Etiqueta: Islandia

  • Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    Oficial | Las campeonas del mundo vuelven a Madrid:  la selección femenina regresa tras la ventana internacional y el fútbol español se prepara para otra semana decisiva

    (Fuente; RFEF)

    ➡️ La delegación nacional ya está en Madrid y las internacionales regresarán en las próximas horas a sus clubes en una semana que une presente y futuro: las semifinales de la Copa de la Reina toman el protagonismo inmediato mientras el horizonte ya señala al segundo parón FIFA de 2026, con Inglaterra en Wembley y Ucrania en Córdoba como próximos desafíos de la selección.

    Madrid vuelve a ser punto de encuentro, cruce de caminos y lugar de partida. Allí donde tantas veces comienzan y terminan los viajes del fútbol español, la delegación de la selección femenina ya ha tomado tierra después de una nueva concentración internacional que, una vez más, ha vuelto a dejar señales claras de la dimensión que ha alcanzado el fútbol femenino en España. Las maletas regresan a los vestuarios de los clubes, los aviones vuelven a separar a las futbolistas que durante días compartieron camiseta, himno y objetivos, y el balón vuelve a repartirse por los campos de la liga española con la sensación de que cada ciclo internacional no es solo un paréntesis competitivo, sino también una nueva página en la historia de un deporte que continúa creciendo a un ritmo imparable.

    Porque cada concentración de la selección es mucho más que una serie de entrenamientos o de partidos internacionales. Es un espacio de convivencia futbolística, un laboratorio táctico, un punto de encuentro para generaciones distintas de jugadoras que comparten un mismo propósito: seguir defendiendo un modelo de juego que ha colocado al fútbol español en lo más alto del panorama internacional. Y cuando ese ciclo termina, cuando los vuelos regresan a Madrid y las internacionales comienzan a dispersarse rumbo a los vestuarios de sus clubes, queda siempre la misma sensación: la de que el fútbol femenino español vive en una permanente transición entre un desafío y el siguiente.

    La delegación nacional ya está en Madrid. Las internacionales, poco a poco, regresarán en las próximas horas a la dinámica de sus equipos. Algunas lo harán con viajes largos por delante, otras apenas tendrán que recorrer unos kilómetros hasta sus ciudades deportivas habituales. Pero todas comparten la misma realidad: el calendario no se detiene. El fútbol no espera. Y el regreso a los clubes llega justo cuando el calendario doméstico entra en uno de sus momentos más intensos de la temporada.

    Porque el fútbol femenino español no concede treguas. Y esta semana lo demuestra de manera rotunda. Apenas unas horas después de cerrar el capítulo internacional, el foco competitivo vuelve a desplazarse hacia los estadios del país, donde la Copa de la Reina se prepara para vivir uno de sus momentos más emocionantes del curso: las semifinales de una competición histórica que cada temporada reafirma su condición de torneo imprevisible, apasionante y profundamente arraigado en la tradición del fútbol español.

    Las jugadoras de la selección regresan, sí, pero no regresan a una semana cualquiera. Regresan a una semana que puede marcar el rumbo de la temporada para varios de los clubes más importantes del fútbol femenino español. Regresan a una semana en la que el margen de error desaparece, en la que cada partido tiene aroma de final y en la que el sueño de levantar uno de los trofeos más emblemáticos del fútbol nacional vuelve a ponerse en juego.

    Entre semana, el balón volverá a rodar en dos escenarios que representan dos realidades diferentes pero igualmente apasionantes de la competición. Por un lado, el enfrentamiento entre el Atlético de Madrid Femenino y el Costa Adeje Tenerife Egatesa promete convertirse en uno de esos duelos que resumen la esencia de la Copa: intensidad, incertidumbre y la posibilidad de que cualquier detalle termine inclinando la balanza.

    Por otro, el choque entre el FC Barcelona Femenino y el Madrid CFF volverá a enfrentar a dos proyectos con trayectorias distintas pero con una ambición común: alcanzar la final y seguir escribiendo su propia historia en una competición que ha visto crecer al fútbol femenino español durante décadas.

    La Copa de la Reina siempre ha tenido esa capacidad única para mezclar emoción y tradición. Desde sus primeras ediciones hasta la actualidad, el torneo ha sido escenario de partidos inolvidables, de sorpresas inesperadas y de gestas que han quedado grabadas en la memoria colectiva del fútbol femenino. Y cada nueva semifinal añade un capítulo más a ese relato que sigue construyéndose temporada tras temporada.

    Mientras tanto, en paralelo a la intensidad inmediata de la competición doméstica, el horizonte internacional vuelve a aparecer en el calendario con la precisión de un reloj que nunca se detiene. Porque el fútbol de selecciones ya mira hacia adelante, hacia el segundo gran parón FIFA del año 2026, una nueva ventana internacional que volverá a reunir a las mejores futbolistas del país bajo el escudo nacional.

    En ese nuevo ciclo internacional, la selección española tendrá dos escenarios muy distintos y a la vez profundamente simbólicos. El primero será uno de los templos del fútbol mundial: el legendario Wembley Stadium, en Londres, donde España se enfrentará a la poderosa Selección femenina de Inglaterra el próximo 14 de abril. Un duelo que, por sí solo, resume la dimensión del fútbol femenino europeo en la actualidad.

    Pocos estadios representan tanto en la historia del fútbol como Wembley. Y pocos partidos prometen tanto como un enfrentamiento entre Inglaterra y España en ese escenario. Será una cita cargada de simbolismo, de rivalidad deportiva y de expectación mediática. Un partido que no solo enfrentará a dos de las selecciones más potentes del continente, sino que también permitirá medir el pulso competitivo de ambos proyectos en un contexto de máxima exigencia.

    Cuatro días después, el 18 de abril, la selección regresará a territorio español para medirse a la Selección femenina de Ucrania en la ciudad de Córdoba. Un encuentro que permitirá a la afición española volver a sentir de cerca la energía de la selección y que convertirá a la ciudad andaluza en epicentro del fútbol femenino internacional durante una noche.

    Dos partidos, dos contextos, dos escenarios muy distintos pero unidos por una misma idea: seguir construyendo el presente y el futuro de la selección española. Y por eso el mensaje que queda tras el regreso de la delegación a Madrid es claro: el fútbol femenino no se detiene. Simplemente cambia de escenario.

    Ahora el protagonismo vuelve a los clubes. A los entrenamientos en las ciudades deportivas. A las pizarras tácticas que comienzan a dibujar los planes para las semifinales de la Copa de la Reina. A las jugadoras que, apenas unas horas después de representar a su país, vuelven a enfundarse la camiseta de sus equipos para seguir compitiendo por objetivos igualmente ambiciosos.

    El calendario del fútbol femenino español está diseñado para eso: para encadenar emociones sin pausa. Para que cada semana tenga algo que contar. Para que cada partido abra nuevas historias. Y las semifinales de la Copa de la Reina llegan precisamente en ese punto del curso en el que la temporada empieza a definirse, cuando los sueños comienzan a tomar forma y cuando los equipos saben que cada noventa minutos pueden cambiarlo todo.

    En el caso del Atlético de Madrid, el desafío será enorme. El equipo rojiblanco afronta un enfrentamiento de máxima exigencia ante un Costa Adeje Tenerife Egatesa que ha demostrado en múltiples ocasiones su capacidad para competir contra cualquier rival. La historia reciente del fútbol femenino español ha dejado claro que el conjunto canario es uno de esos equipos incómodos, intensos y competitivos que nunca se rinden.

    El Atlético, por su parte, sabe bien lo que significa esta competición. El club madrileño ha construido una relación especial con la Copa de la Reina a lo largo de los años, y cada nueva edición representa una oportunidad para seguir ampliando su legado en el fútbol femenino español. Las semifinales no son simplemente un partido más: son la puerta de entrada a una final que puede cambiar el significado de toda una temporada.

    En el otro lado del cuadro, el Barcelona volverá a medirse al ONA en un duelo que promete fútbol, intensidad y talento. El conjunto azulgrana llega como uno de los grandes referentes del fútbol europeo, pero el Badalona Women ha demostrado repetidamente que sabe competir contra cualquiera y que nunca renuncia a su identidad futbolística.

    Así se presenta la semana. Con la selección regresando a casa. Con los clubes recuperando a sus internacionales. Con la Copa de la Reina preparada para escribir un nuevo capítulo de su historia. Y con el horizonte internacional esperando a la vuelta de la esquina.

    Porque el fútbol femenino español vive instalado en un presente apasionante y en un futuro lleno de desafíos. Cada concentración de la selección es un paso más en la consolidación de un proyecto deportivo que ha cambiado la percepción del fútbol femenino en todo el mundo. Y cada partido de clubes recuerda que ese crecimiento no sería posible sin el trabajo diario que se realiza en las ligas nacionales.

    Ahora, tras el regreso a Madrid, llega el momento de volver a mirar hacia los estadios de la Copa de la Reina. De concentrarse en esas semifinales que prometen emociones fuertes. De vivir una semana en la que el fútbol femenino volverá a demostrar por qué se ha convertido en uno de los fenómenos deportivos más apasionantes del momento.

    Y mientras todo eso ocurre, mientras los clubes luchan por alcanzar la final y las aficiones vuelven a llenar las gradas, el calendario ya señala una nueva fecha en rojo: abril. Wembley. Córdoba. Inglaterra. Ucrania. El segundo parón FIFA de 2026.

    Un nuevo capítulo que espera en el horizonte y hay que acogerlo con la pasión que caracteriza a este medio de comunicación desde 2014,

    (Fuente; RFEF)
  • La crónica | Inglaterra rompe la resistencia de Islandia en Nottingham

    La crónica | Inglaterra rompe la resistencia de Islandia en Nottingham

    (Fuente: UEFA)

    ◼️ En una noche de control absoluto y paciencia táctica en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra volvió a demostrar por qué es una de las potencias del fútbol europeo. El conjunto dirigido por Sarina Wiegman se impuso por 2-0 a la Selección femenina de Islandia, dominando el ritmo y el territorio ante un rival replegado que obligó a las inglesas a trabajar cada ataque con paciencia hasta encontrar los espacios.

    ✍🏻 Manu López & Helena con hache

    El segundo y último capítulo del primer parón FIFA en 2026 nos hacía vibrar con un Inglaterra versus Islandia en el City Ground de Nottingham, la Selección femenina de Inglaterra construyó una victoria que tuvo algo de paciencia, algo de insistencia y mucho de autoridad. Un 2-0 frente a la Selección femenina de Islandia que, más allá del marcador, reflejó un dominio sostenido de principio a fin por el equipo de Sarina Wiegman, una selección que sabe gobernar los partidos cuando el rival decide atrincherarse.

