Reportaje | Gio Queiroz, una goleadora única de corazón colchonero

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🟧 La punta brasileña marca un gol cada 379 minutos y es una referencia en el conjunto rojiblanco como campeona de Europa en 2021.

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Gio Queiroz Costa Garbellini, Player of the Month de la Liga F Moeve en marzo de 2025, es la hija predilecta de Víctor Martín Alba, que la ha entrenado tanto en el Madrid CFF como ahora en el Atlético de Madrid, protagoniza este artículo que no te dejará indiferente.

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Giovana Queiroz Costa Garbelini (São Paulo, 21 de junio de 2003), conocida en sus inicios como Gio Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, es una futbolista profesional brasileña que actúa como delantera en el Atlético de Madrid de la Liga F española. Internacional absoluta con la selección de Brasil desde 2020, ha participado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y se proclamó campeona de la Copa América Femenina en 2022 y 2025.

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La paulista fue conocida inicialmente como Queiroz y posteriormente como Gio Garbelini, inició su historia en el fútbol con un destino que parecía escrito por la pasión y el talento. Su infancia dio un giro decisivo cuando su familia se trasladó a Weston, Florida, donde vivieron hasta 2014, año en que la joven Gio y su familia decidieron dar un salto trascendental rumbo a Madrid, España, marcando el inicio de un camino que la llevaría a convertirse en una de las figuras emergentes del fútbol femenino mundial.

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Su carrera en España arrancó con fuerza en 2014, cuando se unió a “La Academia” del Atlético de Madrid y no tardó en dejar su huella: se convirtió en la máxima goleadora del equipo en dos ocasiones, mostrando desde muy temprano ese instinto depredador en el área que la definiría como delantera.

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En 2017, su talento llamó la atención del Madrid Club de Fútbol Femenino, donde continuó su formación en las categorías inferiores y, con apenas 15 años, tuvo el privilegio de debutar con el primer equipo en Primera División el 9 de diciembre de 2019, enfrentándose al imponente F.C. Barcelona en un partido que, aunque terminó en derrota, marcó el comienzo de su meteórica carrera en la élite del fútbol español. Durante la siguiente temporada, Gio jugó 15 partidos y anotó su primer gol, confirmando que su presencia en el campo era sinónimo de peligro constante para las defensas rivales.

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El 17 de julio de 2020, su trayectoria dio un giro significativo con su fichaje oficial por el Fútbol Club Barcelona, donde firmó un contrato por tres temporadas con el objetivo de reforzar la delantera blaugrana. En su primera temporada, Gio jugó principalmente con el equipo filial en Segunda División, sin llegar a debutar con el primer equipo, pero su progreso y proyección eran evidentes. Tras participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el 12 de agosto de 2021 se anunció su cesión al Levante Unión Deportiva por una temporada, buscando más minutos en Primera División. La joven brasileña respondió con creces: anotó 7 goles en 26 partidos de liga, debutó en Liga de Campeones sumando otros dos goles, y contribuyó con tantos en la Copa de la Reina y la Supercopa.

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Su etapa en el Levante Unión Deportiva también estuvo marcada por la valentía fuera del campo, denunciando al Barcelona por presionarla para no jugar con la selección brasileña y enfrentarse a represalias tras obtener la autorización de la FIFA para incorporarse a la selección, lo que evidenció su carácter firme y compromiso con su país.

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Este coraje y rendimiento le valieron el Samba de Oro 2021, premio que reconoce a la mejor futbolista brasileña del año.

En 2022, su carrera dio un salto internacional con su fichaje por el Arsenal, desde donde fue cedida inmediatamente al Everton para garantizar su continuidad en los terrenos de juego y su adaptación al fútbol inglés.

La desafortunada lesión de la estrella Beth Mead abrió la puerta para que Gio regresara al Arsenal en el mercado de invierno, tras haber disputado 11 partidos con el Everton y marcado un gol.

Pasó por hasta cinco equipos diferentes y también ha formado parte de las categorías inferiores de tres selecciones nacionales como España, Brasil y Estados Unidos, escogiendo a las sudamericanas en categorías absoluta.

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Su debut con las gunners se produjo el 29 de enero de 2023 en la FA Cup, en una contundente victoria frente al Leeds United.

