
🟨 El club vasco cayó por 0-1 ante el Chelsea en la vuelta de la previa de Champions con el tanto de Keira Walsh. La derrota se une al 2-5 con el que cayeron en la ida, aunque las locales disputarán la UEFA Women’s Europa Cup, siendo el primer equipo español en hacerlo. Gorka Álvarez se estrenó en el banquillo.

🤝 Manu López & Silvia
Los onces |


La Real Sociedad lo intentó hasta el último instante, buscó la remontada desde el primer balón y quiso regalar a Zubieta una de esas noches que quedan grabadas para siempre en la memoria de un club, pero la épica no llegó. El Chelsea volvió a imponer su ley y se llevó también el encuentro de vuelta por 0-1, cerrando una eliminatoria que terminó con un 6-2 global para el conjunto inglés y que deja a las donostiarras fuera de la fase liga de la UEFA Women’s Champions League. La derrota duele porque el sueño era enorme y porque el escenario invitaba a creer, pero la Real Sociedad puede marcharse de esta aventura con la certeza de haber competido frente a uno de los grandes equipos del fútbol europeo y, sobre todo, con la oportunidad de transformar esta eliminación en el comienzo de una nueva etapa continental.
Zubieta volvió a convertirse en el punto de encuentro entre la ilusión y la exigencia. 1.750 aficionados acudieron a las instalaciones donostiarras para acompañar a un equipo que afrontaba una misión de dimensiones extraordinarias después del resultado de la ida. El Chelsea llegaba con una ventaja de tres goles después de su triunfo en Londres, un margen que obligaba a las txuri-urdin a realizar una remontada de enorme dificultad, pero que no consiguió apagar la ilusión de una plantilla que sabía que, mientras quedara tiempo por jugar, todavía existía una posibilidad.
La noche, además, tenía un significado especial en el banquillo de la Real Sociedad. Gorka Álvarez afrontaba su estreno al frente del conjunto donostiarra en una de las situaciones más exigentes que podía encontrar: una eliminatoria europea, un rival de primer nivel y la necesidad de levantar un resultado adverso para mantener vivo el sueño de alcanzar la fase liga de la Champions. El técnico se encontraba ante un debut de máxima responsabilidad, pero también ante una oportunidad única para iniciar su etapa al frente del equipo en un escenario de enorme trascendencia.
Enfrente esperaba un Chelsea que conocía perfectamente el valor de su ventaja. Las inglesas no necesitaban asumir riesgos innecesarios porque el resultado de la ida les permitía afrontar el encuentro con tranquilidad, aunque eso no significaba que estuvieran dispuestas a regalar nada. El equipo londinense cuenta con futbolistas acostumbradas a este tipo de noches y con la capacidad suficiente para castigar cualquier desajuste, por pequeño que fuera, algo que la Real sabía desde el primer momento.
Por eso, las donostiarras entendieron que el partido exigía valentía, pero también inteligencia. Había que atacar sin quedar expuestas, presionar sin perder el equilibrio y encontrar espacios ante una defensa que llegaba a Zubieta con una ventaja considerable. La Real salió con la intención de demostrar que la eliminatoria todavía podía tener un capítulo inesperado y durante los primeros compases consiguió transmitir esa sensación de ambición.
Las txuri-urdin comenzaron mejor, tratando de adelantar sus líneas y de dificultar la salida de balón de las visitantes. La presión local buscaba incomodar a un Chelsea que, pese a disponer de una ventaja cómoda, no quería verse obligado a correr detrás de la pelota durante demasiado tiempo. La Real necesitaba recuperar arriba y convertir esas recuperaciones en ataques rápidos que pudieran poner a prueba a Hannah Hampton.
Sin embargo, el primer aviso serio llegó del lado visitante. Beever-Jones encontró una situación favorable y estuvo cerca de generar peligro sobre la portería defendida por Julia Arrula, pero Claudia Florentino apareció con enorme autoridad para cortar la acción. La defensora leyó perfectamente la jugada, anticipó el movimiento de la atacante inglesa y evitó que el Chelsea pudiera convertir su primera aproximación peligrosa en una ocasión todavía más clara.
La intervención permitió a la Real continuar con su plan y las donostiarras respondieron intentando llevar el partido hacia el campo contrario. Lauren James también quiso probar fortuna con un lanzamiento que se marchó desviado, en una demostración más de la amenaza permanente que representaba el conjunto londinense. Cada vez que el Chelsea encontraba espacios, la sensación de peligro aparecía inmediatamente, pero la Real no estaba dispuesta a permitir que esa circunstancia condicionara su planteamiento.
Ava Seelenfreund fue una de las encargadas de buscar la respuesta ofensiva de las locales. La Real consiguió acercarse al área rival y la jugada terminó con el balón en las manos de Hampton, que respondió con seguridad para evitar mayores complicaciones. Poco después, Ainhoa Marín también trató de generar peligro desde el costado con un buen centro que terminó siendo atrapado por la guardameta inglesa.
