Categoría: Atlético de Madrid

  • Oficial | El Atlético de Madrid traspasa a Gaby García

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La centrocampista se marcha al América donde firmará por dos años.

    El Club Atlético de Madrid, actualmente cuarto en la tabla clasificatoria de la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha anunciado que ha sido capaz de alcanzar un acuerdo con el América Femenil para ejecutar el traspaso de Gaby García.

    Como habéis podido leer en artículos anteriores escritos en este medio, la exjugadora del Deportivo Abanca ya se encontraba en territorio azteca a la espera de cerrar su llegada al conjunto azulcrema.

    Según la información que sabiamente aportó nuestra compañera de AS, Marta Griñan, la futbolista natural de Tunapuy se ligará con la entidad que preside Héctor González por dos temporadas con opción a un curso adicional.

    La exjugadora de la Real Sociedad de Fútbol es la primera baja que sufre el conjunto colchonero en este mercado de invierno tras la llegada de Priscila Chinchilla, ex del Zenit para reforzar el ataque.

    A sus 28 años de edad la vinotinto se despide de Alcalá de Henares, donde llegó en 2023 y lo hará habiendo jugado un total de 88 partidos de índole oficial en los que fue capaz de marcar 11 tantos y levantó la Copa de la Reina en Butarque frente al Real Madrid.

    Hay decisiones que no se miden solo en minutos jugados ni en estadísticas frías. Hay futbolistas cuya importancia no se entiende únicamente desde el pase, el corte o la llegada al área, sino desde algo más difícil de cuantificar: el orden invisible que sostienen. Gaby García fue durante años una de esas futbolistas para el Atlético de Madrid Femenino. No siempre la más mediática, no siempre la más celebrada, pero casi siempre la que hacía que todo tuviera sentido. Por eso su marcha al América Femenil no es solo una salida más en la planificación deportiva; es una grieta estructural que obliga a replantear el corazón del equipo. Y en esa grieta aparece, de nuevo, la figura de Víctor Martín, un entrenador que ya ha demostrado que entiende el fútbol no como una suma de piezas, sino como un organismo vivo que debe adaptarse para sobrevivir.

    La línea medular del Atlético de Madrid Femenino ha sido históricamente un espacio de equilibrio. Un territorio donde el equipo encontraba su identidad competitiva, su capacidad para resistir, para morder, para sostener partidos largos y emocionalmente exigentes. Gaby García representaba esa idea como pocas. No era una centrocampista de fuegos artificiales, pero sí una futbolista que sabía cuándo acelerar y cuándo frenar, cuándo cerrar una herida y cuándo abrir una vía de escape. Su fútbol era una forma de liderazgo silencioso, de esas que se notan más cuando desaparecen que cuando están.

    La pregunta, por tanto, no es simplemente quién ocupará su puesto en el once. La pregunta es cómo se recompone un centro del campo cuando se va la futbolista que daba coherencia al sistema. Y esa pregunta no tiene una respuesta única, ni inmediata, ni cómoda. Obliga a Víctor Martín a mirar su plantilla no como un catálogo de nombres, sino como un mapa de posibilidades.

    Porque el Atlético no pierde solo una mediocentro. Pierde una referencia posicional, una correctora de errores ajenos, una futbolista capaz de interpretar el partido desde la pausa. Y eso condiciona todo: la altura de la línea defensiva, la agresividad de la presión, la libertad de las interiores, incluso el perfil de las delanteras que mejor encajan.

    Víctor Martín no es un entrenador de soluciones rápidas. Su trayectoria demuestra que cree en los procesos, en la lectura profunda del contexto y en la adaptación progresiva. Por eso, la recomposición de la medular no pasa necesariamente por buscar una “nueva Gaby García”, porque ese tipo de comparaciones suelen ser trampas conceptuales. Pasa por redefinir el centro del campo como un espacio colectivo, donde varias futbolistas compartan responsabilidades que antes recaían en una sola.

    En ese escenario, el nombre de Vilde Bøe Risa emerge como uno de los pilares sobre los que puede reconstruirse el equilibrio. La centrocampista noruega no es una copia funcional de Gaby García, pero sí una futbolista con una comprensión táctica del juego que la convierte en una pieza clave. Su capacidad para interpretar espacios, para colocarse bien sin necesidad de correr más de la cuenta, para ofrecer siempre una línea de pase limpia, encaja en la idea de un Atlético que quiere seguir siendo competitivo sin perder orden.

    Bøe Risa aporta algo fundamental en este nuevo contexto: serenidad. Y la serenidad en el centro del campo es un valor estratégico. Permite que el equipo no se parta, que las transiciones no se conviertan en un intercambio de golpes constante, que la defensa no quede expuesta. Con ella, Víctor Martín puede optar por un doble pivote más posicional, donde la noruega actúe como eje sobre el que giran las demás.

    Pero el Atlético no puede ni debe reconstruir su medular desde una única figura. El adiós de Gaby García abre la puerta a una redistribución de roles, y ahí aparece Ana Vitória. La brasileña es una centrocampista de otro registro, más asociativa, más creativa, con mayor tendencia a mirar hacia adelante. En el nuevo escenario, su papel puede adquirir una dimensión diferente. Ya no solo como interior que conecta líneas, sino como una futbolista que asume más peso en la salida de balón, especialmente si el equipo decide apostar por una estructura más flexible.

    El reto con Ana Vitória no es futbolístico, sino de equilibrio. Porque darle más protagonismo implica protegerla mejor a su espalda. Y ahí entra la lectura táctica de Víctor Martín: cómo combinar perfiles para que el talento no se convierta en vulnerabilidad.

    En este proceso de recomposición, las futbolistas jóvenes dejan de ser un complemento para convertirse en una posibilidad real. Júlia Bartel, por ejemplo, representa una oportunidad estratégica. Su juventud no es una desventaja, sino una ventaja en un momento de redefinición. Bartel no carga con la mochila de “sustituir a nadie”. Puede crecer en un sistema que se está reformulando, aprender roles mixtos, adaptarse a distintas alturas del campo.

    Víctor Martín ha demostrado en otras etapas que sabe acompañar este tipo de procesos. No se trata de lanzar a una joven al vacío, sino de integrarla progresivamente en una estructura que la proteja y la potencie. Bartel puede ser interior, puede ser mediapunta, puede incluso retrasar su posición en determinados contextos. Esa versatilidad es oro en un centro del campo que busca nuevas respuestas.

    La recomposición de la medular también obliga a repensar el sistema. El Atlético de Madrid Femenino ha oscilado entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1, dependiendo de rivales y momentos de la temporada. Sin Gaby García, el 4-3-3 tradicional pierde a su ancla más fiable, pero gana en dinamismo si se ajustan las piezas. Un doble pivote puede ofrecer más control en fases defensivas, mientras libera a una tercera centrocampista para pisar zonas de influencia ofensiva.

    Aquí aparece otra variable fundamental: el contexto emocional del equipo. Gaby García no solo era una futbolista importante por su juego, sino por lo que representaba dentro del vestuario. Su marcha obliga a que otras líderes emerjan. Y el liderazgo en el centro del campo no siempre se expresa con brazaletes, sino con decisiones en momentos críticos del partido.

    Víctor Martín sabe que recomponer una medular no es solo una cuestión táctica. Es una cuestión de jerarquías, de confianza, de asumir responsabilidades. En ese sentido, el entrenador tiene ante sí una oportunidad tan compleja como estimulante: construir un centro del campo más coral, menos dependiente de una sola figura, pero igual de competitivo.

    Porque el Atlético de Madrid Femenino no puede permitirse perder identidad. Su ADN competitivo se basa en la solidez, en la capacidad de sufrir sin descomponerse, en la lectura inteligente de los partidos. La nueva medular debe seguir sosteniendo esos valores, aunque cambien los nombres y los matices.

    El adiós de Gaby García no marca el final de una etapa, sino el inicio de otra. Y las etapas nuevas siempre generan incertidumbre. Pero también generan espacio para la creatividad, para la evolución, para descubrir soluciones que antes no eran necesarias.

    Víctor Martín no busca replicar el pasado. Busca interpretarlo y transformarlo. Entiende que el fútbol es un organismo que se adapta o se rompe. Y en esa adaptación, el centro del campo será el laboratorio donde se defina el futuro inmediato del Atlético de Madrid.

    El Atlético de Madrid Femenino llega a Alcalá de Henares consciente de que el partido ante la Real Sociedad no es uno más. No es un entrenamiento, no es una jornada más de Liga F Moeve; es un duelo definitorio, un choque que puede determinar quién ocupa la tercera plaza y quién tiene la posibilidad de disputar la fase previa de la Liga de Campeones Femenina el curso siguiente.

    Para Víctor Martín, el desafío va más allá de preparar un once competitivo: consiste en recomponer el corazón del equipo, la medular, después de la marcha de Gaby García, la venezolana que durante años sostuvo la organización del juego con un equilibrio silencioso pero crucial. Cada decisión que tome el entrenador este sábado tendrá repercusiones inmediatas y a largo plazo, porque el partido exige equilibrio, creatividad, resistencia y liderazgo, todo a la vez.

    Sin Gaby, el Atlético pierde a quien dictaba el ritmo, quien interpretaba el juego como si cada pase, cada desplazamiento, cada ajuste de posición fuera un acto de arquitectura futbolística. La primera adaptación pasa por reconocer que la medular debe transformarse en un sistema más coral, donde la responsabilidad no recaiga en un solo punto, sino que se distribuya entre varias piezas que se complementen. Vilde Bøe Risa se perfila como la ancla. Su lectura del espacio, su inteligencia posicional y su capacidad para proteger la espalda de compañeras que se incorporan al ataque la convierten en el eje sobre el que se puede reconstruir la organización del equipo. Ante la Real Sociedad, que tradicionalmente presiona con intensidad en el centro del campo y busca cortar la salida de balón desde atrás, Risa puede actuar como un muro de contención, equilibrando la línea defensiva y ofreciendo seguridad para que las interiores se proyecten con confianza.

    Ana Vitória, por su parte, puede asumir un rol más creativo, con libertad para conectar líneas y asistir a las delanteras. Víctor Martín debe establecer mecanismos claros de protección para que la brasileña no quede expuesta en las transiciones rápidas que la Real Sociedad suele generar. El Atlético necesitará que cada movimiento ofensivo tenga soporte defensivo inmediato: es un reto de coordinación, comunicación y timing. Ana Vitória debe entender que la libertad que se le otorga viene acompañada de responsabilidad colectiva, y la conexión con Risa será fundamental para que cada pase hacia adelante no suponga una pérdida que rompa la estructura.

    El entrenador también tiene a su disposición a Júlia Bartel, joven con proyección y capacidad de adaptación. Bartel puede ocupar un rol flexible, alternando entre interior más defensiva o mediapunta que conecte el centro del campo con el ataque. Su energía, su ritmo y su lectura intuitiva serán vitales para mantener la intensidad que exige un partido clave en Alcalá de Henares, donde el calor del público local y la presión del rival pueden tensionar cualquier estructura inestable. Víctor Martín puede planificar movimientos de rotación en el centro, permitiendo que Bartel cubra espacios dejados por Ana Vitória o complemente a Risa en tareas de recuperación.

    El planteamiento táctico general también debe ajustarse. El Atlético podría optar por un 4-3-3 ligeramente modificado, con Risa como pivote central, Ana Vitória e interiores más ofensivas situadas por delante, o incluso un 4-2-3-1 donde el doble pivote combine experiencia y juventud, proporcionando seguridad defensiva y creatividad ofensiva al mismo tiempo. La clave será la transición entre fases: cómo se construye desde atrás, cómo se conecta con las alas y cómo se protege el espacio entre líneas cuando la Real Sociedad presiona alto. Víctor Martín deberá insistir en que las jugadoras comprendan sus zonas, que los apoyos sean inmediatos y que la medular no se descomponga en ningún momento crítico.

    El aspecto emocional es igualmente decisivo. La ausencia de Gaby García puede percibirse como un vacío difícil de suplir, no solo en lo táctico sino en lo psicológico. Aquí Víctor Martín debe ser entrenador y líder emocional: comunicar confianza, reforzar el sentido de equipo y asegurar que cada centrocampista comprenda que ahora su voz, sus movimientos y su visión de juego son esenciales para la victoria. No se trata de reemplazar a Gaby, sino de crear una red de responsabilidad compartida que mantenga la cohesión bajo presión.

    El sábado 10 de enero, a las 12:00, el Atlético enfrentará a una Real Sociedad que llega con argumentos sólidos en transición, con velocidad por fuera y creatividad por dentro. La medular rojiblanca tendrá que equilibrar agresividad y control, presión y paciencia, anticipación y cobertura. Cada balón perdido, cada pase impreciso, puede ser castigado por un rival que conoce los espacios. Por eso la elección de Risa, Ana Vitória y Bartel como ejes estratégicos no es casual; es una declaración de intención: el Atlético quiere sostenerse, avanzar y, al mismo tiempo, generar oportunidades claras para sus delanteras.

    El trabajo de Víctor Martín incluye también la adaptación de las interiores y de las bandas. Las jugadoras que tradicionalmente cubrían parte de la presión de Gaby García deberán ampliar su radio de acción, anticipar situaciones de peligro y convertirse en prolongaciones de la medular. El concepto de juego se amplía: ya no es un triángulo en el centro, sino una red flexible que respira, se ajusta y protege tanto la posesión como la estructura defensiva. La coordinación será esencial: si Risa sube, Bartel baja; si Ana Vitória recibe presión, las interiores deben ofrecerse como apoyo; si el equipo pierde el balón, la transición defensiva debe ser inmediata.

    Cada balón parado se convierte en un test para la medular reconstruida. La Real Sociedad aprovechará cualquier desajuste, cualquier hueco dejado por la ausencia de Gaby García, para intentar marcar la diferencia. Víctor Martín debe prever estas situaciones y entrenarlas, distribuyendo responsabilidades de marcaje, cobertura y anticipación. La comunicación será clave: gritos, señas, lecturas rápidas de juego y confianza en la capacidad de cada jugadora para ejecutar su rol bajo presión.

