
🟦 El conjunto armero y el tinerfeño empataron (0-0) en el estadio de Ipurua, en el partido que abrió la vigésima quinta jornada de Liga F Moeve. La guardameta Eunate Astralaga fue la MVP del encuentro para frenar la buena racha del Costa Adeje Tenerife y cortar la mala dinámica de derrotas de las eibarresas.


Hay partidos que no solo abren una jornada. Hay partidos que marcan un estado de ánimo, que definen dinámicas, que tensionan los extremos de la clasificación y que, en su propia esencia, contienen una narrativa de urgencia frente a ambición. Este viernes, a las 12:00, en el arranque de la jornada 25 de la Liga F Moeve, el fútbol vuelve a latir con fuerza en Ipurua con un duelo que, aunque a simple vista pueda parecer desigual por la clasificación, esconde una profundidad competitiva y emocional enorme: La Sociedad Deportiva Eibar recibe al Costa Adeje Tenerife Egatesa.
Porque el contexto lo es todo. Y el contexto del conjunto armero es el de una resistencia sostenida al límite. Decimoterceras, con 17 puntos, sobreviven ocho por encima del abismo del descenso. Pero esa distancia, que en otro momento podría parecer tranquilizadora, hoy se percibe frágil, erosionada por una dinámica durísima: nueve derrotas consecutivas. Nueve golpes seguidos que han ido desgastando la confianza, afinando la presión y convirtiendo cada partido en una final no declarada. El equipo dirigido por Iñaki Goikoetxea no compite solo contra el rival de turno; compite contra la inercia, contra la duda, contra el peso psicológico de una racha que exige ser cortada de raíz.
Y sin embargo, el fútbol siempre concede segundas oportunidades. Siempre abre ventanas. La vuelta de Mireia Masegur tras sanción no es solo una noticia deportiva: es un símbolo. Es la recuperación de una pieza, sí, pero también de una energía competitiva que puede resultar contagiosa. Porque el Eibar necesita más que nunca reconstruirse desde lo colectivo, encontrar orden, recuperar la fiabilidad defensiva y, sobre todo, volver a creer que puede competir de tú a tú. Ipurua, en ese sentido, no es solo un estadio: es un refugio, un lugar donde los partidos se igualan, donde el orgullo se multiplica y donde las dinámicas pueden romperse.
Enfrente aparece un equipo en un momento completamente opuesto. El Costa Adeje Tenerife llega lanzado, en estado de gracia, con tres victorias consecutivas y un dato que define su presente: tres porterías a cero. No es casualidad. Es estructura, es orden, es madurez competitiva. El conjunto dirigido por Yerai Martín se ha consolidado como uno de los bloques más sólidos del campeonato. Cuartas con 45 puntos, a seis de la tercera plaza, las tinerfeñas no solo miran hacia atrás para asegurar su posición europea: miran hacia arriba con ambición real.
Este equipo ha encontrado equilibrio entre defensa y ataque, entre control y verticalidad. Sabe sufrir cuando toca, pero también dominar cuando el partido lo exige. Y lo hace con una identidad clara, reconocible, que le ha permitido encadenar resultados y crecer en confianza. Eso sí, no llega sin dificultades: las bajas de María Estella, Pisco, Yerliane Moreno y Paola Hernández obligan a reajustes, a redefinir automatismos, a exigir más a las jugadoras disponibles. Y ahí es donde se mide la profundidad de una plantilla y la capacidad de un equipo para sostener su rendimiento en contextos adversos.
El duelo, además, tiene memoria. Nueve enfrentamientos previos que dibujan un equilibrio relativo: dos victorias para el Eibar, tres empates y cuatro triunfos para el conjunto canario. Una historia compartida que añade capas al presente. Y, sobre todo, un precedente inmediato que no se puede ignorar: en la primera vuelta, el Eibar asaltó el Heliodoro Rodríguez López con un 0-1 que todavía resuena. Aquel día, el equipo vasco demostró que es capaz de competir contra cualquiera cuando encuentra su versión más sólida. Y ese recuerdo, aunque lejano en sensaciones por la dinámica actual, puede actuar como combustible emocional.
