Etiqueta: Real Madrid

  • Oficial | Teledeporte emitirá la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟣 La confirmación oficial ya es un hecho y marca un nuevo hito en el crecimiento, la consolidación y la proyección pública del fútbol femenino español: la Real Federación Española de Fútbol ha anunciado que la Supercopa de España Iberdrola 2026, que se disputará en Castellón entre los días 20 y 24 de enero, contará con la cobertura televisiva íntegra de Radiotelevisión Española, que emitirá el torneo a través de su canal temático Teledeporte, garantizando así que uno de los grandes acontecimientos del calendario deportivo nacional llegue en abierto a millones de hogares en todo el país. Una decisión estratégica, simbólica y profundamente alineada con el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino, que vuelve a situarse en el centro de la escena mediática con un escaparate de primer nivel, a la altura de su crecimiento deportivo, social y cultural.

    La elección de RTVE como operador audiovisual de la Supercopa de España Iberdrola 2026 no es un detalle menor ni una mera cuestión logística. Supone la reafirmación de un compromiso institucional con el deporte femenino, con su visibilidad, con su narrativa y con su capacidad para generar audiencias, emoción y referentes. Teledeporte, canal histórico en la difusión del deporte en abierto en España, se convertirá durante esos días de enero en la ventana principal a través de la cual la afición podrá seguir cada partido, cada detalle y cada historia que emerja de una competición llamada a inaugurar el nuevo año futbolístico con la máxima intensidad competitiva y un enorme valor simbólico.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 reunirá en Castellón a cuatro de los mejores equipos del fútbol femenino español, protagonistas absolutos de la pasada temporada, en un formato que condensa la excelencia, la rivalidad y el prestigio en apenas tres partidos de máxima exigencia. Semifinales y final se disputarán en el estadio de Castalia, convertido ya en un escenario de referencia para los grandes eventos del fútbol femenino, y la presencia de RTVE como socio audiovisual refuerza el impacto nacional del torneo, amplifica su alcance y consolida su posición como uno de los grandes hitos del calendario deportivo español.

    Desde la Real Federación Española de Fútbol se subraya que la elección de Radiotelevisión Española responde a una voluntad clara de garantizar el acceso universal a una competición que representa no solo la élite del fútbol femenino, sino también un modelo de valores, igualdad y cohesión social. Emitir la Supercopa en abierto significa permitir que niñas y niños, jóvenes, familias y aficionados de todas las edades puedan seguir el torneo sin barreras, consolidando la conexión emocional entre la ciudadanía y sus referentes deportivos femeninos. Es, en definitiva, una apuesta por el presente y por el futuro del deporte practicado por mujeres.

    La cobertura de Teledeporte permitirá ofrecer una realización cuidada, narrativa propia y un tratamiento informativo acorde a la magnitud del evento. La Supercopa de España Iberdrola no será únicamente retransmitida, sino contextualizada, analizada y acompañada por una programación específica que pondrá en valor a las protagonistas, a los clubes participantes, a la ciudad sede y al significado global del torneo. RTVE, como servicio público, refuerza así su papel como altavoz del deporte femenino, dando continuidad a una línea editorial que en los últimos años ha acompañado los grandes éxitos de las selecciones nacionales y de las competiciones domésticas.

    La ciudad de Castellón se beneficiará de manera directa de esta exposición mediática nacional. Durante cinco días, su nombre, sus imágenes y su identidad estarán presentes en las pantallas de todo el país, asociadas a un evento deportivo de primer nivel, moderno, inclusivo y cargado de valores positivos. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se convierte así en una herramienta de proyección territorial, promoción turística y dinamización económica, reforzando la imagen de Castellón como ciudad capaz de albergar grandes acontecimientos y comprometida con el deporte y la igualdad.

    El estadio de Castalia será el epicentro de esta celebración, un coliseo que acogerá tres partidos decisivos y que volverá a vestirse de gala para recibir a aficiones llegadas de distintos puntos de España. La retransmisión en Teledeporte permitirá que el ambiente del estadio, la pasión en las gradas y la intensidad sobre el césped traspasen fronteras físicas y lleguen a cada hogar, multiplicando el impacto emocional del torneo y reforzando la sensación de acontecimiento compartido.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no es solo el primer título del año, sino también una declaración de intenciones. Marca el inicio competitivo de la temporada natural y lo hace con un formato concentrado, de alta exigencia, en el que no hay margen para el error. Cada partido es una final anticipada, cada duelo una prueba de carácter, talento y ambición. La presencia de los cuatro mejores equipos de la pasada campaña garantiza un nivel competitivo máximo y una narrativa deportiva rica en matices, rivalidades y contextos históricos.

    La cobertura de RTVE permitirá además reforzar el relato del fútbol femenino desde una perspectiva pedagógica y social. Más allá del resultado, Teledeporte mostrará historias de superación, trayectorias profesionales, procesos de crecimiento y referentes que inspiran a nuevas generaciones. La visibilidad que aporta una televisión pública es clave para consolidar el arraigo del fútbol femenino en el imaginario colectivo y para normalizar su presencia en los grandes espacios mediáticos.

    La decisión de la RFEF de confiar en Radiotelevisión Española se enmarca en una estrategia global de impulso al fútbol femenino, que combina el crecimiento deportivo con la expansión mediática y la acción social. La Supercopa de España Iberdrola 2026 será, una vez más, un evento que trasciende el terreno de juego, acompañado de iniciativas paralelas de carácter educativo, inclusivo y solidario, que refuerzan su dimensión como proyecto integral. La retransmisión en abierto amplifica el alcance de todas estas acciones y multiplica su impacto.

    Teledeporte, como canal especializado, ofrecerá una cobertura adaptada al público deportivo, con retransmisiones íntegras, análisis en profundidad y una realización pensada para poner en valor el juego, las protagonistas y el contexto competitivo. La experiencia acumulada por RTVE en la emisión de grandes eventos deportivos femeninos es una garantía de calidad y rigor, elementos esenciales para seguir dignificando y profesionalizando la percepción pública del fútbol femenino.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 se celebrará entre el 20 y el 24 de enero, fechas que ya quedan marcadas en el calendario como una cita ineludible para la afición. Durante esos días, Castellón será el centro neurálgico del fútbol femenino español y Teledeporte, el canal a través del cual se articulará el relato colectivo de un torneo que combina espectáculo, emoción y trascendencia histórica.

    Con esta confirmación oficial, la RFEF refuerza su compromiso con un modelo de competición que apuesta por la excelencia deportiva y por la máxima visibilidad mediática. La Supercopa de España Iberdrola 2026 se proyecta así como un evento total, en el que convergen el talento de las mejores futbolistas del país, la implicación institucional, el respaldo de una televisión pública y el entusiasmo de una afición cada vez más numerosa y comprometida.

    El fútbol femenino español vive un momento de madurez, reconocimiento y ambición. La emisión en abierto de la Supercopa a través de RTVE es una consecuencia lógica de ese crecimiento, pero también una herramienta para seguir avanzando. Cada partido retransmitido, cada imagen emitida, cada historia contada contribuye a consolidar un ecosistema deportivo más justo, más visible y más igualitario.

    La Supercopa de España Iberdrola 2026 no será solo un torneo. Será un acontecimiento nacional, una celebración del fútbol femenino en su máxima expresión y una demostración de que el deporte practicado por mujeres ocupa, por derecho propio, un lugar central en la agenda deportiva y mediática de España. Con Castellón como escenario, Castalia como templo y Teledeporte como altavoz, el fútbol femenino español se prepara para abrir el año con una cita histórica, épica y profundamente significativa.

  • Oficial | Castellón presenta la Supercopa de España 2026

    (Fuente: RFEF )

    🟣 La ciudad refuerza su vínculo con el fútbol femenino y te se convierte en sede de una edición cargada de estrellas y eventos paralelos.

    Salón de Plenos del Ayuntamiento de Castellón se convirtió este viernes en el epicentro simbólico del fútbol femenino español con la presentación oficial de la Supercopa de España Femenina, una competición que entre los días 20 y 24 de enero transformará al estadio de Castalia y a toda la ciudad en el gran escenario del primer gran título nacional del nuevo año. En un acto cargado de significado institucional, deportivo y social, se escenificó la unión de administraciones, federación y clubes para impulsar un evento que, tal y como coincidieron todos los intervinientes, trasciende ampliamente lo puramente competitivo para convertirse en una celebración colectiva del deporte femenino, de sus valores y de su impacto en la sociedad.

    El acto contó con las intervenciones del presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán; la alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco; y el presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, además de la presencia de la presidenta de la Diputación Provincial, Marta Barrachina; del presidente de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana, Salvador Gomar; y de representantes institucionales y deportivos de los cuatro clubes participantes en esta edición de la Supercopa: FC Barcelona, Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid y Athletic Club. Todos ellos posaron posteriormente en una fotografía de familia en el Nuevo Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, como imagen de unidad y cooperación a apenas cuatro días del inicio de una competición que promete emociones fuertes tanto dentro como fuera del terreno de juego.

    La Supercopa de España Femenina reunirá en Castellón a los cuatro mejores equipos del fútbol femenino español de la pasada temporada, cuatro entidades que representan la élite competitiva, la excelencia deportiva y la evolución sostenida de una disciplina que no deja de crecer en seguimiento, calidad y reconocimiento. FC Barcelona, vigente dominador del panorama nacional e internacional; Real Madrid CF, en plena consolidación como proyecto de referencia; Club Atlético de Madrid, histórico del fútbol femenino español y habitual protagonista en las grandes citas; y Athletic Club, símbolo de identidad, cantera y tradición, se disputarán en tres intensos encuentros el primer gran trofeo del año, con las cámaras de RTVE ofreciendo la competición en directo para todo el país, reforzando así la visibilidad y el alcance del torneo.

    Pero más allá del atractivo deportivo, la presentación incidió de manera reiterada en el carácter integral del evento. La Supercopa de España Femenina no será únicamente una sucesión de partidos de alto nivel, sino el eje vertebrador de una semana completa de actividades, iniciativas y propuestas que tocarán ámbitos sociales, educativos, solidarios y culturales, en una clara apuesta por utilizar el deporte como herramienta de cohesión, concienciación e inclusión. Castellón no solo acogerá partidos de fútbol, sino que se convertirá durante esos días en la capital simbólica del fútbol femenino español y en un escaparate de valores.

    Rafael Louzán, presidente de la RFEF, subrayó durante su intervención la importancia de que la Supercopa se dispute en Castellón, agradeciendo de manera explícita la implicación y el compromiso de las diferentes administraciones públicas que han hecho posible que este evento se celebre en la capital de La Plana Alta. Louzán calificó la elección de Castellón como “una buena noticia” y recalcó que se trata de un torneo que “va mucho más allá del fútbol”, insistiendo en la necesidad de sumar esfuerzos institucionales para seguir impulsando el crecimiento del fútbol femenino en España. En su discurso, el presidente federativo quiso contextualizar el momento histórico que vive el fútbol español, recordando que España ocupa el número uno del ranking mundial tanto en categoría masculina como femenina, un dato que considera reflejo del trabajo realizado en los últimos años, pero también una responsabilidad de futuro.

    En este sentido, Louzán puso el acento en que la realidad del fútbol femenino es “imparable”, aunque al mismo tiempo necesita del apoyo continuado de instituciones, clubes, medios de comunicación y sociedad para seguir avanzando en un proceso de mejora constante. La Supercopa de España Femenina se presenta, así, como una plataforma privilegiada para visibilizar ese crecimiento, consolidar audiencias y reforzar el mensaje de igualdad y reconocimiento que acompaña al desarrollo del deporte practicado por mujeres.

    Las palabras del presidente de la RFEF encontraron respuesta en la intervención de la alcaldesa de Castellón, Begoña Carrasco, quien expresó el orgullo de la ciudad por acoger nuevamente un gran evento deportivo de ámbito nacional. Carrasco definió a Castellón como “una ciudad que siente el deporte, cree en él y está profundamente comprometida con sus valores”, subrayando que la celebración de la Supercopa encaja plenamente con la apuesta municipal por el deporte como motor social, educativo y económico. La alcaldesa agradeció a la RFEF la confianza depositada en Castellón y destacó la capacidad de la ciudad para organizar eventos de este nivel, así como la hospitalidad de sus ciudadanos y ciudadanas para recibir a aficiones llegadas de diferentes puntos del país.

    El presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca, se sumó a ese mensaje de cooperación institucional y compromiso con el deporte femenino, dirigiéndose de manera especial a los representantes de los cuatro clubes participantes para felicitarles por haber alcanzado una fase final como la Supercopa, algo que, en sus palabras, “nunca es fácil y requiere esfuerzo y sacrificio”. Pérez Llorca aseguró que, desde el ámbito institucional, la Comunitat Valenciana ofrecerá ese mismo esfuerzo y sacrificio para que aficionados y aficionadas disfruten de la competición en las mejores condiciones posibles, remarcando además la ventaja de disputar el torneo en “una tierra que ama el deporte” y que se siente especialmente vinculada a sus valores.

    Uno de los ejes centrales de la Supercopa de España Femenina en Castellón será la llamada “Semana de las Supercampeonas”, un conjunto de iniciativas sociales, culturales e institucionales que acompañarán a los partidos y que buscan ampliar el impacto del torneo más allá del estadio. Entre estas actividades destaca la inauguración, el próximo lunes a las 17:00 horas, de una exposición dedicada a la historia de la Supercopa de España Femenina en la Casa de los Caracoles, un espacio emblemático de la ciudad que acogerá una muestra que permitirá recorrer la evolución de esta competición, sus protagonistas, sus momentos más destacados y su significado dentro del calendario del fútbol femenino español.

