Categoría: Liga F Moeve

  • Oficial | Ya hay nominadas para el Player of the Month en la Liga F (Diciembre)

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 El miércoles 24 de diciembre, EA SPORTS puso en marcha las votaciones para designar a la POTM de diciembre en Liga F Moeve, un campeonato que se convirtió la temporada pasada en la primera competición femenina a nivel mundial en contar con esta acción. El lunes , 12 de enero de 2026, se desvelará la ganadora.

    En una Liga que ya no camina, sino que avanza con paso firme hacia la historia, diciembre se convirtió en un mes de nombres propios, de goles que pesan más allá del marcador y de gestos que definen una competición que sigue marcando el camino del fútbol femenino mundial. La Liga F Moeve, pionera, ambiciosa y consciente de su papel como referente internacional, volvió a situarse en el centro del foco global con la apertura de las votaciones para designar a la Player of the Month de diciembre, un reconocimiento que trasciende lo individual para convertirse en un símbolo de crecimiento, visibilidad y legitimación del talento femenino en la élite. El miércoles 24 de diciembre, EA SPORTS activó el proceso que culminará el próximo lunes 12 de enero con el anuncio oficial de la ganadora, cerrando así un nuevo capítulo de una iniciativa que ya forma parte del ADN de la competición y que confirma, una vez más, que la Liga F no sigue tendencias: las crea.

    Porque si hoy el galardón de Jugadora del Mes es una realidad consolidada en el fútbol femenino, es en gran medida gracias a una decisión que cambió el rumbo del deporte. La pasada temporada, la Liga F Moeve fue elegida por EA SPORTS para convertirse en la primera competición femenina del mundo en estrenar la elección de la Player of the Month, un paso que rompió barreras y que situó al campeonato español en la vanguardia absoluta del ecosistema futbolístico internacional. No fue un gesto aislado ni una acción puntual de marketing, sino una apuesta estructural por la igualdad, la visibilidad y el reconocimiento del rendimiento deportivo femenino en condiciones equiparables a las grandes ligas masculinas. De esta manera, la Liga F se integró en un selecto grupo de competiciones que ya contaban con este galardón de la mano de EA SPORTS, compartiendo espacio con LALIGA EA SPORTS, la Premier League, la Serie A, la Bundesliga y la Ligue 1, consolidando un mensaje inequívoco: el fútbol femenino ya no es el futuro, es el presente.

    La continuidad de esta iniciativa en la presente temporada no solo refuerza ese mensaje, sino que lo amplifica. EA SPORTS ha seguido apostando por esta campaña pionera, reafirmando su compromiso con el crecimiento del fútbol femenino y con una Liga F Moeve que no deja de expandirse en relevancia, impacto mediático y calidad competitiva. Cada mes, el galardón se convierte en una fotografía del momento que vive la competición, en un reflejo del talento que emerge desde clubes históricos y proyectos en expansión, desde aspirantes al título hasta equipos que escriben su propia narrativa de superación. Y en este recorrido mensual, los nombres de las ganadoras anteriores ya forman parte del relato colectivo de la temporada.

    Luany, futbolista del Atlético de Madrid, fue la primera en alzar el trofeo en el mes de septiembre, inaugurando un curso que prometía emociones fuertes desde el inicio. En octubre, el reconocimiento viajó hasta Donostia para recaer en Edna Imade, símbolo del crecimiento de la Real Sociedad y de la capacidad de la Liga F para generar referentes diversos y transversales. Noviembre, por su parte, coronó a Claudia Pina, jugadora del FC Barcelona, una de las figuras más determinantes del panorama europeo y mundial, cuya elección reforzó la idea de que el galardón no distingue por escudos, sino por rendimiento, impacto y liderazgo sobre el césped. Con estas precedentes, diciembre se presentaba como un mes clave, cargado de partidos decisivos, narrativas cruzadas y actuaciones individuales que reclamaban su espacio en la historia reciente del campeonato.

    Tras la disputa de las primeras catorce jornadas de la Liga F Moeve, el mes de diciembre dejó una huella profunda en la clasificación, en las aspiraciones de los equipos y en el pulso competitivo de una liga cada vez más exigente. Siete futbolistas emergieron como candidatas al reconocimiento de Player of the Month, siete nombres que representan la diversidad, la riqueza y la profundidad del talento que alberga la competición. Desde gigantes históricos hasta proyectos en consolidación, desde goleadoras consagradas hasta jugadoras que irrumpen con fuerza, las nominadas encarnan la esencia de una Liga F que se construye desde múltiples realidades, pero con una ambición común.

    El FC Barcelona, dominador de las últimas temporadas y referente europeo, aporta a la lista a Ewa Pajor, una futbolista que ha convertido la eficacia en su seña de identidad. La delantera polaca volvió a demostrar durante el mes de diciembre por qué es una de las atacantes más temidas del continente, sumando dos goles que no solo engrosaron su cuenta personal, sino que resultaron decisivos para mantener el pulso competitivo de un equipo acostumbrado a vivir bajo la presión de la excelencia permanente. Pajor no es solo una goleadora; es una jugadora que interpreta los tiempos del partido, que castiga cada desajuste defensivo y que encarna la mentalidad ganadora de un club que ha hecho de la regularidad su bandera. Su nominación es el reflejo de un mes sólido, eficaz y alineado con los estándares más altos del fútbol de élite.

    Desde el Real Madrid CF, Eva Navarro se erige como una de las grandes protagonistas del mes. La futbolista blanca destacó en los dos encuentros disputados durante diciembre, siendo una pieza clave en el engranaje ofensivo del equipo. Navarro representa a una generación de jugadoras que han crecido con la ambición de competir al máximo nivel y que han encontrado en la Liga F el escenario perfecto para desarrollar su talento. Su impacto va más allá de los números: es una jugadora que desequilibra, que ofrece soluciones en contextos complejos y que asume responsabilidades en los momentos decisivos. Su presencia entre las nominadas simboliza el crecimiento sostenido del proyecto del Real Madrid en el fútbol femenino y su capacidad para generar referentes propios.

    El Sevilla FC, uno de los clubes históricos del fútbol español, aporta a la terna a Rosa Márquez, una futbolista que ha sabido convertir cada minuto en una declaración de intenciones. Durante el mes de diciembre, Márquez sumó un gol que fue mucho más que una cifra estadística: fue la expresión de un equipo que compite, que cree y que construye su identidad desde el esfuerzo colectivo y el talento individual. Rosa Márquez encarna el espíritu de un Sevilla que ha encontrado en la Liga F un espacio para reivindicar su lugar, para crecer desde la base y para ofrecer al campeonato jugadoras capaces de marcar la diferencia en cualquier contexto.

    El Deportivo Abanca, representante de una afición fiel y apasionada, ve reflejado su trabajo en la nominación de Ainhoa Marín, autora de dos goles durante el mes de diciembre. Marín es una futbolista que combina instinto, determinación y compromiso, y que ha sabido asumir el rol de referencia ofensiva en un equipo que lucha cada jornada por consolidarse en la élite. Sus goles no solo suman puntos; construyen confianza, alimentan el proyecto y refuerzan el vínculo entre el equipo y su entorno. En una Liga F cada vez más competitiva, la presencia de Ainhoa Marín entre las nominadas es un reconocimiento al trabajo silencioso, constante y profundamente significativo de clubes que crecen desde la perseverancia.

    El Madrid CFF, uno de los proyectos más estables y reconocibles del fútbol femenino español, aporta a la lista a Malou Marcetto, una futbolista que firmó dos tantos en diciembre y que volvió a demostrar su capacidad para aparecer en los momentos clave. Marcetto es sinónimo de equilibrio, de lectura de juego y de impacto directo en el resultado. Su nominación refleja no solo su rendimiento individual, sino la coherencia de un proyecto que ha sabido consolidarse en la Liga F desde una identidad clara, apostando por el talento, la continuidad y el desarrollo sostenible.

    Desde la SD Eibar, Carla Andrés emerge como una de las historias más inspiradoras del mes. Con un gol marcado en diciembre, Andrés representa la esencia de una Liga F que da espacio a todos los relatos, que permite que equipos de menor presupuesto compitan de tú a tú y que ofrece a jugadoras comprometidas la oportunidad de brillar en el escaparate nacional. Su nominación es un reconocimiento al esfuerzo colectivo del Eibar y a la capacidad de la competición para generar héroes cotidianos, figuras que construyen su impacto desde la constancia y el compromiso.

    Completa la lista Daniela Agote, futbolista del Athletic Club, que firmó tres goles durante el mes de diciembre, convirtiéndose en la máxima anotadora entre las nominadas. Agote simboliza la tradición, la cantera y la identidad de un club que ha hecho del fútbol femenino una extensión natural de su filosofía. Sus tres tantos no solo reflejan un momento de forma excepcional, sino la capacidad del Athletic para seguir produciendo talento competitivo, comprometido y profundamente arraigado a sus valores. En una Liga F que celebra la diversidad de modelos, la presencia de Agote es una reivindicación del trabajo a largo plazo y de la importancia de las raíces.

    A partir del miércoles 24 de diciembre, y hasta el domingo 28 del mismo mes, todos los aficionados al fútbol femenino tienen la oportunidad de participar activamente en la elección de la Player of the Month de diciembre. Este proceso de votación no es solo un mecanismo de elección; es una herramienta de participación, un puente entre la competición y su comunidad, una forma de reconocer que el crecimiento del fútbol femenino se construye también desde la implicación de quienes lo siguen, lo apoyan y lo defienden cada jornada. La votación abierta refuerza el carácter democrático del galardón y consolida el vínculo emocional entre las jugadoras y la afición.

    El desenlace llegará el lunes 12 de enero, fecha en la que se desvelará oficialmente la ganadora a través de los canales oficiales de EA SPORTS y Liga F Moeve. La futbolista elegida recibirá el trofeo en los prolegómenos de un partido, en un acto que simboliza la integración plena de este reconocimiento en la liturgia del fútbol profesional. No será solo un premio individual, sino una celebración colectiva, una imagen que quedará inscrita en la memoria visual de la temporada y que reforzará la narrativa de una Liga F que no deja de crecer en impacto, prestigio y relevancia.

    Diciembre, con su carga simbólica de cierre y balance, ha vuelto a demostrar que la Liga F Moeve vive un momento histórico. La elección de la Player of the Month no es un gesto aislado, sino una manifestación de un proyecto que entiende el fútbol femenino como un espacio de excelencia, igualdad y ambición global.

    Las siete nominadas representan mucho más que goles o estadísticas: son el reflejo de una competición diversa, competitiva y profundamente viva, que sigue escribiendo su historia partido a partido, mes a mes, jugadora a jugadora. Y mientras el reloj avanza hacia el anuncio final, la Liga F vuelve a situarse donde merece: en el centro del relato del fútbol mundial.

    Vota aquí al P.O.M. de diciembre aquí |

    https://potm.easports.com/es-es/leagues/N3r7LxejoSnYFRoePRAa3D/current-campaign

  • Exclusiva | El Atlético de Madrid peina el mercado en busca de porteras

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ El Atlético de Madrid ya ha decidido mirar al futuro desde la portería: dos fichajes, un relevo planificado y la continuidad incuestionable de su capitana, quien desea acabar su carrera en Alcalá de Henares.

    (Fuente: DAZN)

    Hay decisiones que no se anuncian con comunicados ni se filtran con urgencia, pero que definen un proyecto mucho más que cualquier fichaje estrella. Decisiones que se toman con tiempo, con perspectiva y con la convicción de que el éxito sostenido no nace de la improvisación. El Atlético de Madrid ha tomado una de esas decisiones. Y afecta al corazón silencioso del equipo, a la posición que sostiene todo cuando el margen se reduce a un gesto: la portería.

