Categoría: F.C. Barcelona

  • Oficial | De Balón de Oro a icono eterno: Nike lanza la marca personal de Alexia Putellas

    (Fuente: Nike )

    🔷 Hay nombres que ya no pertenecen solo al fútbol, sino a la historia. Alexia Putellas es uno de ellos. Nike ha presentado oficialmente la marca personal de la doble Balón de Oro, un proyecto que trasciende el terreno de juego y consolida su figura como icono global del deporte, la cultura y la inspiración, con una identidad creativa desarrollada por DoubleYou.

    La marca personal y el logo de Alexia Putellas, un lanzamiento que no solo representa un paso más en la carrera de la futbolista española, sino que marca un hito simbólico dentro del ecosistema global del deporte y la cultura contemporánea. Se trata de una iniciativa que consolida a Alexia como algo más que una deportista de élite: la sitúa definitivamente en el territorio de los iconos, aquellas figuras capaces de trascender su disciplina para convertirse en símbolos reconocibles a escala mundial.

    La campaña ha sido desarrollada creativamente por la agencia DoubleYou y producida por Canadá, y se articula en torno a un spot de televisión y una pieza audiovisual concebida para los canales globales de Nike, reforzando así la dimensión internacional del proyecto.

    El lanzamiento de la marca personal de Alexia Putellas no llega de manera casual ni responde únicamente a criterios comerciales. Es el resultado natural de una trayectoria deportiva excepcional, construida a lo largo de más de una década en la élite, y de un impacto cultural que ha acompañado —y en muchos momentos impulsado— la transformación del fútbol femenino en los últimos años. Nike, como marca históricamente asociada a los grandes nombres del deporte mundial, reconoce en Alexia no solo a una campeona, sino a una figura generacional capaz de representar valores universales como el liderazgo, la resiliencia, la excelencia y la autenticidad.

    Ganadora de múltiples títulos nacionales e internacionales, campeona de Europa con su club, campeona del mundo y doble Balón de Oro, Alexia Putellas ha construido una de las trayectorias más sólidas y coherentes del fútbol contemporáneo. Su carrera está marcada por la regularidad en el alto rendimiento, la influencia decisiva en los momentos clave y una capacidad única para liderar dentro y fuera del terreno de juego. A lo largo de los años, su figura ha ido creciendo de forma orgánica, convirtiéndose en referente para nuevas generaciones de futbolistas y en una voz autorizada dentro del debate sobre el presente y el futuro del deporte femenino.

    Ese impacto trasciende ampliamente lo estrictamente deportivo. Alexia Putellas se ha consolidado como un referente cultural, una figura reconocida más allá del fútbol y una de las principales embajadoras de la visibilidad, el crecimiento y la profesionalización del deporte femenino a nivel global. Su imagen está asociada a la lucha por la igualdad, al reconocimiento del talento femenino y a una manera de entender el liderazgo basada en el ejemplo, el trabajo colectivo y la coherencia personal. En ese contexto, la creación de su propia marca dentro del universo Nike supone un paso lógico: es la formalización de una identidad que ya existía en el imaginario colectivo.

    La campaña ideada por DoubleYou propone una aproximación sensorial, simbólica y profundamente conceptual, alejándose deliberadamente de los códigos tradicionales de la publicidad deportiva de Nike. En lugar de recurrir a la épica clásica basada en la velocidad, la potencia o la acumulación de gestos técnicos, la pieza apuesta por un lenguaje más introspectivo, casi ritual, que pone el foco en la construcción de identidad y legado. El spot, dirigido por Julieta Lasarte, se articula alrededor de una acción cargada de significado: la propia Alexia lacra una carta con su propio sello para presentar su nuevo símbolo personal.

    Ese gesto, aparentemente sencillo, funciona como una poderosa metáfora. Lacrar una carta implica autenticidad, propiedad, intención y permanencia. Es un acto que remite a la tradición, al compromiso y a la voluntad de dejar una huella reconocible. Según explica la agencia, la acción simboliza el momento en el que Alexia sella su identidad, reafirma su historia y proyecta su legado hacia el futuro. No se trata solo de un logo o de una firma visual, sino de la cristalización de un recorrido vital y profesional que ha marcado una época.

    El nuevo símbolo personal de Alexia Putellas nace así como una extensión natural de su historia. No pretende imponer una narrativa artificial, sino ordenar y amplificar valores que ya estaban presentes en su trayectoria: la constancia, la inteligencia en el juego, el liderazgo silencioso, la conexión con el equipo y la capacidad de influir en el desarrollo del partido desde múltiples registros. La campaña evita el exceso de palabras y confía en la fuerza de los símbolos, en los silencios y en una puesta en escena cuidada que refuerza la idea de que estamos ante un momento fundacional.

    Con este lanzamiento, Alexia Putellas se incorpora a un grupo extremadamente selecto de futbolistas que cuentan con una marca personal propia dentro del ecosistema Nike, compartiendo espacio con figuras como Kylian Mbappé, Vinícius Júnior o Erling Haaland. No es una comparación menor ni meramente estética: supone el reconocimiento explícito de Alexia como una de las grandes caras globales del fútbol actual, al mismo nivel que algunas de las principales estrellas del fútbol masculino. En términos de posicionamiento, la decisión de Nike envía un mensaje claro sobre la centralidad del fútbol femenino en la estrategia futura de la marca.

    La elección de DoubleYou como agencia creativa tampoco es casual. La relación entre Nike y DoubleYou forma parte de la historia reciente de la publicidad española e internacional. Ambas compañías han colaborado en proyectos que han dejado una huella profunda en la industria, combinando innovación creativa, narrativa emocional y una comprensión profunda del deporte como fenómeno cultural. Uno de los hitos más recordados de esa relación se remonta a 2004, cuando Nike y DoubleYou se alzaron con el Gran Premio en la competición Cyber de Cannes Lions por la emblemática campaña de la San Silvestre Vallecana, un reconocimiento que marcó un antes y un después en la publicidad digital deportiva.

    Ese legado compartido se percibe en la campaña de Alexia Putellas. Hay una voluntad clara de ir más allá del impacto inmediato y de construir una pieza con vocación de permanencia, capaz de dialogar tanto con el presente como con la memoria colectiva. La producción de Canadá refuerza esa ambición, aportando una factura visual sobria, elegante y cargada de matices, en la que cada plano parece diseñado para reforzar el carácter simbólico del relato.

    El lanzamiento de la marca personal de Alexia Putellas se produce, además, en un momento especialmente significativo de su carrera. Tras superar una de las lesiones más graves que puede sufrir una futbolista y regresar a la élite con determinación y liderazgo, Alexia encarna como pocas figuras la idea de resiliencia y reconstrucción. Ese contexto añade una capa adicional de significado al proyecto: la marca no solo celebra lo conseguido, sino que mira hacia adelante, hacia todo lo que aún está por escribir.

    En ese sentido, Nike no presenta simplemente un producto o una identidad visual, sino una declaración de principios. La marca apuesta por una narrativa que reconoce el valor del tiempo, del proceso y del legado, y que sitúa a Alexia Putellas como una figura central en la historia del deporte contemporáneo. La campaña no grita, no impone, no acelera. Observa, simboliza y sella. Como la propia carrera de Alexia.

    La creación de esta marca personal refuerza también la posición de Alexia como referente transversal, capaz de conectar con públicos diversos más allá del fútbol. Su imagen dialoga con la moda, la cultura urbana, el activismo social y el liderazgo femenino, ampliando el alcance del deporte y contribuyendo a redefinir los referentes culturales de una nueva generación. Nike, fiel a su tradición de asociarse con atletas que marcan época, encuentra en Alexia una voz auténtica y coherente para representar ese cruce de caminos entre deporte, identidad y cultura.

    Así, el lanzamiento de la marca personal y el logo de Alexia Putellas no es un punto de llegada, sino un nuevo punto de partida. Un sello que certifica lo ya logrado y, al mismo tiempo, abre la puerta a nuevas narrativas, nuevos proyectos y nuevas formas de influencia. En un fútbol que sigue transformándose, Alexia no solo juega el presente: lo firma, lo lacra y lo deja preparado para el futuro.

    El modelo elegido son las Nike Phantom Luna 2026, unas botas concebidas como una extensión visual y simbólica de la identidad de Alexia Putellas. Presentan una parte delantera del upper en un rosa intenso y brillante que evoluciona progresivamente hacia un tono más claro, cercano al lavanda, a medida que se acerca al talón. Los detalles metalizados en plateado realzan el logotipo de Nike, mientras que la suela incorpora un degradado rosado y plateado que refuerza el carácter premium y distintivo del diseño.

    En la zona del talón aparece el logotipo personal de Alexia, donde la A y el 11 —sus señas de identidad— se entrelazan hasta formar el símbolo de una corona, en alusión directa a su apodo y a su condición de referente absoluto del fútbol mundial. La apuesta de Nike por Alexia es firme y estratégica: más allá del lanzamiento de las botas, la marca pondrá a la venta una colección exclusiva de ropa que llevará su logotipo, ampliando así su universo personal dentro del ecosistema Nike y consolidando su estatus como icono global.

    Aunque las cifras oficiales no se han hecho públicas, se estima que atletas de este nivel pueden generar millones de euros adicionales a su salario y patrocinios habituales a través de estas iniciativas. Las regalías se calculan como un porcentaje de las ventas netas de cada producto, mientras que los bonos por metas alcanzadas y la venta de colecciones exclusivas amplían considerablemente el potencial de ganancias. Por tanto, la apuesta de Nike por Alexia no solo refuerza su imagen, sino que también abre la puerta a un flujo de ingresos sostenible y de largo plazo.

    La relación de Nike con DoubleYou no es casual. Ambas compañías han marcado hitos en la publicidad española e internacional, desde campañas icónicas hasta premios como el Gran Premio Cyber de Cannes Lions de 2004 por la San Silvestre Vallecana. Ese legado creativo se refleja hoy en la campaña de Alexia Putellas, combinando narrativa, diseño y un profundo sentido de identidad que la eleva más allá de un simple producto comercial.

    En definitiva, la presentación de la marca personal y las Nike Phantom Luna 2026 marca un nuevo capítulo en la historia de Alexia Putellas. No es solo una celebración de su carrera, sino la materialización de un legado que ya es global. Con su logotipo, su calzado y su colección de ropa, Alexia no solo firma contratos: sella su historia, proyecta su influencia y confirma su estatus de reina del fútbol mundial.

    La internacional española estrenó sus nuevas botas en la decimoctava jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 en un duelo que el Fútbol Club Barcelona jugó ante el Sevilla en el Estadi Johan Cruyff y que las subcampeonas de la Liga de Campeones Femenina por 4-0 para seguir liderando la competición regular en España

    (Fuente: Nike)
  • Reportaje | CAT, la mascota que se convirtió en leyenda: cómo un simple peluche encendió el corazón blaugrana

    (Fuente: Liga F Moeve!

    ◼️En un mundo donde los ídolos se miden por goles y trofeos, una criatura diminuta y aparentemente trivial irrumpió en el cosmos del FC Barcelona con la fuerza de un huracán: CAT, la mascota que no necesitó botas ni camisetas para convertirse en símbolo, fenómeno viral y objeto de deseo universal, cuyo peluche agotado se ha transformado en reliquia moderna, capaz de unir generaciones, redes sociales y la propia esencia de la ciudad condal bajo un mismo rugido de admiración.