    El partido de Alcalá de Henares no solo define puntos en la tabla, sino también el primer ensayo real de la medular sin su referencia histórica. Es un laboratorio táctico y psicológico al mismo tiempo. Cada pase, cada presión, cada desplazamiento medido tendrá consecuencias inmediatas. Víctor Martín sabe que el margen de error es mínimo y que la capacidad de adaptación del equipo marcará no solo el resultado del sábado, sino la confianza con la que se afrontarán los partidos restantes hacia la tercera plaza.

    La recomposición de la medular pasa también por la gestión de minutos y energías. La intensidad de Liga F Moeve exige que las futbolistas mantengan un equilibrio físico y mental constante. Bartel y otras jóvenes deben entender cuándo acelerar y cuándo mantener la estructura; Risa y Ana Vitória deben calibrar esfuerzo, recuperación y lectura del rival para sostener el equipo durante los 90 minutos. Cada decisión en el centro del campo repercute directamente en la capacidad ofensiva y defensiva, y Víctor Martín debe anticipar escenarios de presión alta, transiciones rápidas y ataques posicionales de la Real Sociedad.

    Finalmente, el duelo del sábado tiene un componente simbólico que excede el contexto deportivo: representa el primer gran desafío tras la marcha de Gaby García, un momento que puede consolidar la transición del equipo hacia una medular más coral y resiliente. Si el Atlético consigue organizar su centro del campo, mantener equilibrio, controlar fases críticas y generar peligro constante, el mensaje será claro: el equipo no depende de un solo nombre, sino de una estructura dinámica, inteligente y colectiva.

    Víctor Martín, desde su posición en el banquillo, debe ser director de orquesta, estratega y líder emocional. La adaptación de la medular no es una reacción improvisada, sino un plan que combina experiencia, juventud, inteligencia táctica y comunicación constante. Cada jugadora debe entender que su papel es esencial y que juntas pueden llenar el vacío dejado por Gaby García con creatividad, coordinación y determinación.

    El resultado del partido puede abrir o cerrar la puerta a la tercera plaza, pero más allá de los puntos, el verdadero desafío está en demostrar que la línea medular del Atlético de Madrid Femenino puede reinventarse, sostener al equipo y marcar la diferencia. Si Risa, Ana Vitória, Bartel y el resto de las centrocampistas ejecutan su rol con precisión, inteligencia y liderazgo, el Atlético no solo se adaptará al adiós de su venezolana estrella, sino que saldrá fortalecido, con una medular más coral, flexible y lista para afrontar el resto de la temporada con ambición europea.

    Aunque, para ser sinceros, todo parece indicar que Ana Vitória, ex del PSG, concretará en las próximas fechas su partida rumbo al Corinthians ante la falta de minutos en el esquema del ex director técnico del Madrid CFF.

  • Oficial | Duelo con aroma europeo para clausurar la primera vuelta

    (Fuente: I.A.)

    ⬛️ El Atlético de Madrid vs Real Sociedad será un choque de alto voltaje en la decimoquinta fecha que servirá como pulso por la tercera plaza.

    Hay compromisos que pueden llegar a ser trascendentales para el devenir de un curso y ese es el caso del Atlético de Madrid – Real Sociedad de Fútbol con el que se dará carpetazo a la primera vuelta .

    El próximo sábado, 10 de enero de 2026, a partir de las 12:00 horario peninsular, se celebrará en Alcalá de Henares (TEN TV, Gol Stadium y DAZN ), un pulso directo por el tercer puesto de la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    Tras el pertinente parón por las fiestas navideñas, el balompié practicado por mujeres retorna a nuestras vidas para ofrecernos un espectáculo entre dos equipos que saben lo que es ganar la Copa de la Reina Iberdrola en hasta tres ocasiones.

    El elenco de Víctor Martín Alba se reencuentra con sus fans después de despedir el 2025 con un agónico pase a los cuartos de final del torneo del K.O. ante el Alhama ElPozo en el Estadio José Kubala con una gran actuación de Patri Larqué en la tanda de penaltis, detuvo dos lanzamientos, para llevar a las suyas a la antepenúltima ronda.

    Por su parte, la Real Sociedad de Fútbol que comanda Arturo Ruiz, ex del Atlético de Madrid, no padeció tanto para deshacerse del Deportivo Abanca con un 1-4 en el Estadio de Riazor amén a un doblete de Edna Imade.

    Estos capítulos fueron los últimos antes de que el tiempo se detuviera temporalmente y el balón dejara de rodar como consecuencia de las fiestas navideñas.

    Este lapso temporal dejo espacio para que en “El Partido de Manu” tuvieran cabida los grandes reportajes sobre jugadoras de época, caso de Gio Queiroz, Ludmila Da Silva o Priscila Borja, por citar algunos ejemplos relevantes.

    La Liga F Moeve nos regalará después del Día de Reyes (6 de enero) uno de esos partidos que no necesitan adornos para justificarse, que se explican solos desde la historia, desde la clasificación y desde el presente competitivo de dos proyectos que miran a Europa con ambición y sin complejos.

    El Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol se citan en la jornada que abre el año 2026 en la Primera División Femenina española, en un choque que destila aroma a UEFA Women’s Champions League, a tarde grande, a termómetro real de aspiraciones.

    Cuarto contra tercero. Veintiséis puntos frente a treinta. Colchoneras contra donostiarras. Madrid contra Gipuzkoa. Dos maneras de entender el fútbol, dos estilos reconocibles, dos vestuarios que saben lo que es competir en escenarios de máxima exigencia.

    El fútbol femenino español se da la bienvenida al nuevo año con un duelo de enjundia, de esos que marcan tendencias, que dejan lecturas profundas y que no entienden de neutralidad emocional una vez rueda el balón.

    No es un partido cualquiera. No lo es por la clasificación, comprimida y exigente. No lo es por la trayectoria reciente de ambos equipos. No lo es por la memoria de enfrentamientos directos que han ido construyendo una rivalidad deportiva sólida, respetuosa, creciente.

    Y no lo es porque, en el fondo, late una pregunta que atraviesa todo el encuentro: ¿quién está preparada para dar el salto definitivo hacia la élite continental?

    El campeonato español de élite vive uno de los momentos más competitivos de su historia. Lejos quedan los años de duopolios incontestables o de temporadas previsibles. Hoy, cada jornada es una prueba de madurez, cada partido es un examen táctico y emocional, y cada punto se paga con sangre, sudor y una convicción colectiva innegociable.

    En ese escenario emerge este Atlético de Madrid – Real Sociedad como un partido frontera. Frontera entre la primera vuelta y el nuevo año. Frontera entre el grupo que sueña con todo y el que aspira a consolidarse. Frontera, también, entre dos clubes que han decidido no vivir de la nostalgia, sino construir futuro.

    La Real Sociedad llega tercera con 30 puntos, instalada con firmeza en la zona noble, sosteniendo una regularidad que habla de proyecto, de identidad y de un vestuario que ha aprendido a competir sin complejos en cualquier campo. El Atlético de Madrid, cuarto con 26 unidades, persigue a las donostiarras con hambre, con la sensación de que el equipo está en plena fase de crecimiento y que este tipo de partidos son exactamente el escenario que necesita para reivindicarse.

    Hablar del Atlético de Madrid, actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola, es hacerlo es hacerlo de uno de los pilares históricos de la profesionalización del fútbol femenino en España. Campeonas de Liga, habituales en Europa, referentes competitivos durante más de una década, las rojiblancas viven en esta temporada 2025-2026 un proceso tan exigente como ilusionante: el de reafirmarse sin renunciar a su ADN.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético llega a este encuentro como cuarto clasificado, con 26 unidades que resumen una primera mitad de curso intenso, irregular en algunos tramos, pero cargada de señales positivas. El equipo capitalino ha sabido competir, ha sabido sufrir y ha sabido reconstruirse tras momentos de duda.

    Y lo ha hecho desde una seña de identidad clara: la solidaridad defensiva, el compromiso colectivo y la capacidad de crecer en los grandes escenarios.

    Este partido ante la Real Sociedad es, para el Atlético, algo más que tres puntos y eso es innegable

    Es una oportunidad para reengancharse de lleno a la pelea por la Champions, para enviar un mensaje al campeonato y para confirmar que el proyecto está listo para asumir retos mayores. En casa, ante su gente, con el peso de la historia como aliada, las colchoneras saben que este tipo de partidos definen temporadas.

    La Real Sociedad de Fútbol ha dejado de ser una promesa para convertirse en una aspirante muy fuerte y seria que oposita a acceder a la zona de privilegio al ser tercera con promesa. Es una realidad consolidada. Terceras con 30 puntos, las donostiarras han construido en los últimos años un modelo reconocible, coherente y profundamente competitivo. Un equipo que no depende de una sola futbolista, que entiende el juego desde lo colectivo y que ha sabido crecer sin perder su esencia.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las de San Sebastián llegan a esta icónica cita con con la serenidad de quien sabe lo que hace. Con la confianza de quien ha demostrado que puede competir de tú a tú ante cualquiera. Con la ambición, además, de dar un golpe sobre la mesa en un campo históricamente exigente. Ganar en casa del Atlético no es solo sumar tres puntos: es reafirmar candidatura, es ganar respeto, es mandar un mensaje directo a Europa.

    Este partido es también una prueba de carácter para las txuri-urdin. Porque mantenerse en el podio de la Liga F exige algo más que buen juego: exige resistencia emocional, capacidad para gestionar la presión y personalidad para responder en los momentos clave y el estreno de 2026 es, sin duda, uno de esos momentos.

    No hace falta mirar muy lejos para entender por qué este Atlético – Real Sociedad tiene aroma a UEFA Women’s Champions League. Basta observar la clasificación, el ritmo competitivo, la ambición de ambos clubes y el tipo de futbolistas que pisan el césped.

    Es un partido que podría darse perfectamente en una ronda europea, por intensidad, por exigencia táctica y por nivel emocional.

    Ambos equipos saben que los duelos directos son decisivos en una Liga tan ajustada. No solo por los puntos, sino por el impacto anímico que generan. Ganar a un rival directo refuerza, impulsa, legitima. Perder, en cambio, obliga a remar contracorriente.

    Por eso este partido se juega también en la cabeza, en la gestión de los tiempos, en la lectura de los momentos.

    El Atlético de Madrid se presenta como un equipo intenso, vertical por momentos, con capacidad para alternar registros. Un conjunto que entiende el sacrificio como virtud y que ha hecho de la competitividad su bandera. La Real Sociedad, por su parte, apuesta por un fútbol más asociativo, más paciente, con una circulación cuidada y una presión organizada que busca ahogar al rival desde la inteligencia táctica.

    Ese choque de estilos es uno de los grandes atractivos del encuentro. ¿Impondrá el Atlético su ritmo y su fortaleza emocional? ¿Logrará la Real Sociedad dominar desde el balón y desde la pausa?

    El partido promete respuestas, ajustes, duelos individuales y decisiones estratégicas que pueden marcar la diferencia.

    No es menor el detalle de que este partido sirva para dar la bienvenida al 2026 dentro de la Primera División Femenina. Abrir un nuevo año competitivo siempre tiene una carga simbólica especial. Es el momento de los propósitos, de las reafirmaciones, de los mensajes al futuro. Y hacerlo con un partido de este calibre eleva aún más el significado.

    Para el espectador neutral, este Atlético – Real Sociedad es una invitación perfecta. No hace falta ser seguidor de uno u otro club para entender lo que está en juego. Basta amar el fútbol, apreciar la competición y dejarse llevar por un duelo que promete ritmo, emoción y narrativa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga F Moeve necesita partidos así. Partidos que expliquen por sí solos el crecimiento del campeonato, la calidad de sus equipos y la intensidad de la pelea por Europa. Partidos que sirvan como escaparate, como carta de presentación, como argumento irrefutable de que el fútbol femenino español vive una edad de oro competitiva.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad no solo juegan por tres puntos. Juegan por estatus, por identidad, por futuro. Juegan por confirmar que están preparadas para seguir escribiendo capítulos importantes en la historia reciente del fútbol femenino.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará en segundo plano. La clasificación, los discursos, las previsiones. Solo quedará el fútbol. Noventa minutos —quizá alguno más— para decidir quién golpea primero en este 2026 que comienza. Noventa minutos para emocionarse, para sufrir, para celebrar. Noventa minutos que justifican por sí solos sentarse, mirar y no apartar la vista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Porque este Atlético de Madrid – Real Sociedad no es solo un partido.
    Es una declaración de intenciones.
    Es un duelo de Champions en clave Liga F.

    Es la mejor manera posible de darle la bienvenida al nuevo año en la despedida de Edna Imade del conjunto vasco tras ser repescada por el Bayern de Múnich por el segundo tramo de temporada y la presentación en sociedad de Priscila Chinchilla, ex del Zenit de San Petersburgo, con la rojiblanca.

    Y nadie que ame el fútbol debería perder de vista un partido que promete tanto, seamos sinceros.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad han ido construyendo, casi sin estridencias pero con constancia, uno de los enfrentamientos más interesantes del fútbol femenino español contemporáneo. No hablamos de una rivalidad nacida del antagonismo clásico o de la geografía, sino de una rivalidad competitiva, forjada a base de temporadas compartiendo objetivos, escalones de crecimiento y ambiciones europeas.

    Durante la última década, ambos clubes han coincidido en la élite y han ido alternando roles: el Atlético como potencia consolidada durante años; la Real Sociedad como proyecto emergente primero y como realidad competitiva después.

    Cada enfrentamiento ha servido para medir distancias, para comprobar evoluciones y, sobre todo, para normalizar que el duelo entre colchoneras y donostiarras ya no es asimétrico.

    En los primeros enfrentamientos, el Atlético imponía su mayor experiencia, su oficio competitivo y una plantilla acostumbrada a manejar escenarios de presión máxima.

    MADRID, SPAIN – NOVEMBER 12: Players of Atletico de Madrid (from L ro R) Andrea Medina, Fiamma Benitez, Gaby Garcia celebrates a goal during the UEFA Women’s Champions League 2025/26 league phase match between Club Atletico de Madrid and Juventus FC at Centro Deportivo Alcala de Henares on November 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Alberto Gardin/Eurasia Sport Images/Getty Images)

    Pero con el paso de las temporadas, la Real Sociedad fue cerrando la brecha: primero compitiendo, luego puntuando y, finalmente, mirando a las rojiblancas a los ojos sin complejos.

