Categoría: Atlético de Madrid

  • Reportaje | Se busca líder en Alcalá de Henares

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ ¿Cuánto tarda el Atlético de Madrid Femenino en anunciar a un nuevo entrenador?

    El Atlético de Madrid Femenino es uno de los clubes más estructurados y exigentes de la Liga F Moeve, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Uno de los aspectos más observados por los aficionados y la prensa deportiva es el momento en que el club anuncia a un nuevo entrenador tras la salida del anterior. Analizando la trayectoria de los últimos cinco años, se pueden extraer patrones claros sobre cómo gestiona la dirección deportiva estas decisiones estratégicas.

    Desde 2021, el club ha registrado varias transiciones de técnicos. La salida de Óscar Fernández en diciembre de 2022 y el nombramiento de Manolo Cano se produjo el mismo día, un ejemplo de decisión inmediata, frecuente en cambios dentro de la temporada. De manera similar, en marzo de 2024, tras la destitución de Manolo Cano, el club anunció a Arturo Ruiz de forma simultánea, reflejando nuevamente una respuesta rápida que minimiza la incertidumbre en el vestuario y en la planificación táctica. En cambio, cuando los cambios se producen entre temporadas, como ocurrió en junio de 2024 con la salida de Arturo Ruiz y la incorporación de Víctor Martín, el anuncio se realizó en un plazo aproximado de uno a siete días, lo que permitió formalizar la elección antes del inicio de la pretemporada sin prisas. Del análisis de estos casos se desprende que, históricamente, el Atlético de Madrid anuncia a su nuevo técnico en un plazo estimado de cero a siete días tras la salida del anterior, ajustándose al contexto de la temporada y a la urgencia deportiva.

    Actualmente, en enero de 2026, tras la destitución de Víctor Martín, el club aún no ha hecho oficial a su sustituto, pero siguiendo el patrón histórico es previsible que la decisión se comunique en las próximas semanas, buscando un equilibrio entre rapidez y la mejor opción para el proyecto deportivo.

    Este comportamiento refleja un club que combina celeridad y estrategia, minimizando incertidumbres y asegurando estabilidad, elementos clave en la élite del fútbol femenino español.

    Beni Rubido, director deportivo colchonero tras la salida de Patricia González rumbo a la franquicia estadounidense del Bay Football Club, deberá hallar, sabiamente, al sucesor o sucesora de un Viti que ha conseguido devolver al Atlético a una eliminatoria de Champions, se medirá al Manchester United, tras aquel lejano 3 de marzo de 2021, cuando se cayó ante el Chelsea en Monza

  • Noticia | El Atlético fichará a Kuhl en este mercado invernal

    (Fuente: Siamo La Roma)

    ⬛️ La exjugadora de Arsenal y Everton reforzará a las colchoneras en la línea medular procedente de la A.S. Roma

    El Atlético de Madrid de Víctor Martín Alba había firmado ya a Priscila Cinchilla, ex del Zenit, para el ataque por la baja de larga duración de Gio Queiroz, pero en Alcalá han decidido redoblar la apuesta y traer a una nueva estrella a la capital española, Kathrine Moller Kuhl, quien es considerada una de las jóvenes promesas de Dinamarca.

    (Fuente: UEFA )

    Las salidas de Gaby García al América Femenil y el traspaso de Ana Vitória al Corinthians habían debilitado al tres veces campeón de la Liga F Moeve en la zona de creación.

    Este déficit fue detectado por el campeón de la Supercopa de España en 2021 y la directiva se puso manos a la obra de común acuerdo con Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Arsenal Women)

    Además del interés real y muy avanzado por hacerse con los servicios de Malou Marcetto (Madrid CFF) en el periodo estival, se ha optado por actuar ya e incorporar de súbito a la nórdica con los ojos puestos en esta segunda parte de competición.

    La joven de 22 años de edad, 5 de julio de 2003, es canterana del Football Club Nordsjælland danés y ha vestido la camiseta de grandes equipos como el Everton o el Arsenal en la exigente Women’s Super League inglesa.

    (Fuente: UEFA)

    La mediocentro no estaba teniendo mucho protagonismo en la A.S. Roma por culpa de la irrupción de una Dragoni que fue cedida por el Fútbol Club Barcelona y anhela afrontar nuevos retos en su trayectoria profesional.

    La de Hillerød compartió vestuario con Elena Linari, ex del Atlético de Madrid que compartió vestuario con ella antes de fichar por el London City Lionesses y la central italiana tiene muy buen concepto de la dorsal venticuatro, augurándole un futuro muy exitoso en la Primera División Femenina.

    (Fuente: UEFA)

    Kathrine Møller Kühl es una centrocampista danesa de perfil mixto cuya interpretación del juego se sostiene sobre una comprensión espacial y temporal muy superior a la media de su generación, destacando desde edades tempranas no tanto por exuberancia física o gestos técnicos llamativos sino por una madurez competitiva poco común, una lectura constante de los ritmos del partido y una capacidad sobresaliente para ajustar su comportamiento táctico al contexto colectivo, lo que la convierte en una futbolista camaleónica capaz de rendir como interior organizadora, mediocentro adelantado, interior de ida y vuelta o incluso como falsa mediapunta en sistemas que demandan ocupación racional de los intervalos, siendo su principal rasgo diferencial la toma de decisiones bajo presión, ya que Kühl rara vez fuerza una acción innecesaria, prioriza la continuidad del juego, identifica con rapidez la ventaja posicional y ejecuta con un porcentaje de acierto muy alto incluso cuando el tiempo y el espacio se reducen drásticamente; en fase ofensiva su comportamiento sin balón es especialmente valioso, pues ataca los espacios intermedios con inteligencia, no de forma compulsiva sino sincronizada con la orientación corporal de la poseedora y con la fijación previa de las rivales, lo que le permite recibir perfilada entre líneas y acelerar la jugada con uno o dos toques, y cuando no recibe, su simple movimiento arrastra marcas, libera carriles interiores y facilita progresiones limpias, demostrando una comprensión colectiva del juego que trasciende el impacto estadístico inmediato; con balón.

    (Fuente: UEFA )

    Kühl no es una futbolista de regate reiterado ni de conducción prolongada, pero su primer control es de altísimo nivel funcional, orientando siempre hacia la ventaja, utilizando el cuerpo para proteger la pelota y ganando medio segundo crucial que le permite elegir entre pase vertical, descarga lateral o cambio de orientación.

    Siendo especialmente fiable en pases interiores rasos que rompen líneas y en envíos tensos al pie que facilitan la continuidad, además de poseer una notable precisión en desplazamientos medios y largos cuando el contexto lo exige, aunque su tendencia natural es simplificar antes que exhibirse, lo que habla de una mentalidad profundamente colectiva; tácticamente, su disciplina posicional es uno de sus grandes activos, ya que entiende cuándo debe sostener la base de la jugada y cuándo puede saltar a zonas más avanzadas, manteniendo siempre una relación coherente con la mediocentro y con la lateral de su costado, cerrando líneas de pase interiores en transición defensiva y ofreciendo una primera presión orientada que no busca tanto el robo inmediato como la conducción rival hacia zonas menos peligrosas, y en bloque medio-bajo su capacidad para temporizar, perfilar el cuerpo y achicar espacios interiores resulta clave para la estabilidad del equipo; defensivamente, sin ser una especialista en duelos físicos dominantes, compite con inteligencia, anticipa más que entra, mide bien las distancias y utiliza el timing para interceptar pases o incomodar recepciones, lo que le permite mantener un buen equilibrio entre agresividad y control, reduciendo faltas innecesarias y evitando quedar superada, y cuando debe entrar al suelo lo hace con corrección técnica y lectura previa, lo que se traduce en un porcentaje alto de acciones defensivas exitosas sin comprometer la estructura; en el plano físico, Kühl presenta un perfil de resistencia sólida y sostenida.

    (Fuente: UEFA)

    El movimiento ha podido ser contrastado por “El Partido de Manu” a través de fuentes muy fiables, pero fue adelantado en exclusiva por el periodista italiano Leonardo Franquelli en tuiter y por lo que hemos podido saber en este medio ya se ha despedido de sus compañeras en Roma, por lo que su llegada se antoja inminente.

    (Fuente: UEFA)

    Cuando cuando el contexto lo exige, aunque su tendencia natural es simplificar antes que exhibirse, lo que habla de una mentalidad profundamente colectiva; tácticamente, su disciplina posicional es uno de sus grandes activos, ya que entiende cuándo debe sostener la base de la jugada y cuándo puede saltar a zonas más avanzadas, manteniendo siempre una relación coherente con la mediocentro y con la lateral de su costado, cerrando líneas de pase interiores en transición defensiva y ofreciendo una primera presión orientada que no busca tanto el robo inmediato como la conducción rival hacia zonas menos peligrosas, y en bloque medio-bajo su capacidad para temporizar, perfilar el cuerpo y achicar espacios interiores resulta clave para la estabilidad del equipo; defensivamente, sin ser una especialista en duelos físicos dominantes, compite con inteligencia, anticipa más que entra, mide bien las distancias y utiliza el timing para interceptar pases o incomodar recepciones, lo que le permite mantener un buen equilibrio entre agresividad y control, reduciendo faltas innecesarias y evitando quedar superada, y cuando debe entrar al suelo lo hace con corrección técnica y lectura previa, lo que se traduce en un porcentaje alto de acciones defensivas exitosas sin comprometer la estructura; en el plano físico, Kühl presenta un perfil de resistencia sólida y sostenida, capaz de mantener intensidad cognitiva y táctica durante todo el encuentro, con una zancada eficiente más que explosiva, sin picos de velocidad sobresalientes pero con una movilidad constante que le permite estar siempre disponible, destacando su capacidad para repetir esfuerzos de media intensidad y para sostener el ritmo del partido en contextos de ida y vuelta, algo especialmente valioso en ligas de alta exigencia física, y aunque no es una futbolista poderosa en el choque, compensa esa carencia con equilibrio corporal, anticipación y uso del cuerpo para ganar la posición antes del contacto; psicológicamente, Kühl muestra rasgos propios de una futbolista de alto techo competitivo, con una personalidad serena, poco afectada por el error, capaz de asumir responsabilidad en momentos delicados del partido sin precipitarse, y con una mentalidad claramente orientada al aprendizaje y a la mejora continua, lo que se percibe en su evolución progresiva y en su capacidad para adaptarse a distintos contextos tácticos y culturales, manteniendo siempre un nivel de fiabilidad alto; en contextos de posesión larga, su paciencia y su capacidad para ofrecer líneas de pase constantes facilitan la circulación fluida, mientras que en escenarios de juego más directo sabe ajustar su posición para ser segundo balón o apoyo tras descarga, demostrando versatilidad conceptual más que puramente posicional, y en transición ofensiva su lectura para llegar desde segunda línea, sin invadir espacios prematuramente, le permite aparecer en zonas de remate o de último pase con ventaja, aunque su producción goleadora no es su principal argumento, sí posee un golpeo limpio desde media distancia y una correcta ejecución en llegadas frontales cuando el contexto lo permite; a nivel estratégico, es una futbolista que mejora a las que la rodean, eleva el orden colectivo, reduce el caos y aporta estabilidad emocional y táctica al equipo, lo que la convierte en una pieza especialmente valiosa para proyectos que priorizan el control del juego, la inteligencia posicional y la fiabilidad en la toma de decisiones, y aunque aún puede desarrollar mayor agresividad ofensiva en ciertos contextos y añadir más impacto directo en el último tercio, su base de juego es tan sólida que cualquier mejora en esos aspectos la proyecta como una centrocampista de referencia en el fútbol europeo, siendo especialmente indicada para equipos que buscan interiores asociativas, mediocampistas de enlace o centrocampistas totales de perfil racional, más orientadas a gobernar el juego que a desordenarlo, y cuyo valor real muchas veces se aprecia más en el análisis profundo que en el resumen estadístico superficial,

    Para hacerlo más comprensible para los fans de la Liga F Moeve hemos de decir que la danesa se asemeja bastante en el estilo de juego a una vieja conocida para las colchoneras como es Ángela Sosa Martín, que ahora brilla en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada bajo la dirección de José Luis Sánchez Vera.

    Su desembarco en el Atlético de Madrid es un movimiento de presente, pero sobre todo de mucho futuro y que ayudará a completar un centro del campo que debe afrontar todavía tres competiciones muy exigentes como la Liga F, la Liga de Campeones Femenina y la Copa de la Reina Iberdrola, con opciones de pelear por el título especialmente en la última de ellas.

    La zona ancha pivota ahora sobre figuras que aportan liderazgo, recorrido y proyección a futuro, encabezadas por la noruega Vilde Bøe Risa, cuyo compromiso con el club se ha prolongado tras su renovación y que ha demostrado ser una pieza fundamental en el corazón del equipo gracias a su capacidad para ordenar, recuperar y enlazar fases de juego con lectura táctica y competitividad tanto en tareas defensivas como de transición ofensiva  ; junto a ella, Júlia Bartel, joven talento formado en el fútbol español, se perfila como una de las apuestas de mayor proyección en la medular rojiblanca, aportando movilidad, criterio en la circulación y una inteligencia posicional que le permite conectar líneas con precisión desde el interior derecho o desde posiciones más retrasadas cuando el sistema lo demanda  . Completan este bloque creativo y de sostenimiento colectivo jugadoras con características diversas: Alexia Fernández, centrocampista con llegada y visión de juego para apoyar la transición ofensiva y combinar con pivotes o interiores más posicionales; Natalia Peñalvo, una de las jóvenes promesas de la cantera que comienza a ganar peso en el primer equipo gracias a su dinamismo y despliegue físico; Celia Gómez y Raquel Gómez, ambas también canteranas, ofrecen versatilidad y energía para alternar roles dentro de la medular o ser opciones de refresco que mantienen la intensidad en fases de ida y vuelta; Leyre Valdivia, otra jugadora joven con buena capacidad para asociarse y ayudar en la presión alta, y Daniela Miñambres, cuya progresión se refleja en oportunidades de competición cada vez más regulares, completan un grupo heterogéneo que combina experiencia internacional con juventud atlética y técnica  . Esta mezcla busca responder a las demandas de un calendario exigente, donde la aportación de Bøe Risa como eje y de la generación emergente en apoyo permite al Atlético mantener un perfil competitivo en múltiples competiciones, sostener la posesión en fases claves del partido y modular el ritmo del juego según el rival, mientras que el cuerpo técnico trabaja para integrar y maximizar las virtudes de cada pieza en un sistema que prioriza la cohesión, la adaptabilidad táctica y la eficacia en la transición entre fases de juego.

    (Fuente: Instagram)

    El futuro desembarco de Kathrine Møller Kühl en el mercado invernal supondría un salto cualitativo evidente para el centro del campo del Atlético de Madrid Femenino, tanto en términos de fiabilidad competitiva como de crecimiento estructural del juego, ya que la internacional danesa encaja de forma natural en un contexto que necesita orden, lectura táctica y continuidad entre líneas; Kühl aportaría una capacidad superior para gobernar los ritmos del partido, ofreciendo pausa cuando el equipo lo requiera y aceleración racional en los momentos de ventaja, además de una toma de decisiones bajo presión que elevaría el rendimiento colectivo de las interiores más jóvenes, funcionando como nexo entre la mediocentro y los últimos metros sin necesidad de monopolizar el balón; su inteligencia posicional permitiría al Atlético ganar estabilidad en fase defensiva, cerrar mejor los espacios interiores en bloque medio y mejorar la calidad de la primera presión tras pérdida, mientras que en fase ofensiva su habilidad para recibir perfilada, filtrar pases interiores y ocupar los intervalos con sentido colectivo daría nuevas soluciones ante defensas cerradas, un aspecto clave en la Liga F; lejos de ser un fichaje de impacto puntual, Kühl representaría una inversión estratégica, una futbolista capaz de elevar el suelo competitivo del equipo desde el entendimiento del juego, aportando madurez, coherencia y fiabilidad en un momento de la temporada donde el control emocional y táctico suele marcar diferencias, y consolidándose como una pieza llamada a tener peso real en el presente inmediato y en la construcción del proyecto rojiblanco a medio plazo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El próximo encuentro del Atlético de Madrid será en la anteriormente mencionada Liga F Moeve ante el Granada Club de Fútbol en Alcalá de Henares el próximo 31 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horario peninsular, y habrá que estar pendientes de si para entonces Kuhl ya ha sido anunciada oficialmente por el bicampeón de la Copa de la Reina o no.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | El Atlético anuncia el adiós de Viti

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Víctor Martín Alba y la huella de un entrenador que elevó al Atlético de Madrid a la élite europea.

