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La crónica | El Athletic Club derriba el muro che a pesar de Alice (1-0)

(Fuente: Liga F Moeve)

🚨 Sara Ortega decidió el encuentro con un gol cargado de fortuna, después de que el balón rebotara en la espalda de Alice y acabara introduciéndose en la portería para establecer el definitivo 1-0. Un desenlace cruel para el Valencia, que encontró en su guardameta a su gran referente, con una actuación sobresaliente que la convirtió en la futbolista más destacada de su equipo, aunque su esfuerzo terminó sin recompensa.

El duelo a fondo |

(Fuente: Liga F Moeve)

El Athletic Club encontró en Lezama el premio a su insistencia para imponerse por 1-0 al Valencia CF en la séptima jornada de Liga F Moeve. Un disparo de Sara Ortega, que terminó convirtiéndose en el tanto decisivo tras golpear en el poste y rebotar en la espalda de Alice Pinguet antes de cruzar la línea de gol, permitió a las leonas sumar tres puntos de enorme valor. La guardameta valencianista, protagonista de una actuación sobresaliente, sostuvo a las suyas durante buena parte del encuentro, pero no pudo evitar que la fortuna terminara decantando la balanza del lado local. El conjunto bilbaíno prolonga su buen momento en casa, mientras que las valencianistas continúan sin estrenar su casillero de puntos.

El balón comenzó a rodar en Lezama con dos equipos conscientes de la importancia de lo que había en juego. El Athletic Club quería hacer valer su condición de local y dar continuidad a las buenas sensaciones que había transmitido durante las primeras jornadas, mientras que el Valencia CF afrontaba una nueva oportunidad para romper una dinámica que comenzaba a convertirse en una pesada losa.

Los onces |

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro
(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

Las leonas saltaron al terreno de juego con personalidad, decididas a asumir el protagonismo y a instalarse cuanto antes en campo contrario. La intención era clara: mover el balón con rapidez, encontrar espacios entre las líneas valencianistas y aprovechar la velocidad de sus futbolistas de banda para empezar a generar peligro.

El conjunto dirigido por Víctor Martín no tardó en enseñar sus cartas. Con una presión adelantada y una circulación que buscaba desequilibrar el entramado defensivo visitante, el Athletic comenzó a acumular presencia en los metros finales, obligando al Valencia a emplearse a fondo para proteger su portería.

La primera gran oportunidad del encuentro llegó en las botas de Daniela Agote. La extremo rojiblanca encontró espacio para armar la pierna desde una posición lejana y se sacó un potente disparo que llevaba veneno, pero la madera terminó interponiéndose entre su intento y el gol que habría desatado la alegría en Lezama.

El sonido del balón contra el poste dejó claro que el Athletic había salido dispuesto a buscar la victoria desde el primer instante. Agote estuvo cerca de abrir la lata y el Valencia recibió el primer aviso serio de una tarde en la que necesitaría concentración, solidaridad defensiva y una guardameta inspirada para sobrevivir al empuje local.

El conjunto che intentó responder sin perder la compostura. Las visitantes sabían que no podían limitarse a resistir durante los noventa minutos, por lo que buscaron aprovechar las recuperaciones para salir de la presión y encontrar metros con los que amenazar a Nanclares.

El encuentro fue ganando intensidad con el paso de los minutos. El Athletic mantenía la iniciativa y trataba de instalarse cerca del área rival, mientras que el Valencia procuraba cerrar los espacios interiores y evitar que las jugadoras rojiblancas pudieran recibir con comodidad en posiciones de remate.

Ane Elexpuru también quiso sumarse a la ofensiva bilbaína. La futbolista encontró una oportunidad para probar fortuna, aunque su disparo terminó marchándose por encima de la portería valencianista. El Athletic seguía llamando a la puerta, pero todavía no encontraba la precisión necesaria para transformar su dominio en una ventaja tangible.

