el Ministerio de Asuntos Exteriores español desaconseja viajar de forma explícita. En la lista de destinos catalogados como de alto riesgo aparecen naciones como Irán, Irak, Siria, Líbano, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin, Kuwait, Libia, Jordania, Afganistán o Pakistán. Sin embargo, el país otomano sí se encuentra dentro del grupo de territorios para los que se recomienda viajar con precaución, junto a lugares como Chipre, Egipto, Arabia Saudí, Armenia, Azerbaiyán o Turkmenistán.

    La inquietud aumentó especialmente después de que el martes trascendiera la interceptación de un misil en la zona este del país, un episodio que contribuyó a alimentar las dudas sobre la conveniencia de mantener el partido en territorio turco.

    En medio de todo este contexto, también emergió la voz de la Asociación de Futbolistas Españoles.

    El sindicato, que representa a las jugadoras profesionales, emitió un comunicado contundente mostrando su oposición al desplazamiento de la selección. Para la AFE, la seguridad y la integridad de las futbolistas debe situarse siempre por encima de cualquier compromiso deportivo.

    En su mensaje público, el sindicato alertó de la incertidumbre que genera la situación geopolítica actual y advirtió de que, en un contexto de tensión internacional, cualquier lugar puede convertirse en objetivo potencial de ataques, mientras que el espacio aéreo podría cerrarse de manera repentina, dejando a las deportistas en una situación complicada.

    Además, el comunicado apelaba a la coherencia institucional. Mientras distintos gobiernos están evacuando a ciudadanos de zonas potencialmente afectadas por acciones bélicas, resulta difícil entender —según la AFE— que las futbolistas deban desplazarse a una región cercana al conflicto para disputar un partido.

    Por ello, el sindicato solicitó a la UEFA que reconsiderara la decisión y explorara alternativas que permitieran garantizar plenamente la seguridad de las jugadoras.

    Pero el debate no se limitó únicamente al encuentro entre España y Ucrania.

    La AFE también extendió su preocupación a otro evento previsto en el calendario internacional: la Finalissima masculina entre España y Argentina, cuya sede designada es Qatar. El sindicato considera que ningún partido debería disputarse en zonas de conflicto o en regiones cercanas a escenarios de tensión internacional si existe la posibilidad de trasladarlo a un entorno más seguro.

    Mientras todo esto ocurría fuera del campo, la selección trataba de mantener el foco en el fútbol.

    Porque el partido ante Ucrania es mucho más que un simple encuentro dentro del calendario internacional. Es una pieza importante dentro del camino hacia el Mundial de 2027, un torneo en el que España aspira a consolidar su condición de potencia mundial del fútbol femenino.

    La Roja llega a esta segunda jornada después de haber dejado una carta de presentación muy sólida en su estreno frente a Islandia.

    Aquel partido tuvo un nombre propio: Claudia Pina.
    La atacante catalana firmó un doblete que confirmó su excelente momento de forma. Pina atraviesa una de las mejores rachas goleadoras de su carrera y los números lo reflejan con claridad: seis goles en cinco partidos desde que Sonia Bermúdez asumió el banquillo de la selección.

    Su capacidad para aparecer entre líneas, su movilidad constante y su instinto goleador la han convertido en una de las piezas más desequilibrantes del ataque español.

    Junto a ella también destacó Edna Imade, que vivió una noche especialmente emotiva al marcar su primer gol con la camiseta de la selección absoluta.

    El tanto fue celebrado por todo el equipo, consciente de lo que significa para una jugadora abrir su cuenta goleadora con la selección nacional.

    Sin embargo, no todas las noticias han sido positivas para el cuerpo técnico.

    En las últimas horas se confirmó la baja de Aiara Agirrezabala. La joven lateral de la Real Sociedad ha tenido que abandonar la concentración debido a unas molestias en el aductor izquierdo y ya ha regresado a San Sebastián para iniciar su proceso de recuperación con el club.

    Su ausencia reduce ligeramente las opciones defensivas de Sonia Bermúdez, aunque la selección mantiene una convocatoria amplia y equilibrada.

    La lista inicial incluía a quince futbolistas que compiten cada semana en la Liga F Moeve, repartidas entre seis clubes distintos, un dato que refleja la creciente diversidad competitiva del campeonato español.

    Enfrente estará Ucrania, un rival que llega herido después de sufrir una dura derrota frente a Inglaterra en la primera jornada de la fase de clasificación. El 1-6 encajado ante las inglesas dejó claro el potencial ofensivo del conjunto británico, pero también evidenció las dificultades defensivas del equipo ucraniano.

