
🟨 El Athletic Club volvió a demostrar la fortaleza de Lezama con una victoria de enorme valor ante el Atlético de Madrid. Las rojiblancas se impusieron por 3-2 en un encuentro de máxima intensidad, marcado por cinco goles, diferentes alternativas en el marcador y un tramo final en el que el conjunto madrileño buscó hasta el último instante un empate que finalmente no llegó.


Athletic Club y el Atlético de Madrid se citan este domingo en Lezama en un encuentro marcado por los reencuentros, las ausencias y la necesidad de seguir dando pasos adelante en una Liga F todavía en sus primeros compases. Víctor Martín volverá a enfrentarse al club que dirigió durante 65 partidos, mientras Maite Zubieta regresará al lugar donde creció y se convirtió en futbolista profesional, ahora con la camiseta del conjunto madrileño.
La jornada dominical de Liga F comenzará en Lezama. Athletic Club y Atlético de Madrid abrirán el fútbol del domingo con un encuentro que reunirá a dos equipos históricos del campeonato y que llegará rodeado de historias particulares, de futbolistas que no podrán estar sobre el césped y de dos conjuntos que afrontan la quinta jornada con la intención de seguir construyendo su temporada.
El balón comenzará a rodar a las 12:00 horas en Lezama 2, escenario habitual del conjunto femenino del Athletic. El equipo bilbaíno afrontará el encuentro después de haber sufrido la pasada jornada su primera derrota frente a la SD Eibar, mientras que el Atlético llegará con seis puntos después de haber conseguido dos victorias y haber encajado dos derrotas en las cuatro primeras jornadas.
El Athletic quiere reaccionar. El 1-0 sufrido en Ipurua ante el Eibar dejó al conjunto rojiblanco sin recompensa en un derbi vasco que se decidió por un margen mínimo, pero que obliga ahora al equipo dirigido por Víctor Martín a volver a mirar hacia delante.
La derrota no cambia el camino que acaba de comenzar el Athletic, pero sí aumenta la importancia de responder inmediatamente. La competición apenas ha echado a andar y cada jornada representa una nueva oportunidad para recuperar sensaciones, corregir errores y volver a sumar puntos.
Y la oportunidad llegará en casa. Lezama volverá a ser el escenario en el que el Athletic buscará reencontrarse con el triunfo, en un partido que tendrá además un componente especial por la presencia de Víctor Martín en el banquillo local.
El técnico madrileño conoce perfectamente al rival que tendrá delante. Durante las dos últimas temporadas estuvo al frente del Atlético de Madrid, antes de asumir este verano el reto de dirigir al primer equipo femenino del Athletic. El club bilbaíno anunció su llegada para la temporada 2026/27, después de su experiencia previa en Madrid y en el Madrid CFF.
Ahora, el fútbol ha querido colocarle delante al equipo que formó parte de una etapa importante de su carrera. No será un enfrentamiento más para el técnico, aunque una vez que comience el partido el componente sentimental tendrá que dejar espacio a la competición.
Víctor Martín dirigió al Atlético de Madrid en 65 encuentros oficiales durante su etapa al frente del conjunto rojiblanco. Su balance incluyó 32 victorias, una cifra que forma parte de la historia reciente del club y que explica el peso que tendrá su regreso a la entidad madrileña desde el banquillo contrario. La salida del Atlético se produjo en enero de 2026, después de que el club comunicara que no continuaría como entrenador del primer equipo.
El reencuentro será todavía más especial porque Víctor Martín no solo conoce al club, sino también a buena parte de las futbolistas que tendrá enfrente. El técnico conoce sus características, sus movimientos y la manera en la que pueden interpretar diferentes situaciones del juego.
Pero el conocimiento también funciona en sentido contrario. El Atlético sabe cómo trabaja Víctor Martín y conoce su manera de entender el fútbol, sus exigencias y las soluciones que puede buscar durante un partido.
Será, por tanto, un duelo de conocimiento mutuo, aunque las circunstancias hayan cambiado desde la última vez que ambos compartieron camino. El Atlético ha iniciado una nueva etapa y Víctor Martín ha hecho lo propio en Bilbao.
El conjunto local llegará condicionado por las bajas. Ane Elexpuru y Leire Baños no estarán disponibles para el encuentro, con Baños afectada por una lesión de ligamento cruzado que la mantiene alejada de la competición.
A esas ausencias se sumarán las de Elene Gurtubay y Daniela Agote, que se encuentran concentradas con la Selección española Sub-20 en el Mundial de Polonia. El Athletic pierde así a dos jóvenes futbolistas que están viviendo un momento especial lejos de Bilbao, defendiendo a España en la cita mundialista.
El Mundial Sub-20 está teniendo una incidencia directa en esta jornada de Liga F. El Athletic no será el único equipo que pierda futbolistas por esta razón, ya que el Atlético también tendrá que afrontar el encuentro sin algunas de sus internacionales de la categoría.
