
◼️ Festín de goles del Deportivo Abanca en el Fernando Torres al doblegar por 1-6 a un Madrid CFF en crisis.
La previa |

El domingo 8 de febrero a las dos de la tarde, cuando el reloj marque esa hora suspendida entre el vermú y la sobremesa, el estadio Fernando Torres volverá a abrir sus puertas para un partido que, en apariencia, podría parecer uno más dentro del calendario de la Liga F Moeve, pero que en realidad esconde muchas más capas de las que sugiere la clasificación. Madrid CFF y Deportivo Abanca se citan en un momento de la temporada donde ya no hay partidos inocentes, donde cada punto pesa más que el anterior y donde las dinámicas, las emociones y la memoria reciente condicionan tanto como los esquemas tácticos o los nombres propios. Será un duelo transmitido en directo por DAZN, sí, pero sobre todo será un examen de carácter, una prueba de resiliencia y una oportunidad para redefinir el relato de ambos equipos en este tramo decisivo del curso.
El Madrid CFF llega a la cita con la necesidad tatuada en el rostro. Tres derrotas consecutivas han erosionado una temporada que hasta hace no tanto caminaba con paso firme por la zona templada de la tabla. Dos tropiezos en Liga F Moeve y una eliminación dolorosa en los cuartos de final de la Copa de la Reina han dejado al conjunto madrileño en una especie de tierra de nadie emocional: con 26 puntos, situado en mitad de tabla, lejos tanto de la amenaza inmediata como de los sueños europeos, pero con la sensación incómoda de que el equipo se ha detenido justo cuando parecía más reconocible. En este contexto, el partido ante el Deportivo Abanca no es solo una oportunidad para sumar tres puntos; es, sobre todo, la ocasión de reencontrarse consigo mismo, de volver a reconocerse en su propio juego, de recuperar esa identidad que ha sido la base del crecimiento del club en las últimas temporadas.
El Fernando Torres, escenario habitual de las grandes tardes del Madrid CFF, se presenta como un refugio emocional. En casa, el equipo de Sánchez Vera ha construido buena parte de su estabilidad en la élite, convirtiendo su estadio en un espacio donde el plan de partido se ejecuta con mayor convicción, donde las jugadoras se sienten respaldadas y donde el margen de error parece, al menos psicológicamente, un poco más amplio. No es un fortín inexpugnable, pero sí un lugar donde el Madrid CFF suele mostrarse fiel a su idea: un equipo competitivo, ordenado, intenso en la presión y con capacidad para alternar fases de dominio con momentos de repliegue inteligente.
David Sánchez Vera afronta el duelo con una noticia que, en semanas como esta, adquiere un valor incalculable: tendrá a todas sus jugadoras disponibles. En una temporada marcada por las rotaciones forzadas, las ausencias por lesión y la necesidad de reajustar constantemente los automatismos, contar con la plantilla al completo supone un alivio y, al mismo tiempo, una responsabilidad. Porque cuando todas están disponibles, la elección del once inicial se convierte en un mensaje, en una declaración de intenciones. Cada decisión del técnico madrileño será leída no solo en clave táctica, sino también emocional: quién lidera la reacción, quién asume el peso del equipo en un momento delicado, quién simboliza mejor esa vuelta a los orígenes que el Madrid CFF busca desesperadamente.
Enfrente estará un Deportivo Abanca que llega a Madrid con menos puntos, pero con un discurso que no se construye desde la resignación. El conjunto gallego suma 17 puntos y sabe que su temporada está marcada por la irregularidad, especialmente lejos de Riazor, donde solo ha conseguido cuatro puntos en lo que va de curso. Los números como visitante no invitan al optimismo, pero el fútbol rara vez se explica solo desde las estadísticas. Las de Fran Alonso aterrizan en la capital tras caer ante el Real Madrid CF por 2-4 en su último compromiso, un partido que dejó sensaciones contradictorias: por un lado, la evidencia de las dificultades defensivas ante un rival de máximo nivel; por otro, la confirmación de que el Deportivo tiene argumentos ofensivos, personalidad y una idea de juego que no se diluye incluso en contextos adversos.