La insistencia local obligaba al Valencia a multiplicar sus esfuerzos. Cada balón dividido adquiría importancia y cada recuperación ofrecía una pequeña oportunidad para alejar el peligro. El conjunto visitante trataba de mantenerse compacto, consciente de que conceder espacios podía resultar especialmente costoso ante un rival decidido a acelerar cada vez que encontraba una grieta.

En ese escenario apareció Ane Azkona, que buscó sorprender desde la frontal del área. Su disparo no encontró la potencia ni la colocación suficientes para comprometer a Alice Pinguet, que se hizo con el balón con seguridad y evitó que la acción terminara convirtiéndose en una nueva ocasión de verdadero peligro.

La guardameta francesa comenzaba a adquirir protagonismo. Atenta en sus intervenciones y segura en el momento de blocar, Alice transmitía tranquilidad a una defensa que necesitaba apoyarse en su portera para soportar las acometidas del Athletic.

El Valencia comprendió que debía encontrar alguna vía para salir de su propio campo. Las visitantes intentaron estirar sus líneas y aprovechar las bandas para ganar profundidad, buscando que las futbolistas más adelantadas pudieran recibir lejos de la presión y obligar al Athletic a vigilar también su propia retaguardia.

La réplica che llegó a través de Yasmin Mrabet, que protagonizó una de las acciones más peligrosas de la primera mitad. La futbolista se animó con un lanzamiento lejano que superó la primera oposición y terminó estrellándose en la madera para alivio de Nanclares.

El poste volvió a convertirse en protagonista en Lezama. Después del intento de Daniela Agote, el Valencia estuvo muy cerca de cambiar el guion del encuentro con un disparo que pudo castigar a las locales. La fortuna, sin embargo, tampoco quiso acompañar a las visitantes, que se quedaron a centímetros de encontrar un premio inesperado.

Aquella ocasión permitió comprobar que el Valencia no estaba dispuesto a entregar el partido sin presentar batalla. Pese a las dificultades para mantener la posesión durante periodos prolongados, las valencianistas demostraron que podían hacer daño cuando encontraban espacios y conseguían superar la primera línea de presión.

El Athletic, por su parte, no rebajó sus pretensiones. Las rojiblancas siguieron buscando el área rival y tratando de aprovechar los rechaces, convencidas de que la insistencia podía terminar abriendo un encuentro que se resistía a abandonar el equilibrio inicial.

Superados los primeros veinte minutos, Garazi Facila encontró una oportunidad para probar fortuna con un disparo desde media distancia. El lanzamiento, sin embargo, se marchó desviado y no encontró la portería defendida por Alice Pinguet.

El marcador continuaba sin movimientos, pero el partido ya había ofrecido argumentos suficientes para explicar la ambición de ambos equipos. El Athletic había rozado el gol y acumulaba llegadas, mientras que el Valencia había respondido con una acción de Yasmin Mrabet que también pudo terminar en celebración.

Las locales necesitaban afinar la puntería. La voluntad de atacar estaba fuera de toda duda, pero los intentos desde fuera del área y las ocasiones que se estrellaban contra la madera no bastaban para derribar la resistencia de un Valencia que encontraba en Alice y en su organización defensiva dos apoyos fundamentales.

Sara Ortega comenzó a ganar protagonismo en las acciones ofensivas del conjunto bilbaíno. La atacante buscaba intervenir en distintas zonas del frente de ataque, ofreciendo soluciones para progresar y tratando de encontrar una posición desde la que pudiera poner a prueba nuevamente a la guardameta visitante.

La riojana dispuso de una oportunidad a balón parado y decidió ejecutar directamente una falta. El lanzamiento encontró respuesta en Alice Pinguet, que se quedó con el esférico y volvió a demostrar que estaba preparada para responder a las exigencias de una tarde complicada.