    Desde los primeros minutos el encuentro dibujó su paisaje táctico. Inglaterra se adueñó del balón, empujó a Islandia hacia su propio campo y comenzó a mover la pelota con esa cadencia que mezcla calma y amenaza. Apenas corría el minuto 8 cuando llegó la primera advertencia seria: Alessia Russo controló dentro del área tras una acción nacida en la derecha y sacó un disparo con la derecha desde una posición inclinada que se marchó rozando el poste izquierdo de Cecilía Rúnarsdóttir. Era solo el inicio de una presión constante. Un minuto después, en el 9, Lauren James apareció entre centrales para cabecear un centro medido de Leah Williamson, pero el remate se perdió por centímetros junto al poste derecho.

    Inglaterra había instalado su campamento en territorio islandés y el partido empezaba a convertirse en un monólogo. En el minuto 12, Lauren Hemp desbordó por la izquierda hasta la línea de fondo y envió un centro venenoso al corazón del área que Russo remató de primeras desde muy cerca, obligando a Rúnarsdóttir a realizar una parada de reflejos que evitó el gol. Islandia resistía como podía, cerrando espacios interiores y despejando centros laterales, pero cada minuto que pasaba reforzaba la sensación de que el muro estaba a punto de quebrarse.

    La señal definitiva llegó en el 17. Otra vez James levantó la cabeza desde la derecha y puso un balón tenso al segundo palo. Hemp atacó el centro con determinación y su cabezazo se estrelló en el poste derecho, levantando un rugido en Nottingham que precedió a dos saques de esquina consecutivos. Inglaterra estaba llamando a la puerta con insistencia.

    El gol que abría la lata llegó cuatro minutos más tarde, en el 21, y fue un gol que resumía perfectamente el plan inglés. James recibió pegada a la banda derecha, se tomó un instante para medir el espacio y dibujó un centro preciso, con la rosca exacta, que viajó como guiado por un hilo hacia el área. Allí apareció Lucy Bronze, elevándose por encima de la defensa islandesa con la potencia de quien domina el juego aéreo. Su cabezazo fue seco, poderoso, dirigido con precisión hacia la escuadra derecha. El balón se incrustó en la red mientras el estadio explotaba: el 10 en el minuto 21 era la consecuencia natural de un dominio que llevaba más de un cuarto de hora construyéndose.

    Lejos de conformarse, Inglaterra continuó atacando. En el 25 Hemp volvió a aparecer dentro del área tras otra jugada iniciada por James y su disparo se marchó ligeramente desviado. En el 30 Russo conectó un cabezazo tras un centro de Hemp que fue bloqueado por la defensa, y apenas un minuto después Bronze volvió a imponerse por alto en un saque de esquina ejecutado por Georgia Stanway. Su remate golpeó el poste y salió fuera, dejando claro que Islandia sufría cada balón parado como una amenaza.

    El tramo final de la primera parte mantuvo el mismo guion. En el minuto 36 James disparó dentro del área y el rebote cayó en los pies de Hemp, que remató desde muy cerca pero envió el balón fuera por centímetros. En el 44 Russo volvió a probar fortuna desde el centro del área y Rúnarsdóttir salvó el gol con una intervención abajo, y ya en el tiempo añadido Hemp conectó un disparo que pasó rozando el larguero. El descanso llegó con un 1-0 que se antojaba corto para lo que se había visto sobre el césped.

    Tras la reanudación Inglaterra mantuvo el control, aunque con una circulación algo más pausada. El equipo de Wiegman sabía que la clave estaba en no permitir ninguna transición islandesa. En el minuto 55 Hemp remató dentro del área tras un centro desde la derecha, pero el balón se marchó desviado. Dos minutos después Russo volvió a intentarlo cerca del punto de penalti y su disparo fue bloqueado por la defensa.

    Islandia trató de ganar algunos metros con el paso del tiempo, pero Inglaterra gestionó el encuentro con una madurez notable. En el minuto 67 James protagonizó otra de las acciones más peligrosas al recibir dentro del área y disparar con la derecha, obligando de nuevo a Rúnarsdóttir a intervenir. El partido estaba completamente bajo control inglés.

    El segundo gol llegó en el tramo final del partido y terminó de coronar una actuación de liderazgo total de Lucy Bronze. En el minuto 78, la lateral derecha volvió a aparecer en campo rival, esta vez como asistente: recibió con espacio en la banda, levantó la cabeza y colgó un centro preciso hacia la frontal del área. Allí apareció Georgia Stanway, que leyó la trayectoria del balón con inteligencia y atacó el envío con determinación. Sin dejarla caer demasiado, conectó una volea potente y limpia que salió disparada hacia la portería y terminó en el fondo de la red, lejos del alcance de Cecilía Rúnarsdóttir, sellando el 20 definitivo para la Selección femenina de Inglaterra frente a la Selección femenina de Islandia.

    Ese tanto no solo confirmó la superioridad inglesa durante todo el encuentro, sino que también simbolizó la conexión entre dos de las futbolistas más determinantes de la noche: Bronze, autora del primer gol y asistente del segundo, y Stanway, que apareció en el momento exacto para convertir el dominio territorial en una ventaja definitiva.

    En el tramo final, Inglaterra bajó ligeramente el ritmo, movió el balón con serenidad y protegió la posesión para cerrar el encuentro sin sobresaltos. El pitido final confirmó una victoria sólida que prolonga la dinámica positiva del equipo tras la goleada frente a Ucrania y que refuerza su posición en el grupo de clasificación.

    Porque si algo dejó claro esta noche en Nottingham es que la Inglaterra de Sarina Wiegman no solo gana por talento, sino por convicción colectiva. Es un equipo que sabe esperar, sabe insistir y sabe golpear en el momento justo. Y en el largo camino hacia el Mundial de 2027, actuaciones como esta consolidan la sensación de que las inglesas siguen siendo una de las selecciones más fiables y competitivas del fútbol europeo.

    📋 Ficha técnica |

    Inglaterra: Hampton, Bronze, Williamson, Esme Morgan, Hinds, Jess Park (Blindkilde Brown 84’), Keira Walsh, Stanway (Lucia Kendall 92’), Lauren James (Chloe Kelly 74’), Russo, Hemp
    Islandia: C. R. Rúnarsdóttir, Heiðarsdóttir, Sigurðardóttir, G. P. Viggósdóttir, Arnardóttir, Vilhjálmsdóttir (Jóhannsdóttir 62’), Antonsdóttir (Berglind Rós Ágústsdóttir 87’), Hermannsdóttir (Ásgeirsdóttir 62’), Eiríksdóttir (María Grós 45’), Jessen, Jónsdóttir (Diljá Zomers 75’)

    Estadio: City Ground (Nottingham). Capacidad para 30.445 – 31.042 espectadores (todos sentados)
    Árbitra: Silvia Gasperotti

    Goles | 

    1-0 Lucy Bronze 21’ ⚽️

    2-0 Stanway 77’ ⚽️

  • La crónica | Edna se estrena en el debut de España

    La crónica | Edna se estrena en el debut de España

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ La Selección Española ganó por 3-0 a Islandia en el primer partido de la fase de clasificación para el Mundial de 2027. Claudia Pina, con un doblete, y Edna Imade, que se estrenó con la Roja, anotaron los tantos de las de Sonia Bermúdez, que, con este triunfo, inician con buen pie la fase de clasificación.

    (Fuente: RFEF)

    La noche del 3 de marzo de 2026 en el Estadio Municipal de Castalia no fue una más en el calendario internacional. Fue el punto de partida hacia Brasil 2027. El primer latido del Grupo A3. Una declaración de autoridad de una selección que entiende que cada fase de clasificación se construye desde el respeto al rival, pero también desde la convicción innegociable de su propia identidad. España venció 3-0 a Islandia y lo hizo imponiendo un relato de dominio, ambición y jerarquía.

    vigente campeona del mundo —coronada aquel inolvidable 20 de agosto de 2023 en Sídney— y bicampeona de la UEFA Women’s Nations League lucía con orgullo la escarapela dorada sobre el pecho. No era un detalle estético: era un símbolo de estatus. Y en Castellón de la Plana, el equipo dirigido por Sonia Bermúdez salió decidido a honrarlo desde el primer minuto.

    El once inicial reflejaba equilibrio y talento. Bajo palos, Adriana Nanclares transmitía sobriedad. En defensa, Ona Batlle y Olga Carmona daban profundidad desde los laterales, mientras Laia Codina y María Méndez sostenían el eje con anticipación y criterio en la salida. En la medular, Patri Guijarro marcaba el compás, Mariona Caldentey —que alcanzaba los 100 partidos con la selección absoluta— aportaba pausa y lectura, y Alexia Putellas flotaba entre líneas con esa capacidad única para gobernar los tiempos del juego. En ataque, Vicky López desbordaba desde la derecha, Inma Gabarro atacaba el espacio como referencia móvil y Clàudia Pina se movía con libertad para encontrar zonas de remate.

    Enfrente, una Islandia fiel a su identidad competitiva: orden, rigor táctico y espíritu combativo. El bloque nórdico esperaba compacto, tratando de cerrar pasillos interiores y fiándolo todo a la fortaleza aérea y a las transiciones.

    Desde el pitido inicial, España dejó claro el plan. Presión alta tras pérdida, circulación veloz y amplitud constante. El balón era rojo, el territorio también. La primera ocasión clara llegó tras una combinación paciente que terminó con Vicky López recibiendo dentro del área. Control orientado y disparo seco al palo largo. Cecilia Rúnarsdóttir respondió con seguridad, blocando sin conceder rechace.

    El asedio continuó. En un saque de esquina, Laia Codina se elevó por encima de su marca y cabeceó ligeramente desviado. Poco después, la ocasión más clara del primer tramo volvió a tener a Vicky como protagonista: centro medido desde la izquierda y remate de cabeza picado que superó a la guardameta… pero no su reacción. Rúnarsdóttir, en un gesto felino, retrocedió sobre la línea para despejar cuando el estadio ya cantaba el gol.

    España insistía sin precipitarse. Inma Gabarro rozó el tanto con un testarazo que se marchó alto por centímetros. Clàudia Pina probó desde la frontal con un zurdazo con rosca que obligó a la portera islandesa a enviar a córner. La sensación era inequívoca: el gol no era cuestión de “si”, sino de “cuándo”.

    En el minuto 35, Ona Batlle soltó un latigazo desde 25 metros que exigió otra gran intervención de Rúnarsdóttir, volando hacia su izquierda. Islandia resistía a duras penas, sostenida por su guardameta.

    Y entonces llegó el premio a la insistencia.Corría el minuto 38 cuando España recuperó en campo contrario tras una presión coordinada. Patri Guijarro robó con determinación y descargó con rapidez hacia Alexia Putellas. La capitana, con un toque sutil y preciso, filtró un pase raso hacia Clàudia Pina en la frontal. La atacante controló con la zurda, levantó la cabeza una fracción de segundo y decidió. Sin apoyo, sin titubeo. Armó la pierna y conectó un disparo seco y tenso que viajó a media altura hacia el palo derecho.

