(Fuente: Liga F Moeve)

⬛️ Silencio en Badalona, rugido en Bilbao: cuando el partido pedía pausa apareció el carácter, cuando el guion se atascaba emergió el oficio y el Athletic, sin estridencias pero con una convicción inquebrantable, supo sufrir, esperar y golpear en el momento justo para firmar un 0-1 que no hace ruido pero deja huella, una de esas victorias que no se explican desde la brillantez sino desde el alma, desde la resistencia en los tramos incómodos y desde la certeza de quien sabe que también en el barro se construyen los triunfos que terminan marcando el camino.

(Fuente: Liga F Moeve)

La previa |

LigaFMoeve | #BadalonaWomenAthletic

El reloj se detendrá en el mediodía del sábado 1 de mayo de 2026 cuando el balón eche a rodar en un duelo que, más allá de abrir la vigésima tercera jornada de la Liga F Moeve, representa dos realidades enfrentadas, dos urgencias distintas y una misma necesidad de competir al límite: el FC Badalona Women recibe al Athletic Club en un choque que se podrá seguir a través de DAZN y 3Cat, y que promete ser mucho más que un simple partido de liga. Es, en esencia, un pulso entre la estabilidad y la desesperación, entre la tranquilidad relativa de la zona media y el vértigo de un tramo final de liga que aprieta sin piedad.

El conjunto catalán llega a la cita con la confianza algo dañada tras una actuación destacada pese a la derrota en su último compromiso, un 2-4 en casa frente al Atlético de Madrid que no solo evitó que su casillero rebasara los 32 puntos, sino que también envió un mensaje claro al resto de la competición: este equipo ha encontrado una identidad competitiva que le permite dominar escenarios complejos. En ese partido, el Badalona mostró una versión contundente, vertical y eficaz, capaz de castigar cada error rival y de sostener el ritmo durante los noventa minutos. Sin embargo, ese tropiezo no oculta las dificultades estructurales que ha tenido que gestionar el equipo en las últimas semanas.

Enfrente estará un Athletic Club que no entiende de contextos cómodos ni de medias tintas, un equipo que ha construido su identidad sobre la intensidad, la presión alta y una competitividad feroz en cada duelo individual. Las bilbaínas llegan con la obligación implícita de pelear por los puestos nobles, con un estilo reconocible que combina despliegue físico, juego directo cuando el partido lo exige y una capacidad constante para someter al rival en campo contrario. Cada visita del Athletic es un examen de carácter para cualquier equipo de la liga, porque implica sostener duelos, resistir oleadas y saber interpretar los momentos del partido con precisión quirúrgica.

El recuerdo de la primera vuelta añade una capa más de tensión a este enfrentamiento. Aquel 0-1 favorable al Badalona, decidido por un solitario tanto de Lice Chamorro en la recta final, fue un golpe silencioso pero contundente, un partido cerrado que se resolvió por detalles, por insistencia, por saber esperar el momento justo. Ese precedente no solo alimenta la confianza del conjunto catalán, sino que también actúa como detonante competitivo para un Athletic que no suele olvidar y que entiende cada revancha como una oportunidad para reafirmar su jerarquía.

Y es precisamente ahí, en ese instante en el que el árbitro señala el inicio, donde todos los discursos se diluyen y emerge la verdad del fútbol. El Badalona jugará con la serenidad de quien sabe que ha hecho los deberes, pero también con la ambición de seguir escalando, de convertir una buena temporada en una campaña memorable. El Athletic, en cambio, lo hará con el peso de su historia, con la exigencia de competir cada balón como si fuera el último y con la determinación de imponer su ritmo desde el primer minuto. Será un duelo de estilos, de ritmos, de estados emocionales que chocan en un mismo escenario, donde cada detalle puede inclinar la balanza.