    Los últimos duelos directos han sido especialmente significativos: partidos cerrados, marcadores ajustados, detalles mínimos decidiendo resultados. Encuentros donde la Real ha demostrado que sabe sufrir en campos difíciles y donde el Atlético ha tenido que recurrir a su carácter histórico para imponerse.

    Esa igualdad creciente es uno de los grandes ingredientes de este partido. Porque cuando dos equipos se acostumbran a verse en la zona alta, cada enfrentamiento deja de ser uno más.

    Se convierte en referencia, espejo y en un termómetro real que puede marcar el devenir de una campaña.

    Este Atlético de Madrid – Real Sociedad es también un fascinante choque de modelos futbolísticos. No opuestos de forma radical, pero sí claramente diferenciados en matices, prioridades y lectura del juego.

    El Atlético de Madrid ha construido su identidad histórica desde la competitividad. A lo largo de los años ha sabido adaptarse a diferentes entrenadoras, generaciones y contextos, pero siempre ha mantenido una base innegociable: orden, sacrificio y contundencia emocional.

    En la temporada 2025-2026, el equipo ha evolucionado hacia un modelo más flexible. Capaz de alternar presión alta con bloque medio, de castigar transiciones rápidas y de proteger ventajas cuando el partido lo exige. No es un equipo que monopolice la posesión, pero sí uno que sabe cuándo y cómo hacer daño.

    El Atlético actual entiende el partido como una sucesión de momentos. Sabe que no necesita dominar siempre, pero sí ser certero cuando aparece su oportunidad. Defensivamente sólido, emocionalmente fuerte y tácticamente disciplinado, el conjunto rojiblanco convierte cada duelo directo en una batalla estratégica.

    Ante la Real Sociedad, el Atlético buscará probablemente imponer ritmo, intensidad y escenarios incómodos, obligando a las donostiarras a tomar decisiones bajo presión. Ganar segundas jugadas, proteger los carriles y castigar cualquier pérdida en salida serán claves.

    La Real Sociedad representa otro camino hacia la élite. Un camino basado en la construcción del juego, la ocupación racional de los espacios y una presión bien organizada que nace más de la lectura que de la agresividad.

    El equipo txuri-urdin se siente cómodo con balón, pero no lo convierte en un fin en sí mismo. Su posesión es funcional: busca atraer, mover, desorganizar. Defiende desde la estructura y ataca desde la sincronización. Es un equipo que rara vez se parte y que entiende el partido como un ejercicio colectivo.

    En este contexto, visitar al Atlético supone un desafío mayúsculo: mantener la calma cuando el entorno aprieta, evitar pérdidas comprometidas y no caer en el intercambio de golpes que favorece a las colchoneras. Si la Real consigue imponer su ritmo, hacer correr al rival y encontrar ventajas entre líneas, tendrá mucho ganado.

    Este duelo táctico es uno de los grandes atractivos del partido. No hay recetas mágicas. Habrá ajustes, fases dominantes alternas y una batalla silenciosa en los banquillos entre Víctor Martín y Arturo Ruiz

    Uno de los grandes cambios del fútbol femenino español en los últimos años es que la UEFA Women’s Champions League ha dejado de ser una utopía para convertirse en un objetivo tangible para varios clubes. Atlético de Madrid y Real Sociedad son dos de los mejores ejemplos.

    El Atlético sabe lo que es competir en Europa. Ha vivido noches grandes, eliminatorias exigentes y aprendizajes duros. La Champions forma parte de su ADN reciente. Volver a ella no es solo una aspiración deportiva, sino una necesidad estructural y simbólica.

    Para la Real Sociedad, Europa representa el siguiente paso natural. El premio a un proyecto bien construido, a una idea sostenida en el tiempo. Clasificarse para la Champions no sería un accidente, sino la confirmación de que el camino elegido es el correcto.

    Por eso este partido pesa tanto en clave continental. Porque los duelos directos entre aspirantes son los que marcan la diferencia al final de temporada. Porque ganar a un rival directo no solo suma puntos: resta ilusión al otro.

    Además, el contexto europeo influye en la mentalidad. Jugar este tipo de partidos es una preparación real para lo que vendrá.

    Ritmo alto, decisiones rápidas, margen de error mínimo. En ese sentido, este Atlético versus Real Sociedad es casi un ensayo general de Champions en versión de la, cada vez, más adictiva Liga F Moeve.

    Es un duelo que se vende solo, que no necesita artificios y que permite contar historias más allá del resultado. Para televisiones, radios y plataformas digitales, es una oportunidad de oro para mostrar el nivel real de la competición.

    Además, partidos así ayudan a consolidar hábitos de consumo. Invitan a quedarse, a repetir, a seguir la Liga F con regularidad. El espectador que entra por un Atlético contra la Real Sociedad puede quedarse por muchos otros.

    También es un encuentro que refuerza la narrativa colectiva del campeonato: una Liga donde no hay partidos de transición, donde cada jornada importa y donde los proyectos intermedios ya no se conforman con competir, sino que quieren ganar y crecer.

    Cuando se analice la temporada 2025-2026 en su conjunto, este partido aparecerá subrayado. Porque los duelos directos en la zona alta no solo definen clasificaciones, sino trayectorias emocionales.

    Para el Atlético, ganar significaría confirmar que el equipo está listo para volver a mirar hacia arriba sin complejos. Para la Real Sociedad, hacerlo supondría reforzar su posición y enviar un mensaje claro: este proyecto no se va a desinflar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Perder, en cambio, no sería definitivo, pero sí obligaría a reaccionar, a ajustar, a reconstruir discurso. Por eso la tensión será máxima desde el primer minuto.

    Todo está preparado. El contexto, la historia, la clasificación y el momento convergen en un partido que explica por qué la Liga F Moeve es hoy una de las competiciones más atractivas del panorama europeo.

    Atlético de Madrid y Real Sociedad se enfrentan para abrir el 2026 con un mensaje claro: aquí no se viene a especular. Se viene a competir, a crecer y a creer.

    Para el espectador neutral, no hay excusas. Este es uno de esos partidos que justifican sentarse, mirar y dejar que el fútbol haga el resto, bienvenidos al espectáculo en estado puro.

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔜 NEXT GAME

    ✨ Duelo por Europa ✨

    🔥 Atlético de Madrid 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    📅 Sábado, 10 de enero de 2026

    🤩 Matchday 15 | Día de Partido

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 TEN TV

    🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Reportaje | La continuidad de Silvia Lloris es el mejor regalo de Reyes del Atlético de Madrid

    (Fuente: DAZN )

    🟦 Silvia Lloris elige quedarse: el compromiso que refuerza el alma campeona del Atlético de Madrid.

    (Fuente: UEFA)

    Cuando el mercado ofrecía una salida dorada rumbo a Rayadas de Monterrey, Silvia Lloris decidió mirar al escudo y quedarse. En pleno invierno, su continuidad se convirtió en el mejor regalo posible para un Atlético de Madrid bicampeón de la Copa de la Reina: una futbolista que entiende el proyecto, siente el club y vuelve a demostrar que, más allá de las ofertas, hay decisiones que se toman con el corazón y con la ambición intacta de seguir haciendo historia en rojiblanco.

    Silvia Lloris (Murcia, 15 de mayo de 2004) ha tenido que tomar una de las decisiones más importantes de su carrera deportiva en este parón navideño en la Liga Profesional de Fútbol Femenino, permanecer para pertenecer.

    La campeona de Europa en categoría sub-20 con la Selección Española de Fútbol fue objeto de deseo del Real Madrid cuando brillaba en las filas de un Levante Unión Deportiva y ella eligió mudarse a la capital española, pero para vestir la colchonera.

    Silvia Lloris y la decisión que vale un título más: quedarse para seguir construyendo la historia del Atlético de Madrid, así se puede resumir lo que la futbolista murciana eligió entre turrones y guirnaldas en 2025.

    Hay decisiones que no necesitan ser explicadas porque se entienden solas. Decisiones que no se anuncian con estruendo, ni con comunicados grandilocuentes, pero que resuenan durante años en la memoria colectiva de un club.

    En el fútbol, donde el ruido del mercado suele taparlo todo, elegir quedarse es, muchas veces, el acto más revolucionario de todos. Y eso es exactamente lo que ha hecho Silvia Lloris. En pleno mercado invernal, con la posibilidad real de cruzar el Atlántico y vestir la camiseta de Rayadas de Monterrey, una de las grandes potencias del fútbol femenino en América, la centrocampista valenciana miró al escudo, al vestuario, al proyecto y decidió permanecer en el Atlético de Madrid.

    Una elección que trasciende lo contractual y que se convierte, por derecho propio, en el mejor regalo posible para un club que ya sabe lo que es ganar, resistir y volver a ganar: el bicampeón de la Copa de la Reina.

    Porque quedarse no siempre es lo más fácil. Quedarse implica renunciar a la comodidad de un nuevo comienzo, a la promesa de un salario mayor, a la experiencia exótica de otro fútbol y otro continente.

    Quedarse es asumir el peso de la responsabilidad, aceptar el desafío de seguir compitiendo en un entorno exigente, convivir con la presión diaria de un escudo que no permite relajaciones. En el Atlético de Madrid, quedarse es comprometerse con una forma de entender el fútbol y la vida. Y Silvia Lloris, que llegó al club para crecer y terminó convirtiéndose en una pieza esencial del engranaje rojiblanco, ha vuelto a demostrar que su relación con el Atlético no es circunstancial, sino profundamente identitaria.

    El contexto no podía ser más simbólico. El Atlético de Madrid Femenino atraviesa una etapa de madurez competitiva, una fase en la que los títulos ya no son una excepción, sino una obligación. El doblete reciente en la Copa de la Reina no solo consolidó al equipo como uno de los grandes dominadores del fútbol español, sino que reforzó una idea: este Atlético no se conforma con el presente, quiere seguir ampliando su legado.

    Y en ese proyecto, las jugadoras que entienden el peso de la historia y el valor del compromiso son tan importantes como cualquier fichaje de relumbrón. La continuidad de Silvia Lloris encaja exactamente ahí, en esa lógica invisible que no siempre aparece en las estadísticas, pero que sostiene a los equipos campeones.

    (Fuente: UEFA?

    Hablar de Silvia Lloris es hablar de una futbolista que ha sabido crecer desde la discreción. No es una jugadora de grandes titulares estridentes ni de gestos sobreactuados. Su fútbol se explica mejor desde la constancia, la inteligencia táctica y la capacidad para interpretar los tiempos del partido.

    El vestuario rojiblanco entiende bien el valor de estas decisiones. En un fútbol femenino que crece a gran velocidad, donde las carreras son cada vez más internacionales y los movimientos de mercado más frecuentes, las jugadoras que deciden quedarse se convierten en referentes silenciosos. No porque rechacen el progreso, sino porque eligen construirlo desde dentro. Silvia Lloris se suma así a esa estirpe de futbolistas que entienden que los títulos no se sostienen solo con talento, sino con continuidad, con conocimiento mutuo, con automatismos que solo se adquieren con el tiempo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En un fútbol cada vez más acelerado, Lloris aporta pausa. En un deporte donde el físico y la intensidad son imprescindibles, ella añade lectura, orden y equilibrio. Su rol en el centro del campo del Atlético ha sido el de esas jugadoras que cosen al equipo sin reclamar protagonismo, que sostienen la estructura para que otras puedan brillar. Y ese tipo de futbolistas son, casi siempre, las más difíciles de sustituir.

    El interés de Rayadas de Monterrey no era casual. El club mexicano lleva años construyendo un proyecto ambicioso, con inversión, identidad y resultados. La Liga MX Femenil se ha convertido en un destino atractivo para futbolistas europeas, no solo por las condiciones económicas, sino por la competitividad creciente y el impacto mediático. Para Silvia Lloris, la opción de marcharse representaba un salto internacional, una experiencia vital distinta y un reconocimiento implícito a su rendimiento. Tenía sentido. Era una oportunidad legítima. Y, sin embargo, no fue suficiente para romper el vínculo con el Atlético de Madrid.

    El mercado invernal suele ser un periodo de incertidumbre, de rumores, de movimientos que alteran equilibrios. Para el Atlético de Madrid, esta vez, ha sido también un momento de reafirmación. Mantener a Silvia Lloris no es solo retener a una futbolista clave; es consolidar una idea de club. Es decirle al fútbol que el proyecto rojiblanco tiene argumentos suficientes para convencer, para seducir desde dentro, para ofrecer algo más que un contrato.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Porque hay algo en el Atlético que no se puede explicar desde fuera. Algo que se aprende en el día a día, en los entrenamientos, en los viajes, en los partidos sufridos, en las remontadas imposibles y en las derrotas que duelen más que en ningún otro sitio. El Atlético no es un club que prometa caminos fáciles. Es un club que exige compromiso total, que te pide estar incluso cuando el cuerpo y la cabeza dicen basta.

    Quedarse en el Atlético es aceptar esa exigencia como parte de la identidad propia. Y Silvia Lloris ha demostrado que esa identidad ya forma parte de ella.

    La Copa de la Reina, competición fetiche para el Atlético de Madrid, funciona aquí como telón de fondo emocional. El bicampeonato no solo habla de un equipo ganador, sino de un grupo que ha sabido reinventarse, adaptarse a los cambios y mantener la ambición intacta. En ese contexto, cada decisión individual tiene un impacto colectivo. La continuidad de Lloris refuerza la sensación de estabilidad, de proyecto sólido, de vestuario comprometido. Es un mensaje hacia dentro, para las compañeras, y hacia fuera, para rivales y aficionados: este Atlético no se desarma en invierno, no se debilita cuando llegan las ofertas. Al contrario, se reafirma.