    Esa misma jornada del lunes, a las 15:15 horas, la seleccionadora nacional visitará el colegio Bisbe Climent para mantener una charla con el alumnado, una iniciativa de marcado carácter educativo que busca acercar referentes del deporte femenino a las generaciones más jóvenes, fomentar valores como el esfuerzo, el trabajo en equipo y la igualdad, y normalizar la presencia de mujeres en puestos de liderazgo deportivo. Este tipo de encuentros refuerzan la dimensión pedagógica del evento y consolidan la idea de que la Supercopa no es solo una competición, sino una oportunidad para sembrar futuro.

    El viernes 24 de enero, coincidiendo con la final de la Supercopa, el Teatro del Raval acogerá la Jornada Supercampeonas, un encuentro con la participación de mujeres referentes del mundo del deporte y de la sociedad. Entre las ponentes confirmadas se encuentran figuras tan reconocidas como Sonia Bermúdez, exfutbolista internacional y actual entrenadora; la árbitra internacional Riba Cabañero; la piloto de la Armada Española Patricia Campos; y la exjugadora de baloncesto y referente del deporte femenino español Amaya Valdemoro, además de otras protagonistas como la subcampeona del mundo de surf adaptado. Este foro pretende generar reflexión, diálogo y visibilidad en torno al papel de la mujer en el deporte y en la sociedad, abordando cuestiones como la igualdad de oportunidades, el liderazgo femenino y la superación personal.

    Paralelamente a estas iniciativas, la ciudad de Castellón se volcará con el torneo a través de la instalación de una gran Fan Zone en la Plaza Mayor, que estará operativa desde el 20 de enero.

    Este espacio se concibe como un punto de encuentro para aficionados y aficionadas de todas las edades, con actividades lúdicas, propuestas para el público infantil, música de DJ para jóvenes, presencia de food trucks y la posibilidad de contemplar de cerca algunos de los trofeos más emblemáticos del fútbol español, como la Copa del Mundo femenina y las dos Nations League conquistadas por la selección. La Fan Zone reforzará el ambiente festivo de la ciudad y permitirá que quienes no acudan al estadio puedan igualmente sentirse parte de la Supercopa.

    Uno de los aspectos más destacados de esta edición de la Supercopa de España Femenina será su marcado compromiso social. La organización ha puesto en marcha diversas iniciativas de inclusión y sensibilización que reflejan una visión moderna y responsable del deporte. Entre ellas, destaca la narración de los partidos para personas ciegas a través de la aplicación de la RFEF, una herramienta que permite seguir el desarrollo de los encuentros mediante descripciones adaptadas, facilitando así el acceso al espectáculo a personas con discapacidad visual. Asimismo, se habilitará una grada sensorial para personas con trastorno del espectro autista, un espacio adaptado que reduce estímulos y favorece una experiencia más cómoda y segura en el estadio.

    A estas medidas se suma una iniciativa solidaria de gran carga simbólica en la lucha contra el cáncer infantil. De la mano de la Fundación Unoentrecienmil, las jugadoras y árbitras de la Supercopa lucirán cordones dorados, un gesto que simboliza el apoyo a esta causa y que pretende dar visibilidad a la investigación y a la realidad de las familias afectadas. Además, una niña que ha superado esta enfermedad será la encargada de portar el balón con el que se iniciarán las semifinales, un momento cargado de emoción que subraya el poder del deporte para generar esperanza y conciencia social.

    En el plano estrictamente deportivo, la Supercopa de España Femenina arrancará con una primera semifinal de máximo atractivo entre Real Madrid CF y Club Atlético de Madrid, un duelo que abrirá la competición el martes a las 19:15 horas y que enfrentará a dos de los grandes protagonistas del fútbol femenino nacional. La segunda semifinal medirá a FC Barcelona y Athletic Club, en un choque que promete intensidad, calidad y una fuerte carga simbólica por la historia y la identidad de ambos clubes. Los vencedores de estas semifinales se citarán en la gran final del viernes 24 de enero en el estadio de Castalia, donde se decidirá el primer título del año ante la expectación de aficionados, instituciones y medios de comunicación.

    Las entradas para la Supercopa de España Femenina pueden adquirirse a través del portal oficial de venta de la Real Federación Española de Fútbol, con precios populares que parten desde los 9 euros por localidad y con importantes descuentos por compra anticipada hasta el final de la presente semana. Esta política de precios busca facilitar el acceso del público al estadio, fomentar la asistencia y contribuir a que el ambiente en Castalia esté a la altura de una cita histórica para la ciudad y para el fútbol femenino español.

    En conjunto, la presentación oficial de la Supercopa de España Femenina en Castellón evidenció una clara voluntad de convertir este torneo en algo más que una competición deportiva. Se trata de un proyecto global que combina fútbol de élite, compromiso social, acción educativa, promoción cultural y colaboración institucional, con el objetivo de seguir impulsando el crecimiento del fútbol femenino y de consolidarlo como un elemento central del panorama deportivo nacional. Castellón, durante estos días de enero, no solo será la sede de la Supercopa, sino el símbolo de una apuesta compartida por un deporte más inclusivo, visible y comprometido con la sociedad.

  • Oficial | La RFEF comunica el retraso a las 19:15 horas del Real Madrid–Atlético de Madrid en la Supercopa de España Iberdrola

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ Castellón ajusta el reloj para una noche histórica del fútbol femenino español.

    La RFEF ha comunicado oficialmente que el inicio de la primera semifinal de la Supercopa de España Iberdrola de Fútbol Femenino 2026, que enfrentará al Real Madrid y al Atlético de Madrid, se retrasará hasta las 19:15 horas del martes 20 de enero, en el Estadio Castalia de Castellón de la Plana.

    Un ajuste horario que no altera la magnitud del acontecimiento, pero que subraya el carácter estratégico, mediático y simbólico de una cita llamada a marcar un nuevo hito en el calendario del fútbol femenino nacional.

    El cambio de hora, anunciado por la RFEF en coordinación con los operadores televisivos, las autoridades locales y los clubes implicados, responde a criterios organizativos y de optimización de la franja de máxima audiencia, con el objetivo de maximizar el impacto, la visibilidad y el alcance de uno de los duelos más representativos del fútbol femenino español contemporáneo.

    La Supercopa de España vuelve a erigirse, así, como escaparate privilegiado del crecimiento sostenido de la competición y del peso específico que han adquirido los grandes clásicos en la agenda deportiva nacional.

    Castellón de la Plana se prepara para convertirse, una vez más, en la capital del fútbol femenino español. El Estadio Castalia, sede elegida para albergar la fase final de la Supercopa de España Iberdrola, será el escenario de un enfrentamiento que trasciende lo meramente competitivo. Real Madrid y Atlético de Madrid protagonizan un duelo cargado de rivalidad, narrativa histórica reciente y proyección mediática, en una competición que, desde su reformulación, ha reforzado su identidad como torneo de prestigio.

    La decisión de retrasar el inicio hasta las 19:15 horas busca también favorecer la asistencia de público, facilitar los desplazamientos y consolidar una atmósfera de gran evento en torno a la semifinal. La RFEF ha insistido en que el cambio horario se ha adoptado “pensando en el espectáculo, en las jugadoras y en los aficionados”, en una línea coherente con la política federativa de impulso y profesionalización del fútbol femenino.

    Lejos de ser un simple matiz logístico, el nuevo horario refuerza la apuesta institucional por situar los grandes partidos del fútbol femenino en franjas de máxima exposición. La Supercopa Iberdrola se ha convertido, en apenas unos años, en una herramienta clave para proyectar la imagen de la competición, atraer nuevas audiencias y consolidar hábitos de consumo deportivo vinculados al fútbol femenino.

    El Real Madrid–Atlético de Madrid, por contexto y rivalidad, reúne todos los ingredientes de un partido de alto impacto: dos escudos de dimensión internacional, plantillas repletas de talento, trayectorias cruzadas en Liga F, Copa de la Reina y competiciones europeas, y un interés mediático que trasciende fronteras. Retrasar el inicio a las 19:15 permite optimizar la cobertura televisiva, facilitar previas más elaboradas y dotar al encuentro de un marco narrativo acorde a su relevancia.

    Desde su creación en formato de final four, la Supercopa de España Iberdrola ha funcionado como termómetro del crecimiento estructural del fútbol femenino español. La competición no solo enfrenta a los equipos más destacados de la temporada anterior, sino que simboliza el salto cualitativo en términos de organización, producción televisiva, asistencia de público y atención mediática.

    La RFEF ha utilizado la Supercopa como banco de pruebas para innovaciones organizativas, mejoras en la experiencia del aficionado y estrategias de promoción específicas. En este contexto, la comunicación del retraso horario se enmarca dentro de una planificación global que busca cuidar cada detalle del evento y proyectar una imagen de solidez y profesionalidad.

    El duelo entre Real Madrid Femenino y Atlético de Madrid no es solo una semifinal: es la consolidación de un clásico moderno que ha ido adquiriendo peso específico temporada tras temporada. El Atlético, con una trayectoria más extensa y un palmarés consolidado en la última década, representa la tradición reciente y el crecimiento sostenido. El Real Madrid, por su parte, encarna la irrupción de un proyecto joven pero ambicioso, que ha acelerado procesos y ha elevado el listón competitivo desde su llegada a la élite.

    Ambos equipos llegan a la Supercopa con la ambición intacta y con la conciencia de que este tipo de partidos contribuyen a definir jerarquías, narrativas y estados de ánimo para el resto de la temporada. El escenario neutral de Castalia añade un componente especial, alejando el foco de los estadios habituales y reforzando la idea de evento nacional.

    La elección de Castellón como sede no es casual. La RFEF ha reiterado su compromiso con la descentralización del fútbol femenino de élite, llevando grandes competiciones a distintos puntos del territorio y generando impacto económico, social y cultural en las ciudades anfitrionas. El retraso del inicio a las 19:15 horario peninsular también responde a la coordinación con las autoridades locales, con el objetivo de garantizar una jornada fluida en términos de movilidad, seguridad y servicios.

    El Estadio Castalia, adaptado a las exigencias de una competición de primer nivel, se prepara para recibir a miles de aficionados en una noche que aspira a quedar grabada en la memoria colectiva del fútbol femenino español.

    La RFEF ha trasladado la modificación horaria a los clubes implicados con la antelación necesaria para ajustar rutinas, activaciones y planificación deportiva.

    Tanto Real Madrid como Atlético de Madrid ya están al tanda del nuevo escenario y lo tendrán en cuenta a la hora de afrontar un derbi que marcará cuál de los dos estará en disposición de pelear por el primer título del curso.

    🔜 NEXT GAME

    😍 Derbi 😍

    🔥Atlético de Madrid 🆚 Real Madrid 🔥

    🏆 Supercopa de España Iberdrola | Primera semifinal

    📅 Martes, 20 de enero de 2026

    ⏰ 19:15 horario peninsular

    📺 Teledeporte

    🏟️ Estadio Castalia, Castellón

  • Oficial | La Supercopa de España tendrá FVS

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ Este nuevo sistema de videoarbitraje, que se usará en los tres partidos, dotará al torneo 𝗱𝗲 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗿𝗶𝗴𝗼𝗿 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗽𝗮𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗮𝗿𝗯𝗶𝘁𝗿𝗮𝗹

    La RFEF ha informado oficialmente de que los tres partidos de la Supercopa de Españafemenina que se va a celebrar en Castellón desde el próximo martes 20 de enero contará con la tecnología del Football Video Support.  

    Este nuevo sistema de video arbitraje, que se encuentra en fase de ensayo por la FIFA y la IFAB, y que se está utilizando desde principio de temporada en los encuentros de la Liga F dotando a la categoría de un mayor rigor ytransparencia arbitral, 

    La herramienta no conlleva la participación de un equipo arbitral de vídeo por lo que los entrenadores serán los encargados de solicitar la revisión de las decisiones o incidencias de un partido.

    Los supuestos en los que el FVS puede ser utilizado son los siguientes:

    – Gol / No gol
    – Penalti / No penalti
    – Tarjeta roja directa
    – Confusión de identidad

    Para solicitar la revisión, los entrenadores deben entregar una tarjeta al cuarto árbitro en el mismo momento en el que se produzca la acción. 

    Con este sistema la competición evita que los partidos sufran retrasos excesivos. 

    En caso de que el juego se reanude, la jugada en cuestión no podrá ser modificada.

    Cada equipo cuenta con dos solicitudes de revisión por partido y en el caso de que la decisión sea corregida, el club implicado recupera la solicitud. 

    Cabe destacar que una vez realizada la solicitud (tarjeta de revisión entregada a la cuarta árbitra), no podrá retirarse.

    Las revisiones se llevarán a cabo junto al terreno de juego donde existirá un monitordesde donde las árbitras principales llevarán a cabo la verificación.

    Esta ayuda a las colegiadas es ya muy habitual en la Primera División Femenina (Liga F Moeve) donde el FVS sale a relucir cada fin de semana.

