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La crónica | Paula Gutiérrez hunde el invicto del Madrid CFF

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

🚨 El Deportivo Abanca golpeó con contundencia al Madrid CFF y firmó una goleada que rompe de golpe el pleno de victorias con el que el conjunto madrileño llegaba a Cataluña. El cuadro gallego se hizo dueño del partido y dejó una de las grandes sorpresas de la jornada, infligiendo al equipo madrileño su primer tropiezo del curso con una actuación que no dio opción a la reacción visitante.

Los onces |

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El Espanyol encontró en la Ciutat Esportiva Dani Jarque la tarde que llevaba semanas buscando y derribó con autoridad a un Madrid CFF que había convertido su arranque de temporada en una declaración de intenciones. Las blanquiazules firmaron su primera victoria del curso después de imponerse por 5-1 a un conjunto madrileño que llegaba a Barcelona con pleno de victorias y que, hasta entonces, había encontrado respuestas para prácticamente todo lo que se había cruzado en su camino.

La jornada comenzó con una imagen especialmente reconocible para quienes siguen de cerca al Madrid Club de Fútbol: las madrileñas saltaron al césped con su segunda equipación, completamente negra, una indumentaria elegante y de una estética especialmente cuidada que contrastaba con el ambiente de la Dani Jarque y con el azul y blanco predominante de un Espanyol que afrontaba el encuentro con la necesidad de inaugurar su casillero de triunfos. Sobre el césped, sin embargo, no había lugar para cuestiones estéticas. Había una batalla entre dos equipos que llegaban desde lugares muy diferentes de la clasificación y, sobre todo, con estados de ánimo que también lo eran.

Porque el Madrid CFF de José Luis Sánchez Vera había aterrizado en Barcelona después de haber ganado todos sus partidos anteriores. El equipo madrileño había empezado la Liga F Moeve con una seguridad que había llamado la atención desde las primeras jornadas, acumulando resultados y transmitiendo la sensación de que todavía nadie había conseguido hacerle sombra de verdad. Su dinámica era una de esas que convierten cada partido en una prueba para el rival, porque enfrentarse a un equipo que todavía no ha conocido la derrota obliga a jugar contra sus futbolistas y también contra la confianza que han ido acumulando.

El Espanyol, en cambio, necesitaba cambiar su propia historia. Las primeras jornadas no habían ofrecido todavía la recompensa que el conjunto perico buscaba y la visita del Madrid CFF no parecía, sobre el papel, el escenario más sencillo para encontrarla. Precisamente por eso la victoria adquiere una dimensión mayor que la de tres puntos más en una clasificación todavía temprana. Las blanquiazules no solamente ganaron un partido: consiguieron hacerlo ante uno de los equipos que había llegado a la cuarta jornada con la dinámica más convincente del campeonato.

Desde los primeros compases se pudo comprobar que el Espanyol no estaba dispuesto a contemplar el encuentro desde una posición de inferioridad. Las locales trataron de adelantar sus líneas, buscaron progresar por las bandas y comenzaron a obligar al Madrid CFF a tomar decisiones incómodas en zonas donde el conjunto madrileño se había movido con bastante comodidad durante sus primeros compromisos. La presión y la intensidad pericas fueron dibujando poco a poco un partido diferente al que podía imaginarse antes del pitido inicial.

El Madrid CFF, por su parte, intentó responder con la serenidad que había caracterizado su inicio de campeonato. La presencia de futbolistas capaces de superar líneas mediante conducción y asociación permitía a las visitantes salir de determinadas situaciones de presión, aunque el Espanyol estaba consiguiendo que cada salida tuviera un coste físico y táctico mayor. Las madrileñas no parecían nerviosas, pero tampoco encontraban todavía la fluidez que les había permitido dominar otros encuentros.

El primer aviso serio de las locales llegó cuando Ona Baradad encontró espacio por el costado derecho y consiguió superar a su defensora para poner un balón que atravesó la zona peligrosa sin encontrar rematadora. Aquella acción resumió bastante bien lo que estaba sucediendo: el Espanyol estaba llegando antes a determinados espacios y, aunque todavía no había conseguido transformar ese dominio territorial en una ocasión definitiva, comenzaba a acumular argumentos para pensar que podía hacer daño.

