La crónica | El Barcelona noquea al Real Madrid en el Di Stéfano

(Fuente: 3cat)

El Barça deja al Real Madrid a las puertas de la semifinal de la Copa de la Reina con una goleada por 0-4.

🤝 Manu López & Helena con Hache

La previa |

(Fuente: Liga F Moeve)

El fútbol femenino español vuelve a detenerse ante su rivalidad más simbólica, más mediática y más cargada de significado. Real Madrid y FC Barcelona se enfrentan este jueves a las nueve de la noche en los cuartos de final de la Copa de la Reina 2025-2026, en un partido único que condensa en noventa minutos —o quizá más— buena parte de las tensiones, aspiraciones y realidades de dos proyectos que conviven en la élite con trayectorias muy distintas, pero con un mismo objetivo inmediato: seguir vivos en la competición del KO. El Clásico regresa apenas doce días después de la final de la Supercopa disputada en Castellón, un duelo que terminó con victoria azulgrana por 2-0, aunque durante más de ochenta minutos se sostuvo en una igualdad tensa, contenida, casi frágil, que solo se rompió al final con el tanto definitivo de Alexia Putellas desde el punto de penalti.

Ese precedente reciente actúa como punto de partida inevitable. No solo por el marcador, sino por las sensaciones que dejó. El Real Madrid compitió, resistió y sostuvo el plan durante gran parte del encuentro, pero volvió a quedarse a medio camino entre la solidez defensiva y la amenaza real en campo contrario. El Barcelona, por su parte, volvió a demostrar que incluso en partidos donde no brilla ni impone su habitual ritmo arrollador, encuentra la manera de ganar. Esa capacidad para sobrevivir a los días menos inspirados es, probablemente, uno de los rasgos que explican por qué el equipo azulgrana sigue siendo el gran referente del fútbol femenino europeo.

Ahora el contexto es distinto, aunque las protagonistas sean las mismas. La Supercopa permitía margen; la Copa no. Un error, un desajuste, una acción puntual puede definir el futuro inmediato de la temporada. El premio es el pase a semifinales y la posibilidad de acercarse a un título que, para el Real Madrid, sigue siendo una frontera simbólica aún no cruzada. Para el Barcelona, en cambio, la Copa de la Reina forma parte de su paisaje natural, de su obligación histórica, de ese estatus de favorito permanente que acompaña a las plantillas diseñadas para ganar todo.

El Alfredo Di Stéfano será juez y parte. No es un estadio cualquiera para el equipo blanco. Es el lugar donde el proyecto ha ido construyendo su identidad, donde ha aprendido a competir en Europa, donde ha encontrado refugio cuando el calendario aprieta y donde este curso está firmando números muy sólidos. Doce victorias, un empate ante el Paris FC y una sola derrota —frente al Athletic Club— conforman un balance doméstico que invita al optimismo. Para esta cita, además, el club ha apostado por abrir ambas gradas, buscando la mejor entrada de la temporada y un ambiente que empuje, que apriete y que convierta el estadio en un factor diferencial. No será el Johan Cruyff ni Montjuïc, pero sí un entorno reconocible, propio, en el que el Real Madrid quiere sentirse fuerte.

El equipo de Pau Quesada llega a este Clásico tras un partido exigente en Liga F frente al Deportivo ABANCA, un encuentro que obligó a las blancas a exprimirse hasta el final. El marcador, resuelto con dos penaltis transformados por Caroline Weir, no refleja del todo la complejidad del duelo. El Deportivo golpeó primero, el Real Madrid reaccionó, volvió a verse alcanzado antes del descanso y tuvo que insistir con paciencia y determinación hasta encontrar el premio desde los once metros. Fue un partido incómodo, de esos que sirven para medir carácter y resistencia mental, dos aspectos que serán imprescindibles ante el Barcelona.

Porque si algo exige un Clásico es precisión absoluta. El margen de error es mínimo y cada decisión se magnifica. En la final de la Supercopa, el Real Madrid logró sostener al Barça durante muchos minutos gracias a un bloque compacto, una defensa concentrada y la seguridad de Misa Rodríguez bajo palos. Sin embargo, el reto ahora pasa por dar un paso más. No basta con resistir; hay que amenazar. No basta con cerrar espacios; hay que encontrar los momentos para dañar a un rival que, incluso sin algunas de sus piezas clave, dispone de un arsenal ofensivo capaz de decidir un partido en segundos.