(Fuente: Liga F Moeve)

Porque en jornadas como esta, cuando la liga entra en su tramo decisivo, los partidos dejan de ser simples enfrentamientos para convertirse en relatos cargados de significado. Cada pase, cada despeje, cada parada y cada gol tendrán un peso específico en la narrativa de la temporada. Y en ese mediodía que promete intensidad, orgullo y fútbol sin concesiones, el FC Badalona Women y el Athletic Club no solo abrirán una jornada más: abrirán un capítulo donde se cruzan la ambición, la identidad y la esencia más pura del fútbol.

🔜 NEXT GAME

🏆 Liga F Moeve

🔥 ONA 🆚 Athletic Club 🔥

✨ Temporada 2025-2026 ✨

♥️ #LigaFMoeve

🩵 Partidazo

🙌🏻 Matchday 27 | Día de partido

🤍🖤 – ❤️🤍

📅 Sábado , 1 de mayo de 2026

⏰ 12:00 horario peninsular

📺 DAZN 1 Dial 71 de Movistar Plus)

🏟️ Estadi Municipal de Palomós, Costa Brava

(Fuente: “El Partido de Manu”)

Los onces |

🧤 CARLA ABDÓN en portería

📌 CRISTINA CUBEDO-ANA GONZÁLEZ-SONIA MAJARÍN centrales con ITZI PINILLO e IRINA URIBE de carrileras

📌 LORENA NAVARRO-PAULA SÁNCHEZ-BANINI en la medular

📌 ELENA JULVE-LICE CHAMORRO en ataque

🧤 CARLA ABDÓN en portería

📌 CRISTINA CUBEDO-ANA GONZÁLEZ-SONIA MAJARÍN centrales con ITZI PINILLO e IRINA URIBE de carrileras

📌 LORENA NAVARRO-PAULA SÁNCHEZ-BANINI en la medular

📌 ELENA JULVE-LICE CHAMORRO en ataque

Silencio denso en Badalona, de esos que no son ausencia de ruido sino acumulación de expectativa, como si el aire pesara un poco más de lo habitual, como si cada mirada en la grada intuyera que el partido iba a decidirse en ese terreno incómodo donde no siempre gana quien más brilla, sino quien mejor resiste, y ahí, en ese escenario de fricción constante, apareció un Athletic Club con una idea muy clara desde el primer segundo: gobernar el partido desde la insistencia, desde la ocupación inteligente de los espacios, desde ese fútbol que no siempre deslumbra pero que desgasta, que empuja, que obliga al rival a vivir demasiado tiempo cerca de su propia área. Las leonas salieron con un plan nítido, abriendo el campo, cargando las bandas con paciencia casi obstinada, moviendo el balón de un lado a otro como quien busca una cerradura concreta entre muchas posibles, sabiendo que el FC Badalona iba a protegerse en bloque bajo, compacto, solidario, con las líneas juntas y la prioridad absoluta de sobrevivir al primer arreón.

Y durante muchos minutos lo consiguió el conjunto local, resistiendo con orden, multiplicándose en ayudas, achicando espacios, defendiendo cada centro lateral como si fuera el último, sosteniéndose en ese equilibrio frágil que tienen los equipos que saben que no pueden conceder demasiado porque cualquier mínima grieta puede convertirse en una herida irreversible. Pero el Athletic no se desesperó, no se salió del guion, no confundió velocidad con precipitación, siguió insistiendo, martilleando por fuera, acumulando llegadas, avisos, pequeñas sacudidas que iban desgastando la resistencia del Badalona, como una marea que no golpea de una sola vez pero que termina por erosionarlo todo.

Y entonces, en el minuto 35, llegó ese instante que separa la intención del hecho, el dominio del resultado, la insistencia del premio. La jugada nace, cómo no, desde una banda, desde esa amplitud que el Athletic había convertido en su principal argumento ofensivo. El balón circula con sentido, con paciencia, hasta encontrar el momento justo para ser filtrado hacia el área, no como un simple centro, sino como un envío de Maitane Vilariño que fue cargado de intención , tenso, medido, atacando ese espacio intermedio donde las defensas dudan y las delanteras deciden. Y ahí apareció Ane Azkona, interpretando la jugada antes que nadie, leyendo el movimiento de la zaga, atacando el espacio con determinación, perfilando su cuerpo con la precisión de quien ha repetido ese gesto mil veces, y cuando el balón cayó en su zona de influencia, no dudó: control orientado casi imperceptible, ajuste mínimo para ganar ventaja y definición certera, limpia, con ese toque que mezcla sangre fría y convicción, superando a la guardameta rival y enviando el balón al fondo de la red como quien firma algo inevitable, un 01 que abrió la lata y ponía en ventaja a las leonas después de un gol de Elexpuru que Cristina Cubedo había salvado bajo la línea de gol, según dictaminó el FVS.