Natalia Peñalvo y Celia Segura tampoco podrán estar en Lezama debido a su participación con España Sub-20. Cuatro futbolistas entre ambos equipos estarán siguiendo desde la distancia el encuentro mientras continúan persiguiendo el objetivo de proclamarse campeonas del mundo.
Las ausencias obligarán a ambos entrenadores a buscar soluciones. La profundidad de las plantillas volverá a ponerse a prueba en un momento de la temporada en el que las competiciones internacionales coinciden con la Liga F.
El Atlético llegará a Bilbao después de haber sumado seis puntos en las cuatro primeras jornadas. Dos victorias y dos derrotas dibujan un comienzo irregular en cuanto a resultados, pero también muestran la capacidad del equipo para competir y conseguir triunfos en una competición en la que cada jornada está marcada por la igualdad.
El conjunto madrileño buscará ahora una victoria que le permita seguir creciendo. Lezama representa una prueba exigente, pero también una oportunidad para conseguir tres puntos que tendrían un valor importante en la clasificación.
La plantilla rojiblanca contará además con un posible estreno. Gabi Nunes podría disputar sus primeros minutos como futbolista del Atlético de Madrid después de su llegada al conjunto madrileño.
La brasileña representa una nueva alternativa para el ataque rojiblanco. Su posible debut añade un foco de atención especial a un encuentro en el que el Atlético tendrá que encontrar soluciones ofensivas ante un Athletic que intentará proteger su portería y aprovechar el factor campo.
La llegada de Gabi Nunes abre también una nueva posibilidad para el conjunto madrileño en los últimos metros. Su presencia puede aportar características diferentes a una línea ofensiva que ya cuenta con jugadoras capaces de generar peligro desde diferentes posiciones.
Pero si hay un nombre que convertirá este encuentro en especial, ese es el de Maite Zubieta.
La centrocampista volverá a Lezama después de haber abandonado este verano el Athletic Club. Lo hará con la camiseta del Atlético de Madrid, convertida en rival del equipo en el que se formó y con el que alcanzó el fútbol profesional.
Zubieta llegó a Lezama en la temporada 2018/19 para incorporarse al equipo cadete. Desde allí fue recorriendo las diferentes categorías de la estructura rojiblanca hasta alcanzar el primer equipo y debutar en la máxima categoría el 3 de diciembre de 2022 frente al Madrid CFF.
Su trayectoria en Bilbao terminó dejando una cifra que resume perfectamente la dimensión de aquella etapa: 103 partidos oficiales con el primer equipo. Durante cuatro temporadas fue creciendo dentro del Athletic hasta convertirse en una futbolista importante en el centro del campo y alcanzar también la Selección española absoluta.
El Athletic confirmó el pasado mes de junio que Zubieta no continuaría en el club después de que la centrocampista decidiera no aceptar la oferta de renovación. De esta manera, el 30 de junio se puso punto final a una relación que había comenzado muchos años antes, cuando todavía era una futbolista de cantera.
El siguiente capítulo de su carrera comenzó en Madrid. El Atlético anunció su incorporación y confirmó un acuerdo hasta el 30 de junio de 2028. La centrocampista afrontaba así su primera experiencia profesional lejos de Lezama y un nuevo desafío en uno de los clubes históricos del fútbol femenino español.
El destino ha querido que ese cambio tenga un reencuentro inmediato. Apenas unos meses después de abandonar el Athletic, Zubieta regresará al escenario donde construyó buena parte de su carrera.
Esta vez, sin embargo, Lezama no será su casa. Será el campo del rival.
La futbolista de Busturia se encontrará con antiguas compañeras, con personas que formaron parte de su trayectoria y con un escenario que conoce perfectamente. Pero tendrá que defender los intereses del Atlético de Madrid y competir contra el club que la vio crecer.
Será una de las imágenes más especiales de la jornada. Zubieta pisará nuevamente el césped de Lezama, aunque esta vez desde el vestuario visitante y con la misión de ayudar al Atlético a conseguir una victoria.
El Athletic también tendrá que enfrentarse a esa particularidad. Muchas de sus futbolistas conocen perfectamente a Zubieta, sus características y su forma de interpretar el juego. Durante años compartieron entrenamientos y partidos con ella y ahora tendrán que encontrar la manera de neutralizarla.
El fútbol convierte así las relaciones del pasado en duelos del presente. Lo que durante años fue una relación de compañeras se transformará durante noventa minutos en una batalla deportiva.
Y mientras Zubieta protagonizará su regreso a Lezama, Víctor Martín vivirá el suyo frente al Atlético.
Dos reencuentros que recorren el partido en direcciones opuestas. El entrenador vuelve a enfrentarse al club que dirigió durante 65 encuentros, mientras la centrocampista se enfrenta al equipo en el que pasó buena parte de su formación y consolidación como futbolista.