La parada reforzó la confianza de la portera valencianista. En un encuentro en el que el Athletic acumulaba llegadas, cada intervención de Alice tenía un valor añadido, porque permitía a su equipo continuar vivo y conservar la posibilidad de aprovechar una acción aislada para adelantarse en el marcador.

El conjunto de Mikel Crespo intentó encontrar profundidad por el costado derecho, donde Sara Tamarit protagonizó varias internadas con las que trató de llevar el juego hacia campo contrario. El Valencia buscaba así una salida que le permitiera aliviar la presión local y obligar a las leonas a retroceder algunos metros.

La banda se convirtió en una de las alternativas para las visitantes. Ante las dificultades para progresar por dentro, las valencianistas trataron de ensanchar el campo y encontrar situaciones que les permitieran acercarse al área de Nanclares sin exponerse a pérdidas peligrosas en zonas comprometidas.

En el otro extremo del terreno de juego, Nazareth Martín estuvo atenta para cortar una acción de Ane Azkona dentro del área. La intervención defensiva impidió que el Athletic pudiera culminar la jugada y permitió al Valencia recuperar el balón en un momento en el que las locales amenazaban con aumentar su presencia cerca de la portería.

El trabajo defensivo che estaba siendo determinante para mantener el empate. Las visitantes acumulaban esfuerzos para cerrar líneas de pase, disputar los balones divididos y evitar que las delanteras rojiblancas pudieran recibir en condiciones favorables. El Athletic tenía iniciativa, pero necesitaba encontrar una solución ante una resistencia que se multiplicaba en cada acción.

Las bilbaínas trataron entonces de buscar con mayor insistencia a sus futbolistas más adelantadas. El objetivo era superar la primera barrera defensiva y encontrar una recepción limpia cerca del área, aunque el Valencia se mantenía atento para impedir que las jugadoras locales pudieran girarse y encarar la portería.

Por su parte, Mikel Crespo intentaba que su equipo no perdiera la referencia ofensiva. No bastaba con defender; también resultaba necesario ofrecer una salida que permitiera ganar metros y reducir el tiempo que las valencianistas pasaban cerca de su propia área.

Noa Marchena apareció como una de las opciones para dar continuidad a las acciones visitantes. El Valencia buscó conectar con su futbolista más adelantada, pero Nanclares se anticipó con acierto y se hizo con el balón sin excesivas complicaciones.

La intervención de la guardameta rojiblanca evitó que la jugada pudiera adquirir mayor peligro. El Athletic también debía mantener la concentración defensiva, especialmente cuando el Valencia encontraba la manera de superar la presión y lanzar sus primeras aproximaciones hacia la portería local.

Lucía Moral, conocida futbolísticamente como WIFI, también trató de aportar soluciones en el frente de ataque valencianista. La delantera buscó espacios y movimientos que permitieran al equipo progresar, aunque la zaga bilbaína respondió con atención para impedir que la visitante encontrara una ocasión clara de remate.

El partido se acercaba al descanso con dos equipos que habían tenido argumentos para adelantarse, pero que todavía no habían conseguido transformar sus aproximaciones en goles. El Athletic había golpeado la madera con Daniela Agote, mientras que Yasmin Mrabet había hecho lo propio para un Valencia que también había encontrado una vía para inquietar a Nanclares.

La diferencia entre ambos conjuntos se encontraba, hasta ese momento, en la capacidad para sostener la iniciativa y en la necesidad de traducir las ocasiones en un resultado favorable. Las leonas habían llevado más peso ofensivo, pero el Valencia estaba consiguiendo que esa superioridad no se reflejara en el marcador.

Alice Pinguet había completado una primera mitad de enorme importancia para las aspiraciones visitantes. Sus intervenciones, su seguridad en los balones que llegaban a sus manos y su capacidad para mantener el orden desde la portería habían contribuido a que el Athletic se marchara al descanso sin encontrar el camino hacia el gol.

