Etiqueta: UEFA Women’s Champions League

  • Oficial | La importancia del Playoff para el Atlético de Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📌 El tres veces campeón de la Liga F Moeve se juega más de medio curso en el doble cruce ante el United.

    El calendario marca 2026 y, con él, llega uno de esos momentos que definen no solo una temporada, sino una identidad. Los playoffs de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026 asoman en el horizonte como un punto de inflexión para un Atlético de Madrid que vuelve a mirar a Europa sin complejos, con cicatrices aún visibles, pero también con la convicción de quien sabe que el pasado no pesa: empuja.

    Europa siempre ha sido un territorio de emociones extremas para el conjunto rojiblanco. Allí donde se han escrito algunas de sus páginas más gloriosas y también algunas de sus noches más crueles. Allí donde el margen de error se reduce a la mínima expresión y cada detalle adquiere un valor incalculable. Allí donde ahora, una vez más, las de José Herrera se juegan mucho más que una clasificación.

    (Fuente: UEFA)

    El camino hasta este cruce no ha sido sencillo ni indulgente. El Atlético llegaba a Francia sabiendo que visitar al Olympique Lyonnais Féminin —ahora Olympique Lyonnes— siempre supone una prueba de máxima exigencia.

    La derrota por 3-0 fue dura, incontestable en el marcador, y estuvo marcada además por la expulsión de Luany, que vio la tarjeta roja directa tras un gesto antirreglamentario que condicionó el resto del encuentro.

    Aquella noche en suelo galo parecía destinada a ser un punto final. Pero no lo fue.

    Porque Europa también enseña a levantarse, y el Atlético lo hizo desde la clasificación general de la primera fase. Su undécima posición en esa etapa inicial del torneo le garantizó billete para los llamados “octavos de final”, una ronda que ya no admite medias tintas y que coloca frente a frente a proyectos consolidados del continente.

    Hay ciudades que, sin proponérselo, se convierten en símbolos. Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, es desde hace años uno de los refugios emocionales del Atlético de Madrid Femenino. Allí, donde el equipo ha construido algunas de sus noches europeas más memorables, vuelve a citarse la historia.

    (Fuente: UEFA)

    La expectación es máxima. No solo por el rival, no solo por el momento, sino porque el Atlético ha demostrado que sabe competir en Europa cuando el contexto aprieta. Ya lo hizo en la ronda preliminar, cuando eliminó al BK Häcken con una remontada que quedará grabada en la memoria colectiva: 2-1 en el Centro Deportivo de Alcalá de Henares, en una noche de convicción, orgullo y carácter.

    Ese triunfo fue algo más que una clasificación. Fue una declaración de intenciones.

    El destino, caprichoso, ha querido que el Atlético vuelva a medirse a un club británico en una eliminatoria a 120 minutos —o más—, evocando recuerdos que aún resuenan en la memoria rojiblanca.

    El fútbol europeo del Atlético no puede entenderse sin mirar atrás. En octubre de 2021, todavía bajo los efectos de la pandemia, el conjunto madrileño vivió una de sus eliminaciones más dolorosas. Aquella vez, el verdugo fue el Chelsea, que dejó fuera al Atlético por un global de 3-1 en una eliminatoria marcada por la crueldad del destino.

    Tres penaltis fallados, tres oportunidades perdidas y un golpe emocional que marcó un antes y un después.

    Desde aquella eliminación, el club inició una larga travesía en el desierto.

    Durante varias temporadas, el Atlético no logró finalizar entre los tres primeros de la Primera División Femenina, viendo cómo la Champions se escapaba año tras año en beneficio de rivales directos como el Real Madrid, la Real Sociedad o el Levante U.D.

    Europa se convirtió en un recuerdo lejano y en una aspiración aplazada que no llegaba.

    Para encontrar el último gran momento del Atlético en la Liga de Campeones hay que retroceder a la temporada 2019-2020. Entonces contra todo pronóstico, el equipo alcanzó los cuartos de final en la histórica “Final Four” celebrada en San Mamés y Anoeta .

    Antes de llegar a Bilbao, el Atlético protagonizó una de sus eliminatorias más recordadas al dejar fuera al Manchester City.

    Aquella vez brillaron nombres que ya forman parte de la historia rojiblanca: Toni Duggan, hoy retirada, decisiva en ataque, y Ángela Sosa, alma del equipo y hoy líder del Madrid CFF.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Fue una demostración de que el Atlético sabía competir contra la élite inglesa.

    (Fuente: DAZN )

    Y ese recuerdo, que terminó con el Lyon de Lola Gallardo levantando por séptima ocasión el trofeo, vuelve ahora, como un eco que conecta pasado y presente.

    Mucho ha cambiado desde entonces. Nuevas jugadoras, nuevos liderazgos, un proyecto reconstruido con paciencia y ambición. Pero hay algo que permanece intacto: la voluntad de hacer historia.

    El cruce ante el Manchester United representa mucho más que una eliminatoria.

    Es una prueba de madurez, de crecimiento, de regreso al lugar que el Atlético siente que le pertenece por historia y peso del escudo.

    El hecho de colarse entre los ocho mejores de Europa mediante un acceso a los cuartos de final, que además le emparejarían con el Bayern de Múnich, ya con Edna Imade como nueve, le darían la oportunidad de tumbar a un gigante como es el conjunto bávaro.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En Alemania ya conocen a este Atlético de Madrid, pues se cruzaron con él en la fase de liga de la competición y empataron (2-2).

    Además, es importante que el equipo de la Liga F Moeve vaya sumando presencias en las rondas decisivas de la UEFA Women’s Champions League para poder opositar así a una plaza en el gran Mundial de Clubes en categoría femenina que se estrenará en dos años, es decir, (2028).

    Actualmente el Arsenal Football Club Women es el mejor equipo del mundo después de llevarse la primera edición de la FIFA Women’s Champions Cup al doblegar en el Emirates Stadium al S.C. Corinthians por 3-2 en la prórroga.

    Más allá del Atlético de Madrid |

    (Fuente: DAZN)

    Pocas veces un listado numérico, una tabla fría de coeficientes y decimales, encierra una batalla tan profunda, tan simbólica y tan estructural como la que refleja el ranking UEFA de federaciones femeninas en la temporada 2025/2026.

    Lo que a primera vista parece un simple pantallazo de la aplicación oficial de la UEFA es, en realidad, la radiografía más precisa del estado de poder del fútbol femenino europeo, el espejo donde se proyectan años de inversión, decisiones políticas, modelos de liga, culturas competitivas y, sobre todo, una pugna histórica entre dos potencias que hoy están separadas por apenas cuatro décimas: Inglaterra y España. Inglaterra lidera con 70.082 puntos, España la persigue con 69.665.

    No es una distancia simbólica, no es un colchón tranquilizador. Es una grieta mínima que anuncia un posible seísmo competitivo si la temporada actual se inclina hacia el lado español.

    El ranking muestra, además, un contexto revelador: Inglaterra y España son las únicas federaciones que mantienen a sus tres clubes vivos en competición europea en este punto del curso, algo que no es casual ni coyuntural, sino estructural. Francia, tercera con 68.666, ya ha perdido uno de sus representantes. Alemania, cuarta con 58.915, sigue siendo poderosa pero ha dejado atrás su hegemonía histórica. Italia, Portugal, Países Bajos, Noruega, Suecia y Bélgica completan un mapa en el que el eje del fútbol femenino europeo se ha desplazado definitivamente hacia el suroeste del continente.

    La vieja Europa central ya no manda; ahora mandan los campeonatos que han entendido que el fútbol femenino no se sostiene solo con tradición, sino con planificación, profesionalización y visibilidad.

    Inglaterra llega a este liderato desde una lógica reconocible. La Women’s Super League es, desde hace años, la liga con mayor músculo financiero, la que mejor ha integrado a los grandes clubes masculinos en el desarrollo femenino, la que antes profesionalizó estructuras y la que ha logrado atraer talento global de manera sostenida. Chelsea, Arsenal y Manchester United no solo compiten; condicionan.

    (Fuente: WSL)

    Cada punto que suman en Europa es el reflejo de una liga que ha convertido la Champions en un objetivo natural, no en una excepción gloriosa. Inglaterra no improvisa: exporta un modelo.

    España, en cambio, ha llegado aquí desde otro lugar. Su ascenso no ha sido lineal ni cómodo. Ha sido más caótico, más político, más emocional.

    La Liga F Moeve, heredera de una profesionalización tardía pero intensa, ha crecido a contracorriente, superando conflictos institucionales, tensiones laborales, desigualdades presupuestarias y una narrativa constante de cuestionamiento. Y, sin embargo, aquí está: a menos de medio punto del liderazgo continental, con tres clubes aún en pie, con una selección campeona del mundo que ha cambiado para siempre la percepción internacional del fútbol español, y con un ecosistema que empieza a ser leído desde fuera como algo más que una promesa.

    El ranking UEFA no premia la estética ni la narrativa; premia resultados.

    Cada victoria, cada empate, cada clasificación, cada ronda superada suma puntos que se agregan durante varias temporadas. Por eso este segundo puesto de España no es un fogonazo: es la consecuencia directa de los títulos del FC Barcelona, de las semifinales recurrentes, de las buenas actuaciones del Atlético de Madrid en ciclos anteriores, del crecimiento del Real Madrid como proyecto estable, y del hecho de que, por primera vez, la liga española compite en profundidad, no solo desde un club hegemónico.

    La temporada actual es, en este sentido, una oportunidad histórica. Para que España arrebate la primera posición del ranking a Inglaterra no hace falta un milagro, pero sí una conjunción precisa de acontecimientos deportivos. La lógica es clara: España debe sumar más puntos que Inglaterra en el cómputo europeo del curso.

    Eso implica que los clubes españoles avancen más rondas, ganen más partidos y, crucialmente, que los clubes ingleses caigan antes o sumen menos. Cada eliminación inglesa y cada victoria española estrechan o invierten la balanza. Con ambos países manteniendo a sus tres representantes, el margen de maniobra existe y es real.

    Si, por ejemplo, un club español alcanza la final de la Champions y otro se queda en semifinales, mientras que Inglaterra pierde uno de sus equipos en cuartos y otro en semifinales, el diferencial puede volcarse. Los coeficientes no entienden de nombres ni de escudos: solo de resultados acumulados.

    Y aquí España juega con una baza clave: la regularidad reciente del FC Barcelona, que ya no solo gana, sino que arrasa, y que suele garantizar una lluvia constante de puntos. A eso se suma un Atlético de Madrid que ha recuperado competitividad continental y un Real Madrid que, aun en construcción, empieza a sumar experiencia europea de manera sostenida.

