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La crónica | Goleada gala en Ginebra

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

♦️ El OL Lyonnes avisa a Europa con una tormenta de ocho goles en Ginebra.

Los onces |

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El OL Lyonnes regresó a la gran escena europea con la autoridad de quien sabe perfectamente dónde quiere llegar. Las subcampeonas de la pasada edición no tuvieron piedad del Servette en el Stade de Genève, dominaron el encuentro de principio a fin y transformaron su estreno continental en una auténtica declaración de intenciones.

Europa volvió a abrir sus puertas y OL Lyonnes decidió entrar por ellas derribando cualquier obstáculo que encontrara en el camino. La primera jornada de la fase de liga de la UEFA Women’s Champions League llevó al conjunto francés hasta Ginebra, pero el escenario suizo apenas pudo contener durante unos minutos la enorme superioridad de un equipo que convirtió cada llegada, cada recuperación y prácticamente cada aproximación al área en una amenaza para la portería defendida por Jacintha Weimar.

El 0-8 final no fue una de esas goleadas construidas únicamente desde la inspiración ofensiva de una noche concreta. Fue el resultado de una actuación coral en la que OL Lyonnes dominó la posesión, sometió territorialmente al Servette y encontró diferentes caminos para hacer daño. El conjunto de Jonatan Giráldez terminó acumulando un 78% de posesión y 31 remates, nueve de ellos entre los tres palos, mientras que las locales apenas pudieron registrar un disparo a puerta. 

Desde el primer minuto se percibió que las visitantes querían llevar el encuentro hacia el terreno que más les interesaba. El balón circulaba con velocidad, las líneas se mantenían juntas y las futbolistas de ataque aparecían constantemente en posiciones peligrosas. El Servette trataba de cerrar los espacios interiores, pero la movilidad de Salma Paralluelo, Melchie Dumornay, Ada Hegerberg y Marie-Antoinette Katoto obligaba a las defensoras suizas a tomar decisiones permanentemente.

El primer aviso serio llegó por el costado y terminó convirtiéndose directamente en el primer golpe. Salma Paralluelo recibió un balón profundo, aceleró hacia la línea de fondo y levantó la cabeza antes de colocar un centro hacia el corazón del área. Dumornay esperaba para atacar la trayectoria, pero la defensa del Servette se anticipó y Laia Ballesté, en su intento por despejar la acción, terminó enviando el balón contra su propia portería en el minuto 8. El 0-1 había llegado demasiado pronto para las locales, pero reflejaba perfectamente la presión que OL Lyonnes estaba ejerciendo desde el comienzo. 

El gol no alteró el plan de las francesas. Al contrario, les permitió jugar todavía con mayor tranquilidad, porque el Servette se vio obligado a abandonar parcialmente el bloque que había intentado mantener durante los primeros minutos. Cada vez que las locales intentaban adelantar sus líneas aparecían espacios a la espalda, y ahí OL Lyonnes tenía futbolistas capaces de atacar con una velocidad extraordinaria.

La circulación de balón se convirtió entonces en una especie de asedio silencioso. No necesitaban precipitarse ni buscar constantemente el pase definitivo. Movían de un lado a otro al conjunto suizo, esperaban el momento adecuado y aceleraban cuando aparecía una línea de pase. La superioridad técnica era evidente, pero también lo era la paciencia con la que las visitantes estaban construyendo cada ataque.

En ese contexto apareció Damaris Egurrola, que estuvo muy cerca de ampliar la ventaja antes de que llegara el segundo tanto. Una nueva acción ofensiva terminó con la centrocampista llegando desde atrás y conectando una potente volea que se estrelló contra el poste. El balón no quiso entrar en aquella ocasión, pero la jugada volvió a demostrar que el peligro no procedía únicamente de las delanteras. OL Lyonnes tenía recursos en todas las zonas del campo. 

El Servette intentaba resistir y durante algunos minutos consiguió evitar que el marcador siguiera creciendo, pero la sensación que transmitía el partido era que el segundo gol francés estaba mucho más cerca que cualquier posibilidad de reacción local. Katoto comenzaba a encontrar espacios entre las defensoras y Dumornay se movía con una libertad que resultaba especialmente incómoda para el sistema defensivo suizo.

El segundo golpe llegó en el minuto 28 y esta vez no hubo ningún accidente. Dumornay recuperó el balón después de una buena intervención, levantó la cabeza y encontró a Katoto en una posición perfecta para atacar el área. La delantera francesa recibió, se deshizo de su oposición y terminó colocando el balón hacia el pequeño palo más alejado, lejos del alcance de Weimar. El 0-2 era ya una consecuencia directa del dominio visitante y Katoto comenzaba a escribir la primera página de una noche que terminaría siendo inolvidable

La delantera no necesitó demasiadas ocasiones para comenzar a marcar diferencias. Su capacidad para interpretar los espacios, proteger el balón y decidir con rapidez en los últimos metros volvió a quedar demostrada en una acción que dejó al Servette todavía más cerca del abismo. Las locales ya no solo tenían que contener el juego colectivo de las Lyonnes, sino también encontrar la manera de detener a una Katoto que había entrado completamente conectada al partido.

El conjunto de Giráldez siguió insistiendo sin modificar su comportamiento. La posesión continuaba siendo francesa y el Servette se veía obligado a correr detrás de un balón que cambiaba constantemente de dueño dentro de su propio campo. Cuando las locales conseguían recuperar, las visitantes activaban inmediatamente la presión para impedir que pudieran construir una salida limpia.

La recompensa volvió a llegar en el minuto 40. Ada Hegerberg recibió la pelota y encontró el instante exacto para lanzar a Katoto hacia el espacio. La francesa volvió a atacar la espalda de la defensa con enorme determinación, consiguió superar a su marcadora y, ya dentro del área, definió con la tranquilidad de una futbolista que sabía perfectamente lo que estaba haciendo. El 0-3 confirmó el doblete de Katoto y dejó al Servette prácticamente sin argumentos para intentar cambiar la historia. 

La primera mitad parecía encaminada hacia el descanso con ese resultado, pero OL Lyonnes todavía tenía guardada una última obra de arte. El Servette consiguió generar una acción a balón parado y el lanzamiento terminó siendo rechazado por la defensa francesa. El balón quedó suelto y Dumornay apareció con una lectura extraordinaria para aprovechar la segunda jugada.

La haitiana controló la situación y, al comprobar que la guardameta estaba adelantada, ejecutó una preciosa vaselina que dibujó una parábola perfecta antes de caer dentro de la portería. El 0-4 llegó en el 45+1’ y fue probablemente la imagen más espectacular de una primera parte en la que OL Lyonnes había demostrado una superioridad absoluta. 

El descansoq llegó inmediatamente después, con las visitantes cuatro goles arriba y con la sensación de que el encuentro podía haber terminado ya convertido en una goleada todavía mayor. El Servette había intentado competir desde el orden, pero la calidad individual y colectiva de las francesas había ido abriendo grietas hasta convertirlas en una distancia prácticamente insalvable.

(Fuente: “El Partido de Manu”) Creatividad: reinassinfiltro

Cuatro goles en 45 minutos habían dejado claro el escenario, pero el partido todavía tenía otra mitad por delante y OL Lyonnes no parecía dispuesta a levantar el pie del acelerador. La segunda parte comenzó exactamente como había terminado la primera: con las francesas instaladas en campo contrario, buscando espacios y atacando la portería local con una determinación que parecía no tener relación alguna con la diferencia que ya reflejaba el marcador.

Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Katoto volvió a aparecer. Lily Yohannes recibió en el costado derecho del área y, de espaldas a la portería, encontró una solución maravillosa con un taconazo que dejó el balón en el camino perfecto para la carrera de Katoto. La delantera atacó el espacio, llegó al remate y volvió a batir a Weimar para completar su hat-trick en el minuto 47. El 0-5 convertía definitivamente la noche en una exhibición personal de la francesa. 

El tercer tanto de Katoto resumía perfectamente la dimensión del equipo que tenía delante el Servette. No solo había potencia física y capacidad goleadora, sino también imaginación en los últimos metros. El taconazo de Yohannes había abierto una puerta que parecía cerrada y Katoto había aparecido inmediatamente para atravesarla. Tres goles, tres situaciones diferentes y una misma sensación de dominio.

El sexto llegó en el minuto 54 y volvió a tener como protagonistas a Katoto y Dumornay. La delantera francesa recibió en el área y consiguió encontrar a su compañera en una posición favorable. Dumornay controló y resolvió con precisión para completar también su doblete personal. El 0-6 había llegado antes de cumplirse la hora de partido y dejaba claro que OL Lyonnes no estaba simplemente administrando la ventaja: continuaba jugando para ampliar una noche que ya tenía dimensiones históricas. 

Con Katoto y Dumornay ya convertidas en las grandes protagonistas ofensivas, el encuentro entró en una fase diferente. Giráldez comenzó a introducir cambios y dio descanso a algunas de sus piezas principales, pero la estructura del equipo apenas se resintió. Caroline Weir, Inès Benyahia y Tabitha Chawinga saltaron al terreno de juego y aportaron nuevas piernas a un equipo que seguía encontrando espacios ante una defensa cada vez más agotada.

El séptimo tanto llegó en el minuto 68 y volvió a nacer de una acción a balón parado. Selma Bacha ejecutó el córner desde el costado derecho y Tarciane prolongó la trayectoria con un toque de tacón en el primer palo. El balón continuó su recorrido por el área y Magdalena Sobal, intentando intervenir en la jugada, terminó desviándolo hacia su propia portería. El 0-7 fue el segundo gol en propia puerta de la noche para el Servette y reflejó hasta qué punto la presión ofensiva de las Lyonnes estaba obligando a las defensoras locales a vivir permanentemente al límite. 

Aquel séptimo gol no cambió absolutamente nada porque el partido llevaba mucho tiempo decidido, pero sí permitió comprobar que OL Lyonnes seguía atacando con la misma intensidad pese a tener ya una ventaja descomunal. El conjunto francés no necesitaba arriesgar, pero tampoco renunció a su identidad. Continuó circulando, buscando superioridades y tratando de aprovechar cada espacio que aparecía.

El Servette, por su parte, afrontó el tramo final intentando resistir con dignidad una noche que se había convertido en una pesadilla deportiva. Las locales habían conseguido contener durante algunos minutos tras el segundo gol, pero el ritmo de las Lyonnes había terminado por superar cualquier capacidad de resistencia. La diferencia física, técnica y táctica era demasiado grande y cada minuto adicional parecía acercar inevitablemente el octavo.

Ese último golpe llegó en el minuto 89. Caroline Weir intervino en la construcción de la jugada y encontró a Inès Benyahia, que había entrado en la segunda mitad para aportar frescura al ataque. La francesa recibió en una posición centrada, encontró el espacio necesario y ajustó su remate para colocar el balón lejos del alcance de Weimar. El 0-8 cerraba una noche perfecta y ponía el broche a una goleada que había comenzado con un desafortunado gol en propia puerta y terminaba con una definición de enorme precisión. 

El pitido final confirmó una de las grandes exhibiciones de esta primera jornada de la fase de liga. OL Lyonnes había marcado ocho goles, había mantenido su portería a cero y había sometido al Servette durante prácticamente los 90 minutos. La UEFA calificó la victoria como histórica por su amplitud y destacó el hat-trick de Katoto en un estreno continental en el que las subcampeonas de la pasada edición dejaron su primer gran aviso. 

