(Fuente: Liga F Moeve)

⬛️ El conjunto insular doblegó por 3-0 al cuadro hispalense y aviva la lucha por Europa.

La previa |

Hay partidos que no son solo noventa minutos, que no caben en una tabla clasificatoria ni en una simple previa estadística, partidos que laten con algo más profundo, con ese pulso invisible que conecta a la grada con el césped, al presente con lo que está en juego, y este domingo 26 de abril a las 13:00, en el Heliodoro Rodríguez López, se juega exactamente uno de esos encuentros. El Costa Adeje Tenerife recibe al Sevilla FC con el eco reciente de lo que ha ocurrido en la jornada, con ese 2-4 del Atlético de Madrid en Palamós ante el ONA que ha sacudido la pelea por Europa como un trueno inesperado, recordándole a todos los aspirantes que no hay margen para el error, que cada punto que se escape puede convertirse en una frontera definitiva entre soñar y quedarse a las puertas.

Porque el equipo tinerfeño llega a esta cita instalado en la cuarta posición con 46 puntos, con la ambición intacta, con la mirada fija en esos puestos de Champions que aún quedan a ocho puntos pero que no son una utopía sino un desafío, una persecución que exige perfección y fe. El parón no ha enfriado esa convicción, más bien la ha concentrado, la ha afinado, y en palabras de Noelia Ramos, que habla como quien entiende lo que significa defender ese escudo ante su gente, “tenemos muchas ganas de reencontrarnos con nuestra afición y llevarnos los tres puntos”. No es una frase hecha, es una declaración de intenciones en un estadio que empuja, que aprieta, que convierte cada duelo en casa en una pequeña batalla emocional.

El Costa Adeje Tenerife, sin embargo, no llegará completo a esta cita. María Estella, Pisco, ‘Bicho’ e Iratxe Pérez no estarán, ausencias que obligan a reajustar piezas, a redefinir automatismos, a exigir un paso adelante colectivo. Pero el fútbol también se construye desde las buenas noticias, y el regreso de Paola Hernández a la convocatoria aporta aire fresco a las locales y completa completa una lista que buscará sostener el nivel competitivo de un equipo que ha hecho de la regularidad su mayor argumento esta temporada. Porque este Tenerife no es casualidad, es constancia, es trabajo acumulado, es identidad.

Enfrente aparece un Sevilla FC que llega herido, pero precisamente por eso peligroso. Séptimas con 39 puntos, las de David Losada atraviesan una dinámica que no responde a su potencial, tres derrotas consecutivas que han frenado su progresión y que ahora pesan como una losa que necesitan romper cuanto antes. Y no hay mejor escenario para hacerlo que uno exigente, uno de máxima dificultad, donde la reacción, si llega, tiene aún más valor. Este Sevilla no ha perdido su competitividad, no ha olvidado cómo jugar, pero necesita reencontrarse con la confianza, con esa chispa que convierte los detalles en victorias.

Las bajas también condicionan su planteamiento: Raquel Morcillo no estará por acumulación de amarillas, e Iris Arnaiz regresa tras sanción, en un intercambio que modifica equilibrios. Tampoco estarán Eva Llamas, Gemma Gili ni Jassina Blom, ausencias sensibles que obligan a recomponer un equipo que, aun así, tiene argumentos para competir, para incomodar, para discutir cada metro de campo. Porque si algo define al Sevilla es su capacidad para resistir, para agarrarse a los partidos incluso cuando el contexto no es favorable.

Y en medio de todo, la clasificación como telón de fondo, como presión silenciosa que lo condiciona todo. La victoria del Atlético de Madrid en Palamós no es solo un resultado, es un mensaje directo a la zona noble: quien quiera estar en Europa tendrá que correr más, sufrir más y no fallar. Para el Costa Adeje Tenerife, este partido es una oportunidad de reafirmarse, de seguir creyendo, de mantener viva la llama de la Champions. Para el Sevilla FC, es una ocasión de romper la inercia, de volver a sentirse equipo, de reengancharse a una pelea que aún no está cerrada.