    Históricamente, los enfrentamientos entre España y Ucrania han ofrecido resultados equilibrados. Ambas selecciones se han enfrentado en cuatro ocasiones, con dos victorias para cada lado.

    El primer duelo se remonta al 2 de noviembre de 1997, en un partido de clasificación mundialista que terminó con triunfo ucraniano por 1-2.

    El enfrentamiento más reciente, en cambio, fue claramente favorable a España, que se impuso por un contundente 5-0 hace tres años.

    Ahora, en Antalya, la historia vuelve a cruzar los caminos de ambas selecciones.

    El escenario será el estadio Mardan Antalyaspor, un recinto que acogerá el partido este sábado 7 de marzo a partir de las 18:00 horas. En España, el encuentro podrá seguirse en directo a través de La 1 y de la plataforma RTVE Play.

    Sobre el césped, España buscará consolidar su liderazgo en el grupo y dar un paso más hacia el Mundial de 2027.

    Fuera del campo, el partido ya forma parte de una historia mucho más grande.

    Una historia en la que el fútbol se mezcla con la geopolítica, con la responsabilidad institucional y con la eterna pregunta de hasta qué punto el deporte puede —o debe— mantenerse al margen de los conflictos del mundo que lo rodea.

    Y mientras todas esas preguntas siguen abiertas, la pelota volverá a rodar y nuestros corazones latirán a su compás.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 2 | Día de partido

    📅 Sábado, 7 de marzo de 2026

    🇺🇦 Ucrania 🆚 🇪🇸 España

    ⏰ 18:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ Mardan Antalyaspor, Antalya (Turquía)

  • Oficial | La RFEF anuncia que España sí viajará a Antalya

    Oficial | La RFEF anuncia que España sí viajará a Antalya

    (Fuente: RFEF)

    ◼️En ocasiones el fútbol se abre paso entre la niebla de la historia como una pequeña luz obstinada que se niega a apagarse. Hay días en los que un balón rodando parece un gesto trivial, una rutina semanal que llena estadios, televisiones y conversaciones de bar. Y hay otros, como el que vive la Selección española estos días, en los que un simple partido de clasificación para un Mundial adquiere un peso simbólico mucho mayor, porque el contexto que lo rodea recuerda que el deporte no vive aislado del mundo. La expedición de España, encabezada por su presidente federativo, Rafael Louzán, se prepara para viajar a Turquía con el objetivo de disputar ante Ucrania la segunda jornada de la fase de clasificación para el Mundial que se celebrará en Brasil, pero el camino hacia ese encuentro ha estado marcado por una tensión internacional que, durante varios días, puso en duda incluso la posibilidad de que el partido pudiera disputarse con normalidad.

    El fútbol, que tantas veces ha servido de refugio emocional, volvió a convertirse en espejo de un mundo convulso cuando el conflicto entre Israel e Irán escaló hasta situar a gran parte del panorama internacional en estado de alerta diplomática. Las repercusiones de ese pulso geopolítico no tardaron en extenderse más allá de la política y la seguridad, alcanzando ámbitos aparentemente alejados como el deporte internacional. Los organismos que regulan las competiciones, entre ellos la poderosa FIFA, comenzaron a evaluar posibles escenarios de riesgo, revisando desplazamientos, rutas aéreas, protocolos de seguridad y la estabilidad de determinadas regiones donde debían disputarse partidos internacionales. En ese contexto de incertidumbre, el encuentro entre España y Ucrania, previsto en territorio turco, quedó temporalmente rodeado por una atmósfera de prudencia y vigilancia.

    Durante varias horas, incluso varios días, la pregunta flotaba en el aire: ¿podría el fútbol seguir adelante mientras el tablero internacional se tensaba? No era la primera vez que el deporte se encontraba en una situación similar. La historia del fútbol internacional está llena de momentos en los que las tensiones políticas amenazaron con detener el balón. Desde conflictos regionales hasta guerras abiertas, las competiciones han tenido que adaptarse a realidades que ningún reglamento deportivo puede prever completamente. Sin embargo, también existe una tradición igualmente poderosa: la del fútbol como espacio de encuentro, como lenguaje universal que intenta resistir incluso cuando el ruido del mundo parece demasiado fuerte.