    Rúnarsdóttir alcanzó a rozar el balón con la yema de los dedos. El leve desvío no fue suficiente. La pelota golpeó el interior del poste y terminó besando la red. Castalia estalló. Las islandesas reclamaron una posible falta previa en la recuperación, pero la colegiada no señaló nada. El 10 hacía justicia a lo visto sobre el césped.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028903813562708249?s=46

    Fue un gol de convicción y precisión. El resumen de media hora de acoso estructurado. La apertura merecida de un marcador que hasta entonces había sido injustamente escueto.

    El descanso llegó con la sensación de dominio absoluto. España había monopolizado la posesión, generado múltiples ocasiones y sometido física y emocionalmente a su rival. Islandia había resistido con orgullo, pero el equilibrio empezaba a quebrarse.

    Castalia entendió que aquella noche no era solo un partido más. Era el inicio de un trayecto. Once contra once. Talento contra resistencia. España contra Islandia. Y en ese primer pulso del Grupo A3, la Roja no solo sumó tres puntos: impuso su identidad. Brasil 2027 comenzaba allí. Y España dejó claro, desde el primer capítulo, que quiere escribir la historia hasta el final.

    Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una mínima y trabajada renta en favor de las ibéricas, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Castalia.

    La segunda mitad arrancó con el mismo guion que la primera: España instalada en campo rival, circulación veloz, amplitud por fuera y presión inmediata tras pérdida. Islandia no encontraba aire. Y además, hubo movimiento desde el banquillo. Sonia Bermúdez agitó el frente ofensivo: Inma Gabarro dejaba su lugar para que entrara Edna Imade, una referencia más física, con mayor presencia en el área y capacidad para fijar centrales.

    El impacto fue casi inmediato. Apenas cinco minutos después del reinicio, Edna atacó el primer centro medido de Olga Carmona desde la izquierda. Se anticipó a su marcadora y conectó un remate franco que obligó a Cecilia Rúnarsdóttir a intervenir con reflejos, sosteniendo a las suyas una vez más. España no bajaba el ritmo; al contrario, lo incrementaba.

    La velocidad de circulación descolocaba al bloque islandés. Los apoyos constantes de Mariona, la clarividencia de Alexia entre líneas y el criterio de Patri en la base terminaban por romper cualquier intento de ajuste defensivo. Y entonces llegó la acción que terminó de inclinar definitivamente el partido.

    Clàudia Pina firmó un gol de altísima factura técnica para rubricar su doblete. Recibió en la frontal tras una transición rápida, se acomodó el balón hacia su perfil zurdo y, sin apenas espacio, soltó un disparo violento y preciso que se coló por la escuadra. Imparable. La trayectoria fue limpia, ascendente, directa al ángulo. Un remate que no admitía réplica. Era el 20 y el decimocuarto gol internacional de Pina, que encadenaba además su segundo doblete consecutivo tras el logrado en la final de la Nations League. Instinto, confianza y ejecución perfecta.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028911845763911701?s=46

    Poco después, en el minuto 59, Olga Carmona —que había sufrido un golpe duro en la primera mitad— dejó el terreno de juego entre aplausos. Su lugar lo ocupó Salma Paralluelo, aportando profundidad y amenaza constante al espacio.

    España seguía encontrando caminos. Alexia y Patri conectaron en una de las acciones más peligrosas del tramo central. La mallorquina filtró un pase medido al corazón del área, pero la capitana no logró impactar el balón con la limpieza habitual. Fue un aviso más de una Roja que no daba tregua.

    Edna volvió a exigir la mejor versión de Rúnarsdóttir con un remate potente dentro del área. La guardameta islandesa respondió con firmeza. Un minuto después, llegó otro momento simbólico: Alexia Putellas abandonaba el campo en el 74’, cediendo el brazalete de capitana a Mariona Caldentey en el día de su partido número cien. El relevo lo ocupó Fiamma Benítez, aportando frescura y dinamismo en la recta final.

    Y aún quedaba el tercer golpe. En el minuto 76, España construyó por derecha. Ona Batlle, incansable en su proyección ofensiva, ganó línea de fondo y levantó un centro preciso al punto de penalti. Edna Imade atacó el envío con determinación, se impuso a su marcadora y conectó un cabezazo poderoso, dirigido hacia el suelo, imposible para la portera. El balón terminó en la red. Era el 30. Era su primer gol con la selección absoluta. Un tanto de ariete pura: lectura, timing y contundencia.

    https://x.com/sefutbolfem/status/2028916496508854718?s=46

    Con el partido resuelto, Sonia Bermúdez gestionó los minutos finales con un doble cambio: Jana Fernández y Athenea ingresaron por Vicky López y Clàudia Pina, cerrando una actuación coral que combinó talento, intensidad y eficacia.

    España arrancaba así la fase de clasificación con una victoria sólida y sin encajar, reafirmando su estatus competitivo. Al término del encuentro, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, entregó a Mariona Caldentey una camiseta conmemorativa por sus 100 internacionalidades. Castalia ovacionó a una futbolista que simboliza constancia y excelencia.

    La grada despidió a las suyas con optimismo y sensación de proyecto firme. En la otra cara del grupo, Ucrania cayó 1-6 ante Inglaterra en su estreno, resultado que marca el contexto competitivo antes del próximo compromiso. España se medirá a Ucrania en el siguiente encuentro, con la intención de prolongar este inicio convincente en el camino hacia la Copa Mundial Femenina de Brasil 2027 dentro del Grupo A3.

    El viaje ha comenzado y lo ha hecho con autoridad, la siguiente parada de la número uno del ranking FIFA es la última de esta primera ventana de selecciones en el año 2026, volviendo después nuestra querida Liga F Moeve.

    Ficha técnica |

    España: Adriana Nanclares; Ona Batlle, María Méndez, Laia Codina, Olga Carmona (Salma Paralluelo 59’); Alexia Putellas (Fiamma Benítez 74’), Patri Guijarro, Mariona Caldentey:; Claudia Pina (Jana Fernández 82’), Inma Gabarro (Edna Imade 46’) y Vicky López (Athenea del Castillo 82’).

    Islandia: Cecilia Runarsdottir, Gudrun Arnardottir, Glodis Viggosdottir, Ingibjorg Sigurdardottir, Saedis Heidarsdottir (María Catherina Olafsdottir Gros 78’); Ida Hermannsdottir, Karolina Vilhjalmsdottir (Emilia Asgeirsdottir 64’), Hildur Antonsdottir; Hlin Eiriksdottir (Dilja Zomers 64’), Sandra Jessen (Thelma Karen Palmadottir 78’) y Sveindis Jonsdottir.

    Árbitra principal: Emanuela Rusta. Amonestó a Sveindis Jonsdottir y a Ida Hermannsdottir por Islandia con tarjeta amarilla.

    Incidencias: Partido correspondiente a la primera jornada de la fase de clasificación para la Copa del Mundo de Brasil 2027 que se ha celebrado en el Estadio SkyFi Castalia, Castellón sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Claudia Pina 39’ ⚽️
    2-0 Claudia Pina 54’ ⚽️
    3-0 Edna Imade 78’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/VopVUdZ5FNc?is=mUFvAjhBZfJtmM5-

  • La previa | España vs Islandia

    La previa | España vs Islandia

    (Fuente: RFEF)

     ¡Se inicia el camino hacia elMundial! Las de Sonia Bermúdez reciben a Islandia en Castellón.

    Hay noches que no son solo noches. Hay partidos que no son simplemente partidos. Y hay comienzos que no se escriben con tinta corriente, sino con la electricidad de una generación que entiende el peso de la camiseta, la responsabilidad de la historia y el vértigo de lo que está por venir. España vuelve a escena. España vuelve a empezar. España arranca el camino hacia el Mundial de 2027 y lo hace con el rumor del mar de Castellón acariciando las horas previas, con el estadio de Castalia preparado para ser caldera, altar y punto de partida.

    La Selección española inicia su fase de clasificación para el Mundial que se celebrará en Brasil, y no es un simple trámite, ni una página más en el calendario. Es el primer latido de una nueva era bajo la dirección de Sonia Bermúdez. Es el comienzo del relato que quiere desembocar, dentro de dos años, en otra cita con la eternidad. Porque esta España ya sabe lo que es tocar el cielo. Porque esta España no camina: compite. Y cuando compite, transforma el contexto.

    El rival es Islandia. Un nombre que evoca frío, rigor táctico, orden, físico, disciplina. Un equipo que no entiende de complejos y que históricamente ha sido incómodo, áspero, de esos que no conceden ni un metro sin dejar una marca. Cinco enfrentamientos previos entre ambas selecciones dibujan un equilibrio casi simbólico: una victoria para cada lado y tres empates. El primero, en 1998, también en fase de clasificación mundialista. El último, un 0-0 en la Copa Algarve de 2017. Hay historia, hay precedentes y hay cuentas pendientes con el gol.

    Pero lo que realmente importa esta noche no es el archivo estadístico. Es la sensación de inicio. Es el aroma de renovación que se percibe en la convocatoria. Es el mensaje que se lanza desde la lista: talento joven, competencia interna, mérito deportivo. En la portería reaparecen nombres que simbolizan presente y futuro: Misa Rodríguez y Enith Salón. Dos perfiles distintos, dos recorridos distintos, una misma responsabilidad: custodiar el arco de la campeona del mundo.

    En defensa emerge una novedad que habla del trabajo de cantera y del seguimiento federativo: Aiara Agirrezabala, lateral de la Real Sociedad, se estrena con la absoluta. También lo hace Sandra Villafañe, central del Madrid CFF. Juventud, desparpajo y una oportunidad que no llega por casualidad sino por rendimiento sostenido. Junto a ellas, la zaguera Martina Fernández y la atacante Ornella Vignola refuerzan una convocatoria que mira hacia adelante sin renunciar al ADN competitivo.

    El músculo del campeonato doméstico está muy presente. Hasta quince jugadoras proceden de la Liga F, repartidas entre gigantes y proyectos consolidados como FC BarcelonaReal Madrid CFAtlético de Madrid, el propio Madrid CFF, la Real Sociedad y el Athletic Club. Seis escudos, seis filosofías, un mismo destino esta noche: sumar los tres primeros puntos del grupo A3.

    Enfrente, un bloque islandés que ha aprendido a competir en la élite europea. Ocupa el puesto 16 del ranking FIFA y acaba de sellar su permanencia en la Liga A tras imponerse a Irlanda del Norte. Su seleccionador, Þorsteinn Halldórsson, ha consolidado un equipo que prioriza la solidez estructural y la transición rápida. Y hay un nombre que conecta ambos vestuarios, que entiende el idioma de los dos contextos: Hildur Antonsdóttir, centrocampista del Madrid CFF, conocedora del ritmo de la Liga F y de la exigencia española.

    España llega impulsada por la inercia ganadora. La conquista de la Nations League con goleada incluida ante Alemania no fue solo un título, fue una declaración de autoridad. Campeonas del mundo, campeonas de la Nations, subcampeonas de Europa, número uno del ranking FIFA. Pero los títulos pasados no regalan puntos futuros. Y Sonia Bermúdez lo sabe. Por eso en la previa insistía: Islandia es un grupo, transita bien, es física. No habrá concesiones. No habrá relajación.