La respuesta del Madrid CFF fue buscar una circulación más paciente, intentando evitar que el partido se convirtiera en un intercambio permanente de transiciones. Las visitantes sabían que el encuentro podía exigirles una versión diferente a la mostrada durante las primeras jornadas y trataron de imponer su ritmo mediante posesiones más largas. Sin embargo, el Espanyol estaba consiguiendo que muchas de esas posesiones terminaran lejos de las zonas donde podían convertirse en oportunidades.

En ese contexto apareció Iara Lacosta para recuperar un balón en una zona comprometida para las madrileñas y provocar una acción a balón parado que permitió a Paula Gutiérrez probar fortuna. La ejecución llevó peligro, pero Paola respondió con seguridad y evitó que el Espanyol encontrara demasiado pronto la recompensa que estaba buscando. Aquella intervención mantenía intacto al Madrid CFF y demostraba que las visitantes seguían teniendo recursos para resistir incluso cuando el encuentro comenzaba a inclinarse hacia el lado local.

La sensación, no obstante, era que el Espanyol estaba creciendo con el paso de los minutos. Las blanquiazules estaban interpretando bien cuándo acelerar y cuándo mantener la posesión, mientras el Madrid CFF comenzaba a tener más dificultades para encontrar continuidad. No era todavía un dominio absoluto, pero sí una acumulación de pequeñas ventajas que podían terminar teniendo consecuencias si el partido seguía avanzando por ese camino.

Y las consecuencias llegaron en el minuto 28. Después de una acción a balón parado y de varios rechaces dentro del área, Lucía Vallejo apareció en el lugar adecuado para aprovechar una segunda jugada y mandar el balón al fondo de la portería.

El 1-0 en el minuto 28 de juego no fue producto de una acción aislada ni de una fortuna inexplicable, sino de la insistencia de un Espanyol que había ido empujando al Madrid CFF hacia su propia área y que finalmente encontró la grieta que estaba buscando.

gol modificó inmediatamente la atmósfera de la Dani Jarque. El Espanyol encontró la confirmación de que su plan podía funcionar y, al mismo tiempo, el Madrid CFF tuvo que enfrentarse por primera vez esta temporada a una situación que todavía no había experimentado de la misma manera: estar por detrás en un partido en el que el rival estaba creciendo con confianza. La reacción de las madrileñas era ahora una de las grandes incógnitas de la tarde.

Durante algunos minutos, el Madrid CFF intentó recuperar el control con posesiones más largas y mayor presencia en campo contrario. El equipo de Sánchez Vera buscó conectar con sus futbolistas ofensivas y acercarse al área local, pero el Espanyol defendió con concentración y siguió encontrando la manera de incomodar cada avance. Las locales no retrocedieron de manera desordenada y eso permitió que su ventaja psicológica se mantuviera.

La respuesta perica fue todavía más contundente en el minuto 36. Paula Gutiérrez apareció desde segunda línea para aprovechar el espacio y, con una llegada perfectamente sincronizada, amplió la ventaja del Espanyol hasta el 2-0 que hacía daño a las de Fuenlabrada.

El segundo tanto también explicó la madurez con la que el Espanyol estaba afrontando el encuentro. No se trataba solamente de correr más o de competir con mayor intensidad, sino de interpretar los espacios que dejaba el rival y atacar aquellos lugares en los que podía hacer más daño. La llegada de Paula Gutiérrez desde atrás fue una muestra de ello y dejó al Madrid CFF obligado a buscar soluciones con el marcador claramente en contra.

Aun así, el equipo madrileño no se entregó. Esa es probablemente una de las características que había definido su comienzo de temporada y que volvió a aparecer incluso en una tarde especialmente complicada. Las visitantes siguieron buscando la manera de meterse en el encuentro y, poco antes del descanso, encontraron una acción que podía cambiar el estado emocional de la contienda.

Sakina Diki consiguió encontrar un espacio después de una recuperación y terminó dibujando un centro-chut que sorprendió a la defensa local. Romy Salvador intentó hacerse con el balón, pero la pelota terminó escapándose y cruzando la línea en el minuto 46 según el registro oficial de Liga F.

