
🟨 La FIFA ha decidido frenar su ambiciosa operación de entrada de capital privado y dejar claro que el Mundial no está en venta, pero la decisión no altera el futuro audiovisual de la Copa del Mundo femenina de Brasil 2027. La competición mantiene intactos sus acuerdos de retransmisión en España y tendrá en RTVE su gran ventana en abierto, en un momento especialmente positivo para la radiotelevisión pública, que llega a esta cita después de cerrar un mes histórico para Teledeporte, con un crecimiento cercano al 55% interanual y once meses consecutivos de evolución positiva. Un escenario que refuerza la expectación ante un Mundial que promete volver a marcar un antes y un después para el fútbol femenino.

La FIFA ha decidido poner punto final a la propuesta que pretendía abrir una nueva etapa en el modelo económico de sus competiciones mediante la entrada de capital privado, una iniciativa que durante las últimas semanas había generado un importante debate alrededor del futuro financiero del organismo rector del fútbol mundial.
La operación, que contemplaba la participación de grandes inversores y que había sido vinculada a una estructura financiera liderada por Thrive Eternal con la colaboración de J.P. Morgan, finalmente no seguirá adelante después de que la FIFA haya rechazado la posibilidad de poner en marcha un proyecto que, en ningún caso, quería presentar como una venta de sus principales competiciones.
El organismo internacional ha insistido en que el Mundial no estaba en venta y que cualquier modificación de semejante dimensión únicamente podría llevarse a cabo si contaba con el respaldo de la mayoría de sus 211 asociaciones miembro.
La propuesta había nacido con el objetivo de encontrar nuevas vías para incrementar los recursos económicos destinados al desarrollo del fútbol mundial y, al mismo tiempo, aumentar de manera considerable las cantidades que las federaciones nacionales reciben a través de los programas de desarrollo de la FIFA. La organización defendía que el proyecto no suponía perder el control de sus competiciones ni entregar la propiedad de acontecimientos como la Copa del Mundo, sino establecer una estructura de financiación que permitiera generar nuevos ingresos y distribuirlos posteriormente entre las diferentes asociaciones nacionales. Sin embargo, la dimensión económica de la operación, la participación de capital privado y las dudas que podía generar la posibilidad de que determinados inversores adquirieran una posición relevante dentro de la estructura comercial de la FIFA terminaron provocando un escenario en el que el proyecto no encontró el respaldo necesario para convertirse en realidad.
Uno de los pilares fundamentales de aquella propuesta era precisamente el fortalecimiento del programa FIFA Forward, uno de los principales mecanismos utilizados por la FIFA para redistribuir parte de sus recursos entre las federaciones de todo el mundo. El programa, que durante el ciclo 2023-2026 contempla una asignación de ocho millones de dólares por federación, estaba llamado a experimentar un crecimiento extraordinario a partir de 2027. La planificación presentada contemplaba elevar esa cantidad hasta los 20 millones de dólares por asociación durante el ciclo 2027-2030, lo que habría supuesto un incremento muy significativo de los recursos disponibles para que las federaciones pudieran invertir en infraestructuras, formación, fútbol base, competiciones nacionales, selecciones y diferentes proyectos destinados al crecimiento del deporte.
A ese incremento se sumaba además la creación de una nueva vía de financiación denominada FIFA Fast Forward, conocida por sus siglas FFFP, mediante la cual cada una de las 211 asociaciones miembro habría tenido acceso a otros 20 millones de dólares durante el ciclo comprendido entre 2027 y 2030. La combinación de ambos programas habría permitido aumentar de manera notable la capacidad económica de las federaciones, especialmente en aquellos países en los que las estructuras futbolísticas todavía se encuentran en una fase de crecimiento y necesitan inversiones importantes para poder desarrollar instalaciones, competiciones y programas de formación. La planificación no terminaba ahí, ya que para el ciclo 2031-2034 estaba prevista una nueva subida de la partida correspondiente a FIFA Forward hasta los 22 millones de dólares, mientras que entre 2035 y 2038 esa cantidad habría alcanzado los 24 millones.
El planteamiento económico dibujaba, por tanto, un escenario en el que una federación podía llegar a disponer de hasta 86 millones de dólares acumulados entre los diferentes mecanismos de financiación durante un periodo de doce años. Una cantidad de semejante magnitud habría supuesto una transformación importante para muchas asociaciones nacionales, especialmente para aquellas que no cuentan con los mismos recursos económicos, infraestructuras o capacidad comercial que las grandes potencias del fútbol. El objetivo declarado era que una parte de los nuevos ingresos generados por el ecosistema FIFA pudiera regresar al fútbol mundial a través de sus federaciones, reforzando así una estructura de redistribución que permitiera reducir las diferencias existentes entre los distintos territorios.