Así se presenta el duelo, con dos equipos que llegan desde lugares distintos pero con la misma necesidad de ganar, con un estadio que dictará sentencia desde la emoción, con noventa minutos que pueden pesar más de lo que parece en el destino final de la temporada. Porque cuando el balón empiece a rodar en el Heliodoro, ya no habrá cálculos, ni excusas, ni margen para especular: solo quedará competir, resistir, atacar, defender, y sobre todo creer.

Y es que, como diría Manu López, esto no va solo de fútbol. Va de insistir cuando otros dudan, de levantarse cuando el golpe ha sido reciente, de mirar a la clasificación y no encogerse. Va de entender que cada jornada puede cambiarlo todo. Y hoy, en Tenerife, puede volver a hacerlo.

El duelo en profundidad |

LigaFMoeve | #CostaAdejeTenerifeSevillaFC

(Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

🔜 NEXT GAME

🏆 Liga F Moeve

🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥

✨ Temporada 2025-2026 ✨

💙🤍 – 🤍❤️

🤩 26ª jornada

🙌🏻 Matchday 26 | Día de partido

⏰ 13:00 horario peninsular

📺 RTVE Play

📻 Atlántico Radio

🏟️ Estadio Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

El encuentro arrancó en el Heliodoro con una puesta en escena de alto voltaje competitivo y los veintidós nombres propios perfectamente reconocibles sobre el césped: el Costa Adeje Tenerife Egatesa se ordenó desde la seguridad de Noelia Ramos en portería, protegida por una línea defensiva en la que Fatou D. asumía el mando en el eje junto a Paola H.D., con S. Ouzraoui y V. Quiles abiertas para dar amplitud tanto en fase de inicio como en repliegue, mientras que en la medular Carlota trataba de marcar el ritmo con criterio, acompañada por N. Ramos en funciones mixtas de equilibrio y llegada, dejando a Clau Blanco y Elba como piezas clave para estirar el campo y activar los carriles exteriores, y con Aleksandra como referencia ofensiva, respaldada por la presencia constante y el liderazgo competitivo de la capitana Patri Gavira; enfrente, el Sevilla FC Femenino respondió con Sullastres bajo palos, voz de mando y primer eslabón de salida, una defensa compuesta por Débora García y Alice M. en los perfiles más atentos al cierre, con Isa Álvarez imponiendo rigor en los duelos, mientras que Esther M.P. y Alicia sostenían el andamiaje del centro del campo con disciplina táctica, Gemma aportaba recorrido y llegada desde segunda línea, y M. Cortés asumía la responsabilidad creativa entre líneas, todo ello al servicio de un frente ofensivo eléctrico con F. Kanteh buscando constantemente la ruptura al espacio, Barrios fijando a las centrales y Andrea Á. alternando apoyos y profundidad para generar incertidumbre. El guion inicial dejó claro el contraste de planes: las locales intentaban construir desde atrás con paciencia, abriendo a bandas y buscando superioridades posicionales, mientras las sevillistas optaban por un bloque más compacto, presión selectiva y transiciones rápidas que obligaban a ajustes continuos en la estructura defensiva rival, generando un arranque denso en lo táctico, con duelos individuales constantes, vigilancias muy activas y una sensación permanente de que cualquier desajuste podía convertirse en la primera gran ocasión del partido.

Era un duelo clave en la lucha por Europa y meterle presión a una Real Sociedad que en la dominical recibían al Madrid CFF en un compromiso épico y atractivo.

Aunque el comienzo del partido fue de máxima igualdad aunque más controlado por el conjunto chicharrero que mantuvo la presión alta e imposibilitó la salida de juego del conjunto, el primer gol llegaría al filo de la media hora cuando Paola Hernández no falló ante la cancerbera nervionense y estrenó el electrónico del estadio tinerfeño.

La centrocampista aprovechó un rechace en el área provocado por un mal despeje de Sullastres. No dudó y definió con un potente disparo que superó a la ex del Deportivo Abanca y abrió la lata con el 1-0 en el minuto 27 de juego.

