“El Partido de Manu”

Web de temáticas deportiva que está especializada en fútbol femenino

La crónica |El Sporting de Huelva sigue buscando el camino de regreso con un empate de cuatro goles ante el Cacereño

➡️ El conjunto onubense firma un 2-2 ante el Cacereño en una nueva prueba de pretemporada y continúa acumulando minutos en el largo camino de reconstrucción de un club que un día levantó la Copa de la Reina y que ahora pelea por volver a acercarse a la élite,

Hay clubes que simplemente juegan partidos y hay otros que, incluso en un amistoso de pretemporada, saltan al césped acompañados por el peso de su propia historia. El Sporting Club de Huelva pertenece a esa segunda categoría. Cada encuentro del conjunto onubense parece disputarse también contra el recuerdo de aquello que fue, contra la fotografía de aquel equipo que durante 18 temporadas consecutivas permaneció en la máxima categoría del fútbol femenino español y contra la memoria de una Copa de la Reina que en 2015 convirtió a Huelva en campeona de España. Hoy, once años después de aquella gesta, el escenario es radicalmente diferente. El Sporting afronta una nueva etapa desde la Segunda Federación, después de haber encadenado dos descensos que lo alejaron de la élite, y cada partido de preparación representa una oportunidad para seguir reconstruyendo un proyecto que necesita volver a crecer desde abajo. En ese camino apareció el Cacereño Atlético, un rival conocido y exigente, ante el que el conjunto onubense terminó firmando un empate a dos goles en un encuentro de alternativas, respuestas y cuatro tantos que dejaron el marcador definitivamente equilibrado.

El 2-2 no puede desligarse del momento que atraviesa el Sporting. El club que ahora trabaja para regresar a categorías superiores es el mismo que en mayo de 2015 levantó la Copa de la Reina en Melilla después de derrotar al Valencia por 2-1 con un doblete de Cristina Martín-Prieto. Es el mismo equipo que había llegado a aquella fase final sin disponer de los recursos económicos de los grandes y que, sin embargo, consiguió eliminar al Rayo Vallecano y al Atlético de Madrid antes de enfrentarse al conjunto valencianista. Es también el mismo escudo que volvió a alcanzar una final copera en 2022, demostrando que aquella conquista no había sido un accidente aislado, sino el resultado de un proyecto que durante años consiguió sobrevivir y competir contra estructuras mucho más poderosas.

La historia del Sporting se construyó precisamente desde esa capacidad para resistir. El club había sido reestructurado en 2004 de la mano de Antonio Toledo y Manuela Romero y apenas dos temporadas después ya había alcanzado la máxima categoría. Desde entonces comenzó una trayectoria extraordinaria que se prolongó durante 18 campañas consecutivas en Primera División. Durante años, el Sporting fue una excepción dentro del fútbol femenino español: un proyecto sin el respaldo económico de un gran club masculino profesional que conseguía mantenerse entre los mejores y que incluso llegó a levantar un título nacional. Aquella Copa de la Reina representó la expresión máxima de una identidad basada en el trabajo, la supervivencia y la capacidad de competir contra rivales con muchos más recursos.

Pero el fútbol cambió. La profesionalización elevó las exigencias, las diferencias económicas comenzaron a ser cada vez mayores y los proyectos modestos tuvieron que afrontar una realidad completamente distinta. El Sporting resistió hasta que llegó el momento en el que ya no pudo hacerlo. El 5 de mayo de 2024, después de perder 1-2 ante el Levante Las Planas, se confirmó el descenso que puso fin a una permanencia de 18 temporadas consecutivas en la élite. Aquello no fue solamente una caída deportiva. Fue el cierre de una época. Un club que había debutado en Primera en 2006, que había conquistado España en 2015 y que había vuelto a disputar una final de Copa en 2022 abandonaba la máxima categoría.

Y el descenso no fue el último golpe. La temporada posterior en Primera Federación tampoco permitió detener la caída y el Sporting terminó descendiendo nuevamente hasta llegar a Segunda Federación. El viaje había sido demasiado rápido: de la élite a la tercera categoría en apenas dos temporadas. Por eso el presente exige paciencia y trabajo. El objetivo ya no es sobrevivir en Primera, sino recuperar paso a paso el terreno perdido, reconstruir una plantilla competitiva y volver a situar al Sporting en el lugar que durante tantos años ocupó.

En ese contexto llegó el amistoso frente al Cacereño Atlético. Un encuentro de pretemporada, sí, pero también una nueva oportunidad para comprobar cómo responde el conjunto onubense ante un rival conocido y para continuar acumulando minutos antes de que comience la competición oficial. Y el partido no tardó demasiado en ofrecer emociones.

El Sporting golpeó primero cuando apenas se habían disputado nueve minutos. El conjunto onubense encontró la manera de abrir el marcador y fue Albarrán quien terminó convirtiendo la primera ventaja de la tarde. La acción nació de un rechace que dejó el balón en una posición favorable y esta vez la futbolista sportinguista no perdonó. Después de una primera oportunidad en la que el balón no había terminado de encontrar la red, Albarrán sí consiguió mandar el esférico al fondo de la portería en esta ocasión y poner el 1-0 en el marcador.