No fue un gol cualquiera, fue el resultado de una idea sostenida en el tiempo, fue la recompensa a la paciencia, fue un golpe seco que dejó en silencio al estadio y que, sobre todo, cayó como un peso emocional enorme sobre un Badalona que hasta ese momento había hecho un ejercicio defensivo casi perfecto.

Porque el gol no solo modificó el marcador, modificó el estado mental del partido. El Athletic encontró aún más calma, más control, más capacidad para decidir cuándo acelerar y cuándo pausar, mientras el Badalona empezó a sentir que todo el esfuerzo anterior no había sido suficiente, que ahora tenía que hacer algo más, algo distinto, algo que no estaba en su plan inicial. Y así se llegó al descanso, con la sensación de que el partido había cambiado de fase, de que ya no se trataba de resistir, sino de reaccionar.

Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor de las vizcaínas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Palamós.

La segunda mitad fue, en ese sentido, un ejercicio de voluntad del conjunto local, que adelantó líneas, que asumió riesgos, que decidió dar un paso al frente empujado por la necesidad y por su gente, tratando de transformar el orden en ambición, la resistencia en ataque. Pero ahí emergió otra cara del Athletic, una versión menos expansiva pero igual de competitiva, un equipo que entiende perfectamente los tiempos del juego, que sabe cuándo juntar líneas, cuándo ensuciar el ritmo, cuándo convertir cada segundo en un aliado. Las leonas comenzaron a defender más cerca de su área, sí, pero sin perder el control emocional del partido, sin caer en el caos, manteniendo siempre una estructura que les permitiera responder a cada intento del Badalona.

A la media hora de juego, Maite Valero y Jone Amezaga entraron por el equipo visitante para dar refresco en el centro del campo y en el ataque. Precisamente, la delantera fue protagonista en una acción en la que Ane Elexpuru disparó al palo. El rechace le cayó a la ariete de Bizkaia, que pidió un penalti que la colegiada no concedió. Sara Ortega también se animó con un envío al área que no encontró a ninguna compañera en el segundo palo

El partido, lejos de resolverse, se fue cargando de tensión, de pequeños duelos, de segundas jugadas, de decisiones arbitrales que empezaban a tener un peso específico mayor, y en ese contexto llegó una de las acciones que pudo cambiarlo todo. Minuto 70, balón en el área, contacto sobre J. A. Martínez y un murmullo que crece hasta convertirse en clamor. El VAR entra en escena, el tiempo se detiene, las miradas se clavan en el colegiado, en la pantalla, en cualquier gesto que pueda anticipar la decisión. Son segundos largos, incómodos, de esos que parecen alargar el partido más allá del reloj, y finalmente llega el veredicto: no hay penalti. Decisión firme, pero no exenta de polémica, que enciende a la grada local y libera momentáneamente al Athletic, que entiende que acaba de superar uno de los momentos más delicados del encuentro.

A partir de ahí, el partido se convierte en un pulso constante entre el empuje del Badalona y la resistencia del Athletic Club . Los cambios reflejan esa batalla táctica y emocional: la entrada de L. Kullashi en el 79’ es una declaración de intenciones clara, un todo o nada ofensivo por parte del conjunto local, mientras que S. J. Pedersen entra para aportar equilibrio, para dar piernas frescas y cabeza fría a un centro del campo que necesita sostener al equipo en el tramo más exigente. Cada sustitución es un ajuste fino, una pieza que se mueve en un tablero donde cualquier error puede ser definitivo.