Ahí entra en juego la lectura táctica de Pau Quesada. El técnico blanco ha insistido en la necesidad de rozar la perfección durante los noventa minutos. No se trata solo de un discurso de exigencia, sino de una constatación realista: ante el Barcelona, los partidos se pierden más por detalles que por grandes errores. Una mala salida de balón, una marca perdida en un córner, una transición mal defendida. El Real Madrid deberá afinar cada mecanismo, desde la salida limpia hasta la gestión de las segundas jugadas, pasando por la ocupación de espacios entre líneas y la capacidad para sostener esfuerzos prolongados sin balón.

La defensa vuelve a ser el punto de apoyo principal. El eje formado por Maëlle Lakrar y Rocío Gálvez se ha consolidado como una de las parejas más fiables del campeonato, combinando contundencia, lectura del juego y jerarquía. Lakrar, precisamente, ha sido una de las voces que ha verbalizado el sentir del vestuario en la previa. “Tenemos que ser el Real Madrid, con mentalidad, e ir a buscar la victoria contra el Barcelona”, señaló la central francesa, apelando a una identidad que va más allá del escudo y que se construye en noches como esta.

Esa mentalidad es, quizá, el gran desafío del proyecto blanco. Competir no es suficiente; creer es imprescindible. 

El Real Madrid ha demostrado en escenarios como Montjuïc la temporada pasada que puede golpear al Barcelona, que puede incomodarlo y que puede ganarle. Pero convertir esos episodios en una tendencia es el siguiente paso. La Copa de la Reina ofrece una oportunidad única porque elimina la variable del largo plazo. Aquí no importa quién es mejor durante treinta jornadas; importa quién lo es durante una noche.

El Barcelona llega a Madrid con la etiqueta de favorito, una condición que asume casi por inercia. Los números avalan esa percepción. El equipo de Pere Romeu apenas ha dejado escapar puntos esta temporada, con una sola derrota —ante la Real Sociedad— y un empate europeo frente al Chelsea. Más allá de esos tropiezos puntuales, el conjunto azulgrana ha vuelto a desplegar su versión más reconocible: presión alta, circulación rápida, dominio territorial y una capacidad goleadora que asusta. En Copa, resolvió sin apuros su cruce de octavos ante el Sevilla con un contundente 4-1 en el Johan Cruyff, confirmando que la competición no altera su hoja de ruta.

Sin embargo, el Barça no llega pleno. A la ya conocida ausencia de Aitana Bonmatí se suma la baja de Mapi León, una pieza capital en la salida de balón y en la organización defensiva. La central arrastra un pinzamiento anterior en el tobillo derecho que la dejó fuera en la última jornada de Liga F y tampoco estará disponible para este Clásico. Es una ausencia sensible, no solo por su calidad individual, sino por su peso jerárquico en partidos de alta tensión. Aun así, la profundidad de plantilla permite a Pere Romeu recomponer el eje sin perder competitividad.

El Clásico de este jueves será el enfrentamiento número 22 entre ambos conjuntos y el cuarto en la historia de la Copa de la Reina. El precedente más reciente en esta competición remite a las semifinales de la temporada pasada, una eliminatoria a doble partido que cayó con claridad del lado azulgrana. Aquella serie dejó una sensación de distancia todavía evidente entre ambos proyectos, una distancia que el Real Madrid ha ido recortando con el paso del tiempo, aunque aún no haya logrado plasmarlo de manera sostenida en el marcador.

El formato de partido único altera por completo el marco mental del encuentro. No hay margen para corregir en una vuelta, no hay tiempo para ajustar tras una derrota inicial. Todo se concentra en una noche. Ese carácter definitivo es, a la vez, una amenaza y una oportunidad para el Real Madrid. Amenaza porque cualquier error se paga caro; oportunidad porque reduce el peso de la hegemonía azulgrana y abre la puerta a lo imprevisible.

En ese terreno de la imprevisibilidad se mueve también el análisis externo. Júlia Cortina, periodista de Gol Play y TEN TV , lo expresaba con claridad al comparar este Clásico con la reciente final de la Supercopa.

Un partido igualado, sostenido durante muchos minutos en el equilibrio, con un Barcelona que parte como favorito por su regularidad, su capacidad goleadora y la recuperación progresiva de futbolistas clave, pero con un Real Madrid que nunca puede darse por muerto. El recuerdo del Clásico en Montjuïc sigue presente como advertencia: cuando las blancas creen, el guion puede romperse.