    El club rojiblanco trabaja ya con una hoja de ruta clara para la próxima temporada y para el medio plazo: incorporar a dos nuevas porteras, rejuvenecer la demarcación y elevar la competencia interna, sin que ello suponga, en ningún caso, poner en cuestión el liderazgo ni la continuidad de Lola Gallardo, capitana, referente y uno de los grandes símbolos del Atlético moderno.

    Según ha podido saber “El Partido de Manu”, el Atlético ya ha tomado la decisión de que Patricia Larqué no continuará cuando finalice su contrato en junio de 2026.

    Una determinación que llega pese a que la guardameta firmó uno de los episodios más memorables de la temporada rojiblanca en los octavos de final de la Copa de la Reina frente al Alhama ElPozo, cuando detuvo dos penaltis decisivos en una eliminatoria de máxima tensión que sostuvo al equipo en el momento más crítico.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Aquella actuación quedará en la memoria reciente del club, pero no altera una planificación que se viene trabajando desde hace meses. En la misma línea se encuentra Sheila Guijarro, que tampoco seguirá en Alcalá de Henares el próximo curso, pese a contar con contrato en vigor.

    Estas salidas no responden a un juicio puntual ni a un episodio concreto, sino a una visión estructural del proyecto. El Atlético quiere rejuvenecer el arco, liberar espacio competitivo y anticiparse a un escenario que los grandes clubes no esperan a que sea urgente. Porque en la portería, llegar tarde suele pagarse caro.

    En este contexto, conviene subrayarlo con claridad: la continuidad de Lola Gallardo no está en duda. Ni deportiva, ni contractual, ni emocionalmente. El Atlético es uno de los equipos menos goleados de la Liga F Moeve, y ese dato se explica en gran parte por su figura. Gallardo sigue siendo determinante, jerárquica, influyente dentro y fuera del campo. Campeona de Europa con el Olympique de Lyon en 2020, internacional, capitana y líder indiscutible del vestuario, su papel en el presente y en la temporada 2026-2027 está garantizado. El club y la jugadora comparten un deseo claro: que Gallardo pueda colgar los guantes en Madrid, donde es emblema y referencia.

    El argumento que maneja la dirección deportiva para acometer esta reestructuración es estrictamente de planificación por edad, pensando en el medio y largo plazo, sin cuestionar su rendimiento actual. No se trata de sustituirla, sino de acompañarla, de proteger su legado y de construir un contexto competitivo que permita una transición natural cuando llegue el momento.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Con esta premisa, el nuevo director deportivo rojiblanco, Beni Rubido, ya maneja una lista de nombres que destacan tanto por su rendimiento como por su proyección en la Liga F Moeve. Entre ellos aparece Adriana Nanclares, una de las guardametas más regulares del campeonato en los últimos años, con experiencia, fiabilidad y una progresión sostenida que la ha situado entre las porteras más valoradas del panorama nacional. Su perfil encaja en la idea de portera preparada para competir desde el primer día, sin necesidad de adaptación.

    Junto a ella emerge Eunate Astrágala, uno de los grandes talentos jóvenes del fútbol español. Internacional en categorías inferiores, con un recorrido destacado y una madurez competitiva que ha ido creciendo temporada tras temporada, Astrágala representa la apuesta de futuro: una portera con margen de desarrollo, preparada para aprender en un contexto de máxima exigencia y para asumir responsabilidades de manera progresiva.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Otro de los nombres que está encima de la mesa es el de Misa Rodríguez, cuyo contrato con el Real Madrid finaliza en junio. Su situación contractual, unida a las buenas relaciones que mantiene con las altas esferas rojiblancas, convierte su regreso al Atlético en una opción realista y no en una utopía. Experiencia en la élite, conocimiento profundo de la Liga F y carácter competitivo hacen de su perfil uno de los más relevantes del mercado.

    (Fuente: DAZN)

    La lista de seguimiento se completa con Andrea Tarazona, actualmente en el Levante Unión Deportiva, una portera joven que ha demostrado crecimiento, regularidad y capacidad para sostener partidos en contextos exigentes, y con María Valenzuela, guardameta del Badalona, cuya progresión constante y rendimiento fiable no han pasado desapercibidos para un club que valora especialmente la estabilidad en una posición tan sensible.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Todo este movimiento no responde a una urgencia, sino a una convicción. El Atlético de Madrid entiende que los grandes proyectos se construyen tomando decisiones incómodas a tiempo, que la portería no es solo un puesto, sino una cultura, y que proteger a una capitana como Lola Gallardo también implica rodearla de competencia, de futuro y de continuidad. No se busca una heredera inmediata, sino un ecosistema sólido que permita sostener el presente y preparar el mañana sin rupturas traumáticas.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La planificación de la portería es, en realidad, una declaración de intenciones profunda sobre cómo el Atlético entiende hoy el fútbol femenino. El club ya no actúa por reacción, sino por anticipación; no espera a que el cambio sea inevitable, sino que lo prepara con tiempo y respeto. Quiere una portería que dialogue con su capitana, que la respalde y que esté lista para asumir el testigo cuando llegue el día. Porque Gallardo no es solo una portera: es memoria, liderazgo e identidad. Y cuidar su legado también es pensar en lo que vendrá.

    (Fuente: UEFA)

    Por eso esta historia no va únicamente de fichajes. Va de cultura de club, de una manera de entender el tiempo y la responsabilidad en el fútbol femenino. Va de un Atlético que quiere seguir siendo reconocible, fiable, incómodo para el rival y competitivo en todos los escenarios. Un Atlético que sabe que los proyectos duraderos se sostienen desde atrás, desde la seguridad, desde la certeza de que, cuando todo se estrecha y el estadio enmudece, hay alguien bajo palos preparado para responder. Y ahí, el Atlético de Madrid ha decidido no improvisar.

    (Fuente: Getty imágenes)
  • Oficial | La Liga F Moeve y Puma lanzan una campaña de amiga visible con las estrellas del Badalona

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ Con las jugadoras del FC Badalona Women (ONA) , Itziar Pinillos, Lorena Navarro y Elena Julve, como protagonistas, Liga F y PUMA lanzan la campaña ‘Amiga Visible’ para poner en valor a las mujeres que inspiran y acompañan a las futbolistas. Una iniciativa que da voz a los pilares fundamentales de las jugadoras y que apuesta por fomentar la visibilidad de las protagonistas y avanzar hacia un futuro más igualitario.

    Web de la Liga F Moeve |

    https://ligaf.es

    Balones de la Primera División Femenina |

    Balón de la Liga F Moeve

    Puma Órbita

    Balón de la temporada pasada

    (Fuente: Liga F Moeve)

    En estas fechas tan simbólicas del calendario, cuando el año se aproxima a su fin y la Navidad actúa como un punto de encuentro emocional, la Liga F vuelve a demostrar que el fútbol femenino es mucho más que lo que ocurre durante noventa minutos sobre el césped. Es un espacio de vínculos, de memoria, de agradecimientos y de caminos compartidos. En este contexto nace la campaña ‘Amiga Visible’, una iniciativa impulsada por Liga F junto a PUMA que aprovecha el espíritu navideño para invitar a las jugadoras a mirar hacia atrás, a su alrededor y hacia dentro, y a señalar públicamente a aquellas personas que han sido y siguen siendo fundamentales en su desarrollo personal y profesional. Personas que no siempre ocupan titulares, que no siempre aparecen en las fotos oficiales, pero que sostienen, empujan y acompañan cada paso de las futbolistas en su trayectoria vital y deportiva.

    ‘Amiga Visible’ no es solo una acción puntual, sino una declaración de intenciones.

    Es la reafirmación de que el fútbol femenino se construye en red, en comunidad, desde el compañerismo, la referencia y el apoyo familiar. En esta edición, las protagonistas son tres jugadoras del FC Badalona Women: Itziar Pinillos, Lorena Navarro y Elena Julve, tres perfiles distintos, tres historias personales únicas y tres maneras complementarias de entender el significado de acompañar y ser acompañada.

    Cada una de ellas regala el balón oficial de la competición a la mujer o mujeres que considera pilares clave en su carrera, un gesto cargado de simbolismo que conecta el objeto más representativo del juego con los valores humanos que sostienen el fútbol femenino.

    Itziar Pinillos decide mirar a su alrededor y escoger a sus propias compañeras de equipo, esas futbolistas con las que comparte entrenamientos diarios, viajes, victorias, derrotas, silencios en el vestuario y celebraciones íntimas. En un deporte colectivo como el fútbol, donde el rendimiento individual siempre está atravesado por el grupo, Pinillos reivindica la importancia del día a día compartido. Sus compañeras no solo son socias en el terreno de juego, sino confidentes, apoyos emocionales y referentes constantes.

    Son las primeras que entienden una mala semana, las que celebran un progreso invisible, las que empujan cuando las fuerzas flaquean. Al regalarles el balón oficial de la Liga F, Itziar devuelve simbólicamente todo aquello que recibe a diario: compromiso, esfuerzo, solidaridad y una amistad construida desde el sudor y la convivencia.

    Lorena Navarro, por su parte, dirige su mirada hacia una figura histórica del fútbol femenino español e internacional: Vero Boquete. Su elección trasciende lo personal para convertirse en un reconocimiento colectivo. Vero Boquete representa a una generación de pioneras que lucharon cuando apenas había focos, cuando el fútbol femenino no tenía el reconocimiento ni las estructuras actuales. “Una persona que ha luchado mucho por el fútbol femenino.

    Cuando nosotras éramos pequeñas salía Vero y era la imagen del fútbol”, afirma la madrileña, sintetizando en una frase lo que significó para tantas niñas ver a una futbolista abrir caminos en contextos adversos. Para Lorena, Boquete no es solo una referente deportiva, sino un símbolo de resistencia, valentía y ambición. Su trayectoria internacional, su liderazgo y su capacidad para elevar el nivel del fútbol femenino han servido de inspiración directa para muchas jugadoras que hoy compiten en la élite. El balón que Lorena entrega a Vero Boquete es, en realidad, un homenaje a todas las que hicieron posible que hoy exista una Liga F profesional, visible y en crecimiento.

    El tercer ejemplo lo aporta Elena Julve, cuya elección conecta de manera directa con el núcleo familiar. Elena decide regalar el balón a su abuela María, la mujer que la ha acompañado a todos lados, que ha estado presente en cada paso de su camino y sin la cual, como reconoce la propia jugadora, nunca hubiera llegado a ser futbolista profesional. En esta historia, el fútbol se entrelaza con la vida cotidiana, con los cuidados, los sacrificios silenciosos y el amor incondicional. La figura de la abuela como apoyo constante recuerda que el deporte de alto nivel no se construye únicamente desde los clubes y las competiciones, sino también desde las casas, los trayectos interminables, las meriendas rápidas y la fe ciega en un sueño que parecía lejano. Elena pone voz a tantas futbolistas que han tenido en sus familias el pilar fundamental para perseverar cuando el camino parecía cuesta arriba.

    Estos tres relatos, diferentes en forma pero unidos en fondo, simbolizan la importancia de las personas que acompañan a las deportistas en su desarrollo personal y profesional. ‘Amiga Visible’ nace precisamente con ese objetivo: reforzar la visibilidad del fútbol femenino destacando el papel esencial que desempeñan las compañeras, las referentes históricas y los familiares en el crecimiento, la confianza y la proyección de las futbolistas. Es una campaña que desplaza el foco del individualismo al colectivo, que amplía el relato del deporte para incluir a todas esas figuras que sostienen la carrera de una jugadora más allá del césped.

