
🔲 Las azulgranas ganaron por 0-3 al DUX Logroño ante los 4.454 espectadores que acudieron al estadio de Las Gaunas con los tantos de Carla Julià, Kika Nazareth y Vicky López. La MVP del choque fue Graham Hansen.
La previa |

El domingo 8 de febrero, cuando el reloj marque las seis de la tarde y el invierno riojano empiece a apretar en las gradas de Las Gaunas, la Liga F Moeve bajará el telón de su jornada con un duelo que, en apariencia, parece escrito de antemano, pero que en el fondo encierra todas las contradicciones, tensiones y relatos que hacen del fútbol femenino español un escenario cada vez más rico, más complejo y más emocional. DUX Logroño y FC Barcelona se citan en uno de esos partidos que no solo se juegan durante noventa minutos, sino que se arrastran desde semanas atrás, desde la clasificación, desde la enfermería, desde la memoria reciente y desde la necesidad, esa palabra que nunca pesa igual para quien pelea por sobrevivir que para quien compite por perpetuar la excelencia.
Las Gaunas volverá a ser ese estadio que mezcla modernidad y melancolía, un campo que ha visto demasiadas historias como para creer en imposibles, pero que también ha aprendido que el fútbol, incluso cuando se presenta con lógica aplastante, siempre guarda una rendija para el temblor. Allí comparece un DUX Logroño que marca la permanencia con 9 puntos, una cifra que no tranquiliza a nadie porque la frontera con el descenso es tan fina como cruel, porque cada jornada puede ser un paso adelante o un golpe seco contra la realidad. El conjunto riojano llega reforzado moralmente tras una victoria contundente, un 0-4 ante el Alhama CF ElPozo que no solo sumó tres puntos, sino que dejó una sensación de equipo vivo, reconocible, capaz de competir cuando el contexto le es favorable. Sin embargo, esa victoria también dejó interrogantes, porque no estuvieron sobre el césped Comfort Yeboah, Andrea Colomina ni Welma Fon, tres nombres que no son accesorios, sino piezas con peso específico en la estructura del equipo, futbolistas cuya ausencia obliga a reajustar automatismos, roles y liderazgos dentro del campo.
El DUX sabe que el calendario no concede treguas y que recibir al FC Barcelona no es una cita que permita especular con el mañana. Cada punto cuenta, pero también cuenta la forma de competir, la imagen, la capacidad de resistir y, si se presenta la oportunidad, de morder. En este tipo de partidos, el discurso previo suele oscilar entre el respeto obligado y la reivindicación de la propia dignidad competitiva. Nadie en Logroño ignora que enfrente estará el líder de la Liga F Moeve, el equipo que marca el ritmo del campeonato, el que convierte cada jornada en una demostración de profundidad de plantilla, de identidad de juego y de ambición sostenida. Pero tampoco nadie olvida que el fútbol femenino español ha avanzado lo suficiente como para que incluso los gigantes deban justificar cada victoria, cada dominio y cada goleada.
El FC Barcelona aterriza en tierras riojanas con el cartel de favorito absoluto, pero también con el desgaste acumulado de una temporada exigente y con la resaca emocional de una semana intensa. El conjunto blaugrana llega tras clasificarse para las semifinales de la Copa de la Reina, nada menos que imponiéndose por 0-4 al Real Madrid CF en el estadio Alfredo Di Stéfano, un resultado que trasciende lo puramente deportivo y se instala en el terreno simbólico. No fue solo una victoria, fue una declaración. “Estoy muy contento con el partido. Merecimos pasar de ronda”, afirmó Pere Romeu tras el duelo copero, en una frase que resume tanto la satisfacción por el resultado como la convicción en el camino recorrido. Ese partido, sin embargo, también dejó una sombra: la lesión de Laia Aleixandri, una baja que se suma a las ya conocidas de Mapi León y Aitana Bonmatí, dos nombres que, por sí solos, explicarían cualquier titular.
La acumulación de ausencias no altera la esencia del Barça, pero sí obliga a matizarla. La central catalana, convertida en una pieza clave por su fiabilidad, su lectura táctica y su salida limpia de balón, cae en un momento delicado del calendario. Mapi León continúa fuera, y la ausencia de Aitana Bonmatí priva al equipo de una de sus principales fuentes de control, creatividad y liderazgo silencioso. A priori, Marta Torrejón sí estará disponible para viajar a Logroño, una noticia que aporta estabilidad y experiencia a una zaga que, incluso en contextos adversos, suele responder con jerarquía.
