
🟨 Un doblete de Alexia Putellas contribuyó a engordar un resultado muy cruel (4-1) en contra del Badalona Women,

CopaDeLaReinaIberdrola | #FutFemRFEF
Todo se decidirá en el Johan Cruyff. No es una frase hecha, ni un recurso fácil, ni siquiera un titular grandilocuente: es la síntesis perfecta de un momento que condensa semanas de tensión competitiva, meses de trabajo silencioso y años de construcción futbolística. La Copa de la Reina vuelve a situar su foco en Barcelona, en ese estadio que ya respira historia reciente del fútbol femenino, para resolver el último billete hacia una final que aguarda, expectante, a su segunda protagonista. Y lo hace tras un empate sin goles en la ida que no fue vacío, sino todo lo contrario: un 0-0 lleno de matices, de resistencias, de lecturas tácticas y de una certeza compartida por ambos equipos: nada está decidido.

El FC Barcelona Femenino llega a esta cita como lo que es: un gigante consolidado, una referencia europea y un equipo que ha convertido la excelencia en rutina. Pero incluso los gigantes tienen días en los que no logran imponer su ley, y eso fue exactamente lo que ocurrió en el partido de ida frente al FC Badalona Women. Aquel empate sin goles no fue un accidente, sino una demostración de que en el fútbol, incluso en contextos de desigualdad estructural, la convicción y la disciplina pueden equilibrar la balanza. Ahora, en el Johan Cruyff, el escenario cambia, el contexto aprieta y la historia exige una resolución.

Las azulgranas, dirigidas desde el banquillo por Pere Romeu, aterrizan en este duelo con el impulso de quien no solo gana, sino que sabe por qué gana. El reciente triunfo liguero ante el Deportivo Abanca por 0-2 no fue simplemente una victoria más: fue una reafirmación de su dominio en la Liga F, una manera de sostener esa ventaja de diez puntos en lo más alto de la clasificación que habla de regularidad, de profundidad de plantilla y de una mentalidad competitiva difícil de erosionar. En un calendario exigente, donde cada partido parece una final anticipada, el Barça ha sabido dosificar esfuerzos sin perder identidad.
La Copa, sin embargo, tiene su propio lenguaje. Es el territorio de lo inmediato, de la eliminación directa, del error irreparable. Y ahí también el conjunto azulgrana ha mostrado su versión más contundente. Primero fue el Deportivo Alavés, superado con un rotundo 1-6 en octavos de final, en un partido donde el Barça desplegó toda su capacidad ofensiva sin concesiones. Después llegó el golpe de autoridad en cuartos, nada menos que ante el Real Madrid CF Femenino, al que derrotó por 0-4 en un encuentro que no solo resolvió una eliminatoria, sino que reafirmó una jerarquía. Aquella noche, el equipo no solo ganó: convenció, dominó y envió un mensaje claro al resto de aspirantes.
Pero el fútbol no se juega en abstracto, ni vive solo de antecedentes. Se juega con futbolistas concretas, con estados físicos determinados, con ausencias que alteran equilibrios. Y ahí aparece uno de los factores que añaden incertidumbre a este duelo. El Barça no llegará con todos sus efectivos. No estará Cata Coll bajo palos, una ausencia que siempre reconfigura la seguridad defensiva desde el origen de la jugada. Tampoco estará Mapi León, pieza clave en la salida de balón y en la organización desde atrás, ni Laia Aleixandri, que continúa su proceso de recuperación tras una lesión de cruzado que la mantiene alejada de los terrenos de juego. Y, quizá la ausencia más simbólica, la de Aitana Bonmatí, en fase de recuperación con la mirada puesta en llegar en plenitud al tramo decisivo de la temporada. Cuatro nombres que, por sí solos, explican parte del ADN competitivo del equipo.
Y sin embargo, el Barça ha demostrado que su estructura va más allá de las individualidades. Es un sistema que se regenera, que encuentra soluciones, que convierte las dificultades en oportunidades para otras futbolistas. Ahí reside, en gran medida, su fortaleza: en la capacidad de mantener un modelo reconocible independientemente de quién ocupe cada posición. El Johan Cruyff, además, no es un estadio cualquiera. Es un espacio donde el equipo se siente cómodo, donde la conexión con la grada potencia su propuesta y donde, históricamente, ha sabido resolver este tipo de escenarios límite.