    El escenario es el Estadio de Castalia, en Castellón. A las 19:00, con retransmisión en TVE1 y arbitraje de Emanuela Rusta, el balón comenzará a rodar y todo el análisis previo se reducirá a lo esencial: ocupar bien los espacios, ganar duelos, acelerar cuando toca, pausar cuando conviene.

    Tácticamente, el partido se dibuja con una España dominadora en posesión, intentando estirar el bloque islandés, obligando a bascular a su línea de cinco o cuatro defensoras, generando superioridades en carril interior y atacando la espalda de las laterales cuando el repliegue no sea perfecto. Islandia, por su parte, buscará compactar, cerrar líneas de pase vertical y explotar la segunda jugada tras envío directo o transición tras recuperación.

    Pero el fútbol no es solo pizarra. Es emoción, es narrativa, es simbolismo. Y esta noche tiene mucho de símbolo. Es el partido 100 para Mariona Caldentey, una futbolista que encarna el crecimiento de esta generación. Cien partidos no se alcanzan por accidente. Se alcanzan por rendimiento, por continuidad, por mentalidad competitiva. Y alcanzar esa cifra en el arranque hacia Brasil añade una capa más de significado.

    Después llegará Ucrania en Antalya, en Antalya, segundo examen del parón. Pero el foco está aquí. En el primer paso. En la primera zancada. Porque las fases de clasificación no se ganan en la última jornada, se construyen desde la primera.

    España sabe que cada punto cuenta. Que un tropiezo temprano puede complicar escenarios futuros. Que el margen en competiciones de este nivel es mínimo. Por eso la concentración debe ser máxima. Porque la historia reciente no protege de errores futuros. Porque el respeto al rival es la base de la competitividad.

    La Roja no solo juega por tres puntos. Juega por reafirmar una identidad. Por demostrar que el relevo generacional no es ruptura, sino continuidad mejorada. Que el talento joven no es promesa, es presente. Que el hambre sigue intacta. Que Brasil no es un destino lejano, es un objetivo tangible.

    Y mientras el himno suene y las gradas de Castalia vibren, mientras el balón comience a girar y el reloj empiece a descontar segundos hacia ese sueño sudamericano, España sabrá que este es el inicio de otra travesía. Que cada carrera, cada presión tras pérdida, cada duelo aéreo, cada combinación en tres cuartos forma parte de algo más grande.

    Porque las grandes historias no comienzan en la final. Comienzan en noches como esta. En estadios como este. Ante rivales que exigen. Con generaciones que empujan. Con líderes que creen.

    España enciende Castellón. España abre el telón del camino hacia Brasil. España vuelve a empezar. Y cuando España empieza, el fútbol femenino mundial escucha.

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 |

    😍 Matchday 1 | Día de partido

    📅 3 de marzo de 2026

    🇪🇸 España 🆚 🇮🇸 Islandia

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 La 1 de RTVE

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

  • Oficial | España inicia en Las Rozas la concentración clave que abre el ciclo hacia el Mundial 2027

    (Fuente: UEFA)

    🟧 Las campeonas del mundo vuelven a reunirse. La Selección Española Femenina de Fútbol está citada el 25 de febrero de 2026 a las 16:30 horas en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, el epicentro del fútbol español, para iniciar una nueva concentración oficial. No es un simple reencuentro en el calendario internacional: es el punto de partida del ciclo clasificatorio hacia la Copa Mundial Femenina 2027 en Brasil, el inicio de una nueva expedición competitiva para un equipo que ya no persigue la historia, sino que la defiende.

    España regresa a su casa deportiva con la autoridad que otorga haber conquistado la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023, un título que transformó para siempre la dimensión del fútbol femenino español. Desde aquella noche en Sídney, el estatus competitivo cambió: la Roja dejó de ser aspirante para convertirse en referencia estructural del fútbol mundial. Cada concentración desde entonces tiene un matiz distinto. Ya no se construye desde la promesa, sino desde la responsabilidad.

    El 25 de febrero no será una fecha más. Las jugadoras irán llegando progresivamente a Las Rozas tras sus compromisos con clubes nacionales e internacionales. El reencuentro tendrá un componente emocional evidente, pero el enfoque será inmediato: análisis de cargas físicas, revisión médica, trabajo regenerativo y primeras sesiones tácticas de activación. El objetivo es preparar los compromisos oficiales de clasificación ante Islandia, el 3 de marzo en Castellón, y Ucrania, el 7 de marzo en Antalya. Dos partidos que, más allá de los tres puntos, simbolizan la apertura formal del ciclo hacia 2027.

    En Las Rozas no se improvisa. La Real Federación Española de Fútbol ha consolidado una estructura metodológica que integra preparación física avanzada, análisis de datos, scouting táctico y coordinación con los clubes. El modelo de juego permanece reconocible: salida limpia desde atrás, ocupación racional de espacios interiores, extremos profundos que atacan intervalos y una presión tras pérdida agresiva y sincronizada. Sin embargo, el reto actual no es solo ejecutar el plan, sino evolucionarlo.

    Islandia representa el primer examen. Es un equipo físicamente poderoso, disciplinado en bloque medio-bajo y especialmente peligroso en acciones a balón parado. Su estructura defensiva compacta obliga a España a circular con paciencia, mover de lado a lado hasta encontrar el intervalo interior adecuado y atacar con precisión quirúrgica. Las centrales islandesas dominan el juego aéreo, lo que exigirá variantes ofensivas que prioricen rupturas interiores y combinaciones rápidas en zona de finalización. La gestión del balón parado defensivo será clave, porque Islandia maximiza cada falta lateral y cada saque de esquina como oportunidad estratégica.

    Ucrania, por su parte, plantea un escenario distinto. Más vertical, más orientada a la transición. El riesgo no reside tanto en el bloque bajo como en la velocidad tras recuperación. España deberá extremar la vigilancia en pérdida, ajustar coberturas cuando las laterales estén proyectadas y mantener equilibrio estructural en fase ofensiva. La presión tras pérdida, uno de los grandes sellos del equipo desde 2023, será determinante para evitar contragolpes.

    Pero esta concentración va más allá del análisis de rivales. Es una reafirmación de identidad. La generación campeona convive ahora con una camada emergente que empuja con ambición. La sostenibilidad del éxito exige relevo competitivo, y Las Rozas se convierte en laboratorio de cohesión. El liderazgo ya no depende de una sola voz; se articula en múltiples capas: experiencia internacional, intensidad diaria en el entrenamiento y hambre de consolidación. La convivencia durante la concentración refuerza vínculos que luego se traducen en sincronización táctica.

    El impacto social de cada concentración también ha crecido exponencialmente. Las audiencias televisivas, la cobertura mediática internacional y la presencia digital de la selección evidencian que el fútbol femenino español vive su etapa de mayor proyección global. La camiseta roja no solo representa un equipo; simboliza un cambio cultural. Las niñas que hoy visitan la Ciudad del Fútbol ven referentes reales, campeonas del mundo entrenando a escasos metros.

    En términos metodológicos, el microciclo de trabajo está diseñado al detalle. Tras la llegada del día 25, las primeras sesiones se centrarán en ajuste físico y automatismos básicos. El día 27 se intensificará la carga táctica con simulaciones específicas del bloque islandés. El 2 de marzo a las 10:30 horas tendrá lugar el último entrenamiento oficial en Las Rozas antes del desplazamiento a Castellón, sesión clave para fijar el once inicial y pulir estrategias de balón parado. Cada ejercicio responde a datos previos, cada variante está estudiada.

    España no parte de cero. Parte desde la cima. Ese es el desafío más complejo en el alto rendimiento: mantener la excelencia cuando ya se ha alcanzado la gloria. La concentración de febrero no es solo preparación para dos partidos; es la inauguración simbólica del trayecto hacia Brasil 2027. Es el recordatorio de que el éxito no se hereda, se trabaja.

    Las Rozas vuelve a latir con intensidad internacional. Las campeonas regresan a su hogar deportivo sabiendo que cada entrenamiento construye futuro. El camino hacia el próximo Mundial comienza ahora, con puntualidad suiza, disciplina táctica y la convicción colectiva de que España no viaja a los torneos para participar, sino para marcar época.

    (Fuente: RFEF)

    La hoja de ruta no admite complacencia. En el alto rendimiento, el éxito previo es únicamente contexto, nunca garantía. El cuerpo técnico lo sabe y por eso el discurso interno pivota sobre dos conceptos: actualización constante y competencia interna real. La estructura campeona del mundo se mantiene, pero la evolución es obligatoria. El fútbol internacional ha estudiado a España con detenimiento desde aquella final en Sídney; ahora el margen diferencial está en los matices.

    La fase de iniciación del microciclo no solo contempla carga física y activación neuromuscular. También se incorporan sesiones de vídeo individualizadas. El análisis de datos —posicionamiento medio, mapas de calor, eficiencia en presión tras pérdida, volumen de recuperaciones en campo rival— permite ajustar perfiles y roles. La gestión de minutos acumulados en clubes europeos es determinante: no todas llegan con el mismo kilometraje competitivo, y la planificación se adapta de forma milimétrica.

    En el plano táctico, el gran desafío no es cambiar la identidad, sino diversificar registros. España domina el ataque posicional ante bloque bajo, pero trabaja alternativas más verticales para escenarios donde el rival presione alto. La salida de tres asimétrica, con una lateral cerrándose como interior circunstancial, amplía líneas de pase y facilita progresión limpia. La ocupación de carriles interiores sigue siendo prioritaria, pero ahora se busca mayor profundidad simultánea desde segunda línea, especialmente ante equipos que protegen frontal del área.

    El balón parado ofensivo también evoluciona. Tras el Mundial, los rivales incrementaron la vigilancia individual sobre las principales rematadoras. La respuesta ha sido introducir bloqueos coordinados y movimientos cruzados que generen ventaja dinámica. En defensa, la estructura mixta —zona en primer poste y marcaje individual en puntos críticos— se mantiene, aunque con ajustes en las trayectorias de despeje para activar transición inmediata.

    Más allá de la pizarra, el factor psicológico adquiere peso específico. Defender el título mundial implica gestionar expectativas externas y presión mediática. El trabajo del área mental se integra en la concentración con dinámicas de cohesión y sesiones de liderazgo compartido. La narrativa ya no es “llegar”, sino “sostener”. Y sostener requiere resiliencia competitiva en cada entrenamiento.

    La transición generacional se maneja con precisión estratégica. Las futbolistas emergentes no llegan como relevo simbólico, sino como competencia directa. La meritocracia interna fortalece el estándar colectivo. Cada posición tiene al menos dos perfiles de alto nivel, lo que eleva la intensidad diaria. La cohesión no elimina la exigencia; la potencia.

    El partido ante Islandia marcará el tono del ciclo. Castellón será escenario de una selección que combina memoria competitiva y hambre renovada. El control emocional en los primeros minutos será clave para imponer ritmo. España buscará instalarse en campo rival desde el inicio, fijar centrales, generar superioridad por dentro y acelerar cambios de orientación para desgastar el bloque nórdico. La paciencia no será pasividad, sino método.

