
◼️ El DUX Logroño vence en casa del Alhama ElPozo (0-4) y sale del descenso.

Lo que se juega este sábado 31 de enero a las 17:00 horas en el Estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca de Murcia trasciende cualquier etiqueta convencional de “partido de Liga”. No es una jornada más, no es un simple cruce entre dos equipos de la zona baja, no es una tarde cualquiera de fútbol femenino. Es un punto de inflexión, una frontera emocional, deportiva y casi existencial para dos proyectos que llevan meses caminando sobre el alambre, con el vértigo constante del descenso marcando cada paso, cada decisión y cada balón dividido. Alhama CF ElPozo y DUX Logroño se citan en un duelo directo por la permanencia que condensa en noventa minutos el peso de una temporada entera, la angustia acumulada de semanas sin ganar, la esperanza renovada —o agotada— de mercados invernales, cambios de banquillo, reconstrucciones forzadas y una Liga F Moeve que no concede tregua ni margen de error a quienes se quedan atrás.
El contexto es demoledor. El Alhama CF ElPozo llega a esta cita marcando la frontera de la salvación con 9 puntos, tres por encima de su rival, pero con una dinámica que invita más a la preocupación que al alivio. Las murcianas no ganan en Liga desde el 5 de octubre, una eternidad en términos futbolísticos, un periodo que ha ido erosionando la confianza del vestuario, la paciencia de la grada y la tranquilidad del entorno. Desde aquel triunfo, cada jornada ha sido una mezcla de resistencia, frustración y oportunidades que se escapaban por detalles mínimos o por errores castigados con una crudeza implacable. Ni siquiera la llegada de Randri García al banquillo ha logrado revertir la inercia negativa. El cambio de entrenador trajo ajustes, nuevas ideas y un discurso renovado, pero no el elemento más ansiado: la victoria. Y en la Liga F, cuando los resultados no acompañan, el tiempo se convierte en un enemigo silencioso que va estrechando el margen hasta asfixiar cualquier proyecto.
Frente a ellas aparece un DUX Logroño herido, necesitado, casi desesperado, pero también cargado de una sensación extraña, mezcla de urgencia y oportunidad. Las riojanas ocupan la 15ª posición con 6 puntos y son, a estas alturas del campeonato, el único equipo que todavía no ha conseguido ganar un partido. Esa estadística, demoledora por sí sola, pesa como una losa cada fin de semana. Cada empate sabe a poco, cada derrota se vive como un paso más hacia el abismo, pero al mismo tiempo, cada jornada sin victoria alimenta la idea de que el primer triunfo tiene que llegar en algún momento, y cuando lo haga, puede cambiarlo todo. El DUX ha vivido una auténtica revolución en este mercado invernal, con seis incorporaciones que han alterado por completo la fisonomía del equipo, el once tipo, las jerarquías internas y, sobre todo, la narrativa de un proyecto que se negaba a resignarse a un destino escrito demasiado pronto.
Este partido, además, no se entiende sin mirar atrás. El choque de la primera vuelta terminó con un 2-4 favorable al Alhama CF ElPozo en Las Gaunas, un resultado que entonces parecía confirmar que las murcianas estaban un escalón por encima en este particular pulso por la permanencia. Aquel día, el Alhama mostró una eficacia ofensiva que hoy parece lejana, mientras que el DUX evidenció fragilidades defensivas que han perseguido al equipo durante buena parte de la temporada. Sin embargo, el fútbol rara vez respeta los precedentes cuando el contexto cambia de forma tan radical como lo ha hecho desde entonces. Hoy ambos equipos llegan con plantillas distintas, estados anímicos distintos y una presión acumulada que multiplica el valor de cada acción.