El escenario será el mismo para ambos: Lezama. El objetivo, sin embargo, será completamente diferente.
Víctor Martín buscará que el Athletic vuelva a ganar después de la derrota frente al Eibar. Zubieta intentará que el Atlético abandone Bilbao con tres puntos que permitan al equipo madrileño continuar avanzando en la clasificación.
Los precedentes de la pasada temporada añaden todavía más interés al encuentro. Los dos enfrentamientos entre Athletic y Atlético terminaron con resultados diferentes, aunque ambos estuvieron marcados por la igualdad.
El duelo de la primera vuelta terminó con empate a uno. Ninguno de los dos equipos consiguió imponerse y el reparto de puntos reflejó la dificultad existente para separar a dos conjuntos que volvieron a encontrarse meses después.
En la segunda vuelta, el Atlético consiguió llevarse la victoria por 1-2. El conjunto madrileño logró imponerse en un encuentro que volvió a demostrar que las diferencias entre ambos equipos suelen ser reducidas.
Ahora, sin embargo, todo comienza de nuevo.
Los resultados de la pasada temporada forman parte del recuerdo, pero no condicionarán lo que suceda este domingo. Athletic y Atlético han cambiado, las plantillas han sufrido modificaciones y ambos proyectos afrontan el nuevo curso con diferentes objetivos y nuevas piezas.
El Athletic intentará aprovechar el factor campo. Después de haber caído ante el Eibar, volver a Lezama puede convertirse en la oportunidad perfecta para cambiar la dinámica y recuperar la confianza.
El Atlético, mientras tanto, buscará aprovechar su momento para sumar una nueva victoria. Con seis puntos en cuatro jornadas, cada triunfo puede ayudar a consolidar el proyecto y acercarlo progresivamente a las posiciones que pretende ocupar.
Será también un partido marcado por las ausencias. Las lesiones y el Mundial Sub-20 han reducido las opciones de ambos técnicos, obligándoles a repartir responsabilidades y a confiar en futbolistas que pueden tener una oportunidad especial.
Para algunas jugadoras, las bajas supondrán una dificultad. Para otras, una oportunidad.
Y entre todas esas historias aparecerá también la de Gabi Nunes, que puede comenzar su etapa como colchonera en un escenario exigente y frente a un rival que necesita reaccionar.
El Athletic, por su parte, tendrá que demostrar que la derrota ante el Eibar fue únicamente un tropiezo dentro de un campeonato largo. La mejor manera de hacerlo será responder sobre el césped, delante de su afición y ante uno de los equipos históricos de la competición.
Víctor Martín tendrá delante al Atlético, pero también tendrá la responsabilidad de hacer que su nuevo equipo imponga su personalidad. Será el primer gran reencuentro de la temporada y una prueba para medir la evolución del Athletic en este nuevo proyecto.
Maite Zubieta vivirá una situación todavía más particular. Regresará al lugar donde empezó a construir su camino, pero lo hará defendiendo otro escudo. El pasado estará presente, pero el presente le exigirá competir.
Lezama será, por tanto, mucho más que el escenario de un partido de Liga F. Será el punto de encuentro de varias historias que se cruzarán durante noventa minutos.
La historia de un Athletic que quiere levantarse después de caer en el derbi vasco. La de un Atlético que busca encontrar regularidad y seguir sumando. La de un entrenador que vuelve a enfrentarse a su antiguo equipo. Y la de una futbolista que regresa a casa, aunque esta vez vestida de rival.
Cuando el balón eche a rodar, todos esos recuerdos quedarán temporalmente apartados. Solo importará el juego, la intensidad, las ocasiones y la capacidad de cada equipo para imponerse.
Pero antes y después del partido, quedará inevitablemente la imagen de Víctor Martín saludando al Atlético y la de Maite Zubieta reencontrándose con Lezama.
Dos caminos que se separaron durante el verano y que el calendario ha vuelto a cruzar apenas unos meses después.

El domingo, Athletic y Atlético volverán a enfrentarse en una Liga F que apenas comienza a escribir su historia de la temporada 2026/27. El conjunto bilbaíno buscará recuperar el camino de la victoria; el madrileño, dar otro paso adelante.
Y en medio de todo ello estará Lezama, preparada para recibir a dos viejos conocidos que esta vez llegarán desde el otro lado: Víctor Martín en el banquillo visitante que durante un tiempo fue suyo y Maite Zubieta sobre el césped que durante tantos años sintió como su casa.
A las 12:00 horas, la nostalgia quedará a un lado y comenzará la competición. Athletic Club y Atlético de Madrid volverán a medir sus fuerzas con tres puntos en juego y con una jornada que promete tener muchos más argumentos que los noventa minutos que marque el cronómetro.
