Categoría: Fútbol Club Barcelona

  • Reportaje | CAT, la mascota que se convirtió en leyenda: cómo un simple peluche encendió el corazón blaugrana

    (Fuente: Liga F Moeve!

    ◼️En un mundo donde los ídolos se miden por goles y trofeos, una criatura diminuta y aparentemente trivial irrumpió en el cosmos del FC Barcelona con la fuerza de un huracán: CAT, la mascota que no necesitó botas ni camisetas para convertirse en símbolo, fenómeno viral y objeto de deseo universal, cuyo peluche agotado se ha transformado en reliquia moderna, capaz de unir generaciones, redes sociales y la propia esencia de la ciudad condal bajo un mismo rugido de admiración.

    El relato comienza en los silencios del Camp Nou, en esos pasillos donde el eco de los himnos se mezcla con el aroma del césped recién cortado. Allí nació CAT, no de un diseño accidental, sino de la obsesión por capturar la identidad de un club que no es solo un club, sino una forma de vida. Con ojos grandes y vivaces, pelaje que parecía fundirse con los colores blaugranas y una sonrisa que contenía todas las promesas del fútbol, CAT apareció primero en las ilustraciones digitales del Barça Foundation, como si alguien hubiera decidido que la historia del club necesitaba un guardián diminuto, una presencia que pudiera viajar más allá de los goles y los títulos, que pudiera posarse en los hombros de los más pequeños y en los brazos de los veteranos, uniendo a todos con un gesto silencioso pero poderoso: “esto es Barça”.

    El fenómeno no tardó en estallar. CAT se deslizó por las redes con la misma agilidad con la que un delantero escapa de la marca. En TikTok, en Instagram, en todas las plataformas posibles, los aficionados comenzaron a replicar su imagen, dibujar sus aventuras, inventar relatos donde la mosca —o gato, según la imaginación— no solo observaba el fútbol, sino que participaba de él. Cada meme, cada animación, cada fan art aumentaba su estatura simbólica. No había partido que no la mencionara; no había campaña publicitaria que no intentara tocar su aura, pero CAT ya pertenecía a la comunidad, un ídolo autoimpuesto, un espíritu que no podía comprarse con dinero.

    Y sin embargo, el dinero llegó. Porque cuando el peluche oficial de CAT salió a la venta, ocurrió algo que los mercadólogos sueñan pero raramente ven: se agotó en minutos. Desde la Barça Store online hasta las tiendas físicas en Barcelona, nadie podía tocarlo sin ver la palabra mágica: agotado. En la narrativa de CAT, el peluche dejó de ser un simple objeto; se transformó en talismán, en reliquia moderna, en objeto de deseo que hacía latir más rápido el corazón de los coleccionistas, los niños que soñaban con él y los adultos que recordaban su primer partido en el Camp Nou. Algunos acudían a reventas, donde los precios, inflados por la escasez, parecían acercarse al valor de un pequeño tesoro: entre 90 y 100 € para quien quisiera poseerlo, y aún así, la gente hacía cola virtualmente, como si fuera la entrada para ver a Messi en su mejor época, esperando, con la respiración contenida, que CAT les concediera un pedazo de magia blaugrana.

    Pero CAT no es solo un peluche; es la metáfora de un Barça que se reinventa constantemente. En cada gesto, en cada imagen compartida, se percibe la identidad de un club que respira historia y modernidad a la vez. CAT representa el ingenio catalán, la elegancia urbana y la pasión deportiva; simboliza que en un estadio lleno de gritos y banderas, también hay espacio para la ternura y la creatividad. Y quizá, eso sea lo que ha llevado a la mascota a trascender la simple función de entretenimiento: no es solo una figura, sino un puente entre generaciones, un hilo conductor que conecta la nostalgia de quienes crecieron con Cruyff con la emoción de quienes descubren a Xavi y Pedri, una mosca diminuta que vuela entre los recuerdos y los sueños de millones de aficionados.

    en los primeros destellos CAT había surgido como un simple símbolo, ahora ya se erguía como un héroe mítico, capaz de atravesar generaciones y fronteras con la misma naturalidad con la que el Barça atraviesa la historia del fútbol. No era necesario que hablara ni que se moviera: su sola presencia evocaba recuerdos, sueños y emociones acumuladas durante décadas. Para los aficionados más jóvenes, CAT era la puerta de entrada a un mundo lleno de pasión y narrativas que hablaban de superación, identidad y orgullo. Para los veteranos, era el reflejo de una tradición que seguía viva, transformada y adaptada al ritmo de los tiempos modernos, donde las redes sociales y la viralidad se convirtieron en nuevos estadios donde se libran batallas silenciosas, pero igual de emocionantes que cualquier clásico del Camp Nou.

    El peluche oficial, agotado y casi inalcanzable, era el artefacto que concentraba toda esa energía. No era un objeto cualquiera; era un testigo material de la leyenda. Aquellos que lograban tenerlo entre sus manos lo percibían como un símbolo de privilegio y cercanía con el club, como si sostenerlo fuera tocar un fragmento del espíritu del Barça. Cada hilo de su pelaje, cada detalle de sus ojos y su expresión contenían historia, imaginación y afecto. En los hogares de los aficionados, el peluche se erguía como un guardián silencioso de la identidad blaugrana: lo observaba todo, recordaba goles imposibles, noches de gloria, abrazos compartidos y lágrimas de derrota, mientras los colores blaugrana se desplegaban en cada rincón.

    La viralidad de CAT no solo dependía de su diseño o su merchandising. Su fuerza residía en la manera en que se insertaba en la narrativa personal de cada aficionado. Las historias que surgían alrededor de él eran innumerables: padres que le contaban a sus hijos cómo CAT los acompañaba en sus primeras visitas al estadio; jóvenes que compartían fotos de sus peluches junto a camisetas firmadas; creadores que reinterpretaban su figura en ilustraciones y animaciones, convirtiéndolo en un protagonista de relatos propios que circulaban por Instagram, TikTok y Twitter. Cada publicación, cada historia, alimentaba un mito colectivo que ya no pertenecía únicamente al FC Barcelona, sino a todos aquellos que sentían que su vida de alguna manera estaba marcada por él.

    El fenómeno alcanzaba dimensiones casi literarias cuando se observaba desde la perspectiva cultural. CAT no era solo un ícono comercial ni una mascota simpática; era un símbolo de pertenencia, un punto de encuentro entre tradición y modernidad. Su figura aparecía en murales urbanos, en ilustraciones de artistas locales, en stickers que adornaban las paredes de la ciudad, y hasta en intervenciones artísticas dentro del Camp Nou. Barcelona, ciudad de creatividad y pasión, había adoptado a CAT como un emblema no oficial: un pequeño guardián que recorría la ciudad invisible, pero omnipresente, recordando a todos la importancia de la identidad, la memoria y la emoción compartida.

    Incluso el hecho de que su peluche estuviera agotado reforzaba esta narrativa épica. La escasez no era un inconveniente, sino un elemento esencial de su leyenda. Cada vez que alguien conseguía uno, no solo adquiría un muñeco: obtenía un fragmento tangible de la mitología moderna del Barça. Los precios de reventa elevados eran un reflejo de la devoción y el valor simbólico que se le atribuía; no se trataba de un simple comercio, sino de la perpetuación de un mito que se construía colectivamente con cada transacción, cada historia y cada emoción compartida. Incluso la espera, el deseo y la frustración por no poder conseguirlo formaban parte de la experiencia narrativa: un rito moderno que transformaba lo material en leyenda.

    Lo más fascinante es que CAT lograba algo que pocas mascotas consiguen: su historia trascendía lo deportivo para convertirse en mito urbano y cultural. Era un puente entre generaciones, entre recuerdos y sueños, entre lo tangible y lo digital. Cada aficionado que lo contemplaba, lo sostenía o simplemente lo veía en redes sentía que formaba parte de algo más grande: un relato épico que conectaba la historia de un club centenario con la emoción cotidiana de millones de personas. CAT no necesitaba ganar títulos ni marcar goles para ser recordado; su grandeza residía en su capacidad de evocar emociones universales, de conectar lo personal con lo colectivo, y de transformar un objeto diminuto en un símbolo de pertenencia y orgullo.

    El relato de CAT continuaba expandiéndose a medida que nuevos aficionados lo descubrían, lo compartían y lo reinterpretaban. Su peluche agotado se convirtió en un talismán de la memoria, un guardián de la pasión y un recordatorio constante de que el Barça no es solo un club de fútbol, sino una experiencia compartida que se transmite de generación en generación. Cada historia de alguien que poseía el peluche o lo buscaba con devoción añadía un capítulo a la leyenda, reforzando la idea de que, en el corazón blaugrana, incluso lo más pequeño puede convertirse en un héroe inmortal.

    En el horizonte de la ciudad condal, donde las sombras del Camp Nou se alargan al caer la tarde y los murmullos de las victorias pasadas se mezclan con los sueños del futuro, CAT se alza como un guardián silencioso. Su figura, diminuta pero poderosa, es ahora más que un simple personaje: es mito, relato y emblema de una pasión que trasciende el tiempo. Cada aficionado que lo mira, que lo sostiene o que simplemente conoce su historia, participa de un ritual colectivo que convierte la emoción en memoria, y la memoria en leyenda.

    El peluche agotado, codiciado hasta el límite, se ha transformado en un artefacto casi sagrado, capaz de despertar la nostalgia de quienes vieron nacer al Barça moderno y la ilusión de quienes descubren el club en el presente. Su ausencia en las estanterías de la Barça Store solo refuerza la idea de que no se trata de un objeto común: es un símbolo de pertenencia y deseo, un vínculo tangible entre la historia del club y los sueños individuales. Los precios de reventa, elevados y fluctuantes, no disminuyen su valor emocional; al contrario, lo aumentan, recordando que la verdadera grandeza no se mide solo en dinero, sino en capacidad de inspirar y unir.

    Pero CAT no se limita al peluche. Su influencia se extiende por la narrativa digital y urbana: vídeos virales, ilustraciones callejeras, memes que cruzan continentes y generaciones. En cada publicación, en cada historia, CAT refuerza su papel como héroe colectivo. Su figura puede ser pequeña, pero su presencia es omnipresente: observa partidos, acompaña a los aficionados en sus casas, en los viajes, en los estadios, como si flotara entre la realidad y el mito, siempre recordando que la grandeza puede existir incluso en lo más diminuto.

    Los relatos que surgen alrededor de CAT son infinitos. Niños que sueñan con abrazarlo mientras cuentan goles, jóvenes que lo incluyen en fotografías con amigos como amuleto de suerte, adultos que lo atesoran como recuerdo de épocas pasadas. Cada uno de estos relatos añade un capítulo a su leyenda, y cada historia compartida refuerza la idea de que CAT no es simplemente una mascota: es el espíritu del Barça materializado, una conexión entre el club y sus seguidores que va mucho más allá de lo que cualquier trofeo podría ofrecer.

    Incluso en los rincones donde no hay fútbol, CAT deja su marca. En murales, ilustraciones urbanas, stickers en paredes del Born y del Raval, su figura es testimonio de un fenómeno cultural que trasciende los límites del deporte. Cada aparición fortalece su aura, recordando a los aficionados que la pasión blaugrana no se mide en goles o títulos, sino en los símbolos que logran unir emociones, generaciones y lugares. En cada hilo del peluche, en cada trazo de ilustración, se percibe la historia de un club que sabe que la verdadera magia está en los detalles, en los gestos y en los recuerdos compartidos.

    El peluche de CAT, aunque agotado, sigue siendo buscado, amado y venerado. No importa que no todos puedan poseerlo: su existencia, aunque intangible para muchos, es suficiente para mantener vivo un mito. Cada publicación en redes, cada historia de fans, cada ilustración urbana refuerza la narrativa: CAT es el héroe que no necesita anotar goles para ser recordado, que no necesita títulos para ser admirado. Su grandeza reside en su capacidad de unir, emocionar e inspirar, en su forma de aparecer en la memoria colectiva de millones de personas como un símbolo de alegría, pertenencia y pasión por el Barça.

    En última instancia, CAT es más que un personaje. Es el reflejo de la identidad blaugrana, una metáfora de cómo la grandeza puede surgir de lo pequeño y cómo la pasión puede convertir un peluche en mito. Su historia nos recuerda que la emoción compartida, la creatividad y el afecto son los verdaderos motores de la leyenda, y que, incluso en un mundo saturado de ídolos y estrellas, una criatura diminuta puede conquistar el corazón de todos y trascender el tiempo, el espacio y la propia realidad.