  • Oficial | Castellón se erige en capital del fútbol femenino español con la presentación oficial de la Supercopa de España Iberdrola 2026

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 La Supercopa de España Iberdrola levanta oficialmente el telón de su edición 2026 en Castellón de la Plana, que este viernes 16 de enero se convertirá en epicentro institucional, deportivo y simbólico del fútbol femenino nacional con un acto de presentación de alto rango impulsado por la Real Federación Española de Fútbol. El Salón de Plenos del Ayuntamiento acogerá, a partir de las 12:00 horas (horario peninsular), una cita que trasciende lo protocolario para reafirmar el compromiso estructural del fútbol español con el crecimiento, la visibilidad y la consolidación de la élite femenina, en un escenario que aúna tradición institucional, proyección territorial y ambición deportiva.

    La puesta de largo de la Supercopa de España Iberdrola reunirá a las principales autoridades del fútbol y de las instituciones valencianas en una fotografía que subraya la dimensión estratégica del evento. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, encabezará un acto que contará con la intervención del presidente de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco Pérez Llorca; la presidenta de la Diputación Provincial de Castellón, Marta Barrachina; y la alcaldesa de Castellón de la Plana, Begoña Carrasco, en una escenografía que refuerza la colaboración interinstitucional como eje fundamental para el desarrollo del deporte femenino de alto nivel. Junto a ellos, la presencia de la seleccionadora nacional absoluta, Sonia Bermúdez, y del presidente de la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana, Salvador Gomar, añade una dimensión estrictamente deportiva y federativa a una cita concebida como punto de encuentro entre pasado, presente y futuro del fútbol femenino español.

    La elección del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Castellón de la Plana como sede del acto no es casual. Se trata de un espacio cargado de simbolismo democrático e institucional, que proyecta la Supercopa de España Iberdrola más allá del terreno de juego y la sitúa en el centro del discurso público, social y cultural. Castellón se presenta así como una ciudad anfitriona alineada con los valores de igualdad, modernidad y progreso que definen la evolución reciente del fútbol femenino en España, en un momento de expansión competitiva, mediática y estructural sin precedentes.

    La Supercopa de España Iberdrola, consolidada ya como uno de los grandes hitos del calendario nacional, representa mucho más que un título en disputa.

    Es el escaparate donde confluyen los mejores proyectos deportivos del país, el punto de partida simbólico del año futbolístico y una herramienta clave de visibilidad para una competición que ha sabido ganarse su espacio propio en el panorama deportivo español e internacional. Su presentación oficial se configura, por tanto, como un acto de afirmación colectiva, en el que la RFEF reivindica el papel central del fútbol femenino dentro de su hoja de ruta estratégica y su voluntad de seguir impulsando competiciones de máximo nivel con sedes comprometidas y estructuras sólidas.

    La participación de Sonia Bermúdez en el acto añade un valor emocional y deportivo de primer orden. Referente histórica del fútbol femenino español y actual seleccionadora nacional, su presencia conecta el relato institucional con la excelencia competitiva y con una generación que ha transformado la percepción del fútbol femenino dentro y fuera de nuestras fronteras. En un contexto marcado por los éxitos internacionales de la selección y por la creciente profesionalización de las competiciones domésticas, la Supercopa de España Iberdrola se erige como símbolo de continuidad, ambición y legado.

    Desde el ámbito territorial, la implicación de la Generalitat Valenciana, la Diputación de Castellón y el Ayuntamiento de Castellón de la Plana evidencia una apuesta decidida por situar al fútbol femenino como motor de proyección, cohesión social y dinamización económica. El acto de presentación no solo inaugura una competición, sino que refuerza la imagen de la Comunitat Valenciana como territorio comprometido con los grandes eventos deportivos y con el impulso del deporte femenino como política pública de largo recorrido.

    Con esta presentación oficial, la Supercopa de España Iberdrola 2026 inicia su cuenta atrás envuelta en un marco institucional de máximo nivel y en un clima de expectación que refleja el momento histórico que atraviesa el fútbol femenino español. Castellón alza la voz y abre sus puertas para dar la bienvenida a una competición que ya es patrimonio del deporte nacional, proyectando desde su Salón de Plenos un mensaje claro: el fútbol femenino no es futuro, es presente, y su epicentro late con fuerza este viernes 16 de enero a las 12:00 horas en el corazón institucional de la ciudad.

  • La crónica | El Athletic Club hace historia en el Di Stéfano

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ ¡Victoria vizcaína! Las dirigidas por Javier Lerga doblegaron por 1-0 al Real Madrid para sumar por primera vez en Valdebebas.

    La previa |

    Los onces |

    Era un día poco habitual para disfrutar de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, se adelantó este Real Madrid vs Athletic Club por la participación de ambos en la Supercopa de España, pero será una fecha especial para el conjunto rojiblanco por el modo en el que terminó.

    el enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 de la Liga F Moeve entre Real Madrid y Athletic Club, el conjunto blanco saltó al terreno de juego con Misa en portería, acompañada en la defensa por Shei, Rocío, M. Méndez y Yasmim, mientras que Angeldahl, Irune y Weir comandaban el centro del campo, con Eva Navarro, Athenea e Iris Ashley buscando desequilibrar en la ofensiva. Por su parte, el Athletic Club alineó a A. Nanclares bajo los palos, con Bibi, Landaluze, Nerea B. y Elexpuru en la línea defensiva; M. Zubieta y Valero en el doble pivote; S. Ortega, Gurtubay y Vilariño en la mediapunta, y Azkona como referencia en ataque. En el banquillo madridista aguardaban Pau Quesada, Laia, Pau C., Toletti, Däbritz, Redondo, Bennison, Linda C., Holmgaard, Andersson, Lakrar y Silvia Cristóbal, mientras que el Athletic contaba con O. Santana, Maddi, Sanadri, L. Baños, Pinedo, Nerea Nevado, Campos, Eider, Agote y Thais.

    El duelo se presentaba emocionante desde el inicio, con ambos equipos buscando consolidar posiciones en la tabla y ofrecer espectáculo en el Alfredo Di Stéfano a partir de las 19:00 horas.

    El Athletic Club conquistó el Di Stéfano (0-1) con un solitario tanto de Sara Ortega en la segunda mitad. La MVP del partido fue Olatz Santana. La arquera, que entró a los siete minutos por la lesión de Nanclares, realizó ocho paradas para asaltar el estadio del conjunto blanco, inexpugnable hasta la fecha.

    Este arranque que atrapa al lector no es más que el arranque de un duelo que tiene una relevancia especial para las leonas que han sido protagonistas de una victoria inesperada ante el mejor club del siglo XX.

    El Estadio Alfredo Di Stéfano, Madrid — Noche de invierno. Un estadio que durante años ha visto reinar a las fuerzas de la élite absoluta del fútbol español femenino, un templo donde la precisión, la táctica y el impulso ofensivo del Real Madrid se había erigido como paradigma de dominio. Una pista donde el equipo blanco, bajo la batuta de Pau Quesada, había tejido una temporada hasta entonces casi impecable en la Liga F: con 11 victorias, dos empates y apenas dos derrotas, una senda ofensiva que había firmado 35 goles y una defensa que apenas había concedido 10 tantos en 15 partidos⁠ — cifras que hablaban de una maquinaria implacable en el campeonato doméstico. 

    Pero en la fría tarde del 13 de enero de 2026, esa historia aparentemente escrita se enfrentó a un capítulo que nadie en Madrid vio venir. Contra todo pronóstico, contra la lógica de las estadísticas y tras una racha de éxitos rotundos, el Real Madrid fue desafiado por un Athletic Club que llegó al Di Stéfano con hambre, ambición y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Lo que en apariencia era una visita más para el equipo vasco en su periplo liguero se convirtió en una gesta histórica que retumbará en la memoria del fútbol femenino español por años.

    Desde el inicio, esa noche apuntaba a algo especial. El Athletic Club, dirigido por Javi Lerga, no era, sobre el papel, favorito para arrebatar puntos en el feudo del Real Madrid, un equipo que tradicionalmente había dominado el duelo en sus últimas confrontaciones y que llegaba con ritmo de triunfo, acumulando un dominio aplastante en casa.  Pero las dinámicas del fútbol, en su esencia más pura, siempre conservan espacio para lo imposible, para lo insospechado.

    Apenas transcurridos dos minutos de partido, un giro dramático a la narrativa se presentó como un presagio de lo que estaba por venir: Adriana Nanclares, portera titular del Athletic, sufrió una conmoción tras un choque intenso al intentar atajar un centro rival. El impacto de ese momento fue inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, la portería de las leonas se quedó bajo la custodia de Olatz Santana, quien, sin saberlo aún, estaba a punto de escribir su nombre con letras indelebles en la historia del club. 

    Santana, llamada a la meta en circunstancias desafortunadas pero absolutamente decisivas, reaccionó con serenidad desde el primer instante. La vida —y más aún el fútbol— suele recompensar a quienes responden con coraje ante la adversidad, y allí estaba ella: una guardameta que no solo ocupaba el puesto de una compañera lesionada, sino que estaba a punto de convertirse en la protagonista de una epopeya futbolística. Su presencia bajo palos, su intuición felina para las atajadas y su compostura reflejaban una mezcla de temple y talento que desafiaba cualquier guion prudente.

    Mientras la grada se acomodaba para presenciar lo que se suponía sería una prueba más de fuerza del Real Madrid, el choque comenzó con un dominio natural de las locales: posesión sostenida, presión alta y movimientos ofensivos que buscaban desbordar con precisión.

    Pero por cada embestida blanca, Santana respondía con reflejos que encendían la ansiedad en el banquillo rival. Era como si el tiempo se desacelerara cada vez que una jugadora del Athletic Club se enfrentaba uno contra uno con la arquera vasca, y su presencia se erigía en un muro invisible que no podía ser derribado.

    Al Madrid le costó en exceso encontrar las vías para atacar el bloque bajo rival. No fue hasta pasado el minuto 20 cuando Iris Ashley, después de recibir un pase en profundidad de Irune Dorado, perdonó en el mano a mano ante la guardameta suplente. Weir, tras un buen centro de Eva Navarro ya en el tramo final, desperdició otra interesante situación dentro del área chutando directamente a las manos de Olatz Santana. Fueron las únicas llegadas reseñable en un primer tiempo plomizo en ambos equipos, tanto como la lluvia que caía sobre Valdebebas y se alcanzó el entretiempo con un 0-0 que lo dejaba todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto.

    La ahistoria de esta victoria épica, por supuesto, no se narra solo desde el arco. En la medular, el Athletic se mostró equilibrado, recogiendo balones y equilibrando la necesaria defensa con una valentía admirable. Y fue precisamente tras una pérdida de balón en la zona alta de ataque por parte de Caroline Weir, que hasta ese momento había sido una de las protagonistas del Real Madrid en la temporada, que el Athletic encontró su momento decisivo.

    Corría el minuto 64 cuando Sara Ortega, con un golpe de creatividad y audacia que encarnaba el espíritu de las leonas vascas, recogió un balón suelto en la frontal del área. Su golpeo no solo fue certero, sino magistral: un zurdazo colocado con una precisión quirúrgica que primero acarició el poste y luego terminó colándose al fondo de la red de la portería de Misa para abrir la lata con el 01 en el tanteador.

    Esto acabó desatando un rugido ensordecedor tanto en el césped como en las gradas.  Fue un gol que no solo quebraba la igualdad del marcador, sino que también rompía con cualquier atisbo de conformismo. Un gol que, en su ejecución y contexto, se transformaba en símbolo de valentía.

    A partir de ese instante, el partido tomó tintes de una batalla visceral. El Real Madrid, un coloso forjado en victorias y dominio territorial, se encontró con la necesidad urgente de responder.

    Pero el Athletic no había venido solo a aguantar; venía a desafiar y a confirmar que el fútbol no entiende de favoritismos ni estadísticas. Y ahí estaba Santana, una y otra vez, levantándose como guardiana de una esperanza que se resistía a menguar.

    Cuando las jugadoras del Real Madrid lanzaban sus intentos desde dentro del área, Santana respondía con paradas que solo pueden describirse como milagros tácticos. En verdad, la presión de un disparo intempestivo podía quebrar a cualquier arquera, pero ella mantenía la calma incluso cuando el destino parecía conspirar con la escuadra rival.

    Y cuando el balón estaba a punto de cruzar la línea, ahí estaba Laida Landaluze, una defensa vasca que encarnaba el espíritu colectivo, evitando el gol blanco con decisiones propias de un gladiador en el fragor del combate.

    El Real Madrid lo intentó con todo: ajustes tácticos, cambios ofensivos como la entrada de Alba Redondo para imprimir aún más peligro en el último tercio del campo, y combinaciones que buscaban el empate desde distintos ángulos. Sin embargo, cada vez que la pelota se aproximaba al área pequeña del Athletic Club , un muro conformado por compromiso defensivo y la figura colosal de Santana emergía para frustrar cada intento.

    Con cada parada decisiva y con cada bloqueo defensivo, el Athletic Club se mantenía vivo, alimentando no solo la esperanza del gol de Ortega, sino la certeza de que esa noche no sería una más. El paso de los minutos convirtió esa resistencia en épica, y la épica en realidad tangible. Fue un momento donde el fútbol, en su esencia más pura, mostraba que no siempre gana el favorito, sino aquel que se arriesga, que cree, que lucha y que jamás se rinde.

    Sandie Toletti, en el dique seco por lesión desde noviembre, hizo su regreso intentando poner una marcha más al ataque. Por sus botas pasó el último disparo local, que se encontró con la enésima parada de la portera visitante.

    El Real Madrid no aprovecha la jornada adelantada para poner aún más tierra de por medio con la Real Sociedad y se queda con las 35 unidades con las que clausuraba la primera vuelta.

