Categoría: Unión Deportiva Granadilla Tenerife

  • La crónica | Reparto de puntos en la lucha por la Champions

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El Costa Adeje Tenerife y la Real Sociedad empataron (1-1) en el Heliodoro Rodríguez López. Un duelo en el que adelantaron las locales con un tanto de Iratxe Pérez. A la media hora, Nahia Aparicio puso las tablas en el marcador. Claudia Florentino fue la MVP del partido.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que no necesitan un contexto artificial para elevarse. No requieren una épica impostada ni una narrativa forzada. Hay encuentros que, por la simple confluencia de trayectorias, ambiciones, estados de forma y escenario, se explican solos. El Costa Adeje Tenerife – Real Sociedad de este domingo pertenece a esa estirpe. A esa rara categoría de duelos que no solo ordenan una clasificación, sino que interpelan directamente al sentido profundo de una temporada.

    Porque lo que ocurre este domingo en el Heliodoro Rodríguez López no es solo un enfrentamiento entre el 4º y el 3º clasificado de la Liga F Moeve. No es únicamente una batalla por tres puntos. Es una declaración de intenciones. Un examen de madurez. Un cruce de caminos entre dos proyectos que ya no se esconden. Que ya no miran de reojo. Que ya no se conforman con competir bien.

    Aquí se juega Europa.
    Aquí se juega la Champions.
    Aquí se juega el derecho a soñar sin complejos.

    Hay estadios que imponen por su tamaño. Otros, por su modernidad. El Heliodoro Rodríguez López impone por algo mucho más difícil de medir: su peso simbólico.

    El fútbol femenino en Tenerife ha encontrado en este recinto un aliado, un refugio, un amplificador emocional. Cuando el Costa Adeje Tenerife pisa este césped, no juega solo. Juega con una isla entera detrás. Con una grada que entiende el proceso, que ha visto crecer al equipo, que ha acompañado cada paso desde la consolidación hasta la ambición declarada.

    Domingo, 13:00h peninsular. Mediodía en Canarias. Luz limpia. Césped perfecto. Un estadio que sabe que no todos los partidos son iguales, y que este no lo es.

    Porque el Heliodoro no acoge un partido más. Acoge una final anticipada por Europa.

    El Costa Adeje Tenerife llega a esta cita como 4º clasificado, con 29 puntos, a ocho de su rival, sí. Pero las cifras, desnudas, no cuentan toda la verdad.

    Porque este equipo, en este 2026, no conoce la derrota.

    Porque este equipo ha aprendido a competir desde la adversidad.
    Porque este equipo ha convertido la regularidad en identidad.
    Porque este equipo ha dejado de ser sorpresa para ser aspirante.

    Yerai Martín lo verbalizó con una frase que resume toda una filosofía:

    “Si queremos estar, el domingo tenemos que ser un equipo muy completo.”

    No hay consigna más clara. No hay mensaje más honesto. No hay trampa. El Costa Adeje no se engaña. Sabe que para mirar de frente a la Real Sociedad necesita perfección competitiva. Necesita atacar bien, defender mejor, sufrir juntos y golpear con convicción.

    Nombres que no son accesorios. Que forman parte del armazón del equipo. Que alteran planes, rotaciones, automatismos.

    Pero hay una noticia que se siente casi como un refuerzo: Fatou Dembele vuelve. Tras cumplir sanción, estará disponible ante las donostiarras. Y su presencia no es menor. Es físico. Es intimidación. Es lectura defensiva. Es liderazgo silencioso.

    Este Costa Adeje no se define por lo que pierde, sino por cómo se adapta. Yerai Martín ha construido un grupo capaz de reconfigurarse sin perder el alma. Capaz de competir con menos recursos pero con más cohesión y eso, en partidos como este, vale oro, seamos sinceros

    Enfrente, una Real Sociedad que llega como 3ª clasificada, con 37 puntos, tras un convincente 3-0 ante el Eibar. Un resultado que no solo suma, sino que refuerza confianza.

    El equipo de Arturo Ruiz ha dejado atrás cualquier atisbo de irregularidad. Ha encontrado estabilidad. Ha consolidado una idea. Ha aprendido a cerrar partidos. A gestionar ventajas. A dominar tiempos.

    La Real Sociedad ya no es promesa. Es realidad, pero tiene bajas claves como las de María Molina y Lezeta.

    Cuando acabe el partido, la clasificación se moverá. Pero más allá de los números, algo habrá cambiado.

    Si gana el Costa Adeje, el mensaje será claro: estamos aquí para quedarnos.
    Si gana la Real, la afirmación será contundente: este proyecto va en serio.
    Si hay empate, la tensión se prolongará… y la Liga F ganará en emoción.

    Pero nadie saldrá indemne, porque estos partidos dejan huella.

    El majestuoso Heliodoro Rodríguez López amaneció con esa luz que solo existe en las islas cuando el fútbol decide convertirse en algo más que un deporte. No era un domingo cualquiera. No lo era por la hora, por el rival ni por la clasificación, sino porque el Costa Adeje Tenerife y la Real Sociedad se habían citado en ese punto exacto de la temporada donde ya no valen los discursos de crecimiento ni las excusas de proceso. Allí, sobre el césped histórico del Heliodoro, se jugaba algo mucho más incómodo y mucho más hermoso: la posibilidad real de mirar a la Champions sin pedir permiso. El empate final, un 1-1 que dejó a ambos invictos en este inicio de 2026, no fue un resultado neutro. Fue un relato lleno de matices, de golpes emocionales, de momentos que pudieron cambiarlo todo y no lo hicieron, y de esa sensación amarga que solo aparece cuando sabes que has tenido una oportunidad histórica entre las manos… y se te ha escurrido entre los dedos.

    Y al final, cuando el balón eche a rodar y el Heliodoro respire fútbol femenino del grande, todo se reducirá a una verdad simple y brutal:

    Aquí no se juega solo un partido.
    Aquí se juega el derecho a mirar a Europa sin bajar la cabeza.
    Aquí se juega la identidad.
    Aquí se juega el futuro inmediato.

    Noventa minutos.
    Once contra once.
    Una isla frente a una ambición histórica.

    Que ruede el balón.
    Que hable el fútbol.
    Que el Heliodoro dicte sentencia.

    Porque hay domingos que no se olvidan y este promete ser uno de ellos.

    futbolista del Costa Adeje Tenerife Egatesa, Yerliane Moreno, continúa dando pasos firmes en su regreso a la dinámica competitiva del equipo. La centrocampista fue titular el pasado fin de semana frente al RCD Espanyol, después de haber sumado minutos previamente en casa ante el Athletic Club, mostrando una evolución positiva y consolidando su presencia en el centro del campo blanquiazul.
    La internacional venezolana afronta este tramo del curso con ilusión y ambición, con el objetivo de recuperar regularidad y asentarse nuevamente como una pieza importante en el esquema del técnico Yerai Martín.
    Los problemas físicos han sido uno de los principales obstáculos en su temporada, un reto tanto a nivel físico como mental, que Moreno está dejando atrás: “Son cosas que las futbolistas pasamos durante nuestra carrera deportiva, me ha tocado pasar a mí y ahora estoy intentando estabilizarme, volver a tener minutos y tener esa regularidad con el equipo que me va a ayudar a estar otra vez en mi máximo nivel”.
    Conocida como “La Pantera” por su garra, intensidad y carácter competitivo, la centrocampista también valoró su importancia dentro de la plantilla y lo que puede aportar al grupo ahora que vuelve a sentirse disponible:“Lo que siempre me ha caracterizado es el trabajo, la lucha, el lograr ganar esas segundas jugadas, esos balones sueltos y aportar mi granito de arena donde se pueda. Estoy a disposición del equipo y del cuerpo técnico para lo que sea necesario”.
    El Costa Adeje Tenerife Egatesa afronta este domingo un nuevo compromiso de máxima exigencia, recibiendo a la Real Sociedad a las 12:00 horas en el Heliodoro Rodríguez López. El conjunto tinerfeño, cuarto clasificado, se mide a un gran rival que actualmente ocupa la tercera posición de la tabla, en un duelo directo en la zona alta con tres puntos importantísimos en juego.
    Sobre este partido y la importancia de jugar en casa, con el apoyo de la afición, Yerliane destacó: “La Real Sociedad es un gran equipo, viene en una buena dinámica y no va a ser nada fácil el partido, pero confío en el equipo, estamos preparando el encuentro esta semana a conciencia y queremos sacar un buen resultado en nuestra casa”.
    Con muchas ganas de sumar minutos en el Heliodoro, la centrocampista blanquiazul reconoce sus ganas por disputar minutos delante de la afición tinerfeña: “Tengo muchas ansias por estar dentro del campo cuando juguemos en casa, siento como la gente me sigue apoyando a pesar de no haber jugado tantos minutos, siempre los escucho desde fuera y para mi eso significa mucha felicidad”
    En cuanto a los objetivos para lo que resta de temporada, Yerliane Moreno se muestra ambiciosa, pero con los pies en el suelo. “Para esta segunda vuelta pido que el equipo siga haciendo las cosas tan bien como hasta ahora, seguir sumando y estar en la parte alta de la clasificación es muy importante, con trabajo y sacando esa garra que nos caracteriza en cada partido. En lo personal, me gustaría conseguir esa estabilidad y conseguir jugar muchos minutos de aquí al final de temporada”.
    La futbolista confía en seguir sumando minutos que le permitan recuperar sensaciones y confianza, pasos clave para volver a ofrecer su mejor versión. Con trabajo, paciencia y la garra que la caracteriza, Yerliane Moreno continúa dando pasos firmes para volver a ser una pieza clave dentro de un Costa Adeje Tenerife Egatesa que quiere hacerse fuerte en casa y seguir creciendo junto a la afición blanquiazul.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El choque con aroma europeo |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🙌🏻 Partidazo

    🏆 Liga F Moeve | 2025-2016

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Real Sociedad de Fútbol 🔥

    🗓️ Domingo, 1 de febrero de 2026

    🕢 13:00 horario peninsular

    📺 DAZN

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    Los XI |

    El tropiezo del nuevo Atlético de Madrid de José Herrera en Alcalá de Henares (11) ante el Granada C.F. les puso en bandeja a guerreras y donostiarras aprovechar su duelo directo para eliminar, en caso de victoria, a las colchoneras de la pelea por acceder a la Copa de Europa el próximo curso, una situación que no se dio y da una vida extra a las madrileñas.

    Desde el primer instante el partido se presentó con una tensión soterrada, casi contenida, como si ambos equipos fueran conscientes de que un solo error podía tener consecuencias que trascendieran el marcador. La Real Sociedad fue la primera en enseñar los dientes, buscando profundidad y velocidad, obligando a Noelia Ramos a intervenir en la primera llegada visitante, una acción que resolvió con la seguridad de quien entiende perfectamente el contexto del partido, atrapando el balón sin conceder segundas oportunidades ni alimentar fantasmas. Fue una intervención sencilla en lo técnico, pero enorme en lo simbólico, porque sirvió para mandar un mensaje claro: el Heliodoro no iba a ser terreno blando.

    El Costa Adeje respondió pronto, empujado por su gente, por ese murmullo constante de grada que en Tenerife no aprieta con estridencia, pero sí con una fe inquebrantable. Patri Gavira se elevó en el área para cabecear un balón que se marchó fuera, pero que confirmó que las locales no iban a esconderse, que no iban a esperar, que habían salido al campo con la convicción de que este partido no se jugaba para sobrevivir, sino para disputarlo de tú a tú.

    Y entonces, apenas dos minutos después, llegó el momento que encendió el estadio y que durante muchos minutos pareció escribir un destino distinto. Natalia Ramos, con la pausa de quien entiende el fútbol como una conversación y no como un grito, conectó con Iratxe Pérez. La delantera recibió, se giró con inteligencia, leyó el espacio, y desde la frontal del área se sacó un disparo violento, seco, imposible de defender. Un zapatazo que no solo rompió la red, sino que rompió el guion previsto, porque ese gol no fue una casualidad: fue la materialización de una idea, de un equipo que sabe cómo atacar, que sabe cómo atraer, que sabe cómo golpear.

    El Heliodoro explotó. El Costa Adeje se ponía por delante en el duelo directo por la Champions, y durante unos instantes el sueño pareció adquirir una forma tangible al abrir la lata con el 10 en el minuto 17 que dio alas al representativo cámara antes del ecuador de la primera mitad, dejando un baile de la heroína Iratxe que no pasó inadvertido.

    Pero los partidos grandes nunca permiten la complacencia. Y la Real Sociedad, equipo hecho, maduro, competitivo, respondió como responden los conjuntos que están acostumbrados a estos escenarios. No hubo nervios, no hubo prisas. Hubo paciencia.

    Tras un saque de esquina, el balón quedó muerto en una zona peligrosa. Paula Fernández lo leyó antes que nadie, levantó la cabeza y encontró a Nahia Aparicio completamente sola. La central, con sangre fría impropia de quien juega tan cerca de su propia portería, recortó, ajustó el cuerpo y envió el balón al palo largo. Noelia Ramos voló, estiró todo lo que pudo, pero no llegó. El empate subió al marcador como un jarro de agua fría, pero también como una advertencia: la Real Sociedad no iba a conceder nada y el 11 subió al marcador sobre el minuto 29, a poco más de un cuarto de hora para el entretiempo.

    El partido entró entonces en una fase densa, cargada de duelos, de choques, de disputas que no siempre se veían, pero que se sentían. El Costa Adeje, lejos de venirse abajo, interpretó el empate como un estímulo. Antes del descanso apretó, subió líneas, creyó de nuevo. Y volvió a aparecer Iratxe Pérez, incansable, insistente, valiente. Tuvo en sus botas el segundo, pero el balón se perdió por el lateral de la red, como si el fútbol decidiera reservar ese margen de crueldad que distingue a los grandes partidos de los épicos. También Natalia Ramos probó fortuna a balón parado, con un lanzamiento de falta directa que se marchó fuera, recordando que no todas las intenciones se convierten en recompensa.

    El descanso llegó con el 1-1, pero también con la sensación de que el Costa Adeje había hecho méritos suficientes para algo más, mientras la Real Sociedad confirmaba su capacidad para sobrevivir en escenarios hostiles sin perder identidad.

    Tras la reanudación, el conjunto donostiarra intentó dar un paso adelante, consciente de que el empate, aunque no era un mal resultado, tampoco cerraba definitivamente la pelea. Klára Cahynová lo intentó desde lejos, pero su disparo se marchó completamente fuera, en una acción que simbolizó bien la segunda mitad: muchas intenciones, pocas grietas.

    Yerai Martín entendió que el partido pedía algo más y movió el banquillo con valentía. La entrada de Paulina Gramaglia y Sandra Castelló buscaba oxígeno, creatividad, presencia en campo rival.

    El Costa Adeje lo intentó de todas las formas posibles, pero se encontró con una Real Sociedad organizada, solidaria, casi quirúrgica en su manera de defender.

    La zaga donostiarra se mostró inexpugnable, cerrando líneas de pase, achicando espacios, negando cualquier resquicio de esperanza. Y en el centro de todo emergió la figura de Claudia Florentino, imperial, dominante, líder silenciosa, elegida con justicia como MVP del encuentro. Cada cruce, cada anticipación, cada despeje suyo fue un recordatorio de por qué estos partidos se deciden muchas veces lejos de las áreas contrarias.

    El Costa Adeje no dejó de creer. Sakina Ouzraoui lo intentó desde la banda con un envío que buscaba complicar a Alazne Estensoro, pero la guardameta atrapó el balón sin problemas, transmitiendo una serenidad que fue clave para sostener a su equipo en los momentos de mayor empuje local. Yerai Martín agotó sus opciones con la entrada de Violeta Quiles y Koko, quemando las últimas balas con la desesperación legítima de quien sabe que estos partidos no vuelven, que estas oportunidades no se repiten con facilidad.

    La última gran ocasión fue para Fatou Dembele. Un disparo lejano, valiente, cargado de fe, que se marchó por encima del larguero. Fue casi un símbolo. Un intento final que resumió todo el partido del Costa Adeje: coraje, ambición, entrega… y ese pequeño margen que separa la hazaña del empate.

    El pitido final dejó el marcador en tablas y la clasificación prácticamente intacta. La Real Sociedad se mantiene tercera con 38 puntos.

    El Costa Adeje Tenerife sigue cuarto con 30, unidades, es decir, un guarismos por encima del Atlético de Madrid, que acumula ya más de una decena de partidos sin ganar, pero aún está vivo en la lucha europea.

    El empate favoreció un poco más a las de San Sebastián que tiene un colchón de ocho puntos respecto al equipo insular, parecen ser muchos, pero esta superioridad de las Arturo Ruiz no se plasmó en el verde y podrían quedar cortos, se verá.

    Ambos equipos continúan invictos en este inicio de 2026, confirmándose como dos de los conjuntos más en forma de la Liga F Moeve, como proyectos sólidos, fiables, competitivos.

    Pero el fútbol no se mide solo en estadísticas. Se mide en sensaciones. Y para el Costa Adeje, este empate supo a oportunidad perdida. No por demérito, no por falta de ambición, sino porque durante muchos minutos el partido estuvo donde quería, porque el escenario era perfecto, porque el Heliodoro empujó, porque el gol llegó pronto, porque la Champions pareció asomarse por una rendija. Y cuando eso ocurre, cuando el fútbol te deja mirar tan de cerca, el empate duele un poco más.

    No es una derrota. No lo es. Pero tampoco es una victoria. Es ese punto intermedio que obliga a seguir, que exige no soltarse, que recuerda que los grandes sueños no se construyen en un solo día, sino en la suma de muchos domingos como este. El Costa Adeje no perdió. Pero dejó escapar algo intangible: la posibilidad de cambiar el relato de la temporada de un solo golpe.

    El Heliodoro se vació lentamente, con aplausos, con orgullo, con la certeza de que este equipo representa algo más que una posición en la tabla. Pero también con ese silencio final que acompaña siempre a las ocasiones que no vuelven. Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia al que más lo desea.