Porque hay partidos que empiezan mucho antes de que ruede el balón. Y este, en Lezama, comenzó a escribirse el mismo día en que Víctor Martín y Maite Zubieta cambiaron de camino.
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
🔴⚪ Athletic Club 🆚 Atlético de Madrid 🔴⚪
🙌🏻 Jornada 5
⏰ 12:00 h | Horario peninsular
📅 Domingo, 27 de septiembre de 2026
📺 DAZN 1
🏟️ Lezama

El partido, además, llegaba condicionado por una ausencia especialmente significativa para el Atlético de Madrid. Jenni Hermoso no pudo estar sobre el césped de Lezama, y su ausencia se dejaba notar en un equipo que todavía está construyendo una nueva identidad alrededor de una plantilla con incorporaciones importantes y de un proyecto que tiene en la internacional española una de sus grandes figuras.
El regreso de Jenni Hermoso al Atlético de Madrid había sido uno de los grandes movimientos del mercado de verano. La delantera afrontaba su tercera etapa como futbolista rojiblanca después de poner fin anticipadamente a su vinculación con Tigres y regresar a España con un contrato que la une al conjunto madrileño hasta el 30 de junio de 2027. Su llegada supuso el retorno de una futbolista que ya forma parte de la historia del club y que, por trayectoria, experiencia y capacidad ofensiva, estaba llamada a convertirse en una de las referencias del nuevo Atlético.
Sin embargo, su incorporación al equipo no podía producirse de manera inmediata. Jenni llegó después de un periodo de transición y necesitaba recuperar progresivamente el ritmo competitivo antes de asumir un papel protagonista durante los noventa minutos. Por eso, sus primeros pasos en esta nueva etapa se estaban produciendo poco a poco, dentro de un proceso lógico de adaptación y puesta a punto.
Su esperado regreso sobre el césped llegó en la cuarta jornada, frente al Logroño United. El Atlético se impuso por 1-0 en Alcalá de Henares gracias al gol de Allegra Poljak, pero aquella tarde tuvo otro protagonista más allá del resultado. En el minuto 55, David González decidió introducir a Jenni Hermoso junto a Gio Garbelini y la delantera volvió a vestir oficialmente la camiseta rojiblanca siete años después de su última aparición con el club.
Fueron 35 minutos que sirvieron como primer contacto competitivo con un equipo al que todavía tenía que terminar de conocer en el terreno de juego. Jenni participó en la circulación, ofreció apoyos y permitió al Atlético tener una referencia diferente en los metros finales, aunque todavía era pronto para exigirle el peso ofensivo que probablemente tendrá cuando complete su proceso de preparación.
Aquellos minutos frente al Logroño tuvieron, por tanto, un valor especial. No se trataba únicamente de volver a jugar con el Atlético, sino de comenzar a construir de nuevo una relación futbolística con un equipo que había cambiado considerablemente desde su anterior etapa. Nuevas compañeras, un nuevo cuerpo técnico y una idea de juego diferente requerían tiempo.
Y ese tiempo era precisamente uno de los elementos que el Atlético debía administrar.
La presencia de Jenni Hermoso representa mucho para el proyecto rojiblanco, pero el equipo no puede depender exclusivamente de una futbolista que acaba de reincorporarse a la competición. La llegada de la internacional española aporta experiencia, calidad, capacidad asociativa y una personalidad ofensiva que puede elevar el nivel colectivo, pero su integración necesariamente debía realizarse de forma progresiva.
Por eso, su ausencia ante el Athletic adquiría una dimensión especialmente relevante. No porque el Atlético careciera de alternativas en ataque, sino porque se enfrentaba a un rival de enorme exigencia en un escenario complicado y sin uno de los nombres destinados a asumir una parte importante de la responsabilidad ofensiva durante la temporada.
El conjunto madrileño había comenzado el campeonato con una derrota ante el Real Madrid, había reaccionado con una victoria frente al Alavés, volvió a caer ante el FC Barcelona y posteriormente consiguió superar al Logroño United. El triunfo ante el conjunto riojano había permitido recuperar sensaciones, pero Lezama suponía una nueva prueba de nivel.
Y esta vez el Atlético tenía que afrontarla sin Jenni Hermoso.
La ausencia obligaba a buscar otras soluciones. Synne Jensen, Allegra, Luany, Fiamma Benítez y el resto de las futbolistas ofensivas tenían que asumir mayor protagonismo para intentar superar a un Athletic que llegaba al encuentro con siete puntos y con la intención de mantenerse en la zona alta.
No era, por tanto, una cuestión de buscar excusas ni de justificar de antemano cualquier resultado. El Atlético tenía recursos suficientes para competir en Lezama. Pero tampoco podía ignorarse que la ausencia de una futbolista del calibre de Jenni Hermoso reducía una de las alternativas que el cuerpo técnico tiene previstas para los grandes momentos de la temporada.
