Etiqueta: Women’s Super League

  • La crónica | El Arsenal se lleva el derbi ante el London City Lionesses

    La crónica | El Arsenal se lleva el derbi ante el London City Lionesses

    (Fuente: Arsenal Women )

    🔳 Dos golpes del campeón de Europa sirven para doblegar por 0-2 al elenco de Eder Maestre en el gran duelo de la Women’s Super League este fin de semana.

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    Los XI |

    El mediodía londinense tenía ese aire clásico que tantas veces acompaña al fútbol inglés: cielo cubierto de nubes bajas, sol que aparece a ratos, un viento constante que empuja los balones y obliga a las jugadoras a pensar un segundo más cada control. En ese escenario, en el estadio del London City Lionesses, se citaban dos realidades distintas del fútbol femenino inglés: un equipo local en pleno crecimiento competitivo y un Arsenal Women acostumbrado a la exigencia de los grandes escenarios. El resultado final, 0-2 para las gunners, terminó reflejando la jerarquía visitante, pero el desarrollo del encuentro dejó muchas más historias que contar.

    El partido comenzó a las 12:55 (hora GMT+1) con una sorpresa inicial: el London City Lionesses no salió a resistir, salió a jugar. Desde el primer minuto intentó manejar la pelota, construir desde atrás y demostrar que no estaba dispuesto a renunciar al balón ante un rival de mayor entidad. El viento obligaba a ajustar cada envío largo y cada control aéreo, pero el equipo local se mostró sereno en esos primeros compases, moviendo el balón con paciencia y tratando de encontrar espacios entre líneas.

    La primera señal de intensidad llegó muy pronto, en el minuto 3, cuando Katie McCabe provocó una falta en campo defensivo tras una acción precipitada de Freya Godfrey. Fue una jugada menor en términos de peligro, pero dejó claro que el partido se jugaría con ritmo y con duelos físicos constantes.

    El London City continuó mostrando personalidad. En el minuto 9, un saque de esquina ejecutado por Poppy Pattinson permitió al equipo local pisar por primera vez el área rival con cierta sensación de amenaza. La jugada no terminó en remate claro, pero sí dejó una impresión importante: el Arsenal entendía que no iba a tener un partido cómodo.

    De hecho, en el minuto 12 llegó la primera ocasión real del encuentro, y fue para el conjunto local. Freya Godfrey encontró espacio en el centro del área tras una jugada elaborada y conectó un remate con la derecha que terminó marchándose fuera. El disparo no encontró portería, pero reflejaba perfectamente la idea del London City: presión selectiva, recuperación rápida y verticalidad cuando aparecía el hueco.

    Sin embargo, ante equipos como el Arsenal existe una máxima conocida en el fútbol: basta un pequeño desajuste para que el talento marque la diferencia. Y eso ocurrió en el minuto 15.

    La jugada que abrió el marcador comenzó con una llegada insistente del Arsenal al área local. El balón circuló con rapidez entre varias jugadoras dentro de la zona de peligro, generando una sensación de caos en la defensa del London City. La pelota pasó por Lotte Wubben-Moy, Chloe Kelly y Katie McCabe antes de llegar a Kim Little, que con la serenidad de las grandes centrocampistas levantó la cabeza y encontró a Alessia Russo dentro del área.

    Russo recibió en el corazón del área y sacó un disparo con la derecha que parecía tener destino de gol, pero la defensa logró bloquearlo en el último momento. El balón quedó suelto, vivo, botando peligrosamente dentro del área pequeña.

    Y en ese tipo de situaciones aparece el instinto de las delanteras. Olivia Smith reaccionó antes que nadie. Llegó desde el lado izquierdo del área, atacó el rebote con decisión y conectó un remate con la izquierda a quemarropa que terminó entrando prácticamente por el centro de la portería. Fue un gol de oportunismo puro, de lectura rápida de la jugada, de esa capacidad que tienen las atacantes para aparecer justo donde el balón decide caer para abrir la lata con el 0-1 en el minuto 15 de juego.

    El tanto no cambió radicalmente el guion del partido, pero sí la sensación de control. El Arsenal comenzó a jugar con mayor tranquilidad, mientras el London City intentaba mantener su idea de juego pese al golpe.

