
⬛️ La decimoséptima jornada de la Liga F Moeve dejó un paisaje vibrante, lleno de matices y lecturas profundas. Mientras la Real Sociedad dio un paso firme hacia Europa y estrechó el cerco sobre la segunda plaza, Fuenlabrada fue escenario de uno de esos partidos que explican una temporada: el ONA silenció al Madrid CFF con un triunfo de autoridad (0-1), un resultado que sacude aspiraciones, redefine estados de ánimo y recuerda que en esta liga nadie regala nada. Arriba, abajo, en cada estadio, la competición empieza a hablar el lenguaje de los momentos decisivo.
La Real Sociedad fue uno de los grandes nombres propios del fin de semana. El conjunto guipuzcoano cumplió con solvencia su papel ante la S.D. Eibar y se impuso por 3-0 en Zubieta, una victoria que vale mucho más que tres puntos. Vale distancia. Vale jerarquía. Vale convicción. El equipo de Arturo Ruiz entendió desde el inicio que la jornada ofrecía una oportunidad estratégica y no la dejó escapar. Intza Egiguren abrió el marcador en el primer cuarto de hora, dando tranquilidad a un bloque que supo gestionar el encuentro con madurez. En el tramo final, dos acciones desafortunadas del Eibar, materializadas en goles en propia puerta, redondearon un marcador que refleja el control real del partido. La Real Sociedad no solo ganó: envió un mensaje.
Se consolida en puestos de privilegio, amplía su colchón sobre sus perseguidores directos y se queda a un solo punto de la segunda plaza, esa frontera simbólica que marca el acceso a la élite continental.
Esa lectura cobra todavía más fuerza al observar lo ocurrido alrededor. El Costa Adeje Tenerife no pasó del empate sin goles frente al Espanyol, un partido dominado por las insulares pero castigado por la falta de acierto y por un larguero que negó el premio. El punto sabe a poco y aleja al conjunto tinerfeño de la carrera inmediata por Europa, quedando ya a ocho puntos de una Real Sociedad que no afloja. Tampoco sonrió el Atlético de Madrid en la clasificación global de la jornada: pese a su victoria en el derbi ante la SD Eibar, los resultados acumulados le dejan a diez puntos del conjunto donostiarra, obligado ahora a remar contracorriente en una temporada de exigencia máxima.
Pero si hay un partido que resume la crudeza competitiva de esta Liga F, ese se jugó en Fuenlabrada. El Madrid CFF recibió al ONA con la necesidad de reaccionar, de engancharse a una dinámica que le devolviera a la pelea por los puestos nobles. Enfrente, un rival incómodo, trabajado, consciente de sus armas. El resultado fue un 0-1 que pesa como una losa en el proyecto madrileño y que engrandece al ONA, capaz de competir con rigor, paciencia y colmillo. El gol, obra de Itziar Pinillos, fue suficiente para decidir un encuentro tenso, cerrado, en el que cada duelo parecía definitivo.
Para el Madrid CFF, la derrota en casa en el estreno de José Luis Sánchez Vera como técnico local es un golpe duro: el equipo se descuelga a once puntos de la zona europea y ve cómo el margen de error se reduce a la mínima expresión.
En Sevilla, el fútbol volvió a sonreír. El conjunto andaluz rompió una racha negativa de dos derrotas consecutivas con un triunfo coral ante el Levante UD (4-2), colista de la competición. Fue un partido abierto, con alternativas, en el que brilló con luz propia Esther Martín-Pozuelo, autora de un gol de falta directa que levantó al público de sus asientos. El Sevilla respira, recupera confianza y se mantiene en una zona templada de la tabla, aunque todavía lejos de una Real Sociedad que le saca diez puntos y marca el ritmo de la clase media-alta de la liga.
La jornada también tuvo un fuerte impacto en la zona baja, donde cada punto es oxígeno y cada derrota, una herida profunda.
El Granada CF confirmó su momento dulce con una victoria por 2-0 ante el Alhama CF El Pozo, encadenando su tercer triunfo consecutivo. Las nazaríes superan ya la barrera de los 20 puntos y se colocan con 22, construyendo una ventaja considerable sobre el descenso. El contraste es duro para el DUX Logroño, que salió muy tocado de su enfrentamiento ante el Deportivo ABANCA en Las Gaunas. La derrota amplía la brecha hasta los once puntos y complica seriamente sus opciones de permanencia, en una liga que no espera a nadie.
Así transcurrió una jornada diecisiete que no fue una más. Fue una de esas fechas que ordenan el relato del campeonato. La Real Sociedad mira hacia arriba con ambición legítima, el ONA se reivindica con una victoria de enorme valor simbólico y práctico, y la lucha por Europa y por la salvación se va definiendo a base de golpes de realidad. La Liga F Moeve entra en su tramo decisivo con la sensación de que cada partido será una final encubierta, cada gol un punto de inflexión y cada fin de semana una nueva historia por contar.

Y esto, precisamente esto, es lo que hace grande a la Liga F: cuando el calendario aprieta y las emociones se desbordan, cuando nadie se esconde y el césped dicta sentencia. La jornada diecisiete ha pasado, pero ha dejado ecos. Y los próximos capítulos prometen todavía más fuego, más verdad y más fútbol del que se recuerda. Porque aquí, cuando empieza la hora de la verdad, no hay marcha atrás. Solo queda jugar… y creer.

Deja un comentario