
🟣 ¡Victoria perica! Las de Sara Monforte se impusieron por 0-1 a las colchoneras en Alcalá de Henares con un libre directo de la veinte.
La previa |

El sábado 17 de enero de 2026, a las 16:30 horas, el Centro Deportivo Alcalá de Henares volverá a latir al ritmo de un partido que va mucho más allá de los tres puntos. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un cruce cargado de urgencias, emociones contenidas y necesidad de reafirmación, con el mismo objetivo inmediato: lograr la primera victoria del año en la Liga F.
El encuentro será retransmitido en directo por DAZN y Movistar Plus y llega acompañado de una atmósfera especial diseñada para que la afición sea protagonista de principio a fin.
Porque no será una tarde cualquiera. Antes y después del balón rodando, el club rojiblanco ha preparado una jornada de comunión total con su gente: firma de autógrafos de Lola Gallardo y Vilde Bøe Risa tras el partido, visita de Indy y Mady, las inseparables mascotas, y una sorpresa en el descanso que promete convertir el estadio en un hervidero emociona.
Un mensaje claro: ahora, más que nunca, este equipo necesita a su afición empujando en la misma dirección.
El Atlético llega herido, pero no vencido. La dura derrota ante el Fútbol Club Barcelona (5-0) en la pasada jornada dejó cicatrices, sí, pero también un mensaje interno inequívoco. “Necesitamos más que nunca a nuestra afición. Ojalá tengamos el mismo ambiente que el otro día”, afirmó Lola Gallardo tras el encuentro. Palabras que no son retórica: son una llamada a filas. Las rojiblancas ocupan actualmente la cuarta plaza con 27 puntos, a cuatro de los puestos de Champions League, pero atraviesan una racha inquietante en la competición doméstica, sin ganar desde el 16 de noviembre. Enero aprieta, la clasificación no espera y cada jornada empieza a tener aroma de final anticipada.
El equipo de Viti y sabe que está obligado a reaccionar. No solo por la tabla, sino por identidad. El Atlético necesita reencontrarse con su versión más dominante, la que asfixia arriba, la que gobierna desde el centro del campo y la que convierte cada balón dividido en una declaración de intenciones. No será sencillo, además, por las ausencias de peso: Gio Queiroz no estarán disponibles para el duelo, dos futbolistas determinantes en la profundidad y el desequilibrio ofensivo. Aun así, el bloque rojiblanco confía en su fondo de armario, en el liderazgo de sus veteranas y en el empuje de una afición que sabe convertir la presión en energía positiva.
Enfrente estará un RCD Espanyol que viaja a Madrid con menos urgencias clasificatorias, pero con ambición intacta. El conjunto perico dispone de un colchón de diez puntos sobre los puestos de descenso, una ventaja valiosa que permite trabajar con algo más de calma, aunque sin caer en la complacencia. “Debemos ir a hacer daño, a intentar sumar, e incluso ganar”, subrayó su entrenadora, Sara Monforte, en la previa. Un aviso serio.
Eso sí, el equipo blanquiazul también llega condicionado por las bajas: Amaia Martínez, Laura Martínez y Olivia Fergusson están descartadas, mientras que Júlia Guerra es duda hasta última hora.
Aún con esas ausencias, el Espanyol confía en su orden táctico, en su capacidad para resistir sin balón y en la velocidad de sus transiciones para castigar cualquier desajuste rojiblanco.
Sabe, además, que el contexto puede jugar a su favor si logra enfriar el partido y trasladar la ansiedad a la grada.
El precedente más reciente entre ambos equipos invita al optimismo rojiblanco. En el encuentro de la primera vuelta, el Atlético de Madrid firmó una actuación imponente y goleó por 0-5 en la Ciudad Deportiva Dani Jarque, dejando una imagen de superioridad absoluta. Aquella tarde fue una exhibición de contundencia, ritmo y pegada. Pero el fútbol rara vez se repite de forma exacta.
Enero transforma escenarios, cambia dinámicas y obliga a demostrar cada punto como si fuera el último.
Por eso este partido es mucho más que una revancha o una continuidad estadística. Es un examen emocional. Para el Atlético, supone medir su capacidad de levantarse, de transformar la necesidad en orgullo competitivo y de volver a creer desde el juego y el carácter. Para el Espanyol, es una oportunidad de oro para reafirmar su crecimiento, sumar en un campo exigente y demostrar que su temporada no es casualidad.