    Fue en ese contexto cuando el presidente federativo español decidió reunirse con las jugadoras y el cuerpo técnico de la selección para transmitir un mensaje claro: serenidad, confianza y compromiso con la competición. La reunión, celebrada en un ambiente de concentración y responsabilidad, sirvió para alinear a toda la delegación en torno a un mismo objetivo. El viaje a Turquía seguiría adelante, el partido se prepararía con normalidad y la Selección española afrontaría el desafío deportivo sin perder de vista la complejidad del momento internacional. En la sala donde se produjo el encuentro se mezclaban emociones diversas: la concentración habitual previa a un compromiso oficial, la curiosidad inevitable por la situación global y, sobre todo, la convicción de que representar a un país en una competición mundialista implica asumir un papel que trasciende lo puramente deportivo.

    Mientras tanto, en el escenario internacional, los analistas trataban de descifrar el alcance del enfrentamiento entre Israel e Irán. La rivalidad entre ambos países no es nueva; se trata de una tensión estratégica que lleva décadas alimentándose de factores políticos, militares e ideológicos. Israel percibe el programa nuclear iraní como una amenaza existencial, mientras que Irán considera la presencia israelí en la región como un elemento de desestabilización permanente. Ese choque de visiones ha generado episodios recurrentes de confrontación indirecta, ataques encubiertos, presiones diplomáticas y demostraciones de fuerza que, en ocasiones, escalan hasta situar a la comunidad internacional en un delicado equilibrio.

    En las últimas semanas, esa tensión alcanzó un nuevo punto crítico cuando diversos incidentes militares y operaciones estratégicas elevaron el nivel de alerta en varias zonas del Oriente Medio. Las consecuencias inmediatas fueron visibles en el ámbito diplomático y militar, pero también empezaron a afectar a las rutas aéreas internacionales, a los sistemas de seguridad aeroportuarios y a la planificación logística de múltiples eventos globales. El deporte, inevitablemente, entró en la ecuación. Las federaciones nacionales, las ligas profesionales y los organismos internacionales comenzaron a revisar calendarios y desplazamientos para evitar cualquier situación que pudiera poner en riesgo a deportistas o aficionados.

    En el caso del encuentro entre España y Ucrania, el escenario elegido para albergar el partido se encuentra en Turquía, un país que históricamente ha ejercido de puente geográfico y político entre Europa y Asia. Esa posición estratégica lo convierte en un punto de conexión fundamental para numerosas competiciones deportivas internacionales. Las autoridades turcas, acostumbradas a gestionar grandes eventos, activaron inmediatamente protocolos de seguridad adicionales para garantizar que la cita futbolística pudiera celebrarse sin incidentes. Paralelamente, las federaciones implicadas mantuvieron un contacto constante con las instituciones internacionales para evaluar cualquier cambio en el contexto geopolítico.

    Para las jugadoras de la Selección española, sin embargo, la prioridad seguía siendo el fútbol. En el corazón del vestuario se respira una mezcla de responsabilidad histórica y ambición deportiva. Clasificarse para un Mundial en Brasil no es solo una meta competitiva; es también una oportunidad de consolidar la posición del fútbol femenino español en la élite global. La generación actual de futbolistas ha crecido en una etapa de transformación profunda del deporte, en la que la profesionalización, la visibilidad mediática y el reconocimiento institucional han cambiado radicalmente el panorama.

    El camino hacia ese Mundial se construye partido a partido, entrenamiento a entrenamiento, decisión a decisión. Y precisamente por eso el encuentro frente a Ucrania adquiere un valor estratégico enorme. En las fases de clasificación, cada punto cuenta, cada error pesa y cada victoria puede convertirse en un paso decisivo hacia el objetivo final. El cuerpo técnico lo sabe bien, y por eso la preparación del encuentro se ha desarrollado con una intensidad que refleja la importancia del desafío.

    El viaje que la expedición española emprenderá mañana no es simplemente un desplazamiento logístico; es el comienzo de un capítulo que combina deporte, diplomacia y simbolismo. En el avión que despegará rumbo a Turquía viajarán futbolistas que representan el presente y el futuro del fútbol español, entrenadores que han dedicado su vida a perfeccionar cada detalle táctico y dirigentes que entienden el valor institucional de la selección nacional. También viajará, de forma invisible pero inevitable, el contexto internacional que ha rodeado los días previos al partido.

    Porque el fútbol, al final, siempre termina reflejando la época en la que se juega. En algunos momentos la pelota rueda en estadios llenos de alegría y celebración; en otros lo hace bajo la sombra de tensiones políticas o conflictos globales. Pero incluso en esas circunstancias, el juego conserva una capacidad extraordinaria para reunir a personas de culturas diferentes alrededor de una misma emoción.