    Hay decisiones que no se explican solo con resultados, ni se justifican únicamente con clasificaciones. Hay finales que no nacen de una derrota concreta, sino del desgaste invisible de los ciclos largos, de las exigencias de los grandes escudos y del peso silencioso que implica dirigir desde el banquillo de un club que vive permanentemente entre la obligación de ganar y la necesidad de construir. El Club Atlético de Madrid ha puesto punto final a la etapa de Víctor Martín Alba como entrenador de su primera plantilla femenina.

    Lo hace en un contexto complejo, tras una semifinal de Supercopa perdida en el derbi de semifinales ante el Real Madrid, y lo hace cerrando un periodo que, más allá de la coyuntura actual, deja una huella profunda en la historia reciente del fútbol femenino rojiblanco.

    El anuncio oficial llegó con la sobriedad institucional que caracteriza a los comunicados del Atlético de Madrid, pero con un contenido que sacudió los cimientos del proyecto deportivo femenino.

    “Víctor Martín no continuará como entrenador de la primera plantilla del primer equipo femenino. La actual situación deportiva ha provocado la destitución del técnico, que llegaba a nuestro club en verano de 2024 y ha dirigido al equipo en 65 encuentros oficiales. En su primera temporada consiguió el objetivo del club de devolver al equipo a la UEFA Women’s Champions League y llevó al equipo a la final de la Copa de la Reina.”

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Un párrafo escueto para cerrar una etapa intensa, exigente y profundamente transformadora.

    decisión se hace oficial tres días después de la derrota por 3-1 ante el Real Madrid en las semifinales de la Supercopa de España Iberdrola, disputada en Castellón. Un partido que, más allá del marcador, evidenció el momento delicado que atravesaba el equipo rojiblanco: dudas, desgaste competitivo y una dinámica negativa que se había prolongado durante semanas.

    Con ese tropiezo, el Atlético de Madrid Femenino cumplía dos meses sin conocer la victoria, una racha impropia de un club construido para competir por títulos. En Liga F Moeve, el equipo había caído hasta la quinta posición, alejándose de los puestos de privilegio. En Copa de la Reina, el horizonte inmediato era un exigente cruce de cuartos de final frente al Athletic Club, otro examen de alto voltaje.

    Reducir la salida de Víctor Martín a una mala racha sería injusto y simplista. El Atlético no solo evalúa resultados: evalúa tendencias, sensaciones, liderazgo, proyección y capacidad de sostener un proyecto en el tiempo. Y es precisamente ahí donde el análisis se vuelve más complejo.

    Porque si algo define la etapa de Víctor Martín es que los logros están ahí, son objetivos, cuantificables y, en algunos casos, históricos

    Antes de sentarse en el banquillo del Centro Deportivo Alcalá de Henares o del Estadio Metropolitano, Víctor Martín había construido su carrera lejos de los grandes titulares. Su trayectoria no responde al camino clásico del entrenador mediático, sino al del técnico de método, estudio y convicción.

    Su experiencia como director de metodología del Albacete Balompié, en el fútbol masculino, marcó su ADN profesional: trabajo estructural, desarrollo del talento y obsesión por los procesos. A ello se sumó una etapa internacional poco común en el currículum de entrenadores españoles del fútbol femenino: su paso por Uzbekistán, como segundo entrenador y analista del Metallurg Bekabad, en la Super Liga del país.

    Ese bagaje, silencioso pero sólido, sería clave para lo que estaba por venir.

    punto de inflexión llegó el 24 de enero de 2024, cuando Víctor Martín asumió el cargo de entrenador del Madrid CFF, sustituyendo a María Pry, que se encontraba de baja por maternidad. Lo que en principio parecía una solución provisional se transformó en una de las historias más impactantes del fútbol femenino español reciente.

    En el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, al frente del club con la cantera exclusivamente femenina más grande de toda Europa, Víctor Martín construyó un equipo competitivo, valiente y reconocible.

    Allí logró una proeza que ya forma parte de la memoria colectiva del campeonato: derrotar por 2-1 al FC Barcelona, poniendo fin a 719 días de imbatibilidad culé. Una victoria que trascendió el resultado y colocó su nombre en la élite del banquillo nacional.

    Además, estuvo muy cerca de clasificar al Madrid CFF para la fase previa de la UEFA Women’s Champions League, un hito que habría sido histórico para la entidad.

    Ese rendimiento no pasó desapercibido. El Atlético de Madrid, en pleno proceso de redefinición de su proyecto femenino, vio en Víctor Martín el perfil ideal: conocimiento profundo del fútbol femenino español, capacidad para potenciar talento joven y una metodología contrastada.

    Su llegada en el verano de 2024 supuso un nuevo comienzo para el equipo rojiblanco.

    No llegó solo. Con él aterrizaron Luany Da Silva y Gio Queiroz, dos futbolistas que ya conocían su modelo de juego y que hoy son piezas estructurales del ataque atlético. Su impacto fue inmediato: verticalidad, desequilibrio, amenaza constante.

    En 65 partidos oficiales, Víctor Martín cumplió con los principales objetivos marcados por el club:
    • Clasificación para la UEFA Women’s Champions League, devolviendo al Atlético a la máxima competición continental.
    • Final de la Copa de la Reina, demostrando competitividad en eliminatorias directas.
    • Consolidación de un estilo reconocible, con protagonismo ofensivo y apuesta por futbolistas jóvenes.

    Todo ello en un contexto de máxima exigencia, con un campeonato doméstico cada vez más competitivo y con rivales en clara expansión presupuestaria y estructural.

    Sin embargo, el fútbol de élite no entiende de méritos pasados. La acumulación de partidos, las lesiones, la presión constante y la necesidad de resultados inmediatos fueron erosionando el día a día del equipo.

    La racha de dos meses sin ganar, la caída al quinto puesto en Liga F y la eliminación en semifinales de Supercopa actuaron como catalizadores de una decisión que, según fuentes del club, se venía madurando internamente.

    Víctor Martín quiso despedirse con palabras breves, pero cargadas de dignidad: “Ha sido un orgullo ser el entrenador del primer equipo femenino y doy las gracias a las jugadoras, club y afición por todo este tiempo juntos.”

    Un mensaje que resume una etapa vivida con intensidad y compromiso.

    Más allá del desenlace, la etapa de Víctor Martín deja una huella clara: elevó el nivel competitivo del equipo, consolidó perfiles clave y devolvió al Atlético de Madrid Femenino al escenario europeo que le corresponde por historia y ambición.

    Su salida no borra lo construido. Al contrario: lo convierte en parte de la narrativa de un club que sigue buscando el equilibrio entre identidad, rendimiento y futuro.

    Uno de los grandes méritos de Víctor Martín al frente del Atlético de Madrid Femenino fue dotar al equipo de una identidad futbolística clara, reconocible incluso en los momentos de dificultad. En un campeonato como la Liga F Moeve, cada vez más fragmentado por estilos, presupuestos y realidades estructurales, el Atlético encontró con Martín una hoja de ruta definida.

    Lejos de una idea conservadora, Viti apostó por equipos largos en ataque, laterales profundos y extremos con libertad para romper líneas. En fases de plenitud física, el Atlético fue uno de los conjuntos más incómodos de la competición para cualquier rival.

    algo caracterizó al técnico madrileño fue su capacidad de adaptación. La primera fase de su etapa estuvo marcada por un planteamiento más ambicioso con balón, buscando dominar territorios y ritmos. Con el paso de los meses —y condicionado por lesiones, carga de partidos y ajustes rivales—, el equipo evolucionó hacia un enfoque más pragmático.
    • Bloques medios compactos frente a rivales directos.
    • Salida limpia desde atrás, pero con alternativas en largo.
    • Mayor peso de las segundas jugadas, especialmente en encuentros de alta exigencia.

    Este proceso de ajuste constante, sin embargo, también tuvo un coste: la pérdida de continuidad en sensaciones, algo que el propio vestuario reconocía internamente como una de las dificultades del tramo final.

    La llegada de Luany Da Silva y Gio Queiroz no fue casualidad ni capricho de mercado. Ambas representaban la extensión natural del modelo que Víctor Martín había desarrollado previamente en el Madrid CFF.
    • Luany, con su potencia, desborde y capacidad para atacar el espacio, se convirtió en un arma diferencial.
    • Gio, con lectura táctica, movilidad y compromiso defensivo, aportó equilibrio al frente ofensivo.

    Hoy, ambas son jugadoras estructurales del Atlético, y su consolidación es uno de los legados más visibles del técnico.

    Puertas adentro, Víctor Martín fue descrito como un entrenador exigente, meticuloso y profundamente implicado. Su liderazgo no se basaba en grandes discursos, sino en el día a día: sesiones detalladas, análisis individualizado y comunicación directa.

    Sin embargo, en clubes de la dimensión del Atlético de Madrid, la gestión emocional adquiere una complejidad adicional. La presión por ganar, la convivencia de perfiles internacionales y la exposición mediática permanente generan tensiones inevitables.

    Fuentes cercanas al equipo apuntan a un desgaste progresivo, más emocional que táctico, fruto de la acumulación de expectativas no siempre satisfechas en el corto plazo.

    Todo entrenador del Atlético convive con la comparación constante. En el fútbol femenino, esa sombra incluye etapas gloriosas, títulos nacionales y noches europeas memorables. El listón histórico es alto y la paciencia, limitada.

    Víctor Martín asumió el cargo en un momento de transición estructural, con una plantilla en reconstrucción y un campeonato en clara evolución. Cumplió objetivos estratégicos, pero el Atlético no solo mira el “qué”, sino el “cómo” y el “cuándo”.

    En ese cruce de exigencias, su proyecto quedó atrapado entre el mérito acumulado y la urgencia inmediata.

    dato es contundente: dos meses sin victoria. En otro contexto podría interpretarse como una mala racha. En el Atlético, se convierte en una alarma estructural.

    La derrota en el derbi de Supercopa ante el Real Madrid no fue el origen, sino el detonante. El equipo había mostrado señales de fragilidad competitiva en semanas anteriores, especialmente en partidos donde tradicionalmente imponía jerarquía.

    La caída al quinto puesto en Liga F Moeve reforzó la percepción de que el ciclo había entrado en una fase de estancamiento.

    Desde el club se insiste en que la decisión fue tomada desde la responsabilidad institucional, pensando en el futuro inmediato y en la necesidad de un revulsivo competitivo. No hubo improvisación, sino una lectura estratégica del momento.

    La Copa de la Reina, con un cruce exigente ante el Athletic Club, aparece en el horizonte como un punto de no retorno para la temporada. La dirección deportiva entendió que el equipo necesitaba un nuevo impulso.

    Lejos de suponer un retroceso, la salida del Atlético consolida a Víctor Martín como un entrenador de primer nivel en el fútbol femenino español y europeo.

    Su trayectoria reciente —Madrid CFF y Atlético— le sitúa como un perfil atractivo para proyectos ambiciosos, tanto dentro como fuera de España. Su conocimiento metodológico, experiencia internacional y capacidad de construcción lo convierten en un técnico preparado para liderar nuevos desafíos.

    Para el Atlético de Madrid Femenino, se abre ahora una nueva etapa. La plantilla mantiene talento, estructura y ambición. La elección del próximo cuerpo técnico marcará el rumbo de un proyecto que no renuncia a nada.

    El reto será reconectar con la identidad histórica, recuperar la competitividad inmediata y, al mismo tiempo, sostener un modelo a medio plazo en un entorno cada vez más exigente.

    Epílogo abierto

    Los ciclos terminan, pero las huellas permanecen. Víctor Martín Alba ya forma parte de la historia del Atlético de Madrid Femenino. No por un título concreto, sino por haber sostenido el proyecto en un momento clave, haber devuelto al club a Europa y haber dejado cimientos sólidos para el futuro.

    El tiempo, como siempre en el fútbol, será el juez definitivo. Pero hoy, con la perspectiva que dan los hechos, su etapa merece algo más que una lectura fría de resultados: merece contexto, memoria y reconocimiento.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Reportaje | Un Atlético “tocado” no está firmado su peor temporada en la Primera División Femenina

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La temporada 2022‑23 del Atlético de Madrid Femenino quedará marcada en los anales del club como la más compleja y menos exitosa en términos ligueros desde su consolidación en la Primera División Femenina. Finalizar 4.º en la clasificación de Liga F sin disputar competición europea fue el reflejo de un año en el que la exigencia interna y las circunstancias externas convergieron para plantear el reto más duro de las últimas campañas. Hoy, con un proyecto liderado por Víctor “Viti” Martín Alba, el equipo está a solo siete puntos de distancia de los puestos europeos, ha alcanzado los cuartos de final de la Copa de la Reina y se prepara para el “playoff” de octavos de final de la Champions ante el Manchester United, marcando así un claro contraste con aquella temporada.

    En la Liga F 2022‑2023, el Atlético cosechó 57 puntos tras 30 jornadas, una cifra correcta desde la estabilidad, pero insuficiente para situarse entre los tres primeros clasificados que otorgaban plaza europea directa; esa temporada quedó por detrás de equipos como el Fútbol Club Barcelona, Real Madrid y Levante Unión Deportiva consolidándose en un discreto 4.º puesto sin Champions ni la existencia por entonces de una Europa Cup que matizara su campaña.

    Más allá de la posición en la tabla, lo que realmente define a aquella campaña histórica fue la ausencia de competición europea, un factor raramente asociado a clubes de la talla y ambición rojiblancas en los últimos años.

    El Atlético llevaba tiempo asentado como uno de los equipos españoles de referencia, peleando tradicionalmente por títulos o por plazas europeas; sin embargo, en 2022‑23 no compitió ni en la UEFA Women’s Champions League ni en otra competición continental, lo que convierte aquella temporada en una de las más atípicas y desafiantes de su trayectoria moderna.

    En perspectiva, el contraste con la temporada actual 2025‑2026 es notable.

    El equipo dirigido por Víctor “Viti” Martín Alba, técnico que asumió un proyecto ambicioso con la intención de devolver al club a la élite nacional e internacional, ha logrado consolidar una imagen competitiva incluso en medio de cargas exigentes de calendario: está clasificado para los cuartos de final de la Copa de la Reina y disputará un playoff decisivo en la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United, una proeza que certifica un crecimiento deportivo y estructural evidente respecto a aquella 2022‑2023.

    Viti ha enfrentado con serenidad y visión crítica los momentos bajos de su equipo, manteniendo la confianza en su modelo de juego y en la capacidad de sus jugadoras para competir al más alto nivel.

    En declaraciones recientes tras un resultado duro, el técnico defendió el progreso del grupo remarcando que “los datos lo dirán”, subrayando mejoras en aspectos del rendimiento colectivo incluso cuando los resultados son adversos, y asumiendo la responsabilidad con transparencia y compromiso.

    Ese enfoque pragmático, junto con la integración de talentos recientes en la plantilla, ha permitido al Atlético de Madrid competir con clubes de alto perfil en la tabla.

    El reto europeo antes del choque con el Manchester United no solo es un test de nivel internacional, sino también un termómetro del avance del proyecto de Martín Alba, que ha sabido equilibrar la exigencia de una competición nacional igualada con el desafío continental.