«Te diría que veo un partido bastante similar, el clásico que vamos a vivir mañana entre Real Madrid y FC Barcelona a partir de las 9 de la noche. Bastante similar al partido que vivimos hace apenas unas semanas en esa final de Supercopa femenina, Supercopa de España, donde el Barça finalmente ganó. Partido muy igualado, tan solo un gol a cero hasta el último minuto que marcó Alexia Putellas de penalti.
Y es por eso que yo creo que partiendo un poquito en ese precedente que vivimos hace apenas unas semanas, yo creo que el partido va a seguir esta línea. Quizá te diría que el Barça parte de favorito, no solo por cómo nos tiene acostumbrados a hacer esta temporada, que es golear, golear y golear. Tan solo ha perdido un partido esta temporada, que fue contra la Real Sociedad, empató también en Champions contra el Chelsea, pero aparte de estos dos partidos, no ha dejado de escapar ningún punto más el equipo de Pere Romeu.
“Te diría que parte de favorito no solo por la gran cantidad de goles que marca y los pocos que recibe, sino porque también está recuperando a jugadoras muy importantes que a principio de temporada cayeron lesionadas y se formó toda esa plaga de lesiones en el conjunto blaugrana. Aunque es una eliminatoria, es la Copa de la Reina, enfrente van a tener al Real Madrid, que nunca se tiene que dar por muerto. Ya vimos lo que pasó la temporada pasada en ese Clásico en el campo de Montjuic, así que yo creo que va a estar disputado, va a ser competido el partido, pero sí que te diría que el FC Barcelona va a partir de favorito mañana”, confesaba textualmente Cortina

La Copa de la Reina siempre ha sido un territorio propicio para los relatos fundacionales. Para el Barcelona, es la confirmación constante de su dominio. 

Para el Real Madrid, puede ser el escenario donde empiece a escribirse una historia distinta. No se trata solo de ganar un partido, sino de enviar un mensaje, de demostrar que el proyecto está preparado para competir de tú a tú en las noches que definen títulos.

Todo confluye en el mismo punto: jueves, cinco de enero, nueve de la noche, Alfredo Di Stéfano. Teledeporte y RTVE Play llevarán el partido a todo el país; TV3 hará lo propio en Cataluña. En el césped, veintidós futbolistas; alrededor, una rivalidad que sigue creciendo en intensidad, en significado y en expectativa. 

El Clásico vuelve a escena, esta vez sin red de seguridad. Y en la Copa, como siempre, solo una seguirá adelante.

(Fuente: RFEF)

El duelo a fondo |

(Fuente: “El Partido de Manu”)

🔜 NEXT GAME

🤩 Partidazo 🤩

🏆 Copa de la Reina Iberdrola | Temporada 2025-2026

🙌🏻 Cuartos de final

🔥 Real Madrid 🆚 Fútbol Club Barcelona 🔥

📅 Jueves, 5 de febrero de 2026

⏰ 21:00 horario peninsular

📺 Teledeporte (RTVE)

🏟️ Estadio Alfredo Di Stéfano, Valdebebas

(Fuente: RFEF)

Los onces del clásico |

(Fuente: Liga F Moeve)

El Fútbol Club Barcelona volvió a imponer su autoridad en los cuartos de final de la Copa de la Reina con una victoria de peso ante el Real Madrid en el Alfredo Di Stéfano, en un encuentro marcado por la máxima exigencia competitiva y la intensidad propia de una eliminatoria a vida o muerte. El conjunto azulgrana, fiel a su identidad, se adueñó del balón desde los primeros compases y gobernó el ritmo del partido durante amplias fases, desplegando un juego paciente, profundo y cargado de matices, que terminó por inclinar la balanza a su favor.

El Real Madrid estaba muy dolido después de haber perdido la gran final de la Supercopa de España en Castellón por 2-0 en un duelo lleno de equilibrio que solamente Alexia Putellas supo desnivelar en el tramo final con una diana desde los once metros, pero era paridad que hubiera sido clave para los intereses blancos no se calcó en el torneo del copero.

