El fútbol femenino también está en el cine

(Fuente: Wikipedia)

¡Desde hace casi una década! El “boom del balompié femenino no ha sido flor de un día y el séptimo arte no ha sido ajeno a él.

La historia del séptimo arte comenzó a principios del siglo XX, cuando el cine estaba en pleno auge y se estaba convirtiendo en una forma de arte y entretenimiento popular en todo el mundo.

Muchos críticos y pensadores de la época comenzaron a debatir sobre si el cine debería ser considerado una forma de arte o no.

Finalmente, en los años 30, el famoso crítico de cine italiano Ricciotto Canudo, dio una conferencia en la que proclamó que el cine era el «séptimo arte», uniéndose así a las seis artes tradicionales (pintura, arquitectura, escultura, música, poesía y teatro).

En este sentido, Canudo argumentó que el cine combinaba elementos de todas las artes anteriores, creando una experiencia única e inigualable.

En ese momento, la idea de Canudo de por qué el cine es el séptimo arte se extendió rápidamente y pronto se convirtió en una acepción común.

Aunque algunos críticos y pensadores continúan debatiendo sobre si el cine es una forma de arte, la mayoría está de acuerdo en que es una forma única y valiosa de contar historias, expresar ideas y conectarse con el público.

Por eso, el cine es considerado como el séptimo arte, es una mezcla de todas las demás artes, que te hace vivir una experiencia única y emocionante, como si estuvieras dentro de la historia.

Así como un jardinero cuida cada flor en su jardín, los directores cuidan cada detalle en su película para ofrecerte una experiencia inolvidable.

Desde la narrativa visual hasta la música, pasando por el uso del sonido y el lenguaje corporal, el cine combina una variedad de elementos artísticos para crear una experiencia única para el espectador.

En concreto, es como una pintura que se mueve, una orquesta que toca en una sola nota, un libro que se lee con los ojos y los oídos.

Es decir, cada detalle está pensado y cuidadosamente seleccionado para contar una historia que conecte con el espectador, ya sea de forma emocional o intelectual.

El cine es un arte que permite que el espectador se sumerja en la historia y se involucre en ella, transportándolo a un mundo diferente.efecto, ya te habías preguntado por qué el cine es el séptimo arte.

Pues preparemos la palomita y encendamos el proyector porque vamos a descubrir la historia detrás de esta denominación.

Como en cualquier buena película, todo comienza con una idea y una visión.

Así, imágenes en movimiento, música, diálogos, efectos especiales, todo se une para crear una historia que te lleva a través de una montaña rusa de emociones.

Realmente, es como tener una exposición de arte en movimiento, una sinfonía visual.

Y hablando de evolución, el cine ha ido cambiando a lo largo del tiempo, desde sus inicios en los años 1800 hasta llegar a la tecnología de vanguardia que conocemos hoy en día.

Pero lo que siempre ha permanecido es su impacto en la cultura y la sociedad.

En este contexto, el cine ha sido testigo de cambios históricos, ha reflejado la diversidad humana y ha sido un medio para la expresión artística y el entretenimiento.

Así que la próxima vez que vayas al cine, recuerda que estás presenciando algo más que una película, estás presenciando el séptimo arte en acción.

Como ya sabes, hay muchos elementos que lo convierten en una forma de expresión artística superior.

Sin embargo, también es importante compararlo con otros medios de expresión artística para entender por qué es considerado el séptimo arte.

En primer lugar, el cine combina varias formas de arte en una sola experiencia. Al igual que en un cuadro de arte, se pueden apreciar los colores y las formas en cada escena. Del mismo modo, la música y el sonido son fundamentales para crear una atmósfera en cada película. Además, el cine también cuenta historias a través del diálogo y la actuación, al igual que la literatura.

En segundo lugar, el cine tiene la capacidad de llegar a un gran número de personas. A diferencia de una obra de arte en una galería, una película puede ser vista por millones de personas en todo el mundo. Esto significa que el cine tiene un gran impacto en la cultura y la sociedad, ya que puede llegar a una audiencia masiva.

En tercer lugar, el cine también es un medio de expresión muy versátil. Se puede contar cualquier tipo de historia, desde dramas hasta comedias, desde ciencia ficción hasta documentales. Esto significa que el cine puede abordar una amplia variedad de temas, lo que lo convierte en un medio de expresión muy valioso.

Sabías que en «Ciudadano Kane» de Orson Welles, se utilizó una técnica innovadora llamada «deep focus» para mostrar tanto los personajes principales como los detalles del fondo en enfoque al mismo tiempo, creando una sensación de profundidad en la escena?

Ciertamente, este es uno de los secretos que queremos desvelarte hoy sobre las películas más icónicas de la historia del cine.