    Inglaterra, por su parte, depende de que su tridente mantenga el pulso. Chelsea ha sido históricamente fiable, pero no invencible. Arsenal vive una reconstrucción intermitente.

    El Manchester City alterna picos de excelencia con caídas inesperadas. El margen es estrecho y la presión, creciente. Porque liderar el ranking ya no es un privilegio invisible: ahora es un objetivo explícito, una bandera simbólica de supremacía europea.

    Arrebatarle el primer puesto a Inglaterra supondría, para España, mucho más que un cambio de número en una tabla. A nivel deportivo, consolidaría a la Liga F Moeve como la referencia estructural del fútbol femenino europeo. El ranking UEFA no solo determina prestigio: condiciona plazas europeas, accesos directos a fases avanzadas, cabezas de serie y, en última instancia, la capacidad de planificación de los clubes. Ser primera federación implica mayor estabilidad competitiva y menos dependencia de rondas preliminares traicioneras.

    Pero el impacto va más allá del reglamento. Ser número uno en Europa sería la confirmación estadística de algo que ya se percibe en el juego: que España no solo produce talento, sino que lo sostiene, lo potencia y lo hace competir al máximo nivel. Y aquí entra un elemento clave que mencionas y que no es menor: según un estudio reciente, la Liga F Moeve es considerada la tercera mejor competición femenina regular del mundo. Esa clasificación, que suele situar por delante a la NWSL estadounidense y a la WSL inglesa, no se basa únicamente en títulos, sino en equilibrio competitivo, calidad media de los equipos, desarrollo de jugadoras, impacto internacional y regularidad del espectáculo.

    Si España alcanza el primer puesto del ranking UEFA mientras su liga es ya evaluada como la tercera mejor del mundo, el mensaje es potentísimo: la Liga F no solo es formadora ni solo es exportadora de talento, sino que es competitiva, atractiva y decisiva en Europa. Eso reforzaría su posición en negociaciones de derechos audiovisuales, atraerá patrocinadores internacionales, facilitará la llegada de futbolistas de élite y, sobre todo, consolidará un relato que durante años le fue negado: el de ser una liga central, no periférica.

    Desde un punto de vista histórico, sería también una inversión de jerarquías.

    Durante décadas, España miró a Alemania y Francia como modelos inalcanzables, y a Inglaterra como un experimento avanzado. Hoy es Inglaterra la que mira de reojo a España, consciente de que el fútbol femenino español ha encontrado una identidad propia basada en la técnica, la posesión, la lectura táctica y una cantera que no deja de producir talento diferencial.

    El dominio del FC Barcelona no ha empobrecido el ecosistema; lo ha obligado a crecer.

    Este ranking, además, refleja una tendencia más amplia: la concentración del poder europeo. Las diez primeras federaciones muestran una brecha cada vez mayor con el resto. Pero dentro de esa élite, la pelea ya no es coral: es un duelo. Inglaterra contra España. Modelo anglosajón frente a modelo mediterráneo. Inversión privada masiva frente a integración progresiva en estructuras históricas. Ambas vías son válidas, pero solo una puede liderar.

    La temporada actual, por tanto, no es una más. Es un punto de inflexión potencial.

    Cada partido europeo de un club español ya no es solo suyo: es un acto colectivo que empuja a toda una liga y a toda una federación. Cada gol en Champions tiene ahora un peso simbólico añadido.

    Y eso, para una Liga F Moeve que ha luchado tanto por reconocimiento, es una oportunidad irrepetible.

    Si España logra culminar este asalto al primer puesto, el impacto no será efímero.

    No se tratará de un liderazgo anecdótico, sino de la confirmación de un ciclo.

    Un ciclo en el que el fútbol femenino español ha pasado de ser promesa a ser estándar. En el que ya no se compara, sino que se mide a los demás.

    Y en el que el ranking UEFA deja de ser una aspiración lejana para convertirse en una consecuencia lógica de todo lo que se ha construido.

    Lo que muestra esa imagen, en definitiva, no es solo una clasificación. Es el mapa de un cambio de era. Y España está a un paso, a unos cuantos partidos, a unas cuantas noches europeas bien jugadas, de escribir una de las páginas más decisivas de su historia futbolística.

    (Fuente: X)
  • La previa | Arsenal vs ASFAR Rabat Women

    (Fuente: FIFA)

    ◼️ El grito del fútbol femenino: Arsenal Women y ASFAR se batirán el cobre para estar una final en la que ya espera Corinthians.

    Este miércoles, 28 de enero de 2026, a las 19:00 horario peninsular el Brentford Stadium será testigo de un enfrentamiento histórico: Arsenal Women, campeonas de Europa, contra ASFAR, las dominadoras africanas, en la segunda semifinal de la FIFA Women’s Champions Cup. Más que un partido, es un choque de culturas, estilos y ambiciones que promete escribir un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino global.

    La FIFA Women’s Champions Cup 2026 es más que un torneo; es un nuevo paradigma del fútbol femenino de clubes, una competición que une campeonas de todas las confederaciones en una lucha directa por la supremacía mundial. Con seis equipos invitados, representando a UEFA, CAF, CONCACAF, CONMEBOL, AFC y OFC, la cita se concibe como un preludio del futuro Mundial de Clubes Femenino, con premio récord en la historia del fútbol femenino y cobertura global sin precedentes.

    Este torneo simboliza un paso decisivo en la globalización del deporte, donde ya no basta con dominar una liga local o continental; la auténtica hegemonía se mide en enfrentamientos directos entre continentes. En este contexto, la semifinal entre Arsenal y ASFAR representa la verdadera prueba de fuego para ambas escuadras: una batalla donde historia, tradición, audacia y estrategia se entrelazan.

    El Arsenal Women a esta semifinal con la fuerza de su historia: múltiples títulos de liga inglesa, copas nacionales y, especialmente, la UEFA Women’s Champions League 2025, lograda tras derrotar al FC Barcelona por 1–0 en una final que combinó disciplina defensiva y explosión ofensiva.

    Este triunfo europeo marcó el regreso del Arsenal al trono continental 18 años después de su primer título, consolidando a las Gunners como una potencia no solo local, sino global.

    Su última temporada europea mostró la capacidad de manejar partidos de alta tensión: desde goleadas contra Lyon y Real Madrid hasta victorias ajustadas ante rivales de primer nivel. La profundidad de plantilla y la inteligencia táctica son evidentes en cada línea: defensas seguras, mediocampo creativo y delanteras con instinto goleador.

    El estilo del Arsenal basa en posesión, ritmo controlado y transiciones rápidas. Su estructura permite alternar entre presión alta y ataques verticales con extremos veloces. La experiencia continental les otorga capacidad para adaptarse a contextos de alta presión, manejar la ansiedad del partido y neutralizar ataques rivales sin perder agresividad ofensiva.

    Jugadoras clave aportan técnica, visión y liderazgo, equilibrando juventud con veteranía. La cohesión y disciplina táctica son el sello que ha permitido a Arsenal superar obstáculos y mantener un rendimiento sobresaliente en los momentos decisivos de la Champions League.
    ASFAR Women, desde Marruecos, representa el ascenso del fútbol africano femenino. Campeonas nacionales repetidas veces y vencedoras de la CAF Women’s Champions League 2025, ASFAR ha demostrado consistencia y capacidad para enfrentar rivales de alto nivel. Su victoria frente al campeón asiático —Wuhan Chegu Jiangda WFC— en cuartos de final consolidó su posición como contendientes globales.

    La semifinal ante Arsenal no es solo una oportunidad deportiva, sino un momento histórico: por primera vez, un club africano tiene la posibilidad real de disputar una final mundial contra la élite europea, demostrando que el fútbol africano femenino ha alcanzado madurez competitiva y táctica.

    El ASFAR combina intensidad física, disciplina defensiva y velocidad en las transiciones ofensivas. Sus jugadoras clave poseen experiencia internacional, desde mundiales sub‑20 hasta torneos africanos, aportando madurez y calma en momentos de presión.

    Su juego se caracteriza por ataques rápidos, presión alta en zonas estratégicas y robustez en defensa, buscando aprovechar cada desajuste del rival. La capacidad de adaptarse a distintas situaciones de partido y su mentalidad audaz hacen de ASFAR un rival impredecible y peligroso, incluso para equipos consolidados como el Arsenal.

    🏆 FIFA Women’s Champions Cup 2026™

    🔥 Arsenal Women 🆚 ASFAR 🔥

    🤝 Segunda semifinal

    📅 Miércoles, 28 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 APP de DAZN

    🏟️Brentford Community Stadium, Londres

    (Fuente: FIFA)
  • Oficial | Cris Librán, a préstamo en el Servette

    (Fuente: Servette)

    ⬛️ La internacional española jugará en Suiza hasta final de curso.

    Hace escasas fechas en “El Partido de Manu” os regalamos un espectacular reportaje sobre Cris Librán y la internacional española en categorías inferiores vuelve a ser noticia.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La Juventus de Turínñ, octava clasificada en la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League, ha anunciado oficialmente que opta por ceder a la joven de 19 años al Servette FCCF.

    La operación es la segunda que efectúa el conjunto helvético tras la renovación de Daïna Bourma por dos temporadas.

    La “21” llegó a Italia en el pasado mercado estival después de que la entidad transalpina le pagase la cláusula de compensación al Madrid Club de Fútbol Femenino.

    En este primer tramo de curso, la campeona de Europa en categoría sub-19 con la Selección Española de Fútbol no era titular para las Bianconere y a las órdenes de Massimiliano Canzi solo había tenido 121 minutos en la Serie A.

    La situación fue seguida de cerca por Marta Peiró Giménez, directora deportiva española del club suizo y acabó convenciéndola para mudarse a Les Grenat en busca de continuidad.

    En Turín saben que es un diamante en bruto y por eso tiene contrato en vigor hasta el próximo 30 de junio de 2028, lo que le permitirá tener una reválida en el Stadio La Marmora-Pozzo al vencer este préstamo.

    (Fuente: Juventus de Turín Women)

    El dos veces campeón de la Swiss Women’s Cup (2023 y 2024) refuerza su parcela ancha con una centrocampista de corte ofensivo muy joven que sobresale el césped por ser una enganche que domina a la perfección el uno contra uno, es poderosa en el juego aéreo a pesar de su menuda estatura y posee una gran visón de juego que le auguran un futuro dorado.

    Cris vivirá así su segunda experiencia fuera de la Liga F Moeve en tan solo seis meses, pero en el Servette FC Chênois Fémenin no se sentirá extraña, pues compartirá vestuario con Asun Martinez, Paula Serrano, Paloma Lázaro y Enith Salón.