El balón echará a rodar a las 16:30 horas. Antes, durante y después, el Centro Deportivo Alcalá de Henares será escenario de una tarde pensada para la memoria: fútbol, cercanía, símbolos y emoción compartida. En enero no hay margen para la tibieza. Solo vale competir, resistir y golpear. Atlético de Madrid y RCD Espanyol se citan en un duelo de urgencias y convicciones, con la temporada marcando el pulso y la historia esperando un nuevo capítulo.
Aquí no hay promesas. Hay 90 minutos y todo por decidir en un compromiso de alto voltaje que harían bien en no ignorar.

Los onces |
El duelo al detalle |

🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026
✨Matchday 16 ✨
Partido grande 🚀
🔥Atlético de Madrid 🆚 Espanyol de Barcelona 🔥
📅 Sábado, 17 de enero de 2026
⏰ 16:30 horario peninsular
📺 Movistar Ellas Vamos (Dial 66)
🏟️ Centro Deportivo Alcalá de Henares, Madrid

Desde el pitido inicial, el encuentro quedó marcado por una acción que pudo alterar por completo el guion previsto. El Espanyol Femenino encontró el camino hacia el gol en los primeros compases del partido, cuando Ainoa Campo aprovechó una acción dentro del área para batir a Lola Gallardo. El balón terminó en el fondo de la red y durante unos instantes el silencio se apoderó del estadio, pero la celebración perica quedó congelada por la intervención de la colegiada tinerfeña Lorena Trujillano, que señaló una falta clara y previa de Ángeles del Álamo sobre Lauren Leal. Una infracción evidente, producida en la disputa inicial de la jugada, que invalidó el tanto y devolvió el partido al punto de partida. Fue un aviso temprano, una llamada de atención para el Atlético de Madrid, que entendió desde ese momento que el duelo no admitiría concesiones ni desconexiones.
A partir de esa acción anulada, el partido comenzó a asentarse sobre los parámetros que buscaba el conjunto rojiblanco. El Atlético, empujado por su condición de local y por la necesidad de imponer su jerarquía, fue creciendo con el paso de los minutos, asumiendo el control del balón y del ritmo del juego. El equipo de Víctor Martín empezó a manejar el esférico con mayor criterio, ensanchando el campo y buscando continuamente las bandas para generar superioridades. La circulación se volvió más fluida, las líneas se adelantaron y el Espanyol se vio obligado a replegar, consciente de que cualquier pérdida en campo propio podía resultar letal.
El dominio atlético no fue inmediato ni arrollador, pero sí progresivo y constante.
Cada posesión larga servía para ir minando la resistencia defensiva del conjunto perico, que trataba de mantenerse ordenado, compacto y solidario en el esfuerzo. El Atlético alternaba ataques elaborados con envíos más directos, buscando la movilidad de sus jugadoras ofensivas y la llegada desde segunda línea. En una de esas acciones, tras un centro lateral bien ejecutado, el balón se estrelló contra el poste, dejando el eco metálico como prueba del peligro generado. El rechace terminó marchándose fuera, pero la sensación era clara: el Atlético estaba cada vez más cerca de encontrar el premio a su insistencia.
Pese al dominio territorial rojiblanco, el Espanyol demostró personalidad y capacidad competitiva para sostenerse en el partido durante la primera mitad. Lejos de limitarse a defender, el conjunto visitante supo elegir sus momentos para salir al ataque y generar incertidumbre en la zaga local. Ona Baradad protagonizó una de esas acciones, enganchando un balón que, sin demasiada potencia, logró encontrar portería y obligar a Lola Gallardo a mantenerse alerta bajo palos. Fue una llegada tímida en apariencia, pero significativa en el contexto del partido, recordando que el Espanyol no renunciaba a nada.
La jugadora más incisiva del conjunto perico volvió a ser Ainoa Campo, que dispuso de una doble oportunidad para adelantar a las suyas. En la primera, resolvió de manera individual, armando un disparo con mucho peligro que pasó cerca del objetivo, evidenciando su capacidad para generar ocasiones incluso en escenarios de menor dominio. Poco después, llegó la más clara del Espanyol en la primera parte: un gran centro medido encontró a Ángeles del Álamo dentro del área pequeña, pero su remate, en una posición inmejorable, se marchó por encima del travesaño. Fue una ocasión que pudo cambiar el signo del encuentro y que reflejó, una vez más, la delgada línea que separa el acierto del castigo en partidos de este nivel.