Fran Alonso ha insistido en la previa en un mensaje que busca reforzar la autoestima del grupo. “Tenemos mucha confianza y tenemos una buena dinámica de juego”, afirmó el técnico deportivista, consciente de que el discurso interno es tan importante como el planteamiento táctico. No es una frase lanzada al azar: es una declaración de principios. El Deportivo Abanca sabe que necesita puntos, pero también sabe que no puede traicionar su identidad en la búsqueda desesperada de resultados. En un campeonato tan exigente como la Liga F Moeve, perder la fe en el propio modelo suele ser el primer paso hacia el abismo.
Las bajas, eso sí, condicionan el plan del conjunto gallego. Cris Martínez continúa fuera por maternidad, una ausencia que va más allá de lo futbolístico y que ha obligado al equipo a reorganizar roles tanto dentro como fuera del campo. Tampoco estarán disponibles Carlota Suárez, Henar Muiña y Millene Cabral, nombres que forman parte de la columna vertebral del proyecto y cuya ausencia reduce las opciones de rotación y la capacidad de modificar el partido desde el banquillo. En este contexto, todas las miradas se dirigen hacia Hildah Magaia, que podría disputar sus primeros minutos como deportivista. Su posible debut añade un punto de incertidumbre al partido, ese factor imprevisible que a veces rompe los guiones más estudiados.
El duelo entre Madrid CFF y Deportivo Abanca no se entiende del todo sin mirar al pasado reciente, sin recordar lo que ocurrió en la primera vuelta. Aquel enfrentamiento, todavía fresco en la memoria de ambos vestuarios, dejó lecciones que ahora regresan con fuerza. Porque los partidos no se repiten, pero las sensaciones sí. Porque los errores cometidos entonces se analizan ahora con lupa. Porque las virtudes mostradas en aquel choque se convierten en referencias a explotar o a neutralizar. La historia entre ambos equipos en la élite es relativamente corta, pero lo suficientemente intensa como para haber construido una rivalidad silenciosa, basada en el respeto mutuo y en la conciencia de que cada duelo es una batalla directa por la estabilidad en la categoría.
El Madrid CFF sabe que no puede permitirse otro tropiezo. Tres derrotas seguidas pesan como una losa, no tanto por su impacto clasificatorio inmediato, sino por lo que suponen a nivel de confianza. El equipo necesita volver a ganar para recordar quién es, para recuperar ese lenguaje corporal que transmite seguridad, para volver a celebrar un gol sin mirar de reojo al banquillo buscando respuestas. La afición, que ha acompañado al equipo en los momentos buenos y en los malos, espera una reacción. No exige brillantez extrema ni resultados imposibles; exige compromiso, intensidad y la sensación de que el equipo vuelve a caminar en la dirección correcta.
En el otro lado, el Deportivo Abanca afronta el partido con la mentalidad de quien sabe que cada desplazamiento es una oportunidad para cambiar la narrativa. Ganar fuera de casa sigue siendo una asignatura pendiente, pero también una obsesión. Cada viaje es un examen, cada partido lejos de Riazor es una posibilidad de demostrar que el equipo es algo más que un conjunto competitivo en su estadio. Sumar en Madrid tendría un impacto enorme, no solo en la clasificación, sino en la moral del grupo, en la percepción externa y en la convicción interna de que el proyecto tiene recorrido en la máxima categoría.
El césped del Fernando Torres será testigo de un choque de estilos que, aunque comparten ciertos principios, se manifiestan de manera distinta. El Madrid CFF suele apostar por un bloque compacto, con líneas juntas y una presión bien coordinada, buscando transiciones rápidas cuando recupera el balón y tratando de imponer un ritmo alto en casa. El Deportivo Abanca, por su parte, intenta ser valiente con balón, asumir riesgos controlados y encontrar superioridades en zonas intermedias, incluso cuando el contexto no es favorable. La batalla en el centro del campo será clave, no solo por la disputa física, sino por la capacidad de ambos equipos para imponer su tempo.
A medida que se acerca la hora del partido, el ambiente se irá cargando de expectativas. Las jugadoras lo sienten en el calentamiento, en los gestos, en las miradas cruzadas. Saben que no es un partido cualquiera. Saben que hay algo en juego que va más allá de los tres puntos. Saben que el relato de su temporada puede empezar a cambiar en noventa minutos. Y en esa conciencia compartida reside gran parte de la épica que envuelve este Madrid CFF – Deportivo Abanca.