    Librán llega a un equipo grande que está en plena expansión y dinámica ascendente, actualmente es líder de la Swiss Women’s Super League por delante del Grasshopper Club Zürich y el Young Boys, ganándole a este último en la duodécima jornada por 1-0.

    El debut de la canterana del Madrid CFF con su nuevo equipo podría llegar el próximo 7 de febrero de 2025 ante el Zúrich si el ex técnico del Sevilla Fútbol Club, Cristian Toro, lo estima oportuno.

  • Oficial | El reencuentro que vivirá el Atlético en Europa

    (Fuente: UEFA)

    🟧 El conjunto rojiblanco se medirá a una “vieja conocido” por una plaza en cuartos de final.

    El mercado de fichajes empieza a agitarse a nivel internacional y eso va a afectar a la Liga de Campeones Femenina en los nuevos playoffs.

    El Manchester United Women es actualmente cuarto en la WSL (Women’s Super League) con 21 puntos y según determinó el sorteo de la UEFA se enfrentará al Club Atlético de Madrid.

    El conjunto británico ha anunciado oficialmente este sábado, 27 de diciembre de 2025, que ha alcanzado un acuerdo en firme con la franquicia estadounidense del San Diego Wave para el traspaso de Hanna Lundkvist (Suecia, 17 de julio de 2002).

    La joven de 23 años de edad jugó en el conjunto rojiblanco desde 2022 hasta 2024, un lapso temporal que le sirvió a la canterana del AIK Fotboll para vestir la zamarra colchonera durante 41 encuentros de índole oficial incluso llegó a alzar la Copa de la Reina en 2023 ante el Real Madrid.

    La 27 fue reclutada por Óscar Fernández, ex del Madrid CFF, en el mercado invernal de 2021 y debutó en un compromiso de Liga F ante el Villarreal.

    Tras la marcha del técnico del banquillo su protagonismo se fue reduciendo paulatinamente y además fue víctima de una lesión grave antes de la Copa del Mundo 2023 de Australia y Nueva Zelanda.

    La exjugadora del Hammarby IF se mudó a California para jugar como local en el Snapdragon Stadium del San Diego, anteriormente citado.

    Lundkvist ha de ser descrita como una lateral moderna y muy versátil que puede actuar tanto de lateral diestro como en el zurdo sin bajar el rendimiento y sobresale en el césped por su gran lectura táctica y poderío físico en un sistema de cuatro zagueras.

    El equipo de Víctor Martín puede contrarrestar su juego doblando su banda izquierda y si el esférico llega a sus botas realizar una presión coordina, atacando su espalda en las acciones de ataque.

    El reencuentro de la internacional absoluta por Suecia, con la que jugó la pasada Eurocopa de Suiza 2025, volverá a pisar Alcalá de Henares el próximo jueves, 12 de febrero de 2026, a partir de las 21:00 horas en un duelo que emite Disney Plus, al igual que la vuelta en Inglaterra.

    Resulta crucial para el Atlético de Madrid eliminar al United en ese playoff de la UEFA Women’s Champions League para así estar presente en los cuartos de final ante el Bayern de Múnich para acumular puntos en el coeficiente de cara al Mundial de Clubes de 2028.

  • Exclusiva | El Atlético de Madrid peina el mercado en busca de porteras

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El Atlético de Madrid ya ha decidido mirar al futuro desde la portería: dos fichajes, un relevo planificado y la continuidad incuestionable de su capitana, quien desea acabar su carrera en Alcalá de Henares.

    (Fuente: DAZN)

    Hay decisiones que no se anuncian con comunicados ni se filtran con urgencia, pero que definen un proyecto mucho más que cualquier fichaje estrella. Decisiones que se toman con tiempo, con perspectiva y con la convicción de que el éxito sostenido no nace de la improvisación. El Atlético de Madrid ha tomado una de esas decisiones. Y afecta al corazón silencioso del equipo, a la posición que sostiene todo cuando el margen se reduce a un gesto: la portería.

    El club rojiblanco trabaja ya con una hoja de ruta clara para la próxima temporada y para el medio plazo: incorporar a dos nuevas porteras, rejuvenecer la demarcación y elevar la competencia interna, sin que ello suponga, en ningún caso, poner en cuestión el liderazgo ni la continuidad de Lola Gallardo, capitana, referente y uno de los grandes símbolos del Atlético moderno.

    Según ha podido saber “El Partido de Manu”, el Atlético ya ha tomado la decisión de que Patricia Larqué no continuará cuando finalice su contrato en junio de 2026.

    Una determinación que llega pese a que la guardameta firmó uno de los episodios más memorables de la temporada rojiblanca en los octavos de final de la Copa de la Reina frente al Alhama ElPozo, cuando detuvo dos penaltis decisivos en una eliminatoria de máxima tensión que sostuvo al equipo en el momento más crítico.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Aquella actuación quedará en la memoria reciente del club, pero no altera una planificación que se viene trabajando desde hace meses. En la misma línea se encuentra Sheila Guijarro, que tampoco seguirá en Alcalá de Henares el próximo curso, pese a contar con contrato en vigor.

    Estas salidas no responden a un juicio puntual ni a un episodio concreto, sino a una visión estructural del proyecto. El Atlético quiere rejuvenecer el arco, liberar espacio competitivo y anticiparse a un escenario que los grandes clubes no esperan a que sea urgente. Porque en la portería, llegar tarde suele pagarse caro.

    En este contexto, conviene subrayarlo con claridad: la continuidad de Lola Gallardo no está en duda. Ni deportiva, ni contractual, ni emocionalmente. El Atlético es uno de los equipos menos goleados de la Liga F Moeve, y ese dato se explica en gran parte por su figura. Gallardo sigue siendo determinante, jerárquica, influyente dentro y fuera del campo. Campeona de Europa con el Olympique de Lyon en 2020, internacional, capitana y líder indiscutible del vestuario, su papel en el presente y en la temporada 2026-2027 está garantizado. El club y la jugadora comparten un deseo claro: que Gallardo pueda colgar los guantes en Madrid, donde es emblema y referencia.

    El argumento que maneja la dirección deportiva para acometer esta reestructuración es estrictamente de planificación por edad, pensando en el medio y largo plazo, sin cuestionar su rendimiento actual. No se trata de sustituirla, sino de acompañarla, de proteger su legado y de construir un contexto competitivo que permita una transición natural cuando llegue el momento.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con esta premisa, el nuevo director deportivo rojiblanco, Beni Rubido, ya maneja una lista de nombres que destacan tanto por su rendimiento como por su proyección en la Liga F Moeve. Entre ellos aparece Adriana Nanclares, una de las guardametas más regulares del campeonato en los últimos años, con experiencia, fiabilidad y una progresión sostenida que la ha situado entre las porteras más valoradas del panorama nacional. Su perfil encaja en la idea de portera preparada para competir desde el primer día, sin necesidad de adaptación.

    Junto a ella emerge Eunate Astrágala, uno de los grandes talentos jóvenes del fútbol español. Internacional en categorías inferiores, con un recorrido destacado y una madurez competitiva que ha ido creciendo temporada tras temporada, Astrágala representa la apuesta de futuro: una portera con margen de desarrollo, preparada para aprender en un contexto de máxima exigencia y para asumir responsabilidades de manera progresiva.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Otro de los nombres que está encima de la mesa es el de Misa Rodríguez, cuyo contrato con el Real Madrid finaliza en junio. Su situación contractual, unida a las buenas relaciones que mantiene con las altas esferas rojiblancas, convierte su regreso al Atlético en una opción realista y no en una utopía. Experiencia en la élite, conocimiento profundo de la Liga F y carácter competitivo hacen de su perfil uno de los más relevantes del mercado.

    (Fuente: DAZN)

    La lista de seguimiento se completa con Andrea Tarazona, actualmente en el Levante Unión Deportiva, una portera joven que ha demostrado crecimiento, regularidad y capacidad para sostener partidos en contextos exigentes, y con María Valenzuela, guardameta del Badalona, cuya progresión constante y rendimiento fiable no han pasado desapercibidos para un club que valora especialmente la estabilidad en una posición tan sensible.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Todo este movimiento no responde a una urgencia, sino a una convicción. El Atlético de Madrid entiende que los grandes proyectos se construyen tomando decisiones incómodas a tiempo, que la portería no es solo un puesto, sino una cultura, y que proteger a una capitana como Lola Gallardo también implica rodearla de competencia, de futuro y de continuidad. No se busca una heredera inmediata, sino un ecosistema sólido que permita sostener el presente y preparar el mañana sin rupturas traumáticas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La planificación de la portería es, en realidad, una declaración de intenciones profunda sobre cómo el Atlético entiende hoy el fútbol femenino. El club ya no actúa por reacción, sino por anticipación; no espera a que el cambio sea inevitable, sino que lo prepara con tiempo y respeto. Quiere una portería que dialogue con su capitana, que la respalde y que esté lista para asumir el testigo cuando llegue el día. Porque Gallardo no es solo una portera: es memoria, liderazgo e identidad. Y cuidar su legado también es pensar en lo que vendrá.

    (Fuente: UEFA)

    Por eso esta historia no va únicamente de fichajes. Va de cultura de club, de una manera de entender el tiempo y la responsabilidad en el fútbol femenino. Va de un Atlético que quiere seguir siendo reconocible, fiable, incómodo para el rival y competitivo en todos los escenarios. Un Atlético que sabe que los proyectos duraderos se sostienen desde atrás, desde la seguridad, desde la certeza de que, cuando todo se estrecha y el estadio enmudece, hay alguien bajo palos preparado para responder. Y ahí, el Atlético de Madrid ha decidido no improvisar.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | LA UEFA ABRE UNA NUEVA ERA: MIL MILLONES DE EUROS PARA QUE EL FÚTBOL FEMENINO DEJE DE PEDIR PERMISO Y EMPIECE A MARCAR EL CAMINO

    (Fuente: Getty Images)

    🔲 Hay anuncios que no solo cambian presupuestos, sino que alteran el pulso de una época. Hay decisiones que no se miden únicamente en cifras, sino en el eco que dejan en generaciones enteras. La UEFA ha anunciado oficialmente que destinará mil millones de euros al fútbol femenino entre 2025 y 2030, y con ese gesto, el máximo organismo del fútbol europeo no solo pone dinero sobre la mesa: pone una declaración de intenciones, una enmienda al pasado y una promesa al futuro. Porque competiciones como la Champions League Femenina y la nueva Europa Cup ya no quieren sobrevivir en los márgenes, quieren ocupar el centro del relato, el lugar que se han ganado en el campo, en las gradas y en la conciencia colectiva del deporte europeo.