El encuentro se instaló entonces en una batalla de paciencia. La Real necesitaba un gol que pudiera cambiar la dinámica, pero no podía precipitarse porque un tanto del Chelsea habría hecho todavía más imposible la remontada. Las inglesas, conscientes de su situación, podían esperar, administrar los tiempos y buscar los espacios que dejaran las locales cuando estas adelantaran sus posiciones.
A pesar de esa dificultad, el conjunto txuri-urdin mantuvo la personalidad. Las jugadoras de Gorka Álvarez siguieron compitiendo cada balón, tratando de encontrar líneas de pase y buscando que la presión colectiva permitiera recuperar la posesión en zonas peligrosas. La afición acompañaba cada intento y mantenía la esperanza de que una acción pudiera abrir el camino hacia una remontada que, por momentos, parecía todavía al alcance.
Pero el Chelsea también sabía sufrir.
Las londinenses demostraron por qué son un equipo acostumbrado a las grandes noches europeas. No necesitaban jugar permanentemente al ataque para controlar la situación. Les bastaba con mantener el orden, cerrar los espacios y esperar el momento adecuado para acelerar. La Real tenía más urgencia y esa diferencia de necesidades condicionaba inevitablemente el desarrollo del encuentro.
El descanso llegó con el marcador sin goles y con la sensación de que el tiempo comenzaba a jugar cada vez más en contra de las donostiarras. El 0-0 no era suficiente para el objetivo que perseguían, pero al menos mantenía la portería local a salvo y permitía afrontar la segunda mitad con la posibilidad de encontrar ese gol que pudiera cambiar el estado emocional del partido.
Tras la reanudación, el Chelsea decidió dar un paso adelante. Las visitantes aumentaron la intensidad y comenzaron a buscar con mayor determinación la portería de Arrula, conscientes de que un gol prácticamente acabaría con cualquier posibilidad de que la Real pudiera construir una noche milagrosa.
Beever-Jones volvió a aparecer en una de esas acciones que obligan a una guardameta a intervenir al límite. La atacante inglesa encontró una posición favorable y buscó el remate, pero Julia Arrula respondió con una mano espectacular. La portera donostiarra se estiró para evitar el tanto y consiguió mantener a la Real con vida en un momento especialmente delicado.
Durante unos instantes, Zubieta volvió a creer.La Real Sociedad de Fútbol seguía necesitando una remontada enorme, pero el Chelsea todavía no había conseguido marcar y las locales tenían la oportunidad de reaccionar. El equipo necesitaba recuperar el control y volver a instalarse cerca del área inglesa, pero las visitantes ya habían encontrado una marcha más y comenzaron a controlar el partido con mayor autoridad.
Hasta que llegó la acción que terminó de cambiar la noche.Habían transcurrido apenas nueve minutos de la segunda mitad cuando el Chelsea dispuso de un saque de esquina. Las inglesas decidieron ejecutarlo en corto, buscando una alternativa diferente a un envío directo al área. La pelota circuló hasta encontrar a Keira Walsh en la frontal, una zona en la que la centrocampista inglesa dispone de la calidad suficiente para convertir una acción aparentemente sencilla en una amenaza real.
Walsh levantó la cabeza, vio el espacio y golpeó el balón.
Su intención parecía ser la de poner un envío hacia el área, pero el golpeo tomó una trayectoria venenosa, convirtiéndose en un centro-chut que sorprendió a la defensa y terminó entrando en la portería de Julia Arrula. La pelota se marchó hacia el arco con una parábola difícil de interpretar y acabó superando a la guardameta donostiarra para poner el 0-1 en el marcador.
El silencio que acompañó al gol contrastó con todo el ruido que había rodeado a Zubieta desde el comienzo. El Chelsea había encontrado el tanto que buscaba y, con él, prácticamente había terminado de cerrar cualquier posibilidad de remontada. La Real necesitaba ahora una reacción todavía más extraordinaria, porque ya no se trataba únicamente de levantar tres goles de desventaja en el global, sino de hacerlo después de haber recibido otro golpe en su propio campo.
Pero las donostiarras no se entregaron.El gol no consiguió borrar la ambición de un equipo que había llegado hasta allí precisamente porque había aprendido a competir ante escenarios complicados. Gorka Álvarez movió el banquillo y Nerea Eizagirre saltó al terreno de juego con la misión de aportar frescura, talento y capacidad para generar desequilibrio en los últimos metros. La Real necesitaba encontrar un resquicio en la defensa del Chelsea y, sobre todo, necesitaba que la pelota comenzara a llegar con mayor frecuencia a posiciones desde las que poder finalizar las jugadas.
Ainhoa Marín volvió a intentarlo con un disparo que obligó a intervenir a Hampton. La guardameta inglesa se mostró segura y volvió a impedir que las locales encontraran el gol que necesitaban para alimentar mínimamente la esperanza. La Real estaba llegando con más frecuencia, pero el Chelsea protegía su ventaja con una estructura defensiva muy difícil de romper.