El precedente de la primera vuelta es contundente: 4-0 para el FC Barcelona en el Johan Cruyff. Un marcador que reflejó la distancia entre ambos proyectos en ese momento de la temporada, pero que no necesariamente define lo que puede ocurrir en Las Gaunas. El fútbol no es una ecuación cerrada, y menos aún cuando se juega lejos de casa, en un campo donde el rival se siente protegido por su gente y por la urgencia de los puntos. El DUX Logroño sabe que necesita algo más que orden defensivo; necesita personalidad, valentía medida, concentración absoluta y una dosis de fe que solo se construye desde dentro.
DAZN y Movistar+ serán los testigos de un partido que, más allá del resultado, sirve para radiografiar dos realidades opuestas pero igualmente legítimas dentro de la Liga F Moeve. Por un lado, el club que aspira a todo, que compite por todos los títulos y que ha normalizado la excelencia hasta convertirla en obligación. Por otro, el equipo que lucha por mantenerse, que pelea cada semana contra la estadística, el presupuesto y la presión, pero que se niega a renunciar a su identidad. El contraste no es una debilidad de la competición; es, precisamente, una de sus fortalezas.
El ambiente en Las Gaunas se intuye especial. No todos los días visita Logroño el FC Barcelona, y cada una de estas citas se vive como una oportunidad para medir fuerzas, para reivindicar el trabajo invisible y para demostrar que la Liga F Moeve no es solo un escaparate de estrellas, sino también un ecosistema competitivo donde cada punto se gana con sudor. El DUX Logroño afronta el choque con la serenidad que da venir de una victoria amplia, pero también con la prudencia que exige enfrentarse a un rival que no concede errores. La gestión de los primeros minutos será clave: encajar pronto ante el Barça suele ser una sentencia, mientras que resistir, incomodar y alargar el partido introduce la duda, ese elemento tan humano incluso en los equipos más dominantes.
El Barça, por su parte, llega con la responsabilidad de mantener el liderato, de no relajarse tras un triunfo de prestigio en Copa y de seguir enviando mensajes al resto de la liga. La profundidad de su plantilla le permite rotar sin perder competitividad, pero cada baja obliga a ajustar piezas y a confiar en futbolistas que, en otros contextos, tendrían un rol secundario. Esa es una de las grandezas —y también uno de los retos— del proyecto blaugrana: la exigencia es siempre máxima, independientemente del once inicial.
En este contexto, el partido se convierte en algo más que un simple cierre de jornada. Es un examen para ambos. Para el DUX Logroño, un examen de resistencia, carácter y capacidad de competir contra el mejor. Para el FC Barcelona, un examen de madurez, de gestión de la adversidad y de continuidad en la excelencia. El césped de Las Gaunas dictará sentencia, pero antes de que ruede el balón ya se han puesto en juego demasiadas cosas como para reducir el choque a una cuestión de favoritismo.
Aquí se cruzan trayectorias, se enfrentan urgencias y se miden ambiciones. Aquí se pone a prueba la narrativa dominante y se abre la puerta, aunque sea mínimamente, a la sorpresa. Porque el fútbol femenino español, en su crecimiento constante, también se alimenta de estos partidos, de estas noches frías, de estos estadios que esperan, expectantes, a que algo ocurra. Y cuando algo puede ocurrir, aunque las probabilidades digan lo contrario, el fútbol deja de ser una previsión para convertirse en un relato.

El duelo en profundidad |
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
😍 Temporada 2025-2026😍
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con un escenario al que no estamos muy acostumbrados, el flamante campeón de la Supercopa de España 2026 en Castellón era incapaz de derribar el muro vinotinto y las tablas (0-0), lo dejaban todo pendiente de resolución de cara al segundo y definitivo acto en La Rioja.
