
➡️ El Real Madrid recibe un duro golpe antes incluso de que eche a rodar oficialmente la nueva temporada. Athenea del Castillo afronta una baja de larga duración que obliga al conjunto blanco a reorganizar sus planes deportivos y deja al equipo sin una de sus principales amenazas en el frente de ataque. Una ausencia de peso que no solo afecta al presente inmediato, sino que condiciona la planificación de Pau Quesada de cara a un curso en el que las madridistas están llamadas a dar un nuevo paso adelante.
Entre dos y tres meses fuera del verde

El Real Madrid vuelve a recibir un golpe inesperado cuando apenas acaba de comenzar el camino hacia una nueva temporada. Athenea del Castillo tendrá que pasar nuevamente por quirófano después de sufrir una fractura en la clavícula derecha durante el primer amistoso de pretemporada ante el Madrid CFF, una lesión que la obligará a permanecer alejada de los terrenos de juego durante un periodo estimado de entre ocho y doce semanas. La atacante cántabra, que afrontaba este nuevo curso con la responsabilidad creciente de convertirse en una de las principales referentes del proyecto blanco, ve frenada de golpe una pretemporada que había comenzado con ilusión y con una imagen especialmente significativa: la de portar el brazalete de capitana en un equipo que se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción y que necesita nuevas líderes. La información ha sido aportada por la gran newsletter de Gol Femenino, que ha dado a conocer el alcance de un contratiempo que afecta de lleno a los planes del conjunto madridista.
La lesión se produjo en el minuto 36 del encuentro frente al Madrid CFF, después de un golpe fortuito durante una disputa de balón. Athenea pudo abandonar el terreno de juego por su propio pie, pero las sensaciones posteriores llevaron a realizar las correspondientes pruebas médicas, que terminaron confirmando la fractura de la clavícula derecha. El Real Madrid acabó imponiéndose por 2-0 gracias a los tantos de María Méndez y Pau Comendador, pero el resultado quedó completamente relegado a un segundo plano ante la preocupación generada por la lesión de una futbolista que estaba llamada a tener un peso extraordinario durante los primeros meses de competición.
El golpe llega, además, en el peor momento posible. Athenea había comenzado la pretemporada con la intención de dar un paso adelante dentro de un Real Madrid que afronta un nuevo ciclo y que necesita encontrar nuevos referentes después de los cambios producidos en la plantilla. La internacional española estaba llamada a ser una de esas futbolistas sobre las que construir el presente y el futuro del equipo, no solamente por su capacidad para generar peligro desde la banda, sino también por la personalidad que ha ido adquiriendo dentro del vestuario. Que fuera ella quien luciera el brazalete durante el primer amistoso no fue una imagen menor: representaba la creciente importancia que el club y el cuerpo técnico estaban depositando en una jugadora que ahora tendrá que detener su progresión durante varias semanas.
Athenea se había convertido en una de las principales amenazas ofensivas del conjunto blanco gracias a una combinación de velocidad, desborde, capacidad para atacar espacios y personalidad en los metros finales. Su presencia permite al Real Madrid modificar el ritmo de los partidos, abrir el campo y generar situaciones de superioridad en los costados, pero también ofrece una capacidad de liderazgo que adquiere todavía mayor importancia en un vestuario que busca nuevos referentes. Por ese motivo, su ausencia no puede medirse únicamente en términos estadísticos o tácticos. El Real Madrid pierde durante un periodo considerable a una futbolista que estaba llamada a asumir responsabilidades dentro y fuera del terreno de juego.
La previsión inicial sitúa la recuperación entre las ocho y las doce semanas, aunque el plazo definitivo estará condicionado por la evolución de la futbolista después de la intervención quirúrgica. Athenea tendrá que pasar por quirófano en los próximos días y posteriormente comenzará un proceso de recuperación que, si todo transcurre según lo previsto, podría mantenerla fuera de los terrenos de juego durante buena parte del inicio de la temporada. El calendario tampoco juega a favor. El Real Madrid tiene previsto comenzar la Liga F el 30 de agosto con un derbi frente al Atlético de Madrid, una fecha a la que la atacante cántabra llegará con muchas dificultades después de este nuevo contratiempo físico.
Lo más doloroso de la situación es que Athenea vuelve a enfrentarse a un problema que ya conoce demasiado bien. La futbolista sufrió en noviembre de 2024 una fractura en esa misma clavícula derecha y también tuvo que ser intervenida quirúrgicamente. Ahora, después de haber superado aquel episodio y cuando parecía preparada para afrontar una nueva etapa de mayor protagonismo, la misma zona vuelve a convertirse en un obstáculo en su carrera. El componente psicológico de una lesión de estas características tampoco puede ignorarse, especialmente cuando obliga a una deportista a regresar al quirófano por segunda vez para tratar prácticamente la misma zona y a iniciar de nuevo un proceso de recuperación que ya tuvo que atravesar anteriormente.
Para el Real Madrid, la lesión representa una dificultad añadida en plena construcción de su nuevo proyecto. El cuerpo técnico tendrá que buscar alternativas para ocupar el espacio que deja Athenea y encontrar soluciones que permitan mantener el desequilibrio y la profundidad ofensiva que aporta la cántabra. La plantilla cuenta con diferentes perfiles capaces de asumir responsabilidades en las bandas, pero ninguna sustitución será completamente equivalente a una futbolista cuyo uno contra uno, velocidad y capacidad para atacar espacios forman parte de su identidad futbolística. La situación obliga, por tanto, a acelerar la búsqueda de soluciones tácticas cuando todavía queda prácticamente toda la pretemporada por delante.
El contratiempo también pone a prueba la profundidad de una plantilla que afronta una temporada especialmente exigente. El Real Madrid no solamente tendrá que competir en la Liga F, sino que volverá a tener objetivos importantes en el resto de competiciones, por lo que perder durante dos o tres meses a una de sus futbolistas más determinantes obliga a repartir esfuerzos y responsabilidades.
La ausencia de Athenea puede abrir la puerta a otras jugadoras que tendrán ahora la oportunidad de ganar protagonismo, pero la realidad es que el equipo pierde una pieza diferencial precisamente cuando más necesitaba estabilidad para comenzar a construir sus nuevos automatismos.
Para Athenea, sin embargo, comienza otra batalla. La cántabra tendrá que volver a demostrar una capacidad de superación que ya ha mostrado anteriormente y afrontar un nuevo proceso de recuperación con el objetivo de regresar cuanto antes, aunque sin asumir riesgos que puedan comprometer su recuperación. El brazalete que lució ante el Madrid CFF simbolizaba que estaba preparada para asumir una responsabilidad mayor dentro del Real Madrid, pero el fútbol vuelve a ponerla a prueba cuando apenas había comenzado a escribir ese nuevo capítulo.
El Real Madrid pierde a una de sus grandes referentes para el inicio de una temporada que pretendía ser especialmente importante, mientras Athenea vuelve a encontrarse con el quirófano después de una lesión prácticamente idéntica a la que ya sufrió en 2024.
Ahora toca parar, recuperarse y esperar. El calendario seguirá avanzando mientras ella trabaja en silencio para regresar al lugar del que nunca quiso marcharse: el césped, el balón y un Real Madrid que tendrá que aprender a competir sin una de sus principales armas ofensivas durante una parte importante del comienzo del curso.















Deja una respuesta