    En ese marco competitivo, el contraste con la Real Sociedad de Fútbol, que verá disminuir su rendimiento tras la salida de Edna Imade al término de su cesión por parte del Bayern de Múnich, el Club Deportivo Tenerife, que compite con recursos más limitados en profundidad de plantilla y le supera tan solo por una unidad en la cuarta plaza, y un Madrid CFF en plena reconstrucción bajo el mando de un maestro como es José Luis Sánchez Vera, ofrece una fotografía de oportunidades claras para que el Atlético recupere posiciones y aspire a un podium de Liga F Moeve, que daría acceso a la fase previa de la Liga de Campeones Femenina.

    En este contexto, las posibles soluciones de Viti para alcanzar esa meta pasan por varias estrategias simultáneas: intensificar la rotación inteligente del plantel para mantener frescura física y competitiva frente a la congestión de calendario; optimizar la presión alta y el control de balón en los partidos clave frente a rivales directos, aprovechando la calidad técnica de sus centrocampistas y la verticalidad de las delanteras; potenciar la versatilidad táctica incorporando diferentes esquemas según el rival y la situación del partido; y consolidar la cohesión mental y emocional del grupo, transformando la experiencia de campañas previas menos exitosas en un aprendizaje que permita gestionar la presión en los últimos tramos de la liga.

    Además, la identificación de jugadores capaces de asumir liderazgo en momentos críticos y la incorporación de refuerzos estratégicos en ventanas de fichajes limitadas podrían ofrecer el margen necesario para recortar distancias con Real Sociedad, Club Deportivo Tenerife y otros aspirantes al podium.

    A esto se suma un factor determinante que puede marcar la diferencia en la segunda mitad de temporada: la ausencia de Gio Garbellini durante gran parte de la primera vuelta, provocada por una grave lesión en el peroné sufrida en octubre en un partido de la Liga de Campeones Femenina, mermó claramente la voracidad goleadora del equipo.

    Su regreso temprano, ya ejercitándose en solitario y tocando balón en el verde, supone un plus potencial de cara a los próximos compromisos, sumando junto a Luany, otra de las principales figuras del equipo, la capacidad de marcar la diferencia en partidos decisivos.

    Al final, la temporada 2022‑2023 permanecerá en la memoria colchonera como la peor campaña de la era moderna en Primera División Femenina desde un punto de vista clasificatorio y competitivo estructuralmente, y el renacimiento actual bajo la dirección de Víctor “Viti” Martín Alba no solo revalida esa afirmación, sino que también ofrece una narrativa de superación, resiliencia y ambición renovada. Si las estrategias de Viti se ejecutan con precisión, el Atlético no solo podrá acortar la distancia con la élite y recuperar protagonismo liguero, sino que incluso puede aspirar a recuperar un lugar en el podium, asegurando así la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina, consolidando un proyecto que combina historia, talento y proyección internacional, y demostrando que los aprendizajes de los peores años pueden transformarse en la fuerza que impulse a un club hacia su grandeza.

    (Fuente: RFEF)

  • Exclusiva | El Atlético pretende a dos futbolistas

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La dirección deportiva quiere pescar en el Fernando Torres con dos estrellas que gustan mucho tanto a Beni Rubido como a Viti.

    La actividad en los despachos del Centro Deportivo Alcalá de Henares está siendo frenética en los últimos meses.

    A veces las grandes historias del fútbol femenino no irrumpen con un estruendo inmediato, sino que se van construyendo en silencio, a fuego lento, entre conversaciones discretas, informes de scouting acumulados durante meses y decisiones estratégicas que miran mucho más allá del corto plazo. Hoy, “El Partido de Manu” está en disposición de desvelar una de esas historias que, cuando cristalizan, marcan un punto de inflexión en la planificación deportiva de un gigante de la Liga F Moeve y redefinen el equilibrio competitivo del campeonato.

    Según ha podido saber este medio en exclusiva, el club tres veces campeón de la Liga F Moeve ha puesto en marcha una operación de alto voltaje para incorporar a dos de las futbolistas más determinantes del Madrid CFF, Kamilla Melgård y Malou Marcetto, ambas con contrato en vigor hasta el próximo 30 de junio de 2027, en un movimiento que no solo habla de ambición deportiva, sino también de una lectura profunda del mercado, de las necesidades estructurales de la plantilla y de la evolución del fútbol femenino europeo.

    La información manejada por “El Partido de Manu” confirma que las negociaciones con Kamilla Melgård, centrocampista danesa de enorme impacto ofensivo, se encuentran ya muy avanzadas, hasta el punto de que en los despachos se trabaja con la convicción de que, salvo giro inesperado, la internacional nórdica vestirá la rojiblanca la próxima temporada. En el caso de Malou Marcetto, futbolista que se ha convertido en una auténtica debilidad personal de Víctor Martín Alba, también se han producido contactos directos tras analizar con detenimiento el extraordinario nivel que ofreció durante el curso pasado antes de que una inoportuna lesión frenase su progresión.

    Dos operaciones diferentes en su forma, pero unidas por un mismo hilo conductor: la convicción del club de que ambas encajan a la perfección en el proyecto deportivo que se está construyendo para el futuro inmediato.

    No se trata de movimientos improvisados ni de apuestas coyunturales. El seguimiento de Melgård y Marcetto responde a un trabajo de scouting profundo, prolongado en el tiempo, que comenzó incluso antes de que ambas explotaran definitivamente en la Liga F Moeve.

    Según ha podido saber este medio, el responsable inicial de ese análisis fue el propio Viti, que antes de abandonar el Fernando Torres dejó perfectamente perfiladas ambas operaciones, consciente del potencial diferencial que podían aportar a un equipo llamado a competir por todos los títulos.

    Ese legado, cuidadosamente documentado, fue recogido por Juanjo Vila, quien no solo supo interpretar los informes, sino que potenció de manera extraordinaria las virtudes de ambas futbolistas en el Madrid CFF, contribuyendo de forma decisiva a su crecimiento deportivo y a su consolidación como referencias del campeonato.

    La posible llegada de Malou Marcetto adquiere una relevancia estratégica aún mayor en el contexto actual de las colchoneras. Las ventas invernales de Gaby García al América de México y de Ana Vitória al Corinthians dejaron un vacío evidente en la medular, no solo en términos de talento, sino también de liderazgo, lectura del juego y capacidad para sostener al equipo en los momentos de mayor exigencia. Marcetto, por perfil, por edad y por recorrido, encaja como una pieza casi natural para cubrir ese hueco, aportando equilibrio, inteligencia táctica y una capacidad notable para conectar líneas. Su fichaje no sería únicamente una incorporación más, sino una declaración de intenciones: la apuesta por una futbolista capaz de marcar el ritmo del equipo durante años.

    En paralelo, el desembarco de Kamilla Melgård ofrecería un salto cualitativo en la parcela ofensiva. La danesa, con una capacidad notable para llegar desde segunda línea, interpretar los espacios y aportar cifras goleadoras desde el centro del campo, representa ese tipo de futbolista que eleva el techo competitivo de cualquier plantilla. Consciente de la buena relación institucional que mantiene con el Madrid CFF, el club estaría dispuesto a abonar la cláusula de compensación correspondiente, un gesto que no solo facilitaría la operación, sino que reforzaría los vínculos entre ambas entidades. En el caso de Melgård, además, se subraya su condición de exjugadora del Lyn Fotball Damer, un detalle que ayuda a contextualizar su formación en una de las canteras más reconocidas del fútbol nórdico y a entender su madurez táctica pese a su relativa juventud.

    El scouting de Kamilla Melgård revela a una futbolista total, de enorme inteligencia posicional y con una comprensión del juego que va más allá de los números, aunque estos también la avalen. Melgård es una centrocampista con alma de atacante, capaz de romper líneas con conducciones verticales, de aparecer en el área con un timing casi quirúrgico y de ofrecer soluciones tanto en ataque posicional como en transiciones rápidas. Su golpeo de balón, preciso y tenso, le permite ser una amenaza constante desde media distancia, mientras que su visión de juego facilita la circulación y la generación de ventajas en zonas interiores. No es una jugadora anárquica; al contrario, entiende perfectamente cuándo acelerar y cuándo pausar, cuándo asumir riesgos y cuándo asegurar la posesión. En defensa, sin ser su principal virtud, muestra compromiso, lectura de las líneas de pase y una notable capacidad para replegar y ofrecer ayudas, lo que la convierte en una pieza funcional dentro de sistemas exigentes a nivel táctico.

    Melgård destaca también por su mentalidad competitiva. Formada en un contexto futbolístico que prioriza la disciplina táctica y el trabajo colectivo, la danesa ha sabido adaptarse a la intensidad y al ritmo de la Liga F Moeve, creciendo partido a partido y asumiendo responsabilidades en momentos clave. Su capacidad para aparecer en citas importantes, para no esconderse cuando el balón quema, es uno de los aspectos más valorados por el cuerpo técnico que ha seguido de cerca su evolución. En un equipo con aspiraciones de título, contar con futbolistas que no solo toleren la presión, sino que la conviertan en un estímulo, es un factor diferencial, y Melgård encaja plenamente en ese perfil.

    Por su parte, Malou Marcetto representa la esencia de la centrocampista moderna que equilibra talento, trabajo y lectura del juego.

    Marcetto está firmando una temporada de enorme nivel, consolidándose como una de las piezas más fiables del Madrid CFF. Su juego se caracteriza por una notable capacidad para interpretar los espacios, ofrecer siempre una línea de pase clara y ordenar al equipo desde la base.

    No es una futbolista de fuegos artificiales, pero sí una de esas jugadoras que hacen mejores a las que tienen alrededor. Su precisión en el pase, tanto en corto como en largo, permite al equipo progresar con fluidez, mientras que su inteligencia defensiva le facilita anticiparse, robar balones y cortar líneas de pase sin necesidad de recurrir constantemente a la falta.

    Marcetto aporta, además, una lectura táctica que encaja a la perfección en equipos que aspiran a dominar los partidos. Sabe cuándo incrustarse entre centrales para facilitar la salida de balón, cuándo saltar a la presión para activar al bloque y cuándo temporizar para que el equipo se reordene. Esa capacidad para leer el juego en tiempo real es una de las razones por las que Víctor Martín Alba la considera una pieza clave en su idea de fútbol.

    La confianza del técnico en la recuperación plena de la futbolista tras la lesión es total, y los informes médicos y de rendimiento avalan que Marcetto volverá a ofrecer su mejor versión, incluso con un punto extra de madurez competitiva.

    El contexto en el que se producirían ambas incorporaciones es igualmente relevante. El club tres veces campeón de la Liga F Moeve se encuentra en un momento de redefinición estratégica, con la mirada puesta en consolidar un proyecto que no solo compita a nivel nacional, sino que aspire a dar un salto definitivo en Europa. Para ello, la planificación deportiva ha puesto el foco en futbolistas con experiencia en la liga, conocimiento del entorno y margen de crecimiento.

    Melgård y Marcetto cumplen con creces esos requisitos. Con contrato hasta 2027, su fichaje implicaría una inversión importante, pero también la seguridad de incorporar talento contrastado, minimizando riesgos de adaptación.

    Desde el punto de vista institucional, la operación se ha trabajado con especial cuidado para no deteriorar las relaciones con el Madrid CFF, un club con el que se mantiene un diálogo fluido y respetuoso.

    El abono de la cláusula de compensación en el caso de Kamilla y Malou, es interpretado en ese sentido como un gesto de buena voluntad y de reconocimiento al trabajo de formación y desarrollo realizado por el club madrileño.

    En el caso de Marcetto, las conversaciones han sido más exploratorias, centradas en evaluar tiempos, condiciones y escenarios, siempre con la premisa de actuar con transparencia y respeto.

    El legado del scouting realizado por Viti antes de su salida del Fernando Torres adquiere aquí una dimensión especial.

    Fue él quien, con una mirada amplia y una sensibilidad particular para detectar talento nórdico, puso sobre la mesa los nombres de Melgård y Marcetto, convencido de que su perfil encajaba en el ADN competitivo del club aficionado en Fuenlabrada.

    Juanjo Vila, al recoger ese testigo, no solo mantuvo viva la apuesta, sino que la reforzó con un trabajo diario que permitió a ambas futbolistas explotar sus virtudes y corregir aspectos de su juego.

    Esa continuidad en la visión deportiva es, en muchos sentidos, uno de los grandes valores de la operación que ahora se perfila.

    A nivel deportivo, la llegada conjunta de Melgård y Marcetto permitiría al equipo dar un salto cualitativo en varias dimensiones del juego. En fase ofensiva, Melgård aportaría llegada, gol y capacidad para romper defensas cerradas, mientras que Marcetto ofrecería orden, pausa y claridad en la circulación. En fase defensiva, ambas contribuirían a un mayor equilibrio, con una presión más coordinada y una mejor ocupación de los espacios. En términos de vestuario, su perfil competitivo y su experiencia en la liga las convertirían en referentes naturales, capaces de asumir responsabilidades desde el primer día.

    El análisis detallado de su encaje táctico refuerza la sensación de que no se trata de fichajes aislados, sino de piezas pensadas para un engranaje concreto.

    Melgård podría actuar tanto como interior en un centro del campo de tres como en una posición más adelantada, casi de mediapunta, explotando su capacidad para llegar al área.

    Marcetto, por su parte, se siente cómoda como pivote o como interior de perfil más organizador, ofreciendo siempre una salida limpia de balón y facilitando la transición entre líneas. Esa versatilidad es un valor añadido en una temporada exigente, con múltiples competiciones y la necesidad de rotar sin perder identidad.

    El impacto mediático de la operación tampoco es menor. La incorporación de dos estrellas del Madrid CFF enviaría un mensaje claro al resto de la Liga F Moeve: el club quiere seguir marcando el paso, reforzarse con talento contrastado y construir un proyecto sólido a medio y largo plazo.

    Para “El Partido de Manu”, poder desvelar en exclusiva los detalles de esta doble operación supone también reafirmar su compromiso con una información rigurosa, contextualizada y profundamente conectada con la realidad del fútbol femenino.

    Queda todavía camino por recorrer hasta que las operaciones se cierren de manera definitiva. En el fútbol, y especialmente en el mercado, siempre existen variables imprevisibles que pueden alterar los planes más cuidadosamente trazados.

    Sin embargo, las sensaciones que se desprenden de las conversaciones mantenidas, del estado de las negociaciones y de la voluntad de todas las partes implicadas invitan al optimismo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    A día de hoy, la percepción interna es clara: si no media un contratiempo muy grande de aquí a mayo, Kamilla Melgård y Malou Marcetto vestirán la rojiblanca la próxima temporada.

    Y será entonces cuando esta historia, tejida durante meses en la sombra, cobre todo su sentido.

    Cuando las decisiones estratégicas se traduzcan en rendimiento sobre el césped, cuando el trabajo silencioso del scouting se vea reflejado en cada pase, en cada llegada al área, en cada recuperación decisiva.

    Vestir la rojiblanca no es solo ponerse una camiseta; es asumir una responsabilidad histórica, un compromiso con una identidad y una ambición que no entiende de medias tintas.

    Melgård y Marcetto están llamadas a formar parte de ese relato, a escribir su nombre en una etapa que aspira a ser recordada.

    El fútbol femenino, una vez más, se prepara para vivir un movimiento que puede marcar época, y “El Partido de Manu” estará ahí para contarlo, con la convicción de que las grandes exclusivas no solo informan, sino que ayudan a comprender el pulso profundo del juego

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La previa | Derbi de altura en Castellón: Real Madrid y Atlético se juegan el pase a la final de la Supercopa Iberdrola 2026

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ Castellón se prepara para convertirse en el epicentro del fútbol femenino español, donde este fin de semana se disputará la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, un derbi capitalino que promete emociones al límite y un espectáculo que trasciende el mero resultado. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un choque que entrega al vencedor un pasaporte directo a la gran final, un duelo que combina rivalidad histórica, intensidad táctica y la presencia de algunas de las jugadoras más destacadas de la Liga F Moeve. El estadio se engalana para recibir a dos equipos que, pese a compartir ciudad y ambición, representan filosofías de juego opuestas: el Real Madrid apuesta por la posesión, la amplitud y la construcción desde atrás, mientras que el Atlético mantiene su ADN caracterizado por presión alta, intensidad en la recuperación y transiciones veloces que han definido su éxito en la última década. La tensión es palpable en cada entrenamiento, en cada declaración de las protagonistas y en la expectativa de una afición que conoce de memoria la pasión de estos enfrentamientos.