El tanto permitió al Sporting tomar la iniciativa en el resultado, pero la ventaja duró poco. El Cacereño Atlético reaccionó rápidamente y apenas ocho minutos después encontró la respuesta. En el minuto 17, el conjunto extremeño construyó una contra que terminó dejando a su atacante sola ante Paula. En ese escenario, la futbolista del Cacereño resolvió con eficacia y estableció el empate. La reacción había sido inmediata y el 1-1 devolvía al partido toda la incertidumbre que había desaparecido momentáneamente con el tanto inicial del Sporting.

El encuentro entraba así en una dinámica de alternativas. El Sporting había conseguido adelantarse y el Cacereño había demostrado que tenía capacidad para responder. El marcador volvía a estar igualado, pero todavía quedaba mucho por jugar y el conjunto onubense encontraría una nueva oportunidad para recuperar la ventaja antes de alcanzar el descanso.

La respuesta sportinguista llegó en el minuto 37 y volvió a tener una protagonista clara: Estévez. El segundo tanto del conjunto onubense llegó a balón parado, después de una falta botada por Eva Cintado. El envío encontró a Estévez, que apareció para rematar de cabeza y volver a poner al Sporting por delante. Fue el 2-1, una nueva ventaja construida desde una acción de estrategia y que permitió al equipo de Huelva recuperar el control del marcador cuando la primera mitad comenzaba a entrar en su tramo definitivo.

Parecía que el Sporting podía llegar al descanso con esa mínima ventaja, pero el Cacereño todavía tenía una última respuesta. Y llegó apenas seis minutos después. En el minuto 43, el conjunto extremeño dispuso de un penalti y Guerrero asumió la responsabilidad para transformar la pena máxima y establecer nuevamente la igualdad. El 2-2 llegó prácticamente sobre la bocina del primer tiempo y dejó al Sporting sin la posibilidad de marcharse a los vestuarios con ventaja.

Guerrero se convertía así en la gran protagonista ofensiva del Cacereño. Los dos goles del conjunto extremeño llevaron su firma: primero, el tanto que nació de aquella contra del minuto 17; después, el lanzamiento desde el punto de penalti que puso el 2-2 en el marcador. Dos respuestas diferentes, pero con el mismo efecto: impedir que el Sporting pudiera conservar ninguna de las dos ventajas que había conseguido durante la primera mitad.

El descanso llegó con cuatro goles y un partido completamente abierto. El Sporting había marcado por medio de Albarrán y Estévez, mientras que Guerrero había respondido en dos ocasiones para el Cacereño. El marcador reflejaba exactamente lo sucedido durante esos primeros 45 minutos: cada vez que el conjunto onubense encontraba una vía para ponerse por delante, el equipo extremeño encontraba otra para devolver el encuentro a las tablas.

La segunda mitad mantuvo ese escenario de equilibrio, con ambos equipos inmersos en una nueva fase de preparación y buscando seguir acumulando minutos. El marcador ya no volvió a moverse y el 2-2 terminó convirtiéndose en el resultado definitivo. El Sporting no pudo transformar sus dos ventajas en una victoria, pero tampoco permitió que el Cacereño consiguiera culminar la remontada después de haber neutralizado en dos ocasiones el marcador.

El resultado deja, por tanto, una prueba de pretemporada marcada por la capacidad de reacción de ambos equipos. Albarrán abrió el camino, Guerrero respondió; Estévez volvió a adelantar al Sporting y Guerrero volvió a aparecer para igualar desde el punto de penalti. Cuatro goles en una primera mitad que concentró toda la emoción del encuentro y que dejó para el segundo acto la tarea de mantener el trabajo y seguir acumulando minutos.

Para el Sporting, este tipo de partidos tienen un valor que va mucho más allá de la clasificación, porque ahora mismo el club se encuentra en un proceso en el que cada entrenamiento y cada amistoso deben servir para construir una identidad renovada. No existen atajos para recuperar el lugar perdido. El camino desde Segunda Federación hacia la élite exigirá tiempo, estabilidad y una plantilla capaz de competir durante toda una temporada, pero también exige que las futbolistas comiencen a asumir desde ahora la responsabilidad de vestir una camiseta que representa mucho más que una categoría.

Y ahí aparece inevitablemente el recuerdo de Antonio Toledo. El técnico que alcanzó los 500 partidos al frente del Sporting y que fue protagonista de prácticamente toda la trayectoria moderna de la entidad representa mejor que nadie la continuidad histórica del proyecto. Desde aquella reconstrucción de 2004 hasta la Copa de la Reina de 2015, desde los años de permanencia en Primera hasta la final de 2022, Toledo estuvo vinculado a los grandes momentos de un club que ahora intenta reconstruirse desde una realidad completamente diferente.