El Valencia también podía extraer conclusiones positivas de su resistencia. Había soportado los momentos de mayor presión y había demostrado que podía generar peligro cuando encontraba espacios. Sin embargo, necesitaba mejorar la continuidad de sus posesiones y evitar que el encuentro se convirtiera en una sucesión de ataques locales.

El Athletic sabía que todavía quedaban cuarenta y cinco minutos para resolver el encuentro. La madera había impedido que Daniela Agote abriera el marcador y Alice había respondido con solvencia, pero las rojiblancas conservaban la confianza de un equipo que había encontrado repetidamente el camino hacia las inmediaciones del área rival.

Con el 0-0 instalado en el marcador, ambos equipos enfilaron el camino hacia los vestuarios. La primera batalla había terminado sin vencedores, aunque el Athletic había mostrado una mayor iniciativa ofensiva y el Valencia había encontrado en su guardameta el argumento principal para sostener la igualdad.

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

La segunda mitad debía ofrecer nuevas respuestas. Las locales necesitaban mayor precisión en los metros finales y las visitantes tenían que encontrar la manera de transformar su resistencia en una amenaza más constante. En juego estaban tres puntos que podían marcar el rumbo inmediato de dos equipos con objetivos muy distintos en la clasificación.

Tras el paso por los vestuarios, Mikel Crespo decidió mover el banquillo y dio entrada a Rebecca Elloh para reforzar las opciones ofensivas del Valencia. La intención era aportar frescura, velocidad y capacidad para disputar los duelos individuales en una segunda mitad en la que las visitantes necesitaban encontrar una alternativa para cambiar el desarrollo del encuentro.

La futbolista costamarfileña no tardó en entrar en acción. Rebecca Elloh protagonizó un uno contra uno ante Maddi Torre, que respondió con seguridad y consiguió cortar la progresión de su rival. La defensa bilbaína impidió que la jugada desembocara en una ocasión clara y permitió al Athletic reorganizarse.

El cambio valencianista evidenciaba la voluntad de Mikel Crespo de no resignarse a un empate. El conjunto che necesitaba algo más que proteger su portería y buscaba que la entrada de nuevas piernas le permitiera discutir el control del partido y generar problemas a una defensa local que había respondido bien durante la primera mitad.

El Athletic también tenía claro que debía recuperar el dominio de las acciones ofensivas. Las rojiblancas habían generado ocasiones suficientes antes del descanso, pero necesitaban insistir sin perder el equilibrio, conscientes de que cualquier error podía conceder al Valencia una oportunidad para adelantarse.

Maite Valero apareció en una acción a balón parado al rematar un saque de esquina. El intento permitió al Athletic volver a acercarse a la portería rival y confirmó que las locales seguían buscando diferentes vías para romper la igualdad.

La segunda mitad avanzaba con la misma tensión que había marcado el primer periodo. Cada acercamiento adquiría importancia y la sensación de que un único detalle podía decidir el encuentro se hacía cada vez más evidente. El Valencia resistía, mientras que el Athletic continuaba acumulando argumentos para buscar el gol.

Sara Ortega volvió a asumir responsabilidades en ataque. La futbolista riojana trataba de encontrar espacios en el entramado defensivo visitante y buscaba generar desequilibrio con sus movimientos, consciente de que el Athletic necesitaba una acción capaz de cambiar definitivamente el signo del partido.

Alice Pinguet seguía siendo una figura fundamental para las aspiraciones valencianistas. La guardameta había respondido con solvencia a las aproximaciones locales y mantenía a su equipo en el encuentro, alimentando la esperanza de que una oportunidad en el área contraria pudiera convertirse en el punto de partida para buscar los tres puntos.

El Valencia intentaba aprovechar los espacios que aparecían a medida que el Athletic adelantaba sus líneas. La presión local dejaba metros a la espalda de algunas futbolistas y las visitantes procuraban utilizarlos para salir con rapidez, aunque todavía les costaba convertir esas transiciones en situaciones claras de remate.