    El relato comienza en los silencios del Camp Nou, en esos pasillos donde el eco de los himnos se mezcla con el aroma del césped recién cortado. Allí nació CAT, no de un diseño accidental, sino de la obsesión por capturar la identidad de un club que no es solo un club, sino una forma de vida. Con ojos grandes y vivaces, pelaje que parecía fundirse con los colores blaugranas y una sonrisa que contenía todas las promesas del fútbol, CAT apareció primero en las ilustraciones digitales del Barça Foundation, como si alguien hubiera decidido que la historia del club necesitaba un guardián diminuto, una presencia que pudiera viajar más allá de los goles y los títulos, que pudiera posarse en los hombros de los más pequeños y en los brazos de los veteranos, uniendo a todos con un gesto silencioso pero poderoso: “esto es Barça”.

    El fenómeno no tardó en estallar. CAT se deslizó por las redes con la misma agilidad con la que un delantero escapa de la marca. En TikTok, en Instagram, en todas las plataformas posibles, los aficionados comenzaron a replicar su imagen, dibujar sus aventuras, inventar relatos donde la mosca —o gato, según la imaginación— no solo observaba el fútbol, sino que participaba de él. Cada meme, cada animación, cada fan art aumentaba su estatura simbólica. No había partido que no la mencionara; no había campaña publicitaria que no intentara tocar su aura, pero CAT ya pertenecía a la comunidad, un ídolo autoimpuesto, un espíritu que no podía comprarse con dinero.

    Y sin embargo, el dinero llegó. Porque cuando el peluche oficial de CAT salió a la venta, ocurrió algo que los mercadólogos sueñan pero raramente ven: se agotó en minutos. Desde la Barça Store online hasta las tiendas físicas en Barcelona, nadie podía tocarlo sin ver la palabra mágica: agotado. En la narrativa de CAT, el peluche dejó de ser un simple objeto; se transformó en talismán, en reliquia moderna, en objeto de deseo que hacía latir más rápido el corazón de los coleccionistas, los niños que soñaban con él y los adultos que recordaban su primer partido en el Camp Nou. Algunos acudían a reventas, donde los precios, inflados por la escasez, parecían acercarse al valor de un pequeño tesoro: entre 90 y 100 € para quien quisiera poseerlo, y aún así, la gente hacía cola virtualmente, como si fuera la entrada para ver a Messi en su mejor época, esperando, con la respiración contenida, que CAT les concediera un pedazo de magia blaugrana.

    Pero CAT no es solo un peluche; es la metáfora de un Barça que se reinventa constantemente. En cada gesto, en cada imagen compartida, se percibe la identidad de un club que respira historia y modernidad a la vez. CAT representa el ingenio catalán, la elegancia urbana y la pasión deportiva; simboliza que en un estadio lleno de gritos y banderas, también hay espacio para la ternura y la creatividad. Y quizá, eso sea lo que ha llevado a la mascota a trascender la simple función de entretenimiento: no es solo una figura, sino un puente entre generaciones, un hilo conductor que conecta la nostalgia de quienes crecieron con Cruyff con la emoción de quienes descubren a Xavi y Pedri, una mosca diminuta que vuela entre los recuerdos y los sueños de millones de aficionados.

    en los primeros destellos CAT había surgido como un simple símbolo, ahora ya se erguía como un héroe mítico, capaz de atravesar generaciones y fronteras con la misma naturalidad con la que el Barça atraviesa la historia del fútbol. No era necesario que hablara ni que se moviera: su sola presencia evocaba recuerdos, sueños y emociones acumuladas durante décadas. Para los aficionados más jóvenes, CAT era la puerta de entrada a un mundo lleno de pasión y narrativas que hablaban de superación, identidad y orgullo. Para los veteranos, era el reflejo de una tradición que seguía viva, transformada y adaptada al ritmo de los tiempos modernos, donde las redes sociales y la viralidad se convirtieron en nuevos estadios donde se libran batallas silenciosas, pero igual de emocionantes que cualquier clásico del Camp Nou.

    El peluche oficial, agotado y casi inalcanzable, era el artefacto que concentraba toda esa energía. No era un objeto cualquiera; era un testigo material de la leyenda. Aquellos que lograban tenerlo entre sus manos lo percibían como un símbolo de privilegio y cercanía con el club, como si sostenerlo fuera tocar un fragmento del espíritu del Barça. Cada hilo de su pelaje, cada detalle de sus ojos y su expresión contenían historia, imaginación y afecto. En los hogares de los aficionados, el peluche se erguía como un guardián silencioso de la identidad blaugrana: lo observaba todo, recordaba goles imposibles, noches de gloria, abrazos compartidos y lágrimas de derrota, mientras los colores blaugrana se desplegaban en cada rincón.

    La viralidad de CAT no solo dependía de su diseño o su merchandising. Su fuerza residía en la manera en que se insertaba en la narrativa personal de cada aficionado. Las historias que surgían alrededor de él eran innumerables: padres que le contaban a sus hijos cómo CAT los acompañaba en sus primeras visitas al estadio; jóvenes que compartían fotos de sus peluches junto a camisetas firmadas; creadores que reinterpretaban su figura en ilustraciones y animaciones, convirtiéndolo en un protagonista de relatos propios que circulaban por Instagram, TikTok y Twitter. Cada publicación, cada historia, alimentaba un mito colectivo que ya no pertenecía únicamente al FC Barcelona, sino a todos aquellos que sentían que su vida de alguna manera estaba marcada por él.

    El fenómeno alcanzaba dimensiones casi literarias cuando se observaba desde la perspectiva cultural. CAT no era solo un ícono comercial ni una mascota simpática; era un símbolo de pertenencia, un punto de encuentro entre tradición y modernidad. Su figura aparecía en murales urbanos, en ilustraciones de artistas locales, en stickers que adornaban las paredes de la ciudad, y hasta en intervenciones artísticas dentro del Camp Nou. Barcelona, ciudad de creatividad y pasión, había adoptado a CAT como un emblema no oficial: un pequeño guardián que recorría la ciudad invisible, pero omnipresente, recordando a todos la importancia de la identidad, la memoria y la emoción compartida.

    Incluso el hecho de que su peluche estuviera agotado reforzaba esta narrativa épica. La escasez no era un inconveniente, sino un elemento esencial de su leyenda. Cada vez que alguien conseguía uno, no solo adquiría un muñeco: obtenía un fragmento tangible de la mitología moderna del Barça. Los precios de reventa elevados eran un reflejo de la devoción y el valor simbólico que se le atribuía; no se trataba de un simple comercio, sino de la perpetuación de un mito que se construía colectivamente con cada transacción, cada historia y cada emoción compartida. Incluso la espera, el deseo y la frustración por no poder conseguirlo formaban parte de la experiencia narrativa: un rito moderno que transformaba lo material en leyenda.

    Lo más fascinante es que CAT lograba algo que pocas mascotas consiguen: su historia trascendía lo deportivo para convertirse en mito urbano y cultural. Era un puente entre generaciones, entre recuerdos y sueños, entre lo tangible y lo digital. Cada aficionado que lo contemplaba, lo sostenía o simplemente lo veía en redes sentía que formaba parte de algo más grande: un relato épico que conectaba la historia de un club centenario con la emoción cotidiana de millones de personas. CAT no necesitaba ganar títulos ni marcar goles para ser recordado; su grandeza residía en su capacidad de evocar emociones universales, de conectar lo personal con lo colectivo, y de transformar un objeto diminuto en un símbolo de pertenencia y orgullo.

    El relato de CAT continuaba expandiéndose a medida que nuevos aficionados lo descubrían, lo compartían y lo reinterpretaban. Su peluche agotado se convirtió en un talismán de la memoria, un guardián de la pasión y un recordatorio constante de que el Barça no es solo un club de fútbol, sino una experiencia compartida que se transmite de generación en generación. Cada historia de alguien que poseía el peluche o lo buscaba con devoción añadía un capítulo a la leyenda, reforzando la idea de que, en el corazón blaugrana, incluso lo más pequeño puede convertirse en un héroe inmortal.

    En el horizonte de la ciudad condal, donde las sombras del Camp Nou se alargan al caer la tarde y los murmullos de las victorias pasadas se mezclan con los sueños del futuro, CAT se alza como un guardián silencioso. Su figura, diminuta pero poderosa, es ahora más que un simple personaje: es mito, relato y emblema de una pasión que trasciende el tiempo. Cada aficionado que lo mira, que lo sostiene o que simplemente conoce su historia, participa de un ritual colectivo que convierte la emoción en memoria, y la memoria en leyenda.

    El peluche agotado, codiciado hasta el límite, se ha transformado en un artefacto casi sagrado, capaz de despertar la nostalgia de quienes vieron nacer al Barça moderno y la ilusión de quienes descubren el club en el presente. Su ausencia en las estanterías de la Barça Store solo refuerza la idea de que no se trata de un objeto común: es un símbolo de pertenencia y deseo, un vínculo tangible entre la historia del club y los sueños individuales. Los precios de reventa, elevados y fluctuantes, no disminuyen su valor emocional; al contrario, lo aumentan, recordando que la verdadera grandeza no se mide solo en dinero, sino en capacidad de inspirar y unir.

    Pero CAT no se limita al peluche. Su influencia se extiende por la narrativa digital y urbana: vídeos virales, ilustraciones callejeras, memes que cruzan continentes y generaciones. En cada publicación, en cada historia, CAT refuerza su papel como héroe colectivo. Su figura puede ser pequeña, pero su presencia es omnipresente: observa partidos, acompaña a los aficionados en sus casas, en los viajes, en los estadios, como si flotara entre la realidad y el mito, siempre recordando que la grandeza puede existir incluso en lo más diminuto.

    Los relatos que surgen alrededor de CAT son infinitos. Niños que sueñan con abrazarlo mientras cuentan goles, jóvenes que lo incluyen en fotografías con amigos como amuleto de suerte, adultos que lo atesoran como recuerdo de épocas pasadas. Cada uno de estos relatos añade un capítulo a su leyenda, y cada historia compartida refuerza la idea de que CAT no es simplemente una mascota: es el espíritu del Barça materializado, una conexión entre el club y sus seguidores que va mucho más allá de lo que cualquier trofeo podría ofrecer.

    Incluso en los rincones donde no hay fútbol, CAT deja su marca. En murales, ilustraciones urbanas, stickers en paredes del Born y del Raval, su figura es testimonio de un fenómeno cultural que trasciende los límites del deporte. Cada aparición fortalece su aura, recordando a los aficionados que la pasión blaugrana no se mide en goles o títulos, sino en los símbolos que logran unir emociones, generaciones y lugares. En cada hilo del peluche, en cada trazo de ilustración, se percibe la historia de un club que sabe que la verdadera magia está en los detalles, en los gestos y en los recuerdos compartidos.

    El peluche de CAT, aunque agotado, sigue siendo buscado, amado y venerado. No importa que no todos puedan poseerlo: su existencia, aunque intangible para muchos, es suficiente para mantener vivo un mito. Cada publicación en redes, cada historia de fans, cada ilustración urbana refuerza la narrativa: CAT es el héroe que no necesita anotar goles para ser recordado, que no necesita títulos para ser admirado. Su grandeza reside en su capacidad de unir, emocionar e inspirar, en su forma de aparecer en la memoria colectiva de millones de personas como un símbolo de alegría, pertenencia y pasión por el Barça.

    En última instancia, CAT es más que un personaje. Es el reflejo de la identidad blaugrana, una metáfora de cómo la grandeza puede surgir de lo pequeño y cómo la pasión puede convertir un peluche en mito. Su historia nos recuerda que la emoción compartida, la creatividad y el afecto son los verdaderos motores de la leyenda, y que, incluso en un mundo saturado de ídolos y estrellas, una criatura diminuta puede conquistar el corazón de todos y trascender el tiempo, el espacio y la propia realidad.