    Así, la mosca que nunca voló en los campos de fútbol se transforma en héroe inmortal, y el peluche agotado que algún día fue simple objeto se convierte en símbolo eterno de un club, una ciudad y una pasión que nunca se extingue. Cada mirada, cada abrazo y cada historia contada acerca de CAT confirma lo evidente: la verdadera leyenda no se mide por trofeos ni títulos, sino por la capacidad de hacer latir más fuerte el corazón de quienes creen, sueñan y aman. Y en ese sentido, CAT ya ha ganado todo.

    así, mientras los últimos rayos del sol acarician las gradas vacías del Camp Nou y la ciudad de Barcelona se viste con los colores blaugrana, CAT permanece vigilante, diminuto pero eterno, observando cómo generaciones de aficionados se enamoran, se emocionan y sueñan con él. No necesita goles para ser recordado ni trofeos para ser venerado; su grandeza reside en su capacidad de unir historias, emociones y corazones a través del tiempo. Cada mirada que se posa sobre su figura, cada abrazo que alguien le da, cada historia que se comparte en redes o en una charla entre amigos, confirma que CAT no es solo una mascota: es un héroe inmortal, un símbolo que vuela entre la realidad y la leyenda.

    El peluche oficial, la materialización de este mito, es ahora objeto de deseo supremo. Originalmente lanzado por la Barça Store a un precio de 34,99 €, se agotó en minutos debido a la intensidad de la demanda. Su escasez no disminuye su poder, sino que lo amplifica: cada ejemplar es un fragmento tangible de la historia blaugrana, un talismán que conecta a quien lo sostiene con toda la pasión y creatividad que CAT representa. Actualmente, para quienes buscan hacerse con él, la vía oficial sigue siendo la Barça Store online y las tiendas físicas del club, donde se puede consultar la disponibilidad y las reposiciones futuras. Para quienes no logran adquirirlo allí, existen mercados de segunda mano y plataformas de reventa, donde los precios pueden oscilar entre 90 y 100 € o incluso más, dependiendo del estado y la demanda. Cada intento de conseguirlo, cada espera y cada historia compartida refuerza su aura mítica: no es solo un peluche, es la encarnación de un sueño blaugrana.

    Así, CAT sigue su vuelo invisible sobre la ciudad y los corazones de millones. No importa dónde estés, su presencia se siente en cada gesto de orgullo, en cada cántico en las gradas, en cada relato que une a padres e hijos, jóvenes y veteranos, locales y aficionados de todo el mundo. El mito de CAT y su peluche oficial nos recuerda que la verdadera grandeza puede surgir de lo diminuto, que la pasión no se mide en trofeos sino en emociones compartidas, y que un héroe no necesita ser gigante para ser eterno.

    El FC Barcelona presentó oficialmente el pasado 4 de diciembre el nuevo peluche CAT, la mascota que se ha convertido en el último producto estrella del club. El acto tuvo lugar en el Museo Inmersivo del Barça, donde los invitados, pudieron ver por primera vez el diseño final del muñeco que aspira a convertirse en el regalo blaugrana más buscado en los últimos tiempos.

    peluche es una replica de la mascota del 125º aniversario de la entidad culé, vestido precisamente con la equipación que lució el equipo de Pere Romeu la temporada pasada para la efeméride del club azulgrana.

    El peluche CAT tiene un precio único de 34,99 euros. No existen versiones en diferentes tamaños ni modelos alternativos: el club ha optado por lanzar una sola versión oficial.

    Al final, sostener el peluche de CAT no es simplemente poseer un objeto: es abrazar una leyenda, sentir la vibración de toda una ciudad y un club, y convertirse en parte de una historia que seguirá creciendo mientras el Barça y sus aficionados existan. Y en esa dimensión, la mosca más diminuta de Barcelona se transforma en símbolo eterno de un corazón que late blaugrana, siempre, para siempre.

    Compra aquí tu CAT |

    https://store.fcbarcelona.com/es/collections/cat-collection/products/cat-teddy-official-fc-barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • La crónica | El Barcelona retiene la Supercopa

    (Fuente: RFEF)

    ⬛️ Las azulgranas se impusieron por 2-0 al Real Madrid CF en la final de la Supercopa de España, que se disputó en el estadio de Castalia, en Castellón. Los goles de Esmee Brugts y de Alexia Putellas, de penalti, decidieron el encuentro. La presidenta de Liga F Moeve, Beatriz Álvarez, estuvo presente en el palco.

    La previa |

    (Fuente: RTVE)

    La Supercopa de España vuelve a citarse con la historia en un escenario que ya no admite medias tintas ni discursos tibios. Cuando FC Barcelona y Real Madrid se encuentran en una final, y más aún cuando lo hacen con un título en juego, el fútbol femenino español deja de ser únicamente competición para convertirse en relato, en símbolo y en espejo de una evolución que ha transformado el mapa del deporte en la última década. Esta final no es una más. No puede serlo. No lo es por el contexto, no lo es por las ausencias, no lo es por el momento de ambos proyectos y, sobre todo, no lo es porque llega cargada de memoria reciente, de cuentas pendientes y de una sensación inequívoca: lo que ocurra sobre el césped tendrá un eco que irá mucho más allá de los noventa minutos.

    El FC Barcelona afronta esta final con la posibilidad de conquistar su quinta Supercopa de España de manera consecutiva —2020, 2022, 2023, 2024 y 2025—, una secuencia que no solo engrosaría su palmarés, sino que reforzaría una hegemonía ya incuestionable y que le ha permitido convertirse en la gran referencia histórica de la competición. No se trata únicamente de números, de títulos o de estadísticas acumuladas; se trata de una forma de estar, de competir y de entender las finales como un territorio propio. El Barça llega a esta cita sabiendo que es el rival a batir, el espejo en el que todos se miran y el listón que obliga al resto a crecer. Y esa condición, lejos de relajar, exige una versión aún más elevada, porque cada partido decisivo se convierte en una defensa del legado.

    Sin embargo, el camino hacia esta final no ha sido plácido ni exento de contratiempos. Pere Romeu, entrenador azulgrana, no podrá contar con Aitana Bonmatí, una ausencia que trasciende lo meramente futbolístico y que afecta al corazón mismo del juego del Barça. Aitana no es solo talento, es ritmo, pausa, lectura y liderazgo silencioso. Su lesión obliga a replantear matices, a redistribuir responsabilidades y a confiar en una estructura colectiva que, precisamente, se ha construido para resistir incluso la falta de sus pilares más reconocibles. A esta baja se suma la de Kika Nazareth, expulsada con roja directa en el encuentro de semifinales, una circunstancia que añade un componente emocional a la previa y que priva al equipo de una futbolista capaz de romper partidos desde la creatividad y la energía.

    Pese a todo, el mensaje del vestuario azulgrana ha sido claro desde el primer momento. Tras certificar el pase a la final, Pere Romeu no rehuyó el peso simbólico del enfrentamiento y verbalizó lo que flota en el ambiente cada vez que aparece el Real Madrid al otro lado del campo: “Jugar y ganar una final al Real Madrid es muy motivante porque es un equipo que siempre nos exige dar una versión muy buena de nosotras. Creo que será una grandísima final e intentaremos llevar la Supercopa a casa”. No hay arrogancia en sus palabras, pero tampoco falsa modestia. Hay conciencia del desafío y respeto por un rival que, con el paso del tiempo, ha aprendido a mirar al Barça no solo desde la aspiración, sino desde la convicción de que es posible competirle.

    Porque si esta final tiene una narrativa distinta a otras es, precisamente, por el crecimiento sostenido del Real Madrid. El conjunto blanco afronta su tercera final, la segunda en la Supercopa de España, con un objetivo tan claro como histórico: inaugurar su palmarés. Para una entidad acostumbrada a ganar, a convertir los títulos en costumbre, este punto de partida en el fútbol femenino tiene una carga simbólica enorme. No se trata únicamente de levantar un trofeo; se trata de abrir una puerta, de romper un techo psicológico y de demostrar que el proyecto está preparado para dar el salto definitivo.

    El Real Madrid llega a esta final con la memoria reciente como aliada. La temporada pasada, en el encuentro liguero disputado en el Lluís Companys, las blancas lograron una victoria tan inesperada como contundente, un 1-3 que supuso un golpe sobre la mesa y que cambió la percepción de muchos sobre la distancia real entre ambos equipos. Aquella noche no fue solo una victoria; fue una declaración de intenciones, una demostración de que el Barça, incluso en su mejor versión histórica, puede ser vulnerado si el rival ejecuta el plan con precisión quirúrgica, valentía y convicción.

    Ese recuerdo planea sobre esta final como una sombra estimulante para unas y como una advertencia para otras. El Barça sabe que el Real Madrid ya ha demostrado que puede ganarle. El Real Madrid sabe que puede volver a hacerlo. Y esa certeza compartida eleva la tensión competitiva a un nivel superior, porque elimina el factor sorpresa y obliga a ambos cuerpos técnicos a afinar cada detalle.

    En el banquillo blanco, Pau Quesada no podrá contar con dos ausencias ya conocidas y sensibles: Frohms y Tere Abelleira. Dos bajas que afectan tanto a la estructura defensiva como al equilibrio del centro del campo y que condicionan los automatismos de un equipo que ha ido encontrando su identidad desde la solidez y el control de los tempos. A ello se suma una circunstancia poco habitual pero significativa: tras la victoria en semifinales, fue Antonio Rodríguez quien ejerció de entrenador debido a la baja de Pau Quesada por motivos personales. Su discurso, lejos de la euforia, reflejó la mentalidad con la que el Real Madrid quiere afrontar este tipo de citas: “Es una competición muy corta, muy rápida, planteas 90 minutos, con penaltis. Ahora hay que descansar, pero yo estoy pensando desde ya en la final”.

    Esa frase resume a la perfección el espíritu de esta Supercopa. No hay margen para la especulación, no hay tiempo para corregir errores en jornadas posteriores. Todo se decide en un partido, o incluso en una tanda de penaltis, y eso convierte cada acción en definitiva. Cada duelo individual, cada transición, cada balón parado puede inclinar la balanza. En ese contexto, la gestión emocional adquiere una importancia capital, y ahí el Barça parte con la ventaja de la experiencia acumulada, mientras que el Real Madrid se aferra al hambre y a la sensación de estar ante una oportunidad irrepetible.

    La final se presenta, además, como un choque de estilos que ya no son antagónicos, sino evolutivos. El FC Barcelona sigue siendo fiel a una identidad basada en la posesión, en la presión alta y en la ocupación racional de los espacios, pero ha aprendido a convivir con escenarios más abiertos y a resolver partidos desde la madurez. El Real Madrid, por su parte, ha dejado atrás la etiqueta de equipo reactivo para convertirse en un conjunto capaz de dominar fases del juego, de alternar registros y de castigar con eficacia cuando encuentra grietas en el sistema rival.

    Todo ello convierte esta final en un acontecimiento que trasciende la propia Supercopa. Es un termómetro del momento actual del fútbol femenino español, una fotografía de dos proyectos que representan polos distintos pero cada vez más cercanos, y una oportunidad para seguir construyendo una rivalidad que ya no necesita justificaciones externas para ser considerada un clásico.

    Aquí no hay únicamente un título en juego. Hay reputación, memoria, futuro y un mensaje que quedará grabado en la temporada. El Barça persigue la continuidad de una era dorada, la confirmación de que su dominio no es circunstancial sino estructural. El Real Madrid busca el punto de inflexión, el día en que todo cambie y en que la palabra “todavía” deje de acompañar a su palmarés.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior quedará suspendido durante noventa minutos —o los que sean necesarios—, pero nada desaparecerá del todo. Porque esta final ya se ha empezado a jugar mucho antes del pitido inicial, en la cabeza de las futbolistas, en la planificación de los entrenadores y en la expectativa de un público que sabe que está a punto de presenciar algo más que un partido. Está a punto de asistir a un nuevo capítulo de una historia que se escribe, precisamente, en noches como esta.

