Oficial | Ya están a la venta las entradas para la Supercopa de España Iberdrola en Castellón

(Fuente: Liga F)

🟧 El ente federativo ya ha puesto a disposición de los fans los tickets para las dos semifinales y el partido por el título.

(Fuente: Cristina Medina)

El fútbol femenino español se prepara para vivir una de sus citas más emblemáticas y significativas de los últimos años: la Supercopa de España Femenina Iberdrola 2026, un torneo que concentra historia, competencia de elite, rivalidades intensas y, sobre todo, simbolismo. Por primera vez desde la instauración del formato Final Four en 2019 —una transformación estratégica que catapultó la competición a un nuevo estatus— la sede de la Supercopa se traslada a Castellón de la Plana, una ciudad con una rica tradición futbolística y un estadio que, sin aspavientos, ha ido ganándose un lugar en el mapa del fútbol nacional. Este cambio no es un simple movimiento logístico, ni un ajuste de calendario. Es, más bien, una declaración profunda sobre cómo el fútbol femenino español concibe sus valores, su crecimiento y su proyección.

Desde el 5 de enero de 2026, la venta anticipada de entradas está activa exclusivamente a través de la plataforma tickets.rfef.es. El proceso de compra se ha diseñado con criterios de accesibilidad y equidad: cada aficionado puede adquirir hasta seis localidades por transacción, con una estructura de precios segmentada para facilitar la asistencia masiva.

Así, las entradas se distribuyen en tres categorías —Tribuna a 17 €, Preferencia a 14 € y Fondos a 12 €—, sin incluir gastos de gestión. Esta política de precios se alinea con el espíritu de inclusión que ha impulsado la evolución del fútbol femenino en España, procurando que el espectáculo deportivo sea asequible para una amplia base de aficionados, desde familias a seguidores habituales, hasta nuevos públicos interesados en la Fiesta del fútbol femenino más allá de los grandes centros urbanos.

Castellón se prepara para acoger un evento que reunirá a los cuatro equipos más importantes de la temporada anterior: Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club. Estos clubes son historias vivas de rivalidad, tradición, aspiraciones y estilos de juego diferentes, que han marcado una continuidad competitiva en sus respectivas ligas y torneos internacionales. El formato Final Four, que contempla dos semifinales y una final en un lapso de cinco días, concentra tensión, emoción y dramatismo en una sola localización, lo que permite convertir la Supercopa en un evento que captura la atención de aficionados, medios de comunicación y analistas deportivos en toda España y más allá.

El calendario del torneo quedó definido de forma clara y atractiva: martes 20 de enero a las 19:00 horas será el turno de la primera semifinal, que enfrenta al Real Madrid CF con el Club Atlético de Madrid —dos gigantes del fútbol español cuya rivalidad trasciende generaciones y estilos—. Al día siguiente, miércoles 21 de enero a las 19:00 horas, se disputará la segunda semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club, dos instituciones ligadas a tradiciones futbolísticas profundas y que siempre garantizan un espectáculo de alto nivel competitivo. Finalmente, la gran final tendrá lugar el sábado 24 de enero a las 19:00 horas en el renovado Estadio Castalia —también conocido como Estadio SkyFi Castalia por motivos de patrocinio—, cerrando con broche de oro una de las semanas más intensas del calendario futbolístico femenino nacional.

El Estadio Castalia es mucho más que un recinto deportivo: es el corazón del CD Castellón, el templo donde los “Orelluts” han disputado sus batallas como local.

Con una capacidad para más de 15.000 espectadores, el estadio ha sido testigo de momentos memorables del fútbol español, incluyendo la finalísima de Primera Federación y varios encuentros de selecciones nacionales. El último antecedente de relevancia tuvo lugar el 14 de octubre, cuando la Selección Española Sub-21 se enfrentó a Finlandia en un partido oficial, reafirmando que Castalia es capaz de albergar eventos de alto nivel competitivo con gran éxito organizativo.

La confirmación de Castellón como sede de la Supercopa marca así un punto de inflexión territorial, estratégico y simbólico para la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que apuesta por descentralizar y expandir la visibilidad del fútbol femenino más allá de las grandes metrópolis tradicionales.