Para hacer posible esa nueva estructura financiera, Thrive Eternal aparecía como uno de los actores principales dentro del grupo de inversores propuesto. Se trata de una sociedad de cartera de capital permanente entre cuyos fundadores figura un cuñado de la hija del presidente estadounidense Donald Trump, circunstancia que también había contribuido a aumentar la atención mediática alrededor de una operación que ya de por sí resultaba especialmente relevante por su dimensión económica y por la naturaleza de los activos y derechos vinculados a la FIFA. En el proceso también estaba prevista la colaboración de J.P. Morgan, una de las entidades financieras más importantes del mundo, lo que daba una idea de la dimensión que pretendía alcanzar el proyecto.
Sin embargo, la FIFA ha decidido finalmente abandonar esta iniciativa y cerrar la puerta a un modelo que habría supuesto un cambio significativo en la manera de abordar la financiación de sus competiciones. El organismo ha querido transmitir un mensaje especialmente claro: el Mundial no estaba en venta. La intención era diferenciar entre la búsqueda de capital y la pérdida de control sobre las competiciones, dejando claro que una cosa no implicaba necesariamente la otra. Además, la FIFA sostuvo que una operación de semejante naturaleza solamente podría implantarse si recibía el respaldo de una mayoría de las 211 asociaciones nacionales que forman parte de la organización, una condición que elevaba considerablemente el nivel de consenso necesario para llevar adelante la propuesta.
La decisión pone fin, al menos por ahora, a una de las operaciones económicas más ambiciosas que se habían planteado alrededor del fútbol internacional, pero también permite separar claramente dos cuestiones que durante los últimos días podían llegar a confundirse: el futuro modelo de financiación de la FIFA y los derechos audiovisuales de sus grandes competiciones. Y esa distinción resulta especialmente importante para el fútbol femenino, porque la decisión de abandonar la operación financiera no afecta a la retransmisión del Mundial femenino de Brasil 2027 en España.
La Copa del Mundo femenina mantiene su propio calendario, sus acuerdos comerciales y sus contratos audiovisuales, independientes de la operación de inversión que la FIFA finalmente ha decidido descartar. Por ello, el abandono del proyecto financiero no significa que los derechos televisivos del torneo estén en peligro, ni implica que las cadenas que hayan adquirido los derechos tengan que renegociar sus acuerdos como consecuencia de esta decisión. El Mundial femenino continúa su camino hacia Brasil con normalidad y con un escenario audiovisual definido para los aficionados españoles.
En España, además, la situación resulta especialmente positiva porque RTVE será la encargada de ofrecer el Mundial femenino de 2027 en abierto, permitiendo que el gran acontecimiento internacional del fútbol femenino pueda llegar a una audiencia masiva sin necesidad de disponer de una plataforma de pago específica. La radiotelevisión pública española se convertirá así en una de las grandes ventanas para seguir una competición que está llamada a continuar el crecimiento experimentado por el fútbol femenino durante los últimos años y que tendrá en Brasil un nuevo escenario para demostrar hasta dónde ha llegado la disciplina.
La capacidad de RTVE para convertir los grandes acontecimientos deportivos en auténticos fenómenos televisivos también encuentra respaldo en los últimos datos registrados por Teledeporte. El canal deportivo de la corporación pública cerró el mes de julio de 2026 con un 1,6% de cuota de pantalla, igualando el dato registrado en julio de 2015 y alcanzando su mejor registro en un mes de julio desde 2013, además de firmar su mejor dato mensual desde agosto de 2024. El resultado supone una mejora de cinco décimas respecto al mes de junio y de seis décimas en comparación con julio de 2025, lo que representa un crecimiento cercano al 55% en un año y permite a Teledeporte completar una racha de once meses consecutivos de crecimiento.