    Entre los minutos 20 y 24 el encuentro sufrió una pausa por una atención médica sobre el terreno de juego. Estas interrupciones suelen alterar el ritmo competitivo, y en este caso sirvieron para que el Arsenal reorganizara su estructura ofensiva.

    A partir de ese momento el equipo visitante empezó a instalarse con mayor frecuencia en campo rival. En el minuto 26 llegaron dos saques de esquina consecutivos que obligaron a la defensa del London City a intervenir primero a Wassa Sangaré y después a Lucía Corrales para evitar centros peligrosos.

    Aun así, el conjunto local seguía intentando atacar. En el minuto 29 Jana Fernández recuperó un balón y lanzó un envío largo buscando la carrera de Grace Geyoro. La jugada terminó en fuera de juego, pero volvió a mostrar que el London City no renunciaba a atacar.

    El tramo final de la primera parte tuvo más ritmo físico que ocasiones claras. Las faltas comenzaron a aparecer con más frecuencia, especialmente en acciones destinadas a frenar las transiciones del Arsenal. Olivia Smith se convirtió en una de las jugadoras más castigadas en ese sentido, provocando varias infracciones en campo rival.

    En el minuto 37, el Arsenal volvió a generar peligro cuando Mariona Caldentey asistió a Olivia Smith dentro del área. La atacante conectó un disparo con la izquierda desde el centro del área, pero la defensa reaccionó rápido y consiguió bloquear el remate.

    Poco después, otra pausa por un problema físico de Daniëlle van de Donk volvió a detener el ritmo del partido durante algunos minutos.

    En el tiempo añadido de la primera parte llegó una de las jugadas más interesantes del London City. Van de Donk recuperó el balón en el centro del campo, levantó la cabeza y encontró a Freya Godfrey, que envió un balón largo hacia la banda. Jana Fernández llegó con potencia y puso un centro al área buscando nuevamente a Godfrey, pero el envío terminó siendo demasiado alto y la ocasión se diluyó.

    Así se llegó al descanso, con el Arsenal por delante pero con un London City que seguía compitiendo con valentía.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor de las visitantes, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por jugar en este derbi de Londres.

    La segunda parte comenzó con un Arsenal decidido a controlar el ritmo del encuentro. El equipo visitante buscaba posesiones largas y presión inmediata tras pérdida para impedir cualquier reacción local.

    Aun así, el London City tuvo una gran oportunidad en el minuto 57. Daniëlle van de Donk recibió en el centro del campo, levantó la cabeza y puso un centro muy preciso hacia el área. Allí apareció Sanni Franssi, que conectó un remate con la derecha desde el centro del área. El disparo llevaba dirección y potencia, pero la portera Anneke Borbe reaccionó con rapidez y detuvo el balón en el centro de la portería.

    Durante unos segundos, el estadio sintió que el empate estaba cerca. Pero el Arsenal tenía todavía mucho que decir.

    En el minuto 60 llegaron cambios importantes en el conjunto visitante. Stina Blackstenius y Victoria Pelova entraron al campo para aportar más dinamismo ofensivo.

    El partido empezó a inclinarse cada vez más hacia el área del London City. Llegaron saques de esquina, centros laterales y remates bloqueados por una defensa que resistía con esfuerzo.

    Hasta que en el minuto 76 llegó la jugada que terminaría por decidir definitivamente el encuentro. El Arsenal llevaba varios minutos instalado en campo rival. El balón circulaba con velocidad cerca de la frontal del área, obligando al London City a retroceder metros. En ese momento apareció Alessia Russo para demostrar por qué es una de las delanteras más inteligentes del fútbol europeo.

    Russo recibió el balón cerca de la frontal, levantó la cabeza y detectó el movimiento de Stina Blackstenius entre las defensoras. Fue una lectura perfecta del espacio. Sin precipitarse, Russo filtró un pase preciso, medido, que rompió completamente la línea defensiva del London City.

    Blackstenius atacó el espacio con determinación, llegó al balón dentro del área y, tras controlar la jugada con sangre fría, sacó un remate con la derecha que se coló en la esquina inferior izquierda de la portería.

    Fue un gol de manual: pase perfecto, desmarque inteligente y definición precisa para instalar el 02 decisivo cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 76 del choque.