Sin embargo, la temporada 2023-2024 trajo incertidumbre: tanto Gio como el club buscaban su salida, pero la operación no se concretó y no fue inscrita para disputar la liga, meses en los que mantuvo contacto constante con su exentrenador del Madrid CFF, Víctor Martín, hasta que finalmente, en el mercado de invierno, pudo regresar al club madrileño, donde brilló con luz propia en la segunda vuelta, marcando 9 goles en 16 partidos y reafirmando su talento.

En Fuenlabrada le tocó suplir a una Rachael Kundananji que se marchó al Bay F.C. en un traspaso histórico de 735.000 euros.

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Su historia combina juventud, experiencia y talento para crear una era de ofensiva letal y decisiva. Cuando vuelva al césped, cada partido será un espectáculo, cada gol una lección y cada título una confirmación de que el Atlético de Madrid tiene en ella a su referente histórico. Su legado está asegurado, y su nombre será recordado junto a las grandes artilleras que vistieron de blanco, rosa y rojiblanco, consolidando una era épica que marcará para siempre la historia del club y del fútbol femenino.

Todas sabíamos que se iba, todas llorando… Dio muchísimo al equipo, encima era muy buena persona. Se va y vengo yo y pensaba en la presión, pero las chicas estuvieron super bien conmigo», confesó en una entrevista al medio “Relevo”, ya desaparecido.

Pero antes de asentarse en el Madrid CFF, Gio Queiroz tuvo que vivir momentos complicados que marcaron su carrera deportiva. En el Arsenal femenino -club del que está cedida y con el que tiene un año más de contrato- la dejaron sin registrar. y no jugó nada durante el comienzo de la temporada actual y su mirada estaba puesta en el mercado invernal. Durante la temporada mantenía el contacto con Víctor Martín, actual entrenador del conjunto madrileño, quien también llegó al equipo en enero: «Me escribía durante la temporada alguna vez y eso mola porque tenemos confianza. Llegó enero y me llamó. Hablando con mis padres supimos que era una buena oportunidad. Sentí que volví a casa. El Madrid CFF me salvó totalmente», indicó sin dudar.

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Queiroz goleaba una y otra vez en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada, lo que provocó que Lola Romero, dirigente del Atlético de Madrid, pusiera sus ojos en ella, sabiendo que habla convencido a Viti para adiestrar a las colchoneras el curso siguiente y el técnico madrileño se llevó con él a Luany y a la misma Gio.

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En agosto de 2024, siguiendo los pasos de Víctor Martín, Gio fue traspasada al Atlético de Madrid, un movimiento que simbolizaba su consolidación definitiva en la élite del fútbol femenino español. Su debut con el club rojiblanco en Liga de Campeones se produjo el 4 de septiembre, en un partido que terminó con derrota por penaltis frente al Rosenborg, pero que no empañó la determinación y la ambición de una jugadora que, desde sus primeros pasos en São Paulo hasta su actualidad en el Atlético de Madrid, ha demostrado que el talento, la perseverancia y el coraje pueden transformar a una joven promesa en una figura épica del fútbol mundial, dejando claro que Gio Garbelini no solo juega al fútbol: lo vive con intensidad, pasión y una visión que la impulsa a dejar una marca imborrable en cada club, cada partido y cada competición en la que participa.

La temporada comenzó con una mezcla de expectativas y desafíos para Gio Garbelini en el Atlético de Madrid. Tras su llegada al club rojiblanco, el peso de la camiseta, la historia del equipo y la exigencia de la afición generaban un ambiente de presión constante, donde cada acción era observada, analizada y comparada con las leyendas que habían vestido esa misma camiseta. Los primeros partidos de Gio fueron, en cierta medida, irregulares; adaptarse a un nuevo sistema táctico, a compañeras con estilos distintos y a la intensidad de la Liga F no era tarea sencilla. La joven delantera se enfrentaba a defensas experimentadas, entrenamientos extenuantes y la necesidad de encontrar su lugar en un equipo que aspiraba a todo.