Tácticamente, el partido promete un choque de intenciones muy marcado. El Eibar necesitará protegerse bien, cerrar espacios interiores, evitar transiciones rápidas y, sobre todo, ser eficaz en las pocas ocasiones que genere. No puede permitirse errores. Cada detalle cuenta cuando estás en una dinámica negativa. Cada pérdida, cada desajuste, puede ser determinante. Por su parte, el Costa Adeje Tenerife buscará imponer su ritmo, dominar el balón, mover al rival, encontrar superioridades y aprovechar cualquier grieta. Su fortaleza defensiva le permite asumir riesgos con mayor tranquilidad, sabiendo que el equipo responde atrás.
Pero más allá de la pizarra, este es un partido de emociones. De urgencias frente a aspiraciones. De supervivencia frente a ambición europea. De un equipo que necesita parar el tiempo y otro que quiere acelerarlo. De una racha que pesa contra otra que impulsa. Y en ese choque de realidades, el fútbol suele encontrar su máxima expresión.
Porque si algo enseña la Liga F Moeve es que no hay guiones cerrados. Que los partidos no se juegan en la clasificación, sino en el césped. Que las dinámicas existen… hasta que dejan de existir. Y que, en escenarios como este, donde uno juega con el miedo a caer y otro con el deseo de volar, cualquier cosa puede pasar.
El Costa Adeje Tenerife continúa protagonizando una temporada histórica en Liga F Moeve, consolidándose como uno de los equipos más destacados de la competición. Tras la jornada 24, el conjunto blanquiazul suma 45 puntos, superando ya la puntuación final de la temporada pasada (42 puntos) y la de las tres campañas anteriores, situándose a solo un punto de su mejor registro histórico a estas alturas (46 puntos en la 21-22). Estos números reflejan no solo la regularidad del equipo, sino también su capacidad para imponerse a rivales directos y mantenerse en la élite de la liga, reafirmando la importancia del conjunto blanquiazul como uno de los protagonistas indiscutibles de la temporada.
En este contexto, el director deportivo del club, Jordi Torres, valoró el momento del equipo destacando la consistencia alcanzada: “Superar la cifra de la temporada pasada supone una gran satisfacción. Tener 45 puntos a falta de seis jornadas y conseguir tres victorias consecutivas por primera vez en la temporada, algunas mientras estábamos en la eliminatoria de semifinales de la Copa de la Reina, aún tiene más valor”.
Uno de los datos más destacados del curso es la extraordinaria fiabilidad del equipo: solo 3 derrotas en 24 jornadas, el mejor registro histórico del club a estas alturas. Esta solidez sitúa al Costa Adeje Tenerife como uno de los conjuntos más consistentes de la liga, superando a rivales directos como Atlético de Madrid (5 derrotas) o Real Madrid (4), y manteniéndose por delante de equipos de la zona media-alta con registros más irregulares.
A esta fortaleza se suma un rendimiento sobresaliente en ataque y defensa. El equipo ha alcanzado 40 goles a favor, mientras que su defensa ha encajado solo 16 goles, una cifra récord en toda su historia en la máxima categoría, consolidándose como una de las más fiables del campeonato, únicamente por detrás del líder.
Estos números refuerzan la identidad de un equipo construido sobre lo colectivo, capaz de mantener el rendimiento jornada tras jornada. La evolución respecto a campañas anteriores es evidente, no solo en puntos o clasificación, sino también en la capacidad de sostener su nivel competitivo de manera constante.
Torres también destacó el equilibrio y el trabajo del equipo como claves del éxito: “Lo que estamos construyendo esta temporada a nivel de proyecto deportivo se refleja muy rápido en el campo. En este 2026 llevamos siete partidos de nueve con porterías a cero, un dato que habla de la solidez y consistencia del grupo”.
En línea con la ambición del proyecto, el director deportivo subrayó la importancia de mantener este nivel en el tramo final del curso: “Esa posible presión del último mes nos ha venido bien; las jugadoras se desenvuelven sin problemas ante situaciones exigentes. Ahora debemos afianzar la cuarta posición y, si es posible, aumentar la distancia con nuestros perseguidores para mantener la plaza que hemos ganado durante todo el año”.
Para Torres, lo que más le enorgullece es la ilusión y profesionalidad del club: “Somos un equipo en constante evolución. En la primera vuelta nos costaba lograr victorias en casa, y ahora el equipo se ha desatado como local, logrando 20 puntos en nueve partidos en lo que llevamos de segunda vuelta. Quedan dos meses para seguir siendo ambiciosos y luchar por todos los puntos disponibles”.