    La continuidad de esta previa exige adentrarse todavía más en las capas que sostienen este enfrentamiento, porque una final entre FC Barcelona y Real Madrid no se explica únicamente desde la coyuntura inmediata ni desde la alineación del día del partido. Se explica desde un proceso histórico reciente, desde una rivalidad que ha ido construyéndose casi a contrarreloj y desde la necesidad mutua de ambos clubes de legitimarse en el presente y proyectarse hacia el futuro del fútbol femenino europeo.

    El FC Barcelona llega a esta final con la serenidad de quien ha transitado este camino en innumerables ocasiones, pero también con la presión inherente a quien sabe que cada título ya no se celebra únicamente como una conquista, sino como una obligación. El barcelonismo femenino ha normalizado la excelencia hasta el punto de que cualquier desenlace que no sea levantar el trofeo se percibe como una anomalía. Esa normalización es, al mismo tiempo, la mayor fortaleza y el mayor riesgo del proyecto. Fortalecimiento, porque dota al equipo de una mentalidad ganadora inquebrantable; riesgo, porque cualquier fisura es amplificada por el contexto y por la expectativa externa.

    En este escenario, la ausencia de Aitana Bonmatí adquiere una dimensión casi simbólica. No es habitual que el Barça afronte una final de esta magnitud sin una de sus grandes referencias, y eso obliga a reinterpretar el relato. Ya no se trata solo de demostrar superioridad futbolística, sino de exhibir profundidad de plantilla, capacidad de adaptación y madurez competitiva. El mensaje implícito es claro: el FC Barcelona no depende de una sola futbolista, por determinante que sea, sino de una estructura colectiva que se ha ido puliendo durante años de exigencia máxima.

    Pere Romeu, en este sentido, representa una figura clave. Su gestión del grupo ha estado marcada por la continuidad de una idea heredada, pero también por la introducción de matices que buscan sostener el rendimiento en contextos cada vez más complejos. Esta final es, también, una prueba para su liderazgo en el banquillo azulgrana, porque las grandes finales no se deciden únicamente desde la pizarra, sino desde la capacidad de transmitir calma, convicción y claridad en los momentos de mayor tensión.

    El Real Madrid, en cambio, se presenta en esta cita desde un lugar emocional radicalmente distinto. Cada final disputada hasta ahora ha sido una experiencia de aprendizaje, una acumulación de frustraciones contenidas y de sensaciones a medio camino entre el orgullo por haber llegado y la decepción por no haber culminado. Esa mochila pesa, pero también empuja. Porque inaugurar el palmarés no es solo una meta deportiva; es un acto fundacional. Es el momento en que el proyecto deja de ser promesa para convertirse en realidad tangible.

    El recuerdo del triunfo en el Lluís Companys sigue funcionando como un anclaje psicológico poderoso. Aquella victoria no fue fruto del azar ni de un contexto excepcional, sino de un plan ejecutado con una precisión que sorprendió incluso a quienes mejor conocían al equipo blanco. Desde entonces, cada enfrentamiento con el Barça se afronta desde una lógica distinta: ya no se trata de resistir y esperar, sino de competir de tú a tú, de asumir riesgos y de creer en la propia capacidad para decidir el partido.

    Las bajas de Frohms y Tere Abelleira, sin embargo, introducen un elemento de incertidumbre que obliga al Real Madrid a reinventarse parcialmente. Frohms aporta seguridad bajo palos y experiencia en escenarios de máxima exigencia, mientras que Tere Abelleira es una pieza fundamental en la organización del juego, en la salida de balón y en la lectura táctica. Su ausencia obliga a redistribuir roles y a confiar en alternativas que, aunque preparadas, deberán demostrar su temple en una final de este calibre.

    El papel de Antonio Rodríguez en la semifinal, sustituyendo circunstancialmente a Pau Quesada, dejó una imagen significativa del espíritu del equipo. Su discurso fue el de alguien consciente de la excepcionalidad del momento, pero también de la necesidad de mantener los pies en el suelo. En una competición tan corta, tan concentrada, cada decisión adquiere un valor exponencial. No hay tiempo para reconstruirse tras un error; solo para reaccionar con rapidez y determinación.

    Esta final se mueve, además, en un terreno simbólico especialmente delicado. El Clásico femenino ha pasado en pocos años de ser una promesa a convertirse en una realidad consolidada, con audiencias, impacto mediático y una carga emocional comparable a la del fútbol masculino. Cada enfrentamiento alimenta una narrativa que ya no necesita ser justificada desde la comparación, sino que se sostiene por sí misma. Y en ese contexto, la Supercopa actúa como un escaparate privilegiado, un escenario donde el fútbol femenino español se presenta ante el mundo como un producto maduro, competitivo y profundamente atractivo.

    Desde el punto de vista táctico, el partido se anticipa como un duelo de ajustes constantes. El Barça buscará imponer su habitual dominio territorial, pero deberá hacerlo con especial cuidado en las transiciones defensivas, consciente de que el Real Madrid ha demostrado ser letal cuando encuentra espacios a la espalda de la presión. La gestión de los tiempos será clave: saber cuándo acelerar, cuándo pausar y cuándo asumir que el partido exige pragmatismo.

    El Real Madrid, por su parte, intentará repetir la fórmula que ya le dio éxito, pero con la dificultad añadida de que el factor sorpresa ha desaparecido.

    El Barça espera un rival valiente, agresivo y dispuesto a disputar la posesión. Eso obliga a las blancas a ser todavía más precisas, a minimizar errores no forzados y a aprovechar cada oportunidad con una eficacia casi quirúrgica.

    En el trasfondo de todo ello late una pregunta que nadie formula en voz alta, pero que todos intuyen: ¿estamos ante una final que puede marcar un antes y un después? Para el FC Barcelona, ganar supondría reafirmar una hegemonía que ya roza lo legendario y enviar un mensaje inequívoco de continuidad. Para el Real Madrid, levantar el trofeo significaría romper una barrera psicológica y abrir una nueva etapa en su historia reciente.

    El fútbol, en su esencia, se alimenta de estos momentos liminares, de estas fronteras entre lo que ha sido y lo que puede llegar a ser. Esta final de la Supercopa no es solo un partido; es un punto de inflexión potencial, un espacio donde el relato puede bifurcarse y donde cada gesto, cada decisión y cada gol tendrá un peso específico en la memoria colectiva.

    A medida que se acerca el pitido inicial, la sensación de inevitabilidad crece. Todo está dispuesto para que el escenario, los protagonistas y la historia confluyan en un mismo punto. El balón será el juez último, pero el contexto ya ha hecho su trabajo: ha cargado de significado cada metro del campo, cada camiseta y cada mirada cómplice entre compañeras.

    La Supercopa espera, el Clásico se prepara y el fútbol femenino español contiene la respiración, consciente de que, pase lo que pase, esta final no será una más. Y eso, precisamente, es lo que la convierte en épica.

    (Fuente: RFEF)

    La final bajo la lupa |

    (Fuente: RFEF)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Supercopa de España Iberdrola 2026

    ✨La final ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Sábado, 24 de enero de 2026

    📺 La 2 de RTVE

    📻 RNE

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    Los onces |

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    La gran final de la Supercopa de España Iberdrola 2026 echó a andar en Castellón con todos los focos apuntando a un clásico de máxima exigencia entre el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid, dos proyectos consolidados, dos estilos reconocibles y dos onces de altísimo nivel que reflejaron, desde el primer minuto, la magnitud del escenario.

    El Barcelona, fiel a su identidad dominante y a la continuidad de su bloque campeón, compareció con Cata Coll bajo palos; línea defensiva para Ona Batlle, Paredes, María León y Brugts; en la sala de máquinas, el control y la pausa de Patri Guijarro junto a Vicky López, con Aitana Bonmatí como faro creativo; y en ataque, la movilidad de Graham Hansen, el desequilibrio de Clàudia Pina y el liderazgo de Alexia Putellas, capitana y referencia emocional del equipo de Pere Romeu.

    Enfrente, el Real Madrid respondió con una alineación diseñada para competir desde la solidez y el talento individual. Misa Rodríguez, capitana, defendió la portería; defensa para Athenea del Castillo, Sara Dábriz, Weir y Yasmim; en el centro del campo, músculo y criterio con Maite Oroz Méndez y Filippa Angeldahl; por delante, la energía de Linda Caicedo y Eva Navarro, con Caroline Weir y Feller como amenazas constantes, bajo la dirección de Pau Quesada.

    Así arrancó una final llamada a marcar época, con dos onces que explicaban por sí solos por qué la Supercopa de España Iberdrola es ya uno de los grandes escaparates del fútbol femenino europeo.

    Tras eliminar al Athletic Club y al Atlético de Madrid respectivamente, el FC Barcelona y el Real Madrid CF saltaron al terreno de juego del estadio de Castalia con la idea de conseguir llevarse la Supercopa de España.

    Antes del inicio del choque se guardó un emotivo minuto de silencio en memoria de las víctimas de los accidentes ferroviarios. Linda Caicedo no tardó en animarse en busca del gol, pero el conjunto culé intentó tener pronto el dominio del balón. La más clara llegó a los veinte minutos de juego, con un zapatazo de Vicky López desde fuera del área que sacó Misa Rodríguez con una buena mano abajo. Precisamente, tras ese saque de esquina llegó el primer tanto del duelo. Un córner botado por Mapi León lo peinó Esmee Brugts desde el primer palo para abrir el marcador con el 10 en el minuto 28 para acabar con una resistencia blanca que apunto estuvo de salir bien rumbo a la media hora.

    Las azulgranas lo siguieron intentando, pero Misa sacó un remate de Patri Guijarro, que fue la MVP del duelo. En campo contrario, el conjunto blanco pidió una posible falta de Linda Caicedo, que la colegiada no otorgó tras la revisión. Ewa Pajor tuvo la última de la primera mitad con un testarazo que se perdió arriba.

    Tras el paso por vestuarios, las madridistas intentaron dar un paso hacia delante. Athenea tuvo el empate, pero Cata Coll salvó el gol con una gran parada. Aunque la más clara para las culé llegó cerca de la media hora de juego. Ewa Pajor se plantó sola ante Misa, pero la canaria sacó un gran mano. El rechace le cayó a Graham, pero el cabezazo de la extremo noruega se estrelló en el larguero. La guardameta canaria también atrapó en dos tiempos un potente disparo de Ona Batlle desde fuera del área. 

    Fue el Real Madrid el que dio un paso adelante en busca del empate y estuvo muy cerca de lograrlo Primero, con Ona Batlle cortando de forma salvadora un centro que ya esperaba Linda Caicedo en boca de gol. Y después, con un lanzamiento desde la frontal de Däbritz que rozó la parte superior del travesaño para ponerle emoción a la final.

    Linda Caicedo a la banda izquierda y su equipo lo agradeció, comenzando con buen pie tras la pausa. Athenea firmó el primer remate que Cata Coll atrapó sin demasiados problemas. El cansancio empezó a hacer mella claramente a las madridistas con el paso de los minutos y el Barcelona encadenó dos avisos muy serios. Graham Hansen remató a lateral de la red en una de las pocas acciones mal defendidas por el Real Madrid hasta el momento. Muy poco después, la noruega pudo encarrilar mucho la final para las culés, pero su cabezazo a puerta vacía después de una gran parada de Misa a Pajor se topó con el larguero.

    El asedio blaugrana seguía intensificándose ante un equipo madridista que reclamaba cambios desde el banquillo. Misa se hizo grande para detener un chut lejano de Ona Batlle en dos tiempos y sacar una buena mano a otro disparo desde la frontal de Claudia Pina. La misma protagonista marró una situación clara de cabeza a centro de Vicky López, justo antes de que llegase el tan necesitado triple cambio en el bando blanco.

    El Barcelona metió una marcha más y jugadoras como Claudia Pina empezaron a hacer mucho daño entre unas líneas del Real Madrid, que cada vez dejaban más huecos. Misa tuvo que volver a ser salvadora para detener una internada por la derecha de Vicky López. Alexia, inmediatamente después, volvió a buscar portería sin éxito. Linda Caicedo trató de dar la réplica rápidamente en la otra portería, pero su disparo tampoco logró encontrar los tres palos. Muy poco después, la colombiana volvió a plantarse ante Cata Coll, pero Ona Batlle salvó a su equipo interponiéndose en el mano a mano.