    El segundo gol terminó de inclinar definitivamente el partido. El London City intentó reaccionar con cambios ofensivos y con la entrada de jugadoras capaces de generar desequilibrio, pero el Arsenal mantuvo la solidez defensiva.

    En los minutos finales aún hubo intentos de ambos equipos. Chloe Kelly estuvo cerca del tercero en el 81, pero su disparo fue bloqueado por la defensa. Stina Blackstenius también volvió a intentarlo poco después, aunque nuevamente el remate fue interceptado.

    El London City, por su parte, buscó el gol con disparos desde fuera del área, como el intento de Grace Geyoro o los remates posteriores de Malou Marcetto y Kosovare Asllani, pero ninguno consiguió superar a Borbe.

    Con el tiempo añadido consumiéndose entre fueras de juego y balones largos despejados por la defensa visitante, el árbitro señaló finalmente el final del encuentro.

    Victoria del Arsenal por 0-2. Un triunfo que reflejó la jerarquía competitiva de las gunners, capaces de golpear en los momentos clave del partido. El primer gol de Olivia Smith, atento y oportunista tras el rebote dentro del área, y el segundo de Stina Blackstenius, culminando una gran jugada colectiva tras asistencia de Alessia Russo, fueron suficientes para marcar la diferencia.

    Pero más allá del resultado, el partido dejó también una conclusión importante: el London City Lionesses sigue creciendo. Compitió, intentó jugar y durante muchos minutos mantuvo el partido abierto ante uno de los grandes equipos del fútbol inglés. En un deporte donde la eficacia en las áreas suele decidirlo todo, esa fue la diferencia fundamental. El Arsenal aprovechó sus momentos. El London City, esta vez, se quedó cerca. Y el fútbol, como tantas veces ocurre, terminó inclinándose hacia el equipo que supo convertir sus oportunidades en goles.

    📋 Ficha técnica |

    Alineaciones:
    London City Lionesses: E.Lete, J. Fernàndez, T. Goldie (Roddar 78′), W. Sangaré, P. Pattison, M. Rylov, G. Geyoro, F. Godfrey (D. Cascarino 78′), (c) D. van de Donk (K. Asllani 65′), L. Corrales, S. Franssi (I. Goodwin 65′)

    Arsenal: A. Borbe, K. McCabe (T. Hinds 85′), L. Williamson, L. Wubben-Moy, E. Fox, (c) K. Little (V. Pelova 60′), M. Caldentey (L. Codina 85′), C. Kelly, F. Maanum (Blackstenius 60′), O. Smith (B. Mead 72′), A. Russo.

    Árbitra: Kirsty Dowle

    ESTADIO: The Copperjax Community Stadium (tradicionalmente conocido como Hayes Lane) tiene una capacidad oficial de 5.000 espectadores.

    Goles |

    0-1 Olivia Smith 15’ ⚽️

    0-2 Blackstenius 76′ ⚽

  • Oficial | Malou Marcetto ya es del London City

    (Fuente: London City Lionesses)

    🔷 La nórdica cambia el Fernando Torres por el Hayes Lane en el mercado estival.

    El Madrid Club de Fútbol Femenino y el London City Lionesses han llegado a un acuerdo en firme para el traspaso de Malou Marcetto Rylov.

    La operación se ha acelerado en las últimas fechas ante el interés del Club Atlético de Madrid por la ocho y va a unir a la exjugadora del Dijon con la entidad que preside Yongmee Michele Kang hasta el próximo 30 de junio de 2028, como mínimo.

    La de Egedal llegó al Madrid CFF el 24 de junio de 2024 tras su buen hacer en Francia y fue captada para el proyecto por Víctor Martín antes de convertirse en mister rojiblanco.

    La canterana de Brøndby IF ha vestido la camiseta rosa y blanca en 40 partidos oficiales en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, siendo pieza clave para Juanjo Vila.

    El gallego sacó su mejor versión en Fuenlabrada y suplió a las mil maravillas la baja por lesión de Freja Siri, ex del Real Madrid.

    Esta temporada acumulaba 415 minutos de 1.620 posibles, además de contribuir al rendimiento goleador del equipo con cuatro dianas y dos asistencias en el elenco que ahora dirige José Luis Sánchez Vera.

    Hablar de Marcetto es hacerlo de una centrocampista de perfil ofensivo destaca por su buen trato de balón y facilidad para llegar al área desde la segunda línea y su poderío aéreo en las acciones a balón parado.