    (Fuente: UEFA)

    El anuncio llega como un golpe seco, de esos que obligan a levantar la cabeza y mirar alrededor para comprobar si lo que se ha oído es real.

    Mil millones de euros en cinco años. Una inversión sin precedentes en la historia del fútbol femenino europeo. No es un parche, no es un gesto simbólico, no es una campaña de imagen: es un plan estructural que pretende cambiar la arquitectura misma del fútbol practicado por mujeres en Europa. Infraestructuras, competiciones, formación, visibilidad, profesionalización, sostenibilidad económica, derechos audiovisuales, apoyo a clubes, federaciones y ligas nacionales. Todo cabe dentro de una cifra que, por primera vez, no se pronuncia con miedo, sino con ambición.

    Durante décadas, el fútbol femenino ha vivido en una contradicción permanente: crecía en talento, en nivel competitivo y en interés social, pero lo hacía con recursos mínimos, con estructuras frágiles y con una exposición mediática muy inferior a la que merecía. La UEFA lo sabe. Las federaciones lo saben. Los clubes lo saben. Y, sobre todo, lo saben las futbolistas, que han sido las grandes arquitectas de este crecimiento a pulso, sosteniendo el edificio con su rendimiento mientras los cimientos financieros se construían lentamente. Este anuncio no borra el pasado, pero sí reconoce que el presente exige otra velocidad y que el futuro no puede seguir esperando.

    La Champions League Femenina es el mejor ejemplo de esa tensión entre lo que el torneo es y lo que aún puede llegar a ser. En los últimos años, la competición ha ofrecido partidos memorables, estadios llenos, audiencias crecientes y una narrativa deportiva de altísimo nivel.

    Equipos históricos y proyectos emergentes han elevado el listón competitivo, han creado rivalidades reconocibles y han consolidado figuras que ya forman parte del imaginario del fútbol europeo. Sin embargo, ese crecimiento se ha producido muchas veces pese a las limitaciones estructurales, no gracias a su ausencia. La inversión anunciada por la UEFA pretende cerrar esa brecha: convertir la excelencia deportiva en un producto sólido, sostenible y globalmente reconocible.

    La nueva Europa Cup, llamada a convertirse en el segundo gran torneo continental de clubes, aparece en este contexto como una pieza clave. No se trata solo de añadir una competición al calendario, sino de ampliar el ecosistema competitivo, de ofrecer más oportunidades deportivas a más clubes, de generar ingresos, experiencias internacionales y visibilidad para proyectos que hasta ahora quedaban fuera del gran foco europeo. La apuesta económica de la UEFA reconoce que el crecimiento del fútbol femenino no puede depender únicamente de la élite más alta, sino que necesita una base amplia, diversa y competitiva que alimente todo el sistema.

    Esta cuantía es, en realidad, una inversión en credibilidad. Durante años, el discurso institucional ha hablado de igualdad, de impulso, de compromiso. Ahora ese discurso se traduce en números, en planes, en calendarios y en responsabilidades. Porque invertir es también comprometerse a gestionar bien, a distribuir con criterio, a evaluar resultados y a corregir errores. La UEFA se coloca así en una posición de liderazgo que ya no admite medias tintas: el fútbol femenino europeo entra en una fase en la que ya no basta con crecer, hay que consolidar, profesionalizar y proteger lo construido.

    El impacto de esta decisión se sentirá en múltiples niveles. En los clubes, que podrán planificar a medio y largo plazo con mayor seguridad económica, invertir en estructuras profesionales, mejorar condiciones laborales, retener talento y atraer nuevas generaciones de futbolistas. En las ligas nacionales, que recibirán un impulso indirecto pero decisivo, elevando el nivel competitivo interno y reforzando su atractivo comercial. En las federaciones, que tendrán más herramientas para desarrollar el fútbol base, la formación de entrenadoras y entrenadores, árbitras y personal especializado. Y, por supuesto, en las futbolistas, que verán cómo su carrera deportiva se asienta sobre bases más sólidas y dignas.

    Pero hay algo aún más profundo que el dinero no puede medir del todo: el cambio de percepción. Cuando el máximo organismo del fútbol europeo decide destinar una cifra histórica al fútbol femenino, está enviando un mensaje claro a patrocinadores, medios de comunicación, instituciones y sociedad en general. Está diciendo que este fútbol no es una promesa futura, sino una realidad presente; que no es un complemento, sino una parte esencial del ecosistema futbolístico; que no necesita compararse constantemente con el fútbol masculino para justificar su existencia, porque tiene valor propio, identidad propia y un recorrido que merece ser contado con la misma ambición.

    En este punto, la visibilidad se convierte en un eje central. No basta con que existan grandes partidos si no se cuentan bien, si no se emiten en horarios dignos, si no se analizan con rigor, si no se narran con emoción y contexto. La inversión de la UEFA apunta también a ese territorio intangible pero decisivo: el relato. El fútbol femenino necesita cámaras, micrófonos, periodistas especializados, producción de calidad y espacios de análisis que lo traten con la seriedad que exige el alto rendimiento. Porque cuando el relato acompaña al juego, el crecimiento se multiplica.

    El anuncio llega, además, en un momento clave para el fútbol femenino europeo, tras años de torneos internacionales que han marcado un antes y un después en términos de audiencias, asistencia a estadios y conversación social. El público ha respondido. Las niñas y adolescentes han encontrado referentes. Los clubes han entendido que invertir en fútbol femenino no es una carga, sino una oportunidad deportiva y de marca. La UEFA recoge ahora todo ese impulso y lo convierte en un plan estructurado que aspira a que este crecimiento no sea una ola pasajera, sino una marea constante.

    Desde una perspectiva histórica, este compromiso económico marca un punto de inflexión comparable a los grandes momentos fundacionales del fútbol europeo moderno. Así como en su día la creación y expansión de las competiciones continentales masculinas redefinió el mapa del fútbol, esta inversión tiene el potencial de redefinir el lugar del fútbol femenino en la estructura deportiva y cultural de Europa. No se trata solo de igualar cifras, sino de corregir décadas de infrafinanciación y de acelerar procesos que, de otro modo, tardarían generaciones en completarse.

    El reto, ahora, es inmenso. Porque invertir también implica responsabilidad. Habrá que decidir cómo se distribuyen los recursos, qué proyectos se priorizan, cómo se garantiza que el crecimiento sea equilibrado y no genere nuevas desigualdades internas. Habrá que vigilar que el dinero llegue a donde tiene que llegar, que no se quede en la superficie, que se traduzca en mejores condiciones reales para quienes sostienen el fútbol femenino día a día. Y habrá que hacerlo con transparencia, con diálogo constante con clubes, ligas, futbolistas y agentes del sector.

    En este escenario, la Champions League Femenina se perfila como el gran escaparate, pero también como el laboratorio donde se medirán los resultados de esta apuesta. Más partidos de alto nivel, mayor competitividad entre ligas, estadios más grandes, premios económicos más elevados, producción audiovisual de primer nivel. Todo ello contribuirá a que el torneo no solo crezca en prestigio, sino que se consolide como una referencia global del fútbol de clubes. La Europa Cup, por su parte, tendrá la misión de democratizar ese crecimiento, de abrir puertas, de ofrecer experiencias europeas a proyectos que hasta ahora miraban la élite desde lejos.

    Este anuncio también interpela directamente a los medios de comunicación. Porque una inversión de esta magnitud exige una cobertura acorde.

    Exige análisis, seguimiento, memoria histórica y mirada crítica. Exige contar no solo los resultados, sino los procesos. Exige explicar por qué este dinero importa, qué cambia, qué se espera y qué se debe exigir. El fútbol femenino ya no puede ser tratado como una noticia puntual o como un fenómeno anecdótico: forma parte de la agenda central del deporte europeo.

    Hay, además, una dimensión simbólica que no puede pasarse por alto. Durante mucho tiempo, las futbolistas han escuchado que “todavía no es rentable”, que “hay que ir poco a poco”, que “no se puede forzar el crecimiento”. La UEFA, con este anuncio, responde de forma contundente: el crecimiento no solo es posible, es necesario. Y para que sea sostenible, hay que invertir de verdad. No cuando todo esté hecho, sino precisamente para que pueda hacerse.

    El periodo 2025-2030 se convierte así en una ventana histórica. Cinco años que pueden redefinir estructuras, acelerar procesos y consolidar un modelo que sirva de referencia global. Europa asume el liderazgo, consciente de que el fútbol femenino es uno de los espacios de mayor potencial de crecimiento del deporte en las próximas décadas. No solo en términos económicos, sino en valores, en diversidad, en impacto social y en conexión con nuevas audiencias.

    En el fondo, este anuncio habla de algo más que fútbol. Habla de oportunidades, de reconocimiento, de justicia deportiva. Habla de niñas que hoy empiezan a jugar sabiendo que existe un camino real, profesional y valorado. Habla de clubes que pueden soñar sin miedo a la precariedad. Habla de una Europa futbolística que decide mirarse al espejo y apostar por todo su talento, no solo por una parte.

    Como diría “El Partido de Manu”, este no es un final feliz, es un comienzo exigente. El dinero no marca goles, no gana títulos, no llena estadios por sí solo.

    Pero crea el contexto para que todo eso ocurra. La UEFA ha puesto las cartas sobre la mesa. Ha dicho, alto y claro, que el fútbol femenino merece más visibilidad, más oportunidades y más progreso. Ahora empieza el partido de verdad: el de convertir un billón de euros en un legado que no se mida solo en balances, sino en historia.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | La UEFA agenda los playoffs de la Women’s Champions League

    Los nuevos play-offs eliminatorios de la UEFA Women’s Champions League, que se disputarán los días 11/12 y 18/19 de febrero, contarán con la participación de los equipos que terminaron entre el quinto y el duodécimo puesto en la fase liga. Éstos competirán por unirse a los cuatro mejor clasificados en los cuartos de final

    La UEFA Women’s Champions League ha decidido cambiar el paso de la historia. Lo ha hecho sin estridencias, sin fuegos artificiales innecesarios, pero con una decisión que marca época: por primera vez, la máxima competición continental femenina se asoma a unos playoffs que no existían hasta ahora, un territorio nuevo, inexplorado, diseñado para elevar la exigencia, para romper inercias y para obligar a los grandes clubes del continente a mirarse al espejo antes de alcanzar los cuartos de final. Y en ese espejo, inevitablemente, aparece la Liga F Moeve.

    Aparece España. Aparecen dos escudos que ya conocen lo que es competir en Europa, sufrirla, soñarla y defenderla con orgullo: el Atlético de Madrid y el Real Madrid Club de Fútbol.

