
🟫 La temporada 2022‑23 del Atlético de Madrid Femenino quedará marcada en los anales del club como la más compleja y menos exitosa en términos ligueros desde su consolidación en la Primera División Femenina. Finalizar 4.º en la clasificación de Liga F sin disputar competición europea fue el reflejo de un año en el que la exigencia interna y las circunstancias externas convergieron para plantear el reto más duro de las últimas campañas. Hoy, con un proyecto liderado por Víctor “Viti” Martín Alba, el equipo está a solo siete puntos de distancia de los puestos europeos, ha alcanzado los cuartos de final de la Copa de la Reina y se prepara para el “playoff” de octavos de final de la Champions ante el Manchester United, marcando así un claro contraste con aquella temporada.

En la Liga F 2022‑2023, el Atlético cosechó 57 puntos tras 30 jornadas, una cifra correcta desde la estabilidad, pero insuficiente para situarse entre los tres primeros clasificados que otorgaban plaza europea directa; esa temporada quedó por detrás de equipos como el Fútbol Club Barcelona, Real Madrid y Levante Unión Deportiva consolidándose en un discreto 4.º puesto sin Champions ni la existencia por entonces de una Europa Cup que matizara su campaña.
Más allá de la posición en la tabla, lo que realmente define a aquella campaña histórica fue la ausencia de competición europea, un factor raramente asociado a clubes de la talla y ambición rojiblancas en los últimos años.
El Atlético llevaba tiempo asentado como uno de los equipos españoles de referencia, peleando tradicionalmente por títulos o por plazas europeas; sin embargo, en 2022‑23 no compitió ni en la UEFA Women’s Champions League ni en otra competición continental, lo que convierte aquella temporada en una de las más atípicas y desafiantes de su trayectoria moderna.
En perspectiva, el contraste con la temporada actual 2025‑2026 es notable.
El equipo dirigido por Víctor “Viti” Martín Alba, técnico que asumió un proyecto ambicioso con la intención de devolver al club a la élite nacional e internacional, ha logrado consolidar una imagen competitiva incluso en medio de cargas exigentes de calendario: está clasificado para los cuartos de final de la Copa de la Reina y disputará un playoff decisivo en la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United, una proeza que certifica un crecimiento deportivo y estructural evidente respecto a aquella 2022‑2023.
Viti ha enfrentado con serenidad y visión crítica los momentos bajos de su equipo, manteniendo la confianza en su modelo de juego y en la capacidad de sus jugadoras para competir al más alto nivel.
En declaraciones recientes tras un resultado duro, el técnico defendió el progreso del grupo remarcando que “los datos lo dirán”, subrayando mejoras en aspectos del rendimiento colectivo incluso cuando los resultados son adversos, y asumiendo la responsabilidad con transparencia y compromiso.
Ese enfoque pragmático, junto con la integración de talentos recientes en la plantilla, ha permitido al Atlético de Madrid competir con clubes de alto perfil en la tabla.
El reto europeo antes del choque con el Manchester United no solo es un test de nivel internacional, sino también un termómetro del avance del proyecto de Martín Alba, que ha sabido equilibrar la exigencia de una competición nacional igualada con el desafío continental.
En ese marco competitivo, el contraste con la Real Sociedad de Fútbol, que verá disminuir su rendimiento tras la salida de Edna Imade al término de su cesión por parte del Bayern de Múnich, el Club Deportivo Tenerife, que compite con recursos más limitados en profundidad de plantilla y le supera tan solo por una unidad en la cuarta plaza, y un Madrid CFF en plena reconstrucción bajo el mando de un maestro como es José Luis Sánchez Vera, ofrece una fotografía de oportunidades claras para que el Atlético recupere posiciones y aspire a un podium de Liga F Moeve, que daría acceso a la fase previa de la Liga de Campeones Femenina.
En este contexto, las posibles soluciones de Viti para alcanzar esa meta pasan por varias estrategias simultáneas: intensificar la rotación inteligente del plantel para mantener frescura física y competitiva frente a la congestión de calendario; optimizar la presión alta y el control de balón en los partidos clave frente a rivales directos, aprovechando la calidad técnica de sus centrocampistas y la verticalidad de las delanteras; potenciar la versatilidad táctica incorporando diferentes esquemas según el rival y la situación del partido; y consolidar la cohesión mental y emocional del grupo, transformando la experiencia de campañas previas menos exitosas en un aprendizaje que permita gestionar la presión en los últimos tramos de la liga.
Además, la identificación de jugadores capaces de asumir liderazgo en momentos críticos y la incorporación de refuerzos estratégicos en ventanas de fichajes limitadas podrían ofrecer el margen necesario para recortar distancias con Real Sociedad, Club Deportivo Tenerife y otros aspirantes al podium.
A esto se suma un factor determinante que puede marcar la diferencia en la segunda mitad de temporada: la ausencia de Gio Garbellini durante gran parte de la primera vuelta, provocada por una grave lesión en el peroné sufrida en octubre en un partido de la Liga de Campeones Femenina, mermó claramente la voracidad goleadora del equipo.
Su regreso temprano, ya ejercitándose en solitario y tocando balón en el verde, supone un plus potencial de cara a los próximos compromisos, sumando junto a Luany, otra de las principales figuras del equipo, la capacidad de marcar la diferencia en partidos decisivos.
Al final, la temporada 2022‑2023 permanecerá en la memoria colchonera como la peor campaña de la era moderna en Primera División Femenina desde un punto de vista clasificatorio y competitivo estructuralmente, y el renacimiento actual bajo la dirección de Víctor “Viti” Martín Alba no solo revalida esa afirmación, sino que también ofrece una narrativa de superación, resiliencia y ambición renovada. Si las estrategias de Viti se ejecutan con precisión, el Atlético no solo podrá acortar la distancia con la élite y recuperar protagonismo liguero, sino que incluso puede aspirar a recuperar un lugar en el podium, asegurando así la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina, consolidando un proyecto que combina historia, talento y proyección internacional, y demostrando que los aprendizajes de los peores años pueden transformarse en la fuerza que impulse a un club hacia su grandeza.

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