Reportaje | Rosa Otermín, volver a casa: la rojiblanca que se fue para crecer y retornó para creer

(Fuente: Liga F Moeve)

⬜️ Hay futbolistas que llegan al Atlético de Madrid y otras que nacen siguen colchoneras, caso de nuestra protagonista.

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Rosa Otermín Abella (Alcorcón, 2 de octubre de 2000) pertenece al segundo grupo. Rojiblanca de cuna, criada en el fútbol de barrio y formada en la cantera colchonera, su historia es la de una jugadora que tuvo que marcharse lejos para entender que su sitio estaba, inevitablemente, en casa. Un viaje de ida y vuelta que hoy la consolida como una de las laterales izquierdas más fiables y polivalentes de la Liga F Moeve.

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Aunque nació en Alcorcón, Rosa creció en Fuensalida, el municipio toledano donde empezó a darle patadas al balón. Allí se forjó su carácter competitivo y su amor por un fútbol directo, vertical, ofensivo. Era delantera, goleadora y decisiva.

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Con apenas 14 años, en 2015, dio el salto que toda niña rojiblanca sueña: ingresó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. En el Atlético C ocupó la posición de delantera y no tardó en destacar. Tanto, que en su primera temporada fue convocada por la selección española sub-17 para entrenamientos, mientras su equipo se proclamaba campeón del Grupo I de Preferente Madrileña.

Rosa fue la máxima goleadora del equipo con 26 tantos, un dato que explica mejor que cualquier adjetivo su impacto inmediato. Ese mismo curso cerró el año como subcampeona de España sub-16 con la selección de Madrid, cayendo únicamente ante Cataluña.

La temporada 2016-2017 marcó un punto de inflexión. Rosa ascendió al Atlético de Madrid B y comenzó a transformar su juego. Sin perder llegada, empezó a retrasar su posición. En abril se proclamó campeona de España sub-18, firmando una asistencia decisiva en la final ante Cataluña para que Ana Marcos anotara el gol del título.

El Atlético de Madrid B terminó tercero en Segunda División y Rosa fue elegida jugadora revelación del equipo, confirmando que no era solo una atacante con gol, sino una futbolista completa.

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En la 2017-2018 su evolución continuó. Pasó definitivamente al centro del campo y empezó a actuar en pretemporada con el primer equipo. Incluso llegó su primer gol con el Atlético de Madrid absoluto, en un amistoso ante el Albi francés.

Ese año debutó oficialmente en Primera División: sustituyó a Esther González en el minuto 87 ante el Santa Teresa. Era el inicio de algo que parecía destinado a consolidarse.

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En la temporada 2018-2019 obtuvo ficha del primer equipo. Dio una asistencia a Alex Chidiac ante el EDF Logroño y celebró un nuevo título de Liga, aunque alternó convocatorias con el filial, con el que logró el ascenso a la nueva Primera B. La temporada terminó con el golpe amargo de la final de Copa de la Reina perdida ante la Real Sociedad.

Y entonces llegó la decisión más dura: salir del Atlético de Madrid a fin de aprender.

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El 6 de agosto de 2019 se anunció la rescisión de su contrato y su fichaje por el Real Betis. Fue su particular erasmus futbolístico. Dos temporadas en Sevilla, jugando con regularidad, asumiendo responsabilidad defensiva y aprendiendo a competir en escenarios adversos, peleando por la permanencia.

En 2021 dio otro paso adelante fichando por el Sevilla.Allí encontró estabilidad, un proyecto sólido y continuidad. Se asentó definitivamente como lateral izquierda, con mayor proyección ofensiva y lectura táctica. Tres temporadas en la zona media de la tabla terminaron de pulir a una futbolista madura, fiable y preparada para volver.

el verano de 2024, Rosa Otermín regresó al Atlético de Madrid. Ya no era la niña de la cantera. Era una futbolista hecha.

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Rosa volvió para sumar, competir y sentir, de nuevo, que el escudo que defendía era el suyo.

Bajo las órdenes de Víctor Martín, disputó la titularidad del lateral izquierdo con Andrea Medina, adaptándose también como extremo izquierdo en los primeros meses por las lesiones del equipo. El Atlético logró la clasificación para la Champions League en la última jornada y alcanzó la final de la Copa de la Reina, confirmando una temporada de alto nivel competitivo.