    Las madridistas volverán a competir este próximo sábado 17, a las 12:00, en la Ciudad Deportiva de Buñol contra el Levante Unión Deportiva . Será su último partido antes de poner rumbo a Castellón para disputar el primer título de la temporada: la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid en un derbi de semifinales.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Por su parte, el Athletic Club de Javi Lerga demostró que este curso va de menos a más y tras un arranque muy complicado ya es séptimo en la Primera División Femenina con 23 puntos en su zurrón, próxima estación, viajar a Canarias para verse las caras con las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid (0): Misa; Shei García (Alba Redondo 74′), Rocío, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 56′); Irune Dorado (Toletti 82′), Angeldahl (Däbritz 56′); Eva Navarro (Pau Comendador 46′), Weir, Athenea (Linda Caicedo 56′); Iris Ashley.

    Athletic (1): Nanclares (Olatz Santana 6′); Elexpuru (Nerea Nevado 66′), Landaluze, Bibiane, Nerea Benito; Valero, Zubieta; Vilariño (Agote 62′), Gurtubay (Arana 80′), Sara Ortega; Azkona (Ane Campos 80′).

    Árbitra: Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Valero (minuto 14) y Eva Navarro (minuto 37).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 656 espectadores a un partido entre el Real Madrid y el Athletic Club que se ha disputado sobre una superficie de hierba natural.

    Goles |

    0-1 Sara Ortega 65’ ⚽️

    Vídeo |

  • La previa | Real Madrid vs Athletic Club (17ª jornada)

    (Fuente: Liga F Moeve )

    🟫 El cuadro blanco y el bilbaíno se medirán este martes 13 de enero a las 19:00 horas en el estadio Alfredo Di Stéfano en el partido adelantado de la decimoséptima jornada de Liga F Moeve. Las madridistas llevan siete partidos seguidos sin perder, mientras que el Athletic Club no pierde desde el 12 de octubre de 2025.

    La celebración de la Supercopa de España Iberdrola 2026 en Castellón ha alterado el ecosistema de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, teniendo que adelantar dos compromisos de la decimoséptima jornada, uno de ellos este Real Madrid versus Athletic Club en Valdebebas.

    (Fuente: Real Madrid)

    El duelo se celebrará este próximo martes, 13 de enero de 2026, desde las 19:00 horario peninsular, sobre el césped del Estadio Alfredo Di Stéfano.

    DAZN es la OTT británica que tiene los derechos de arena de la Primera División Femenina hasta 2027 y ya ha confirmado que este evento será ofrecido gratis en la plataforma para aquellos aficionados que tengan una cuenta gratuita que se consigue con una simple dirección de correo electrónico.

    Hay partidos que no necesitan presentación porque se explican solos desde el contexto, desde la historia reciente, desde la temperatura competitiva que desprenden ambos equipos cuando se cruzan en un mismo horizonte. Este es uno de ellos. El choque entre el conjunto blanco y el Athletic Club no es solo una jornada más en el calendario de la Liga F Moeve, ni siquiera un duelo entre dos equipos en buena dinámica; es una radiografía perfecta del momento que vive la competición, de la consolidación de proyectos que ya no miran al futuro sino al presente, y de una rivalidad que, sin ser histórica en términos de títulos, se ha ido cargando de significado con cada enfrentamiento, con cada pulso, con cada partido que ha dejado huella en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Blancas y zurigorris vuelven a encontrarse cuando ambas atraviesan uno de los mejores tramos de la temporada, cuando los números acompañan, cuando la confianza se palpa en cada entrenamiento y cuando el margen de error comienza a estrecharse peligrosamente para quienes aspiran a algo más que competir.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    El conjunto madrileño llega a este enfrentamiento instalado en la segunda posición de la tabla con 35 puntos, una cifra que no solo habla de regularidad, sino de autoridad. Ocho puntos de ventaja sobre el cuarto clasificado y a solo siete del liderato, el equipo dirigido por Pau Quesada ha construido una temporada sólida, madura, con una identidad clara que se sostiene tanto en los resultados como en las sensaciones. No es un segundo puesto circunstancial ni producto de una racha aislada; es la consecuencia directa de un proyecto que ha sabido crecer, resistir golpes y, sobre todo, convertir cada partido en una declaración de intenciones. Las blancas llegan al duelo tras imponerse por 2-0 al Sevilla FC en su último compromiso, un triunfo que no hizo sino reforzar una dinámica imponente: siete partidos consecutivos sin conocer la derrota entre todas las competiciones, con un balance de seis victorias y un empate que habla de un equipo en plena comunión consigo mismo, convencido de su plan y de su capacidad para imponerlo ante cualquier rival.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Especialmente intimidante resulta su rendimiento como local. El cuadro madrileño es, junto al FC Barcelona, el único equipo que ha ganado todos sus partidos en casa esta temporada, un dato que no admite matices ni interpretaciones. Pleno de victorias, un solo gol encajado ante su afición y la sensación constante de que su estadio se ha convertido en un territorio prácticamente inexpugnable.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Cada visita es una prueba de resistencia, cada rival sabe que para salir con vida necesita rozar la perfección. No es casualidad, es trabajo, es orden, es compromiso colectivo. Incluso las ausencias, que no son menores, no han conseguido resquebrajar esa fortaleza. Merle Frohms, Maëlle Lakrar, Antonia Silva, Sandie Toletti, Tere Abelleira —aún en proceso de recuperación de una grave lesión de cruzado—, Signe Bruun y Lotte Keukelaar no estarán disponibles para este encuentro, una lista de bajas que en cualquier otro contexto podría suponer un obstáculo insalvable, pero que este equipo ha sabido absorber con naturalidad, demostrando profundidad de plantilla y una resiliencia que define a los grandes conjuntos.

    Frente a ellas se planta un Athletic Club que ha vuelto a hacer del carácter, de la constancia y del orgullo competitivo su bandera. Las bilbaínas aterrizan en la cita ocupando la octava posición de la Liga F Moeve con 20 puntos, tras empatar sin goles frente al FC Badalona Women en su último compromiso liguero. Un empate que, lejos de ser interpretado como un freno, sirvió para prolongar una dinámica extraordinaria: nueve partidos consecutivos sin perder entre la competición liguera y la Copa de la Reina, con un balance de cinco victorias y cuatro empates que confirma que este Athletic es un equipo incómodo, rocoso, difícil de doblegar y plenamente consciente de sus virtudes. No es un equipo que deslumbre por cifras goleadoras, pero sí uno que sabe competir cada balón como si fuera el último, que entiende los partidos largos y que no se descompone cuando el guion no le es favorable.

    (Fuente: Getty imágenes)

    Las de Javier Lerga también llegan con ausencias importantes. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no podrán estar disponibles, lo que obliga al cuerpo técnico a reajustar piezas y a confiar, una vez más, en la profundidad y el compromiso de un grupo que ha demostrado saber adaptarse a la adversidad. En Bilbao nadie entiende el fútbol sin sacrificio, sin esfuerzo colectivo, sin una identidad reconocible, y este equipo no es una excepción. Cada baja es una oportunidad para otra jugadora, cada dificultad un motivo más para reforzar la cohesión del vestuario.

    La historia reciente entre ambos conjuntos añade una capa más de emoción al enfrentamiento. Se han medido en trece ocasiones, con un balance claramente favorable al combinado blanco, que suma once triunfos, por solo dos victorias del Athletic Club. Pero esas dos victorias no son anecdóticas ni olvidables. La primera llegó en los cuartos de final de la Copa de la Reina de la temporada 2019/2020, cuando el conjunto vasco se impuso por 2-1 en un partido cargado de tensión y simbolismo. La segunda se produjo en la competición liguera en la temporada 2021/2022, con un contundente 2-0 que demostró que, cuando el Athletic encuentra su momento, es capaz de golpear incluso a los proyectos más sólidos. Son recuerdos que permanecen, cicatrices competitivas que alimentan el respeto mutuo y la alerta permanente.

    En la presente temporada, blancos y zurigorris ya se han visto las caras. Fue en la séptima jornada de la Liga F Moeve, en un escenario tan emblemático como San Mamés. Aquel día, el club madrileño firmó una actuación de autoridad y se llevó la victoria por 1-4, con un doblete de Weir, un gol en propia puerta de Ane Campos y un tanto de Iris Ashley. El Athletic encontró su premio en un espectacular lanzamiento de falta de Nerea Nevado, un gol que levantó a la grada y que simbolizó la rebeldía de un equipo que, incluso en la derrota, se niega a bajar los brazos. Aquel partido dejó muchas lecturas, muchas enseñanzas y la sensación de que este cruce todavía tenía capítulos por escribir.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Además, el destino podría volver a cruzarlos en la Copa de la Reina si ambos conjuntos superan sus respectivas eliminatorias, un detalle que añade un componente casi narrativo a este enfrentamiento, como si el calendario se empeñara en juntar dos caminos que parecen destinados a encontrarse una y otra vez. Cada partido entre ambos es un examen de madurez, una prueba de carácter y una oportunidad para reafirmar aspiraciones.

    Y es que más allá de los números, de las rachas y de las estadísticas, este duelo se sostiene sobre algo mucho más profundo: la convicción de dos equipos que creen en lo que hacen, que han construido su identidad desde lugares distintos pero igualmente válidos, y que llegan al choque sabiendo que no hay margen para la indiferencia. El conjunto blanco defiende su fortaleza como local, su condición de aspirante real a todo, su ambición de seguir presionando al liderato. El Athletic Club defiende su orgullo, su resistencia, su capacidad para incomodar a cualquiera y su deseo de demostrar que las buenas dinámicas no son casualidad.

    El escenario está preparado, las piezas colocadas, las historias cruzadas esperando un nuevo capítulo. Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se convertirá en pasado y solo quedará el presente, ese instante en el que se decide si la lógica se impone o si el fútbol vuelve a recordar que siempre guarda espacio para la épica, para la sorpresa y para los partidos que, sin necesidad de títulos en juego, se ganan un lugar en la memoria.
    Ese presente que se abre paso cuando el balón comienza a rodar no surge de la nada. Es el resultado de semanas, meses y, en algunos casos, años de trabajo silencioso, de decisiones acertadas y de una idea compartida que se ha ido puliendo partido a partido. En el caso del conjunto blanco, cada encuentro ha servido para reafirmar una personalidad competitiva que hoy se manifiesta con naturalidad. No es un equipo que viva de la inspiración momentánea, sino de la convicción colectiva. Su segundo puesto en la clasificación no es una fotografía estática, es una película en constante movimiento, alimentada por la regularidad, por la capacidad de gestionar los distintos escenarios que plantea la temporada y por una madurez competitiva que se refleja tanto en los grandes partidos como en aquellos encuentros trampa que suelen marcar la diferencia a final de curso.

    La dinámica actual del equipo de Pau Quesada es la de un conjunto que ha aprendido a ganar sin necesidad de brillar en exceso, pero que también sabe hacerlo cuando el partido exige valentía, ritmo y ambición ofensiva. Siete partidos consecutivos sin perder no se sostienen únicamente desde la calidad individual; se construyen desde el equilibrio, desde la solidaridad defensiva y desde la lectura precisa de cada momento del juego. Incluso con bajas de peso, el grupo ha sabido reinterpretarse, encontrar soluciones internas y mantener intacta su competitividad. Esa es una de las señales inequívocas de los equipos llamados a pelear por todo: la ausencia de excusas.

    El factor campo adquiere aquí una dimensión casi simbólica. Ganar todos los partidos como local, encajar un solo gol en casa, no es solo una estadística favorable, es un mensaje lanzado al resto de la competición. Cada rival que cruza ese umbral sabe que no solo se enfrenta a once jugadoras, sino a una estructura que funciona, a una grada que empuja y a una sensación de seguridad que se contagia. El estadio se convierte en refugio y en fortaleza, en el lugar donde el equipo se reconoce y se reafirma. Para el Athletic Club, romper esa racha sería algo más que sumar puntos: sería un golpe de autoridad, una declaración de que su buen momento no entiende de escenarios ni de contextos.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Las bilbaínas llegan con esa mentalidad. Nueve partidos sin perder entre Liga y Copa no son fruto de la casualidad ni de un calendario benévolo. Son el reflejo de un equipo que ha sabido reinventarse, que ha encontrado estabilidad en un campeonato exigente y que ha hecho de la consistencia su principal virtud. El empate sin goles ante el FC Badalona Women en la última jornada puede parecer, desde fuera, un resultado discreto, pero para este Athletic supuso una prueba más de su solidez defensiva, de su capacidad para competir incluso cuando el acierto de cara a puerta no acompaña. Alargar la racha, seguir sumando, mantenerse firme: esa es la hoja de ruta.
    octava posición con 20 puntos sitúa al conjunto vasco en una zona de la tabla que, sin ser protagonista de los titulares, habla de un equipo fiable, difícil de superar y siempre dispuesto a complicar la vida a cualquiera. El Athletic no necesita dominar la posesión para sentirse cómodo, ni marcar primero para creer en la victoria. Su fútbol se construye desde la paciencia, desde el orden y desde la convicción de que cada partido tiene su momento. Esa lectura pausada del juego es la que le ha permitido encadenar resultados positivos y mantenerse con vida en dos competiciones.

