
◼️ Exhibición hispalense. Las dirigidas por David Losada se impusieron por 0-4 a un Deportivo que pagó cara la goleada en Fuenlabrada.
La previa |
🤝 Manu López & Helena con Hache

El fútbol siempre regresa a los escenarios donde la memoria pesa y la hierba guarda historias, y este sábado 14 de febrero a las 16:00 horas el pulso competitivo de la Liga F Moeve vuelve a latir con fuerza en el Estadio de Estadio Abanca-Riazor, donde el Deportivo Abanca y el Sevilla FC Femenino medirán fuerzas en un duelo que trasciende la mera suma de tres puntos y se proyecta como un capítulo determinante en la construcción emocional y competitiva de la temporada. La cita, con emisión confirmada en DAZN y en RTVE Play, sitúa el foco mediático en A Coruña, donde confluyen dos dinámicas ascendentes, dos modelos reconocibles y dos vestuarios que llegan reforzados tras victorias contundentes en la última jornada. El fútbol femenino español, en plena consolidación estructural, encuentra en este tipo de enfrentamientos un escaparate perfecto de su evolución táctica, su profundidad de plantilla y su capacidad de generar relato, porque lo que se pondrá en juego en Riazor no es únicamente la clasificación, sino también la reafirmación de identidades.
El conjunto gallego comparece ante su afición con la autoridad que concede un 1-6 a domicilio frente al Madrid CFF, una goleada que no solo impacta por la magnitud del marcador, sino por la forma en que se produjo: ritmo alto, verticalidad agresiva, ocupación racional de los carriles interiores y una eficiencia notable en el último tercio. El Deportivo Abanca firmó en Matapiñonera uno de los recitales ofensivos más redondos de su campaña, combinando amplitud y profundidad, alternando juego directo con secuencias elaboradas y explotando con inteligencia los intervalos entre lateral y central. Esa actuación, además de reforzar la confianza colectiva, envió un mensaje claro al resto de la categoría: el equipo blanquiazul no solo administra su ventaja de once puntos sobre el descenso, sino que aspira a seguir creciendo en ambición competitiva. Ese colchón clasificatorio, lejos de adormecer, ha servido como plataforma de estabilidad para un grupo que ha sabido convivir con bajas sensibles y aun así mantener una identidad reconocible.
Porque no conviene obviar el contexto de ausencias con el que el Deportivo afrontó su último compromiso y con el que, previsiblemente, deberá gestionar también el duelo ante el Sevilla. Cris Martínez continúa de baja por maternidad, una circunstancia que trasciende lo deportivo y que habla de la normalización de procesos vitales en el fútbol profesional femenino; Carlota Suárez, Henar Muiña, Bárbara López, Hilda Magaia y Millene Cabral no estuvieron disponibles en la anterior jornada, configurando un escenario en el que el cuerpo técnico tuvo que recomponer estructuras y ajustar roles. La respuesta fue sobresaliente. Desde el punto de vista táctico, el equipo mostró flexibilidad para alternar sistemas —oscilando entre un 4-2-3-1 en fase ofensiva y un 4-4-2 en repliegue medio— y supo optimizar el rendimiento de las jugadoras disponibles, especialmente en los perfiles exteriores, donde la capacidad de desborde y la lectura de centros al segundo palo marcaron diferencias.
Riazor, además, no es un escenario neutro. El Deportivo puede presumir de ser el séptimo mejor local de la categoría, un dato que adquiere dimensión cuando se analiza en clave de rendimiento acumulado: intensidad sostenida en los primeros quince minutos, presión tras pérdida coordinada y una capacidad notable para activar a la grada como factor emocional. La sinergia entre equipo y afición se ha convertido en uno de los pilares del proyecto, y cada tarde en A Coruña tiene algo de reivindicación histórica, de recuperación de un espacio simbólico que durante décadas fue territorio casi exclusivo del fútbol masculino. Hoy, el Deportivo Abanca convierte ese estadio en un laboratorio de crecimiento colectivo, donde la solidez defensiva —basada en la reducción de distancias entre líneas y la agresividad en el duelo individual— convive con una vocación ofensiva cada vez más madura.