El Madrid CFF había reducido la distancia prácticamente sobre el límite de la primera mitad y parecía haber encontrado el resquicio que necesitaba para volver a creer.

Ese 2-1 cambió durante unos instantes la percepción del partido. El Espanyol había dominado buena parte del primer tiempo y había conseguido una ventaja importante, pero el Madrid CFF acababa de demostrar por qué había llegado a Barcelona con pleno de victorias. Una sola acción había bastado para devolver a las visitantes a la pelea y convertir el segundo tiempo en una incógnita a los 46 del primer tiempo.

Sin embargo, las locales todavía tenían una respuesta preparada antes de marcharse al vestuario. En el tiempo añadido, Bicho atacó el espacio y provocó una falta en una zona peligrosa, dejando en las botas de Paula Gutiérrez la oportunidad de volver a ampliar la distancia. La centrocampista no desaprovechó la ocasión y colocó el lanzamiento en la escuadra, haciendo inútil cualquier intento de Paola Ulloa y poner el 3-1 que dio calma a las catalanas

El 3-1 antes del descanso tuvo un efecto devastador porque llegó justo cuando el Madrid CFF había recuperado parte de la confianza perdida. La reacción de las madrileñas había sido buena, pero el Espanyol volvió a encontrar una manera de golpear cuando más necesitaba hacerlo. Paula Gutiérrez, además, completaba una primera mitad extraordinaria con dos goles que resumían buena parte del fútbol que estaban ofreciendo las locales.

El pitido del descanso encontró a un Espanyol consciente de que había hecho muchas cosas bien, pero también consciente de que todavía quedaban cuarenta y cinco minutos. El Madrid CFF, pese a estar por detrás, tenía argumentos suficientes para pensar en una remontada si conseguía recuperar el control del encuentro. La diferencia no era solamente futbolística: también estaba en juego la capacidad de ambos equipos para gestionar emocionalmente una segunda mitad que prometía ser muy exigente.

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Tras la reanudación, el conjunto madrileño intentó salir con una energía diferente. El objetivo era reducir cuanto antes la distancia y evitar que el Espanyol pudiera instalarse definitivamente en una situación de comodidad. Pero las locales regresaron al terreno de juego con la misma determinación con la que habían construido su ventaja y no permitieron que el Madrid CFF transformara el inicio del segundo periodo en un asedio.

Apenas habían transcurrido unos minutos cuando el Espanyol volvió a encontrar una ocasión clara. Patri Ojeda lanzó un balón largo hacia Iara Lacosta, que controló, superó a su defensora y consiguió finalizar la jugada, aunque el disparo terminó marchándose hacia la parte exterior de la red. La acción servía como aviso: las locales no estaban pensando únicamente en conservar lo conseguido, sino también en seguir atacando.

El Madrid CFF necesitaba entonces encontrar una reacción mucho más profunda. No bastaba con tener posesión o avanzar metros; debía conseguir que sus ataques tuvieran continuidad y obligar al Espanyol a defender cerca de su propia área. Durante algunos minutos las visitantes lo intentaron, pero las blanquiazules estaban sabiendo proteger los espacios interiores y reducir las posibilidades de pase hacia las zonas más peligrosas.

En el minuto 49 llegó otro golpe decisivo. Paula Gutiérrez prolongó una acción que permitió al Espanyol volver a instalarse en campo contrario y la jugada terminó con la tercera aparición goleadora de la tarde para las locales. El registro oficial situó el tanto de la centrocampista en el 49’, y su importancia fue enorme porque prácticamente ese 4-1 cortó cualquier intento inmediato del Madrid CFF de convertir la reanudación en una historia diferente.

El partido entró entonces en una fase en la que el Espanyol empezó a administrar la ventaja desde la seguridad, mientras el Madrid CFF buscaba todavía una vía para regresar al encuentro. Las madrileñas continuaron trabajando, pero cada minuto que pasaba hacía más difícil encontrar la energía necesaria para darle la vuelta a una tarde que se les había puesto cuesta arriba desde el tramo final del primer tiempo.