El Barça supo leer cada momento del encuentro, castigando con precisión quirúrgica los errores del conjunto blanco y demostrando, una vez más, por qué continúa siendo el gran referente del fútbol femenino español. La presión alta, la movilidad constante entre líneas y la capacidad para acelerar en los metros finales volvieron a ser las señas de identidad de un equipo acostumbrado a competir en escenarios de máxima tensión y a responder cuando el contexto lo exige.

El Real Madrid, por su parte, no bajó los brazos. Compitió con personalidad, resistió durante varios tramos del choque y tuvo fases de orgullo en las que logró incomodar al líder, sosteniéndose gracias al esfuerzo colectivo y a momentos de orden defensivo. Sin embargo, el desgaste acumulado y la dificultad para salir con claridad desde atrás acabaron pasando factura ante un rival que no perdona y que vive instalado en la excelencia competitiva.

Este no ha sido un partido más. Ha sido el segundo clásico en menos de un mes. Eliminatoria directa en la Copa de la Reina. Y ha sido, además, una oportunidad para medir distancias reales entre los dos proyectos que conviven en la élite del fútbol femenino español.
En el Alfredo Di Stéfano hemos visto gradas pobladas, presencia mediática notable y un tiempo que no ha acompañado mucho a la magnitud del encuentro. Aun así el Real Madrid, empujado por su público, sabía que el contexto era ideal para lanzar un golpe de autoridad. El Barça, más acostumbrado a estos escenarios, llegaba con la naturalidad competitiva de quien ha convertido ganar en costumbre.
El conjunto de Pere Romeu introducía una única variación respecto al once de la final de la Supercopa: la presencia de Laia Aleixandri en el eje ante la baja de Mapi León por problemas musculares. El resto, bloque reconocible: Cata Coll bajo palos; Ona Battle, Irene Paredes, Aleixandri y Brugts en defensa; Patri Guijarro Alexia Putellas y Vicky López en la sala de máquinas; Claudia Pina y Hansen por fuera, y Ewa Pajor como referencia.
Pau Quesada, por su parte, ha apostado por continuidad total respecto a aquella final: Misa en portería; defensa para Eva Navarro, Méndez, Lakrar y Yasmin; Angeldahl y Däbritz en el doble pivote; Weir con libertad; Linda Caicedo y Feller en los costados junto a Athenea del Castillo como amenaza constante.
El planteamiento blanco era claro desde el inicio: presión alta, asfixia en salida y velocidad por las bandas.

La velocidad era una de las armas que quería utilizar el entrenador valenciano para amenazar al Barcelona y tuvo buenas ocasiones para transitar en los primeros minutos. En una de esas acciones, Däbritz no fue capaz de habilitar a una Weir que ya ponía rumbo en solitario hacia la meta de Cata Coll. La jugada acabó con muy malas noticias en forma de lesión. Aleixandri cayó derribada en un choque y se tuvo que retirar lesionada en camilla del terreno de juego, dejando su lugar a Aïcha, habrá que estar muy pendientes a la evolución de la ex del Manchester City y el Atlético de Madrid, pero pitan bastos.

En el minuto 20’ el partido cambia. Con un córner a favor del Barça, Hansen coloca el balón con calma. Centra al área y allí estaba ella, la Reina del fútbol: Alexia Putellas. Däbritz acude a tapar a Patri… y deja sola a la capitana. Cabezazo limpio. Golazo. Alexia corre, se lleva la mano a la oreja mirando a la grada en un posible mensaje al conjunto blanco. El marcador ya anotaba el 01 y rompía un equilibrio que si teníamos en Zubieta en el penúltimo cruce entre la Real Sociedad de Fútbol y el ONA, la colaboración de Helena fue crucial para este medio al solaparse sendos encuentros en el tiempo.

El Barça crece tras el gol. Vicky prueba una vaselina (23’). Linda responde con una carrera que terminaen disparo alto perseguida por Aïcha, Irene y Ona.Pero las más claras siguen siendo las opciones de las culés: un paradón de Misa de un remate de Pina en el minuto 25 y un disparo de Vicky López que acaba chocando al poste en el 28.

En el 35’, Eva Navarro ve la amarilla tras frenar a Brugts al borde del área. La falta genera otro foco: encontronazo entre Misa y Claudia Pina cuando la azulgrana quiso acelerar la reanudación quitándole el balón a la capitana del Real Madrid. Empujones,reproches y tensión creciente.