    (Fuente: DAZN)

    Desde el punto de vista deportivo, su permanencia ofrece certezas a un equipo que aspira a todo. Lloris conoce el sistema, entiende los mecanismos defensivos y ofensivos, se adapta a distintos roles en el centro del campo y aporta una regularidad fundamental en una temporada larga y exigente. Pero más allá de lo táctico, su presencia aporta liderazgo tranquilo, ejemplo diario y una conexión con el club que no se improvisa. En un fútbol cada vez más profesionalizado, ese tipo de liderazgo es oro puro.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay también una lectura simbólica que no debe pasarse por alto. El Atlético de Madrid ha construido gran parte de su identidad reciente sobre la idea de resistencia, de lucha contra contextos adversos, de fidelidad a unos valores que van más allá del resultado inmediato. En el femenino, esa identidad se ha traducido en un proyecto que, pese a las dificultades estructurales del fútbol español, ha sabido mantenerse en la élite y competir de tú a tú con cualquiera. La decisión de Silvia Lloris encaja perfectamente en ese relato. Es una elección que habla de pertenencia, de confianza en el camino elegido y de ambición a largo plazo.

    Para la afición, su continuidad es un motivo de orgullo. En un tiempo en el que los ídolos parecen efímeros, ver a una jugadora apostar por el club refuerza el vínculo emocional con el equipo. La grada entiende estas cosas. Entiende que no todas las decisiones se miden en cifras, que hay gestos que construyen identidad. Y quedarse, cuando se podría haber partido, es uno de esos gestos que se recuerdan.

    En el futuro, cuando se repasen las trayectorias, esta decisión aparecerá como uno de esos puntos de inflexión silenciosos.

    No habrá una fecha exacta ni una foto icónica, pero sí la certeza de que, en un invierno concreto, una jugadora decidió quedarse y eso fortaleció a un equipo campeón. El Atlético de Madrid seguirá compitiendo, ganando y perdiendo, como todos.

    Pero lo hará con la tranquilidad de saber que tiene futbolistas que creen en el proyecto tanto como el club cree en ellas.

    Silvia Lloris ha elegido quedarse. Y en el Atlético de Madrid, donde la palabra compromiso tiene un peso específico, esa elección vale tanto como un título. Es el mejor regalo para un bicampeón de la Copa de la Reina que no se conforma con mirar al pasado, sino que sigue escribiendo su historia con decisiones firmes, silenciosas y profundamente rojiblancas.

    (Fuente: UEFA)

    consolidarse durante cuatro temporadas en el Levante UD, donde acumuló un total de 77 partidos oficiales y se convirtió en una de las defensoras más fiables del proyecto granota, su carrera dio un giro decisivo en el verano de 2024, cuando el Atlético de Madrid apostó por su fichaje como parte de una renovación estratégica de la línea defensiva. Su etapa en Valencia había estado marcada por una progresión constante, por la asimilación temprana de responsabilidades competitivas y por una madurez impropia de su edad, hasta el punto de convertirse en una futbolista reconocible tanto por su regularidad como por su carácter competitivo, una seña de identidad que terminaría encajando de manera natural con el ADN rojiblanco.

    Su llegada al Atlético coincidió con un periodo de transición en el club, en el que se buscaba reforzar la estructura defensiva con perfiles jóvenes pero contrastados, capaces de sostener el ritmo competitivo de la Liga F y, al mismo tiempo, de asumir la exigencia europea. Tras su participación en el Mundial sub-20, del que regresó con un notable crecimiento competitivo y una experiencia internacional que amplió su lectura del juego, se hizo rápidamente con el puesto de titular. No fue una adaptación progresiva ni una irrupción tímida: desde sus primeros encuentros dejó claro que estaba preparada para liderar desde atrás, imponiendo presencia, orden y una intensidad que elevó el nivel de la zaga colchonera.

    Bajo la dirección de Víctor Martín, el Atlético de Madrid encontró en ella una defensora capaz de sostener el sistema desde múltiples registros. Su temporada de debut se cerró con cuatro goles, una cifra especialmente significativa para una futbolista cuya posición principal es la defensa, pero que explica bien una de sus mayores virtudes: la capacidad para influir en ambas áreas. Su aportación ofensiva no responde únicamente a situaciones aisladas de balón parado, sino a una lectura inteligente de los tiempos de llegada, a una agresividad bien medida para atacar segundos balones y a una determinación clara cuando detecta espacios en la frontal o en el segundo palo.

    El curso colectivo del Atlético estuvo marcado por luces y sombras, pero también por una notable resiliencia competitiva. El equipo logró clasificarse para la Liga de Campeones en la última jornada de liga, culminando una remontada clasificatoria que reforzó la identidad competitiva del grupo. Además, alcanzó la final de la Copa de la Reina, demostrando solvencia en eliminatorias a partido único, aunque se quedó a las puertas del éxito. En el plano europeo, la eliminación en la ronda previa de la Liga de Campeones y la caída en semifinales de la Supercopa dejaron un sabor agridulce, pero también expusieron el margen de crecimiento de un proyecto en el que ella fue una de las piezas más fiables a lo largo de la temporada.

    Desde el punto de vista del scouting, su perfil responde al de una defensora moderna, completa y con un alto grado de competitividad. En el plano defensivo destaca por su agresividad controlada en el duelo, tanto en campo abierto como en espacios reducidos. Es una futbolista que no rehúye el contacto, que mide bien cuándo anticipar y cuándo temporizar, y que rara vez queda mal perfilada en situaciones de uno contra uno. Su lectura corporal de la atacante rival le permite orientar las acciones hacia zonas menos peligrosas, cerrando líneas de pase interiores y obligando a jugar por fuera, donde se siente especialmente cómoda defendiendo.

    En el juego aéreo es dominante, no solo por capacidad física sino por timing y determinación. Ataca el balón con convicción, tanto en acciones defensivas como ofensivas, y transmite seguridad al resto de la línea cuando el equipo defiende en bloque bajo. Esta fortaleza se traslada también a las jugadas de estrategia ofensiva, donde su capacidad para ganar el primer contacto y prolongar la acción genera segundas jugadas que el equipo sabe aprovechar.

    Con balón, su evolución ha sido especialmente notable desde sus últimas temporadas en el Levante hasta su consolidación en el Atlético. No es una defensora limitada a despejar o jugar en corto por compromiso: posee una salida de balón limpia, con capacidad para romper líneas mediante pases tensos al interior o cambios de orientación bien ejecutados. Su toma de decisiones es, en general, madura y eficiente; rara vez se precipita, entiende cuándo acelerar el juego y cuándo pausar para reorganizar al equipo. Esta fiabilidad en la circulación permite al Atlético iniciar ataques desde atrás sin renunciar al control, incluso bajo presión alta del rival.

    A nivel táctico, interpreta con solvencia distintos sistemas defensivos. Puede rendir tanto en una línea de cuatro como en una defensa de tres centrales, adaptándose a los ajustes del entrenador sin perder eficacia. En defensa adelantada muestra una buena coordinación con la línea, controla bien la espalda y corrige con rapidez cuando el equipo pierde el balón en zonas comprometidas. En bloque bajo, se muestra disciplinada, mantiene la concentración durante largos tramos sin balón y no pierde la referencia del marcaje ni del espacio.

    Su carácter competitivo es uno de sus grandes diferenciales. Transmite liderazgo desde el comportamiento, no tanto desde el gesto exagerado, sino desde la constancia, la fiabilidad y la intensidad sostenida. Es una futbolista que eleva el nivel de exigencia del entorno, que no desconecta y que responde bien en escenarios de máxima presión, como finales o partidos decisivos por objetivos. Esa mentalidad se refleja también en su regularidad física, con una notable capacidad para sostener el ritmo competitivo a lo largo de la temporada.

    En el plano emocional, su perfil encaja con el de una futbolista que entiende el peso del escudo y la responsabilidad de competir en un club como el Atlético de Madrid. Su adaptación rápida al contexto rojiblanco no fue casual, sino consecuencia de una personalidad competitiva alineada con los valores históricos del club: intensidad, compromiso colectivo y mentalidad ganadora. Esta identificación con el entorno ha facilitado su integración en el vestuario y su crecimiento como referente defensivo a medio plazo.

    Su margen de mejora sigue siendo amplio. En el aspecto ofensivo, puede incrementar aún más su influencia si afina la selección de momentos para incorporarse al ataque y mejora la precisión en el último pase tras conducción. Defensivamente, el reto pasa por seguir puliendo la gestión del riesgo en anticipaciones muy agresivas ante rivales de máxima velocidad, especialmente en competiciones europeas donde el ritmo es más alto y el error se penaliza con mayor severidad.

    En conjunto, su primer año en el Atlético de Madrid confirma que su fichaje no fue una apuesta de futuro sin retorno inmediato, sino una incorporación de rendimiento presente.

    Con apenas unas temporadas en la élite, ya se ha consolidado como una defensora titular en un equipo aspirante a títulos, con impacto real en los resultados y una identidad de juego reconocible. Su trayectoria, desde la regularidad silenciosa en el Levante hasta la exposición máxima en el Atlético y en competiciones internacionales, dibuja el perfil de una futbolista destinada a ser protagonista en los próximos años del fútbol femenino español.

    consolidación de su figura en el Atlético de Madrid no puede entenderse únicamente desde el rendimiento inmediato, sino desde la forma en la que ha ido ampliando su radio de influencia dentro del equipo. A medida que avanzó la temporada, su papel dejó de limitarse a la ejecución estricta de tareas defensivas para convertirse en un eje de equilibrio estructural. El equipo comenzó a apoyarse en su fiabilidad para sostener riesgos ofensivos mayores, sabiendo que detrás existía una futbolista capaz de corregir, ordenar y sostener situaciones de transición defensiva complejas. Esa confianza colectiva se tradujo en un Atlético más atrevido con balón, especialmente en los tramos decisivos de la temporada en los que se jugaba la clasificación europea.

    En el contexto del modelo de Víctor Martín, su perfil encaja especialmente bien por su capacidad para interpretar el juego desde la inteligencia posicional. No es una defensora rígida ni mecánica; entiende el fútbol como un sistema de relaciones y no como una suma de acciones aisladas. Cuando el Atlético construye desde atrás, su colocación suele ser ligeramente escalonada respecto a su pareja de central o al lateral más cercano, facilitando líneas de pase diagonales que rompen la primera presión rival. Esa pequeña ventaja posicional, casi imperceptible para el espectador casual, es clave para evitar pérdidas en zonas comprometidas y para permitir que el equipo progrese con control.

    (Fuente: Teledeporte)

    Uno de los aspectos más interesantes de su evolución es la gestión de los ritmos del partido. En encuentros de alta exigencia emocional, como eliminatorias o partidos decisivos por objetivos, ha demostrado una notable capacidad para enfriar el juego cuando el contexto lo exige. No se precipita en la salida de balón, no busca pases heroicos innecesarios y prioriza la seguridad colectiva sobre el lucimiento individual. Esta madurez competitiva, adquirida en parte durante su experiencia en el Levante y reforzada en torneos internacionales de categorías inferiores, la sitúa en un escalón distinto al de otras defensoras jóvenes que aún están en proceso de aprendizaje emocional.

    Su contribución goleadora, con cuatro tantos en su primera temporada como colchonera, merece un análisis específico porque revela mucho de su mentalidad. No se trata de goles circunstanciales ni fortuitos, sino de acciones en las que demuestra determinación, lectura del espacio y valentía para asumir protagonismo ofensivo. En acciones a balón parado, su comportamiento es agresivo pero inteligente: ataca el primer palo con potencia cuando la jugada lo requiere, pero también sabe fijar defensoras para liberar espacios a compañeras con mejor remate. En jugadas de segunda línea, aparece con timing preciso, aprovechando rechaces o desajustes defensivos para finalizar con contundencia.

    Desde el punto de vista físico, su rendimiento se apoya en una base sólida que le permite sostener duelos continuos sin perder claridad mental. No es una futbolista explosiva en el sentido clásico, pero sí posee una potencia funcional muy bien aplicada al juego real. Su zancada es eficiente, su capacidad para repetir esfuerzos es alta y su resistencia le permite mantener la intensidad defensiva incluso en los minutos finales, cuando muchos partidos se deciden. Esta fortaleza física, combinada con una buena lectura del juego, reduce la necesidad de acciones desesperadas y minimiza el riesgo de faltas innecesarias cerca del área.

    En el juego uno contra uno, especialmente ante delanteras móviles, muestra una virtud cada vez más valorada en el fútbol femenino moderno: la capacidad para defender sin lanzarse. Sabe temporizar, orientar y esperar el momento adecuado para intervenir, utilizando el cuerpo y el posicionamiento antes que el tackle agresivo. Esta cualidad no solo reduce el riesgo de ser superada, sino que permite que el bloque defensivo se reorganice y que las ayudas lleguen en el momento justo. En este sentido, su comprensión del juego colectivo supera con claridad la media de su generación.

    Cuando el Atlético defiende en bloque medio o bajo, su concentración es constante. No se desconecta de la jugada, mantiene siempre la referencia visual de balón y marca, y ajusta su posición en función de los movimientos del resto de la línea. Esta disciplina táctica fue especialmente visible en los partidos de Copa de la Reina, donde el margen de error era mínimo y cada acción defensiva podía decantar una eliminatoria. Su fiabilidad en estos escenarios contribuyó de manera directa a que el equipo alcanzara la final del torneo.

    La experiencia de la ronda previa de la Liga de Campeones, pese a la eliminación, supuso también un aprendizaje relevante en su proceso de crecimiento. En esos partidos, el ritmo, la exigencia técnica y la velocidad de ejecución fueron superiores a los de la competición doméstica. Lejos de verse superada, respondió con personalidad, asumiendo responsabilidades y manteniendo un nivel competitivo acorde al contexto. Estas vivencias, aunque dolorosas desde el punto de vista colectivo, son fundamentales para el desarrollo de futbolistas llamadas a competir de manera habitual en el escenario europeo.

    En comparación con otras defensoras de la Liga F, su perfil destaca por el equilibrio entre contundencia y criterio. No es la central más veloz ni la más técnica, pero combina ambas facetas con una eficacia notable. Frente a defensoras más agresivas pero menos ordenadas, ofrece fiabilidad. Frente a perfiles más elegantes pero menos intensos, aporta carácter. Esa síntesis la convierte en una pieza muy valiosa para equipos con aspiraciones altas, donde el error individual tiene un coste elevado.

    A nivel de liderazgo, su influencia se manifiesta de forma progresiva. No necesita llevar el brazalete para ejercer autoridad; su liderazgo se construye desde el ejemplo, desde la regularidad y desde la exigencia silenciosa. Corrige, orienta y acompaña a sus compañeras, especialmente a las más jóvenes, contribuyendo a una cohesión defensiva que se ha convertido en una de las fortalezas del Atlético en los momentos clave de la temporada.