    Así, la mosca que nunca voló en los campos de fútbol se transforma en héroe inmortal, y el peluche agotado que algún día fue simple objeto se convierte en símbolo eterno de un club, una ciudad y una pasión que nunca se extingue. Cada mirada, cada abrazo y cada historia contada acerca de CAT confirma lo evidente: la verdadera leyenda no se mide por trofeos ni títulos, sino por la capacidad de hacer latir más fuerte el corazón de quienes creen, sueñan y aman. Y en ese sentido, CAT ya ha ganado todo.

    así, mientras los últimos rayos del sol acarician las gradas vacías del Camp Nou y la ciudad de Barcelona se viste con los colores blaugrana, CAT permanece vigilante, diminuto pero eterno, observando cómo generaciones de aficionados se enamoran, se emocionan y sueñan con él. No necesita goles para ser recordado ni trofeos para ser venerado; su grandeza reside en su capacidad de unir historias, emociones y corazones a través del tiempo. Cada mirada que se posa sobre su figura, cada abrazo que alguien le da, cada historia que se comparte en redes o en una charla entre amigos, confirma que CAT no es solo una mascota: es un héroe inmortal, un símbolo que vuela entre la realidad y la leyenda.

    El peluche oficial, la materialización de este mito, es ahora objeto de deseo supremo. Originalmente lanzado por la Barça Store a un precio de 34,99 €, se agotó en minutos debido a la intensidad de la demanda. Su escasez no disminuye su poder, sino que lo amplifica: cada ejemplar es un fragmento tangible de la historia blaugrana, un talismán que conecta a quien lo sostiene con toda la pasión y creatividad que CAT representa. Actualmente, para quienes buscan hacerse con él, la vía oficial sigue siendo la Barça Store online y las tiendas físicas del club, donde se puede consultar la disponibilidad y las reposiciones futuras. Para quienes no logran adquirirlo allí, existen mercados de segunda mano y plataformas de reventa, donde los precios pueden oscilar entre 90 y 100 € o incluso más, dependiendo del estado y la demanda. Cada intento de conseguirlo, cada espera y cada historia compartida refuerza su aura mítica: no es solo un peluche, es la encarnación de un sueño blaugrana.

    Así, CAT sigue su vuelo invisible sobre la ciudad y los corazones de millones. No importa dónde estés, su presencia se siente en cada gesto de orgullo, en cada cántico en las gradas, en cada relato que une a padres e hijos, jóvenes y veteranos, locales y aficionados de todo el mundo. El mito de CAT y su peluche oficial nos recuerda que la verdadera grandeza puede surgir de lo diminuto, que la pasión no se mide en trofeos sino en emociones compartidas, y que un héroe no necesita ser gigante para ser eterno.

    El FC Barcelona presentó oficialmente el pasado 4 de diciembre el nuevo peluche CAT, la mascota que se ha convertido en el último producto estrella del club. El acto tuvo lugar en el Museo Inmersivo del Barça, donde los invitados, pudieron ver por primera vez el diseño final del muñeco que aspira a convertirse en el regalo blaugrana más buscado en los últimos tiempos.

    peluche es una replica de la mascota del 125º aniversario de la entidad culé, vestido precisamente con la equipación que lució el equipo de Pere Romeu la temporada pasada para la efeméride del club azulgrana.

    El peluche CAT tiene un precio único de 34,99 euros. No existen versiones en diferentes tamaños ni modelos alternativos: el club ha optado por lanzar una sola versión oficial.

    Al final, sostener el peluche de CAT no es simplemente poseer un objeto: es abrazar una leyenda, sentir la vibración de toda una ciudad y un club, y convertirse en parte de una historia que seguirá creciendo mientras el Barça y sus aficionados existan. Y en esa dimensión, la mosca más diminuta de Barcelona se transforma en símbolo eterno de un corazón que late blaugrana, siempre, para siempre.

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    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Reportaje | El sueño blanco es una misión (im)posible

    (Fuente: RFEF)

    🟫 El conjunto blanco buscará en Castellón dar la sorpresa ante el subcampeón de Europa.

    En las horas previas a la última “batalla” entre Real Madrid y Barcelona se produjo el tradicional posado de las dos capitanas junto al trofeo de la Supercopa de España Iberdrola.

    En esta edición de 2026 que se disputa en el Estadio de Castalia, feudo donde, según David Menayo, de Marca, Mar Prieto, hizo historia con la Selección Española, Misa Rodríguez sostuvo la elástica merengue con una misión “imposible” entre manos.

    La arquera canaria sabe que el mejor club del siglo XX está ante una oportunidad única, tuvo dos y falló, (Copa de la Reina 2023 y Supercopa de España 2025) de hacer historia.

    Llegados a este punto la pregunta es casi obligatoria y es que este sábado, 24 de enero de 2026, quizá sea el
    día que el imposible empezó a resquebrajarse: ¿puede el Real Madrid Femenino vencer al Barcelona?

    Durante años, la pregunta ha flotado sobre el fútbol femenino español como una provocación retórica, casi como un desafío filosófico más que deportivo. ¿Puede el Real Madrid Femenino ganarle al Fútbol Club Barcelona? No empatarle. No competirle durante tramos. No resistirle con dignidad. Ganarle. Doblegarlo. Superarlo en el marcador y, con ello, alterar el orden natural que ha gobernado la élite del fútbol femenino europeo en la última década. La respuesta ya no pertenece al terreno de la utopía. Tampoco es aún una certeza. Se mueve en ese espacio intermedio donde nacen las grandes transformaciones: el de lo posible que exige valentía, estructura y tiempo.

    Desde que el Real Madrid decidió entrar en el fútbol femenino de élite —no como un gesto simbólico, sino como una apuesta estratégica—, la sombra del FC Barcelona ha sido tan alargada como inevitable. El Barça no solo ha dominado la Liga F; ha redefinido los estándares del fútbol femenino mundial. Ha ganado Champions, ha construido una identidad reconocible y ha convertido la excelencia en costumbre. Frente a eso, el Real Madrid inició su camino desde una posición incómoda: la del gigante que llega tarde a un banquete ya servido.

    Sin embargo, la historia del deporte no la escriben quienes llegan primero, sino quienes saben aprender más rápido. Y ahí es donde empieza a cambiar el relato.

    El Real Madrid Femenino no nació para ser un actor secundario. Tampoco para resignarse a la comparación constante. Su evolución ha sido más lenta de lo que muchos esperaban, pero también más sólida de lo que algunos reconocen. Y en ese crecimiento, silencioso pero constante, se esconden las claves que permiten plantear hoy, con rigor y sin ironía, la gran pregunta.

    ¿Puede ganar el Real Madrid Femenino al Fútbol Club Barcelona?
    La respuesta exige mirar atrás, analizar el presente y proyectar el futuro con honestidad.

    El dominio azulgrana no admite discusión. No es fruto de una generación puntual ni de una ventaja coyuntural. Es el resultado de una planificación iniciada mucho antes que la de sus competidores, basada en tres pilares irrefutables: cantera, modelo de juego y continuidad estructural.

    Mientras otros clubes aún debatían si el fútbol femenino debía profesionalizarse, el Barça ya había entendido que la profesionalización no era una meta, sino un punto de partida. La Masia femenina no solo ha producido talento; ha producido futbolistas con una comprensión del juego que va más allá de lo técnico. El Barça juega como piensa. Y piensa rápido.

    Ese dominio se ha traducido en resultados abrumadores. Goleadas repetidas al Real Madrid. Finales decididas antes del descanso. Partidos en los que la diferencia no estaba solo en el marcador, sino en la sensación de inevitabilidad. Durante varias temporadas, el Clásico femenino fue un ejercicio de resistencia para el Real Madrid y de reafirmación para el Barça.

    Pero el fútbol, incluso en sus etapas más desequilibradas, nunca es estático.

    El Real Madrid ha aprendido, a veces a golpes, que competir contra el Barça no consiste en imitarlo, sino en encontrar una identidad propia que reduzca la distancia sin traicionar su esencia. Y ese proceso ha sido más complejo de lo que muchos imaginaban.

    Construir un equipo femenino de élite no es solo fichar grandes nombres. Es crear una cultura competitiva, una red de captación, un entorno de confianza y una estructura técnica capaz de sostener el crecimiento. En ese sentido, el Real Madrid ha pasado de la improvisación inicial a una fase de consolidación que empieza a dar frutos.

    Hoy, el Real Madrid Femenino ya no es un equipo en construcción permanente. Es un proyecto en fase de madurez temprana.

    La diferencia con el Barça sigue siendo notable, pero ya no es abismal en todos los registros. Y eso, en el fútbol de alto nivel, es un cambio trascendental.

    Desde el punto de vista táctico, el enfrentamiento entre ambos equipos ha evolucionado de manera significativa. En los primeros Clásicos, el Real Madrid sufría especialmente en tres aspectos: la presión tras pérdida del Barça, la ocupación de los espacios interiores y la incapacidad para sostener la posesión bajo estrés.

    El Barça ahogaba al Real Madrid en campo propio, recuperaba rápido y atacaba con una fluidez que hacía inútil cualquier intento de repliegue pasivo. El resultado era una sensación constante de inferioridad, incluso antes de que el marcador se abriera.

    Con el paso de las temporadas, el Real Madrid ha empezado a corregir esos déficits. No los ha eliminado por completo, pero los ha mitigado con ajustes inteligentes.

    La mejora en la salida de balón ha sido uno de los avances más visibles. Donde antes había despejes precipitados, ahora hay intentos de progresión organizada. Donde antes el miedo al error paralizaba, ahora existe una mayor tolerancia al riesgo controlado.

    La medular del Real Madrid ha ganado en equilibrio. La presencia de centrocampistas con mayor capacidad física y lectura táctica ha permitido competir mejor los duelos y reducir la exposición en transiciones defensivas, uno de los grandes castigos históricos ante el Barça.

    En defensa, el equipo ha aprendido a bascular con mayor sincronización, a cerrar líneas de pase interiores y a asumir que defender al Barça implica aceptar fases largas sin balón, pero sin perder la estructura.

    Todo esto no garantiza la victoria. Pero sí crea el escenario mínimo indispensable para que la victoria sea posible.

    En el plano individual, la brecha también se ha estrechado. Durante años, el Barça contaba con varias futbolistas que, por sí solas, marcaban diferencias insalvables. Hoy sigue teniendo estrellas mundiales, pero el Real Madrid ha logrado reunir un núcleo de jugadoras capaces de competir al máximo nivel europeo.

    La portería ha ganado fiabilidad. La línea defensiva ha sumado experiencia internacional. El centro del campo ha encontrado perfiles complementarios. Y en ataque, el Real Madrid dispone de talento suficiente para castigar cualquier desajuste, incluso en un rival tan dominador como el Barça.

    La clave, sin embargo, no está solo en los nombres. Está en el rendimiento colectivo en los momentos críticos.

    El Barça ha construido su hegemonía sobre una premisa innegociable: juega igual gane por uno que por cinco. No se altera. No se acelera innecesariamente. No duda. Esa convicción, adquirida a base de títulos, es una ventaja psicológica enorme.

    El Real Madrid, en cambio, ha tenido que aprender a gestionar la frustración. A no descomponerse tras un gol encajado. A entender que competir no siempre implica dominar, pero sí resistir con inteligencia.