Para el Alhama CF ElPozo, ganar este partido significaría algo más que tres puntos. Sería romper una racha psicológicamente devastadora, reafirmar el trabajo del nuevo cuerpo técnico y, sobre todo, abrir una brecha de seis puntos con un rival directo que podría resultar definitiva en la lucha por evitar el descenso. Sería, en palabras simples, un paso de gigante hacia la permanencia. Pero perder —o incluso empatar— reabriría todas las heridas, devolvería la ansiedad al primer plano y permitiría al DUX Logroño aferrarse a la idea de que la salvación sigue siendo posible. El margen es tan estrecho que no hay espacio para la especulación.
El Alhama llega a este duelo con la carga de saber que juega en casa, ante su gente, en un escenario que debería ser refugio y fortaleza, pero que en los últimos meses se ha convertido también en un espejo incómodo donde se reflejan las dudas. El José Kubala ha visto pasar partidos en los que el equipo compitió, se adelantó incluso en el marcador, pero terminó cediendo por errores puntuales o por la incapacidad de cerrar los encuentros. La sensación de fragilidad en los minutos finales ha sido uno de los grandes lastres del equipo, una asignatura pendiente que Randri García ha intentado corregir con ajustes tácticos, mayor solidez defensiva y un enfoque más pragmático en determinados tramos de los partidos. Sin embargo, la frontera entre el pragmatismo y el miedo es fina, y en un partido como este, cualquier exceso de cautela puede convertirse en un arma de doble filo.
En el plano futbolístico, el Alhama sabe que necesita recuperar su versión más competitiva, aquella que le permitió sumar puntos en el arranque del campeonato y mirar la tabla con cierta tranquilidad. Necesita volver a ser un equipo incómodo, intenso, capaz de morder arriba cuando el rival duda y de protegerse con orden cuando toca sufrir. La falta de victorias no ha borrado por completo la identidad del equipo, pero sí la ha erosionado. Y este partido exige, más que nunca, claridad de ideas y convicción en el plan.
El DUX Logroño, por su parte, llega a Alhama con la sensación de estar ante una de esas oportunidades que no se repiten. Ganar significaría igualar a su rival en la clasificación, romper el maleficio de la primera victoria y dar sentido inmediato a la profunda remodelación invernal. Perder, en cambio, podría ser un golpe casi definitivo, no solo por la distancia en puntos, sino por el impacto emocional de seguir sin conocer el triunfo a estas alturas del curso. El equipo riojano ha cambiado caras, ha cambiado dinámicas y ha cambiado incluso el relato interno. Las seis incorporaciones han elevado el nivel competitivo de la plantilla, han generado competencia interna y han permitido al cuerpo técnico disponer de más variantes tácticas. La única que todavía no ha debutado es Welma Fon, cuya llegada ha despertado expectación y curiosidad, y cuya posible participación añade un elemento extra de incertidumbre al partido.
La revolución del DUX no ha sido solo cuantitativa, sino también cualitativa. Se ha buscado experiencia, físico, capacidad para competir en contextos de máxima presión. Se ha buscado, en definitiva, dotar al equipo de herramientas para sobrevivir en una Liga F que castiga duramente cualquier debilidad estructural. Y aunque los resultados todavía no han llegado, en las últimas jornadas se han percibido brotes verdes, señales de un equipo más sólido, más ordenado, menos vulnerable a los golpes anímicos que antes lo descomponían. Falta, eso sí, el paso definitivo: ganar.
Este partido, retransmitido en directo por DAZN, se convierte también en un escaparate de la crudeza y la belleza del fútbol de supervivencia. No habrá florituras innecesarias ni especulación estética. Habrá duelos, segundas jugadas, balones largos cuando haga falta, faltas tácticas, miradas al banquillo y al reloj, y una tensión que se podrá cortar con un cuchillo desde el primer minuto. Cada saque de banda, cada córner, cada balón dividido en el centro del campo tendrá un peso específico mayor que en cualquier otro contexto. Porque aquí, cada detalle cuenta.
El recuerdo del 2-4 de la primera vuelta planea sobre el partido como una referencia incómoda para el DUX y un estímulo para el Alhama. Las murcianas saben que ya fueron capaces de hacerle daño a este rival, de encontrar espacios, de castigar sus errores. Las riojanas, en cambio, saben que no pueden permitirse repetir los mismos fallos, que aquel partido debe servir como lección y no como condena. La memoria futbolística es selectiva, pero en encuentros de esta naturaleza, los precedentes se convierten en gasolina emocional.