El reloj avanzaba y la igualdad continuaba resistiéndose a desaparecer. El Athletic necesitaba mantener la paciencia, mientras que el Valencia debía evitar que el esfuerzo defensivo acumulado terminara pasando factura en el tramo decisivo del encuentro.

Fue entonces cuando Sara Ortega encontró el espacio necesario para probar fortuna desde la distancia. La atacante armó la pierna y conectó un potente disparo que llevaba dirección hacia la portería valencianista. El balón viajó con fuerza, superó la primera oposición y terminó encontrando en el poste un primer obstáculo antes de regresar hacia el área de Alice Pinguet.

La acción todavía no había terminado. El rebote de la madera cambió la trayectoria del esférico y la guardameta francesa, que se había colocado para responder al lanzamiento, no pudo evitar que el balón golpeara en su espalda. En una secuencia tan inesperada como cruel para las visitantes, el esférico terminó cruzando la línea de gol y la lata se abría con el 0-1 en el marcador a los 61 minutos de un encuentro que parecía una partida de ajedrez.

Lezama estalló de alegría. Después de una larga búsqueda, el Athletic Club encontraba por fin el premio a su insistencia y se adelantaba en el marcador con un tanto que tuvo en la fortuna un componente decisivo. El disparo de Sara Ortega había desencadenado la acción, pero el último contacto de Alice Pinguet convirtió el lanzamiento en un gol en propia puerta.

El 1-0 llegó como un golpe duro para el Valencia. Las visitantes habían resistido durante más de una hora, habían visto cómo la guardameta sostenía al equipo con varias intervenciones importantes y parecían encaminadas a mantener el empate. Sin embargo, una carambola terminó inclinando la balanza en favor del conjunto bilbaíno.

La frustración valencianista contrastaba con la liberación de las futbolistas locales. El Athletic había insistido, había estrellado balones contra la madera y había obligado a Alice a intervenir repetidamente. Finalmente, un lanzamiento lejano que parecía una nueva oportunidad terminó convirtiéndose en la acción que decidió el partido.

Sara Ortega celebró el gol que había provocado con su disparo. La futbolista riojana, una de las protagonistas ofensivas del encuentro, había encontrado la forma de romper el equilibrio en una tarde en la que el Valencia parecía resistir todos los intentos rojiblancos. Su intervención resultó determinante para que las leonas pudieran encarar el tramo final con ventaja.

Pese al golpe, el Valencia no bajó los brazos. Mikel Crespo sabía que todavía quedaba tiempo para intentar rescatar un resultado positivo y buscó nuevas soluciones desde el banquillo, con la esperanza de que el equipo pudiera recuperar presencia ofensiva y poner a prueba a Nanclares.

Víctor Martín, por su parte, decidió refrescar al Athletic con la entrada de Jone Amezaga, Nerea Benito y Clara Pinedo. Los cambios buscaban aportar energía en un momento en el que las locales necesitaban mantener la intensidad, defender su ventaja y aprovechar los espacios que pudiera dejar un Valencia obligado a asumir más riesgos.

El encuentro entró en una fase de máxima tensión. El Athletic quería proteger el resultado sin renunciar a la posibilidad de sentenciar, mientras que el Valencia trataba de encontrar una reacción que le permitiera regresar a un partido que se le había escapado por una acción tan inesperada como determinante.

Las visitantes comenzaron a tener más posesión en busca del empate. La necesidad de sumar empujaba al conjunto che hacia campo contrario y obligaba a las bilbaínas a mantener una vigilancia constante sobre las posibles llegadas, especialmente cuando el balón circulaba cerca de la frontal del área local.

El Valencia sabía que un solo gol podía cambiar por completo el desenlace. La diferencia era mínima y las visitantes intentaron aprovechar cada recuperación para avanzar con rapidez, aunque el Athletic se mostró atento para cerrar los espacios y evitar que las acciones ofensivas pudieran convertirse en ocasiones manifiestas.

