La crónica | El Real Madrid suda para sonreír en Buñol

(Fuente: Liga F Moeve)

⬛️ ¡Triunfo blanco! Las de Pau Quesada se impusieron por 1-2 a un combativo Levante Unión Deportiva.

La previa |

(Fuente: Liga F Moeve)

A las puertas del mediodía del sábado 17 de enero de 2026 con las cámaras de DAZN y Movistar+ enfocando la Ciudad Deportiva de Buñol, Levante U.D. y Real Madrid Club de Fútbol se citan en un duelo que contrapone urgencia y ambición, supervivencia y aspiraciones de grandeza, en uno de esos partidos capaces de condensar toda la épica de una temporada en noventa minutos: el fin de semana se abre en territorio granota con un Levante UD que, pese a ser colista de la Liga F Moeve, llega impulsado anímicamente tras conquistar en Las Gaunas su primera victoria del curso ante el DUX Logroño (2-3).

Fue un triunfo liberador logrado además en un contexto de adversidad, sin poder contar con Laura Coronado, Sintia Cabezas, Paulina Ali, Karen Castellanos ni Núria Escoms, y que ahora sueña con convertir ese primer golpe sobre la mesa en el inicio de una reacción que devuelva orgullo y puntos a un proyecto históricamente combativo, mientras enfrente aparece un Real Madrid segundo clasificado, herido pero no derrotado, que llega tras un exigente compromiso intersemanal ante el Athletic Club en el que cayó por la mínima (0-1) en Valdebebas.

Este es un resultado que ha encendido el deseo de respuesta inmediata en un equipo acostumbrado a mirar hacia arriba y que afrontó ese encuentro con bajas de peso como Merle Frohms, Antonia Silva, Tere Abelleira —en plena recuperación de su lesión de cruzado—, Signe Bruun, Naomie Feller por molestias y Lotte Keukelaar, condicionantes que no han mermado su condición de aspirante firme a todo; la historia reciente entre ambos añade más leña a la narrativa, con catorce enfrentamientos previos que reflejan un equilibrio cargado de tensión competitiva, cinco victorias para el Real Madrid CF, un empate y cinco triunfos para las granotas, antecedentes que convierten cada duelo en una batalla sin guion cerrado, donde el contexto actual magnifica cada acción, cada duelo individual y cada decisión táctica, con un Levante que se agarra a Buñol como a un bastión emocional y un Real Madrid que busca reafirmar su jerarquía lejos de casa, en un escenario donde la épica no es un adorno retórico sino una posibilidad real que late desde el pitido inicial.

(Fuente: Liga F Moeve)

Los onces |

El Levante UD saltó al césped con Tarazona bajo palos; línea defensiva para E. Le Guilly, Teresa, Eva Alonso y Bascu; en la medular, Érika y Ana Franco llevaron el timón junto a Dolores; mientras que en ataque Alharilla, como capitana, acompañó a Rocío Carrasco y Carol en la referencia ofensiva para medirse al Real Madrid.

El Real Madrid respondió con Misa como capitana y guardiana de la portería; zaga para Shei, Lakrar, Andersson y Holmgaard; en el centro del campo, Bennison, Irune y Däbritz asumieron el control del juego; y arriba, Athenea y Linda Caicedo escoltaron a Redondo como referencia ofensiva.

El duelo al detalle |

(Fuente: Liga F Moeve)

🏆 Liga F Moeve | Temporada 2025-2026

✨ Partidazo ✨

🔥 Levante Unión Deportiva 🆚 Real Madrid Club de Fútbol 🔥

😍 Jornada 16 😍

🗓️ Sábado, 17 de enero de 2026

⏰ 12:00 horario peninsular

📺 DAZN 2 (Dial 71)

🏟️ Ciudad Deportiva de Buñol, Valencia

Había partidos que, aun antes de que el balón comenzara a rodar, ya estaban escritos en una tinta distinta. Encuentros que no necesitaban una final, un título o una clasificación directa para adquirir una relevancia que iba mucho más allá de los números fríos de la tabla. El Levante Unión Deportiva y el Real Madrid se citaban en la Ciudad Deportiva de Buñol en uno de esos duelos que el calendario disfraza de rutinarios, pero que el contexto se encarga de convertir en un examen de carácter, fe y jerarquía.