    Tras unirse a London City Lionesses, Marcetto dijo: “Estoy muy emocionada y muy feliz de estar aquí. Las instalaciones son excelentes y las personas que he conocido me han hecho sentir muy bienvenida, aclaró.

    “Inglaterra me recuerda y me hace pensar en fútbol. Es el país del fútbol más grande, en mi opinión. El fútbol femenino está creciendo aquí y va a ser una liga muy competitiva en la que jugar; estoy muy emocionada de estar aquí y empezar.
    “Londres es una ciudad genial. Soy de Copenhague, así que creo que encajaré muy bien. Estoy muy feliz de estar aquí, confesó la internacional danesa.

    El Madrid CFF sufre una importante baja de cara a su enfrentamiento de cuartos de final de la Copa de la Reina ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    La partida de Malou Marcetto al multimillonario proyecto londinense representa una nueva fuga de talento de la Liga F Moeve en beneficio de la Women’s Super League.

    El debut de Rilov bajo la dirección de Eder Maestre podría llegar ante el Everton el próximo domingo, 8 de febrero de 2026, en la capital británicasi el técnico insular lo estima oportuno.

    (Fuente: London City Lionesses)
  • La crónica | El Brighton gana a domicilio

    (Fuente: Women’s Super League)

    ⬛️ Goodison Park asistió a un ejercicio de supervivencia competitiva. El Everton llevó el peso del partido, presionó, insistió y empujó hasta el final, pero el fútbol volvió a castigar la falta de colmillo. El Brighton, sólido y paciente, necesitó un solo error para decidir el encuentro y marcharse de Liverpool con un triunfo tan ajustado como valioso, fiel a una máxima innegociable: en partidos cerrados, la eficacia marca la diferencia

    ✍🏻 Manu López Fernández & Paula Valiente

    El Everton Everton cayó por cero a uno ante el Brighton en Goodison Park en un partido con escasas oportunidades, con tan solo dos disparos tres los tres palos de las locales en noventa minutos.

    Antes de que llegue la emoción del fin de semana con la gran final de la Supercopa de España Iberdrola 2026 entre Real Madrid y el Barcelona, así como un vibrante encuentro de Liga F Moeve que medirá a la Real Sociedad con la Sociedad Deportiva Eibar, nos tocaba viajar a Inglaterra.

    Goodison Park acogía una de esas noches de fútbol que no siempre se deciden por el volumen de ocasiones, sino por la precisión en los momentos clave. Everton y Brighton & Hove Albion se enfrentaban en Liverpool en un duelo que prometía intensidad, verticalidad y ritmos altos desde el primer minuto, y que terminó resolviéndose por un único detalle, por un error puntual castigado con la frialdad de un equipo que supo esperar su momento.

    El resultado final, un 0-1 a favor del Brighton, no explica por sí solo la complejidad de un partido igualado, táctico, exigente y muy trabajado por ambos conjuntos, en el que la diferencia estuvo en la eficacia y en la lectura de los tiempos. Un encuentro de márgenes mínimos, de escasez de ocasiones claras, pero de enorme riqueza futbolística para quien supo mirar más allá del marcador.

    Desde el pitido inicial quedó claro que ninguno de los dos equipos iba a especular. Everton y Brighton saltaron al césped con una idea compartida: fútbol intenso, presión alta y búsqueda constante de la verticalidad. No hubo fases de tanteo ni minutos de estudio. El partido arrancó con ritmo, con duelos, con metros disputados y con una sensación permanente de que cualquier error podía ser decisivo.

    Fue el Everton quien, en esos primeros compases, logró imponer su plan con mayor claridad. Las locales apostaron por una presión alta y agresiva, muy bien sincronizada, que les permitió robar en campo rival y encerrar durante varios minutos al Brighton en su propio campo. Brosnan, desde la portería, ordenaba líneas; Blundell y Hayashi sostenían la altura defensiva; y el bloque avanzaba junto, compacto, con la intención de no permitir salidas limpias a las visitantes.

