
🟨 El Atlético de David González empieza a tomar forma y el Granada le arrebata la victoria en el último suspiro.

El nuevo Atlético de Madrid de David González continúa dando sus primeros pasos y ya empieza a dejar pequeñas pinceladas de lo que pretende ser. El conjunto rojiblanco empató 1-1 ante el Granada en un amistoso de pretemporada marcado por la intensidad, por la expulsión de Luany en el tramo final de la primera parte y por un desenlace que volvió a demostrar que, incluso en verano y con mucho camino todavía por recorrer, el fútbol no entiende de guiones escritos. El Atlético llegó a tener la victoria en sus manos después de adelantarse en el minuto 48 gracias a Jensen, que encontró portería con un disparo desde media distancia, pero el Granada no dejó de creer y terminó encontrando el premio a su insistencia en el minuto 90, cuando Bárbara apareció para rematar con la pierna derecha un centro de Maya y establecer el definitivo 1-1. Un empate que deja al equipo madrileño con la sensación de haber rozado el triunfo, pero también con una nueva experiencia que sumar a una pretemporada en la que cada minuto sirve para construir el Atlético que quiere David González.
La ilusión es una de las palabras que mejor define al nuevo técnico rojiblanco desde su llegada al banquillo. David González afronta su primera experiencia en la máxima categoría del fútbol femenino con la enorme responsabilidad de dirigir a uno de los grandes clubes de España, pero también con la convicción de que está ante una oportunidad extraordinaria. Su objetivo es claro: devolver al Atlético de Madrid a la pelea por los puestos que permiten volver a escuchar el himno de la Champions y construir un equipo reconocible, competitivo y capaz de recuperar protagonismo en una Liga F Moeve que cada temporada eleva un poco más su nivel. Y para ello no quiere renunciar a una idea que ya ha explicado públicamente: un Atlético dominador, agresivo, ordenado, capaz de generar ocasiones y, sobre todo, divertido para quien lo vea.
Medirse al conjunto nazarí fue una nueva estación dentro de ese proceso de construcción. Un partido de pretemporada que, como todos los encuentros de estas fechas, debe analizarse más allá del resultado, porque cada entrenamiento y cada amistoso permiten al cuerpo técnico conocer mejor a sus futbolistas, probar diferentes soluciones y comprobar cómo responde el equipo cuando las circunstancias se complican. Y precisamente eso fue lo que ocurrió sobre el césped cuando el Atlético se quedó con una jugadora menos.
El marcador permaneció intacto durante buena parte del primer tiempo, con ambos conjuntos tratando de encontrar sus espacios y de imponer sus condiciones en un partido en el que todavía pesa la carga física propia de estas primeras semanas de preparación. El Atlético buscaba seguir avanzando en la asimilación de los conceptos que quiere introducir su nuevo entrenador, mientras el Granada trataba de aprovechar sus oportunidades y crecer desde la intensidad. Sin embargo, el encuentro cambió en el minuto 37, cuando la colegiada mostró la tarjeta roja directa a Luany.
La expulsión obligó al Atlético a afrontar un escenario diferente al que probablemente había diseñado antes del inicio del encuentro. Jugar con una futbolista menos siempre supone un desafío, incluso en un amistoso de preparación, y más todavía cuando el equipo se encuentra en pleno proceso de asimilación de una nueva idea. El conjunto rojiblanco tuvo que multiplicar esfuerzos, mantener la concentración y buscar soluciones para llegar al descanso sin que el Granada aprovechara su superioridad numérica.
Y lo consiguió. El Atlético llegó al intermedio con el 0-0 y con una segunda parte por delante en la que el partido podía abrirse todavía más. Lo que quizá no esperaba el Granada era que el conjunto madrileño fuera capaz de golpear primero.
Apenas habían transcurrido tres minutos desde la reanudación cuando Jensen apareció para cambiar el guion. La futbolista rojiblanca recibió la oportunidad y no dudó. Disparo desde media distancia y balón al fondo de la portería para colocar el 0-1 en el marcador en el minuto 48. Un gol que tuvo un valor especial por el contexto en el que llegó, con el Atlético jugando en inferioridad y obligado a realizar un esfuerzo adicional para mantener el control del encuentro.
El tanto permitió al Atlético afrontar el tramo decisivo con ventaja y puso a prueba otra de las características que David González quiere recuperar en su equipo: ese carácter competitivo que, según el propio técnico, forma parte del ADN del club rojiblanco. Para el entrenador navarro, el Atlético es corazón, lucha, pasión y capacidad para competir cada balón como si fuera el último. Y partidos como el de Granada son precisamente los que permiten comprobar hasta qué punto un grupo está preparado para responder ante las dificultades.