La segunda vuelta blanquiazul está siendo muy notable, de nueve partidos que el conjunto de Yerai Martín ha disputado, ha ganado seis, empatado dos y solo una derrota ante el Real Madrid en su campo. En esta serie de partidos hasta en siete no ha encajado ningún gol, lo que supone un dato de enorme relevancia.
El próximo compromiso del Costa Adeje Tenerife será este viernes 3 de abril a las 11:00 horas ante la SD Eibar, correspondiente a la Jornada 25 de Liga F Moeve. Un partido especial para Torres, que regresará a su antigua casa:
“Será un duelo bonito, abrimos la jornada y queremos dar un paso al frente en un campo con el que tenemos una deuda pendiente. Las jugadoras saldrán motivadas, y a nivel personal será especial reencontrarme con la gente con la que compartí seis años, pero con la firme intención de llevarnos los tres puntos”.
Con este escenario, el conjunto blanquiazul encara un tramo final apasionante, respaldado por registros históricos y la confianza de un grupo que se ha consolidado como uno de los más sólidos y competitivos de la categoría.
Así arranca la jornada 25. Con un partido que es mucho más que un partido. Con un Eibar que busca redención y un Tenerife que quiere consolidar su candidatura. Con noventa minutos que pueden cambiar inercias, reforzar convicciones o abrir nuevas dudas.
Y cuando el balón eche a rodar en Ipurua, todo lo demás desaparecerá. Solo quedará el juego, la tensión, el pulso competitivo… y esa sensación inconfundible de que estamos ante uno de esos encuentros que, sin hacer ruido mediático, acaban dejando huella.
Porque el fútbol, cuando se juega así, no entiende de rachas. Entiende de momentos. Y este viernes, el momento es ahora.
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
✨ Temporada 2025-2026 ✨
♥️ #LigaFMoeve
🗓️ Viernes , 3 de abril de 2026
🙌🏻 Matchday 25 | Día de partido
- 💙❤️ / 💙🤍
🔥 S.D. Eibar 🆚 Club Deportivo Tenerife Femenino 🔥
⏰ 12:00 horario peninsular
📺 Teledeporte (RTVE)
📻 Atlántico Radio
🏟️ Estadio Municipal de Ipurúa, Guipúzcoa

Ahora llega el parón por fechas FIFA. Un respiro en el calendario, pero también una oportunidad. Dos semanas para ajustar detalles, para recuperar energía, para preparar ese último tramo de competición donde se deciden los objetivos, donde se escriben las historias que permanecen.

Los onces |
#LigaFMoeve| #EibarCostaAdejeTenerife
En la siempre exigente atmósfera de Ipurúa, donde el viento corta como una navaja y cada metro de césped parece ganado a pulso, el duelo entre la SD Eibar Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa no fue simplemente un partido más en el calendario de la Liga F Moeve: fue una batalla táctica, emocional y competitiva que encapsuló todo lo que significa pelear por objetivos ambiciosos en el tramo decisivo de la temporada. El 0-0 final, lejos de ser un resultado vacío, fue el reflejo de un enfrentamiento de altísimo nivel, donde cada duelo individual, cada transición y cada decisión arbitral pesó como una losa en el desarrollo del encuentro. Un empate que sabe a resistencia, a madurez competitiva y, sobre todo, a consolidación para un conjunto blanquiazul que sale de territorio armero con la cuarta plaza firmemente asegurada y una sensación inequívoca de equipo sólido, fiable y preparado para lo que viene.
Desde el primer instante, el partido se presentó con un ritmo vibrante, casi eléctrico. No hubo fase de tanteo. No hubo concesiones. El Eibar, consciente de la importancia de hacerse fuerte en casa, quiso imponer su sello desde el pitido inicial, presionando alto, obligando a las visitantes a tomar decisiones rápidas y buscando generar peligro con envíos verticales que pusieran a prueba la concentración de la zaga tinerfeña. Esa primera declaración de intenciones se materializó en una acción invalidada por fuera de juego que, más allá de su nulidad, dejó claro que las locales no iban a especular. Era un aviso. Era el preludio de una noche exigente.
El Costa Adeje Tenerife, lejos de intimidarse, respondió con inteligencia. Supo leer el contexto, entender el tipo de partido que se estaba planteando y adaptarse con una madurez impropia de equipos que no dominan este tipo de escenarios. Las líneas se juntaron, el bloque se hizo compacto y el equipo comenzó a construir desde el orden. No era momento de precipitarse, sino de elegir bien cuándo acelerar. En ese equilibrio entre la prudencia y la ambición se empezó a dibujar la personalidad del conjunto blanquiazul.