    (Fuente: RFEF)

    Castellón se prepara para convertirse en el epicentro del fútbol femenino español, donde este fin de semana se disputará la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, un derbi capitalino que promete emociones al límite y un espectáculo que trasciende el mero resultado. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un choque que entrega al vencedor un pasaporte directo a la gran final, un duelo que combina rivalidad histórica, intensidad táctica y la presencia de algunas de las jugadoras más destacadas de la Liga F Moeve.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El estadio se engalana para recibir a dos equipos que, pese a compartir ciudad y ambición, representan filosofías de juego opuestas: el Real Madrid apuesta por la posesión, la amplitud y la construcción desde atrás, mientras que el Atlético mantiene su ADN caracterizado por presión alta, intensidad en la recuperación y transiciones veloces que han definido su éxito en la última década. La tensión es palpable en cada entrenamiento, en cada declaración de las protagonistas y en la expectativa de una afición que conoce de memoria la pasión de estos enfrentamientos.

    Históricamente, los derbis madrileños femeninos han ofrecido partidos intensos, donde cada acción puede definir el resultado. Desde que el Real Madrid consolidó su proyecto femenino de élite en 2020, los choques con el Atlético se han convertido en auténticas pruebas de carácter y táctica.

    En los últimos cinco enfrentamientos directos, los resultados se han repartido entre ambos equipos, aunque el Atlético ha logrado imponerse en momentos decisivos, sobre todo en semifinales de Copa de la Reina y jornadas clave de Liga F, donde su solidez defensiva y efectividad en transiciones rápidas marcaron la diferencia.

    Los precedentes históricos entre ambos equipos, que son enemigos irreconciliables, son favorables para los intereses rojiblancos amén de seis victorias, cuatro empates y cuatro derrotas en los catorce derbis anteriores.

    Sin embargo, el Real Madrid ha demostrado que la calidad individual de jugadoras como Linda Caicedo, Caroline Weir y Sara Däbritz es capaz de romper cualquier esquema defensivo con combinaciones rápidas, movimientos entre líneas y precisión en los metros finales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este derbi, más allá de la supremacía local, representa un pulso entre proyectos distintos: el Real Madrid en consolidación, con inversión y planificación a largo plazo, frente al Atlético, que ha mantenido un modelo ganador que combina veteranía, juventud y resultados constantes en finales y semifinales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Real Madrid llega a Castellón con un bloque equilibrado, donde la seguridad en portería de Misa Rodríguez, líder y capitana del equipo, será fundamental para contener la verticalidad y rapidez del Atlético. En defensa, jugadoras como Maëlle Lakrar, María Méndez y Yasmim formarán un muro que deberá soportar las internadas veloces de Luany Da Silva Fiamma Benítez, mientras que Bella Andersson aportará velocidad y capacidad de anticipación en la cobertura lateral. El mediocampo es uno de los puntos fuertes del equipo, con Sandie Toletti y Sara Däbritz coordinando la salida de balón, gestionando la presión rival y conectando con las delanteras. Hanna Bennison y Filippa Angeldahl equilibran recuperación y apoyo ofensivo, permitiendo que la línea de ataque pueda desplegarse con libertad.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En la delantera, Linda Caicedo es la referencia de velocidad y desequilibrio, capaz de generar superioridad en uno contra uno, mientras que Caroline Weir aporta visión de juego y capacidad de remate desde fuera del área, complementando la amenaza de Signe Bruun, que llega en plena recuperación de su lesión, y Eva Navarro, especialista en desequilibrar a la defensa con movimientos inteligentes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por su parte, el Atlético de Madrid confía en su experiencia y cohesión de grupo para imponerse en un duelo donde la intensidad física será clave. Lola Gallardo, capitana y guardameta, será la garantía defensiva, ofreciendo seguridad y liderazgo a todo el bloque. La defensa combina experiencia y juventud, con Andrea Medina, Lauren Leal, Xènia Pérez y Silvia Lloris formando un muro difícil de superar, mientras que Rosa Otermín aporta salida limpia por el lateral. En el centro del campo, Vilde Bøe Risa y Júlia Bartel equilibran control de juego y capacidad ofensiva, imponiendo el ritmo del partido y generando transiciones rápidas hacia el ataque. La línea ofensiva, encabezada por Luany Da Silva , Fiamma Benítez y Amaiur Sarriegi, representa un constante peligro, complementada por la desequilibrante Jensen por banda, capaz de generar superioridad numérica y asistir en los momentos decisivos.

    La experiencia de Víctor Martín, entrenador del Atlético, garantiza un planteamiento sólido que combina orden táctico, presión coordinada y lectura de los momentos clave del derbi.

    Tácticamente, el choque se presenta como un duelo de contrastes. El Atlético buscará imponer su presión alta y recuperación inmediata, intentando explotar cualquier pérdida de balón madridista. Las transiciones rápidas serán fundamentales, con el objetivo de sorprender a la defensa blanca antes de que se reorganice.

    Por su parte, el Real Madrid intentará controlar la posesión, mover el balón con criterio, abrir espacios y aprovechar la movilidad de sus delanteras para desarmar la presión rival. Las bandas serán escenario de constantes batallas: Caicedo y Weir frente a Maca Portales y Amaiur Sarriegi, donde cada acción puede abrir el camino hacia el gol. La defensa de áreas y la capacidad de concentración de porteras y centrales serán determinantes: un solo error puede cambiar el destino del derbi y definir qué equipo avanza a la final.

    El aspecto psicológico también jugará un papel importante. Ambos equipos han demostrado fortaleza mental en instancias decisivas. La capacidad de mantener la calma bajo presión, la resiliencia tras un gol en contra y la gestión de momentos de tensión marcarán la diferencia. La historia reciente muestra que los derbis madrileños suelen resolverse en detalles: jugadas a balón parado, errores individuales o decisiones tácticas puntuales. La lectura del juego y la capacidad de adaptación de cada entrenadora serán decisivas. El Real Madrid, con su enfoque en posesión y combinaciones rápidas, deberá equilibrar creatividad con disciplina defensiva.

    El Atlético, con su intensidad y solidez táctica, buscará aprovechar cada contragolpe y dominar el ritmo del partido.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La repercusión mediática y el seguimiento de aficionados añade un componente extra de presión y espectáculo. Redes sociales, medios de comunicación y la expectación de la Liga F Moeve convierten a Castellón en un escenario donde cada jugada se analiza y cada gol se celebra con intensidad. Las declaraciones previas de las protagonistas subrayan la motivación máxima: Amaiur Sarriegi destaca la importancia de mantener el orden táctico, mientras que Linda Caicedo resalta la necesidad de imponer su juego ofensivo y aprovechar las oportunidades que surjan.

    Cada entrenadora ha estudiado al detalle al rival, buscando debilidades y maximizando fortalezas para un partido que promete ser recordado como un clásico moderno del fútbol femenino español.

    En conclusión, este derbi de semifinal de la Supercopa de España Iberdrola no es solo un partido; es un choque de estilos, una confrontación de proyectos y un espectáculo de fútbol de alto nivel. Real Madrid y Atlético de Madrid se juegan más que un pase a la final: se juegan prestigio, rivalidad y la posibilidad de consolidar sus nombres en la historia reciente del fútbol femenino. Con plantillas equilibradas, figuras capaces de cambiar el destino del encuentro y tácticas que prometen tensión en cada metro del campo, Castellón se prepara para un domingo inolvidable donde la pasión, la técnica y la estrategia se funden en un derbi que marcará el rumbo de la Supercopa 2026.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Y cuando el balón eche a rodar en Castellón, ya no habrá espacio para la teoría ni para la estadística.

    Todo quedará reducido a noventa minutos —o quizá más— en los que el orgullo de dos escudos, la ambición de dos proyectos y el carácter de dos vestuarios se pondrán a prueba sin red.

    (Fuente: RFEF)

    El Real Madrid saltará al césped con la convicción de quien quiere escribir su nombre con letras definitivas en la historia de las grandes noches, decidido a imponer su juego, su talento y su identidad. El Atlético de Madrid lo hará con la mirada de quien conoce este terreno, de quien ha sobrevivido a finales, a derrotas y a conquistas, y sabe que los títulos no se piden: se arrancan.

    Será entonces cuando cada carrera de Linda Caicedo, cada golpeo de Caroline Weir, cada parada de Misa Rodríguez o cada orden de Lola Gallardo desde el área cobren un significado mayor que el propio partido.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cuando la presión, el silencio previo a una ocasión clara y el rugido tras un gol recuerden por qué el fútbol femenino español vive uno de los momentos más apasionantes de su historia. En Castellón no se jugará solo una semifinal; se disputará un capítulo más de un derbi que ya es patrimonio emocional del fútbol nacional.

    Al final, solo una avanzará hacia la gran final de la Supercopa de España Iberdrola. La otra tendrá que asumir que incluso en la derrota se forjan los equipos que regresan más fuertes. Pero pase lo que pase, este Real Madrid-Atlético de Madrid ya ha ganado su sitio en la memoria: como un duelo de máxima exigencia, de talento desbordado y de emociones sin concesiones.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque hay partidos que deciden títulos… y hay derbis que definen una época. Este, sin duda, aspira a ser ambos.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    ✨ Primera semifinal ✨


    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | Gio Queiroz se acerca al regreso: el Atlético de Madrid Femenino celebra su primer entrenamiento sobre el césped tras la grave lesión de peroné

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟣 Tras meses de recuperación tras una fractura de peroné sufrida en la Liga de Campeones Femenina, Gio Queiroz ha completado su primer entrenamiento sobre el césped en Alcalá de Henares. El Atlético de Madrid Femenino observa con esperanza cómo su atacante se aproxima a la reincorporación plena, reforzando la ilusión de la afición rojiblanca y la competitividad del equipo en la Liga F Moeve, Copa de la Reina y en Europa.

    El Club Atlético de Madrid ha dado un paso decisivo hacia la recuperación de uno de sus activos más valiosos del ataque femenino, Gio Queiroz. La joven futbolista, que sufrió una grave lesión de peroné el pasado 17 de octubre de 2025 durante un encuentro de la Liga de Campeones Femenina frente al Manchester United Women, ha iniciado la fase final de su proceso de rehabilitación con un primer entrenamiento sobre el césped de Alcalá de Henares.

    El vídeo publicado en las redes sociales oficiales del club muestra a Queiroz en una sesión supervisada por el cuerpo técnico y médico del Atlético de Madrid, realizando ejercicios específicos diseñados para evaluar su movilidad, fuerza y confianza en el terreno de juego. La imagen de la atacante avanzando con seguridad y control sobre el césped supone un hito simbólico y práctico: tras varios meses de ausencia, el retorno al grupo parece cada vez más cercano, y el club transmite un mensaje de optimismo y prudencia en la gestión de su recuperación.

    La lesión se produjo en un partido de máxima exigencia, en el que Queiroz sufrió una entrada contundente por parte de la defensora neerlandesa Dominique Janssen.

    La fractura de peroné supuso un periodo prolongado de recuperación, implicando sesiones intensivas de fisioterapia, fortalecimiento muscular y readaptación progresiva al entrenamiento con balón. Desde entonces, la futbolista ha seguido un protocolo riguroso diseñado para minimizar riesgos, garantizar la recuperación total de la articulación y permitirle reincorporarse a la competición sin limitaciones físicas.

    Gio Queiroz, exjugadora del Madrid CFF, se incorporó al Atlético de Madrid con la expectativa de reforzar el ataque y aportar desequilibrio en la delantera. Su trayectoria destaca por una combinación de velocidad, habilidad técnica y capacidad de definición, cualidades que la convirtieron en pieza clave del club madrileño y en una de las figuras emergentes de la Liga F Moeve.

    La interrupción de su temporada por la lesión generó un vacío en la plantilla, que exigió ajustes tácticos y estrategias alternativas por parte del cuerpo técnico. Ahora, la progresiva reincorporación de Queiroz anticipa la vuelta a la dinámica ofensiva habitual, con posibilidades de incrementar el potencial goleador y la competitividad del equipo tanto en el campeonato nacional como en las competiciones europeas.

    La coordinación entre fisioterapeutas, preparadores físicos y entrenadores ha permitido que Gio Queiroz avance con seguridad hacia su reincorporación plena.

    El club, consciente de la relevancia de esta etapa, ha compartido el vídeo con la afición, no solo como un anuncio de esperanza, sino como un testimonio del trabajo constante detrás de cada regreso al césped. La publicación refleja la filosofía rojiblanca: paciencia, profesionalidad y compromiso con la salud de sus futbolistas. La imagen de Gio Queiroz entrenando sobre el césped simboliza no solo su recuperación física, sino también su fortaleza mental y su determinación por volver a contribuir al Atlético de Madrid Femenino.

    El primer entrenamiento de la atacante ha sido supervisado minuciosamente por el equipo médico del club, que ha evaluado su respuesta a los ejercicios de carrera, cambios de dirección y contacto con el balón. Cada gesto y cada movimiento son analizados para garantizar que la jugadora pueda retomar su actividad sin riesgo de recaída.

    A nivel deportivo, la vuelta de Queiroz supondrá un refuerzo significativo para el cuerpo técnico, que podrá volver a contar con una jugadora capaz de desbordar defensas, crear situaciones de gol y aportar soluciones en fases críticas de los partidos. Su regreso es especialmente relevante para la planificación de la segunda mitad de la temporada en la Liga F Moeve y para los desafíos en competiciones europeas, donde cada incorporación de calidad puede marcar la diferencia.

    El Atlético de Madrid Femenino mantiene un seguimiento continuo del progreso de Gio Queiroz, alternando sesiones individuales de entrenamiento con actividades progresivas de grupo, para garantizar que la reintegración al equipo se produzca de forma natural y segura. Cada fase de recuperación es documentada y analizada, asegurando que los parámetros de movilidad, fuerza y resistencia cumplan los estándares establecidos por el cuerpo médico del club.

    Más allá de los aspectos físicos, el regreso de Queiroz también tiene un impacto emocional y motivacional. Su presencia en el césped genera un impulso positivo dentro del vestuario, incrementa la moral del equipo y refuerza la conexión con la afición, que sigue de cerca su recuperación y celebra cada avance como un logro compartido. El Atlético de Madrid ha subrayado la importancia de gestionar adecuadamente esta etapa, combinando entusiasmo y prudencia, para maximizar el rendimiento futuro de su jugadora y garantizar su plena recuperación.

    Gio Queiroz, consciente del impacto de su lesión y de la responsabilidad que implica su regreso, ha mostrado un compromiso absoluto durante todo el proceso. Su determinación, disciplina y actitud positiva frente a la rehabilitación son valoradas tanto por sus compañeros como por el cuerpo técnico. La comunicación constante con los preparadores físicos y médicos ha permitido ajustar los ejercicios y progresiones a sus necesidades individuales, asegurando que cada paso hacia la reincorporación se produzca con garantías.

    El Atlético de Madrid Femenino, tres veces campeón de la Liga F Moeve, ve en la recuperación de Queiroz un símbolo de resiliencia y planificación deportiva. La gestión de lesiones graves forma parte de la estrategia del club para mantener su competitividad y proteger el bienestar de sus futbolistas. La coordinación entre departamentos, la planificación detallada de la recuperación y la comunicación abierta con la jugadora son elementos clave que han permitido que Gio Queiroz alcance esta fase avanzada de rehabilitación.