    A veces solo deja constancia de que lo intentó. Y eso, aunque no llena vitrinas, construye identidad y el Costa Adeje Tenerife, pase lo que pase, ya la tiene.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa firmó así un empate intenso ante un rival directo, dejando buenas sensaciones por la actitud, el juego y la competitividad mostrada a lo largo de los 96 minutos de partido. El Heliodoro vibró con cada acción, celebrando el gol de Iratxe y la entrega de las blanquiazules hasta el último instante, próxima estación viajar a Fuenlabrada para jugar los cuartos de final de la Copa de la Reina frente al Madrid CFF y en deje mismo torneo , que es muy bello , la Real Sociedad se medirá al ONA en Zubieta.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Fatou.D, Moreno (Koko Ange 86´), Paola H.D. (S. Castelló 58´), S. Ouzraoui (V. Quiles 80´), Aleksandra, N. Ramos, Clau Blanco; Elba; Iratxe (Gramaglia 58´), Patri Gavira
    Real Sociedad: A. Estenssoro, Florentino, Moraza, Apari, P. Fernández, Mirari, Lucía (N. Eizagirre 80´), Intza (Emma 80´), Lavogez (Andreia 61´), Cahynová, Aira (Cecilia 91´).

    Árbitra: Lorena del Mar Trujillano asistida por Nahia Alonso y Rocío López y como cuarta árbitra Andrea Piñana. Amonestaron a las locales con amarilla; Koko Ange (88´) y visitantes con amarilla: Andreia (70´)
    Incidencias: Decimooctava jornada de Liga F Moeve, disputado en el Heliodoro Rodríguez López ante 1.823 espectadores

    Goles |

    1-0 Iratxe Pérez 17’ ⚽️
    1-1 Nahia Aparicio 28’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | María José Pérez ya es azulona

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    ◼️ La experimentada ariete canaria deja el Club Deportivo Argual, con el que no ha llegado a debutar, para reforzar a las murcianas.

    El Alhama Club de Fútbol ElPozo, semifinalista de la Copa de la Reina en 2023, ha protagonizado el bombazo del mercado de invierno en la Liga Profesional de Fútbol Femenino.

    La operación se ha rubricado de manera fulgurante e inesperada, dado que la exjugadora del Levante Unión Deportiva se había comprometido con el Club Deportivo Argual de Segunda RFEF hace escasos días y ahora rompe su unión con la escuadra de La Palma.

    El CD Argual ha emitido este viernes 30 un comunicado oficial mostrando su decepción con las apenas 24 horas que María José Pérez estuvo ligada a la entidad palmera: «El CD Argual informa que, apenas 24 horas después de su presentación oficial como nueva jugadora del club, María José Pérez comunicó al club y al cuerpo técnico su decisión de aceptar una oferta de otro equipo de la Liga F, poniendo fin de manera unilateral a su vinculación con nuestra entidad. Desde el CD Argual queremos dejar constancia de que, en el momento de su presentación pública, la jugadora había manifestado su compromiso con el proyecto deportivo del club, motivo por el cual se procedió a realizar el acto oficial ante medios de comunicación e instituciones. La entidad considera que esta situación no se ajusta a los valores de respeto, compromiso y responsabilidad que defiende el CD Argual, especialmente hacia las personas que conforman el club, la afición y las jugadoras y cuerpo técnico, que trabajan con honestidad y esfuerzo por el crecimiento del fútbol femenino en La Palma. El CD Argual lamenta profundamente lo ocurrido y el perjuicio causado a la imagen del club, así como a las personas e instituciones que respaldan este proyecto, y desea dejar claro que continuará trabajando con firmeza y seriedad, apostando únicamente por futbolistas plenamente comprometidas con nuestra filosofía y nuestros objetivos. El club no realizará más valoraciones públicas sobre este asunto y centra desde este momento todos sus esfuerzos en apoyar al equipo en la segunda vuelta y en la planificación deportiva de la siguiente temporada», explicaron.

    (Fuente: Club Deportivo Argual)

    La “17” es una leyenda del Costa Adeje Tenerife Egatesa, actual cuarto clasificado en la Primera División Femenina, del que salió el pasado 27 de enero de 2026, a pesar de tener contrato hasta final de la campaña.

    “María José es un símbolo del club; siempre hemos dicho que continuaría hasta que ella quisiera. Estamos encantados. Se lo ha ganado en el campo con su rendimiento, nadie le ha regalado nada y está siendo un gran ejemplo para muchas otras futbolistas jóvenes”, señaló Sergio Baptista, presidente de la entidad, con motivo de la última renovación de la jugadora a finales del pasado curso.

    María José es, junto a las hermanas Noelia y Natalia Ramos, una de las grandes supervivientes de la plantilla que inició la andadura del entonces Granadilla Tenerife McDonald’s en la temporada 2013/2014. La ariete fue una de las grandes heroínas del ascenso a la máxima categoría en junio de 2015, al firmar tres goles en dos partidos frente al Real Betis, y se consolidó desde entonces como un referente del equipo tanto dentro como fuera del terreno de juego.

    “Ha demostrado en todo momento su máximo respeto y amor por esta profesión, convirtiéndose en una futbolista legendaria”, destaca el comunicado emitido por el club. “Ha escrito para la eternidad su nombre en la historia del fútbol femenino de la isla y del archipiélago”, concluyó la entidad que preside Sergio Batista.

    La exjugadora del C.E. Sabadell (2002-2005) puede presumir de ser la más veterana de toda la Liga F Moeve, según datos de nuestro compañero de Marca, David Menayo con 41 años y 314 días, casi nada.

    La estrella fue internacional con la Selección Española de Fútbol be categoría sub-19 y ahora se suma al proyecto azulón para intentar conquistar la permanencia.

    María José es una delantera de área clásica, con un instinto goleador muy desarrollado y una lectura del juego que le permite anticiparse constantemente a las defensoras. Destaca por su capacidad para atacar el primer palo, su buen timing en el remate y una notable eficacia dentro del área, especialmente con pocos toques. No es una futbolista de grandes alardes técnicos ni de desborde continuo, pero compensa esa carencia con inteligencia táctica, trabajo sin balón y sentido colectivo, ofreciendo apoyos constantes y facilitando la llegada de segundas líneas. Su experiencia le ha permitido evolucionar hacia un perfil más asociativo y de liderazgo, aportando calma, orden y ejemplo competitivo, incluso en contextos de menor protagonismo en minutos.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    La exjugadora del Tacuense es campeona de la Copa de la Reina en la temporada 2002-2003 cuando vestía la elástica del Levante Unión Deportiva en la por entonces llamada Superliga Femenina y se ha unido con la entidad que preside Antonio García-Águila hasta el próximo 30 de junio de 2026, como minino.

    (Fuente: Alhama ElPozo)

    El debut de la leyenda de las guerreras con las murcianas podría llegar en la jornada dieciocho de la Liga F Moeve en un duelo directo por la salvación entre el Alhama ElPozo y el DUX Logroño que se celebrará el próximo sábado, 31 de enero de 2026, a las 17:00 horario peninsular, en el Francisco Artés Carrasco de Lorca y que emitirá DAZN.

    (Fuente: Alhama ElPozo)
  • La crónica | Goleada azul y blanca

    (Fuente: Club Deportivo Tenerife Femenino)

    ⬛️ Ei representativo canario doblegado por 5-0 al Athletic Club en el Heliodoro.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve )

    El fútbol no entiende de calendarios, pero sí de símbolos. Y el domingo 18 de enero, a las 12:00 del mediodía, el Heliodoro Rodríguez López volverá a ejercer de altar futbolístico para acoger algo más que un partido de Liga F: el estreno en casa de Yerai Martín como entrenador del Costa Adeje Tenerife. No es un detalle menor. Es, en realidad, el punto de partida de un nuevo relato.
    Porque cada cambio en el banquillo implica una reescritura tácita del guion. Nuevas jerarquías, nuevas miradas, nuevas palabras en el vestuario. Y también nuevas expectativas en la grada. El Heliodoro, testigo de ascensos, permanencias sufridas y tardes de orgullo insular, abre sus puertas para una cita que mezcla ilusión renovada y exigencia inmediata.
    Enfrente, además, no llega un rival cualquiera. El Athletic Club, uno de los grandes nombres históricos del fútbol femenino español, aterriza en Tenerife con la seguridad que otorgan los resultados recientes y con la convicción de que este equipo ha recuperado su identidad competitiva.
    La victoria en el Alfredo Di Stéfano ante el Real Madrid (0-1) no fue solo un triunfo de tres puntos: fue una declaración de intenciones.
    El estreno de Yerai Martín al frente del Costa Adeje Tenerife no pudo ser más representativo de lo que es este equipo: lucha, resistencia y carácter. El empate (1-1) en Riazor ante el Deportivo Abanca fue un resultado que, sin ser definitivo, dejó sensaciones muy claras. El Costa Adeje compitió. Supo sufrir. Y, sobre todo, mostró una estructura reconocible incluso en un contexto de transición.
    Ahora, el reto se multiplica. No es lo mismo debutar fuera de casa que hacerlo ante tu gente. No es lo mismo preparar un partido desde la urgencia que hacerlo desde la expectativa. Yerai Martín afronta su primer partido como local con un condicionante claro: el Heliodoro exige valentía, pero también orden.
    Su discurso, medido y coherente, apunta a una idea clara: recuperar la solidez sin renunciar a la ambición. El técnico es consciente de las limitaciones actuales de la plantilla, especialmente en el apartado físico, pero también sabe que el Costa Adeje Tenerife es un equipo capaz de competir desde la convicción colectiva.
    En la previa, Mari Jose puso voz al sentir del vestuario con una frase que resume a la perfección el estado emocional del grupo:
    “Empezar el año consiguiendo los tres puntos en el Heliodoro sería magnífico”.
    No es una frase grandilocuente. Es, precisamente, lo contrario: una afirmación sencilla, directa, honesta. Pero en esa sencillez se esconde una ambición profunda. Porque el Costa Adeje Tenerife sabe que cada punto en casa es oro. Y porque el vestuario es plenamente consciente de que el margen de error se estrecha a medida que avanza la temporada.
    La capitana, referencia dentro y fuera del campo, simboliza la continuidad en un momento de cambio. Su liderazgo será clave en un partido donde el componente emocional puede jugar un papel determinante.
    El contexto deportivo no es sencillo. La enfermería condiciona, una vez más, la preparación del encuentro. María Estella, Pisco, Aithiara Carballo, Ariana Arias, Carlota Suárez e Iratxe Pérez no estarán disponibles para este compromiso. Seis ausencias de peso que obligan a ajustar piezas y redefinir automatismos.
    A esta lista se suma una situación especialmente delicada: Violeta Quiles, que continúa ganando ritmo competitivo tras superar una grave lesión de ligamento cruzado. Su presencia, aunque aún limitada, es una esperanza a medio plazo más que una solución inmediata.
    La gestión de los esfuerzos será clave. Yerai Martín deberá hilar fino, equilibrar intensidad y prudencia, y confiar en una plantilla que ha demostrado, en más de una ocasión, que sabe sobreponerse a la adversidad.
    Si el Costa Adeje Tenerife busca consolidar un nuevo camino, el Athletic Club llega al Heliodoro en plena reafirmación. El conjunto bilbaíno ha recuperado esa sensación tan característica de equipo incómodo, competitivo y solidario. Un bloque que no concede nada y que sabe aprovechar sus momentos.
    La victoria en el Di Stéfano ante el Real Madrid fue un punto de inflexión. No solo por el rival, sino por la forma. Un partido trabajado, maduro, en el que el Athletic supo interpretar cada fase del juego. Tras el encuentro, Javi Lerga fue claro: “
    “El equipo está compitiendo muy bien. Somos capaces de ganar a cualquiera”.
    No todo son buenas noticias para el conjunto rojiblanco. Adriana Nanclares, una de las piezas clave, es duda tras retirarse lesionada en el último compromiso. Su presencia o ausencia puede alterar el plan inicial del Athletic, especialmente en la salida de balón y en la organización defensiva.
    Además, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga serán bajas confirmadas. Ausencias que obligan a reajustes, pero que no merman en exceso la competitividad de un equipo acostumbrado a reinventarse desde el colectivo.
    El partido se presenta como un choque de narrativas.
    El Costa Adeje Tenerife, desde la necesidad de sumar y la ilusión de un nuevo comienzo.
    El Athletic Club, desde la seguridad que otorga el trabajo bien hecho y los resultados recientes.
    Será un duelo donde la gestión de los tiempos resultará decisiva. Donde cada transición puede marcar diferencias. Donde el Heliodoro puede convertirse en un aliado fundamental si el equipo local consigue engancharse pronto al partido.
    encuentro ante el Athletic Club marcará el regreso del Costa Adeje Tenerife Egatesa y de su afición al Heliodoro Rodríguez López en este 2026. Una cita especial para volver a disfrutar del equipo en casa, para la que el club ha puesto en marcha una promoción destinada a los abonados del CD Tenerife y de La Laguna Tenerife, quienes podrán acceder de forma gratuita al partido mostrando su carnet en los accesos de la grada que elijan, tanto en Tribuna como en San Sebastián.
    Las localidades para el público general ya están a la venta a través de la web oficial del CD Tenerife Femenino y de Tomaticket, con precios de 6 euros en San Sebastián Baja y 12 euros en Tribuna Baja. Asimismo, el día del encuentro las taquillas del Heliodoro Rodríguez López abrirán desde las 8:00 horas para la venta presencial, con precios de 7 y 13 euros, respectivamente.
    Desde el club se recuerda que los fieles blanquiazules abonados al CD Tenerife Femenino pueden acceder con su abono de la temporada, como es habitual en cada jornada de Liga F Moeve y hace un llamamiento a la afición tinerfeña para que se una y contribuya a generar un gran ambiente en las gradas, apoyando al equipo en un duelo señalado en el calendario y determinante para comenzar con buen pie la segunda vuelta de la competición.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Los onces |

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    😍 Matchday 17 | Día de partido

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Athletic Club 🔥

    📆 Domingo, 18 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    La derrota del Atlético de Madrid (0-1) en Alcalá de Henares frente al Espanyol de Barcelona habría una ventana de oportunidad para las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa en la lucha por entrar en Europa, pero las insulares recibían a un Athletic Club que estaba envalentonado tras haber ganado al Real Madrid (0-1) en Valdebebas, por lo que su misión no era nada sencilla.

    El Heliodoro Rodríguez López amaneció ese día con una de esas atmósferas que no necesitan ser explicadas, solo respiradas. El cielo de Santa Cruz, limpio y abierto, parecía haberse puesto de acuerdo con el césped para anunciar que allí iba a suceder algo importante, algo que iba más allá de una simple decimosexta jornada de Liga F Moeve. No era una final, no había títulos en juego, pero sí había identidad, orgullo, memoria y una necesidad casi visceral de dejar huella. El Costa Adeje Tenerife y el Athletic Club se citaban en un escenario histórico, cargado de simbolismo, donde cada partido femenino es también una reivindicación silenciosa, un paso más en la consolidación de un proyecto que ha aprendido a competir sin complejos.

    Desde mucho antes del pitido inicial, el estadio ya transmitía esa sensación de partido grande. No por el ruido ensordecedor, sino por el murmullo constante, por la manera en la que la afición local ocupaba su sitio con una mezcla de calma y expectativa, consciente de que el equipo había crecido, de que ya no se trataba solo de resistir ante gigantes históricos, sino de mirarlos de frente. Enfrente estaba el Athletic Club, un nombre que pesa, que arrastra tradición, carácter competitivo y una forma muy reconocible de entender el fútbol femenino: intensidad, rigor, fe hasta el último segundo. Las bilbaínas llegaban con la intención de imponer su ritmo, de hacer del partido un ejercicio de constancia y presión. El Tenerife, en cambio, estaba preparado para convertir el Heliodoro en su territorio emocional.

    Cuando la colegiada señaló el inicio, apenas habían pasado unos segundos cuando se entendió que el guion no iba a ser conservador. No hubo fase de estudio, no hubo tanteo. El Costa Adeje Tenerife salió como salen los equipos que creen en lo que hacen, que han interiorizado automatismos y que juegan con la convicción de que cada balón dividido puede ser una oportunidad para golpear primero. Apenas dos minutos marcaba el cronómetro cuando llegó el primer aviso, y no fue una acción aislada, sino una declaración de intenciones.

    Sakina Diki, eléctrica desde el primer contacto, recibió el balón en banda con espacio para pensar, algo que el Athletic pagaría caro durante toda la tarde. La atacante levantó la cabeza, midió la llegada de Paola Hernández desde segunda línea y ejecutó el pase con la precisión de quien entiende el fútbol no solo como desborde, sino como lectura del tiempo. Paola controló con templanza, acomodó el cuerpo y se sacó un derechazo seco, violento, de esos que nacen del convencimiento. El balón se perdió rozando el palo de la meta defendida por Olatz Santana, lo suficiente para que el estadio contuviera el aliento y para que el Athletic entendiera que allí no iba a haber concesiones.

    La respuesta bilbaína no tardó en llegar, porque si algo define al Athletic es su capacidad para reaccionar sin dramatismos. Clara Pinedo se filtró dentro del área tras una jugada bien trenzada y probó fortuna con un disparo que llevaba intención, pero se encontró con una Noelia Ramos segura, firme, transmitiendo tranquilidad desde la portería. Poco después, Maite Valero conectó un testarazo que obligó de nuevo a la guardameta local a intervenir, esta vez atrapando el balón con solvencia, como quien quiere dejar claro que la portería tenía dueña.

    El partido entró entonces en una fase de igualdad máxima, de intercambio de golpes sin que ninguno lograra imponer un dominio absoluto. El balón viajaba con velocidad, las disputas en el centro del campo eran intensas y cada recuperación se celebraba como un pequeño triunfo. El Athletic intentaba avanzar con juego interior, buscando la movilidad de sus centrocampistas, mientras el Tenerife apostaba por la verticalidad, por explotar las bandas y por activar constantemente a Sakina Diki, que comenzaba a convertirse en un problema irresoluble para la defensa visitante.

