La crónica | El Athletic Club hace historia en el Di Stéfano

(Fuente: Liga F Moeve)

⬛️ ¡Victoria vizcaína! Las dirigidas por Javier Lerga doblegaron por 1-0 al Real Madrid para sumar por primera vez en Valdebebas.

La previa |

Los onces |

Era un día poco habitual para disfrutar de la Liga Profesional de Fútbol Femenino, se adelantó este Real Madrid vs Athletic Club por la participación de ambos en la Supercopa de España, pero será una fecha especial para el conjunto rojiblanco por el modo en el que terminó.

el enfrentamiento correspondiente a la Jornada 17 de la Liga F Moeve entre Real Madrid y Athletic Club, el conjunto blanco saltó al terreno de juego con Misa en portería, acompañada en la defensa por Shei, Rocío, M. Méndez y Yasmim, mientras que Angeldahl, Irune y Weir comandaban el centro del campo, con Eva Navarro, Athenea e Iris Ashley buscando desequilibrar en la ofensiva. Por su parte, el Athletic Club alineó a A. Nanclares bajo los palos, con Bibi, Landaluze, Nerea B. y Elexpuru en la línea defensiva; M. Zubieta y Valero en el doble pivote; S. Ortega, Gurtubay y Vilariño en la mediapunta, y Azkona como referencia en ataque. En el banquillo madridista aguardaban Pau Quesada, Laia, Pau C., Toletti, Däbritz, Redondo, Bennison, Linda C., Holmgaard, Andersson, Lakrar y Silvia Cristóbal, mientras que el Athletic contaba con O. Santana, Maddi, Sanadri, L. Baños, Pinedo, Nerea Nevado, Campos, Eider, Agote y Thais.

El duelo se presentaba emocionante desde el inicio, con ambos equipos buscando consolidar posiciones en la tabla y ofrecer espectáculo en el Alfredo Di Stéfano a partir de las 19:00 horas.

El Athletic Club conquistó el Di Stéfano (0-1) con un solitario tanto de Sara Ortega en la segunda mitad. La MVP del partido fue Olatz Santana. La arquera, que entró a los siete minutos por la lesión de Nanclares, realizó ocho paradas para asaltar el estadio del conjunto blanco, inexpugnable hasta la fecha.

Este arranque que atrapa al lector no es más que el arranque de un duelo que tiene una relevancia especial para las leonas que han sido protagonistas de una victoria inesperada ante el mejor club del siglo XX.

El Estadio Alfredo Di Stéfano, Madrid — Noche de invierno. Un estadio que durante años ha visto reinar a las fuerzas de la élite absoluta del fútbol español femenino, un templo donde la precisión, la táctica y el impulso ofensivo del Real Madrid se había erigido como paradigma de dominio. Una pista donde el equipo blanco, bajo la batuta de Pau Quesada, había tejido una temporada hasta entonces casi impecable en la Liga F: con 11 victorias, dos empates y apenas dos derrotas, una senda ofensiva que había firmado 35 goles y una defensa que apenas había concedido 10 tantos en 15 partidos⁠ — cifras que hablaban de una maquinaria implacable en el campeonato doméstico. 

Pero en la fría tarde del 13 de enero de 2026, esa historia aparentemente escrita se enfrentó a un capítulo que nadie en Madrid vio venir. Contra todo pronóstico, contra la lógica de las estadísticas y tras una racha de éxitos rotundos, el Real Madrid fue desafiado por un Athletic Club que llegó al Di Stéfano con hambre, ambición y una fe inquebrantable en sus posibilidades. Lo que en apariencia era una visita más para el equipo vasco en su periplo liguero se convirtió en una gesta histórica que retumbará en la memoria del fútbol femenino español por años.

Desde el inicio, esa noche apuntaba a algo especial. El Athletic Club, dirigido por Javi Lerga, no era, sobre el papel, favorito para arrebatar puntos en el feudo del Real Madrid, un equipo que tradicionalmente había dominado el duelo en sus últimas confrontaciones y que llegaba con ritmo de triunfo, acumulando un dominio aplastante en casa.  Pero las dinámicas del fútbol, en su esencia más pura, siempre conservan espacio para lo imposible, para lo insospechado.

Apenas transcurridos dos minutos de partido, un giro dramático a la narrativa se presentó como un presagio de lo que estaba por venir: Adriana Nanclares, portera titular del Athletic, sufrió una conmoción tras un choque intenso al intentar atajar un centro rival. El impacto de ese momento fue inmediato. En un abrir y cerrar de ojos, la portería de las leonas se quedó bajo la custodia de Olatz Santana, quien, sin saberlo aún, estaba a punto de escribir su nombre con letras indelebles en la historia del club. 

Santana, llamada a la meta en circunstancias desafortunadas pero absolutamente decisivas, reaccionó con serenidad desde el primer instante. La vida —y más aún el fútbol— suele recompensar a quienes responden con coraje ante la adversidad, y allí estaba ella: una guardameta que no solo ocupaba el puesto de una compañera lesionada, sino que estaba a punto de convertirse en la protagonista de una epopeya futbolística. Su presencia bajo palos, su intuición felina para las atajadas y su compostura reflejaban una mezcla de temple y talento que desafiaba cualquier guion prudente.

Mientras la grada se acomodaba para presenciar lo que se suponía sería una prueba más de fuerza del Real Madrid, el choque comenzó con un dominio natural de las locales: posesión sostenida, presión alta y movimientos ofensivos que buscaban desbordar con precisión.

Pero por cada embestida blanca, Santana respondía con reflejos que encendían la ansiedad en el banquillo rival. Era como si el tiempo se desacelerara cada vez que una jugadora del Athletic Club se enfrentaba uno contra uno con la arquera vasca, y su presencia se erigía en un muro invisible que no podía ser derribado.