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Sin embargo, a medida que avanzaba la primera mitad de la temporada, empezaron a surgir señales de que Gio estaba encontrando su ritmo. Su capacidad para leer los movimientos defensivos, anticipar pases y generar espacios comenzaba a integrarse con el estilo ofensivo del Atlético. Cada entrenamiento, cada minuto en los partidos, era una oportunidad para crecer, perfeccionar su instinto goleador y afinar la coordinación con compañeras clave en el ataque. La paciencia y el trabajo constante empezaban a dar frutos: en la segunda mitad de la temporada, Gio comenzó a demostrar que no solo estaba allí para participar, sino para liderar ofensivamente.

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Sus goles empezaron a llegar en momentos cruciales, aquellos que definían partidos y mantenían al equipo en la lucha por los títulos. No eran tantos solo por la capacidad individual, sino por la combinación de inteligencia táctica, lectura del juego y un sentido casi instintivo de cuándo aparecer en el lugar correcto. Cada tanto estaba acompañado de una asistencia decisiva, un pase que rompía líneas, o un desmarque que obligaba a las defensas rivales a redistribuir sus posiciones. Esta combinación de goles y asistencias se convirtió en la clave para que el Atlético alcanzara la final de la Copa de la Reina, donde el nivel de exigencia era máximo y cada acción podía inclinar la balanza.

En paralelo, Gio también era fundamental en la lucha por la clasificación a la Liga de Campeones, un objetivo que había sido marcado como prioritario por la dirección técnica y el club. Sus actuaciones en los momentos críticos de la temporada consolidaron su reputación como una jugadora decisiva: apareció cuando el equipo más lo necesitaba, anotó goles que parecían imposibles y creó oportunidades que solo una jugadora con su visión podía concebir. La combinación de talento, determinación y capacidad para mantener la calma en situaciones de alta presión la convertía en un verdadero activo para el Atlético.

El reconocimiento de su impacto no tardó en llegar. En marzo, Gio fue elegida mejor jugadora de la Liga, un premio que reflejaba tanto su consistencia como la influencia de sus actuaciones en los resultados del equipo. Cada gol, cada asistencia, cada carrera y cada desmarque fueron analizados, y su capacidad para cambiar el rumbo de un partido fue celebrada tanto por la prensa especializada como por los aficionados. Pero no se trataba solo de estadísticas; se trataba de la manera en que su presencia elevaba a todo el equipo, cómo sus movimientos generaban confianza en sus compañeras y cómo su energía en el campo inspiraba al resto de la plantilla.

En abril, el reconocimiento continuó a nivel interno: Gio fue elegida mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, un galardón que reflejaba no solo su rendimiento individual, sino también su liderazgo dentro del grupo. Su influencia se hacía notar en cada entrenamiento y en cada reunión táctica, donde sus ideas y observaciones sobre cómo romper defensas y generar oportunidades eran escuchadas y valoradas. La joven delantera se había convertido en un referente, no solo por su capacidad para marcar goles, sino por su comprensión del juego y su compromiso con los objetivos colectivos.

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La culminación de su temporada llegó en la última jornada, donde la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones estaba en juego. Cada pase, cada desmarque y cada acción ofensiva de Gio fueron decisivos. El Atlético dependía de un rendimiento colectivo, pero la influencia de Gio en los momentos clave fue determinante para asegurar la victoria necesaria y garantizar el acceso a la máxima competición europea de clubes. La tensión en el estadio, la presión de los aficionados y la exigencia de los rivales hicieron de aquel partido un verdadero desafío emocional y físico, y Gio respondió con la clase y determinación que la habían caracterizado durante toda la segunda mitad de la temporada.

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Al concluir la temporada, el reconocimiento definitivo llegó con su elección como mejor jugadora del equipo. Este galardón no solo celebraba sus estadísticas individuales, sino que simbolizaba todo lo que había significado para el Atlético: su evolución, su capacidad para superar adversidades, su influencia en los momentos decisivos y su integración plena en el proyecto del club. Desde los inicios irregulares hasta convertirse en la pieza clave que lideró al equipo hacia la final de la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones, Gio Garbelini había demostrado ser más que una delantera: se había transformado en un símbolo de resiliencia, talento y liderazgo dentro del Atlético de Madrid.