Danielle Marcano probó fortuna con un disparo que Nanclares atrapó con seguridad. La guardameta rojiblanca respondió con firmeza y evitó que el Valencia encontrara en aquella acción el impulso que necesitaba para poner en peligro la ventaja local.

El Athletic también encontró oportunidades para hacer daño a la contra. Con el Valencia adelantando líneas y buscando el empate, comenzaron a aparecer espacios que las futbolistas locales podían aprovechar para correr hacia la portería rival y cerrar definitivamente el encuentro.

Jone Amezaga estuvo cerca de aprovechar una de esas situaciones. La atacante protagonizó una gran acción individual, recortó a su defensora y consiguió plantarse sola ante Alice Pinguet. Cuando parecía que el segundo tanto podía convertirse en realidad, la guardameta valencianista reaccionó con una magnífica intervención para mantener con vida a su equipo.

La parada de Alice tuvo un valor enorme. Después de haber encajado el tanto decisivo en una jugada desafortunada, la portera volvió a demostrar su capacidad para responder en los momentos de mayor exigencia. Su intervención evitó que el Athletic ampliara la ventaja y permitió al Valencia conservar una última esperanza.

La guardameta se convirtió de nuevo en protagonista cuando el encuentro se acercaba a su desenlace. Su actuación no había quedado definida por el rebote que terminó en gol, sino por una sucesión de intervenciones que mantuvieron al Valencia dentro del partido y evitaron que la diferencia fuera mayor.

El conjunto che continuó buscando el área de Nanclares. Nazareth Martín se animó con un remate de cabeza que obligó al Athletic a mantenerse concentrado, mientras que las visitantes intentaban aprovechar los balones laterales y las acciones a balón parado para generar peligro.

Nanclares respondió con atención cuando Pauleta Sancho encontró una oportunidad para probar fortuna. La guardameta local atrapó un disparo peligroso y volvió a demostrar que el Athletic también necesitaba una actuación segura bajo palos para defender la ventaja conseguida.

La recta final se convirtió en un intercambio de esfuerzos. El Valencia insistía en busca del empate y el Athletic trataba de explotar los espacios para encontrar una segunda diana. Ninguno de los dos equipos quería conceder una última oportunidad que pudiera alterar el resultado.

Jone Amezaga volvió a encontrarse con Alice Pinguet en una nueva ocasión para ampliar la ventaja. La futbolista rojiblanca buscó superar a la guardameta, pero la francesa volvió a responder con una intervención decisiva que mantuvo el marcador en el mínimo margen.

La actuación de Alice resumía la paradoja del encuentro. Había sido uno de los grandes pilares del Valencia, había detenido varias ocasiones claras y había mantenido a su equipo con opciones hasta los últimos minutos. Sin embargo, el balón que terminó golpeando en su espalda tras el disparo de Sara Ortega había acabado condenando el esfuerzo de toda la tarde.

El Valencia apuraba sus opciones mientras el Athletic protegía una ventaja que se había convertido en un tesoro. Las locales sabían que cualquier descuido podía abrir la puerta al empate, por lo que intentaron cerrar los espacios y reducir las posibilidades de que las visitantes pudieran encontrar una última ocasión clara.

En los compases finales, Camila Sáez vio la segunda tarjeta amarilla y fue expulsada, dejando al Valencia en inferioridad numérica. La sanción añadió todavía más dificultades a un desenlace que ya resultaba especialmente doloroso para las visitantes, obligadas a perseguir el empate con menos efectivos sobre el terreno de juego.

El Athletic gestionó los últimos instantes con la intención de conservar su ventaja. Las leonas habían encontrado el gol que tanto habían buscado y no estaban dispuestas a permitir que el encuentro se les escapara después de un esfuerzo sostenido durante los noventa minutos.