    Y entonces, en el minuto 18, llegó la jugada que cambió el partido, esa acción que suele pasar desapercibida en los resúmenes rápidos pero que en realidad es el origen de todo. Natalia Ramos, omnipresente, leyó una intención en el centro del campo, anticipó el pase y robó un balón que no parecía especialmente peligroso. Pero el fútbol, como la vida, se decide muchas veces en esos gestos mínimos. Natalia levantó la cabeza apenas una fracción de segundo y encontró a Sakina Diki abierta en banda, con metros por delante y el tiempo justo para pensar.

    La atacante no dudó. Avanzó, fijó a su defensora y, en el momento exacto, metió un centro al punto de penalti. No fue un centro bombeado ni desesperado, fue un envío tenso, medido, diseñado para que alguien llegara desde atrás. Y allí apareció Paola Hernández. La centrocampista, que ya había avisado dos minutos antes, controló el esférico con una serenidad impropia de un área abarrotada, se perfiló y conectó un derechazo limpio, directo, que se coló en el fondo de la red. No hubo rebote, no hubo dudas. Gol.

    El Heliodoro estalló. No de forma atronadora, sino con esa explosión contenida que nace del orgullo, del reconocimiento a una jugada bien ejecutada, a un plan que funciona. Paola Hernández, que acabaría siendo la MVP del encuentro, levantó los brazos mientras sus compañeras la rodeaban. El 1-0 no era solo una ventaja en el marcador; era la confirmación de que el Tenerife estaba preparado para mandar en el partido.

    Tras el gol, el Athletic trató de reaccionar. Sara Ortega asumió responsabilidades, pidió el balón y buscó generar peligro desde la frontal, pero se encontró una y otra vez con una zaga local bien plantada, sólida, compacta, que no concedía espacios. Clara Pinedo volvió a intentarlo con un disparo lejano, buscando sorprender, pero sin fortuna. Mientras tanto, Olatz Santana tuvo que emplearse a fondo para evitar el posible doblete de Paola Hernández, demostrando que, pese al marcador, el Athletic seguía vivo.

    El tiempo avanzaba y el Costa Adeje Tenerife gestionaba la ventaja con inteligencia. No renunciaba al ataque, pero tampoco se desordenaba. Cada balón era jugado con sentido, cada repliegue se hacía en bloque. Cuando la colegiada señaló el final de los primeros cuarenta y cinco minutos, el 10 campeaba en el marcador como una promesa de algo mayor, como el primer capítulo de una historia que todavía estaba lejos de terminar.

    Y lo que estaba por venir convertiría aquella tarde en una de esas que se recuerdan durante años.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima diferencia a favor del Costa Adeje , pero todo estaba abierto de cara al segundo tiempo en Santa Cruz de Tenerife.

    La segunda mitad comenzó sin ruido artificial, sin necesidad de proclamas grandilocuentes, pero con una certeza silenciosa que se percibía tanto en el césped como en la grada: el partido estaba vivo, peligrosamente vivo para el Athletic Club, y el Costa Adeje Tenerife lo sabía. No había euforia descontrolada en las locales, no había gestos de conformismo. Había, en cambio, una concentración casi quirúrgica, esa que distingue a los equipos que entienden cuándo un partido puede romperse y cuándo conviene tensarlo un poco más antes de asestar el golpe definitivo.

    Desde el banquillo, el cuerpo técnico del Tenerife movió ficha con rapidez. Cinta Rodríguez entró por Fatou Dembele, una sustitución que no buscaba alterar el dibujo de manera radical, sino reforzar una idea muy concreta: sostener el bloque defensivo sin perder salida limpia de balón. Era una decisión de madurez competitiva, de equipo que sabe que defender bien también es una forma de atacar, porque obliga al rival a exponerse, a adelantar líneas, a asumir riesgos que luego pueden convertirse en oportunidades mortales.

    El Athletic Club salió decidido a cambiar el signo del encuentro. No podía permitirse especular, no podía esperar a que el partido se le escapara entre los dedos. Las bilbaínas adelantaron metros, aumentaron la presión y comenzaron a cargar el juego hacia el área local con mayor frecuencia. Sin embargo, el primer aviso serio de la segunda parte volvió a llevar sello canario. Natalia Ramos, siempre atenta, se animó con un disparo que se marchó directamente al lateral de la red, una acción que, sin ser gol, volvió a sacudir emocionalmente el partido, recordándole al Athletic que cualquier despiste podía resultar fatal.

    En la otra área, el duelo de hermanas vivía uno de esos capítulos que solo el fútbol puede regalar. Daniela Agote encontró espacio para armar el disparo, buscó el palo largo con intención, y allí apareció Noelia Ramos, volando, estirando el brazo con una mano prodigiosa que evitó el empate. Fue una parada de esas que no solo detienen un balón, sino que refuerzan la moral de todo un equipo. La grada lo entendió al instante y respondió con aplausos largos, sentidos, conscientes de que aquella intervención podía marcar el rumbo de lo que estaba por venir.

    El partido se convirtió entonces en un toma y daca constante. El Athletic empujaba con corazón, con fe, con la determinación de quien se niega a aceptar una derrota sin luchar. El Tenerife, lejos de replegarse en exceso, aceptaba el intercambio, confiando en su velocidad, en su capacidad para castigar cada pérdida.

    Elba Vergés se erigió en una figura clave bajo palos cuando evitó el tanto de Sara Ortega con una intervención decisiva, demostrando que la concentración defensiva local era total, absoluta.

    Y cuando el Athletic parecía empezar a encontrar resquicios, cuando el partido se tensaba al límite, apareció de nuevo Sakina Diki para recordar que aquella tarde estaba destinada a ser suya. La atacante se internó por banda, desbordó, armó el disparo y vio cómo el larguero escupía un balón que ya se cantaba como gol.

    El Heliodoro se levantó de sus asientos, con ese gesto colectivo que mezcla incredulidad y admiración.
    No había sido gol, pero era una advertencia clara: el segundo estaba más cerca de lo que parecía.

    Ese aviso no tardó en convertirse en realidad. Corría el minuto 68 cuando Natalia Ramos, incansable, volvió a cargar el área con un envío que no parecía excesivamente peligroso. El balón flotó, Olatz Santana salió a atraparlo, pero no logró hacerse con él. Fue un instante mínimo, una décima de segundo en la que el fútbol decide castigar. Elba Vergés, atenta, voraz, olió el error y se lanzó sobre el balón con determinación, empujándolo al fondo de la red para hacer el 20 que fue el preludio de la goleada.

    Ese fue el instante exacto en el que el partido dejó de ser una posibilidad abierta para convertirse en una certeza irreversible, el momento en el que el Costa Adeje Tenerife terminó de quebrar cualquier resistencia emocional del Athletic Club. No llegó desde la prisa ni desde el desorden, sino desde la lectura perfecta del contexto, desde esa intuición que solo tienen los equipos que saben cuándo acelerar y cuándo golpear.

    La jugada nació con el Athletic intentando estirarse, buscando con más corazón que claridad un gol que las devolviera al partido. Ese pequeño paso adelante, esa necesidad de arriesgar, fue el espacio que el Tenerife llevaba esperando desde hacía minutos.

    El balón cayó en zona intermedia, se movió con rapidez, sin conducción innecesaria, hasta llegar a Koko. La atacante recibió de espaldas, sintiendo la presión a su alrededor, y en lugar de forzar, hizo lo más difícil y lo más inteligente: levantar la cabeza en medio del caos.

    En ese instante apareció Aleksandra Zaremba. No irrumpió con estridencia, no pidió el balón a gritos; simplemente atacó el espacio con una carrera limpia, diagonal, perfectamente sincronizada con el gesto de su compañera. Fue un movimiento de delantera pura, de futbolista que entiende que los goles se fabrican un segundo antes de tocar el balón. Koko filtró el pase con suavidad, preciso, rompiendo la línea defensiva del Athletic, que llegó tarde, descompuesta, consciente ya de que algo se había roto.

    Zaremba controló con el cuerpo orientado hacia portería, sin perder velocidad, sin permitir que la duda entrara en la jugada. Olatz Santana intentó achicar espacios, salir con valentía, pero el destino de la acción ya estaba escrito. La delantera del Tenerife levantó ligeramente la mirada, lo justo para elegir, y definió con frialdad absoluta, colocando el balón lejos del alcance de la guardameta vasca para poner el 3-0 en el minuto 85 de juego.

    El Athletic Club empezó a dar síntomas de cansancio después de haber jugado y ganado entre semana al Real Madrid, dejándose ir en el tramo final de manera evidente.

    El 4-0 llegó cuando el partido ya había entrado en esa fase en la que el tiempo parece detenerse para el equipo que manda y acelerarse para el que sufre, cuando cada posesión del Costa Adeje Tenerife se convertía en una amenaza y cada intento del Athletic Club nacía con la sensación de ser el último. No fue un gol fruto del exceso ni de la relajación del rival; fue, una vez más, la consecuencia directa de un equipo que entendió que no debía bajar el ritmo, que la ambición también es una forma de respeto.

    La jugada se gestó sin estridencias, como tantas otras durante la segunda mitad. El balón circuló por el centro del campo, con apoyos cortos, con paciencia, obligando al Athletic a bascular, a correr detrás de una sombra. En ese vaivén constante apareció Koko, que hasta ese momento ya había dejado huella en el partido con su participación decisiva en el tercer gol. Recibió en una zona aparentemente inofensiva, con metros por delante y una defensora intentando perfilarla hacia fuera.

    Koko no se precipitó. Condujo unos pasos, levantó la cabeza y leyó el espacio con una claridad que solo tienen las futbolistas que están completamente conectadas con el partido. El Athletic trató de cerrar líneas, de achicar espacios a la desesperada, pero el desgaste ya era evidente. Y en ese contexto, Koko decidió que era su momento.

    Armó el golpeo con determinación, sin necesidad de demasiada carrera previa, buscando sorprender más que potencia. El disparo salió limpio, tenso, viajando hacia la portería con una trayectoria que mezclaba intención y convicción. Olatz Santana reaccionó, se estiró, intentó llegar, pero el balón la superó y terminó alojándose en el fondo de la red.

    El 4-0 cayó como una sentencia definitiva. No hubo protestas, no hubo gestos de incredulidad. Solo la constatación de que el Costa Adeje Tenerife estaba firmando una de esas tardes redondas en las que todo fluye, en las que cada decisión parece la correcta. Koko celebró con rabia contenida, señalando al cielo, abrazada por sus compañeras, consciente de que aquel gol era el premio a una actuación completa, generosa, decisiva.

    En la grada, el aplauso fue largo, sostenido, casi agradecido. Porque el 4-0 no era solo un número más en el marcador en el 92 de encuentro. Era la confirmación de una superioridad aplastante, el reflejo de un equipo que no se conformó con ganar, que quiso dominar hasta el final, que entendió que el fútbol, cuando se juega así, también puede ser una celebración colectiva.

    El 5-0 fue mucho más que el último gol de la tarde. Fue el epílogo perfecto, el cierre emocional de un partido que ya se había convertido en relato, en memoria, en algo que trascendía lo estrictamente deportivo. Llegó cuando el encuentro ya estaba decidido, sí, pero precisamente por eso adquirió un valor distinto, casi simbólico, porque habló de superación, de regreso y de justicia futbolística.

    La jugada comenzó lejos del foco inmediato del área, con el Costa Adeje Tenerife moviendo el balón con calma, sin prisa, como quien sabe que el tiempo ya juega a su favor. En ese contexto apareció Violeta Quiles. Su presencia sobre el césped ya era una historia en sí misma. Volvía a competir tras superar una durísima lesión de cruzado, y cada toque suyo tenía algo de celebración íntima, de victoria personal. Cuando recibió el balón, no forzó, no buscó el aplauso fácil. Hizo lo que había hecho siempre: jugar sencillo, jugar bien.

    Violeta levantó la cabeza y vio el desmarque de Iratxe Pérez. Fue un movimiento limpio, honesto, atacando el espacio con determinación, creyendo en la jugada incluso antes de que el pase existiera. El envío de Quiles fue preciso, medido, con la fuerza justa para romper la línea defensiva y dejar a su compañera en ventaja. No fue un pase espectacular, fue algo mejor: fue el pase correcto.

    Iratxe controló con calma, sin que el peso del marcador ni del momento la empujara a precipitarse. Olatz Santana salió a su encuentro intentando achicar, pero ya no había margen para la reacción. La delantera del Tenerife definió con serenidad, colocando el balón lejos del alcance de la guardameta, sellando el 50 ya sobre el 97 con un gesto técnico tan sencillo como definitivo.

    Cuando el balón cruzó la línea, el Heliodoro reaccionó de una manera especial. No fue solo alegría; fue emoción. Las compañeras corrieron hacia Iratxe, pero también hacia Violeta, conscientes de lo que significaba esa jugada, ese pase, ese gol. Había abrazos largos, miradas cómplices, sonrisas que hablaban de todo lo vivido para llegar hasta allí.

    El 5-0 no fue una humillación para el rival ni una exageración del resultado. Fue un cierre justo, humano, casi poético. El gol que resumió una tarde perfecta y que dejó claro que aquel Costa Adeje Tenerife no solo había ganado un partido: había escrito una historia.

    Con esta gran alegría para el conjunto insular, que quizá era difícil de pronosticar, el Club Deportivo Tenerife suma ya 28 unidades que le permiten adelantar al Atlético de Madrid en la tabla y le da crédito al nuevo proyecto que está gestando Yerai Martín y la próxima semana se medirá al Espanyol en la Ciudad Deportiva Dani Jarque.

    El Athletic Club de Javi Lerga tendrá que resetear su mente tras este duro correctivo y se mantendrá octavo en la Liga F Moeve, teniendo por delante un choque de enjundia dentro de quince días en Lezama también ante las pericas, pues ya jugaron su partido de la 17ª fecha de manera anticipada por la celebración de la Supercopa de España.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: 63´), S. Ouzraoui (V. Quiles 83´); Aleksandra (Iratxe 89’); S. Castelló. Ramos; Clau Blanco; Elba; Patri Gavira, Gramagia (Koko Ange 63´)

    Athletic Club: Santana; Landaluze; Valero (Gurtubay 69´); L. Baños (M. Zubieta (56´); Pinedo (Sanadri 83´); Nerea Nevado (C); S. Ortega; Elexpuru; Campos (Azkona 56´); Eider; Agote.

    Árbitra: Beatriz Cuesta asistida por Iria Rosendo y Marta Villanueva; 4ª árbitra Amy Peñalver. Amonestaron a las locales con amarilla: Aleksandra (24´); Fatou.D (32´). Clau Blanco (44´) y a las visitantes: L. Baños (44´). M. Zubieta (64’).

    Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de Liga F Moeve, disputado en el Estadio Heliodoro Rodríguez López con 1.422 espectadores entre el Costa Adeje Tenerife y el Athletic Club sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Paola Hernández 17’ ⚽️

    2-0 Elba Vergés 67’ ⚽️

    3-0 Zaremba 84’ ⚽️

    4-0 Ange Koko N’Guessan 91’ ⚽️

    5-0 Iratxe Pérez 95’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Costa Adeje Tenerife vs Athletic Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 El Costa Adeje Tenerife Egatesa abre la segunda vuelta en casa ante el Athletic Club.

    El fútbol no entiende de calendarios, pero sí de símbolos. Y el domingo 18 de enero, a las 12:00 del mediodía, el Heliodoro Rodríguez López volverá a ejercer de altar futbolístico para acoger algo más que un partido de Liga F: el estreno en casa de Yerai Martín como entrenador del Costa Adeje Tenerife. No es un detalle menor. Es, en realidad, el punto de partida de un nuevo relato.

    Porque cada cambio en el banquillo implica una reescritura tácita del guion. Nuevas jerarquías, nuevas miradas, nuevas palabras en el vestuario. Y también nuevas expectativas en la grada. El Heliodoro, testigo de ascensos, permanencias sufridas y tardes de orgullo insular, abre sus puertas para una cita que mezcla ilusión renovada y exigencia inmediata.

    Enfrente, además, no llega un rival cualquiera. El Athletic Club, uno de los grandes nombres históricos del fútbol femenino español, aterriza en Tenerife con la seguridad que otorgan los resultados recientes y con la convicción de que este equipo ha recuperado su identidad competitiva.

    La victoria en el Alfredo Di Stéfano ante el Real Madrid (0-1) no fue solo un triunfo de tres puntos: fue una declaración de intenciones.

    El estreno de Yerai Martín al frente del Costa Adeje Tenerife no pudo ser más representativo de lo que es este equipo: lucha, resistencia y carácter. El empate (1-1) en Riazor ante el Deportivo Abanca fue un resultado que, sin ser definitivo, dejó sensaciones muy claras. El Costa Adeje compitió. Supo sufrir. Y, sobre todo, mostró una estructura reconocible incluso en un contexto de transición.

    Ahora, el reto se multiplica. No es lo mismo debutar fuera de casa que hacerlo ante tu gente. No es lo mismo preparar un partido desde la urgencia que hacerlo desde la expectativa. Yerai Martín afronta su primer partido como local con un condicionante claro: el Heliodoro exige valentía, pero también orden.

    Su discurso, medido y coherente, apunta a una idea clara: recuperar la solidez sin renunciar a la ambición. El técnico es consciente de las limitaciones actuales de la plantilla, especialmente en el apartado físico, pero también sabe que el Costa Adeje Tenerife es un equipo capaz de competir desde la convicción colectiva.

    En la previa, Mari Jose puso voz al sentir del vestuario con una frase que resume a la perfección el estado emocional del grupo:

    “Empezar el año consiguiendo los tres puntos en el Heliodoro sería magnífico”.

    No es una frase grandilocuente. Es, precisamente, lo contrario: una afirmación sencilla, directa, honesta. Pero en esa sencillez se esconde una ambición profunda. Porque el Costa Adeje Tenerife sabe que cada punto en casa es oro. Y porque el vestuario es plenamente consciente de que el margen de error se estrecha a medida que avanza la temporada.