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Cada gol, cada asistencia y cada momento de inspiración fueron parte de un relato más grande, que mostraba cómo una jugadora joven y talentosa podía, con trabajo, disciplina y pasión, convertirse en el eje central de un equipo de élite. La temporada no solo consolidó a Gio como una de las estrellas emergentes del fútbol femenino español, sino que también dejó una lección clara sobre la importancia de la perseverancia y la capacidad de adaptarse, aprender y evolucionar constantemente en la élite. Su influencia se extendería más allá de los resultados de la temporada, dejando una huella imborrable en el club, en las compañeras y en todos los que seguían de cerca su crecimiento profesional.

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La historia de Giovana Queiroz Costa Garbelini con la selección absoluta de Brasil comienza con una decisión que, aunque parecía natural para muchos, representaba para ella un hito cargado de emociones, compromisos y ambiciones personales: finalmente, decidió defender los colores de su país natal. Esta decisión, tomada tras años de desarrollo en clubes internacionales y academias europeas, fue un momento definitorio, una declaración de identidad y de amor por el país que la vio nacer. Su primer contacto oficial con la selección mayor no tardó en llegar: el 1 de diciembre de 2020, Gio entró en la historia al participar en un partido que pasaría a ser recordado en los archivos de la Confederación Brasileña de Fútbol. Brasil se enfrentaba a Ecuador en un encuentro que rápidamente se convirtió en una demostración de fuerza y cohesión colectiva. Desde los primeros minutos, la selección brasileña mostró una superioridad abrumadora en todos los aspectos del juego, combinando técnica, velocidad y presión constante sobre la portería rival. Gio, a pesar de su juventud y la relativa inexperiencia en el escenario internacional absoluto, se movía con una naturalidad sorprendente, participando activamente en la circulación del balón, anticipando las jugadas y mostrando una visión de juego madura, casi innata.

La victoria por 8-0 reflejaba no solo la diferencia en calidad entre los equipos, sino también la manera en que Brasil integraba a nuevas promesas sin perder su identidad futbolística.

Para Gio, aquel primer partido fue más que un debut; fue la confirmación de que su camino hasta entonces, lleno de sacrificios, viajes y adaptación a distintos estilos de juego, tenía un propósito que trascendía los clubes en los que había brillado.

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El siguiente paso en su carrera internacional no se hizo esperar. En febrero de 2021, fue convocada para disputar la She Believes Cup, un torneo que reúne a las selecciones femeninas más competitivas del mundo y que sirve como un termómetro del fútbol global. Allí, Gio no solo consolidó su presencia en el equipo, sino que también comenzó a medir su capacidad de adaptación a ritmos y exigencias de élite. Cada entrenamiento, cada interacción con jugadoras veteranas y estrellas consagradas, era una oportunidad para aprender, crecer y pulir su estilo. En este contexto, su integración fue observada con atención por técnicos, analistas y aficionados, quienes rápidamente percibieron que la joven delantera aportaba algo más que goles: aportaba frescura, audacia y un instinto natural para desequilibrar defensas.

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El verano de 2021 se presentó como un desafío aún mayor: Gio fue incluida en la lista oficial de la selección brasileña para disputar los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, un torneo que, aunque retrasado por la pandemia, representaba la cúspide de la competencia internacional. Su debut en la cita olímpica tuvo lugar ante Zambia, en la tercera jornada de la fase de grupos.

Desde el pitido inicial, la presencia de Gio fue notable. Su movilidad constante, sus desmarques inteligentes y su capacidad de asociarse con compañeras más experimentadas generaron una dinámica ofensiva que mantuvo a Zambia bajo presión constante. Cada balón que tocaba parecía llevar implícita la determinación de demostrar que, pese a su juventud, estaba lista para enfrentarse a cualquier desafío. La experiencia olímpica, además de enriquecerla técnicamente, fortaleció su carácter: entender que estaba compitiendo en el escenario más exigente del deporte femenino mundial consolidó su confianza y reafirmó que podía sostenerse al más alto nivel.