Porque el fútbol, al final, no se explica solo desde la táctica o la estadística. Se explica desde las historias que se cruzan, desde las trayectorias que convergen, desde los momentos de duda y de esperanza que conviven en un mismo partido. Este domingo, en Madrid, dos equipos con realidades distintas pero necesidades similares se mirarán a los ojos. Uno buscando reencontrarse con la victoria y consigo mismo. El otro intentando demostrar que su camino en la élite no está escrito únicamente desde la dificultad.
Y mientras el balón empiece a rodar, mientras DAZN conecte en directo y las gradas comiencen a latir, el partido se convertirá en algo más grande que la suma de sus partes. Será una historia en construcción, una de esas tardes que, con el paso del tiempo, se recuerdan no solo por el resultado, sino por lo que significaron en el desarrollo de una temporada que aún tiene muchas páginas por escribir…

El partido en detalle |

🏆 Liga F Moeve
✨ Temporada 2025-2026 ✨
🙌🏻 Matchday 19 | Día de partido
🔥 Madrid CFF 🆚 Deportivo Abanca 🔥
⏰ 14:00 horario peninsular
📺 DAZN
🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada
Los onces |
El balón todavía no había echado a rodar cuando el Fernando Torres ya ofrecía una primera fotografía del partido a través de los nombres propios que pisaron el césped desde el inicio, una declaración de intenciones silenciosa que anticipaba lo que estaba en juego. El Madrid CFF apostó de salida por Paola Ulloa, escoltada por Sandra Villafañe, Núria Mendoza, Mónica y Allegra Poljak, con Alba Ruiz, Marina Rivas, Hildur Antonsdóttir y Ángela Sosa sosteniendo el pulso del encuentro y Kamilla Melgård y Emilie Nautnes como referencias ofensivas en un once que respiraba continuidad, confianza en el bloque y la voluntad clara de reencontrarse con su mejor versión.
Frente a ellas, el Deportivo Abanca respondió con Inês Pereira bajo palos y una alineación formada por Samara Ortiz, Raquel García, Merle Barth y Vera Martínez, acompañadas por Lucía Martínez y Paula Gutiérrez, con Ainhoa Marín, Olaya y Lucía Rivas en la zona creativa y Esperanza Pizarro como punta de lanza. Un once marcado por las ausencias, pero también por la fe en una idea de juego reconocible, valiente y sostenida en la confianza que Fran Alonso había reivindicado en la previa.

El conjunto gallego se impuso por 1-6 al Madrid CFF en el estadio Fernando Torres con los tantos de Esperanza Pizarro, desde el punto de penalti, Merle Barth, Raquel García, Vera Martínez, que fue la MVP del encuentro, y Paula Monteagudo. Por su parte, Emilie Nautnes anotó el único gol del equipo madrileño.
El sol se filtraba a través de las nubes bajas sobre el Fernando Torres, tiñendo el césped de un verde intenso que parecía vibrar bajo los pies de las jugadoras. Cada grada se llenaba lentamente de un murmullo expectante, mezcla de emoción, ansiedad y orgullo, mientras el Madrid CFF y el Deportivo Abanca se preparaban para un duelo que prometía ser una montaña rusa de emociones. Desde el primer instante, el ambiente olía a fútbol de alto voltaje; el silbato de la colegiada resonó y el balón rodó, marcando el inicio de una contienda donde cada segundo contaría, donde cada toque podría definir el destino del encuentro.
El Madrid CFF, consciente de la importancia de hacerse fuerte en casa, arrancó con intensidad, buscando imponerse con presión alta y transiciones rápidas. El primer aviso lo dio Allegra Poljak, adelantándose a su marca en el corazón del área rival para conectar un cabezazo preciso que hizo volar a Inês Pereira, la guardameta visitante, quien se estiró con reflejos felinos y atrapó el balón sin apenas esfuerzo, mostrando desde el primer minuto por qué era uno de los pilares del Deportivo Abanca. La grada respiró aliviada, pero quedó claro que aquello no sería un partido cómodo: la tensión estaba servida.