Desde el punto de vista emocional, el choque es casi un examen de carácter. ¿Quién soportará mejor la presión? ¿Quién sabrá gestionar los momentos de adversidad? ¿Quién tendrá la sangre fría para aprovechar el error ajeno cuando aparezca? Porque aparecerá. En partidos así, los errores son inevitables. La diferencia entre sobrevivir o hundirse está en la capacidad para minimizar los propios y maximizar los del rival.
El Alhama CF ElPozo juega con la ventaja —y la carga— de saber que una victoria puede cambiar radicalmente su horizonte inmediato. Pasar de 9 a 12 puntos, abrir hueco, respirar. Pero esa misma conciencia puede generar un exceso de responsabilidad, una rigidez que paralice en lugar de liberar. El DUX Logroño, por contra, juega con la urgencia del que no tiene nada que perder, del que necesita arriesgar porque el empate ya no basta. Esa mentalidad puede ser peligrosa para el rival si se canaliza bien, pero también puede convertirse en precipitación si no se gestiona con cabeza.
En este escenario, los primeros minutos serán clave. El equipo que logre imponer su ritmo, ganar los primeros duelos y enviar el mensaje de que está preparado para la batalla, tomará una ventaja psicológica importante. Un gol tempranero podría desatar un terremoto emocional difícil de controlar para el equipo que lo encaje. Y un partido que llegue igualado al tramo final puede convertirse en una auténtica prueba de nervios, donde el miedo a perder pese más que el deseo de ganar.
No es exagerado decir que este partido puede marcar un antes y un después en la temporada de ambos equipos. Para el Alhama, es la oportunidad de confirmar que, pese a la mala racha, sigue teniendo margen y recursos para mantenerse en la élite. Para el DUX Logroño, es la posibilidad de reescribir una temporada que hasta ahora ha sido una sucesión de golpes y frustraciones. En ambos casos, el resultado tendrá consecuencias que irán mucho más allá de la clasificación inmediata.
La Liga F Moeve, en su exigencia constante, no espera a nadie. Cada jornada es una prueba, pero algunas, como esta, son juicios finales anticipados. El sábado en Alhama no habrá red de seguridad. Noventa minutos, un balón, dos equipos y una permanencia en juego. El fútbol, en su versión más cruda y más pura. Y cuando el árbitro señale el final, nada será igual para quien gane… ni para quien pierda.

El choque por la permanencia al detalle |

🏆 Liga F Moeve
LigaFMoeve | #AlhamaDUXLogroño
🤩 Temporada 2025-2026
🔥 Alhama ElPozo 🆚 DUX Logroño 🔥
✨ 18º partido ✨
🗓️ Sábado, 31 de enero de 2025
🕢 17:00 horario peninsular
📺 APP de DAZN
🏟️ Estadio Francisco Artés Carrasco, Lorca
Los onces |

Lo que ocurrió en la tarde del sábado en el Estadio Francisco Artés Carrasco de Lorca no fue simplemente una victoria visitante ni un resultado abultado en un duelo directo por la permanencia. Fue una ruptura. Una fractura emocional y deportiva que partió en dos la temporada del Alhama CF ElPozo y del DUX Logroño, y que dejó una imagen imborrable en la memoria reciente de la Liga F Moeve 2025-2026. Un equipo que llegaba hundido, último, sin victorias, sin red, fue capaz de firmar el partido más completo, más cruel y más determinante de todo su curso para salir del descenso y cambiar de golpe su narrativa.
El otro, que jugaba en casa y se sabía ante una oportunidad histórica de dar un paso casi definitivo hacia la salvación, se desmoronó sin encontrar respuesta, ni refugio, ni un solo argumento al que agarrarse cuando el partido empezó a escaparle de las manos.