    En Antalya, ante Ucrania, la gestión del espacio será prioritaria. La distancia entre líneas no puede fracturarse. Cuando las laterales proyecten altura, el pivote deberá equilibrar vigilancias preventivas. El control de las segundas jugadas determinará la estabilidad del equipo. En contextos de transición, la primera presión debe ser inmediata y coordinada; si se supera, la reorganización debe ser automática.

    La dimensión institucional también acompaña el proceso. La infraestructura de la Ciudad del Fútbol permite una concentración cerrada, eficiente y enfocada. Nutrición personalizada, recuperación en crioterapia, análisis biomecánico y seguimiento GPS son herramientas integradas en la rutina diaria. La excelencia no es un eslogan; es un sistema.

    Y mientras tanto, fuera del campo, la selección continúa expandiendo su impacto cultural. Cada entrenamiento abierto, cada firma, cada fotografía con jóvenes futbolistas refuerza el vínculo social. España no solo compite; inspira. El legado del 2023 no se limita al trofeo, sino a la transformación estructural del ecosistema del fútbol femenino nacional.

    Febrero no es simplemente el arranque de una fase clasificatoria. Es el primer paso medible hacia 2027. La cima alcanzada en Australia y Nueva Zelanda redefine el punto de partida. España ya no persigue validación; defiende un estándar. Y en el alto rendimiento, defender un estándar exige precisión táctica, profundidad de plantilla y una cultura competitiva innegociable.

    Las Rozas vuelve a ser epicentro. El césped será testigo de un equipo que comprende la magnitud del desafío. Porque mantenerse en la élite es más complejo que alcanzarla. Y España ha decidido que su historia reciente no sea una excepción brillante, sino el inicio de una era sostenida.

    (Fuente: UEFA)

    🏆 Fase de clasificación para el Mundial de Brasil 2027

    🔥 España 🇪🇸 🆚 Islandia 🇮🇸 🔥

    ✨ Matchday 1 | Día de partido

    🗓️ Martes, 3 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 RTVE

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    La fase liga de los Clasificatorios Europeos Femeninos comienza el martes 3 de marzo, con cuatro plazas directas para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027 en Brasil que se decidirán al término de la liga el 9 de junio y 32 plazas en los play-offs de otoño también en juego.

    En total, la UEFA tiene once plazas en la fase final de 32 selecciones, más una plaza adicional en los play-offs interconfederaciones a principios del próximo año.

    Para esta fase de clasificación, los 53 combinados se dividen en tres ligas, establecidas por la UEFA Women’s Nations League 2025: 16 selecciones en cada una de las ligas A y B, y 21 en la liga C.

    Las primeras de los cuatro grupos de la Liga A se clasificarán directamente para la fase final, mientras que los otros 12 combinados pasarán a la fase de play-offs. Los tres primeros combinados de cada uno de los cuatro grupos de la Liga B también pasarán a los play-offs, junto con las seis primeras de grupo y las dos mejores segundas de la Liga C.

    En todos los grupos, que se sortearon en noviembre de 2025, las selecciones también compiten por el ascenso y el descenso de cara a la próxima edición de la UEFA Women’s Nations League.

    😍 GRUPO A3: ESPAÑA, INGLATERRA, ISLANDIA, UCRANIA

    Las dos selecciones que protagonizaron la final de la EURO Femenina 2025 volverán a cruzarse en un nuevo capítulo de su rivalidad contemporánea. España e Inglaterra se medirán en las jornadas 3 y 5, en un doble enfrentamiento que trasciende la fase de clasificación y remite a antecedentes recientes de enorme carga competitiva. La incógnita es clara: ¿podrá España reproducir el nivel que la llevó a imponerse en la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 y en la jornada decisiva de la Women’s Nations League 2025? ¿O será Inglaterra quien vuelva a inclinar la balanza, como hizo al revalidar su título continental tras superar a España en la tanda de penaltis y al imponerse en el duelo de Nations League disputado en Wembley el pasado año?

    El grupo presenta, además, matices estratégicos relevantes. Islandia, presencia habitual en las fases finales de la EURO femenina, persigue un hito histórico: clasificarse por primera vez para una Copa Mundial. No se ha enfrentado en competición oficial a ninguna de sus rivales actuales en más de una década, lo que añade un componente de incertidumbre táctica. Ucrania, por su parte, afronta su estreno en la Liga A tras un 2025 de notable crecimiento competitivo, avalado por resultados sólidos y una evolución estructural evidente.

    ◼️Partido inaugural:


    📅 Martes, 3 de marzo de 2026
    España – Islandia

    (Fuente: RFEF)
  • Oficial | El futuro ya está aquí: regresan Salma y Misa, pero la nueva España mira a Villafañe y Aguirrezabala

    (Fuente: RFEF)

    ◼️ Vuelven Salma Paralluelo y Misa Rodríguez, dos nombres propios que elevan el pulso competitivo de una selección española que sigue viviendo entre la memoria dorada y la exigencia permanente, pero la noticia que sacude el ecosistema del fútbol femenino español es otra: el debut con las campeonas del mundo de Sandra Villafañe y Aiara Aguirrezabala, dos defensas que simbolizan el relevo, la profundidad y la ambición estructural de una generación que no quiere vivir de 2023, sino construir 2027.

    Tras la reciente consecución de la Nations League, el camino de la Selección continúa y lo hace para poner rumbo a la Copa Mundial de Fútbol Femenino Brasil 2027. La hoja de ruta comienza ante Islandia y Ucrania.

    Enmarcadas en el grupo A3, las de Sonia Bermúdezaspiran a conseguir una plaza para defender el título de vigentes campeonas del mundo conseguido en Australia y Nueva Zelanda en 2023.

    La posibilidad de bordar la segunda estrella sobre el escudo comienza en Castellón, el martes, 3 de marzo ante el combinado islandés (19h) y continúa en Antalya (Turquía), el sábado 7 de marzo frente a la selección ucraniana (18:00 horario peninsular).

    Castellón celebrará en unos días las fiestas de la Magdalena. Declaradas de Interés Turístico Internacional y se alargan durante nueve días. En las jornadas previas, en las que la emoción de los preparativos y la ilusión por lo que está por llegar se juntan, la Selección llega a la localidad para llenarla de fútbol y de pasión

    Entre romerías, mascletás, desfiles y al grito de «Magdalena Vitol» cobran vida las calles de la localidad valenciana que empezarán a vibrar desde la llegada de las internacionales, con su magia y con su talento. Un equipo que brillará con fuerza en una localidad festiva ya iluminada ante el corazón de la Magdalena. La reina de las Fiestas de Castelló, Clara Sanz Sobrinoy la reina infantilAna Colón Sastriques, han sido las encargadas de desvelar los nombres de las convocadas que encenderán Castellón.

    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental.

    Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros. Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.


    La lista presentada para la fase de clasificación del Mundial 2027 no es simplemente una enumeración de nombres, es una declaración de intenciones de la Selección Española Femenina de Fútbol, la campeona del mundo en 2023 que aprendió que el éxito no es un punto de llegada, sino un estado de tensión permanente. España no puede permitirse la autocomplacencia, no puede vivir de la foto de Sídney, no puede instalarse en el relato épico de aquella final que cambió la historia. Ahora compite contra el desgaste, contra el paso del tiempo, contra la presión de defender un estatus que antes era aspiracional y hoy es obligatorio. Y en ese contexto regresan dos futbolistas que alteran cualquier ecuación táctica: Salma, potencia vertical y desequilibrio emocional, y Misa, guardiana de reflejos felinos y liderazgo silencioso. Pero, por encima del ruido mediático del retorno, emergen dos apellidos que obligan a mirar hacia delante: Villafañe y Aguirrezabala.

    El regreso de Salma no es solo la vuelta de una atacante diferencial; es la recuperación de una amenaza estructural. Su capacidad para atacar el espacio en rupturas diagonales, su aceleración en los primeros cinco metros y su lectura para perfilar el cuerpo antes del disparo reordenan el plan ofensivo. España, que tantas veces monopoliza el balón, necesita profundidad real, no solo posesión ornamental. Salma ofrece eso: amenaza constante al intervalo entre lateral y central, posibilidad de atacar segundo palo con violencia, capacidad para ganar duelos individuales sin necesidad de combinaciones largas. En un equipo que a veces corre el riesgo de enamorarse de la circulación horizontal, su verticalidad es un antídoto.

    Misa, por su parte, no solo vuelve para competir por la titularidad; vuelve para elevar el estándar. En la portería no hay jerarquías eternas, hay estados de forma. Y Misa, cuando está conectada, es una portera que no solo para, sino que transmite seguridad a la línea defensiva. Su juego de pies permite iniciar desde atrás sin renunciar al riesgo controlado; su dominio del área pequeña reduce la ansiedad en centros laterales; su comunicación ordena alturas y coberturas. En un fútbol femenino cada vez más físico y directo en determinados tramos, contar con una guardameta capaz de sostener al equipo en fases de repliegue es decisivo.

    Sin embargo, el verdadero mensaje de la convocatoria no está únicamente en los regresos, sino en las incorporaciones. Sandra Villafañe representa el perfil de central moderna que el fútbol contemporáneo exige: agresiva en la anticipación, con capacidad para defender lejos del área y con criterio para filtrar el primer pase que rompe líneas. No es una central conservadora; es una defensora que entiende el juego como construcción. Su debut no es un premio simbólico, es la constatación de que España busca centrales que no solo despejen, sino que piensen. En una selección que quiere mantener la identidad asociativa, la primera paseadora del balón es la zaga. Y ahí Villafañe puede convertirse en pieza estratégica.

    Aiara Aguirrezabala, por su parte, aporta un matiz diferente. Es una defensora con lectura posicional exquisita, disciplinada en la ocupación de carriles interiores y con capacidad para corregir en carrera. Su presencia amplía el abanico de soluciones en escenarios de partido donde el rival transita con velocidad. España, que acostumbra a adelantar laterales y a situar mediocentros en campo contrario, necesita centrales y laterales que puedan sostener grandes espacios a la espalda. Aiara ofrece fiabilidad en esas situaciones de riesgo controlado. Su debut no es circunstancial; es una inversión en estabilidad futura.

    Las claves de la lista se pueden sintetizar en tres vectores: continuidad competitiva, renovación estructural y especialización funcional. Continuidad porque el bloque vertebral que ganó el Mundial se mantiene, con referentes que sostienen la identidad. Renovación porque el relevo generacional no puede esperar a que el desgaste aparezca; debe anticiparse. Y especialización porque cada vez más los partidos se deciden en detalles microtácticos: una presión coordinada, una cobertura bien temporizada, un perfil corporal que facilita la salida limpia.