    La capitana, referencia dentro y fuera del campo, simboliza la continuidad en un momento de cambio. Su liderazgo será clave en un partido donde el componente emocional puede jugar un papel determinante.

    El contexto deportivo no es sencillo. La enfermería condiciona, una vez más, la preparación del encuentro. María Estella, Pisco, Aithiara Carballo, Ariana Arias, Carlota Suárez e Iratxe Pérez no estarán disponibles para este compromiso. Seis ausencias de peso que obligan a ajustar piezas y redefinir automatismos.

    A esta lista se suma una situación especialmente delicada: Violeta Quiles, que continúa ganando ritmo competitivo tras superar una grave lesión de ligamento cruzado. Su presencia, aunque aún limitada, es una esperanza a medio plazo más que una solución inmediata.

    La gestión de los esfuerzos será clave. Yerai Martín deberá hilar fino, equilibrar intensidad y prudencia, y confiar en una plantilla que ha demostrado, en más de una ocasión, que sabe sobreponerse a la adversidad.

    Si el Costa Adeje Tenerife busca consolidar un nuevo camino, el Athletic Club llega al Heliodoro en plena reafirmación. El conjunto bilbaíno ha recuperado esa sensación tan característica de equipo incómodo, competitivo y solidario. Un bloque que no concede nada y que sabe aprovechar sus momentos.

    La victoria en el Di Stéfano ante el Real Madrid fue un punto de inflexión. No solo por el rival, sino por la forma. Un partido trabajado, maduro, en el que el Athletic supo interpretar cada fase del juego. Tras el encuentro, Javi Lerga fue claro: “
    “El equipo está compitiendo muy bien. Somos capaces de ganar a cualquiera”.

    No todo son buenas noticias para el conjunto rojiblanco. Adriana Nanclares, una de las piezas clave, es duda tras retirarse lesionada en el último compromiso. Su presencia o ausencia puede alterar el plan inicial del Athletic, especialmente en la salida de balón y en la organización defensiva.

    Además, Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga serán bajas confirmadas. Ausencias que obligan a reajustes, pero que no merman en exceso la competitividad de un equipo acostumbrado a reinventarse desde el colectivo.

    El partido se presenta como un choque de narrativas.
    El Costa Adeje Tenerife, desde la necesidad de sumar y la ilusión de un nuevo comienzo.
    El Athletic Club, desde la seguridad que otorga el trabajo bien hecho y los resultados recientes.

    Será un duelo donde la gestión de los tiempos resultará decisiva. Donde cada transición puede marcar diferencias. Donde el Heliodoro puede convertirse en un aliado fundamental si el equipo local consigue engancharse pronto al partido.

    encuentro ante el Athletic Club marcará el regreso del Costa Adeje Tenerife Egatesa y de su afición al Heliodoro Rodríguez López en este 2026. Una cita especial para volver a disfrutar del equipo en casa, para la que el club ha puesto en marcha una promoción destinada a los abonados del CD Tenerife y de La Laguna Tenerife, quienes podrán acceder de forma gratuita al partido mostrando su carnet en los accesos de la grada que elijan, tanto en Tribuna como en San Sebastián.
    Las localidades para el público general ya están a la venta a través de la web oficial del CD Tenerife Femenino y de Tomaticket, con precios de 6 euros en San Sebastián Baja y 12 euros en Tribuna Baja. Asimismo, el día del encuentro las taquillas del Heliodoro Rodríguez López abrirán desde las 8:00 horas para la venta presencial, con precios de 7 y 13 euros, respectivamente.
    Desde el club se recuerda que los fieles blanquiazules abonados al CD Tenerife Femenino pueden acceder con su abono de la temporada, como es habitual en cada jornada de Liga F Moeve y hace un llamamiento a la afición tinerfeña para que se una y contribuya a generar un gran ambiente en las gradas, apoyando al equipo en un duelo señalado en el calendario y determinante para comenzar con buen pie la segunda vuelta de la competición.

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    😍 Matchday 17 | Día de partido

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 Athletic Club 🔥

    📆 Domingo, 18 de enero de 2026

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📺 DAZN 2 (Dial 71)

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)
  • La crónica | Tablas en Riazor

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 El Deportivo Abanca y el Costa Adeje Tenerife se repartieron los puntos (1-1) en el estadio de Riazor. Millene Cabral abrió el marcador a los doce minutos de juego, pero Clau Blanco, que fue la MVP del choque, igualó el duelo en la segunda mitad. Yerai Martín debutó en el banquillo del equipo tinerfeño.

    La previa |

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este domingo 11 de enero, a las 12:00 horas, la Liga F Moeve se detiene en A Coruña. No es un partido más. No puede serlo. Deportivo Abanca y Costa Adeje Tenerife se citan en el estadio de Riazor en un duelo que cierra la primera vuelta del campeonato, que marca simbólicamente el inicio real del nuevo año competitivo y que enfrenta a dos equipos con realidades diferentes, pero con una misma necesidad: confirmar quiénes son y hacia dónde quieren ir.

    El fútbol femenino español entra en enero con la sensación de que todo está todavía abierto. La clasificación empieza a estirarse por arriba, pero no termina de romperse. Por abajo, cada punto vale oro. En medio, los partidos como este adquieren un peso específico enorme, porque no solo suman o restan en la tabla, sino que construyen estados de ánimo, discursos y futuros.

    Riazor será el escenario. Un estadio histórico. Un estadio que, en el caso del Deportivo Abanca, se ha convertido en algo más que una casa: es un refugio, un lugar donde el equipo gallego se transforma, donde se siente fuerte, protegido, competitivo. No es una percepción, son datos. El conjunto coruñés ha conseguido el 92% de sus puntos como local, siendo el quinto mejor equipo de la categoría en casa. Una cifra que define su temporada y que explica por qué cada partido en A Coruña se vive como una oportunidad de oro.

    Enfrente estará un Costa Adeje Tenerife que llega en uno de sus mejores momentos del curso, tanto en lo deportivo como en lo institucional, aunque con el vértigo propio de los cambios importantes. El equipo tinerfeño ha perdido solo uno de sus últimos ocho partidos, se ha clasificado para los cuartos de final de la Copa de la Reina y afronta este encuentro con un nuevo entrenador en el banquillo: Yerai Martín, que sustituye a Eder Maestre en un movimiento que ha sacudido el mercado invernal.

    Y todo ello en un contexto clasificatorio muy concreto: el Tenerife tenía la opción de engancharse aún más a la lucha por la tercera posición liguera, especialmente después del espectacular 5-5 firmado en Alcalá de Henares por Atlético de Madrid y Real Sociedad, un empate que dejó puntos por el camino de dos rivales directos y que abrió una rendija de oportunidad para el conjunto canario.

    “Queremos empezar bien el año. Es el último partido de la primera vuelta. Tenemos mucha confianza en todo el grupo”. Las palabras de Fran Alonso en la previa no son una frase hecha. Son una declaración de intenciones. El Deportivo Abanca sabe que este partido es una frontera simbólica. No define la temporada, pero sí la orienta.

    Enero siempre ha sido un mes traicionero en el fútbol. Después del parón, las dinámicas se enfrían, los cuerpos tardan en arrancar, las cabezas aún están en modo vacaciones. Pero también es un mes de oportunidades, de reset, de nuevos comienzos. Y el Dépor quiere que este 2026 (o temporada en curso) empiece con un mensaje claro: en Riazor no se regala nada.

    El estadio herculino se ha convertido en uno de los campos más complejos de la Liga F. No solo por el entorno, por la historia o por la presión ambiental, sino por cómo el equipo ha sabido adaptar su identidad a ese escenario. El Deportivo Abanca es un equipo que compite mejor cuando se siente arropado, cuando puede manejar los ritmos del partido, cuando no tiene que asumir riesgos excesivos lejos de casa.

    Los números lo avalan: ese 92% de los puntos logrados como local no es casualidad. Es el resultado de una construcción consciente. Fran Alonso ha trabajado para que su equipo entienda Riazor como una extensión de su personalidad: intensidad medida, orden defensivo, aprovechamiento de los momentos y una conexión emocional con la grada que marca diferencias.

    No es casualidad que sea el quinto mejor local de la Liga F. Por delante solo aparecen equipos con presupuestos, plantillas y estructuras muy superiores. El Deportivo ha hecho de su estadio una trinchera competitiva.

    Deportivo Abanca llega a este partido con la sensación de estar cumpliendo con su hoja de ruta. No sin dificultades, no sin momentos de duda, pero con una coherencia reconocible. El equipo gallego no es exuberante, no presume de fútbol brillante ni de goleadas. Presume de solidez, de compromiso colectivo y de saber quién es.

    Fran Alonso ha construido un equipo que entiende el contexto de la Liga F. Un equipo que sabe que cada punto cuenta, que cada error se paga caro y que la supervivencia pasa por minimizar riesgos. Esa filosofía se refleja en su comportamiento como local y visitante, pero especialmente en Riazor.

    En casa, el Deportivo se siente con licencia para competir de tú a tú contra casi cualquiera. No porque sea superior, sino porque sabe cómo incomodar. Presiona mejor, ajusta líneas, reduce espacios y encuentra en la grada un impulso emocional que eleva el nivel individual de muchas futbolistas.

    El vestuario llega convencido. No hay grandes alardes, pero sí una confianza tranquila. “Tenemos mucha confianza en todo el grupo”, insiste Fran Alonso. No es una confianza basada en rachas, sino en el trabajo diario. En saber que, incluso cuando no salen las cosas, el equipo responde.

    Este partido, además, tiene un componente simbólico: es el último de la primera vuelta. Cerrar la primera mitad del campeonato con una victoria en casa sería un golpe anímico enorme. Significaría empezar el año con buen pie, reforzar la idea de fortaleza como local y mirar la segunda vuelta con una base sólida.

    el Deportivo Abanca representa la estabilidad y la continuidad, el Costa Adeje Tenerife llega a Riazor como el ejemplo perfecto de equipo en transición… pero con resultados. El conjunto tinerfeño atraviesa un gran momento deportivo: solo una derrota en los últimos ocho partidos, clasificación para cuartos de final de Copa de la Reina y una posición liguera que invita a mirar hacia arriba.

    Pero enero no ha sido un mes tranquilo en la isla. Todo lo contrario. El mercado invernal ha traído movimientos importantes, empezando por el banquillo. La salida de Eder Maestre, un técnico con una identidad muy marcada y con un recorrido largo en el club, supuso un punto de inflexión. Su sustituto, Yerai Martín, asume el reto en un contexto exigente.

    “Es un paso importante para mí porque es un club grande del fútbol femenino”, afirmó el nuevo entrenador en su presentación. No es una frase menor. Reconoce la dimensión del Tenerife en el ecosistema del fútbol femenino español y la responsabilidad que conlleva sentarse en ese banquillo.

    El partido de Riazor será su estreno oficial. No hay mejor ni peor escenario: debutar fuera de casa, en un estadio grande, ante un rival fuerte como local. Es una prueba de fuego inmediata, una oportunidad para empezar a construir su discurso desde el primer día.

    Más allá del cambio de entrenador, el Costa Adeje Tenerife llega con una ambición renovada. La clasificación lo permite. Los resultados recientes lo avalan. Y el contexto de la jornada lo invita.

    El empate 5-5 entre Atlético de Madrid y Real Sociedad en Alcalá de Henares fue un terremoto emocional en la zona alta de la tabla. Dos equipos llamados a pelear por Europa se dejaron puntos en un partido tan espectacular como caótico. Y ahí apareció el Tenerife, con la posibilidad real de engancharse aún más a la lucha por la tercera posición liguera.

    Ese matiz cambia por completo la lectura del partido. No se trata solo de sumar, de mantener la racha o de adaptarse al nuevo entrenador. Se trata de aprovechar una oportunidad. De enviar un mensaje al resto de la liga: el Tenerife está ahí, quiere estar ahí y tiene argumentos para competir.

    Ese contexto añade presión, pero también motivación. Las jugadoras son conscientes de lo que hay en juego. Un triunfo en Riazor no solo sería un gran resultado por el escenario, sino un paso adelante en términos de ambición competitiva.

    El mercado de invierno ha sido especialmente movido para el Costa Adeje Tenerife. Además del cambio en el banquillo, el club ha vivido ajustes en la plantilla que redefinen su estructura.

    Se han producido las salidas de Milagros Martín y Amani, dos futbolistas que formaban parte del núcleo del equipo. Dos perfiles diferentes, pero que dejan huecos que obligan a reajustar roles y responsabilidades dentro del vestuario.

    En el capítulo de llegadas, destaca la incorporación de Violeta Quiles, lateral procedente de la Real Sociedad. Una jugadora con experiencia en contextos de alta exigencia, con recorrido por un club que ha competido en Europa y con un perfil que encaja en la idea de un Tenerife más ambicioso.

    Su llegada no es casual. Responde a una necesidad táctica, pero también a una intención clara: reforzar el equipo para la segunda vuelta, dotarlo de más alternativas y elevar el nivel competitivo en posiciones clave.

    Este Deportivo Abanca – Costa Adeje Tenerife es, en el fondo, un choque de inercias. El equipo gallego se apoya en su fortaleza como local, en la estructura, en el orden. El Tenerife llega impulsado por la dinámica positiva, por la ilusión del cambio y por la ambición clasificatoria.

    Tácticamente, se intuye un partido muy medido. El Deportivo no va a regalar espacios. Sabe que el Tenerife tiene talento para castigar a campo abierto. Fran Alonso apostará por un bloque compacto, por cerrar líneas de pase y por explotar los momentos de transición.

    El Tenerife, por su parte, deberá gestionar su ansiedad. No es fácil debutar como entrenador en este contexto. Yerai Martín tendrá que decidir cuánto arriesgar, cuánto mantener de la estructura anterior y cuánto introducir de su propia idea. El equilibrio será clave.

    Más allá de los puntos, este partido define narrativas. Para el Deportivo, es la oportunidad de reafirmar que Riazor es un bastión, que el equipo compite, que está preparado para una segunda vuelta exigente. Para el Tenerife, es la ocasión de demostrar que el cambio no es una ruptura, sino una evolución; que el equipo puede aspirar a más.

    El horario, el escenario, el contexto clasificatorio… todo invita a pensar en un partido con carga emocional. No será probablemente un duelo de ida y vuelta descontrolado. Será un partido de detalles, de momentos, de lecturas.

    El encuentro se podrá seguir en DAZN y Movistar+, dos plataformas que siguen apostando por visibilizar la Liga F y que convierten partidos como este en escaparates nacionales. Riazor, con su imagen imponente, es un escenario perfecto para mostrar el crecimiento del fútbol femenino.

    La retransmisión permitirá contextualizar el momento de ambos equipos, el debut de Yerai Martín, la fortaleza del Deportivo en casa y la lucha por las posiciones altas. Es un partido que, sin ser un clásico ni un derbi, condensa muchas de las claves de la temporada.

    El domingo al mediodía, cuando el balón eche a rodar en Riazor, no solo empezará un partido. Empezará algo más grande: la segunda mitad emocional de la temporada. El Deportivo Abanca quiere empezar el año como terminó el anterior: compitiendo, creyendo, haciéndose fuerte en casa. El Costa Adeje Tenerife quiere confirmar que su gran momento no es casual, que el cambio de entrenador no frena la ambición y que la tercera posición no es una utopía.

    Riazor dictará sentencia durante 90 minutos. Y la Liga F seguirá escribiendo su historia, jornada a jornada, partido a partido, con encuentros como este, donde nada es accesorio y todo importa.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    El duelo |

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    😍 La Liga F vuelve 😍

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Jornada 15 | Día de partido ✨

    🔥 Deportivo Abanca vs Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    📅 Domingo, 11 de enero de 2026

    📺 DAZN

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Estadio Abanca Riazor, A Coruña

    Los onces |

    Desde el pitido inicial, Deportivo ABANCA demostró que quería dominar el juego en casa. Las locales presionaron con orden, movieron el balón hacia delante con claridad y consiguieron adelantarse pronto gracias a Millene en el minuto 12, que aprovechó una jugada trenzada para batir a la portera Nay Cáceres y así abrir la lata con el 1-0 que daba ventaja a las gallegas.

    Esa diana no solo levantó a la grada, sino que también reforzó la confianza de un Dépor que, tras el parón de mitad de temporada, arrancó el año con ganas de escalar posiciones y respirar más tranquilos en la tabla. El gol fue un guiño a esa ambición, aunque también marcó el momento en el que el partido cambió de ritmo.

    Lejos de acusar el golpe, el Costa Adeje Tenerife Egatesa buscó una reacción inmediata y empezó a acumular llegadas al área rival. Gramaglia volvió a generar peligro con un cabezazo que se marchó por el lateral de la portería defendida por Inés Pereira.

    Aleksandra puso un balón preciso para la delantera argentina, que no llegó a tiempo para rematar, y en el minuto 32, Natalia Ramos probó fortuna con un disparo que fue directo a las manos de la guardameta local.


    En el tramo final de la primera mitad, el encuentro ganó en tensión. En el minuto 45, el técnico del Dépor Abanca solicitó la revisión de una acción en el FVS tras una falta de Patri Gavira, mostrando la tarjeta para pedir la revisión, aunque la colegiada indicó que no había nada punible y ordenó continuar el juego. El primer tiempo se cerró con tres minutos de añadido y ventaja mínima para el conjunto gallego al descanso.

    Tras la reanudación, el equipo visitante quería reaccionar en el debut de Yerai Martín después de haber visto como el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol habían empatado (5-5) en Alcalá de Henares.

    La segunda parte arrancó con protagonismo inmediato del conjunto local. En los primeros veinte segundos tras la reanudación, el Dépor Abanca volvió a generar una acción de peligro, poniendo a prueba a la defensa del Costa Adeje Tenerife Egatesa en el inicio del segundo tiempo.