El Costa Adeje estaba un paso por delante y tanto fue un golpe duro para el Sevilla, que lejos de reaccionar, se vio aún más atrapado en sus propias dudas. La salida de balón comenzó a ser un problema estructural. Los errores se sucedían, no tanto por la presión asfixiante del rival, sino por la falta de claridad en la toma de decisiones. Pase horizontal comprometido, control impreciso, envío en largo sin destinataria clara… pequeños detalles que, acumulados, terminan por erosionar cualquier plan de partido.

Y cuando parecía que el descanso podía llegar como un pequeño respiro, como una oportunidad para recomponer ideas y ajustar piezas, el fútbol volvió a ser implacable. Minuto 44. Balón largo sin excesiva complicación. Alice Marques, última defensora, mide mal el bote. Un error técnico, sí, pero también de concentración, de lectura, de contexto. El balón la supera, y de repente, el espacio se abre como un océano. Carlota Suárez lo ve antes que nadie. Arranca. Corre. Se perfila. Y en ese tipo de situaciones, donde el tiempo parece detenerse, donde todo depende de la sangre fría, define con una tranquilidad que habla de confianza, de convicción. El 20 sube al marcador en el filo del descanso, y con él, una sensación de golpe casi definitivo.

El 2-0 fue fruto de una acción que resumió a la perfección el momento anímico del partido y la claridad con la que el Costa Adeje Tenerife Egatesa estaba interpretando cada situación. Corría el minuto 45 cuando, en una jugada que no parecía especialmente peligrosa en su origen, el balón quedó dividido en una zona comprometida para la zaga del Sevilla FC Femenino. Alice Marques, como última defensora, dudó en la lectura del bote, un detalle mínimo que en el fútbol de élite se paga caro. Esa indecisión fue suficiente para que Carlota Suárez activara el instinto competitivo, atacando el espacio libre con una arrancada limpia, potente, sin mirar atrás.

De repente, el escenario se abrió por completo: metros por delante, ventaja ganada y la portería como único objetivo. En ese tipo de acciones, donde el tiempo parece comprimirse y cada decisión pesa, Carlota mantuvo la calma. Condujo con determinación, perfiló el cuerpo al encarar a Sullastres y, lejos de precipitarse, eligió la solución más eficaz. Su definición fue precisa, elegante en la ejecución, superando a la guardameta sevillista con un disparo que reflejaba confianza absoluta. El balón terminó en el fondo de la red y, con él, llegó un golpe casi definitivo justo antes del descanso.

Fue un gol que no solo ampliaba la ventaja, sino que castigaba un error no forzado y evidenciaba la diferencia en ese tramo final: un equipo decidido, incisivo y certero frente a otro que acumulaba dudas y concedía demasiado en momentos críticos. El 20 en el minuto 44 fue más que un simple tanto, fue la confirmación de que el partido se estaba rompiendo en favor del conjunto tinerfeño.

Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta a favor de las guerreras, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante.

Tras el descanso, el guion no cambió en exceso, aunque sí hubo matices. El Sevilla intentó dar un paso al frente, introducir algo más de energía, algo más de intención. Xenia Barrios, en su primera titularidad, dejó un disparo que se marchó alto, una de esas acciones que, sin ser clara, al menos sirve para decir “seguimos aquí”. Pero fue un gesto aislado. El ritmo del partido, lejos de acelerarse, entró en una fase más controlada por el Costa Adeje, que entendió perfectamente qué tipo de encuentro le convenía.

Los cambios comenzaron a aparecer en ambos equipos, buscando agitar el árbol, introducir piernas frescas, alterar inercias. Pero el partido ya tenía dueño emocional. Y cuando un equipo domina ese plano, todo lo demás se ordena alrededor.

El 3-0 llegó como consecuencia natural de ese dominio, como la culminación de un partido bien interpretado. Una jugada que nace desde la recuperación en campo rival, con presión coordinada, con varias futbolistas implicadas en el robo. El balón circula con rapidez, de dentro hacia fuera, encontrando a una Claud Blanco que encara, que levanta la cabeza y pone un centro medido al área. Allí, entre centrales, Aleksandra gana la posición, se eleva y conecta un remate que, sin ser espectacular en lo estético, sí es definitivo en lo práctico. El balón supera a Sullastres y besa la red. 3-0 para dejar el compromiso bien atado.