Enfrente estará un Sevilla FC que llega en la sexta posición con 30 puntos, a once de los puestos que otorgan acceso a la Liga de Campeones, y que también aterriza en Galicia con la moral reforzada tras un contundente 4-0 ante el Athletic Club Femenino. Aquel triunfo, más allá del resultado, fue una declaración de intenciones. El equipo dirigido por David Losada completó uno de sus partidos más equilibrados del curso, combinando rigor defensivo con pegada ofensiva, y el propio técnico lo sintetizó con claridad meridiana: “Estamos ante el partido más completo de la temporada en nuestro estadio”. La frase no fue una exageración retórica; respondió a una puesta en escena coral, con circulación fluida en el primer pase, laterales profundos y una presión adelantada que asfixió la salida rival.
El Sevilla ha construido su temporada sobre una base de orden estructural y competitividad constante. Desde el punto de vista táctico, el bloque andaluz se caracteriza por su capacidad para alternar ritmos, por su disciplina en el repliegue y por su verticalidad cuando recupera en campo contrario. La sexta posición refleja un rendimiento sostenido, aunque la distancia de once puntos respecto a las plazas de Champions subraya la necesidad de convertir partidos exigentes como el de Riazor en oportunidades de recorte. Cada desplazamiento, por tanto, adquiere una dimensión estratégica: sumar fuera de casa ante un rival en dinámica positiva no solo aporta puntos, sino que refuerza la candidatura a consolidarse en la zona noble de la tabla.
También el Sevilla deberá gestionar ausencias. Alba Cerrato no estuvo en el último encuentro, y Jassina Blom continúa recuperándose de su lesión de ligamento cruzado, una baja de peso que obliga a redistribuir responsabilidades en el centro del campo. La ausencia de Blom, por su capacidad de abarcar metros y sostener transiciones, modifica el equilibrio interior del equipo y exige un esfuerzo adicional en la coordinación de ayudas y coberturas. Sin embargo, la respuesta ante el Athletic demostró que la plantilla dispone de recursos para absorber golpes y mantener competitividad. La amplitud de banquillo, la versatilidad posicional y la cohesión del grupo han sido factores diferenciales en el crecimiento sevillista esta temporada.
El cruce de dinámicas positivas en Riazor plantea un escenario de alta exigencia táctica. El Deportivo, fuerte en casa y con confianza ofensiva renovada, buscará imponer un ritmo alto desde el inicio, consciente de que la energía de los primeros compases puede condicionar el desarrollo posterior. El Sevilla, por su parte, tratará de modular el tempo, evitar intercambios de golpes descontrolados y explotar los espacios a la espalda de la defensa gallega cuando el partido se abra. La batalla en el centro del campo será decisiva: quien consiga gobernar la zona intermedia, orientar la presión y acelerar o pausar según convenga, tendrá gran parte del trabajo hecho.
Desde una perspectiva estratégica más amplia, el encuentro encierra lecturas clasificatorias relevantes. Para el Deportivo, consolidar su condición de séptimo mejor local implica reforzar la distancia respecto a la zona roja y proyectar la sensación de que el objetivo de la permanencia —si bien todavía matemáticamente no resuelto— está cada vez más cerca de materializarse. Para el Sevilla, sumar en Riazor significaría mantener la presión sobre los equipos que ocupan plazas europeas y, sobre todo, confirmar que el 4-0 al Athletic no fue un episodio aislado, sino la expresión de una madurez competitiva creciente.
La dimensión emocional tampoco es menor. El 14 de febrero, fecha simbólica en el calendario, Riazor se convertirá en un espacio donde la pasión por el fútbol femenino se exprese con intensidad. La retransmisión simultánea en DAZN y RTVE Play amplifica el alcance del evento y contribuye a consolidar la visibilidad de la Liga F Moeve en el panorama audiovisual español. Cada pase, cada duelo, cada transición será observado por miles de aficionados que encuentran en este campeonato no solo entretenimiento, sino también un relato de progreso, profesionalización y ruptura de techos históricos.
En el plano individual, el partido ofrecerá duelos de alto voltaje. Las delanteras deportivistas, inspiradas tras el festival goleador ante el Madrid CFF, medirán su eficacia frente a una defensa sevillista que viene de dejar la portería a cero. Las mediocampistas andaluzas, obligadas a suplir la ausencia de Blom, deberán multiplicarse en tareas de equilibrio y distribución. Las laterales de ambos equipos, fundamentales en la construcción ofensiva, protagonizarán carreras constantes que pondrán a prueba la resistencia y la lectura táctica de sus oponentes directas. Cada emparejamiento será un microcosmos dentro del macrorelato del partido.