    Las ausencias, como siempre, forman parte del relato. Irene Oguiza, Estefa, Patricia Zugasti y Jone Amezaga no estarán disponibles, y su falta se notará, pero no condicionará la esencia del equipo. El Athletic es, por definición, un conjunto coral, donde el protagonismo se reparte y donde cada jugadora entiende su rol dentro de un sistema que prioriza el colectivo. Las bajas obligan a ajustar, a reinventar pequeños detalles, pero no alteran el espíritu competitivo que define a este grupo.

    Cuando ambos equipos se miran de frente, la historia reciente aparece inevitablemente como telón de fondo. Trece enfrentamientos previos construyen una narrativa que, aunque inclinada hacia el lado blanco, no está exenta de episodios de resistencia y de rebelión por parte del Athletic.

    Once victorias del conjunto madrileño podrían sugerir una superioridad clara, pero el fútbol rara vez se explica solo con cifras. Las dos victorias bilbaínas tienen un peso específico enorme porque llegaron en momentos clave, porque rompieron pronósticos y porque demostraron que, en este cruce, nadie puede dar nada por hecho.

    Especialmente significativo fue aquel duelo de cuartos de final de la Copa de la Reina 2019/2020. Un partido cargado de tensión, de nervios y de emoción, en el que el Athletic supo competir con inteligencia y corazón para imponerse por 2-1 y dejar fuera a uno de los proyectos más ambiciosos del momento. Aquella noche quedó grabada como un ejemplo de que la Copa es territorio de sorpresas, pero también como un recordatorio de que el Athletic, cuando se siente desafiado, responde con carácter.

    El conjunto blanco afronta la cita con la serenidad de quien sabe que ha hecho muchas cosas bien, pero también con la urgencia silenciosa de quien no puede permitirse fallar. La clasificación aprieta por arriba, el liderato no está tan lejos como para renunciar a él, pero tampoco tan cerca como para relajarse. Cada victoria es una declaración, cada tropiezo una oportunidad perdida. En casa, donde el equipo ha construido una fortaleza casi inexpugnable, la responsabilidad se transforma en determinación. No se trata solo de ganar, sino de seguir convenciendo, de reafirmar una identidad que se ha consolidado con el paso de las jornadas.

    La victoria liguera de la temporada 2021/2022, un 2-0 incontestable, añadió otro capítulo a esa historia de resistencia. Fue un partido en el que el conjunto vasco se mostró sólido, contundente y eficaz, anulando las virtudes del rival y explotando sus propios recursos con precisión. No fue un triunfo aislado, sino la confirmación de que el Athletic sabe cómo hacer daño a este rival cuando encuentra el contexto adecuado.

    Más reciente aún es el enfrentamiento de esta misma temporada, en la séptima jornada de la Liga F Moeve. San Mamés fue testigo de un duelo intenso, de esos que no se olvidan fácilmente. El 1-4 final a favor del club madrileño reflejó la pegada y la eficacia de las blancas, pero también dejó imágenes de un Athletic combativo, orgulloso, capaz de levantarse incluso cuando el marcador no acompaña. El doblete de Weir fue decisivo, la acción desafortunada de Ane Campos en propia puerta inclinó aún más la balanza y el tanto de Iris Ashley terminó de cerrar el partido. Pero el gol de Nerea Nevado, de falta directa, fue algo más que una diana: fue un grito de orgullo, una muestra de que este Athletic nunca se rinde.

    Ese partido dejó heridas abiertas y lecciones aprendidas. Para el conjunto blanco, la confirmación de que su plan funciona incluso en escenarios hostiles. Para el Athletic, la certeza de que, ajustando detalles, compitiendo al límite, el margen entre ambos no es insalvable. Cada enfrentamiento suma información, experiencia y motivación para el siguiente.

    Y como si el calendario quisiera seguir tejiendo esta historia, la posibilidad de un nuevo cruce en la Copa de la Reina aparece en el horizonte. Si ambos equipos superan sus respectivas eliminatorias, el destino volverá a reunirlos en una competición donde la épica se multiplica y donde cada partido es una final anticipada. Esa posibilidad añade una tensión extra, una sensación de que este duelo liguero es solo una pieza más de un puzzle mayor, de una rivalidad que se está construyendo a base de partidos intensos y memorables.

    En este contexto, el enfrentamiento que se avecina adquiere una dimensión que va más allá de los puntos en juego. Es una prueba de fuego para la solidez del conjunto blanco en casa, una oportunidad para el Athletic de confirmar que su buena dinámica no entiende de favoritismos. Es un choque de estilos, de identidades y de ambiciones. Un partido que se juega también en lo emocional, en la memoria reciente y en la convicción de cada vestuario.

    Hay encuentros que se juegan mucho antes de que el balón toque el césped, en la cabeza de las futbolistas, en la memoria de los vestuarios y en la intuición de quienes saben leer el fútbol como una historia que nunca se repite del todo. Este es uno de esos partidos. Porque cuando el conjunto blanco y el Athletic Club se preparan para verse las caras, no solo repasan esquemas o analizan vídeos; también revisitan sensaciones, recuerdan episodios pasados y calibran lo que está en juego más allá del marcador. La buena dinámica de ambos equipos no es un simple dato estadístico, es un estado de ánimo colectivo, una forma de encarar cada sesión de trabajo con la convicción de que el esfuerzo tiene recompensa.

    Para las blancas, este partido representa la oportunidad de seguir consolidando su condición de aspirante real al título. El segundo puesto, los 35 puntos, la distancia con el cuarto clasificado y la cercanía relativa al liderato no son números que pesen, pero sí que empujan. Cada jornada es una ocasión para presionar, para no fallar, para seguir enviando mensajes claros al resto de la competición. Ganar en casa se ha convertido casi en una obligación autoimpuesta, no desde la presión externa, sino desde la ambición interna. Este equipo ha aprendido a convivir con esa exigencia, a transformarla en estímulo y a utilizarla como motor.

    El Athletic, por su parte, llega liberado de ese peso, pero cargado de una responsabilidad diferente: la de demostrar que su racha no es circunstancial, que su crecimiento es real y que su identidad competitiva tiene recorrido. Nueve partidos sin perder no se defienden solos; hay que refrendarlos cada fin de semana, en cada campo, ante cada rival. Visitar el feudo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve es un desafío, sí, pero también una oportunidad. Porque pocas cosas refuerzan más un proyecto que competir de tú a tú en escenarios exigentes y salir con la sensación de haber estado a la altura.

    El pulso del partido se intuye intenso, cargado de matices. El conjunto blanco buscará imponer su ritmo, aprovechar la fortaleza que ha mostrado como local y castigar cualquier error con la precisión que le ha caracterizado en las últimas jornadas. El Athletic, fiel a su esencia, tratará de cerrar espacios, de incomodar, de alargar el partido hasta llevarlo a un terreno donde cada duelo individual cobre importancia. Será un choque de paciencia contra determinación, de iniciativa contra resistencia, de ambición declarada contra orgullo competitivo.

    Las ausencias volverán a aparecer como un factor narrativo, pero no determinante. Las blancas han demostrado que pueden adaptarse a un contexto sin nombres importantes, que el colectivo está por encima de las individualidades y que el sistema es lo suficientemente sólido como para absorber bajas sensibles. La recuperación de Tere Abelleira avanza, pero su ausencia sigue recordando que este equipo también ha tenido que aprender a sobreponerse a golpes duros, a lesiones que alteran planes y a reajustes que ponen a prueba la profundidad de la plantilla. Cada partido sin ella es, en cierto modo, un ejercicio de madurez.

    En el Athletic, las bajas obligan a apelar una vez más al carácter. No es la primera vez que este grupo se enfrenta a un escenario adverso, ni será la última. La historia del club está plagada de ejemplos de resiliencia, de equipos que han sabido competir contra todo y contra todos. Esa herencia pesa, pero también impulsa. Cada jugadora que salte al campo lo hará sabiendo que representa algo más que a sí misma, que forma parte de una cadena que se extiende en el tiempo y que se alimenta de valores reconocibles.

    El recuerdo del enfrentamiento en San Mamés sigue presente, no como una herida abierta, sino como un aprendizaje. Para el conjunto blanco, aquel 1-4 confirmó que su propuesta funciona incluso en ambientes exigentes, que sabe gestionar la presión de escenarios grandes y que puede golpear con contundencia cuando encuentra espacios. Para el Athletic, fue una llamada de atención, una invitación a ajustar detalles, a corregir errores y a reafirmar su identidad sin renunciar a la ambición. El gol de Nerea Nevado, de falta directa, sigue siendo una imagen recurrente, un recordatorio de que este equipo tiene recursos, talento y orgullo.

    La posible repetición del duelo en la Copa de la Reina añade una capa extra de tensión. Saber que este no es un cruce aislado, que podría haber más capítulos en el horizonte, condiciona la forma de afrontar el partido. No se trata solo de ganar o perder, sino de enviar mensajes, de marcar territorio, de dejar claro que, pase lo que pase, este enfrentamiento no se olvida fácilmente. Cada acción, cada duelo, cada gesto adquiere un significado mayor cuando se piensa en lo que puede venir después.

    Y en medio de todo, la Liga F Moeve sigue su curso, exigiendo regularidad, castigando cualquier despiste y premiando a quienes saben mantenerse firmes en los momentos clave. Este partido se inserta en ese contexto de máxima exigencia, donde cada punto cuenta y donde los márgenes se reducen jornada tras jornada. Para las blancas, sumar de tres es una necesidad estratégica; para el Athletic, puntuar sería un refuerzo emocional enorme, una confirmación de que su camino es el correcto.

    El fútbol femenino español vive un momento de madurez, de crecimiento sostenido, y partidos como este son el mejor escaparate de esa evolución. Dos equipos en forma, dos proyectos sólidos, dos identidades claras enfrentándose sin complejos. No hay artificios, no hay promesas vacías: hay fútbol, hay competición y hay una historia que sigue escribiéndose cada vez que blancas y zurigorris comparten césped.

    La cuenta atrás avanza, el escenario se llena de significado y la expectativa crece. Porque cuando el balón vuelva a rodar, todo lo construido hasta ahora —las rachas, las estadísticas, los precedentes— quedará en suspenso durante noventa minutos que prometen ser intensos, disputados y cargados de emoción.

    Porque hay partidos que no necesitan adornos ni promesas grandilocuentes para justificar su importancia. Basta con observar el momento exacto en el que se cruzan los caminos de ambos equipos, con entender el punto de madurez al que han llegado y con leer entre líneas lo que cada uno se juega cuando salta al césped. Este duelo entre blancas y zurigorris pertenece a esa categoría de encuentros que explican una temporada entera, que condensan meses de trabajo en noventa minutos y que dejan huella más allá del resultado final.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este equipo ha aprendido a competir desde la madurez, a entender que no todos los partidos se ganan del mismo modo y que, en ocasiones, la paciencia es tan importante como el talento. Las bajas han obligado a reajustes, a nuevas jerarquías, a asumir roles diferentes, y lejos de debilitar al grupo, lo han fortalecido. Cada ausencia ha sido un reto, cada reto una oportunidad para crecer. El colectivo ha respondido, y eso se nota en el campo, en la seguridad con la que se mueven las piezas, en la confianza con la que se toman decisiones incluso en los momentos de mayor tensión.

    El Athletic Club llega a este escenario con una narrativa distinta, pero no menos poderosa. Su buena dinámica no responde a un pico puntual de rendimiento, sino a una línea ascendente construida desde la constancia y el compromiso. Nueve partidos sin perder no se explican solo desde lo futbolístico; hablan de un vestuario unido, de una idea clara y de una capacidad notable para competir en contextos diversos. Este Athletic ha aprendido a sobrevivir, a resistir y a golpear cuando se presenta la ocasión. No necesita dominar para sentirse cómodo, ni imponer para sentirse fuerte. Su fortaleza reside en la convicción de que, mientras el partido siga abierto, todo es posible.

    Visitar el campo de uno de los equipos más sólidos de la Liga F Moeve no intimida a un grupo acostumbrado a los desafíos. Al contrario, lo estimula. Porque pocas cosas definen mejor a este Athletic que su capacidad para crecer en la dificultad, para convertir cada obstáculo en una motivación adicional. Las bajas forman parte del camino, pero no alteran el espíritu competitivo. Cada jugadora que entra sabe que tiene una responsabilidad, que representa una forma de entender el fútbol y que cada duelo es una oportunidad para reafirmar esa identidad.

    (Fuente: UEFA)

    La historia compartida entre ambos equipos actúa como un eco constante. Trece enfrentamientos, once victorias blancas y dos triunfos bilbaínos dibujan un marco claro, pero no determinante. Porque en el fútbol, y especialmente en el fútbol femenino, la historia pesa lo justo. Sirve para recordar, para aprender, para respetar, pero nunca para sentenciar. Las victorias del Athletic, especialmente aquellas logradas en contextos de máxima exigencia como la Copa de la Reina, siguen siendo un recordatorio de que este cruce nunca es previsible. Que la lógica puede imponerse, sí, pero que siempre hay espacio para la épica.

    El recuerdo del 1-4 en San Mamés esta temporada añade picante al duelo. Aquella tarde dejó claro que el conjunto blanco sabe castigar, que tiene recursos ofensivos y que no tiembla en escenarios grandes. Pero también dejó la sensación de que el Athletic, incluso en la derrota, fue fiel a sí mismo. El gol de Nerea Nevado, ejecutado con precisión desde la falta directa, sigue siendo una imagen simbólica: la de un equipo que no se resigna, que pelea hasta el final y que siempre busca dejar su huella.