    En el minuto 59, el técnico Yerai Martín solicitó revisión en el FVS tras un agarrón sobre Patri Gavira, reclamando una acción que consideró punible. La colegiada estudió la jugada, pero no señaló nada, permitiendo que el juego continuara mientras el conjunto blanquiazul seguía buscando el empate. La defensa tinerfeña volvió a mostrarse sólida. Patri Gavira se destacó con una acción providencial, evitando el intento del segundo gol de las locales y manteniendo al Costa Adeje Tenerife Egatesa con vida en el partido.


    El técnico Yerai Martín realizó el primer cambio en su equipo: entró Koko Ange en lugar de Paola H.D. (66’), buscando refrescar el ataque y aumentar la intensidad ofensiva en los minutos decisivos. La insistencia blanquiazul dio fruto en el minuto 67, cuando Clau Blanco logró igualar el partido amén del 1-1 en el minuto 67 con un gol que encendió la esperanza de las guerreras y despertó la reacción ofensiva del equipo.

    Koko Ange activó el ataque blanquiazul, sus internadas con velocidad por banda creaban una y otra vez peligro, fruto de ello, un centro de Aleksandra Zaremba al área pequeña local, lo remataba a bocajarro Gramaglia pero Inés Pereira salvaba in extremis a su equipo. Mari José ingresó al campo en lugar de S. Ouzraoui y en el minuto 88, una falta peligrosa que lanzaba Natalia Ramos supuso el último intento tinerfeño por lograr dar la vuelta al marcador.

    Para Deportivo ABANCA, sumar en casa siempre es valioso en la lucha por mantener la categoría y dar confianza al proyecto blanquiazul que actualmente navega en la decimotercera posición de la élite.

    Tras un intenso primer partido de 2026, el Costa Adeje Tenerife Egatesa cierra la primera vuelta de competición con un nuevo punto, ya son 25 en total que le permiten estar instalado en la quinta plaza de la Liga F Moeve.

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    A pesar de no haber podido sacar rédito del encuentro entre el Atlético y la Real Sociedad de Fútbol, el representativo canario no se rinde a y con la estadística de solo haber perdido un encuentro lejos de la isla, ante el F.C. Barcelona, promete dar que hablar.

    El próximo domingo, primer encuentro de la segunda vuelta en casa ante el Athletic Club (12:00 horario peninsular).

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Deportivo Abanca: Inés Pereira, Samara (Paula Novo 46´); Vera; Paula G. Olaya (Redru 73´); Espe Pizarro (Latorre 77´); Millene (Lucía Rivas 45´); Ainhoa M.; Raquel G; Elena (Marina Artero 77´); Lucía M.

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres, Cinta R., Paola H.D. (Koko Ange 66´), S. Ouzraoui (Mari José 80´); Aleksandra; S. Castelló; Ramos; Clau Blanco; Elba; Patri Gavira y Gramagia.

    Árbitra: Ainara Andrea Acevedo, asistida en las bandas por Raquel Díaz y Elena Martínez. Amonestaron con amarilla a las locales: Espe Pizarro (16´); Samara (22´), Raquel G. (86´). Para las visitantes: Koko Ange (76´); Mari Jose (89’) con amarilla.

    Incidencias: Decimoquinta jornada de Liga F Moeve, disputado en el Estadio Abanca Riazor sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Milene Cabral 11’ ⚽️
    1-1 Clau Blanco 67’ ⚽️

    Vídeo |

  • Oficial | Yerai Martín ya es del Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🟧 El nuevo entrenador blanquiazul fue presentado este viernes en la sala de prensa del Heliodoro Rodríguez López junto al vicepresidente del CD Tenerife Femenino y el director deportivo de la entidad.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa abrió oficialmente una nueva etapa este viernes 2 de enero con la presentación de Yerai Martín como nuevo entrenador del primer equipo, un acto que simboliza no solo un relevo en el banquillo, sino también una reafirmación del proyecto deportivo de una de las entidades más consolidadas y respetadas del fútbol femenino español. La comparecencia tuvo lugar en la sala de prensa del Estadio Heliodoro Rodríguez López, escenario emblemático del fútbol tinerfeño y espacio elegido para escenificar el inicio de un nuevo ciclo en un momento clave de la temporada.

    El nuevo técnico blanquiazul compareció ante los medios de comunicación acompañado por Julio Luis Pérez, vicepresidente del CD Tenerife Femenino, y por Jordi Torres, director deportivo de la entidad, en lo que supuso su primera intervención pública como máximo responsable del banquillo del Costa Adeje Tenerife Egatesa. La imagen conjunta de los tres representantes del club simbolizó la unidad institucional, la confianza en el nuevo cuerpo técnico y la ambición de seguir consolidando un proyecto que, temporada tras temporada, ha logrado asentarse en la élite del fútbol femenino nacional.

    La presentación se produjo en un contexto especialmente significativo: el inicio del segundo plazo de inscripción de jugadoras de la Liga F Moeve, la apertura del año natural 2026 y la entrada en la fase decisiva de la temporada, con el equipo situado en una meritoria quinta posición en la clasificación. Un escenario que refuerza la idea de continuidad, estabilidad y crecimiento, pilares sobre los que el club ha construido su identidad en los últimos años.

    El acto comenzó con la intervención de Julio Luis Pérez, vicepresidente del CD Tenerife Femenino, quien tomó la palabra para dar la bienvenida oficial al nuevo entrenador y trasladar el respaldo institucional del club. En un discurso cercano y cargado de simbolismo, el dirigente quiso comenzar felicitando el año a los presentes y subrayando la importancia del momento que vivía la entidad. Pérez destacó la confianza plena del club en Yerai Martín y puso en valor tanto su perfil profesional como su compromiso con el proyecto blanquiazul.

    “Presentamos a Yerai Martín como nuevo entrenador del primer equipo. Estamos seguros de que va a defender estos colores con su alma, tenemos muchas esperanzas puestas en él y aprovechamos para desearle mucha suerte en esta nueva etapa que comienza”, señaló el vicepresidente, dejando claro que la elección del técnico responde a una decisión meditada, alineada con los valores y la filosofía deportiva del Costa Adeje Tenerife.

    Sus palabras sirvieron para marcar el tono del acto: un mensaje de confianza, ilusión y responsabilidad compartida, en el que el club asume el reto de seguir creciendo sin renunciar a su identidad. La intervención de Julio Luis Pérez también evidenció el peso que el fútbol femenino ha adquirido dentro de la estructura del CD Tenerife, consolidándose como un pilar estratégico de la entidad y como un referente dentro de la Liga F.

    A continuación tomó la palabra Jordi Torres, director deportivo blanquiazul, quien quiso contextualizar la llegada de Yerai Martín desde una perspectiva más técnica y profesional. Torres destacó el conocimiento mutuo entre ambos, fruto de su etapa compartida en la SD Eibar, un aspecto que considera clave para facilitar la adaptación del nuevo entrenador y acelerar los procesos de trabajo.

    “Te damos la bienvenida a tu nueva casa, a tu nuevo club. Volvemos a tener la oportunidad de trabajar juntos, en un club muy grande, que cuenta con una gran repercusión mediática y con un reto deportivo muy ambicioso”, afirmó el director deportivo, subrayando tanto la dimensión del Costa Adeje Tenerife como la exigencia inherente al cargo que asume Yerai Martín.

    Las palabras de Jordi Torres reflejaron la confianza deportiva del club en el nuevo técnico y su convencimiento de que su perfil encaja con las necesidades actuales del equipo. La referencia a la repercusión mediática y al reto ambicioso del proyecto no fue casual: el Costa Adeje Tenerife ha logrado consolidarse como un club competitivo, reconocido por su seriedad, su estabilidad y su capacidad para competir de tú a tú con los grandes de la Liga F.

    Tras las intervenciones institucionales, llegó el turno de Yerai Martín, protagonista indiscutible del acto y voz encargada de poner palabras a la ilusión que rodea su llegada al banquillo blanquiazul. Desde el primer momento, el técnico se mostró emocionado, consciente de la importancia del paso que da en su carrera y del significado que tiene asumir la dirección de un equipo de la máxima categoría del fútbol femenino español.

    “Es un día muy bonito y especial para mí. Creo que estoy ante el reto más importante de mi carrera hasta el momento”, comenzó Yerai Martín, en una declaración que resume la dimensión personal y profesional del desafío que afronta. “Es un orgullo poder estar sentado aquí y ser presentado como entrenador del Costa Adeje Tenerife”, añadió, destacando el valor simbólico del acto y el respeto que siente por la entidad.

    El nuevo entrenador quiso poner el foco, desde el primer instante, en las verdaderas protagonistas del proyecto: las jugadoras. “Estoy deseando que llegue el entrenamiento de esta tarde para poder conocer a las jugadoras, que es lo más importante”, señaló, dejando claro que su prioridad inmediata es integrarse en el vestuario, entender la dinámica del grupo y comenzar a construir una relación basada en la confianza y el trabajo diario.

    En una de las frases más destacadas de su intervención, Yerai Martín resumió su estado de ánimo y su hoja de ruta inicial: “Vengo con mucha motivación, ambición y con ganas de ponernos en marcha para empezar el año de la mejor manera posible”. Una declaración que conecta directamente con el momento competitivo del equipo y con la exigencia de una segunda mitad de temporada en la que cada punto será determinante.

    El técnico también dedicó parte de su comparecencia a analizar la imagen que proyecta el Costa Adeje Tenerife desde fuera, una percepción que, según reconoció, ha influido positivamente en su decisión de aceptar el cargo. “El Costa Adeje Tenerife se ve desde fuera como un equipo muy competitivo, ambicioso y al que es muy difícil hacer daño y ganar”, explicó, poniendo en valor la identidad defensiva y el carácter competitivo que han caracterizado al conjunto tinerfeño en las últimas temporadas.

    Yerai Martín destacó además el crecimiento sostenido del club y la fortaleza que supone jugar en la isla. “Es un club que estas últimas temporadas no ha dejado de crecer. Cuando lo ves desde lejos sabes lo complicado que es jugar en la isla y también recibirlo como visitante”, afirmó, subrayando el factor territorial y el peso del contexto como elementos diferenciales del proyecto.

    En esa misma línea, el nuevo entrenador explicó que la idea futbolística que se venía desarrollando en el Costa Adeje Tenerife encaja con su propia visión del juego. “A partir de ahí, la idea que se estaba llevando a cabo encaja mucho con las mías”, señaló, una frase que refuerza la idea de continuidad más que de ruptura, y que tranquiliza tanto al vestuario como a la afición respecto al rumbo deportivo del equipo.

    Uno de los aspectos más relevantes de su intervención fue su análisis de la situación clasificatoria del conjunto blanquiazul. Yerai Martín fue claro al respecto: “Es una situación en la que llego a un equipo que está en quinta posición, con lo cual de manera natural le daremos continuidad al trabajo de las jugadoras, que está siendo muy bueno”. Un reconocimiento explícito al rendimiento del grupo y una muestra de respeto hacia el trabajo previo realizado.

    El técnico subrayó que no es habitual que se produzca un cambio en el banquillo cuando el equipo atraviesa una buena situación deportiva. “Pocas veces se da un cambio en una situación buena de un equipo”, reflexionó, añadiendo que el momento elegido puede ser positivo para introducir matices y preparar con calma el siguiente tramo de la competición. “Creo que es una buena fecha, ya que tenemos algo de tiempo para preparar el siguiente partido”, concluyó.

    El acto de presentación sirvió así para escenificar el inicio de una nueva etapa en el Costa Adeje Tenerife Egatesa, marcada por la ilusión, la ambición y la responsabilidad compartida entre club, cuerpo técnico y plantilla. La imagen de Yerai Martín al frente del proyecto simboliza la apuesta del club por un perfil que combina conocimiento del fútbol femenino, capacidad de liderazgo y una visión alineada con los valores de la entidad.

    Tras su presentación oficial ante los medios, el nuevo entrenador se incorporó de inmediato al trabajo con la plantilla, dirigiendo su primera sesión de entrenamiento en la tarde de este viernes en las instalaciones de El Mundialito, un gesto que refuerza su mensaje de implicación total desde el primer día. Sin tiempo para ceremonias prolongadas, Yerai Martín inicia así su andadura en el banquillo blanquiazul con la mirada puesta en el césped, en el día a día y en la construcción de un equipo competitivo para la segunda mitad de la temporada.

    La llegada de Yerai Martín se produce, además, en un contexto de máxima exigencia en la Liga F Moeve, una competición cada vez más igualada, profesionalizada y mediática, en la que cada detalle marca la diferencia. El Costa Adeje Tenerife afronta los próximos meses con el objetivo de consolidar su posición en la zona alta de la clasificación y seguir creciendo como proyecto deportivo e institucional.

    Con esta presentación, el club no solo anuncia un cambio en el banquillo, sino que reafirma su compromiso con un modelo basado en la estabilidad, el trabajo y la ambición. Yerai Martín asume el reto consciente de la responsabilidad que conlleva dirigir a un equipo con identidad propia, con una afición fiel y con un lugar consolidado en la élite del fútbol femenino español. La nueva etapa ya está en marcha, y el Costa Adeje Tenerife Egatesa inicia el año 2026 con un mensaje claro: seguir compitiendo, seguir creciendo y seguir creyendo en su proyecto.

  • Oficial | Yerai Martín dirigirá al Tenerife hasta final de curso

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    ⬛️ El preparador vasco se hará cargo de las guerreras hasta el 30 de junio de 2026.

    El Club Deportivo Tenerife Femenino, actual quinto clasificado de la Liga Profesional de Fútbol Femenino , ha designado a Yerai Martín Ramos como nuevo entrenador del primer equipo azul y blanco.

    El representativo canario tenía un tándem de técnicos interinos desde la marcha de Eder Maestre, ahora en el London City inglés, y se ha fijado en el vasco para ocupar el banquillo del Heliodoro Rodríguez López

    El ex del Rancing Power F.C. de Portugal llega de la mano de Jordi Torres, director deportivo que coincidió con él en Guipúzcoa y firmar por la entidad que preside D. Sergio Batista hasta el próximo 30 de junio de 2026, como mínimo.

    Formado íntegramente en el fútbol base guipuzcoano, Yerai Martín inició su carrera en los banquillos en clubes como el Usurbil F.T. y la S.D. Euskalduna, donde logró ascensos en categorías juveniles. Posteriormente se incorporó al Antiguoko K.E., uno de los clubes de referencia en la cantera del País Vasco, cuna de futbolistas y entrenadores de prestigio como Xabi Alonso, Mikel Arteta o Andoni Iraola. En la entidad donostiarra dirigió distintos equipos hasta asumir la coordinación de sus cuatro primeros conjuntos: División de Honor Juvenil, Liga Nacional Juvenil, Liga Vasca Juvenil y Liga Vasca Cadete.

    El estilo de juego de Yerai Martín al frente del Eibar Femenino se caracterizó por una identidad muy definida, pragmática y profundamente competitiva, pensada para optimizar al máximo los recursos del club y competir con garantías en la Liga F. Su propuesta no se basó en la posesión ni en el dominio continuo del balón, sino en la organización colectiva, el orden táctico y la eficacia en los momentos clave del partido, construyendo un equipo difícil de desbordar y muy incómodo para cualquier rival, especialmente para los de mayor presupuesto.

    Defensivamente, su Eibar tuvo como gran seña de identidad un bloque medio-bajo compacto, con líneas muy juntas y distancias cortas entre sectores, priorizando siempre el equilibrio y la protección del área. La estructura defensiva estaba cuidadosamente trabajada, con ayudas constantes, buena defensa de centros laterales y una clara vocación por minimizar riesgos. El equipo rara vez se partía, lo que le permitía sostenerse durante muchos minutos incluso bajo presión rival.

    En cuanto a la estructura táctica, Yerai Martín utilizó principalmente sistemas como el 4-2-3-1 y el 4-4-2, apoyándose en un doble pivote de perfil defensivo, extremos con un alto compromiso en el repliegue y laterales contenidos, más pendientes de cerrar su zona que de proyectarse de forma constante. Todo el engranaje estaba diseñado para mantener la solidez y evitar desajustes.

    En fase ofensiva, el equipo apostó por un fútbol directo y vertical, con salidas de balón sencillas, sin asumir riesgos innecesarios. El Eibar buscó explotar las transiciones rápidas tras recuperación, atacando espacios, utilizando los costados y recurriendo con frecuencia al centro lateral y al segundo balón. No necesitaba acumular muchas ocasiones para generar peligro, ya que su plan estaba orientado a castigar errores rivales y maximizar cada llegada.

    Uno de los aspectos más destacados del trabajo de Yerai Martín fue la gestión de los partidos. Su equipo mostró una gran madurez competitiva, sabiendo interpretar los diferentes momentos del encuentro, proteger ventajas y mantener la concentración hasta el final. Los cambios solían tener un carácter estratégico, pensados más para sostener el resultado y reforzar el equilibrio que para alterar radicalmente el plan inicial.

    Entre las principales virtudes de su modelo destacan la solidez defensiva, el compromiso colectivo, la disciplina táctica, la fortaleza mental y la capacidad de adaptación al rival. Como contrapunto, su propuesta tuvo limitaciones cuando el equipo debía asumir el protagonismo con balón, encontrando mayores dificultades ante bloques bajos y dependiendo en exceso del acierto en transiciones ofensivas.

    En conjunto, el Eibar de Yerai Martín fue un equipo reconocible, ordenado y fiable, construido para competir, resistir y consolidarse en la élite del fútbol femenino, un perfil de entrenador especialmente valioso en proyectos que priorizan la estabilidad, el trabajo y el rendimiento colectivo por encima del talento individual.

    En su etapa al frente de la SD Eibar, Yerai Martín firmó un balance de 90 partidos dirigidos en competición liguera, con 31 victorias, 29 empates y 30 derrotas, sumando 122 puntos y destacando especialmente por la solidez defensiva de sus equipos, con un total de 34 porterías a cero repartidas en tres temporadas.
    En la campaña 2025/26, el técnico asumió un nuevo desafío internacional en el Racing Power FC de Portugal, incorporándose al equipo a principios de septiembre, coincidiendo con el inicio de la competición.

    En apenas diez jornadas de liga, logró tres victorias, cuatro empates y tres derrotas, con nueve goles a favor y siete en contra, situando al conjunto portugués durante seis jornadas en posición de Champions y dejándolo a solo cuatro puntos de dichos puestos al término de su etapa.