El encuentro terminaría demostrando precisamente que el Atlético necesitaba aprovechar mejor las ocasiones de las que dispusiera y mantener una mayor estabilidad durante las diferentes fases del partido.

Los onces |


El conjunto rojiblanco se impone por 3-2 en un encuentro de máxima intensidad, con cinco goles, alternativas constantes y un tramo final de enorme emoción. El Atlético de Madrid reaccionó en varias ocasiones, pero el Athletic Club supo aprovechar mejor sus oportunidades y terminó quedándose con tres puntos de enorme valor en una jornada que vuelve a demostrar la exigencia de la Liga F Moeve.
Lezama volvió a convertirse en el escenario de uno de esos partidos que necesitan ser explicados más allá de un resultado. Athletic Club y Atlético de Madrid protagonizaron un duelo de ritmo alto, marcado por los cambios de guion, las ocasiones, las expulsiones y una tensión competitiva que se mantuvo prácticamente hasta el último minuto. Las locales terminaron celebrando una victoria por 3-2 que premia su capacidad para aprovechar los momentos determinantes del encuentro, mientras el conjunto madrileño se marchó de Bilbao con la sensación de haber competido hasta el final, aunque sin encontrar la recompensa que buscó durante buena parte de la segunda mitad.
El partido comenzó prácticamente con el Athletic por delante. Apenas habían transcurrido unos segundos cuando una pérdida del Atlético en una zona comprometida permitió a las locales activar una transición rápida. El conjunto vasco recuperó el balón y encontró inmediatamente el espacio para atacar la espalda de la defensa visitante, una circunstancia que terminaría teniendo una importancia considerable durante el desarrollo del encuentro.
Sara Ortega interpretó perfectamente la jugada y encontró a Ane Azkona en una posición favorable. La atacante del Athletic recibió con metros por delante, avanzó hacia el área y se encontró frente a Lola Gallardo. La delantera rojiblanca mantuvo la calma y resolvió la acción con precisión para colocar el 1–0 en el minuto 1 cuando prácticamente todavía no había dado tiempo a que el partido entrara en calor.
El gol obligaba al Atlético a afrontar desde el inicio una situación que no había buscado. Recibir un tanto tan temprano siempre introduce un componente de incertidumbre, especialmente cuando llega después de una pérdida que permite al rival atacar con espacios. Sin embargo, el conjunto madrileño no tardó en responder y demostró que el golpe inicial no había alterado sus planes.
La reacción visitante fue prácticamente inmediata. El Atlético consiguió llevar el balón hacia posiciones ofensivas y encontró una oportunidad a balón parado que terminó siendo decisiva para recuperar la igualdad. El saque de esquina generó una segunda jugada y el balón quedó suelto en una zona desde la que Fiamma Benítez pudo intervenir.
La futbolista rojiblanca controló la situación y decidió finalizar rápidamente. Adriana Nanclares se encontraba adelantada y Fiamma aprovechó esa circunstancia para buscar una finalización precisa que terminó superando a la guardameta local. El balón acabó dentro de la portería y el marcador volvía a estar igualado en el minuto 6.
El 1–1 que llego muy temprano permitía al Atlético recuperar buena parte de la tranquilidad que había perdido durante los primeros compases. La respuesta había sido inmediata y el encuentro volvía a comenzar prácticamente desde cero, aunque el Athletic había dejado claro que no necesitaba demasiadas ocasiones para encontrar situaciones peligrosas.
Durante los siguientes minutos, ambos equipos trataron de imponer su ritmo. El Athletic quería aprovechar la velocidad de sus futbolistas ofensivas y las posibilidades que encontraba cuando recuperaba el balón, mientras que el Atlético buscaba tener más continuidad en la posesión y establecerse durante más tiempo en campo contrario.
El encuentro adquirió pronto un ritmo especialmente elevado. Cada pérdida podía convertirse en una transición peligrosa y las dos defensas tenían que mantenerse muy atentas a los movimientos de las atacantes. El Athletic encontraba espacios con cierta facilidad cuando lograba superar la primera línea de presión, mientras que el Atlético intentaba evitar que las locales pudieran correr.
Las rojiblancas locales volvieron a acercarse con peligro a la portería de Lola Gallardo. Una recuperación permitió a Vilariño intentar sorprender desde lejos, aunque su lanzamiento no encontró el objetivo. Poco después, el Athletic volvió a amenazar con una acción que terminó golpeando la cruceta, dejando nuevamente claro que el conjunto vasco estaba encontrando caminos para hacer daño.
El Atlético también trataba de responder cada vez que conseguía superar la presión local. El empate había proporcionado tranquilidad, pero todavía quedaba mucho partido y las visitantes necesitaban mejorar determinados aspectos de su juego para evitar que el Athletic pudiera instalarse demasiado cerca de su área.
