Noticia | José Luis Sánchez Vera y el Madrid CFF: cuando el banquillo se convierte en una idea

(Fuente “El Partido de Manu”)

⬛️ El técnico madrileño remplazará a Javier Aguado en el Fernando Torres de Fuenlabrada.

El Madrid CFF, semifinalista de la Copa de la Reina en 2021, hará próximamente oficial el fichaje de José Luis Sánchez Vera para el primer equipo tras la destitución de Javier Aguado.

El club afincado en el Fernando Torres apuesta por un entrenador campeón de Liga F, Supercopa de España y Copa de la Reina Iberdrola para liderar una nueva etapa basada en la identidad, el tiempo y el crecimiento sostenido y llega acompañado por Erika Vázquez, exjugadora del Athletic Club, como asistente técnica.

Hay fichajes que se explican con una frase. Y hay otros —los importantes— que necesitan una historia.
El Madrid CFF ha elegido a José Luis Sánchez Vera como nuevo entrenador del primer equipo y, con ello, ha tomado una decisión que va más allá del corto plazo.

No responde a la urgencia ni al ruido. Responde a una convicción: construir desde el banquillo un proyecto reconocible, coherente y fiel a su identidad.

Sánchez Vera no llega solo para entrenar, llega para ordenar un relato, sostener un proceso y darle continuidad a una idea de fútbol que el Madrid CFF ha defendido desde su origen, además ya sabe lo que es dirigir a futbolistas del plantel como Anita Marcos, a la que hizo debutar en la élite, Andonova y Nuria Mendoza, estas dos últimas en su era como granota.

El nuevo mister no llega solo para entrenar. Llega para ordenar un relato, sostener un proceso y darle continuidad a una idea de fútbol que el Madrid CFF ha defendido desde su origen.

El ex de la Real Sociedad de Fútbol no promete resultados inmediatos. Promete método, trabajo y coherencia y según ha podido saber “El Partido de Manu”, en exclusiva, dirigió en la mañana del 14 de enero de 2026 su primera sesión de trabajo después de ser presentado en Aldehuela.

Para entender este fichaje hay que entender al club. El Madrid CFF no nació grande, pero sí fiel a una idea. Creció sin atajos, apostando por el fútbol femenino cuando aún no era tendencia y construyendo su camino desde la convicción.

José Luis Sánchez Vera ha construido una de las trayectorias más singulares, coherentes y reconocibles del fútbol femenino español contemporáneo. Más allá de los títulos, de los ascensos o de los contextos institucionales tan distintos en los que ha trabajado, existe un hilo conductor perfectamente identificable en todos los equipos que ha dirigido: una idea de juego profundamente trabajada, adaptable al contexto competitivo, pero sustentada siempre en una serie de principios estructurales, emocionales y tácticos que definen su manera de entender el fútbol. Analizar el estilo de los equipos de Sánchez Vera no consiste únicamente en describir sistemas o dibujos, sino en comprender una concepción integral del juego que abarca la gestión del vestuario, la preparación del partido, el uso del balón, la ocupación de los espacios, la relación con la presión ambiental y la lectura de cada fase del juego como parte de un todo orgánico.

Desde sus primeras experiencias en el fútbol femenino de élite, Sánchez Vera mostró una inclinación clara por construir equipos competitivos desde la solidez colectiva. Sus conjuntos rara vez han sido caóticos o desordenados. Incluso en contextos de inferioridad presupuestaria o estructural, sus equipos han transmitido una sensación constante de control, entendiendo el control no como monopolio absoluto de la posesión, sino como capacidad para gobernar los ritmos del partido. Esta es una de las claves fundamentales de su estilo: la prioridad no es tener el balón por tenerlo, sino saber cuándo, dónde y para qué se utiliza. En ese sentido, sus equipos han sido tradicionalmente muy difíciles de desarmar, porque están pensados para minimizar errores no forzados y para maximizar la eficiencia en cada acción.

Uno de los rasgos más repetidos en los equipos dirigidos por Sánchez Vera es la importancia del orden defensivo como punto de partida del juego. No se trata de una defensa pasiva ni reactiva, sino de una estructura defensiva activa, que condiciona al rival y lo empuja hacia zonas previamente estudiadas.

Sus equipos suelen defender en bloque medio o medio-bajo, con líneas juntas y distancias cortas entre jugadoras, evitando que el rival pueda progresar por dentro con comodidad. La prioridad es cerrar carriles interiores, proteger la frontal del área y obligar a jugar por fuera, donde se activa una presión orientada, no especialmente alta, pero sí muy coordinada.

Este comportamiento defensivo no responde a una falta de ambición ofensiva, sino a una lectura muy clara del contexto competitivo del fútbol femenino español, especialmente en las temporadas en las que dirigió a equipos que no partían como favoritos. Sánchez Vera entiende que la defensa no es solo un mecanismo de contención, sino una herramienta para atacar mejor. Al recuperar el balón en zonas concretas y con el rival desorganizado, sus equipos han encontrado muchas de sus mejores situaciones ofensivas. De ahí la importancia que da a la transición defensa-ataque, probablemente una de las fases mejor trabajadas en todos sus proyectos.

