Oficial | El fútbol femenino no se detiene: cantera que empuja, récords de audiencia, debates de calendario y una España que ya mira a Brasil 2027

(Fuente: Gol Femenino )

◼️ Hay momentos en los que el fútbol femenino parece avanzar a pequeños pasos. Y hay otros en los que, simplemente, acelera. La sensación de las últimas semanas es esa: un deporte que sigue creciendo a múltiples velocidades al mismo tiempo. Mientras las categorías inferiores de España continúan demostrando que el talento no deja de brotar, las audiencias televisivas en Europa alcanzan cifras históricas, nuevos proyectos competitivos emergen en territorios inesperados, y la selección absoluta ya empieza a caminar hacia el gran objetivo del próximo ciclo: el Mundial de 2027. Todo ello dibuja un panorama en el que la actualidad se expande en muchas direcciones a la vez y donde iniciativas editoriales como la newsletter Gol Femenino se han convertido en un punto de encuentro imprescindible para seguir el pulso diario del juego, recogiendo además el testigo que dejó 11 Inicial, cuya última entrega —a modo de pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

Si uno quiere entender hacia dónde se dirige el fútbol femenino español en los próximos años, probablemente deba empezar mirando hacia abajo, hacia la base. Allí es donde las selecciones formativas están construyendo silenciosamente la siguiente generación competitiva. Y la última prueba de ello llegó desde Turquía, donde la selección española sub-16 volvió a demostrar que el modelo sigue funcionando. El equipo dirigido por Nati Gutiérrez conquistó el Torneo de Desarrollo de la UEFA tras firmar un pleno competitivo que dejó sensaciones muy claras sobre el futuro inmediato.

España cerró el torneo con una victoria rotunda por 0-5 frente a Dinamarca en el encuentro decisivo. Antes, el equipo ya había superado a Estados Unidos por 0-2 y había vencido a Inglaterra en una tanda de penaltis después de un vibrante empate a dos goles. La final ante las danesas terminó siendo una exhibición coral en la que marcaron Joane Gavilán, Bruna Quintana —por partida doble—, Elena Vizuete y Jara Fernández, nombres que empiezan a sonar en la cantera nacional y que representan una generación que crece con la naturalidad de haber visto a sus referentes levantar grandes trofeos internacionales.

Porque el contexto también importa. Estas futbolistas han crecido viendo cómo la selección absoluta conquistaba el Mundial de 2023 y cómo el fútbol femenino español se instalaba en la élite mundial. Ese cambio de mentalidad se nota incluso en edades muy tempranas: equipos que compiten con personalidad, futbolistas con recursos técnicos avanzados y una confianza colectiva que ya no parece excepcional, sino estructural. Torneos como este Development Tournament de la UEFA sirven precisamente para medir ese progreso y para comprobar que España no solo tiene presente, sino también una base sólida para el futuro.

Mientras la cantera empuja, la dimensión mediática del fútbol femenino sigue ampliándose a un ritmo que pocos habrían imaginado hace apenas una década. Un ejemplo contundente llegó desde Reino Unido con las audiencias televisivas de la final de la Eurocopa femenina 2025. El partido que enfrentó a Inglaterra y España se convirtió en el momento televisivo más visto del año en el país, con un pico de 16,2 millones de espectadores sumando las emisiones de BBC e ITV. La audiencia media del encuentro se situó en torno a los 12 millones de personas.

Más allá de la cifra puntual, el dato refleja una tendencia mucho más profunda. Según el informe anual de Women’s Sport Trust, el deporte femenino alcanzó en 2025 un récord de seguimiento en Reino Unido: 48 millones de personas vieron al menos un evento deportivo femenino durante el año. En 2024 habían sido 45,2 millones. La progresión es clara y, quizá lo más interesante, también lo es la relación entre oferta y demanda.

El estudio subraya que el deporte femenino representó aproximadamente el 8% de la cobertura deportiva en prime time, pero generó el 13% de las horas de consumo televisivo en esa franja. Es decir, cuando aparece en pantalla, el público responde. Y esa diferencia entre presencia mediática y consumo real sugiere que el potencial de crecimiento todavía es enorme. Las audiencias están demostrando que existe un interés sostenido que aún no se refleja plenamente en la programación.

En paralelo a esa expansión mediática, el mapa competitivo también empieza a diversificarse con iniciativas que surgen fuera de los circuitos tradicionales. Uno de los ejemplos más curiosos aparece en Asturias, donde se prepara el lanzamiento de una nueva Liga Femenina de Fútbol 7 vinculada a la Asociación Española de MiniFútbol. El proyecto arrancará en marzo de 2026 y aspira a convertirse en una referencia dentro de esta modalidad.