El peligro no se detuvo ahí. Apenas unos minutos después, Emilie Nautnes, con la mirada fija en el arco y la determinación grabada en el gesto, lanzó un testarazo potente, directo al marco defendido por Paola Ulloa. El balón golpeó con fuerza el travesaño y rebotó con un sonido seco, como un trueno que hizo temblar la hierba. La afición del Madrid CFF contuvo la respiración y los ojos se agrandaron al ver cómo el cuero se alejaba milagrosamente de la línea de gol, negando a las locales el primer grito de victoria. El Deportivo Abanca demostraba desde el primer compás del partido que su capacidad ofensiva sería letal, con conexiones rápidas y precisas entre Melgard y Nautnes, que mostraban una complicidad casi telepática.
En la portería contraria, Paola Ulloa también brillaba, anticipándose con reflejos extraordinarios a los disparos de Ainhoa Marín, quien buscaba con insistencia el primer tanto de las locales. Cada intervención de Ulloa no solo salvaba la meta, sino que insuflaba confianza a sus compañeras, generando la sensación de que, aunque el Madrid CFF apretara, la muralla gallega sería impenetrable. La intensidad del choque subía con cada pase, con cada desplazamiento del balón, mientras las jugadoras luchaban por cada centímetro de césped como si fuera una frontera sagrada.
Al minuto seis, se produjo un momento que habría marcado la narrativa del encuentro de manera distinta si la suerte hubiera acompañado a las locales. Ángela Sosa, siempre incisiva y con visión privilegiada, levantó la cabeza y envió un pase quirúrgico que atravesó líneas, rompiendo la defensa gallega con la precisión de un bisturí. Allegra Poljak se anticipó a la defensa y conectó el balón con un toque sutil que parecía destinado a cruzar la línea de gol. La grada explotó, los brazos se levantaron, los gritos de gol se formaron en cada garganta… pero la colegiada levantó el banderín. Fuera de juego. Un golpe invisible, silencioso, pero demoledor. El gol se esfumó en un instante, dejando una sensación de “casi” que electrificó la tensión en ambos equipos.
Sin embargo, el Deportivo Abanca no tardó en demostrar su capacidad de reacción. Apenas unos minutos después, el Madrid CFF sufrió el primer mazazo del partido. Una acción dentro del área, fruto de la presión visitante y de la incisiva conducción de Esperanza Pizarro, terminó con Mônica Hickmann cometiendo una falta clara. La colegiada no dudó y señaló el penalti. El estadio contuvo la respiración: desde los once metros, la responsabilidad recaía en Esperanza Pizarro, la uruguaya que ya había demostrado en anteriores encuentros que su frialdad frente a la portería rival era temible. Ajustó el balón, miró fijamente a Ulloa y, con un disparo potente y colocado, envió el balón al fondo de la red para abrir la lata con el 0–1 que hacía saltar la sorpresa al sur de la capital española en el minuto 14 de juego.
Un golpe que dejó al Madrid CFF tambaleándose y que encendió la chispa de euforia entre las visitantes.
Y como si el primer tanto hubiera sido solo un aviso, Ainhoa Marín estuvo a punto de transformar la ventaja en un golpe casi definitivo. En una acción que combinaba velocidad, visión y precisión, se plantó completamente sola frente a la portería y disparó desde el segundo palo… pero el balón se perdió por encima del travesaño, casi como un recordatorio cruel de la delgada línea entre el acierto y el error.
El partido continuaba abierto, pero cada intervención, cada pase, cada remate mostraba la profundidad táctica y la calidad técnica de ambos equipos. Inês Pereira volvió a convertirse en heroína con una intervención magistral ante un disparo de Melgard, enviando el balón fuera con una mano firme y decidida, manteniendo a su equipo con vida. Precisamente la conexión noruega del Deportivo Abanca comenzaba a dibujar el camino hacia la igualdad: Melgard, con la precisión de un metrónomo, conectó con Emilie Nautnes, quien no perdonó y con un toque sutil puso el balón lejos del alcance de la guardameta cedida por el Everton y devolvió el equilibrio al tanteador en el 35 de la primera mitad, tocaba volver a empezar con el 1–1 y la emoción era grande.