El Atlético, consciente de esos avisos, no bajó la intensidad ni la concentración. El equipo rojiblanco entendió que, más allá del control del balón, debía afinar en los metros finales y cerrar los espacios a la espalda de su defensa. La línea defensiva se mantuvo firme, con Lauren Leal recuperándose de la acción inicial y ofreciendo solidez en los duelos, mientras el centro del campo trataba de imponer pausa y criterio para evitar transiciones peligrosas. Cada recuperación se convertía en una nueva oportunidad para volver a cargar el área rival, para insistir, para desgastar.
El ritmo del partido se estabilizó en un intercambio de intenciones claro: el Atlético proponía, dominaba y buscaba el gol con paciencia; el Espanyol resistía, competía y trataba de aprovechar cada error o cada espacio concedido. La primera parte avanzó con esa tensión latente, con la sensación permanente de que cualquier detalle podía decantar la balanza.
No hubo más goles ni decisiones determinantes antes del descanso, pero sí la certeza de que el partido estaba lejos de resolverse y que el segundo acto exigiría un punto más de precisión, valentía y carácter por parte de ambos conjuntos.
Las 22 protagonistas se marcharon al entretiempo con el marcador aún pendiente de ser inaugurado y todo habría de decidirse en el segundo y definitivo acto en la capital española.
En el incio de la segunda mitad de tiempo mantuvo la misma dinámica con la que había terminado la primera parte, con dominio de las rojiblancas. Nada más reanudarse el juego, Amaiur Sarriegi probó fortuna con un remate con la pierna derecha desde fuera del área que se marchó desviado.
Pese a la insistencia del Atlético de Madrid, fue el Espanyol quien logró adelantarse en el marcador gracias a una acción a balón parado. En el minuto 55, una falta al borde del área, señalada por mano de Carmen Menayo, les dió ventaja en el marcador a las azulonas. Anna Torrodà ejecutó perfectamente el libre directo con la pierna derecha, enviando el balón a la escuadra izquierda y poniendo el 0–1 en el marcador que hacía saltar la banca en Alcalá de Henares antes de alcanzar la hora de partido.
A pesar del contratiempo, las rojiblancas no se vinieron abajo, sino que intensificó aún más la presión en busca del empate. Las ocasiones empezaron a llegar con mayor frecuencia, como en el minuto 62, cuando un centro de Andrea Medina encontró la cabeza de Fiamma Benítez, aunque finálmente su remate se marchó rozando el palo derecho de la portería visitante. Poco después, Synne Jensen también lo intentó de cabeza, pero sin fortuna, al Atlético le falta finura en la parcela ofensiva en los últimos tiempos.
Con el partido entrando en su fase decisiva, el Atlético de Madrid redobló su apuesta. Lejos de conformarse con el dominio territorial y la acumulación de llegadas, el conjunto rojiblanco intensificó la presión y elevó el ritmo de juego en busca de un desenlace favorable. Cada acción se jugaba con mayor urgencia, cada balón dividido se disputaba como si fuera el último, y el Espanyol comenzaba a acusar el desgaste físico y mental de un esfuerzo sostenido durante muchos minutos.
El empuje atlético encontró una oportunidad clara en el minuto 73, cuando una acción señalada como juego peligroso de Simona Botero concedió a las locales una falta en una zona muy comprometida. La jugada, ejecutada con rapidez e inteligencia, terminó con el balón en el centro del área, donde Synne Jensen apareció con determinación para rematar con la pierna izquierda. El disparo, tras botar previamente, se elevó más de lo deseado y terminó marchándose demasiado alto, pero la ocasión dejó una sensación inequívoca: el gol estaba cada vez más cerca, y el Atlético comenzaba a cercar con insistencia la portería visitante.
El Espanyol, consciente del momento crítico del encuentro, trató de ganar oxígeno mediante interrupciones, posesiones más largas y ajustes defensivos. Sin embargo, el empuje rojiblanco no disminuyó. El Atlético jugaba ya instalado en campo rival, acumulando efectivos en zonas ofensivas y obligando a la defensa perica a multiplicarse para cerrar espacios y despejar balones comprometidos. Cada centro lateral, cada balón parado, cada segunda jugada elevaba la tensión en el área visitante.
La polémica llegó en el minuto 83, en una acción que encendió a la grada y detuvo el pulso del partido. Luany cayó dentro del área tras un contacto que, a primera vista, pareció suficiente para señalar pena máxima. La colegiada decidió detener el juego y acudir al VAR para revisar la acción, mientras el estadio contenía la respiración. Las imágenes se sucedieron durante largos segundos, aumentando la expectación y la presión ambiental. Finalmente, tras la revisión, se determinó que no existían los elementos necesarios para decretar penalti. La decisión fue recibida con protestas desde la grada y gestos de incredulidad entre las jugadoras rojiblancas, que sentían que el partido se les escapaba por detalles mínimos.
