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Noticia | La Liga F Moeve se juega su futuro en la televisión: DAZN encara su último año y el fútbol femenino español prepara una nueva batalla por sus derechos

(Fuente: “El Partido de Manu”)

➡️ La temporada 2026/2027 no será una temporada más para la Liga F Moeve. Será el último capítulo de un ciclo audiovisual que cambió para siempre el fútbol femenino español y el punto de partida de una nueva batalla económica que puede decidir cuánto vale realmente una competición que ya no es la misma que hace cuatro años. DAZN mantiene el protagonismo de la televisión de pago dentro del acuerdo vigente hasta el final de esta campaña, pero la Liga F ya mira hacia el siguiente escenario, con la televisión en abierto ganando terreno, las audiencias creciendo, una inversión de 55 millones de euros sobre la mesa y un mercado audiovisual que podría volver a abrir sus puertas a nuevos operadores. El contrato que en 2022 fue presentado como histórico puede estar llegando a su última estación y, detrás de él, se esconde una pregunta que afecta directamente al futuro de los clubes: ¿cuánto vale hoy la Liga F Moeve y cuánto dinero está preparada para ganar mañana?.

(Fuente: “El Partido de Manu”)

La Liga F Moeve se juega su futuro en la televisión: DAZN encara su último año y el fútbol femenino español prepara una nueva batalla por sus derechos,

La temporada 2026/27 no será una temporada más para la Liga F Moeve. Será el último capítulo de un ciclo audiovisual que cambió para siempre el fútbol femenino español y el punto de partida de una nueva batalla económica que puede decidir cuánto vale realmente una competición que ya no es la misma que hace cuatro años. DAZN mantiene el protagonismo de la televisión de pago dentro del acuerdo vigente hasta el final de esta campaña, pero la Liga F ya mira hacia el siguiente escenario, con la televisión en abierto ganando terreno, las audiencias creciendo, una inversión de 55 millones de euros sobre la mesa y un mercado audiovisual que podría volver a abrir sus puertas a nuevos operadores. El contrato que en 2022 fue presentado como histórico puede estar llegando a su última estación y, detrás de él, se esconde una pregunta que afecta directamente al futuro de los clubes: ¿cuánto vale hoy la Liga F Moeve y cuánto dinero está preparada para generar mañana?

Cuando el balón eche a rodar en la temporada 2026/27, la Liga F Moeve comenzará una campaña que puede tener una importancia mucho mayor de la que refleje cualquier clasificación o cualquier resultado. Sobre el césped se decidirán títulos, plazas europeas, permanencias y descensos, pero fuera de los estadios se estará jugando otro partido, uno mucho más silencioso y al mismo tiempo decisivo para el futuro económico del fútbol femenino español. Es el partido de los derechos audiovisuales, el gran activo comercial de cualquier competición profesional y uno de los pilares sobre los que se sostiene la transformación que la Liga F ha experimentado desde que dio el salto definitivo a la profesionalización. La competición afronta su temporada 2026/27 con DAZN todavía como uno de los principales actores audiovisuales y con el actual ciclo de derechos alcanzando su última campaña, mientras en el horizonte comienza a dibujarse una nueva negociación que puede cambiar el mapa televisivo del fútbol femenino español durante los próximos años.

El actual ciclo comenzó a tomar forma en 2022, cuando la competición profesional femenina española puso en marcha uno de los procesos más importantes de su todavía corta historia. La adjudicación de los derechos audiovisuales a DAZN supuso un antes y un después. El acuerdo fue anunciado como una operación histórica para el fútbol femenino español y estableció un marco de cinco temporadas, desde la 2022/23 hasta la 2026/27, con un importe global de 35 millones de euros asociado al paquete adjudicado. La cifra, situada en torno a los siete millones de euros por temporada como referencia media del acuerdo, representaba entonces un salto cualitativo para una competición que acababa de iniciar su nueva etapa profesional y que necesitaba construir una estructura económica capaz de sostener el crecimiento de sus clubes y de sus futbolistas. DAZN se convirtió en la gran ventana de pago de la competición y asumió un papel central en la distribución de los partidos, permitiendo que los aficionados pudieran seguir la totalidad de la jornada a través de su plataforma.