    Mirando al futuro, su proyección apunta a un rol cada vez más central en el proyecto rojiblanco y en el panorama del fútbol femenino español. Si mantiene esta línea de crecimiento, está llamada a ser una defensora de referencia tanto a nivel de club como en el contexto internacional. Su combinación de juventud, experiencia acumulada, mentalidad competitiva y margen de mejora la sitúa en una posición privilegiada para seguir evolucionando en un entorno de máxima exigencia.

    Su historia, desde la constancia silenciosa en el Levante hasta la exposición total en el Atlético de Madrid, es la de una futbolista que ha sabido construir su carrera desde la coherencia y el trabajo. No ha necesitado atajos ni picos de rendimiento aislados; su crecimiento ha sido sostenido, lógico y respaldado por el rendimiento en el campo. En un fútbol cada vez más analizado y exigente, perfiles como el suyo adquieren un valor diferencial: futbolistas capaces de sostener proyectos, de competir en escenarios límite y de representar una idea clara de juego y de carácter.

    siguiente paso en su evolución tiene que ver con la forma en la que ha comenzado a asumir, de manera casi natural, un rol de correctora global dentro del sistema. A medida que el Atlético fue afinando automatismos y elevando el nivel de riesgo ofensivo, su figura se volvió esencial para equilibrar al equipo en fase de pérdida. Es la futbolista que detecta antes que nadie cuándo una jugada se rompe, cuándo una presión ha sido superada y cuándo es necesario retroceder unos metros para proteger el espacio a la espalda. Esa lectura temprana, muchas veces invisible para el espectador, es uno de los rasgos que diferencian a las defensoras buenas de las realmente determinantes.

    En situaciones de transición defensiva, su comportamiento es especialmente valioso. No entra en pánico ni se precipita; analiza rápidamente la disposición de las atacantes rivales y el posicionamiento de sus propias compañeras para decidir si debe salir al duelo o temporizar. Esta capacidad de decidir en décimas de segundo reduce el impacto de los contraataques rivales y permite que el equipo recupere su estructura. En un fútbol cada vez más rápido y vertical, esta virtud se convierte en un activo estratégico de primer nivel.

    Otro aspecto que ha experimentado una evolución notable es su comunicación dentro del campo. Sin ser una futbolista estridente, su lenguaje corporal y sus indicaciones son claras, constantes y eficaces. Ordena la línea defensiva, ajusta alturas y corrige perfiles, especialmente en momentos de acumulación de centros laterales o de ataques sostenidos del rival. Esta comunicación no solo mejora el rendimiento colectivo, sino que transmite seguridad al resto del equipo, un factor psicológico clave en partidos de alta presión.

    En la salida de balón bajo presión, su serenidad es uno de sus mayores valores. Cuando el rival aprieta con agresividad, no se limita a jugar en horizontal o a despejar sin criterio. Analiza el posicionamiento de las mediocampistas, detecta apoyos interiores y es capaz de filtrar pases que superan líneas, rompiendo la presión y permitiendo que el equipo avance con ventaja. En este sentido, su juego conecta con una tendencia clara del fútbol femenino de élite, donde las defensoras ya no son meras ejecutoras defensivas, sino piezas fundamentales en la construcción del juego.

    Su relación con el lateral del mismo perfil es otro punto fuerte del sistema. Entiende cuándo debe cerrar hacia dentro para permitir la proyección ofensiva de su compañera y cuándo debe mantenerse abierta para proteger el carril. Esta coordinación reduce los desajustes y permite al Atlético atacar con mayor profundidad sin quedar excesivamente expuesto. En defensas de tres centrales, su capacidad para interpretar el rol de central exterior o central más fija amplía las posibilidades tácticas del equipo.

    El contexto competitivo de la temporada también ha servido para reforzar su carácter. Los momentos de frustración, como la eliminación europea o la derrota en la final de la Copa de la Reina, lejos de debilitarla, parecen haber consolidado su mentalidad. En declaraciones posteriores a esos partidos, su discurso se centró más en el aprendizaje y en la responsabilidad colectiva que en la decepción, una muestra de madurez emocional que no siempre es habitual en futbolistas jóvenes con protagonismo creciente.

    Desde el punto de vista del scouting avanzado, su perfil presenta indicadores muy interesantes en términos de consistencia. Mantiene un alto porcentaje de duelos defensivos ganados, una tasa baja de errores no forzados y una fiabilidad elevada en pases bajo presión. Estos datos, combinados con el análisis visual, refuerzan la percepción de que su impacto va más allá de acciones puntuales destacadas; su valor reside en la acumulación de pequeñas decisiones correctas a lo largo de los noventa minutos.

    En el plano internacional, su experiencia en categorías inferiores y su rendimiento en contextos de máxima exigencia la sitúan como una candidata natural a integrarse de forma estable en dinámicas de selección absoluta. Su perfil encaja bien en sistemas que priorizan el orden defensivo, la salida limpia de balón y la capacidad para sostener partidos largos y complejos. Además, su experiencia europea, aunque todavía limitada en número de partidos, aporta un bagaje valioso de cara a futuros ciclos competitivos.

    La comparación con defensoras históricas del Atlético de Madrid permite entender mejor su impacto potencial. Sin replicar exactamente el estilo de ninguna, comparte con las grandes referentes rojiblancas del pasado reciente una combinación de intensidad, fiabilidad y compromiso colectivo. Su capacidad para adaptarse a distintos contextos de partido y para mantener un nivel alto de concentración la coloca en una línea de continuidad con esas figuras que han marcado época en el club.

    A nivel formativo, su trayectoria es un ejemplo de progresión bien gestionada. No quemó etapas de manera precipitada ni se estancó en contextos cómodos. Cada cambio de escenario supuso un desafío mayor, asumido con naturalidad y respaldado por el rendimiento. Este recorrido refuerza la idea de que su crecimiento no es coyuntural, sino estructural, basado en hábitos de trabajo, en inteligencia competitiva y en una comprensión profunda del juego.

    El futuro inmediato plantea nuevos retos: la consolidación definitiva en competiciones europeas, la posibilidad de asumir mayores responsabilidades dentro del vestuario y la exigencia de mantener el nivel en un entorno donde la competencia interna es alta. Sin embargo, su perfil invita al optimismo. Ha demostrado capacidad para adaptarse, para aprender de los errores y para crecer en escenarios de máxima presión.

    En una época en la que el fútbol femenino español sigue ampliando su visibilidad y su nivel competitivo, figuras como la suya representan un tipo de futbolista especialmente valioso: sólida, fiable, con carácter y con una comprensión del juego que va más allá de lo puramente físico o técnico. Su historia no es la de una irrupción fugaz, sino la de una construcción paciente y coherente, destinada a sostener proyectos ambiciosos y a dejar huella a largo plazo.

    El palmarés de Silvia Lloris no se explica desde la acumulación masiva de títulos, sino desde una trayectoria construida en escenarios de alta exigencia competitiva, con presencia constante en fases finales y en equipos protagonistas del fútbol femenino español. Formada y consolidada en la élite con el Levante UD, disputó durante cuatro temporadas un total de 77 encuentros oficiales, participando en campañas en las que el conjunto granota se mantuvo como un rival incómodo para los grandes y como un habitual de la zona media-alta de la tabla, asentándose en la Liga F y compitiendo con regularidad en eliminatorias nacionales. Su crecimiento en ese contexto le permitió adquirir experiencia estructural, continuidad competitiva y una madurez táctica que sería determinante para el siguiente salto de su carrera.

    Ese salto llegó en el verano de 2024 con su fichaje por el Atlético de Madrid, un movimiento que la situó de lleno en la pelea por los grandes objetivos. En su primera temporada como rojiblanca se convirtió rápidamente en titular tras su regreso del Mundial sub-20, asentándose como una de las defensoras más fiables del equipo. A nivel colectivo, ese curso dejó hitos relevantes en su palmarés: clasificación para la Liga de Campeones lograda en la última jornada de liga, subcampeonato de la Copa de la Reina tras alcanzar la final y presencia en la Supercopa de España, donde el Atlético alcanzó las semifinales. Aunque la eliminación en la ronda previa de la Champions impidió ampliar su experiencia continental, esa participación forma parte ya de su bagaje competitivo en torneos UEFA, un valor añadido en la carrera de cualquier futbolista de su perfil.

    En el plano internacional, su palmarés se completa con su participación en competiciones de selecciones inferiores, destacando su presencia en el Mundial sub-20, una experiencia que reforzó su carácter competitivo y su exposición al máximo nivel internacional, y que terminó de consolidarla como una futbolista preparada para asumir responsabilidades en clubes aspirantes a títulos.

    Sus estadísticas como rojiblanca refuerzan la dimensión de su impacto. En su primer año con el Atlético de Madrid firmó cuatro goles oficiales desde la defensa, una cifra notable que subraya su influencia en ambas áreas. Más allá del número, varios de esos tantos tuvieron un peso simbólico y emocional importante, especialmente el golazo de larga distancia que marcó en Alcalá de Henares en el derbi ante el Real Madrid. Un disparo lejano, potente y preciso, que superó a Misa Rodríguez y que se convirtió en una de las imágenes de la temporada, pese a que el Atlético terminó cayendo por 1-2 en un partido marcado por el doblete de Linda Caicedo. Aquel gol no solo evidenció su calidad técnica y su personalidad para asumir riesgos, sino también su capacidad para aparecer en los grandes escenarios, incluso cuando el contexto era adverso.

    El valor de su permanencia en el Atlético de Madrid adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta el fuerte interés mostrado por clubes internacionales como Monterrey. En un mercado cada vez más globalizado y competitivo, donde las ofertas económicas y deportivas llegan desde múltiples frentes, su decisión de quedarse refuerza la identidad del proyecto rojiblanco y envía un mensaje claro de compromiso y ambición compartida. Apostar por continuar no es solo una elección profesional, es una declaración de intenciones: la de una futbolista que cree en el crecimiento del equipo, que quiere ser parte central de su evolución y que entiende que los proyectos sólidos se construyen con continuidad, carácter y liderazgo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Silvia Lloris representa ese tipo de futbolista que da sentido a los procesos largos, que convierte la confianza del club en rendimiento sobre el césped y que encarna una idea de pertenencia cada vez más valiosa en el fútbol moderno. Su palmarés, todavía en construcción, no se mide únicamente en trofeos levantados, sino en finales jugadas, clasificaciones logradas, partidos decisivos disputados y decisiones firmes tomadas en momentos clave. Que haya decidido quedarse cuando otros llamaban a su puerta no es un detalle menor: es una victoria silenciosa del Atlético de Madrid y una promesa de que lo mejor de su historia rojiblanca aún está por escribirse.

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • Noticia | Gaby ya tendría fecha de debut en la Liga MX Femenil

    (Fuente: Getty imágenes)

    🔲 La pivote sudamericana vive sus últimos momentos como rojiblanca y ya se encuentra en México para cerrar su traspaso.

    La salida de Gabriela Antonia García Segura (2 de abril de 1997; TunapuyVenezuela), comienza a darse por sentada en Madrid.

    Su llegada a España se produjo en 2017 cuando el Deportivo Abanca la sedujo y firmó procedente del Estudiantes de Guárico Fútbol Club y en Galicia se exhibió con la camiseta del cuadro gallego en el que por entonces también militaban estrellas de la talla de Misa Rodríguez, Teresa Abelleira o Athenea del Castillo.

    La internacional absoluta por Venezuela se salió en la Ciudad Deportiva de Abegondo y fue “robada” por la Real Sociedad de Fútbol que entrenaba Natalia Arroyo.

    La actual directora técnica del Aston Villa explotó las virtudes de la mediocampista y su despliegue llamó la atención de un Atlético de Madrid que pagó su traspaso con el aval de su antiguo representante Roberto Ricobaldi, quien pasó a la disciplina colchonera al igual que la ex del Deportivo de La Coruña.

    El tres veces campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino destacó su juego aéreo y la definió como «polivalente en medio campo, contundente en defensa y con mucha calidad en el juego ofensivo».

    En el club rojiblanco fue titular habitual en la posición de mediocentro y fue elegida mejor jugadora del mes de enero de 2024.

    Cayeron eliminadas en la semifinal de la Supercopa y en el mes de febrero tuvieron varios duelos directos en liga en los que no se obtuvieron buenos resultados y se distanciaron de los puestos de cabeza. Tras la eliminación de Copa en semifinales y un mal resultado liguero Manolo Cano fue destituido y lo sustituyó el entrenador del segundo filial Arturo Ruiz. Encadenaron varias victorias consecutivas y finalmente lograron el objetivo de clasificarse para la Liga de Campeones tras ser terceras en liga.

    En su segundo año siguió siendo la pivote defensivo titular del equipo, siendo una de las jugadoras con más minutos disputados.

    El Atlético de Madrid, dirigido este año por Víctor Martín, se clasificó para la Liga de Campeones en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, aunque cayó en la ronda previa de la competición europea y en la semifinal de la Supercopa de España.

    En su tercera temporada de rojiblanca volvió a ser titular indiscutible, siendo una de las futbolistas que más minutos acumula sobre el terreno de juego.

    De 28 años, la futbolista ya se habría sometido a los exámenes médicos correspondientes, paso previo a firmar su contrato con el equipo de Ángel Villacampa para reforzar al América en el mercado invernal.

    García quedaba libre el próximo 30 de junio de 2026 y todo hacía indicar que Lola Romero no tendría previsto proponerle una extensión de su vínculo, al encontrarse trabajando en la llegada de una centrocampista nórdica a petición de Víctor Martín Alba, por lo que su partida no será tan traumática.

    En lo que llevamos de campaña, casi toda la primera vuelta en la Liga F Moeve, la ocho ha disputado 21 encuentros entre todas las competiciones para hacer un total de ochenta con el actual subcampeón de la Copa de la Reina Iberdrola e incluso celebró cinco dianas que sumadas a las de otros años hacen un global de once.

    A pesar de que ha sido una titular asidua desde su aterrizaje, muchos son los que piensan que podría haber tenido un papel aún más importante, defraudando al respetable en ocasiones, algo que también sucedió con otra ex realista como es Maitane López, ahora en Estados Unidos.