El 0-4 final no fue un accidente ni un castigo excesivo dictado por el azar. Fue la consecuencia lógica de un encuentro que el DUX Logroño entendió desde el primer minuto como una final absoluta, y que el Alhama CF ElPozo nunca consiguió leer ni emocional ni futbolísticamente. Porque cuando un partido se decide en la cabeza antes que en las piernas, el marcador suele reflejarlo con una contundencia que no admite matices ni discusión.
El ambiente previo ya era denso, casi irrespirable. El Artés Carrasco, consciente de lo que había en juego, empujó desde el calentamiento a un Alhama que llevaba meses sin ganar y que necesitaba el triunfo como quien necesita aire para seguir avanzando. Pero ese mismo clima, lejos de liberar, atenazó. Cada pase horizontal era recibido con un murmullo inquieto, cada balón largo sin destinataria generaba impaciencia, cada pérdida alimentaba la sensación de que el tiempo corría más rápido de lo habitual. En frente, el DUX Logroño saltó al césped con una serenidad impropia de un equipo que hasta ese momento no había ganado ningún partido en toda la temporada. Serenidad, sí, pero no pasividad: había tensión competitiva, concentración máxima y una idea clara, trabajada, sobre cómo hacer daño.
Desde el inicio quedó claro que las riojanas habían viajado a Lorca para algo más que sobrevivir. El bloque estaba junto, las líneas bien compactas, las vigilancias constantes y, sobre todo, había una agresividad positiva en cada duelo que descolocó a las murcianas. El Alhama quería llevar el peso del partido, pero lo hacía sin profundidad, con posesiones largas y estériles que chocaban una y otra vez contra un DUX sólido, paciente, esperando su momento sin ansiedad.
Ese momento llegó pronto. Demasiado pronto para un Alhama que todavía no había conseguido asentarse en el encuentro. Apenas corría el minuto 6, cuando los nervios aún no se habían transformado en urgencia, cuando una acción dentro del área terminó con penalti señalado por la colegiada tras una falta sobre Laura Martínez. Isina tomó la responsabilidad sin dudarlo. Colocó el balón con calma, respiró hondo y ejecutó con precisión máxima. El disparo, potente y ajustado, superó a la guardameta y abrió el marcador con el 0–1 que cayó como un mazazo sobre el equipo local.
Lejos de conformarse, Isina buscó inmediatamente el doblete con un gran disparo desde la frontal que obligó a la portera a sacar una mano extraordinaria a media altura. El DUX había olido sangre. El Alhama, herido, trató de reaccionar y gastó incluso un turno de FVS para reclamar un posible penalti de Milagros Martín sobre Yiyi. La revisión no prosperó. La colegiada desestimó la acción y el cero a uno se mantuvo en el electrónico en un primer tiempo intenso, físico, más emocional que estético, donde ninguno quiso regalar un centímetro.
Las veintidós protagonistas se marcharon al túnel de vestuarios con una mínima ventaja visitante que parecía corta, peligrosamente corta, para lo que quedaba por delante. Todo podía dinamitarse en cualquier acción del segundo acto, y esa sensación de partido abierto mantenía al espectador atrapado, en tensión constante, esperando el siguiente golpe.
Tras el descanso, el Alhama movió ficha. Adelantó líneas, subió el ritmo y estuvo cerca del empate con acercamientos constantes, incluso con un cabezazo que se estrelló en el poste y heló la sangre de las riojanas. Pero cuando mejor parecía estar el conjunto murciano, cuando el partido parecía inclinarse por inercia hacia el área visitante, fue el DUX quien volvió a golpear con una contundencia devastadora.
Corría el minuto 61 cuando Flavine protagonizó una acción monumental desde su propio campo, sorteando a dos rivales con potencia y criterio antes de asistir en carrera a una recién ingresada Salomé Prat. La francesa, uno de los refuerzos invernales, se perfiló con clase y desde la frontal sacó un derechazo cruzado, precioso, imposible para Elena de Toro.