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Su trayectoria internacional acompaña su crecimiento. Debutó con la sub-16 en 2015 firmando un partido inolvidable ante Escocia: tres goles en una victoria por 6-0. España fue campeona del torneo.

Con la sub-19, levantó la Eurocopa y participó en varias fases finales, demostrando su versatilidad y comprensión táctica. Una futbolista capaz de jugar como delantera, centrocampista o lateral, siempre con profundidad, velocidad y anticipación.

En la sub-17, fue titular indiscutible en el Europeo de República Checa, jugando todos los partidos como lateral izquierda. España cayó en la final ante Alemania en los penaltis.

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✨Palmarés de Rosa Otermín:

Liga F (Primera División Femenina)
• Atlético de Madrid: 2017-18, 2018-19
• ⬆️ Ascenso a Primera B
• Atlético de Madrid B: 2018-19
• 🥈 Finalista Copa de la Reina
• Atlético de Madrid: 2019, 2025

Con selecciones
• 🏆 Eurocopa Sub-19
• España: 2018
• 🏆 Torneo de Desarrollo UEFA Sub-16
• España: 2015
• 🥈 Subcampeona de Europa Sub-17
• España: 2017
• 🥈 Subcampeona de España Sub-16
• Selección de Madrid: 2015
• 🏆 Campeona de España Sub-18
• Selección de Madrid: 2017

Porque hay regresos que no se miden en kilómetros ni en contratos. Hay regresos que se miden en latidos. En recuerdos. En una camiseta heredada, en una bufanda vieja, en una mano de padre señalando el césped mientras dice: “Mira bien, esto no es solo fútbol. Esto es el Atleti.”

Rosa Otermín no volvió al Atlético de Madrid en el verano de 2024.
Rosa regresó a casa.

Y para entender lo que significa ese regreso hay que volver atrás. Mucho más atrás que cualquier debut en Primera División, que cualquier convocatoria con la selección, que cualquier final o clasificación europea. Hay que volver al origen. Al punto exacto en el que el fútbol dejó de ser solo un juego y se convirtió en identidad.

En cada acción defensiva, una transición o un repliegue, ya sabía reconocer un escudo. El rojiblanco. El de las rayas que no se eligen, se heredan. El que no se explica, se siente.

Ese escudo se lo enseñó su padre, Agustín.

(Fuente: Liga F)

Agustín no le habló del Atlético como se habla de un club.

Le habló como se habla de una forma de estar en el mundo. De resistir. De no rendirse. De competir incluso cuando todo parece perdido. De levantarse siempre una vez más.

Entrar en la cantera del Atlético de Madrid con 14 años no fue un golpe de suerte. Fue la consecuencia natural de una obsesión bien entendida. Rosa era delantera. Tenía gol. Tenía hambre. Tenía esa forma tan atlética de no conformarse nunca.

Cada gol en Preferente, cada carrera, cada convocatoria con la selección sub-17, eran pasos hacia un lugar que ella ya conocía emocionalmente antes de pisarlo profesionalmente.

Pero el Atlético no regala nada. Nunca lo ha hecho. Y Rosa aprendió pronto que amar un escudo no te garantiza un sitio. Te obliga a merecerlo todos los días.

Por eso aceptó cada reconversión. Cada cambio de rol. Cada decisión que la alejaba del foco pero la acercaba al equipo. De delantera a centrocampista. De centrocampista a lateral.

(Fuente: X)

De protagonista a engranaje. De promesa a jugadora útil que hoy en día destaca con el catorce en Alcalá de Henares.

Ese proceso, silencioso y a veces ingrato, es profundamente rojiblanco. Porque en el Atlético nadie brilla solo, se hace en conjunto o no se resplandece.

Puede que Rosa gane más títulos, que juegue más finales, que su carrera la lleve a otros escenarios; el fútbol es movimiento, pero hay una verdad que nadie le puede quitar: Rosa Otermín volvió al Atlético de Madrid siendo futbolista y siendo rojiblanca. En un fútbol cada vez más fugaz, mercantil y desarraigado, su regreso es casi revolucionario, porque el Atlético no es un lugar por el que se pasa, sino un lugar al que se vuelve.

(Fuente: “El Partido de Manu”)

Y Rosa volvió por su padre, por la niña que fue, por la futbolista que es y, sobre todo, por el escudo que nunca dejó de sentir suyo.

(Fuente: Liga F Moeve)

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