    El retorno al césped marca un antes y un después en la temporada del Atlético de Madrid Femenino. La combinación de experiencia, talento y capacidad de recuperación de Gio Queiroz representa un activo estratégico para los objetivos del club, tanto en la Liga F Moeve como en competiciones internacionales. La progresiva incorporación al entrenamiento colectivo permitirá ajustar los automatismos, fortalecer la química con sus compañeras y optimizar la eficacia en el ataque, elementos fundamentales para mantener el nivel competitivo del equipo en todas las competiciones.

    En resumen, el primer entrenamiento sobre el césped de Gio Queiroz es mucho más que un simple retorno físico: simboliza esfuerzo, disciplina y esperanza. El Atlético de Madrid Femenino celebra este avance con prudencia y entusiasmo, consciente de que el proceso de recuperación completa requiere tiempo, supervisión y dedicación. La afición rojiblanca puede anticipar un regreso que no solo reforzará el ataque del equipo, sino que también inspirará a todos los que siguen de cerca la trayectoria de la jugadora.

    El club continuará informando puntualmente sobre la evolución de Gio Queiroz, acompañando su camino de regreso a la competición oficial con una estrategia meticulosa y una visión de futuro clara. Cada sesión de entrenamiento, cada mejora en movilidad y fuerza, y cada contacto con el balón representa un paso más hacia su plena reincorporación y el fortalecimiento del Atlético de Madrid como uno de los referentes de la Liga F Moeve y del fútbol femenino europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La recuperación de Gio Queiroz es, en última instancia, un relato de paciencia, profesionalidad y compromiso, que refleja la cultura de excelencia que define al Atlético de Madrid Femenino. La combinación de talento, disciplina y resiliencia permitirá que la atacante retome su papel en el equipo, aportando capacidad ofensiva, desequilibrio en el ataque y liderazgo dentro del vestuario. La expectativa por su regreso genera ilusión, marca un hito en la temporada y refuerza la narrativa de un club comprometido con la salud, la seguridad y el rendimiento de sus futbolistas.

    Con su primer entrenamiento sobre el césped de Alcalá de Henares, Gio Queiroz avanza de manera decisiva hacia su retorno competitivo, ofreciendo a la afición y al club la certeza de que su regreso está cada vez más cerca. La planificación, el seguimiento médico y la supervisión técnica han sido elementos esenciales en este proceso, garantizando que cada paso hacia la recuperación sea seguro y eficiente. La combinación de prudencia y determinación marca la pauta de un regreso que promete ser fundamental para los objetivos deportivos del Atlético de Madrid Femenino en la presente temporada.

    La trayectoria de Gio Queiroz, marcada por talento, esfuerzo y profesionalidad, encuentra ahora un nuevo capítulo: el retorno al ataque del Atlético de Madrid Femenino tras una lesión que exigió paciencia y disciplina extremas. Cada sesión de entrenamiento, cada ejercicio y cada contacto con el balón reflejan un progreso constante y la promesa de un regreso completo, que fortalecerá al equipo, inspirará a la afición y reafirmará el compromiso del club con la excelencia deportiva y la salud de sus futbolistas.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Noventa minutos para tocar la historia: Real Madrid y Atlético se citan en Castalia con una final de la Supercopa en juego

    ⬛️ El fútbol no siempre concede segundas oportunidades, pero sí señala escenarios donde todo puede cambiar. Castalia, estadio de memoria popular y tradición competitiva, acoge una semifinal de Supercopa de España que trasciende el formato y el calendario. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en un derbi sin red, a partido único, con una final en el horizonte y con la certeza de que solo una de las dos saldrá reforzada de una noche que promete tensión, emoción y relato. Pau Quesada y Misa Rodríguez pusieron voz, pulso y contexto a una cita que ya pertenece al imaginario de la temporada.

    La Supercopa de España no concede margen para la especulación. Es un torneo breve, incisivo, diseñado para separar con rapidez a quienes sostienen el pulso competitivo bajo presión de quienes necesitan tiempo para construir certezas. En ese formato comprimido, cada error pesa más, cada acierto se amplifica y cada decisión adquiere una dimensión definitiva.

    Para el Real Madrid, esta semifinal ante el Atlético no es solo un acceso a una final. Es una prueba de madurez, de identidad y de capacidad para sostener su discurso futbolístico cuando el contexto aprieta. Para el Atlético, es la oportunidad de volver a demostrar que en los escenarios cerrados, donde la táctica y el carácter se imponen, sigue siendo un rival incómodo, feroz y plenamente competitivo.

    El formato de partido único elimina cualquier cálculo. No hay vuelta, no hay corrección posterior. Noventa minutos —y lo que venga después— para imponer una idea, resistir la del rival y escribir el siguiente capítulo de un derbi que ya no entiende de dinámicas largas, sino de momentos decisivos.

    La elección de Castalia como sede no es menor. Castellón no es una plaza neutra; es una ciudad con una relación histórica con el fútbol, con un estadio que ha vivido ascensos, descensos y noches de identidad colectiva. Llevar allí una semifinal de Supercopa femenina no es solo una decisión logística, es una declaración de intenciones: descentralizar, expandir y conectar el fútbol femenino de élite con territorios donde la pasión es genuina y constante.

    Pau Quesada lo expresó con claridad al valorar el escenario como “magnífico”, destacando no solo la entidad del rival, sino el contexto que rodea al partido. Castalia, recordó, es un estadio que se llenaba incluso en categorías inferiores, un símbolo de fidelidad y pertenencia. Ese mismo espíritu es el que se espera en una noche donde las gradas no solo acompañarán, sino que amplificarán cada acción del juego.

    El llamamiento es claro: que el estadio se llene, que acudan escuelas de fútbol femenino, familias, aficionados de ambos equipos y público neutral. Que Castalia sea una fiesta del fútbol, un escaparate donde la Supercopa no sea solo un trofeo, sino una experiencia compartida.

    Hablar de Real Madrid–Atlético es hablar de un partido que se explica por sí mismo. Un derbi no entiende de clasificaciones previas ni de etiquetas externas. Es un enfrentamiento que se rige por códigos propios, donde la emoción y el contexto suelen neutralizar cualquier favoritismo teórico.

    Quesada fue tajante al respecto: “A partido único cualquier rival te puede ganar. No hay favoritos en el derbi”. Sus palabras no responden a la prudencia habitual del discurso previo, sino a una lectura realista de los precedentes recientes, donde los resultados han oscilado entre victorias, empates y derrotas, reflejando la igualdad estructural de este cruce.

    En un derbi, la gestión emocional es tan importante como el planteamiento táctico. La capacidad para sostener el plan cuando el rival aprieta, para no descomponerse en los tramos de mayor exigencia y para interpretar correctamente los momentos del partido marca la diferencia. Y ahí, la experiencia acumulada en este tipo de encuentros adquiere un valor incalculable.

    Real Madrid llega a esta semifinal con una sensación de crecimiento constante, aunque no exenta de desafíos. Quesada reconoció que el equipo ha tenido ritmo y continuidad, pero también partidos en los que el rival ha llevado al límite cada fase del juego. En esos contextos, apuntó, se hace necesaria una mayor contundencia y madurez, aspectos que forman parte del proceso natural de un grupo que sigue evolucionando.

    Lejos de mostrar inquietud, el técnico transmitió tranquilidad. Su discurso se apoya en el trabajo diario, en la profesionalidad del grupo y en la convicción de que incluso cuando los resultados no acompañan o el juego se atasca, el compromiso y la ética competitiva de las jugadoras sostienen el proyecto.

    Esa confianza no nace de la retórica, sino de la observación cotidiana. De lunes a sábado, insistió, el equipo trabaja con una intensidad que le permite afrontar estos escenarios con seguridad. La semifinal no es un examen aislado, sino la consecuencia de hábitos construidos en cada entrenamiento, en cada partido de liga, en cada momento no marcado en rojo en el calendario.

    Uno de los mensajes más relevantes del discurso de Quesada fue la naturalización del torneo. La Supercopa no se aborda como un paréntesis, sino como una extensión del trabajo habitual. Los partidos se encaran del mismo modo, independientemente del contexto o del rival. Esa coherencia metodológica es, para el cuerpo técnico, una garantía de preparación real.

    “No porque el Barça esté a diez puntos”, explicó, se altera la exigencia interna. Cada once inicial asume el partido como un examen, ya sea ante el Levante en liga o ante el Atlético en una semifinal. La presión y la intensidad no se negocian. Cambia el escenario, pero no el compromiso.

    Esa mentalidad es especialmente relevante en torneos cortos, donde la capacidad de replicar comportamientos estables en contextos extraordinarios suele marcar la diferencia entre avanzar o quedarse en el camino.
    análisis del rival fue preciso y sin adornos. Quesada subrayó dos rasgos fundamentales del Atlético: su capacidad para mover el balón y su velocidad en los metros finales. Jugadoras como Fiamma representan una amenaza constante en la búsqueda de espacios, en la ruptura y en la transición ofensiva.

    Controlar esos aspectos será clave para el Real Madrid, pero el planteamiento no pasa únicamente por neutralizar, sino por imponer su propio estilo. El técnico se mostró convencido de que el equipo llega preparado para ello, con las ideas claras y con la confianza necesaria para llevar el partido al terreno que más le conviene.

    La semifinal, por tanto, se perfila como un duelo de identidades: la propuesta de posesión y ritmo frente a la capacidad atlética y la verticalidad. Un choque donde cada ajuste táctico puede inclinar la balanza.

    Más allá del resultado, la semifinal representa una nueva oportunidad para consolidar el crecimiento del fútbol femenino en España. La descentralización de las sedes, la ocupación de estadios históricos y la visibilidad de partidos de alto nivel contribuyen a normalizar una realidad que ya no es promesa, sino presente.

    Quesada lo expresó desde una perspectiva integradora: que vengan aficionados de ambos equipos, que el estadio se llene, que el espectáculo sea compartido. El derbi como confrontación deportiva, sí, pero también como celebración de un deporte que sigue ampliando su base social.

    Pau Quesada compareció en la rueda de prensa previa con el tono de quien entiende la magnitud del momento, pero no se deja arrastrar por él. No hubo grandilocuencia impostada ni refugio en tópicos. Su primera valoración del encuentro situó la semifinal exactamente donde debe estar: como un escenario privilegiado, exigente y estimulante.

    “Unas semifinales es un escenario magnífico”, señaló, subrayando tanto el contexto competitivo como la entidad del rival. Castalia, el Atlético, la Supercopa y el formato a partido único conforman, en su visión, un conjunto que “lo tiene todo para disfrutar del partido, de los 90 minutos e ir a por ello”. En esa frase se condensa una idea clave: disfrutar no es relajarse, sino asumir la exigencia máxima con ambición y determinación.

    La sensación que transmite el técnico es la de un grupo preparado para convivir con la presión, para reconocerla y convertirla en motor competitivo. No hay ansiedad por el resultado inmediato, sino deseo de que el balón eche a rodar, de que el partido empiece y permita al equipo expresarse.

    Uno de los puntos más relevantes de su intervención fue el análisis honesto del rendimiento del equipo a lo largo de la temporada. Quesada no se refugió en una lectura complaciente. Reconoció que el Real Madrid ha tenido ritmo y continuidad, pero también encuentros en los que el rival ha elevado tanto la exigencia que ha obligado al equipo a explorar sus propios límites.

    “Hay partidos en los que el rival te lleva al límite”, explicó, apuntando a la necesidad de mayor contundencia y madurez en determinados tramos. No se trata de una crítica aislada, sino de una reflexión estructural: los partidos grandes no se ganan solo desde la propuesta, sino desde la capacidad de gestionar momentos adversos, de sostener el plan cuando el margen de error se reduce al mínimo.

    Ese aprendizaje, insistió, forma parte del proceso. Y en ese proceso, el cuerpo técnico encuentra tranquilidad en el trabajo diario. La referencia constante al lunes a sábado no es casual: es ahí donde se construyen las respuestas que luego aparecen —o no— en los escenarios decisivos.

    Quesada puso el acento en aquello que no siempre se ve desde fuera: la ética de trabajo del grupo. “Es un grupo magnífico de jugadoras”, afirmó, destacando que incluso cuando los resultados no se dan o el juego se atasca, el compromiso y la profesionalidad del vestuario ofrecen garantías.

    Ese tipo de discurso no busca justificar tropiezos, sino contextualizarlos. En proyectos en crecimiento, la regularidad no se mide únicamente en marcadores, sino en la estabilidad del trabajo, en la coherencia del día a día y en la capacidad del grupo para sostener una identidad incluso en fases menos brillantes.

    Para el entrenador, esa es la base sobre la que se construye la confianza. No una confianza ciega, sino una confianza fundamentada en hábitos sólidos y en la respuesta colectiva ante la dificultad.

    Uno de los momentos más significativos de la rueda de prensa llegó al abordar el contexto externo, concretamente las referencias a su nombre en otros ámbitos del club. Quesada fue claro y directo: el día a día del equipo es “magnífico” y la comunión interna es difícil de encontrar.

    “Tenemos unas semifinales dentro”, afirmó, como recordatorio de que el presente competitivo exige máxima concentración. El fútbol, explicó, no permite perder el foco por elementos ajenos al trabajo inmediato. En un calendario exigente y en un contexto de alta exposición, la capacidad de aislarse del ruido externo se convierte en una ventaja competitiva.

    Ese mensaje no solo habla de su gestión personal, sino de la cultura que intenta consolidar en el vestuario: atención plena al aquí y ahora, respeto por el proceso y claridad absoluta en las prioridades.

    En su análisis del formato del torneo, Quesada dejó una de las reflexiones más estructurales de la comparecencia. La Supercopa, pese a su carácter rápido y decisivo, no altera la manera de encarar los partidos. No hay preparación especial en términos emocionales ni metodológicos. Lo que se hace en una semifinal se entrena y se exige también en un partido de liga aparentemente ordinario.

    “Esos pequeños hábitos de los días que no están marcados en rojo en el calendario”, explicó, son los que permiten demostrar si un equipo está realmente preparado. La frase encierra una visión profunda del alto rendimiento: los momentos extraordinarios no se improvisan, se reproducen.

    La presión, la intensidad y la profesionalidad no dependen del rival ni de la distancia en la clasificación. Cada once que salta al campo asume el partido como un examen, independientemente de que enfrente esté el Levante o el Atlético en una semifinal.

    Preguntado por el papel de favorito, Quesada desactivó el concepto con contundencia. En un derbi y a partido único, sostuvo, la etiqueta carece de valor real. Los precedentes recientes lo confirman: victorias, empates y derrotas se han repartido sin una tendencia clara.

    “No sirve para nada”, sentenció sobre la palabra favorito. Más allá de la frase, la idea de fondo es clara: confiar en supuestas jerarquías previas es una trampa en partidos de este tipo. La única certeza es la incertidumbre, y la única respuesta válida es la preparación.

    Ese enfoque conecta con una visión pragmática del fútbol: lo que ocurre en el campo se decide en la gestión de los detalles, no en los relatos previos.

    Preguntado por el papel de favorito, Quesada desactivó el concepto con contundencia. En un derbi y a partido único, sostuvo, la etiqueta carece de valor real. Los precedentes recientes lo confirman: victorias, empates y derrotas se han repartido sin una tendencia clara.

    “No sirve para nada”, sentenció sobre la palabra favorito. Más allá de la frase, la idea de fondo es clara: confiar en supuestas jerarquías previas es una trampa en partidos de este tipo. La única certeza es la incertidumbre, y la única respuesta válida es la preparación.

    Ese enfoque conecta con una visión pragmática del fútbol: lo que ocurre en el campo se decide en la gestión de los detalles, no en los relatos previos.

    El técnico cerró su intervención volviendo al escenario. Castalia no es solo un campo neutral; es un espacio con tradición, con memoria futbolística y con una afición acostumbrada a responder. Quesada expresó su deseo de que el estadio se llene, de que acudan seguidores de ambos equipos y de que el fútbol femenino aproveche esta oportunidad para seguir ampliando su alcance social.