    Así llega España a la antesala de su duelo contra Ucrania: con la determinación intacta, con la mirada puesta en Brasil y con la conciencia de que, durante noventa minutos, el balón puede ofrecer al mundo un pequeño espacio de normalidad en medio de la incertidumbre.

    Y cuando el árbitro señale el inicio del partido en tierras turcas, cuando el primer pase cruce el centro del campo y las gradas comiencen a vibrar con cada jugada, el fútbol volverá a recordar una de sus verdades más profundas: incluso cuando la historia se agita alrededor, siempre hay un momento en el que el balón empieza a rodar… y el mundo, aunque sea por un instante, se detiene para mirarlo.

  • Oficial | Aiara Agirrezabala causa baja en la concentración

    Oficial | Aiara Agirrezabala causa baja en la concentración

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ La atacante donostiarra regresará a Zubieta para continuar con la recuperación de sus molestias físicas y no podrá debutar con “La Roja”.

    primera ventana internacional de 2026 para la selección española femenina dejó una noticia inesperada en la concentración de la vigente campeona del mundo. Cuando el equipo comenzaba a preparar el segundo compromiso del Grupo A3 rumbo al Mundial de Brasil 2027, una incidencia médica obligó a reajustar los planes de la expedición española. La lateral de la Real Sociedad Aiara Agirrezabala causó baja en la convocatoria de la seleccionadora tras sufrir unas molestias musculares durante la sesión matinal de entrenamiento celebrada este jueves 5 de marzo.

    La noticia llegó en un momento delicado dentro del calendario internacional. España venía de imponerse con claridad por 3-0 a Islandia en el Estadio Municipal de Castalia, en Castellón de la Plana, en el estreno de la fase de clasificación. El equipo dirigido por Sonia Bermúdez había transmitido sensaciones de dominio absoluto durante aquel encuentro, construyendo una victoria sólida basada en la posesión, la presión alta y la capacidad ofensiva de un bloque que continúa consolidando la identidad del fútbol español en el panorama internacional.

    Sin embargo, la mañana posterior a la sesión de trabajo dejó una preocupación inesperada en el seno de la expedición. Durante el entrenamiento programado para preparar el desplazamiento hacia Turquía, Aiara Agirrezabala comenzó a notar molestias en el aductor izquierdo mientras participaba en uno de los ejercicios de activación física. El cuerpo técnico decidió detener inmediatamente su participación para evitar un posible agravamiento de la dolencia.

    Tras las primeras evaluaciones sobre el terreno de juego, la futbolista fue sometida posteriormente a diferentes pruebas médicas por parte de los Servicios Médicos de la Real Federación Española de Fútbol. Los resultados confirmaron la existencia de una sobrecarga muscular en el aductor izquierdo que aconsejaba prudencia y descanso inmediato.

    La decisión final fue consensuada entre el cuerpo técnico, el departamento médico y la propia jugadora: Aiara Agirrezabala abandonaría la concentración de la selección española y regresaría a San Sebastián para reincorporarse a la disciplina de la Real Sociedad, donde continuará con su proceso de recuperación bajo la supervisión de los servicios médicos del club.

    La jugadora guipuzcoana, una de las futbolistas que representa el crecimiento constante del talento joven dentro del fútbol femenino español, tenía previsto viajar con el resto del equipo hacia Antalya, ciudad turca donde España disputará su segundo compromiso de esta ventana internacional frente a Ucrania. Su baja supone un contratiempo dentro de la planificación deportiva de la selección, aunque desde el cuerpo técnico se transmite tranquilidad respecto al alcance de la lesión.

    Más allá del aspecto estrictamente deportivo, la previa del desplazamiento hacia Turquía también estuvo marcada por un debate interno que generó conversación dentro del entorno de la selección. Algunas futbolistas de la actual campeona del mundo mostraron inicialmente cierta inquietud respecto al viaje a territorio turco para disputar el encuentro frente a Ucrania, previsto dentro del calendario oficial de la competición clasificatoria.

    Las preocupaciones estaban relacionadas con el contexto geopolítico internacional y con la percepción de inestabilidad en algunas zonas del entorno regional derivada del conflicto bélico en Oriente Medio. Aunque Turquía no forma parte directa del conflicto, la proximidad geográfica y la constante cobertura mediática de la situación generaron dudas en parte de la plantilla durante las primeras horas de preparación del desplazamiento.

    Estas inquietudes fueron trasladadas de forma informal al cuerpo técnico y a los responsables federativos, quienes rápidamente solicitaron información detallada a los organismos organizadores del encuentro. La respuesta llegó desde la UEFA, entidad responsable de la coordinación logística y de seguridad de las competiciones internacionales en el continente europeo.