Aquel contrato no fue únicamente un acuerdo comercial. Fue también una declaración de intenciones. La Liga F quería dejar atrás definitivamente la etapa en la que el fútbol femenino español dependía de acuerdos puntuales, de emisiones dispersas o de una presencia televisiva irregular. El objetivo era convertirse en un producto profesional, reconocible y con capacidad para generar ingresos propios. Los derechos audiovisuales eran, y continúan siendo, una de las piezas fundamentales de ese proyecto. La llegada de DAZN permitió establecer una relación estable entre la competición y una plataforma global, dotar al campeonato de una mayor regularidad en sus emisiones y ofrecer una solución para que los aficionados pudieran acceder a todos los partidos de cada jornada.

Pero cuatro años después, la realidad ha cambiado. La Liga F Moeve que llega a la temporada 2026/27 no es la misma competición que se presentó ante el mercado audiovisual en 2022. Ha pasado más tiempo, han cambiado las protagonistas, han crecido las audiencias y el fútbol femenino español ha conseguido una dimensión internacional que entonces todavía estaba en construcción. La selección española se ha consolidado como una de las grandes potencias mundiales, los clubes españoles continúan teniendo protagonismo en Europa y las grandes futbolistas que compiten en la Liga F han aumentado su capacidad para generar interés dentro y fuera de España. La propia competición ha intentado aprovechar ese crecimiento para ampliar su presencia en televisión y para acercarse a públicos que no necesariamente están dentro del ecosistema de las plataformas de pago.

Ahí aparece uno de los grandes movimientos de los últimos meses: la apuesta por la televisión en abierto. La Liga F inició en enero de 2026 un procedimiento para comercializar derechos audiovisuales en abierto, contemplando la posibilidad de ofrecer hasta cuatro partidos por jornada en directo y sin exclusividad. La fórmula tenía una característica especialmente relevante: los encuentros que se emitieran en abierto podían continuar estando disponibles también a través de DAZN. La intención era, por tanto, construir un modelo complementario y no necesariamente sustitutivo. La plataforma de pago continuaría siendo una ventana fundamental para seguir toda la competición, mientras que determinados encuentros podrían llegar a una audiencia mucho más amplia a través de canales gratuitos.

El movimiento tenía una lógica evidente. El gran desafío de cualquier competición deportiva que quiere crecer es conseguir que sus partidos sean vistos. No basta con disponer de un producto de calidad si una parte importante del público no tiene acceso a él. La televisión en abierto sigue siendo una herramienta fundamental para construir notoriedad, especialmente en un deporte que todavía está ampliando su base de seguidores. En el caso de la Liga F, la presencia en abierto puede servir para que aficionados que no consumen habitualmente fútbol femenino descubran nuevas jugadoras, nuevos clubes y nuevas rivalidades. Puede ayudar a convertir una competición de doce o dieciséis equipos, dependiendo del formato de cada temporada, en una marca deportiva reconocible para el gran público.

La experiencia desarrollada durante la segunda mitad de la temporada 2025/26 fue precisamente en esa dirección. RTVE y TV3 se incorporaron al mapa audiovisual de la Liga F y permitieron ampliar la presencia de la competición en abierto. El acuerdo alcanzado permitió ofrecer partidos a través de diferentes ventanas, mientras DAZN continuaba siendo la plataforma que concentraba el acceso al conjunto de la competición. La operación demostró que existe espacio para un modelo mixto en el que la televisión de pago y la televisión en abierto puedan convivir.

Para la Liga F, el reto está ahora en consolidar ese modelo. La temporada 2026/27 puede convertirse en un año de transición. DAZN mantiene el protagonismo derivado del ciclo de derechos iniciado en 2022, pero la competición también tiene que decidir cómo quiere presentar su producto al mercado a partir de la temporada 2027/28. Y ahí es donde empieza la verdadera batalla.

Porque los derechos audiovisuales no son simplemente una cuestión de televisión. Son una cuestión de dinero, de crecimiento y de poder de negociación. Son uno de los principales instrumentos que tiene una competición para aumentar sus ingresos y mejorar la capacidad económica de sus clubes. Y, en el caso de la Liga F, cada euro adicional que pueda generar el nuevo ciclo puede tener una importancia extraordinaria para reducir la distancia existente con otras grandes ligas europeas y para evitar que las mejores futbolistas españolas continúen viendo fuera de España una oportunidad económica y deportiva difícil de igualar.

El contrato de 35 millones de euros firmado en 2022 marcó un punto de partida. Pero el mercado de 2026 y 2027 es diferente. La cuestión es si ese cambio permitirá a la Liga F aumentar de forma significativa el valor de sus derechos o si, por el contrario, tendrá que conformarse con mantener una cifra similar mientras busca nuevas vías de financiación.