    Con esta iniciativa, la Liga F continúa una línea de trabajo coherente con su identidad: dar voz a las jugadoras, permitirles contar sus historias en primera persona y generar espacios donde el fútbol femenino se explique desde la experiencia vivida. No se trata solo de resultados o clasificaciones, sino de trayectorias humanas, de referentes visibles y de agradecimientos necesarios. En un contexto donde el fútbol femenino sigue creciendo en impacto mediático y social, estas campañas ayudan a consolidar un relato propio, basado en valores y en una mirada inclusiva del deporte.

    Por su parte, PUMA refuerza con ‘Amiga Visible’ su firme compromiso con el fútbol femenino. La marca no se limita a vestir a las jugadoras o a poner su logotipo en los estadios, sino que se implica activamente en iniciativas que promueven la igualdad, la visibilidad y el reconocimiento del trabajo de las futbolistas.

    La alianza entre Liga F y PUMA se consolida así como un ejemplo de colaboración estratégica orientada a impulsar el presente y el futuro del fútbol femenino, entendiendo que el crecimiento del deporte pasa también por construir narrativas sólidas y emocionales.

    Ambas entidades, Liga F y PUMA, continúan trabajando de manera conjunta para fomentar la visibilidad de las protagonistas y avanzar hacia un futuro más igualitario. Un futuro donde las niñas que hoy sueñan con ser futbolistas encuentren referentes cercanos, historias en las que verse reflejadas y un ecosistema que las acompañe desde la base hasta la élite. ‘Amiga Visible’ se inserta en ese horizonte, recordando que el fútbol femenino no avanza en solitario, sino gracias a una comunidad amplia y diversa que cree, apoya y empuja.

    La campaña adquiere además un significado especial al desarrollarse en plena Navidad, un periodo tradicionalmente asociado a la familia, los recuerdos y los regalos con valor emocional. En estas fechas, el balón deja de ser solo un objeto deportivo para convertirse en un símbolo de unión, de transmisión de valores y de sueños compartidos. El gesto de regalar el balón oficial de la Liga F a una compañera, a una referente o a una abuela conecta el juego con la gratitud, el reconocimiento y la memoria.

    Y es precisamente en este cierre de año, cargado de emoción y de balance, donde el fútbol femenino encuentra una oportunidad única para seguir entrando en los hogares, en las conversaciones familiares y en las ilusiones de los más pequeños. Porque si algo demuestra ‘Amiga Visible’ es que el fútbol femenino se aprende, se siente y se comparte desde edades tempranas, desde referentes visibles y desde productos que acercan la competición a la vida cotidiana.

    Por eso, en este cierre épico, la Liga F invita a soñar también desde el lado más ilusionante de la Navidad. En estas fiestas, los más pequeños de la casa pueden incluir en sus cartas a Papá Noel, que llegará el 25 de diciembre de 2025, o a los Reyes Magos de Oriente, que harán lo propio el 6 de enero de 2026, un deseo muy especial: el balón oficial de la Liga F Moeve de esta temporada.

    Un regalo que no solo permite jugar, sino también sentirse parte de la competición, de sus valores y de sus protagonistas. Para facilitar la tarea a los ayudantes de Santa Claus y a los pajes reales, basta con darles una pista muy concreta: este producto se puede encontrar en la web de la Liga Profesional de Fútbol Femenino por tan solo 20 euros, convirtiéndose en una opción accesible y cargada de significado.

    Además, quienes quieran completar la experiencia o apostar por diferentes opciones, también pueden encontrar el balón oficial del curso pasado, ahora rebajado a 7 euros, una oportunidad perfecta para seguir jugando y aprendiendo sin renunciar a la calidad. Y para aquellas familias que deseen llevar el fútbol femenino más allá del césped y compartirlo alrededor de una mesa, existe también el juego de mesa de la Primera División Femenina, una iniciativa de Borrás disponible por 36 euros, que permite recrear en familia los valores del torneo, conocer a los dieciséis equipos que forman la élite y descubrir a las protagonistas desde una perspectiva lúdica y educativa. Un juego pensado para aprender, compartir y entender que el fútbol femenino es también compañerismo, estrategia, igualdad y respeto.

    Vídeo de las jugadoras del ONA |

    https://youtu.be/lEMUmhIHtpY

    Así, entre campañas como ‘Amiga Visible’, gestos cargados de simbolismo y regalos que transmiten valores, la Liga F cierra el año reafirmando su compromiso con un fútbol femenino cada vez más visible, más cercano y más presente en la vida de las personas. Un fútbol que se juega en los estadios, pero también en las casas, en las cartas a Papá Noel, en la ilusión de los Reyes Magos y en cada balón que rueda impulsado por sueños que, gracias a referentes visibles y apoyos incondicionales, hoy están más vivos que nunca.

    (Fuente: Liga F Moeve)

  • Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    Reportaje | Ludmila, la pantera humilde que se convirtió en leyenda del Atlético de Madrid

    (Fuente: Getty imágenes)

    ⬛️ La internacional brasileña es un mito rojiblanco que se cocinó a fuego lento y dijo no al eterno rival por amor al tres veces campeón de la Liga F Moeve.

    (Fuente: UEFA)

    Hay futbolistas que llegan a un club, y hay otras que, sin hacer ruido, se funden con él. Ludmila da Silva pertenece a la segunda categoría. No necesitó focos ni titulares rimbombantes para ganarse un lugar eterno en la historia del Atlético de Madrid Femenino. Lo hizo como se ganan las cosas que importan: corriendo cuando nadie más podía, defendiendo como si cada balón fuera el último y marcando goles que dolían al rival y abrazaban a la grada.

    (Fuente: Laliga)

    La “pantera” —apodo que surgió por su potencia, su zancada felina y su capacidad para atacar el espacio— se convirtió en un símbolo de trabajo, humildad y pertenencia. Su camino hacia la élite fue poco convencional. Hasta los 15 años practicó atletismo y capoeira, disciplinas que moldearon su fuerza, velocidad y coordinación. Fue entonces cuando un ojeador del Juventus de São Paulo la descubrió y la invitó a probarse. Ludmila superó la prueba y dio sus primeros pasos en el fútbol profesional.

    (Fuente: Laliga )

    Entre Juventus, São Caetano, Portuguesa, Rio Preto y São José, Ludmila fue consolidando su talento con goles decisivos y actuaciones que mostraban su capacidad para aparecer en los momentos más importantes. Su trayectoria en Brasil fue la antesala de lo que estaba por llegar a Europa.

    (Fuente: Getty imágenes)

    En 2017, tras superar una intervención quirúrgica, Ludmila aterrizó en el Atlético de Madrid. No llegó envuelta en campañas publicitarias ni promesas de estrellato: llegó como una pantera a la selva, observando, esperando el instante exacto para atacar. Debutó el 2 de septiembre ante el Fundación Albacete y en apenas 45 minutos dejó su primera asistencia. Apenas un mes después, marcó sus dos primeros goles ligueros ante el Athletic Club y fue reconocida como mejor jugadora de la jornada. El Atlético entendió entonces que no estaba ante una jugadora de paso: era un pilar.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Su impacto se extendió a Europa. Debutó en la Liga de Campeones ante el Wolfsburgo y marcó su primer gol europeo en Alemania, dejando claro que su fútbol no conocía fronteras. Cuatro meses después, el club amplió su contrato de dos a tres años: Ludmila no era una apuesta, era certeza.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La temporada 2017-2018 consolidó su influencia: goles decisivos, 11 tantos y 9 asistencias, máxima asistente junto a Amanda Sampedro y Sonia Bermúdez. En la Copa de la Reina, su gol en semifinales ante Granadilla demostró que aparecía siempre cuando más importaba.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La 2018-2019 fue la temporada del salto definitivo. Desde su primer gol de la Liga hasta actuaciones decisivas en Champions ante el Manchester City, Ludmila demostraba que podía cambiar el rumbo de los partidos. En Copa de la Reina firmó actuaciones históricas: cuatro goles al Málaga y dos al Barcelona en semifinales, siendo máxima goleadora y reconocida como Mejor Iberoamericana por Marca. El Atlético conquistó su segunda Liga consecutiva y Ludmila se consolidó como símbolo del club.

    (Fuente: RFEF)

    En el curso 2019-2020 continuó brillando en Europa, marcando en tres ediciones consecutivas de Champions League y protagonizando acciones que salvaron eliminatorias. Ese año The Guardian la incluyó entre las 100 mejores futbolistas del mundo. A pesar de la pandemia, mantuvo un nivel sobresaliente en Liga y Copa, confirmando que era imprescindible para el equipo.

    (Fuente: UEFA)

    La temporada 2020-2021 fue la de su explosión total. Desde el 1-8 ante el Deportivo de la Coruña, con cuatro goles y una asistencia, hasta su influencia decisiva en la Champions ante Servette, Ludmila demostraba que cuando ella estaba en el campo, los partidos cambiaban. The Guardian la situó en el puesto 68 entre las mejores del mundo, reconocimiento global a una futbolista que había dejado de ser promesa para convertirse en realidad.

    (Fuente: Getty imágenes)

    La 2021-2022 trajo desafíos fuera del césped: Juegos Olímpicos, Covid y desgaste mental. Ludmila reconoció necesitar ayuda psicológica, un acto de valentía en un fútbol que aún castiga la vulnerabilidad. Su protagonismo disminuyó, pero su compromiso permaneció intacto. Alcanzó los 146 partidos, superando a Kenti Robles como la extranjera con más encuentros en la historia del Atlético. Su placa en el Paseo de las Leyendas inmortalizó su carrera y su fidelidad.

    (Fuente: Laliga)

    En la 2022-23, convertida en tercera capitana, lideró desde el ejemplo y con goles decisivos hasta que una lesión grave, rotura del ligamento cruzado anterior, la apartó del resto de la temporada y del Mundial. Aun así, fue líder moral en la final de la Copa de la Reina ante el Real Madrid, donde el Atlético remontó un 2-0 adverso y ganó en penaltis. Elegida mejor jugadora del año, su influencia trascendió estadísticas y minutos.

    Su regreso al campo fue una lección de resiliencia: titular en cuartos de final de Copa ante el Real Madrid, le hizo un gol a Misa para acabar recordándoles a todos por qué el Atlético se enamoró de ella, y es que al no haberse mudado de Alcalá de Henares al Di Stéfano, demostró que había elegido el lado correcto en la capital española.

    (Fuente: UEFA)

    Su despedida, con expulsión incluida en la penúltima jornada de Liga, fue acorde a su estilo: intensa, determinante y recordando que las panteras no saben irse sin dejar huella.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Tras siete temporadas, Ludmila deja un legado extraordinario: 196 partidos, 77 goles, dos Ligas, una Copa de la Reina y una Supercopa. Pero más allá de títulos y números, lo que la distingue es su fidelidad absoluta. Rechazó ofertas del Real Madrid, con condiciones económicas superiores y protagonismo asegurado, para permanecer fiel al Atlético, el club que creyó en ella cuando aún era un diamante sin pulir.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Ludmila no solo corrió, luchó o marcó. Construyó identidad. Transformó al Atlético, dejó huella y se convirtió en símbolo de lealtad, sacrificio y compromiso. Su nombre quedará ligado a la historia del club, a la Liga F, a la épica de la Champions y a la inspiración de futuras generaciones.

    (Fuente: Getty Imágenes)

    La pantera se despidió del Atlético, pero su legado es eterno. Eligió la fidelidad sobre la comodidad, la historia sobre el escaparate. Eligió ser leyenda.

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    La brasileña es ahora futbolista del Chicago Red Stars de Estados Unidos, pero su rugido de pantera resonará por siempre en los corazones que laten en rojiblanco y a veces cuando Luany juega con el Atlético de Madrid de Víctor Martín parece que la magia de Da Silva, apellido que comparten la ocho y la exjugadora del Madrid CFF, ha poseído a la 22 que sueña con hacerse un hueco en la historia de las de Alcalá, ese que Ludmila se ganó a pulso, gol a gol.