    El 23 de diciembre de 2025 queda ya marcado en el calendario como el día en el que la UEFA puso fecha y hora al nuevo umbral de su competición reina. No es una fecha cualquiera. Es la confirmación de que el proyecto avanza, de que el torneo crece y de que la igualdad competitiva exige nuevos filtros. El Atlético de Madrid, undécimo clasificado en la fase de liga, y el Real Madrid, séptimo tras una primera ronda de Copa de Europa que le dejó con un sabor agridulce, quedaron emparejados en un playoff que no entiende de pasados, sino de presentes. Dos caminos distintos, dos realidades diferentes, pero un mismo objetivo: seguir vivos en Europa cuando febrero vuelva a teñirse de noches largas, himnos solemnes y miradas que pesan más que las piernas.

    El Atlético de Madrid llega a este cruce con la memoria llena de cicatrices europeas. Porque el Atlético ha aprendido a competir en Europa desde el dolor, desde la resistencia, desde esa identidad rojiblanca que no distingue entre géneros ni categorías. Undécimo en la fase de liga, sí, pero con la sensación de que el equipo nunca dejó de competir, de que cada punto fue una batalla y de que cada partido dejó un aprendizaje. El nuevo formato no perdona errores, pero tampoco niega segundas oportunidades. Y el Atlético se ha ganado la suya frente a un rival de peso histórico, mediático y futbolístico: el Manchester United.

    El jueves 12 de febrero de 2026, a las 21:00 horas peninsulares, el fútbol femenino europeo regresará a uno de esos escenarios que saben a tradición reciente, a proyecto firme, a casa adoptiva que se convierte en fortaleza.

    El C.D. Alcalá de Henares será testigo del primer acto de una eliminatoria que promete tensión, ritmo y una narrativa de ida y vuelta que solo la Champions sabe construir. Atlético de Madrid contra Manchester United. España contra Inglaterra. La Liga F Moeve frente a la Women’s Super League. Dos escuelas, dos formas de entender el juego, dos maneras de sentir la presión.

    El Manchester United no necesita presentación. Su escudo pesa en cualquier competición, también en la femenina, donde el proyecto ha crecido con ambición, inversión y una identidad cada vez más reconocible.

    Llegará a Alcalá con la etiqueta de favorito para algunos, con la obligación implícita de su historia y con la certeza de que enfrente tendrá a un Atlético que no negocia el esfuerzo, que entiende los partidos como relatos de supervivencia y que sabe que Europa no se gana, se pelea. Disney Plus será la ventana desde la que millones de espectadores podrán asomarse a este nuevo capítulo continental, confirmando también el salto audiovisual de una competición que ya no se esconde, que reclama su espacio en prime time, que exige atención y respeto.

    Siete días después, el jueves 19 de febrero de 2026, también a las 21:00 horas, la eliminatoria viajará a Inglaterra para resolverse en el Leigh Sports Village, un estadio que ya ha vivido noches europeas intensas y que pondrá a prueba la madurez competitiva del Atlético. Será allí, lejos de casa, donde se decidan los detalles, donde el fútbol se vuelva más mental que físico, donde cada saque de esquina, cada transición y cada error se pague con intereses. La vuelta no entiende de excusas. La vuelta es el lugar donde se caen las máscaras y donde solo queda la verdad del marcador.

    Paralelamente, el Real Madrid Club de Fútbol transita su propio camino europeo con una mezcla de ambición y exigencia permanente.

    Séptimo en la fase inicial, el conjunto blanco se quedó a las puertas del acceso directo a cuartos tras no pasar del empate en los Países Bajos ante el Twente, un 1-1 que resonó como un aviso: en Europa no basta con competir bien, hay que cerrar partidos. El nuevo formato no perdona la falta de colmillo. Y el Real Madrid, acostumbrado históricamente a que la Champions sea su territorio natural, afronta este playoff como una prueba de carácter.

    El rival no es menor. El París F.C. representa esa nueva ola del fútbol femenino francés que ya no vive a la sombra del Olympique de Lyon o del PSG. Es un equipo trabajado, intenso, tácticamente sólido y con una identidad clara. El miércoles 11 de febrero de 2026, a las 21:00 horas, el Stade Charléty abrirá sus puertas para recibir la ida de una eliminatoria que se intuye tan cerrada como apasionante. París F.C. contra Real Madrid. Francia contra España. Dos ligas que llevan años marcando el paso en Europa y que ahora se miran de frente en un cruce sin red.

    Disney Plus volverá a ser el canal que acerque esta historia a los hogares, consolidando una narrativa audiovisual que acompaña al crecimiento del fútbol femenino. El Real Madrid sabe que Charléty no será un escenario sencillo. La presión ambiental, el ritmo del rival y la necesidad de gestionar los tiempos del partido exigirán una versión madura, inteligente y contundente. Porque en Europa, y más aún en un playoff, no hay margen para la especulación prolongada.

    La vuelta, programada para el miércoles 18 de febrero, a las 18:45 horas, trasladará la resolución al Alfredo Di Stéfano. Un horario distinto, una atmósfera diferente, pero la misma tensión máxima. El Real Madrid se reencontrará con su afición en un partido que puede marcar un antes y un después en su recorrido continental. Porque avanzar a cuartos no es solo un objetivo deportivo; es una declaración de intenciones. Es decirle a Europa que el proyecto está listo para competir con cualquiera, en cualquier contexto y bajo cualquier formato.

    Este nuevo playoff no es un simple añadido al calendario. Es una declaración de principios de la UEFA. Es la constatación de que la Champions femenina ha alcanzado un punto de madurez que exige más competitividad, más emoción y más noches decisivas. Y en ese escenario, la Liga F Moeve no solo está presente, sino que es protagonista. Dos de sus tres representantes afrontan este reto con la responsabilidad de defender una liga que ha crecido en talento, en visibilidad y en exigencia interna.

    No es casualidad que Atlético y Real Madrid estén aquí. Ambos han construido proyectos sólidos, con identidades definidas y con la experiencia suficiente para entender que Europa no se improvisa. Cada entrenamiento, cada viaje, cada ajuste táctico cobra sentido en febrero, cuando el frío aprieta y los sueños se miden en noventa minutos. El fútbol femenino español ya no pide permiso. Compite, discute y se planta en los grandes escenarios con la convicción de quien sabe que pertenece a este nivel.

    Febrero volverá a ser ese mes en el que el calendario se convierte en un mapa emocional. Alcalá de Henares, Leigh, París y Valdebebas quedarán unidos por un hilo invisible de tensión competitiva. Cuatro partidos que condensan meses de trabajo, años de crecimiento y décadas de lucha por un espacio propio. Cuatro noches que pueden definir temporadas enteras. Cuatro oportunidades para que la Champions vuelva a recordarnos por qué es la competición que todas quieren jugar y que solo unas pocas saben soportar.

    Y cuando suene el himno, cuando las cámaras enfoquen los rostros concentrados, cuando el balón eche a rodar y el silencio previo se rompa con el primer pase, volveremos a entenderlo todo. Entenderemos que este playoff no es un obstáculo, sino un privilegio. Que estar aquí ya es un mérito, pero que avanzar es una necesidad. Que la historia no se escribe con nombres, sino con partidos. Y que la UEFA Women’s Champions League, una vez más, regresa para quedarse en nuestras noches, en nuestras conversaciones y en nuestra memoria.

    Porque Europa no espera. Europa exige. Europa pone a prueba.

    Y cuando febrero llame a la puerta, solo quedará una pregunta en el aire, suspendida entre el césped y la grada: ¿quién está preparado para seguir soñando?

    Partidos |

    🗓️ Jueves, 12 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    ✨ Atlético vs Manchester United ✨

    📺 Disney +

    🏟️ C.D. Alcalá de Henares

    🗓️ Jueves, 19 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horario peninsular

    ✨Manchester United 🆚 Atlético ✨

    📺 Disney Plus

    🏟️ Leigh Sports Village

    🔥 París F.C. 🆚 Real Madrid 🔥

    📅 Miércoles, 11 de febrero de 2026

    ⏰ 21:00 horas

    📺 Disney Plus

    🏟️ Stade Charléty

    ✨Vuelta ✨

    🔥Real Madrid 🆚 París F.C.🔥

    🗓️ Miércoles, 18 de febrero de 2025

    ⏰ 18:45 horas

    📺 Disney Plus

    🏟️ Alfredo Di Stéfano

    Información que puede ser de utilidad:

    Cuando el fútbol femenino europeo dio su salto definitivo, cuando dejó de ser un susurro entre aficionados y se convirtió en estruendo en las grandes plazas del continente, algo más cambió en nuestras vidas: la forma en que lo consumimos. Porque la UEFA Women’s Champions League, ese torneo que desde hace décadas había sido patrimonio de batallas épicas y narrativas inolvidables, ya no se ve desde un sofá cualquiera, ya no se escucha desde una radio en el bar de la esquina ni se disfruta sin más como si fuera un bonus del fin de semana. Hoy, en pleno 2025, el regreso de la UEFA, el formato expandido, las nuevas eliminatorias, los playoffs inéditos, y las noches que llaman a fiebre continental ya tienen dueño audiovisual en España: Disney Plus. Una plataforma que, como una especie de guardián digital de estos tiempos, ha firmado con la UEFA un acuerdo para acompañar la competición hasta 2030. Y lo ha hecho no como un mero proveedor de imágenes, sino como el testigo y el transmisor de la historia en movimiento de un torneo que crece con cada pase, cada llegada, cada salvada en la línea. 

    Pero la pregunta que late en el corazón de cualquier aficionado que ha visto cómo este torneo se convierte en obsesión es inevitable: ¿cuánto cuesta una suscripción a Disney Plus en España si quiero ver —sin perderme un solo detalle— la UEFA Women’s Champions League? No es una pregunta trivial. Es la pregunta de millones que han comprendido que el fútbol ya no se mira casualmente, sino con el pulso firme de quien sabe que cada partido cuenta, que cada eliminatoria puede ser histórica, que cada gol puede definir una temporada entera de emociones, aspiraciones y sueños colectivos.

    La respuesta, como todo lo grande, no se reduce a un número sencillo y rápido. Porque Disney Plus ha estructurado sus tarifas en varios niveles, cada uno con ventajas, características y precios que reflejan no solo el contenido que ofrece, sino la manera en que queremos verlo y vivirlo en nuestra vida diaria.