La igualdad del marcador no significaba que el encuentro estuviera equilibrado en todas sus fases. El Athletic conseguía imprimir velocidad a determinados ataques y encontraba espacios especialmente cuando el Atlético perdía la pelota en posiciones adelantadas. Las locales estaban interpretando bien esos momentos y esperaban el instante adecuado para volver a golpear.
El Athletic Club recuperó nuevamente el balón en una zona favorable y volvió a acelerar la acción. Vilariño recibió y levantó la cabeza antes de encontrar a Sara Ortega en una posición que permitía atacar directamente el espacio. La futbolista local inició la carrera, recibió el pase y se encontró ante Lola Gallardo con una ventaja que supo aprovechar.
Ortega no dudó. La atacante del Athletic controló la acción y encontró el espacio suficiente para finalizar con precisión. El balón terminó dentro de la portería y el 2-1 volvió a colocar a las locales por delante.
El gol suponía también un premio individual para una jugadora que estaba teniendo una influencia enorme en el encuentro. Sara Ortega había participado en el primer tanto y ahora aparecía como goleadora para devolver la ventaja a su equipo. Su movilidad estaba generando problemas al Atlético, que tenía que prestar una atención constante a sus movimientos.
El Atlético intentó reaccionar nuevamente. La situación no era sencilla, pero quedaba mucho tiempo por delante y el equipo madrileño ya había demostrado al comienzo que podía encontrar soluciones. La prioridad era evitar que el Athletic pudiera ampliar la ventaja antes del descanso.
Lola Gallardo tuvo que intervenir en diferentes momentos para mantener a su equipo dentro del partido. El Athletic seguía buscando el tercer tanto y aprovechaba cada recuperación para tratar de sorprender. Las locales estaban jugando con confianza y encontraban espacios que obligaban al Atlético a realizar un esfuerzo defensivo importante.
La portera rojiblanca respondió cuando fue necesario y permitió que la diferencia continuara siendo mínima. El Atlético llegó al descanso por detrás, pero todavía con todas sus opciones intactas.
El 2-1 en el minuto 32 no reflejaba un partido decidido, sino un encuentro abierto en el que el Athletic había sabido aprovechar mejor algunas de sus oportunidades. El Atlético necesitaba ajustar determinados aspectos, pero la distancia era de un solo gol y la segunda mitad ofrecía todavía un escenario completamente abierto.
Tras el paso por vestuarios, el conjunto madrileño intentó dar un paso adelante. El objetivo era ganar metros, aumentar la presencia ofensiva y obligar al Athletic a defender más cerca de su propia área. Las locales, por su parte, buscaban aprovechar cualquier espacio que apareciera detrás de la defensa visitante.

El encuentro volvió a entrar en una fase de enorme intensidad. Los dos equipos estaban conscientes de que el siguiente gol podía modificar completamente el desarrollo del partido y las acciones comenzaron a sucederse con una velocidad considerable.
En ese contexto apareció uno de los momentos más delicados para el Atlético. Luany recibió una segunda tarjeta amarilla y tuvo que abandonar el terreno de juego. El conjunto madrileño se quedaba con diez futbolistas y afrontaba una situación complicada cuando todavía quedaba mucho tiempo por delante.
La inferioridad numérica obligaba al Atlético a realizar un esfuerzo todavía mayor. El Athletic podía encontrar más espacios y tenía la posibilidad de administrar la ventaja con mayor tranquilidad, aunque el partido todavía tenía acontecimientos importantes por delante.
El encuentro volvió a cambiar poco después. Clara Pinedo vio también la segunda tarjeta amarilla y el Athletic se quedó con diez futbolistas. De repente, la superioridad numérica local desaparecía y ambos equipos volvían a encontrarse en igualdad de efectivos.
El partido adquiría entonces una dimensión diferente. El Atlético recuperaba una oportunidad que parecía haber perdido unos minutos antes y podía volver a buscar el empate sin la desventaja numérica que había condicionado sus posibilidades.
Las visitantes comenzaron a adelantar posiciones y a buscar con mayor insistencia la portería de Adriana Nanclares. El Athletic trataba de defender su ventaja y esperaba una oportunidad para atacar los espacios que el Atlético inevitablemente tendría que conceder.
El encuentro estaba entrando en su tramo decisivo y la sensación era que cualquiera de los dos equipos podía encontrar el siguiente gol.
Fue entonces cuando apareció Ane Campos.La futbolista había entrado al terreno de juego en sustitución de Ane Azkona y, apenas unos minutos después, se convirtió en una de las grandes protagonistas de la tarde. El Athletic consiguió progresar por el costado y Sara Ortega volvió a encontrar una posición desde la que podía generar peligro.
La atacante local avanzó, levantó la cabeza y puso un balón hacia atrás buscando la llegada de una compañera. Ane Campos apareció perfectamente colocada y remató la acción con precisión para superar a Lola Gallardo y puso tierra de por medio con el 3-1 en el minuto 74 del choque.