Enfrente, sin embargo, no estará un rival dispuesto a aceptar el papel de invitado. El FC Badalona Women llega a este partido con la convicción de quien ya ha hecho historia, pero no se conforma con ello. Porque alcanzar las semifinales de la Copa de la Reina por primera vez no es un punto de llegada, sino un punto de partida. El empate de la ida no fue solo un resultado: fue una declaración de intenciones. Fue la prueba de que este equipo sabe competir, sabe sufrir y, sobre todo, sabe creer.
El conjunto dirigido por Marc Ballester ha construido su camino en esta Copa desde la resistencia y la inteligencia táctica. Primero superó a CA Osasuna Femenino con un sólido 0-3 en dieciseisavos, en un partido donde ya dejó entrever su capacidad para golpear a domicilio. Después, en octavos, se impuso al Granada CF Femenino por 1-0 en un encuentro mucho más cerrado, donde cada detalle marcó la diferencia. Y en cuartos, llegó probablemente su noche más memorable: victoria por 0-1 ante la Real Sociedad Femenino, tras una prórroga que puso a prueba no solo el físico, sino la fortaleza mental de un equipo que se negó a ceder.
En la Liga, el contexto es distinto. La derrota por 0-4 en su último compromiso liguero refleja las dificultades de competir semana a semana en una competición tan exigente, pero no define a un equipo que ocupa la décima posición y que ha encontrado en la Copa un espacio para crecer sin complejos. Porque la ilusión, en este tipo de escenarios, no es un elemento decorativo: es un factor competitivo. Y el Badalona Women llega a Barcelona con esa ilusión intacta, consciente de que tiene una oportunidad única.
Tampoco lo hará con todos sus efectivos. No estará Antonia Canales, también afectada por una lesión de cruzado, una ausencia especialmente sensible en un equipo que necesita maximizar cada recurso. A ella se suman Núria Garrote, Berta Pujadas y Cristina Cubedo, bajas que condicionan la rotación y obligan a ajustar piezas en un partido donde cada decisión puede ser definitiva.
El historial entre ambos equipos parece inclinar claramente la balanza: diez enfrentamientos, nueve victorias para el Barça y un empate. Pero el fútbol no entiende de estadísticas cuando el balón empieza a rodar, y menos aún en una eliminatoria abierta. Esta misma temporada ya ha ofrecido dos referencias: el 0-0 de la ida, que rompió cualquier previsión, y el 1-5 en Liga, donde el Barça sí logró imponer su lógica. Dos partidos, dos contextos, dos lecturas distintas de una misma rivalidad.
Y es ahí, en esa dualidad, donde se construye el relato de este partido. En la tensión entre la lógica y la sorpresa, entre la historia y la posibilidad, entre lo que debería pasar y lo que puede pasar. El Johan Cruyff será el escenario, pero el verdadero partido se jugará en los detalles: en la precisión de un pase, en la concentración defensiva, en la gestión de los tiempos, en la capacidad de resistir cuando el rival apriete y de golpear cuando aparezca la oportunidad.
Porque si algo define a este tipo de partidos es su carácter irreversible. No hay margen para el error prolongado, no hay tiempo para corregir en el siguiente encuentro. Todo sucede aquí y ahora. Noventa minutos —o quizá más— para decidir quién estará en la final de la Copa de la Reina, quién seguirá soñando y quién tendrá que asumir el final del camino.
Y mientras el balón espera, mientras las gradas se preparan y mientras los focos apuntan al césped, hay una certeza que sobrevuela el Johan Cruyff: el fútbol, en su esencia más pura, vuelve a ofrecernos una historia abierta. Una historia donde el gigante busca reafirmarse y el aspirante quiere hacer historia. Una historia donde todo, absolutamente todo, se decidirá en noventa minutos o quizá más.