    La mención a las escuelas de fútbol femenino no es anecdótica. Representa una mirada a largo plazo, una comprensión de que estos partidos no solo se juegan para ganar un trofeo, sino para inspirar, consolidar y normalizar.

    Y, con una sonrisa implícita en el discurso, añadió un matiz final: “si son más madridistas, mejor”. Una frase que humaniza el mensaje y conecta con la esencia del derbi.

    Hay cifras que no necesitan adornos. Doscientos partidos con una misma camiseta no son un dato estadístico; son una declaración de pertenencia, de constancia y de compromiso sostenido en el tiempo. Este martes, en el escenario de una semifinal de Supercopa y en medio de un derbi de máxima exigencia, Misa Rodríguez alcanzará esa cifra redonda con la camiseta del Real Madrid, convirtiendo el partido en un hito personal y colectivo.

    No es una efeméride menor. En un club joven en su sección femenina, donde muchas historias aún se están escribiendo, alcanzar los 200 partidos sitúa a Misa en una dimensión simbólica: la de referente estructural, la de futbolista que ha atravesado distintas etapas del proyecto y que hoy ejerce como capitana en uno de los momentos de mayor madurez competitiva del equipo.

    Misa compareció ante los medios con la serenidad de quien se siente preparada. Su primera valoración fue directa, sin rodeos: “Tenemos muchas ganas de que empiece ya el partido de mañana”. En esa frase se resume el estado anímico del vestuario: foco, ilusión y una voluntad clara de darlo todo en un escenario que exige máxima concentración.

    No hubo exceso de emoción ni dramatización del contexto. La capitana habló desde la normalidad del alto rendimiento, desde la convicción de un grupo que sabe lo que se juega, pero que no se deja paralizar por ello. El foco está puesto en el partido, en la ejecución y en la posibilidad de volver a alcanzar una final, un objetivo que el Real Madrid ya reconoce como parte de su horizonte natural.

    La evolución de Misa en esta temporada no es casual. Ella misma explicó que el trabajo comenzó mucho antes de que rodara el balón. “A nivel personal me preparé muy bien este verano”, señaló, subrayando la importancia de la planificación, la autocrítica y la búsqueda consciente de su mejor versión.

    Esa preparación ha tenido un reflejo claro en el rendimiento y en el rol que desempeña dentro del equipo. Portar el brazalete de capitana no es un elemento decorativo; implica liderazgo, responsabilidad y una presencia constante en los momentos clave. Para Misa, esta temporada está siendo “muy especial”, no solo por el rendimiento individual, sino por la vivencia colectiva del día a día junto a sus compañeras.

    Su discurso se aleja del yo para centrarse en el nosotras. Disfrutar del trabajo diario, acompañar al grupo y crecer juntas forman parte de una visión madura del liderazgo, basada más en la coherencia que en el protagonismo.

    Uno de los mensajes más repetidos por la capitana fue la tranquilidad del vestuario. Lejos de nerviosismo o ansiedad, el grupo afronta la semifinal con confianza. “Estamos muy tranquilas, con ganas de que ruede el balón”, afirmó, subrayando una sensación de preparación interior que no siempre es visible desde fuera.

    Esa calma no es pasividad. Es la consecuencia de un trabajo sostenido, de una convivencia diaria que ha fortalecido los vínculos y de una claridad colectiva respecto a lo que se quiere hacer en el campo. La confianza en poder llegar a “una final más” no nace de la presunción, sino de la experiencia reciente y del convencimiento de que el equipo tiene herramientas para competir al máximo nivel.

    Misa también valoró de forma positiva el hecho de que la Supercopa se dispute fuera de Madrid. Tras ediciones anteriores concentradas en la capital, llevar el torneo a otras comunidades autónomas amplía el alcance del fútbol femenino y refuerza su carácter nacional.

    “Es bonito que se haga en otras comunidades”, destacó, reconociendo la importancia de acercar este tipo de partidos a nuevos públicos. Castalia, en ese sentido, se convierte en un punto de encuentro entre tradición futbolística y presente competitivo, un escenario donde el fútbol femenino sigue consolidando su espacio propio.

    Al igual que su entrenador, Misa evitó cualquier referencia a favoritismos. La semifinal se reduce a una certeza: son 90 minutos, y serán muy difíciles. En ese marco, las jerarquías previas pierden relevancia. Lo único que importa es lo que ocurra sobre el césped.

    “Ojalá estar donde merecemos estar”, expresó, proyectando una aspiración que va más allá del resultado inmediato. Merecer estar en la final implica competir, sostener la identidad y responder en los momentos decisivos. Es una idea que conecta con el discurso del cuerpo técnico y que refuerza la coherencia interna del proyecto.

    En un club que sigue construyendo su historia en el fútbol femenino, Misa Rodríguez representa la continuidad. Ha sido testigo y protagonista de la evolución del equipo, de sus primeras grandes citas y de su consolidación entre la élite nacional.

    Los 200 partidos no son un punto de llegada, sino una marca en el camino. Una señal de que el proyecto avanza, de que existen referentes claros y de que la identidad del Real Madrid femenino se apoya en futbolistas que han crecido junto al escudo.

    No se trata solo de un partido; es un derbi con todas las letras. Real Madrid y Atlético de Madrid se enfrentan en una ciudad neutral, Castellón, pero la intensidad de la rivalidad trasciende la geografía. Cada encuentro entre estos dos clubes refleja décadas de competición, historia de ciudad, orgullo de afición y narrativa deportiva que trasciende los resultados individuales.

    El Real Madrid femenino, con un proyecto relativamente reciente, se enfrenta a un Atlético que ya ha consolidado su experiencia en escenarios decisivos. Ese contraste añade un componente de lectura histórica al choque: juventud y construcción frente a madurez y consolidación, ambición frente a jerarquía. Pero la cancha es democrática: a los 90 minutos todo se iguala, y la historia solo sirve como telón de fondo.

    Los últimos enfrentamientos reflejan la naturaleza imprevisible del derbi. La estadística se mueve entre victorias, empates y derrotas para ambos equipos, con márgenes estrechos y partidos definidos por detalles tácticos o individuales. Esa igualdad explica por qué Pau Quesada y Misa Rodríguez evitan hablar de favoritos: en un derbi y a partido único, las etiquetas externas carecen de sentido.

    Los precedentes muestran, además, cómo ambos equipos son capaces de adaptarse, de variar su propuesta y de reaccionar ante escenarios cambiantes. Esa capacidad de respuesta será crucial en Castalia: quién sepa imponerse, controlar los momentos críticos y leer correctamente los tiempos del partido dominará el resultado final.

    El Real Madrid llega con un plan definido: controlar el ritmo, imponer posesión y mantener la solidez defensiva frente a la verticalidad rival. La premisa principal es limitar los espacios para las delanteras atléticas, especialmente aquellas con velocidad y capacidad de desmarque como Fiamma, y neutralizar la transición rápida del Atlético.

    Al mismo tiempo, el equipo busca imponer su estilo: presión alta coordinada, circulación rápida y búsqueda constante de superioridades en zona de ataque. Cada línea tiene responsabilidades claras: la defensa debe anticipar, el medio debe conectar, y la delantera debe ser eficiente y decisiva en las ocasiones que se generen.

    Quesada enfatizó la importancia de la madurez y la contundencia en momentos críticos, recordando que el control emocional y la inteligencia táctica pueden inclinar la balanza en un partido donde cada detalle cuenta.

    Atlético presenta un desafío inverso: velocidad, movilidad y precisión en la última zona. Su estrategia se basa en encontrar huecos, explotar desmarques y buscar ruptura inmediata tras recuperación de balón. El equipo madrileño combina la verticalidad con la coordinación colectiva para generar presión y oportunidades rápidas.

    El derbi, por tanto, será una prueba de contraste: posesión y método frente a intensidad y ruptura. Los pequeños detalles —errores de control, pérdidas en zona crítica o decisiones en transición— tendrán un peso enorme en el desenlace.

    aspecto psicológico de un derbi a partido único es tan determinante como el táctico. La presión, la ansiedad o la euforia pueden aparecer de manera abrupta. El Real Madrid, liderado por Quesada y Misa, ha trabajado en la gestión de la tensión, en la concentración y en la capacidad de aislarse de factores externos.

    Los mensajes del técnico y de la capitana reflejan una cultura de calma activa: energía concentrada en el juego, confianza en los hábitos de entrenamiento y atención plena a cada jugada. Ese enfoque puede marcar la diferencia frente a un Atlético que también ha demostrado experiencia en la gestión de escenarios de alta presión.

    Más allá de lo estrictamente deportivo, esta semifinal es un mensaje para el fútbol femenino: descentralización de los torneos, visibilidad de partidos de élite fuera de la capital y consolidación de referentes en el campo. Castalia se convierte en un escaparate para aficiones, escuelas de fútbol y público neutral, fortaleciendo la percepción de que el fútbol femenino es espectáculo, historia y cultura deportiva.

    El Real Madrid y el Atlético no solo compiten por un lugar en la final: proyectan su influencia, consolidan su imagen y contribuyen a normalizar la competitividad femenina en estadios de primera categoría. Cada acción en el césped tiene un eco más allá del resultado.

    La combinación de historia, estrategia y psicología condensa la tensión de un torneo a partido único. La semifinal en Castalia será un choque de estilos, liderazgos y experiencias. Cada equipo tiene su narrativa: uno construye, otro impone; uno madura en el día a día, otro capitaliza la experiencia. Pero el resultado se definirá por la ejecución, la claridad táctica y la determinación en los momentos críticos.

    En ese sentido, el Real Madrid tiene claros sus objetivos: imponer identidad, controlar el balón, limitar los espacios del rival y sostener la calma cuando el partido exija su máximo nivel. El Atlético tiene su propia hoja de ruta: buscar ruptura, velocidad y eficacia en transición. El choque será un examen no solo de talento individual, sino de coordinación colectiva y de resiliencia psicológica.

    Castalia se prepara para vivir una noche histórica. El césped, las gradas, cada pasillo del estadio se llenan de significado. No es un simple encuentro: es un derbi de máxima tensión, una semifinal de Supercopa que condensa la temporada en noventa minutos de puro fútbol. El Real Madrid y el Atlético se citan en un escenario que mezcla historia y modernidad, tradición y ambición, pasión y profesionalidad. Cada jugadora que pise el terreno de juego estará escribiendo un capítulo más en la narrativa de sus equipos y, en el caso de Misa Rodríguez, de su propia leyenda.

    El estadio, que en otras épocas se llenaba incluso con partidos de Tercera, vuelve a abrir sus puertas a un espectáculo de élite. El llamado es a las aficiones de ambos clubes, a las escuelas de fútbol femenino y a quienes aman este deporte: que la pasión colectiva sea el aliento que eleve a las jugadoras y marque el pulso de una semifinal que promete tensión, dramatismo y épica.

    el corazón de este Real Madrid se encuentra Misa Rodríguez, capitana y referente. Alcanzar los 200 partidos con el club es mucho más que un número; es la representación tangible de constancia, dedicación y evolución. Su liderazgo se percibe en cada palabra, en cada gesto y en la confianza que transmite al vestuario. La cifra redonda coincide con uno de los momentos de mayor exigencia competitiva del club: una semifinal de Supercopa ante un rival directo y a partido único, donde el resultado define la posibilidad de tocar la final.

    Misa no solo encarna el presente, sino que simboliza la construcción de identidad de un equipo que busca consolidarse entre la élite. Su mensaje de calma, concentración y disfrute del trabajo diario resume la filosofía que ha sostenido al Real Madrid durante esta temporada: la combinación de esfuerzo, profesionalidad y cohesión como fórmula para afrontar los retos más difíciles.

    el corazón de este Real Madrid se encuentra Misa Rodríguez, capitana y referente. Alcanzar los 200 partidos con el club es mucho más que un número; es la representación tangible de constancia, dedicación y evolución. Su liderazgo se percibe en cada palabra, en cada gesto y en la confianza que transmite al vestuario. La cifra redonda coincide con uno de los momentos de mayor exigencia competitiva del club: una semifinal de Supercopa ante un rival directo y a partido único, donde el resultado define la posibilidad de tocar la final.

    Misa no solo encarna el presente, sino que simboliza la construcción de identidad de un equipo que busca consolidarse entre la élite. Su mensaje de calma, concentración y disfrute del trabajo diario resume la filosofía que ha sostenido al Real Madrid durante esta temporada: la combinación de esfuerzo, profesionalidad y cohesión como fórmula para afrontar los retos más difíciles.

    El Real Madrid–Atlético es más que un partido: es un choque de estilos y filosofía. Por un lado, el Real Madrid apuesta por la posesión, la construcción pausada y el control de los espacios; por otro, el Atlético responde con intensidad, verticalidad y velocidad en la transición. Los noventa minutos definirán quién puede sostener mejor su propuesta y quién consigue imponer su narrativa en el césped.

    La gestión de la presión será determinante. En un derbi y a partido único, cualquier detalle, cualquier decisión individual o colectiva puede definir el desenlace. La concentración, la capacidad de leer el juego y la serenidad ante la adversidad son tan importantes como la calidad técnica.

    simboliza la expansión del fútbol femenino en España. Llevar la Supercopa a Castellón permite conectar con nuevas audiencias, visibilizar el talento de las jugadoras y consolidar una narrativa de crecimiento que trasciende la competición. Cada acción, cada gol y cada intervención refuerza la idea de que el fútbol femenino no es solo un espectáculo deportivo, sino también un fenómeno cultural y social en expansión.

    Castalia se convierte en un escenario donde la historia y el presente se entrelazan. La pasión de la afición, la concentración de las jugadoras y la tensión de los noventa minutos se mezclan para crear un relato épico que quedará en la memoria colectiva.

    Todo lo anterior converge hacia un objetivo: la final de la Supercopa. No es un concepto abstracto ni una ambición lejana; es el destino inmediato. El Real Madrid y el Atlético compiten por alcanzarla, y cada acción sobre el césped es un paso hacia esa meta. La semifinal es la frontera que separa la posibilidad de la realidad. Y en esa frontera, solo la preparación, la cohesión y la capacidad de imponer identidad decidirán quién cruza al otro lado.

    Para Misa Rodríguez, para Pau Quesada y para todas las jugadoras, la final no es solo un objetivo: es la confirmación de un proyecto, la recompensa de un trabajo diario y la oportunidad de dejar una huella imborrable en la historia del club.

    La narrativa no está completa sin la afición. Castalia espera llenar sus gradas, y el aliento colectivo será un motor fundamental. Que vengan seguidores de ambos clubes, que se sientan parte del espectáculo y que conviertan cada acción en un pulso emocional compartido. La semifinal no se juega solo entre once contra once: la grada será parte del relato, amplificando cada instante y elevando la épica de un encuentro que ya pertenece al imaginario del fútbol femenino español.

    El mensaje de Quesada y Misa es claro: profesionalidad, concentración y disfrute del juego. Pero también es una invitación: que la pasión y la fidelidad se unan para construir un recuerdo que trascienda el marcador y quede grabado en la memoria de todos.

    La semifinal de Supercopa en Castalia es, en definitiva, un relato de historia, identidad, profesionalidad y emoción concentrada en 90 minutos. Es la síntesis de una temporada, la prueba de carácter de un equipo en construcción y la confirmación del crecimiento del fútbol femenino en España.

    Cada jugada, cada decisión y cada intervención sobre el césped tiene un peso simbólico. Cada mirada de Misa Rodríguez, cada instrucción de Pau Quesada y cada aplauso de la afición se suman a la narrativa de un derbi que no se olvida. Y al final de la noche, solo una pregunta tendrá respuesta inmediata: quién merece estar en la final.

    Ese será el capítulo final de la noche, pero también un nuevo inicio en la historia de un club que sigue construyendo su identidad, una jugadora que sigue consolidando su legado y una afición que sigue ampliando su pasión.