    En portería, la competencia entre Misa, Nanclares y Enith eleva el nivel interno. No se trata solo de quién juega, sino de cómo se entrena. Una selección campeona necesita entrenamientos de élite, y eso se consigue con futbolistas que se exigen mutuamente. Misa aporta experiencia en escenarios de máxima presión; Nanclares y Enith, hambre y reflejos. La portería deja de ser un territorio de comodidad para convertirse en un laboratorio de excelencia.

    En defensa, el abanico es amplio: laterales de recorrido, centrales con salida limpia, perfiles capaces de actuar en línea de cuatro o en estructuras más asimétricas. La inclusión de Villafañe y Aguirrezabala no es anecdótica: permite rotaciones sin que el modelo se resienta. España puede alternar defensa adelantada con bloque medio sin perder coherencia. Puede sostener una presión alta sabiendo que detrás hay velocidad correctora. Puede, incluso, ajustar a contextos europeos donde la transición es más vertical.

    En el centro del campo, la riqueza técnica es patrimonio histórico de esta selección. La presencia de futbolistas capaces de gobernar el ritmo, de pausar o acelerar según el contexto, garantiza que el plan no se diluya en la precipitación. Pero el centro del campo necesita también equilibrio defensivo. Y ahí es donde la coordinación con la línea defensiva resulta crucial. Villafañe y Aguirrezabala no solo defienden; facilitan que las mediocampistas puedan posicionarse más arriba sin que el equipo se parta.

    En ataque, el retorno de Salma amplía las alternativas. España puede optar por extremos naturales que fijen laterales o por atacantes que interioricen y generen superioridades en carriles centrales. Salma, por su polivalencia, permite ambas cosas. Puede arrancar desde banda y atacar diagonal, o puede situarse más centrada y castigar en transición. Su presencia condiciona al rival, obliga a repliegues más rápidos y libera espacios para segundas líneas.

    Pero más allá de la táctica, esta convocatoria tiene una dimensión emocional. Las campeonas del mundo ya no son la sorpresa; son el referente. Cada rival jugará contra ellas con la motivación extra de tumbar al campeón. Eso exige una mentalidad de hambre permanente. La inclusión de debutantes refresca esa energía. Las que llegan no están saturadas de elogios ni de finales; llegan con la ilusión intacta, con la necesidad de demostrar que pertenecen a este nivel. Esa tensión competitiva es saludable.

    Villafañe y Aguirrezabala encarnan también un mensaje hacia la estructura del fútbol español: el talento defensivo existe y se desarrolla. Durante años se habló del ADN ofensivo, del toque, de la creatividad. Ahora se reivindica la defensa como arte y como ciencia. Anticipar no es destruir; es interpretar antes que el rival. Y ambas futbolistas tienen esa cualidad: leen el juego con segundos de ventaja.

    El reto inmediato es la clasificación para el Mundial 2027, pero el horizonte es más amplio. España quiere consolidar un ciclo, no vivir de un pico histórico. Para eso necesita competencia interna, profundidad de plantilla y adaptación a distintos registros.

    Necesita poder ganar partidos dominando la posesión y también saber sufrir en bloques bajos. Necesita cerrar encuentros cuando el marcador es estrecho y también saber abrirlos cuando el rival se encierra. En todos esos escenarios, la defensa adquiere un peso específico.

    📋 Lista completa |

    Guardametas
    • Misa Rodríguez
    • Adriana Nanclares
    • Enith Salón

    Defensas
    • Laia Codina
    • María Méndez
    • Sandra Villafañe
    • Martina Fernández
    • Aiara Aguirrezabala
    • Lucía Corrales
    • Jana Fernández
    • Ona Batlle
    • Olga Carmona

    Centrocampistas
    • Alexia Putellas
    • Mariona Caldentey
    • Fiamma Benítez
    • Patri Guijarro
    • Vicky López
    • Clara Serrano

    Delanteras
    • Eva Navarro
    • Inma Gabarro
    • Claudia Pina
    • Salma Paralluelo

    • Athenea del Castillo
    • ⁠Edna Imade
    • ⁠Ornella Vignola

    El regreso de Misa refuerza la idea de que no hay puestos blindados; hay rendimiento. El retorno de Salma recuerda que el talento diferencial marca diferencias en eliminatorias cerradas. Y el debut de Villafañe y Aguirrezabala simboliza que el futuro no se improvisa, se construye con decisiones valientes. Esta lista no es conservadora; es estratégica.

    España no se mira al espejo de 2023 para recrearse; se mira para exigirse. La memoria del título es un combustible, pero también una presión. Las nuevas convocadas llegan sin el peso de aquella final, pero con la responsabilidad de sostener el legado. En esa tensión entre pasado glorioso y futuro ambicioso se mueve esta convocatoria.

    Y si algo define a las grandes selecciones es su capacidad para regenerarse sin perder identidad. España parece estar en ese proceso: mantiene su esencia combinativa, pero incorpora perfiles más físicos, más versátiles, más preparados para escenarios híbridos. Villafañe y Aguirrezabala no son solo nombres nuevos; son piezas que amplían el mapa táctico.

    El mensaje es claro: la campeona del mundo no se detiene. Regresan referentes que multiplican el techo competitivo, debutan defensas que fortalecen la base estructural, y el conjunto avanza hacia 2027 con la convicción de que el éxito pasado no garantiza nada. Cada convocatoria es un examen, cada partido una prueba de madurez. Y en esa dinámica, España quiere ser más fuerte atrás para seguir siendo temible arriba. Porque los títulos se celebran, pero las hegemonías se trabajan.

  • Oficial | España inicia en Castellón el camino hacia la Copa Mundial Femenina de Brasil

    (Fuente: RFEF)

    🔵 Las actuales campeonas del torneo se medirán el martes, 3 de marzo de 2026, a las 19:00 horas en el primer partido de la fase de clasificación.

    La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha considerado que la celebración de la séptima edición de la Supercopa de España Iberdrola, que se llevó el Fútbol Club Barcelona al derrotar al Real Madrid por 2-0 en la gran final, fue un éxito y redobla su apuesta.

    El ente que preside Rafael Louzán quiere que la Selección Española de Fútbol, actual subcampeona se Europa, abra su camino hacia la Copa del Mundo en ese mismo escenario, léase, Castellón.

    El camino hacia la próxima Copa Mundial Femenina de Fútbol de Brasil comenzará oficialmente en Castellón de la Plana. La Selección española femenina iniciará su andadura en la fase de clasificación mundialista en el estadio SkyFi Castalia, que se convertirá en el epicentro del fútbol femenino internacional el próximo martes 3 de marzo, a las 19:00 horas, con el primer compromiso del combinado nacional en el Grupo C ante Islandia.

    Este encuentro inaugural de la fase clasificatoria supone mucho más que un simple partido. Representa el inicio de un nuevo ciclo competitivo, una nueva hoja de ruta marcada por la ambición deportiva, la continuidad del proyecto y la consolidación de España como una de las grandes potencias del fútbol femenino mundial.

    La elección de Castellón como sede no es casual, sino el resultado de una estrecha y fructífera colaboración institucional entre la Real Federación Española de Fútbol, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana, todas ellas alineadas en el objetivo común de impulsar y visibilizar el fútbol femenino al más alto nivel.


    El estadio SkyFi Castalia volverá a vestirse de gala para acoger a la Selección española en un momento clave del calendario internacional. El recinto castellonense, que en los últimos años se ha consolidado como un escenario fiable para grandes citas deportivas, será testigo del arranque de una fase de clasificación que se presenta exigente, competitiva y de enorme nivel futbolístico.

    España comparte el Grupo C con Inglaterra, Ucrania e Islandia, un cuarteto que anticipa duelos de alta intensidad y máxima exigencia. En este contexto, comenzar la competición con una victoria se antoja fundamental para marcar territorio desde el primer día y enviar un mensaje claro al resto de rivales: la Selección española quiere volver a estar entre las mejores selecciones del planeta y no está dispuesta a ceder terreno en su camino hacia Brasil.

    El enfrentamiento ante Islandia corresponde a la primera de las seis jornadas de la fase de grupos, un formato que obliga a la regularidad, la concentración y la gestión inteligente de esfuerzos a lo largo de varios meses de competición. Cada punto cuenta, cada partido tiene un peso específico y cada error puede resultar determinante en la lucha por el billete mundialista.

    Un rival exigente para una prueba inicial de nivel
    Islandia se presenta como un rival incómodo, físico y disciplinado, habitual en las grandes citas internacionales y con una identidad futbolística muy definida. El conjunto nórdico ha construido su crecimiento en base a la solidez defensiva, el juego directo y la competitividad en cada duelo, lo que convierte este primer partido en una prueba de madurez para la Selección española.

    Para España, el duelo ante Islandia será una oportunidad para poner en práctica los automatismos trabajados en las últimas concentraciones, afianzar su modelo de juego y comenzar a construir una clasificación que exige excelencia desde el primer minuto. No hay margen para la relajación ni para los experimentos: el objetivo es claro y pasa por sumar los primeros tres puntos ante su afición.

    España regresa como campeona de la UEFA Women’s Nations League
    La Selección española vuelve a la escena internacional tras un hito histórico reciente: la conquista de la UEFA Women’s Nations League, lograda el pasado mes de diciembre. Este título no solo supuso un nuevo éxito para el palmarés del fútbol femenino español, sino que reafirmó la solidez del proyecto deportivo y la capacidad del equipo para competir y ganar ante las mejores selecciones de Europa.

    Ese triunfo ha reforzado la confianza del grupo, ha elevado el nivel de exigencia interna y ha incrementado la ilusión de una afición que se ha acostumbrado a ver a su Selección competir por todo. El arranque de la clasificación mundialista llega, por tanto, en un momento emocionalmente positivo, pero también cargado de responsabilidad: ahora toca refrendar ese estatus en un torneo largo y complejo.

    este partido inaugural consolida a la ciudad como un referente del fútbol femenino nacional. En los últimos años, el estadio SkyFi Castalia ha demostrado su capacidad organizativa y su idoneidad para albergar grandes eventos, tanto por infraestructuras como por respuesta social.

    Hace apenas unos días, el propio SkyFi Castalia acogía con notable éxito la Supercopa Iberdrola, en un evento que dejó imágenes de gradas llenas, ambiente festivo y una organización a la altura de las mejores competiciones nacionales. Aquella cita fue una muestra inequívoca del compromiso de Castellón con el crecimiento del fútbol femenino y de la conexión existente entre la afición y este deporte.

    Este nuevo partido internacional refuerza esa línea de trabajo y sitúa de nuevo a la ciudad en el mapa del fútbol femenino europeo, convirtiéndola en punto de encuentro entre la élite deportiva y una ciudadanía cada vez más implicada.

    Un evento para la afición y para el futuro
    El encuentro ante Islandia será, además, una oportunidad única para la afición castellonense de animar de cerca a la Selección española en un momento clave de su trayectoria. El fútbol femenino vive una etapa de crecimiento sostenido, tanto en visibilidad como en seguimiento, y este tipo de partidos contribuyen de manera decisiva a fortalecer ese vínculo entre la Selección y el territorio.