    El marcador llegó apretado a la recta final y el Real Madrid se volcó con todo en busca del empate que forzase los penaltis.

    Las esperanzas se pudieron ir al traste tras un córner a favor, pero Misa se inventó una parada milagrosa para desbaratar el mano a mano contra Pajor que parecía destinado a traducirse en el cero a dos y Signe Brunn entró para dinamizar el ataque blanco, sin fortuna ni ocasión de inquietar a Cata Coll.

    El choque seguía abierto, y Sheila García, Lotte Keukelaar y Sandie Toletti entraron al terreno de juego para intentar buscar el empate. De nuevo, Misa se convertía en salvadora, mientras que, el Real Madrid CF pidió una pena máxima por una posible mano de Irene Paredes dentro del área, pero, y tras la revisión, la colegiada no pitó la acción. Las espadas estaban en todo lo alto, y, otra vez, Misa sacó un chut de Ewa Pajor, que buscaba sentenciar la final. Las madridistas, que habían metido a Pau Comendador y Signe Bruun, lo intentaron con un centro-chut de Eva Navarro que se quedó sin problemas Cata Coll. A falta de un minuto para el final, Sheila García arrolló a Alexia Putellas dentro del área. La capitana blaugrana no falló desde los once metros para poner el 2-0 definitivo en el electrónico cuando el reloj deambulaba por el minuto 92 y el resto del alargue fue un puro trámite.

    (Fuente: RFEF)

    Así, tras el pitido final, el Barcelona vuelve a conquistar el título de la Supercopa de España, es el sexto de su historia, solo el Atlético de Madrid en 2021 se interpuso en su dictadura y el Real Madrid comienza a ver cómo perder finales, ya van tres, empieza a tornarse en una mala costumbre en Valdebebas. 

    La próxima semana el mejor club del siglo XX buscará volver a sonreír al reencontrarse con una Liga F Moeve que le medirá ante el Deportivo en Riazor.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    Barcelona (2): Cata Coll; Ona Battle, Paredes, Mapi, Brugts (Aïcha 72′); Vicky López (Salma Paralluelo 72′), Guijarro, Alexia Putellas; Graham Hansen (Serrajordi 59′), Pajor, Claudia Pina (Sydney 83′).

    Real Madrid (0): Misa; Eva Navarro, María Méndez, Lakrar, Yasmim (Shei 67′); Däbritz, Angeldahl (Toletti 67′); Weir (Pau Comendador 82′), Linda Caicedo, Athenea del Castillo.

    Goles |

    1-0 Brugts 28’ ⚽️

    2-0 Alexia Putellas (P.) 93’ ⚽️

    ÁRBITRA: Eugenia Gil.

    Árbitras asistentes: Silvia Fernández y Rita Cabañero.

    Cuarta árbitra: Lorena Trujillano.

    Quinta árbitra: Lorena Navas.

    Tarjetas amarillas: Maëlle Lakrar (90’+7) y Eva Navarro (90’+8) por parte del Real Madrid.

    Vídeo: https://x.com/fcbfemeni/status/2015167790773092506?s=46

    INCIDENCIAS : Final de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, disputada en el Estadio Castalia de Castellón de la Plana con una asistencia de 12.593 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

  • Oficial | RTVE, comprometida con el deporte femenino

    (Fuente RFEF)

    ⬛️ RNE vibra con la Supercopa femenina: despliegue especial para la gran final Real Madrid-Barcelona en Castellón

    La Supercopa de España femenina la resolverá un clásico: Real Madrid-Barcelona. Será este sábado 24 de enero, a partir de las 19:00 horas, en el Estadio de Castalia (Castellón). RNE ha preparado un dispositivo especial para seguir esta gran final en directo enRadio Nacional y Radio Exterior, y que también se podrá ver en La 2 y RTVE Play.

    La Supercopa de España Iberdrola será la segunda final que enfrentará al Real Madrid y el Fútbol Club Barcelona después de que el curso pasado este título se disputara en el Estadio Municipal de Butarque (Leganés) y a las blaugranas se llevasen el gato al agua amén a un contundente 5-0.

    Si Las blaugranas, que vencieron en semifinales al Athletic (3-1), buscarán en Castellón su sexto título y quinto consecutivo en la competición. Mientras, sus rivales merengues aspiran a conquistar el primer título en toda su historia después de imponer su ley por 3-1 al Atlético de Madrid en una eliminatoria que le acabó costando el puesto a Víctor Martín Alba al frente de las colchoneras.

    El área de Deportes de RNE ha realizado un despliegue como nunca para que sus oyentes no se pierdan ni un detalle de la edición XIII de la Supercopa, con seguimiento de los equipos protagonistas del torneo, emisión de las semifinales del martes y el miércoles, entrevistas, contenidos propios en las redes sociales de ‘Tablero Deportivo’… Y, este sábado, la gran final, con un gran programa especial desde Castellón.

    Hasta allí han viajado Silvia Verde, subdirectora de ‘Tablero Deportivo’, y Lucas García, encargado de narrar el encuentro.

    Junto a ellos en Castalia, Patricia Campos, jugadora y entrenadora que ya estuvo en los micrófonos de la cadena pública en las dos semifinales y también comentará la final.

    La 2 también emitirá en directo el encuentro, desde las 19:00 horas, con narración de Alicia Arévalo. Además, la segunda parte de la gran final se podrá seguir en simultáneo en La 2 y Teledeporte (que emite este sábado las semifinales de la Copa de la Reina de Voleibol), Asimismo, en RTVE.es, la sección de Deportes de RTVE Noticias seguirá el choque, con las últimas noticias y la crónica, y RTVE Play emitirá en directo el partido, rezaba la nota de prensa difundida desde Pozuelo de Alarcón.

    RTVE está potenciando desde hace meses la presencia del deporte femenino en sus canales, con una cobertura más equitativa y destacada. Un trabajo realizado por el área de Deportes, que se ha visto reflejado en un incremento de la retransmisión de pruebas deportivas protagonizadas por mujeres y un aumento del liderazgo de mujeres en sus puestos de responsabilidad, también en RNE y Deportes.

    🏆 Supercopa de España Iberdrola 2026

    ✨La final ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

    🗓️ Sábado, 24 de enero de 2026

    📺 La 2 de RTVE

    📻 RNE

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    Barcelona y Real Madrid, protagonistas de la final de la Supercopa femenina RTVE
  • La crónica | El Barcelona resiste un primer zarpazo del Athletic Club

    (Fuente: RFEF )

    🟫 El Fútbol Club Barcelona disputará la Final de la Supercopa de España ante el Real Madrid el próximo sábado 24 de enero a las 19h (RTVE), tras imponerse al Athletic Club por 3-1, en un disputado encuentro en el que las leonas se adelantaron de penalti y la réplica la pusieron Ona Batlle, Irene Paredes y Ewa Pajor.

    La previa |

    El duelo al detalle |

    Los onces:

    (Fuente: RFEF)
    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    😍 Segunda semifinal 😍

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 21 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    Hay partidos que no se explican únicamente desde el marcador. Encuentros que no se entienden si uno se limita a leer el resultado final, porque en su interior se esconden matices, quiebros emocionales y momentos de verdad que solo aparecen cuando el fútbol deja de ser un ejercicio técnico para convertirse en un examen de carácter. La semifinal de la Supercopa de España entre el FC Barcelona y el Athletic Club fue uno de esos partidos. Un duelo que exigió al campeón algo más que talento. Le exigió memoria, resistencia y la convicción profunda de quien sabe que para seguir mandando hay que aprender, una y otra vez, a sufrir.

    El FC Barcelona selló su clasificación para la final tras imponerse por 3-1 a un Athletic Club valiente, disciplinado y orgulloso, en un encuentro disputado, áspero por momentos y emocionalmente exigente, que terminó confirmando a las azulgrana como aspirantes firmes a su sexto título de Supercopa, el primero de la temporada 2025/2026. En la otra orilla ya esperaba el Real Madrid, vencedor horas antes ante el Atlético de Madrid, listo para disputar su segunda final consecutiva del torneo y decidido a desafiar la hegemonía establecida.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    Pero antes de pensar en la final, el Barça tuvo que atravesar un camino incómodo. Porque el Athletic no compareció como invitado. Compareció como competidor.

    Desde el inicio, el partido respondió al guion que ambos técnicos habían imaginado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico, asumió la iniciativa y trató de instalarse en campo rival mediante una circulación paciente, buscando desordenar a una defensa rojiblanca muy bien organizada. Las bilbaínas, fieles a su identidad, formaron un bloque compacto, solidario, con ayudas constantes y una lectura clara del espacio. No había ansiedad. Había orden. Y había un plan.

    Las azulgrana acumulaban posesión, pero no profundidad. Triangulaban, movían el balón de lado a lado, intentaban filtrar pases interiores, pero se encontraban con una zaga férrea y con una Olatz Santana que, sin necesidad de grandes intervenciones, transmitía seguridad. El Athletic, mientras tanto, aguardaba su momento, consciente de que su partido no estaba en dominar, sino en resistir y castigar cualquier desajuste.

    Ese momento llegó en el minuto 25. En una transición rápida, Maite Zubieta atacó el espacio con decisión. Mapi León llegó al cruce forzada y terminó derribando a la centrocampista rojiblanca dentro del área. La colegiada señaló penalti sin dudar. Nerea Nevado asumió la responsabilidad y, con un disparo ajustadísimo al palo, batió a la guardameta azulgrana para adelantar al Athletic Club y encender la ilusión de la afición rojiblanca al abrir la lata amén del 01 más allá del ecuador de la primera mitad.

    El cero a uno solo alteró el marcador; alteró el estado emocional del partido. El Barça, por primera vez, se vio obligado a remar contracorriente. Durante unos minutos, el golpe fue evidente. El Athletic, espoleado por el gol, sacó su garra, creyó en el guion y trató de frenar a un FC Barcelona herido, consciente de que el campeón había sido tocado en su orgullo.

    Pero si algo define a los grandes equipos es su capacidad de reacción. Y la respuesta de las de Pere Romeu no se hizo esperar. El balón empezó a circular con mayor velocidad, las líneas se adelantaron y la determinación se impuso al nerviosismo. En apenas cuatro minutos, el Barça transformó la adversidad en ventaja.

    En el minuto 35, Alexia Putellas estrelló un disparo en el palo. La jugada no murió ahí. El balón volvió a circular, llegó a la frontal y fue Ona Batlle quien, con convicción, mandó el esférico al fondo de las mallas para establecer el empate. El 11 fue un gol de insistencia, de fe, de no rendirse ante la mala fortuna.

    Y apenas cuatro minutos después, llegó el golpe definitivo de la primera mitad. Claudia Pina cabeceó un córner que obligó a Olatz Santana a lucirse. El rechace cayó en el lugar menos recomendable para una defensa: el área pequeña. Allí apareció Irene Paredes, imperial, para empujar el balón a la red y firmar el 21, culminando la remontada antes del descanso, era el minuto 34 de juego.

    El partido parecía encarrilado, pero aún guardaba un giro más. En el tiempo añadido de la primera mitad, la colegiada mostró tarjeta roja directa a Kika Nazareth por golpear con el codo en el rostro de Landaluze en una pugna aérea. El FC Barcelona se marchaba al vestuario con ventaja en el marcador, sí, pero con una futbolista menos y con toda una segunda parte por delante.

    La reanudación dibujó un escenario completamente distinto. El Barça, consciente del contexto, optó por una versión más conservadora, más pragmática. No renunció al balón, pero sí ajustó riesgos. El Athletic, en superioridad numérica, trató de asumir el protagonismo, buscó amplitud, acumuló centros y empujó con la fe de quien sabe que el empate aún era posible.

    Durante varios minutos, el partido transitó por un terreno incómodo para las azulgrana.

    El Athletic Club dominaba territorialmente, generaba sensación de peligro y obligaba al Barça a defender con concentración máxima. Cada despeje era celebrado como un pequeño triunfo. Cada falta recibida, un segundo ganado al reloj.

    Y entonces, cuando el Athletic más creía, llegó el golpe que terminó por decidir la semifinal. Minuto 68. Una recuperación en campo propio. Un primer pase limpio. Una transición ejecutada con precisión quirúrgica. Ewa Pajor levantó la cabeza y encontró a Ona Batlle lanzada por el costado derecho. La lateral catalana ganó metros, se internó en el área y, lejos de optar por el disparo, devolvió el pase a la futbolista polaca, que apareció desde el centro para fusilar por bajo a Olatz Santana y establecer el 31 definitivo cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 68 para domar a las leonas.