No es exagerado afirmar que Riazor será un laboratorio de tendencias. El Deportivo intentará consolidar su versión más ambiciosa, esa que combina pragmatismo defensivo con osadía ofensiva. El Sevilla buscará demostrar que su crecimiento no es coyuntural, sino estructural, y que está preparado para competir de tú a tú en cualquier escenario. La tensión competitiva, lejos de paralizar, promete elevar el nivel de ejecución técnica y de concentración táctica.
En definitiva, el Deportivo Abanca–Sevilla FC del sábado a las 16:00 no es solo un enfrentamiento entre dos equipos que vienen de ganar; es la confluencia de proyectos en expansión, de vestuarios resilientes ante las adversidades y de aficiones que encuentran en el fútbol femenino un espacio de identidad y orgullo. Riazor será el epicentro de una tarde que puede redefinir inercias, ajustar ambiciones y añadir un nuevo capítulo a la narrativa vibrante de la Liga F Moeve.
Cuando el balón eche a rodar y la grada empuje, cada acción llevará implícita la carga de semanas de trabajo invisible, de estrategias diseñadas al milímetro y de sueños que se miden en puntos, pero también en convicción. Y en ese cruce de convicciones, solo un equipo podrá imponer su relato sobre el césped coruñés.

🏆 Liga F Moeve |
✨ Temporada 2025-2026 |
🙌🏻 Matchday 19 | Día de partido
🔥 Deportivo Abanca 🆚 Sevilla Fútbol Club 🔥
⏰ 16:00 horario peninsular
📺 DAZN y RTVE Play
🏟️ Estadio Abanca-Riazor, A Coruña

Los onces |
LigaFMoeve | #DéporABANCASevillaFC
En una semana muy especial, ya que el próximo jueves, 19 de febrero de 2026, se celebrará el Día Internacional contra la LGTBIfobia, la Liga Profesional de Fútbol Femenino ha decido apoyar la causa con su tercera campaña de “Amor por los colores”, el balompié se ha empeñado en demostrar una vez más que es impredecible.

El Deportivo Abanca venía de brillar con luz propia en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada al imponerse por 1-6 al Madrid CFF, buscaba dar continuidad a su buena racha en la visita a Riazor de un Sevilla Fútbol Club que este curso ha ido de menos a más y ahela subirse al tren europeo junto a Real Sociedad, Costa Adeje Tenerife Egatesa y Atlético de Madrid.
El partido arranca en A Coruña con esa liturgia tan reconocible de las tardes grandes de la Liga F en el Estadio de Riazor: el murmullo grave de la grada cercana, el olor a césped recién peinado por la humedad atlántica y una tregua inesperada del cielo, que después de semanas de lluvias intensas concede un respiro azul, casi simbólico, para que el fútbol vuelva a sentirse protagonista. No es un escenario cualquiera; es un estadio que respira historia, que impone desde la arquitectura y que exige carácter. Y el Deportivo de La Coruna Femenino lo sabe. Ha construido buena parte de su identidad reciente en casa, donde ha sumado más del sesenta por ciento de sus puntos, y donde el equipo se transforma, se expande y compite con una convicción que no siempre logra replicar lejos del mar.
Desde el primer minuto se percibe una intención clara del conjunto gallego: instalarse en campo rival a través de circulaciones largas, paciente elaboración en primera línea y búsqueda constante de amplitud. No hay precipitación, pero sí determinación. La pelota viaja de central a central, de central a lateral, y de ahí a banda con la idea fija de ensanchar el campo y activar a sus extremos, especialmente a Ainhoa Marin y Olaya Rodriguez, dos perfiles que entienden el desborde como una forma de resistencia. Cuando reciben, lo hacen abiertas, pegadas a la cal, obligando al rival a decidir entre saltar y desordenarse o esperar y conceder metros.