    Empecemos por la base, por lo esencial. En España, a partir de otoño de 2025, Disney Plus ha actualizado sus precios con un aumento que se hizo efectivo desde el 1 de octubre de 2025 y que pone a prueba la determinación de muchos aficionados a suscribirse para ver la UEFA Women’s Champions League y el resto de contenidos de su catálogo. Los planes disponibles son tres:

    El plan Estándar con anuncios, que cuesta 6,99 € al mes. Este plan permite disfrutar de la mayoría de contenidos de Disney Plus, incluyendo —cuando se ofrezca en esa modalidad— la retransmisión de fútbol femenino europeo, pero incluye anuncios, presenta calidad de hasta Full HD y permite reproducción en dos dispositivos al mismo tiempo.  El plan Estándar sin anuncios, que tiene un precio de 10,99 € al mes o 109,90 € al año si se opta por la tarjeta anual. Este plan elimina las interrupciones publicitarias y permite descargas en hasta diez dispositivos, además de ofrecer calidad Full HD y sonido envolvente en gran parte del contenido.  El plan Premium, que sube hasta 15,99 € al mes o 159,90 € al año y se convierte en la opción más completa: ofrece reproducción en 4K UHD con HDR, sonido Dolby Atmos, hasta cuatro dispositivos simultáneos, y máximas prestaciones de calidad de imagen y sonido. 

    Estos no son números arbitrarios. Son cifras que reflejan cómo ha evolucionado el mercado del entretenimiento y la forma en que las grandes plataformas estructuran el valor que ofrecen. Para muchos aficionados, el plan con anuncios puede ser suficiente para seguir la UEFA Women’s Champions League sin un salto de presupuesto demasiado grande. Para otros, aquellos que viven intensamente cada partido y quieren comodidad, calidad de imagen superior y cero interrupciones, el plan Premium se convierte en una inversión en su pasión.

    Desde lejos, desde fuera del salón donde se enciende el televisor, puede parecer una decisión técnica, casi matemática: pagar más para tener mejor calidad. Pero para quien ha sentido el silencio previo al saque inicial, quien ha escuchado el silencio del estadio expandirse con cada pase filtrado y cada vez que la portería se queda a oscuras, entonces entiende que no se trata solo de calidad técnica. Se trata de vivir el fútbol con intensidad, de sentirlo como una experiencia completa.

    Una suscripción a Disney Plus no se limita a abrir una puerta a un contenido concreto. Abre un universo: cine, series, documentales, contenidos familiares y, por supuesto, ahora el fútbol femenino europeo más prestigioso hasta, como mínimo, 2030, gracias al acuerdo con la UEFA. 

    No podemos perder de vista que la UEFA Women’s Champions League, en su nueva etapa, es un torneo expansivo, sofisticado y lleno de capas. Ya no hay grupos simples de seis partidos, hay formato liga antes de eliminatorias y, como hemos vivido en la reciente confirmación de emparejamientos, hay playoffs que elevan la tensión y la narrativa competitiva a niveles insospechados. El retorno de clubes como el Atlético de Madrid y el Real Madrid a estas fases decisivas transforma cada encuentro en algo más que un partido: es la encarnación de una cultura futbolística, de una historia colectiva, de una identidad que late con fuerza en millones de aficionados. Y la plataforma que tiene los derechos oficiales en España para transmitir esta historia es Disney Plus. 

    Y cuando algo se convierte en relato, en memoria, en alto voltaje emocional, el precio deja de ser un número frío para convertirse en parte de la ecuación personal de cada uno: ¿cuánto vale ver el gol decisivo? ¿Cuánto vale experimentar la remontada? ¿Cuánto vale presenciar el momento en que una jugadora levanta la bola al cielo y piensa en todo lo que ha significado para ella y para su equipo llegar ahí?

    En esencia, eso es lo que están comprando millones de aficionados: no es una suscripción mensual aislada, es acceso a historias humanas, a relatos de superación, a noches que pueden reescribir la historia de un club y de una liga entera.

    Porque si miramos más allá del número, más allá del coste en euros, encontramos un fenómeno cultural. Tenemos una competición que se expande hasta 18 equipos, que cambia de formato para ser más competitiva, más rica en matices, más atractiva para el público global, y que ahora exige no solo atención, sino presencia. Estar ahí, saber cuándo empieza, tener la plataforma activa, anticiparse a cada jornada para sentir la vida que late en cada partido. Eso tiene valor, peso y significado. 

    Y no solo eso. El fútbol femenino europeo —y especialmente esta UEFA Women’s Champions League— no es contenido aislado. Está acompañado de narrativas paralelas: documentales sobre jugadoras, series que relatan el crecimiento del fútbol femenino, análisis previos y posteriores a cada encuentro, entrevistas, debates. Todo ello, compilado en la misma plataforma. Disney Plus no es ya una ventana única de entretenimiento familiar; es un centro de experiencias múltiples donde la Champions se mezcla con otras historias, donde cada suscriptor encuentra su propio modo de vivir todo lo que le importa.

    Para quienes eligen el plan Premium, por ejemplo, la inversión se siente como una elección natural: 16 € al mes para tener acceso no solo a la UEFA Women’s Champions League, sino a un mundo de contenidos en la máxima calidad posible, con la comodidad de ver los partidos en 4K HDR, con sonido que te envuelve y con la posibilidad de estar conectado en varios dispositivos al mismo tiempo. Eso significa que la familia puede ver su serie favorita en una habitación mientras el partido se vive en otra. Eso significa que no hay excusas para perderse nada. 

    Para quienes optan por el plan estándar sin anuncios, la ecuación es diferente: 10,99 € al mes o 109,90 € al año. Aquí también está el fútbol, también está la UEFA Women’s Champions League, también están las grandes noches europeas. Lo que cambia es la manera de vivirlo: sin interrupciones, con descargas disponibles para ver los partidos sin depender de la calidad de internet, con la libertad de organizar tu propio calendario de visionado de manera más flexible. 

    Y para quienes prefieren minimizar el gasto, el plan con anuncios —6,99 € al mes— puede ser suficiente. Sí, hay interrupciones, pero la esencia del espectáculo, las jugadas, los goles, la tensión táctica y la narrativa de cada partido está ahí. Porque el fútbol no pierde impacto por la presencia de comerciales; la emoción sigue intacta, aunque con pausas. 

    Dentro de esa gama de posibilidades, cada suscriptor elige su propio modo de vivir la UEFA Women’s Champions League: algunos lo hacen como ritual, otros como pasión intermitente, otros como acompañamiento familiar. Pero todos están unidos por una misma verdad: esta competición ya no se ve como antes. Antes —hace solo unos años— podíamos reunirnos en un bar con amigos, escuchar el relato en la radio, ver un resumen al día siguiente en internet. Ahora, cada segundo cuenta, cada jugada aparece en tu pantalla en tiempo real, con gráficos, repeticiones, estadísticas, seguimiento integral y una calidad audiovisual que nos acerca más a sentir que estamos en el césped, en la grada, en contacto directo con la historia.

    Disney Plus, con su estructura de precios, ha entendido esa evolución. Ha creado un ecosistema donde el fútbol encuentra un lugar natural entre series, documentales, cine y entretenimiento general. Ha convertido una suscripción en un permiso para entrar a la sala donde se escribe la narrativa del fútbol femenino europeo cada semana. Y al decir “hasta 2030”, ha puesto una línea de tiempo que nos obliga a pensar que esto no es un evento pasajero, ni una moda. Es el futuro inmediato del deporte que amamos, contado con la ambición que merece. 

    Así que, cuando nos enfrentamos a la pregunta “¿cuánto cuesta Disney Plus en España?”, la respuesta no es solo una lista de cifras. Es aceptar que vivimos en una era en la que ver la Champions ya no es un hobby aislado, sino una parte integral de nuestra vida cultural y emocional. Cada euro que pagas es un puente hacia noches épicas, hacia jugadas imposibles, hacia goles que se graban en la memoria colectiva. Es pagar por estar presente, por no perderte nada, por sentir el pulso del fútbol femenino europeo como si tú también fueras parte de ese relato.

    Y si miramos esas cifras con la perspectiva adecuada —los 6,99 € del plan con anuncios, los 10,99 € del plan estándar, los 15,99 € del plan premium— entonces entendemos que no son números fríos, sino costes de entrada a una experiencia que transforma el fútbol en historia vivida. Porque el corazón del aficionado no está en la estadística, sino en la narración: en el momento en que el árbitro pita, en que el balón cruza la línea, en que la cámara enfoca a la jugadora que acaba de marcar, en que la grada explota en celebración, en que sientes un escalofrío porque sabes que estás viendo algo que será recordado.

    Y eso, más que un servicio de streaming, es una invitación a vivir el fútbol con la intensidad que solo puede ofrecer la UEFA Women’s Champions League. Porque el fútbol femenino ya no es complemento. Es primera plana en la historia deportiva europea. Y Disney Plus es la puerta por la que esa historia entra en nuestras casas.

    Aquí puedes suscribirte a Disney Plus |

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    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | El camino despejado hacia Oslo para la Liga F Moeve

    (Fuente: UEFA)

    La Liga F Moeve esquiva a los gigantes históricos y sueña con una final española en la Liga de Campeones Femenina.

    La UEFA Women’s Champions League no es solo una competición; es un territorio simbólico donde se mide el poder real del fútbol femenino europeo, donde se enfrentan modelos, inversiones, culturas y memorias. Cada temporada, el sorteo de los play-offs no se limita a ordenar emparejamientos: define recorridos emocionales, activa viejos fantasmas o libera nuevas ambiciones. Y en esta ocasión, el mapa que conduce hasta Oslo 2026 ha dibujado un escenario tan sugerente como histórico para el fútbol español. Porque por primera vez en mucho tiempo, con el cuadro ya definido y las rutas claramente separadas, los tres representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— saben que no se cruzarán con los tres grandes colosos del continente, Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, hasta una hipotética final. Un dato que no garantiza nada, pero que lo cambia todo.

    La imagen del trofeo emergiendo en el centro del cuadro, con Oslo como destino final, no es solo una postal promocional: es una promesa abierta. Y en esa promesa, España aparece situada en un lado del tablero que permite mirar hacia adelante sin la sombra constante de los gigantes históricos que durante más de una década monopolizaron la cima del fútbol europeo femenino. No es una cuestión de fortuna ni de privilegio artificial. Es el reflejo de un nuevo equilibrio competitivo en el que la Liga F Moeve ya no ocupa un lugar secundario, sino que se sienta en la mesa de los grandes con voz propia.