    (Fuente: Getty Imágenes)
  • Oficial | La Liga F Moeve despide 2025 agradeciendo el apoyo de los medios y celebrando un año de crecimiento, goles memorables y la ilusión intacta por lo que está por venir

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La Liga Profesional de Fútbol Femenino, a través de su responsable de prensa, María Rodrigo, ha querido cerrar el año 2025 con un mensaje cercano, institucional y profundamente agradecido dirigido a todos los medios de comunicación que forman parte de su base de datos oficial, entre los que se encuentra “El Partido de Manu”, presente y comprometido con la competición desde 2022. Una nota informativa que, más allá del protocolo, se convierte en una declaración de principios sobre el momento que vive el fútbol femenino español, sobre el camino recorrido y, sobre todo, sobre el que queda por delante en un ecosistema que no deja de crecer, consolidarse y ganar espacio en la agenda mediática y social del deporte nacional.

    (Fuente: Liga F Moeve )

    En su mensaje, María Rodrigo traslada el agradecimiento explícito de la Liga F Moeve a los medios por el acompañamiento constante durante todo el año, por el respaldo diario y por la visibilidad que otorgan al campeonato, un apoyo que considera clave para seguir avanzando en el crecimiento sostenido del fútbol femenino y en la consolidación definitiva de la competición como uno de los grandes activos del deporte español. Un reconocimiento que no es retórico, sino que se apoya en la realidad de una Liga F cada vez más seguida, más competitiva, más diversa y más reconocible para el gran público.

    “Gracias por acompañarnos durante este año y por el apoyo y la visibilidad que dais al fútbol femenino, claves para seguir avanzando en su crecimiento y en la consolidación de la competición”, subraya la responsable de prensa de la Liga F Moeve en una nota que respira cercanía y complicidad con los profesionales que, jornada tras jornada, partido tras partido, construyen el relato del campeonato desde radios, televisiones, medios digitales, prensa escrita y proyectos independientes.

    Un mensaje que conecta directamente con el claim de la competición, convertido ya en una seña de identidad: “Vamos Ganando”. Un lema que no solo define resultados deportivos, sino también avances estructurales, sociales y mediáticos. “Como dice nuestro claim: ‘Vamos Ganando’, y hacerlo con vuestro apoyo lo hace aún más especial”, añade Rodrigo, antes de desear unas felices fiestas y emplazar a todos a reencontrarse muy pronto, ya en 2026, con más fútbol y nuevas historias que contar.

    La nota navideña de la Liga F Moeve no se limita únicamente al agradecimiento institucional, sino que incorpora también una vertiente más lúdica y participativa, pensada para reforzar el vínculo con la afición, especialmente con los más jóvenes. En este contexto, la Primera División Femenina recuerda que mantiene activo en sus redes sociales un sorteo de un ejemplar del videojuego EA FC 26, uno de los productos más deseados por los seguidores del fútbol y una herramienta clave para que nuevas generaciones se acerquen al deporte femenino desde el ámbito del entretenimiento digital. Además, la Liga F aprovecha estas fechas tan señaladas para lanzar un guiño directo a los niños y niñas, animándoles a incluir en su carta a los Reyes Magos algunos de los productos oficiales de la competición.

    Entre ellos destaca el balón oficial de la Liga F Moeve, disponible en “El Corte Inglés” a un precio especialmente accesible: 20 euros por unidad en su versión de verano, el denominado Balón Blanco, y tan solo 7 euros el balón oficial de la temporada pasada, una oportunidad única para que el fútbol femenino entre en los parques, colegios y campos de barrio de toda España. A ello se suma el juego de mesa oficial de la competición, disponible por 36 euros con el envío incluido, una propuesta pensada para disfrutar en familia y seguir difundiendo los valores, los equipos y las protagonistas de la Liga F más allá del césped.

    Este espíritu festivo y divulgativo se complementa con una mirada al terreno de juego, al espectáculo puro, al talento que ha definido el año 2025 en la Liga F Moeve. Junto a la nota informativa, la organización adjunta un texto especial y un vídeo de YouTube que recopilan los mejores goles del año.

    Esta es una selección que no solo sirve como resumen audiovisual, sino como declaración de intenciones sobre la calidad del campeonato. “El 2025 llega a su fin y desde Liga F recopilamos los mejores goles del año. Una serie de tantos que dejan claro la calidad del campeonato”, señala el texto que acompaña al vídeo, una pieza que pone rostro y nombre propio al talento que ha brillado durante los últimos doce meses.

    Vídeo de YouTube |

    https://youtu.be/eYf6n8XqH6E?si=uJcza6JA_rTnuDP1

    Olga Carmona, Salma Paralluelo, Edna Imade, Aiara Agirrezabala, Aitana Bonmatí, Isina Corte, Nerea Nevado, Caroline Weir y Claudia Pina son las protagonistas de esta colección de goles que ya forman parte de la memoria reciente de la competición. Goles distintos entre sí, ejecutados desde recursos técnicos variados, en contextos diferentes, pero unidos por un denominador común: la excelencia futbolística y la capacidad de emocionar. El año 2025 ha dejado en la Liga F Moeve recuerdos imborrables y momentos que trascienden el marcador, desde disparos lejanos que desafían la lógica hasta acciones de tacón, voleas imposibles y definiciones cargadas de talento y personalidad.

    El primer gol destacado es el de Olga Carmona frente al Athletic Club, una acción que resume a la perfección el carácter competitivo de la lateral zurda. Carmona robó un balón en el centro del campo y no se lo pensó dos veces. Con decisión, armó un zurdazo potente y preciso que sorprendió a Nanclares y se coló en el fondo de la red. Un gol que no solo fue decisivo para darle la victoria al conjunto blanco, sino que quedó grabado en la retina por producirse en un escenario tan emblemático como San Mamés, uno de los templos del fútbol español.

    También ocupa un lugar destacado el gol de Salma Paralluelo al Atlético de Madrid, una demostración más de que la futbolista aragonesa es sinónimo de gol y de recursos ofensivos. La jugada nació de un centro de Aitana Bonmatí al punto de penalti, donde apareció Salma para ejecutar un espectacular taconazo que superó a su defensora y dejó sin opciones a Lola Gallardo. Un gesto técnico de altísimo nivel, ejecutado con naturalidad, que simboliza la confianza y el instinto goleador de una de las grandes figuras del fútbol español.

    Edna Imade también se ganó su sitio entre los mejores goles del año con un tanto al Deportivo Abanca cuando todavía militaba en el Granada CF. La atacante aprovechó un pase de Lauri Requena para internarse en el área, recortar a su defensora con sutileza y mandar el balón directamente a la escuadra. Un gol de bella factura que, además, tuvo un valor competitivo incuestionable, ya que sirvió para sumar tres puntos fundamentales para su equipo.

    La Real Sociedad aparece representada gracias al gol de Aiara Agirrezabala al Madrid CFF, en un partido que supuso una carta de presentación inmejorable para la lateral en la primera jornada de la Liga F Moeve. Agirrezabala firmó un doblete, pero fue su segundo tanto el que se coló en esta selección, una volea imparable al filo del descanso tras aprovechar un rechace de la zaga local. Un disparo seco, potente, ejecutado con convicción, que dejó sin respuesta a la portera rival.

    Si hay un gol que simboliza la creatividad sin límites, ese es el de Aitana Bonmatí al DUX Logroño. La triple Balón de Oro volvió a demostrar por qué es una de las futbolistas más determinantes del panorama internacional. Tras un envío de Vicky López al área, Aitana resolvió la acción con un remate de espuela, un recurso técnico impredecible que hizo imposible la estirada de Miralles y dejó sin reacción a la zaga vinotinto. Un gol que sintetiza talento, improvisación y excelencia.

    El ascenso del club riojano a la máxima categoría también tuvo su reflejo en esta recopilación gracias al tanto de Isina Corte al Deportivo Abanca. La delantera inició la jugada, combinó con Paula Partido y recibió de nuevo el balón para definir con un taconazo marca de la casa. Un gol que confirma su adaptación a la élite y su capacidad para marcar diferencias desde el primer momento.

    Otro de los grandes momentos del año fue el gol de falta directa de Nerea Nevado al Real Madrid CF. Aunque el Athletic Club terminó cayendo en San Mamés, el mejor gol del partido llevó la firma de la lateral zurda, que se inventó un lanzamiento prácticamente sin ángulo para sorprender a Frohms y recortar distancias en el marcador. Un disparo preciso, valiente y ejecutado con una lectura perfecta de la situación.

    La calidad internacional de la Liga F Moeve queda reflejada en el gol de Caroline Weir a la SD Eibar. La futbolista escocesa recibió un pase de Eva Navarro y, desde el pico del área, se sacó un zurdazo potentísimo que se coló en la red haciendo inútil la estirada de Eunate Astralaga. Un gol que confirma el talento diferencial de Weir y su capacidad para decidir partidos con acciones individuales de alto nivel.

    Cierra esta selección el gol de Claudia Pina al FC Badalona Women, en un derbi catalán que se llevó el FC Barcelona gracias a una acción de pura determinación. Pina recibió un pase de Mapi León y no se lo pensó dos veces. Armó un derechazo potente que superó a María Valenzuela tras tocar en el larguero, desatando la celebración y confirmando su olfato goleador en partidos de máxima exigencia.

    Todos estos goles, reunidos en un mismo vídeo, funcionan como un resumen emocional y deportivo de un año intenso, repleto de historias, de crecimiento colectivo y de consolidación competitiva. Un año en el que la Liga F Moeve ha seguido avanzando en visibilidad, en profesionalización y en reconocimiento, apoyada en el trabajo constante de los clubes, las futbolistas, los cuerpos técnicos y, de manera muy especial, de los medios de comunicación que amplifican cada logro y cada paso adelante.

    Con la mirada ya puesta en el futuro inmediato, la Liga F Moeve se prepara para volver a nuestras vidas el próximo 10 de enero de 2025, fecha en la que se celebrará la decimoquinta jornada del calendario liguero tras el parón navideño.

    Una jornada que se abrirá el viernes a las 12:00 horas con el encuentro entre Alhama ElPozo y Sociedad Deportiva Eibar, que podrá seguirse en directo a través de DAZN, y que se clausurará el domingo con el RCD Espanyol frente al Granada CF, también a las 12:00 horas y en la misma plataforma. Entre ambos duelos, el foco mediático y deportivo se situará en el que está llamado a ser el partido más importante de la jornada, el Atlético de Madrid – Real Sociedad de Fútbol, que se disputará el sábado a las 12:00 horas, en horario peninsular, y que contará con una cobertura especial al ofrecerse en abierto a través de TEN TV, canal disponible en la TDT, así como en DAZN en su versión de pago y en ETB1, el canal autonómico del País Vasco, confirmando una vez más el compromiso de la Liga F Moeve con la máxima difusión de su competición y con el acceso del gran público al mejor fútbol femenino.

    Este duelo de máxima exigencia y enorme trascendencia clasificatoria, ya que será clave en la lucha por la segunda y la tercera posición de la tabla, plazas que otorgan acceso a disputar la fase previa de la Liga de Campeones en la próxima temporada.

    Un objetivo estratégico para ambos conjuntos, conscientes de la importancia deportiva, económica y simbólica de regresar o consolidarse en la élite europea.

    El encuentro adquiere, además, una dimensión especial en clave rojiblanca, ya que el Atlético de Madrid afronta en esta misma temporada los octavos de final de la Liga de Campeones, una ronda que se disputa bajo el formato de playoff, y en la que las colchoneras se medirán a un rival de máximo nivel continental como el Manchester United, en una eliminatoria que pondrá a prueba la madurez competitiva del proyecto atlético y su ambición europea.