Porque no se enfrentaban solo el colista y el segundo clasificado. Se medían dos estados de ánimo, dos urgencias emocionales y dos formas muy distintas de convivir con la presión.

El Levante, hundido en la decimosexta posición, con apenas cinco puntos en su casillero, llegaba herido pero no vencido, alimentado por una victoria reciente que había sacudido los cimientos de la lógica: el 2-3 ante el DUX Logroño había sido más que tres puntos; había sido un grito de supervivencia.

El Real Madrid, por su parte, aterrizaba en Valencia con la herida aún abierta del tropiezo frente al Athletic Club, un cero a uno que no le había hecho perder su privilegiada cierta dosis de confianza, pero no la segunda plaza, sostenida por 38 puntos, pero que sí había dejado preguntas flotando en el ambiente blanco.

El líder seguía siendo el Fútbol Club Barcelona, ese coloso que parecía jugar otra liga, pero cada jornada era una oportunidad para no descolgarse, para mantener viva la persecución, para demostrar que el proyecto blanco no solo aspiraba a consolidarse, sino también a competir con ambición real. Y en ese camino, no había margen para el error, ni siquiera ante un rival que luchaba por no caer al abismo.

Buñol amaneció gris, encapotado, con un frío húmedo que se colaba en los huesos y una lluvia persistente que no hacía prisioneros. El clima, lejos de amedrentar, parecía anunciar que la tarde sería de esas que se recuerdan más por lo que se siente que por lo que se ve. Ni el agua ni el viento lograron disuadir a quienes entendían que allí, en ese rectángulo de césped castigado, se iba a librar una batalla honesta.

Había regresos que dotaban al partido de una carga simbólica especial. Pau Quesada volvía a una casa que conocía bien, reencontrándose con un pasado reciente, con pasillos recorridos mil veces y con miradas que mezclaban respeto y nostalgia. En el césped, el Levante recuperaba a figuras clave, entre ellas Alba Redondo, nombre propio del fútbol español, referente, goleadora, bandera de una identidad competitiva que el conjunto granota se negaba a perder pese a la adversidad.

Desde el pitido inicial, el Real Madrid asumió el rol que le correspondía por jerarquía y contexto. Dominio territorial, circulación rápida, intención clara de imponer ritmo y someter al rival desde la posesión. Y en ese guion, Athenea del Castillo emergió como la chispa que encendía cada ataque. La cántabra, eléctrica, vertical, inconformista, comenzó a castigar el costado con una determinación que anunciaba algo grande.

No tardó en llegar el primer aviso. Athenea encaró, buscó el perfil zurdo, probó desde fuera. El Levante respondía con orden, con repliegue, con solidaridad defensiva, pero cada acción blanca era una advertencia. Hasta que, en el minuto once, el suspense se convirtió en celebración.

Athenea recibió dentro del área, armó el disparo con la zurda y soltó un latigazo que parecía destinado a besar el larguero. El balón golpeó la cruzeta con violencia, picó en el suelo y, tras una fracción de segundo que se hizo eterna, botó más allá de la línea de gol. El estadio contuvo el aliento y lo soltó de golpe, era el 0-1 en el minuto 10 de juego.

con suspense, con incertidumbre, con esa pausa dramática que engrandece el momento. El Real Madrid golpeaba primero.

Pero lejos de conformarse, el conjunto blanco entendió que aquel escenario exigía contundencia. El Levante no era un rival resignado. Tarazona comenzó a multiplicarse bajo palos, desviando un disparo raso de Däbritz desde la frontal, reaccionando con reflejos felinos ante cada intento. La portera granota sostenía a su equipo, mientras el partido empezaba a ganar en intensidad y en matices.