    Este nuevo enfrentamiento no es una revancha en sentido estricto, pero sí una oportunidad para reescribir el guion. Para las blancas, la ocasión de reafirmar su dominio y de seguir construyendo una temporada que apunta alto. Para las zurigorris, el desafío de demostrar que su crecimiento es real, que pueden competir de tú a tú incluso en los escenarios más exigentes y que su buena dinámica no entiende de etiquetas ni de favoritismos.

    El contexto de la Liga F Moeve amplifica cada emoción. Es una competición que no perdona la irregularidad, que exige constancia y que premia a quienes saben mantenerse firmes cuando llegan los momentos decisivos. Este partido se inscribe en ese tramo de la temporada donde cada jornada pesa un poco más, donde los puntos se vuelven más valiosos y donde las sensaciones pueden marcar el devenir de las semanas siguientes. Ganar refuerza, perder obliga a reaccionar, empatar deja preguntas abiertas. Nada es neutro.

    Y en medio de todo eso está el espectador, el aficionado que entiende que este tipo de partidos no se miden solo por el marcador final. Son encuentros que se viven, que se sienten, que se recuerdan. Partidos que condensan rivalidad sana, respeto mutuo y ambición compartida. Blancas y zurigorris representan dos formas de competir, dos identidades claras que se encuentran en un punto común: la voluntad de no ceder ni un centímetro.

    Cuando el balón eche a rodar, todo lo anterior se transformará en presente puro. Las rachas quedarán suspendidas, las estadísticas perderán peso y solo importará lo que ocurra en el césped. Cada carrera, cada duelo, cada decisión contará. Y cuando el partido termine, más allá del resultado, quedará la sensación de haber asistido a uno de esos enfrentamientos que explican por qué este deporte sigue emocionando, por qué la Liga F Moeve crece y por qué el fútbol femenino se ha ganado, a base de partidos como este, el derecho a ser vivido con intensidad y pasión.

    Porque hay citas que no se pueden contar después, que hay que vivirlas mientras suceden. Y este cara a cara entre blancas y zurigorris es una de ellas. Un partido que reúne forma, historia, ambición y carácter. Un duelo que no admite distracciones, que exige atención plena y que promete escribir un nuevo capítulo en una rivalidad que sigue creciendo. El escenario está listo, las protagonistas preparadas y el fútbol, una vez más, dispuesto a recordarnos que los grandes partidos no se explican: se juegan.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

    ✨ Encuentro adelantado ✨

    🔥 Real Madrid 🆚 Athletic Club 🔥

    📅 Martes, 13 de enero de 2026

    🩵 Matchday 17 | Día de partido

    ⏰ 19:00 horario peninsular

    📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar Plus)

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente: Liga F Moeve )

  • Oficial | Se adelantan dos encuentros en la Liga F

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬛️ La Liga F Moeve, obligada a reescribir su propio calendario: la Supercopa de España Femenina 2026 irrumpe en enero y convierte la jornada 17 en el primer gran nudo competitivo del nuevo añoS

    El fútbol femenino español entra en 2026 con el pulso acelerado, con el calendario al límite y con la sensación inequívoca de que el primer gran título del año no solo se juega sobre el césped, sino también en los despachos, en las parrillas televisivas y en la capacidad de adaptación de una competición que sigue creciendo a un ritmo vertiginoso.

    La Liga F Moeve se ha visto obligada a reprogramar dos encuentros de la decimoséptima jornada del curso 2025-2026, la segunda de la segunda vuelta, como consecuencia directa de la celebración de la Supercopa de España Femenina Iberdrola, un torneo que vuelve a colocarse en el centro del ecosistema competitivo y mediático del fútbol femenino nacional.

    La Supercopa, concebida como el escaparate del poderío deportivo de la élite, mide al campeón de la Liga Profesional de Fútbol Femenino y al campeón de la Copa de la Reina frente al segundo y tercer clasificado del campeonato liguero. En esta edición de 2026, los cuatro nombres propios que concentran el foco del fútbol femenino español son el Fútbol Club Barcelona, el Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Athletic Club. Cuatro entidades históricas, cuatro escudos de enorme peso social y deportivo y cuatro proyectos que encarnan, cada uno a su manera, la evolución de la Primera División Femenina en los últimos años.

    La Real Federación Española de Fútbol informó oficialmente el pasado 16 de diciembre de 2025 de que la siguiente edición de la Supercopa se celebraría en Castellón, concretamente en el Skyfi Castalia, después de que fracasara la idea impulsada por el ente federativo, presidido por Rafael Louzán, de exportar el torneo a Arabia Saudí, siguiendo el modelo instaurado en el fútbol masculino.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    La decisión devolvió la competición al territorio nacional y reforzó el vínculo entre el torneo y la afición local, apostando por un escenario que concentrará durante varios días la atención del fútbol femenino español.

    Del 20 al 24 de enero de 2026, Castellón se convertirá en capital del fútbol femenino. Allí se disputarán las semifinales y la gran final de un torneo que no solo pone en juego el primer título oficial del año, sino que también sirve como termómetro competitivo en un tramo clave de la temporada. Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club lucharán por levantar un trofeo que, más allá del metal, simboliza hegemonía, ambición y continuidad en la élite.

    La historia de la Supercopa de España Femenina es, como la del propio fútbol femenino en España, una historia de avances, pausas, reinicios y consolidación. Entre 1997 y 2000 se disputaron cuatro ediciones del torneo bajo un formato clásico que enfrentaba al campeón de Liga y al campeón de la Copa de la Reina. San Vicente C. F. F. se alzó con la primera edición, C. A. Málaga conquistó la segunda, Eibartarrak F. T. logró la tercera y el Levante U. D., tras absorber al San Vicente, ganó la última. Aquellas ediciones, aunque fundamentales para entender los orígenes del torneo, arrastran todavía dudas sobre su oficialidad plena, un reflejo de la fragilidad institucional que durante años acompañó al fútbol femenino.

    Tras un largo periodo sin disputarse, la Supercopa regresó en 2019, ya bajo un nuevo paradigma. El torneo adoptó el formato de ‘Final Four’, reuniendo a los dos equipos finalistas de la Copa de la Reina y a los dos primeros clasificados de la Primera División Femenina. En caso de coincidencia, el billete se otorgaba al mejor clasificado en Liga que no hubiera disputado la final copera. Las semifinales cruzan al campeón de Copa con el subcampeón de Liga y al campeón de Liga con el subcampeón de Copa, replicando el modelo del campeonato masculino y dotando al torneo de una lógica competitiva clara y reconocible.

    Desde entonces, la Supercopa se ha convertido en territorio prácticamente exclusivo del Fútbol Club Barcelona, que domina el palmarés moderno y ha elevado el listón competitivo del torneo. El conjunto azulgrana es el máximo ganador de la Supercopa de España Femenina, con cinco títulos en su palmarés: 2020, 2022, 2023, 2024 y 2025. A distancia aparecen el Levante, con dos títulos heredados de la etapa de San Vicente, el Atlético de Madrid, campeón en 2021, y los históricos triunfos de C. A. Málaga y SD Eibar en los albores del torneo. La edición de 2026 se presenta, por tanto, como una nueva oportunidad para que el Barcelona prolongue su hegemonía o para que alguno de sus rivales rompa el guion establecido.

    Los protagonistas de esta Supercopa 2026 llegan con credenciales bien definidas que auguran emociones de alto voltaje.

    El Fútbol Club Barcelona comparece como campeón de la Liga F y de la Copa de la Reina, ejerciendo su doble condición de dominador absoluto del fútbol femenino español. El Real Madrid lo hace como subcampeón de la Liga F 2024-2025, consolidado ya como alternativa real y estable en la élite.

    El Atlético de Madrid accede como subcampeón de la Copa de la Reina y tercer clasificado liguero, representando la resistencia histórica y competitiva de un club acostumbrado a los grandes escenarios. El Athletic Club, cuarto clasificado, completa el cartel con su identidad innegociable, su apuesta por el talento propio y su capacidad para competir en contextos de máxima exigencia.

    Las semifinales ya tienen fecha y hora marcadas en rojo en el calendario. El martes 20 de enero se disputará el Real Madrid CF frente al Atlético de Madrid, un duelo cargado de rivalidad, memoria reciente y pulsos tácticos.

    Un día después, el miércoles 21 de enero, el FC Barcelona se medirá al Athletic Club en una semifinal que enfrentará estilos, filosofías y tradiciones futbolísticas muy distintas. La gran final se celebrará el sábado 24 de enero a las 19:00 horas, con cobertura televisiva de RTVE, garantizando así una difusión en abierto que refuerza la visibilidad del torneo y del fútbol femenino.

    Esta concentración de partidos de máximo nivel ha tenido un impacto directo en el desarrollo normal de la Liga F Moeve. La patronal se ha visto obligada a intervenir y a reprogramar dos encuentros de la jornada 17 para evitar solapamientos, sobrecargas y conflictos logísticos en un calendario ya de por sí exigente. La decisión no es menor: la jornada 17 marca el inicio real de la segunda vuelta y suele ser un punto de inflexión competitivo, donde se reajustan objetivos, se miden dinámicas y se empieza a definir la lucha por los puestos europeos y la permanencia.

    Ante esta situación, la Liga F ha determinado adelantar el FC Barcelona vs Atlético de Madrid al miércoles 14 de enero de 2025, a las 19:00 horas, en el Johan Cruyff. Apenas 24 horas antes, el martes 13 de enero, se habrá disputado otro encuentro de enorme atractivo: el Real Madrid vs Athletic Club, también a las 19:00 horas, en el Alfredo Di Stéfano.

    Dos partidos que, por sí solos, podrían encabezar cualquier jornada liguera y que ahora se convierten en el preludio inmediato de una Supercopa que monopolizará la atención mediática en la segunda quincena de enero.

    La reprogramación no solo altera rutinas deportivas, sino también estrategias de comunicación y consumo audiovisual.

    DAZN, titular de los derechos televisivos de la Liga F, ha informado a los medios de comunicación incluidos en su base de datos, entre ellos “El Partido de Manu”, de que ambos encuentros adelantados se emitirán en abierto y de manera gratuita a través de su aplicación. Los aficionados únicamente necesitarán registrarse con un correo electrónico para acceder al plan free, una decisión que refuerza la apuesta por la accesibilidad y la expansión de audiencias en un momento clave de la temporada.

    El resto de la jornada 17, seis encuentros en total, se disputará durante el fin de semana del 25 y 26 de enero de 2026, una vez concluida la Supercopa. Entre ellos destaca el Real Sociedad de Fútbol vs Sociedad Deportiva Eibar, que contará con la cobertura de TEN TV, canal disponible en la TDT y habitual socio del fútbol femenino en abierto. La fragmentación de la jornada es el reflejo de una competición viva, sometida a tensiones externas, pero también capaz de adaptarse y de ofrecer producto competitivo prácticamente sin interrupción.

    Enero de 2026 se presenta así como un mes bisagra, un periodo donde confluyen pasado, presente y futuro del fútbol femenino español. La Supercopa no es solo un torneo: es un escaparate, un laboratorio competitivo y un altavoz mediático. La Liga F Moeve, por su parte, demuestra que su crecimiento conlleva decisiones complejas y ajustes inevitables, pero también oportunidades para reforzar su narrativa, su alcance y su impacto social.

    Castellón será testigo de la lucha por el primer título oficial del año, pero también del pulso entre modelos deportivos, de la consolidación de audiencias y del avance de un fútbol femenino que ya no se conforma con sobrevivir en los márgenes. La jornada 17, alterada y reescrita, pasará a la historia como el primer gran sacrificio de un calendario que ya piensa en grande.

    Y mientras el balón empiece a rodar en el Johan Cruyff, en el Alfredo Di Stéfano y, días después, en el Skyfi Castalia, el mensaje será claro: el fútbol femenino español no se detiene, ni siquiera cuando el calendario se pone cuesta arriba. Porque cuando hay títulos en juego, historia por escribir y millones de miradas pendientes, el espectáculo siempre encuentra la forma de abrirse paso.

  • La crónica | El Real Madrid torpedea al Sevilla

    (Fuente: Liga F Moeve)

    🟫 ¡Triunfo merengue! El equipo de Pau Quesada se impusieron por 2-0 a un Sevilla que fue de más a menos.

    La previa |

    (Fuente: Getty imágenes)

    Este sábado 10 de enero de 2026, a las 17:00 horas, cuando la tarde empiece a caer sobre Valdebebas y el frío invernal envuelva el estadio Alfredo Di Stéfano, la Liga F Moeve volverá a ofrecer uno de esos partidos que explican por sí solos el momento de una competición que no deja de crecer en intensidad, calidad y significado. Real Madrid CF y Sevilla FC se citan en un duelo que va mucho más allá de la jornada que marca el calendario. Es un choque entre dos equipos en plena forma, dos proyectos que han sabido resistir los golpes, aprender de las caídas y construir una identidad competitiva que hoy los sitúa como protagonistas de la temporada. Un partido que no necesita artificios para justificarse, porque su peso reside en todo lo que lo rodea: la clasificación, las dinámicas, la historia compartida y la sensación de que cada minuto puede ser decisivo.

