(Fuente: Liga F Moeve)

⬛️ El cuadro txuri-urdin se impuso por 1-2 a la Real Sociedad en Riazor para lograr la clasificación a la próxima edición de la Champions. Bárbara Latorre, que marcó a los cuarenta y un segundos, abrió la lata, pero Paula Fernández, que fue la MVP del encuentro, y Cecilia Marcos completaron la remontada.

En el alma húmeda del Estadio Abanca Riazor, donde el eco del mar se mezcla con el latido de una grada que nunca deja de creer, se escribió una de esas historias que solo el fútbol sabe narrar con tanta crudeza y belleza al mismo tiempo. Un partido que empezó como un fogonazo irrepetible y terminó como una obra de resistencia, de fe y de conquista. Porque lo que allí sucedió no fue únicamente un 1-2; fue el regreso de la Real Sociedad de Fútbol Femenino al lugar donde pertenece, fue la certificación de una temporada extraordinaria en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, fue la constatación de que hay equipos que, cuando el destino les llama, saben responder.

Y todo comenzó antes de que el partido siquiera respirara. Apenas 40 segundos. Ni tiempo para acomodarse, ni para ajustar la mirada, ni para entender el contexto. El balón llegó a los pies de Bárbara Latorre, y el estadio, aún en tránsito, fue testigo de un instante de pura inspiración. Control orientado, mirada breve, golpeo seco. El balón salió disparado con violencia controlada, describiendo una parábola perfecta hasta colarse por la escuadra de Julia Arrula. Imparable. Indefendible. Inapelable. El 10 fue un grito adelantado, un latigazo que sacudió a la Real Sociedad y encendió a un Dépor que, sin presión clasificatoria, con la tranquilidad de saberse salvado y asentado en la duodécima posición, jugaba con la libertad de quien solo quiere competir y disfrutar.

Ese inicio no fue una anécdota, fue un estado de ánimo. El equipo de Fran Alonso se lanzó a por el partido con una determinación feroz. La presión alta ahogaba la salida de balón donostiarra, los duelos se jugaban con intensidad máxima y cada recuperación se transformaba en una amenaza inmediata. Olaya estuvo a punto de aprovechar un error de Arrula en la salida, en una acción que reflejaba el desconcierto visitante. Poco después, Espe Pizarro volvió a encender la alarma con un disparo que obligó a la defensa realista a intervenir. El Dépor dominaba, proponía, insistía. La Real, mientras tanto, trataba de recomponerse desde la posesión, desde la pausa de Cahynová, desde la inteligencia de Nerea Eizagirre, pero le faltaba profundidad, le faltaba colmillo, le faltaba claridad en los últimos metros.

Y sin embargo, el fútbol nunca se juega en una sola dimensión. Mientras el Dépor acumulaba méritos, había un hilo invisible que sostenía la calma en el banquillo visitante: el contexto clasificatorio. El Atlético de Madrid Femenino no conseguía abrir el marcador ante la Sociedad Deportiva Eibar Femenino durante buena parte del primer tiempo, y eso mantenía viva la posibilidad. La derrota parcial no era definitiva. Había margen. Había tiempo. Había partido.

El descanso llegó como una frontera emocional. Y tras él, emergió una Real Sociedad distinta, reconocible, competitiva, decidida. Apenas dos minutos después de la reanudación, llegó el primer golpe de autoridad. Emma Ramírez avanzó por banda con determinación, levantó la cabeza y dibujó un pase atrás perfecto. Paula Fernández apareció desde segunda línea con precisión quirúrgica y conectó un remate que devolvía el equilibrio. El 11 no fue solo un empate: fue un punto de inflexión, una sacudida mental que reordenó el partido y devolvió a la Real a su esencia.

A partir de ese instante, el encuentro se convirtió en un duelo abierto, vibrante, cargado de tensión. Cecilia Marcos rozó la remontada con un cabezazo que se marchó fuera por centímetros, mientras Nerea Eizagirre empezaba a encontrar espacios y a liderar las transiciones ofensivas. El Dépor, lejos de venirse abajo, respondió con orgullo. Espe Pizarro, en una acción de potencia y precisión, estrelló un disparo en el larguero que hizo temblar Riazor. El partido estaba vivo, eléctrico, imprevisible.