El Mundial de fútbol y el Tour de Francia fueron los grandes acontecimientos que impulsaron este comportamiento, pero detrás de las cifras existe también una estrategia de programación destinada a convertir cada gran competición en un producto televisivo completo. La cobertura del Mundial permitió a Teledeporte vertebrar su parrilla alrededor de diferentes espacios deportivos, con ‘Estadio 2’, presentado por Marc Martín, ‘Gran Estadio Mundial’, conducido por Alex Argüelles, y ‘Estudio Estadio Mundial’, liderado por Felipe del Campo, como algunos de los principales referentes de la programación. ‘Estadio 2’ alcanzó una media del 1,5% de cuota y 97.000 espectadores en sus 46 emisiones especiales, mientras que ‘Gran Estadio Mundial’ llegó hasta un 3,2% de cuota y 276.000 espectadores en una de sus emisiones, con una media del 1,7% y 126.000 seguidores.
Especialmente significativo fue el rendimiento de ‘Estudio Estadio Mundial’, que el 6 de julio consiguió el programa más visto de su historia al alcanzar un 6,9% de cuota de pantalla y reunir a 629.000 espectadores. El espacio promedió durante el mes de julio un 3% de cuota y 150.000 espectadores, demostrando la capacidad de Teledeporte para competir por audiencias importantes cuando dispone de un gran acontecimiento deportivo y desarrolla alrededor de él una programación específica y continuada.
El fútbol femenino también aportó cifras destacadas durante este periodo. La final del Europeo sub-19 femenino disputada por la selección española alcanzó los 223.000 espectadores y un 3,1% de cuota de pantalla en Teledeporte, mientras que la final masculina llegó a los 438.000 espectadores y un 6,4%. Son datos que permiten comprobar que las competiciones femeninas continúan generando interés cuando cuentan con una ventana de difusión adecuada y que existe margen para seguir ampliando su audiencia, especialmente cuando se trata de torneos internacionales en los que participa España.
El Tour de Francia fue otro de los grandes responsables del crecimiento del canal durante julio. La ronda francesa registró en Teledeporte una media del 3% de cuota y 245.000 espectadores, 58.000 más que durante el mismo periodo del año anterior. La primera etapa, celebrada en Barcelona y marcada por una contrarreloj que abrió la competición, llegó hasta los 375.000 espectadores y un 4,9% de cuota. Estos registros refuerzan la idea de que los grandes eventos deportivos siguen siendo capaces de generar importantes picos de audiencia para la televisión pública y que la estrategia de RTVE pasa por construir una oferta deportiva sólida alrededor de las grandes citas nacionales e internacionales.
Este contexto resulta especialmente interesante cuando se mira hacia Brasil 2027. RTVE llegará al Mundial femenino después de haber demostrado que dispone de los recursos humanos, técnicos y editoriales necesarios para cubrir grandes acontecimientos deportivos con una programación amplia y capaz de generar audiencia. La experiencia acumulada durante el Mundial masculino de 2026 y el crecimiento de Teledeporte pueden convertirse en un precedente importante a la hora de diseñar la cobertura de la Copa del Mundo femenina, especialmente teniendo en cuenta el creciente interés que despierta la selección española y la evolución que está experimentando el fútbol femenino en nuestro país.
La presencia de RTVE supone también una garantía especialmente relevante desde el punto de vista de la accesibilidad. En un momento en el que el mercado de los derechos deportivos se encuentra cada vez más fragmentado y en el que determinadas competiciones internacionales terminan repartidas entre diferentes plataformas, que el Mundial femenino pueda verse en abierto en España supone una oportunidad para acercar el torneo a un público mucho más amplio. El campeonato podrá entrar en millones de hogares y mantener esa capacidad de convertirse en un acontecimiento nacional, algo especialmente importante para el fútbol femenino y para una selección española que llegará a Brasil como una de las grandes candidatas a luchar por el título.
Brasil 2027 será, además, una nueva oportunidad para consolidar el crecimiento que ha experimentado el fútbol femenino español durante los últimos años. Después de los grandes éxitos internacionales conseguidos por la selección, el interés alrededor del combinado nacional ha aumentado de manera considerable y la posibilidad de seguir sus partidos en abierto permitirá que ese vínculo entre la afición y el equipo pueda mantenerse durante una nueva Copa del Mundo. Brasil será el escenario de una competición que volverá a reunir a las mejores selecciones del planeta y que, en el caso español, tendrá además el atractivo de comprobar si el conjunto nacional es capaz de mantener su posición entre las grandes potencias mundiales.