El paso de los minutos no redujo la intensidad; al contrario, la amplificó. Cada balón dividido era una disputa feroz, cada transición una oportunidad potencial de desequilibrio. En ese contexto emergió la primera ocasión clara para el conjunto visitante. Corría el minuto 24 cuando Pola encontró un espacio en la frontal del área, ajustó su cuerpo y ejecutó un disparo que, por su posición y contexto, tenía aroma de peligro. Sin embargo, el balón no encontró portería. Fue una ocasión que no subió al marcador, pero que sí sirvió para enviar un mensaje: el Costa Adeje Tenerife también estaba ahí para competir, para incomodar, para amenazar.
Apenas cuatro minutos después, llegó la acción que hizo contener la respiración en Ipurúa. Aleksandra, con esa capacidad para aparecer en el momento justo, se encontró con un balón en zona de remate y no dudó. Su disparo salió con intención, buscando ese rincón que tantas veces separa el gol de la frustración. El esférico se marchó rozando el lateral de la portería. Milímetros. Apenas un suspiro. Pero en partidos como este, esos detalles son los que marcan la narrativa. Era el Costa Adeje Tenerife creciendo, ganando metros, sintiéndose cada vez más cómodo.
El Eibar, herido en su orgullo competitivo, reaccionó. No podía permitir que el partido se le escapara de las manos en su propio estadio. Y fue entonces cuando apareció la figura de Noelia Ramos, guardiana de la portería blanquiazul y símbolo de la solidez defensiva que ha caracterizado al equipo en este 2026. En el minuto 39, una acción peligrosa, nacida de un balón filtrado con precisión, amenazó con romper la igualdad. Pero Noelia, con una intervención firme, decidida, leyó la jugada a la perfección y despejó el peligro antes de que se convirtiera en una ocasión manifiesta. Fue una de esas acciones que no siempre aparecen en los resúmenes, pero que construyen partidos, que sostienen resultados, que consolidan dinámicas.
El primer tiempo se consumió entre esa tensión constante, entre ese pulso táctico que ninguno de los dos equipos estaba dispuesto a perder. Tras un minuto de añadido, la colegiada señaló el final de una primera mitad sin goles, pero cargada de contenido. Un 0-0 que no hablaba de falta de ambición, sino de respeto mutuo, de disciplina y de un nivel competitivo altísimo.
La reanudación no cambió el guion, pero sí elevó el tono emocional del encuentro. El Costa Adeje Tenerife salió con una marcha más, decidido a dar un paso adelante, a convertir su buen hacer en algo tangible. El minuto 50 trajo consigo una de las acciones más claras del partido. Una falta sobre Patri Gavira, sancionada con amarilla para Sara M., ofreció una oportunidad de oro para el conjunto visitante. Natalia Ramos asumió la responsabilidad. El estadio contuvo el aliento. El golpeo fue limpio, directo, con intención. Pero Astralaga respondió con una intervención de mérito, evitando el que habría sido el primer tanto del encuentro. Fue un duelo dentro del duelo. Un cara a cara entre ejecutora y guardameta que terminó con victoria para la portera local.
El partido, lejos de romperse, se hizo aún más estratégico. Cada decisión desde los banquillos adquiría un peso determinante. En el minuto 66, el cuerpo técnico del Costa Adeje Tenerife movió ficha. S. Ouzraoui y Gramaglia ingresaron al terreno de juego en sustitución de Koko y Carlota. No era un cambio cualquiera. Era una declaración de intenciones. Se buscaba profundidad, frescura, capacidad de desequilibrio en los metros finales. Y durante varios minutos, el efecto fue evidente.
En el minuto 70, una acción por banda derecha, nacida desde los pies de Patri Gavira, generó una situación prometedora. El centro fue medido, preciso, buscando la cabeza de S. Ouzraoui, que ya se elevaba en el área con la intención de conectar un remate que pudiera romper la igualdad. Pero el balón no encontró destino. Fue otra ocasión que alimentó la sensación de que el gol podía llegar en cualquier momento.
El Eibar, sin embargo, no estaba dispuesto a ceder terreno. El partido entró en una fase de máxima exigencia física y mental. Cada error podía ser definitivo. Cada acierto, decisivo. En el minuto 81, nuevos movimientos desde el banquillo visitante. Aleksandra y Violeta Quiles dejaron su lugar a Clau Blanco y Aithiara. Piernas frescas para un tramo final que se intuía determinante.