El FVS incluso revisa una posible falta previa de Pina (42’), dejando una reflexión inevitable sobre el tiempo que consumen estas revisiones en el fútbol femenino actual.

A este punto el Barça baja ligeramente el ritmo en el añadido. Y ahí llega la más clara blanca: 45+4. Linda filtra para Weir. Remate… a manos de Cata. Después, gol anulado a Athenea por fuera de juego (45+9). Control, vaselina, balón dentro… pero fuera de juego. Susto enorme antes del entretiempo .

Tras el descanso, el Real Madrid sale valiente al campo. Athenea intenta una jugada personal en el 54 que no tuvo buen desenlace pero el juego clave llega en el 56 del choque fue Weir recibe dentro del área, arma la zurda… y Cata Coll saca un pie milagroso se convirtió en un  parada única . Ahí casi estuvo el empate, pero no sonrió la fortuna a las locales.

Llegamos al minuto 67. El balón acaba suelto cerca de la frontal. Pajor lo recoge, lo controla, se gira y suelta un derechazo de cosecha propia. El bote despistó a Misa, provocando el 02 que tanto llevaban buscando las azulgranas que dejó la eliminatoria todavía más de cara para las culés.

Poco después, al minuto 72, Patri levanta la cabeza y filtra un pase exterior perfecto. Salma Paralluelo, que llevaba tan sólo un minuto en el campo de juego, ataca al espacio y define con su gran potencia. Ahí estaba la diferencia y era  el 03 que hizo enmudecer al respetable, que venia como sus opciones de vengarse de lo sucedido en Castellón volaron por los aires ante un equipo de leyenda.

Por unos minutos, ambos equipos parecían haberse intercambiado los papeles: las blancas dominaban y las blaugranas contraatacaban. Así llegó el primer aviso de Pajor, bastante desapercibida hasta el momento

Pero las buenas no fallan, igual que los ojos no mienten. Y la segunda fue para dentro: desplazamiento en largo de Patri Guijarro y recepción perfecta de la polaca, que mareó lo suficiente a Eva Navarro y María Méndez con su movimiento antes de fusilar a Misa, a la que el balón le botó justo delante y celebró su doblete particular que dejó en el luminoso el definitivo 04 ya en el minuto 80 que fue un severo castigo.

La afición madridista, en un gesto que no gusta, comenzó a marcharse en masa del Alfredo Di Stéfano. La primera victoria en un Clásico en casa seguirá teniendo que esperar.

El Real Madrid Femenino se despide de la Copa de la Reina por esta temporada en cuartos de final. El Barcelona conocerá a su rival en el sorteo de este viernes, con Atlético de Madrid, Costa Adeje Tenerife y Badalona Women como los otros semifinalistas.

El equipo de Pau Quesada retomará la actividad el domingo 8, a las 16:00, recibiendo al Espanyol en Liga F Moeve.

Será el último compromiso antes de disputar el playoff de la Champions League contra el París Football Club, que es ya la última esperanza blanca para tocar metal a final de temporada, si bien es una misión casi imposible, seamos sinceros, el Real Madrid parece lejos aún de tales hazañas.

📋 Ficha técnica |

Real Madrid (0): Misa; Eva Navarro (Shei 84′), María Méndez, Lakrar, Yasmim; Däbritz (Irune 75′), Angeldahl (Toletti 66′), Weir (Bruun 66′); Athenea, Linda Caicedo, Feller (Alba Redondo 75′).

Barcelona (4): Cata Coll; Ona Batlle, Aleixandri (Aïcha 17′), Paredes, Brugts; Vicky López (Serrajordi 56′), Patri Guijarro, Alexia; Graham Hansen (Nazareth 70′), Pajor, Claudia Pina (Salma 70′).

Árbitra: Elena Trujillano Gallardo (Colegio Andaluz). Amonestó a Pere Romeu (minuto 5), Eva Navarro (minuto 36), Antonio Rodríguez -segundo entrenador Real Madrid- (minuto 45+5), Claudia Pina (minuto 69) e Irune (minuto 84).

Estadio: Alfredo Di Stéfano (Valdebebas). Asistencia: 3.765 espectadores sobre una superficie de hierba natural.

Goles |

0-1 Alexia Putellas 20’ ⚽️
0-2 Ewa Pajor 66’ ⚽️
0-3 Salma Paralluelo 72’ ⚽️
0-4 Ewa Pajor 80’ ⚽️

Vídeo |

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