    Según indica el periodista azteca Andrés Islas, la vinotinto se encuentra ya en la zona de Coapa, donde se ubica el Centro de Alto Rendimiento del Club América y aguarda a que en Madrid notifiquen oficialmente su adiós para empezar a pensar en clave azulcrema y su debut llegaría en la segunda jornada del Torneo Clausura donde Las Águilas se batirán el cobre ante el Tijuana el próximo sábado, 11 de enero de 2026, a las 05:00 horario peninsular en el Estadio Caliente.

    El periplo de Gaby en el Atlético de Madrid es agua pasada y en los despachos se trabaja a destajo para intentar que su traspaso no agite la tranquilidad de Viti y según hemos podido saber en “El Partido de Manu”, se explora la opción de comprar a Júlia Bartel toda vez que la exjugadora del Barcelona termine su cesión en la capital de parte del Chelsea Football Club, en una operación a la que hemos de estar pendientes en los próximos meses.

  • Noticia | Gaby García pone rumbo al América y deja el Atlético de Madrid

    (Fuente Liga F Moeve)

    🟧 ¡Pone fin a su etapa como rojiblanca! La centrocampista internacional absoluta por Venezuela firmará por el conjunto de Villacampa en las próximas horas.

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    El fútbol femenino internacional asiste a uno de esos movimientos que, sin necesidad de oficialidad inmediata, ya se perciben como inevitables y profundamente significativos. Gabriela Antonia García Segura, internacional venezolana y actual centrocampista del Atlético de Madrid, firmará en las próximas horas por el Club América Femenil, una de las entidades más poderosas y emblemáticas de la Liga MX Femenil.

    La información, adelantada por Fox Sports MX, ha sido refrendada por voces de enorme credibilidad en el periodismo deportivo español como Irati Vidal (TEN TV) y Sandra Sánchez Riquelme (DAZN y Disney Plus), consolidando así un fichaje que conecta continentes, proyectos y narrativas futbolísticas de primer nivel.

    Nacida el 2 de abril de 1997 en Tunapuy, Venezuela, Gabriela García —conocida en el césped simplemente como Gaby— es una futbolista cuya trayectoria siempre ha estado marcada por la precocidad, la constancia y una comprensión del juego impropia de su edad. Internacional con la selección venezolana desde 2014, su nombre quedó grabado muy pronto en la memoria del fútbol sudamericano e internacional tras proclamarse campeona en dos Campeonatos Sudamericanos Sub-17 y, sobre todo, tras firmar una actuación histórica en el Mundial Sub-17 de 2014, donde se convirtió en la Bota de Oro del torneo. A partir de ahí, su carrera internacional se consolidó con la disputa de un Mundial Sub-20 y tres Copas América con la selección absoluta de la Vinotinto, convirtiéndose en una de las figuras más reconocibles del fútbol venezolano femenino de la última década.

    Su llegada al Atlético de Madrid en 2023, procedente del Deportivo Abanca, respondió a una necesidad clara del conjunto rojiblanco: encontrar una futbolista capaz de dotar de equilibrio, fiabilidad y orden táctico a un centro del campo en plena reconstrucción. Desde el primer momento, Gaby García encajó como una pieza estructural del proyecto. No fue una jugadora de focos ni de grandes titulares, pero sí una de esas futbolistas imprescindibles para que un equipo compita con regularidad al máximo nivel. Su etapa como colchonera culminó con uno de los momentos más especiales del club en los últimos años, la conquista de la Copa de la Reina Iberdrola en Butarque, un título en el que su papel fue fundamental como sostén del equipo en los partidos de mayor exigencia competitiva.

    Los números respaldan esa percepción interna que siempre se tuvo de ella dentro del vestuario y del cuerpo técnico. Gabriela García ha disputado más de 70 partidos oficiales con el Atlético de Madrid, superando los 5.500 minutos de juego, convirtiéndose además en la jugadora de campo con más minutos acumulados del equipo en la primera parte de la presente temporada. A ello se suman cuatro goles anotados, una cifra notable para una futbolista cuyo rol principal ha sido el de mediocampista defensiva, y un rendimiento sostenido en duelos, posicionamiento y lectura táctica que la convirtieron en una garantía constante.

    Su disponibilidad física fue otro de sus grandes valores, con un impacto mínimo de las lesiones y una presencia casi ininterrumpida en las alineaciones.

    Con una estatura de 1,85 metros, Gaby García destaca por su imponente presencia física, su fortaleza en el juego aéreo y su capacidad para cerrar espacios en la medular. Sin embargo, su mayor virtud siempre ha sido la inteligencia táctica, el saber estar en cada fase del juego y la capacidad para interpretar lo que el partido necesita en cada momento.

    Aunque su función principal ha sido defensiva, su aportación ofensiva, especialmente en acciones a balón parado, añadió un matiz diferencial a su juego. Ese equilibrio entre contundencia y lectura es lo que la convirtió en una futbolista tan valorada por sus entrenadores, hasta el punto de que Víctor Martín Alba, técnico del Atlético de Madrid, llegó a subrayar públicamente su importancia destacando su regularidad, su preparación constante y su fiabilidad absoluta con un mensaje tan sencillo como revelador: “Es una jugadora muy importante, siempre preparada para ayudar y cumpliendo”.

    Ahora, su carrera da un giro rumbo a México. De acuerdo con el reportero Andrés Islas, Gabriela García ya ha superado las pruebas físicas con el Club América y su debut está previsto para este mismo sábado, en la Jornada 2 del Clausura 2026.

    Llega al conjunto azulcrema en pleno ritmo competitivo, tras haber sido la futbolista con más minutos en el Atlético durante la primera parte del curso, un factor clave para una entidad que siempre aspira a competir por el título. Para el América, su fichaje supone la incorporación de experiencia internacional, liderazgo inmediato y una pieza de equilibrio para el centro del campo, reforzando una plantilla diseñada para dominar en la Liga MX Femenil.

    El movimiento también tiene un fuerte componente histórico. Hasta la fecha, solo dos futbolistas venezolanos habían vestido la camiseta del Club América, ambos en la rama masculina

    El primero fue el delantero Ricardo David Páez, llegado desde San Luis como refuerzo para la Copa Libertadores de 2003. El segundo, el defensa central Oswaldo Vizcarrondo, fichado en 2012 como una de las grandes apuestas del club tras una inversión superior a los cinco millones de dólares, aunque su etapa en el Nido fue breve. Gabriela García se convertirá así en la primera futbolista venezolana en la historia del Club América Femenil, ampliando la huella de la Vinotinto en una de las instituciones más influyentes del fútbol continental.

    Desde la perspectiva de “El Partido de Manu”, la salida de Gabriela García supone el cierre de una etapa y la apertura de una transición medida y estratégica en el Atlético de Madrid.

    El hueco que deja la ocho no será cubierto en este mercado de invierno, una decisión coherente con la planificación deportiva del club, que apunta al mercado veraniego para incorporar a una centrocampista de perfil similar, capaz de actuar también como pivote, de origen nórdico y que actualmente brilla en otro conjunto de la Liga F Moeve, no muy lejos de Alcalá de Henares.

    Una operación pensada con calma, visión de futuro y la convicción de que las grandes estructuras se sustituyen con inteligencia, no con urgencia.

    Gabriela García se despide del Atlético de Madrid como llegó: sin estridencias, con profesionalidad y dejando una huella profunda en el funcionamiento del equipo. Su legado no se mide únicamente en títulos o estadísticas, sino en la confianza que transmitía cada vez que pisaba el césped, en la sensación de orden que aportaba al colectivo y en la certeza de que siempre estaría donde el equipo la necesitara.

    Ahora, el fútbol la conduce a México, a un nuevo desafío en una liga en crecimiento constante, mientras el Atlético mira al futuro sabiendo que el paso de Gaby García por el club ya forma parte de su historia reciente.

  • Oficial | Chinchilla es la sucesora de Ajibade

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La atacante tica ha escogido portar el dorsal número dieciséis que estaba vacante tras la marcha de la nigeriana.

    El Club Atlético de Madrid, campeón de la Supercopa de España en 2021, ya presume de su nuevo fichaje: Priscila Chinchilla.

    La internacional absoluta por Costa Rica fue anunciada como nueva estrella del conjunto capitalino el pasado 3 de enero de 2026 para fortalecer el ataque ante la baja por lesión de Gio Queiroz, ex del Madrid CFF.

    La futbolista llegó en calidad de agente libre tras acabar su vínculo con el Zenit ruso y después se pasar el pertinente reconocimiento médico firmó hasta 2027 e incluso se desplazó a Alcalá de Henares para saludar a sus nuevas compañeras en el gimnasio.

    Pri, como le gusta ser llamada también hizo acto de presencia en el Estadio Metropolitano para efectuar la sesión fotográfica con el chandal del equipo capitalino y adentrarse en el túnel de vestuarios.

    Una vez allí, con el departamento de comunicación presente, posó con su nueva camiseta que llevará el dorsal número 16 a la espalda y el nombre de P. Chinchilla en la parte superior.

    La que fuese jugadora del Pachuca mejicano hereda así un dorsal que había quedado huérfano a la marcha de Rash Ajibade en el mercado estival para incorporarse al PSG, quien al contarle que el Atlético de Madrid, fue eliminado de la Women’s Champions League en la fase de liga.

    Cuando, en la primera jornada de 2021, Rasheedat Ajibade cruzó el túnel hacia el césped con la camiseta rojiblanca del Atlético de Madrid Femenino, pocos podían prever que aquella adquisición modesta en apariencia terminaría convirtiéndose en una de las figuras más determinantes de la historia moderna del club.

    Nacida el 8 de diciembre de 1999 en Nigeria, Ajibade llegó a España con apenas 21 años desde el club noruego Avaldsnes IL para reforzar el ataque atlético. Lo que vino después fue más que una simple adaptación: fue el comienzo de una trayectoria que marcaría un antes y un después en la narrativa rojiblanca y, por extensión, en la historia del fútbol femenino español.

    Ajibade aterrizó en Madrid el 1 de enero de 2021 con un perfil todavía en construcción. El Atlético de Madrid, siempre ambicioso en la Liga F, vio en ella una jugadora con gran potencia física, versatilidad ofensiva (capaz de jugar por las bandas o como centrocampista ofensiva) y una lectura de juego que podía encajar con los esquemas de un equipo acostumbrado a pelear por títulos.

    Su debut llegó apenas cinco días después, en un clásico madrileño disputado frente al Rayo Vallecano. Fue un momento de adaptación más que de impacto inmediato: los minutos fueron escasos, pero suficientes para vislumbrar un talento que iría cruzando etapas con determinación. 

    Desde el principio, Ajibade se conectó con la afición por su ética de trabajo, su compromiso con el club y su deseo de trascender, virtudes que la hicieron querida incluso antes de convertirse en figura. Lo que marcó la diferencia con su paso en el Atlético no fue un único gol o un único partido —sino una trayectoria en constante ascenso, algo inusual en fichajes foráneos jóvenes en la liga española de aquel momento.

    A diferencia de algunas contrataciones extranjeras que explotan de inmediato o se diluyen con el tiempo, Ajibade construyó su legado a través de consistencia, regularidad y evolución continua. En apenas cuatro temporadas y media, llegó a disputar más de 100 partidos con la elástica rojiblanca, cifra que la sitúa entre los jugadores más utilizados de esa etapa moderna del club.

    Pero la influencia de Ajibade no se limitó a sus estadísticas individuales. En la última jornada de la Liga F, con la clasificación para la UEFA Women’s Champions League en juego, fue ella quien marcó el gol decisivo para certificar ese objetivo.

    Este hecho no solo aseguró un hito competitivo para el club —el regreso a la Champions después de varias temporadas— sino que elevó la figura de Ajibade como símbolo de momentos clave.

    Además de sus éxitos en el ámbito de clubes, su estatus internacional con las Super Falcons de Nigeria también creció en paralelo, siendo nominada al premio de Jugadora Africana del Año en los CAF.

    En agosto de 2025, Ajibade tomó un paso trascendental en su carrera al fichar por Paris Saint-Germain Féminines, con un contrato hasta 2027. Este movimiento marcó el final de su etapa en el Atlético de Madrid y el inicio de un nuevo capítulo en una de las ligas más competitivas de Europa. 

    Su salida representó un momento de reflexión para la afición atlética: ver partir a una jugadora que no solo había sido clave dentro del campo, sino que también había encarnado el espíritu competitivo y el estilo de juego que caracteriza al club. Tras esa despedida, la huella que deja Ajibade trasciende estadísticas —es una huella de identidad, resiliencia y crecimiento internacional.

    Más allá de goles y apariciones, Ajibade también simboliza algo más profundo: la internacionalización del Atlético de Madrid Femenino y su capacidad para atraer y desarrollar talento global. Su presencia durante varias temporadas ayudó al club a consolidar una propuesta ofensiva más dinámica y globalizada, abriendo puertas para otras jugadoras africanas y de diversos continentes en la Liga F.

    Su figura también ha sido una inspiración para jugadoras jóvenes de Nigeria y de África en general, demostrando que el camino desde ligas menos mediáticas puede conducir a protagonismo en equipos europeos de primer nivel. El hecho de que haya sido nominada a premios continentales y haya liderado tanto a su selección como a su club en momentos decisivos sitúa su carrera como un puente entre realidades futbolísticas distintas.

    Ahora, la centroamericana coge el relevo de la nigeriana amén de su dorsal y tendrá que luchar con coraje y corazón para encajar en el equipo colchonero, algo que es difícil de conseguir a mitad de temporada y que otras figuras de renombre, caso de Deyna Castellanos (2020), Laurent (2021) o Ajara (2021), no consiguieron a pesar de las grades esperanzas que había depositadas en ella cuando se pusieron la zamarra de un club que es tres veces campeón de la Liga F Moeve.