El pitido final confirmó el triunfo rojiblanco por 1-0. El Athletic Club sumó tres puntos gracias al disparo de Sara Ortega que terminó introduciendo Alice Pinguet en su propia portería, mientras que el Valencia CF volvió a marcharse sin recompensa pese a la resistencia de su guardameta y a los esfuerzos realizados para mantenerse en el encuentro.

La victoria permitió al conjunto bilbaíno alcanzar los catorce puntos después de siete jornadas disputadas, con un balance de cuatro triunfos, dos empates y una derrota. El Athletic se situó provisionalmente en la segunda posición de la clasificación, a la espera de que concluyera el resto de la jornada, y confirmó su fortaleza en Lezama, donde continúa sin conocer la derrota en Liga F Moeve.

El resultado también refuerza la confianza de las leonas en su capacidad para competir en encuentros cerrados. El equipo ha demostrado que puede sostener la iniciativa, generar ocasiones y mantener la concentración cuando el marcador no acompaña. No obstante, el partido dejó una tarea pendiente: mejorar la eficacia en los metros finales para evitar que la resolución dependa de una acción aislada o de un rebote afortunado.

El siguiente desafío del Athletic llegará el sábado 24 de octubre, cuando reciba al Sevilla FC a las 12:00 horas en Lezama, en la octava jornada de Liga F Moeve. Las bilbaínas tendrán la oportunidad de dar continuidad a su buen momento ante su afición y de seguir sumando para mantenerse en la zona alta de la clasificación.

Para ese compromiso, las leonas deberán conservar la intensidad que mostraron ante el Valencia, pero también buscar una mayor claridad en la finalización. Los postes de Daniela Agote y Yasmin Mrabet en el encuentro evidenciaron que el Athletic fue capaz de generar peligro, aunque la falta de precisión mantuvo el partido abierto durante más tiempo del necesario.

Otro de los aspectos que deberá cuidar el conjunto de Víctor Martín será la gestión de los momentos en los que el rival consiga superar la presión. El Valencia encontró algunas vías para avanzar por las bandas y dispuso de aproximaciones que obligaron a Nanclares a intervenir. Mantener el equilibrio entre el deseo de atacar y la seguridad defensiva será fundamental para afrontar los próximos compromisos.

El Athletic puede extraer, además, una conclusión positiva de la actuación de sus futbolistas ofensivas. Sara Ortega fue determinante en la acción que decidió el encuentro y Jone Amezaga dispuso de oportunidades para ampliar la ventaja. La capacidad para generar ocasiones estuvo presente; el reto será convertir esa producción ofensiva en una renta más amplia que permita afrontar los minutos finales con mayor tranquilidad.

En el lado valencianista, la derrota prolonga una dinámica especialmente preocupante. El equipo dirigido por Mikel Crespo continúa sin sumar puntos después de siete jornadas y permanece en la última posición de la clasificación. Su balance es de cero victorias, cero empates y siete derrotas, con cuatro goles a favor y catorce en contra.

La situación exige una reacción inmediata, aunque el encuentro de Lezama también dejó elementos sobre los que construir. El Valencia fue capaz de resistir durante buena parte del partido, mantuvo el marcador igualado hasta la hora de juego y contó con una Alice Pinguet sobresaliente, cuyas intervenciones evitaron que la diferencia fuera mayor.

La guardameta merece una mención especial por la forma en la que respondió a las numerosas llegadas del Athletic. Sus paradas frente a Ane Azkona, Sara Ortega y Jone Amezaga sostuvieron al conjunto che y demostraron que el equipo puede competir defensivamente cuando mantiene la concentración y protege adecuadamente su área. El infortunio del gol no debe ocultar el valor de su actuación.

Sin embargo, el Valencia necesita mejorar su capacidad para transformar las recuperaciones en ataques sostenidos. Las aproximaciones de Yasmin Mrabet y las internadas de Sara Tamarit demostraron que el equipo puede generar peligro, pero le faltó continuidad para obligar a Nanclares a intervenir con la misma frecuencia con la que Alice tuvo que hacerlo en la otra portería.