    Desde el organismo continental se transmitió un mensaje claro: no existe ningún riesgo para la celebración del partido ni para la seguridad de las delegaciones participantes. Según los informes de seguridad elaborados por los responsables del evento, Antalya cuenta con todas las garantías necesarias para albergar el encuentro en condiciones normales.

    La UEFA recordó además que el estadio y las instalaciones asociadas al partido cumplen con todos los protocolos internacionales de seguridad, incluyendo medidas de control de acceso, vigilancia reforzada y coordinación con las autoridades locales turcas.

    Tras recibir estas garantías oficiales, la expedición española mantuvo el plan de viaje previsto sin modificaciones. El partido entre España y Ucrania se disputará tal y como estaba programado dentro de la segunda jornada del Grupo A3 de clasificación para la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027.

    En el plano estrictamente deportivo, el duelo se presenta como una oportunidad para que España continúe consolidando el buen inicio mostrado ante Islandia. El triunfo por 3-0 logrado en Castalia permitió a la selección arrancar la fase clasificatoria con autoridad, gracias a los goles de Clàudia Pina —autora de un doblete— y de Edna Imade, que firmó su primer tanto con la camiseta nacional.

    El partido ante Ucrania adquiere además un contexto competitivo particular tras el resultado registrado en el otro encuentro del grupo. El combinado ucraniano cayó con contundencia por 1-6 frente a Inglaterra, actual campeona de Europa tras conquistar la Eurocopa de Suiza 2025. Aquel marcador dejó claro el nivel competitivo del grupo y aumentó la presión sobre Ucrania de cara a su segundo compromiso.

    Para España, el objetivo sigue siendo claro: mantener el ritmo de victorias y consolidar su liderazgo en el grupo desde las primeras jornadas. El camino hacia el Mundial de Brasil 2027 es largo, pero cada ventana internacional representa una oportunidad para fortalecer el proyecto deportivo de una selección que aspira a defender su condición de campeona del mundo.

    En ese contexto, la baja de Aiara Agirrezabala supone una nota amarga dentro de una concentración que, hasta ese momento, había estado marcada por el buen ambiente y la confianza colectiva tras el triunfo inicial.

    La jugadora regresará a San Sebastián en las próximas horas para comenzar su recuperación con la Real Sociedad. El objetivo será evaluar la evolución de las molestias musculares y determinar los plazos exactos de su retorno a la competición.

    Mientras tanto, la selección española continuará su preparación para el enfrentamiento frente a Ucrania con el resto de futbolistas disponibles, confiando en que el buen momento colectivo mostrado en Castalia pueda trasladarse también al segundo escenario de esta ventana internacional.

    El viaje hacia Brasil 2027 apenas ha comenzado, pero cada episodio —desde una victoria convincente hasta una lesión inesperada— forma parte de la historia que este equipo está empezando a escribir. Y en esa narrativa de ambición, resiliencia y talento, la Roja sigue avanzando paso a paso hacia su próximo gran desafío internacional.

  • La crónica | Inglaterra no perdona ante Ucrania

    La crónica | Inglaterra no perdona ante Ucrania

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ Las Lionesses imponen su ritmo hacia el Mundial 2027 y golean por 1-6 a un país en una dura situación global.

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    A las seis de la tarde en punto, cuando el reloj marca las 18:00 y el sol de Antalya empieza a suavizar su intensidad sobre el césped impecable del Mardan Sports Complex, comienza una historia que en realidad empezó mucho antes. Empieza el camino hacia el Mundial de Brasil 2027, pero también continúa la resistencia silenciosa de un país que juega lejos de casa. Ucrania figura como local, pero no lo es del todo. No puede serlo. La guerra ha obligado a su selección femenina a convertir cada partido en un viaje interminable, cada concentración en un acto de logística compleja, cada convocatoria en una mezcla de fútbol y supervivencia emocional. Frente a ellas aparece Inglaterra, campeona de Europa, una selección que ha convertido el control del juego en una filosofía y la presión competitiva en un hábito. En este grupo A3 de la Liga A —donde también esperan España e Islandia— cada punto tiene valor de oro porque solo el primer puesto abre la puerta directa hacia Brasil.