🔥 DUX Logroño 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥
🗓️ Domingo , 8 de febrero de 2026
⏰ 18:00 horario peninsular
📺 DAZN
🏟️ Estadio Municipal de Las Gaunas , La Rioja
Los onces |
El estadio de Las Gaunas se vistió de gala como solo saben hacerlo los escenarios que intuyen que van a ser protagonistas de una tarde que quedará archivada en la memoria colectiva del fútbol femenino español. Desde horas antes del pitido inicial, Logroño respiraba un ambiente especial, una mezcla de expectación, respeto y orgullo por recibir al FC Barcelona, el equipo que marca el paso de la Liga F Moeve y que convierte cada desplazamiento en un acontecimiento. Las gradas, pobladas poco a poco hasta alcanzar los 4.454 espectadores, ofrecían una imagen elocuente del crecimiento sostenido de la competición, de la fidelidad de una afición que entiende el fútbol femenino no como una novedad, sino como una expresión deportiva madura, con identidad propia y con relatos que merecen ser contados con la misma solemnidad que cualquier gran cita.
El FC Barcelona saltó al césped con una carga emocional visible, perceptible incluso antes de que el balón comenzara a rodar. Las jugadoras azulgranas lucieron camisetas de apoyo a Marta Torrejón, golpeada por el reciente fallecimiento de su padre, y a Laia Aleixandri, ausente por una grave lesión de cruzado. No era un gesto protocolario, sino una declaración de valores, una forma de recordar que, incluso en la élite más exigente, el fútbol sigue siendo un espacio de humanidad compartida. Además, la tarde quedaría marcada por dos hitos individuales que hablaban de futuro y de trayectoria: el debut como culé de la zaguera Adriana Ranera, llamada a integrarse en la estructura defensiva blaugrana, y los cien partidos oficiales de Ona Batlle con la camiseta del Barça, cifra redonda que simboliza regularidad, compromiso y excelencia sostenida.
Desde el primer minuto, el guion parecía responder a lo esperado. El FC Barcelona se hizo con el control del esférico con naturalidad, moviendo el balón de lado a lado, imponiendo su ritmo, obligando al DUX Logroño a replegarse en campo propio y a organizar un bloque defensivo compacto, solidario, consciente de que la resistencia sería una cuestión tanto física como mental. La primera advertencia llegó pronto, cuando Salma Paralluelo se perfiló para armar un disparo que buscaba sorprender, pero María Miralles, muy bien colocada, atrapó el balón sin excesivas dificultades. Fue una intervención sencilla en apariencia, pero cargada de significado: Miralles estaba concentrada, preparada para una tarde larga.
Poco después, la guardameta riojana volvió a mostrarse decisiva al anticiparse con valentía a Kika Nazareth, cortando una acción que amenazaba con romper la línea defensiva. El Barça dominaba, pero no encontraba fluidez en los metros finales. Salma, incisiva, volvió a protagonizar la ocasión más clara del primer acto con un remate poderoso que se estrelló violentamente contra la madera, provocando un murmullo colectivo en Las Gaunas, ese sonido indefinible que mezcla alivio y temor, la conciencia de que el margen de error era mínimo.
El DUX Logroño, lejos de descomponerse, se mantenía firme atrás, con líneas juntas, con ayudas constantes, con una disciplina táctica que hablaba de un equipo trabajado y mentalizado. A los veinte minutos, Carla Julià se animó con un remate que se marchó por encima del larguero, una acción que sirvió para recordar que el Barça, incluso cuando no encuentra espacios, nunca deja de amenazar. Las de Pere Romeu seguían a lo suyo, acumulando posesión, circulando el balón con paciencia casi pedagógica, pero sin hallar el camino hacia la portería de una María Miralles que crecía con cada intervención.
Vicky López y Clara Serrajordi probaron fortuna con sendos golpeos lejanos que no encontraron portería, reflejo de la frustración creciente ante el muro vinotinto. El Barça chocaba una y otra vez contra una defensa bien organizada, mientras que el DUX intentaba, sin éxito, explotar la velocidad de Mawete al contragolpe. Gemma Font, bajo palos, apenas tuvo que intervenir, pero su concentración era total, consciente de que cualquier transición podía alterar el equilibrio del partido.
Justo antes del descanso, cuando el primer tiempo parecía condenado a cerrarse sin goles, María Miralles volvió a erigirse en protagonista al evitar el tanto de Vicky López con una intervención eficaz, rápida, de reflejos felinos. Fue una parada que levantó a la grada y que confirmó que el DUX Logroño no solo resistía, sino que creía.