El Athletic encontraba así el tercer gol y parecía colocar el encuentro bajo control. La diferencia de dos tantos era un premio a la insistencia local y, al mismo tiempo, suponía un nuevo desafío para un Atlético que necesitaba reaccionar rápidamente si quería mantener abiertas sus opciones.
La acción volvía a tener a Sara Ortega como protagonista. La futbolista había participado en los tres goles del Athletic y estaba completando una actuación determinante. Su capacidad para encontrar espacios, acelerar las jugadas y participar en los últimos metros estaba siendo uno de los grandes argumentos del conjunto vasco.
El Atlético, sin embargo, no abandonó el partido.
El conjunto madrileño siguió buscando soluciones y comenzó a asumir todavía más riesgos. El 3-1 obligaba a atacar, porque ya no había margen para esperar. Las visitantes necesitaban marcar y lo hicieron cuando el reloj comenzaba a entrar en los últimos minutos.
En el minuto 89, Gabi Nunes consiguió reducir la diferencia. La brasileña encontró una oportunidad dentro del área y su lanzamiento terminó desviándose en una defensora antes de acabar en el fondo de la portería. El balón cambió ligeramente su trayectoria y terminó superando a la guardameta local, colocando el 3-2 en el marcador ya en el 89, cuando solo llevaba cuatro minutos sobre el césped.
El tanto devolvía toda la emoción al encuentro. El Athletic había tenido una ventaja de dos goles y, de repente, se encontraba con un solo tanto de margen cuando apenas quedaban unos minutos por disputarse.
El Atlético creyó en el empate. Las visitantes se lanzaron hacia delante, adelantaron líneas y buscaron llevar el balón al área del Athletic. Cada posesión adquiría una importancia enorme y cualquier centro, rechace o balón dividido podía convertirse en la última oportunidad para igualar el partido.
El Athletic tuvo que defender con concentración durante esos minutos finales. Las locales sabían que el partido todavía no estaba ganado y que un solo error podía permitir al Atlético completar una reacción que había comenzado con el gol de Gabi Nunes.
El conjunto madrileño lo intentó hasta el final. Hubo insistencia, presión y voluntad de encontrar el último pase, pero el Athletic consiguió proteger su ventaja.
El pitido final confirmó el 3-2.
Lezama celebraba una victoria de mucho valor para el conjunto vasco, mientras el Atlético abandonaba el terreno de juego con la sensación de haber tenido capacidad para competir, pero sin haber podido transformar esa reacción final en un punto.
El resultado permite al Athletic alcanzar los diez puntos después de cinco jornadas y consolidar un comienzo de temporada que está dejando buenas sensaciones. Las rojiblancas han demostrado capacidad para competir ante un rival de máxima exigencia y han sabido responder a los diferentes escenarios que planteó el partido.
Para el Atlético, la derrota supone quedarse con seis puntos después de cinco jornadas, con dos victorias y tres derrotas. Es un balance que invita a la reflexión, aunque todavía queda muchísimo campeonato por delante y el margen temporal para corregir es amplio.
El comienzo no está siendo sencillo. Las derrotas ante Real Madrid, FC Barcelona y Athletic Club han llegado frente a tres rivales de enorme exigencia y han dejado al equipo con menos margen de error del que seguramente hubiera deseado a estas alturas de la competición.
Pero tampoco sería justo reducir el análisis del Atlético únicamente a sus derrotas.
El equipo ha demostrado capacidad para competir y reaccionar. En Lezama, por ejemplo, fue capaz de responder al 1-0 prácticamente de inmediato y encontró el 1-1 apenas cinco minutos después. Cuando el Athletic consiguió volver a ponerse por delante, las visitantes continuaron buscando soluciones.
Después del 3-1, el Atlético no se descompuso. Siguió atacando y consiguió encontrar el 3-2 en el minuto 89, generando además un tramo final en el que el Athletic tuvo que defender con máxima concentración.
Esa capacidad de reacción también forma parte del análisis.
El siguiente paso para el equipo madrileño debe ser conseguir que esa reacción no sea siempre necesaria. Encontrar mayor estabilidad durante los noventa minutos permitiría reducir el número de situaciones en las que el equipo se ve obligado a jugar a contracorriente.
En Lezama, el Atlético pagó especialmente caros los momentos en los que el Athletic consiguió correr. Las pérdidas y las transiciones permitieron a las locales encontrar espacios y, en última instancia, marcar diferencias.
Es un aspecto que puede corregirse.
La temporada apenas está comenzando y el equipo dispone de tiempo para trabajar sobre esos detalles. La plantilla tiene recursos y futbolistas capaces de marcar diferencias, pero el rendimiento colectivo necesita ir ganando estabilidad a medida que avanza el campeonato.
El Atlético tampoco debe perder de vista todo lo que sí fue capaz de hacer en un campo complicado. Reaccionó después del primer gol, mantuvo el partido abierto durante muchos minutos y no dejó de competir cuando el marcador se puso 3-1.