    Para muchas niñas y jóvenes, ver a las internacionales españolas en directo supone un estímulo, un referente y una fuente de inspiración. Para la ciudad, es una oportunidad de proyectar una imagen moderna, comprometida y alineada con los valores del deporte y la igualdad.

    Un nuevo reto con la mirada puesta en Brasil
    Con este primer compromiso en SkyFi Castalia, la Selección española inicia un nuevo reto internacional con un objetivo inequívoco: clasificarse para la Copa Mundial Femenina de Fútbol de Brasil y volver a competir entre las mejores selecciones del mundo. El camino será largo, exigente y lleno de desafíos, pero también ilusionante.

    Castellón será el punto de partida de una travesía que aspira a culminar en Brasil, y el partido ante Islandia marcará el primer capítulo de una historia que España quiere escribir con ambición, talento y compromiso.

    Grupo C de la fase de clasificación para la Copa Mundial Femenina de Fútbol de Brasil se perfila como uno de los más competitivos del panorama europeo. España deberá medirse a Inglaterra, Ucrania e Islandia, tres selecciones con perfiles distintos, estilos de juego contrastados y trayectorias internacionales consolidadas, lo que obligará al combinado español a mantener un nivel de rendimiento alto y sostenido durante toda la fase.

    Inglaterra, actual campeona de Europa y una de las grandes potencias históricas del fútbol femenino, se presenta como el rival de mayor entidad del grupo. Su experiencia en grandes torneos, su profundidad de plantilla y su fortaleza competitiva convierten cada enfrentamiento ante las “Lionesses” en un desafío de primer nivel. Los duelos entre España e Inglaterra se han consolidado en los últimos años como auténticos clásicos del fútbol femenino europeo, con partidos de enorme intensidad táctica, ritmo elevado y máxima exigencia emocional.

    Ucrania, por su parte, representa un rival en crecimiento, con un bloque joven, dinámico y en constante evolución. Aunque no parte como favorita, su capacidad para competir y su carácter combativo la convierten en una selección peligrosa, especialmente en partidos cerrados y contextos de alta presión.

    Islandia completa el grupo con un perfil muy definido: orden táctico, fortaleza física, disciplina colectiva y un alto grado de competitividad. La selección islandesa ha sido habitual en fases finales de Eurocopas y Mundiales, y su experiencia en este tipo de escenarios la convierte en un rival incómodo, capaz de penalizar cualquier error.

    En este contexto, la fase de clasificación exige a España no solo talento, sino también regularidad, madurez competitiva y capacidad de gestión de los diferentes escenarios que se presenten a lo largo del calendario.

    La fase de clasificación se estructura en seis jornadas, con partidos de ida y vuelta frente a cada rival del grupo. Este formato obliga a las selecciones a mantener un nivel alto durante varios meses, combinando compromisos internacionales con calendarios de clubes cada vez más exigentes.

    Para España, cada partido será determinante. El margen de error es mínimo y cualquier tropiezo puede condicionar el desenlace del grupo. De ahí la importancia estratégica de comenzar la fase con una victoria en casa, ante Islandia, que permita sumar confianza, tranquilidad y una primera ventaja clasificatoria.

    El partido del 3 de marzo en SkyFi Castalia no solo abre el calendario, sino que marca el tono competitivo de todo el proceso. Ganar en el estreno refuerza el mensaje interno y externo de que España afronta esta clasificación con determinación y ambición.

    🏆 Fase clasificación para la Copa del Mundo Brasil 2027

    “La Roja” afronta este nuevo ciclo mundialista desde una posición de madurez deportiva. Lejos quedan los años de crecimiento inicial y aprendizaje. España se ha consolidado como una selección competitiva, reconocida internacionalmente por su modelo de juego, su apuesta por el talento técnico y su capacidad para dominar los partidos a través de la posesión y la inteligencia táctica.

    La reciente conquista de la UEFA Women’s Nations League, lograda en diciembre, supuso un punto de inflexión. No solo por el título en sí, sino por la forma en la que se alcanzó: superando a rivales de máximo nivel, gestionando escenarios complejos y demostrando una notable solidez colectiva.

    Ese éxito ha reforzado la identidad del equipo y ha generado una continuidad natural hacia la fase de clasificación mundialista. El reto ahora es trasladar ese rendimiento a un torneo largo, donde la regularidad es tan importante como el brillo puntual.

    La elección de Castellón de la Plana como sede del partido inaugural no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia de descentralización y proximidad de la Selección con el territorio. La Comunitat Valenciana se ha consolidado en los últimos años como un espacio comprometido con el desarrollo del fútbol femenino, tanto a nivel institucional como social.

    La colaboración entre la Real Federación Española de Fútbol, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana ha sido clave para que este encuentro sea una realidad. Esta sinergia institucional refuerza el papel del fútbol femenino como herramienta de cohesión social, proyección territorial y promoción del deporte en igualdad.

    SkyFi Castalia se ha convertido en un símbolo de esta apuesta. Su modernización, su ubicación estratégica y su experiencia reciente en grandes eventos lo posicionan como un escenario idóneo para partidos de carácter internacional.

    celebración de la Supercopa Iberdrola en SkyFi Castalia, con apenas unos días de diferencia respecto a este partido internacional, ha dejado una huella significativa. El estadio respondió con solvencia organizativa, las gradas ofrecieron una imagen de apoyo masivo y el evento reforzó la percepción de Castellón como una ciudad preparada para acoger grandes citas del fútbol femenino.

    Ese precedente inmediato aporta valor añadido al partido de la Selección. La experiencia reciente, la implicación del público y la visibilidad mediática generada sitúan este encuentro en un contexto favorable, tanto a nivel deportivo como institucional.

    Además, la repetición de grandes eventos en un mismo escenario contribuye a crear una cultura futbolística específica, en la que la afición identifica el estadio como un lugar de referencia para el fútbol femenino de élite.

    Uno de los elementos clave de este partido será, sin duda, el papel de la afición. La presencia del público en SkyFi Castalia no solo supone un apoyo emocional para la Selección, sino también un factor competitivo relevante. Jugar en casa, con el respaldo de las gradas, puede marcar la diferencia en partidos de máxima igualdad.

    Para la afición castellonense, este encuentro representa una oportunidad excepcional de ver en directo a algunas de las mejores futbolistas del mundo, en un contexto oficial y decisivo. Para muchas familias, niñas y jóvenes deportistas, será una experiencia formativa y motivadora, que refuerza el vínculo entre la élite y la base del fútbol femenino.

    El crecimiento del seguimiento social del fútbol femenino en España tiene en este tipo de partidos uno de sus pilares fundamentales. La cercanía, la identificación y la posibilidad de vivir el evento en primera persona contribuyen a consolidar una afición cada vez más amplia y comprometida.

    El camino hacia Brasil comienza en Castellón, pero su horizonte es global. La Copa Mundial Femenina representa el máximo escenario competitivo del fútbol femenino y estar presente en ella es un objetivo irrenunciable para una selección que ha demostrado estar preparada para competir al más alto nivel.

    El partido ante Islandia es el primer paso de una travesía que exigirá esfuerzo, concentración y compromiso colectivo. Cada convocatoria, cada desplazamiento y cada partido formarán parte de un proceso que España quiere culminar con éxito.

    SkyFi Castalia será el punto de partida, el lugar donde se active oficialmente la maquinaria mundialista. Castellón quedará así vinculada al inicio de un nuevo capítulo en la historia reciente de la Selección española femenina, un capítulo que aspira a escribirse con ambición, competitividad y la mirada fija en Brasil.

    recorrido de la Selección española femenina en las fases de clasificación para la Copa Mundial es, en sí mismo, un reflejo del crecimiento estructural del fútbol femenino en España. Durante décadas, el acceso a los grandes torneos internacionales fue un desafío complejo, condicionado por la falta de profesionalización, recursos limitados y una menor experiencia competitiva frente a selecciones con una tradición más consolidada.

    Sin embargo, en los últimos ciclos mundialistas, España ha dado un salto cualitativo evidente. La mejora en la formación de base, el fortalecimiento de la liga nacional, la irrupción de generaciones de futbolistas con una preparación técnica y táctica sobresaliente y la estabilidad del proyecto federativo han permitido a la Selección competir con regularidad en las fases finales de los grandes torneos.

    Las últimas clasificaciones mundialistas se han caracterizado por una mayor consistencia en el rendimiento, una capacidad creciente para gestionar partidos decisivos y una mentalidad competitiva alineada con los estándares de la élite internacional. En ese contexto, el inicio del camino hacia Brasil no se plantea como una incógnita, sino como la continuación natural de un proceso de consolidación.

    España ya no compite para aprender; compite para ganar, para liderar grupos exigentes y para asumir la responsabilidad que conlleva ser una de las selecciones de referencia del fútbol femenino europeo.

    En cualquier fase de clasificación, el primer partido tiene un valor simbólico y estratégico que va más allá de los tres puntos. Marca el tono del grupo, define el estado emocional del equipo y condiciona la percepción externa del proyecto.

    El duelo ante Islandia en SkyFi Castalia representa ese primer examen. No solo desde el punto de vista futbolístico, sino también desde la capacidad del equipo para gestionar expectativas, asumir el rol de favorito y responder ante su afición. La Selección española llega a este encuentro con el cartel de campeona de la UEFA Women’s Nations League y con la etiqueta de candidata natural a liderar el grupo, una condición que exige responsabilidad y madurez.

    Comenzar con una victoria permitiría a España afrontar las siguientes jornadas con mayor margen de maniobra, pero también reforzaría la confianza interna y la conexión con el entorno. En un grupo tan exigente, cada detalle cuenta desde el inicio.

    enfrentamiento entre España e Islandia se ha convertido en los últimos años en un duelo habitual dentro del panorama europeo. Ambos combinados se han cruzado en distintas competiciones y contextos, ofreciendo partidos de perfiles muy definidos: el dominio técnico y posicional de España frente a la disciplina táctica y el despliegue físico del conjunto islandés.

    Islandia ha demostrado históricamente ser un rival capaz de competir de tú a tú durante largos tramos del partido, obligando a España a desplegar paciencia, precisión y una circulación de balón fluida para encontrar espacios. Estos antecedentes convierten el partido del 3 de marzo en una prueba ideal para medir el estado competitivo de la Selección en el inicio de la clasificación.

    No se trata de un rival desconocido ni de un estreno amable. Precisamente por eso, el encuentro adquiere un valor añadido como test de nivel real.

    El partido en SkyFi Castalia trasciende lo estrictamente deportivo. Su impacto se extiende al ámbito social, institucional y mediático, reforzando el papel del fútbol femenino como motor de visibilidad y transformación.

    Desde el punto de vista mediático, el inicio de la clasificación mundialista genera un interés creciente, tanto a nivel nacional como internacional. La presencia de España como campeona de la Nations League añade un atractivo adicional, situando el foco sobre el rendimiento del equipo y su evolución en este nuevo ciclo.

