
¡Qué entrará en vigor en 2031! El fútbol de hoy en día sufrirá una modificación clave.
Usuarios de las redes sociales en internet y algunos medios de comunicación reproducen desde hace unos días comentarios y artículos sobre una supuesta prohibición del césped artificial en instalaciones deportivas (campos, pistas) adoptada por Unión Europea. Pese a los textos y titulares engañosos publicados (del estilo: «Europa dicta el fin de los campos de césped artificial), lo cierto es que ningún organismo europeo ha aprobado hasta la fecha ninguna normativa (ni ley, ni reglamento, ni nada parecido) por la que se prohíba el césped artificial ni en instalaciones deportivas ni en ninguno otra aplicación, por el momento.
La falsedad o equivoco (cabe pensar que se trate solo de un error en la interpretación) puede haber surgido por la publicación, en este caso totalmente real, del Reglamento (UE) 2023/2055, de la Comisión, de 25 de septiembre de 2023 (publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el 27 de septiembre de 2023) sobre las micropartículas de polímeros sintéticos.
En realidad, lo que se ha restringido en los estados miembro es el relleno de caucho del césped artificial, que tiene efectos dañinos cuando se libera al medioambiente e incluso puede ser perjudicial para la salud humana. La buena noticia: hay alternativas sostenibles y la UE da ocho años a los fabricantes para renovar sus productos.
Además, no será necesario eliminar los campos deportivos que ya existan cuando se cumpla este plazo.
Salvador Navarro, de la empresa Green World Compounding y parte del proyecto europeo LIFET4C, que trabaja para desarrollar céspedes artificiales sostenibles, explica que el material.
relleno prohibido por la UE proviene de neumáticos que ya han pasado su vida útil y se encuentra en prácticamente todos los céspedes artificiales. “Es parte del sistema. Es necesario para preservar los filamentos de la hierba artificial y alargar su vida útil, y para el movimiento de los deportistas”, señala Navarro.
En este texto vamos a intentar explicar todas las dudas en torno a los campos de césped artificial: desde qué son los microplásticos hasta por qué el caucho es el mejor material pasando por cómo serán los campos del futuro. Una pista: la solución a todo puede estar en el corcho, en los huesos de aceituna e incluso en la cáscara de los cocos. Vamos por partes y con la ayuda de tres expertos: Pedro Antonio Jiménez, profesor en microbiología de la Universidad CEU San Pablo; Juan Carlos González, director de innovación en Deporte del Instituto de Biomecánica de Valencia; y el experto en marketing deportivo Pablo Burillo.
¿Qué establece la normativa europea?
El organismo europeo publicó el 25 de septiembre una nueva reglamentación para intentar reducir el impacto de los microplásticos. La normativa, que entró en vigor el 15 de octubre, dice literalmente que «el material de relleno granular utilizado en superficies deportivas artificiales es la mayor fuente de liberación de microplásticos añadidos intencionadamente en el medio ambiente».
Es la normativa que prohibió la purpurina hace unas semanas. Con el caucho de los campos de fútbol da de plazo hasta octubre de 2031, «a fin de dar a los propietarios y gestores de terrenos de juego el tiempo necesario para cambiar a otras alternativas y permitir que la mayoría de los terrenos deportivos existentes lleguen al final de su vida útil». Según la Comisión Europea, con las medidas adoptadas se evitará la liberación al medio ambiente de aproximadamente medio millón de toneladas de microplásticos.
«Se conoce como microplástico a aquel elemento de naturaleza plástica, es decir, polimérica y no biodegradable, inferior a cinco milímetros», explica el microbiólogo Juan Antonio Jiménez. «Un día no pasa nada, pero la permanencia continuada en un campo de fútbol a estos plásticos puede producir algún tipo de alteración endocrina, cardiovascular y respiratoria
Es decir, cada una de las bolitas de caucho que rellenan el césped artificial son consideradas un microplástico. El problema de los microplásticos es que no son biodegradables y que, al acumularse en los animales, los seres humanos los acaban consumiendo a través de los alimentos. «Tenemos muchos ámbitos de exposición y los campos de césped son uno más. Por eso, la normativa de la Comisión Europea es acertada», añade el microbiólogo de la Universidad CEU San Pablo.
Los campos de césped artificial constan de una malla de fibra de hierba que se coloca sobre el suelo. Después, se rellena con dos capas: una de arena, que sirve para fijar la malla al suelo y que no se levante; y una segunda que en la mayoría de los casos es de caucho, cuyo objetivo es simular a la amortiguación del césped natural. Otras instalaciones deportivas, como las pistas de pádel, se instalan únicamente con la malla y la arena y no necesitan la capa de caucho.
La vida útil de un campo de césped artificial suele estar comprendida entre los 8 y los 12 años, aunque al menos una vez al año hay que rellenar con más caucho porque éste se pierde entre las lluvias y lo que se cuela en el calzado y la ropa de los jugadores.
La nueva normativa no prohíbe ahora mismo instalar campos de caucho. «De hecho, la normativa lo que dice es que no se va a poder comercializar el caucho a partir de octubre de 2031. Si tú quieres, vas a poder instalar un campo en septiembre de 2031 y si te compras unos sacos de caucho, puedes aguantar unos años», indica Juan Carlos González, del Instituto de Biomecánica de Valencia. «Los campos existentes no hay que cambiarlos. No hay que alarmarse. Van a seguir funcionando, pero lo que hay que hacer es buscar nuevas alternativas».
España ya se han construido campos de césped artificial con corcho o con fibra de cáscara de coco. «El corcho está bien y tiene unas cualidades mecánicas que son bastante buenas, pero flota y cuando llueve se pierde mucho», comenta Pablo Burillo. «Además, es finito. No puedes aumentar la producción en un 100% de la noche a la mañana», agrega Juan Carlos González.
Otra opción es el coco, usado ya en algunos campos de Andalucía para evitar el calor que desprende el caucho cuando la temperatura es muy alta. «También se está probando con huesos de aceitunas, maderas y otros materiales naturales. Pero se degradan muy rápido. Ahora empieza la vía para innovar», continúa el experto del Instituto de Biomecánica de Valencia. Y no descarten bolitas de caucho de más de cinco milímetros.
En España hay más de 10.000 campos de fútbol y cada año se construyen o se renuevan unos 400. Son la base donde se desarrollan buena parte de las ligas amateurs y el fútbol base de nuestro país. Se trata de unas instalaciones que una vez construidas apenas tienen coste de mantenimiento y, por ello, han tenido una imparable evolución en las últimas décadas en polideportivos municipales y clubes de fútbol.
Todos esos feudos, donde la gente desata su pasión por el balompié, a pesar de que nos hayan hecho pensar lo contrario, sólo van a tener que ser acondicionados de nuevo , algo que se sucede, por ejemplo, cuando un escenario de enjundia como el Metropolitano o el Camp Nou acogen en un concierto en el periodo estival.
Una cosa si que cierta, al César lo que es del César, el fútbol tal y cómo lo conocemos hoy en día dejará de existir, pues como todo en la vida sufre evoluciones y cambios en pro de mejorar.

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