Oficial | El gran “problema” del Metropolitano

(Fuente: Aitana)

🟤 Llega en los conciertos. El templo rojiblanco no tiene buena acústica .

Aitana Ocaña Morales (Barcelona, 27 de junio de 1999) es una cantante, compositora y actriz española. Se dio a conocer a raíz de su participación en la novena edición del talent show español Operación Triunfo (2017), donde obtuvo el segundo puesto.

La catalana, que saltó a la fama como solista tras su sencillo “Lo Malo” junto a su compañera en OT Ana Guerra, se encuentra actualmente en plena gira por la “Metamorfosis Season”.

La gira de su cuarto álbum de estudio sucede al “Alpha Tour” y tenía su punto álgido en la visita al estadio del Club Atlético de Madrid , el Riyahd Air Metropolitano.

De blanco, impoluta, pisando fuerte, se ha plantado frente a una multitud en enajenación transitoria. Mirando al frente, desafiante, ha arrancado un cancionero tan personal que dolía escucharlo por minutos. Es su vida la que aparece en estos versos y, a pesar de su luz, casi cegadora, es inevitable no empatizar con su historia. Quizá, por ello, tantas almas la sigan con devoción. No hay trampa ni cartón: Aitana relata los miedos, amores y triunfos de una joven de 26 años que, como cualquier otra, por su edad, no tiene las herramientas para afrontarlos. Sonarán banales o no, más o menos caprichosos, pero siempre auténticos: de la honesta “Superestrella” a la sinuosa ‘Vas a quedarte’.

El espectáculo, diseñado al milímetro con pantallas, luces y cámaras, ha transformado el Metropolitano en un videoclip viviente: plataformas móviles, fuegos artificiales y elevaciones hidráulicas para poner el lacito perfecto a su propuesta. “No he podido incluir todas las canciones del repertorio, he seleccionado las que más disfruto”, ha comentado Aitana, que ha sufrido algún que otro problema técnico. El sonido ha ido y venido según la canción, sin olvidar ciertas imperfecciones vocales que ha logrado suplir con una actitud retadora. Aunque ha tenido difícil mantener el pulso en La foto del DNI, Mon amour y Los Ángeles, levantando el micrófono al aire en numerosas ocasiones, Aitana ha sido implacable: hay aspectos que limar, pero tiene toda su carrera por delante.

La euforia se ha desatado con la entrada de David Bisbal (Si tú la quieres), Hombres G (Devuélveme a mi chica) y Amaia Romero (La canción que no quiero cantarte) al escenario. Dos colaboraciones que, aunque esperadas, han añadido la dosis justa de adrenalina a un concierto que, salvado distancias, ha sido un calco del ofrecido en Barcelona el pasado 19 de julio. Para entonces, el Metropolitano parecía una discoteca en efervescencia: En el coche, Gran Vía, Formentera, Las babys, Conexión psíquica… Una detrás de otra, sin parar.

Para estos dos días en la capital, Aitana contará con teloneras diferentes, añadiendo un toque de exclusividad a cada noche en el Metropolitano.
El 30 de julio de 2025, la artista puertorriqueña GALE la que abrió el show previo al concierto. Conocida por su talento como compositora, la artista ha reconocido ser amiga cercana a Aitana y fue la primera vez que actuó ante un público tan grande .

Aitana ha vuelto a ser coronada como diva española del pop después de arrasar en su concierto en el Estadio Metropolitano de Madrid. Un lleno absoluto que ha conseguido gracias a sus miles de fans, su ‘ejército azul’ que no dudó en acompañarla en su primera noche estrenándose en el estadio madrileño, que tiene un gran problema en este tipo de eventos, lo pudimos comprobar en primera persona.

El Metropolitano, joya arquitectónica del fútbol europeo y casa del Atlético de Madrid, se ha convertido en uno de los recintos predilectos para albergar los conciertos más multitudinarios del país. Sin embargo, entre luces, pantallas y montajes espectaculares, hay un elemento que no termina de estar a la altura de las expectativas: el sonido.

Desde su apertura a eventos musicales masivos, el Metropolitano ha sido escenario de giras internacionales de alto calibre como las de Taylor Swift, Bruno Mars, Coldplay, Ed Sheeran o Daddy Yankee. En todos los casos, más allá del fervor del público y la magnitud de los espectáculos, la experiencia auditiva ha dejado un sabor agridulce para muchos asistentes.

Las quejas se repiten concierto tras concierto. Voces que no se entienden, instrumentales que se desdibujan, ecos que distorsionan la música y un volumen que, según el sector, puede ser desproporcionadamente bajo o molesto. La causa principal es estructural: el Metropolitano fue concebido como estadio de fútbol, no como auditorio. Y esa diferencia pesa.

El diseño del recinto, con gradas abiertas, materiales duros y formas curvas sin tratamiento acústico específico, propicia un escenario complejo para cualquier ingeniero de sonido. El audio, en lugar de concentrarse y distribuirse de forma equilibrada, rebota, se dispersa y, en muchos casos, se retrasa, provocando la sensación de que la música llega a destiempo o diluida. A esto se suma el hecho de que el estadio no cuenta con una cubierta cerrada, lo que impide retener el sonido y dirigirlo adecuadamente hacia el público. Parte de la potencia simplemente se escapa al cielo madrileño.

Algunos espectáculos han intentado paliar el problema con torres de retardo, es decir, sistemas de altavoces distribuidos estratégicamente por el estadio para compensar el desfase temporal del sonido. Sin embargo, no todas las producciones cuentan con los recursos, el tiempo o la logística necesarios para implementar esta tecnología con precisión milimétrica. En consecuencia, los espectadores más alejados del escenario o situados en los anillos superiores continúan sufriendo una experiencia sonora muy por debajo de lo que se espera en un recinto de esta categoría.

Pese a estas dificultades, los promotores siguen apostando por el Metropolitano como plataforma para atraer a decenas de miles de personas, seducidos por su aforo y sus accesos modernos. La capacidad del estadio para acoger hasta 68.000 asistentes en conciertos lo convierte en un imán comercial, pero el desafío de brindar calidad sonora uniforme a esa magnitud de público sigue sin resolverse del todo.

Mientras no se acometa una reforma estructural o se redoblen los esfuerzos técnicos para adaptar el espacio a las exigencias musicales, el Metropolitano seguirá siendo un gigante visual con un talón de Aquiles sonoro. Un estadio que enamora a la vista, pero en el que muchas veces la música se pierde en el aire.

Ahora que la acción futbolística está detenida, LaLiga no arranca hasta el próximo 15 de agosto y la Liga F Moeve (Primera División Femenina), que es la atañe a “El Partido de Manu” no dará el pistoletade salida hasta el 30 de ese mismo mes, los conciertos “salvan” al coliseo colchonero.

Sea como fuere, mientras que el Atlético de Madrid no da con la fórmula para solucionar ese hándicap, lo importante es que la casa del tres veces campeón de la Liga Profesional Femenina vuelva a abrirse para encuentros del elenco que dirige Víctor Martín Alba en la cuarta edición de un torneo que, tras su profesionalización, no deja de crecer y derriba muros.

Comentarios

Deja un comentario

More posts