En noviembre de ese mismo año, Gio continuó su ascenso con la selección en el Torneio Internacional de Manaus de Futebol Feminino, donde demostró que no se trataba únicamente de un talento prometedor, sino de una delantera capaz de marcar diferencias decisivas. Su primer gol con la absoluta llegó ante India, un momento que la consagró ante técnicos, compañeros y aficionados. La celebración del gol no fue solo un gesto de alegría personal; fue la manifestación de la culminación de años de esfuerzo, de jornadas interminables entrenando y adaptándose a distintos estilos de juego. Poco después, volvió a marcar ante Chile, reafirmando que su instinto goleador no era casualidad, sino fruto de disciplina, intuición y un entendimiento profundo del juego.

El año 2022 presentó nuevos retos y decisiones estratégicas. Gio fue convocada inicialmente para disputar el Mundial sub-20, un torneo que representa la cantera de estrellas emergentes a nivel mundial. Sin embargo, la necesidad de Brasil de contar con su talento en el plantel absoluto para la Copa América hizo que fuese desconvocada del torneo juvenil.

Esta decisión reflejaba la confianza plena del cuerpo técnico en su capacidad para influir en partidos decisivos a nivel senior. Durante la Copa América, Gio participó activamente en los dos primeros partidos de la fase de grupos, contribuyendo al dominio ofensivo de Brasil y ayudando al equipo a consolidar su camino hacia el título. La competición no solo fortaleció su experiencia, sino que también le permitió comprender la magnitud de representar a un país que vive el fútbol con intensidad y pasión. Al final del torneo, Brasil se coronó campeona, y Gio celebró su primer título continental con la absoluta, un logro que quedaría grabado en su trayectoria para siempre.

Tras un periodo de ausencia de dos años en la selección absoluta, Gio regresó a finales de 2024, enfrentándose a amistosos de preparación ante Colombia y Australia. En estos encuentros, volvió a demostrar su capacidad de marcar la diferencia, anotando en dos ocasiones y reafirmando su lugar como una pieza clave dentro del esquema ofensivo de Brasil. Cada gol, cada participación, mostraba cómo había madurado: su técnica se había perfeccionado, su lectura de juego se había afinado, y su entendimiento con compañeras se había profundizado, generando combinaciones fluidas y letales en ataque.

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En 2025, Gio fue convocada para disputar la Copa América, un torneo donde su talento brilló con luz propia. En el primer partido ante Venezuela, fue elegida mejor jugadora del encuentro tras dar dos asistencias que terminaron en gol, llevando a Brasil a una victoria por 2-0. Este rendimiento dejó claro que Gio no solo podía marcar goles, sino que también tenía la visión y el altruismo para crear oportunidades decisivas para sus compañeras. En la segunda jornada, fue suplente en la victoria por 6-0 ante Bolivia, mientras que en el tercer encuentro regresó como titular y ayudó al equipo a superar a Paraguay por 4-1. Su participación estratégica, combinando momentos de protagonismo y de apoyo desde el banquillo, evidenció su versatilidad y capacidad de adaptación a las necesidades del equipo. En el último partido de la fase de grupos, un empate sin goles ante Colombia permitió a Brasil clasificar a la semifinal como primeras de grupo, consolidando la eficacia del grupo y la capacidad táctica de las jugadoras, incluida Gio.

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En la semifinal, Gio volvió a demostrar su instinto goleador y su capacidad para decidir partidos: anotó el segundo gol en la victoria por 5-1 ante Uruguay, asegurando el pase a la final y mostrando que, en los momentos decisivos, su influencia era determinante. En la gran final, Gio fue titular y protagonizó acciones clave que incluyeron provocar un penalti crucial. El encuentro, cargado de tensión, emoción y dramatismo, culminó con un empate a tres tras los 90 minutos y un gol adicional en la prórroga por cada equipo, llevando la definición a la tanda de penaltis. Brasil se alzó con el título tras imponerse por 5-4, coronando a Gio y a sus compañeras como campeonas y sellando un capítulo épico en la historia del fútbol femenino brasileño.

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La temporada 2025-2026 comenzó con una carga histórica y un aura de ambición para el Atlético de Madrid, que después de cinco años de ausencia en la Liga de Campeones buscaba recuperar su lugar entre la élite europea. En este escenario de expectativas, Gio Garbelini se posicionó desde el primer día como titular indiscutible, llevando consigo no solo el talento individual que la había convertido en una de las delanteras más temidas de la Liga F, sino también la experiencia, la determinación y el carisma necesarios para liderar a un equipo que aspiraba a trascender en todos los frentes.