    Fue el gol de la sentencia. El gol que rompió definitivamente la resistencia rojiblanca. El Athletic lo intentó hasta el final, fiel a su identidad, pero el esfuerzo acumulado y el golpe emocional terminaron por pesar demasiado. El FC Barcelona, ya con el partido bajo control, gestionó los últimos minutos con oficio, inteligencia y madurez competitiva.

    El pitido final confirmó lo inevitable. El FC Barcelona estaba en la final de la Supercopa de España. No por aplastamiento, no por inercia, sino por saber adaptarse, reaccionar y golpear en los momentos clave.

    Una victoria que no se explica solo desde el talento, sino desde la capacidad de leer el partido y sobrevivir cuando el contexto se vuelve adverso.

    Ahora, el horizonte se abre hacia un duelo cargado de simbolismo. El Real Madrid espera. El rival eterno. El aspirante que quiere derribar el trono. El equipo que llega a su segunda final consecutiva tras superar al Atlético de Madrid y que sueña con cambiar la historia reciente.

    El próximo sábado 24 de enero, a las 19:00 horas, con RTVE como testigo, el FC Barcelona buscará su sexto título de Supercopa. El Real Madrid buscará algo más que un trofeo: buscará un golpe de autoridad.

    Y en ese cruce, no habrá pasado ni futuro. Solo presente. Solo noventa minutos para decidir quién escribe la primera gran página de la temporada.

    Porque las finales no se juegan.
    Las finales se conquistan.
    Y el Barcelona, una vez más, ya ha demostrado que está dispuesto a hacerlo.

    (Fuente: RFEF)

    📋 Ficha técnica |

    FC BARCELONA: Cata Coll, Irene Paredes, María León, Claudia Pina (Schertenleib 81′), Alexia Putellas, Clara Serrajordi (Patri Guijarro, 57′), Ewa Pajor (Aïcha Camara, 72′), Kika Nazareth Ramos, Vicky López (Graham Hansen 57′), Ona Batlle, Esmee Brugts (Salma Paralluelo, 72′).

    Suplentes: Gemma Font, Meritxell Font, Sydney Schertenleib, Salma Paralluelo, Marta Torrejón, Caroline Graham Hansen, Patri Guijarro, Aïcha Camara, Martine Fenger, Carla Julià Martínez.

    ATHLETIC CLUB: Olatz Santana, Maddi Torre (Ane Campos, 78′), Naia Landaluce, Maite Valero (Aguirregomezcorta, 85′), Maite Zubieta, Ane Azkona, Nerea Nevado, Maitane Vilariño (Sara Ortega, 62′), Ane Elexpuru, Daniela Agote (Leire Baños 85′), Elene Gurtubay (Pinedo 78′).

    Suplentes: Ziara Vega, Marta San Andrián, Leire Baños, Clara Pinedo, Sara Ortega, Ane Campos, Eider Arana, Nerea Venito, Oihana Aguirregomezcorta.

    ÁRBITRO: Elisabeth Calvo.

    Árbitros asistentes: Andrada Aloman y Victoria Miralles.

    Cuarto árbitro: Alicia Espinosa.

    Quinto árbitro: Adriana García.

    Roja: Kika Nazareth (40 + 3′)

    Goles |

    0-1 Nerea Nevado 25’ ⚽️
    1-1 Ona Battle 34’ ⚽️
    2-1 Irene Paredes 38’ ⚽️
    3-1 Ewa Pajor 68’ ⚽️

    ESTADIO: Semifinal de la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, disputada en Nuevo Estadio Skyfi Castalia, Castellón

    Vídeo |

  • La previa | Barcelona vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ◼️ Cuando la historia llama a la puerta de la final

    Publicidad de Prime Video

     Prime Video estrena el 13 de febrero la película Original italiana Love Me Love Me en exclusiva para todo el mundo. Basada en la primera novela fenómeno literario de la autora Stefania S., que ha acumulado 23 millones de lecturas en Wattpad, la película cuenta con un reparto internacional encabezado por Mia Jenkins (Hanna), el actor español Pepe Barroso Silva (Those About to Die) y Luca Melucci (Maschile Plurale), además de Andrea Guo (Maxton Hall: Un mundo entre nosotros)Michelangelo Vizzini (Non dirloa nessuno)Madior Fall (La Dolce Villa) y Vanessa Donghi.

     

    Tras la muerte de su hermano, June se muda a Milán en busca de un nuevo comienzo y se matrícula en un prestigioso colegio internacional. Allí encuentra cierta estabilidad saliendo con Will, el alumno ejemplar y perfecto del colegio. Sin embargo, ese frágil equilibrio se ve alterado por una rivalidad intensa con James, el mejor amigo de Will: un chico carismático y problemático que oculta una peligrosa segunda vida en peleas clandestinas de MMA. Lo que empieza como rechazo se transforma en una atracción imposible de ignorar, obligando a June a elegir entre la seguridad y un amor que pone en duda todo lo que creía desear.

     

    Love Me Love Me está dirigida por Roger Kumble (After. En mil pedazos), escrita por Veronica Galli (Love Club) y Serena Tateo(Sbratz), y coproducida por Lotus Production (una compañía de Leone Film Group) y Amazon MGM Studios, con la colaboración de WEBTOON Productions.

     

    Love Me Love Me estará disponible en Prime Video como parte de la suscripción Prime. Los suscriptores Prime en España pueden disfrutar de ofertas, envíos gratuitos y entretenimiento, todo en una misma suscripción por tan solo 4,99€ al mes o 49,90€ al año.

    Qué podemos esperar de la semifinal |

    (Fuente: Liga F Moeve €

    Hay partidos que no se explican con una alineación. Hay eliminatorias que no necesitan introducción porque se sostienen solas sobre el peso de sus nombres. Y hay noches —como la que espera al estadio de Castalia— en las que el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia para preguntarse hasta dónde ha llegado… y hacia dónde quiere seguir caminando.

    El miércoles 21 de enero, a las 19:00 horas, FC Barcelona y Athletic Club se enfrentarán en la segunda semifinal de la Supercopa de España Iberdrola 2026, con un billete directo a la final en juego y con el Real Madrid ya aguardando al otro lado del cuadro. No es un cruce más. No lo es por los nombres, no lo es por la trayectoria, no lo es por el momento que atraviesa cada equipo ni por el escenario que los rodea. Es, sencillamente, una de esas citas que resumen una era.

    Castalia será el punto de encuentro entre dos clubes que representan dos formas distintas —y complementarias— de entender el fútbol femenino en España.

    El que ha convertido la excelencia en costumbre frente al que ha hecho de la resistencia, la identidad y la pertenencia una bandera irrenunciable. El que vive instalado en la cima frente al que sigue llamando a la puerta con la convicción de quien sabe que la historia también se escribe a base de paciencia.

    Durante años, la Supercopa fue poco más que un aperitivo de temporada. Hoy es un trofeo con entidad propia, un escenario de máxima exigencia y un termómetro inmediato de ambiciones. Llegar hasta aquí ya no es un regalo; es el resultado de un camino competitivo sostenido. Y ganar, directamente, es una declaración de poder.

    El Fútbol Club Barcelona aterriza en Castellón como líder de la Liga F Moeve, con la autoridad que le otorgan los números, el juego y la inercia de un proyecto que ha redefinido los estándares del fútbol femenino europeo. Las azulgranas no solo compiten: dominan. No solo ganan: convencen. Y no solo levantan títulos: los encadenan.

    Enfrente, un Athletic Club que vive uno de sus momentos más sólidos de los últimos años. Sin ruido, sin focos excesivos, sin atajos. Las bilbaínas se han instalado en la zona media-alta de la clasificación liguera, construyendo un equipo reconocible, competitivo y difícil de someter. Un conjunto que no necesita la posesión para sentirse cómodo y que ha hecho de la fiabilidad defensiva una seña de identidad.

    Hablar del Barcelona femenino en una semifinal es casi una redundancia. El club azulgrana ha convertido este tipo de citas en su hábitat natural. Desde la profesionalización del proyecto, desde la apuesta estructural y desde la consolidación de una identidad futbolística innegociable, el Barça ha vivido instalado en las rondas finales de todas las competiciones que ha disputado.

    No es casualidad que las de Pere Romeu lleguen a esta Supercopa con cinco títulos ya en sus vitrinas: 2019/2020, 2021/2022, 2022/2023, 2023/2024 y 2024/2025. Cinco coronas que no solo hablan de talento, sino de continuidad, de exigencia interna y de una cultura competitiva que no admite relajaciones.

    El Barcelona afronta esta semifinal con buenas noticias en el apartado médico. La recuperación de Salma Paralluelo devuelve al ataque una pieza diferencial, capaz de romper partidos desde la potencia, el desmarque y la verticalidad. También regresa Patri Guijarro, el metrónomo del centro del campo, la jugadora que ordena, equilibra y conecta todas las fases del juego.

    No estará, eso sí, Aitana Bonmatí, baja de larga duración. Una ausencia mayúscula, tanto por lo que representa en el juego como por lo que simboliza en el liderazgo competitivo del equipo. Pero si algo ha demostrado este Barcelona es que incluso las ausencias más dolorosas se convierten en oportunidades para reafirmar el carácter colectivo.

    Athletic Club no llega a Castalia como invitado. Llega como aspirante. Como un equipo que sabe perfectamente quién es y qué puede ofrecer en un contexto de máxima exigencia. Las de Javier Lerga han construido un bloque sólido, trabajado y con un profundo sentido de pertenencia.

    El conjunto bilbaíno afronta la semifinal con bajas importantes: Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles. Pérdidas sensibles que obligarán a reajustar piezas, pero que no alteran la esencia de un equipo que se siente cómodo en los partidos largos, incómodos y tácticos.

    El Athletic ha demostrado esta temporada ser uno de los equipos más fiables a nivel defensivo de la Liga F Moeve. Orden, solidaridad, intensidad en los duelos y una lectura colectiva del juego que le permite competir de tú a tú ante rivales de mayor potencial ofensivo.

    No es un equipo que se descomponga. No es un equipo que regale metros. Y no es un equipo que negocie el esfuerzo.

    Barcelona y Athletic se han enfrentado 29 veces a lo largo de su historia, El balance es claramente favorable al conjunto blaugrana: 22 victorias, 3 empates y 3 triunfos del Athletic Club.

    La última victoria bilbaína data del 18 de febrero de 2018, cuando se impuso por 0-1.

    Esta misma temporada, ambos equipos ya se vieron las caras en San Mamés, en la segunda jornada de Liga. Aquella tarde, el Barcelona se llevó los tres puntos con un contundente 1-8 que reflejó la diferencia de pegada… pero no explica por sí solo la complejidad del duelo que ahora se avecina.

    Porque las semifinales no entienden de precedentes. Porque el contexto lo cambia todo. Y porque el Athletic llega ahora con un bloque más maduro, más compacto y con menos complejos.

    El estadio de Castalia será el juez imparcial de un choque cargado de simbolismo. Un escenario neutral que acoge una Supercopa que ya es evento de primer nivel, con retransmisión en directo por RTVE a través de Teledeporte y TV3, y con la atención mediática puesta en cada detalle.

    No será solo un partido. Será una prueba de carácter. Para el Barcelona, la confirmación de que sigue siendo el referente absoluto. Para el Athletic, la oportunidad de disputar su primera final de Supercopa y de derribar una barrera histórica.

    Al otro lado del cuadro, el Real Madrid ya ha hecho los deberes.

    Su victoria por 3-1 ante el Atlético de Madrid lo ha instalado en la final del sábado 24 de enero de 2026, a las 19:00 horas. Un dato que altera inevitablemente el enfoque de esta semifinal.

    Porque no se trata solo de ganar. Se trata de ganar para medirse al eterno rival o de ganar para escribir una página inédita. El Barcelona sabe lo que supone una final ante el Madrid. El Athletic sueña con lo que significaría llegar hasta allí.

    No habrá mañana. No habrá red. No habrá margen de error. Solo noventa minutos —y lo que venga después— para decidir quién se gana el derecho a pelear por un título y quién se queda a las puertas.