Antes del descanso, la tensión alcanzó niveles máximos. Una falta lanzada por Olaya Rodríguez parecía destinada a terminar en gol, pero Paola Ulloa volvió a mostrar su instinto felino para despejar el balón. El rechace, como un regalo amargo de la fortuna, cayó a Merle Barth, quien, en una posición al límite del fuera de juego, ejecutó con precisión quirúrgica un disparo que terminó colando el 1–2, poniendo por primera vez al Madrid CFF en desventaja. La combinación de técnica, velocidad y olfato goleador de las visitantes estaba dejando sin respiro a las locales.
descanso no fue un refugio para el Madrid CFF, sino un breve paréntesis cargado de preguntas sin respuesta. En los vestuarios, las miradas se cruzaban buscando soluciones urgentes, mientras el Deportivo Abanca respiraba con la serenidad de quien sabe que ha golpeado en el momento exacto y que aún quedaba terreno fértil para seguir haciendo daño. Cuando las jugadoras regresaron al césped del Fernando Torres, el murmullo de la grada se transformó en un clamor contenido, una mezcla de esperanza y temor ante lo que estaba por venir.
Fran Alonso agitó el tablero desde el primer segundo de la segunda mitad. Nerea Sánchez y Freja Siri saltaron al campo con la misión clara de devolver la energía, de recuperar el pulso perdido, de convertir el empuje emocional en fútbol real.
El Madrid CFF salió decidido, adelantó líneas, apretó la salida de balón y durante unos instantes pareció que el partido podía girar. Pero el fútbol, como tantas veces, no entiende de intenciones, sino de ejecución.
Apenas había pasado un minuto desde la reanudación cuando el Deportivo Abanca volvió a golpear con una contundencia casi cruel. Una jugada aparentemente inofensiva terminó convirtiéndose en una escena que quedaría grabada en la memoria del encuentro. El balón quedó suelto dentro del área tras un rechace mal defendido, y allí apareció Raquel García, atenta, voraz, con ese instinto que distingue a las futbolistas que saben leer el caos. Sin pensarlo, armó el disparo y lo envió al fondo de la red y el 1-3 cayó como una losa en el 47.
No hubo tiempo para reorganizarse, ni para recomponer el ánimo. El Deportivo Abanca había entendido que ese era el momento exacto para asestar el golpe definitivo.
El Madrid CFF acusó el impacto. Las líneas se estiraron, los espacios comenzaron a aparecer como grietas en una muralla que ya no era sólida. El Deportivo Abanca, lejos de conformarse, se mostró aún más sólido, más compacto, más certero. Defendía con orden, cerraba líneas de pase, y cada recuperación se transformaba en una amenaza real. El balón ya no quemaba en los pies de las visitantes; fluía con naturalidad, con confianza, con esa seguridad que solo otorga el dominio absoluto del partido.
Pasaban los minutos y el encuentro se iba inclinando de forma irreversible. Y entonces emergió la figura que terminaría de marcar la diferencia, la futbolista que transformó un partido controlado en una goleada histórica: Vera Martínez. Corría cerca de la media hora del segundo tiempo cuando la centrocampista leyó a la perfección una salida de balón del Madrid CFF. Anticipó el pase, robó la pelota en campo rival y, sin levantar la cabeza, se perfiló para disparar. El zurdazo fue seco, potente, directo, una ejecución perfecta que sorprendió a Paola Ulloa, superada por la violencia y la colocación del disparo. El balón besó la red y el marcador reflejó un demoledor 1–4 en contra del conjunto blanco y rosa en el 57 sobre un césped en pésimas condiciones, hecho un barrizal.
El Fernando Torres quedó en silencio. No fue un silencio cualquiera, sino uno denso, pesado, casi irreal. El Deportivo Abanca celebraba en una piña compacta, consciente de que ese gol no solo ampliaba la ventaja, sino que rompía definitivamente el partido. Vera Martínez levantó los brazos, absorbió la ovación de las suyas y selló una actuación que la convertiría, sin discusión, en la MVP del encuentro.