    En los Clásicos más recientes, se han visto señales claras de evolución. Tramos de partido en los que el Real Madrid ha logrado igualar la posesión, generar ocasiones claras y, sobre todo, mantenerse vivo hasta fases avanzadas del encuentro.

    Eso, frente al Barça, ya es una conquista y que el Real Madrid ya sabe lo que es vencerle lo hizo el pasado curso en Montjuic por 1-3 en un partido de la Liga F.

    El componente psicológico es, quizá, el último gran muro que debe derribar el Real Madrid . Porque el fútbol no se juega solo con las piernas, sino con la memoria.

    Durante mucho tiempo, el Clásico femenino ha estado condicionado por el recuerdo de derrotas abultadas. Ese recuerdo pesa. Se filtra en las decisiones, en la gestión del riesgo, en la confianza para ejecutar una acción decisiva.

    Romper esa inercia exige algo más que un buen planteamiento táctico. Exige un partido perfecto en lo emocional. Exige creer, incluso cuando el contexto invita a dudar.

    El día que el Real Madrid logre adelantarse en el marcador ante el Barça y sostener esa ventaja sin pánico, ese día el relato cambiará para siempre. No solo por el resultado, sino por lo que simboliza.

    Porque vencer al Barça no es solo ganar un partido. Es desactivar un mito y es incluso demostrar que la hegemonía, por muy sólida que parezca, no es eterna.

    El F.C. Barcelona y el Real Madrid son los protagonistas de la final de la Supercopa de España, que se está disputando desde el martes 20 hasta el sábado 24 de enero en Castellón. El equipo blanco viene de ganar por 3-1 al Atlético de Madrid y las culés por el mismo resultado al Athletic Club.

    Este año ha dado la casualidad que tanto los participantes como el sorteo han coincidido al cien por cien con el torneo masculino, que se disputó hace unos días en Arabia Saudí.

    Aunque las jugadoras se negaron, a través de la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), a disputar este torneo en un país que discrimina a la mujer. Ellas han jugado en Castellón y el FC Barcelona se ha plantado en otra final, esta vez contra en Real Madrid.

    FC Barcelona ha ganado el torneo en cinco de las seis ocasiones que se ha disputado y lo ha hecho con una goleada tras otra. La menor fue por 3-0 a la Real Sociedad en la temporada 2022-23, pero también la mayor por 10-1 en la 19-20. El Atlético de Madrid cayó por 7-0 en la 21-22, el Levante por el mismo resultado dos años después y la pasada temporada fue el Real Madrid el que sufrió una ‘manita’: 5-0, es una reedición de esa única vez que se ha dado un Clásico en la final. En total, cinco finales, cinco victorias, 32 goles a favor y solo uno en contra. Una auténtica barbaridad.

    El Barça, además, ha vencido en 21 de las 22 ocasiones que se ha enfrentado al Real Madrid, desde la creación de la sección femenina. Solo en la pasada temporada, en el Estadi Lluis Companys, las blancas lograron una victoria histórica por 1-3, como contábamos antes. El balance es demoledor: 82 goles de las culés y 11 de las merengues.

    La gran ausente de la convocatoria del Barça es Aitana Bonmatí, pero aun así es difícil destacar solo algunas jugadoras del equipo. Desde Cata Coll en la portería hasta las máximas goleadoras, la polaca Ewa Pajor, con 15, y Claudia Pina, con 14. Pero la lista es interminable: Mapi León, Vicky López, Alexia Putellas, Caroline Graham Jensen, Patri Guijarro, Irene Paredes, Ona Batlle… Es una constelación de estrellas que dirige de forma magistral Pere Romeu desde 2024, cuando pasó de ser asistente de Jonatan Giráldez a primer técnico.

    El Real Madrid tiene más peligro en la delantera, con las internacionales españolas Athenea del Castillo, Alba Redondo y Eva Navarro y la colombiana Linda Caicedo. También pueden aportar su criterio y llegada desde segunda línea la escocesa Caroline Weir y la alemana Sara Däbritz.

    La gran ausente sigue siendo Tere Abelleira, recuperándose de una lesión en el ligamento cruzado de la rodilla.

    El Comité Técnico de Árbitros ha confirmado que Eugenia Gil Soriano, colegiada gallega de 30 años, será la encargada de impartir justicia en la final de la Supercopa de España.

    tras haber dirigido la final de Copa de la Reina 2024 en La Romareda y la primera semifinal de esta misma Supercopa en Leganés. Su designación refuerza el compromiso del arbitraje femenino con la profesionalidad y el rigor en los partidos más exigentes del calendario.

    El equipo arbitral se completa con Silvia Fernández y Rita Cabañero como asistentes, mientras que Lorena Trujillano ejercerá de cuarta árbitra y Lorena Novas será la quinta. Todas ellas aportarán su experiencia para garantizar un encuentro justo y seguro.

    Barcelona y Real Madrid llegan a esta final tras una temporada intensa. El conjunto blaugrana defiende título y suma ya cinco Supercopas en su palmarés, mientras que el Real Madrid buscará dar la sorpresa tras el contundente 5-0 del año pasado. La cita promete emoción, calidad y máxima igualdad sobre el césped.

    La expectación es máxima para un clásico que sigue consolidando al fútbol femenino como referente de espectáculo y competitividad. Todo listo para una final donde el arbitraje también será protagonista.

    El esperado duelo entre Barcelona y Real Madrid se disputará este sábado a las 19:00, repitiendo el clásico que ya protagonizaron ambos equipos en la pasada edición.

    El encuentro entre el FC Barcelona y el Real Madrid, correspondiente a la final de la Supercopa de España femenina 2026, se emite en España en abierto a través de La 2 y Teledeporte.

    Por lo tanto, el partido se emitirá online, también de manera gratuita, en RTVE Play, la plataforma de streaming de la cadena pública.

    Sea como fuere, lo único cierto es que blancas y culés van a protagonizar la primera gran final la temporada 2025-2026 y la emoción embarga cada hogar en España, mientras que el tiempo será testigo de si el Madrid es capaz de lograr lo ‘imposible’ o si realmente el subcampeón de Europa sigue dominando la Supercopa de España, algo que hizo hace un año en Butarque.

    🏆 Supercopa de España Iberdrola 2026

    ✨La final ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Sábado, 24 de enero de 2026

    📺 La 2 de RTVE

    📻 RNE

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • La previa | Barcelona vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Cuando la historia llama a la puerta de la final

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     Prime Video estrena el 13 de febrero la película Original italiana Love Me Love Me en exclusiva para todo el mundo. Basada en la primera novela fenómeno literario de la autora Stefania S., que ha acumulado 23 millones de lecturas en Wattpad, la película cuenta con un reparto internacional encabezado por Mia Jenkins (Hanna), el actor español Pepe Barroso Silva (Those About to Die) y Luca Melucci (Maschile Plurale), además de Andrea Guo (Maxton Hall: Un mundo entre nosotros)Michelangelo Vizzini (Non dirloa nessuno)Madior Fall (La Dolce Villa) y Vanessa Donghi.

     

    Tras la muerte de su hermano, June se muda a Milán en busca de un nuevo comienzo y se matrícula en un prestigioso colegio internacional. Allí encuentra cierta estabilidad saliendo con Will, el alumno ejemplar y perfecto del colegio. Sin embargo, ese frágil equilibrio se ve alterado por una rivalidad intensa con James, el mejor amigo de Will: un chico carismático y problemático que oculta una peligrosa segunda vida en peleas clandestinas de MMA. Lo que empieza como rechazo se transforma en una atracción imposible de ignorar, obligando a June a elegir entre la seguridad y un amor que pone en duda todo lo que creía desear.

     

    Love Me Love Me está dirigida por Roger Kumble (After. En mil pedazos), escrita por Veronica Galli (Love Club) y Serena Tateo(Sbratz), y coproducida por Lotus Production (una compañía de Leone Film Group) y Amazon MGM Studios, con la colaboración de WEBTOON Productions.

     

    Love Me Love Me estará disponible en Prime Video como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año.

    Qué podemos esperar de la semifinal |

    (Fuente: Liga F Moeve €

    Hay partidos que no se explican con una alineación. Hay eliminatorias que no necesitan introducción porque se sostienen solas sobre el peso de sus nombres. Y hay noches —como la que espera al estadio de Castalia— en las que el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia para preguntarse hasta dónde ha llegado… y hacia dónde quiere seguir caminando.

    El miércoles 21 de enero, a las 19:00 horas, FC Barcelona y Athletic Club se enfrentarán en la segunda semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, con un billete directo a la final en juego y con el Real Madrid ya aguardando al otro lado del cuadro. No es un cruce más. No lo es por los nombres, no lo es por la trayectoria, no lo es por el momento que atraviesa cada equipo ni por el escenario que los rodea. Es, sencillamente, una de esas citas que resumen una era.

    Castalia será el punto de encuentro entre dos clubes que representan dos formas distintas —y complementarias— de entender el fútbol femenino en España.

    El que ha convertido la excelencia en costumbre frente al que ha hecho de la resistencia, la identidad y la pertenencia una bandera irrenunciable. El que vive instalado en la cima frente al que sigue llamando a la puerta con la convicción de quien sabe que la historia también se escribe a base de paciencia.

    Durante años, la Supercopa fue poco más que un aperitivo de temporada. Hoy es un trofeo con entidad propia, un escenario de máxima exigencia y un termómetro inmediato de ambiciones. Llegar hasta aquí ya no es un regalo; es el resultado de un camino competitivo sostenido. Y ganar, directamente, es una declaración de poder.

    El Fútbol Club Barcelona aterriza en Castellón como líder de la Liga F Moeve, con la autoridad que le otorgan los números, el juego y la inercia de un proyecto que ha redefinido los estándares del fútbol femenino europeo. Las azulgranas no solo compiten: dominan. No solo ganan: convencen. Y no solo levantan títulos: los encadenan.

    Enfrente, un Athletic Club que vive uno de sus momentos más sólidos de los últimos años. Sin ruido, sin focos excesivos, sin atajos. Las bilbaínas se han instalado en la zona media-alta de la clasificación liguera, construyendo un equipo reconocible, competitivo y difícil de someter. Un conjunto que no necesita la posesión para sentirse cómodo y que ha hecho de la fiabilidad defensiva una seña de identidad.

    Hablar del Barcelona femenino en una semifinal es casi una redundancia. El club azulgrana ha convertido este tipo de citas en su hábitat natural. Desde la profesionalización del proyecto, desde la apuesta estructural y desde la consolidación de una identidad futbolística innegociable, el Barça ha vivido instalado en las rondas finales de todas las competiciones que ha disputado.

    No es casualidad que las de Pere Romeu lleguen a esta Supercopa con cinco títulos ya en sus vitrinas: 2019/2020, 2021/2022, 2022/2023, 2023/2024 y 2024/2025. Cinco coronas que no solo hablan de talento, sino de continuidad, de exigencia interna y de una cultura competitiva que no admite relajaciones.

    El Barcelona afronta esta semifinal con buenas noticias en el apartado médico. La recuperación de Salma Paralluelo devuelve al ataque una pieza diferencial, capaz de romper partidos desde la potencia, el desmarque y la verticalidad. También regresa Patri Guijarro, el metrónomo del centro del campo, la jugadora que ordena, equilibra y conecta todas las fases del juego.

    No estará, eso sí, Aitana Bonmatí, baja de larga duración. Una ausencia mayúscula, tanto por lo que representa en el juego como por lo que simboliza en el liderazgo competitivo del equipo. Pero si algo ha demostrado este Barcelona es que incluso las ausencias más dolorosas se convierten en oportunidades para reafirmar el carácter colectivo.