El Sevilla FC Femenino, dirigido por David Losada, responde con un bloque medio disciplinado, compacto entre líneas, que prioriza el orden antes que la presión alta. No rehúye la posesión cuando la recupera, pero tampoco la idolatra. Entiende el contexto emocional del partido: Riazor empuja, el Deportivo aprieta y cualquier desajuste puede convertirse en una ola imposible de contener. Por eso, el plan sevillista pasa por controlar el ritmo, enfriar los impulsos locales y administrar cada transición con criterio. No se trata solo de jugar bien; se trata de jugar inteligente.
Los primeros compases están marcados por interrupciones constantes, faltas tácticas y duelos intensos que fragmentan el ritmo. En el minuto 2, Esther Martin-Pozuelo recibe una falta en zona defensiva tras intentar girarse bajo presión. Es un aviso temprano: el partido será físico, de contactos reiterados, de disputa permanente en cada balón dividido. No hay concesiones gratuitas. Cada metro se pelea como si fuera el último.
El tono no baja. Lucia Rivas, Vera Martinez y Samara Ortiz protagonizan varias acciones defensivas al límite, cruzando a banda para cortar conducciones sevillistas que intentan progresar por fuera. El encuentro, en este tramo inicial, es más territorial que profundo. Se juega en campo del Sevilla durante varios minutos, pero sin ocasiones claras. Es una batalla por la posición, por la iniciativa, por la narrativa del choque.
La primera aproximación clara llega desde el balón parado. En el minuto 8, el Deportivo fuerza un córner tras una jugada insistente por la izquierda. El saque es cerrado, tenso, buscando el primer palo. La pelota viaja con intención y encuentra la cabeza de Raquel Garcia, que se anticipa a su marca y conecta un remate potente, aunque muy escorado.
El balón toma dirección de portería, besa el aire con peligro y obliga a la guardameta sevillista a reaccionar con reflejos felinos, chocando la pelota junto al palo derecho. No es gol, pero es un mensaje. El Deportivo avisa: está dispuesto a convertir cada acción en una declaración de intenciones.
Tras las jugadas comentadas, vendría los mejores momentos del Sevilla. En el minuto 25 ya empezaba a asomarse el conjunto rojiblanco sobre la portería del Deportivo, siendo Martín-Pozuelo la que tendría en sus botas la primera oportunidad para su equipo. Turno del Deportivo de emplearse a fondo en la defensa ante el plan que introdujo el Sevilla: pasar a la ofensiva. Lucía Moral probaría fortuna con un disparo raso al palo derecho que fue detenido por Yohana. Isabel Álvarez quería ser participe de la ofensiva del conjunto visitante, pero su intento se fue al lateral de la red.
Los minutos finales terminaría de la misma forma que empezó. Un fallo grosero en la salida de balón del Sevilla, propiciaría una llegada peligrosa de Lucía Rivas, no obstante, su disparo fue a las manos de la portera sevillista.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con el marcador sin movimiento alguno y todo habría de decidirse en el segundo y definitivo acto en territorio gallego.
El comienzo de la segunda parte en el Estadio de Riazor tuvo algo de giro argumental, de cambio de papeles silencioso pero profundo, como si el descanso hubiese servido no solo para ajustar piezas en la pizarra sino para alterar la energía emocional del encuentro. Si la primera mitad había estado marcada por el empuje local, por la voluntad del Deportivo de La Coruna Femenino de imponer su ritmo y su territorialidad, el reinicio mostró a un Sevilla FC Femenino más decidido, más fino en la lectura de los espacios y, sobre todo, más convencido de que el partido podía inclinarse definitivamente a su favor si encontraba el momento exacto para golpear.
Y ese momento comenzó a gestarse en una acción aparentemente aislada, una falta lateral provocada por Rosa Marquez tras una conducción inteligente, protegiendo el balón con el cuerpo y forzando el contacto en una zona donde el balón parado podía convertirse en oro táctico. No era una infracción escandalosa, pero sí lo suficientemente cercana al área y escorada hacia el perfil derecho del ataque sevillista como para activar los mecanismos de estrategia trabajados durante la semana. En ese tipo de acciones se mide la madurez competitiva de un equipo: no se trata solo de colgar un balón al área, sino de ejecutar una coreografía previamente ensayada, donde cada movimiento tiene una intención y cada desmarque busca arrastrar una marca.