🔜 NEXT GAME
🏆 Copa de la Reina Iberdrola | 2025-2026
💜 Semifinales | Partido de vuelta
💙❤️ – 🤍🖤
🔥 Fútbol Club Barcelona 🆚 ONA 🔥
🗓️ Miércoles, 18 de marzo de 2026
⏰ 21:00 horario peninsular
📺 Teledeporte (RTVE)
🏟️ Estadi Johan Cruyff, Barcelona

Los onces |
Lo que se vivió sobre el césped fue una de esas noches que explican por qué el fútbol, y más concretamente el fútbol femenino, se ha convertido en un relato emocional que trasciende lo puramente táctico. En un escenario donde el favoritismo recaía claramente sobre el FC Barcelona Femení, el planteamiento inicial ya dejaba entrever que Pere Romeu no estaba dispuesto a especular lo más mínimo: Gemma Font bajo palos, una defensa con Aïcha Camara y Marta Torrejón en el eje, acompañadas por Ona Batlle y la sorprendente inclusión de Salma Paralluelo en el lateral izquierdo, un centro del campo de absoluta jerarquía con Patri Guijarro, Alexia Putellas y Vicky López, y un frente ofensivo temible con Claudia Pina, Ewa Pajor y Caroline Graham Hansen. Enfrente, un CF Badalona Futur valiente pero condicionado por las bajas, especialmente en una línea defensiva ya de por sí improvisada, con Carla Abdón en portería, Sonia Majarín y Ana González como centrales, Itzi Pinillos y Celya Barclais en los costados, un centro del campo de sacrificio con Paula Sánchez, María Llompart y Lorena Navarro, y un ataque que apostaba por el talento y la verticalidad de Banini, Irina Uribe y Elena Julve.
El inicio del encuentro confirmó lo esperado en cuanto a la estructura: el Barcelona monopolizando la posesión, tratando de generar superioridades a través de la movilidad interior de Claudia Pina, que abandonaba la banda para ocupar zonas intermedias, liberando completamente el carril izquierdo para una Salma Paralluelo que actuaba prácticamente como extremo encubierto desde el lateral. Sin embargo, el Badalona no se limitaba a resistir; su plan estaba perfectamente definido: bloque medio-bajo, líneas juntas y una búsqueda constante del espacio a la espalda de la defensa azulgrana. Y fue precisamente así como llegó la primera gran ocasión del partido, cuando Sonia Majarín filtró un balón largo que encontró a Irina Uribe rompiendo al espacio; su disparo, ligeramente desviado, fue el primer aviso serio de que las visitantes no estaban dispuestas a ser un mero espectador.
Con el paso de los minutos, el dominio territorial del Barça se fue acentuando, traducido en saques de esquina y llegadas, aunque no en ocasiones claras. Pajor y Vicky López lo intentaban sin precisión, mientras Graham Hansen comenzaba a desequilibrar desde la derecha, obligando a Barclais a multiplicarse en defensa. Aun así, el entramado defensivo del Badalona resistía con orden, demostrando que el trabajo colectivo podía equilibrar las diferencias individuales. El partido entraba en una fase donde el Barça tenía el balón, pero no encontraba el ritmo ni la profundidad necesarias para romper el bloque rival.
La primera intervención clara de Carla Abdón llegó tras un disparo lejano de Salma Paralluelo, un aviso de lo que estaba por venir. Poco después, Alexia Putellas encontró el gol en una acción milimétrica que fue anulada por fuera de juego, una decisión ajustada que evidenciaba lo fino que estaba el margen entre el control y el golpe definitivo. Mientras tanto, el Badalona seguía creyendo en su plan, con Elena Julve emergiendo como su principal amenaza ofensiva y generando una ocasión que obligó a Gemma Font a intervenir con seguridad.
El tramo final de la primera mitad fue un intercambio de intenciones: el Barça comenzaba a encontrar más a Claudia Pina entre líneas, pero sin traducirlo en un asedio real, mientras que el Badalona seguía encontrando resquicios a la contra. Vicky López tuvo una de las más claras tras un rechace, pero su definición no encontró portería. Y entonces, cuando el partido parecía encaminado al descanso sin goles, llegó el momento que cambió el guion emocional del encuentro.
El primer gol del Barcelona fue una obra de precisión y lectura del espacio. La jugada nació en la banda izquierda, donde Graham Hansen, en una de sus habituales diagonales, levantó la cabeza y ejecutó un centro tenso y medido hacia la frontal del área. Allí apareció Alexia Putellas, llegando desde segunda línea, sin marca, leyendo perfectamente el timing de la acción. Su control fue mínimo, casi inexistente, porque no lo necesitaba: armó la pierna derecha y golpeó cruzado, buscando el palo largo, lejos del alcance de Carla Abdón. El balón viajó con una trayectoria limpia, precisa, casi quirúrgica, y se coló en la red con esa sensación de inevitabilidad que tienen los goles de las grandes jugadoras. Era un golpe psicológico devastador, no solo por el momento, justo antes del descanso, sino por lo que representaba: la capacidad del Barça de decidir un partido con una sola acción de calidad que abría la lata con el 1-0 al borde del entretiempo.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una exigua renta en favor del actual subcampeón de Europa, pero quedaba una mitad por disputarse.