Con el 0-1, el Granada tuvo que dar un paso al frente. El equipo nazarí sabía que tenía tiempo para encontrar el empate y que la superioridad numérica podía terminar siendo decisiva si conseguía mantener la presión sobre la portería rojiblanca. El Atlético, mientras tanto, trataba de proteger su ventaja y mantenerse unido para afrontar los últimos minutos con opciones de cerrar el encuentro.
El paso de los minutos fue acercando al Atlético a una victoria que habría tenido un significado especial por todo lo ocurrido durante el partido. No tanto por el resultado en sí mismo, porque estamos en plena pretemporada, sino por la manera de haber competido después de quedarse con diez jugadoras y por la capacidad de sostener la ventaja durante el tramo final.
Pero el fútbol siempre guarda un último giro. Cuando el encuentro parecía encaminado hacia el triunfo rojiblanco, el Granada encontró el empate en el minuto 90. Maya puso un centro al área y Bárbara apareció para rematar con la diestra y mandar el balón al fondo de la red. El 1-1 llegó prácticamente sobre la bocina y terminó castigando al Atlético después de un enorme esfuerzo, pero al mismo tiempo premió la insistencia de un Granada que no dejó de buscar su oportunidad hasta el último instante.
El empate provocó un cambio radical en las sensaciones finales. El Atlético pasó de acariciar una victoria de mérito a tener que conformarse con un empate que, por las circunstancias, puede dejar cierto sabor agridulce. Jensen había puesto por delante a las rojiblancas nada más comenzar la segunda parte y todo apuntaba a que el conjunto madrileño iba a cerrar el partido con un triunfo, pero Bárbara apareció en el último momento para impedirlo.
Más allá del marcador, el amistoso dejó una nueva fotografía del proyecto que empieza a construir David González. El técnico ha llegado al Atlético con la intención de potenciar las virtudes individuales de sus futbolistas y no encorsetarlas dentro de un único modelo. Su referente futbolístico es Pep Guardiola, pero su Atlético no pretende perder aquello que lo hace reconocible. Quiere un equipo que domine, que avance, que sea agresivo, que genere ocasiones y que tenga la pelota, pero también un equipo con ese carácter competitivo que históricamente ha acompañado al escudo rojiblanco.
Y eso requiere tiempo.
El nuevo Atlético todavía está descubriendo sus mecanismos, ajustando piezas y acumulando kilómetros. La pretemporada sirve precisamente para eso. Para que las jugadoras entiendan lo que pide el entrenador, para que el cuerpo técnico descubra qué puede ofrecer cada futbolista y para que el equipo vaya encontrando una identidad que deberá estar completamente asentada cuando llegue la hora de competir por los puntos.
Por eso, el 1-1 de Granada no debe entenderse como una conclusión, sino como otro paso dentro de un camino mucho más largo. Jensen dejó su sello con un disparo desde media distancia, Bárbara respondió en el último minuto y Luany protagonizó una de las acciones que condicionaron el encuentro con su expulsión en el 37’. Tres momentos que resumen un amistoso que tuvo emoción, dificultad y un desenlace inesperado.
El Granada puede quedarse con la satisfacción de haber rescatado un empate cuando todo parecía perdido. El Atlético, con el aprendizaje de haber tenido que competir durante buena parte del encuentro en inferioridad y de haber estado a pocos minutos de conseguir una victoria que finalmente se escapó. Pero ambos equipos se marchan con algo todavía más importante: minutos de preparación, sensaciones competitivas y trabajo acumulado para afrontar lo que realmente importa.
Porque agosto todavía permite probar, corregir y equivocarse. Pero también empieza a revelar qué equipos están dispuestos a competir desde el primer día. Y el Atlético de David González quiere estar entre ellos. El nuevo entrenador rojiblanco ha hablado de ilusión, de corazón, de competitividad y de un fútbol que quiere que sea divertido para las jugadoras y para quienes se sienten en la grada. En Granada, su equipo vivió un poco de todo eso: tuvo que resistir, tuvo que golpear, tuvo que defender su ventaja y terminó recibiendo un golpe en el último instante.
El marcador final fue 1-1, pero la historia apenas acaba de comenzar. El Atlético sigue buscando su nueva identidad, una identidad que quiere llevarle de nuevo hacia la Champions, mientras el Granada continúa preparando una temporada en la que también habrá mucho por demostrar. Jensen abrió la puerta de la victoria y Bárbara se encargó de cerrarla, pero entre ambos goles quedó un Atlético que empieza a escribir una nueva historia.
Una historia que todavía está en sus primeras páginas, pero que nace con una idea clara: volver a competir con los grandes, recuperar el protagonismo perdido y hacerlo sin renunciar jamás a aquello que convierte al Atlético en el Atlético. Corazón, carácter, ambición y fútbol. Todo eso se construye con tiempo. Y el primer capítulo ya está escrito.
Goles |
0-1 Jensen 48’ ⚽️
1-1 Bárbara López 90’ ⚽️















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