Las propias cuentas económicas de la competición permiten observar cómo ha evolucionado el negocio audiovisual, aunque también obligan a realizar una lectura cuidadosa de las cifras. En la documentación económica de Liga F aparecen ingresos procedentes de la explotación de derechos audiovisuales nacionales e internacionales y de otros conceptos vinculados a la comercialización de activos de la competición. En el ejercicio 2023/24, las cuentas reflejaron una evolución de los ingresos vinculados a la explotación comercial y audiovisual, pero esas cifras no deben confundirse automáticamente con el importe bruto del contrato firmado con DAZN. La estructura de comercialización de los derechos incluye diferentes paquetes, territorios y conceptos, por lo que no resulta correcto afirmar que los 35 millones de euros del acuerdo equivalgan necesariamente a una transferencia anual directa de siete millones a los clubes o que todo ese importe corresponda exclusivamente a una única plataforma.

Esta distinción es importante porque alrededor de los derechos audiovisuales de la Liga F ha existido cierta confusión. El contrato anunciado en 2022 fue un acuerdo de gran dimensión, pero el dinero que finalmente reciben los clubes depende de la estructura de distribución y de las diferentes fuentes de ingresos de la competición. Los derechos audiovisuales nacionales, los derechos internacionales, los paquetes en abierto y otros activos comerciales forman parte de un ecosistema más amplio. Por eso, cualquier análisis serio sobre el futuro económico de la Liga F debe diferenciar entre el valor total de una adjudicación, los ingresos contabilizados por la competición y el dinero que finalmente termina llegando a cada entidad participante.

Lo que sí parece indiscutible es que la Liga F quiere que el próximo ciclo sea diferente. La competición llega a este momento con más argumentos que en 2022. Tiene una audiencia mayor, una exposición internacional superior y un producto que ha ganado relevancia. Además, el fútbol femenino español ha vivido en los últimos años una transformación cultural que ha aumentado el interés de los aficionados y de los medios de comunicación. El crecimiento de las audiencias es uno de los principales argumentos que Liga F puede presentar ante cualquier potencial comprador de sus derechos.

En junio de 2026, la propia competición informó de un crecimiento del 11,2 % en sus audiencias y situó el seguimiento acumulado de la temporada en 7,5 millones de espectadores. El dato es especialmente significativo porque se produce en un contexto de expansión de las emisiones en abierto y demuestra que la visibilidad tiene una relación directa con la capacidad de generar audiencia. Cuantos más partidos llegan al público, más posibilidades existen de aumentar el número de espectadores y, con ello, el valor comercial del producto.

La Liga F se encuentra, por tanto, ante una oportunidad que hace cuatro años parecía mucho más lejana. Puede demostrar que el fútbol femenino español no solo tiene una audiencia fiel, sino también una capacidad creciente para atraer nuevos espectadores. Pero para conseguirlo tendrá que resolver una de las grandes contradicciones del mercado audiovisual moderno: cómo aumentar los ingresos sin reducir la visibilidad.

Es el dilema que afrontan prácticamente todas las competiciones deportivas. La exclusividad tiene un valor económico porque permite a una plataforma diferenciarse de sus competidores. Pero la apertura también tiene un valor estratégico porque permite llegar a más personas. En el caso de la Liga F, esa tensión es todavía más importante porque la competición necesita crecer en ambos sentidos. Necesita generar más dinero para sus clubes y, al mismo tiempo, necesita que sus partidos sean accesibles para el mayor número posible de aficionados.

La solución podría pasar por un modelo híbrido. DAZN puede continuar siendo una de las principales ventanas para acceder a todos los partidos, mientras que una parte de los encuentros se distribuye en abierto a través de RTVE, televisiones autonómicas u otros operadores. Ese sistema permitiría mantener una fuente de ingresos audiovisuales estable y, al mismo tiempo, aumentar la exposición pública de la competición. El éxito de esa fórmula dependerá de cómo se diseñen los paquetes y de cuánto estén dispuestos a pagar los operadores por ellos.

La situación de DAZN es, en este contexto, especialmente relevante. La plataforma fue el gran socio audiovisual de la Liga F en el ciclo que comenzó en 2022 y el acuerdo vigente alcanza la temporada 2026/27. Su papel durante esta campaña continuará siendo fundamental, y los acuerdos de distribución con operadores como Orange TV permiten que los contenidos de DAZN formen parte también de diferentes ofertas comerciales de televisión.