El inicio de temporada fue un periodo de adaptación y consolidación. Gio, acostumbrada a marcar la diferencia, se enfrentaba a una Liga cada vez más competitiva, con rivales que habían estudiado sus movimientos y defensas que conocían su capacidad de desmarque y su velocidad punta. Los primeros partidos fueron un recordatorio de que incluso las jugadoras más talentosas deben encontrar su ritmo en un entorno exigente, y en este caso, la delantera brasileña comenzó con actuaciones irregulares, ajustándose al sistema táctico del Atlético, que priorizaba la solidez defensiva sin sacrificar la verticalidad en ataque. Cada pase, cada desmarque y cada tiro al arco fueron analizados por entrenadores, compañeras y medios, y aunque no todos los encuentros fueron brillantes, la sensación era clara: Gio estaba construyendo la base para algo grande.

Con el paso de las semanas, la joven delantera empezó a mostrar su verdadera dimensión. Su capacidad para leer las defensas rivales, anticipar cortes y generar espacios se combinaba con la técnica depurada y la velocidad que siempre habían sido sus grandes armas. No tardaron en llegar los goles y las asistencias decisivas, cada una más importante que la anterior, pues aparecían en momentos que definían la dinámica de los partidos y mantenían al Atlético en la pelea por los objetivos de la temporada: la Copa de la Reina y la clasificación a la Liga de Campeones. Cada tanto suyo estaba cargado de planificación, instinto y ejecución impecable: desbordes por la banda, remates desde fuera del área, diagonales que rompían las líneas defensivas, y asociaciones rápidas con compañeras que demostraban su inteligencia táctica y su comprensión del juego colectivo.

La afición del Wanda Metropolitano, que ya la había adoptado como referente, comenzó a reconocer no solo su capacidad de marcar goles, sino también su liderazgo silencioso en el campo. Cuando el equipo se encontraba en situaciones de presión, cuando las defensas rivales parecían cerrarse como una muralla, Gio encontraba la manera de generar peligro, de mantener la posesión y de abrir líneas de pase. Cada vez que tocaba el balón, se percibía la sensación de que algo podía ocurrir, que una acción suya podía cambiar el destino del partido.

Su influencia se consolidó especialmente en la segunda mitad de la temporada, cuando el Atlético de Madrid luchaba por asegurar su lugar en la ronda previa de la Liga de Campeones. Fue en esta fase cuando Gio empezó a ser reconocida públicamente por su impacto. En marzo, fue elegida mejor jugadora de la Liga, un galardón que reflejaba no solo la cantidad de goles y asistencias, sino la importancia de sus intervenciones en los momentos más delicados. Cada encuentro era una demostración de su capacidad para desequilibrar, de su energía incansable y de su compromiso con el equipo. Los análisis de los medios destacaban su habilidad para actuar como enlace entre el centro del campo y la delantera, su visión de juego y su capacidad de improvisar soluciones en situaciones de alta presión.

En abril, la distinción continuó a nivel interno: Gio fue nombrada mejor jugadora del Atlético de Madrid del mes, reconociendo su protagonismo, constancia y liderazgo. La delantera brasileña no solo aportaba goles, sino también dirección en ataque, comunicación constante con las compañeras y un ejemplo de profesionalidad dentro y fuera del campo. Su combinación de velocidad punta, técnica individual y carácter aguerrido se complementaba con una visión estratégica que la convertía en una jugadora difícil de marcar y en un punto de referencia para el equipo.

La culminación de este periodo de ascenso llegó en la última jornada de la Liga F, cuando el Atlético necesitaba asegurar la clasificación para la ronda previa de la Liga de Campeones. Cada acción de Gio fue determinante: desmarques que rompían líneas, pases filtrados que generaban oportunidades claras y goles que sellaban victorias cruciales. La presión era inmensa, y el partido se convirtió en una prueba de carácter tanto para ella como para todo el equipo. La combinación de talento individual y determinación colectiva permitió al Atlético alcanzar la meta histórica, regresando a la competición europea después de cinco años de ausencia y con Gio como una de las protagonistas absolutas de la hazaña.