    Barcelona y Athletic Club . Dos históricos. Dos escudos que no necesitan presentación. Dos maneras de entender el fútbol femenino que confluyen en una misma noche.

    En Castalia, la historia no se recuerda, sino que se pone a prueba y el último billete para el partido por el título está en liza, en el horizonte, esperando al ganador.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Supercopa de España Iberdrola |

    😍 Segunda semifinal 😍

    🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Miércoles, 21 de enero de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Ewa Pajor recibió ante el Atlético de Madrid el P.O.M. de diciembre en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La futbolista del FC Barcelona, Ewa Pajor, recogió el trofeo a la Player of the month de diciembre en Liga F Moeve, y su ítem especial de FC 26, que se puede disfrutar en el videojuego de EA SPORTS. La polaca, que es la máxima goleadora de la competición con 15 tantos, sumó dos durante el mes de diciembre.

    El pasado lunes,  12 de enero de 2026,  se desveló la jugadora del mes de diciembre: ‘Player of the month’. Una acción para la que EA SPORTS eligió desde la temporada pasada a Liga F para convertirse en el campeonato femenino pionero en estrenar este galardón a la futbolista con mejor actuación y estadísticas mensuales en la Primera División española votada por los aficionados. La competición española se unió a otras cinco ligas masculinas que ya ofrecían este galardón de la mano de EA SPORTS: LALIGA EA SPORTS, Premier League, Serie A, Bundesliga y Ligue 1. Tras las respectivas votaciones, la ganadora fue Ewa Pajor, que se une a Claudia Pina (noviembre), Edna Imade (octubre) y Luany (septiembre).

    La futbolista polaca se impuso a las otras seis jugadoras nominadas: Eva Navarro (Real Madrid CF), Rosa Márquez (Sevilla FC), Ainhoa Marín (Deportivo Abanca), Malou Marcetto (Madrid CFF), Carla Andrés (SD Eibar) y Daniela Agote (Athletic Club). La jugadora del conjunto blaugrana disputó 145 minutos repartidos en los dos partidos del mes de diciembre en Liga F Moeve. 

    En ese tiempo, a la atacante le dio tiempo a marcar dos goles, uno ante el Costa Adeje Tenerife y otro frente al Badalona Women en el derbi catalán.

    La ariete ya es la máxima goleadora de Liga F Moevecon 15 goles en trece encuentros, siendo clave para que el FC Barcelona sea líder de la competición con 42 puntos. La polaca recogió el trofeo, junto con el ítem especial de FC 26, en el estadio Johan Cruyff en los prolegómenos del encuentro adelantado de la decimoséptima jornada ante el Atlético de Madrid, en una victoria por 5-0. 

    Con esta acción, EA SPORTS continúa mostrando su firme apuesta por la promoción del fútbol femenino, y concretamente, convirtiendo a la competición española en pionera a nivel mundial en este tipo de acciones.

  • La previa | Barcelona vs Atlético de Madrid

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    ⬛️ El Johan Cruyff acogerá un choque repleto de estrellas


    El Johan Cruyff volverá a vestirse de gran escenario la tarde del miércoles 14 de enero, a partir de las 19:00 horas, para acoger uno de esos partidos que explican por sí solos la dimensión competitiva y emocional de la Liga F Moeve, un duelo adelantado de la decimoséptima jornada en el que FC Barcelona y Atlético de Madrid cruzan caminos en un momento clave del calendario, condicionado por la inminente disputa de la Supercopa de España en Castellón, pero cargado de historia, rivalidad y lecturas deportivas profundas.

    Frente a frente estarán dos de los grandes nombres del fútbol femenino español, dos proyectos con identidad propia y ambición estructural, aunque inmersos en dinámicas bien distintas: el conjunto blaugrana, líder sólido de la competición con 42 puntos, y el cuadro rojiblanco, cuarto clasificado con 27, obligado a reaccionar para no descolgarse definitivamente de los puestos que dan acceso a la próxima UEFA Women’s Champions League.

    El Barcelona llega a la cita instalado en una sensación de dominio casi permanente, sustentado en una regularidad que le ha permitido enlazar once encuentros consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones y firmar una primera vuelta de campeonato en la que únicamente ha concedido una derrota liguera. A pesar de las ausencias de peso, con Patri Guijarro reincorporándose progresivamente al grupo y las bajas confirmadas de Graham Hansen y Aitana Bonmatí, el equipo azulgrana vuelve a demostrar la profundidad de su proyecto apostando por el talento del filial, una seña de identidad que refuerza su hegemonía estructural más allá de los nombres propios. La recuperación de Salma, lista para el choque, añade una pieza más a un engranaje ofensivo que continúa marcando diferencias y que ya fue determinante en el precedente de la primera vuelta, cuando las de la Ciudad Condal se impusieron con un contundente 0-6 en territorio madrileño, en una tarde firmada por Esmee Brugts, Patri Guijarro, Ewa Pajor, Alexia Putellas, Vicky López y Laia Aleixandri, exrojiblanca y protagonista emocional de una rivalidad que siempre deja huella.

    En el lado opuesto comparece un Atlético de Madrid que atraviesa una fase de resultados adversos, especialmente en Liga F Moeve, donde no gana desde el pasado 16 de noviembre y acumula seis partidos consecutivos sin conocer la victoria, una racha que contrasta con la resiliencia mostrada en la Copa de la Reina, competición en la que logró el billete para los cuartos de final desde el punto de penalti. El empate 5-5 ante la Real Sociedad en la última jornada fue una montaña rusa emocional que dejó al descubierto tanto el potencial ofensivo como las fragilidades defensivas del equipo de Víctor Martín, y que sirvió además como punto de partida para Priscila Chinchilla, uno de los refuerzos llamados a aportar energía y desequilibrio en la segunda mitad del curso. Sin embargo, el técnico rojiblanco deberá gestionar un escenario exigente con las bajas de Sheila Guijarro y Gio Queiroz, en una visita a Barcelona que históricamente ha sido terreno hostil, pero que también ha ofrecido capítulos memorables para la entidad madrileña.

    Porque la historia entre ambos equipos es extensa y significativa. Desde 2013,

    FC Barcelona y Atlético de Madrid se han enfrentado en treinta y siete ocasiones oficiales entre todas las competiciones, con un balance claramente favorable a las blaugranas, que suman veinticinco victorias, por siete empates y cinco triunfos rojiblancos. El último de estos llegó el 1 de junio de 2021, cuando el Atlético, entonces dirigido por José Luis Sánchez Vera, se impuso por 4-3 en Alcalá en un partido que permanece como uno de los grandes recuerdos competitivos del club madrileño frente a su gran rival. Desde entonces, el dominio azulgrana ha sido casi absoluto, reforzado esta misma temporada con la goleada de la séptima fecha de la Liga F Moeve en Alcalá de Henares por 0-6.

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥F.C. Barcelona 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ✨ Choque de campeonas ✨

    📅 Miércoles, 14 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70)

    🏟️ Estadi Johan Cruyff, Barcelona

  • Reportaje | Claudia Pina es la elegancia hecha gol

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La exjugadora del Sevilla Fútbol Club tiene el instinto del gol que creció a la par que el todopoderoso Barcelona y no deja de reinventarse.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Desde las pistas de fútbol sala de Montcada i Reixach hasta el césped del Camp Nou, Claudia Pina Medina ha construido una carrera marcada por la precocidad, el talento natural para el gol y una capacidad poco común para adaptarse y evolucionar. Delantera voraz, canterana ejemplar y símbolo de una generación que ha hecho del Barça una referencia mundial, Pina representa la mezcla perfecta entre formación, ambición y ADN competitivo. Este es el retrato completo de una futbolista que empezó marcando goles antes incluso de saber hasta dónde podía llegar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Claudia Pina Medina nació el 12 de agosto de 2001 en Moncada i Reixach, un municipio barcelonés donde el fútbol no era todavía un camino evidente para una niña, pero sí una pasión imposible de contener. Sus primeros pasos no fueron sobre hierba natural, sino en el fútbol sala, un detalle que resulta clave para entender muchas de las virtudes que hoy definen su juego.

    En espacios reducidos, con menos tiempo para decidir y mayor exigencia técnica, Pina empezó a desarrollar esa relación casi íntima con el balón que la distingue: controles orientados precisos, golpeos rápidos y una lectura del juego impropia de su edad.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Ese talento no pasó desapercibido. En 2011, cuando apenas tenía diez años, los ojeadores del RCD Espanyol la detectaron y la incorporaron a su estructura de formación. Fue el primer gran salto de su vida deportiva y, al mismo tiempo, el inicio de una trayectoria marcada por decisiones valientes y retos constantes. Dos años después, en 2013, el Fútbol Club Barcelona llamó a su puerta.

    Con solo 12 años, Pina ingresó en el equipo infantil-alevín del Barça, un entorno altamente competitivo en el que no solo debía destacar, sino también adaptarse a una exigencia diaria muy superior.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La adaptación fue inmediata y contundente. En su segunda temporada como azulgrana, Claudia Pina firmó una cifra que hoy todavía se recuerda como una de las grandes barbaridades goleadoras del fútbol base: 100 goles en 20 partidos. Un promedio de cinco tantos por encuentro que no solo ayudó al equipo a conquistar el campeonato de liga juvenil, sino que situó su nombre en todas las agendas del fútbol femenino español. No era solo una goleadora compulsiva; era una jugadora capaz de decidir partidos por sí sola, de aparecer en los momentos clave y de convertir cada balón suelto en una amenaza.

    (Fuente: RFEF)

    Ese crecimiento acelerado desembocó, de manera natural, en su debut con el primer equipo. En enero de 2018, con apenas 16 años y cinco meses, Claudia Pina disputó su primer partido oficial con el Barça femenino. Con ese estreno, se convirtió en la jugadora más joven en vestir la camiseta del primer equipo en un partido oficial, un récord que habla tanto de su talento como de la confianza que el club depositó en ella desde muy temprano. En un vestuario plagado de referentes y futbolistas consagradas, Pina comenzó a aprender, observar y sumar minutos en silencio, consciente de que su proceso debía ser gradual.

    (Fuente: UEFA)

    El verano de 2020 marcó un punto de inflexión en su carrera. En junio, el FC Barcelona anunció la renovación de Claudia Pina hasta 2023, una muestra clara de que el club la consideraba una pieza estratégica de futuro. Sin embargo, apenas un mes después, llegó una decisión tan inteligente como necesaria: su cesión al Sevilla FC durante la temporada 2020-2021. El objetivo era claro: ganar minutos, asumir responsabilidades y competir cada semana como titular en la élite.

    En Sevilla, Pina dio un paso adelante decisivo. Se convirtió en una de las titulares habituales del conjunto andaluz, acumulando 32 partidos oficiales entre Liga y Copa. Sus números —10 goles y siete asistencias— reflejan impacto, pero no cuentan toda la historia. En un equipo con menos dominio del balón que el Barça, Claudia tuvo que adaptarse a contextos más físicos, a partidos de mayor desgaste y a situaciones en las que el margen de error era mínimo. Esa experiencia la hizo más completa, más resistente y más consciente de los diferentes registros que exige el fútbol profesional.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Paralelamente a su carrera en clubes, la trayectoria de Claudia Pina con la selección española ha sido igualmente precoz y brillante. Con solo 14 años, fue convocada por primera vez por Toña Is para la selección sub-16, un hito que confirmaba su condición de talento generacional. En septiembre de 2016 llegó su debut con la selección sub-17 en un torneo UEFA disputado en la República Checa, y lo hizo de manera arrolladora: cinco goles en el torneo, incluido un triplete en su primer partido. Poco después, disputó su primer encuentro oficial en un Mundial sub-17, frente a Jordania, marcando también en su debut.

    A finales de 2017, su nombre apareció en una estadística que sorprendió incluso a los más expertos: Claudia Pina fue la máxima goleadora de las selecciones nacionales de la UEFA, sumando mujeres y hombres, con 16 goles en el año natural. Un dato que resume a la perfección su instinto, su regularidad y su capacidad para rendir en cualquier contexto competitivo.

    (Fuente: Liga F Moeve))

    Con el paso de los años, Pina ha ido asentándose de nuevo en la estructura del FC Barcelona, integrándose en una de las mejores plantillas del mundo. En un equipo dominador, de posesión larga y presión alta, su perfil encaja de forma natural, pero también le exige una evolución constante.