Pero la gran incógnita será qué ocurrirá después. La temporada 2027/28 puede abrir un escenario completamente nuevo. DAZN podría continuar siendo protagonista, pero la próxima comercialización podría despertar el interés de otros operadores. El mercado audiovisual español ha cambiado profundamente en los últimos años y las plataformas compiten cada vez más por contenidos exclusivos capaces de generar suscripciones y fidelidad. La Liga F, aunque todavía está lejos del valor económico de las grandes competiciones masculinas, puede convertirse en un producto atractivo para cualquier operador que quiera reforzar su oferta deportiva y posicionarse en un mercado con un enorme potencial de crecimiento.

La entrada de nuevos competidores sería positiva para la Liga F porque aumentaría la competencia por sus derechos. Pero para que esa competencia exista, la competición debe ser capaz de presentar un producto atractivo. Y eso implica mucho más que tener grandes clubes y grandes jugadoras. Implica mejorar la producción televisiva, potenciar las narrativas, cuidar los horarios, profesionalizar la promoción de los partidos y convertir cada jornada en un acontecimiento reconocible.

La Liga F necesita que el público conozca a sus futbolistas. Necesita que las estrellas tengan rostro y nombre. Necesita que las rivalidades se construyan. Necesita que un partido entre dos equipos que no compiten por el título pueda tener también interés. Necesita que los aficionados sigan a sus clubes durante toda la temporada y no únicamente cuando juegan los grandes.

Ese es el verdadero valor que tendrá que demostrar cuando llegue la próxima negociación.

Porque si el fútbol femenino español quiere aumentar sus derechos audiovisuales, tendrá que demostrar que la Liga F no es únicamente un producto complementario de los grandes clubes. Tiene que demostrar que existe una competición con identidad propia y capacidad para generar audiencia independientemente de quién esté disputando el título.

El escenario económico que se abre también está relacionado con la inversión anunciada por Gasol16 Ventures. En junio de 2026, la Asamblea de Liga F aprobó el acuerdo de inversión de 55 millones de euros impulsado por el grupo vinculado a Pau Gasol. La operación representa una inyección económica de gran relevancia y pretende contribuir al crecimiento y transformación de la competición durante los próximos años. La propia Liga F ha situado esta inversión dentro de una estrategia de profesionalización, expansión y fortalecimiento de su estructura.

La coincidencia entre esta operación y el próximo ciclo audiovisual resulta especialmente interesante. La Liga F afronta ahora un periodo en el que necesita convertir las inversiones y el crecimiento estructural en un aumento real del valor de su producto. El dinero de Gasol16 Ventures puede ayudar a mejorar la competición, pero los derechos audiovisuales serán uno de los grandes termómetros para comprobar si ese crecimiento se traduce en un mayor valor de mercado.

La futura negociación será, por tanto, una prueba de madurez. Si los operadores consideran que la Liga F ha crecido lo suficiente como para pagar más por sus derechos, la competición habrá dado un paso adelante. Si la valoración se mantiene estancada, será una señal de que todavía existen barreras importantes para convertir el crecimiento deportivo y social del fútbol femenino en crecimiento económico.

Hay otro elemento que no puede pasar desapercibido: la internacionalización. La Liga F no compite únicamente dentro de España. Sus mejores clubes participan en competiciones europeas y sus mejores futbolistas tienen una creciente presencia internacional. La selección española ha contribuido a aumentar el interés mundial por el fútbol femenino español y las jugadoras que compiten en la Liga F forman parte de un ecosistema deportivo que cada vez tiene mayor seguimiento fuera de nuestras fronteras.

Ese crecimiento internacional puede ser fundamental para el próximo ciclo de derechos. La Liga F necesita demostrar que sus partidos pueden ser consumidos fuera de España y que existe una audiencia internacional interesada en seguir a clubes como Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid o Athletic Club, pero también en descubrir nuevos proyectos y nuevas futbolistas.

La venta internacional de derechos puede convertirse así en una de las grandes vías de crecimiento. El mercado doméstico es fundamental, pero el potencial internacional puede multiplicar el valor de la competición si se desarrolla una estrategia adecuada. La Liga F tiene una ventaja que no todas las ligas femeninas poseen: cuenta con una selección nacional campeona del mundo, con clubes que han ganado la Champions League y con una generación de futbolistas reconocidas mundialmente.

El desafío es conseguir que esa atención se traslade también a la competición doméstica.

La temporada 2026/27 será clave para ello. Será el escaparate que utilizará la Liga F para demostrar a los potenciales compradores de derechos que el producto ha crecido desde 2022. Cada partido emitido, cada audiencia registrada y cada nuevo aficionado tendrá importancia cuando llegue el momento de sentarse de nuevo a negociar.