    El partido comienza con una imagen que pronto se vuelve familiar: Inglaterra monopoliza el balón. Lo hace con calma, sin precipitación, como si el encuentro tuviera un ritmo previamente calculado. Las centrales se abren para iniciar la circulación, los mediocentros se escalonan para ofrecer líneas de pase y los extremos se pegan a la banda para ensanchar el campo. Ucrania responde con un bloque bajo muy compacto. Las líneas se juntan, las distancias se acortan y el carril central se convierte en un territorio prohibido. El plan es claro: sobrevivir al inicio, cerrar los espacios entre líneas y obligar a Inglaterra a buscar soluciones desde fuera.

    Pero Inglaterra no tarda en enseñar los dientes. En el minuto seis aparece la primera señal de peligro real. Georgia Stanway recibe en la frontal, gira sobre sí misma con esa mezcla de potencia y precisión que la caracteriza y filtra un pase que rompe la defensa ucraniana. El balón llega a los pies de Alessia Russo dentro del área. La delantera controla orientándose hacia la portería y dispara con potencia desde el costado izquierdo. El tiro obliga a Samson a estirarse abajo para desviar el balón. Es la primera gran parada del encuentro y también el anuncio de lo que está por venir.

    El dominio inglés es absoluto. La pelota se mueve de un lado a otro con paciencia quirúrgica. Ucrania apenas puede respirar. Cada recuperación inglesa se convierte en una nueva oleada ofensiva. En el minuto nueve llega otra ocasión clara. Un centro preciso desde la izquierda busca la cabeza de Russo, que se eleva entre las defensoras y conecta un remate que busca la escuadra. El balón se marcha apenas unos centímetros por encima del larguero. Inglaterra ya ha dejado claro que no piensa conceder tregua.

    Ucrania intenta salir de vez en cuando, pero cada intento se estrella contra una presión inmediata tras pérdida que Inglaterra ejecuta con una sincronización casi mecánica. La línea defensiva inglesa se coloca muy adelantada, achicando espacios y reduciendo el campo a unos pocos metros alrededor del área ucraniana. El partido se convierte en una batalla de paciencia. Inglaterra ataca. Ucrania resiste.

    En el minuto diecinueve llega otra escena que parece destinada a romper el empate. Blindkilde Brown recoge un balón suelto dentro del área tras una jugada embarullada. Dispara una vez, el balón rebota en una defensora, vuelve a caerle y conecta un segundo remate que golpea violentamente la parte inferior del larguero. Durante una fracción de segundo el estadio contiene la respiración, pero el balón no cruza la línea. Ucrania seguía viva.

    La resistencia ucraniana se sostiene gracias a un esfuerzo colectivo enorme. Cada centro es despejado con determinación. Cada disparo es bloqueado con el cuerpo. Cada balón dividido se pelea como si fuera el último. En el minuto treinta y dos se produce otra de esas jugadas que resumen el primer tiempo. Tras un saque de esquina, la pelota queda muerta en el área pequeña. Wubben-Moy, de espaldas a portería, improvisa un remate acrobático que parece inevitable. Sin embargo, Shaynyuk aparece sobre la línea para despejar el balón en el último instante.

    Inglaterra sigue insistiendo. En el minuto treinta y nueve Leah Williamson prueba suerte desde lejos con un disparo potente que Samson detiene sin problemas. Hemp continúa encarando por la banda, buscando desbordes, intentando romper el muro. En el tiempo añadido del primer tiempo Russo consigue conectar otro cabezazo dentro del área, esta vez más limpio, pero sin la potencia suficiente para batir a la portera. Cuando el árbitro señala el descanso, el marcador sigue mostrando un sorprendente 0-0. Inglaterra ha dominado absolutamente todo menos lo más importante: el resultado.

    Tras la reanudación, el encuentro se ajustó Sarina Wiegman introduce cambios, refresca posiciones y ajusta algunas piezas. Esme Morgan entra para reforzar la salida de balón y Poppy Pattinson vive su debut internacional. Inglaterra vuelve al campo con la sensación de que el gol está cerca y esta vez no tardó en llegar.

    Minuto cuarenta y siete. Inglaterra acelera una combinación rápida en la frontal. El balón llega a Russo dentro del área, ligeramente escorada hacia la izquierda. La delantera controla con el pie derecho, gira sobre su marca con una maniobra elegante que deja atrás a su defensora y define cruzado con un disparo raso hacia el palo largo. El balón se desliza sobre el césped y termina besando la red lejos del alcance de Samson para abrir la lata con el 01 que rompió el partido y liberó a las campeonas de Europa de esa tensión acumulada durante toda la primera parte.

    El gol obliga a Ucrania a adelantar unos metros su bloque. Durante unos minutos el partido parece abrirse. Inglaterra sigue dominando, pero aparecen espacios. Sin embargo, cuando todo indica que el segundo gol inglés está más cerca que el empate, llega un giro inesperado.