Después del paso por vestuarios, el encuentro cambió de ritmo. El Badalona acusó el desgaste físico y emocional, mientras que el Barcelona, con un fondo de armario inagotable, encontró una marcha más. Los cambios introducidos por Pere Romeu —Kika Nazareth, Esmee Brugts y Jana Fernández— no solo refrescaron al equipo, sino que elevaron el nivel competitivo. Y fue precisamente Kika quien firmó uno de los goles más bellos del partido. La acción nació en una recuperación en campo rival, una presión alta que desarmó al Badalona.
A partir de ahí, el balón circuló con rapidez en una triangulación perfecta, casi de manual, hasta que Kika recibió dentro del área. Su definición fue pura técnica: un toque sutil, elegante, que superó a la portera con una naturalidad pasmosa para ampliar la renta hasta el 2-0 en el 62 de juego.
Después de la revisión en la pantalla, Putellas convirtió su doblete y, siete minutos después, Kika Nazareth hizo el 3-0 recién entrada al campo amén a un disparo con mucho efecto desde fuera del área, la misión del ONA era ya muy compleja en el 67.
El tercer gol terminó de romper el partido, y el Badalona, ya sin piernas, comenzó a sufrir. Sin embargo, lejos de rendirse, mostró carácter. Y encontró recompensa en una acción que reflejaba su esencia: una contra bien ejecutada, con Lice Chamorro lanzándose al espacio, recibiendo en carrera y definiendo con la derecha con determinación. El balón entró con potencia, sin concesiones, premiando el esfuerzo de un equipo que nunca dejó de competir. Ese gol no solo recortaba distancias; era un acto de orgullo de la ariete de Paraguay con el 3–1 en el 80 del partido de vuelta.
Durante unos minutos, el partido pareció abrirse a la incertidumbre, especialmente cuando Chamorro tuvo otra ocasión clara, pero ahí emergió la figura de Gemma Font, que se hizo grande, imponiendo su presencia en el mano a mano y evitando cualquier atisbo de remontada. Fue una intervención clave, de esas que no siempre ocupan titulares, pero que sostienen eliminatorias.
El golpe final llegó con la sentencia definitiva. En una transición rápida, Sydney Schertenleib encontró a Ewa Pajor con un pase que rompió líneas. Pajor, fiel a su instinto, no dudó: control orientado y definición precisa, ajustada, imparable. Un gol de ‘killer’, de delantera total, que cerraba el partido y disipaba cualquier duda. Fue el broche lógico a un encuentro donde el Barcelona, sin brillar de forma constante, demostró su capacidad para resolver en los momentos clave, minuto 86 de la semifinal por culpa del decisivo 4-1.
El pitido final confirmó lo inevitable: el FC Barcelona estará en la final, donde le espera el Atlético de Madrid Femenino en Gran Canaria. Un nuevo capítulo en la historia de un equipo que persigue su duodécimo título copero, consolidando una hegemonía que ya no es solo cuestión de talento, sino de mentalidad, profundidad y una capacidad competitiva que roza la excelencia. Mientras tanto, el Badalona se despide con la cabeza alta, habiendo demostrado que el fútbol también se construye desde la resistencia, el orden y la dignidad competitiva en un curso que en un torneo histórico para el Badalona.
📋 Ficha técnica |
FC Barcelona: Gemma Font, Ona Batlle, AÏcha Cámara, Marta Torrejón, Salma Paralluelo (Clara Serrajordi, min 61’), Patri Guijarro, Alexia (Sydney, 71’), Vicky López, Hansen (Kika, 61’), Pajor (Fenger, 88’) y Claudia Pina (Brugts, min 61’).
Ent: Pere Romeu
FC Badalona Women: Carla, Itzi Pinillos, Majarín, Ana González, Barclais (Aina Meya, 82’) Paula Sánchez (Chamorro, 46’), Lorena Navarro (Junge, 65’), María Llompart, Elena Julve, Irina Uribe (Kullashi, 75’) y Banini (Jankovska, 75’).
Ent: Marc Ballester
Árbitra: Lorena Del Mar Trujillano
Amonestaciones: Clara Serrajordi (Barcelona) Itzi Pinillos (Badalona) con amarilla.
Goles |
1-0 Alexia Putellas 44’ ⚽️
2-0 Alexia Putellas 60’ (P.)⚽️
3-0 Kika Nazareth 66’ ⚽️
3-1 Lice Chamorro 80’ ⚽️
4-1 Ewa Pajor 86’ ⚽️
Vídeo |

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