Pero hay momentos en los que el fútbol elige a sus protagonistas. Minuto 71. Emma Ramírez, omnipresente, volvió a proyectarse por banda. Su centro al segundo palo fue medido, tenso, con intención. Y allí apareció Cecilia Marcos, completamente sola, para empujar el balón al fondo de la red. El 12 fue la culminación de la remontada, pero también fue mucho más: fue el primer paso hacia Europa, el golpe definitivo a un partido que ya tenía aroma de historia.

Los minutos finales fueron un ejercicio de resistencia, de tensión acumulada, de emociones al límite. El Dépor lo intentó con todo, empujado por su gente, por el orgullo, por el deseo de no irse de vacío. La Real, consciente de lo que había en juego, defendió cada balón como si fuera el último. Y en el descuento, cuando el empate parecía asomar, llegó la acción que define temporadas: Iraia Soroa, sobre la misma línea de gol, evitó el tanto deportivista en una intervención que vale una clasificación. Fue el último acto de una defensa que entendió el significado del momento.

Porque el significado es enorme. Con esta victoria, la Real Sociedad alcanza los 60 puntos en su casillero, una cifra que le garantiza, como mínimo, la tercera posición en la tabla clasificatoria a falta de tres jornadas para el final del curso. Lo hace además en una jornada en la que el Atlético de Madrid se impuso con contundencia por 4-0 al Eibar, un resultado que no altera el destino donostiarra. Son 60 puntos que pesan, que construyen, que certifican. Son 60 puntos que devuelven a la Real Sociedad a la Liga de Campeones Femenina cuatro temporadas después.

La última vez que el conjunto txuri-urdin pisó la Copa de Europa fue en 2022, tras un subcampeonato liguero histórico por detrás del Fútbol Club Barcelona Femenino. Sin embargo, aquel sueño se detuvo en la fase previa bajo la dirección de Natalia Arroyo. Hoy, el contexto es distinto. Hoy, la Real vuelve con la certeza de haber construido un proyecto sólido, competitivo, preparado para mirar de frente a las mejores de Europa.

En el lado deportivista, queda la sensación de haber competido con dignidad, de haber estado cerca, de haber ofrecido una versión valiente. El Dépor seguirá siendo duodécimo y afrontará su antepenúltima cita visitando Lezama para medirse al Athletic Club Femenino, en un tramo final de temporada que servirá para seguir consolidando su crecimiento.

Porque este partido no fue solo un resultado. Fue una narrativa completa. Fue el contraste entre un inicio fulgurante y un desenlace de madurez competitiva. Fue la demostración de que el fútbol premia a quien sabe resistir, a quien sabe esperar, a quien sabe golpear en el momento justo. Y en esa lógica implacable, la Real Sociedad ha encontrado su recompensa: Europa, la Champions, el lugar donde las historias dejan de ser locales para convertirse en universales.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica:

Dépor Abanca: Inés Pereira; Samara (Lucía Rivas 85’), Paula Gutiérrez, Olaya, Espe Pizarro, Monteagudo (Paula Novo 73’), Ainhoa Marín (Lía 90’+3’), Raquel García, Bárbara Latorre (Marisa 73’), Lucía Martínez (Elena 85’) y Barth.
Entrenador: Fran Alonso.

Real Sociedad: Julia Arrula; Moraza, Nahia Aparicio, Paula Fernández, Lucía Rodríguez; Emma Ramírez (Claudia Florentino 72’), Cahynová, Cecilia Marcos (Intza 72’), Aiara Agirrezabala (Iraia Soroa 78’); Nerea Eizagirre (Lucía Pardo 78’) y Mirari (Claire Lavogez 72’).
Entrenador: Arturo Ruiz.

Árbitra: Elena Peláez.
Asistentes: Adriana García y Estefanía Benito.
Cuarta árbitra: Florencia Muñoz.

Tarjetas amarillas: Paula Gutiérrez (30’), Samara (53’), Monteagudo (59’), Claire Lavogez (90’+8’) y Barth (90’+9’).

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