
🟦 El DUX Logroño suma 3 puntos importantísimos al doblegar por 2-1 al Sevilla, con una espectacular Isina.

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🏆 Liga F Moeve
✨ Temporada 2025-2026 ✨
♥️ #LigaFMoeve
🗓️ Sábado, 4 de abril de 2026
🙌🏻 Matchday 25 | Día de partido
♥️ – 🤍❤️
🔥 DUX Logroño 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥
⏰ 12:00 horario peninsular
📺 RTVE Play & DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)
🏟️ Estadio de Las Gaunas, La Rioja
Hay partidos que no solo se juegan, se sienten. Que no solo suman tres puntos, sino que pesan como una temporada entera. Este sábado 4 de abril a las 12:00h, en el corazón de Logroño, en ese templo que late al ritmo de su gente llamado Estadio Las Gaunas, el fútbol vuelve a colocarse en ese filo tan fino entre la esperanza y el abismo. DUX Logroño femenino recibe a Sevilla FC Femenino en un duelo que huele a necesidad, a urgencia, a ese tipo de partidos donde el balón quema y cada error se paga con sudor, silencio y clasificación .
Porque el conjunto riojano no está para concesiones. El empate (1-1) ante la Real Sociedad Femenino dejó una sensación agridulce: sumar siempre es resistir, pero no siempre es avanzar. Y en este tramo de la temporada, resistir puede no ser suficiente. Con 11 puntos y ocupando la 14ª plaza, el DUX mira hacia abajo con la presión de quien siente el aliento del descenso en la nuca. Dos puntos de margen no son colchón, son una advertencia. Son una invitación a competir cada balón como si fuera el último, a convertir cada partido en una final anticipada. Y este lo es.
El equipo de Logroño llega tocado en lo físico, condicionado por las ausencias de Lorena Valderas, Sandra García y Dona Scannapieco, tres piezas que no estarán sobre el verde de Las Gaunas. Bajas que no solo restan talento, sino también alternativas, profundidad y oxígeno en momentos clave. Pero si algo ha demostrado este equipo es que sabe reconstruirse desde la adversidad, que sabe hacer del sacrificio colectivo su mejor argumento. Aquí no hay nombres que se escondan: hay un escudo, una ciudad y una lucha compartida.

Enfrente, un Sevilla FC que llega con heridas recientes, con el orgullo tocado pero intacto en su ambición. Las de David Losada atraviesan un momento delicado tras encadenar dos derrotas consecutivas. La última, un duro 1-5 frente al FC Badalona Women, fue un golpe difícil de digerir. Antes, el 0-1 ante el Granada CF Femenino dejó una sensación de injusticia que el propio técnico expresó con claridad: “Ha sido un partido muy duro en el que no nos hemos merecido perder”. Frases que reflejan más que frustración: reflejan una convicción, una idea de juego que no se negocia aunque el resultado castigue.
Pero tampoco el Sevilla llega completo. Iris Arnaiz, sancionada, no estará disponible, y a ella se suman ausencias de peso como Eva Llamas, Gemma Gili, Alicia Redondo y Jassina Blom, que continúa su proceso de recuperación tras una grave lesión de ligamento cruzado. Demasiadas bajas para un equipo que necesita reencontrarse con su mejor versión, con ese fútbol vertical, intenso y agresivo que le permitió imponerse por 1-0 en el duelo de la primera vuelta. Aquel partido fue una muestra de eficacia, de saber competir en los detalles. Y en partidos como este, los detalles no son secundarios: lo son todo.
Será un choque de necesidades cruzadas. El DUX Logroño pelea por sobrevivir, por mantenerse a flote en una clasificación que no concede tregua. El Sevilla FC busca reencontrarse, recuperar sensaciones, volver a creer en su fútbol después de dos golpes consecutivos. Dos equipos con urgencias distintas, pero con una misma obligación: competir sin red.
Y en este contexto, el partido se convierte en algo más que noventa minutos. Se convierte en un pulso emocional, en una batalla donde el control del juego será tan importante como la gestión de los nervios. Porque cuando hay tanto en juego, la cabeza pesa tanto como las piernas. El DUX necesitará hacerse fuerte en casa, convertir Las Gaunas en ese escenario incómodo para el rival, donde cada duelo individual se celebre como un gol y cada recuperación sea una declaración de intenciones. El Sevilla, por su parte, tendrá que demostrar personalidad, capacidad de reacción, saber gestionar los momentos de dificultad y no dejarse arrastrar por la ansiedad.
Habrá duelos en cada rincón del campo, carreras que parecerán eternas, balones divididos que definirán el rumbo del partido. Y, sobre todo, habrá una historia escribiéndose en tiempo real. Una de esas que, al final de la temporada, se recuerdan como punto de inflexión. Porque estos partidos no pasan: marcan.
LigaFMoeve | #DUXLogroñoSevillaFC
Y cuando el balón empiece a rodar en Logroño, cuando el reloj marque las 12:00h y el silencio previo se rompa con el primer contacto, ya no habrá excusas, ni cálculos, ni margen para el error. Solo fútbol. Solo verdad.
Porque como diría Manu López en “no se trata solo de jugar bien, se trata de saber cuándo no puedes fallar. Y este sábado, en Las Gaunas, nadie puede permitirse hacerlo.