    El Real Madrid llega a esta cita asentado en la segunda posición de la tabla con 32 puntos, mirando de frente a la cabeza de la clasificación y consciente de que cada jornada es una oportunidad para reforzar su candidatura a todo. Seis partidos consecutivos sin perder entre todas las competiciones han consolidado la sensación de un equipo que ha encontrado equilibrio, madurez y una confianza que se transmite desde el primer pase. No se trata únicamente de resultados, sino de cómo se han construido. El Real Madrid ha aprendido a dominar partidos desde diferentes registros, a sufrir cuando el contexto lo exige y a imponer su ritmo cuando el escenario lo permite. Ese aprendizaje, acumulado partido a partido, ha convertido al conjunto blanco en uno de los equipos más sólidos y fiables del campeonato.

    El Alfredo Di Stéfano, escenario habitual de las grandes tardes del fútbol femenino madridista, será testigo de un nuevo capítulo en esa evolución. Jugar en casa, con la familiaridad del entorno y la certeza de conocer cada rincón del terreno de juego, añade un matiz especial a un partido que exige máxima concentración desde el primer minuto. El Real Madrid sabe que no puede permitirse concesiones, porque enfrente tendrá a un rival que llega sin complejos, con argumentos sólidos y con la convicción de que este tipo de encuentros son oportunidades para dar un salto cualitativo.

    El Sevilla FC aterriza en Madrid como sexto clasificado con 24 puntos, a solo seis de los puestos de Champions, y con una racha liguera que invita al optimismo. Aunque el equipo hispalense llega tras caer en los octavos de final de la Copa de la Reina, esa eliminación no ha empañado el gran momento que vive en la competición doméstica, donde no conoce la derrota desde el pasado 19 de octubre. Seis partidos ligueros consecutivos sin perder son la prueba de un crecimiento sostenido, de un equipo que ha sabido reinventarse tras los momentos difíciles y que ha encontrado en la regularidad su principal fortaleza.

    Este Sevilla no es un invitado inesperado en la parte noble de la tabla, sino un equipo que ha trabajado para estar ahí. Cada punto sumado ha sido una declaración de intenciones, una forma de demostrar que el proyecto tiene bases firmes y que la ambición no es una palabra vacía. La cercanía de los puestos de Champions actúa como un motor silencioso, como una meta que se intuye alcanzable si el equipo mantiene su nivel competitivo. Visitar el Alfredo Di Stéfano no es una misión sencilla, pero tampoco es un obstáculo insalvable para un Sevilla que ha demostrado saber competir lejos de casa.

    Las palabras de Sara Holmgaard en la previa del encuentro resumen a la perfección el espíritu con el que el Real Madrid afronta este duelo: “Tenemos que empezar el partido con un nivel muy alto, jugar muy rápido y ser fuertes en defensa”. No es una frase lanzada al azar, sino una declaración de principios. Empezar fuerte, imponer ritmo y sostenerse desde la solidez defensiva son las claves que han permitido al conjunto blanco encadenar resultados positivos y mantenerse en la pelea por los objetivos más ambiciosos. Holmgaard pone voz a una idea colectiva, a una convicción compartida por un vestuario que sabe que la exigencia no da tregua.

    La historia entre Real Madrid y Sevilla FC añade una dimensión extra al enfrentamiento. Ambos conjuntos se han visto las caras en once ocasiones, con un balance favorable al equipo merengue: ocho victorias, un empate y dos triunfos para el conjunto hispalense. Es una estadística que marca tendencia, pero que no determina el presente. El fútbol, especialmente en una competición tan viva como la Liga F, no entiende de certezas absolutas. Aun así, los precedentes pesan, y más aún cuando los recuerdos más recientes son contundentes. La pasada temporada, el Real Madrid se impuso en ambos duelos, primero con un 4-1 y después con un rotundo 0-4, resultados que dejaron claro el potencial ofensivo del equipo blanco y su capacidad para castigar cualquier error.

    Pero el Sevilla que llega a este partido no es exactamente el mismo que cayó la temporada pasada. Ha ganado experiencia, ha reforzado su identidad y ha aprendido a competir desde la paciencia. Su racha liguera sin derrotas es una muestra de ello. Cada partido ha sido una prueba superada, un paso más en un camino que se construye desde la constancia. La eliminación copera, lejos de hundir al equipo, puede actuar como un elemento catalizador, como una herida que empuja a reaccionar y a concentrar todas las energías en la competición doméstica.

    El choque de dinámicas convierte este partido en un duelo de alto voltaje. El Real Madrid llega con la seguridad que otorga una racha positiva en todas las competiciones y con la ambición de no perder terreno en la lucha por la cima. El Sevilla, por su parte, aterriza con la confianza que nace de saberse competitivo, de no perder desde hace meses en Liga y de estar a solo seis puntos de un objetivo tan ilusionante como la Champions. Dos rachas, dos impulsos, dos maneras de entender el momento que se encontrarán sobre el césped del Alfredo Di Stéfano.

    El factor televisivo amplifica aún más la importancia del encuentro. DAZN y Movistar+ ofrecerán el partido en directo, llevando este duelo a miles de hogares y confirmando el crecimiento del fútbol femenino como producto deportivo de primer nivel. No es solo un partido más en la parrilla, es una cita marcada para quienes siguen la Liga F con atención, para quienes entienden que estos enfrentamientos construyen la narrativa de la temporada. El espectador no solo asistirá a un choque entre dos equipos en forma, sino a un relato en tiempo real, a una historia que se escribirá minuto a minuto.

    En el césped, cada duelo individual tendrá un significado especial. Cada carrera, cada disputa, cada balón dividido será una pequeña batalla dentro de una guerra más amplia. El Real Madrid buscará imponer su ritmo desde el inicio, mover el balón con velocidad y aprovechar los espacios, mientras que el Sevilla intentará resistir, leer el partido y castigar cualquier concesión. Será un pulso táctico, físico y emocional, donde la gestión de los momentos será tan importante como la calidad individual.

    La clasificación añade presión, pero también ilusión. Para el Real Madrid, una victoria supondría reforzar su posición en la segunda plaza y seguir presionando a los equipos que ocupan la cima. Para el Sevilla, puntuar en Valdebebas sería un golpe de autoridad, una confirmación de que su racha no es circunstancial y de que puede mirar de frente a los grandes de la Liga. Cada punto cuenta, cada resultado deja huella, y ambos equipos lo saben.

    Este partido no se entiende sin el contexto de una Liga F Moeve cada vez más competitiva, donde los márgenes son mínimos y donde cualquier detalle puede cambiar el rumbo de la temporada. Real Madrid y Sevilla representan dos modelos distintos, pero igualmente ambiciosos. Uno, consolidado en la élite y con la presión constante de ganar. El otro, en pleno crecimiento, con el hambre de quien sabe que está ante una oportunidad histórica. Ese contraste es lo que convierte este duelo en algo especial.

    Cuando el reloj marque las 17:00 y el balón empiece a rodar, todo lo demás quedará en suspenso. Las rachas, los precedentes, las declaraciones previas se diluirán para dejar paso a la verdad del juego.

    Noventa minutos donde el talento, la disciplina y el carácter marcarán la diferencia. Noventa minutos en los que cada acción contará y en los que el espectador sentirá que algo importante está en juego.

    Noventa minutos donde el talento, la disciplina y el carácter marcarán la diferencia. Noventa minutos en los que cada acción contará y en los que el espectador sentirá que algo importante está en juego.

    Porque este Real Madrid CF – Sevilla FC no es solo un partido de Liga F. Es una invitación a detenerse, a mirar con atención y a dejarse atrapar por una competición que no deja de crecer.

    El choque en profundidad |

    (Fuente: UEFA)

    😍 Espectáculo

    🔜 NEXT GAME

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🚀 Matchday 15 |Día de partido

    🔥 Real Madrid 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥

    ⏰ 17:00 horario peninsular

    📺 Movistar Plus Vamos 2

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    Desde los primeros instantes en Valdebebas, el partido se dibujó como un ejercicio de paciencia y jerarquía para el Real Madrid, que asumió el mando del balón y del territorio con naturalidad, mientras el Sevilla FC Femenino trataba de ordenar sus líneas, ajustar alturas y resistir el primer oleaje blanco en un escenario exigente como el Alfredo Di Stéfano. Las madridistas se instalaron pronto en campo rival, moviendo la pelota con fluidez, alternando apoyos cortos y cambios de orientación, buscando abrir una defensa visitante que, pese a las dificultades iniciales, logró sostenerse durante los primeros minutos gracias a su disciplina táctica y a la lectura defensiva de su última línea.

    En ese contexto de dominio territorial del conjunto local, la primera acción que alteró el guion llegó desde el talento individual de Linda Caicedo, que en una arrancada eléctrica fue capaz de superar rivales y romper líneas, dejando una primera advertencia de lo que estaba por venir. Fue una jugada aislada, pero suficiente para encender la grada y recordar que, incluso cuando el equipo todavía no había encontrado su mejor ritmo colectivo, la calidad diferencial podía desequilibrar el encuentro en cualquier momento.

    Sin embargo, contra lo que podía esperarse por la inercia inicial, el Sevilla logró crecer con el paso de los minutos. Las hispalenses, lejos de replegarse en exceso, comenzaron a manejar la posesión durante el primer cuarto de hora, enlazando pases con criterio y obligando al Real Madrid a ajustar su presión. Kanteh empezó a aparecer como referencia ofensiva, ofreciendo desmarques y fijando a la zaga blanca, y fue precisamente ella quien protagonizó la primera situación clara del partido al rematar desviado un centro lateral de Morcillo. La acción estaba invalidada por fuera de juego, pero sirvió para generar las primeras protestas en la grada y para reflejar cierto nerviosismo en un Real Madrid que, por momentos, parecía desconectado de la intensidad que el encuentro requería.

    Ese tramo del partido dejó una sensación incómoda para el público local, que reclamaba mayor determinación a las suyas. El Sevilla se sentía cómodo por momentos, encontraba apoyos interiores con Iris Arnaiz y Rosa Márquez, y lograba que el partido se jugase lejos de su área, algo fundamental para sus intereses. Pero el fútbol, tantas veces, se decide en acciones puntuales, y cuando el Real Madrid activó su talento diferencial, el escenario cambió de forma abrupta.

    La reacción blanca no se hizo esperar, y llegó de la manera más brillante posible. Caroline Weir recibió entre líneas un pase preciso de Holmgaard, orientó el control con maestría y dejó atrás a Iris Arnaiz con una ruleta de manual que levantó al público de sus asientos. La escocesa, con la pausa que define a las grandes futbolistas, avanzó unos metros y filtró un pase milimétrico al espacio para Linda Caicedo. La colombiana atacó el balón con decisión y, con un zurdazo certero, batió a Sullastres para firmar el 1-0 en el minuto 23, alcanzando su gol número 30 con la camiseta del Real Madrid. El tanto llegó en un momento en el que el Sevilla estaba atravesando su mejor fase, y tuvo un efecto psicológico inmediato en el desarrollo del encuentro.

    La celebración fue reveladora: lejos de conformarse, Athenea del Castillo reclamó a sus compañeras ir a por más, consciente de que el golpe había abierto una grieta en la estructura defensiva visitante. El gol, más que tranquilizar al Real Madrid, activó su versión más agresiva. El equipo elevó la presión, aceleró la circulación del balón y empezó a encontrar espacios entre líneas con mayor facilidad.

    Cinco minutos después, esa sensación de dominio se tradujo en el segundo tanto. Athenea del Castillo, incisiva y desequilibrante desde la banda, encontró a Caroline Weir en una llegada desde segunda línea. La escocesa definió con precisión para poner el 2-0 en el minuto 28, certificando el mejor momento del Real Madrid en el partido. Las blancas se sentían cómodas, mandaban en el ritmo y amenazaban con un resultado más amplio antes del descanso.

    Weir volvió a probar fortuna poco después en un lanzamiento de falta directa que obligó a Sullastres a intervenir con solvencia para despejar el balón, una acción que empezó a dibujar el papel clave que tendría la guardameta sevillista en el desarrollo posterior del encuentro. El Sevilla, tocado pero no hundido, logró llegar al descanso con solo dos goles de desventaja, un resultado que aún le permitía aferrarse a la esperanza.

    Las jugadoras se marcharon a vestuarios con una cómoda ventaja para un Real Madrid que estaba sabiendo aprovechar el contexto de la jornada, marcada por el empate a cinco goles entre Atlético de Madrid y Real Sociedad en Alcalá de Henares, un resultado que abría una oportunidad clara para consolidarse en la zona alta de la clasificación. El subcampeón de la Copa de la Reina de 2023 tenía ante sí la posibilidad de comenzar 2026 con autoridad, y la segunda mitad se presentaba como una oportunidad para sentenciar.

    Tras la reanudación, el Real Madrid volvió a golpear, esta vez a balón parado. Nada más comenzar el segundo tiempo, Esther Martín-Pozuelo evitó el tercer tanto sacando un balón sobre la misma línea de gol tras un saque de esquina, en una acción defensiva crucial que mantuvo al Sevilla con vida. Fue un aviso claro de lo que estaba por venir: el conjunto blanco salió decidido a cerrar el partido cuanto antes.

    El ritmo del encuentro tras el descanso fue alto y dinámico. El Real Madrid se volcó en ataque, acumulando llegadas y obligando al Sevilla a un esfuerzo defensivo constante. Las locales llegaban con frecuencia al área rival, combinando por dentro y por fuera, mientras que las visitantes trataban de resistir y encontrar alguna salida aislada, casi siempre a través de Kanteh, que fue la principal vía ofensiva sevillista en este periodo.