El Sevilla se organizó con calma. Varias jugadoras se situaron en la frontal y en el corazón del área, fijando a las centrales del Deportivo y obligando a Yohana a ajustar la colocación de su línea defensiva. El murmullo en la grada creció, consciente de que esos segundos previos a la ejecución suelen ser más tensos que la propia acción. El balón fue colocado con precisión milimétrica. La mirada cómplice entre lanzadora y receptoras anticipaba que no sería un envío directo y previsible.
El saque fue en corto, rompiendo la expectativa inicial. El balón viajó apenas unos metros hacia la banda, donde aguardaba Esther Martin-Pozuelo con espacio para perfilarse. Ese gesto, tan simple en apariencia, desordenó la primera línea defensiva del Deportivo, que había preparado su repliegue para un centro inmediato al área. Esther levantó la cabeza con serenidad, leyó el movimiento de sus compañeras y detectó el desmarque preciso en el intervalo entre central y lateral. No optó por el centro bombeado; eligió la solución más dañina: un pase raso, tenso, medido al milímetro, que atravesó la zona de mayor densidad defensiva como una cuchilla quirúrgica.
Allí apareció la exjugadora del Atlético de Madrid, que fue clave en 2023 en la final de la Copa de la Reina, Lucía Moral, a la que todos conocemos como Wifi para sacar provecho de una falta ensayada en la pizarra en la que Esther Martín Pozuelo aparecía por la banda para asistir a la canterana del Córdoba CFF que exhibió su alma de nueve para arrancar aparente fuera de foco, amagó con atacar el primer palo y, en el último instante, frenó levemente para ganar la espalda de su marcadora directa. Ese microsegundo de ventaja fue suficiente para permitirle conectar un beso envenenado al esférico y abrir la lata al firmar el 0–1 en el tanteador en el minuto 55 y romper el equilibrio reinante, a pesar de que Yohana reaccionó con reflejos notables. Se lanzó con rapidez, logró rozar el balón con la mano izquierda en un intento desesperado por desviar su trayectoria, pero la precisión del remate había sido milimétrica. El esférico, pese al leve contacto, mantuvo la dirección y terminó superando la línea de gol con esa sensación amarga que tienen las acciones en las que la portera lo da todo y aún así no es suficiente.
La portera lo da todo y aun así no es suficiente. El tanto subió al marcador y el silencio momentáneo en Riazor fue el reconocimiento involuntario de la calidad de la jugada. No había sido un error grosero del Deportivo; había sido una ejecución estratégica impecable del Sevilla.
El gol no solo alteró el resultado, sino también el paisaje emocional del partido. El Sevilla, que ya había mostrado señales de crecimiento antes del descanso, encontró en esa acción la confirmación de que su plan era viable. Por ocasiones y por empuje, las visitantes habían merecido dar un paso adelante en el marcador, y ese tanto parecía responder a una lógica acumulativa: llegadas más claras, transiciones mejor interpretadas y una sensación de amenaza constante cada vez que lograban conectar con sus perfiles ofensivos.
A partir de ahí, el duelo adquirió un tono distinto. El Deportivo se vio obligado a adelantar líneas con mayor exposición, a asumir riesgos en salida y a acelerar la circulación. El Sevilla, en cambio, se sintió cómodo gestionando la ventaja parcial, replegando en bloque medio y buscando transiciones rápidas para castigar los espacios que comenzaban a abrirse. Cada recuperación sevillista era una amenaza latente; cada balón dividido se convertía en una disputa cargada de tensión.
El gol de Wifi no fue un destello aislado, sino la culminación de una secuencia de intenciones bien ejecutadas. La falta provocada por Rosa Márquez, la lectura estratégica de Esther Martín-Pozuelo y la definición clínica de la delantera sintetizaron la esencia competitiva del Sevilla en ese tramo del encuentro: inteligencia, sincronización y contundencia. En partidos de esta naturaleza, donde el equilibrio es frágil y cada detalle cuenta, las acciones a balón parado suelen marcar la diferencia, y esta no fue la excepción.
El Deportivo, herido en su orgullo y empujado por su público, intentó reaccionar con más corazón que claridad en los minutos posteriores. Las bandas volvieron a activarse, las laterales se proyectaron con mayor frecuencia y los centros comenzaron a multiplicarse. Sin embargo, el Sevilla defendió con disciplina, cerrando carriles interiores y obligando a las locales a buscar soluciones desde posiciones menos favorables.