El duelo al detalle:

Los onces |
Hay partidos que se juegan con el balón… y luego están esos otros, los que se clavan en el pecho, los que obligan a mirar hacia dentro cuando todo termina.
Este, en Las Gaunas, fue uno de esos. Porque el Sevilla FC Femenino no perdió solo tres puntos; perdió un poco de esa inercia positiva que un día le hizo creerse capaz de todo, incluso de mirar a Europa sin complejos. Y, sin embargo, también dejó señales de vida. De orgullo. De equipo que, incluso herido, no deja de competir.
El arranque tuvo personalidad. La suficiente como para entender que el Sevilla no había viajado a Logroño a especular. Había una intención clara: mandar, tener el balón, instalarse en campo rival. Y en ese contexto apareció Débora García, con ese fútbol que no hace ruido pero lo ordena todo. Recibiendo entre líneas, girando, filtrando, interpretando dónde estaba la grieta. A su lado, Millaray Cortés ofrecía movilidad, ruptura, esa sensación constante de que algo podía pasar si el balón le llegaba en ventaja.
Pero el fútbol, tantas veces, no entiende de merecimientos iniciales. Y en el minuto 12 llegó el primer golpe. Una falta lateral, de esas que parecen más una invitación al orden defensivo que al peligro real, terminó convirtiéndose en una escena de confusión. El balón voló al área sin estridencias, pero con intención. No llevaba veneno en la trayectoria, lo llevaba en la consecuencia. Porque en ese instante en el que nadie termina de despejar, en el que el balón duda en el aire, apareció Rebeca. Leyó antes que nadie la caída, atacó el espacio con determinación y conectó un remate limpio, seco, quirúrgico. La pelota besó la red sin que Sullastres pudiera evitarlo. No fue un gol de belleza estética; fue un gol de instinto. De estar donde hay que estar cuando el partido se rompe por dentro. El 1–0 no solo abría el marcador, abría también una herida emocional en un Sevilla que no había hecho méritos para verse por detrás.
Y ahí es donde se mide a los equipos. No en el plan inicial, sino en la respuesta al imprevisto. El Sevilla no se cayó. Le costó unos minutos recomponerse, entender que el partido había cambiado de tono, pero poco a poco volvió a construir desde el balón. Y en esa reconstrucción emergió, otra vez, el talento. Porque el empate llegó desde el fútbol, desde la insistencia, desde la fe en una idea.
Corría el minuto 39 cuando una acción bien hilada encontró continuidad en tres cuartos. El balón llegó a zona de influencia de Millaray, que ya había avisado varias veces. Controló, levantó la cabeza y decidió rápido. Su golpeo fue tan preciso como valiente, buscando portería sin dudar, entendiendo que ese era el momento. La pelota salió con dirección, con intención, con esa mezcla de técnica y convicción que convierte un disparo en gol. Superó a María Miralles y encontró la red, convirtiéndose en una obra de arte.
Era el 1–1. Pero, sobre todo, era justicia para un equipo que no había dejado de creer en lo que estaba haciendo.
El partido entraba en un nuevo escenario. Igualado en el marcador, abierto en lo emocional. Y cuando parecía que el descanso iba a llegar como un punto de equilibrio, apareció el segundo golpe. El más duro. El que cambia partidos.
Ya en el añadido del primer tiempo, una acción dentro del área terminó en penalti. De esas jugadas que dejan dudas, que se discuten, pero que una vez señaladas no tienen vuelta atrás. El balón lo tomó Isina. Y ahí, en ese momento en el que todo se detiene, en el que el estadio contiene la respiración, se juega mucho más que un lanzamiento. Se juega la gestión de la presión.
Isina no dudó. Carrera corta, mirada firme y golpeo decidido. Engañó a Sullastres, que intuyó pero no llegó. El balón entró con claridad, ajustado, imposible de detener para Sullastres .
El 2–1, en el 45+1, fue un golpe psicológico de esos que pesan el doble por el momento en el que llegan. Porque no solo te vuelven a poner por detrás; te obligan a irte al vestuario con la sensación de que el partido se te escapa entre detalles.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una exigua renta en favor de las locales, pero todavía restaban cuarenta y cinco minutos de pura emoción en Las Gaunas.
La segunda parte fue otra historia. Fue la del asedio, la de la insistencia, la de un Sevilla que decidió que no iba a aceptar el guion sin discutirlo. Adelantó líneas, apretó tras pérdida, convirtió cada recuperación en una transición. Raquel empezó a encontrar espacios, a girar, a activar ataques. Fatou Kanteh ofrecía profundidad constante, obligando a la defensa a vivir incómoda, siempre pendiente de un desmarque.
Llegó incluso el empate… o eso pareció. Una acción trabajada, finalizada con acierto, celebrada con rabia. Pero el fuera de juego lo anuló todo. Y ahí el partido volvió a girar, esta vez desde lo emocional. Porque no es lo mismo buscar el empate que sentir que lo has tenido y te lo han quitado por centímetros.
El Sevilla lo intentó todo. Cambios ofensivos, centros laterales, disparos lejanos, acumulación de gente en área rival. Pero el fútbol, a veces, se vuelve obstinado. Y cuando eso pasa, ni el empuje ni la fe garantizan el premio.
El pitido final dejó una sensación amarga. De esas que no se explican solo con el resultado. Porque el Sevilla compitió, reaccionó, generó. Pero volvió a perder. Y en este tramo de temporada, con la Liga F entrando en su recta final, cada derrota pesa más que la anterior.

De soñar con Europa a pelear por reencontrarse. De dominar tramos del partido a irse sin puntos. Esa es ahora mismo la realidad. Pero también hay otra: la de un equipo que, incluso en la caída, sigue mostrando señales de orgullo.

📋 Ficha técnica |
DUX Logroño: María Miralles; Morcillo, Rebeca, Marta, Leitner; Velazco (Mía Asenjo, 62′), Falfan, Cata (Laura Martínez, 71′); Flavine (Giménez, 62′), Isina (Fon, 86′) y Salomé (Iría Castro, 86′).
Sevilla FC: Sullastres; Débora García (Alba Cerrato, 65′), Alice Marques, Isa Álvarez, Esther Martín-Pozuelo; Rosa Márquez, Milla Cortés, Alicia; Fatou Kanteh, Raquel (Gemma, 65′) y Wifi (Andrea Álvarez, 65′).
ÁRBITRA: María Gloria Planes Terol (comité murciano). Amonestó a la local María Miralles y Mía Asenjo y a las visitantes Raquel, Débora García, Isa Álvarez y Alice Marques.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la vigesimoquinta jornada de la Liga F Moeve celebrado en el Estadio Municipal de Las Gaunas sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
Rebecca 12’ ⚽️
1-1 Millary Cortés 39’ ⚽️
2-1 Isina (P.) 45’ ⚽️
Vídeo |

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