  • Oficial | El Atlético de Madrid desafía al invierno: nieve, resistencia y un duelo con aroma europeo en el horizonte

    (Fuente: Instagram de Maca Portales )

    📌 El Atlético de Madrid Femenino vive uno de los momentos más decisivos de su curso mientras el invierno golpea con dureza la península Ibérica. Esta mañana, el Centro Deportivo Alcalá de Henares —templo donde las rojiblancas disputan sus batallas ligueras, coperas y europeas— apareció bajo un manto de nieve que parecía haber detenido el tiempo y haber congelado toda previsión meteorológica. La imagen, captada por Macarena Portales Nieto, canterana del club que regresó a la disciplina rojiblanca tras su paso por el Badalona, en un intercambio con Sonia García Majarín durante el pasado mercado veraniego, fue compartida con la afición rojiblanca al llegar al entrenamiento dirigido por Víctor Martín Alba, y se ha convertido en símbolo de la dureza y la belleza de este enero que reta a todas las certezas.  

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hoy, más que nunca, la narrativa del Atlético de Madrid Femenino no puede escribirse sin el telón de fondo de esta ola de frío que arrecia desde el Artártico y que, en combinación con la borrasca fría aislada Francis, ha dejado a gran parte de España bajo aviso de nevadas en cotas bajas. La Agencia Estatal de Meteorología ha señalado que este episodio continuará afectando especialmente al centro, norte y este peninsular hasta mañana, con heladas que se extenderán por encima de los -4 y -6 grados en amplias zonas del interior.

    En Alcalá de Henares, la nieve que cubre hoy el estadio no es solo una curiosidad visual —es una metáfora poderosa de lo que está por venir: frío, presión, exigencia competitiva y la necesidad de resistencia anímica y física. Para un equipo que compite en tres frentes —Liga F Moeve, Copa de la Reina Iberdrola y UEFA Women’s Champions League— cada día de entrenamiento cuenta y cada prueba climatológica se convierte en parte de la preparación mental para duelos definitivos.

    Entrenar en esas condiciones no solo requiere adaptación táctica o física, sino también un temple sólido. Y por eso la imagen de Macarena Portales Nieto, compartida también por figuras como Fiamma Benítez, ha resonado tanto: no es solo una foto, es una declaración de actitud.  

    La imagen del estadio nevado no es un hecho aislado. Toda España mantiene la mirada puesta en el cielo este 5 de enero, primer lunes de 2026, ante la posibilidad de nevadas en cotas bajas en amplias zonas del país. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido durante el fin de semana de un episodio de inestabilidad provocado por la interacción entre la borrasca fría aislada Francis, situada al sur de la Península, y la entrada de una masa de aire muy frío de origen ártico.

    El organismo ha alertado especialmente a zonas del centro, norte y este peninsular, con avisos activos hasta el martes 6 de enero. Madrid, inmersa en este escenario, no queda al margen: heladas generalizadas, temperaturas mínimas bajo cero y la posibilidad de nevadas débiles en cotas bajas han condicionado la rutina diaria… y también la deportiva.

    La fotografía tomada por Macarena Portales Nieto resume ese momento de transición. Canterana rojiblanca, conocedora del escudo y del significado de entrenar incluso cuando el contexto aprieta, Portales regresó al club el pasado verano como parte de una operación estratégica con el Badalona. Su llegada al entrenamiento, con el estadio completamente blanco, simboliza también el regreso a las esencias: trabajo, sacrificio y pertenencia.

    La escena no tardó en trasladarse a las redes sociales. Fiamma Benítez, internacional absoluta con la Selección Española, compartió la nevada en Instagram. La centrocampista llega además a esta semana tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, tras derrotar a Alemania por 3-0 en el estadio Metropolitano con un doblete de Claudia Pina y otro tanto de Vicky López. Su publicación unió dos mundos: el éxito internacional y la crudeza del día a día con su club.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El sábado, Alcalá de Henares acogerá un partido que va mucho más allá de la jornada quince.

    El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un enfrentamiento directo por las plazas europeas de la próxima temporada. No es una exageración hablar de final anticipada: la clasificación se comprime, los márgenes se estrechan y cada duelo directo empieza a decidir destinos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    El Atlético llega a este punto de la temporada con la necesidad de convertir su estadio en un fortín. El frío no detiene la ambición. La nieve no congela el objetivo. Al contrario: endurece el carácter competitivo de un equipo que sabe que Europa no se concede, se conquista.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Real Sociedad, ordenada, competitiva y con un proyecto consolidado, representa uno de los rivales más incómodos de la categoría. Superarla supondría no solo sumar tres puntos, sino enviar un mensaje al resto de aspirantes.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las condiciones meteorológicas han obligado al cuerpo técnico encabezado por Víctor Martín Alba a ajustar la planificación semanal. Cargas controladas, sesiones adaptadas y un trabajo mental constante para mantener la concentración en un contexto inestable.

    Este tipo de semanas ponen a prueba algo más que el estado físico. Exigen liderazgo, compromiso colectivo y una fortaleza emocional que se construye con el tiempo. Jugadoras con experiencia internacional, como Fiamma Benítez, marcan el camino dentro del vestuario, transmitiendo que la adversidad forma parte del proceso competitivo.

    La nevada de este enero de 2026 no alcanza la magnitud de lo vivido en enero de 2021, cuando la borrasca Filomena paralizó Madrid y gran parte del país. Aquel episodio quedó grabado en la historia reciente del fútbol femenino español.

    En aquel invierno, el Atlético de Madrid se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero de 2021. La acumulación de nieve, el estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar la seguridad de los desplazamientos obligaron a aplazar el encuentro, en una jornada marcada por múltiples suspensiones en el fútbol femenino nacional.

    Aquella Filomena fue más que una anécdota meteorológica: fue una prueba de resistencia para clubes, jugadoras y estructuras aún en proceso de profesionalización. Cinco años después, la comparación surge de manera inevitable, aunque el escenario actual es menos persistente y más dinámico.

    El Centro Deportivo Alcalá de Henares ha sido, desde su consolidación como casa rojiblanca, mucho más que un recinto deportivo. Es un lugar de construcción de identidad. Allí se han celebrado noches europeas, se han vivido eliminaciones dolorosas, se han levantado victorias de prestigio y se ha consolidado un proyecto que ha convertido al Atlético de Madrid en una referencia del fútbol femenino español.

    Hoy, cubierto por la nieve, el estadio ofrece una imagen casi irreal. Las gradas silenciosas, las líneas del campo apenas perceptibles bajo el manto blanco, las huellas sobre el césped natural como único rastro humano. No hay público. No hay balón. Pero hay mensaje.

    El mensaje de que el fútbol, incluso en su versión más profesionalizada, sigue estando sometido a la naturaleza. Y de que los equipos que aspiran a competir por todo deben saber convivir con ella

    La autora de la imagen no es una fotógrafa ocasional. Es Macarena Portales Nieto, canterana del Atlético de Madrid. Una jugadora que conoce el club desde dentro, que entiende lo que significa entrenar en invierno, competir con frío y crecer en escenarios que no siempre son cómodos.

    Su regreso al Atlético el pasado verano, procedente del Badalona, formó parte de un movimiento estratégico que incluyó la salida de Sonia García Majarín. No fue solo una operación deportiva. Fue una decisión que reforzó el vínculo entre el club y su base, entre el presente competitivo y la memoria formativa.

    Que sea una canterana quien capture esta imagen no es casual, es coherente y tiene un relato.

    La fotografía no tardó en trascender el ámbito interno. Fiamma Benítez, centrocampista del Atlético e internacional absoluta con la Selección Española, compartió también la imagen de la nevada en sus redes sociales. Su publicación añadió una capa más al relato.

    Fiamma llega a este momento tras haber conquistado recientemente la segunda edición de la UEFA Women’s Nations League, en una final celebrada en el estadio Metropolitano en la que España se impuso a Alemania por 3-0 con un doblete de Claudia Pina y un gol de Vicky López. Del éxtasis europeo al frío cotidiano del club. De la celebración al trabajo.

    Esa transición resume la exigencia del fútbol de élite y es que la

    Liga F Moeve 2025-2026 entra en un tramo decisivo. La 15ª jornada no es una más. Es una frontera. El Atlético de Madrid recibe a la Real Sociedad en un duelo directo por los puestos europeos. La clasificación está comprimida. Los márgenes son mínimos. Los errores, caros.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Para el Atlético, este partido representa una oportunidad y una obligación. Ganar supondría dar un paso firme hacia Europa. Perder, complicar seriamente el objetivo. Empatar, dejar la sensación de oportunidad perdida.

    La Real Sociedad llega como un rival sólido, reconocible, con un bloque trabajado y una identidad clara. Un equipo incómodo, competitivo, acostumbrado a jugar partidos de alta exigencia y esto no permite distracciones de ningún tipo.

    Mientras la nieve cubre el estadio, el cuerpo técnico trabaja en silencio. Víctor Martín Alba lidera una semana atípica, marcada por la adaptación constante. Ajustes en horarios, control de cargas, planificación flexible y, sobre todo, gestión emocional.

    Entrenar con frío extremo no es solo una cuestión física. Es mental. Exige concentración, compromiso y una comunicación constante entre cuerpo técnico y jugadoras. En semanas así se forja el carácter de los equipos que, como el Atlético de Madrid, no improvisa, sino que planifica.

    Cualquier nevada en Madrid activa un recuerdo colectivo: Filomena. Enero de 2021 quedó grabado en la historia reciente del deporte español. Durante varios días, la capital quedó paralizada por una nevada histórica que afectó a todas las competiciones.

    En el fútbol femenino, el Atlético de Madrid Femenino se vio obligado a suspender su partido de Primera Iberdrola frente al Valencia Club de Fútbol Femenino, previsto entre el 10 y el 11 de enero. El estado impracticable de las instalaciones y la imposibilidad de garantizar desplazamientos seguros obligaron al aplazamiento.

    Aquella suspensión fue más que un contratiempo. Fue un símbolo de las dificultades estructurales que aún afrontaba el fútbol femenino en su proceso de profesionalización.

    Cinco años después, el contexto es distinto. La Aemet insiste: este episodio no presenta la persistencia ni la intensidad de Filomena. No hay bloqueo prolongado ni acumulaciones masivas durante días. Pero el recuerdo actúa como advertencia.

    El Atlético ha aprendido. Hoy cuenta con protocolos más sólidos, recursos más amplios y una estructura preparada para responder. La nieve ya no paraliza; obliga a ada

    Bajo el manto blanco, Alcalá de Henares parece contener la respiración. En cuatro días, el silencio se romperá. Volverán los cánticos, el ruido del balón, la tensión del partido. La nieve será solo un recuerdo… o una metáfora.

    Porque el sábado, ante la Real Sociedad, no se jugará solo un partido. Se jugará una parte del futuro.

    Hay semanas que definen temporadas. Hay imágenes que condensan meses de trabajo. Hay inviernos que ponen a prueba los proyectos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid atraviesa uno de esos momentos. Con frío, con presión y con un objetivo claro. La nieve ha cubierto su estadio. No ha congelado su ambición.

    El sábado, cuando el balón ruede, el invierno ya habrá hablado y entonces será el turno de las colchoneras.

  • Oficial | ¿Dónde puedo ver el Atlético de Madrid vs Real Sociedad de Fútbol ?

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ El duelo entre campeonas de la Copa de la Reina se podrá seguir en abierto en la TDT.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La Liga Profesional de Fútbol Femenino regresa a nuestras vidas y lo hace al más puro estilo de Alejandro Sanz, “Pisando fuerte” amén a un Atlético de Madrid versus Real Sociedad de Fútbol.

    TEN TV, que como ya saben recogió el testigo de Gol Play como la casa del fútbol femenino español en abierto, ha confirmado oficialmente que se va a encargar de emitir en directo y abierto el encuentro de la decimoquinta jornada liguera entre madrileñas y guipuzcoanas desde Alcalá de Henares.

    El canal del Grupo Secuoya fue lanzado el 28 de abril de 2016 y debutó el pasado mes de septiembre en la cobertura de la Primera División Femenina con un Espanyol 0-5 Atlético de Madrid en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    Ahora, el canal de la TDT cuyo slogan es “Mucho por ver” le da la bienvenida al 2026 en la ciudad de Cervantes con un envite clave en la lucha por acceder a los puestos europeos entre las madrileñas y las vascas, cuartas y terceras respectivamente en la tabla clasificatoria y separadas por tan solo cuatro puntos de distancia.

    El cuadro donostiarra de Arturo Ruiz viaja a la capital española con ventaja en el torneo de la regularidad y que además viene de vencer por 3-0 al Deportivo Abanca en su última puesta en escena.

    El Atlético de Madrid que adiestra Víctor Martín Alba va a la caza de las txuri-urdin y busca reaccionar después de haber empatado (2-2) en Ipurúa ante la Sociedad Deportiva Eibar el pasado 14 de diciembre de 2025.

    Los precedentes históricos entre ambas escuadras es favorable para los intereses del Atlético de Madrid por culpa de cinco victorias, cuatro empates y tan solo una derrota en los diez últimos compromisos.

    El más cercano en el tiempo nos dejó un 0-2 favorable a las madrileñas en Zubieta que se gestó a ritmo de samba con los goles de Gio Garbellini y Luany Da Silva durante la 23ª fecha.

    La rivalidad entre ambos equipos existe y nació en la temporada 2017-2018 cuando las colchoneras levantaron la por entonces llamada Liga Iberdrola en la última jornada con una victoria por 2-1 en el Cerro del Espino de Majadahonda con goles de Amanda Sampedro y Esther González que hicieron estéril la diana de Nahikari para las visitantes, un resultado que unido a la derrota del Barcelona con el Levante Unión Deportiva provocaron que se catase el alirón frente a unas 3.000 personas.

    Al año siguiente, caprichos del destino, el Atlético de Madrid tuvo la oportunidad de volver a levantar el título liguero ante las de San Sebastián, esta vez a domicilio, y un doblete de la anteriormente señalada Esther González que dejó en anecdótico el tanto que logró Bea Beltrán para el 1-3 definitivo aquel 6 de mayo de 2018.

    La venganza de la Real Sociedad llegó unos días después cuando ambos equipos se vieron las caras en la gran final de la Copa de la Reina Iberdrola en Granada (1-2), donde las blanquiazules le dieron la vuelta al tanto inicial de Esther con las históricas barracas de Palacios y Nahikari García que desembocaron en el primer trofeo de fútbol femenino que se exhibió en las vitrinas del Reale Arena con orgullo.