Lejos de descomponerse, el Atlético respondió con carácter. Los últimos minutos se convirtieron en un asedio prácticamente continuo sobre la portería del Espanyol. Primero, un remate de cabeza tras un centro preciso obligó a la guardameta visitante a intervenir con reflejos, blocando el balón y evitando lo que parecía el gol del empate. Fue una parada clave, de esas que sostienen a un equipo en los momentos más delicados.
Poco después, Synne Jensen volvió a asumir responsabilidades. La atacante recogió el balón fuera del área y, sin pensarlo, armó un disparo raso, potente y bien dirigido, que obligó nuevamente a la portera del Espanyol a estirarse para desviar el esférico y mantener intacta la igualdad en el marcador. Fue otra ocasión clara, otro aviso serio, otra muestra de que el Atlético no estaba dispuesto a rendirse.
El reloj avanzaba inexorablemente, y cada segundo jugaba en contra de las rojiblancas.
Aún así, el equipo mantuvo la fe, la intensidad y la convicción hasta el último instante, empujando con orgullo y determinación, consciente de que había hecho méritos suficientes para algo más. El Espanyol resistía como podía, defendiendo con todo y encontrando en su portera y en el sacrificio colectivo los argumentos necesarios para sostener el resultado en un final de partido cargado de tensión, emoción y sensación de oportunidad perdida para el conjunto local.
La derrota ante el Espanyol supone un frenazo significativo para las aspiraciones del Atlético de Madrid Femenino, no solo en la lucha directa por los puestos de Liga de Campeones, sino también en su objetivo de consolidarse entre las primeras posiciones de la clasificación. El conjunto rojiblanco deja escapar una oportunidad clave para afianzarse en la zona alta de la tabla tras un partido en el que volvió a asumir el protagonismo, dominó amplias fases del juego y acumuló llegadas, pero en el que volvió a verse penalizado por la falta de acierto en los metros finales y por un gol encajado a balón parado, una losa demasiado pesada en un contexto de máxima igualdad.

Con este resultado, el Espanyol suma tres puntos de enorme valor que le permiten tomar aire en la clasificación y reforzar su posición en la zona media, alejándose de los puestos de peligro y ganando margen respecto a sus rivales directos.
Las pericas son actualmente novenas con 19 unidades en su haber y da un golpe de efecto al vencer en un feudo tan complicado como es el Centro Deportivo Alcalá de Henares.
El Atlético, por su parte, se queda descolgado del grupo que marca las plazas de Champions pues cuarto con 27 puntos, a cuatro de dar caca a una Real Sociedad que tiene dos encuentros pendientes y está viendo cómo sus competidores directos se distancian y obligándole a mirar de reojo tanto hacia arriba como hacia atrás en una tabla cada vez más comprimida. La sensación es de oportunidad perdida, pero el calendario ofrece una vía inmediata para reaccionar: entre semana, el Atlético de Madrid afronta la semifinal de la Supercopa de España ante el Real Madrid, un derbi de máxima exigencia que se presenta como el escenario ideal para dar un golpe de efecto, recuperar las buenas sensaciones y reforzar la confianza de un equipo que necesita una respuesta anímica y competitiva para reconducir su temporada.

📋 Ficha técnica |
Atlético de Madrid : Lola Gallardo; Alexia, Lauren Leal, Menayo, Andrea Medina; Vilde Boe Risa (Natalia Martín, min. 77), Julia Bartel; Luany (Maracarena Portales, min. 86), Iannuzzi, Jensen; Sarriegi (Sheila Guijarro, min. 77)
Espanyol: Salvador; Vallejo, Balleste, Botero, Caracas (Ainhoa Dómenech, min. 87); Campo (Arana, min. 66), Torroda; Baradad (Torras, min. 66), Cristina Baudet Lucena, Ariadna Doménech (Judith Pablos, min. 86); Ángeles (Browne, min. 77).
Árbitra: Lorena del Mar Trujillano Gallardo
Tarjetas Amarillas: Ángeles (min. 9), Botero (min. 73), Carmen Menayo (min. 79), Caracas (min. 86), Lola Gallardo (min. 92), Baudet (min.
Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) entre el Atlético de Madrid y el Espanyol de Barcelona que se ha celebrado en el Centro Deportivo Alcalá de Henares sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
0-1 Anna Torrodá 55’ ⚽️
Vídeo |
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