    El conjunto blanco ha participado en cuatro ediciones de la Supercopa hasta la fecha, donde siempre ha tenido al Barcelona como verdugo. Cayeron ante las azulgrana en semifinales en 2022 (0-1, en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas); en 2023 (1-3, en el estadio Romano de Mérida); en 2024 (0-4, en el estadio Butarque de Leganés); y en la final de 2025 (0-5, en el estadio Butarque de Leganés).

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |


    ✨ Primera semifinal ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola: épica rojiblanca en Castellón

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ El Atlético de Madrid activa el modo Supercopa Iberdrola con la mirada puesta en la gloria. Este martes 20 de enero, a las 19:15 horas, las rojiblancas se medirán al Real Madrid en una semifinal que promete ser un choque de titanes, un derbi madrileño cargado de emoción, tensión y ambición, donde cada pase, cada carrera y cada decisión sobre el césped del Estadio Castalia de Castellón de la Plana puede marcar la diferencia entre la gloria y la derrota. Bajo la batuta de Víctor Martín, el equipo colchonero busca proyectar la versión más competitiva, sólida y equilibrada de la temporada, mientras jugadoras como Amaiur Sarriegi transmiten la ilusión y la unión de un vestuario dispuesto a dejarlo todo por un título que puede redefinir la historia reciente del club.

    El Atlético de Madrid activa oficialmente su modo Supercopa de España Iberdrola. Este martes 20 de enero, a las 19:15 horas, el Estadio Castalia de Castellón de la Plana se convertirá en el escenario de un derbi madrileño que ya se perfila como uno de los encuentros más intensos y apasionantes de la temporada.

    Las rojiblancas se medirán al Real Madrid en la primera semifinal de un torneo que no solo representa un título, sino también la oportunidad de consolidar su ambición, demostrar su solidez y reafirmar la identidad que las ha definido desde hace años: un Atlético de Madrid competitivo, disciplinado y capaz de sobreponerse a cualquier adversidad.

    El torneo, que en apenas unas ediciones ha logrado consolidarse como uno de los hitos del calendario femenino español, ofrece a los equipos participantes no solo la posibilidad de levantar un trofeo, sino de situarse en el epicentro de la narrativa futbolística nacional. Para el Atlético de Madrid, la Supercopa Iberdrola no es una competición más; es un terreno donde se conjugan historia, rivalidad y el desafío de superar los límites que cada temporada impone. Desde su creación, el club ha forjado una reputación de resiliencia y competitividad, y esta edición llega como la oportunidad de reafirmar ese legado, de dejar una huella imborrable y de disputar un derbi que, por su intensidad y significado, trasciende la estadística y el resultado.

    La preparación para el torneo comenzó el lunes 19 de enero en el Centro Deportivo Alcalá de Henares, donde el equipo rojiblanco realizó una sesión de entrenamiento que sirvió como antesala de lo que se espera sea un choque de máxima exigencia física y táctica. Víctor Martín, técnico del Atlético de Madrid, ofreció sus impresiones a los medios, enfatizando la necesidad de equilibrio: “Va a ser un partido de máximo nivel y tendremos que estar bien en los momentos que no tengamos la posesión. Hay que estar muy conectadas a las situaciones que va dando el partido, tanto en ataque como en defensa”.

    La reflexión del técnico trasciende la simple preparación física: es un llamamiento a la concentración, al análisis constante del juego y a la adaptación instantánea a las circunstancias del partido. Cada balón perdido, cada espacio concedido o cada oportunidad de ataque será crucial en un encuentro donde los detalles serán determinantes. En este contexto, la disciplina táctica y la conexión entre líneas se presentan como factores decisivos para poder superar a un rival que, por su nombre y ambición, no se conformará con menos que la victoria.

    Entre las jugadoras, Amaiur Sarriegi encarna la ilusión y el compromiso del vestuario. Sus palabras reflejan no solo la expectativa por la competición, sino la cohesión del grupo: “Al ser una nueva competición lo que nos genera es ilusión y ganas. Veo al vestuario más unido que nunca”. La importancia del encuentro, según la propia futbolista, radica en la combinación de factores: “Es un derbi, es una semifinal de Supercopa y hay un título en juego. Creo que no hay favoritos, será un derbi muy disputado en el que marquen la diferencia los pequeños detalles”.

    El derbi madrileño entre Atlético y Real Madrid posee un trasfondo histórico y emocional que lo convierte en mucho más que un simple partido. A lo largo de los últimos años, ambos equipos han protagonizado enfrentamientos memorables, caracterizados por la intensidad, la rivalidad y la pasión de sus aficiones. Cada encuentro es una narrativa en sí misma: la tensión del duelo directo, la exigencia táctica, la velocidad de las transiciones y la precisión en los últimos metros son elementos que construyen un relato donde la gloria se define por la constancia y la determinación.

    El Atlético de Madrid llega a Castellón con la intención de desplegar una versión de sí mismo que ha sido constante a lo largo de la temporada. Bajo la dirección de Víctor Martín, el equipo ha mostrado equilibrio, capacidad de presión y un juego asociativo que permite combinar la agresividad defensiva con la creatividad ofensiva. La preparación física y psicológica de las jugadoras busca garantizar que cada acción en el terreno de juego sea ejecutada con claridad, disciplina y determinación, conscientes de que un título como la Supercopa Iberdrola exige no solo talento, sino inteligencia táctica, resistencia y unidad grupal.

    La Supercopa de España Iberdrola no solo es un título; es un escenario donde se ponen a prueba los talentos individuales y la cohesión de equipo, y el Atlético de Madrid femenino llega con un plantel lleno de figuras que, temporada tras temporada, han demostrado su capacidad de elevarse en los momentos decisivos. Jugadoras como Amaiur Sarriegi, Silvia Lloris , Luany y Carmen Menayo no solo representan calidad técnica, sino también liderazgo, resiliencia y compromiso.

    Cada una aporta matices diferentes al juego: Sarriegi, con su visión de juego y capacidad de anticipación, es capaz de interceptar jugadas clave y generar transiciones rápidas que pueden desequilibrar a cualquier rival; Silva Lloris combina contundencia defensiva con una salida limpia desde el fondo; Luany , con su despliegue físico y precisión en el pase, se convierte en una pieza vital para sostener el equilibrio entre defensa y ataque; y Carmen Menayo ofrece experiencia, lectura de juego y personalidad para mantener la calma en los momentos de máxima presión.

    A lo largo de la temporada, el Atlético de Madrid ha construido un estilo reconocible: presión alta, líneas compactas y una capacidad constante de adaptación a diferentes rivales.

    El equipo rojiblanco ha demostrado que sabe leer los partidos, ajustarse a los contextos de juego y mantener la solidez incluso en los momentos de adversidad. Cada victoria ha sido fruto de una planificación meticulosa, de la combinación entre talento individual y esfuerzo colectivo, y del liderazgo de Víctor Martín, quien ha logrado que sus jugadoras entiendan que la competencia no se gana solo con calidad técnica, sino con disciplina, inteligencia táctica y compromiso emocional.

    El derbi frente al Real Madrid representa, en este sentido, un desafío que trasciende la táctica. La rivalidad entre ambos clubes ha crecido en intensidad con cada enfrentamiento, convirtiendo cada partido en un acontecimiento que genera expectativas tanto en la afición como en los medios. El Real Madrid, con su propio estilo de juego, plantea un reto complejo: velocidad en transición, posesión cuidadosa y un enfoque ofensivo que obliga al Atlético a mantener concentración absoluta durante los 90 minutos. La estrategia rojiblanca para este encuentro, tal como anticipa Víctor Martín, pasa por la conexión entre líneas, el equilibrio constante entre defensa y ataque y la capacidad de aprovechar los momentos de desequilibrio que inevitablemente surgirán en un derbi.

    El Atlético de Madrid también cuenta con una ventaja que va más allá del talento individual: la química entre sus jugadoras. El vestuario, según palabras de Amaiur Sarriegi, se encuentra más unido que nunca, un factor que puede ser decisivo en partidos de alta tensión. La unión del grupo permite que las jugadoras se apoyen mutuamente en situaciones críticas, que mantengan la moral alta y que respondan con eficacia ante cualquier adversidad. En un partido donde los pequeños detalles marcarán la diferencia, esa cohesión emocional y psicológica se convierte en un recurso invaluable, capaz de transformar una acción defensiva en un contraataque letal o un error en una recuperación que cambie el ritmo del encuentro.

    En cuanto al planteamiento táctico, el Atlético de Madrid ha trabajado intensamente para afrontar un rival que combina creatividad ofensiva con solidez defensiva. Las sesiones de entrenamiento en Alcalá de Henares han incluido simulaciones de presión alta, ejercicios de transición rápida y ensayos de jugadas estratégicas en las que la sincronización y la precisión son determinantes.

    Cada jugadora conoce su rol, pero también comprende la importancia de la flexibilidad: adaptarse a los movimientos del rival, anticipar las situaciones y tomar decisiones instantáneas que puedan generar ventajas. Este nivel de preparación refleja la profesionalidad del equipo y la seriedad con la que afronta un torneo que, por su carácter eliminatorio, no permite margen de error.

    El derbi madrileño en la Supercopa Iberdrola no es solo un enfrentamiento entre dos equipos; es un choque de identidades, estilos y ambiciones. Para el Atlético de Madrid, representa la oportunidad de reafirmar su posición como uno de los clubes más competitivos del fútbol femenino español, de demostrar que su proyecto va más allá de la temporada y de dejar una huella imborrable en la historia reciente del club. Cada pase, cada recuperación, cada disparo a portería será observado con atención, no solo por la afición, sino por aquellos que siguen el desarrollo del fútbol femenino con pasión y criterio, conscientes de que un derbi de estas características tiene capacidad de cambiar el relato de toda una temporada.

    La historia reciente de los enfrentamientos entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el fútbol femenino ha ido construyéndose a golpe de partidos intensos, de duelos cerrados y de emociones contenidas hasta el último minuto. No es una rivalidad que se base únicamente en la proximidad geográfica o en el peso institucional de ambos clubes, sino en la ambición compartida de dominar el panorama nacional y de consolidarse como referentes en una disciplina que ha crecido de manera exponencial en los últimos años. Cada derbi ha dejado imágenes imborrables: disputas al límite, celebraciones contenidas, silencios tensos en las gradas y miradas que reflejan la magnitud de lo que está en juego. En este contexto, la semifinal de la Supercopa Iberdrola adquiere una dimensión especial, casi fundacional, porque no solo decide el acceso a una final, sino que contribuye a escribir un nuevo capítulo en la historia de esta rivalidad.

    La Supercopa Iberdrola, concebida como un escaparate del máximo nivel competitivo del fútbol femenino español, se ha consolidado como una competición de prestigio creciente. Para los clubes participantes, supone una oportunidad única de medir fuerzas en un formato corto, exigente y sin margen de error. Cada edición ha elevado el listón, tanto en términos de calidad futbolística como de atención mediática, y ha servido para proyectar el talento de las jugadoras y la solidez de los proyectos deportivos. En este escenario, el Atlético de Madrid comparece con la responsabilidad que otorga su trayectoria y con la convicción de que está preparado para competir de tú a tú contra cualquier rival.

    El viaje a Castellón de la Plana no es un simple desplazamiento logístico; es el tránsito simbólico hacia un territorio donde todo se decide en noventa minutos. La expedición rojiblanca parte con la serenidad de quien ha trabajado con rigor y con la ilusión de un grupo que cree firmemente en sus posibilidades. En cada maleta, además del material deportivo, viajan las horas de entrenamiento, las charlas tácticas, las correcciones minuciosas y las conversaciones internas que refuerzan la confianza colectiva. El Estadio Castalia espera como un escenario neutral, pero cargado de significado, dispuesto a acoger un duelo que promete intensidad desde el primer minuto.

    En la víspera del partido, el ambiente es de expectación contenida. No hay lugar para la euforia desmedida, pero tampoco para la duda. El mensaje es claro: competir como se ha hecho desde el inicio de la temporada, tal y como subrayó Víctor Martín en rueda de prensa. Esa continuidad en el rendimiento, esa coherencia entre discurso y hechos, es una de las principales fortalezas del Atlético de Madrid. El equipo sabe quién es, sabe cómo quiere jugar y sabe qué necesita para ganar. En un torneo corto como la Supercopa Iberdrola, esa claridad de ideas puede marcar la diferencia entre avanzar o quedarse en el camino.

    La preparación psicológica ha sido uno de los ejes centrales en los días previos al encuentro. Víctor Martín ha insistido en la importancia de gestionar las emociones, de mantener la cabeza fría y de interpretar correctamente cada fase del partido. En un derbi, los impulsos pueden jugar una mala pasada, y por ello el cuerpo técnico ha trabajado en la necesidad de transformar la tensión en energía positiva, de canalizar la adrenalina hacia la concentración y de entender que la paciencia puede ser tan decisiva como la agresividad bien entendida.

    El Atlético de Madrid quiere competir, pero también quiere dominar los tiempos del partido, imponer su ritmo y obligar al rival a jugar en escenarios incómodos.

    El Real Madrid, consciente de la magnitud del reto, se presenta como un adversario exigente, con capacidad para alternar posesiones largas con ataques verticales y con jugadoras capaces de decidir un partido en una sola acción. Este contexto obliga al Atlético a extremar la atención defensiva, a cerrar líneas de pase y a ser contundente en las disputas. Al mismo tiempo, el equipo rojiblanco sabe que deberá ser valiente con balón, aprovechar los espacios y no renunciar a su identidad ofensiva. La Supercopa no se gana solo resistiendo; se gana también atacando con criterio, confianza y determinación.

    La afición colchonera, aunque no siempre visible en masa en las gradas, acompaña al equipo con una fidelidad que se percibe en cada mensaje, en cada muestra de apoyo y en cada conversación previa al partido. El Atlético de Madrid femenino ha construido una relación sólida con su hinchada, basada en el esfuerzo, la cercanía y la sensación de pertenencia. Cada jugadora es consciente de que representa algo más que un escudo: representa una historia, una forma de entender el fútbol y una lucha constante por mantenerse en la élite. Esa responsabilidad, lejos de ser una carga, se convierte en un motor que impulsa al equipo en los momentos decisivos.

    El martes 20 de enero, cuando el balón eche a rodar en el Estadio Castalia, comenzará un partido que promete ser mucho más que una semifinal. Será una prueba de carácter, de madurez y de ambición. Será un derbi madrileño con aroma a historia, un enfrentamiento donde cada acción contará y donde los pequeños detalles, tal y como anticipó Amaiur Sarriegi, pueden decidir el destino de un título. El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola, y ese sueño se alimenta de trabajo, de unión y de la convicción de que, en noches como esta, la épica no se anuncia: se construye minuto a minuto sobre el césped.

    La memoria competitiva del Atlético de Madrid femenino está construida sobre noches decisivas, sobre partidos en los que la presión no paralizó, sino que afiló los sentidos y reforzó la identidad colectiva. Semifinales, finales, encuentros límite en los que el margen de error se redujo a la mínima expresión y en los que el equipo supo responder con carácter, orden y una fe inquebrantable en su manera de competir. Esa memoria no se enseña en una pizarra ni se entrena únicamente en el césped; se transmite en el vestuario, en las miradas cómplices entre compañeras, en la experiencia acumulada de quienes ya han vivido situaciones similares y saben que, cuando todo se equilibra, el fútbol termina premiando a quien mejor entiende el contexto emocional del partido.

    La Supercopa Iberdrola, en ese sentido, representa un desafío particular. No hay fase de grupos, no hay margen para corregir errores en jornadas posteriores. Todo se condensa en un único encuentro, en una semifinal que puede abrir la puerta a la gloria o cerrar de golpe el camino al título. El Atlético de Madrid afronta este formato con una mentalidad que ha ido puliendo con el paso del tiempo: respeto máximo al rival, confianza absoluta en el trabajo realizado y una lectura inteligente de los momentos del partido. Saber cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo asumir riesgos y cuándo protegerse es parte de ese aprendizaje que diferencia a los equipos competitivos de los verdaderamente ganadores.