    Atlético de Madrid, Barcelona y Real Madrid no solo avanzan por caminos distintos, sino que lo hacen compartiendo una misma circunstancia estratégica: Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes quedan relegados al otro lado del cuadro, convertidos en un horizonte lejano que solo aparecería en el último acto, en la gran final. En una competición donde cada cruce puede ser una guerra anticipada, evitar a estos tres gigantes hasta el final supone una diferencia sustancial en términos de desgaste, planificación, confianza y narrativa competitiva. No porque los equipos españoles teman esos enfrentamientos, sino porque el fútbol de élite se decide muchas veces por la gestión del camino, no solo por el destino.

    El F.C. Barcelona llega a este escenario como el referente absoluto del fútbol europeo actual. Campeón, dominador, modelo exportable y equipo que ha redefinido el estándar competitivo de la Champions femenina.

    Para el Barça, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final no significa alivio emocional, porque este equipo ha aprendido a convivir con la presión máxima, sino una ventaja estructural que le permite administrar su enorme potencial sin verse obligado a sobrevivir antes de tiempo. El Barcelona ya no juega para demostrar que pertenece a la élite; juega para sostener su reinado. Y este cuadro le ofrece un contexto ideal para llegar a Oslo con el tanque lleno, con las piezas clave intactas y con la sensación de que el camino, sin ser sencillo, no exige un desgaste extremo prematuro. El Barça no esquiva rivales: administra su grandeza. Y eso también es poder.

    El Real Madrid, por su parte, vive este sorteo como una oportunidad histórica de acelerar su proceso de consolidación europea. El proyecto blanco ha crecido lejos del ruido, asumiendo derrotas, aprendiendo de ellas y transformando cada experiencia continental en una capa más de madurez competitiva. Evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final no es un regalo, sino una ventana estratégica que permite al Real Madrid competir desde la progresión y no desde la urgencia. En una competición tan exigente, la posibilidad de avanzar rondas sin enfrentarse de inmediato a los tres grandes imperios históricos ofrece al conjunto blanco algo fundamental: tiempo. Tiempo para creer, para consolidar automatismos, para que la camiseta pese a favor y no en contra. Una semifinal europea ya sería un hito fundacional; una final, un salto de época. Y este cuadro no promete nada, pero sí lo hace posible.

    El Atlético de Madrid completa el tridente español desde un lugar muy distinto, pero igual de significativo. El conjunto rojiblanco es el depositario de la memoria competitiva europea del fútbol femenino español más allá del Barça. Ha sufrido eliminaciones crueles, ha protagonizado gestas inolvidables y ha aprendido a sobrevivir en escenarios hostiles. Para el Atlético, evitar a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta la final supone algo más que una ventaja táctica: es una liberación simbólica. Significa poder recorrer Europa desde su identidad natural, la del equipo incómodo, competitivo, resistente, sin tener que enfrentarse prematuramente a nombres que muchas veces condicionan más por su historia que por su presente. El Atlético sabe jugar estas eliminatorias.

    Sabe sufrir. Sabe competir. Y este cuadro le permite hacerlo sin la presión de una final anticipada antes de tiempo.

    Mientras tanto, al otro lado del espejo, quedan los tres gigantes que durante años marcaron el pulso de la Champions femenina. El OL Lyonnes, el club más laureado de la historia de la competición, observa ahora el tablero desde una posición menos intimidante.

    Sigue siendo un referente, pero ya no es el monstruo inabordable que parecía eterno. Evitarlo hasta la final significa que su peso histórico no condiciona el trayecto de los equipos españoles, que ya no construyen su relato en función de derrotarlo, sino de llegar al último día con opciones reales. El Chelsea, potencia económica y obsesión europea, representa el fútbol físico, vertical y de alta intensidad que tantos quebraderos de cabeza ha generado en el pasado. No cruzarse con él hasta el final elimina uno de los enfrentamientos más exigentes en términos de desgaste físico y mental. Y el Arsenal, guardián de la tradición inglesa, símbolo de una Champions que fue y que quiere volver a ser, queda también relegado a un posible último capítulo, no a una amenaza constante en cada ronda.

    Todo ello configura un escenario que hace apenas unos años parecía impensable: la posibilidad real de que la final de la UEFA Women’s Champions League tenga presencia española asegurada, incluso con el sueño máximo de una final entre dos equipos de la Liga F Moeve. No es una fantasía gratuita. Es la consecuencia directa de años de crecimiento estructural, de inversión sostenida, de profesionalización real y de una generación de futbolistas que ya no compite con complejos. La Liga F Moeve ha dejado de ser una liga de tránsito para convertirse en un ecosistema competitivo capaz de sostener proyectos ganadores en Europa.

    Oslo 2026 aparece así como algo más que una sede. Es el símbolo de una era que puede marcar un antes y un después. Llegar allí sin haber tenido que cruzarse antes con Arsenal, Chelsea u OL Lyonnes no resta mérito; al contrario, demuestra que los equipos españoles han alcanzado el estatus suficiente como para no vivir permanentemente en modo supervivencia. El fútbol no premia la épica constante, sino la consistencia. Y este cuadro reconoce, de forma implícita, que la Liga F Moeve ya forma parte del núcleo duro del fútbol europeo femenino.

    El balón, como siempre, tendrá la última palabra. Pero el contexto ya ha hablado. Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid avanzan sabiendo que el camino hacia Oslo no está condicionado por los tres gigantes históricos hasta el último escalón.

    No es suerte. No es casualidad. Es el reflejo de un cambio de ciclo. Europa ya no mira a España como aspirante, sino como protagonista. Y por primera vez, la final no parece un milagro lejano, sino una posibilidad tangible. Oslo espera y la Liga F Moeve, también.

    (Fuente: UEFA)

    La UEFA Women’s Champions League vuelve a situar al Atlético de Madrid en el centro del gran relato europeo y lo hace con un escenario que invita a soñar sin complejos. El sorteo de los play-offs ha dibujado un camino definido, exigente y a la vez ilusionante para el conjunto rojiblanco, integrado en un cuadro que confirma una circunstancia clave para el fútbol español: los representantes de la Liga F Moeve —Atlético de Madrid, FC Barcelona y Real Madrid— evitan a Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes hasta una hipotética final en Oslo. Un contexto que no garantiza nada, pero que marca el tono de una edición en la que España vuelve a presentarse como protagonista real del máximo torneo continental.

    En este marco, el Atlético de Madrid ya conoce con precisión el recorrido que deberá afrontar si quiere alcanzar la gran final de la UWCL. El primer paso llegará en el playoff frente al Manchester United, con un cruce de alto voltaje ante uno de los proyectos emergentes del fútbol inglés. El partido de ida se disputará los días 11 o 12 de febrero en territorio rojiblanco, donde el Atlético buscará construir una ventaja sólida arropado por su afición, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 18 o 19 de febrero en Inglaterra, en un escenario exigente que pondrá a prueba la madurez competitiva del equipo madrileño. Superada esta eliminatoria, el camino conducirá a unos cuartos de final de máxima dificultad frente al Bayern de Múnich, uno de los grandes nombres del fútbol europeo. La ida se jugará los días 24 o 25 de marzo en casa, de nuevo con el Atlético apelando a su fortaleza como local, y la vuelta los días 1 o 2 de abril en Alemania, en un duelo que exigirá precisión, resistencia y carácter para seguir avanzando.

    Si el Atlético logra superar ese doble desafío, el premio será una presencia en las semifinales de la Champions, una frontera histórica que marcaría un nuevo hito para el club. En esa penúltima ronda, el rival saldrá del cruce entre París FC, FC Barcelona y Real Madrid, lo que abre la puerta a un duelo de enorme carga simbólica y deportiva, con la posibilidad real de un enfrentamiento entre equipos de la Liga F Moeve en la antesala de la final. La ida de las semifinales se disputará los días 25 o 26 de abril en casa, mientras que la vuelta tendrá lugar los días 2 o 3 de mayo fuera, en una eliminatoria que podría situar al Atlético a un solo paso de Oslo.

    Todo este recorrido se enmarca en un sorteo que ha separado claramente a los grandes gigantes históricos del continente. Arsenal, Chelsea y OL Lyonnes, nombres que durante años han condicionado el destino europeo de muchos clubes, quedan al otro lado del cuadro y solo aparecerían en el horizonte en una hipotética final. Para el Atlético de Madrid, este contexto supone una oportunidad estratégica y emocional: competir desde su identidad, crecer eliminatoria a eliminatoria y recorrer Europa sin la presión de una final anticipada antes de tiempo. No es un camino sencillo, pero sí uno que premia la consistencia, la planificación y la capacidad de competir en momentos clave.

    La Liga F Moeve refuerza así su presencia en la élite continental, con tres representantes que avanzan sabiendo que el destino final no está bloqueado por los viejos imperios hasta el último escalón.

    El Atlético de Madrid, con su hoja de ruta ya definida, afronta esta edición de la UEFA Women’s Champions League con la ambición intacta y la convicción de que el contexto europeo ha cambiado.

    Oslo aparece en el horizonte como un símbolo y como una posibilidad. El reto está servido, el camino trazado y la historia, una vez más, espera ser escrita sobre el césped.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid ya tiene trazado su ambicioso camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026. El conjunto blanco iniciará su andadura en los playoffs frente al París FC, con el partido de ida programado los días 11 y 12 de febrero en tierras francesas y la vuelta prevista en el Estadio Alfredo Di Stéfano los días 18 y 19 de febrero, en un inicio de eliminatoria cargado de tensión y expectativas. Superada esta primera prueba, los cuartos de final enfrentarán al Real Madrid con el eterno rival, el Barça, en una serie que promete emociones intensas y un duelo de máxima rivalidad: la ida se disputará en casa los días 24 y 25 de marzo, mientras que la vuelta se jugará fuera el 1 y 2 de abril. Las semifinales depararán un enfrentamiento de altura frente al vencedor de la llave entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida programada para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en el Bernabéu, escenario de sueños y aspiraciones europeas. Con este calendario, el Real Madrid se lanza a la conquista del continente, decidido a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo, combinando ambición, talento y la fuerza de su afición en cada paso hacia la gran final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por último, está un Fútbol Club Barcelona que es quizá el que más experiencia tiene en este camino hacia el título.

    El conjunto culé tiene también definido su camino hacia la final de la UEFA Women’s Champions League 2025-2026 en Oslo.

    El equipo catalán disputará los cuartos de final frente al vencedor de la eliminatoria entre Real Madrid y París FC, con el partido de ida programado fuera de casa los días 24 y 25 de marzo y la vuelta en el Camp Nou los días 1 y 2 de abril, en una serie que promete intensidad, emoción y máxima rivalidad. Superada esta fase, las semifinales enfrentarán al Barça con el ganador del cruce entre Atlético de Madrid, Manchester United o Bayern de Múnich, con la ida prevista para los días 25 y 26 de abril fuera y la vuelta los días 2 y 3 de mayo en casa, en un duelo clave que definirá al finalista europeo. Con este calendario, el Barça se lanza con fuerza hacia Oslo, decidido a pelear por la gloria continental y a consolidarse como una de las grandes potencias del fútbol femenino europeo.