    En este contexto, el choque ante la Real Sociedad se presenta como una cita fundamental para reforzar sensaciones, enviar un mensaje a sus rivales directos y sostener la regularidad en un tramo decisivo del campeonato.

    El partido entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad de Fútbol contará con una amplia cobertura televisiva, ya que se ofrecerá en abierto a través de TEN TV, canal disponible en la TDT, además de su emisión en DAZN, en su versión de pago, y en ETB1, el canal autonómico del País Vasco, reforzando una vez más el compromiso de la Liga F Moeve con la máxima difusión de su competición, con el acceso del gran público al fútbol femenino y con la visibilidad de los encuentros que marcan el pulso competitivo del campeonato.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Reportaje | Amanda Sampedro: Puro ADN de coraje y corazón

    (Fuente: Liga Iberdrola)

    ⬛️ La centrocampista internacional española es sentimiento rojiblanco por los cuatro costados, aunque colgó las botas en Nervión,

    (Fuente: Atlético de Madrid)

    Pónganse en pie y aplaudan mientras que leen este reportaje en forma de tributo que “El Partido de Manu” le ha querido dedicar a unas de las estrellas más importantes de la Selección Española de Fútbol y el Atlético de Madrid, una jugadora que ha dejado huella en la eternidad.

    Cuando el Atlético de Madrid aprendió a latir con nombre propio, Amanda Sampedro Bustos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    imposible pensar en la historia del Atlético de Madrid Femenino sin que aparezca su nombre como un latido constante. Como una respiración que nunca se detuvo del todo, ni siquiera cuando parecía que se había marchado. Amanda Sampedro no fue solo una futbolista.

    (Fuente: UEFA)

    Fue una forma de entender el juego, una manera de estar, una conciencia colectiva vestida de rojiblanco. En el verano de 2022, cuando se produjo la separación más dolorosa que recuerda la historia reciente del club, algo se rompió en el alma del Atleti. Pero hay vínculos que no entienden de contratos ni de despedidas. Hay amores que no se jubilan. Y el de Amanda con el Atlético de Madrid es eterno.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Hay despedidas que no son finales. Hay adioses que no clausuran nada, que no cierran puertas, que no apagan luces. Hay separaciones que, por más que duelan, no logran borrar lo esencial. El verano de 2022 fue uno de esos momentos que se quedan tatuados en la memoria colectiva del Atlético de Madrid Femenino. Fue el verano en el que Amanda Sampedro hizo las maletas y se marchó a Sevilla. Fue el verano en el que el club dijo adiós a su capitana eterna, a su jugadora franquicia, a su espejo. Fue imposible que no doliera. Fue imposible que no se sintiera como una pérdida irreparable.

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    “Siempre serás mi adiós más difícil”, escribió Amanda. Y no era una frase hecha. No era una despedida protocolaria. Era la confesión de alguien que se estaba arrancando un trozo de sí misma. Porque Amanda no dejó el Atlético: Amanda fue el Atlético durante más de una década. Un trocito de su escudo. Una extensión de su identidad. Una futbolista que no se explica sin el rojiblanco, y un club que no se entiende sin ella.

    La futbolista criada en “La Academia”, nombre con el que se conoce a las categorías inferiores del equipo rojiblanco, era una centrocampista muy experimentada, pasó dos décadas defendiendo los colores colchoneros y destacaba por su carácter polivalente, puede actuar en la zona de creación o en la banda derecha de forma indistinta y posee un gran físico que complementa con una capacidad innata y privilegiada para filtrar pases a la espalda de las defensas rivales.

    Sampedro cuenta con un envidiable palmarés que se forjó mientras se ganaba un lugar en el Paseo de las Leyendas del Estadio Wanda Metropolitano merced a una Copa de la Reina que levantó en 2016, tres títulos ligueros consecutivos, léase, 2016-2017, 2017-2018 y 2018-2019 a los que acompaña una Supercopa de España conquistada en Almería en 2021 al derrotar en semifinales al Fútbol Club Barcelona, en la tanda de penaltis, y al Levante Unión Deportiva por 3-0 en la gran final.

    Fue internacional absoluta con la actuales campeonas del mundo, subcampeones de Europa y dos veces ganadora de la Liga de Naciones y llegó a formar parte de las 23 elegidas por Jorge Vilda para defender a la nación ibérica en la Copa del Mundo de Francia en 2019, jugando un total de 53 partidos internacionales entre 2015 y 2023, lapso temporal en el que marcó 11 goles.

    Amanda Sampedro disputó 202 partidos oficiales con el Atlético de Madrid Femenino, siendo una de las jugadoras con más encuentros en la historia del club y quedando igualada con Carmen Menayo como segunda con más apariciones, solo por detrás de Silvia Meseguer (205 partidos), llegando incluso a marcar 77 dianas .

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    Cuando años después confesó que aquella despedida fue más dura que su retirada del fútbol, no hacía falta subrayar nada. Bastaba con escucharla. “Yo siempre he estado y estaré para ayudar al Atlético. Nunca me he sentido fuera del Atlético”. Y ahí estaba toda la verdad. Porque Amanda, incluso lejos del Cerro del Espino o del Metropolitano, seguía siendo referencia, guía, apoyo, refugio. Seguía atendiendo llamadas, aconsejando a compañeras, ejerciendo de capitana sin brazalete. Porque hay cargos que no se quitan nunca.

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    Amanda Sampedro Bustos nació en Madrid el 26 de junio de 1993. Madrileña. Atlética. Dos palabras que en su caso son inseparables. Antes de ser futbolista fue una niña que veía partidos con su padre por la televisión.

    Una niña que se apuntó a un equipo de fútbol sala de su colegio, el Mater Amabilis, porque vio un cartel. Una niña que empezó a jugar en el equipo de su barrio, el Mar Abierto, rodeada de niños, siendo la única chica. Una niña que jugó en la primera división autonómica masculina. Una niña que soñaba con vestir la camiseta del Atlético de Madrid y que, pese a tener otras ofertas, supo esperar. Porque algunos sueños no admiten atajos.

    Llegó al Atlético en 2002. Tenía nueve años. Entrenaba con el Atlético Femenino y jugaba en el Mar Abierto hasta que la reglamentación le impidió seguir compitiendo con chicos. Incluso tuvo la oportunidad de fichar por el Rayo Vallecano masculino. Pero su padre la convenció de quedarse. No fue solo una decisión deportiva. Fue una decisión de vida. Fue quedarse en casa.

    El 23 de septiembre de 2007, con apenas 14 años, debutó con el primer equipo del Atlético de Madrid. Entró al campo sustituyendo a Recarte ante el Irex Puebla. Aquel día, el equipo remontó en el descuento. Ganó 1-2. Como si el destino ya estuviera avisando. Volvió a tener minutos la jornada siguiente. Y más adelante. Y marcó su primer gol en Copa de la Reina en junio de 2008. Todo iba rápido. Demasiado rápido para una adolescente. Pero Amanda nunca tuvo prisa. Tenía convicción.

    En la temporada 2009-10 alternó el primer equipo con el filial. En la 2010-11, regresó del Mundial sub-17 y se asentó definitivamente. Jugó 22 partidos de Liga. El Atlético fue quinto. Llegaron a semifinales de Copa. Y Amanda empezó a ser algo más que una promesa. Empezó a ser un pilar.

    Con solo 18 años, en la temporada 2011-12, fue nombrada capitana. Dieciocho años. Treinta y tres partidos de liga. Siete goles. Premio Fútbol Draft. Y una certeza: el Atlético ya tenía líder. No por voz. No por gesto. Por ejemplo.

    A partir de ahí, la historia se convierte en un río imparable. Temporadas completas, titularidades incontestables, regularidad extrema, premios individuales, reconocimiento interno y externo. Amanda jugaba todos los partidos. Amanda marcaba. Amanda asistía. Amanda sostenía. Mientras el club crecía, mientras el fútbol femenino español empezaba a asomar tímidamente en la escena mediática, Amanda estaba ahí. Sin ruido. Sin focos. Construyendo.

    Compaginó su carrera como futbolista con la de entrenadora de las categorías inferiores. Se formó. Entrenó a benjamines, alevines. Estudió. Se licenció en Fisioterapia. Probó el periodismo. Estudia Nutrición Deportiva. Porque Amanda siempre entendió el fútbol como algo integral. Como una responsabilidad.

    En la temporada 2014-15 llegó la primera gran conquista estructural: la clasificación para la Liga de Campeones. En 2015 debutó en Europa. En 2016 levantó su primer título: la Copa de la Reina ante el Barcelona. En 2017 llegó la Liga invicta. El Atlético campeón sin perder un partido. Amanda marcó en el último encuentro. Como si no supiera desaparecer de los momentos importantes.

    En 2018 repitieron el título de Liga. En 2019 llegó el hito de San Mamés. El récord del Metropolitano. La placa en el Paseo de las Leyendas. Los autobuses de Nike. La imagen de marca. Pero Amanda seguía siendo la misma. La que corría hacia atrás. La que ordenaba. La que entendía el juego.

    (Fuente: UEFA)

    Jugó más de 400 partidos con el Atlético. Ganó tres Ligas y una Copa. Fue la jugadora con más partidos en la historia del club. Fue capitana durante más de una década. Fue puente entre generaciones. Fue memoria viva.

    (Fuente: Liga F)

    Y luego llegó el desgaste. La pandemia. Las rotaciones. La suplencia. Los cambios de entrenador. La última temporada. El homenaje. La despedida. Sevilla.

    Pero ni Sevilla rompió el vínculo. Fue capitana allí desde el primer día. Dos temporadas. Zona media. Profesionalidad intacta. Y en julio de 2024, la retirada. Sorprendió a todos. Menos a ella. Porque Amanda no sabe estar a medias. Porque Amanda necesitaba estar al cien por cien. Porque la familia llamaba. Porque la vida también juega.

    En enero de 2025, el regreso. Coordinadora de alto rendimiento de la Academia femenina del Atlético de Madrid. En marzo, el premio Almudena Grandes. Porque las historias verdaderas siempre vuelven a casa.

    (Fuente: Liga Iberdrola)

    Amanda Sampedro es Atlético de Madrid. No por pasado. Por presente y por futuro. Porque hay personas que no pertenecen a los clubes: son los clubes. Y el Atlético de Madrid Femenino, sin Amanda, habría sido otro. Menos coherente. Menos humano. Menos suyo.

    Hay jugadoras que ganan títulos. Hay otras que construyen historia. Amanda hizo ambas cosas. Y lo hizo sin pedir nada a cambio. Por eso su nombre no se despide, sino que se pronuncia en presente.

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    Porque Amanda nunca se fue y jamás lo hará, ahora es la Coordinadora de alto rendimiento en la Academia del Atlético de Madrid Femenino
    Tras retirarse oficialmente del fútbol profesional en julio de 2024, Amanda regresó a su casa rojiblanca en enero de 2025 para asumir un nuevo rol clave en la formación de jugadoras jóvenes.


    Desde entonces, trabaja como coordinadora de los equipos femeninos de alto rendimiento de la Academia (incluyendo Femenino B, Femenino C y Juvenil A), acompañando el desarrollo técnico y profesional de las promesas del club y transmitiendo su experiencia como futbolista histórica del Atlético de Madrid.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Aunque ha ocupado este cargo en 2025 y ha tenido un papel activo en la Academia durante buena parte del año, recientemente el club anunció que Amanda seguirá en su rol al concluir la presente temporada.

    Solo el tiempo diría si, tal y como se comenta entre los que siguen la actualidad rojiblanca, el club le da en un futuro, no sabemos si cercano o lejano, la oportunidad de transmitir su sapiencia como inquilina de un banquillo colchonero.