Y entonces llegan los últimos minutos, ese territorio donde el fútbol se vuelve más visceral, más directo, más crudo. El Badalona empuja con todo lo que tiene, cuelga balones, pisa área, busca segundas jugadas, intenta convertir la urgencia en oportunidad, mientras el Athletic se repliega, se ordena, se protege, defendiendo cada acción como si fuera la última. Las tarjetas, como la amarilla a S. Ortega en el 78’, no son más que el reflejo de esa intensidad defensiva, de esa necesidad de frenar, de cortar, de no conceder ni un metro sin pelea. Cada despeje es celebrado, cada falta es gestionada, cada segundo es administrado con precisión casi quirúrgica.

Y en medio de ese asedio final, el Athletic demuestra algo que va más allá del juego: carácter competitivo. No pierde la cabeza, no se desordena, no se deja arrastrar por el caos, mantiene la concentración, la estructura, la fe en que el trabajo realizado es suficiente para sostener la ventaja. El Badalona lo intenta hasta el último instante, empujado por el orgullo, por la sensación de que el empate aún es posible, pero se encuentra una y otra vez con un muro rojiblanco que no cede, que no concede, que no se rompe.

Hasta que llega el pitido final. Y entonces sí, el silencio vuelve a Badalona, pero ya no es el mismo del inicio, es un silencio de resignación, de oportunidad perdida, mientras en el lado visitante se desata una celebración contenida pero significativa, la de quien sabe que ha ganado algo más que un partido. Porque este 0-1 no es solo un resultado corto, es una declaración de intenciones, es la confirmación de que el Athletic Club es un equipo capaz de dominar y de resistir, de proponer y de sufrir, de adaptarse a distintos contextos sin perder su esencia.

En clave clasificatoria, estos tres puntos impulsan al Athletic Club en la zona alta de la tabla, consolidándolo en la pelea por los puestos europeos y reforzando su candidatura a ser uno de los equipos protagonistas de la temporada, mientras que el FC Badalona, pese a su esfuerzo notable y a su capacidad para competir durante muchos tramos del encuentro, se queda anclado en la zona media-baja, con la sensación amarga de haber rozado el premio sin llegar a tocarlo, sabiendo que en partidos como este la diferencia no está en el volumen de resistencia, sino en la precisión de un instante, en ese momento concreto en el que Ane Azkona decidió que el balón tenía destino de red y que, a partir de ahí, todo lo demás sería resistir y creer.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

Badalona:
C. Abdón (26); C. Cubedo (23), Ana G. (20), S. Majarín (4) (Kullashi, 79’), Itzi (16); Irina (7) (June, 74’), Lorena (19) (Jankovska, 46’), Paula (17) (Rojo, 87’); E. Julve (11), Banini (10), L. Chamorro (18).

Athletic Club:
Adriana Nanclares (13); Ane Elexpuru (20), Naia Landaluze (3), Eider (23), Nerea Nevado (17) (Nerea B., 85’); Irene Oguiza (6) (Maite Valero, 59’), Sara Ortega (18) (J. Amezaga, 59’), Elene Gurtubay (33) (L. Baños, 90’); Maitane Vilariño (19) (Pinedo, 85’), Daniela Agote (22), Ane Azkona (11) (Ane Campos, 85’).

Suplentes no utilizados: Ziara Vega (26), Bibiane (4), Patricia Zugasti (10).

Entrenador: Javier Lerga

Cambios:
FC Badalona:
Jankovska por Lorena (46’)
June por Irina (74’)
Kullashi por Majarín (79’)
Rojo por Paula (87’)

Athletic Club:
Maite Valero por Oguiza (59’)
J. Amezaga por Sara Ortega (59’)
Pinedo por Vilariño (85’)
Nerea B. por Nerea Nevado (85’)
Ane Campos por Azkona (85’)
L. Baños por Gurtubay (90’)

Goles |

0-1 Ane Azkona 35’ ⚽️

Vídeo |

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Comments (

0

)