Y entonces llegó una de las acciones más controvertidas del encuentro. Minuto 88. Gramaglia cae dentro del área tras un posible empujón. Las miradas se dirigieron de inmediato hacia la colegiada, Paola Cebollada. El banquillo visitante solicitó la revisión, el FVS, en busca de una decisión que podía cambiar el signo del partido. Pero la árbitra decidió no señalar penalti. Una decisión que, como tantas en el fútbol, quedó sujeta a interpretación, a debate, a ese margen de subjetividad que convierte este deporte en algo tan apasionante como imprevisible.
El tiempo se consumía. Seis minutos de añadido. Seis minutos para buscar la gloria o para resistir. Y fue en el último suspiro cuando el Costa Adeje Tenerife estuvo a punto de firmar una victoria épica. Elba Vergés, en una acción de fe, de insistencia, de creer hasta el final, conectó un cabezazo que llevaba dirección de gol. El estadio se paralizó por un instante. Pero el balón se marchó fuera. Apenas unos centímetros. Otra vez los detalles. Otra vez esa fina línea que separa el éxito del empate.
El pitido final no trajo euforia, pero sí una sensación profunda de trabajo bien hecho. El Costa Adeje Tenerife sumaba un punto, alcanzaba los 46 y consolidaba su cuarta posición en la clasificación de la Liga F Moeve. Pero más allá de los números, lo que dejó este partido fue la confirmación de una identidad. La de un equipo que sabe competir, que sabe sufrir, que sabe resistir.
Ocho partidos consecutivos sin encajar en este 2026. Ocho encuentros construyendo un muro defensivo que no solo habla de la zaga o de la portera, sino de un trabajo colectivo, de una estructura sólida, de un compromiso innegociable. Este empate en Ipurúa no es un simple punto en la tabla. Es un paso más en la consolidación de un proyecto que mira hacia arriba, que se cree capaz, que compite con los mejores.

Porque si algo dejó claro este partido es que el Costa Adeje Tenerife no está aquí por casualidad. Está aquí porque ha aprendido a competir en escenarios como Ipurúa, porque ha entendido que el fútbol no siempre premia al que más ocasiones genera, sino al que mejor gestiona los momentos. Y en esa gestión, en esa madurez, en esa capacidad de sostenerse incluso cuando el gol no llega, es donde se construyen los equipos que terminan dejando huella.
El “pinchazo” de las guerreras les deja temporalmente cuartas en la tabla clasificatoria con 46 unidades en su casillero, solo cinco por encima de un Atlético de Madrid que todavía tiene que jugar en Alcalá de Henares ante el Deportivo Abanca y podría reducir la brecha si es capaz de doblegar a las gallegas y lo más preocupante para el representativo canario es que la Real Sociedad de Fútbol tiene la posibilidad de alejarse si vence en Lorca al Alhama ElPozo.
Por último, el Sevilla Fútbol Club visita el sábado el mítico escenario de Las Gaunas para hacerle frente al DUX Logroño y quiere meterse también en la pomada europea.
En dos semanas, que no es tanto, cuando vuelva la competición liguera , el Tenerife recibirá al Fútbol Club Barcelona, en un choque en el que es difícil pensar que las de Yerai Martín puedan sacar algo positivo.
📋 Ficha técnica |
SD Eibar: Astralaga, Garazi, Patri Ojeda, Altonaga (c) (E. Moreno 45’), Iribarren, L. Camino, a. Belem, Carmen A. (Clement 89’), Adela, Sara M. (Iara 60’), Mireia.
Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Koko (S. Ouzraoui 66’), Fatou. D, Moreno, V. Quiles (Aithiara 81), Carlota (Gramaglia 66’), Aleksandra (Clau Blanco 81’), N. Ramos, Elba, Patri Gavia (c), Pola.
Goles: Sin goles.
Árbitra: Paula Cebollada asistida por Rocío Puente y Marina Molina. Y como 4ª árbitra, Verónica González. Amonestaron a las locales con amarilla A. Belem (24’) Sara M. (49’), Iara (77’).
Incidencias: Vigésimo quinta jornada de Liga F Moeve, disputado en el Estadio Municipal de Ipurúa sobre una superficie de hierba natural.
Vídeo |

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