
🔳 La ariete brasileña no quiso pederse la cita y representó al flamante finalista de la Copa de la Reina Iberdrola.

Gio ilumina la gala retro de LALIGA: cuando la memoria se viste de presente, una presencia que sirve para reivindicar que las jugadoras de la Primera División Femenina también quieren sumarse al “Bloke core”.
Madrid volvió a latir al ritmo del fútbol, pero esta vez lejos del césped y más cerca de la emoción estética y la memoria colectiva. El majestuoso Palacio de Fernán Núñez fue el escenario elegido para presentar una iniciativa inédita en el panorama europeo: la primera Jornada Retro de LaLiga, un proyecto que trasciende lo deportivo para convertirse en una declaración cultural donde historia, identidad y moda convergen con una fuerza pocas veces vista. Allí, en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, el fútbol se subió a la pasarela y encontró en figuras como Gio —exjugadora del Madrid CFF— la representación perfecta de una tendencia global que redefine la forma de vestir y entender el deporte: el bloke core, esa corriente que convierte la camiseta de fútbol en una pieza central del outfit cotidiano, heredera de la estética de los antiguos casuals y reinterpretada ahora por las nuevas generaciones como símbolo de identidad.
La Jornada Retro, que se celebrará del 10 al 13 de abril de 2026 coincidiendo con las jornadas 31 de LaLiga EA Sports y 35 de LaLiga Hypermotion, reunirá a los 38 clubes del fútbol profesional español en una acción conjunta sin precedentes: todos saltarán al terreno de juego con equipaciones inspiradas en modelos históricos de su pasado, reinterpretadas con materiales actuales pero cargadas de simbolismo. No será solo una cuestión estética, sino una forma de activar el legado y convertirlo en experiencia tangible, en un puente entre generaciones que conecta los orígenes de cada club con la manera contemporánea de vivir el fútbol. Bajo el concepto de “la colección que nunca pasará de moda”, la iniciativa pretende situar la historia de los clubes en el centro de la conversación cultural, ampliando su impacto más allá del terreno de juego mediante una estrategia 360º que incluirá grafismos retro en retransmisiones, activaciones digitales y físicas, la participación de leyendas y el impulso de espacios como LEGENDS The Home of Football.
En ese ejercicio colectivo de memoria, cada club ha optado por reinterpretar momentos clave de su identidad. El FC Barcelona mira directamente a 1899 con una camiseta que conecta con su nacimiento; el Atlético de Madrid recupera el azul y blanco de sus primeros años como Athletic Club, reforzando su relato fundacional; el Athletic Club evoca los años 70, una etapa de modernización y éxitos con la Copa de 1973 y la consolidación de Lezama; la Real Sociedad rinde homenaje al viejo Atotxa incorporando su silueta y fechas históricas; el Sevilla FC apuesta por una reinterpretación sobria de los años 80 con su escudo anterior a 1921; el Valencia CF rescata el icónico naranja de los años 90, asociado a una generación irrepetible; el Real Betis sintetiza décadas en una sola prenda combinando elementos de los 60, 70, 80 y 90; y el Villarreal CF regresa a su estética de comienzos del siglo XXI, cuando empezó a consolidarse en la élite europea.
Otros clubes han optado por rescatar momentos más concretos pero igual de significativos: el RCD Espanyol vuelve a sus orígenes de 1900 con los colores amarillo y negro; el CA Osasuna revive al mítico equipo de finales de los 70 y principios de los 80, el llamado ‘Osasuna de los indios’; el Deportivo Alavés convierte en símbolo la histórica final de la Copa de la UEFA de 2001 ante el Liverpool; el Girona FC mira a su etapa de resistencia en Segunda B en 1991-92; el RCD Mallorca recupera una camiseta inspirada en la línea Total 90 que nunca llegó a ver la luz; el Levante UD se remonta a su fundación como FC Cabanyal en 1907; y el Elche CF revive la estética de la temporada 1991/92, marcada por el playoff de ascenso. En conjunto, todas estas propuestas configuran un mapa emocional del fútbol español, donde cada camiseta actúa como archivo vivo de recuerdos, victorias, identidades y generaciones.
La iniciativa, integrada dentro de la campaña ‘42 legados, 42 formas de ganar’, no busca únicamente celebrar el pasado, sino activarlo en el presente, demostrar que la historia no es un elemento estático sino un recurso dinámico que define la relación entre los clubes y sus aficionados. Y en ese relato, la presencia de Gio en la gala no fue anecdótica, sino profundamente simbólica: representó la conexión entre fútbol femenino, cultura contemporánea y nuevas formas de expresión, en una noche donde la nostalgia no fue refugio, sino impulso. Porque el fútbol, cuando se entiende en toda su dimensión, no empieza ni termina en los 90 minutos; se construye en la memoria, se transmite en la identidad y, en noches como esta, se viste con orgullo para recordar que el camino recorrido también forma parte del juego.

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