Tras el paso por vestuarios, el FC Barcelona regresó al césped con una marcha más, con una determinación renovada. Apenas cinco minutos tardó en abrir la lata, y lo hizo de una forma que resumía su esencia colectiva. Caroline Graham Hansen recibió el balón en banda, levantó la cabeza y, con ese toque sutil que distingue a las futbolistas extraordinarias, metió un pase tenso y preciso al segundo palo. Allí apareció Carla Julià, llegando desde atrás, atacando el espacio con convicción, para empujar la pelota al fondo de la red.
El gol no fue un estallido caótico, sino una liberación contenida, el premio a la insistencia, el momento exacto en el que la resistencia local cedió ante la calidad visitante y se abría la lata con el 0–1 en el minuto 50 de juego.
Apenas dos minutos después, el Barça asestó un segundo golpe que dejó tocado al DUX Logroño. El conjunto culé había encontrado los huecos en la zaga rival, había ajustado los movimientos, había acelerado la circulación. El balón volvió a viajar con velocidad, los desmarques comenzaron a ser más agresivos, y la defensa riojana, hasta entonces impecable, empezó a llegar medio segundo tarde. Ese segundo tanto no fue solo un gol más en el marcador; fue la confirmación de que el partido había cambiado de fase cuando la portuguesa Kika Nazareth envió su remate lejos del alcance de Miralles para duplicar la renta hasta el 0–2 en el minuto 52 de este envite.
En el minuto 56 llegó el tercer gol, el que terminó de inclinar definitivamente la balanza. Tras un rechace de Miralles dentro del área, Vicky López apareció con instinto, con esa capacidad para leer la jugada antes que nadie, y cazó el balón para enviarlo al fondo de la red. Fue un gol de oportunismo, de inteligencia, de estar donde hay que estar en el momento justo.
Las Gaunas, que hasta entonces había empujado con fe, asumió que la hazaña se escapaba, aunque el aplauso fue sincero, respetuoso, consciente del esfuerzo realizado y Vicky López, ex del Madrid CFF, instaló el definitivo 0–3 cuando el reloj deambulaba ya por el minuto 58 y la reacción local no llegaba.
Ese tercer tanto, nacido del instinto y de la lectura privilegiada de Vicky López dentro del área, no solo alteró el marcador, sino que actuó como un punto de inflexión emocional y estratégico en el banquillo del DUX Logroño. Hasta ese momento, el conjunto riojano había sostenido el partido desde una mezcla admirable de orden, sacrificio y fe competitiva, pero el 0-3, reflejado de forma implacable en el marcador de Las Gaunas, obligó a asumir que el encuentro entraba en una fase distinta, menos ligada a la esperanza del resultado y más conectada con la necesidad de proteger la dignidad, gestionar esfuerzos y mirar también hacia el futuro inmediato. El cuerpo técnico entendió que era el momento de mover piezas, de dar entrada a futbolistas con energía renovada, con hambre, con ganas de dejar huella incluso en un contexto adverso.
Catalina Ongaro fue una de las elegidas para saltar al terreno de juego. Su entrada no fue casual ni simbólica: aportaba frescura, presencia física y una voluntad clara de disputar cada balón como si fuera el último. Junto a ella, Welma Fon vivió un momento que quedará grabado en su carrera profesional, el debut oficial con el DUX Logroño en un escenario exigente, ante el líder de la Liga F Moeve y con miles de miradas siguiendo cada movimiento. Para una futbolista que da sus primeros pasos en la competición, no hay prueba más dura ni más formativa que hacerlo en una tarde así, cuando el marcador es adverso, cuando el rival domina y cuando cada error se paga caro. Welma entró con la mezcla natural de nervios y determinación, consciente de que ese tramo final era una oportunidad para mostrarse, para sentir el ritmo real de la élite y para empezar a construir su propio espacio dentro del equipo.
Mientras tanto, María Miralles continuaba sosteniendo al DUX Logroño con una actuación que trascendía lo estadístico. Cada intervención suya era un acto de resistencia, una negativa explícita a rendirse incluso cuando el partido parecía ya sentenciado. Evitó el cuarto gol con otra parada de mérito, rápida, intuitiva, lanzándose con decisión para tapar un disparo que llevaba veneno. No celebró la acción, no levantó los brazos, pero su lenguaje corporal transmitía un mensaje claro a sus compañeras: el partido seguía, la camiseta se defendía hasta el último segundo. Miralles se convirtió así en el rostro de la resiliencia riojana, en la futbolista que entendió que hay derrotas que también se juegan, que también se compiten, y que dejan poso si se afrontan con orgullo.