El Sporting ya sabe lo que significa empezar de nuevo. Lo hizo en 2004 y en apenas dos años pasó del fútbol provincial a la Primera División. Después permaneció 18 temporadas en la élite y consiguió aquello que parecía reservado a los grandes: levantar un título nacional. Por eso el descenso no puede borrar todo lo anterior. Tampoco puede hacerlo la caída posterior a Segunda Federación. La historia sigue siendo la misma, aunque el escenario haya cambiado.

El 2-2 frente al Cacereño tampoco puede interpretarse como una señal definitiva de lo que sucederá durante la temporada. Es un amistoso y llega dentro de un periodo en el que las plantillas todavía están ajustando automatismos, acumulando carga y buscando su mejor estado competitivo. Pero sí permite comprobar algunos elementos concretos: el Sporting encontró dos veces el camino del gol, utilizó una acción de estrategia para volver a adelantarse y fue capaz de responder después de que el Cacereño neutralizara sus ventajas. Al mismo tiempo, el conjunto extremeño demostró una notable capacidad de reacción y encontró en Guerrero a su gran protagonista ofensiva, autora de los dos tantos.

Ese intercambio de golpes fue precisamente lo que definió la primera mitad. El Sporting no tuvo tiempo de asentarse sobre el 1-0 porque Guerrero apareció ocho minutos después para igualar. Más tarde, cuando Estévez volvió a poner por delante a las locales, el Cacereño respondió desde los once metros antes de que llegara el descanso. El partido, de esta manera, se convirtió en una especie de conversación futbolística en la que cada golpe encontraba una contestación inmediata.

El 2-2 final deja también una conclusión sencilla: ninguno de los dos equipos consiguió imponerse de manera definitiva. El Sporting tuvo dos veces la ventaja y el Cacereño tuvo dos veces la capacidad de neutralizarla. Después del 2-2 ya no hubo más movimientos en el marcador y el empate terminó siendo el destino de una tarde en la que los cuatro goles se concentraron en una primera parte de enorme actividad.

Pero detrás del resultado permanece la dimensión mayor del Sporting. Porque el club no solamente está preparando un nuevo campeonato. Está intentando recuperar una parte de sí mismo. Está intentando que una generación de futbolistas que quizá no vivió aquella Copa de la Reina de 2015 pueda conocer lo que significa jugar para uno de los clubes históricos del fútbol femenino español. Está intentando volver a construir un proyecto que no dependa exclusivamente de la nostalgia, sino que sea capaz de generar nuevas razones para creer.

Albarrán y Estévez son ahora quienes escriben una pequeña página de ese proceso. Sus goles sirvieron para colocar dos veces al Sporting por delante, aunque Guerrero se encargó de que ninguna de esas ventajas fuera definitiva. La goleadora del Cacereño respondió en el minuto 17 y volvió a hacerlo en el 43, esta vez desde el punto de penalti, para cerrar una primera mitad que terminó 2-2.

Y quizá ahí reside una de las enseñanzas de la pretemporada: el Sporting necesita aprender a convertir sus ventajas en victorias, a sostener los buenos momentos y a encontrar estabilidad durante los 90 minutos. El resultado no permite sacar conclusiones definitivas, pero sí ofrece situaciones que el equipo podrá analizar y utilizar para seguir creciendo.

Porque el Sporting no necesita que nadie le recuerde constantemente lo que fue. Necesita construir lo que será.

La Copa de la Reina de 2015 seguirá formando parte de su historia. También aquella final de 2022. También las 18 temporadas consecutivas en Primera. También Antonio Toledo, Cristina Martín-Prieto, Anita Marcos, Patri Ojeda y tantas otras futbolistas que ayudaron a construir una identidad que convirtió al Sporting en uno de los grandes supervivientes del fútbol femenino español. Todo eso pertenece al pasado, pero no tiene por qué convertirse en una carga. Puede ser el punto de apoyo desde el que empezar a levantar el futuro.

El 2-2 ante el Cacereño es, en definitiva, otra estación en ese camino. No hay puntos, no hay clasificación y no hay consecuencias definitivas. Hay minutos, goles, pruebas y trabajo. Albarrán abrió el marcador en el minuto 9, Guerrero respondió en el 17, Estévez volvió a adelantar al Sporting en el 37 y Guerrero cerró la cuenta desde el penalti en el 43. Después, el marcador permaneció inmóvil hasta el final.

Cuatro goles y un empate. Dos ventajas del Sporting y dos respuestas del Cacereño. Una nueva prueba superada dentro de una pretemporada que todavía tiene trabajo por delante.

El Sporting de Huelva continúa buscando el camino de regreso. El gigante sigue dormido, sí, pero continúa respirando. Y mientras el balón siga rodando, mientras haya futbolistas dispuestas a defender ese escudo y mientras Huelva siga creyendo en su equipo, siempre habrá una nueva oportunidad para empezar a despertar.

📋 Ficha técnica |

1-0 Albarrán 9’ ⚽️

1-1 Guerrero 17’ ⚽️

2-1 Estévez 37’ ⚽️

2-2 Guerrero (P.) 43’ ⚽️

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *