
⚫️ El equipo de Sánchez Vera se impuso por 5-0 al Alhama ElPozo con un doblete de Melgärd en el Fernando Torres.
La previa |

El sábado, 21 de febrero de 2026, a las 12:00, bajo la luz limpia del mediodía, el estadio Fernando Torres abrirá el fin de semana con un partido que es mucho más que un cruce de calendario en la Liga F Moeve. El Madrid CFF y el Alhama CF ElPozo se enfrentarán en un duelo que podrá seguirse por DAZN y RTVE Play, pero cuya verdadera dimensión se medirá en algo menos tangible que los puntos: la confianza, la urgencia y la convicción.
Es un choque de estados de ánimo, de trayectorias recientes que pesan como una mochila invisible, de necesidades que aprietan el pecho y obligan a correr un metro más, a disputar un balón dividido como si en ese gesto se condensara toda la temporada.
El Madrid CFF comparece en la cita instalado en la mitad de la tabla con 27 puntos, una posición que en apariencia ofrece estabilidad pero que, observada de cerca, revela inquietud. El empate sin goles ante el Atlético de Madrid en la última jornada confirmó la competitividad del equipo, su capacidad para sostener el orden y minimizar riesgos, pero también subrayó un problema que comienza a ser estructural: la falta de victoria. Cinco encuentros consecutivos sin ganar entre todas las competiciones no son una simple racha pasajera; son una señal que obliga a revisar mecanismos, a cuestionar automatismos y a reforzar la confianza colectiva.
El conjunto dirigido por Sánchez Vera ha construido durante el curso una identidad basada en la organización táctica, en la presión coordinada tras pérdida y en una ocupación racional de los espacios que prioriza el equilibrio. Sin embargo, en las últimas semanas, esa solidez no ha ido acompañada de eficacia ofensiva. El equipo llega, pero no termina; amenaza, pero no concreta.
El Madrid CFF deberá redistribuir responsabilidades ofensivas, potenciar la llegada desde segunda línea y quizá apostar por mayor movilidad en el frente de ataque para desordenar a la zaga rival. El reto no es solo táctico; es mental. El equipo necesita reencontrarse con la sensación de superioridad que convierte la posesión en amenaza real, que transforma la paciencia en oportunidad y no en rutina estéril.
En el otro lado del campo estará el Alhama CF ElPozo, un equipo que llega herido pero no derrotado. Catorce partidos consecutivos sin ganar en la Liga F Moeve constituyen una losa difícil de ignorar. La clasificación lo refleja con crudeza: 15ª posición y 9 puntos. Sin embargo, la distancia con la permanencia es de apenas uno. Ese dato, tan frío en apariencia, es el combustible emocional del vestuario murciano. Porque estar a un punto de la salvación en medio de una dinámica tan adversa implica que, pese a todo, el objetivo sigue al alcance. El equipo de Randri García ha vivido semanas de frustración acumulada, de partidos competidos que se escapan por detalles mínimos, de errores puntuales que se pagan con dureza en una categoría donde cada desajuste se castiga. Pero también ha mostrado capacidad de resistencia, de mantenerse en la pelea cuando el contexto invita a la resignación.
Las ausencias de Elsa Gómez, Aldrith Quintero y Encarni Jiménez condicionarán el plan visitante. Tres jugadoras que aportan profundidad de plantilla, alternativas en distintas demarcaciones y soluciones en momentos específicos del partido no estarán disponibles. Ante ese escenario, el Alhama deberá apostar por la compacidad, por reducir distancias entre líneas y por hacer del orden defensivo su punto de partida. La supervivencia, en este tipo de encuentros, comienza por la concentración. Cada despeje, cada cobertura, cada ayuda lateral tendrá un valor multiplicado. El margen de error es mínimo cuando la clasificación aprieta y la confianza necesita estímulos inmediatos.
Los antecedentes entre ambos conjuntos ofrecen un relato favorable al equipo madrileño: tres enfrentamientos previos, tres victorias del Madrid CFF. En el partido de ida, el conjunto capitalino se impuso con claridad por 1-4 en territorio murciano, explotando las transiciones y mostrando una pegada que ahora echa en falta. Sin embargo, el fútbol no concede garantías históricas. Los partidos se juegan en el presente, en el estado de forma actual, en la gestión emocional del momento. Aquella goleada es un recuerdo que puede servir de referencia táctica, pero no asegura nada en un escenario donde las dinámicas han evolucionado.
Desde el punto de vista estratégico, el duelo se decidirá en varios frentes interconectados. En la zona ancha, el Madrid CFF intentará imponer ritmo y circulación, mover el balón con velocidad suficiente para desarticular un bloque que previsiblemente se ordenará en repliegue medio-bajo. Si consigue atraer y cambiar de orientación con precisión, generará situaciones de uno contra uno en banda y espacios para la llegada de interiores. El Alhama, por su parte, buscará densidad en el carril central, cerrar líneas de pase interiores y forzar a su rival a centros laterales donde la defensa pueda imponerse en el juego aéreo. La transición defensiva será otro factor crítico: el equipo murciano no puede permitirse pérdidas en salida que activen la presión alta local. El Madrid CFF, en cambio, encontrará en la recuperación en campo contrario una vía directa para generar ocasiones sin necesidad de elaboración prolongada. El balón parado, finalmente, puede convertirse en un elemento diferencial. En partidos de marcador corto y tensión elevada, una acción a balón detenido suele inclinar la balanza.
Más allá de la pizarra, el componente psicológico será determinante. El Madrid CFF juega con la presión de quien siente que la temporada puede escaparse hacia una zona tibia sin premio adicional. La mitad de tabla no es un fracaso, pero tampoco satisface ambiciones mayores. Cada jornada sin victoria aumenta la ansiedad, cada ocasión fallada se acumula en la memoria reciente. El Alhama, en cambio, juega con la presión existencial del descenso. Pero esa misma urgencia puede convertirse en energía competitiva si logra sostener el partido en equilibrio durante el primer tramo. En escenarios así, el tiempo es un aliado para quien resiste y un enemigo para quien no concreta.
El horario, a las 12:00 del mediodía, añade una dimensión simbólica. La luz es directa, sin artificios. No hay margen para esconder errores bajo la noche. Todo se observa con nitidez: los gestos de frustración, las celebraciones, las dudas. El estadio Fernando Torres será el marco de un examen público que abrirá el fin de semana con foco nacional, amplificado por la retransmisión en DAZN y RTVE Play. La exposición multiplica la responsabilidad.
En términos de escenarios posibles, el partido ofrece múltiples bifurcaciones. Una victoria convincente del Madrid CFF rompería la racha negativa, devolvería serenidad al vestuario y reafirmaría su superioridad histórica ante el Alhama.
Un encuentro cerrado y prolongado en el empate trasladaría la ansiedad al equipo local, obligándolo a asumir riesgos crecientes. Un gol tempranero del conjunto murciano alteraría por completo el guion, forzando al Madrid CFF a volcarse y ofreciendo al Alhama la posibilidad de defender con el marcador a favor, una circunstancia psicológicamente poderosa para quien lucha por la permanencia.
En definitiva, 27 puntos frente a 9, mitad de tabla frente a zona de descenso, cinco partidos sin ganar frente a catorce.
La aritmética parece inclinar el análisis previo, pero el fútbol rara vez se somete dócilmente a la lógica estadística. Se impone quien gestiona mejor el momento, quien interpreta la presión como impulso y no como carga.
La gran noticia que rodea de algún modo a este compromiso es la flamante citación de Sandra Villafañe, central del Madrid CFF, con la Selección Española en categoría absoluta por vez primera en su trayectoria deportiva, algo que ha sido una de las grandes sorpresas de las campeonas del Mundo en 2023 para esta primera ventana de clasificación de 2026, válida para buscar un billete al próximo torneo intercontinental que tendrá lugar en Brasil en el periodo estival de 2027.
El sábado al mediodía, cuando el balón comience a rodar, no solo se disputarán tres puntos. Se pondrán en juego la credibilidad de un proyecto que quiere volver a ganar y la esperanza de otro que se aferra a la permanencia con determinación. Ganará quien convierta la necesidad en energía y la duda en convicción. Porque en este tipo de partidos no siempre vence quien llega mejor; a veces lo hace quien entiende que no hay mañana y actúa en consecuencia.
Los onces |
El choque al detalle |
🔜 NEXT GAME
🏆 Liga F Moeve
🙌🏻 Matchday 21 | Día de partido
🔥 Madrid CFF 🆚 Alhama Club de Fútbol ElPozo 🔥
🏳️🌈 Amor por los colores
✨ Temporada 2025-2026 ✨
⏰ 12:00 horario peninsular
⏰ 12:00 horario peninsular
📅 Sábado, 21 de febrero de 2026
📺 DAZN 1 (Dial 70 de Movistar
Plus) & RTVE Play en abierto
🏟️ Estadio Fernando Torres, Fuenlabrada

#LigaFMoeve | #MadridCFFAlhama
El fútbol tiene memoria, pero también tiene momentos que se graban con fuego en la retina colectiva, instantes que explican una temporada, una identidad y hasta una manera de entender el juego; lo que ocurrió en el Fernando Torres con el 5-0 del Madrid CFF sobre el Alhama CF ElPozo fue mucho más que una goleada, fue una declaración de principios, una afirmación rotunda de jerarquía competitiva en la un ejercicio de precisión táctica y voracidad ofensiva que convirtió la noche en un monólogo blanco desde el primer latido del partido; salió el conjunto madrileño con Ulloa bajo palos, una guardiana de reflejos felinos y mando constante en el área, protegida por una línea que mezcló contundencia y salida limpia con Paola y Mónica imponiendo autoridad en los duelos, Sandra Villafañe interpretando con inteligencia los perfiles y Alba Ruiz cerrando con firmeza cada intento de progresión visitante, mientras en la sala de máquinas Hildur Antonsdóttir ofrecía equilibrio y lectura, Esther Laborde agitaba con cambios de ritmo y Kamila Melgard aportaba vuelo y profundidad por fuera, dejando arriba un tridente afilado en el que Allegra Poljak atacaba el espacio con determinación, Emilie Nautnes fijaba centrales con movimientos diagonales constantes y Ángela Sosa, libre entre líneas, tejía cada posesión con la naturalidad de quien entiende que el tiempo en el fútbol no se mide en segundos sino en decisiones acertadas; enfrente, el Alhama se plantó con Sol en portería, sostenida por una defensa liderada por Judith como capitana y eje emocional, acompañada por Nuria y Ana en los costados, con Yiyi y Astrid tratando de conectar líneas y R. Pinel buscando oxígeno en zonas intermedias, Encarní y Alba S. desplegándose por bandas y Mari Jose intentando fijar arriba, pero el plan se deshilachó pronto porque el Madrid CFF impuso un ritmo alto, agresivo tras pérdida, con presión coordinada que asfixiaba la salida murciana y convertía cada recuperación en una transición vertical, limpia y demoledora; una estratagema que no tardaría en dar sus frutos.
El arranque fulgurante de las de Fuenlabrada originó el primer tanto de la matinal cuando La jugada nació de una recuperación rápida en la zona medular que descolocó a la zaga del Alhama . Tras una transición eléctrica, el balón le llegó a la noruega en el sector derecho del área; con una frialdad absoluta, controló, se perfiló y soltó un disparo cruzado y potente que se coló pegado al poste, lejos del alcance de la guardameta Sol que sirvió para abrir la lata con el 1–0 en el minuto 8 de juego.
Llovía ya menos para un conjunto local que venía de empatar (0-0) en el derbi madrileño ante el Atlético de Madrid en Alcalá de Henares la pasada fecha, pero aún habría tiempo para un segundo golpe antes del primer cuarto de hora.
Sin tiempo para comenzar a ver cuál era la reacción azulona se produjo una recuperación en zona alta de Hildur Antonsdóttir, pase filtrado de Sosa y definición quirúrgica de la serbia Allegra Poljak, un tanto que evidenció la diferencia en la ocupación de espacios, en la sincronía de movimientos, en la lectura colectiva que duplicó la renta capitalina hasta el 2–0 en el minuto 11 del choque que inauguraba la jornada.
El Madrid CFF no se frenó y fue a por más ante el campeón de la Primera RFEF el pasado curso y se aprovechó de la estrategia para hacer su tercera diana. En el minuto 14 las locales estaban muy cómodas y casi de manera calcada al tanto anterior Alba Ruiz asistió a Nautnes, que venció a Sol Belotto en el uno para uno y celebró el 3–0, mientras que las murcianas se mostraban algo sobrepasadas por la situación, seamos sinceros.
En el minuto quince el marcador ya era una losa imposible de disimular: 3-0 y el partido cuesta arriba para un Alhama que había salido con la intención de competir, pero que se vio arrollado por la contundencia y la precisión del Madrid CFF. Tres golpes casi consecutivos, tres zarpazos que no solo alteraron el resultado, sino también el pulso emocional del encuentro. Porque cuando encajas tan pronto, el plan se tambalea, las vigilancias llegan una décima tarde y el margen de error desaparece.
Lo intentaban las de Randri García, claro que sí. Orgullo no faltó. Ajustaron líneas, trataron de proteger mejor el carril central, buscaron envíos más directos para evitar la presión alta. Pero cada intento chocaba contra un muro perfectamente organizado, una zaga que no solo defendía, sino que imponía jerarquía. Y en el corazón de ese entramado emergía la figura de Sandra Villafañe, imperial en el anticipo, limpia en la salida, contundente cuando el duelo lo exigía.
La central madrileña está firmando semanas de un nivel extraordinario. No es solo una cuestión de estadísticas defensivas; es liderazgo, es lectura de juego, es capacidad para ordenar a las compañeras cuando el rival intenta rebelarse. Villafañe entiende cuándo achicar, cuándo temporizar y cuándo romper línea para cortar la jugada antes de que nazca el peligro. Y eso, en la élite, marca diferencias.
El premio a esa regularidad no se ha hecho esperar. La llamada de Sonia Bermúdez para afrontar los primeros compromisos clasificatorios rumbo al Mundial de Brasil 2027 es mucho más que una convocatoria: es el reconocimiento al trabajo silencioso, al crecimiento sostenido y a la madurez competitiva. Porque la absoluta no regala nada, y cuando llega el teléfono es porque detrás hay rendimiento, constancia y personalidad.
En una mañana que empezó torcida para el Alhama, el nombre propio volvió a ser el de una defensa que atraviesa el mejor momento de su carrera. Y cuando una central domina su área como lo está haciendo Sandra Villafañe, su equipo no solo defiende mejor: compite mejor.
Alcanzada la media hora de juego, el partido entró en una fase distinta, menos vertiginosa en apariencia pero igualmente reveladora en cuanto a la jerarquía que estaba imponiendo el Madrid CFF sobre el Alhama CF ElPozo, porque cuando el ritmo desciende no siempre significa que el control se diluya, a veces sucede exactamente lo contrario: el equipo que va por delante decide administrar energías, seleccionar mejor los momentos de aceleración y someter desde la posesión, desde la paciencia y desde la ocupación inteligente de los espacios, y eso fue precisamente lo que ocurrió a partir del minuto treinta, cuando el marcador ya reflejaba un 3-0 que pesaba como una losa para las murcianas y al mismo tiempo otorgaba al conjunto local la posibilidad de gobernar los tiempos con una serenidad casi quirúrgica; el balón comenzó a circular con menos vértigo pero con la misma intención, pasando de pie en pie, abriendo a banda, regresando al interior, obligando al Alhama a desplazamientos constantes que desgastaban física y mentalmente, y aunque las visitantes intentaron aprovechar esa aparente tregua para asentarse en campo rival, la realidad es que nunca lograron transformar la posesión en amenaza real sobre la portería de Paola Ulloa, siempre bien situada, comunicativa, atenta a cualquier intento de envío profundo o disparo lejano que pudiera alterar la tranquilidad de la zaga; con Mari Jose como referencia más adelantada, tratando de fijar a las centrales y ofrecer una vía directa de progresión, y con Raquel Pinel unos metros por detrás buscando recibir entre líneas para conectar con las bandas, el plan murciano tenía lógica en la pizarra, pero en la práctica se diluía ante la compactación del bloque madrileño, que cerraba carriles interiores, temporizaba los desmarques y anticipaba con autoridad cada intento de giro, de modo que las jugadoras del Alhama, pese a su voluntad evidente de revertir la dinámica, no terminaban de sentirse cómodas ni de encontrar continuidad en sus ataques; cada recuperación del Madrid CFF se convertía en una oportunidad para volver a instalarse en campo contrario, y allí el equipo local mostraba una madurez competitiva notable, tocando y tocando con naturalidad, moviendo al rival de lado a lado hasta detectar el momento exacto para acelerar, como si el partido se hubiera transformado en un ejercicio de paciencia estratégica, en el que el objetivo ya no era solo ampliar la ventaja sino también desgastar cualquier atisbo de reacción; en ese contexto, Allegra tuvo en sus botas el cuarto tanto con un golpeo potente que nació de una combinación rápida en la frontal, un disparo seco, decidido, que superó la estirada de la guardameta pero se encontró con el palo, ese elemento caprichoso que a veces frena la euforia y mantiene con vida a quien sufre, y durante unos segundos el estadio contuvo la respiración, consciente de que aquel remate había sido la consecuencia lógica de una secuencia perfectamente elaborada, de una posesión larga que culminó con una finalización valiente; el rebote no encontró rematadora y el juego continuó, pero la sensación de dominio no se alteró, porque el Madrid CFF seguía combinando con facilidad y precisión, alternando apoyos cortos con cambios de orientación que estiraban al Alhama y abrían espacios para nuevas incursiones, mientras el conjunto arbitral, encabezado por Lorena Trujillano, gestionaba el encuentro con solvencia, sin grandes sobresaltos, aplicando criterio en las disputas y permitiendo que el juego fluyera sin interrupciones innecesarias; los minutos finales de la primera parte transcurrieron bajo ese mismo guion.
Con un Madrid cómodo, dueño del balón y del territorio, y un Alhama que, aun con intención de reaccionar, llegaba tarde a las ayudas, concedía metros en la frontal y mostraba dificultades para enlazar tres pases consecutivos en campo contrario, síntoma inequívoco de un partido que se había inclinado con claridad hacia un solo lado; cuando se alcanzó el tiempo reglamentario, el cuarto árbitro indicó tres minutos más, una prolongación breve que apenas alteró la dinámica general pero que sirvió para confirmar la autoridad local, con nuevas circulaciones pausadas, algún intento de desborde por banda y una defensa atenta a cualquier transición rival; finalmente, el silbato de Lorena Trujillano señaló el descanso con un 3-0 imponente en el marcador, un resultado que no solo reflejaba eficacia ofensiva sino también superioridad táctica y emocional, porque el Madrid CFF había sabido golpear pronto y después administrar la ventaja con inteligencia, mientras el Alhama, además de reaccionar tarde, había concedido demasiado en los primeros compases y no encontró durante el resto del primer tiempo las herramientas necesarias para inquietar de verdad a Paola Ulloa, cerrándose así una primera mitad que dejó claras las diferencias en el césped y que anticipaba un segundo acto en el que las murcianas tendrían que asumir riesgos si querían alterar un destino que, al descanso, parecía ya bastante definido.
Las 22 protagonistas ganaron el túnel de vestuarios con una cómoda renta a favor de las locales y la reacción azulona parecía poco probable, pero aún restaban cuarenta y cinco minutos por delante en Fuenlabrada.
Se reanudó el fútbol en el Fernando Torres con una imagen casi simbólica: el sol cayendo con firmeza sobre el césped, iluminando cada línea blanca y obligando a las futbolistas a entrecerrar los ojos en los primeros compases de la segunda mitad, como si la luz fuese también un recordatorio de que todo quedaba expuesto, cada error, cada acierto, cada decisión en décimas de segundo; regresaron las veintidós protagonistas al terreno de juego con realidades muy distintas, el Madrid CFF con la serenidad del que domina el marcador y el contexto, el Alhama CF ElPozo con la urgencia del que necesita alterar el guion cuanto antes, y esa diferencia anímica se percibió desde el primer balón dividido, porque las visitantes adelantaron líneas, acortaron distancias entre mediocampo y delantera y trataron de imprimir un punto más de agresividad en la presión, conscientes de que no podían permitirse una segunda mitad plana si querían aspirar a algo más que minimizar daños; apenas habían transcurrido unos minutos cuando llegó la primera cartulina amarilla del encuentro, señal inequívoca de que la tensión competitiva había aumentado, y fue Hildur Antonsdóttir quien vio la amonestación tras frenar una transición prometedora del Alhama con una infracción táctica en campo propio, una acción inteligente desde el punto de vista estratégico pero sancionable, porque la centrocampista leyó el peligro antes de que la jugada se abriera hacia banda y prefirió asumir el riesgo disciplinario antes que permitir una carrera franca hacia la frontal, y Lorena Trujillano no dudó en mostrar la cartulina, manteniendo el criterio que había aplicado durante todo el encuentro; ese pequeño episodio encendió aún más el ánimo visitante, que comenzó a rondar con mayor frecuencia la zona ofensiva, buscando envíos laterales, segundas jugadas y algún disparo desde media distancia que obligara a intervenir a Paola Ulloa, y en una de esas aproximaciones llegó la acción más polémica del tramo inicial de la segunda parte, una posible mano en el área local tras un centro que impactó en el cuerpo de una defensora y generó la inmediata protesta de las jugadoras murcianas, que solicitaron la revisión en el FVS con gestos insistentes, convencidas de que el balón había tocado brazo; el juego se detuvo unos instantes, la colegiada escuchó indicaciones, revisó mentalmente la posición y la naturalidad del movimiento, y finalmente determinó que la acción era legal, que no existía voluntariedad ni ampliación antinatural del espacio corporal, decisión que mantuvo el 3-0 y que dejó al Alhama con la sensación de haber estado cerca de reabrir el partido desde el punto de penalti; sin embargo, el fútbol tiene una lógica implacable, y cuando un equipo se expone buscando reducir distancias, deja inevitablemente espacios que el rival puede castigar, y eso fue exactamente lo que ocurrió en el mejor momento del Alhama, cuando más presencia ofensiva acumulaba y más convencido parecía de poder encontrar el gol, el Madrid CFF recuperó el esférico en zona intermedia tras un robo limpio en el carril central, activó de inmediato la transición con un pase vertical que superó la primera línea de presión y encontró a Melgard perfilada hacia portería, la número 11 aceleró con determinación, condujo unos metros para atraer a la central y, justo cuando la defensa dudó entre salirle al paso o proteger el pase interior, abrió hacia banda para recibir la devolución en carrera, generando una superioridad clara en el costado derecho; el centro posterior fue raso y tenso, buscando el punto de penalti, pero la defensa logró despejar de forma defectuosa hacia la frontal, donde la propia Melgard, que había seguido la jugada con inteligencia, controló con el interior, se acomodó el balón ligeramente hacia su pierna dominante y sacó un disparo cruzado, potente y ajustado al palo largo, imposible para la guardameta, que se estiró sin éxito mientras el balón besaba la red con violencia, estableciendo el cuarto tanto en una acción de manual de contraataque, transición en pocos toques, ocupación racional de carriles y finalización precisa; el golpe fue devastador para el Alhama que encajó el 4–0 en el minuto 61 de un duelo muy complicado para las de Randri García, que en su primera toma de contacto con la élite ya se llevaron un duro correctivo de 6-2.
El Madrid CFF la fragilidad emocional de su rival, volvió a activarse con voracidad, esta vez desde un ataque posicional que desnudó la desorganización visitante, el balón circuló de izquierda a derecha con paciencia, atrayendo a las mediocampistas murcianas hacia el sector fuerte, hasta que una apertura milimétrica encontró espacio para el centro lateral desde la derecha, un envío medido, con efecto hacia dentro, que cayó entre la línea defensiva y la portera; Nautnes leyó la trayectoria antes que nadie, atacó el primer palo con determinación, ganó la posición a su marcadora y se lanzó literalmente a rematar con la pierna extendida, impactando el balón con la puntera para desviar lo justo y descolocar a la guardameta, que apenas pudo reaccionar ante un toque tan cercano y sorpresivo que se convirtió en el 5–0 definitivo cuando el reloj deambulaba ya por el 65 de partido.
Era un marcador que le permitía al elenco de Sánchez Vera a gestionar la renta tocando con calma en los minutos finales, gestionando la ventaja con madurez, alternando posesiones largas con cambios de orientación que obligaban al Alhama a correr detrás del balón sin recompensa, mientras el reloj avanzaba hacia un desenlace previsible; los seis minutos de añadido, justificados por las sustituciones, las revisiones del FVS y la acumulación de goles, apenas alteraron el guion, porque el Madrid CFF se limitó a proteger el resultado con inteligencia, asegurando líneas de pase y evitando riesgos innecesarios, mientras el Alhama, dirigido por Randri García, asumía la crudeza de la derrota y comenzaba inevitablemente a hacer cálculos, consciente de que la permanencia exigirá reacciones inmediatas en las próximas jornadas; cuando llegó el pitido final, el cinco a cero era ya era definitivo, una goleada construida desde la eficacia en las transiciones, la contundencia en el área y la capacidad para castigar cada desajuste rival, tres puntos que el Madrid guardó con autoridad en el bolsillo y una tarde que dejó lecciones claras sobre la importancia de la concentración, la organización y la precisión en ambos lados del campo.
Con esta victoria sin paliativos, que pude marcar un punto de inflexión, el Madrid CFF suma ya 30 unidades en su casillero particular y se aúpa hasta la séptima plaza, a catorce guarismos de la zona de acceso a Europa que sigue en poder de la Real Sociedad de Fútbol.
En quince días este equipo independiente, que trabaja en los despachos de la mano de Santiago Alcaín y Alfredo Ulloa, se medirá en Lezama al Athletic Club, todo ello, mientras que el Alhama ElPozo se lleva un duro golpe de realidad y continuará en puestos de descenso al ser decimoquinto con tan solo 9 puntos en su haber.
La próxima estación de las murcianas les llevará a batirse el cobre frente al Sevilla en Lorca.

📋 Ficha técnica |
Madrid CFF: Paola Ulloa (C), Núria Mendoza, Sandra Villafañe, Monica Hickmann, Esther Laborde(Marina Rivas, desc.), Alba Ruiz, Allegra(Bárbara López, 66’), Hildur(Zaira Gallardo 55’), Kamila Melgard, Emilie Nautnes (Andonova, 75’), Ángela Sosa.
Alhama CF: Sol Belotto, Nuria Martínez, Judith (C), Yaiza Relea(Belén Martínez, 63’), Ana Velázquez, Encarni, Astrid Álvarez(Patri Miñano, desc.), Raquel Pinel(Vega Montesinos, desc.), Alba Santamaría, Carla Castiñeyras, Mari José Pérez (Estefa, 75’).
Colegiada: Lorena Trujillano Gallardo que amonestó con tarjeta amarilla a Anodonova 80’, Santamaría 90’, Sosa 93’.
Incidencias: Partido correspondiente a la 21ª jornada de la Liga F Moeve 2025-2026 entre el Madrid CFF y el Alhama ElPozo que se ha disputado en el Estadio Fernando Torres de Fuenlabrada sobre una superficie de hierba natural.
Goles |
1-0 Allegra 8’ ⚽️
2-0 Kamila Melgärd 11’ ⚽️
3-0 Nautness 14’ ⚽️
4-0 Kamila Melgärd 61’ ⚽️
5-0 Nautness 65’ ⚽️
Vídeo:
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