La competición contará con un formato de liga regular y una copa paralela, pero el gran incentivo deportivo está en el premio final: el equipo campeón obtendrá la plaza española para disputar la EMF Women’s Champions League de minifútbol. Este torneo continental, organizado por la European Minifootball Federation, ya celebró su primera edición en Sofía en septiembre de 2025.

El matiz es importante: no se trata de la Champions League de la UEFA, sino de un campeonato europeo específico para fútbol reducido. Aun así, el movimiento coloca a Asturias en una posición singular dentro del panorama nacional. No solo se trata de crear una nueva competición femenina, sino de establecer un puente directo hacia un torneo continental ya consolidado en su modalidad. Para los clubes participantes, la posibilidad de representar a España en ese escenario europeo añade un incentivo competitivo que podría impulsar el crecimiento del proyecto.

Mientras tanto, el fútbol femenino también sigue ganando presencia en espacios culturales que históricamente parecían alejados del deporte. Uno de esos momentos simbólicos se vivió durante la gala de los Premios Goya 2026 en Barcelona. Alexia Putellas, capitana de la selección española, apareció en la alfombra roja para entregar el premio a Mejores Efectos Especiales en el Centre de Convencions Internacional de Barcelona.

Su presencia obligó a reorganizar su agenda con la selección. Por la mañana había entrenado con el equipo en Las Rozas, después comió con la expedición y posteriormente viajó a Barcelona acompañada por Reyes Bellver, directora de fútbol femenino de la federación. La aparición fue breve, casi un paréntesis dentro de la concentración, pero refleja hasta qué punto las futbolistas se han convertido en figuras de referencia en el panorama cultural y mediático del país.

Al día siguiente, Putellas ya estaba de vuelta con el grupo. España continuó su preparación antes de viajar a Castellón, donde disputó el partido frente a Islandia correspondiente a la fase de clasificación para el Mundial de 2027.

En el horizonte del fútbol femenino global también empiezan a aparecer debates estructurales sobre el calendario competitivo. En Estados Unidos, el anuncio de que la MLS estudia pasar de un calendario de verano a uno de invierno ha reabierto una discusión interesante en el ecosistema del fútbol femenino internacional. Durante años, muchas ligas femeninas han tratado de alinearse con el calendario masculino por razones organizativas y comerciales.

Sin embargo, cada vez más voces plantean que el fútbol femenino podría beneficiarse de un camino diferente. Un calendario propio, con ventanas televisivas menos saturadas y menos competencia directa con los grandes torneos masculinos, podría ofrecer mayor visibilidad y mejores oportunidades de crecimiento.

En Inglaterra, por ejemplo, esta idea no es nueva. La Women’s Super League funcionó durante sus primeras seis temporadas —desde 2011— con un calendario de verano. Aquella etapa dejó buenos recuerdos en términos de asistencia a los estadios, experiencia de partido y exposición mediática. La cuestión que se plantea ahora es si ese modelo podría volver a tener sentido en el contexto actual del fútbol femenino global.

Mientras los despachos debaten el futuro, el balón sigue rodando en los grandes torneos internacionales. En Australia, la Women’s Asian Cup 2026 comenzó con una imagen potente: el regreso goleador de Sam Kerr. La selección australiana derrotó 1-0 a Filipinas en Perth gracias a un cabezazo de su capitana en el minuto 14.

El partido se disputó en el Perth Stadium ante 44.379 espectadores, una cifra que se convirtió en récord de asistencia para un encuentro de la Asian Cup femenina. Para Kerr, además, el gol tuvo un valor emocional especial. Era su primer tanto con la selección en 851 días, después de un largo proceso de recuperación tras una grave lesión de ligamento cruzado y otras complicaciones médicas.

Antes del torneo, la propia jugadora había reconocido que todavía se encontraba aproximadamente al 85% de su mejor nivel. Aun así, su regreso al marcador simboliza algo más que un simple gol: es la confirmación de que una de las grandes estrellas del fútbol femenino mundial vuelve a sentirse protagonista.

El torneo asiático también se ha visto rodeado de un contexto político delicado. Antes del próximo partido de Australia frente a Irán, el seleccionador Joe Montemurro pidió que la atención se centre exclusivamente en el fútbol y no en la situación geopolítica en Oriente Medio. El técnico dejó claro que considera esos asuntos fuera de su ámbito de competencia y que su prioridad es mantener el foco deportivo en la competición.