También Claudia Florentino tuvo la oportunidad de convertirse en heroína en el área contraria. La defensora apareció en una acción a balón parado y conectó un testarazo que llevaba peligro, pero el remate se marchó por apenas unos centímetros. Fue una de esas jugadas en las que el fútbol parece detenerse durante un instante, porque un pequeño cambio en la trayectoria del balón habría podido convertir una ocasión en un gol capaz de transformar por completo los últimos minutos.
No ocurrió.El balón no encontró la red y el reloj siguió avanzando.
La Real continuó buscando el camino hacia la portería de Hampton mientras el Chelsea gestionaba su ventaja con la experiencia de un equipo acostumbrado a jugar este tipo de partidos. Las inglesas no necesitaban lanzarse al ataque, sino controlar los espacios y evitar que las locales pudieran encadenar varias acciones peligrosas. Cada minuto que pasaba alejaba un poco más la posibilidad de la remontada, pero las txuri-urdin mantuvieron la intensidad y siguieron intentando encontrar una última oportunidad.
En ese contexto llegó uno de los momentos más especiales de la noche. A falta de siete minutos para el final, Maren Lezeta entró al terreno de juego después de superar una grave lesión. Su regreso tuvo un significado especial para las jugadoras, para el cuerpo técnico y para una afición que pudo celebrar algo mucho más importante que un resultado durante los últimos compases del encuentro. Después de todo el sufrimiento que había acompañado su recuperación, volver a verla competir representaba una pequeña victoria dentro de una noche que, en lo deportivo, se encaminaba hacia la eliminación.
La Real continuó empujando, aunque el tiempo ya no estaba de su lado. El Chelsea había hecho valer su ventaja y el conjunto donostiarra necesitaba prácticamente un milagro para cambiar el desenlace de una eliminatoria que se había puesto cuesta arriba desde el primer encuentro. Aun así, ninguna futbolista local dejó de correr y nadie quiso aceptar la derrota antes de tiempo.
Cuando llegó el pitido final, la realidad se impuso definitivamente al sueño. La Real Sociedad cayó por 0-1 en Zubieta y quedó eliminada de la UEFA Women’s Champions League con un resultado global de 2-6. El Chelsea obtuvo su billete para la fase liga de la máxima competición europea, mientras las donostiarras tuvieron que despedirse de una competición que habían afrontado con la ilusión de medirse a los mejores clubes del continente.
Sin embargo, aquella despedida no tuvo únicamente sabor a derrota. Las 1.750 personas presentes en Zubieta reconocieron el esfuerzo de sus jugadoras y acompañaron al equipo en un momento en el que el marcador ya no podía cambiar. La Real había encontrado delante a un rival de enorme entidad y, aunque no consiguió completar la hazaña, sí dejó una imagen de competitividad y compromiso que permite mirar hacia delante con ambición.
Porque Europa no termina aquí para la Real Sociedad.
La eliminación de la Champions abre ahora las puertas de una competición que tendrá un significado histórico para el fútbol español. Las donostiarras disputarán la UEFA Women’s Europa Cup, el segundo escalón continental, un torneo que puede entenderse como el equivalente femenino de la Europa League dentro de la estructura europea de clubes. La Real Sociedad será el primer equipo español en participar en esta competición y tendrá así la oportunidad de continuar escribiendo su historia internacional desde un nuevo escenario.
La Champions se escapa, pero la aventura europea permanece. El Chelsea continuará su camino entre los grandes y la Real Sociedad emprenderá ahora una nueva ruta, con la experiencia de haberse enfrentado a uno de los equipos más poderosos del continente y con la posibilidad de convertir la decepción de esta noche en combustible para lo que viene.
Zubieta no pudo celebrar la remontada que soñaba, pero sí pudo despedir a su equipo con orgullo. La Real Sociedad no consiguió alcanzar la fase liga de la Champions, aunque se marcha de esta competición sabiendo que todavía tiene una página histórica por escribir. La Europa Cup espera a las txuri-urdin y, con ella, la oportunidad de convertirse en el primer equipo español que disputa esta nueva segunda competición europea.
El sueño de la Champions termina aquí. La historia europea de la Real Sociedad, en cambio, continúa al son de una Europa Cup, cuya primera edición se adjudicó el elenco sueco del BK Häcken.

📋 Ficha técnica:
Real Sociedad: J. Arrula, Florentino, Ainoa, Apari, Moraza (cap.), Cahynová (Esther, min. 73), P. Fernández (Maren, min. 83), Intza, Ainhoa M. (Arola A., min. 83), L. Camino (Cecilia, min. 73) y Seelenfreund (N. Eizagirre, min. 58).
Chelsea FC: Hampton, Bronze (cap.), Buchanan, Girma, Walsh (Hamano, min. 60), Potter, Carpenter (Thompson, min. 60), Baltimore (Sarwie, min. 60), Kaptein, James (Dragoni, min. 46) y Beever-Jones (Las, min. 72).
Árbitra: Ivana Martinčić. Ha amonestado a las locales L. Camino, Cahynová y Florentino.
Asistencia: 1.750 espectadores
Goles |
0-1 Walsh 54’ ⚽️











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