Las locales, lejos de encerrarse sin más, buscaron sus oportunidades. Carol Marín, con picardía y valentía, trató de sorprender a Misa con un gol olímpico que estuvo a punto de desatar la locura. El Levante entendía que el balón parado podía ser su tabla de salvación, su forma de equilibrar una balanza que en juego abierto se inclinaba hacia el lado visitante.

Y fue precisamente tras una acción a balón parado favorable al Levante cuando llegó la jugada que marcaría el primer acto del partido. El fútbol, caprichoso, volvió a demostrar que en cuestión de segundos todo puede cambiar.

Linda Caicedo tomó el balón en su propio campo y arrancó como si el césped se abriera ante ella. Potencia, zancada, decisión. Nadie pudo frenar su carrera. La colombiana atravesó líneas, levantó la cabeza y filtró un pase en profundidad hacia Shei Garcia.

El centro no encontró inicialmente a Alba Redondo, pero la manchega, con el instinto que la define, ganó el rebote, protegió la pelota y habilitó a Däbritz. La alemana, con temple y visión, asistió al segundo palo, donde Athenea apareció de nuevo, oportunista, letal, para empujar el balón al fondo de la red para celebrar el 02 en el 25 que parecía ponerlo todo de cara para las visitantes y nada estuvo más lejos de la realidad.

El fútbol rara vez se pliega dócilmente a los pronósticos y se haría patente en este Levante versus Real Madrid.

Durante unos minutos, el Real Madrid creyó tener el encuentro bajo control. La circulación era fluida, el bloque estaba alto, las líneas bien juntas. Sin embargo, algo empezó a cambiar.

El Levante U.D. dejó de esperar y comenzó a morder. Adelantó metros, apretó en la salida, forzó errores. El fútbol, ese deporte que tantas veces se decide por estados de ánimo, comenzó a girar lentamente.

Dolores Silva empezó a aparecer con mayor frecuencia, mandando, ordenando, levantando la cabeza incluso en medio del caos. Érika González se ofrecía en cada balón dividido como si fuera el último. Alba Redondo, vigilada de cerca, no dejó de arrastrar marcas y de incomodar. El Levante entendió que no podía competir desde la paciencia infinita, sino desde la agresividad controlada y entonces las de Andrés París encontraron el premio.

En el minuto 32 de juego se produjo un disparo potente de la asturiana Érika González obligó a Misa a intervenir. El rechace quedó muerto en el área, suspendido en el tiempo durante una milésima de segundo que solo las futbolistas con instinto saben aprovechar. Dolores Silva apareció desde atrás, con determinación, con fe, con rabia acumulada. La exjugadora del Sporting de Braga armó la diestra y cruzó el balón lejos del alcance de la guardameta madridista. El esférico besó la red y Buñol explotó por culpa del 12 que llevó la firma de la centrocampista portuguesa y dio vida a las locales.

El tanto cambió definitivamente el tono del partido y las granotas comenzaron a creer en sus posibilidades.

El Real Madrid, sorprendido por la respuesta, perdió durante algunos minutos la serenidad que había mostrado. Las imprecisiones se multiplicaron. Las transiciones defensivas se volvieron más largas. Y el público, empapado pero entregado, empujaba cada acción local como si fuera la última oportunidad de aferrarse a la esperanza.

El Levante olió la sangre. Cada balón largo se convirtió en una amenaza. Cada duelo era disputado con una intensidad que desbordaba el marcador.

El Real Madrid comenzó a mirar el reloj, consciente de que aquel primer acto se estaba complicando más de lo previsto.

En los minutos finales del primer tiempo, el conjunto de Andrés París estuvo muy cerca de igualar la contienda. Ana Franco protagonizó una de las acciones más peligrosas, ganándole la espalda a Andersson en una carrera larga, de esas que nacen del convencimiento absoluto. El disparo final se marchó desviado, pero el aviso fue serio. Demasiado serio.

El Real Madrid entendió entonces que la ventaja era frágil, que el partido exigía algo más que talento individual, algo más que jerarquía en la tabla. Exigía temple. Exigía carácter. Exigía entender que el rival no estaba dispuesto a aceptar su papel de colista sin luchar cada centímetro de césped.