    Athletic Club no llega a Castalia como invitado. Llega como aspirante. Como un equipo que sabe perfectamente quién es y qué puede ofrecer en un contexto de máxima exigencia. Las de Javier Lerga han construido un bloque sólido, trabajado y con un profundo sentido de pertenencia.

    El conjunto bilbaíno afronta la semifinal con bajas importantes: Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles. Pérdidas sensibles que obligarán a reajustar piezas, pero que no alteran la esencia de un equipo que se siente cómodo en los partidos largos, incómodos y tácticos.

    El Athletic ha demostrado esta temporada ser uno de los equipos más fiables a nivel defensivo de la Liga F Moeve. Orden, solidaridad, intensidad en los duelos y una lectura colectiva del juego que le permite competir de tú a tú ante rivales de mayor potencial ofensivo.

    No es un equipo que se descomponga. No es un equipo que regale metros. Y no es un equipo que negocie el esfuerzo.

    Barcelona y Athletic se han enfrentado 29 veces a lo largo de su historia, El balance es claramente favorable al conjunto blaugrana: 22 victorias, 3 empates y 3 triunfos del Athletic Club.

    La última victoria bilbaína data del 18 de febrero de 2018, cuando se impuso por 0-1.

    Esta misma temporada, ambos equipos ya se vieron las caras en San Mamés, en la segunda jornada de Liga. Aquella tarde, el Barcelona se llevó los tres puntos con un contundente 1-8 que reflejó la diferencia de pegada… pero no explica por sí solo la complejidad del duelo que ahora se avecina.

    Porque las semifinales no entienden de precedentes. Porque el contexto lo cambia todo. Y porque el Athletic llega ahora con un bloque más maduro, más compacto y con menos complejos.

    El estadio de Castalia será el juez imparcial de un choque cargado de simbolismo. Un escenario neutral que acoge una Supercopa que ya es evento de primer nivel, con retransmisión en directo por RTVE a través de Teledeporte y TV3, y con la atención mediática puesta en cada detalle.

    No será solo un partido. Será una prueba de carácter. Para el Barcelona, la confirmación de que sigue siendo el referente absoluto. Para el Athletic, la oportunidad de disputar su primera final de Supercopa y de derribar una barrera histórica.

    Al otro lado del cuadro, el Real Madrid ya ha hecho los deberes.

    Su victoria por 3-1 ante el Atlético de Madrid lo ha instalado en la final del sábado 24 de enero de 2026, a las 19:00 horas. Un dato que altera inevitablemente el enfoque de esta semifinal.

    Porque no se trata solo de ganar. Se trata de ganar para medirse al eterno rival o de ganar para escribir una página inédita. El Barcelona sabe lo que supone una final ante el Madrid. El Athletic sueña con lo que significaría llegar hasta allí.

    No habrá mañana. No habrá red. No habrá margen de error. Solo noventa minutos —y lo que venga después— para decidir quién se gana el derecho a pelear por un título y quién se queda a las puertas.

    Barcelona y Athletic Club . Dos históricos. Dos escudos que no necesitan presentación. Dos maneras de entender el fútbol femenino que confluyen en una misma noche.

    En Castalia, la historia no se recuerda, sino que se pone a prueba y el último billete para el partido por el título está en liza, en el horizonte, esperando al ganador.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    😍 Segunda semifinal 😍

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 21 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Ewa Pajor recibió ante el Atlético de Madrid el P.O.M. de diciembre en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La futbolista del FC Barcelona, Ewa Pajor, recogió el trofeo a la Player of the month de diciembre en Liga F Moeve, y su ítem especial de FC 26, que se puede disfrutar en el videojuego de EA SPORTS. La polaca, que es la máxima goleadora de la competición con 15 tantos, sumó dos durante el mes de diciembre.

    El pasado lunes,  12 de enero de 2026,  se desveló la jugadora del mes de diciembre: ‘Player of the month’. Una acción para la que EA SPORTS eligió desde la temporada pasada a Liga F para convertirse en el campeonato femenino pionero en estrenar este galardón a la futbolista con mejor actuación y estadísticas mensuales en la Primera División española votada por los aficionados. La competición española se unió a otras cinco ligas masculinas que ya ofrecían este galardón de la mano de EA SPORTS: LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1. Tras las respectivas votaciones, la ganadora fue Ewa Pajor, que se une a Claudia Pina (noviembre), Edna Imade (octubre) y Luany (septiembre).

    La futbolista polaca se impuso a las otras seis jugadoras nominadas: Eva Navarro (Real Madrid CF), Rosa Márquez (Sevilla FC), Ainhoa Marín (Deportivo Abanca), Malou Marcetto (Madrid CFF), Carla Andrés (SD Eibar) y Daniela Agote (Athletic Club). La jugadora del conjunto blaugrana disputó 145 minutos repartidos en los dos partidos del mes de diciembre en Liga F Moeve. 

    En ese tiempo, a la atacante le dio tiempo a marcar dos goles, uno ante el Costa Adeje Tenerife y otro frente al Badalona Women en el derbi catalán.

    La ariete ya es la máxima goleadora de Liga F Moevecon 15 goles en trece encuentros, siendo clave para que el FC Barcelona sea líder de la competición con 42 puntos. La polaca recogió el trofeo, junto con el ítem especial de FC 26, en el estadio Johan Cruyff en los prolegómenos del encuentro adelantado de la decimoséptima jornada ante el Atlético de Madrid, en una victoria por 5-0. 

    Con esta acción, EA SPORTS continúa mostrando su firme apuesta por la promoción del fútbol femenino, y concretamente, convirtiendo a la competición española en pionera a nivel mundial en este tipo de acciones.

  • La crónica | El Barcelona continúa desatado

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Las azulgranas se impusieron por 5-0 al Atlético de Madrid en el partido de la decimoséptima jornada de Liga F Moeve, adelantada por la disputa de la Supercopa de España. Alexia Putellas, que fue la MVP del partido, Claudia Pina, con un doblete, Esmee Brugts y Salma marcaron los goles del encuentro.

    La previa |

    Los onces |

    El Fútbol Club Barcelona y el Atlético de Madrid saltaron al terreno de juego con dos onces de máxima jerarquía para uno de los duelos más exigentes de la Liga F.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El conjunto azulgrana arrancó con Cata Coll bajo palos; defensa para Ona Batlle, Paredes, María León y Brugts; en el centro del campo, Alexia Putellas, Patri Guijarro y Clàudia Pina; y en ataque, Sydney Schertenleib, Pajor y Vicky López, con Pere Romeu al frente desde el banquillo.

    Por su parte, el Atlético de Madrid inició el encuentro con Lola Gallardo, capitana, en portería; línea defensiva formada por Medina, Xènia y Menayo; Alexia Fernández y Bøe Risa en la sala de máquinas; acompañadas por Jensen, J. Bartel y Fiamma; y en posiciones más ofensivas Rosa Otermín y María Portales, en el once dispuesto por el técnico rojiblanco.

    pesar de ser jornada intesemanal, partido adelantado a la decimoséptima jornada de liga, por la disputa de la Supercopa de España Iberdrola la semana que viene, no era día de guardarse nada.

    Antes del inicio del duelo, Ewa Pajor recogió el premio a la Player of the month de diciembre. Además, Mapi León recibió la camiseta conmemorativa por sus 300 partidos como blaugrana.

    El conjunto culé solo tardó cuatro minutos en abrir el marcador. Clara Serrajordi robó una pelota en campo contrario y combinó con Claudia Pina. La atacante encontró a Alexia Putellas, que se sacó un derechazo desde dentro del área para superar a Lola Gallardo y mandar la pelota al fondo de la red para abrir la lata con el 1-0.

    La doble Balón de Oro fue la MVP del encuentro. Trece minutos después llegó el segundo, con la firma de Claudia Pina. La de Moncada y Reixach se sacó un magnífico disparo desde fuera del área que tocó en el larguero antes de doblar la ventaja en el electrónico con el 2-0 en el minuto 13.

    El Atlético de Madrid intentó reaccionar, pero sin suerte, al tiempo que las de Viti iban igualando el compromiso en lo que a intensidad se refiere.

    Las locales no bajaban en pistón y las de Víctor Martín, aunque lo intentaban, veían muy lejos el área de Cata Coll. No en vano, llegados a la media hora, nueve remates locales, siete de ellos a puerta por ninguno de las rojiblancas que corrían persiguiendo sombras.
    En ese intervalo hasta la media parte las colchoneras contenían algo más el ciclón del líder.

    Sobretodo en cuanto a ocasiones, cerrando algo mejor las líneas por dentro. Lo del balón ya era otra cosa ya que el Atlético salía a cuentagotas y obviamente más lastrado físicamente de correr tras el esférico.

    Poco antes de llegar al descanso, tendría otra muy clara Claudia Pina con un disparo cruzado con la derecha que se marchaba fuera por poco.


    Pajor, la pichichi de esta Liga F, tendría la última de la primera parte con un disparo con la zurda que atrapó una Lola Gallardo muy protagonista para su equipo que ni lo estaba pasando nada bien en Cataluña.

    Ninguno de los dos entrenadores movió ficha en el descanso y el segundo acto empezó como terminó el primero. Con un Barça dominante y que ya producía peligro en ataque.
    Claudia Pina tendría la primera ocasión antes de llegar al minuto de la reanudación y la polaca Eva Pajor perdonaría el tercero en un claro remate en el área pequeña que se le marchaba arriba.


    Antes de llegar al cuarto de hora del segundo tiempo, el Barça sentenciaría el partido con el tercer gol del encuentro.
    Sería la neerlandesa Esmee Brugts en una acción individual que acabó definiendo con su zurda para anotar y poner el 3-0 en el minuto 59 de este clásico de la Primera División Femenina.

    Era el minuto sesenta cuando Pere Romeu introdujo un triple cambio con la entrada de Aïcha Cámara, Kika y Carla Julià al campo.
    Carla Julià, MVP del pasado sábado ante el Madrid CFF, repetía en esa posición de interior derecha batiéndose en duelo con Andrea Medina y las ayudas de Macarena Portales.


    Precisamente Maca sería una de las dos sustituidas por Víctor Martín para dar entrada a Luany y Natalia.
    Con las locales viviendo casi en el área contraria, Claudia Pina anotaría su doblete particular tras aprovechar el rechace de Lola Gallardo a disparo de Pajor para hacer el 4-0 en el 74, pero ahí no terminó el calvario rojiblanco.

    A falta de once minutos para el final se produciría una de las grandes noticias del choque.

    El regreso de Salma Paralluelo lesionada con la selección en aquella semifinal de la Nations League ante Suecia.
    Ovación de gala para el regreso de la delantera a los terrenos de juego.
    Precisamente sería la maña quien, tras un intento anterior sin éxito, culminaría la goleada azulgrana con el con el 5-0 definitivo.

    Era el minuto 92 de partido y el regreso de la internacional no pudo ser de mejor manera. Aprovechó un buen pase de Pajor para culminar por bajo una manita en la que el conjunto de Pere Romeu no ha tenido rival en el Atlético.

    Con esta contundente victoria, el Barcelona se consolida como líder de la Liga Profesional de Fútbol Femenino y aprovecha el tropiezo del Real Madrid por 0-1 ante el Athletic Club para conseguir “media competición”, pues el líder con 45 unidades en su casillero, esto es, aventaja en 18 puntos a un Atlético de Madrid que es cuarto en la Liga F Moeve y ya piensa en la visita del Espanyol a Alcalá de Henares como clavo ardiendo al que aferrarse de cara al sueño europeo.