    Ahí no terminó el rosario de choques relevantes entre estas entidades que se vieron las caras en las semifinales de la Copa de la Reina en la temporada 2023-2024 y fue el equipo realista el que cumplió el sueño de alcanzar la gran final tras el 1-1 de la ida y el 2-1 del encuentro de vuelta que se celebró en Anoeta y en el que la sociedad de la nieve que formaban Jensen y Franssi vapuleó a las rojiblancas, aunque en el partido por el título las de Natalia Arroyo sufrieron una dura goleada de manos del Barcelona (8-0) en La Romareda.

    Más allá de eso, este 12 de enero de 2025, se podrá disfrutar de un gran espectáculo entre dos de los mejores equipos de la Liga F Moeve en el que brillan figuras como Maca Portales, Lucía Pardo, Luany o Edna Imade e incluso hay jugadoras con pasado en su rival, caso de Gaby García, Ainhoa Moraza y una Amaiur Sarriegui que buscará reivindicarse ante una Real Sociedad de la que fue máximo exponente durante cinco años.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | Gio Queiroz apunta a regresar al Atlético de Madrid en mes y medio mientras Chinchilla refuerza la ofensiva rojiblanca

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 La internacional brasileña avanza en su recuperación de la fractura de peroné sufrida en octubre de 2025 y podría volver a competir en entre mes y medio y dos meses, mientras el Atlético asegura la creatividad ofensiva con la incorporación de Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y fichaje hasta 2027.

    Gio Queiroz Costa Garbellini continúa su proceso de readaptación deportiva tras una fractura transindesmal del peroné. La cirugía fue un éxito y permitió una correcta estabilización de la zona tibio-peronea, esencial para la estabilidad del tobillo y la transmisión de fuerza en el fútbol de alto nivel.

    Actualmente, la jugadora ya corre en cinta sin protección externa, lo que indica buena consolidación ósea, estabilidad y tolerancia al impacto repetido. Esta fase es clave antes de volver al campo y al entrenamiento con el grupo.

    Para cubrir la ausencia de Gio, el Atlético ha fichado a Priscila Chinchilla, exjugadora del Zenit y internacional con Costa Rica, con contrato hasta 30 de junio de 2027.

    La exjugadora del Pachuca aporta verticalidad, desborde y capacidad de ruptura, jugando tanto en la mediapunta como en la banda derecha, manteniendo la ofensiva rojiblanca potente y creativa mientras Gio se reincorpora.

    El Atlético de Madrid reafirma su compromiso con la salud y el rendimiento de sus jugadoras. La recuperación de Gio avanza conforme a lo previsto, y el regreso será progresivo y seguro, combinando prudencia médica y preparación deportiva.

    Con Chinchilla incorporada y Gio en camino de volver, el Atlético mantiene equilibrio ofensivo y competitividad mientras se prepara para los próximos retos de la temporada, esa en la que otro de los baluartes en la punta de lanza como es Luany Da Silva, ex del Madrid CFF, debe cumplir un partido de sanción en la Liga de Campeones Femenina y otro en el cruce de los cuartos de final de la Copa de la Reina Iberdrola.

    Cuando Gio Queiroz vuelva a pisar el césped rojiblanco, no solo será su regreso, sino el renacer de una ofensiva imparable. Con Chinchilla ya aportando verticalidad y desborde, el Atlético de Madrid se prepara para mirar de frente a cualquier desafío, combinando talento, garra y visión de equipo. Porque la historia rojiblanca no se detiene ante las lesiones: se reinventa, se fortalece y sale al campo más decidida que nunca.

  • Oficial | Un mes de enero titánico que pondrá a prueba el coraje y corazón del Atlético de Madrid

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ Cuando el calendario marca el inicio del año nuevo, pocos equipos en el fútbol femenino español pueden presumir de un horizonte tan desafiante como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo, de pruebas que no solo medirán la fuerza física de sus jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. La ciudad deportiva rojiblanca se prepara para recibir, como nunca antes, un sinfín de emociones que resonarán en cada rincón del club, cada grito en la grada y cada latido de su escudo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este enero será un verdadero test de resistencia y ambición, donde Liga F Moeve, Copa de la Reina, Supercopa de España Iberdrola y la preparación para la UEFA Women’s Champions League se entrelazan en un calendario que exige máxima concentración y precisión táctica. Cada partido es un capítulo de la historia de la temporada, un escenario donde cada pase, cada recuperación y cada disparo contarán para la narrativa de un club que busca la gloria en todos los frentes

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Atlético de Madrid regresa a la competición doméstica con la determinación de quien sabe que cada punto es oro y cada partido, un acto de construcción histórica. La Liga F Moeve, férrea y exigente, no perdona errores; exige equilibrio entre intensidad y recuperación, entre talento individual y trabajo colectivo.

    Cuando el calendario marca el inicio de un nuevo año, pocas instituciones deportivas pueden presumir de un horizonte tan exigente como el que se abre ante el Atlético de Madrid Femenino. Enero de 2026 se perfila como un mes de vértigo absoluto, un periodo de pruebas donde no solo se medirá la capacidad física de las jugadoras, sino también su carácter, su cohesión y su ambición histórica. Desde la Ciudad Deportiva hasta cada rincón del estadio, la expectativa es palpable, una tensión silenciosa que anticipa la vorágine de partidos, emociones y desafíos que se avecinan. Cada encuentro, cada pase, cada carrera y cada decisión táctica contarán en la narrativa de una temporada que podría marcar un antes y un después en la historia del club. La Liga F Moeve se convierte en el escenario inicial de esta epopeya, con un calendario que exige consistencia, precisión y entrega absoluta. Cada partido liguero es una batalla donde la inteligencia, la coordinación y la fuerza física se combinan para definir resultados, y donde la profundidad de la plantilla y la visión estratégica del cuerpo técnico se vuelven determinantes para mantener la intensidad.

    El primer enfrentamiento de enero, el 10 de enero de 2026, llevará al Atlético a recibir a la Real Sociedad en el Centro Deportivo Alcalá de Henares. El duelo promete ser un choque de estilos, un enfrentamiento donde la posesión rápida y vertical de las vascas se enfrentará a la presión alta, la disciplina táctica y la creatividad ofensiva de las colchoneras. Desde los primeros minutos, la intensidad se despliega: cada balón disputado, cada recuperación y cada pase filtrado se viven con la emoción de quienes saben que este partido es mucho más que tres puntos; es la primera página de un capítulo decisivo en la historia de la temporada. La defensa rojiblanca se mantiene compacta, anticipando movimientos y cerrando espacios, mientras el mediocampo actúa como un nexo vital, coordinando la transición de defensa a ataque y generando superioridad numérica en momentos cruciales. La delantera convierte cada balón en una oportunidad, cada desborde en un acto de creatividad y valentía, cada remate en la posibilidad de abrir el marcador y provocar la euforia de la afición, que vive cada acción como parte de una narrativa épica que trasciende lo deportivo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ocho días más tarde, el 18 de enero, llega un nuevo reto: el enfrentamiento con el RCD Espanyol. Este partido exigirá paciencia, inteligencia y adaptación, porque las catalanas buscan espacios, generan transiciones rápidas y aprovechan cada oportunidad con precisión quirúrgica. La preparación del Atlético ha sido meticulosa: análisis de movimientos rivales, simulaciones de situaciones de contraataque y coordinación de líneas para asegurar que cada jugadora sepa cuándo presionar, cuándo contener y cuándo atacar. La intensidad no se reduce ni un segundo; cada acción es una prueba de concentración y capacidad física, y cada jugadora se convierte en parte de un engranaje colectivo que debe funcionar con sincronización perfecta. Las líderes del vestuario guían con autoridad, transmitiendo confianza y serenidad, asegurando que la mentalidad del grupo se mantenga firme y enfocada. Cada balón disputado y cada pase ejecutado no solo persiguen el gol, sino que refuerzan la narrativa de un equipo que sabe cómo convertir la presión en oportunidad y la tensión en rendimiento.

    (Fuente: UEFA)

    En paralelo, la preparación para la Supercopa de España Iberdrola se intensifica. El enfrentamiento frente al Real Madrid C.F. Femenino, programado para el 20 de enero en Castellón y con transmisión en RTVE, es un duelo donde cada decisión, cada movimiento y cada reacción serán decisivos. La planificación táctica combina presión alta, defensa compacta y transiciones rápidas, utilizando la profundidad del plantel y la versatilidad de las jugadoras para maximizar el rendimiento. La preparación mental también es clave: concentración, resiliencia y liderazgo se trabajan con la misma intensidad que los pases y los remates. Cada jugadora sabe que no solo se juega un partido, sino que se enfrenta a un escenario donde la historia del club y la ambición de la temporada se cruzan en un solo instante. La coordinación entre líneas, la inteligencia colectiva y la precisión en los movimientos serán esenciales para superar un duelo que promete ser épico, un choque donde la intensidad, la técnica y la táctica se combinan para definir un capítulo histórico de la Supercopa.

    Mientras enero avanza, la mirada del Atlético se proyecta hacia Europa, hacia los playoffs de la UEFA Women’s Champions League ante el Manchester United Women. Aunque la ida y vuelta se jugarán en febrero, la preparación ya ocupa un lugar central: simulaciones de presión alta, ensayos de transición rápida, análisis de patrones ofensivos y defensivos del adversario, y ejercicios para anticipar situaciones de máxima exigencia. Cada jugadora comprende la importancia de su papel individual y colectivo, y se trabaja para que cada acción sea instintiva, rápida y precisa. La Champions exige concentración absoluta, capacidad de adaptación y fortaleza mental, y el Atlético se prepara para demostrar su competitividad y ambición a nivel internacional, conscientes de que cada balón puede decidir la eliminatoria y que cada detalle cuenta en un escenario de máxima exigencia.

    MADRID, SPAIN – OCTOBER 12: Atletico de Madrid and FC Barcelona at Ciudad Deportiva Alcala de Henares on October 12, 2025 in Madrid, Spain. (Photo by Juan Aguado/CAPTURASPORT/LigaF)

    El 25 de enero, el Atlético viaja a Barcelona para enfrentarse al FC Barcelona en el Estadi Johan Cruyff, un escenario que requiere máxima concentración y estrategia impecable. La presión alta, el control del mediocampo, la anticipación de movimientos y la generación de oportunidades mediante combinaciones rápidas se convierten en prioridades. Cada jugadora actúa con precisión, consciente de que cualquier error puede ser capitalizado por un adversario de nivel máximo. La defensa se mantiene firme, la portera actúa como baluarte y la delantera aprovecha cada desmarque para generar ocasiones, mientras el público, tanto en el estadio como a través de la transmisión, vive cada acción con la intensidad de un relato épico que se desarrolla en tiempo real. Cada pase, cada recuperación y cada disparo se perciben como actos heroicos, contribuyendo a la construcción de una narrativa que va más allá del marcador, de la estadística o del resultado: es la historia de un equipo que compite con pasión, disciplina y ambición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La intensidad de enero no termina con la Liga. La preparación para la Copa de la Reina, donde se conocerá el rival en cuartos de final el 7 de enero, y la Supercopa requieren una planificación minuciosa. Cada sesión de entrenamiento incluye no solo aspectos físicos y tácticos, sino también estrategias de recuperación, nutrición, motivación y cohesión del grupo. La profundidad de la plantilla permite rotaciones inteligentes, asegurando que la frescura y la intensidad se mantengan a lo largo de múltiples frentes, y que cada jugadora esté lista para afrontar los desafíos con confianza y determinación.

    Enero se convierte así en un laboratorio de resistencia, estrategia y resiliencia. Cada balón disputado, cada jugada ofensiva, cada intervención defensiva y cada decisión colectiva contribuyen a la construcción de una epopeya que solo un equipo con la historia, la pasión y el talento del Atlético de Madrid Femenino puede protagonizar.

    La afición, consciente de la magnitud del mes, vibra con cada acción, siente la intensidad y participa emocionalmente en la narrativa que se despliega en el césped. Cada victoria, cada empate y cada esfuerzo individual se suman a un relato colectivo que refleja la grandeza del club y la ambición de una plantilla capaz de competir y destacarse en todos los frentes.

    (Fuente: Liga F)

    Los partidos de enero, la Supercopa y la preparación para la Champions forman un continuo épico donde la historia se escribe jugada a jugada, y donde la pasión, la disciplina y la inteligencia colectiva determinan la narrativa de un mes inolvidable. Cada entrenamiento, cada sesión de recuperación, cada análisis táctico y cada conversación en el vestuario contribuyen a la construcción de un equipo preparado para enfrentar cualquier desafío, demostrando que la grandeza se alcanza no solo con talento, sino con trabajo constante, determinación y coraje. Enero de 2026 será recordado como un mes de titanes, un periodo en el que el Atlético de Madrid Femenino enfrentó múltiples frentes con valentía, estrategia y pasión, dejando una marca indeleble en la historia del club y consolidando su estatus como uno de los equipos más completos y ambiciosos del fútbol femenino español y europeo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada balón, cada pase, cada recuperación y cada disparo a portería son símbolos de un compromiso colectivo, de una narrativa de gloria y desafío donde cada jugadora aporta con talento, inteligencia y coraje. La intensidad de los partidos, la presión de los torneos y la preparación para la Champions se combinan para crear una epopeya que trasciende resultados, estadísticas y goles, dejando claro que el ADN competitivo del Atlético de Madrid Femenino, su pasión y su ambición, son elementos que construyen grandeza y que definen un mes que será recordado para siempre en la memoria del club y de la afición. Enero de 2026 no es solo un mes del calendario: es un capítulo épico, una obra colectiva de estrategia, esfuerzo, emoción y gloria que quedará inscrita en la historia del fútbol femenino.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Serán cinco o seis partidos, todo depende de si se alcanza o no la gran final de la Supercopa de España en Castalia en un lapso temporal de 19 días que van a poner a prueba la capacidad de resiliencia de las pupilas de Víctor Martín Alba.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay que tener en cuenta que los playoffs de la UEFA Women’s Champions League serán claves, no solo porque el conjunto rojiblanco vuelva a disputar una eliminatoria de estas características por primera vez desde 2020, sino porque intentar acceder a los cuartos de final es clave para empezar a opositar al Mundial de Clubes que se inaugurará en 2028.