    A nivel social, el evento refuerza la normalización del fútbol femenino como espectáculo de primer nivel, capaz de llenar estadios, generar audiencias y movilizar a la ciudadanía. Para Castellón, supone una oportunidad de proyección, posicionándose como una ciudad comprometida con el deporte femenino y preparada para acoger eventos de alto impacto.

    Uno de los aspectos más relevantes de este tipo de partidos es su capacidad para conectar la élite con el fútbol base. La presencia de la Selección española en Castellón no solo atrae a aficionados, sino también a clubes, escuelas y jóvenes futbolistas que ven en este evento una referencia directa de hasta dónde puede llegar el fútbol femenino.

    La Comunitat Valenciana cuenta con una red creciente de clubes y programas de desarrollo del fútbol femenino, y la celebración de partidos internacionales actúa como catalizador de ese crecimiento. Ver a la Selección en directo refuerza vocaciones, impulsa la participación y consolida el fútbol femenino como una opción deportiva real y atractiva.

    En este sentido, SkyFi Castalia se convierte en un espacio simbólico, donde confluyen presente y futuro, élite y base, competición y formación.

    El partido ante Islandia es solo el primero de una serie de compromisos que se extenderán a lo largo de los próximos meses. La gestión del calendario será uno de los factores clave del éxito en esta fase de clasificación.

    La acumulación de partidos, los desplazamientos internacionales y la convivencia con las competiciones de clubes obligan a una planificación minuciosa. En este escenario, la profundidad de plantilla, la rotación inteligente y la capacidad para mantener el nivel competitivo serán determinantes.

    España afronta este reto con una base sólida y una estructura cada vez más profesionalizada, pero la exigencia del Grupo C no permite relajaciones. Cada convocatoria, cada concentración y cada partido forman parte de una estrategia global cuyo objetivo final es Brasil.

    El inicio del camino mundialista en Castellón tiene una carga simbólica especial. No solo por el escenario, sino por el momento histórico que vive la Selección española femenina. España ya no es una aspirante; es una realidad consolidada que quiere seguir creciendo y compitiendo al máximo nivel.

    El partido del 3 de marzo en SkyFi Castalia será el punto de partida de un proceso largo, exigente y apasionante. Castellón quedará vinculada para siempre al arranque de esta nueva aventura, como la ciudad que vio dar el primer paso hacia Brasil.

    La Selección española inicia este reto con ambición, responsabilidad y la convicción de que el trabajo realizado en los últimos años debe traducirse en una nueva presencia mundialista. El camino comienza aquí, ante su gente, en un estadio preparado para la ocasión y con un objetivo claro en el horizonte.

    así, en Castellón de la Plana, donde el Mediterráneo acompaña la memoria del fútbol y el estadio SkyFi Castalia se erige como escenario de grandes noches, comienza una nueva travesía para la Selección española femenina. No es un punto de partida cualquiera: es el inicio de un camino que exige excelencia, compromiso y una fe inquebrantable en el trabajo colectivo. Cada pase, cada presión, cada decisión tomada sobre el césped formará parte de una narrativa que aspira a culminar en Brasil, en el mayor escaparate del fútbol mundial.

    España arranca este viaje consciente de lo que representa. Porta el peso de los éxitos recientes, la responsabilidad de un proyecto consolidado y la ilusión de una generación que ha aprendido a competir sin complejos. Pero también lleva consigo algo más profundo: el respaldo de una afición que ha crecido junto al equipo, de un país que ha hecho del fútbol femenino un motivo de orgullo y de unas instituciones que han entendido que el progreso se construye con hechos, no solo con palabras.

    Castellón no será solo una sede; será memoria. Será el lugar donde se encendió la primera llama de la clasificación mundialista, donde la grada empujó, donde el balón empezó a rodar con destino a Brasil. Aquí se escribe el primer párrafo de una historia que aún no conoce su final, pero que ya tiene claro su propósito: competir, creer y volver a situar a España entre las mejores selecciones del mundo.

    Porque los grandes objetivos no se alcanzan de golpe. Se construyen paso a paso, partido a partido, ciudad a ciudad. Y este primer paso, firme y decidido, se da en SkyFi Castalia. Desde Castellón al mundo. Desde el presente al futuro. Con ambición, con identidad y con la convicción de que el camino es tan importante como la meta.

    Aquí empieza todo. Aquí comienza, de nuevo, el sueño mundialista.

    (Fuente: RFEF )

    🔜 NEXT GAME

    🔥 España 🆚 Islandia 🔥

    ✨ Matchday 1 | Día de partido ✨

    📆 Martes, 3 de marzo de 2026

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 RTVE

    🏟️ SkyFi Castalia, Castellón

    (Fuente: UEFA)
  • Noticia | Castellón acogerá el España vs Islandia

    (Fuente: UEFA)

    ⬛️ ¡Lo confirmó la COPE! El duelo es clasificatorio para el Mundial de Brasil en 2027.

    La noticia irrumpe como un relámpago en mitad del calendario internacional, con la fuerza de los anuncios que no solo informan, sino que marcan territorio, fijan memoria y anticipan historia. La selección española femenina de fútbol regresará a la acción competitiva el próximo 3 de marzo, y lo hará en Castellón, frente a Islandia, en un encuentro correspondiente a la clasificación para el Mundial femenino de 2027.

    Un partido que no es uno más. Un duelo que no es una simple fecha subrayada en rojo. Es una declaración de intenciones. Y es, también, el fruto del periodismo bien ejercido, del que persigue, contrasta y comunica con rigor y pasión. Así lo adelantó Andrea Peláez, periodista zamorana, voz autorizada del fútbol femenino en España, profesional que lleva años narrando esta revolución desde dentro, sin ruido, sin atajos y con una credibilidad que hoy resulta incontestable.

    España vuelve a competir. España vuelve a casa. España vuelve a mirar al futuro con la convicción de quien ya no pide permiso para estar entre las grandes, sino que exige respeto por derecho propio. Castellón será el escenario de un nuevo capítulo de una selección que ha aprendido a convivir con la excelencia, con la presión y con la responsabilidad de representar no solo a un equipo, sino a toda una generación de futbolistas que han cambiado la historia del deporte español. El choque ante Islandia se enmarca en el camino hacia el Mundial de 2027, una cita que ya se vislumbra en el horizonte como el siguiente gran reto de una selección que ha conquistado Europa, que ha alcanzado la cima del fútbol mundial y que ahora se enfrenta al desafío más complejo de todos: sostener la grandeza.

    Islandia no es un rival cualquiera. Nunca lo ha sido. Es una selección forjada en la resistencia, en el orden, en la disciplina táctica y en una identidad competitiva que la ha convertido en un adversario incómodo para cualquiera. Cada enfrentamiento con el combinado islandés exige precisión, madurez y una lectura profunda del partido. España lo sabe. El cuerpo técnico lo sabe. Las futbolistas lo saben. Y la afición, cada vez más formada y exigente, también lo sabe. Por eso este partido no se presenta como un trámite, sino como una prueba de carácter, una oportunidad para reafirmar principios y una ocasión para seguir construyendo una narrativa que ya es patrimonio colectivo del deporte español.

    El valor simbólico de Castellón como sede no es menor. El fútbol femenino internacional vuelve a desplegarse lejos de los grandes focos habituales, acercándose al territorio, a la afición de proximidad, a la España que ha acompañado este proceso desde la base, desde los campos modestos, desde las gradas humildes que hoy se llenan con orgullo. Cada partido de la selección femenina en suelo español es un acto de justicia histórica, un reconocimiento a quienes creyeron cuando creer era un ejercicio de fe. Castellón acogerá a una selección que ya no sorprende, que ya no irrumpe, que permanece.

    En este contexto, el anuncio del partido adquiere una dimensión especial al estar firmado informativamente por Andrea Peláez, una de las periodistas que mejor ha entendido, explicado y dignificado el crecimiento del fútbol femenino en España. Su nombre no es casual en esta historia. No es accesorio. Es estructural. Andrea Peláez representa a una generación de profesionales que no llegaron al fútbol femenino por oportunidad, sino por convicción. Periodista formada, rigurosa, con una voz reconocible y una mirada profunda, ha sabido construir un relato que combina información, análisis y sensibilidad sin caer jamás en la condescendencia ni en el ruido superficial.

    Desde Zamora, desde una tierra históricamente ajena a los grandes focos mediáticos, Andrea Peláez ha demostrado que el periodismo deportivo no depende del código postal, sino del compromiso, del trabajo diario y de una ética profesional innegociable. Su trayectoria es la de quien ha estado cuando no había cámaras, cuando las audiencias eran residuales y cuando contar estas historias requería algo más que micrófonos: requería creer. Hoy, cuando el fútbol femenino ocupa portadas, parrillas y debates, su figura se alza como una referencia respetada por clubes, jugadoras, federaciones y audiencias.

    Que sea su firma la que anticipe este España–Islandia no es solo una noticia; es una constatación. Andrea Peláez no informa desde fuera: forma parte del ecosistema. Su trabajo ha contribuido a normalizar, a prestigiar y a elevar el relato del fútbol femenino a la categoría que siempre mereció. En un entorno mediático a menudo dominado por la urgencia y el titular fácil, su periodismo apuesta por el contexto, por la memoria y por el respeto a las protagonistas. Y eso, en un deporte que ha tenido que luchar contra el olvido, es un valor incalculable.

    El partido del 3 de marzo será también un punto de encuentro entre generaciones. Las campeonas consolidadas, las líderes silenciosas, las jóvenes que empujan con fuerza y las que sueñan desde la grada compartirán un mismo escenario. Cada convocatoria, cada alineación y cada minuto sobre el césped forma parte de un proceso que va mucho más allá del resultado inmediato. España ya no compite solo para ganar partidos: compite para dejar legado.

    La clasificación para el Mundial de 2027 exige regularidad, ambición y una lectura inteligente de cada ventana internacional.

    No hay margen para la complacencia. Cada partido cuenta. Cada gol suma. Cada detalle importa. En ese contexto, Islandia aparece como una prueba de fuego temprana, una oportunidad para medir el pulso competitivo del equipo y para seguir afinando automatismos en un ciclo que apenas comienza a escribirse.

    La expectación es máxima. La afición responde. Los medios especializados analizan. Y el fútbol femenino español sigue avanzando, consciente de que cada paso es observado, celebrado y también exigido. Este partido no es un punto de llegada, sino una estación más en un viaje que aún promete emociones, desafíos y conquistas.

    Y en medio de todo ello, el periodismo cumple su función esencial: contar lo que ocurre, explicar por qué ocurre y otorgar sentido a lo que está por venir. Andrea Peláez encarna esa misión con una naturalidad que solo poseen quienes entienden su oficio como un servicio público. Su nombre, asociado a esta noticia, no es solo una firma: es una garantía.

    El 3 de marzo de 2025 , Castellón será fútbol. Será la selección. Será clasificación mundialista. Será memoria y futuro.

    Y será, también, una nueva prueba de que el fútbol femenino español ya no necesita reivindicarse: se narra, se analiza y se celebra como lo que es: élite, historia y presente.

    (Fuente: RFEF)