    En las horas previas al encuentro, el discurso interno es uniforme. No hay mensajes contradictorios ni promesas grandilocuentes. La consigna es clara y directa: competir, estar juntas, sostener el plan de partido y confiar en que las oportunidades llegarán. Víctor Martín ha construido su liderazgo desde la coherencia y la serenidad, evitando el ruido externo y focalizando toda la atención en lo que ocurre dentro del grupo. Su manera de entender el fútbol se refleja en un Atlético de Madrid reconocible, que no renuncia a la intensidad, pero que tampoco se deja arrastrar por el vértigo de los partidos grandes.

    El Estadio Castalia, testigo neutral del derbi madrileño, se prepara para acoger una semifinal que atraerá miradas más allá de los aficionados habituales. La Supercopa Iberdrola se ha convertido en un escaparate del crecimiento del fútbol femenino, y partidos como este refuerzan esa percepción. La calidad sobre el césped, la tensión competitiva y la carga simbólica del enfrentamiento contribuyen a consolidar una competición que ya no necesita presentaciones. Para las jugadoras, saltar al campo en este contexto supone asumir una responsabilidad añadida: la de representar no solo a su club, sino también el nivel de una liga que ha sabido evolucionar y ganar protagonismo.

    El Atlético de Madrid llega a esta cita con la determinación de quien entiende que las oportunidades no se repiten indefinidamente. Cada temporada ofrece nuevos retos, nuevos rivales y nuevos escenarios, y cada título tiene un valor único. La Supercopa Iberdrola no es un trofeo menor; es una declaración de intenciones, una forma de marcar territorio y de enviar un mensaje claro al resto de competidores. Ganarla implica demostrar regularidad, fortaleza mental y capacidad para rendir en los momentos de máxima exigencia.

    En este contexto, el papel de las líderes del vestuario adquiere una relevancia especial. Son ellas quienes, en los momentos de duda, sostienen al grupo; quienes recuerdan la importancia de mantener la calma y de confiar en el plan establecido. Son también quienes entienden que un derbi no se gana solo con talento, sino con sacrificio, solidaridad defensiva y una atención permanente a los detalles. Cada repliegue, cada cobertura, cada duelo individual suma en la construcción de un resultado que, llegado el tramo final, puede depender de una sola acción.

    El Real Madrid, como rival, exige al Atlético de Madrid su mejor versión. No hay espacio para la complacencia ni para la improvisación. Cada fase del juego estará sometida a una exigencia máxima, y cualquier desconexión puede resultar decisiva. Por ello, el mensaje de Víctor Martín sobre la necesidad de estar “muy conectadas” cobra un significado especial. La conexión no es solo táctica; es emocional, es colectiva, es la capacidad de sentir el partido como un todo y de responder de manera coordinada a cada estímulo.

    Cuando llegue el momento de pisar el césped, el Atlético de Madrid sabrá que no está solo. Detrás de cada jugadora hay un proyecto, una afición y una historia que empuja. La Supercopa Iberdrola aparece en el horizonte como un objetivo tangible, pero también como un símbolo de todo el camino recorrido. El sueño rojiblanco no nace el día del partido; se construye en cada entrenamiento, en cada decisión y en cada gesto de compromiso. Y en Castellón, frente al Real Madrid, ese sueño buscará tomar forma en noventa minutos que prometen ser intensos, exigentes y cargados de significado.

    cuenta atrás avanza inexorablemente y, a medida que se acerca la hora del partido, el tiempo parece adquirir una densidad distinta. Cada minuto previo al pitido inicial se vive con una intensidad especial, como si el reloj marcara algo más que segundos: marca expectativas, nervios contenidos y la conciencia plena de que todo está a punto de comenzar. En el interior del Atlético de Madrid femenino no hay lugar para la improvisación. Todo está previsto, medido y trabajado, pero aun así existe ese espacio intangible que solo aparece antes de los grandes partidos, ese silencio cargado de significado en el que cada jugadora se reencuentra consigo misma y con el motivo que la ha traído hasta aquí.

    El vestuario, en esas horas previas, se convierte en un refugio y en un punto de partida. Las miradas se cruzan con complicidad, las palabras son pocas pero precisas, y los gestos adquieren una relevancia casi simbólica. Ajustarse las botas, colocarse la camiseta, escuchar las últimas indicaciones del cuerpo técnico… todo forma parte de un ritual que se repite, pero que nunca es exactamente igual. Porque no todos los partidos son iguales, y esta semifinal de la Supercopa Iberdrola no es una más en el calendario. Es un derbi, es una eliminatoria, es la posibilidad real de jugar una final y de pelear por un título.

    Víctor Martín, fiel a su estilo, transmite serenidad. No necesita elevar la voz ni recurrir a grandes discursos. Su mensaje es claro, directo y coherente con todo lo trabajado durante la temporada. Recuerda los principios básicos, insiste en la importancia del equilibrio, en la necesidad de estar juntas cuando el rival tenga el balón y de ser valientes cuando aparezcan los espacios. Habla de concentración, de paciencia y de confianza. Sabe que el partido tendrá fases, que habrá momentos de dominio y otros de resistencia, y que la clave estará en interpretar correctamente cada uno de ellos.

    La salida al césped del Estadio Castalia es uno de esos instantes que quedan grabados en la memoria. El terreno de juego aparece como un escenario imponente, preparado para acoger una batalla deportiva que concentra talento, ambición y orgullo. Las jugadoras del Atlético de Madrid pisan el campo con paso firme, conscientes de la responsabilidad que asumen, pero también del privilegio que supone disputar un partido de esta magnitud. Frente a ellas, el Real Madrid, un rival que exige respeto y máxima atención desde el primer segundo.

    El derbi madrileño, incluso en terreno neutral, conserva toda su carga emocional. No importa el lugar; importa lo que representa. Dos escudos, dos proyectos y dos maneras de entender el crecimiento del fútbol femenino se enfrentan con un objetivo común: alcanzar la final de la Supercopa Iberdrola. En ese contexto, las palabras de Amaiur Sarriegi resuenan con fuerza: no hay favoritos. Y no los hay porque, en partidos así, las jerarquías previas se diluyen y todo se decide en el césped, en la capacidad de competir, de resistir y de aprovechar los pequeños detalles.

    El Atlético de Madrid sabe que esos detalles pueden aparecer en cualquier momento: una recuperación alta, una acción a balón parado, una transición rápida o una jugada individual. Para estar preparadas, las rojiblancas han trabajado cada escenario posible, conscientes de que la Supercopa no concede segundas oportunidades. La intensidad defensiva, la solidaridad entre líneas y la precisión en los últimos metros serán factores determinantes para inclinar la balanza.

    A nivel simbólico, este partido representa también una reafirmación del camino recorrido por el Atlético de Madrid femenino. Un camino construido con paciencia, con esfuerzo y con una identidad clara. La Supercopa Iberdrola aparece como una meta deseable, pero también como un reflejo del crecimiento sostenido del equipo. Competir en este escenario, con esta exigencia y frente a este rival, es la confirmación de que el proyecto rojiblanco sigue vivo, ambicioso y plenamente comprometido con la excelencia.

    Cuando el árbitro se dispone a señalar el inicio del encuentro, el silencio previo se transforma en expectación. Todo está listo. Las semanas de trabajo, las sesiones de entrenamiento, las charlas tácticas y las reflexiones individuales confluyen en ese instante preciso. El balón está a punto de echar a rodar y, con él, se activan las emociones, la tensión competitiva y la posibilidad real de escribir una nueva página en la historia del club.

    El Atlético de Madrid ya sueña con la Supercopa Iberdrola, pero sabe que los sueños, en el fútbol, solo se sostienen con hechos. Y el primer paso para convertir ese sueño en realidad comienza aquí, en Castellón, en un derbi madrileño que promete ser intenso, igualado y profundamente significativo. Todo está preparado para que la épica encuentre su escenario y para que, una vez más, el fútbol decida.

    partir del pitido inicial, todo lo construido previamente deja de ser teoría para convertirse en realidad tangible. El partido se despliega como un relato vivo, cambiante, en el que cada acción adquiere un valor multiplicado por el contexto. El Atlético de Madrid es consciente de que una semifinal de la Supercopa Iberdrola no se juega únicamente con las piernas, sino también con la cabeza y con el corazón. La gestión de los ritmos, la lectura de los espacios y la capacidad de mantener la concentración a lo largo de los noventa minutos serán tan importantes como la calidad técnica o el acierto de cara a portería.

    En este tipo de encuentros, el paso del tiempo no se mide solo en minutos, sino en sensaciones. Hay fases en las que el dominio territorial puede inclinarse hacia uno u otro lado, momentos en los que el balón parece quemar y otros en los que la paciencia se convierte en la mejor aliada. El Atlético de Madrid ha trabajado para sentirse cómodo en todos esos escenarios. Sabe defender en bloque bajo si es necesario, pero también sabe adelantar líneas, presionar alto y asumir la iniciativa cuando el partido lo exige. Esa versatilidad táctica es uno de los grandes activos del equipo y una de las razones por las que llega a esta semifinal con argumentos sólidos.

    El derbi frente al Real Madrid, además, plantea un duelo psicológico permanente. Cada choque, cada disputa y cada decisión arbitral tiene un impacto emocional que puede alterar el desarrollo del partido. En ese contexto, la experiencia acumulada por el Atlético de Madrid en competiciones de alto nivel se convierte en un factor diferencial. Saber convivir con la presión, aceptar los momentos de dificultad y no perder la fe en el plan de partido es una lección aprendida a lo largo de los años y transmitida de generación en generación dentro del vestuario.

    El valor de una posible victoria trasciende el acceso a la final. Significaría confirmar que el Atlético de Madrid sigue siendo un equipo preparado para competir por títulos, capaz de imponerse en escenarios de máxima exigencia y de responder cuando el margen de error es inexistente. Significaría también reforzar la identidad del grupo, consolidar la confianza y enviar un mensaje claro al resto de competidores: el Atlético está aquí para luchar por todo.

    Pero incluso en el caso de que el partido se decida por detalles mínimos, el enfoque del equipo rojiblanco permanece inalterable. La Supercopa Iberdrola es un reflejo de un proceso más amplio, de un proyecto que no se define por un solo resultado, sino por una manera constante de competir. Esa perspectiva no resta ambición; al contrario, la fortalece. Porque entender el fútbol desde la continuidad y no desde la urgencia permite afrontar los grandes partidos con una mezcla equilibrada de hambre y serenidad.

    La posible final aparece en el horizonte como una recompensa, pero no como una obsesión. El mensaje interno es claro: el camino se construye partido a partido, acción a acción. Antes de pensar en levantar un trofeo, hay que merecerlo sobre el césped. Y para merecerlo, el Atlético de Madrid deberá mostrar su versión más comprometida, solidaria y competitiva. La que ha definido su trayectoria reciente y la que le ha permitido mantenerse en la élite del fútbol femenino español.

    En ese sentido, la Supercopa Iberdrola funciona también como un espejo del crecimiento colectivo. Cada edición reúne a equipos con proyectos sólidos, con estructuras profesionales y con una visión clara de futuro. El Atlético de Madrid no es ajeno a esa evolución y participa en ella con la responsabilidad de un club histórico y con la ambición de seguir marcando el paso. Llegar a la final sería un paso más en ese camino, una confirmación de que el trabajo realizado tiene sentido y proyección.

    A medida que el partido avanza, la narrativa se va escribiendo sola. Hay silencios que pesan, ocasiones que se celebran casi como goles y esfuerzos defensivos que valen tanto como una acción ofensiva decisiva. En esos momentos, el Atlético de Madrid se reconoce a sí mismo: un equipo que no se rinde, que compite hasta el último segundo y que entiende el fútbol como un ejercicio colectivo de resistencia y ambición.

    La Supercopa Iberdrola, en definitiva, no es solo un torneo. Es un escenario donde se ponen a prueba los proyectos, las identidades y las convicciones. Para el Atlético de Madrid femenino, esta semifinal frente al Real Madrid es una oportunidad de reafirmarse, de demostrar que el sueño está respaldado por trabajo y de seguir escribiendo una historia que no se conforma con el pasado, sino que mira de frente al futuro.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    ✨ Primera semifinal ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial |El retraso en la semifinal Atlético–Real Madrid de la Supercopa Iberdrola, una decisión organizativa puntual sin impacto en el torneo

    (Fuente: I.A.)

    ⬛️ La semifinal de la Supercopa de España Iberdrola entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, uno de los encuentros con mayor expectación del fútbol femenino nacional, comenzó con quince minutos de retraso respecto al horario inicialmente previsto debido a incidencias logísticas detectadas en los momentos previos al inicio del partido. La situación, que generó dudas entre parte del público y la audiencia televisiva, no respondió a una modificación del calendario ni a una decisión estructural de la competición, y no se repitió en la otra semifinal, disputada por el Barcelona al día siguiente.

    La semifinal de la Supercopa de España Iberdrola entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid, uno de los encuentros con mayor expectación del fútbol femenino nacional, comenzó con quince minutos de retraso respecto al horario inicialmente previsto debido a incidencias logísticas detectadas en los momentos previos al inicio del partido. La situación, que generó dudas entre parte del público y la audiencia televisiva, no respondió a una modificación del calendario ni a una decisión estructural de la competición, y no se repitió en la otra semifinal, disputada por el FC Barcelona al día siguiente.

    Según fuentes de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el retraso fue consecuencia de una evaluación operativa realizada a pie de campo, en coordinación entre el equipo arbitral, los responsables de seguridad del estadio y la producción televisiva, al comprobar que no se daban todavía las condiciones óptimas para garantizar un inicio ordenado y seguro del encuentro.

    Entre los factores que motivaron esta decisión figuraron problemas en los accesos al recinto, con llegada tardía de parte del público y del personal acreditado, así como ajustes de última hora en la producción audiovisual, especialmente relevantes en un partido de alta demanda mediática y con una ventana de emisión muy ajustada. Ante este escenario, y siguiendo los protocolos habituales en competiciones oficiales, la organización optó por demorar el saque inicial durante quince minutos, priorizando el correcto desarrollo del evento por encima del cumplimiento estricto del horario.

    La decisión fue puntual, preventiva y consensuada, y tuvo como único objetivo evitar incidencias mayores durante el transcurso del partido, tanto en el plano deportivo como en el organizativo.

    La segunda semifinal de la Supercopa Iberdrola, disputada al día siguiente y con el FC Barcelona como protagonista, no presentó ningún tipo de incidencia previa, por lo que el encuentro comenzó a la hora establecida. Los accesos al estadio se desarrollaron con normalidad, la operativa de seguridad estuvo plenamente controlada y la producción televisiva ya se encontraba ajustada tras la experiencia del día anterior.

    Desde la organización se insiste en que no existió trato diferenciado entre equipos, ni una aplicación desigual de criterios.

    Simplemente, no hubo razones técnicas ni logísticas que justificaran un retraso en la segunda semifinal.

    La RFEF subraya que el retraso del Atlético–Real Madrid fue un incidente aislado, correctamente gestionado y sin impacto en el desarrollo global de la Supercopa Iberdrola, que continuó su programación con absoluta normalidad hasta la final.

    En el contexto del crecimiento sostenido del fútbol femenino, con estadios cada vez más llenos, mayor atención mediática y una producción televisiva más compleja, este tipo de ajustes puntuales forman parte de la gestión habitual de grandes eventos deportivos, siempre bajo el criterio de preservar la seguridad, la calidad de la emisión y la integridad de la competición.

    La Supercopa de España Iberdrola volvió a confirmar así su consolidación como una de las grandes citas del calendario, con un seguimiento creciente y una exigencia organizativa acorde a su relevancia.

    (Fuente: Liga F Moeve)