    (Fuente: RFEF)

    Ya no basta con marcar; hay que interpretar espacios, asociarse, presionar, entender cuándo acelerar y cuándo pausar. Y en ese proceso, Claudia ha demostrado una madurez creciente.

    (Fuente: UEFA)

    Fuera del terreno de juego, su figura también ha adquirido nuevas dimensiones. Su participación como embajadora en la Queens League con el equipo XBuyer TEAM la ha acercado a nuevos públicos y ha reforzado su imagen como referente de una generación que vive el fútbol desde múltiples plataformas, combinando élite deportiva y visibilidad mediática sin perder autenticidad.

    (Fuente: UEFA)

    Desde el punto de vista estrictamente futbolístico, Claudia Pina es una delantera con alma de goleadora clásica y recursos modernos. Su posición natural es la de atacante, pero su versatilidad le permite actuar tanto como delantera centro como partiendo desde banda, especialmente desde el costado izquierdo, donde puede perfilarse hacia dentro y buscar el disparo con su pierna dominante.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Una de sus principales virtudes es el remate. Pina finaliza con ambos pies, aunque destaca especialmente por la rapidez de ejecución: necesita muy poco tiempo para armar el golpeo, lo que la convierte en una amenaza constante dentro del área. Su pasado en fútbol sala se nota en los controles orientados en espacios reducidos y en la capacidad para resolver situaciones de uno contra uno en pocos metros.

    (Fuente: UEFA)

    A nivel táctico, es una jugadora inteligente. Sabe atacar el primer palo, leer segundas jugadas y aparecer desde atrás para sorprender a las defensoras. No es una delantera estática; se mueve constantemente entre líneas, arrastra marcas y genera espacios para sus compañeras. En equipos dominadores como el Barça, su lectura del timing para desmarcarse es especialmente valiosa.

    (Fuente: UEFA)

    En el apartado asociativo, ha evolucionado notablemente. Si en categorías inferiores destacaba casi exclusivamente por su capacidad goleadora, hoy es una futbolista mucho más completa, capaz de combinar en corto, descargar de espaldas y participar en la circulación ofensiva. Su paso por el Sevilla fue clave para mejorar en este aspecto, obligándola a intervenir más en la construcción y no solo en la finalización.

    Defensivamente, Pina aporta trabajo y presión. No es una jugadora física en el sentido tradicional, pero compensa con intensidad, anticipación y compromiso. En sistemas de presión alta, su primer paso y su capacidad para orientar la salida rival son muy útiles.

    (Fuente: RFEF )

    Como área de mejora, su reto principal sigue siendo la regularidad en minutos y continuidad, algo condicionado por la enorme competencia en el FC Barcelona. También puede seguir creciendo en el juego aéreo y en la toma de decisiones en contextos de máxima velocidad, aunque su progresión en estos aspectos es evidente.

    Claudia Pina es, en definitiva, una futbolista hecha en La Masia en el sentido más profundo del término: talento cultivado, paciencia, aprendizaje y una ambición silenciosa que se manifiesta cada vez que pisa el área. Una delantera que ya ha escrito capítulos importantes de su historia, pero que todavía parece estar lejos de su techo. En un fútbol femenino que avanza a pasos agigantados, su nombre sigue siendo sinónimo de gol, futuro y Barça.

    Y como toda historia que se escribe desde la excelencia colectiva, la carrera de Claudia Pina también se mide en títulos, en celebraciones compartidas y en noches europeas que han ido forjando su carácter competitivo. Porque aunque su recorrido ha estado marcado por la juventud y la paciencia, su palmarés ya habla el lenguaje de las grandes.

    Con el Fútbol Club Barcelona, Claudia Pina ha formado parte de la etapa más gloriosa de la historia del club en el fútbol femenino. Ha levantado múltiples Ligas, siendo testigo y protagonista de una hegemonía sostenida en el tiempo, donde el Barça no solo gana, sino que domina, impone y redefine los estándares del juego. A esas ligas se suman Copas de la Reina, títulos que condensan la exigencia del KO, la presión de los partidos decisivos y la necesidad de aparecer cuando no hay red de seguridad.

    Pero si hay un trofeo que eleva cualquier carrera a una dimensión superior, ese es la UEFA Women’s Champions League. Claudia Pina ha saboreado la gloria europea con el Barça, formando parte de una generación que ha convertido al club azulgrana en una potencia continental, respetada y temida en todos los estadios de Europa. No todas las futbolistas pueden decir que han tocado el cielo europeo antes de cumplir los 25 años; Pina sí.

    A ese palmarés colectivo se suman Supercopas de España, títulos que reflejan la continuidad del éxito y la capacidad del equipo para reinventarse cada temporada, y que consolidan una vitrina que no deja de crecer. Cada medalla, cada foto con el trofeo, ha sido también una lección de competitividad, de exigencia diaria y de pertenencia a un grupo irrepetible.

    (Fuente: Liga F )

    En categorías inferiores de la selección española, su historial tampoco se queda atrás. Campeonatos, torneos UEFA, distinciones goleadoras y un reconocimiento temprano como una de las grandes referencias ofensivas del país. Ser la máxima goleadora de selecciones UEFA en un año natural, sumando fútbol masculino y femenino, no es una anécdota: es una declaración de talento puro y consistencia competitiva.

    (Fuente: RFEF)

    Y sin embargo, lo más poderoso del palmarés de Claudia Pina no está solo en lo que ya ha ganado, sino en cuándo lo ha ganado. Muy joven. Muy pronto. Con margen de crecimiento. Con la sensación permanente de que su mejor versión aún está por venir.

    Porque Claudia Pina no es únicamente una futbolista con títulos; es una futbolista moldeada por ellos. Cada liga la ha hecho más exigente, cada Champions más ambiciosa, cada cesión y cada regreso más consciente de su lugar en el fútbol. Ha aprendido a ganar desde el banquillo y desde el césped, a celebrar siendo protagonista y a construir en silencio cuando tocaba esperar.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El cierre de su historia, por ahora, no es una conclusión, sino una promesa.

    La de una delantera que creció marcando goles en pistas de fútbol sala, que rompió registros en el fútbol base, que debutó antes que nadie con el Barça y que entendió que el verdadero éxito no es llegar rápido, sino quedarse. Claudia Pina Medina ya tiene palmarés de campeona, memoria de aprendiz y hambre de futbolista grande.

    (Fuente: Fútbol Club Barcelona)

    Y mientras el Barça siga atacando, mientras España siga buscando talento y mientras el fútbol femenino continúe escribiendo su revolución, su nombre seguirá apareciendo donde siempre ha sabido estar: cerca del gol, cerca de los títulos y en el corazón de una generación que juega para hacer historia.

    (Fuente: UEFA)
  • Oficial | Ya hay canal para el Barcelona vs Atlético de Madrid

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    🟧 El fútbol femenino español se detiene. Este miércoles, el Estadi Johan Cruyff se convierte en el epicentro de la emoción, la historia y la ambición: Barcelona y Atlético de Madrid se enfrentan en un clásico que trasciende el marcador, donde cada pase, cada parada y cada gol es una declaración de poderío y de identidad. No es solo un partido: es la cita obligada de la Liga F Moeve, el choque que explica por qué este deporte ya no es promesa, sino presente imparable.

    La Liga F Moeve vuelve a detener el tiempo. Lo hace cuando el calendario se pliega a la grandeza de los nombres propios, cuando el fútbol femenino español se mira al espejo de su propia historia y reconoce que hay partidos que no necesitan artificio alguno para elevarse a la categoría de acontecimiento. Fútbol Club Barcelona contra Atlético de Madrid no es solo un enfrentamiento entre dos clubes, ni siquiera entre dos aspirantes al título: es el clásico contemporáneo del balompié femenino en España, la rivalidad que ha definido una era, el pulso que ha marcado el crecimiento competitivo, mediático y emocional de una liga que hoy se sabe observada, seguida y respetada.

    (Fuente: DAZN)

    Este miércoles 14 de enero de 2025, a las 19:00 horas en el Estadi Johan Cruyff, el fútbol femenino español vuelve a citarse con uno de esos duelos que explican por sí solos por qué el camino recorrido ha merecido la pena. El partido, adelantado en el calendario por la participación de ambos clubes en la próxima Supercopa de España Iberdrola que se disputará en Castellón del 20 al 24 de enero de 2026, llega además con el aliciente añadido de saberse visible, accesible y abierto. La confirmación oficial de la cobertura televisiva, con DAZN emitiendo el encuentro tanto en Movistar Ellas Vamos (dial 66) como en abierto a través de su aplicación —con el único requisito de disponer de una cuenta gratuita— convierte este clásico en una invitación directa al gran público, en una ventana privilegiada para que miles de personas se asomen, quizá por primera vez, a la élite del fútbol femenino nacional.

    No es un detalle menor. La visibilidad ha sido siempre una de las grandes batallas de esta disciplina, y que uno de los tres partidos emitidos en abierto cada jornada sea precisamente este Barcelona–Atlético de Madrid es una declaración de intenciones. La Liga F Moeve entiende que su producto estrella no puede esconderse, que debe mostrarse sin complejos, confiando en la fuerza de su relato y en la calidad de sus protagonistas.

    Porque protagonistas hay muchas, y de primerísimo nivel. Sobre el césped del Johan Cruyff se cruzarán trayectorias, generaciones y estilos que han moldeado la identidad competitiva de la liga. Desde la seguridad bajo palos de Cata Coll y Lola Gallardo hasta la jerarquía defensiva de Laia Aleixandri y Andrea Medina; desde el talento precoz y desbordante de Vicky López hasta la experiencia y el colmillo internacional de futbolistas como Maca Portales o Ewa Pajor; desde la potencia, el descaro y la promesa de Luany hasta ese ecosistema coral que el Barcelona ha perfeccionado hasta convertirlo en un modelo exportable. No es solo una suma de nombres, es una constelación de historias que se entrecruzan durante noventa minutos.

    El contexto competitivo no podría ser más elocuente. El equipo dirigido por Pere Romeu llega a la cita como líder sólido de la Primera División Femenina, con 42 puntos de 45 posibles, una cifra que habla de regularidad, de hambre y de una ambición intacta incluso después de haberlo ganado casi todo. Solo la Real Sociedad, en Zubieta y por la mínima, ha sido capaz de arañarles tres puntos en lo que va de temporada. El resto ha sido un dominio casi absoluto, una sucesión de victorias que culminó recientemente con una goleada histórica por 12-1 ante el Madrid CFF, un resultado que no solo elevó la moral del vestuario, sino que envió un mensaje claro al resto de aspirantes: el Barcelona no negocia su condición de favorito.

    Ganar este partido adelantado tendría además un efecto clasificatorio directo. Una victoria azulgrana dejaría prácticamente descartado al Atlético de Madrid de una hipotética pelea por el título, abriendo una brecha que, a estas alturas del curso, podría resultar insalvable. No es solo un clásico, es un cruce de caminos para la temporada.

    Enfrente, el Atlético de Madrid de Víctor Martín llega con la urgencia de quien sabe que este tipo de partidos pueden redefinir dinámicas. Las rojiblancas atraviesan una fase irregular, con resultados que no terminan de consolidar sus aspiraciones, pero también con destellos de un potencial ofensivo que sigue siendo temible. El reciente empate 5-5 ante la Real Sociedad en Alcalá de Henares es el mejor ejemplo de esa dualidad: una capacidad goleadora incuestionable, combinada con una fragilidad defensiva que les ha impedido dar el salto definitivo en la clasificación. Cuartas con 27 puntos, a cuatro de las donostiarras, las colchoneras saben que sumar en Barcelona no solo sería un golpe anímico monumental, sino una forma de reengancharse a la lucha por la tercera plaza.

    Pero si este partido se juega también en la memoria colectiva es porque la historia entre ambos clubes pesa, y pesa mucho. El balance global favorece al Barcelona, con 29 victorias, 10 empates y solo 7 triunfos rojiblancos, pero reducir esta rivalidad a una estadística sería injusto. Hay enfrentamientos que marcan épocas, y este es uno de ellos.