    Minuto cincuenta y ocho. Ucrania dispone de una falta lateral. Andrukhiv se acerca al balón y lanza un centro medido hacia el corazón del área. La trayectoria describe un arco perfecto que cae justo entre la defensa inglesa y la portera para equilibrar la balanza con un inesperado empate que reseteaba todo desde cero.

    Todo nació cuando Kalinina aparece con determinación, se eleva por encima de todas y conecta un remate de cabeza poderoso. El balón sale disparado hacia el palo contrario, imposible para Hampton. De repente el marcador refleja 11 y el banquillo ucraniano estalla en una celebración que mezcla alegría y orgullo en el minuto 58, al borde de la hora de juego.

    La reacción inglesa no tardó en llegar. El equipo mantuvo la calma y continuó atacando con paciencia.

    En el minuto 63 Hemp recibió el balón dentro del área de espaldas a la portería. Intentó girarse para buscar el disparo y fue derribada por Korsun. La árbitra señaló penalti sin dudarlo un instante.

    Georgia Stanway asumió la responsabilidad del lanzamiento en el minuto 64. La mediocampista tomó carrera con tranquilidad, esperó el movimiento de la portera y golpeó el balón con precisión hacia el lado contrario. Samson se lanzó hacia su izquierda mientras la pelota entraba por el otro lado. Inglaterra recuperaba la ventaja con el 12 y demostró carácter.

    A partir de ese momento el partido comenzó a inclinarse claramente hacia el lado inglés.

    El tercer gol llegó en el minuto 70 y fue una auténtica obra de precisión. Stanway recibió el balón a unos veinte metros de la portería en el sector izquierdo. Levantó la cabeza, se perfiló y golpeó con el empeine un disparo potente que salió disparado hacia la escuadra contraria. El balón describió una parábola perfecta y terminó colándose en la parte superior de la portería sin que Samson pudiera reaccionar y celebrar así un 1-3 que fue una losa para las locales.

    Con Ucrania cada vez más cansada, Inglaterra encontró más espacios.En el minuto 78 llegó el cuarto gol. Una jugada elaborada por la banda derecha terminó con un pase raso de Stanway que atravesó el área pequeña. Jess Park apareció en el segundo palo completamente libre y solo tuvo que empujar el balón al fondo de la red para poner el 14 a menos de veinte minutos para el final del primer partido.

    El partido ya estaba decidido, pero Inglaterra todavía tenía más que decir.En el minuto 89 Park volvió a aparecer. Recibió el balón en la izquierda del área, realizó un recorte hacia dentro para superar a su defensora y conectó un disparo potente que se elevó por encima de Samson antes de caer dentro de la portería. El marcador se ampliaba hasta el 15 y era muy cruel para Ucrania, seamos sinceros.

    Ya en el tiempo añadido llegó el sexto y último gol. Inglaterra volvió a atacar con paciencia hasta encontrar un espacio dentro del área. Tras una serie de rebotes y un balón suelto cerca del punto de penalti, una jugadora inglesa reaccionó más rápido que la defensa y remató con precisión hacia la portería. La pelota cruzó la línea y cerró definitivamente el encuentro con el 16 definitivo en el luminoso del feudo turco.

    El pitido final confirmó una goleada que había tenido dos caras muy diferentes. Una primera parte de dominio inglés sin premio y una segunda mitad arrolladora que transformó el empate momentáneo en una exhibición ofensiva.

    Inglaterra sumó así sus primeros tres puntos en el grupo A3 y envió un mensaje claro a sus rivales directos en la carrera hacia el Mundial de Brasil 2027. Ucrania, pese al marcador final, mostró durante muchos minutos una resistencia admirable en circunstancias muy complejas.

    En Antalya, el fútbol volvió a demostrar que los partidos pueden cambiar en cuestión de minutos. Inglaterra necesitó paciencia para abrir el marcador, pero cuando encontró el camino al gol, lo recorrió con una contundencia que terminó transformando una tarde equilibrada en una victoria rotunda que le da tres puntos y le sitúa al frente del Grupo A3, a la espera de lo que haga España en Castellón contra Islandia, algo que es vital dado que solo el líder tendrá un billete directo a Brasil, pero esfo es solo el primer capítulo de una carrera de fondo.