Pero el destino, siempre imprevisible, presentó un desafío inesperado. En la segunda jornada de la Liga de Campeones, Gio sufrió una entrada dura de Janssen, jugadora del Manchester United, que resultó en una fractura del peroné. Este momento representó un giro dramático en la temporada: la joven delantera vio interrumpida su progresión, y el equipo se enfrentaba ahora a la necesidad de reorganizar la parcela ofensiva sin su referente. La lesión no solo era un desafío físico, sino también mental: la recuperación exigía paciencia, disciplina y un enfoque estratégico para asegurar que su regreso no comprometiera la carrera de una jugadora que todavía estaba en pleno ascenso.

Durante el periodo de recuperación, el club y el cuerpo técnico, liderado por Luany, reforzaron su estructura ofensiva con jugadoras como Maca Portales y Amaiur Sarriegui, e incluso la veterana Sheila Guijarro podría ocupar el rol de nueve si se mantenía en el club. Sin embargo, la ausencia de Gio dejó claro que ninguna alternativa podía replicar su influencia completa: su movilidad, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de liderar los ataques eran únicas, y su regreso sería crucial para los objetivos del Atlético.

La delantera comprendió la importancia de no apresurarse. Como se destacó en los análisis de “El Partido de Manu”, Gio anhela regresar al césped y continuar ayudando a su equipo, pero entiende que su recuperación completa es prioritaria. La paciencia se convierte en parte de su contribución: cada sesión de rehabilitación, cada entrenamiento adaptado y cada análisis táctico son pasos hacia su retorno, garantizando que cuando vuelva será más fuerte, más precisa y aún más capaz de marcar la diferencia en partidos clave.

Con contrato hasta el 30 de junio de 2027, Gio tiene asegurado el futuro en el Atlético de Madrid, lo que le permite enfocarse plenamente en su recuperación sin la presión de negociaciones externas. Cuando vuelva a vestir la camiseta rojiblanca, lo hará con la experiencia acumulada, la confianza reforzada y la motivación intacta para liderar al equipo en su misión de conquistar títulos. Su retorno no será solo el de una jugadora talentosa, sino el de un referente absoluto, capaz de combinar movilidad, velocidad punta, técnica individual y capacidad goleadora, convirtiéndose nuevamente en el eje del ataque del Atlético y en un símbolo para compañeras y aficionados.

La lesión, lejos de ser un obstáculo definitivo, se convierte en un capítulo más en la historia épica de Gio Garbelini, quien ha demostrado a lo largo de su carrera que la resiliencia, la disciplina y la pasión por el fútbol pueden superar cualquier adversidad. Su impacto en el Atlético de Madrid, tanto dentro como fuera del campo, se mantiene intacto: es una jugadora que inspira, que lidera y que, cuando regrese, continuará consolidándose como una delantera indiscutible, capaz de guiar al equipo hacia nuevos títulos y de dejar una huella imborrable en la historia del club y de la Liga F Moeve.

La historia de Gio Garbelini en esta temporada se convierte así en un relato de superación: la demostración de que incluso las lesiones graves pueden ser superadas con disciplina, paciencia y visión, y que un referente absoluto puede influir en su equipo tanto desde el campo como desde la recuperación.

(Fuente: Liga F)

Cuando Gio vuelva al césped, el impacto será inmediato. Su regreso no solo significará goles, sino que reconfigurará la ofensiva del Atlético: cada desmarque, cada pase y cada tiro al arco generará oportunidades para compañeras y creará peligro constante para las defensas rivales. Su versatilidad le permite alternar entre el rol de nueve clásica y la movilidad en banda, haciendo que el ataque del equipo sea impredecible y letal. Cada partido se convertirá en un escenario donde su talento brille, donde su velocidad punta y técnica individual transformen los encuentros y donde su liderazgo influya en cada jugada.