El 0-2 fue una transición perfecta, un golpe quirúrgico que dejó helada a la afición local y que cambió por completo la temperatura emocional del partido.
Con el 0–2, el Alhama siguió intentándolo, más por orgullo que por claridad. Y ahí emergió la figura de María Miralles, soberbia bajo palos, sosteniendo al DUX con intervenciones decisivas que terminaron de apagar cualquier intento serio de reacción local. El partido empezaba a inclinarse definitivamente.
Y aún quedaba la sentencia. A falta de poco más de un cuarto de hora, Isina volvió a aparecer, esta vez como asistente, colgando una falta desde la derecha con precisión milimétrica. Iria Castro atacó el espacio con fe y contundencia para batir a Sol Belotto y celebrar el 0–3 en el minuto 75. Un gol que convirtió lo difícil en imposible para el Alhama y que confirmó que la tarde era completamente riojana.
El encuentro ya estaba decidido, pero el DUX no quiso bajar el pie. En el minuto 89, Ximena Velazco revulsiva y eléctrica, firmó el 0–4 definitivo con un remate algo acrobático que cerró una obra coral, seria, madura, histórica para el conjunto logroñés.
Ese último gol fue la firma final. El recordatorio definitivo de que el DUX Logroño no había venido solo a ganar, sino a mandar un mensaje rotundo a toda la zona baja de la tabla: este equipo está vivo. Muy vivo.
Cuando el árbitro señaló el final, las consecuencias eran evidentes. El DUX Logroño salía del descenso, dejaba atrás meses de angustia y superaba a un rival directo, alterando de golpe el tablero de la lucha por la permanencia.
Por primera vez en la temporada, la clasificación dejaba de ser una condena silenciosa para convertirse en un estímulo real.
El Alhama CF ElPozo, en cambio, quedaba atrapado en una espiral peligrosa. La derrota no solo suponía perder tres puntos, sino también una ventaja psicológica clave. Sin Copa de la Reina Iberdrola, sin partidos que sirvan de refugio emocional, la Liga se convierte ahora en una sucesión de finales anticipadas.
Porque hay partidos que no solo deciden una jornada.
Hay partidos que redefinen una temporada entera.
Y el 0-4 de Lorca fue exactamente eso: el día en que el DUX Logroño dejó de ser una promesa desesperada y pasó a ser un competidor real por la permanencia.
El día en que el fútbol volvió a demostrar, una vez más, que nunca escribe el final antes de tiempo.
Las riojanas se llevan los puntos que estaban en liza y experimentan la dulce sensación del triunfo por primera vez en la élite como DUX Logroño, la última vez que estuvieron en la Primera División Femenina todavía competían con EDF Logroño y acumulan ya 9 unidades que le colocan decimocuarto en la clasificación liguera.
Por su parte, un Alhama ElPozo que debe renacer tras la llegada de una estrella española como María José Pérez, ya pone su atención en el siguiente capítulo que le medirá precisamente en el Heliodoro Rodríguez López al Costa Adeje Tenerife Egatesa.

📋 Ficha técnica |
Alhama: Sol Belotto, Aitana, Nuria, Judith (Carla, 70′), Yiyi, R. Pinel (Patri, 67′), Ana Velázquez (Estefa, 67′), Nini (Astrid Álvarez, 46′), M. Gestera (Mari Jose, 46′), Encarni y Belén.
DUX DUX Logroño: Miralles, Laura M., Asenjo (Salomé, 50′), Marta, Isina Corte, Annelie (Iria Castro, 62′), Martín, Falfán (Cata, 50′), Mawete (Velazco, 82′), Sandra (Giménez, 62′) y Rebeca.
Goles |
0-1 Isina (P.) 6’ ⚽️
0-2 Salomé Prat 61’ ⚽️
0-3 Iria Castro 75’ ⚽️
0-4 Ximena Velazco 89’ ⚽️
Árbitra: Beatriz Cuesta, que amonestó a Mawete (min 27); Ana (min 54); Cata (min 63); Encarni (min 88) con tarjeta amarilla.
Vídeo |
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