    📋 Ficha técnica |

    Barcelona : Coll; Ona Batlle (Aïcha 60′), Paredes (Torrejón 69′), Mapi León, Brugts; Sydney Schertenleib (60′ Kika), Clara Serrajordi, Alexia; Vicky López (60′ Carla Julià), Ewa Pajor, Clàudia Pina (Salma 79′).

    Atlético de Madrid : Lola Gallardo; Alexia, Xènia Pérez, Carmen Menayo, Andrea Medina; Julia Bartel (Peñalvo 71′), Boe Risa, Fiamma Benítez; Macarena Portales (Luany 70′), Synne Jensen (Chinchilla 81′), Rosa Otermin.

    Goles |

    1-0 Alexia Putellas 4’ ⚽️
    2-0 Claudia Pina 13’ ⚽️
    3-0 Brugts 60’ ⚽️
    4-0 Claudia Pina 74’ ⚽️
    5-0 Salma Paralluelo 92’ ⚽️

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimoséptima jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Barcelona y el Atlético de Madrid que se ha disputado en el Estadi Johan Cruyff sobre una superficie de hierba natural delante de 3.529 espectadores.

    Vídeo |

  • La previa | Barcelona vs Atlético de Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ El Johan Cruyff acogerá un choque repleto de estrellas


    El Johan Cruyff volverá a vestirse de gran escenario la tarde del miércoles 14 de enero, a partir de las 19:00 horas, para acoger uno de esos partidos que explican por sí solos la dimensión competitiva y emocional de la Liga F Moeve, un duelo adelantado de la decimoséptima jornada en el que FC Barcelona y Atlético de Madrid cruzan caminos en un momento clave del calendario, condicionado por la inminente disputa de la Supercopa de España en Castellón, pero cargado de historia, rivalidad y lecturas deportivas profundas.

    Frente a frente estarán dos de los grandes nombres del fútbol femenino español, dos proyectos con identidad propia y ambición estructural, aunque inmersos en dinámicas bien distintas: el conjunto blaugrana, líder sólido de la competición con 42 puntos, y el cuadro rojiblanco, cuarto clasificado con 27, obligado a reaccionar para no descolgarse definitivamente de los puestos que dan acceso a la próxima UEFA Women’s Champions League.

    El Barcelona llega a la cita instalado en una sensación de dominio casi permanente, sustentado en una regularidad que le ha permitido enlazar once encuentros consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones y firmar una primera vuelta de campeonato en la que únicamente ha concedido una derrota liguera. A pesar de las ausencias de peso, con Patri Guijarro reincorporándose progresivamente al grupo y las bajas confirmadas de Graham Hansen y Aitana Bonmatí, el equipo azulgrana vuelve a demostrar la profundidad de su proyecto apostando por el talento del filial, una seña de identidad que refuerza su hegemonía estructural más allá de los nombres propios. La recuperación de Salma, lista para el choque, añade una pieza más a un engranaje ofensivo que continúa marcando diferencias y que ya fue determinante en el precedente de la primera vuelta, cuando las de la Ciudad Condal se impusieron con un contundente 0-6 en territorio madrileño, en una tarde firmada por Esmee Brugts, Patri Guijarro, Ewa Pajor, Alexia Putellas, Vicky López y Laia Aleixandri, exrojiblanca y protagonista emocional de una rivalidad que siempre deja huella.

    En el lado opuesto comparece un Atlético de Madrid que atraviesa una fase de resultados adversos, especialmente en Liga F Moeve, donde no gana desde el pasado 16 de noviembre y acumula seis partidos consecutivos sin conocer la victoria, una racha que contrasta con la resiliencia mostrada en la Copa de la Reina, competición en la que logró el billete para los cuartos de final desde el punto de penalti. El empate 5-5 ante la Real Sociedad en la última jornada fue una montaña rusa emocional que dejó al descubierto tanto el potencial ofensivo como las fragilidades defensivas del equipo de Víctor Martín, y que sirvió además como punto de partida para Priscila Chinchilla, uno de los refuerzos llamados a aportar energía y desequilibrio en la segunda mitad del curso. Sin embargo, el técnico rojiblanco deberá gestionar un escenario exigente con las bajas de Sheila Guijarro y Gio Queiroz, en una visita a Barcelona que históricamente ha sido terreno hostil, pero que también ha ofrecido capítulos memorables para la entidad madrileña.

    Porque la historia entre ambos equipos es extensa y significativa. Desde 2013,

    FC Barcelona y Atlético de Madrid se han enfrentado en treinta y siete ocasiones oficiales entre todas las competiciones, con un balance claramente favorable a las blaugranas, que suman veinticinco victorias, por siete empates y cinco triunfos rojiblancos. El último de estos llegó el 1 de junio de 2021, cuando el Atlético, entonces dirigido por José Luis Sánchez Vera, se impuso por 4-3 en Alcalá en un partido que permanece como uno de los grandes recuerdos competitivos del club madrileño frente a su gran rival. Desde entonces, el dominio azulgrana ha sido casi absoluto, reforzado esta misma temporada con la goleada de la séptima fecha de la Liga F Moeve en Alcalá de Henares por 0-6.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥F.C. Barcelona 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ✨ Choque de campeonas ✨

    📅 Miércoles, 14 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70)

    🏟️ Estadi Johan Cruyff, Barcelona

  • Reportaje | Claudia Pina es la elegancia hecha gol

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La exjugadora del Sevilla Fútbol Club tiene el instinto del gol que creció a la par que el todopoderoso Barcelona y no deja de reinventarse.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Desde las pistas de fútbol sala de Montcada i Reixach hasta el césped del Camp Nou, Claudia Pina Medina ha construido una carrera marcada por la precocidad, el talento natural para el gol y una capacidad poco común para adaptarse y evolucionar. Delantera voraz, canterana ejemplar y símbolo de una generación que ha hecho del Barça una referencia mundial, Pina representa la mezcla perfecta entre formación, ambición y ADN competitivo. Este es el retrato completo de una futbolista que empezó marcando goles antes incluso de saber hasta dónde podía llegar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Claudia Pina Medina nació el 12 de agosto de 2001 en Moncada i Reixach, un municipio barcelonés donde el fútbol no era todavía un camino evidente para una niña, pero sí una pasión imposible de contener. Sus primeros pasos no fueron sobre hierba natural, sino en el fútbol sala, un detalle que resulta clave para entender muchas de las virtudes que hoy definen su juego.

    En espacios reducidos, con menos tiempo para decidir y mayor exigencia técnica, Pina empezó a desarrollar esa relación casi íntima con el balón que la distingue: controles orientados precisos, golpeos rápidos y una lectura del juego impropia de su edad.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ese talento no pasó desapercibido. En 2011, cuando apenas tenía diez años, los ojeadores del RCD Espanyol la detectaron y la incorporaron a su estructura de formación. Fue el primer gran salto de su vida deportiva y, al mismo tiempo, el inicio de una trayectoria marcada por decisiones valientes y retos constantes. Dos años después, en 2013, el Fútbol Club Barcelona llamó a su puerta.

    Con solo 12 años, Pina ingresó en el equipo infantil-alevín del Barça, un entorno altamente competitivo en el que no solo debía destacar, sino también adaptarse a una exigencia diaria muy superior.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La adaptación fue inmediata y contundente. En su segunda temporada como azulgrana, Claudia Pina firmó una cifra que hoy todavía se recuerda como una de las grandes barbaridades goleadoras del fútbol base: 100 goles en 20 partidos. Un promedio de cinco tantos por encuentro que no solo ayudó al equipo a conquistar el campeonato de liga juvenil, sino que situó su nombre en todas las agendas del fútbol femenino español. No era solo una goleadora compulsiva; era una jugadora capaz de decidir partidos por sí sola, de aparecer en los momentos clave y de convertir cada balón suelto en una amenaza.

    (Fuente: RFEF)

    Ese crecimiento acelerado desembocó, de manera natural, en su debut con el primer equipo. En enero de 2018, con apenas 16 años y cinco meses, Claudia Pina disputó su primer partido oficial con el Barça femenino. Con ese estreno, se convirtió en la jugadora más joven en vestir la camiseta del primer equipo en un partido oficial, un récord que habla tanto de su talento como de la confianza que el club depositó en ella desde muy temprano. En un vestuario plagado de referentes y futbolistas consagradas, Pina comenzó a aprender, observar y sumar minutos en silencio, consciente de que su proceso debía ser gradual.

    (Fuente: UEFA)

    El verano de 2020 marcó un punto de inflexión en su carrera. En junio, el FC Barcelona anunció la renovación de Claudia Pina hasta 2023, una muestra clara de que el club la consideraba una pieza estratégica de futuro. Sin embargo, apenas un mes después, llegó una decisión tan inteligente como necesaria: su cesión al Sevilla FC durante la temporada 2020-2021. El objetivo era claro: ganar minutos, asumir responsabilidades y competir cada semana como titular en la élite.

    En Sevilla, Pina dio un paso adelante decisivo. Se convirtió en una de las titulares habituales del conjunto andaluz, acumulando 32 partidos oficiales entre Liga y Copa. Sus números —10 goles y siete asistencias— reflejan impacto, pero no cuentan toda la historia. En un equipo con menos dominio del balón que el Barça, Claudia tuvo que adaptarse a contextos más físicos, a partidos de mayor desgaste y a situaciones en las que el margen de error era mínimo. Esa experiencia la hizo más completa, más resistente y más consciente de los diferentes registros que exige el fútbol profesional.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Paralelamente a su carrera en clubes, la trayectoria de Claudia Pina con la selección española ha sido igualmente precoz y brillante. Con solo 14 años, fue convocada por primera vez por Toña Is para la selección sub-16, un hito que confirmaba su condición de talento generacional. En septiembre de 2016 llegó su debut con la selección sub-17 en un torneo UEFA disputado en la República Checa, y lo hizo de manera arrolladora: cinco goles en el torneo, incluido un triplete en su primer partido. Poco después, disputó su primer encuentro oficial en un Mundial sub-17, frente a Jordania, marcando también en su debut.

    A finales de 2017, su nombre apareció en una estadística que sorprendió incluso a los más expertos: Claudia Pina fue la máxima goleadora de las selecciones nacionales de la UEFA, sumando mujeres y hombres, con 16 goles en el año natural. Un dato que resume a la perfección su instinto, su regularidad y su capacidad para rendir en cualquier contexto competitivo.

    (Fuente: Liga F Moeve))

    Con el paso de los años, Pina ha ido asentándose de nuevo en la estructura del FC Barcelona, integrándose en una de las mejores plantillas del mundo. En un equipo dominador, de posesión larga y presión alta, su perfil encaja de forma natural, pero también le exige una evolución constante.

    (Fuente: RFEF)

    Ya no basta con marcar; hay que interpretar espacios, asociarse, presionar, entender cuándo acelerar y cuándo pausar. Y en ese proceso, Claudia ha demostrado una madurez creciente.

    (Fuente: UEFA)

    Fuera del terreno de juego, su figura también ha adquirido nuevas dimensiones. Su participación como embajadora en la Queens League con el equipo XBuyer TEAM la ha acercado a nuevos públicos y ha reforzado su imagen como referente de una generación que vive el fútbol desde múltiples plataformas, combinando élite deportiva y visibilidad mediática sin perder autenticidad.