Al Madrid le costó en exceso encontrar las vías para atacar el bloque bajo rival. No fue hasta pasado el minuto 20 cuando Iris Ashley, después de recibir un pase en profundidad de Irune Dorado, perdonó en el mano a mano ante la guardameta suplente. Weir, tras un buen centro de Eva Navarro ya en el tramo final, desperdició otra interesante situación dentro del área chutando directamente a las manos de Olatz Santana. Fueron las únicas llegadas reseñable en un primer tiempo plomizo en ambos equipos, tanto como la lluvia que caía sobre Valdebebas y se alcanzó el entretiempo con un 0-0 que lo dejaba todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto.

La ahistoria de esta victoria épica, por supuesto, no se narra solo desde el arco. En la medular, el Athletic se mostró equilibrado, recogiendo balones y equilibrando la necesaria defensa con una valentía admirable. Y fue precisamente tras una pérdida de balón en la zona alta de ataque por parte de Caroline Weir, que hasta ese momento había sido una de las protagonistas del Real Madrid en la temporada, que el Athletic encontró su momento decisivo.

Corría el minuto 64 cuando Sara Ortega, con un golpe de creatividad y audacia que encarnaba el espíritu de las leonas vascas, recogió un balón suelto en la frontal del área. Su golpeo no solo fue certero, sino magistral: un zurdazo colocado con una precisión quirúrgica que primero acarició el poste y luego terminó colándose al fondo de la red de la portería de Misa para abrir la lata con el 01 en el tanteador.

Esto acabó desatando un rugido ensordecedor tanto en el césped como en las gradas.  Fue un gol que no solo quebraba la igualdad del marcador, sino que también rompía con cualquier atisbo de conformismo. Un gol que, en su ejecución y contexto, se transformaba en símbolo de valentía.

A partir de ese instante, el partido tomó tintes de una batalla visceral. El Real Madrid, un coloso forjado en victorias y dominio territorial, se encontró con la necesidad urgente de responder.

Pero el Athletic no había venido solo a aguantar; venía a desafiar y a confirmar que el fútbol no entiende de favoritismos ni estadísticas. Y ahí estaba Santana, una y otra vez, levantándose como guardiana de una esperanza que se resistía a menguar.

Cuando las jugadoras del Real Madrid lanzaban sus intentos desde dentro del área, Santana respondía con paradas que solo pueden describirse como milagros tácticos. En verdad, la presión de un disparo intempestivo podía quebrar a cualquier arquera, pero ella mantenía la calma incluso cuando el destino parecía conspirar con la escuadra rival.

Y cuando el balón estaba a punto de cruzar la línea, ahí estaba Laida Landaluze, una defensa vasca que encarnaba el espíritu colectivo, evitando el gol blanco con decisiones propias de un gladiador en el fragor del combate.

El Real Madrid lo intentó con todo: ajustes tácticos, cambios ofensivos como la entrada de Alba Redondo para imprimir aún más peligro en el último tercio del campo, y combinaciones que buscaban el empate desde distintos ángulos. Sin embargo, cada vez que la pelota se aproximaba al área pequeña del Athletic Club , un muro conformado por compromiso defensivo y la figura colosal de Santana emergía para frustrar cada intento.

Con cada parada decisiva y con cada bloqueo defensivo, el Athletic Club se mantenía vivo, alimentando no solo la esperanza del gol de Ortega, sino la certeza de que esa noche no sería una más. El paso de los minutos convirtió esa resistencia en épica, y la épica en realidad tangible. Fue un momento donde el fútbol, en su esencia más pura, mostraba que no siempre gana el favorito, sino aquel que se arriesga, que cree, que lucha y que jamás se rinde.

Sandie Toletti, en el dique seco por lesión desde noviembre, hizo su regreso intentando poner una marcha más al ataque. Por sus botas pasó el último disparo local, que se encontró con la enésima parada de la portera visitante.

El Real Madrid no aprovecha la jornada adelantada para poner aún más tierra de por medio con la Real Sociedad y se queda con las 35 unidades con las que clausuraba la primera vuelta.

Las madridistas volverán a competir este próximo sábado 17, a las 12:00, en la Ciudad Deportiva de Buñol contra el Levante Unión Deportiva . Será su último partido antes de poner rumbo a Castellón para disputar el primer título de la temporada: la Supercopa de España frente al Atlético de Madrid en un derbi de semifinales.

(Fuente: Liga F Moeve)

Por su parte, el Athletic Club de Javi Lerga demostró que este curso va de menos a más y tras un arranque muy complicado ya es séptimo en la Primera División Femenina con 23 puntos en su zurrón, próxima estación, viajar a Canarias para verse las caras con las guerras del Costa Adeje Tenerife Egatesa.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

Real Madrid (0): Misa; Shei García (Alba Redondo 74′), Rocío, María Méndez, Yasmim (Holmgaard 56′); Irune Dorado (Toletti 82′), Angeldahl (Däbritz 56′); Eva Navarro (Pau Comendador 46′), Weir, Athenea (Linda Caicedo 56′); Iris Ashley.

Athletic (1): Nanclares (Olatz Santana 6′); Elexpuru (Nerea Nevado 66′), Landaluze, Bibiane, Nerea Benito; Valero, Zubieta; Vilariño (Agote 62′), Gurtubay (Arana 80′), Sara Ortega; Azkona (Ane Campos 80′).

Árbitra: Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Valero (minuto 14) y Eva Navarro (minuto 37).

Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 656 espectadores a un partido entre el Real Madrid y el Athletic Club que se ha disputado sobre una superficie de hierba natural.

Goles |

0-1 Sara Ortega 65’ ⚽️

Vídeo |

Comentarios

Deja un comentario

More posts