    Con todo este recorrido europeo marcado en rojo en el calendario, con eliminatorias que prometen rivalidad, tensión y momentos históricos tanto para el Real Madrid como para el Barça, la atención futbolística de élite no puede permitirse distracciones. Por exigencias del calendario y la intensidad que exige la competición, ahora todos los focos deben ponerse en los octavos de final de la Copa de la Reina Iberdrola, donde se cerrará la acción balompédica de 2025 con la pasión, el drama y la emoción que solo el fútbol femenino sabe ofrecer. Cada pase, cada gol y cada decisión en estos cruces serán determinantes no solo para definir quién avanza, sino también para marcar el cierre de un año cargado de épica, ambición y sueños europeos.

    La UEFA Women’s Champions League ya espera en el horizonte, pero antes de mirar a Oslo, el fútbol español exige atención máxima: la Copa de la Reina Iberdrola será el telón de oro que clausure 2025, recordando a todos que el fútbol femenino no solo crece, sino que se consolida como protagonista absoluto de la escena deportiva internacional.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | El Atlético de Madrid jugará con el Manchester United y el Real Madrid hará frente al París Football Club

    (Fuente: UEFA)

    🟨 Ya se conoce el sorteo de los cruces de la Champions. El Real Madrid, que terminó en la séptima posición, se enfrentará al París FC, mientras que, el Atlético de Madrid, que acabó undécimo, se medirá al Manchester United. Además, el Barcelona , que ya está en cuartos, va por el mismo lado del cuadro, el plateado.

    La UEFA Women’s Champions League ya tiene su hoja de ruta hacia la gran final. El sorteo de Nyon definió los emparejamientos de los octavos de final.

    El Real Madrid. que terminó la fase de grupos en la séptima posición con 11 puntos, se medirá al París F.C. que logró empatarles en el estadio Alfredo Di Stéfano.

    Por su parte, el Atlético de Madrid, que terminó en la 11ª plaza con 7 puntos, se medirá al Manchester United, al que también se enfrentó en la fase de grupos, con victoria en Alcalá por 0-1. Los equipos madrileños tendrán que superar este playoff para meterse en cuartos de final. Estos duelos de octavos de final se jugarán a doble partido la ida el 11-12 de febrero y la vuelta el 18-19 del mismo mes.

    Los otros dos enfrentamientos serán el OH Leuven-Arsenal y el Juventus-Wolfsburgo. Además, también se sorteó el resto del cuadro. En caso de que el Real Madrid consiga el pase se enfrentaría al F.C. Barcelona, que ya espera en cuartos en el mismo lado del cuadro.

    Por su parte, el Bayern de Múnich espera al Atlético de Madrid, si las colchoneras logran pasar. Estas eliminatorias también se jugarán a doble partido el 24-25 de mayo la ida y el 1-2 de abril el choque de vuelta.

    Además, en los otros cuartos de final, el ganador del OH Leuven-Arsenal jugará ante el Chelsea y el vencedor del Juventus-Wolfsburgo al Olympique Lyonnes. Las semifinales se jugarán el 25-26 de abril y la final el 2-3 de mayo.

  • Oficial | Habrá un Atlético de Madrid vs Manchester United en el Playoff de la Champions

    (Fuente: UEFA)

    🟦 Cuando Europa llama a la puerta del Atleti: Manchester United en el horizonte, Alcalá como fortaleza y el sueño eterno de volver a desafiar al continente.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sorteo de la UEFA Women’s Champions League ha trazado un camino de épica y memoria para el Atlético de Madrid Femenino. El Manchester United será el rival en los playoffs, con la ida en Alcalá de Henares y la vuelta en el Leigh Sports Village. El Arsenal, vigente campeón de Europa, queda atrás. El Bayern de Múnich aguarda como siguiente estación si las rojiblancas superan el desafío inglés. Es una historia que se escribe con presente, se sostiene sobre pasado y apunta sin miedo al futuro.

    Hay instantes que no necesitan un pitido inicial para ser históricos. El sorteo no es un partido, pero se parece demasiado a una final silenciosa: bolas que giran, nombres que emergen, respiraciones contenidas.

    El Atlético de Madrid escuchó el suyo y supo, al instante, que la historia volvía a llamar y lo hará con el Manchester United.

    Dos palabras que pesan como una noche europea de invierno y que, al mismo tiempo, invitan a levantar la cabeza.

    Europa no concede treguas. Europa examina y recuerda. Y el Atlético, que ya aprendió a mirarla de frente, vuelve a presentarse con su identidad intacta: coraje, disciplina, una idea clara de juego y una convicción profunda en el trabajo colectivo. El sorteo fue un acto administrativo; la respuesta del Atleti, una declaración de intenciones.

    La ida será en Alcalá de Henares, ese estadio que ha aprendido a latir al ritmo de noches especiales. La vuelta, en el Leigh Sports Village, un escenario moderno y exigente, donde el Manchester United construye su relato europeo. Dos capítulos, dos ciudades, un mismo pulso.

    Alcalá no grita; empuja. No impone por nombre; impone por memoria. En sus gradas, el Atlético de Madrid Femenino ha encontrado refugio y trampolín. Es un estadio que no se disfraza de coliseo, pero se transforma cuando la Champions aparece en el calendario. Allí, el equipo se reconoce. Allí, el balón corre con otra intención.

    La ida en casa no es un detalle menor. Es una oportunidad estratégica, sí, pero también emocional. Es la posibilidad de marcar el tono, de convertir la eliminatoria en un relato propio desde el primer minuto. El Atlético sabe lo que significa salir vivo de la ida; sabe que Europa se negocia en pequeños márgenes: una presión bien ejecutada, una transición limpia, un córner defendido como si fuera el último.

    Alcalá será testigo del primer golpe. Y el Atleti, consciente de su responsabilidad, entiende que la ida no es para especular: es para construir.

    El Manchester United Women representa una nueva nobleza del fútbol europeo. Un club histórico que ha decidido apostar de verdad por su sección femenina, con inversión, estructura y ambición. No es un invitado: es un contendiente. Tiene velocidad por fuera, físico en el centro, talento entre líneas y una mentalidad competitiva que no se improvisa.

    Pero el Atlético no se intimida con escudos. Nunca lo hizo. Ha aprendido a leer a los rivales desde la pizarra y desde el carácter. Sabe que el United propondrá duelos, ritmo alto y presión tras pérdida. Sabe que habrá momentos de resistencia y otros de audacia. Y sabe, sobre todo, que las eliminatorias no se ganan en el papel.

    Este cruce es un choque de culturas futbolísticas: la tradición británica frente al colmillo español; el orden inglés frente a la astucia rojiblanca; la potencia frente a la lectura del juego.

    No hay favoritos claros, tan solo en una balanza que se inclinará por los pequeños detalles.

    El sorteo dejó una noticia que se celebró con mesura: el Arsenal, vigente campeón de Europa, queda fuera del camino inmediato. Evitar al campeón no garantiza nada, pero concede oxígeno. Permite centrar el plan en un rival concreto, sin la sombra del último dominador del continente.

    El Atlético no se engaña: en Europa no hay atajos. Pero evitar al Arsenal es, al menos, una variable menos en la ecuación. El foco se afila. La preparación se personaliza. El mensaje al vestuario es claro: paso a paso.

    Si las rojiblancas superan al Manchester United, el premio será otro gigante: el Bayern de Múnich. Alemania, rigor, tradición, poderío. Pensar en ello ahora sería un error, pero ignorarlo sería ingenuo. El Atlético sabe que Europa se escala como una montaña: cada tramo exige respeto, cada cima prepara para la siguiente.

    La posibilidad de medirse al Bayern no intimida; motiva. Es la confirmación de que el camino elegido es el correcto, de que el club está donde debe estar. Primero, el United. Después, si el fútbol lo permite, Múnich, ante un Bayern con el recientemente se empató (2-2) en la capital española durante la fase de liga.

    Este equipo no nació ayer. Es heredero de noches europeas inolvidables, de eliminatorias que enseñaron a competir y de derrotas que templaron el carácter. El Atlético de Madrid Femenino ha construido su identidad desde el trabajo silencioso, desde la constancia y desde una idea clara: nadie regala nada.

    La plantilla combina experiencia y juventud, liderazgo y hambre. Hay jugadoras que ya han vivido estas noches y otras que las sueñan desde niñas. El vestuario entiende el momento y asume la responsabilidad con naturalidad. No hay promesas grandilocuentes; hay compromiso diario.

    Las eliminatorias se preparan con pizarra y con alma. El cuerpo técnico del Atlético sabe que el United exigirá concentración máxima, que no habrá margen para errores no forzados. El plan pasa por competir cada duelo, por ser agresivas sin perder el orden, por atacar con intención y defender con convicción.

    El balón parado puede marcar diferencias. Las transiciones, también. La gestión de los tiempos será clave: saber cuándo acelerar y cuándo pausar. En Europa, el fútbol se juega tanto con los pies como con la cabeza.

    La vuelta en Inglaterra será el juicio final. Un estadio que aprieta, un público que empuja, un rival que no se rinde. Allí se decidirá todo. El Atlético sabe lo que es jugar fuera, lo que es resistir y lo que es golpear en el momento justo.

    No habrá excusas. No habrá segundas oportunidades. Solo noventa minutos —o más— para escribir el final de esta historia.

    Porque esto no es solo una eliminatoria. Es un capítulo más en la historia de un club que se niega a renunciar a sus sueños. Es el Atlético de Madrid Femenino mirándose al espejo de Europa y diciéndose que sí, que está preparado.

    Que venga el Manchester United. Que ruja Alcalá. Que espere Múnich. El Atleti no promete finales; promete competir y en Europa, competir es el primer paso para creer.

    Europa no entiende de discursos vacíos. Europa exige verdad. Y el Atlético de Madrid llega a este cruce con la verdad más poderosa que existe en el fútbol: la de un equipo que sabe quién es, de dónde viene y hacia dónde quiere ir. No será fácil. Nunca lo es. Pero si hay un club que ha aprendido a crecer en la dificultad, ese es el Atlético. Que suene el himno y empiece la historia.

    Porque cuando el Atlético de Madrid juega en Europa y esta escucha mientras que el fútbol dicta sentencia en un largo camino hacia Oslo que ya ha arrancado.