    Todo comenzó a adquirir un tono casi legendario en la temporada 2016-2017, cuando el Atlético de Madrid arrebató el título liguero al Barcelona en la última jornada, inaugurando una etapa de hegemonía rojiblanca que se prolongaría durante tres temporadas consecutivas. Aquellas ligas, culminadas en escenarios de máxima tensión, forjaron el carácter competitivo de ambos equipos y elevaron el nivel de exigencia de la competición. La temporada 2018-2019, con aquel 1-3 en Zubieta que coronó a las entonces entrenadas por Sánchez Vera, quedó grabada como uno de los grandes hitos de la historia del fútbol femenino español.

    Desde entonces, el Barcelona ha construido una dinastía, pero el Atlético ha sido siempre ese rival incómodo, ese espejo que devuelve la imagen de un pasado no tan lejano en el que las fuerzas estaban más equilibradas. Las rojiblancas fueron uno de los últimos equipos capaces de derrotar al actual subcampeón de Europa, con aquel inolvidable 4-3 en Alcalá de Henares en la temporada 2020-2021.

    También le eliminaron en las semifinales de la Supercopa de España 2021 en Almería, en una tanda de penaltis agónica que desembocó en una final ganada al Levante UD por 3-0, una final que trascendió lo deportivo y dejó una de las imágenes más emotivas que se recuerdan: Virginia Torrecilla y Amanda Sampedro levantando juntas el trofeo, símbolo de resistencia, de compañerismo y de humanidad, en plena recuperación de la centrocampista balear de un tumor cerebral.

    Más recientemente, ambos equipos se midieron en la final de la Copa de la Reina, con victoria blaugrana por 2-0 en Huesca, reafirmando la supremacía actual del Barcelona, pero sin borrar la sensación de que cada enfrentamiento entre estos dos gigantes es una historia abierta. En la primera vuelta de la presente temporada, el 0-6 en Alcalá de Henares fue un golpe duro para el Atlético, una herida que sigue escociendo y que añade un componente de revancha emocional a este nuevo capítulo.

    Y así, con todo ese bagaje a cuestas, el Johan Cruyff se prepara para volver a ser escenario de un duelo que trasciende el resultado. Porque estos partidos no se juegan solo para ganar tres puntos; se juegan para reafirmar identidades, para medir proyectos, para escribir una línea más en una rivalidad que ha acompañado el crecimiento del fútbol femenino español desde sus cimientos modernos.

    Cuando el balón eche a rodar, lo hará cargado de pasado y de futuro. De las gradas al césped, de las pantallas a los hogares, este Barcelona–Atlético de Madrid volverá a recordarnos que hay encuentros que explican una liga entera. Que hay clásicos que no necesitan ser anunciados, porque se anuncian solos.

    Y que, durante noventa minutos, el fútbol femenino español volverá a ocupar el centro del escenario, con la convicción de quien sabe que ya no es promesa, sino presente incontestable.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    🔥F.C. Barcelona 🆚 Atlético de Madrid 🔥

    ✨ Choque de campeonas ✨

    📅 Miércoles, 14 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70)

    🏟️ Estadi Johan Cruyff, Barcelona

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • Oficial | Pajor conquista el P.O.M de la Liga F Moeve en diciembre de 2025

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La ariete polaca recogerá el galardón en el Fútbol Club Barcelona versus Atlético de Madrid en el Johan Cruyff.

    Este lunes, 12 de enero de 2026, se ha desvelado la ganadora del ‘Player of the month’ del mes de diciembre en Liga F Moeve, otorgado a la futbolista del Fútbol Club Barcelona, Ewa Pajor.

    La delantera polaca sumó 2 goles ante el Costa Adeje Tenerife Egatesa y el Badalona Women y ya es la máxima goleadora de la competición liguera.

    A sus 29 años de edad, 3 de diciembre de 1996, la canterana del KKPK Medyk Konin se ha adjudicado su segundo M.V.P. de la Liga Profesional de Fútbol Femenino que se une al que levantó el pasado mes de abril.

    El miércoles 24 de diciembre quedó oficialmente abierto el proceso de votaciones para designar a la jugadora del mes de diciembre en la Liga F Moeve, el galardón ‘Player of the Month’ impulsado por EA SPORTS que, desde la pasada temporada, distingue a la futbolista con mayor impacto competitivo, rendimiento estadístico y peso decisivo en la Primera División del fútbol femenino español. Una iniciativa que no solo reconoce la excelencia individual, sino que refuerza el posicionamiento de la Liga F como una competición pionera a nivel mundial en la integración de premios oficiales asociados al rendimiento deportivo, equiparándose a las grandes ligas masculinas que ya cuentan con este reconocimiento de la mano de la desarrolladora estadounidense, como LALIGA EA SPORTS, la Premier League, la Serie A, la Bundesliga o la Ligue 1.

    La Liga F se convirtió así en el primer campeonato femenino del mundo en estrenar este galardón mensual, consolidando su apuesta por la visibilidad, la profesionalización y la generación de referentes reconocibles para la afición, los medios de comunicación y las nuevas generaciones de futbolistas. En este contexto, el mes de diciembre presentaba una terna de nominadas de enorme nivel competitivo, reflejo de la diversidad de perfiles, clubes y realidades que conviven en la máxima categoría del fútbol femenino español. Las siete futbolistas seleccionadas por EA SPORTS fueron Ewa Pajor, del FC Barcelona; Eva Navarro, del Real Madrid CF; Rosa Márquez, del Sevilla FC; Ainhoa Marín, del Deportivo Abanca; Malou Marcetto, del Madrid CFF; Carla Andrés, de la SD Eibar; y Daniela Agote, del Athletic Club.

    Siete nombres propios que representan distintas formas de entender el juego, distintos contextos competitivos y distintos roles dentro de sus respectivos equipos, pero todas ellas unidas por un denominador común: su capacidad para marcar diferencias en un mes corto, condicionado por el calendario y por la exigencia acumulada de la competición. Finalmente, tras el proceso de votación y valoración del impacto deportivo, la ganadora fue la delantera del FC Barcelona Ewa Pajor, que se alzó con el reconocimiento de jugadora del mes de diciembre y se convirtió así en la cuarta futbolista distinta en recibir el galardón en la presente temporada, tras Luany en septiembre, Edna Imade en octubre y Claudia Pina en noviembre.

    La elección de Ewa Pajor no responde únicamente a una suma de cifras, sino a la confirmación de una tendencia: la de una futbolista que ha elevado el estándar ofensivo de la Liga F y que se ha consolidado como una de las delanteras más determinantes del panorama europeo.

    Durante el mes de diciembre, la atacante polaca disputó 145 minutos repartidos en los dos encuentros ligueros del FC Barcelona, en los que logró anotar dos goles decisivos frente al Costa Adeje Tenerife y al FC Badalona Women, demostrando una vez más su eficacia, su lectura de los tiempos del partido y su capacidad para aparecer en los momentos clave.

    Más allá del dato puntual del mes, el impacto de Pajor se enmarca en una temporada sobresaliente. La delantera es, a estas alturas del curso, la máxima goleadora de la Liga F Moeve, liderando la clasificación de goleadoras con 15 tantos en 13 partidos disputados. A estos registros se suman tres asistencias en un total de 934 minutos, lo que arroja una cifra demoledora: Ewa Pajor participa directamente en un gol cada 62 minutos. Un dato que no solo habla de su instinto rematador, sino de su influencia global en el juego ofensivo del FC Barcelona.

    El premio ‘Player of the Month’ correspondiente a diciembre supone, además, una mejora del ítem de la futbolista en el ecosistema de EA SPORTS, reforzando la conexión entre el rendimiento real y su representación en el entorno digital, y subrayando el compromiso de la compañía con la promoción del fútbol femenino y, de manera específica, de la Liga F Moeve como referente internacional. Este reconocimiento no es un simple gesto simbólico, sino una pieza más en la construcción de un relato competitivo en el que las futbolistas ocupan el centro de la escena, con nombres, rostros y trayectorias reconocibles para el gran público.

    Ewa Pajor, que luce el dorsal 17 en el FC Barcelona, encarna a la perfección el perfil de delantera moderna total, capaz de adaptarse a distintos registros ofensivos y de integrarse con naturalidad en un modelo de juego dominador, exigente y altamente estructurado como el del conjunto blaugrana. Su principal virtud, la que define su carrera desde sus primeros pasos en el fútbol profesional, es una extraordinaria inteligencia para interpretar el juego sin balón. Pajor no necesita acumular contactos para ser determinante; su lectura de los espacios, su capacidad para atacar el primer y el segundo palo, y su intuición para anticiparse a la defensa rival la convierten en una amenaza constante dentro del área.

    A nivel técnico, la delantera polaca destaca por una finalización precisa y variada.

    Es capaz de marcar con ambas piernas, de rematar de primeras, de definir en espacios reducidos y de resolver situaciones de uno contra uno con una frialdad impropia de una futbolista que, pese a su experiencia, sigue en plena madurez competitiva. Su golpeo es limpio, seco y ajustado, y su capacidad para orientar el cuerpo en el momento del disparo le permite generar ángulos imposibles incluso ante defensas bien posicionadas.

    Desde el punto de vista táctico, Pajor aporta una comprensión profunda de los automatismos colectivos. No es una delantera estática ni limitada al área; sabe caer a banda, fijar centrales, arrastrar marcas y generar espacios para la llegada de las centrocampistas. En el sistema del Barcelona, su movilidad resulta clave para desordenar bloques defensivos y para ofrecer líneas de pase constantes en zonas de finalización. Su trabajo sin balón, tanto en fase ofensiva como defensiva, la convierte en una pieza fundamental en la presión alta del equipo, donde su capacidad para orientar la salida rival y activar la presión colectiva es tan valiosa como sus goles.

    En el plano físico, Ewa Pajor combina potencia y resistencia. Su zancada larga le permite atacar el espacio con ventaja, mientras que su fortaleza en el choque la hace competitiva en duelos individuales dentro del área. No es una futbolista explosiva en el sentido clásico, pero sí tremendamente eficiente en la repetición de esfuerzos, lo que le permite mantener un alto nivel de intensidad durante los minutos que permanece en el terreno de juego.

    A todo ello se suma una fortaleza mental que explica su regularidad y su capacidad para rendir bajo presión. Pajor es una futbolista acostumbrada a competir en escenarios de máxima exigencia, tanto a nivel de clubes como con la selección polaca, y esa experiencia se traduce en una toma de decisiones serena, en una mentalidad competitiva constante y en una ambición que no entiende de relajación incluso cuando los números la sitúan en lo más alto. Su liderazgo no siempre es vocal, pero sí evidente a través del ejemplo, del compromiso y de la responsabilidad que asume en los momentos decisivos.

    El galardón de jugadora del mes de diciembre será entregado a Ewa Pajor en los prolegómenos del encuentro entre el FC Barcelona y el Atlético de Madrid, programado para el miércoles 14 de enero a las 19:00 horas en el Johan Cruyff. Un partido de alto voltaje competitivo que se ha adelantado en el calendario debido a la celebración de la Supercopa de España 2026 en Castellón, y que servirá como escenario ideal para rendir homenaje a una futbolista que simboliza la excelencia ofensiva de la Liga F.

    Con este reconocimiento, Ewa Pajor se une a una lista de ganadoras que refleja el talento y la diversidad del campeonato, y refuerza su condición de referente dentro y fuera del terreno de juego.

    Su impacto trasciende lo estadístico y se proyecta como un símbolo del crecimiento del fútbol femenino, de la profesionalización de la Liga F y de la capacidad de esta competición para generar figuras que marcan época.

    En un mes como diciembre, corto en partidos pero intenso en exigencia, la delantera polaca ha vuelto a demostrar que el gol no es una cuestión de volumen, sino de oportunidad, lectura y determinación.

    Que la grandeza de una futbolista no se mide solo en cifras acumuladas, sino en su capacidad para decidir partidos, elevar el nivel colectivo y sostener el pulso competitivo de su equipo.

    Ewa Pajor no solo ha sido la mejor jugadora de diciembre.

    Ha sido la confirmación de que el gol, cuando se combina con inteligencia, trabajo y ambición, se convierte en un lenguaje universal. Y en la Liga F Moeve, ese lenguaje habla cada vez más claro, con nombres propios que ya forman parte de su historia. Porque cuando el fútbol femenino encuentra a sus referentes, el presente se engrandece y el futuro se acelera.

    Y Pajor, con el 17 a la espalda y el gol como bandera, sigue escribiendo páginas que ya son memoria viva del campeonato.