    Las ocasiones se sucedían, pero el tercer gol se resistía. Sullastres se convirtió en la gran protagonista del Sevilla, interviniendo con acierto en varias acciones y sosteniendo a su equipo en los momentos más delicados. El partido pudo quedar definitivamente sentenciado en el minuto 80, cuando Athenea del Castillo, tras una acción individual de mucho talento, provocó un penalti de Raquel Morcillo dentro del área. Angeldahl asumió la responsabilidad desde los once metros, pero la guardameta sevillista volvió a imponerse, deteniendo el lanzamiento y manteniendo el 2-0 en el marcador.

    El penalti fallado no frenó el empuje del Real Madrid, que siguió buscando el tercer tanto con insistencia. Athenea volvió a rozar el gol en una nueva ocasión, pero Sullastres achicó bien los espacios y el disparo se marchó fuera, prolongando la resistencia de un Sevilla que, pese al sufrimiento, no bajó los brazos en ningún momento.

    El pitido final certificó un triunfo sólido del Real Madrid en el Alfredo Di Stéfano en el primer partido de Liga F de 2026.

    Un triunfo que pudo ser más amplio por las numerosas ocasiones generadas, especialmente en la segunda mitad, pero que reflejó la superioridad blanca a lo largo del encuentro. El Sevilla FC Femenino, pese a la derrota, mostró momentos de reacción y se sostuvo en el partido gracias a las intervenciones de Sullastres y al esfuerzo colectivo, aunque volvió a marcharse sin premio en un contexto complicado para el proyecto de David Losada.

    Con estos tres puntos, el Real Madrid alcanza los 35 en la clasificación, consolidándose en la segunda plaza del campeonato de la regularidad y reafirmando su candidatura a pelear en la zona alta. El Sevilla, por su parte, se marcha de vacío de Valdebebas y se mantiene sexto con 24 puntos, a la espera de que se complete el grueso de la jornada, todavía en busca de la estabilidad necesaria para dar un paso adelante competitivo.

    (Fuente: Liga F Moeve)

    📋 Ficha técnica |

    Real Madrid (2): Misa; Eva Navarro (Shei García 70′), María Méndez, Andersson, Holmgaard; Däbritz, Angeldahl; Athenea, Weir (Pau Comendador 70′), Linda Caicedo (Irune 61′); Alba Redondo (Iris Ashley 61′).

    Sevilla (0): Sullastres; Débora (Marques 60′), Eva Llamas, Isa Álvarez, Esther Martín; Alicia Redondo (Hagel 78′), Iris Arnaiz (Cortés 60′); Kanteh (Andrea Álvarez 70′), Rosa Márquez, Morcillo; Gabarro (Alba Cerrato 70′).

    Árbitra: Sánchez Miguel (Colegio Catalán). Amonestó a Iris (minuto 42), Débora (minuto 49), Esther Martín (minuto 62) e Iris Ashley (minuto 79).

    Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 1.435 espectadores en una superficie de hierba natural.

    Goles |

    1-0 Linda Caicedo 22’ ⚽️

    2-0 Caroline Weir 28’ ⚽️

    Vídeo |

    https://youtu.be/Vdhwk2c_suU?si=z4tRqNNCTxk13qR2

  • La previa | Real Madrid vs Sevilla Fútbol Club

    (Fuente: Liga F Moeve)

    ⬜️ El conjunto merengue recibe al cuadro hispalense en un cara a cara de máxima tensión

    Publicidad de Prime Video

    Prime Video desvela el tráiler oficial de la película Los hermanos demolición

    Prime Video ha desvelado el tráiler oficial de su nueva película Original Los hermanos demolición, una comedia de acción potenciada por la química arrolladora de su dúo protagonista, Dave Bautista (Trap House) y Jason Momoa (Aquaman y el reino perdido). Los hermanos demolición es una historia sobre la hermandad, la familia, la redención, la masculinidad y el enfrentarse a las partes de tu pasado de las que intentaste huir. La películaha conseguido unir a ambos actores, que siempre habían querido trabajar juntos. Sorprendentemente emotiva y con mucho humor a lo largo del camino, Los hermanos demolición se estrenará el 28 de enero de 2026 enPrime Video, en más de 240 países y territorios de todo el mundo.

    En esta comedia de acción, dos hermanastros distanciados, Jonny (Jason Momoa) y James (Dave Bautista), se ven obligados a reunirse tras la misteriosa muerte de su padre. Mientras se disponen a descubrir la verdad, salen a la luz secretos ocultos y se ponen a prueba las lealtades, desvelando una conspiración que puede destrozar a su familia. Juntos, están dispuestos a destruir cualquier cosa que se interponga en su camino. 

     

    (Fuente: Liga F Moeve)

    Este sábado 10 de enero de 2026, a las 17:00 horas, cuando la tarde empiece a caer sobre Valdebebas y el frío invernal envuelva el estadio Alfredo Di Stéfano, la Liga F Moeve volverá a ofrecer uno de esos partidos que explican por sí solos el momento de una competición que no deja de crecer en intensidad, calidad y significado. Real Madrid CF y Sevilla FC se citan en un duelo que va mucho más allá de la jornada que marca el calendario. Es un choque entre dos equipos en plena forma, dos proyectos que han sabido resistir los golpes, aprender de las caídas y construir una identidad competitiva que hoy los sitúa como protagonistas de la temporada. Un partido que no necesita artificios para justificarse, porque su peso reside en todo lo que lo rodea: la clasificación, las dinámicas, la historia compartida y la sensación de que cada minuto puede ser decisivo.

    El Real Madrid llega a esta cita asentado en la segunda posición de la tabla con 32 puntos, mirando de frente a la cabeza de la clasificación y consciente de que cada jornada es una oportunidad para reforzar su candidatura a todo. Seis partidos consecutivos sin perder entre todas las competiciones han consolidado la sensación de un equipo que ha encontrado equilibrio, madurez y una confianza que se transmite desde el primer pase. No se trata únicamente de resultados, sino de cómo se han construido. El Real Madrid ha aprendido a dominar partidos desde diferentes registros, a sufrir cuando el contexto lo exige y a imponer su ritmo cuando el escenario lo permite. Ese aprendizaje, acumulado partido a partido, ha convertido al conjunto blanco en uno de los equipos más sólidos y fiables del campeonato.

    El Alfredo Di Stéfano, escenario habitual de las grandes tardes del fútbol femenino madridista, será testigo de un nuevo capítulo en esa evolución. Jugar en casa, con la familiaridad del entorno y la certeza de conocer cada rincón del terreno de juego, añade un matiz especial a un partido que exige máxima concentración desde el primer minuto. El Real Madrid sabe que no puede permitirse concesiones, porque enfrente tendrá a un rival que llega sin complejos, con argumentos sólidos y con la convicción de que este tipo de encuentros son oportunidades para dar un salto cualitativo.

    El Sevilla FC aterriza en Madrid como sexto clasificado con 24 puntos, a solo seis de los puestos de Champions, y con una racha liguera que invita al optimismo. Aunque el equipo hispalense llega tras caer en los octavos de final de la Copa de la Reina, esa eliminación no ha empañado el gran momento que vive en la competición doméstica, donde no conoce la derrota desde el pasado 19 de octubre. Seis partidos ligueros consecutivos sin perder son la prueba de un crecimiento sostenido, de un equipo que ha sabido reinventarse tras los momentos difíciles y que ha encontrado en la regularidad su principal fortaleza.

    Este Sevilla no es un invitado inesperado en la parte noble de la tabla, sino un equipo que ha trabajado para estar ahí. Cada punto sumado ha sido una declaración de intenciones, una forma de demostrar que el proyecto tiene bases firmes y que la ambición no es una palabra vacía. La cercanía de los puestos de Champions actúa como un motor silencioso, como una meta que se intuye alcanzable si el equipo mantiene su nivel competitivo. Visitar el Alfredo Di Stéfano no es una misión sencilla, pero tampoco es un obstáculo insalvable para un Sevilla que ha demostrado saber competir lejos de casa.

    Las palabras de Sara Holmgaard en la previa del encuentro resumen a la perfección el espíritu con el que el Real Madrid afronta este duelo: “Tenemos que empezar el partido con un nivel muy alto, jugar muy rápido y ser fuertes en defensa”. No es una frase lanzada al azar, sino una declaración de principios. Empezar fuerte, imponer ritmo y sostenerse desde la solidez defensiva son las claves que han permitido al conjunto blanco encadenar resultados positivos y mantenerse en la pelea por los objetivos más ambiciosos. Holmgaard pone voz a una idea colectiva, a una convicción compartida por un vestuario que sabe que la exigencia no da tregua.

    La historia entre Real Madrid y Sevilla FC añade una dimensión extra al enfrentamiento. Ambos conjuntos se han visto las caras en once ocasiones, con un balance favorable al equipo merengue: ocho victorias, un empate y dos triunfos para el conjunto hispalense. Es una estadística que marca tendencia, pero que no determina el presente. El fútbol, especialmente en una competición tan viva como la Liga F, no entiende de certezas absolutas. Aun así, los precedentes pesan, y más aún cuando los recuerdos más recientes son contundentes. La pasada temporada, el Real Madrid se impuso en ambos duelos, primero con un 4-1 y después con un rotundo 0-4, resultados que dejaron claro el potencial ofensivo del equipo blanco y su capacidad para castigar cualquier error.

    Pero el Sevilla que llega a este partido no es exactamente el mismo que cayó la temporada pasada. Ha ganado experiencia, ha reforzado su identidad y ha aprendido a competir desde la paciencia. Su racha liguera sin derrotas es una muestra de ello. Cada partido ha sido una prueba superada, un paso más en un camino que se construye desde la constancia. La eliminación copera, lejos de hundir al equipo, puede actuar como un elemento catalizador, como una herida que empuja a reaccionar y a concentrar todas las energías en la competición doméstica.

    El choque de dinámicas convierte este partido en un duelo de alto voltaje. El Real Madrid llega con la seguridad que otorga una racha positiva en todas las competiciones y con la ambición de no perder terreno en la lucha por la cima. El Sevilla, por su parte, aterriza con la confianza que nace de saberse competitivo, de no perder desde hace meses en Liga y de estar a solo seis puntos de un objetivo tan ilusionante como la Champions. Dos rachas, dos impulsos, dos maneras de entender el momento que se encontrarán sobre el césped del Alfredo Di Stéfano.

    El factor televisivo amplifica aún más la importancia del encuentro. DAZN y Movistar+ ofrecerán el partido en directo, llevando este duelo a miles de hogares y confirmando el crecimiento del fútbol femenino como producto deportivo de primer nivel. No es solo un partido más en la parrilla, es una cita marcada para quienes siguen la Liga F con atención, para quienes entienden que estos enfrentamientos construyen la narrativa de la temporada. El espectador no solo asistirá a un choque entre dos equipos en forma, sino a un relato en tiempo real, a una historia que se escribirá minuto a minuto.

    En el césped, cada duelo individual tendrá un significado especial. Cada carrera, cada disputa, cada balón dividido será una pequeña batalla dentro de una guerra más amplia. El Real Madrid buscará imponer su ritmo desde el inicio, mover el balón con velocidad y aprovechar los espacios, mientras que el Sevilla intentará resistir, leer el partido y castigar cualquier concesión. Será un pulso táctico, físico y emocional, donde la gestión de los momentos será tan importante como la calidad individual.

    La clasificación añade presión, pero también ilusión. Para el Real Madrid, una victoria supondría reforzar su posición en la segunda plaza y seguir presionando a los equipos que ocupan la cima. Para el Sevilla, puntuar en Valdebebas sería un golpe de autoridad, una confirmación de que su racha no es circunstancial y de que puede mirar de frente a los grandes de la Liga. Cada punto cuenta, cada resultado deja huella, y ambos equipos lo saben.

    Este partido no se entiende sin el contexto de una Liga F Moeve cada vez más competitiva, donde los márgenes son mínimos y donde cualquier detalle puede cambiar el rumbo de la temporada. Real Madrid y Sevilla representan dos modelos distintos, pero igualmente ambiciosos. Uno, consolidado en la élite y con la presión constante de ganar. El otro, en pleno crecimiento, con el hambre de quien sabe que está ante una oportunidad histórica. Ese contraste es lo que convierte este duelo en algo especial.

    Cuando el reloj marque las 17:00 y el balón empiece a rodar, todo lo demás quedará en suspenso. Las rachas, los precedentes, las declaraciones previas se diluirán para dejar paso a la verdad del juego.

    Es la promesa de un duelo intenso, de ritmo alto, de defensas exigidas al límite y de ataques dispuestos a romper cualquier equilibrio. Es, en definitiva, uno de esos encuentros que recuerdan por qué el fútbol femenino merece ser visto, seguido y celebrado. Y cuando llegue el pitido final, gane quien gane, quedará la sensación de haber asistido a una cita imprescindible, de esas que no se explican del todo con palabras, pero que se quedan grabadas en la memoria de quien decidió no perdérsela.

    Noventa minutos donde el talento, la disciplina y el carácter marcarán la diferencia. Noventa minutos en los que cada acción contará y en los que el espectador sentirá que algo importante está en juego.

    Porque este Real Madrid CF – Sevilla FC no es solo un partido de Liga F. Es una invitación a detenerse, a mirar con atención y a dejarse atrapar por una competición que no deja de crecer.

    😍 Espectáculo

    🏆 Liga F Moeve 2025-2026

    🚀 Matchday 15 |Día de partido

    🔥 Real Madrid 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥

    ⏰ 17:00 horario peninsular

    📺 Movistar Plus Vamos 2

    🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

    (Fuente: Getty imágenes)