Pero la maquinaria blanquiazul no se detuvo ahí. El Madrid CFF, herido y desbordado, intentaba recomponerse, pero cada pérdida era un castigo, cada transición defensiva una carrera a contracorriente. Y en ese escenario apareció Paula Gutiérrez para sumarse a la fiesta. Recibió el balón sin oposición en la frontal del área, levantó ligeramente la cabeza y, con una determinación absoluta, se sacó un latigazo imparable. El disparo fue limpio, preciso, directo al fondo de la red del marco de Paola Ulloa en el 63 para desesperar a Sánchez Vera.
Madrid CFF buscó al menos un resquicio al que aferrarse. En una acción aislada dentro del área, las locales reclamaron un posible penalti, levantando los brazos, buscando la complicidad de la colegiada. Pero el juego siguió. Y como tantas veces ocurre en el fútbol, la acción posterior terminó siendo un castigo aún mayor. Porque mientras unas pedían justicia, otras ejecutaban con frialdad quirúrgica.
La jugada nació en las botas de Ainhoa Marín, incansable durante todo el encuentro, incluso cuando el resultado ya era abrumador. Avanzó por banda, levantó la cabeza y sirvió un pase medido, tenso, preciso, que atravesó el área como una daga. Paula Monteagudo apareció en el segundo palo, libre de marca, y solo tuvo que empujar el balón lejos del alcance de la capitana del Madrid CFF para instalar el definitivo 1-6 en el luminoso ya sobre el 87 de un encuentro que no se olvidará jamás en Galicia.
Los últimos minutos se consumieron entre el control absoluto del Deportivo Abanca y la resignación del Madrid CFF. El balón ya no corría con urgencia, sino con calma. Cada pase visitante era una declaración de autoridad, cada recuperación un recordatorio del dominio ejercido durante noventa minutos. El pitido final llegó casi como un alivio para unas y como una confirmación gloriosa para otras.
Con esta victoria, el Deportivo Abanca no solo se llevó tres puntos vitales, sino que firmó una actuación que trasciende el marcador. El equipo gallego se afianzó en la 12ª posición con 20 unidades en su haber , construyendo un colchón de once sobre el descenso que sabe a tranquilidad, a trabajo bien hecho, a identidad reafirmada. Fue una tarde en la que el fútbol se manifestó en su forma más cruda y hermosa, una tarde en la que el Deportivo Abanca transformó el Fernando Torres en el escenario de una gesta única.

El Madrid CFF está atravesando una situación delicada en los últimos tiempos y la dura derrota le hace caer hasta la décima plaza en la Liga F Moeve con 26 puntos.
Sánchez Vera tendrá que hacer autocrítica en una situación de obligado ejercicio de resiliencia, asentado en la zona media de la clasificación y consciente de que el margen construido semanas atrás le permite mirar con cierta tranquilidad hacia abajo, aunque no sin autocrítica tras un resultado tan contundente. El conjunto madrileño deberá pasar página con rapidez, porque el calendario no concede tregua: su próxima cita será de máxima exigencia emocional y competitiva, un derbi ante el Atlético de Madrid que se disputará en Alcalá de Henares, un escenario cargado de simbolismo donde las de Fran Alonso buscarán una reacción de orgullo, intensidad y carácter para reivindicarse frente a uno de los grandes del campeonato regular.

📋 Ficha técnica |
Madrid CFF: Paola Ulloa; Alba Ruiz, Villafañe, Mendoza, Mônica, Poljak; Antonsdóttir, Sosa; Melgård, Marina Rivas, Nautnes.
Deportivo: Inês Pereira; Vera, Raquel, Barth, Samara; Lucía Martínez, Paula Gutiérrez, Olaya; Ainhoa Marín, Espe Pizarro, Lucía Rivas.
Árbitra: Elena Peláez (Castilla y León). Amonestó con tarjeta amarilla a Villafañe (m.20)
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 19 de Liga F disputado en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
0-1 Esperanza Pizarro (P.) 13’ ⚽️
1-1 Nautness 35’ ⚽️
1-2 Merle Barth 45’ ⚽️
1-3 Raquel García 47’ ⚽️
1-4 Vera 57’ ⚽️
1-5 Paula Gutiérrez 63’ ⚽️
1-6 Paula Monteagudo 87’ ⚽️
Vídeo |
Deja un comentario