El pitido que señalaba el descanso llegó casi como un alivio para las visitantes. Las veintidós protagonistas enfilaron el túnel de vestuarios bajo una lluvia persistente, con sensaciones completamente opuestas. El Levante se marchaba con la convicción de que la remontada era posible. El Real Madrid, con la certeza de que nada estaba ganado.

La segunda mitad aguardaba como un territorio incierto, un espacio donde el fútbol suele despojarse de máscaras y mostrar su verdad más cruda.

La segunda parte arrancó con un Levante dominador que hizo sufrir a las blancas por momentos. La polémica llegó pronto con una posible mano que el FVS tuvo que revisar tras solicitar Andrés París la revisión. Sin embargo, las grandotas bajaron su intensidad y el Real Madrid recuperó el control. Linda Caicedo rozó el palo con un disparo raso en el 51 de partido.

Quesada no dudó en mover el banquillo, dando entrada a Pau Comendador, Iris Ashley, Eva Navarro o Angeldahl. La sueca, con un centro que se envenenó para Tarazona, estuvo cerca de encontrar portería en una de sus primeras apariciones.

El partido entró en la recta final con el resultado completamente abierto. El Real Madrid trató de aplicar control y encadenar posesiones largas. Pau Comendador rozó la sentencia de volea, pero su chut acabó en el travesaño. Angeldahl, con un disparo lejano que desvió Tarazona, y Silvia Cristóbal, con un cabezazo desviado en el área pequeña, tampoco consiguieron el tercero.

El Levante Unión Deportiva , comandado por una colosal Érika González que lo seguía intentando de todas las maneras, no tiró la toalla en ningún momento. Agama, con todo a favor a diez minutos del final, marró una ocasión clarísima delante de Misa.

Le Guilly, con un chut que llegó manso a las manos de la portera canaria, bajó la persiana a la matinal de fútbol en Valencia.

Con este sufrido resultado, en el que el conjunto capitalino fue más efectivo que brillante, el Real Madrid conquistó los tres guarismos que estaban en liza y suma ya 38 unidades que le permiten afianzarse en la segunda plaza liguera.

Las madridistas ahora ponen el foco en la Supercopa de España. El martes 20, a las 19:15, disputarán la semifinal contra el Atlético de Madrid en Castellón.

En caso de ganar el derbi, jugarían la final por segundo año consecutivo ante el vencedor del partido entre el Barcelona y el Athletic el próximo sábado, 24 de enero de 2026, a partir de las 19:00 horario peninsular.

El esfuerzo granota cae en saco roto esta vez y las chicas de Andrés París buscarán redimirse el próximo fin de semana al batirse el cobre con el Sevilla en Nervión y mientras tanto seguirá siendo el colista en la élite con tan solo 5 puntos en el zurrón, la salvación es harto compleja ya.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

Levante (1): Tarazona; Alharilla, Eva Alonso, Tere Mérida, Le Guilly; Aida Estévez, Carol Marín (Agama 79′), Dolores Silva, Raiderlin; Ana Franco, Érika.

Real Madrid (2): Misa; Shei (Silvia Cristóbal 76′), Andersson; Lakrar, Holmgaard; Bennison (Pau Comendador 60′), Irune; Athenea, Däbritz (Angeldahl 67′), Linda Caicedo (Eva Navarro 67′); Alba Redondo (Iris Ashley 60′).

Árbitra: López Osorio (Colegio Extremeño). Amonestó a Raiderlin (minuto 26), Irune (minuto 82) e Iris Ashley (minuto 94) con tarjeta amarilla.

Incidencias: Partido correspondiente a la decimosexta jornada de la Liga Profesional de Fútbol Femenino (Liga F Moeve) que ha enfrentado al Levante Unión Deportiva y el Real Madrid sobre el césped natural de la Ciudad Deportiva de Buñol.

Goles:

0-1 Athenea del Castillo 10’ ⚽️
0-2 Athenea del Castillo 25’ ⚽️
1-2 Dolores Silva 32’ ⚽️

Vídeo |

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