DAZN, mientras tanto, afrontará una temporada en la que seguirá teniendo un papel central. La relación entre ambas partes ha sido uno de los pilares del actual modelo audiovisual y la continuidad de la plataforma más allá de 2026/27 será una de las grandes incógnitas. Pero incluso si DAZN continúa siendo protagonista, el escenario puede ser diferente. La nueva negociación podría plantear un modelo de distribución más amplio, con diferentes paquetes, más presencia en abierto y nuevas fórmulas para explotar los derechos.

La clave será encontrar el equilibrio entre el dinero y la audiencia. Entre la exclusividad y la accesibilidad. Entre la televisión de pago y la televisión en abierto. Entre el presente económico de los clubes y el crecimiento futuro de la competición.

La Liga F Moeve tiene ahora la oportunidad de demostrar que aquel contrato de 35 millones de euros firmado en 2022 fue únicamente el principio. Si la competición consigue aumentar su valor audiovisual, los clubes podrán disponer de mayores recursos y eso tendrá un impacto directo en la capacidad para retener talento, mejorar infraestructuras, profesionalizar estructuras y competir con otras ligas europeas.

Pero también existe un riesgo. Si la televisión en abierto no se consolida, si las audiencias no continúan creciendo o si el mercado no responde a las expectativas económicas de la competición, la Liga F podría encontrarse ante una negociación más complicada de lo esperado. Por eso, la temporada 2026/27 debe ser entendida como una campaña estratégica.

Cada partido contará.

Cada audiencia contará.

Cada espectador contará.

Cada plataforma que quiera emitir la competición contará.

Porque cuando termine la temporada 2026/27 no solo se habrá decidido quién levanta el título de Liga F Moeve. También se habrá cerrado una etapa audiovisual que comenzó cuatro años antes y que tuvo en DAZN a su gran protagonista.

Llegará con más audiencia, con mayor reconocimiento internacional, con una competición más profesionalizada, con una estructura económica reforzada y con una inversión privada de 55 millones de euros que pretende acelerar su crecimiento. Llegará, además, después de haber comprobado que la televisión en abierto puede convertirse en una herramienta decisiva para aumentar la exposición de la competición.

El próximo contrato será, por tanto, mucho más que una cifra.Será una fotografía del momento que vive el fútbol femenino español.

Si el mercado responde y los operadores están dispuestos a pagar más, significará que la Liga F ha conseguido transformar su crecimiento deportivo y social en valor económico. Si la competición logra mantener a DAZN, atraer nuevos operadores y consolidar un modelo mixto con una mayor presencia en abierto, podrá entrar en una nueva etapa con una estructura audiovisual mucho más sólida.

Pero si no consigue aumentar significativamente su valor, quedará demostrado que todavía existe una distancia entre el crecimiento de la popularidad del fútbol femenino y su capacidad para generar ingresos.

La Liga F Moeve se encuentra, por tanto, ante una encrucijada histórica. La temporada 2026/27 será la última del actual ciclo de derechos que comenzó con aquel acuerdo de 35 millones de euros para cinco temporadas. DAZN continuará siendo una pieza fundamental del tablero, mientras la competición busca consolidar la presencia de la televisión en abierto y prepara el terreno para la próxima gran negociación.

El fútbol femenino español ya no es aquel proyecto que necesitaba convencer al mercado de que podía convertirse en profesional. Ahora tiene que convencerlo de algo mucho más difícil: que puede ser rentable, sostenible y atractivo.

Y para ello, la televisión será decisiva.

Porque los derechos audiovisuales no solo pagan por ver fútbol.

También determinan cuánto vale una competición.

Cuánto puede crecer.

Cuánto pueden invertir sus clubes.

Cuántas futbolistas pueden quedarse.

Cuántos aficionados pueden descubrirla.

Y cuánto puede acercarse la Liga F a las grandes ligas europeas.

Los 35 millones de euros de 2022 fueron un punto de inflexión. La próxima negociación será el siguiente gran examen.

DAZN tiene todavía un año más de protagonismo, al menos a priori, y la Liga F tiene un año para demostrar cuánto ha crecido y el mercado tendrá entonces la última palabra.

La pelota estará en el tejado de los operadores, pero esta vez, la Liga F Moeve llega a la negociación sabiendo que su mayor activo no está únicamente en el contrato que firmó hace cuatro años.

Está en todo lo que ha conseguido construir desde entonces.Y el verdadero precio de ese crecimiento comenzará a conocerse cuando se apaguen las cámaras de la temporada 2026/27 y vuelva a abrirse, una vez más, la batalla por los derechos audiovisuales del fútbol femenino español.

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