El FC Barcelona, por su parte, gestionaba el tramo final con la serenidad de quien sabe que el trabajo principal ya está hecho, pero sin caer en la complacencia. Las blaugranas siguieron moviendo el balón con criterio, buscando espacios, probando combinaciones, manteniendo la intensidad competitiva que define al proyecto. En ese contexto apareció otro de los momentos significativos de la tarde: María Llorella tuvo sus primeros minutos con el primer equipo del FC Barcelona. No fue un gesto vacío ni una concesión gratuita, sino una muestra coherente de una filosofía que mira siempre hacia adelante, que integra talento joven incluso en escenarios de máxima exigencia y que entiende el relevo generacional como un proceso natural, no como una ruptura.
Para Llorella, pisar el césped de Las Gaunas con la camiseta del primer equipo fue la culminación de años de trabajo silencioso, de entrenamientos, de aprendizajes y de paciencia.
Cada toque suyo fue seguido con atención desde el banquillo y desde la grada, consciente el entorno blaugrana de que esos minutos forman parte de algo más grande: la continuidad de un modelo que no se agota en los nombres actuales, sino que se proyecta hacia el futuro con la misma ambición que define el presente.

El partido se fue apagando sin sobresaltos, con el FC Barcelona administrando la ventaja y el DUX Logroño aferrándose a la competitividad como último bastión. No hubo rendición, no hubo desconexión. Hubo, sí, la aceptación de una realidad dura, pero también la certeza de que enfrentarse al mejor, resistir durante muchos minutos y aprender de cada detalle forma parte del camino hacia la permanencia. Las Gaunas despidió a las futbolistas con un aplauso sincero, consciente de que había asistido a una tarde de fútbol de alto nivel, cargada de simbolismo, de emociones cruzadas y de historias individuales que seguirán desarrollándose jornada tras jornada.
A pesar de haber tardado más de una parte en dar con la tecla, no hay rival pequeño en esta gloriosa competición, el Fútbol Club Barcelona suma ya 54 unidades de 57 posibles hasta la fecha, que permiten a las de Pere Romeu seguir al frente de la Liga F Moeve.
El siguiente capítulo en clave azulgrana, que hoy vestía su tercer uniforme en homenaje al malogrado Kobe Bryant (Lakers), llegará en el Johan Cruyff ante la Sociedad Deportiva Eibar el próximo sábado, 14 de febrero de 2026, a las 18:30 en un duelo que emitirá DAZN.
El titánico esfuerzo del DUX Logroño cae en saco roto ante las actuales subcampeonas de Europa, pero la buena imagen del elenco que dirige Daniel Montoya podría ser clave para acabar saliendo del pozo a final de temporada.
El subcampeón de la Copa de la Reina en 2020 volverá a competir en la Liga Profesional de Fútbol Femenino al jugar a domicilio en la Dani Jarque con el Espanyol, pero de momento, seguirá siendo decimocuarto con tan solo 9 puntos, los mismos guarismos que un Alhama Club de Fútbol que sí está en descenso a Primera RFEF.

📋 Ficha técnica |
DUX Logroño: Miralles; Rebeca, Marta, Iria Castro, Martin; Falfán (Justina Morcillo, m.68); Isina (Velazco, m.68), Laura Martínez (Catalina Ongaro, m.56), Annelie; Salomé (Mia Asenjo, 78) y Mawete (Welma Fon, m.56).
Fútbol Club Barcelona: Gemma; Aicha, Adriana. Ona Batle (María Llorella, m.62); Serrajordi; Kika, Sydney, Vicky López (Claudia Pina, m.62), Carla Juliá; Paralluelo y Graham (Fenger, m.62).
Árbitra: María Eugenia Gil.
Incidencias: Partido de la Liga F disputado en el estadio de Las Gaunas ante unos cuatro mil espectadores sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
0-1 Carla Júlia 50’ ⚽️
0-2 Kika Nazareth 52’ ⚽️
0-3 Vicky López 55’ ⚽️
Vídeo |
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