Y es que, al igual que la anterior, otra película icónica es «La naranja mecánica» de Stanley Kubrick, que utilizó una técnica de filmación conocida como «single take» en la cual una escena es filmada en una sola toma.

En este caso, le dio al espectador una sensación de inmediatez y realismo, sumando al impacto de las escenas violentas en la película.

Además de las técnicas de filmación, la elección del elenco también jugó un papel importante en el éxito de estas películas icónicas.

Por ejemplo, en la película «El Padrino» de Francis Ford Coppola, en la que Marlon Brando, Al Pacino y James Caan dieron vida a unos personajes inolvidables y creíbles, se logró que el espectador se sumergiera en la historia al completo.

En este artículo, “El Partido de Manu” te trae algunos títulos sobre el balompié practicado por mujeres que no debes perderte y a las que debes prestar atención de forma lúdica.

Algunas cintas tienen par de años, por lo que tal vez algunas lineas de pensamiento tengan la coyuntura o los prejuicios de la época y otras en cambio son esa mirada tan necesaria para vencerlos y a fin de cuentas disfrutar del deporte, que además, puedes verlas en las plataformas on demand, otras te dejamos los links.

  • Campeonas por igual (1999)

Actúan las Gemelas Olsen. Son dos hermanas gemelas descubren que intercambiar sus lugares no es tan sencillo como imaginaban. Samantha es una amante del deporte mientras que Emma está interesada en el mundo de la moda y no comparte ninguno de los intereses de su hermana. Su padre decide entonces incluirla en el equipo de fútbol que él mismo entrena.

Nuestras compañeras de “Relevo” te cuentan que podrían una y mil veces ‘Quiero ser como Beckham’. Es más, no estoy segura de no haberlo hecho ya. He sido y soy y he sentido y siento a todos y a cada uno de los protagonistas de esa película como si fuese la de mi vida. ‘Quiero ser como Beckham’ está llena de paralelismos que unen la vida de Jules y Jess -sus dos protagonistas- con la de cualquier chica del mundo que haya jugado al fútbol. Y eso vale más que mil Óscares.

Cuando se estrenó -el 11 de abril del 2002-, tenía 10 años y mi madre no sabía que jugaba al fútbol. Para ser sinceros, le mentía. Como Jess -Parminder Nagra- a su madre. Ella se inventó un trabajo y escondía sus botas de fútbol en el jardín. Yo, en cambio, le pedí a mi amiga Erika que cada vez que mi madre le preguntase si había jugado al fútbol en el patio, le dijese que había saltado a la comba. Un día, llegué a casa con los pantalones rotos, mi madre me pilló y la mentira se murió.

Como la madre de Jules -Keira Knightley- mi madre acabó cediendo. «Si Mahoma no va a la montaña… O me intereso por el fútbol o acabaré perdiéndote». Le confiesa Paula a Jules al final de la película. Por suerte, mi madre no necesitó llegar a la última escena de mi película para entenderlo. Ni ella ni toda mi familia. Mi final también fue -es- feliz.

Con el paso del tiempo, hemos visto cómo a muchas chicas les costó entender que una chica jugase al fútbol. A día de hoy, a muchos les sigue costando. Como a los ‘amigos’ de Jess que juegan con ella en el parque. «Cuando controlas el balón con el pecho, ¿no te duele?», «¡Oye!¡Que no todas son lesbianas!», «¿Os ducháis todas juntas?». Ahora, que no nos lee nadie, confesad: ¿Cuántas veces habéis vivido esa escena? O, como ocurre en la película, llegar a una pachanga, llena de chicos, empezar a jugar al fútbol y que te suelten: «Pues para ser chica, no juegas tan mal».



Como cuando Jules, en el coche con su madre, grita: «Que lleve chándal y juegue al fútbol no quiere decir que sea lesbiana», y le confiesa a su madre que Jess y ella habían discutido porque a las dos les gustaba su entrenador, no porque hubiesen acabado con su relación amorosa. Por eso, ‘Quiero ser como Beckham’ es tan de verdad. Y ridiculiza tan bien los prejuicios -como si jugar al fútbol llevase implícito la palabra lesbiana y como si serlo fuese un delito o una mala noticia que dar-, a los ‘malos’ y salva, tan bien, a los ‘buenos’.

Como el padre de Jules. Cuando entrena con ella en el jardín y le regala por su cumpleaños una portería. Cuántas veces ese padre ha sido el mío, o el vuestro. Recorriendo toda España para verme jugar, pegándose a la banda -era extremo- para estar más cerca. O calculando los plazos de su recuperación -se acaba de operar del cruzado- en base a los de Alexia Putellas. ¡Qué susto se llevó el día de la gala del The Best!