Este traslado de sede no surge de la nada; responde a una lógica de coherencia institucional y de profundización en la identidad del fútbol femenino. Durante años, la Comunidad de Madrid fue el epicentro casi permanente de la Supercopa, albergando seis ediciones entre 2021 y 2025 en diferentes instalaciones como Las Rozas, Leganés y, más recientemente, el Estadio de Butarque. Si bien estas sedes ofrecían garantías logísticas, comunicativas y de exposición mediática, con el paso del tiempo surgieron inquietudes legítimas entre distintas aficiones e instituciones deportivas: ¿por qué centralizar un torneo de ámbito nacional en una sola región? ¿No debería la Supercopa, en su naturaleza profundamente representativa, recorrer territorios y reflejar la pluralidad de identidades del fútbol femenino español?

La respuesta a estas preguntas no es meramente geográfica. Tiene que ver con cómo el fútbol femenino ha evolucionado —no solo como espectáculo deportivo—, sino como un fenómeno cultural con una base social sólida, exigente y consciente de su peso. La elección de Castellón, entonces, se interpreta como un gesto con contenido: implica descentralización, accesibilidad y reconocimiento de que el fútbol femenino puede y debe formar parte activa del tejido social de múltiples regiones, no limitarse a polos tradicionales.

Este posicionamiento se reforzó en diciembre de 2025, cuando la RFEF hizo oficial el anuncio de Castellón como sede de la Supercopa. Ese anuncio, lejos de ser un trámite logístico, fue una manifestación deliberada de compromiso con principios que trascienden lo puramente económico. En la mesa de negociación también estuvo sobre la mesa la posibilidad de replicar el modelo masculino y exportar el torneo a Arabia Saudí, en un movimiento que, aunque aparentemente tentador desde una perspectiva financiera, planteaba interrogantes profundos sobre derechos, dignidad y coherencia con los valores del fútbol femenino. Ante esta propuesta, clubes como el Real Madrid C.F. expresaron su negativa a viajar a un país donde el respeto a los derechos de las mujeres no se encuentra al nivel esperado. Esta postura no fue un gesto aislado ni caprichoso, sino una decisión fundamentada en principios éticos y políticos que reflejan la esencia misma del movimiento por la igualdad en el deporte.

Lejos de ser una decisión técnica, la negativa a aceptar una sede exterior que contradijese los valores del torneo consolidó una idea: el crecimiento del fútbol femenino no puede desligarse de los derechos, la visibilidad y la dignidad de las mujeres. La Supercopa no es solo un trofeo, sino un escaparate con un mensaje, una narrativa que comunica intenciones, prioridades y compromiso con una evolución que respeta su razón de ser.

Para comprender la magnitud del paso que ahora se da con Castellón, conviene mirar atrás y rememorar los hitos que han marcado la Supercopa de España Femenina desde que adoptó el formato Final Four. En 2019, la competición vivió un antes y un después con la implantación de este formato, que transformó una competición residual en un evento concentrado capaz de reunir en una única sede a los cuatro mejores equipos de la temporada. La primera edición de este nuevo formato se celebró en Mérida, en el Estadio Romano José Fouto, y no fue una casualidad. Fue una apuesta valiente que llevó el foco mediático al corazón de Extremadura, un territorio con fuerte arraigo cultural, pero históricamente menos representado en la agenda deportiva nacional. La respuesta de aficionados y medios fue positiva y sentó un precedente: el fútbol femenino podía generar impacto y notoriedad fuera de los centros habituales, impulsando desarrollo territorial.

Al año siguiente, en 2020, Salamanca tomó el relevo con el Estadio Helmántico como escenario, consolidando la idea de una Supercopa itinerante, cercana y con capacidad para construir identidad en distintos puntos del país. Estos movimientos iniciales abrieron una puerta de posibilidades; sin embargo, en los años siguientes esa vocación viajera fue perdiendo parte de su impulso, estabilizándose en torno a Madrid, un centro con infraestructuras robustas, cobertura mediática garantizada y logística eficiente.

Mérida y Salamanca quedaron entonces como referencias nostálgicas de lo que pudo ser, un símbolo de cómo el torneo pudo haber desarrollado una identidad más itinerante y plural en sus primeras ediciones.

Hoy, con Castellón, la RFEF retoma aquella visión inicial de expansión y equidad territorial, revalorizando la idea de que grandes eventos de fútbol femenino pueden disputarse con éxito en ciudades que no sean las tradicionales capitales, y que estas experiencias contribuyen a fortalecer el tejido deportivo, social y cultural en regiones diversas de España.