El debut de Irán en el torneo dejó, sin embargo, una de las imágenes más comentadas de la competición. Antes del partido frente a Corea del Sur —que terminó con derrota por 3-0—, las jugadoras iraníes permanecieron en silencio durante la interpretación de su himno nacional. Fue el primer encuentro del equipo desde el inicio de la guerra en la región y desde la muerte de Ali Khamenei.

Ni la seleccionadora Marziyeh Jafari ni las futbolistas quisieron realizar comentarios públicos sobre el gesto o sobre la situación política. Desde Australia, la centrocampista Amy Sayer elogió la valentía del equipo iraní, que ahora afronta los partidos frente a Australia y Filipinas como única selección de Oriente Medio presente en el torneo.

Mientras tanto, en Europa, España ya ha iniciado oficialmente su camino hacia el Mundial de Brasil 2027. La selección arrancó la fase de clasificación con una victoria convincente por 3-0 frente a Islandia en el estadio de Castalia, en Castellón. El partido tuvo varios nombres propios.

El más destacado fue Clàudia Pina, autora de un doblete que confirmó su excelente momento de forma. El tercer gol llegó gracias a Edna Imade, que anotó su primer tanto con la selección absoluta. El encuentro también estuvo marcado por varias ausencias importantes, como las de Aitana Bonmatí, Cata Coll e Irene Paredes, lo que obligó a la seleccionadora Sonia Bermúdez a apostar por un once poco habitual.

En la portería apareció Adriana Nanclares, mientras que Misa Rodríguez regresó a una convocatoria de la selección después de un año y medio fuera del equipo. El triunfo permite a España comenzar con buen pie la clasificación, aunque Inglaterra arrancó el grupo con una goleada contundente por 1-6 frente a Ucrania y se sitúa momentáneamente por delante en la tabla del Grupo A3.

El partido en Castellón también tuvo un componente emocional especial. Mariona Caldentey alcanzó los 100 partidos con la selección española y se convirtió en la cuarta jugadora en lograrlo, después de Alexia Putellas, Jenni Hermoso e Irene Paredes. Sus números con la Roja hablan por sí solos: 70 victorias y 31 goles.

Ante Islandia, además, participó activamente en el juego ofensivo y dio la asistencia a Pina en el segundo tanto del encuentro. Tras el partido, sus compañeras celebraron el centenario con el tradicional manteo en el vestuario, en una noche que contó con cerca de 8.000 espectadores en las gradas de Castalia.

La actuación de Pina no solo fue importante en el marcador. También volvió a poner sobre la mesa una historia personal marcada por la resiliencia. La delantera reconoció después del partido que el Mundial de 2027 tiene un significado especial para ella. En 2023 se quedó fuera de la lista para el Mundial de Australia y Nueva Zelanda en medio del conflicto institucional que atravesaba el fútbol español en aquel momento.

Su confesión fue directa: jugar ese Mundial sería un sueño porque nunca ha podido disputar uno. Con la actual seleccionadora, asegura sentirse con plena libertad sobre el campo, una confianza que se está traduciendo en goles y protagonismo dentro del equipo.

En el ámbito doméstico, la actualidad de la Liga F también dejó su protagonista del mes. Lucía Moral, conocida como “Wifi”, fue elegida mejor jugadora de febrero en un premio impulsado por EA SPORTS y la competición. La delantera del Sevilla firmó cuatro goles en apenas 135 minutos repartidos en dos partidos: un doblete frente al Athletic Club y otro ante el Deportivo Abanca.

Su rendimiento le permitió imponerse a otras nominadas destacadas como Signe Bruun, Kika Nazareth o Paula Fernández. El galardón será entregado antes del partido entre el Sevilla y el Badalona Women programado para el 22 de marzo.

La actualidad internacional también dejó historias personales que recuerdan el lado más humano del fútbol. En Suecia, la joven central Bella Andersson, nacida en 2006 y jugadora del Real Madrid, debutó con la selección absoluta disputando los 90 minutos en la victoria por 0-1 frente a Italia, con gol de Filippa Angeldahl.

Sus números fueron impresionantes para un estreno: 89% de precisión en el pase, 11 de 16 duelos ganados y ocho despejes defensivos. Muchos analistas la señalaron como la mejor jugadora del partido. Pero lo más emotivo llegó después. Andersson contó que había recibido un mensaje de su antiguo entrenador en el Hammarby, Andreas Johnson, que recordaba a su esposa Lisa Knapp, fallecida cinco meses antes. Al leerlo, la futbolista confesó que rompió a llorar.