    Durante ese tramo inicial, el Everton dominó la posesión y el territorio. El balón circulaba con rapidez, aunque todavía sin profundidad real. El Brighton, por su parte, supo resistir ese primer envite con orden y paciencia. Las visitantes lograban robar en zonas avanzadas gracias a la agresividad de su primera línea, pero encontraban dificultades para dar continuidad a esas recuperaciones. Faltaba claridad en el primer pase tras robo, y eso mantenía el partido en una fase de igualdad táctica, con intercambios constantes de posesión y sin llegadas claras.

    Esa falta de precisión inicial fue, paradójicamente, el punto de partida para el crecimiento del Brighton. Poco a poco, el conjunto visitante comenzó a ajustar su salida de balón, a ofrecer más líneas de pase y a encontrar a sus centrocampistas en mejores condiciones. La presión del Everton seguía siendo alta, pero ya no era tan eficaz. Las distancias se alargaban ligeramente, y por ahí empezó a respirar el equipo visitante.

    Con el paso de los minutos, el Brighton se hizo con la posesión de forma más sostenida. No era una posesión estéril, pero sí prudente. El balón se movía con criterio, con pocos errores, especialmente en el tercio central del campo. Minami y Vanegas aportaban seguridad atrás; Symonds y Noordam ofrecían equilibrio; y Cankovic comenzaba a aparecer entre líneas, interpretando bien los espacios que dejaba la presión local.

    La diferencia en la presión fue clave para entender esta fase del partido. Mientras el Everton seguía intentando morder arriba, el Brighton supo cuándo pausar, cuándo acelerar y cuándo asegurar la posesión. Sin embargo, ese dominio no se traducía en ocasiones claras. El balón circulaba mayoritariamente lejos del área, y la profundidad era limitada. El Everton defendía bien su área, cerraba líneas interiores y obligaba a las visitantes a jugar por fuera, sin permitir ventajas reales.

    Ante la dificultad para progresar mediante juego combinativo, el Everton comenzó a buscar soluciones más directas.

    Los balones largos se convirtieron en el principal recurso ofensivo, con Payne como referencia habitual. La idea era clara: saltar líneas, ganar segundas jugadas y aprovechar cualquier desajuste defensivo del Brighton.

    Sin embargo, ese plan no terminó de dar frutos. Payne peleó cada envío, pero rara vez pudo girarse o generar situaciones de peligro real. El Brighton defendió bien esos balones, ganó duelos aéreos y mantuvo el orden en la segunda jugada. El partido entró entonces en una fase de igualdad absoluta, sin un dominador claro, con ambos equipos alternando posesiones y sin llegar a imponer un ritmo sostenido.

    Hasta el minuto 20, el guion se mantuvo estable. El Everton, empujado por su público, dio un pequeño paso adelante. Las locales comenzaron a salir con más frecuencia desde su propio campo, a ganar metros y a instalarse durante más tiempo en campo rival. Sin embargo, ese crecimiento territorial no se tradujo en un aumento significativo de las ocasiones. El último pase seguía fallando, y el Brighton se mantenía firme atrás.

    La primera mitad estuvo marcada por el orden defensivo de ambos equipos y por la imprecisión en los últimos metros. Las estadísticas reflejaban fielmente lo que se veía sobre el césped: en los primeros 35 minutos apenas se registraron dos disparos totales. Un dato llamativo, pero coherente con el desarrollo del encuentro.

    No faltaba intensidad ni intención, pero sí claridad. Cada equipo parecía tener claro cómo neutralizar las virtudes del rival. El Everton cerraba bien los espacios interiores y dificultaba la progresión del Brighton; el conjunto visitante, por su parte, defendía con solvencia los intentos directos de las locales y evitaba que el partido se rompiera.

    Era un duelo vibrante para el espectador neutral, un partido de detalles, de ajustes tácticos y de paciencia. Todo apuntaba a que cualquier gol, si llegaba, lo haría a través de un error o de una acción aislada.

    En el tramo final del primer tiempo se produjo un cambio de dinámica. El Everton empezó a acumular más posesión que en todo lo anterior del partido. Las locales encontraron algo más de continuidad con balón, se acercaron con mayor frecuencia al área rival y parecían haber detectado ciertas dudas en la salida del Brighton.

    Goodison Park empezaba a empujar. El Everton vivía sus mejores minutos. Sin embargo, cuando parecía que el Brighton atravesaba su momento más delicado, el conjunto visitante sacó a relucir su mejor virtud: la eficacia.