El carácter de la Supercopa de España Femenina no se limita únicamente a su formato y sede. Los equipos participantes —Real Madrid CF, Club Atlético de Madrid, FC Barcelona y Athletic Club— representan trayectorias, filosofías de juego, estructuras deportivas y comunidades de seguidores que enriquecen la narrativa de la competición. Estas instituciones no solo compiten por un trofeo; compiten por tradición, orgullo y por seguir consolidando el lugar del fútbol femenino dentro de la jerarquía global del deporte.

La semifinal del martes 20 de enero, que enfrentará al Real Madrid con el Atlético de Madrid, trae consigo una de las rivalidades más intensas del fútbol español en cualquier división o categoría. Cuando estos dos equipos se encuentran, no solo se juega un pase a la final, sino también una batalla de estilos, tensiones competitivas y orgullo local. Al día siguiente, la semifinal entre el FC Barcelona y el Athletic Club promete un choque táctico y técnico de alto voltaje, entre dos clubes con profundo arraigo histórico y filosofías futbolísticas bien definidas.

La final, el sábado 24 de enero a las 19:00, no será solo la culminación de varios días de competición —será la coronación de un proyecto, un logro de esfuerzo colectivo, talento individual y una expresión de cómo ha evolucionado el fútbol femenino en España.

El formato Final Four, que concentra emoción, incertidumbre y espectáculo en tres días intensos, ha demostrado ser un catalizador de atención mediática y social, y este año promete elevar aún más la vara.

Todos los encuentros de la Supercopa de España Femenina 2026 se podrán seguir en directo y en abierto a través de RTVE, asegurando que la cobertura llegue a millones de hogares y consolidando la presencia del fútbol femenino en la programación de servicio público. Este compromiso con la audiencia se alinea con las necesidades de una competición cuyos niveles de audiencia y seguimiento han crecido de manera sostenida en los últimos años, reflejo del interés creciente de espectadores, jóvenes aficionados, familias y comunidades que encuentran en este deporte una forma de identidad, entretenimiento y conexión social.

La apuesta por RTVE no solo garantiza visibilidad sino también accesibilidad, permitiendo que la transmisión llegue sin barreras adicionales a un público amplio y diverso. Esto es especialmente relevante en un contexto en el que el fútbol femenino busca no solo conquistar estadios, sino también consolidar un espacio mediático propio, sostenible y respetuoso con los valores de equidad y representación.

Estadio SkyFi Castalia se erige ahora como un símbolo de la nueva etapa del fútbol femenino en España. Más allá de su funcionalidad como recinto deportivo, Castalia representa una apuesta por una ciudad que respira fútbol, que ha demostrado capacidad organizativa y que ahora se prepara para acoger un torneo con impacto nacional. La colaboración entre la RFEF, la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Castellón de la Plana y el CD Castellón ha sido fundamental para consolidar este proyecto, reflejando una alianza institucional que comparte visión estratégica y compromiso con el crecimiento del deporte femenino.

La elección de Castellón no ha sido casual. Tiene un profundo significado territorial, pues sitúa la competición en un punto geográfico que equilibra las grandes áreas metropolitanas con espacios menos habituales en la élite del deporte nacional. Asimismo, supone una invitación a aficionados de diferentes comunidades cercanas a acercarse al estadio, vivir la experiencia en vivo y formar parte de un evento que no solo celebra fútbol, sino también identidad, pertenencia y cultura deportiva.

Cuando el balón eche a rodar en Castalia, no comenzará simplemente una Final Four más. Comenzará un nuevo capítulo en la historia del fútbol femenino español: uno en el que la competición reafirma que no necesita copiar modelos ajenos para brillar, sino construir su propio camino, basado en valores, coherencia y crecimiento sostenible. La Supercopa de España Femenina 2026 no será solo un torneo. Será la representación de un presente vibrante y un futuro prometedor, donde el fútbol femenino continúa reivindicando su lugar legítimo en la literatura deportiva de este país.

Porque en enero, en Castellón, no se jugará solo una Supercopa. Se jugará una parte importante de la historia reciente del fútbol femenino español. Se disputará con la memoria de lo que ha sido, el orgullo de lo que es y la ambición de lo que será.

Link para adquirir las entradas para la Supercopa de España 2026 |

https://taquilla.rfef.es/rfef_tickets/events/51261?sessionView=LIST

(Fuente: RFEF)

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