Anita Marcos tuvo también una oportunidad para poner a prueba a Paola después de recibir en la frontal, superar a una rival con dos recortes y buscar un disparo raso que encontró la respuesta de la guardameta. El Espanyol estaba llegando con peligro incluso cuando el partido parecía entrar en una fase más controlada, y esa capacidad para seguir generando ocasiones explicaba por qué la diferencia no se estaba reduciendo.

El Madrid CFF trató de aumentar su presencia ofensiva y asumir riesgos. Era una consecuencia lógica de la situación y también una obligación si quería volver a discutir el resultado. Pero asumir riesgos frente a un Espanyol cómodo podía convertirse en un arma de doble filo, especialmente porque las locales estaban encontrando espacios cada vez mayores a medida que las madrileñas adelantaban sus líneas.

El encuentro fue avanzando hacia su último cuarto de hora con la sensación de que el Espanyol había conseguido controlar prácticamente todos los escenarios que se le habían presentado. Había sabido reaccionar al 2-1, había respondido inmediatamente antes del descanso y había vuelto a golpear después de la reanudación. Cada vez que el Madrid CFF encontraba una pequeña ventana para recuperar esperanza, las locales encontraban una manera de cerrarla.

Y en el minuto 75 llegó una de las imágenes más contundentes de la tarde. Phonetia Browne condujo durante una larga distancia y, después de recorrer metros con determinación, terminó encontrando el camino hacia la portería para aumentar todavía más la ventaja del conjunto perico. El gol reflejó la superioridad que el Espanyol estaba mostrando en ese tramo final y terminó de convertir la tarde en una celebración para las locales.

Todavía quedaba tiempo para que el marcador adquiriera una dimensión todavía mayor. Dos minutos después, en el 77’, Natàlia Escot vio adelantada a la guardameta y se atrevió con un lanzamiento desde fuera del área que terminó superando a Paola. Fue una definición de enorme personalidad, porque la futbolista leyó perfectamente la posición de la portera y ejecutó una vaselina que terminó de cerrar una tarde inolvidable para el Espanyol amén a un 5-1 que hundió a las de Sánchez Vera.

La reacción del Madrid CFF en los minutos finales fue más una cuestión de orgullo competitivo que de posibilidades reales de modificar la historia del encuentro. Las madrileñas habían llegado a Barcelona con una dinámica espectacular y durante buena parte del comienzo de temporada habían demostrado que podían competir con una enorme solvencia, pero aquella tarde se encontraron con un Espanyol que consiguió llevar el partido a un terreno en el que las virtudes locales terminaron imponiéndose.

El pitido final confirmó algo que va mucho más allá de la diferencia entre ambos equipos en esta jornada. El Espanyol había conseguido su primera victoria de la temporada precisamente ante un Madrid CFF que había ganado todos sus partidos anteriores, y lo había hecho construyendo el triunfo desde el juego, la personalidad, la eficacia y una extraordinaria capacidad para reaccionar cada vez que las visitantes amenazaban con volver al encuentro.

Para el Madrid CFF, la derrota no borra lo construido durante las primeras jornadas. El equipo de José Luis Sánchez Vera seguirá siendo el conjunto que había llegado a Barcelona con pleno de victorias, con una dinámica ascendente y con una confianza que se había ganado sobre el terreno de juego. Lo que cambió en la Dani Jarque fue que, por primera vez, un rival consiguió imponerle una tarde en la que prácticamente cada respuesta encontraba otra respuesta todavía más contundente.

Y precisamente por eso la victoria del Espanyol tiene un valor especial. Las blanquiazules no derrotaron a un equipo que llegara hundido, sin confianza o atravesando una dinámica negativa; derrotaron a un Madrid CFF que había empezado el campeonato transmitiendo seguridad y que hasta entonces había conseguido evitar que sus rivales le hicieran realmente sombra. La Dani Jarque fue, en ese sentido, el lugar donde esa racha encontró su primer gran obstáculo.

La tarde también dejó una fotografía muy reconocible de esta Liga F Moeve: dos proyectos capaces de llegar a la cuarta jornada desde situaciones completamente diferentes y encontrarse en un partido que terminó cambiando la percepción de ambos. El Espanyol consiguió convertir una jornada que podía haber sido complicada en un punto de inflexión, mientras el Madrid CFF tendrá que utilizar su primera derrota como una oportunidad para analizar qué ocurrió y recuperar las sensaciones que le habían permitido comenzar el curso con tanta fuerza.