    📋 Ficha técnica |

    Ucrania: Samson, Shaynyuk, Kotyk, Petryk, Korsun, Basanska, Andrukhiv (V. Hiryn 64’), Kalinina (D. Ivkova 64’), Ovidychuk, Kozlova (L. Zaborovets 9’, L. Olkhova 89’), Kravchuk (I. Hlushchenko 64’)

    Inglaterra: Hampton, Le Tissier, Williamson (E. Morgan 46’), Wubben-Moy, Hinds (P. Pattison 46’), Blindkilde Brown, Walsh (L. Kendall 79’), Stanway, Park, Russo (A. Beever-Jones 73’), Hemp (L. James 73’)

    Estadio: Mardan Sports Complex (también conocido como Mardan Stadyumu), ubicado en Aksu, Antalya (Turquía). Capacidad aproximada de 7.428 espectadores.

    Árbitra: Catarina Campos

    Goles |

    0-1 Alessia Russo 47’ ⚽️

    1-1 Kalinina 51’ ⚽️

    1-2 Stanway 58’⚽️

    1-3 Stanway 64’ ⚽️

    1-4 Stanway 70’ ⚽️

    1-5 Jess Park 78’ ⚽️

    1-6 Jess Park 89’ ⚽️

  • Oficial | El futuro ya está aquí: regresan Salma y Misa, pero la nueva España mira a Villafañe y Aguirrezabala

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ Vuelven Salma Paralluelo y Misa Rodríguez, dos nombres propios que elevan el pulso competitivo de una selección española que sigue viviendo entre la memoria dorada y la exigencia permanente, pero la noticia que sacude el ecosistema del fútbol femenino español es otra: el debut con las campeonas del mundo de Sandra Villafañe y Aiara Aguirrezabala, dos defensas que simbolizan el relevo, la profundidad y la ambición estructural de una generación que no quiere vivir de 2023, sino construir 2027.

    Tras la reciente consecución de la Nations League, el camino de la Selección continúa y lo hace para poner rumbo a la Copa Mundial de Fútbol Femenino Brasil 2027. La hoja de ruta comienza ante Islandia y Ucrania.

    Enmarcadas en el grupo A3, las de Sonia Bermúdezaspiran a conseguir una plaza para defender el título de vigentes campeonas del mundo conseguido en Australia y Nueva Zelanda en 2023.

    La posibilidad de bordar la segunda estrella sobre el escudo comienza en Castellón, el martes, 3 de marzo ante el combinado islandés (19h) y continúa en Antalya (Turquía), el sábado 7 de marzo frente a la selección ucraniana (18:00 horario peninsular).

    Castellón celebrará en unos días las fiestas de la Magdalena. Declaradas de Interés Turístico Internacional y se alargan durante nueve días. En las jornadas previas, en las que la emoción de los preparativos y la ilusión por lo que está por llegar se juntan, la Selección llega a la localidad para llenarla de fútbol y de pasión

    Entre romerías, mascletás, desfiles y al grito de «Magdalena Vitol» cobran vida las calles de la localidad valenciana que empezarán a vibrar desde la llegada de las internacionales, con su magia y con su talento. Un equipo que brillará con fuerza en una localidad festiva ya iluminada ante el corazón de la Magdalena. La reina de las Fiestas de Castelló, Clara Sanz Sobrinoy la reina infantilAna Colón Sastriques, han sido las encargadas de desvelar los nombres de las convocadas que encenderán Castellón.

    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental.

    Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros. Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.


    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental. Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros.

    Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    📋 Lista completa |

    Guardametas
    • Misa Rodríguez
    • Adriana Nanclares
    • Enith Salón

    Defensas
    • Laia Codina
    • María Méndez
    • Sandra Villafañe
    • Martina Fernández
    • Aiara Aguirrezabala
    • Lucía Corrales
    • Jana Fernández
    • Ona Batlle
    • Olga Carmona

    Centrocampistas
    • Alexia Putellas
    • Mariona Caldentey
    • Fiamma Benítez
    • Patri Guijarro
    • Vicky López
    • Clara Serrano

    Delanteras
    • Eva Navarro
    • Inma Gabarro
    • Claudia Pina
    • Salma Paralluelo

    • Athenea del Castillo
    • ⁠Edna Imade
    • ⁠Ornella Vignola

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.

    El mensaje es claro: la campeona del mundo no se detiene. Regresan referentes que multiplican el techo competitivo, debutan defensas que fortalecen la base estructural, y el conjunto avanza hacia 2027 con la convicción de que el éxito pasado no garantiza nada. Cada convocatoria es un examen, cada partido una prueba de madurez. Y en esa dinámica, España quiere ser más fuerte atrás para seguir siendo temible arriba. Porque los títulos se celebran, pero las hegemonías se trabajan.