    Porque al final de todo, cuando se apagan los focos, cuando se archivan las estadísticas, cuando el fútbol deja de ser ruido y vuelve a ser memoria, los clubes no se explican por los títulos que levantaron, sino por las personas que los encarnaron. El Atlético de Madrid, ese club que aprendió a vivir entre la herida y el orgullo, entre la derrota digna y la victoria sudada, solo ha tenido muy pocas figuras capaces de representarlo de manera total, absoluta, sin fisuras. Y entre ellas, en dos épocas distintas, en dos contextos diferentes, pero con una raíz idéntica, aparecen dos nombres escritos con la misma tinta emocional: Fernando Torres y Amanda Sampedro.

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    Compararlos no es un ejercicio de nostalgia ni una concesión al romanticismo fácil. Es una necesidad histórica, porque ambos fueron algo más que futbolistas.

    Fueron símbolos fundacionales de una manera de ser del Atlético de Madrid. Porque los dos crecieron en casa, porque los dos entendieron el escudo antes que el contrato, porque los dos supieron lo que era marcharse cuando no querían hacerlo y regresar cuando el alma lo reclamaba. Porque los dos llevaron el club tatuado en la piel incluso cuando no vestían la camiseta. Porque los dos, en definitiva, no jugaron para el Atlético: fueron el Atlético.

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    Fernando Torres fue el niño del barrio que soñaba con el Calderón desde Fuenlabrada, el chaval que entró en la cantera siendo un crío y que acabó llevando el brazalete de capitán en uno de los momentos más oscuros de la historia moderna del club. Amanda Sampedro fue la niña madrileña que veía fútbol con su padre, que jugó con chicos porque no había otro camino, que esperó al Atlético aunque otras puertas se abrieran antes, que debutó con 14 años y que, con 18, ya sostenía un vestuario entero sobre sus hombros. Dos infancias distintas. Un mismo destino.

    A Torres le tocó ser capitán en Segunda División, cargar con la responsabilidad de rescatar al club del abismo, marcar goles que valían algo más que puntos, porque valían esperanza. A Amanda le tocó capitanear un proyecto que todavía no existía del todo, construir una sección femenina casi desde la nada, dotarla de identidad, de cultura, de exigencia, cuando el fútbol femenino apenas tenía escaparate y casi ninguna protección. A los dos les tocó liderar sin red.

    Fernando Torres aprendió a perder antes de aprender a ganar. Amanda Sampedro también. Porque el Atlético de Madrid no regala nada. Ni siquiera a los suyos. Porque ser referente en el Atleti no significa brillar siempre, sino resistir siempre. Y ahí está la clave de su similitud más profunda: la resistencia.

    Torres se fue al Liverpool porque el Atlético no podía darle lo que merecía. Amanda se fue al Sevilla porque el Atlético, en ese momento, ya no sabía cómo encajarla. Ninguno de los dos se marchó por desamor. Se marcharon porque a veces el amor también necesita distancia para sobrevivir. Y en ambos casos, la herida fue compartida. El club sangró. La afición sangró. Ellos sangraron más.

    “El Niño” volvió cuando ya no era necesario que volviera. Volvió cuando ya lo había ganado todo fuera. Volvió para cerrar un círculo, para demostrar que el éxito no siempre está en el último trofeo, sino en el último gesto. Amanda Sampedro volvió de otra manera, sin botas, sin foco, sin ovación multitudinaria, pero con una mochila llena de experiencia, para formar a otras, para cuidar lo que ella ayudó a crear. Volvió porque el Atlético siempre termina llamando a los suyos.

    A Torres se le recuerda por el gol al Barça, por la carrera en el Camp Nou, por levantar Europa con el niño interior intacto.

    (Fuente: Getty imágenes)

    A Amanda se la recordará por los partidos jugados, por las Ligas ganadas, por el brazalete eterno, pero sobre todo por algo que no aparece en ningún resumen: por haber sido el pegamento emocional de un equipo durante más de una década. Por haber sido la voz cuando no había micrófonos. Por haber sido la mano cuando no había focos.

    Ambos entendieron el liderazgo no como un privilegio, sino como una carga. Ambos pagaron el precio de representar demasiado. Ambos supieron lo que era escuchar críticas injustas precisamente por ser de casa. Ambos cargaron con una exigencia que a otros se les perdonaba. Porque al hijo se le exige más. Porque al símbolo se le permite menos.

    Fernando Torres y Amanda Sampedro pertenecen a esa estirpe rarísima de futbolistas que no se explican por su pico de rendimiento, sino por su trayectoria completa, por su coherencia vital. Ninguno fue perfecto. Ninguno lo necesitó. Porque el Atlético nunca buscó ídolos inmaculados, sino referentes humanos. Y ahí es donde los dos alcanzan una dimensión casi mítica.

    Cuando Torres lloró en su despedida, lloraba un club entero. Cuando Amanda se marchó en 2022, algo se rompió en el alma del Atlético Femenino. No fue solo una salida deportiva. Fue la sensación de que una época se cerraba sin que nadie estuviera preparado. Exactamente lo mismo que ocurrió con Fernando.

    Y sin embargo, en ambos casos, el tiempo ha sido justo. El tiempo ha colocado a cada uno en el lugar que merece. Torres como leyenda transversal del club, como puente entre generaciones, como símbolo masculino de una identidad que no se negocia. Amanda como la gran madre fundacional del Atlético de Madrid Femenino, como la jugadora sin la cual no se puede contar su historia, como la capitana que sostuvo el proyecto cuando todavía no tenía cimientos sólidos.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Hay clubes que tienen muchos grandes jugadores. Hay clubes que tienen pocas leyendas. El Atlético de Madrid tiene algunas, pero muy claras. Y entre ellas, Fernando Torres y Amanda Sampedro ocupan un espacio propio, casi sagrado, porque representan algo que no se entrena ni se compra: la pertenencia.

    (Fuente: Laliga)

    Cuando dentro de muchos años alguien pregunte qué significó el Atlético de Madrid en el fútbol masculino del cambio de siglo, aparecerá el nombre de Torres. Cuando alguien quiera entender cómo se construyó el Atlético de Madrid Femenino moderno, el nombre de Amanda será inevitable. No como nota al pie. Como columna vertebral.

    Porque hay futbolistas que pasan. Y hay futbolistas que se quedan para siempre, incluso cuando ya no juegan. Porque hay goles que se celebran. Y hay carreras que se honran. Porque hay jugadores que ganan títulos. Y hay otros que dan sentido a los títulos.

    Fernando Torres y Amanda Sampedro pertenecen a esa última categoría. A la más difícil. A la más valiosa. A la que no necesita defensa porque el tiempo se encarga de protegerla.

    El Atlético de Madrid sería otro sin Fernando Torres y el Atlético de Madrid Femenino no sería el mismo sin Amanda Sampedro.Y eso, en un club como este, es lo más grande que se puede decir de alguien.

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  • Oficial | Los tres equipos españoles superan la fase de liga de la Champions

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🔲 La fase de grupos de la Champions echó el cierre con el FC Barcelona pasando de forma directa a cuartos de final tras su victoria ante el París (0-2), mientras que, el Atlético de Madrid, que cayó ante el Olympique Lyonnes (4-0), y el Real Madrid CF, que empató frente al Twente (1-1), jugarán una ronda más.

    El fútbol femenino, del que en este medio informamos a diario, con ilusión y rigor periodístico, es más grande que cuando empezamos a hablar de la Liga Iberdrola, lo cual indica que como dice la Liga F Moeve en su eslogan, vamos ganando.

    Esta disciplina entra en otra dimensión cuando nos referimos a la Liga de Campeones Femenina.

    La Women’s Champions League abre su gran libro de las noches eternas: Nyon dicta sentencia, Madrid sueña, Europa contiene el aliento.

    sorteos que no son sorteos. Hay bolas que no giran: pesan. Pesan como la historia, como las noches de febrero que no perdonan, como los estadios que recuerdan cada paso dado y cada herida abierta. El sorteo celebrado en Nyon no fue un simple trámite administrativo en la hoja de ruta de la UEFA Women’s Champions League. Fue un acto solemne. Una declaración de intenciones. Un mapa trazado con tinta de épica que señala, sin rodeos, el camino hacia la gloria… o hacia el abismo.

    Europa ya conoce su destino. La competición de clubes más prestigiosa del fútbol femenino entra en su fase decisiva, ese territorio donde ya no existen los matices ni las excusas, donde cada partido es una final encubierta y cada eliminatoria es un relato completo de resistencia, fe y ambición. Y en ese escenario, Madrid vuelve a situarse en el centro del tablero. Dos equipos. Dos escudos. Dos caminos distintos, pero un mismo objetivo: sobrevivir para seguir soñando.

    El Real Madrid CF y el Atlético de Madrid ya saben a quién deberán derrotar si quieren seguir escribiendo su nombre entre las páginas más nobles del fútbol europeo. No será sencillo. Nunca lo es. Porque la Champions no entiende de comodidad ni de trayectorias recientes. Solo entiende de carácter.

    La sede de la UEFA volvió a ejercer de juez supremo. En sus salas silenciosas, bajo la mirada institucional de Europa, quedaron definidos los emparejamientos de los octavos de final, esa ronda mal llamada “playoff” que en realidad es una criba brutal, una frontera emocional entre quienes aspiran a todo y quienes se quedan en el camino demasiado pronto.

    El formato no concede tregua. Doble partido. Ida y vuelta. Dos semanas para demostrar que perteneces a la élite. Dos noches para sostener el pulso cuando las piernas tiemblan y la cabeza amenaza con traicionar al corazón.

    Real Madrid CF terminó la fase de grupos en la séptima posición, sumando 11 puntos que certificaron su clasificación, pero también dejaron una sensación de exigencia máxima. El crecimiento del proyecto blanco es evidente, sostenido, pero Europa no concede títulos honoríficos. Aquí, cada paso adelante exige una prueba mayor que la anterior.

    El destino quiso que el rival fuera el París F.C. Un viejo conocido. Un equipo incómodo, valiente, bien trabajado, que ya dejó su huella en el estadio Alfredo Di Stéfano, donde logró empatar y demostrar que el respeto en Europa no se hereda: se gana.

    Este cruce no es casual. Es simbólico. El París F.C. representa esa nueva Europa que ya no se arrodilla ante los grandes nombres, que compite sin complejos y que entiende el fútbol desde la disciplina, la intensidad y la convicción colectiva.

    Para el Real Madrid, este enfrentamiento es mucho más que un trámite hacia los cuartos de final. Es una prueba de madurez. Es el momento de demostrar que el club blanco ya no está de paso por la Champions, que ha venido para quedarse, para discutir jerarquías y para mirar a los ojos a cualquiera.

    La ida se disputará el 11 o 12 de febrero. La vuelta, una semana después, el 18 o 19. Dos fechas marcadas en rojo en el calendario de Valdebebas. Dos noches que exigirán todo: talento, carácter, temple y memoria.

    Porque el Real Madrid sabe que, si supera este obstáculo, el premio no será amable.

    El sorteo no solo definió los octavos. También dibujó el cuadro completo, ese mapa que permite intuir futuros imposibles… o inevitables.

    Y en el mismo lado del cuadro aguarda el F.C. Barcelona. El campeón. El referente. El equipo que ha redefinido la Champions en los últimos años con fútbol, dominio y una identidad inconfundible.

    Si el Real Madrid logra imponerse al París F.C., el destino será cruel y fascinante a partes iguales: un enfrentamiento directo con el Barcelona en los cuartos de final. Un duelo que trasciende la competición, que conecta con la historia, con la rivalidad eterna, con la necesidad de medirse al mejor para saber quién eres realmente.