    Además, Martín obtuvo el galardón de mejor técnico del mes del campeonato nacional portugués en septiembre, confirmando así su buen hacer durante su etapa en el país luso. Entre los resultados más destacados figuran los empates sin goles ante el SL Benfica —los únicos puntos cedidos por el conjunto lisboeta en liga— y el Sporting Clube de Braga, club participante en competiciones europeas.
    El técnico vasco tendrá como segundo entrenador a Luis Patiño, quien ya ejerciera esa figura durante la temporada pasada asistiendo a Eder Maestre y continuaba realizando diferentes funciones dentro del cuerpo técnico del primer equipo del Club Deportivo Tenerife Femenino en el presente curso. Patiño, con una trayectoria previa en el club, ha demostrado su capacidad y conocimiento de la plantilla y del proyecto y su elección reafirma el compromiso de la entidad con el desarrollo del talento dentro de su estructura.

    Yerai Martín estará al frente del equipo dirigiendo su primera sesión de entrenamiento el próximo viernes 2 de enero a las 16: 00h. La presentación oficial ante los medios de comunicación será el mismo día a las 11:00 horario peninsular en la sala de prensa del Heliodoro Rodríguez López.

  • La crónica | La épica de las guerreras mete al Tenerife en cuartos de final

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife)

    ⬛️ El representativo canario se deshizo del Sevilla por 1-2 gracias a un gol de Cinta en la segunda mitad.

    La previa |

    La Copa de la Reina Iberdrola vuelve a desplegar su mística este sábado en el Estadio Jesús Navas, donde Sevilla Fútbol Club y el Costa Adeje Tenerife Egatesa se enfrentan en una eliminatoria de octavos de final a partido único que promete tensión, emoción y épica. Dos equipos en crecimiento, dos estados de ánimo al alza y una sola plaza en cuartos en un cruce que condensa todo lo que hace grande al torneo del KO.

    Este mágico fútbol no entiende de trayectorias largas cuando la Copa de la Reina irrumpe en el calendario. Entiende de noventa minutos, de detalles, de estados de ánimo y de esa frontera invisible entre la ilusión y la eliminación.

    En ese escenario se presenta el Sevilla FC este sábado a partir de las 12:00 horas, decidido a prolongar su momento ascendente y a convertir el Estadio Jesús Navas en un fortín copero ante un Costa Adeje Tenerife Egatesa que aterriza en la capital andaluza con memoria, ambición y una historia íntimamente ligada a esta competición.

    El conjunto hispalense llega a la cita reforzado por una racha de resultados que ha devuelto la confianza y el convencimiento a un equipo que ha sabido crecer desde la solidez.

    El reciente triunfo liguero ante el Alhama CF, trabajado, paciente y maduro, unido al valioso empate frente al Atlético de Madrid, ha confirmado que el Sevilla ha aprendido a competir en registros que antes se le escapaban. Ya no es solo un equipo de intenciones, sino de respuestas. Concede menos, gestiona mejor los tiempos y sabe sobrevivir en partidos cerrados, una cualidad imprescindible cuando la Copa no concede segundas oportunidades.

    Ese crecimiento tiene nombres propios y una estructura cada vez más reconocible. Rosa Márquez se ha consolidado como el auténtico eje del juego sevillista, la futbolista que ordena, equilibra y da sentido a cada posesión.

    A su alrededor, el equipo se siente más cómodo, más compacto y más seguro. En defensa, la jerarquía de Eva Llamas lidera una zaga que ha ganado fiabilidad, mientras que bajo palos Esther Sullastres se ha erigido en una figura determinante, capaz de sostener al equipo en los momentos de máxima exigencia y de marcar la diferencia cuando el partido se rompe.

    En ataque, el Sevilla ha encontrado soluciones sin necesidad de fuegos artificiales. La movilidad y la inteligencia de Inma Gabarro entre líneas, el trabajo constante por bandas y la aportación decisiva de las jugadoras que emergen desde el banquillo —con Alba Cerrato como ejemplo reciente— han ampliado el abanico de recursos de un equipo que ha aprendido que competir bien también es una forma de dominar.

    Pero enfrente estará un Costa Adeje Tenerife Egatesa que entiende la Copa de la Reina como un territorio propio. El conjunto blanquiazul visita Sevilla este sábado 20 de diciembre a las 11:00 hora canaria con la ambición intacta y con el recuerdo reciente de una contundente victoria liguera en ese mismo escenario, aunque consciente de que el contexto es completamente distinto. La Copa no admite comparaciones ni antecedentes: exige máxima concentración y una lectura perfecta de cada fase del partido.

    Para las guerreras, la cita tiene además un componente especial. Será el estreno oficial de Adrián Albéniz al frente del primer equipo, un debut de alto voltaje en una eliminatoria que pondrá a prueba el carácter y la personalidad del grupo. El técnico ha transmitido un mensaje claro desde su llegada: competir, creer y asumir la Copa como una oportunidad. “Queremos ir a Sevilla y sacar esta eliminatoria adelante. La Copa es una competición diferente, que nos hace mucha ilusión”, ha señalado, advirtiendo también de la evolución del rival y de la necesidad de estar atentas en todo momento.

    Esa ambición conecta con el ADN de un club que ha hecho del torneo del KO una seña de identidad. El Costa Adeje Tenerife Egatesa ha alcanzado las semifinales en tres ocasiones y ha sido un habitual en las rondas finales, construyendo una relación especial con una competición que siempre despierta algo más en el vestuario. Así lo expresó su capitana, Patri Gavira, al recordar que la Copa “siempre es especial para este club” y al reivindicar el deseo de dar ese “campanazo” que tanto identifica a las guerreras.

    La portería blanquiazul será uno de los focos emocionales del encuentro. Noelia Ramos regresa a Sevilla, una ciudad clave en su trayectoria, con sentimientos encontrados pero con el objetivo claro. “Volver siempre es especial, pero mañana todo eso se queda a un lado”, afirmó la guardameta, consciente de que en una eliminatoria a partido único la unión y la convicción lo son todo. Ramos ha subrayado la importancia de centrarse en el propio equipo, de mantener una energía positiva y de pelear hasta el final, apelando además al apoyo de una afición que nunca falla y que sueña con recibir en Navidad el regalo de una clasificación histórica.

    El duelo, que podrá seguirse en directo por Televisión Canaria y a través de la narración de Atlántico Radio y La Radio Canaria, se presenta como un choque de dinámicas positivas, de estilos en evolución y de ambiciones legítimas. Sevilla y Costa Adeje Tenerife se miran frente a frente en un mediodía que promete ser largo, intenso y cargado de significado.

    La Copa de la Reina vuelve a llamar a la puerta, y solo uno responderá para seguir soñando.

    🏆 Copa de la Reina Iberdrola 2025-2026

    🔥 Sevilla 🆚 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🔥

    ✨ Eliminatoria de octavos de final ✨

    🗓️ Sábado, 20 de diciembre de 2025

    📺 Radiotelevisión Canaria

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    🏟️ Estadio Jesús Navas, Sevilla

    El duelo al detalle |

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Los onces |

    La Copa de la Reina no entiende de estabilidad, ni de proyectos a largo plazo, ni de planes quinquenales ni de hojas de Excel. La Copa es un espejo deformado en el que los equipos se miran sin maquillaje y descubren, a veces con dolor, quiénes son realmente cuando todo tiembla. Es el torneo donde el escudo pesa más que el presupuesto, donde la camiseta se empapa antes que el currículum y donde el miedo se disfraza de prudencia… hasta que alguien decide romper el guión .

    El turno de compromisos de esta edición de la Copa de la Reina Iberdrola había arrancado el viernes con un duelo desigual, casi académico, entre el C.E. Europa y el Athletic Club. El 0-3 reflejó una lógica aplastante, la diferencia de categorías, de ritmo, de costumbre competitiva.

    Un partido que cumplió con el trámite, pero no con el mito. Porque la Copa presume de igualdad, sí, pero no siempre puede sostenerla.

    Había que esperar al sábado.
    Había que esperar a Nervión.
    Había que esperar a ese Sevilla–Tenerife que no prometía ruido… y acabó siendo terremoto.

    Porque si hubo un partido que honró a rajatabla la máxima copera de la igualdad, de la imprevisibilidad y del vértigo, fue el que protagonizaron el Sevilla Fútbol Club y el Costa Adeje Tenerife Egatesa sobre el césped del estadio Jesús Navas. Un partido que no se jugó solo con balón, sino con emociones cruzadas, contextos inestables y decisiones tomadas al filo del abismo.

    Agárrense. Esto no es solo una crónica, si no una historia de resiliencia que engrandece al fútbol femenino en su más pura esencia.

    El Costa Adeje Tenerife llegó a Sevilla envuelto en una semana convulsa, de esas que remueven el estómago del vestuario y obligan a mirarse a los ojos antes de saltar al campo. La inesperada salida de Eder Maestre, arquitecto del proyecto durante varias temporadas, había dejado al equipo insular en una tierra de nadie emocional. Un interinaje compartido entre Adrián Albéniz y Antonio González, mientras Sergio Batista, desde los despachos, buscaba un nuevo timonel para el banquillo.

    Un terremoto institucional justo antes de viajar a la Copa.
    Un regalo envenenado para cualquiera.

    Desde Sevilla se olió sangre. Porque el fútbol, cuando huele fragilidad, no suele tener piedad. Las locales sabían que el rival llegaba herido, con la estructura tocada, con la incertidumbre rondando cada entrenamiento. Y la tentación era clara: pescar en río revuelto, golpear pronto, imponer jerarquía, convertir la eliminatoria en un trámite.

    Pero el fútbol —y la Copa— suelen reírse de quienes creen tener el guion controlado.

    El Tenerife salió al partido con algo que no se compra ni se ensaya en una semana: personalidad. Pese al ruido exterior, pese al cambio en el banquillo, las guerreras asumieron el control en los primeros compases. Balón, ritmo, circulación paciente. No era un dominio abrumador, pero sí una declaración de intenciones: aquí no hemos venido a sobrevivir.

    El Sevilla, por su parte, aguardaba. Ordenado, atento, sabedor de que la Copa premia la eficacia más que la estética y entonces, cuando el partido parecía inclinarse hacia el lado visitante, llegó el primer latigazo en el minuto 9 de juego que ponía por delante a las locales en el amanecer del encuentro, que se describe en el siguiente párrafo.

    Inma Gabarro recogió el balón con hambre. La canterana, cedida por el Everton, una futbolista que juega con la osadía de quien todavía no ha aprendido a tener miedo, encaró, insistió, creyó. La defensa blanquiazul dudó una décima de segundo, y en la Copa, una décima es una eternidad. Tras un rebote caprichoso, de esos que nadie dibuja en la pizarra, el balón acabó superando a Nay Cáceres para abrir la lata con el 10 en el marcador .

    Nervión celebró. El Sevilla golpeaba primero. Y todo parecía encajar en el relato habitual: gol tempranero, rival tocado anímicamente, partido encaminado.

    Pero quien conozca la historia reciente del Tenerife sabe que este equipo no se rinde por inercia, más la alegría sevillista duró lo que tarda la Copa en ajustar cuentas.

    Apenas dos minutos después, el Tenerife ya estaba avisando. Y en el minuto 12, llegó el empate. Amani, atenta, feroz, oportunista, cazó un rechace tras un saque de esquina. Cheza no pudo blocar, el balón quedó vivo y la centrocampista blanquiazul lo convirtió en justicia poética, 11 y todo arrancaba desde cero.

    En un primer cuarto de hora frenético, eléctrico, sin tiempo para respirar. Dos goles, dos estilos, dos equipos que se miraban sin parpadear. Esto sí era Copa. Esto sí era imprevisible. El cóctel perfecto: emoción, errores, rebotes, tensión.

    Tras el empate, el Sevilla dio un paso adelante. Ajustó líneas, empezó a tener más balón, a jugar más tiempo en campo contrario.

    El Tenerife, en cambio, empezó a sufrir para conectar con sus delanteras. Las carrileras no encontraban profundidad, y las transiciones se diluían antes de llegar a zona de peligro.

    El partido entró entonces en una fase espesa. Centro del campo poblado, pocas concesiones, mucho respeto. Era una eliminatoria a partido único, y ambos equipos lo sabían. Cada pérdida podía ser mortal. Cada error, definitivo.

    Durante muchos minutos, el encuentro fue un ajedrez sin sacrificios. Nadie quería ser el primero en desordenarse. El Sevilla no encontraba claridad. El Tenerife, sin balón, se defendía con orden, pero sin capacidad para amenazar con continuidad.

    Hasta que, en los últimos cinco minutos del primer tiempo, el equipo insular volvió a asomar la cabeza. Saques de esquina encadenados, balones colgados, nervios en el área sevillista. En el 42, Gramaglia estuvo a punto de romper el empate con un remate que heló la sangre en Nervión.

    El descanso llegó con tablas y una sensación peligrosa por demás para las hispalenses, seamos sinceros.
    Porque el Sevilla, una vez más, había demostrado ser un equipo incapaz de cerrar partidos. Un defecto que ya había pagado caro en la Liga F Moeve, como aquella tarde ante el Atlético de Madrid, cuando dejó escapar un 0-2 al descanso que acabó en empate tras un autogol de Isa Álvarez y este torneo no pasa por alto tales desconexiones.

    Apenas habían pasado tres minutos del segundo periodo cuando el Tenerife confirmó que las buenas sensaciones no eran las mejores cuando la mítica Cinta Rodríguez, del Sporting de Huelva, colgó un centro desde la banda. El balón se fue cerrando, envenenándose, creciendo en amenaza con cada metro recorrido. Cheza dudó. Y la duda, en la Copa, se paga y el balón acabó besando la red para significar el 12 que culminaba la remontada de las del Heliodoro Rodríguez López que tienen en su ADN la resistencia.

    Remontada. Silencio en Nervión. El reloj marcaba que el mediodía ya se había superado en la Península, pero para el Sevilla el tiempo parecía haberse detenido.

    El gol fue gasolina para el Costa Adeje Tenerife. Lejos de encerrarse, lejos de contemporizar, el equipo visitante vivió sus mejores minutos del partido. Confianza, energía, sensación de que el partido estaba donde querían.

    En el 55, Gramaglia tuvo el tercero. Cheza, esta vez sí, respondió con acierto. Era la frontera entre la sentencia y la vida.

    A diferencia del primer tiempo, el bajón de ritmo posterior tuvo un dueño claro: el Tenerife. El equipo insular entendió el partido. Supo manejar su ventaja, defender con orden y amenazar al contragolpe y al balón parado.

    El Sevilla, en cambio, entró en una fase de frustración. El balón no llegaba limpio, las ideas se nublaban y los minutos caían como losas. Las de David Losada empujaban, sí, pero sin filo. Con más corazón que cabeza.

    A medida que el reloj avanzaba, el miedo se transformaba en ansiedad y ese temor, en errores.

    El Sevilla se lanzó a la desesperada en los últimos minutos. Centros laterales, segundas jugadas, balones al área. Nervión empujaba. La Copa estaba a punto de escaparse.

    Y entonces apareció Nay Cáceres en el minuto 83 de juego con una intervención monumental a disparo de Rosa Márquez. Un minuto después, intervención decisiva para evitar un gol en propia puerta de Sandra Castelló. Dos acciones que sostuvieron al Tenerife cuando el partido se rompía.

    El Sevilla atacaba con todo. Pero el Tenerife resistía. No sufrió mucho más el equipo blanquiazul, hoy de morado, aunque le faltó precisión en alguna contra para cerrar definitivamente el encuentro. No hizo falta.

    El pitido final confirmó lo impensable días antes. El Costa Adeje Tenerife Egatesa se metió en los cuartos de final de la Copa de la Reina en la semana más convulsa de su temporada.

    Sin entrenador principal, con un vestuario zarandeado por la incertidumbre, el equipo encontró en la Copa un refugio, una razón para creer, una demostración de carácter.

    El Sevilla, por su parte, quedó eliminado de un torneo que ya le había exigido sufrimiento extremo para dejar en el camino al Real Oviedo en el Carlos Tartiere. Otra herida abierta. Otra pregunta sin respuesta.

    Porque al final, la Copa no pregunta quién manda ni quién planifica mejor.
    La Copa no mira clasificaciones ni contratos.
    La Copa se fija en quién resiste cuando el suelo tiembla.

    Y el Tenerife, esta vez, resistió. Resistió a la inestabilidad, al cambio, al ruido. Resistió al gol temprano, al empuje de Nervión, al miedo a perderlo todo en una semana. Resistió con fútbol cuando tocó, con oficio cuando fue necesario y con una portera que entendió que hay días en los que una parada vale más que cien discursos.

    El Sevilla, en cambio, volvió a mirarse en el espejo incómodo de la Copa y a descubrir que el problema no es llegar, sino saber quedarse.

    La Copa de la Reina no consuela.
    No explica.
    No espera, solo señala.
    Y este sábado, en Nervión, señaló al equipo que, cuando todo parecía romperse, decidió creer.

    La Copa sigue.
    El Tenerife también.
    Y nosotros, afortunadamente, tenemos otra historia que contar.

    Porque si esto es solo el principio…
    que nadie se levante del sillón.

    📋 Ficha técnica |

    Sevilla FC: Cheza, Débora (Alba Cerrato 71’), Eva Llamas, Isa Álvarez, Esther M.P. (Milla Cortés 63’), Alicia, Iris, Rosas M., Kanteh (Andrea Álvarez 71’), Raquel e Inma Gabarro.
    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Nay Cáceres, Aleksandra, Cinta R., Elba, Patri Gavira (c), Clau Blanco, N. Ramos, Amani, Paola H.D. (S. Castelló 72’), S. Ouzraoui (Iratxe 82’) y Gramaglia.