Ese tercer gol no fue solo un tanto más. Fue la confirmación de una superioridad sostenida, de un plan ejecutado con precisión, de un equipo que supo cuándo golpear y cómo hacerlo. Fue también el reflejo de un Sevilla que, pese a los intentos, nunca encontró la manera de volver al partido.

El tramo final fue casi un ejercicio de gestión. El Costa Adeje controlando tiempos, evitando riesgos innecesarios, asegurando posesiones largas. El Sevilla, intentando no encajar más, buscando al menos cerrar el partido con dignidad competitiva. Pero el marcador ya no se movería.

El pitido final dejó una fotografía clara: victoria contundente del conjunto canario, tres puntos de enorme valor y una sensación de equipo sólido, fiable, en crecimiento. Porque más allá del resultado, lo que transmite este Costa Adeje Tenerife Egatesa es una identidad clara, una idea de juego reconocible y una competitividad que le permite mirar hacia arriba en la tabla de la Liga F Moeve.

Con este triunfo, el conjunto tinerfeño da un paso importante en la clasificación, consolidándose en la zona media-alta, acercándose a los puestos que dan acceso a objetivos mayores y, sobre todo, enviando un mensaje al resto de la competición: en el Rodríguez López, competir no es suficiente, hay que hacerlo casi perfecto para rascar algo positivo. La fortaleza como local se convierte en un activo clave, en un pilar sobre el que construir aspiraciones.

Para el Sevilla, en cambio, la derrota supone un nuevo golpe en una dinámica que empieza a preocupar. El equipo no logra cortar la racha negativa, y más allá de los resultados, lo que inquieta es la falta de claridad en ciertos momentos del juego, la dificultad para sostener planes de partido y la fragilidad en acciones puntuales que terminan siendo decisivas. El calendario no da tregua, y el próximo compromiso, en el Estadio Jesús Navas ante el Real Madrid, se presenta como un desafío mayúsculo, pero también como una oportunidad para reaccionar, para reivindicarse, para demostrar que este equipo tiene más de lo que ha mostrado en este encuentro.

Porque el fútbol, como la vida, siempre ofrece una nueva página. Pero hoy, en Tenerife, la historia fue escrita con tinta blanquiazul. Y en ese relato, el Costa Adeje firmó una de esas victorias que no solo suman puntos, sino que construyen identidad, refuerzan convicciones y alimentan sueños. Un 3-0 que va más allá del marcador. Un 3-0 que habla de fútbol, de carácter y de ambición. Una goleada azul y blanca que, en definitiva, deja huella.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

Club Deportivo Tenerife: Noelia Ramos; Aleksandra (Aithiara, 79′), Elba, Fatou Dembelé, Patri Gavira (Cinta Rodríguez, 79′), Clau Blanco; Natalia Ramos, Violeta Quiles (Sandra Castelló, 62′), Paola Hernández (Bárbara, 46′); Ouzraoui y Carlota (Iratxe, 70′).

Sevilla FC: Sullastres; Débora García, Alice Marques, Isa Álvarez, Esther Martín-Pozuelo (Julia Torres, 68′); Alicia (Iris Arnaiz, 73′), Gemma, Milla Cortés (Chantal Hagel, 73′); Fatou Kanteh, Barrios (Alba Cerrato, 68′) y Andrea Álvarez (Wifi, 68′).

ÁRBITRA: Melissa López Osorio (comité extremeño). Amonestó a las locales Paola Hernández y Elba Verges a la visitante Andrea Álvarez.

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigesimosexta jornada de la Liga F Moeve celebrado en el Estadio Heliodoro Rodríguez López en una superficie de hierba natural.

Goles |

1-0 Paola Hernández 21’ ⚽️
2-0 Carlota Suárez 44’ ⚽️
3-0 Natalia Ramos Álvarez 47’ ⚽️

Vídeo |

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