En Estados Unidos, la SheBelieves Cup también dejó una actuación brillante. Linda Caicedo lideró la victoria de Colombia por 1-0 frente a Argentina con un auténtico golazo que se convirtió en el momento más destacado del partido. El encuentro se disputó en Columbus ante más de 20.000 espectadores.

La delantera colombiana fue la gran atracción de la noche y recibió valoraciones muy altas por su actuación, en torno al 8,5 en varias métricas de rendimiento. La victoria mantiene a Colombia con opciones en el torneo y prepara un duelo especialmente atractivo frente a Estados Unidos.

Mientras tanto, en África, la organización de la próxima Women’s Africa Cup of Nations atraviesa un momento de incertidumbre. El torneo, previsto en Marruecos entre el 17 de marzo y el 3 de abril, sigue rodeado de rumores sobre una posible renuncia del país como sede. La Confederación Africana de Fútbol prometió aclarar la situación en los próximos días.

La preocupación es lógica: quedan menos de dos semanas para el inicio del campeonato, que además funciona como torneo clasificatorio para el Mundial femenino de 2027. Sudáfrica, que ya se había ofrecido como alternativa organizativa, criticó públicamente la posibilidad de que el torneo entre en crisis logística a tan poca distancia de su comienzo.

En España, la Liga F también ha querido aprovechar la cercanía del 8 de marzo para lanzar un mensaje social. La competición presentó la campaña “Reflejos”, un spot centrado en el abandono deportivo de niñas adolescentes. La pieza muestra a una joven futbolista enfrentándose a su propia imagen en un espejo, una metáfora de las inseguridades físicas que afectan a muchas chicas durante la adolescencia.

El dato que respalda la campaña es contundente: aproximadamente el 70% de las adolescentes abandona el deporte antes de los 16 años por cuestiones relacionadas con la percepción de su cuerpo. La campaña reinterpreta la canción “El partido de fútbol” de Rita Pavone y cuenta con la participación de jugadoras de fútbol base de Madrid. Además de su difusión en televisión y redes sociales, la iniciativa tendrá presencia en varios partidos de Liga F.

Por último, la selección española ha tenido que tomar una decisión compleja en el plano logístico y geopolítico. El partido de clasificación para el Mundial frente a Ucrania, previsto en Antalya, generó preocupación en la expedición española por motivos de seguridad y por el temor a posibles restricciones en el espacio aéreo de la región.

La federación solicitó a la UEFA un aplazamiento del encuentro, pero el organismo europeo rechazó la petición y advirtió de posibles sanciones deportivas si España no se presentaba. El sindicato de futbolistas AFE también expresó públicamente su oposición al desplazamiento.

Finalmente, tras una reunión entre el presidente federativo Rafael Louzán, el cuerpo técnico y las jugadoras, se tomó la decisión de viajar con las garantías de seguridad ofrecidas por la UEFA y por los organismos españoles. El plan de viaje fue ajustado y la expedición se desplazará a Antalya para disputar el encuentro en el Mardan Antalyaspor Stadium.

En medio de toda esta cascada de noticias, resultados, debates y emociones, se hace evidente la necesidad de espacios que ordenen y expliquen la actualidad del fútbol femenino con mirada amplia y contexto. En ese sentido, la newsletter Gol Femenino se ha convertido en uno de los proyectos más interesantes del panorama informativo actual. Su enfoque diario, su capacidad para conectar historias de diferentes partes del mundo y su lectura transversal del crecimiento del deporte la sitúan como una referencia que merece ser seguida de cerca.

Además, su propuesta editorial dialoga muy bien con una línea periodística que entiende el fútbol femenino no solo como una colección de resultados, sino como un fenómeno cultural, social y deportivo en constante expansión. En cierta manera, Gol Femenino ha recogido el testigo que dejó 11 Inicial, aquella newsletter que durante años ayudó a estructurar la conversación sobre el fútbol femenino hasta que su última entrega —casi como un pitido final— llegó el 6 de noviembre de 2024.

Desde entonces, el juego ha seguido avanzando. Y todo indica que lo seguirá haciendo. Porque mientras las audiencias crecen, las canteras producen talento, las ligas buscan su lugar en el calendario y las grandes estrellas vuelven de las lesiones para marcar goles decisivos, el fútbol femenino continúa escribiendo una historia que cada semana ofrece nuevos capítulos. Y cada uno de ellos confirma la misma idea: esto ya no es una tendencia pasajera. Es un movimiento deportivo que ha llegado para quedarse.

(Fuente: Gol Femenino )

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