    Corría el minuto 41 de este partido cuando un grave error de Fernández en la salida de balón cambió el destino del partido. La zaga local perdió el balón en una zona comprometida, y el Brighton no perdonó. Sieke interpretó la jugada con inteligencia, sirviendo un pase de la muerte preciso y tenso. Cankovic apareció desde segunda línea, atacando el espacio con determinación, y definió con la derecha, de forma paralela, desde la frontal del área pequeña. El balón se coló en la red y silenció Goodison Park al establecer el 0-1 al borde del entretiempo.

    Un gol que no premiaba el dominio, sino la concentración. Un gol que resumía el partido hasta ese momento: igualdad, pocos errores y castigo máximo al fallo.

    Las 22 protagonistas se marcharon al túnel de vestuarios con una mínima ventaja para el Brighton. El 0-1 reflejaba la eficacia visitante y dejaba al Everton ante el reto de remontar en casa. Todo quedaba abierto para una segunda parte que prometía más ritmo, más riesgo y más espacio.

    Tras el descanso, ambos equipos regresaron al césped con intensidad y ambición renovadas. El Everton volvió a dominar la posesión durante los primeros diez minutos de la segunda parte, decidido a buscar el empate desde el inicio. El Brighton, sin renunciar a su identidad, optó por un planteamiento más pragmático: pases largos, transiciones rápidas y búsqueda constante de la espalda de la defensa local.

    El ritmo del partido aumentó de forma notable. Hubo más transiciones, más sensación de peligro y más metros por recorrer. Sin embargo, los disparos seguían sin comprometer en exceso a las porteras.

    El Everton insistía, pero una vez más el peligro llegaba principalmente a través de balones largos y acciones aisladas.

    Una de las ocasiones más claras llegó tras un pase peligroso de Vignola que obligó a Minami a intervenir de forma providencial para enviar el balón a córner. Fue una acción que reflejaba el empuje local y la solidez defensiva del Brighton.

    Con el paso de los minutos, el guion se repitió. El Everton seguía buscando el empate, acumulando jugadoras en campo rival y ganando presencia en el área. Alrededor del minuto 80, las locales comenzaron a llegar con más frecuencia y claridad. El Brighton empezaba a sufrir, pero sin perder el orden.

    Nnadozie se convirtió entonces en protagonista. La guardameta visitante tuvo que emplearse a fondo para desviar a córner un disparo de Pacheco desde dentro del área pequeña. Fue la ocasión más clara del Everton en todo el partido, y el momento en el que el empate pareció más cercano.

    En los últimos minutos, el Everton se volcó definitivamente al ataque. Riesgo máximo. Cada pérdida de balón, sin embargo, abría la puerta a los contragolpes del Brighton, que supo gestionar los tiempos, enfriar el partido cuando fue necesario y defender su ventaja con inteligencia.

    El pitido final confirmó lo que el partido había ido construyendo poco a poco. El Everton cayó ante su público por 0-1 frente a un Brighton sólido, competitivo y tremendamente eficaz en el momento clave. Un encuentro marcado por la escasez de ocasiones claras, por el orden defensivo y por la importancia de los detalles.

    El Brighton se llevó tres puntos de enorme valor gracias a su capacidad para resistir, ajustar y golpear cuando tuvo la oportunidad. El Everton, por su parte, se marchó con la sensación de haber competido, de haber tenido momentos de dominio, pero también con la frustración de no haber encontrado el camino al gol.

    (Fuente:
    Brighton & Hove Albion)

    📋 Ficha técnica |

    Everton: Brosnan; Blundell, Fernández, Hayashi, Wheeler; Van Gool (Lawley, 79’), Payne, Katagawa (Pacheco, 62’), Vignola; Momiki (Weir, 90’), Mace.

    Brighton & Hove Albion: Nnadozie; Vanegas, Minami, Kafaji (McLauchlan, 67’), Symonds; Cankovic (Tsunofa, 67’), Seike, Noordam, Olislagers; Haley, Rule (Camacho, 90’).

    Estadio: Goodison Park (Liverpool, Inglaterra)
    Fecha y hora: 23 de enero de 2026, 20:00

    Goles |

    0-1 Cankovic 41’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/LjOqB0YM6VE?si=RzmboG-pObqJiKlX