    Árbitra: Alicia Espinosa, asistida por Belinda Castillo y Miram Martín. Amonestó a las locales Iris Arnaiz (74’) y a las visitantes N. Ramos (54’), Ouzraoui (62’), Clau Blanco (66’).
    Incidencias: Eliminatoria de octavos de final de Copa de la Reina disputado a partido único en el Estadio Jesús Navas de Sevilla sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Inma Gabarro 9’ ⚽️
    1-1 Amani 12’ ⚽️
    1-2 Cinta Rodríguez 47’⚽️

  • Oficial | El C.D. Tenerife y Eder Maestre separan sus caminos

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    🟦 El preparador vasco pone fin a su era como azul y blanco por motivos de índole personal.

    Hay proyectos que no se miden únicamente en puntos. Hay entrenadores que no se explican solo desde las clasificaciones. Y hay equipos que, temporada tras temporada, construyen algo más valioso que una racha: una identidad reconocible, una manera de estar en el campo y en la competición. El Costa Adeje Tenerife Egatesa de Eder Maestre pertenece a esa estirpe. A la de los equipos que no hacen ruido, pero dejan huella. A la de los entrenadores que no venden promesas, sino procesos. A la de los clubes que han aprendido a sobrevivir y a competir en una Liga F cada vez más exigente sin perder su esencia.

    Desde la llegada de Eder Maestre al banquillo, el Costa Adeje Tenerife ha consolidado una idea clara: ser competitivo siempre, independientemente del rival, del presupuesto o del contexto. No ha sido un camino de fuegos artificiales ni de resultados inflados por momentos puntuales. Ha sido un recorrido sostenido, construido desde el orden, la convicción y el trabajo invisible, ese que no siempre ocupa titulares pero que sostiene a los equipos cuando llegan las curvas.

    El rendimiento del Tenerife bajo la dirección de Maestre se explica desde una premisa fundamental: saber quién eres antes de intentar ser algo más. El equipo canario ha asumido desde el inicio su realidad estructural dentro de la Liga F, pero lejos de resignarse, ha convertido esa realidad en una fortaleza. Plantillas equilibradas, sin grandes nombres mediáticos pero con futbolistas comprometidas, bien trabajadas y adaptadas a un modelo que prioriza el colectivo por encima del individualismo.

    En lo táctico, el Costa Adeje Tenerife de Eder Maestre ha sido, temporada tras temporada, uno de los equipos más incómodos de la competición. Un bloque compacto, solidario, con líneas juntas y una lectura del partido madura, capaz de alternar momentos de repliegue con fases de presión organizada. No es un equipo que regale espacios ni que se descomponga con facilidad. Defiende como unidad y ataca con sentido, entendiendo que cada acción debe tener un porqué.

    Ese orden defensivo ha sido una de las grandes señas de identidad del proyecto. El Tenerife no se caracteriza por marcadores desbocados ni por partidos caóticos. Al contrario: controla el ritmo, reduce los errores no forzados y obliga al rival a ganar cada metro del campo. En una Liga F donde muchos partidos se deciden por detalles, esa capacidad para sostenerse ha sido clave para sumar puntos ante rivales teóricamente superiores y para no fallar en los encuentros marcados en rojo.

    Pero reducir el trabajo de Maestre a la pizarra sería injusto. El verdadero valor de su etapa en el Costa Adeje Tenerife está en la gestión del grupo y la continuidad del proyecto. En un contexto donde la rotación de entrenadores es constante y donde muchos equipos viven al día, el Tenerife ha apostado por la estabilidad. Y esa estabilidad se ha traducido en una plantilla que cree en lo que hace, que compite sin complejos y que entiende perfectamente qué se le pide en cada partido.

    El rendimiento clasificatorio del equipo ha sido coherente con esa filosofía. Lejos de pelear por títulos, pero también lejos de los puestos de peligro, el Costa Adeje Tenerife se ha instalado en una zona media-alta de la tabla, con temporadas tranquilas en lo clasificatorio y exigentes en lo competitivo. No ha sido un equipo de rachas extremas, sino de regularidad. Y en una liga cada vez más polarizada entre los grandes proyectos y los que luchan por sobrevivir, esa regularidad es un logro en sí mismo.

    Uno de los grandes méritos de Eder Maestre ha sido potenciar perfiles y sacar rendimiento a futbolistas que, en otros contextos, podrían haber pasado desapercibidas. El Tenerife ha funcionado como un ecosistema donde las jugadoras crecen, se revalorizan y encuentran continuidad. Muchas han dado pasos adelante en su carrera gracias a un entorno estable, a una idea clara y a una confianza sostenida desde el cuerpo técnico.

    El equipo, además, ha sabido adaptarse a los cambios de la Liga F. El crecimiento mediático, la profesionalización acelerada, la llegada de inversiones y la subida del nivel competitivo no han desnaturalizado al Tenerife. Al contrario: el club ha entendido que su supervivencia pasaba por seguir siendo fiel a su modelo, ajustando piezas sin romper la estructura. Maestre ha sido clave en esa transición, actuando como nexo entre el proyecto deportivo y la realidad cambiante del fútbol femenino español.

    En los grandes escenarios, el Costa Adeje Tenerife ha mostrado su mejor versión. Partidos ante los grandes de la liga donde el equipo ha sabido competir, incomodar y, en muchos casos, arrancar puntos o dejar sensaciones de equipo grande. No siempre se traduce en victorias, pero sí en respeto. Y en el fútbol, el respeto se gana compitiendo.

    Hay algo profundamente reconocible en este Tenerife: la sensación de que nunca se cae del partido. Puede perder, pero rara vez se entrega. Puede verse superado, pero casi nunca desbordado. Esa resistencia emocional es uno de los mayores legados del trabajo de Maestre. Un equipo que cree hasta el final, que no se desconecta y que entiende que cada partido es una oportunidad para reafirmarse.

    Desde el punto de vista institucional, el rendimiento deportivo ha ido acompañado de una imagen sólida del club. El Costa Adeje Tenerife Egatesa se ha consolidado como uno de los proyectos más serios y respetados del fútbol femenino español, con una identidad clara y un discurso coherente. Maestre ha sido parte activa de esa construcción, no solo como entrenador, sino como figura representativa del modelo.

    En una Liga F donde la brecha económica y deportiva es cada vez más visible, el Tenerife de Eder Maestre representa otra manera de competir. No desde la urgencia ni desde el golpe de efecto, sino desde el trabajo constante, la paciencia y la convicción. Su rendimiento no se mide en titulares espectaculares, sino en la sensación permanente de que el equipo está donde debe estar.

    Eder Maestre no ha construido un equipo de moda. Ha construido un equipo fiable. Y eso, en el fútbol moderno, es casi revolucionario. El Costa Adeje Tenerife Egatesa no vive de promesas ni de discursos grandilocuentes. Vive de entrenamientos bien hechos, de partidos bien preparados y de una idea que se repite semana tras semana hasta convertirse en costumbre.

    Al final, cuando pase el tiempo y se analicen estas temporadas con perspectiva, el rendimiento de Maestre y su Tenerife no se recordará por una clasificación concreta, sino por algo más difícil de lograr: haber sostenido un proyecto competitivo, reconocible y respetado en una de las etapas de mayor crecimiento del fútbol femenino español. Y eso, en un deporte que no siempre premia la coherencia, es una victoria silenciosa.

    temporada 2024/2025 quedará inscrita con letras firmes en la historia reciente del Costa Adeje Tenerife Egatesa. No solo por los números, que ya de por sí hablan de crecimiento, madurez y ambición, sino por el contexto, por el simbolismo y por la sensación de haber alcanzado un punto de inflexión en la consolidación del proyecto deportivo. Fue el curso en el que Maestre afrontó su primera experiencia como primer entrenador en una liga profesional, asumiendo el liderazgo del equipo en un año especialmente significativo para la entidad, marcado por el décimo aniversario consecutivo del club en la élite del fútbol femenino nacional y por la reafirmación del Costa Adeje como una estructura sólida, estable y reconocible dentro de la Liga F.

    Lejos de ser una temporada de transición, el equipo respondió con personalidad, carácter competitivo y una identidad clara. Bajo la dirección de Maestre, el conjunto tinerfeño disputó un total de 46 partidos oficiales entre Liga F y Copa de la Reina, firmando un balance notable de 18 victorias, 15 empates y 13 derrotas. Más allá del reparto de resultados, el equipo mostró una evolución constante, una solidez colectiva creciente y una capacidad para competir cada encuentro desde el rigor táctico y el compromiso grupal. La temporada concluyó con una meritoria sexta posición y 42 puntos, superando los registros de campañas anteriores y reafirmando al Costa Adeje Tenerife Egatesa como uno de los equipos más fiables y competitivos del campeonato.

    Ese sexto puesto no fue casualidad, sino la consecuencia directa de una propuesta clara: un equipo correoso, difícil de superar, solidario en el esfuerzo y muy disciplinado en lo defensivo. Los números lo confirman: diez partidos sin encajar gol a lo largo de la temporada, un dato que refleja no solo el trabajo de la línea defensiva y la portería, sino la implicación colectiva de todo el bloque. El Costa Adeje dejó de ser únicamente un rival incómodo para convertirse en un conjunto con una identidad reconocible en toda la Liga F, capaz de competir con cualquiera desde la organización, la concentración y la fe en el plan de partido.

    Lejos de conformarse, la temporada 2025/2026 ha supuesto un nuevo paso adelante en la evolución del proyecto. Maestre ha profundizado en los cimientos construidos el curso anterior y ha dotado al equipo de una mayor madurez competitiva. Tras 14 encuentros oficiales disputados, el Costa Adeje Tenerife Egatesa ocupa la quinta plaza en la Liga F Moeve con 24 puntos, fruto de seis victorias, seis empates y tan solo dos derrotas. Una trayectoria que confirma la estabilidad del equipo en la zona alta de la clasificación y su capacidad para sostener el rendimiento en el tiempo.

    El rendimiento del conjunto tinerfeño ha sido especialmente destacado lejos de casa, llegando a convertirse, por momentos, en el mejor equipo de la categoría como visitante. Una muestra inequívoca de personalidad, concentración y competitividad en escenarios exigentes. A ello se suma una fiabilidad defensiva que vuelve a ser seña de identidad: el Costa Adeje es el tercer conjunto menos goleado del campeonato, un dato que subraya la continuidad del modelo y la excelencia en el trabajo táctico.

    Pero si algo ha definido este inicio de temporada es la capacidad del equipo para competir de tú a tú ante los grandes del fútbol femenino español. El Costa Adeje Tenerife Egatesa ha plantado cara al FC Barcelona, ha logrado empatar frente al Real Madrid y ha sido capaz de vencer al Atlético de Madrid, demostrando que su crecimiento no es solo estadístico, sino también competitivo y mental. El equipo ya no se limita a resistir: compite, propone y cree.

    Este arranque de la temporada 2025/26 ya es, objetivamente, uno de los mejores de la historia del club desde su ascenso a Primera División en 2015. Los datos de las primeras 14 jornadas lo avalan con rotundidad: seis partidos sin encajar gol, cinco encuentros consecutivos sin recibir un solo tanto al inicio del campeonato y la mejor diferencia de goles general a estas alturas (+11). Cifras que no solo hablan de resultados, sino de equilibrio, eficacia y crecimiento sostenido.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa vive un momento de plenitud deportiva. Un proyecto que ha sabido construir desde la paciencia, la coherencia y el trabajo diario, y que hoy se refleja en un equipo competitivo, fiable y respetado. Bajo la dirección de Maestre, el conjunto tinerfeño ha dado forma a una identidad sólida, reconocible y ambiciosa, que honra la historia reciente del club y abre la puerta a nuevos horizontes. Diez años en la élite no son una meta, sino el punto de partida de una trayectoria que sigue escribiéndose partido a partido, con convicción, humildad y la firme voluntad de seguir creciendo entre los mejores del fútbol femenino nacional.

    El Club Deportivo Tenerife afronta un momento clave en su proyecto dentro de la Liga F Moeve. La quinta posición actual en la clasificación no es un accidente ni una coyuntura pasajera: es la consecuencia directa de una filosofía de trabajo bien definida, de una estructura deportiva estable y de un equipo que ha sabido competir desde la coherencia, el esfuerzo colectivo y la solidez como rasgos diferenciales. El representativo canario se ha consolidado como un bloque fiable, incómodo para cualquier rival, capaz de sostener el ritmo competitivo a lo largo de la temporada y de mirar a la zona alta de la tabla con naturalidad y ambición contenida. En ese contexto, la elección del perfil adecuado para el banquillo no es solo una cuestión de nombres, sino de encaje profundo con la identidad del club y con el momento deportivo que atraviesa la entidad.

    En el actual escenario, con entrenadores de primer nivel que se encuentran sin equipo, surgen varios perfiles de alto valor estratégico: Montse Tomé, Juanjo Vila, Alberto Toril y José Luis Sánchez Vera. Cuatro trayectorias contrastadas, cuatro miradas distintas sobre el fútbol y cuatro maneras de entender la gestión de un vestuario profesional. Sin embargo, no todos los caminos conducen al mismo destino, ni todas las filosofías dialogan de igual forma con la realidad del CD Tenerife.

    Montse Tomé representa un modelo de excelencia ligado al máximo nivel competitivo. Su experiencia como seleccionadora nacional y su paso por el núcleo duro de la etapa más exitosa de la selección española la sitúan como una entrenadora profundamente asociada al fútbol de posesión, al dominio territorial y a contextos donde el talento diferencial marca el ritmo de los partidos. Su perfil encaja de manera natural en estructuras diseñadas para gobernar los encuentros desde el balón y desde una superioridad técnica sostenida. En el caso del CD Tenerife, cuya fortaleza se ha construido desde la solidez colectiva, la fiabilidad defensiva y la optimización de recursos, el encaje exigiría una transformación profunda del modelo, con un periodo de adaptación que podría comprometer la estabilidad competitiva actual. No sería un proyecto imposible, pero sí uno de ruptura más que de continuidad.

    Juanjo Vila, por su parte, simboliza el desarrollo, la formación y la construcción a medio y largo plazo. Su trabajo en categorías inferiores y su capacidad para potenciar talento joven lo convierten en un perfil especialmente valioso para clubes que desean cimentar una identidad desde la base y apostar por procesos evolutivos sostenidos. Su mirada pedagógica y su sensibilidad táctica encajan con proyectos en crecimiento estructural. Sin embargo, el CD Tenerife ya ha superado la fase de mera consolidación: hoy compite por objetivos ambiciosos y se encuentra instalado en la parte alta de la tabla. En ese contexto, la apuesta por un perfil eminentemente formativo podría quedarse corta en términos de impacto inmediato y de gestión de la exigencia competitiva que implica pelear semana a semana por Europa.

    Alberto Toril ofrece una propuesta distinta: experiencia en grandes escenarios, conocimiento del alto rendimiento y una trayectoria marcada por la gestión de vestuarios con presión constante. Su paso por el Real Madrid Femenino lo acredita como un técnico capaz de competir en la élite, con un enfoque pragmático y una atención especial al equilibrio entre fases del juego. Sin embargo, su perfil está íntimamente ligado a estructuras con una exigencia de dominio ofensivo constante y con plantillas diseñadas para llevar el peso del partido. En un club como el CD Tenerife, donde la fortaleza nace del bloque, del orden y de la competitividad colectiva, el encaje sería posible, pero requeriría un reajuste significativo del ecosistema deportivo y de las expectativas del entorno.

    Es en ese análisis donde emerge con especial claridad la figura de José Luis Sánchez Vera como el perfil que mejor dialoga con la realidad actual del representativo canario. Sánchez Vera es, por trayectoria y por convicción, un entrenador profundamente alineado con proyectos que crecen desde la solidez, el rigor táctico y la competitividad como valores irrenunciables. Campeón de Liga, de Copa y de Supercopa, su carrera está marcada por la capacidad de construir equipos fiables, mentalmente fuertes y extraordinariamente difíciles de batir. No es un técnico de fuegos artificiales ni de revoluciones innecesarias; es un arquitecto del rendimiento sostenido.

    Su filosofía encaja de manera casi natural con el CD Tenerife que hoy ocupa la quinta plaza de la Liga F Moeve. Un equipo que ha sabido competir desde el orden, que ha hecho de la fiabilidad defensiva una seña de identidad y que ha demostrado que se puede mirar a los grandes de tú a tú sin renunciar a la propia esencia. Sánchez Vera entiende como pocos la importancia del bloque, la gestión de los tiempos del partido y la lectura emocional de una temporada larga y exigente. Su experiencia en clubes que han crecido desde posiciones intermedias hasta convertirse en referentes competitivos es un valor diferencial para una entidad que quiere seguir dando pasos firmes sin perder el equilibrio.

    Además, su capacidad para maximizar el rendimiento de plantillas sin necesidad de grandes alardes encaja con la realidad presupuestaria y estructural del CD Tenerife. Sánchez Vera no exige contextos ideales para competir: los construye. Y en un club que ha hecho de la coherencia y la estabilidad su principal fortaleza, esa virtud resulta especialmente relevante. Su llegada no supondría una ruptura, sino una evolución natural del proyecto, una capa más de experiencia y ambición sobre unos cimientos ya sólidos.

    En un momento en el que el CD Tenerife no necesita reinventarse, sino reforzar su identidad y consolidar su posición entre los mejores, la elección del banquillo debe responder más al “quiénes somos” que al “quién suena más”. Montse Tomé, Juanjo Vila y Alberto Toril representan proyectos legítimos y valiosos, pero es José Luis Sánchez Vera quien mejor encaja con la filosofía, el presente competitivo y la ambición realista del representativo canario. Un entrenador de estructura, de detalle y de resultados sostenidos para un club que ha demostrado que su crecimiento no es una moda, sino una convicción.

    Costa Adeje Tenerife Egatesa se encuentra en un momento crucial de su temporada 2025/26. Tras la salida de Eder Maestre, que ha dejado una huella imborrable en la entidad, la directiva trabaja intensamente en la elección de su sustituto, un nombramiento que será decisivo de cara a los próximos compromisos deportivos y, muy especialmente, para afrontar con garantías la eliminatoria de la Copa de la Reina Iberdrola ante el Sevilla Fútbol Club en Nervión. Este encuentro, de alto nivel competitivo y carga histórica, marcará el inicio de una nueva etapa en el banquillo del conjunto tinerfeño y exigirá un liderazgo sólido, experiencia táctica y una conexión profunda con la identidad del equipo.