Cuando sus equipos recuperan el balón, la primera decisión es casi siempre vertical. Existe una clara intención de progresar rápidamente si el contexto lo permite, buscando a jugadoras ofensivas bien perfiladas o atacando el espacio libre a la espalda de la defensa rival. No obstante, esta verticalidad no es descontrolada. Si la primera opción no es clara, el equipo no duda en reiniciar, en asegurar la posesión y en reorganizarse. Esta dualidad entre verticalidad y pausa es otra de las señas de identidad del técnico madrileño: saber alternar registros sin perder la identidad.

En fase ofensiva organizada, los equipos de Sánchez Vera han mostrado una evolución notable a lo largo de los años. En sus primeras etapas, el juego tendía a ser más directo, con ataques relativamente cortos y un peso importante del juego exterior. Las bandas han sido históricamente una vía fundamental para sus equipos, tanto para progresar como para finalizar. Extremos abiertas, laterales con recorrido y centros laterales bien trabajados han formado parte del paisaje habitual de sus equipos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha percibido una mayor riqueza en el juego interior, con mediocampos más técnicos y una mejor ocupación de los espacios entre líneas.

Aun así, incluso en sus versiones más elaboradas con balón, Sánchez Vera no ha sido nunca un entrenador de posesiones largas estériles. Sus equipos rara vez encadenan pases sin intención. Cada circulación tiene un objetivo claro: atraer, fijar y liberar espacios. La paciencia con el balón existe, pero siempre subordinada a la búsqueda de ventajas. En ese sentido, se aprecia un trabajo táctico muy detallado en la colocación de las interiores, en los desmarques de ruptura de las delanteras y en la sincronización de los movimientos ofensivos.

Otro elemento clave en el estilo de los equipos de Sánchez Vera es la importancia del compromiso colectivo. Sus equipos se caracterizan por una altísima implicación defensiva de todas las jugadoras, incluidas las futbolistas más ofensivas. La presión tras pérdida, sin ser asfixiante ni constante, está muy bien medida

La llegada de Sánchez Vera no supone una ruptura, sino una continuidad elevada. El club no busca un salvador ni un golpe de efecto. Busca un constructor, alguien capaz de consolidar lo logrado y dar un paso más sin perder la esencia.

Sánchez Vera entiende el banquillo como algo más que un lugar desde el que se dan órdenes. Desde ahí se transmite calma, claridad y confianza. Sus equipos rara vez se descomponen, saben a qué juegan incluso en los momentos difíciles y compiten desde el orden y el compromiso colectivo.

En un entorno cada vez más exigente, su liderazgo sereno y cercano aporta al Madrid CFF algo fundamental: estabilidad emocional.

No hay alardes ni dogmas rígidos. El método de trabajo de Sánchez Vera se basa en la pedagogía diaria, en la repetición consciente de conceptos y en la gestión honesta de los roles. Entrenar no es solo preparar partidos, sino educar futbolistas, acompañar procesos y sostener al grupo cuando el contexto aprieta.

Exigente sin ser opresivo, cercano sin ser complaciente, su liderazgo conecta con una forma de entender el fútbol femenino desde el respeto y el conocimiento profundo del vestuario.

En esta nueva etapa, que se extenderá por lo que queda de curso más otra campaña completa, el ex del Atlético de Madrid se ha rodeado de gran parte del staff técnico que le secundó en su periplo por el Levante Unión Deportiva.

Con experiencia en la élite y una sensibilidad especial en el trato con las futbolistas, su presencia añade valor humano y futbolístico a un proyecto que entiende el cuerpo técnico como una pieza clave del crecimiento colectivo.

El fichaje de un entrenador siempre envía un mensaje. Este es inequívoco: el club cree en el trabajo, cree en el proceso y cree en el talento que ya tiene. Con Sánchez Vera llega un liderazgo que escucha, observa y exige con sentido.

El objetivo no es correr más, sino pensar mejor. Competir desde la identidad y crecer sin perder el rumbo.

La serenidad no está reñida con la ambición. Sánchez Vera la entiende como una construcción organizada, no como una carrera descontrolada. Mejorar con el paso de las jornadas, competir contra cualquiera y ser reconocible incluso en la derrota forman parte de su idea de éxito.

Ese es el reto que asume en el Madrid CFF y también la promesa implícita de esta nueva etapa.

El fútbol femenino español vive un momento de transición, crecimiento y exigencia.

En ese escenario, figuras técnicas como Sánchez Vera resultan imprescindibles: entrenadores que entienden el juego, el vestuario y el proceso sin confundir progreso con prisa.

El Madrid CFF no ha fichado solo a un entrenador, ha adquirido una forma de entender el fútbol, una ética de trabajo y una convicción profunda en el tiempo como herramienta.

En el fútbol femenino, eso no es un fichaje más, sino una declaración de principios.

(Fuente: Liga F Moeve)

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