También será fundamental encontrar un mayor equilibrio entre el trabajo defensivo y la producción ofensiva. Defender durante muchos minutos cerca de la propia área incrementa el desgaste y reduce las posibilidades de sorprender al rival. El Valencia debe encontrar mecanismos para ganar metros, conservar el balón y llevar el juego hacia campo contrario sin perder la solidez que le permitió competir en Lezama.

La expulsión de Camila Sáez en los últimos instantes añadió un nuevo contratiempo a una tarde complicada. El equipo tendrá que gestionar las consecuencias de esa inferioridad y mantener la disciplina competitiva para evitar que los partidos se compliquen todavía más en sus momentos decisivos.

El próximo compromiso del Valencia CF será el viernes 23 de octubre, a las 19:30 horas, ante el Atlético de Madrid en el Centro Deportivo Alcalá de Henares. El encuentro correspondiente a la octava jornada supondrá una nueva oportunidad para intentar estrenar el casillero de puntos y demostrar que el equipo puede convertir las buenas fases de juego en resultados.

El desafío será mayúsculo, pero la necesidad de reaccionar obliga a las valencianistas a afrontar el partido con personalidad. El Valencia deberá sostener la organización defensiva que mostró durante buena parte de la primera mitad, aprovechar mejor sus salidas y reducir los errores que puedan facilitar las ocasiones del rival.

La derrota ante el Athletic deja una sensación amarga porque el equipo estuvo cerca de llevarse un punto de un escenario complicado. Durante más de una hora, las valencianistas resistieron el asedio local y encontraron en Alice a una futbolista capaz de marcar diferencias. La fortuna, sin embargo, terminó inclinando la balanza en una acción que cambió el destino del encuentro.

En Lezama, el Athletic celebró tres puntos que refuerzan sus aspiraciones y confirman su fortaleza como local. El Valencia se marchó con las manos vacías, pero con la obligación de transformar la frustración en una respuesta competitiva. Las leonas encontraron el premio a su insistencia; las che deberán buscar ahora la manera de convertir su resistencia en resultados. Porque la temporada todavía ofrece margen para reaccionar, pero el tiempo empieza a apremiar a un equipo que necesita estrenar su casillero cuanto antes.

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

📋 Ficha técnica |

Athletic Club (1): Adriana Nanclares; Naia Landaluze, Maddi Torre, Eider Arana, Garazi Fácila (Nerea Benito, 63’); Daniela Agote (Clara Pinedo, 63’), Elene Gurtubay (Amaia Iribarren, 79’), Maite Valero, Ane Elexpuru; Ane Azkona (Jone Amezaga, 63’) y Sara Ortega (Ane Campos, 87’).

Valencia CF (0): Alice Pinguet; Pauleta, Lena Pérez (Marta Mascarell, 72’), Nazareth Martín, Camila Sáez; Sara Tamarit, Yasmin Mrabet, Gema Climent (Carol Marín, 72’), Danielle Marcano (Salomé Prat, 82’); Noa Marchena (Tere Morató, 72’) y Lucía Moral ‘WIFI’ (Rebecca Elloh, 46’).

Goles |

1-0 Alice Pinguet (P.P.) 61’ ⚽️

Árbitra | María Gloria Planes Terol. Asistentes: Alexia Mayer Calvo y María de las Mercedes Parra Cuenca. Cuarta árbitra: Elena Labra Fernández.

Tarjetas | Daniela Agote (25’) y Pauleta (88’), amarillas. Camila Sáez, expulsada por doble amonestación (29’ y 90+5’).

Estadio | Lezama, campo 2.

Competición | Liga F Moeve 2026-2027, jornada 7.

Resultado final | Athletic Club 1-0 Valencia CF.

Vídeo |

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