    Al frente de este proceso se encuentra D. Sergio Batista, presidente del Costa Adeje Tenerife Egatesa, cuya dedicación y compromiso con el club y con las guerreras han quedado patentes a lo largo de toda su gestión. Bajo su presidencia, la entidad ha consolidado un proyecto deportivo que combina ambición competitiva, estabilidad estructural y valores humanos. Batista no solo ha guiado al club en el plano institucional, sino que ha sido un impulsor de la cultura de trabajo, la cohesión del equipo y la proyección de las jugadoras más allá del terreno de juego, fomentando un ecosistema en el que las futbolistas se sienten respaldadas y motivadas para superar desafíos.

    El compromiso del presidente con el Costa Adeje Tenerife Egatesa y con sus guerreras se ha plasmado además en la narrativa documental de la entidad, disponible en Amazon Prime Video, donde se aprecia el rigor, la pasión y la cercanía de Batista con cada faceta del club. Desde la planificación estratégica hasta la gestión emocional del equipo, el documental refleja cómo su liderazgo ha sido un factor decisivo en la construcción de una identidad sólida, que combina competitividad, profesionalidad y arraigo social. No es un presidente al margen de la acción: es un referente presente, cercano y profundamente involucrado en cada victoria, cada dificultad y cada paso que da el equipo hacia sus objetivos.

    La elección del nuevo entrenador no será una mera decisión técnica, sino una prolongación de la visión de Batista: encontrar un perfil capaz de mantener la coherencia del proyecto, de inspirar a las jugadoras y de garantizar que el Costa Adeje Tenerife Egatesa continúe creciendo como un equipo competitivo y ejemplar dentro de la Liga F Moeve y en competiciones nacionales como la Copa de la Reina.

    El desafío es mayúsculo, y la responsabilidad recae en un presidente que ha demostrado, temporada tras temporada, que el compromiso con las guerreras va más allá de los resultados: es una cuestión de principios, de identidad y de legado.

    Con la experiencia acumulada en las últimas campañas, donde el equipo ha alcanzado su mejor rendimiento histórico y ha mostrado una capacidad extraordinaria para competir ante los grandes del fútbol femenino español, la elección del sustituto de Maestre será determinante.

    No solo por el reto inmediato de la eliminatoria frente al Sevilla, sino por la continuidad del proyecto que Batista ha cimentado desde su llegada: un proyecto basado en la solidez colectiva, la fiabilidad defensiva, la competitividad y la ambición sin estridencias.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa, bajo la mirada atenta y estratégica de Sergio Batista, se prepara para este nuevo capítulo con la misma determinación que ha caracterizado al club desde su ascenso a la élite. La pasión, el compromiso y la profesionalidad de su presidente serán, una vez más, los pilares que sostendrán a las guerreras en el camino hacia nuevos retos, dejando patente que en el Costa Adeje Tenerife Egatesa cada decisión se toma con corazón, visión y respeto por la historia y la identidad de la entidad.

  • La crónica | El DUX Logroño saca petróleo del Heliodoro

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 Reparto de puntos en el Heliodoro (1-1). Natalia Ramos, que fue la MVP del encuentro, abrió el marcador para el Costa Adeje Tenerife con un golazo en la primera mitad. Paula Rubio anotó en el segundo tiempo para que el DUX Logroño sacara un punto de oro para colocarse a únicamente tres puntos de la salvación.

    La previa |

    #LigaFMoeve | #CostaAdejeTenerifeDUXLogroño

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Hay partidos que son tres puntos. Y hay partidos que son algo más. Hay encuentros que se juegan con balón, césped y cronómetro… y otros que se disputan con el pulso acelerado, con la necesidad tatuada en la piel y con el futuro empujando desde la espalda. El Costa Adeje Tenerife – DUX Logroño pertenece, sin discusión, a este segundo grupo. Es uno de esos duelos que no se explican solo con la clasificación, pero que se entienden perfectamente cuando el balón empieza a rodar.

    El Heliodoro Rodríguez López, templo del fútbol en la isla, escenario de tantas batallas históricas, abrirá sus puertas a una mañana que promete emociones fuertes. Diciembre avanza, el año se apaga, y la Liga F Moeve entra en ese punto exacto en el que cada partido empieza a pesar más que el anterior. Porque ya no es solo lo que sumas, sino lo que dejas escapar.

    equipo de Eder Maestre llega a la cita desde una posición privilegiada, pero no cómoda. Quinto en la tabla con 23 puntos, el conjunto tinerfeño mira de reojo a los puestos europeos, que aparecen a apenas cuatro puntos de distancia. La sensación es clara: este Costa Adeje está preparado para algo grande. Lo ha demostrado en el césped, en la continuidad de resultados y en la madurez competitiva que ha ido construyendo con el paso de las jornadas.

    La derrota ante el FC Barcelona (2-0) en la última jornada no empaña el momento del equipo. Al contrario: es la única mancha en una racha de seis partidos que refleja estabilidad, orden y una identidad bien definida. Caer ante el Barça no es una grieta; es casi una frontera natural. Todo lo demás, el Costa Adeje lo ha competido… y lo ha ganado.

    En casa, además, el Heliodoro se convierte en un aliado. Dimensiones amplias, ritmo alto, circulación paciente y una presión que se activa como un resorte cuando el rival intenta salir. El equipo canario sabe a lo que juega y sabe cómo hacerlo.

    Eso sí, Maestre tendrá que reconstruir piezas. No estarán Pisco, Aithiara, Yerliane Moreno, Bicho ni Carlota Suárez, un listado de bajas que obliga a ajustar mecanismos, rotaciones y roles. Pero no todo son sombras: Amani regresa tras cumplir ciclo de amarillas, una noticia que aporta equilibrio, experiencia y lectura táctica en una medular clave para controlar los tiempos del partido.

    El plan local parece claro: mandar desde el inicio, instalarse en campo rival, mover al DUX de lado a lado y convertir la paciencia en una forma de desgaste. Porque el Costa Adeje sabe que estos partidos, ante equipos necesitados, se ganan con cabeza fría… y con la convicción de quien sabe que está más cerca de tocar Europa que de mirar hacia abajo.

    Si el Costa Adeje juega con ambición, el DUX Logroño juega con urgencia. Y la urgencia, en fútbol, es un idioma universal. El conjunto riojano llega al Heliodoro en la 15ª posición, con 5 puntos, todavía sin conocer la victoria en la Liga F Moeve. A cuatro puntos de la salvación, el margen es estrecho, pero aún existe. Y eso, en diciembre, es un hilo al que agarrarse con todas las fuerzas.

    El último golpe fue duro: derrota por 0-1 ante el Eibar en Ipurua, un partido que dejó sensación de oportunidad perdida. Porque el DUX compite, resiste, se mantiene vivo… pero no termina de dar el paso definitivo. Y en esta categoría, competir sin ganar es una condena lenta.

    El viaje a Tenerife llega con incógnitas. Rouamba, Ximena Velazco, Nancy Amoh y Adama Congo no estuvieron convocadas en el último encuentro, y su situación condiciona la planificación de un partido que exige máxima intensidad, concentración defensiva y, sobre todo, valentía.

    Porque el DUX Logroño no puede especular. No está en posición de hacerlo. Cada jornada que pasa sin sumar de tres es una losa que pesa más. Ganar en el Heliodoro sería mucho más que una victoria: sería cerrar el año con oxígeno, romper el bloqueo mental, cambiar el relato y demostrar que este equipo sigue vivo en la pelea por la permanencia.

    El planteamiento riojano apunta a resistencia organizada, líneas juntas, solidaridad defensiva y ataques rápidos, buscando castigar cualquier desajuste local. El partido, para el DUX, no se puede jugar desde la ansiedad, pero sí desde la convicción. Porque si hay algo más peligroso que un equipo fuerte… es un equipo desesperado que aún cree.

    El fútbol tiene estas paradojas maravillosas. Un equipo que mira hacia arriba y otro que lucha por no hundirse. Uno que sueña con Europa y otro que pelea por seguir respirando en la élite. Pero cuando el balón empieza a rodar, todo eso se comprime en 90 minutos.

    El Costa Adeje sabe que no puede fallar. Porque los partidos “trampa” existen, porque la clasificación engaña y porque perder puntos ante rivales necesitados suele pagarse caro a final de temporada. Ganar es una obligación silenciosa, casi invisible, pero real.

    El DUX Logroño, en cambio, llega con la presión a plena luz del día. Sabe que cada punto cuenta, que cada partido es una final anticipada y que el tiempo no espera. No hay margen para pensar en mañana sin haber sobrevivido al hoy.

    Y ahí está la clave. Este no es solo un Costa Adeje – DUX Logroño.
    Es un partido de convicciones contra necesidades.
    De calma frente a urgencia.
    De proyectos que miran al futuro… y de equipos que luchan por no quedarse sin él.

    El Heliodoro será testigo de quién impone su relato.
    Si el de un Costa Adeje sólido, ambicioso y cada vez más europeo.
    O el de un DUX Logroño herido, pero no derrotado, que se niega a rendirse.

    Porque en diciembre, cuando el año se apaga, el fútbol no concede treguas.
    Y porque hay partidos que, cuando terminan, no solo dejan un resultado.
    Dejan huella.

    Además, con motivo de estas fechas navideñas y como gesto de agradecimiento a la fidelidad de la afición, la tienda oficial del club, situada junto a los accesos de Tribuna Baja y San Sebastián Baja, ofrecerá un descuento del 20% en todos sus productos a aquellos aficionados que realicen su compra al acceder al estadio el mismo día del partido.

    Este domingo, última parada del año en casa. El Costa Adeje Tenerife Egatesa quiere cerrar un año 2025 muy especial, acompañado del mejor ambiente en el Heliodoro y con la intención de brindar un nuevo triunfo a su afición, que está siendo clave en una temporada cargada de emoción, crecimiento y grandes citas para recordar.

    (Fuente: “El Partido de Manu”)

    El duelo en toda su profundidad |

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🔥 Costa Adeje Tenerife Egatesa 🆚 DUX Logroño 🔥

    🚨 Jornada catorce

    📅 Domingo, 14 de diciembre de 2025

    📺 DAZN

    ⏰ 12:00 horario peninsular

    📻 Atlántico Radio

    🏟️ Estadio Heliodoro Rodríguez López, Santa Cruz de Tenerife

    (Fuente: Costa Adeje Tenerife Egatesa)

    Los onces |

    Largo tiempo llevábamos en ‘El Partido de Manu’ apostando todo al azul y blanco. Desde aquellos días en los que el representativo canario respondía al nombre de Unión Deportiva Granadilla Tenerife Egatesa, cuando La Palmera, con su hierba artificial y su atmósfera incómoda, era un territorio casi inexpugnable para cualquiera que osara visitarlo.

    Cambió el nombre, cambió el escenario, pero no cambió el espíritu. El Heliodoro Rodríguez López volvió a ser testigo de una de esas mañanas en las que el fútbol femenino no se explica solo con estadísticas, sino con sensaciones, contextos y silencios que pesan tanto como los goles.

    Porque este Costa Adeje Tenerife – DUX Logroño no era un partido cualquiera. Era ambición contra necesidad. Europa contra supervivencia. Control frente a urgencia. Y como tantas veces ocurre en el fútbol, el guion parecía escrito… hasta que decidió no serlo.

    Costa Adeje saltó al césped con la convicción de quien sabe que debe mandar. Líneas adelantadas, circulación fluida, amplitud por bandas y un mensaje claro desde el primer minuto: el partido debía jugarse lejos de Noelia Ramos. El DUX Logroño, consciente de su realidad clasificatoria, se replegó con orden, compacto, esperando su momento.

    A los doce minutos llegó el primer aviso serio. Amani, incansable por banda, desbordó con potencia y puso un centro tenso que cruzó el área sin encontrar rematadora. El balón quedó suelto, muerto, esperando una decisión. Y entonces apareció Natalia Ramos. La centrocampista tinerfeña armó la pierna con decisión y sacó un derechazo seco, directo, imparable. Miralles voló, pero solo pudo acompañar con la mirada el viaje del balón hasta el fondo de la red en el minuto 13 para abrir la lata con el 10. El Heliodoro respiraba tranquilo.

    Ese gol no solo abría el marcador; confirmaba una sensación. El Costa Adeje estaba cómodo, dominando tiempos y espacios, ensanchando el campo con Aleksandra y Clau, encontrando líneas interiores con Bicho y Amani por detrás de Gramaglia, y acumulando llegadas que auguraban algo más.

    Tras el tanto, el DUX Logroño trató de reaccionar con centros al área, buscando segundas jugadas, intentando incomodar a una zaga local muy bien posicionada. Pero Noelia Ramos apenas tuvo que intervenir. En la otra área, Miralles sí empezó a trabajar: primero blocando sin problemas una falta directa de Natalia Ramos, después observando cómo Sandra Castelló rozaba el segundo con un disparo que se marchó pegado al palo.

    El dominio era claro. El Costa Adeje controlaba, gobernaba, imponía ritmo. Castelló volvió a probar fortuna pasada la media hora, con un disparo que se paseó peligrosamente junto a la base del poste. El DUX resistía, pero apenas inquietaba. Y cuando el descanso asomaba, Isina se animó con un derechazo que no encontró portería, cerrando una primera mitad de claro color blanquiazul.

    Con el uno a cero el Costa Adeje se marchó al vestuario dejando una nota histórica: Natalia Ramos igualaba a Carlota Suárez como máxima goleadora del equipo con cinco tantos. Una cifra que habla de presente… y de ambición.

    La segunda mitad arrancó bajo una intensa lluvia sobre el Heliodoro, como si el cielo quisiera añadir épica a una mañana ya cargada de tensión. Eder Maestre movió ficha: Cinta Rodríguez entró por Fatou Dembélé, buscando solidez y continuidad. El guion, sin embargo, parecía calcado al del primer acto.

    El Costa Adeje volvió a avisar. Castelló disparó en el 54’. Elba, en el 61’, tuvo la más clara del partido: mano a mano que se marchó alto, dejando al estadio con el grito contenido. El encuentro pedía sentencia… pero el fútbol no siempre concede lo que se merece.

    El DUX Logroño empezó a asomarse tímidamente. Mia Asenjo buscó explotar su velocidad, bien vigilada por la defensa local. Lorena Valderas colgó un centro que Mawete no logró rematar. Héctor Blanco entendió que era ahora o nunca y realizó una triple modificación: Paula Rubio, Laura Martínez y Annelie Leitner entraron al campo en busca de una reacción que parecía improbable… pero no imposible.
    Sakina Diki ingresó por parte del Costa Adeje y reclamó un posible penalti que la colegiada no concedió. El partido seguía vivo. El Costa Adeje buscó piernas frescas con la entrada de Ouzraoui por Bicho e Iratxe por Gramaglia, intentando acelerar el desenlace.

    Y entonces llegó el momento que nadie esperaba. En el minuto 77 tuvo lugar una buena combinación del DUX Logroño que rompió líneas. Laura Martínez encontró a Paula Rubio dentro del área y la exjugadora del Real Madrid no dudó. Golpeo preciso, seco, al fondo de las mallas para establecer el 1-1 definitivo puesto que Noelia Ramos se estiró, pero no llegó. El Heliodoro quedó en silencio por un instante eterno.

    El fútbol acababa de recordar su naturaleza más cruel… y más hermosa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con el empate, el Costa Adeje se volcó. Ange entró por Elba. Llegadas, centros, empuje. El partido se jugó en campo riojano. Y en el minuto 90, la victoria estuvo a centímetros: falta directa de Sakina Ouzraoui que se estrelló violentamente en el larguero. El balón botó fuera. El destino había hablado. No hubo tiempo para más. El marcador ya no se movería.

    empate dejó lecturas contrapuestas. Las guerreras llegaron a verse cuartas de forma momentánea, aprovechando la derrota parcial del Atlético de Madrid en Ipurúa. Pero el empate final de las colchoneras convirtió ese sueño en agua de borrajas.

    El Costa Adeje Tenerife Egatesa suma 24 puntos, se consolida en la quinta plaza y se queda a solo dos unidades del Atlético. Europa sigue ahí, al alcance de la mano, aunque con la sensación de haber dejado escapar algo más.

    Para el DUX Logroño, el punto es una bocanada de aire fresco. Sigue en descenso, sí, como 15º clasificado, pero se marcha al parón navideño a una sola victoria de la salvación. La próxima parada, el Levante UD, será una final anticipada para evitar el abismo de la Primera RFEF.

    Y así fue.Un partido que parecía decidido… y no lo estuvo.
    Un equipo que dominó… y no ganó.
    Otro que resistió… y sobrevivió.

    Porque el fútbol, como la vida, no siempre premia al que más propone.
    A veces recompensa.

    📋 Ficha técnica |

    Costa Adeje Tenerife Egatesa: Noelia Ramos, Aleksandra, Fatou (Cinta R. 46’), Elba (Koko Ange 83’), Patri Gavira (c), Clau Blanco, N. Ramos, S. Castelló, Amani, Bicho (S. Ouzraoui 62’) y Gramaglia (Iratxe 74’).
    DUX Logroño: Miralles, Colomina, Iria Castro, Asenjo (P. Partido 87’), Marta, Isina (Nata 87’), Falfan, Mawete (Pau Rubio 65’), Sandra, Valderas (c) (Annelie 72’) y Morcillo (Laura M. 65’).

    Árbitra: Ylenia Sánchez, asistida por Alicia Gamero y Misty Kovari. Amonestó a las locales Fatou (40’) y a las visitantes Sandra (50’).
    Incidencias: Decimocuarta jornada de Liga F Moeve celebrada en el Heliodoro Rodríguez López ante 1028 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Natalia Ramos 13’ ⚽️

    1-1 Pau Rubio 77’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/azOg0d8EEuc?si=Tyf9XjQVefUMQYzz