La diferencia estuvo en la eficacia del Athletic en los momentos decisivos.
Las locales supieron convertir sus oportunidades en goles y, cuando tuvieron que defender el resultado, encontraron la manera de hacerlo. Esa combinación terminó siendo suficiente para quedarse con los tres puntos.
Para el Athletic, la victoria supone además una inyección importante de confianza. Ganar 3-2 al Atlético después de un partido tan exigente confirma que el conjunto vasco puede competir con equipos llamados a estar en la parte alta de la clasificación.
La actuación de Sara Ortega merece una mención especial. Su participación en los tres goles del Athletic convirtió su partido en una de las grandes historias de la jornada. Primero asistió a Ane Azkona, después marcó el 2-1 y finalmente puso el balón que permitió a Ane Campos ampliar la ventaja.
Pero el triunfo fue colectivo.
El Athletic supo presionar, recuperar, correr y defender cuando el partido lo exigió. También tuvo que afrontar la expulsión de Clara Pinedo y jugar los minutos finales con el marcador abierto después del tanto de Gabi Nunes.
El equipo respondió.
El Atlético, por su parte, deberá utilizar este partido como una oportunidad para seguir creciendo. No hay necesidad de convertir cinco jornadas en un diagnóstico definitivo de la temporada, pero sí resulta conveniente reconocer que el equipo todavía tiene aspectos que mejorar.
Especialmente cuando se enfrenta a rivales de la zona alta.
La derrota ante el Athletic deja al Atlético con seis puntos de quince posibles. El margen para recuperar posiciones existe, pero será necesario empezar a sumar con mayor regularidad para evitar que la distancia respecto a los equipos que están en la parte alta aumente con el paso de las jornadas.
La Liga F Moeve vuelve a demostrar que cada partido exige máxima concentración. El Athletic ha sumado tres puntos después de un encuentro en el que tuvo que superar diferentes dificultades, mientras que el Atlético tendrá que esperar a su próxima oportunidad para volver a construir una dinámica positiva.
El calendario todavía es muy largo.
Quedan muchas jornadas y muchos puntos en juego.
Por eso, la derrota de Lezama debe entenderse como una llamada a la mejora y no como una conclusión sobre lo que puede llegar a ser el Atlético durante esta temporada. El equipo tiene margen suficiente para corregir, recuperar sensaciones y encontrar una mayor continuidad en sus resultados.
El potencial sigue estando ahí. Lo que toca ahora es convertirlo en regularidad.
Mientras tanto, el Athletic puede celebrar una victoria que le permite alcanzar los diez puntos y mirar hacia las próximas jornadas desde una posición de confianza. Las rojiblancas demostraron personalidad, capacidad ofensiva y resistencia en un encuentro que les exigió prácticamente hasta el último segundo.
El Atlético se marcha con seis puntos, pero también con la certeza de que todavía queda mucho camino por recorrer.
La derrota no borra sus virtudes, pero sí señala algunos aspectos sobre los que habrá que trabajar. La respuesta deberá llegar en las próximas jornadas, cuando el conjunto madrileño tenga nuevas oportunidades para recuperar terreno y demostrar que este comienzo irregular puede quedar atrás.
Lezama terminó premiando al Athletic.Un 3-2 trabajado, sufrido y celebrado con intensidad por un equipo que supo aprovechar sus momentos para quedarse con tres puntos de enorme valor.
El Atlético lo intentó hasta el final, encontró dos goles y tuvo opciones de llevarse algo positivo, pero esta vez la reacción no fue suficiente.
El fútbol, especialmente en una competición tan igualada, también se decide en esos pequeños detalles.
Y en Lezama, esos detalles terminaron cayendo del lado del Athletic Club.

📋 Ficha técnica |
🏆 Liga F Moeve | Jornada 5
🔴⚪ Athletic Club 3-2 Atlético de Madrid 🔴⚪
Athletic Club: Adriana Nanclares; Naia Landaluze, Maddi, Bibi, Garazi Fácila, Maite Valero, Irene Oguiza, Clara Pinedo, Maitane Vilariño, Sara Ortega y Ane Azkona.
Atlético de Madrid: Lola Gallardo; Lucía Rodríguez, Xènia Pérez, Rosa Otermín, Viola Calligaris, Maite Zubieta, Fiamma Benítez, Dorka Csiszár, Synne Jensen, Allegra y Luany.
Goles |
1-0 Ane Azkona 1’ ⚽️
1-1 Fiamma Benítez 6’ ⚽️
2-1 Sara Ortega 32’ ⚽️
3-1 Ane Campos 74’ ⚽️
3-2 Gabi Nunes 89’ ⚽️
Estadio: Lezama.
Resultado final: Athletic Club 3-2 Atlético de Madrid.
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