La sensación era que el encuentro había entrado en una fase de resistencia y gestión, donde cada decisión táctica pesaba tanto como la inspiración individual.
Con el paso de los minutos, la intensidad no disminuyó. Al contrario, se transformó en una lucha estratégica donde el Sevilla supo administrar tiempos y espacios con madurez. El tanto de Wifi no solo reflejaba la calidad de su definición, sino también la convicción colectiva de un equipo que había entendido cómo competir en un escenario exigente. Si el fútbol es un juego de momentos, el Sevilla había elegido el suyo con precisión quirúrgica.
Así, el inicio de la segunda parte quedó marcado por ese cambio de papeles que a veces define los partidos grandes: quien resistía pasó a dominar; quien proponía se vio obligado a reaccionar. Y en el centro de ese giro, una jugada de estrategia ejecutada con brillantez, un pase raso imposible de interceptar y una definición propia de quien entiende el área como su territorio natural. Porque en el fútbol de alto nivel, los detalles no son accesorios; son decisivos en este tipo de partidos.
reloj avanzaba hacia el minuto 67 en el Estadio de Riazor y el partido ya se movía en una dimensión claramente emocional.
El cero a uno había hecho daño, no solo por el marcador sino por la sensación de autoridad que transmitía el Sevilla FC Femenino. El Deportivo de La Coruna Femenino, obligado a adelantar líneas, comenzaba a dejar espacios en los intervalos interiores, justo ahí donde las futbolistas con lectura y timing diferencial pueden convertir un partido equilibrado en una sentencia.
Y la protagonista volvió a ser la misma. Lucia Moral, conocida en el ecosistema futbolístico como “Wifi”, estaba firmando una actuación de delantera total: movilidad constante, desmarques diagonales para atacar la espalda de las centrales y una frialdad impropia de su juventud. La jugada del segundo tanto nace de un contexto táctico reconocible: recuperación en campo propio, transición limpia y un pase vertical que rompe líneas.
La autora intelectual fue Gema Gili. La centrocampista detectó el momento exacto en el que la línea defensiva gallega estaba desajustada tras una pérdida en campo contrario. Sin necesidad de controlar en exceso, perfiló el cuerpo y filtró un balón interior quirúrgico, con la tensión justa para superar a la mediocentro rival y la precisión necesaria para dejar a su delantera en ventaja. No fue un pase largo al espacio abierto; fue un envío milimétrico entre central y lateral, al corazón de la estructura defensiva.
Wifi atacó el pase con determinación, temporizó el control orientándolo hacia su pierna dominante y, cuando se plantó ante Yohana Gomez, resolvió con la naturalidad de quien vive el área como un hábitat propio. No buscó potencia excesiva. Esperó el gesto de la guardameta, abrió ligeramente el empeine y definió cruzado, ajustado al palo largo. Yohana se estiró, pero el disparo llevaba la rosca y la colocación suficientes para superar su alcance. El balón besó la red con un sonido seco, definitivo, era el 0–2 en el minuto 68, pero hubo más.
Ese segundo golpe tuvo un impacto psicológico inmediato. El Deportivo, dirigido por Fran Alonso, acusó el impacto. Las líneas se separaron unos metros más de lo habitual, los apoyos comenzaron a llegar medio segundo tarde y el lenguaje corporal evidenciaba frustración. En partidos de esta naturaleza, el componente mental es tan determinante como el táctico, y el Sevilla olió la sangre competitiva.
Lejos de contemporizar, el conjunto andaluz mantuvo el pie en el acelerador. La ventaja no modificó su plan; al contrario, lo reforzó. Presión tras pérdida, transiciones rápidas y laterales profundas para ensanchar el campo. Apenas tres minutos después del cero a dos, el partido volvió a romperse.
La acción del tercer tanto es un manual de contragolpe bien ejecutado. El Deportivo, volcado en campo rival, pierde un balón en zona de tres cuartos. Recuperación inmediata del Sevilla y mirada vertical. Isabel Alvarez levantó la cabeza y, sin oposición directa, lanzó un envío kilométrico a la espalda de la defensa. El pase superó líneas con precisión milimétrica, cayendo en la zona exacta donde una atacante puede correr sin mirar atrás.