    No hay atajos. No hay rodeos. El camino blanco hacia la final pasa, casi con toda seguridad, por eliminar al rival que marca la era.

    Si el camino del Real Madrid es exigente, el del Atlético de Madrid es directamente una prueba de supervivencia emocional.

    Las colchoneras terminaron la fase de grupos en la 11ª posición, con 7 puntos, sufriendo, peleando, resistiendo. No fue un camino sencillo, pero el Atlético nunca ha entendido otra manera de competir. Este club se forja en la dificultad, en la resistencia, en la convicción de que cada partido es una batalla que se gana desde el compromiso.

    El sorteo deparó un enfrentamiento cargado de significado: Manchester United. Un rival ya conocido. Un gigante histórico del fútbol europeo que ya cayó en Alcalá, donde el Atlético firmó una victoria inolvidable por 0-1 que todavía resuena como una declaración de intenciones.

    Ese recuerdo no garantiza nada. Pero pesa. Y en eliminatorias así, la memoria también juega.

    El United es un equipo poderoso, con talento individual, con experiencia europea creciente y con una estructura diseñada para competir al máximo nivel. Pero el Atlético sabe lo que es enfrentarse a gigantes. Sabe lo que es sobrevivir cuando todo parece en contra.

    La ida, también el 11 o 12 de febrero. La vuelta, el 18 o 19. Dos partidos donde el margen de error será mínimo y donde cada detalle contará.
    Si el camino del Real Madrid es exigente, el del Atlético de Madrid es directamente una prueba de supervivencia emocional.

    Las colchoneras terminaron la fase de grupos en la 11ª posición, con 7 puntos, sufriendo, peleando, resistiendo. No fue un camino sencillo, pero el Atlético nunca ha entendido otra manera de competir. Este club se forja en la dificultad, en la resistencia, en la convicción de que cada partido es una batalla que se gana desde el compromiso.

    El sorteo deparó un enfrentamiento cargado de significado: Manchester United. Un rival ya conocido. Un gigante histórico del fútbol europeo que ya cayó en Alcalá, donde el Atlético firmó una victoria inolvidable por 0-1 que todavía resuena como una declaración de intenciones.

    Ese recuerdo no garantiza nada. Pero pesa. Y en eliminatorias así, la memoria también juega.

    El United es un equipo poderoso, con talento individual, con experiencia europea creciente y con una estructura diseñada para competir al máximo nivel. Pero el Atlético sabe lo que es enfrentarse a gigantes. Sabe lo que es sobrevivir cuando todo parece en contra.

    La ida, también el 11 o 12 de febrero. La vuelta, el 18 o 19. Dos partidos donde el margen de error será mínimo y donde cada detalle contará.

    Mientras Madrid mira su propio reflejo en el espejo europeo, el resto del continente también se prepara para batallas de alto voltaje.
    • OH Leuven – Arsenal: un cruce que enfrenta la frescura y el atrevimiento del fútbol belga con la tradición y la experiencia de uno de los grandes nombres del fútbol inglés.
    • Juventus – Wolfsburgo: dos proyectos sólidos, dos escuelas distintas, dos maneras de entender el fútbol europeo que chocarán sin concesiones.

    Los ganadores de estos cruces ya conocen su destino:
    • El vencedor del OH Leuven–Arsenal se medirá al Chelsea, otro de los grandes aspirantes al título.
    • El ganador del Juventus–Wolfsburgo tendrá que enfrentarse al Olympique Lyonnes, el club que convirtió la Champions en su territorio natural durante más de una década.

    Calendario |

    Octavos de final
    • Ida: 11–12 de febrero
    • Vuelta: 18–19 de febrero
    • Cuartos de final
    • Ida: 24–25 de marzo
    • Vuelta: 1–2 de abril
    • Semifinales
    • 25–26 de abril
    • Gran Final
    • 2–3 de mayo

    Fechas que ya no son números. Son promesas. Son amenazas. Son oportunidades únicas.
    Y ahora sí. Ahora empieza lo de verdad.

    Porque la Women’s Champions League no se juega solo con los pies. Se juega con la memoria, con el miedo, con la ambición, con la capacidad de levantarse cuando todo tiembla. Se juega en febrero, cuando el frío no perdona. Se juega en abril, cuando el cansancio pesa más que las piernas. Y se decide en mayo, cuando solo quedan los que han sabido resistir.

    Madrid está ante su destino. Dos caminos. Dos escudos. Dos maneras de entender el fútbol. Pero una misma certeza: nadie regala nada en Europa.

    Que empiece la noche, ruede el balón y hable la historia.

  • Oficial | La Asamblea General aprueba las cuentas de la temporada 24/25 y consolida un reparto económico de 17 millones entre los clubs de Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟨 Durante la reunión se expuso el crecimiento en audiencias, asistencias, el entorno digital, y el reconocimiento de Liga F a nivel internacional.

     

    Los Clubes de Liga F Moeve han celebrado este miércoles su Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria, en la que se han aprobado, por una amplísima mayoría, las cuentas anuales correspondientes a la temporada 2024/2025. La aprobación refleja el elevado grado de consenso existente y la confianza de los Clubes en la gestión económica que se viene desarrollando desde la Asociación.

    Estas cuentas consolidan un reparto económico de 17 millones de euros entre los clubes en el pasado ejercicio, reafirmando el compromiso de Liga F con un modelo de crecimiento sostenible, orientado a reforzar la estabilidad financiera de las entidades y a seguir impulsando el desarrollo estructural del fútbol profesional femenino. Año tras año, la competición ha incrementado los recursos destinados a los Clubes, favoreciendo la sostenibilidad de sus presupuestos y una planificación sólida a medio y largo plazo

    La Liga F Moeve continúa evolucionando hacia un producto que mejora de forma constante una competición cada vez más atractiva y competitiva. La pasada temporada alcanzó una audiencia acumulada de 6,7 millones de espectadores, lo que supone un crecimiento cercano al 90% respecto a la temporada anterior, duplicando prácticamente los registros previos. 

    Estos datos confirman un crecimiento de audiencias equilibrado y una tendencia positiva en la temporada 2025/2026 que, tras la disputa de 13 jornadas, los datos ya reflejan un incremento del 9% en televisiones autonómicas, del 10% en DAZN España y del 13% en DAZN internacional, lo que evidencia un crecimiento sostenido tanto dentro como fuera de España, consolidando el posicionamiento internacional de la Primera División Femenina.

    En la misma línea, también se constata una evolución positiva de la experiencia presencial, con un crecimiento del 18% en la asistencia a los estadios en comparación con el mismo tramo de la temporada anterior, confirmando la importancia de mantener como tendencia al alza el mayor interés del público por vivir la competición en directo.

    En el entorno digital, Liga F se ha situado como primera liga europea en ratio de fan-engagement, superando los 900.000 seguidores, con más de 89 millones de impresiones y 190 millones de visualizaciones, lo que supone un crecimiento del 62% respecto a la campaña anterior. Esta fortaleza digital se consolida como una palanca clave para la visibilidad de los Clubes, el valor de marca de la competición y la atracción de patrocinadores y nuevas audiencias.

    Como colofón, se puso en valor el posicionamiento institucional de Liga F en el ámbito internacional, con una participación cada vez más activa en asociaciones como el World Leagues Forum y European Leagues.

    Más allá del crecimiento, Liga F comienza a consolidarse como referente. En los últimos meses, ligas e instituciones de países como China, Portugal, Turquía, Italia, Francia, Alemania, así como la Federación Paulista, se han acercado a Liga F para conocer su estructura y solicitar intercambios de formación y asesoramiento, interesados en su modelo de desarrollo .

    El comunicado de la patronal que preside Beatriz Álvarez Mesa, con maestría, deja muy a las claras que el fútbol femenino sí importa y cada vez resultado más atractivo, a pesar de quien hay quien insiste en negar la evidencia.

  • Reportaje | Viti, el arquitecto de la fe: 57 % de victorias, una idea innegociable y la convicción de que el fútbol femenino también se escribe con épica

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🟨 Hay entrenadores que ganan partidos. Hay otros que ganan tiempo. Y hay muy pocos que ganan memoria. Víctor Martín —Viti para el fútbol— pertenece a esta última estirpe. La de los técnicos que no solo ordenan equipos, sino que dejan huella, cicatriz y relato. Desde su regreso a España para reconstruir al Madrid CFF hasta su actual travesía al frente del Atlético de Madrid Femenino, con un 57 % de victorias como cifra que resume pero no explica, Viti ha levantado un ideario futbolístico basado en la valentía, el rigor y la creencia radical en que ningún gigante es invencible si el plan es perfecto y el alma acompaña.

    Víctor Martín volvió a España con una maleta cargada de aprendizaje y una idea muy clara: el fútbol femenino no necesitaba salvadores, necesitaba entrenadores con método, con discurso y con el coraje suficiente para mirar a los ojos a cualquiera. El Madrid CFF fue su punto de partida, el laboratorio donde esa idea empezó a tomar forma definitiva. No era un proyecto cómodo ni protegido. Era un club acostumbrado a competir desde la trinchera, a sobrevivir en una liga cada vez más desigual, a construir identidad en medio del ruido. Y ahí, precisamente ahí, Viti encontró el terreno fértil para demostrar que el fútbol no entiende solo de presupuestos, sino de convicciones.

    Su nombre no necesitaba fuegos artificiales porque su currículum hablaba en un idioma que los despachos entienden y los vestuarios respetan: trabajo, conocimiento y coherencia.

    El Madrid CFF fue su punto de anclaje. Un club que no vive de la nostalgia ni del presupuesto, sino de la supervivencia diaria, del ingenio y del orgullo competitivo. Allí no había margen para el error ni para el romanticismo vacío. Cada punto contaba. Cada partido era una final. Y en ese contexto áspero, exigente, profundamente honesto, Víctor Martín encontró el escenario ideal para desarrollar una idea de fútbol que no se negocia: competir siempre, contra cualquiera, desde la inteligencia y la valentía.

    Su Madrid CFF no era un equipo reactivo. No esperaba acontecimientos. Los provocaba dentro de sus posibilidades. Defendía junto, atacaba con intención y, sobre todo, sabía exactamente quién era. Viti entendió desde el primer día que el verdadero lujo para un equipo humilde no es fichar estrellas, sino tener una identidad clara. Y eso fue lo primero que construyó. Una identidad reconocible incluso para el rival. Un equipo incómodo, intenso, tácticamente trabajado, emocionalmente preparado.

    Semana tras semana, el Madrid CFF fue creciendo. No siempre ganaba, pero siempre competía. No siempre dominaba, pero siempre sabía qué hacer cuando no dominaba. Viti convirtió a su equipo en una amenaza silenciosa. En uno de esos rivales que obligan a preparar el partido con respeto. Y el fútbol, que suele premiar la coherencia tarde o temprano, le tenía reservada una noche para la eternidad.

    Fuenlabrada. El lugar donde el tiempo se detuvo. El FC Barcelona llegaba con 719 días sin perder. Más de un año y medio de hegemonía absoluta. Un equipo que no solo ganaba, sino que dictaba las reglas del juego, que imponía su ley desde el primer minuto, que parecía invulnerable. En la previa, el relato estaba escrito: el Barcelona visitaba al Madrid CFF para seguir ampliando su leyenda. Pero Víctor Martín había escrito otro guión

    Aquel partido no se improvisó. Se diseñó. Se construyó en la pizarra, en la sala de vídeo, en cada entrenamiento previo. Viti entendió que para competir contra el Barcelona no bastaba con defender bien; había que saber cuándo y cómo atacar. Ajustó alturas, compactó líneas, cerró pasillos interiores y aceptó que habría fases largas de sufrimiento. Pero ese sufrimiento no era resignación, era parte del plan.