    (Fuente: UEFA)

    Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, Claudia Pina es una delantera con alma de goleadora clásica y recursos modernos. Su posición natural es la de atacante, pero su versatilidad le permite actuar tanto como delantera centro como partiendo desde banda, especialmente desde el costado izquierdo, donde puede perfilarse hacia dentro y buscar el disparo con su pierna dominante.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Una de sus principales virtudes es el remate. Pina finaliza con ambos pies, aunque destaca especialmente por la rapidez de ejecución: necesita muy poco tiempo para armar el golpeo, lo que la convierte en una amenaza constante dentro del área. Su pasado en fútbol sala se nota en los controles orientados en espacios reducidos y en la capacidad para resolver situaciones de uno contra uno en pocos metros.

    (Fuente: UEFA)

    A nivel táctico, es una jugadora inteligente. Sabe atacar el primer palo, leer segundas jugadas y aparecer desde atrás para sorprender a las defensoras. No es una delantera estática; se mueve constantemente entre líneas, arrastra marcas y genera espacios para sus compañeras. En equipos dominadores como el Barça, su lectura del timing para desmarcarse es especialmente valiosa.

    (Fuente: UEFA)

    En el apartado asociativo, ha evolucionado notablemente. Si en categorías inferiores destacaba casi exclusivamente por su capacidad goleadora, hoy es una futbolista mucho más completa, capaz de combinar en corto, descargar de espaldas y participar en la circulación ofensiva. Su paso por el Sevilla fue clave para mejorar en este aspecto, obligándola a intervenir más en la construcción y no solo en la finalización.

    Defensivamente, Pina aporta trabajo y presión. No es una jugadora física en el sentido tradicional, pero compensa con intensidad, anticipación y compromiso. En sistemas de presión alta, su primer paso y su capacidad para orientar la salida rival son muy útiles.

    (Fuente: RFEF )

    Como área de mejora, su reto principal sigue siendo la regularidad en minutos y continuidad, algo condicionado por la enorme competencia en el FC Barcelona. También puede seguir creciendo en el juego aéreo y en la toma de decisiones en contextos de máxima velocidad, aunque su progresión en estos aspectos es evidente.

    Claudia Pina es, en definitiva, una futbolista hecha en La Masia en el sentido más profundo del término: talento cultivado, paciencia, aprendizaje y una ambición silenciosa que se manifiesta cada vez que pisa el área. Una delantera que ya ha escrito capítulos importantes de su historia, pero que todavía parece estar lejos de su techo. En un fútbol femenino que avanza a pasos agigantados, su nombre sigue siendo sinónimo de gol, futuro y Barça.

    Y como toda historia que se escribe desde la excelencia colectiva, la carrera de Claudia Pina también se mide en títulos, en celebraciones compartidas y en noches europeas que han ido forjando su carácter competitivo. Porque aunque su recorrido ha estado marcado por la juventud y la paciencia, su palmarés ya habla el lenguaje de las grandes.

    Con el Fútbol Club Barcelona, Claudia Pina ha formado parte de la etapa más gloriosa de la historia del club en el fútbol femenino. Ha levantado múltiples Ligas, siendo testigo y protagonista de una hegemonía sostenida en el tiempo, donde el Barça no solo gana, sino que domina, impone y redefine los estándares del juego. A esas ligas se suman Copas de la Reina, títulos que condensan la exigencia del KO, la presión de los partidos decisivos y la necesidad de aparecer cuando no hay red de seguridad.

    Pero si hay un trofeo que eleva cualquier carrera a una dimensión superior, ese es la UEFA Women’s Champions League. Claudia Pina ha saboreado la gloria europea con el Barça, formando parte de una generación que ha convertido al club azulgrana en una potencia continental, respetada y temida en todos los estadios de Europa. No todas las futbolistas pueden decir que han tocado el cielo europeo antes de cumplir los 25 años; Pina sí.

    A ese palmarés colectivo se suman Supercopas de España, títulos que reflejan la continuidad del éxito y la capacidad del equipo para reinventarse cada temporada, y que consolidan una vitrina que no deja de crecer. Cada medalla, cada foto con el trofeo, ha sido también una lección de competitividad, de exigencia diaria y de pertenencia a un grupo irrepetible.

    (Fuente: Liga F )

    En categorías inferiores de la selección española, su historial tampoco se queda atrás. Campeonatos, torneos UEFA, distinciones goleadoras y un reconocimiento temprano como una de las grandes referencias ofensivas del país. Ser la máxima goleadora de selecciones UEFA en un año natural, sumando fútbol masculino y femenino, no es una anécdota: es una declaración de talento puro y consistencia competitiva.

    (Fuente: RFEF)

    Y sin embargo, lo más poderoso del palmarés de Claudia Pina no está solo en lo que ya ha ganado, sino en cuándo lo ha ganado. Muy joven. Muy pronto. Con margen de crecimiento. Con la sensación permanente de que su mejor versión aún está por venir.

    Porque Claudia Pina no es únicamente una futbolista con títulos; es una futbolista moldeada por ellos. Cada liga la ha hecho más exigente, cada Champions más ambiciosa, cada cesión y cada regreso más consciente de su lugar en el fútbol. Ha aprendido a ganar desde el banquillo y desde el césped, a celebrar siendo protagonista y a construir en silencio cuando tocaba esperar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El cierre de su historia, por ahora, no es una conclusión, sino una promesa.

    La de una delantera que creció marcando goles en pistas de fútbol sala, que rompió registros en el fútbol base, que debutó antes que nadie con el Barça y que entendió que el verdadero éxito no es llegar rápido, sino quedarse. Claudia Pina Medina ya tiene palmarés de campeona, memoria de aprendiz y hambre de futbolista grande.

    (Fuente: Fútbol Club Barcelona)

    Y mientras el Barça siga atacando, mientras España siga buscando talento y mientras el fútbol femenino continúe escribiendo su revolución, su nombre seguirá apareciendo donde siempre ha sabido estar: cerca del gol, cerca de los títulos y en el corazón de una generación que juega para hacer historia.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | Pajor conquista el P.O.M de la Liga F Moeve en diciembre de 2025

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La ariete polaca recogerá el galardón en el Fútbol Club Barcelona versus Atlético de Madrid en el Johan Cruyff.

    Este lunes, 12 de enero de 2026, se ha desvelado la ganadora del ‘Player of the month’ del mes de diciembre en Liga F Moeve, otorgado a la futbolista del Fútbol Club Barcelona, Ewa Pajor.

    La delantera polaca sumó 2 goles ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa y el Badalona Women y ya es la máxima goleadora de la competición liguera.

    A sus 29 años de edad, 3 de diciembre de 1996, la canterana del KKPK Medyk Konin se ha adjudicado su segundo M.V.P. de la Liga Profesional de Fútbol Femenino que se une al que levantó el pasado mes de abril.

    El miércoles 24 de diciembre quedó oficialmente abierto el proceso de votaciones para designar a la jugadora del mes de diciembre en la Liga F Moeve, el galardón ‘Player of the Month’ impulsado por EA SPORTS que, desde la pasada temporada, distingue a la futbolista con mayor impacto competitivo, rendimiento estadístico y peso decisivo en la Primera División del fútbol femenino español. Una iniciativa que no solo reconoce la excelencia individual, sino que refuerza el posicionamiento de la Liga F como una competición pionera a nivel mundial en la integración de premios oficiales asociados al rendimiento deportivo, equiparándose a las grandes ligas masculinas que ya cuentan con este reconocimiento de la mano de la desarrolladora estadounidense, como LALIGA EA SPORTS, la Premier League, la Serie A, la Bundesliga o la Ligue 1.

    La Liga F se convirtió así en el primer campeonato femenino del mundo en estrenar este galardón mensual, consolidando su apuesta por la visibilidad, la profesionalización y la generación de referentes reconocibles para la afición, los medios de comunicación y las nuevas generaciones de futbolistas. En este contexto, el mes de diciembre presentaba una terna de nominadas de enorme nivel competitivo, reflejo de la diversidad de perfiles, clubes y realidades que conviven en la máxima categoría del fútbol femenino español. Las siete futbolistas seleccionadas por EA SPORTS fueron Ewa Pajor, del FC Barcelona; Eva Navarro, del Real Madrid CF; Rosa Márquez, del Sevilla FC; Ainhoa Marín, del Deportivo Abanca; Malou Marcetto, del Madrid CFF; Carla Andrés, de la SD Eibar; y Daniela Agote, del Athletic Club.

    Siete nombres propios que representan distintas formas de entender el juego, distintos contextos competitivos y distintos roles dentro de sus respectivos equipos, pero todas ellas unidas por un denominador común: su capacidad para marcar diferencias en un mes corto, condicionado por el calendario y por la exigencia acumulada de la competición. Finalmente, tras el proceso de votación y valoración del impacto deportivo, la ganadora fue la delantera del FC Barcelona Ewa Pajor, que se alzó con el reconocimiento de jugadora del mes de diciembre y se convirtió así en la cuarta futbolista distinta en recibir el galardón en la presente temporada, tras Luany en septiembre, Edna Imade en octubre y Claudia Pina en noviembre.

    La elección de Ewa Pajor no responde únicamente a una suma de cifras, sino a la confirmación de una tendencia: la de una futbolista que ha elevado el estándar ofensivo de la Liga F y que se ha consolidado como una de las delanteras más determinantes del panorama europeo.

    Durante el mes de diciembre, la atacante polaca disputó 145 minutos repartidos en los dos encuentros ligueros del FC Barcelona, en los que logró anotar dos goles decisivos frente al Costa Adeje Tenerife y al FC Badalona Women, demostrando una vez más su eficacia, su lectura de los tiempos del partido y su capacidad para aparecer en los momentos clave.

    Más allá del dato puntual del mes, el impacto de Pajor se enmarca en una temporada sobresaliente. La delantera es, a estas alturas del curso, la máxima goleadora de la Liga F Moeve, liderando la clasificación de goleadoras con 15 tantos en 13 partidos disputados. A estos registros se suman tres asistencias en un total de 934 minutos, lo que arroja una cifra demoledora: Ewa Pajor participa directamente en un gol cada 62 minutos. Un dato que no solo habla de su instinto rematador, sino de su influencia global en el juego ofensivo del FC Barcelona.

    El premio ‘Player of the Month’ correspondiente a diciembre supone, además, una mejora del ítem de la futbolista en el ecosistema de EA SPORTS, reforzando la conexión entre el rendimiento real y su representación en el entorno digital, y subrayando el compromiso de la compañía con la promoción del fútbol femenino y, de manera específica, de la Liga F Moeve como referente internacional. Este reconocimiento no es un simple gesto simbólico, sino una pieza más en la construcción de un relato competitivo en el que las futbolistas ocupan el centro de la escena, con nombres, rostros y trayectorias reconocibles para el gran público.

    Ewa Pajor, que luce el dorsal 17 en el FC Barcelona, encarna a la perfección el perfil de delantera moderna total, capaz de adaptarse a distintos registros ofensivos y de integrarse con naturalidad en un modelo de juego dominador, exigente y altamente estructurado como el del conjunto blaugrana. Su principal virtud, la que define su carrera desde sus primeros pasos en el fútbol profesional, es una extraordinaria inteligencia para interpretar el juego sin balón. Pajor no necesita acumular contactos para ser determinante; su lectura de los espacios, su capacidad para atacar el primer y el segundo palo, y su intuición para anticiparse a la defensa rival la convierten en una amenaza constante dentro del área.

    A nivel técnico, la delantera polaca destaca por una finalización precisa y variada.

    Es capaz de marcar con ambas piernas, de rematar de primeras, de definir en espacios reducidos y de resolver situaciones de uno contra uno con una frialdad impropia de una futbolista que, pese a su experiencia, sigue en plena madurez competitiva. Su golpeo es limpio, seco y ajustado, y su capacidad para orientar el cuerpo en el momento del disparo le permite generar ángulos imposibles incluso ante defensas bien posicionadas.