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El retorno de Gio proyecta también un impacto histórico. Con apenas 22 años, tiene ante sí la oportunidad de entrar en el olímpico de grandes artilleras del Atlético de Madrid, junto a figuras como Ludmila Da Silva, protagonista de reportajes recientes por su liderazgo y capacidad goleadora, y Priscila Borja Moreno, que sigue gobernando la historia del club con 107 goles oficiales. Gio, con su juventud, talento y determinación, puede no solo acercarse a estos registros, sino superarlos, creando un legado propio que perdurará en la memoria de la afición. Cada gol anotado tras su regreso será un escalón más hacia el olimpo rojiblanco, un capítulo más en la historia de una delantera destinada a marcar época.

(Fuente: UEFA)

Sus estadísticas desde el debut con Madrid CFF hasta su segunda etapa en el Atlético reflejan consistencia, capacidad de decisión y eficacia: goles decisivos en Liga F, Liga de Campeones, Copa de la Reina y Supercopa, asistencias clave y la habilidad de aparecer en los momentos que deciden encuentros. Su proyección indica que cada temporada será una demostración de su madurez, talento y ambición. La joven brasileña no solo marcará goles, sino que se consolidará como referente ofensiva y líder táctico, generando espacios, abriendo líneas de pase y obligando a las defensas a reorganizarse a cada acción.

El futuro de Gio con el Atlético se ve extraordinario. Cada partido tras su regreso será un testimonio de su grandeza: goles, asistencias y liderazgo que transformarán la dinámica del equipo. Su capacidad para alternar roles ofensivos, crear combinaciones y definir con precisión quirúrgica la convierte en un arma completa. La afición, consciente de su regreso, recibirá cada acción con expectación: un gol, un pase filtrado o un desmarque serán celebrados como símbolos de su talento y del impacto que genera en el equipo.

(Fuente: UEFA)

Gio también se inserta en una narrativa de continuidad histórica, conectando generaciones. Como Jenni Hermoso y Lola Gallardo , su nombre estará asociado a los momentos más decisivos del club. Con solo 22 años, su futuro está lleno de oportunidades: puede consolidarse como la máxima artillera del Atlético, liderar títulos, superar récords y dejar una huella indeleble en la memoria de la afición. Cada temporada proyecta goles decisivos, partidos épicos y la posibilidad de ingresar en la historia de la Liga F y la Liga de Campeones como una de las grandes delanteras de su generación.

(Fuente: Atlético de Madrid)

Cada acción de Gio tras su regreso será una lección de fútbol: desmarques inteligentes, velocidad punta, técnica depurada y capacidad de definir en el área. Su influencia táctica será inmediata, transformando la ofensiva rojiblanca y garantizando que cada partido sea un espectáculo. La combinación de talento, resiliencia y liderazgo asegura que Gio no solo volverá al nivel que la convirtió en referencia, sino que lo superará, entrando en el olimpo de las artilleras históricas del club y dejando un legado que trascenderá generaciones.

(Fuente: DAZN)

El Atlético de Madrid, con Gio en plenitud, recupera una pieza ofensiva única. Su regreso proyecta goles, títulos y liderazgo, consolidando al equipo como competidor absoluto en todas las competiciones. Cada gol que marque no será solo un número, sino un símbolo de su talento y determinación; cada asistencia será una demostración de su inteligencia táctica; cada victoria será un capítulo en la epopeya de una jugadora que, con por su juventud está destinada a marcar época.

Gio Garbelini representa el futuro del Atlético de Madrid: velocidad, movilidad, técnica, instinto goleador y liderazgo.

(Fuente: Liga F Moeve)

Con apenas 22 años, su futuro está en sus botas, y cada acción, cada gol y cada victoria serán testimonio de que Gio Garbelini pertenece a la historia del Atlético de Madrid, destinada a gobernar el ataque rojiblanco, superar récords históricos y escribir una epopeya de fútbol que permanecerá por siempre en la memoria de la afición.

Su retorno no es solo un regreso; es el inicio de una era de goles, liderazgo y gloria, una promesa de que, cuando el maltrecho peroné esté curado, Gio no hará otra cosa que golear y consolidarse como una leyenda viva del Atlético de Madrid, al lado de Ludmila Da Silva y Priscila Borja Moreno, con un futuro que ya se escribe con letras rojas y blancas.

(Fuente: Liga F Moeve)

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