    El Madrid CFF defendió con orden, con disciplina, con una concentración feroz. Cada duelo era una final dentro del partido. Cada basculación, un acto de fe colectiva. Y cuando el balón cambiaba de dueño, el equipo no se desprendía de él por miedo. Salía. Atacaba. Corría con sentido. Golpeaba cuando el gigante dudaba.

    Y entonces apareció Rachael Kundananji. Potencia pura. Hambre desbordada. Dos goles. Dos latigazos que quebraron una racha histórica. El 2-1 final no fue una anécdota estadística. Fue una obra de autor. Fue la demostración de que incluso los imperios caen cuando el rival cree más que ellos.

    El Barcelona perdió tras 519 días. Y el fútbol femenino español ganó una certeza: el trabajo bien hecho todavía puede derribar muros.

    Aquel día, Víctor Martín dejó de ser solo un buen entrenador para convertirse en un nombre propio del campeonato. No por la sorpresa, sino por la manera. Porque nadie habló de fortuna ni de accidente. Se habló de plan. De lectura del partido. De ejecución. Se habló de entrenador.

    Ese partido fue una frontera. Un antes y un después. No solo para el Madrid CFF, sino para la carrera de Viti. Porque el fútbol, aunque a veces tarde, reconoce a quienes se atreven. Y el Atlético de Madrid llamó.

    El Atlético no buscaba un revolucionario sin red. Buscaba un constructor. Un técnico capaz de recoger una herencia pesada —años de títulos, de exigencia, de identidad ganadora— y transformarla sin romperla. Un entrenador que entendiera que el Atlético Femenino no necesitaba volver al pasado, sino encontrar una nueva manera de competir en el presente. Víctor Martín era ese perfil.

    (Fuente: RFEF)

    Su llegada no fue un golpe de efecto mediático. Fue una apuesta de fondo. Y desde el primer día, el Atlético empezó a parecerse a su entrenador. Un equipo intenso, organizado, flexible. Capaz de adaptarse a distintos contextos sin perder el alma. Capaz de competir contra cualquiera sin renunciar a sí mismo.

    La Copa de la Reina fue el primer gran termómetro. La final en Huesca ante el Barcelona no se ganó, pero se jugó. Y eso, en el contexto actual, es una declaración enorme. El Atlético no fue un espectador privilegiado. Fue un rival real. Hubo fases de dominio, momentos de valentía, tramos de fútbol en los que las colchoneras miraron al Barça de tú a tú. No fue una final asumida como destino inevitable. Fue una final disputada desde la convicción.

    Aquella final no dejó un título, pero dejó algo igual de valioso: autoestima competitiva. La sensación de que el Atlético podía volver a sentarse en la mesa de los grandes sin complejos. Y esa sensación es la base de todo lo que vino después.

    Alcalá de Henares se convirtió en el siguiente escenario simbólico. El BK Häcken, un equipo europeo serio, trabajado, con experiencia y colmillo, aparecía como un obstáculo real en el camino hacia la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League. No era una eliminatoria para jugar con el nombre. Era una eliminatoria para jugar con la cabeza y el corazón.

    El Atlético ganó 2-1. Otra vez ese resultado que parece perseguir a Víctor Martín como una firma. El equipo supo sufrir, supo resistir y supo golpear cuando tocaba. No hubo ansiedad. No hubo miedo. Hubo plan. Alcalá fue una noche europea de verdad. De las que construyen vestuarios. De las que hacen que las jugadoras crean en lo que se está haciendo. De las que convierten una idea en realidad.

    La clasificación para la fase de liga de la Champions no fue un premio caído del cielo. Fue el resultado de un proceso. De una manera de trabajar. De una convicción compartida entre cuerpo técnico y plantilla.

    Y la Liga F confirmó la tendencia. Segunda jornada. Real Madrid enfrente. Otra vez 2-1. Otra vez un Atlético intenso, solidario, valiente. Ganar al Real Madrid siempre tiene un peso específico. No es solo una victoria. Es un mensaje. Es una reafirmación. Es decirle al campeonato que el Atlético de Víctor Martín no está aquí para transitar la temporada, sino para competirla.

    Los números acompañan, aunque nunca lo explican todo. Siete puntos. Undécimas en la tabla. Acceso a los playoffs de la Liga de Campeones Femenina. Un escenario complejo, pero favorable. Solo una concatenación extrema de resultados dejaría fuera a las colchoneras: una derrota abultada ante el Olympique de Lyon y una victoria del OH Leuven en Inglaterra ante el Arsenal que, además, tendría que servir para levantar una desventaja de diez goles. El fútbol permite soñar, pero también respeta la lógica. Y la lógica dice que el Atlético de Víctor Martín está compitiendo.

    Ese 57 % de victorias no es una cifra vacía. Es el resumen numérico de una idea sostenida en el tiempo. De una manera de entender el fútbol. De una capacidad notable para sacar rendimiento a los recursos disponibles. Viti no es un entrenador de discursos huecos. Es un técnico de detalle, de análisis, de trabajo invisible. Pero también es un líder emocional. Un gestor de vestuarios. Un convencido.

    Desde el Madrid CFF hasta el Atlético de Madrid, su trayectoria dibuja una línea clara. No hay contradicciones. Hay evolución. El entrenador que fue capaz de diseñar el plan perfecto para tumbar al Barcelona invicto es el mismo que hoy compite finales, clasifica a su equipo para Europa y mantiene al Atlético vivo en todos los frentes.

    El fútbol femenino necesita entrenadores así. Que entiendan el contexto. Que respeten la historia. Que no se escondan. Que apuesten por el juego y por la competición real. Víctor Martín no promete títulos inmediatos. Promete equipos preparados. Promete partidos disputados. Promete identidad.

    Y en un fútbol cada vez más dominado por la desigualdad económica, esa promesa es casi revolucionaria. Porque el mensaje de Viti es claro: se puede competir desde la idea, desde el trabajo, desde la fe. No siempre se gana. Pero siempre se pelea.

    Como dirían los entendidos en este deporte , el fútbol no siempre sonríe al que más tiene, sino al que mejor entiende el partido. Y Víctor Martín, desde hace tiempo, entiende el fútbol como una construcción colectiva, como un acto de resistencia y como un derecho: el derecho de creer.

    (Fuente: Liga F Moeve)
  • Oficial | Aitana Bonmatí es tres veces “The Best”

    (Fuente: FIFA)

    🟨 La Balón de Oro 2025 marca una época que lleva su nombre grabado a fuego.

    Por tercer año consecutivo, Aitana Bonmatí ha vuelto a conquistar el premio The Best a la mejor futbolista del mundo. Lo hace en 2025 para completar una secuencia histórica: tres The Best, tres Balones de Oro, tres dobletes consecutivos que no solo certifican su dominio individual, sino que explican una manera de entender el juego. Desde la pausa, desde el pase que ordena, desde la inteligencia que manda. Ausente en la gala de la FIFA en Doha por una grave lesión, Aitana estuvo presente en todo lo demás: en la memoria reciente del fútbol, en el respeto unánime del vestuario global y en esa sensación, cada vez más extendida, de que estamos ante una futbolista que no compite contra sus contemporáneas, sino contra el propio tiempo.

    El anuncio del tercer The Best consecutivo no necesitó redobles. Llegó con la naturalidad de lo inevitable. Aitana Bonmatí, centrocampista del FC Barcelona, volvió a ser elegida como la mejor jugadora del planeta por votación de entrenadoras, capitanas, periodistas y afición. “Muchas gracias por el premio a todos los que me han votado”, expresó la futbolista, con una serenidad que es marca de la casa, consciente de que el agradecimiento también es una forma de liderazgo.

    La gala se celebró en Doha, pero Aitana no pudo estar presente debido a una lesión grave. Y, aun así, estuvo. Porque su ausencia física no empañó la evidencia: el fútbol femenino vive bajo su influencia. El reconocimiento lo recogió desde el Camp Nou, acompañada por Jill Ellis, doble campeona del mundo y leyenda del fútbol estadounidense, en un gesto que simboliza el puente entre generaciones y continentes. “Gracias a las compañeras, entrenadores y aficionados que me han votado para poder ganar este premio. Es un gran honor para mí”, añadió Aitana. Palabras sencillas para un legado descomunal.

    dato ya es historia: tres The Best y tres Balones de Oro de manera consecutiva. No hay matices. No hay asteriscos. Es dominio puro. Es continuidad en la excelencia. Es sostener el nivel cuando el foco quema, cuando el cuerpo acusa, cuando el fútbol te persigue para descifrarte y tú, aun así, sigues encontrando respuestas nuevas.

    Aitana no gana por acumulación de goles ni por estadísticas vacías. Gana porque organiza el mundo cada vez que toca el balón. Porque decide cuándo acelerar y cuándo detener el partido. Porque entiende el juego como un idioma propio y lo traduce para todas. Porque convierte el caos en estructura y la estructura en ventaja.

    Si el fútbol es una conversación, Aitana Bonmatí siempre llega con la frase exacta. Su principal virtud no es la técnica —que la tiene— ni el disparo —que lo ejecuta con precisión quirúrgica—. Su don diferencial es la comprensión del juego. Aitana ve líneas donde otras ven espacios. Ve tiempos donde otras solo perciben urgencia.

    En el centro del campo, manda sin gritar. Gira la cabeza antes de recibir. Perfila el cuerpo para jugar a un toque. Elige el pase que no se celebra, pero que decide. Es una futbolista que piensa el partido como si lo escribiera: con introducción, nudo y desenlace. Y siempre con coherencia.

    Defensivamente, interpreta. Ofensivamente, rompe. Llega desde segunda línea con el sigilo de quien no necesita anunciarse. Su golpeo desde media distancia es una amenaza constante, pero su mayor peligro es invisible: la certeza. Con Aitana, el equipo sabe que el balón está a salvo.

    En una época de liderazgos ruidosos, Aitana representa otro modelo. Lidera desde el ejemplo, desde la exigencia diaria, desde la responsabilidad de quien no se esconde. No necesita brazalete para marcar el camino. Lo marca con cada control orientado, con cada retorno defensivo, con cada gesto de apoyo a una compañera.

    Su relación con el vestuario es horizontal, pero su influencia es vertical. Eleva el nivel de quienes la rodean. Hace mejores a las demás porque juega para todas. Y eso, en el fútbol de élite, es un privilegio.

    El 2025 también ha tenido su cara más dura. La grave lesión que le impidió asistir a la gala no es un punto final, sino un paréntesis. En el fútbol de Aitana no hay dramatismo impostado. Hay trabajo. Hay procesos. Hay regreso.

    Desde el Camp Nou, lejos de los focos de Doha, su imagen recogiendo el premio fue un símbolo: incluso parada, sigue avanzando. Porque su influencia no depende del minuto jugado, sino del impacto construido. Y porque el fútbol sabe —lo sabe bien— que cuando vuelva, volverá para mandar.

    Aitana Bonmatí no es solo una estrella del FC Barcelona. Es una figura global, un espejo para las nuevas generaciones y una referencia para el fútbol femenino en su conjunto. Su éxito no es individualista: es estructural. Representa una manera de hacer, de entrenar, de competir y de creer.

    Tres The Best consecutivos no son un premio más. Son una declaración de época. Y tres Balones de Oro consecutivos confirman que no estamos ante una racha, sino ante una hegemonía.

    Aitana Bonmatí no juega partidos. Los gobierna. No busca aplausos. Busca soluciones. No necesita épica. Construye verdad. Y en un fútbol cada vez más veloz y físico, ella demuestra que la inteligencia sigue siendo el atajo más corto hacia la grandeza.

    Hoy, el fútbol femenino tiene nombre propio. Y ese nombre no es solo presente. Es memoria futura.
    Aitana Bonmatí, The Best. Otra vez. Como siempre.