    Desde el punto de vista táctico, Pajor aporta una comprensión profunda de los automatismos colectivos. No es una delantera estática ni limitada al área; sabe caer a banda, fijar centrales, arrastrar marcas y generar espacios para la llegada de las centrocampistas. En el sistema del Barcelona, su movilidad resulta clave para desordenar bloques defensivos y para ofrecer líneas de pase constantes en zonas de finalización. Su trabajo sin balón, tanto en fase ofensiva como defensiva, la convierte en una pieza fundamental en la presión alta del equipo, donde su capacidad para orientar la salida rival y activar la presión colectiva es tan valiosa como sus goles.

    En el plano físico, Ewa Pajor combina potencia y resistencia. Su zancada larga le permite atacar el espacio con ventaja, mientras que su fortaleza en el choque la hace competitiva en duelos individuales dentro del área. No es una futbolista explosiva en el sentido clásico, pero sí tremendamente eficiente en la repetición de esfuerzos, lo que le permite mantener un alto nivel de intensidad durante los minutos que permanece en el terreno de juego.

    A todo ello se suma una fortaleza mental que explica su regularidad y su capacidad para rendir bajo presión. Pajor es una futbolista acostumbrada a competir en escenarios de máxima exigencia, tanto a nivel de clubes como con la selección polaca, y esa experiencia se traduce en una toma de decisiones serena, en una mentalidad competitiva constante y en una ambición que no entiende de relajación incluso cuando los números la sitúan en lo más alto. Su liderazgo no siempre es vocal, pero sí evidente a través del ejemplo, del compromiso y de la responsabilidad que asume en los momentos decisivos.

    El galardón de jugadora del mes de diciembre será entregado a Ewa Pajor en los prolegómenos del encuentro entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, programado para el miércoles 14 de enero a las 19:00 horas en el Johan Cruyff. Un partido de alto voltaje competitivo que se ha adelantado en el calendario debido a la celebración de la Supercopa de España 2026 en Castellón, y que servirá como escenario ideal para rendir homenaje a una futbolista que simboliza la excelencia ofensiva de la Liga F.

    Con este reconocimiento, Ewa Pajor se une a una lista de ganadoras que refleja el talento y la diversidad del campeonato, y refuerza su condición de referente dentro y fuera del terreno de juego.

    Su impacto trasciende lo estadístico y se proyecta como un símbolo del crecimiento del fútbol femenino, de la profesionalización de la Liga F y de la capacidad de esta competición para generar figuras que marcan época.

    En un mes como diciembre, corto en partidos pero intenso en exigencia, la delantera polaca ha vuelto a demostrar que el gol no es una cuestión de volumen, sino de oportunidad, lectura y determinación.

    Que la grandeza de una futbolista no se mide solo en cifras acumuladas, sino en su capacidad para decidir partidos, elevar el nivel colectivo y sostener el pulso competitivo de su equipo.

    Ewa Pajor no solo ha sido la mejor jugadora de diciembre.

    Ha sido la confirmación de que el gol, cuando se combina con inteligencia, trabajo y ambición, se convierte en un lenguaje universal. Y en la Liga F Moeve, ese lenguaje habla cada vez más claro, con nombres propios que ya forman parte de su historia. Porque cuando el fútbol femenino encuentra a sus referentes, el presente se engrandece y el futuro se acelera.

    Y Pajor, con el 17 a la espalda y el gol como bandera, sigue escribiendo páginas que ya son memoria viva del campeonato.

  • Reportaje | Mapi León, el fútbol como territorio, la zurda como guante

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Hay futbolistas que juegan partidos.Hay futbolistas que construyen épocas.Y hay futbolistas que, sin pedir permiso, dibujan mapas.

    El parón invernal, a consecuencia de la Navidad, de la Primera División Femenina (LPFF) no ha venido mal para los periodistas, ya que los artistas de la pluma y el papiro hemos tenido la oportunidad de sacar a relucir historias que el frenesí de la competición no permitía y hemos tenido la oportunidad de revivir las carreras de Marta Corredera, Amanda Sampedro, Ludmila Da Silva o Anita Marcos, por citar algunos ejemplos de lo que ofertamos en “El Partido de Manu”.

    En el último capítulo de este 2025 viajamos a Cataluña para mirar de frente a María León Cebrián, estrella del Barcelona y de la Selección Española de Fútbol, con la que está de vuelta.

    María Pilar León Cebrián —Mapi para el fútbol, Pilar para la familia, referente para toda una generación— no solo ha sido una defensa central determinante en el mejor equipo del mundo. Ha sido una idea, una forma de entender el juego, una zurda que convirtió la salida de balón en discurso político, estético y emocional.
    Desde Zaragoza hasta Europa, desde la timidez del Prainsa hasta la contundencia del Camp Nou, desde el silencio del vestuario hasta el ruido de los debates sociales, Mapi León es una de las grandes narradoras del fútbol femenino contemporáneo.

    Este texto no es una biografía.
    Es un viaje.
    Es una despedida a 2025.
    Y es una promesa de lo que viene.

    Zaragoza no se presume: se resiste.
    Y Mapi León es exactamente eso.

    Nacida el 13 de junio de 1995, hija de Javier y Pilar, hermana pequeña, observadora, dibujante antes que futbolista, Mapi creció entre balones compartidos con su hermano y cuadernos llenos de líneas. Antes del fútbol, el voleibol. Antes del césped, el parquet del fútbol sala. Antes del foco, la intuición.

    Prainsa Zaragoza, hoy Zaragoza CFF, fue su primera casa. Allí se formó, allí creció y allí debutó en Primera División con solo 16 años, precisamente ante el FC Barcelona, como si el guion ya estuviera escrito con una ironía que solo el tiempo sabría leer. Aquel debut no fue una anécdota: fue una advertencia. Mapi no era una promesa ornamental. Era una futbolista competitiva, feroz, inconformista, capaz de jugar en banda, de atacar, de correr, de chocar y de sostener partidos enteros desde una energía que desbordaba edad y contexto.

    Tras cuatro temporadas en Zaragoza, el Espanyol fue el siguiente paso. Un año bastó para confirmar lo evidente: aquella zurda tenía algo diferente. No solo jugaba bien; entendía el juego. Llegaron las convocatorias con la selección, el interés de los grandes clubes y la sensación de que el fútbol femenino español empezaba, lentamente, a reconocer el talento sin pedir disculpas.

    El Atlético de Madrid apareció en 2014 y con él, la transformación definitiva. Hasta entonces, Mapi había sido extremo. Vertical, agresiva, ofensiva. Fue en el club rojiblanco donde un entrenador tomó una decisión que cambiaría su carrera y, con el tiempo, el propio concepto de defensa central en España: retrasarla. Colocarla en el eje. Convertir su lectura del juego, su velocidad y su carácter en cimiento. Desde ese momento, Mapi León no abandonó nunca más el centro de la defensa.

    En el Atlético ganó una Liga y una Copa de la Reina, pero sobre todo ganó identidad. Fue allí donde recibió la primera llamada de la selección absoluta y donde empezó a entender que su fútbol no era solo talento: era liderazgo. Cuando en 2017 el FC Barcelona decidió pagar 50.000 euros por su fichaje, no solo se rompió un techo simbólico —el del primer traspaso pagado por una futbolista española—, se inauguró una nueva era. El fútbol femenino español empezaba a profesionalizarse y Mapi León estaba en el centro del cambio.

    (Fuente: UEFA)

    Llegó al Barça en pleno proceso de construcción. No al equipo hegemónico que hoy parece inevitable, sino a un proyecto que todavía se estaba buscando. En su primera temporada ganó la Copa de la Reina, participó en 29 partidos de liga y marcó dos goles. Fue clave. En la segunda, ya con Lluís Cortés, se consolidó como indiscutible, renovó hasta 2022 y formó parte del equipo que alcanzó la primera final de Champions de la historia del club y del fútbol femenino español. La derrota ante el Olympique de Lyon no fue un final, fue un aprendizaje colectivo.

    A partir de ahí, la historia se acelera. Supercopas, Ligas, Copas, récords, estadios llenos, clásicos históricos, un Johan Cruyff convertido en santuario, un Camp Nou que por fin abrió sus puertas al equipo femenino, una Champions conquistada en Gotemburgo con un 4-0 al Chelsea que todavía resuena como una declaración de poder. Tripletes, hegemonía, once ideales, reconocimientos UEFA, premios The Best. Mapi León levantó tres Ligas de Campeones (2021, 2023, 2024) y se consolidó como una de las mejores centrales del mundo.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Pero reducir su trayectoria a títulos sería traicionar la esencia de su figura. Porque Mapi León nunca fue solo fútbol. Fue voz. Fue cuerpo político. En 2018 hizo pública su orientación sexual y se convirtió en una referencia contra la homofobia en el deporte. Fue pregonera del Orgullo de Madrid, fue reconocida entre las personas más influyentes contra la homofobia en España y asumió un papel que muchas veces incomoda más que celebrar goles: el de existir sin pedir perdón.

    Su activismo no fue accesorio. Fue coherente con su forma de jugar. Defender también era proteger la dignidad, la intimidad, el derecho a ser. Por eso, cuando en febrero de 2025 un gesto en un derbi ante el Espanyol se viralizó y derivó en una polémica nacional, la figura de Mapi volvió a situarse en el centro del debate. Comunicados cruzados, interpretaciones enfrentadas, ruido. Ella respondió defendiendo su versión, su integridad y su derecho a no ser juzgada por una narrativa simplificada. El episodio evidenció algo más profundo: el fútbol femenino ya no era invisible. Ahora también era escrutado, amplificado, politizado. Como todo lo que importa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En la selección española, Mapi fue internacional desde 2016, campeona de la Copa Algarve, titular en el Mundial de Francia 2019, pareja de Irene Paredes, referencia defensiva. También formó parte del grupo de jugadoras que en 2022 dijeron basta y renunciaron mientras no se produjeran cambios estructurales. Otro acto de defensa. Otra línea trazada en el suelo.

    (Fuente: FIFA)

    En lo futbolístico, su perfil es el de una central zurda moderna, dominante en el anticipo, rápida al corte, valiente en la salida de balón, capaz de incorporarse al ataque, de romper líneas y de asumir riesgos. Pero hay algo más: Mapi juega como piensa. No se esconde. No especula. No se diluye. Cada acción suya tiene intención.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Palmarés |

    Mapi León ha conquistado hasta la fecha:
    – 3 Ligas de Campeones (2021, 2023, 2024)
    – 3 Ligas (1 con Atlético de Madrid, 2 con FC Barcelona)
    – 4 Copas de la Reina
    – 1 Supercopa de España
    – Premio The Best: once ideal 2023
    – Once ideal UEFA 2020 y 2021

    (Fuente: Getty imágenes)

    Pero su mayor título no cabe en una vitrina. Es haber sido parte imprescindible de la generación que cambió el fútbol femenino español para siempre.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Y así, cuando 2025 se despide, Mapi León permanece. Como símbolo, como futbolista, como relato. Sirve este texto como cierre de un año intenso, contradictorio, brillante y humano. Y sirve también como promesa. Porque si 2025 fue el año de la consolidación, 2026 será el de la memoria. Y este medio, como ella, seguirá defendiendo el juego, la verdad y la belleza sin pedir permiso.

    Porque hay defensas que no se olvidan.
    Porque hay futbolistas que explican un tiempo.
    Y porque Mapi León, simplemente, ya es historia.

    (Fuente: Getty imágenes)