La situación permite entender mejor por qué los derechos audiovisuales y la estructura financiera de la FIFA deben analizarse como dos cuestiones diferentes. Que la organización haya decidido abandonar una operación de capital privado no significa que sus competiciones vayan a desaparecer de las televisiones, ni que los acuerdos audiovisuales alcanzados para determinados torneos queden automáticamente afectados. Los derechos de retransmisión responden a contratos específicos y a negociaciones independientes, mientras que mecanismos como FIFA Forward forman parte de la estructura económica y de desarrollo de la organización. Son piezas diferentes dentro de un mismo engranaje y no deben confundirse.
La retirada de la propuesta demuestra, eso sí, que la FIFA se encuentra ante un escenario en el que debe encontrar el equilibrio entre la necesidad de generar cada vez más recursos y la obligación de mantener el control institucional sobre las competiciones que representan el núcleo de su actividad. El fútbol mundial mueve cantidades económicas cada vez mayores y la presión por encontrar nuevas fórmulas de financiación es enorme, especialmente cuando se pretende que las 211 asociaciones miembro puedan beneficiarse de una redistribución más generosa. Pero cualquier cambio estructural necesita también un respaldo político suficiente y debe convencer a quienes tienen que aprobarlo de que los beneficios superarán a los riesgos.
El proyecto descartado buscaba precisamente eso: generar una nueva fuente de ingresos para incrementar la inversión en el desarrollo del fútbol y permitir que las federaciones recibieran cantidades muy superiores a las actuales. Sobre el papel, los números eran extraordinariamente ambiciosos, con hasta 86 millones de dólares por asociación durante doce años entre FIFA Forward y FIFA Fast Forward. En la práctica, sin embargo, la participación de inversores privados y las características de la operación abrieron un debate que terminó llevando a la FIFA a dar marcha atrás.
Mientras ese capítulo económico queda cerrado, el fútbol continúa su propio camino.
La Copa del Mundo femenina de Brasil 2027 no se detiene, las selecciones continúan preparando su participación y los aficionados españoles ya pueden mirar hacia el torneo con la tranquilidad de saber que tendrán una ventana en abierto para disfrutar de la competición. La decisión de FIFA no modifica el acuerdo audiovisual de RTVE ni pone en cuestión la presencia del Mundial femenino en la televisión española.
La noticia adquiere todavía más valor si se observa el momento que atraviesa la televisión deportiva pública. Teledeporte ha encadenado once meses consecutivos de crecimiento y ha demostrado durante julio que existe un público dispuesto a responder cuando se le ofrece deporte de primer nivel con una cobertura amplia. El reto de cara a Brasil será trasladar esa capacidad a un Mundial femenino que tendrá un enorme potencial de audiencia y que puede convertirse en uno de los grandes acontecimientos deportivos de 2027 en España.
La FIFA puede haber frenado una operación financiera de enorme dimensión, pero no ha frenado el crecimiento del fútbol femenino ni ha puesto en peligro su gran escaparate mundial. Brasil espera a las mejores futbolistas del planeta, España llegará con la ambición de seguir formando parte de la élite y RTVE tendrá la responsabilidad de convertir esa cita en un acontecimiento accesible para todos los aficionados. El escenario, además, parece especialmente favorable: una competición con cada vez más repercusión, una selección española que despierta un interés creciente y una televisión pública que acaba de demostrar con sus datos de audiencia que los grandes eventos deportivos siguen teniendo un enorme poder de convocatoria.
El Mundial femenino de Brasil 2027, por tanto, queda al margen de la batalla financiera que ha terminado con la retirada de la propuesta de inversión.
La FIFA tendrá que seguir buscando nuevas fórmulas para aumentar sus ingresos y fortalecer programas como FIFA Forward, pero los aficionados españoles pueden mirar hacia Brasil con tranquilidad. La competición mantiene su hoja de ruta y RTVE garantiza una ventana en abierto para disfrutar de ella.
La batalla económica puede haber terminado con una retirada, pero la batalla deportiva apenas comienza. Brasil espera, la selección española prepara una nueva página de su historia y millones de aficionados tendrán una cita marcada en el calendario.
La FIFA puede cambiar sus planes financieros, puede replantear sus inversiones y puede buscar nuevas fórmulas para hacer crecer sus recursos, pero hay algo que permanece intacto: el balón seguirá rodando.
Y cuando llegue Brasil 2027, el fútbol femenino tendrá una oportunidad de oro para volver a demostrar que ya no necesita pedir un espacio: se ha ganado por derecho propio un lugar protagonista en la televisión, en el deporte y en la historia.















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