Otro de los ‘buenos’ es el padre de Jess, que se convence de que el fútbol es lo más importante para su hija y acaba cubriéndola en la boda de su hermana para que vaya a jugar la final: «Si con eso voy a conseguir que seas feliz…, ve y haznos sentir orgullosos». Confieso que en esa escena lloré. Y 21 años llorando por ‘Quiero ser como Beckham’ empiezan a ser demasiados.

Como Joe (Jonathan Rhys-Meyers), el entrenador, que las trata como futbolistas. Las exige como a ellos y cree en ellas como si fuesen ellos. Como Taz, el amigo de Jess, que la acompaña hasta el final por su sueño. Qué falta nos hacen.

La película está llena de ‘buenos’ y ‘malos’. Ayer, por la noche, volví a ver ‘Quiero ser como Beckham’. Me di cuenta de que yo -o nosotras- nos hemos ‘salvado’. Pero que la película tampoco ha cambiado tanto, que los ‘amigos’ de Jess siguen existiendo, que el pensamiento de la madre de Jules sigue en el subconsciente de muchas personas y que muchas niñas siguen escondiendo sus botas de fútbol. También me di cuenta de que ellos cada vez son menos y que los Joes, Tazs y compañía, poco a poco, les van ganando. Que para ser una futbolista profesional, no te tienes que ir a Estados Unidos -como Jess y Jules-, que ya puedes serlo aquí y que puedes inundar tu habitación con pósters de Aitana Bonmatí, Rachel Kundananji o Jennifer Hermoso.

Porque ‘Quiero ser como Beckham’ va de ser feliz. Y, a veces, algunas solo somos felices si tenemos un balón al lado y sentimos el cariño y la comprensión de los nuestros. Como Jess cuando se escapa de la boda de su hermana para jugar la final y marca dos goles: «Nunca había jugado tan bien. ¿Y sabéis por qué? Porque no os estaba mintiendo».

Sinopsis: Jesminder (Parminder Kaur Nagra) es una chica de 18 años que vive con su familia hindú en Londres. Sus padres quieren que sea la perfecta esposa india, pero ella solo quiere jugar al fútbol. Un día en el parque, Jules una chica de su edad,se fija en ella y le invita a unirse al equipo femenino local. A Jesminder le surgen de la noche a la mañana una serie de oportunidades y problemas que tambalearán su mundo. Tiene ante sus ojos la oportunidad de llevar a su equipo a las finales y disfrutar con lo que realmente le gusta y se le da bien, pero entrará en conflicto con su familia y su comunidad por lo que utilizará varias estrategias para poder hacer realidad sus deseos.

  • Gracie (2007)

Ambientada en 1978, narra la historia de Gracie (Carly Schroeder), una adolescente que está fuertemente unida a su hermano, el cual es el mejor jugador del equipo de fútbol. Este muere en un accidente de trafico tras perder el partido más importante. Gracie decide honrar su muerte entrenándose para entrar en el equipo de fútbol masculino pese a los impedimentos iniciales por parte de su padre y del equipo, y al mismo tiempo re-descubre la gran pasión que siente por el fútbol.
Curiosidades: está basada en sucesos de la propia familia Shue, y más concretamente en la actriz Elizabeth Shue, la auténtica Gracie. A su vez Elizabeth Shue interpreta a la madre de Gracie, es decir a su madre, en la película

  • Hoy partido a las tres (2017)

Las Indomables aguardan con ansiedad el comienzo de un torneo de fútbol femenino barrial. Durante la espera todo tipo de acontecimientos suceden, amor, conflictos, política y hasta una lluvia, acechan a la pasión por la que están ahí: Jugar al fútbol cueste lo que cueste.

  • Alex y yo (2018)

La adolescente Reagan Wills sueña con jugar al fútbol como Alex Morgan, su héroe. Un póster de la estrella de fútbol cobra vida mágicamente en el dormitorio de Reagan, y Alex ayuda a Reagan a aprender el valor de la determinación.

El cine influye en el mundo interno, ayuda a resolver conflictos, cambiar actitudes, y hábitos que limitan, desarrolla la creatividad, mejora la comunicación y también contribuye a desechar emociones negativas. Por todo ello ha sido utilizado como apoyo pedagógico en las aulas.

Por lo anteriormente citado, creemos que en pleno siglo XXI, en el que existen y conviven multiplicidad de plataformas bajo demanda, caso de HBO, Netflix o Amazon Prime, por citar algunos ejemplos, es necesario que la industria cinematográfica se embarque en nuevos proyectos que visibilicen el fútbol femenino y le den un impulso más dentro del ascenso meteórico que está viviendo.

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