En medio de todo ello quedó la imagen de las madrileñas con aquella segunda equipación negra, elegante y sobria, que durante muchos minutos contrastó con el dominio visual y futbolístico que terminó imponiendo el conjunto perico. El color de la camiseta era secundario frente a lo que estaba ocurriendo sobre el césped, pero terminó formando parte de la fotografía de una tarde que nadie dentro del Madrid CFF olvidará fácilmente.

Porque hay derrotas que simplemente aparecen en una clasificación y hay otras que sirven para medir de qué está hecho un proyecto. El Madrid CFF tendrá ahora que demostrar cómo responde después de conocer por primera vez la cara menos amable de una competición que apenas acaba de comenzar. Su espectacular arranque sigue ahí, sus victorias anteriores siguen teniendo el mismo valor y la confianza construida durante estas primeras jornadas no desaparece por una sola tarde.

Pero para el Espanyol, esta tarde significa algo diferente. Significa que la primera victoria ya está aquí, que el trabajo empieza a encontrar recompensa y que un equipo que necesitaba una señal la recibió ante uno de los conjuntos que más confianza había transmitido desde el inicio del campeonato. Las blanquiazules encontraron en la Dani Jarque algo más que tres puntos: encontraron una tarde capaz de cambiar el rumbo emocional de su temporada.

La Liga F Moeve apenas está empezando a escribir su historia y, precisamente por eso, partidos como este adquieren una importancia especial. Todavía quedan muchas jornadas, muchos retos y muchas noches capaces de modificar cualquier fotografía provisional de la competición, pero la Dani Jarque ya tiene una de esas tardes que permanecerán en la memoria por mucho tiempo: la tarde en la que el Espanyol dejó de esperar su primera victoria y decidió ir a buscarla contra un Madrid CFF que parecía no tener grietas.

Y cuando el fútbol ofrece una historia así, el marcador termina siendo solamente la última página. La verdadera historia estuvo en cómo el Espanyol fue construyendo su confianza, en cómo soportó la reacción de un rival que había llegado invicto, en cómo Paula Gutiérrez convirtió sus llegadas en golpes decisivos, en cómo Diki devolvió momentáneamente la esperanza a las madrileñas y en cómo las blanquiazules respondieron cada vez que tuvieron que hacerlo. La Dani Jarque no asistió solamente a una victoria: asistió al nacimiento de una certeza para el Espanyol y al primer gran aviso para un Madrid CFF que había empezado la temporada volando.

La Liga F sigue y ahora ambos equipos tendrán que demostrar qué hacen con todo lo vivido en esta tarde de septiembre.

(Fuente: Liga F Moeve)

📋 Ficha técnica |

🏟️ Estadio: Ciutat Esportiva Dani Jarque

RCD Espanyol: Romy Salvador; Ari Domènech, Raquel García, Patri Ojeda, Lucía Vallejo, Mar Torras, Bicho (Paula Arana, 81’), Paula Gutiérrez (Baudet, 81’), Ona Baradad (Ainhoa Domènech, 72’), Iara Lacosta (Natalia Escot, 65’) y Anita Marcos (Browne, 72’).

Entrenadora: Sara Monforte.

Madrid CFF: Ulloa; Mónica (Herrera, 53’), Sandra Villafañe, Lejeune, Sofía Hernández, Marina Rivas, Ana González, Holt (Aymerich, 45’), Bebe (Nautnes, 45’), Ouzraoui y Ubamba (Paula León, 64’).

Entrenador: José Luis Sánchez Vera.

Goles:

1-0. Lucía Vallejo, 28’.

2-0. Paula Gutiérrez, 36’.

2-1. Ouzraoui, 45’.

3-1. Paula Gutiérrez, 45+2’.

4-1. Browne, 75’.

5-1. Natalia Escot, 77’.

🟨 Amonestaciones: Ainhoa Domènech (RCD Espanyol) y Mónica (Madrid CFF).

Árbitra: Elena Peláez.

Vídeo:

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