Quien leyó el desmarque con inteligencia fue Fatou Kanteh. Arrancó la ex del Villarreal y el Sporting de Huelva desde posición aparentemente controlada por su marcadora, pero midió a la perfección el momento de la ruptura. Ganó la carrera con potencia y, cuando quedó sola frente a Yohana, mostró sangre fría. En lugar de precipitarse, aguantó una fracción de segundo el achique de la portera y definió con un toque sutil, elevando ligeramente el balón para evitar el contacto. La pelota superó a la guardameta y terminó dentro con suavidad cruel el 0–3 en el 71 de este cara a cara.
Ese tercer tanto no fue solo un golpe en el marcador; fue una declaración de superioridad en la gestión de los espacios. El Sevilla había castigado cada desajuste con una precisión quirúrgica. Fatou, con esa definición, se consolidaba como la referencia ofensiva del equipo, una futbolista con un ratio goleador que la convierte en diferencial en esta temporada. Su lectura de los contragolpes y su capacidad para decidir en carrera marcan diferencias en escenarios de máxima exigencia.
Con el partido ya inclinado de manera irreversible, el Deportivo Abanca comenzó a mostrar signos evidentes de agotamiento físico y emocional.
Las transiciones defensivas eran cada vez más lentas y la estructura colectiva se desdibujaba ante el empuje visitante. El Sevilla, lejos de especular, seguía atacando con ambición.
En el minuto 89 llegó el epílogo, una acción que sintetiza el estado anímico de ambos conjuntos. Balón dividido en zona intermedia, indecisión en la zaga gallega y aparición fulgurante de Andrea Alvarez. La atacante leyó la duda defensiva con instinto depredador, robó la cartera a la última defensora y, al ver adelantada a Yohana, tomó una decisión valiente: golpeó desde larga distancia, sin necesidad de aproximarse más.
El disparo fue potente, con una trayectoria parabólica que sorprendió por su ejecución y por el contexto. Yohana, ex del Club Deportivo Tacón, retrocedió desesperadamente, pero no tuvo margen de maniobra. El balón se incrustó en la red, sellando el 0-4 definitivo en el 89.
Un tanto de esos que aspiran a gol de la jornada, no solo por la factura técnica sino por el oportunismo competitivo.
El pitido final confirmó una victoria rotunda del Sevilla, construida desde la eficacia en las áreas y la inteligencia táctica.
El Deportivo, que había competido con dignidad en fases del encuentro, terminó superado por la contundencia visitante.
En Riazor quedó la sensación de que el fútbol, cuando se decide por detalles bien ejecutados, no concede segundas oportunidades. Y el Sevilla supo aprovechar cada una de las que tuvo.
Con este triunfo, que vale su peso en oro a estas alturas de temporada, el Sevilla Fútbol Club suma ya 33 unidades en su casillero que le sitúan temporalmente quinto, no en vano, el Atlético de Madrid todavía tiene que recibir en Alcalá de Henares al Madrid CFF en la jornada dominical, y mientras tanto el Deportivo ha sido incapaz de dar continuidad a su buena dinámica y se queda ubicado en la duodécima plaza de la Liga F Moeve con tan solo 20 puntos, siguiente parada, visitar al Levante Unión Deportiva en Orriols.
📋 Ficha técnica |
Deportivo Abanca : Yohana; S.Ortíz (Elena Vázquez), M.Barth, R.García (Bárbara), V.Martínez; P.Gutiérrez (Eva Dios), Lucía Martínez (Monteagudo), O.Enrique; Lucía Rivas (Marisa), E.Pizarro y A. Marín.
Sevilla FC Femenino: Sullastres; Alice, Iris, Isa Álvarez, Esther; Alicia Redondo (Julia Torres), Rosa Márquez, Millaray Cortes (Gemma); Kanteh(Andrea Álvarez), Raquel (Alba López), Wifi (Hagel).
Tarjetas: Lucía Martínez, Paula Gutiérrez, Lucía Rivas, Esperanza Pizarro; Alicia Redondo, Raquel García fueron amonestadas con amarilla.
Rojas: No hubo
Árbitra: Paola Cebollada López
Goles |
0-1 Lucía Moral “Wifi” 52’ ⚽️
0-2 Lucía Moral “Wifi” 68’ ⚽️
0-3 Fatou Kanteh 71’ ⚽️
0-4 Andrea Álvarez 89’ ⚽️
Vídeo |
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