La estadística también explica la dimensión de la victoria. El 78% de posesión y los 31 remates reflejan un dominio territorial y ofensivo absoluto, mientras que los nueve lanzamientos entre los tres palos muestran que aquella posesión no fue estéril. OL Lyonnes tuvo el balón, pero también supo transformarlo en ocasiones, llegadas y goles. 

Katoto terminó firmando tres tantos, Dumornay añadió dos y el resto del equipo acompañó la exhibición con una actuación colectiva en la que prácticamente todas las piezas encontraron su momento. Paralluelo participó en la construcción del primer gol, Hegerberg asistió a Katoto en el tercero, Yohannes fabricó con un recurso espectacular el quinto y Weir participó en el octavo. Incluso los dos tantos en propia puerta llegaron después de acciones ofensivas que habían llevado al Servette hasta el límite.

La goleada también deja una lectura importante para el futuro inmediato de OL Lyonnes. El equipo francés no se limitó a ganar en su estreno continental, sino que mostró una capacidad ofensiva que puede resultar determinante en una competición en la que cada gol puede adquirir valor conforme avance la fase de liga. La actuación de Ginebra supone, por tanto, mucho más que tres puntos: es una primera fotografía del potencial de un conjunto que vuelve a mirar hacia lo más alto de Europa.

El próximo desafío elevará considerablemente la exigencia. OL Lyonnes recibirá al Chelsea el próximo 30 de septiembre en el Groupama Stadium, en la segunda jornada de la fase de liga. Será entonces cuando el conjunto de Giráldez tenga que trasladar esta superioridad a un escenario mucho más exigente, pero llegará a esa cita después de haber ofrecido una de las actuaciones más contundentes de toda la jornada inaugural. 

Ginebra fue, por tanto, el primer escenario de una nueva aventura europea y OL Lyonnes decidió convertirlo en una noche para el recuerdo. Ocho goles, una portería intacta, un hat-trick de Katoto, un doblete de Dumornay y una superioridad que se mantuvo desde el primer hasta el último minuto. El Servette apenas pudo contemplar cómo el vendaval francés iba aumentando su intensidad hasta alcanzar un 0-8 que ya forma parte de la historia de este estreno continental.

Porque el OL Lyonnes no necesitó esperar a que Europa le preguntara de qué era capaz. Respondió desde el primer partido, desde el primer ataque y desde el primer gol. En Ginebra comenzó su camino hacia una nueva batalla continental y lo hizo dejando una imagen tan contundente como inequívoca: las Lyonnes han regresado a Europa con hambre, con talento y con una tormenta ofensiva capaz de convertir cualquier noche en una exhibición.

📋 Ficha técnica |

Servette (0): Jacintha Weimar; Bénédicte Simon, Laia Ballesté, Noémie Carage, Daïna Bourma (C); Laura Strik, Amina Muratovic (Paula Serrano, 72’), Joana Marchão (Asun Martínez, 72’), Natasha Andonova (Paola Hernández, 72’), Meriame Terchoun (Garance Nein, 82’); Magdalena Sobal (Mickaëlla Cardia, 90’).

Entrenador: Cristian Toro.

OL Lyonnes (8): Maria-Luisa Grohs; Ashley Lawrence, Tarciane, Ingrid Engen; Salma Paralluelo, Lily Yohannes (Liana Joseph, 72’), Damaris Egurrola, Selma Bacha (Jule Brand, 72’); Melchie Dumornay (Inès Benyahia, 65’), Ada Hegerberg (C) (Tabitha Chawinga, 65’), Marie-Antoinette Katoto (Caroline Weir, 65’).

Entrenador: Jonatan Giráldez

Amonestaciones: Amina Muratovic, 30’; Daïna Bourma, 65’; Meriame Terchoun, 74’.

🏆 Competición: UEFA Women’s Champions League 2026/27 — fase de liga, jornada 1.
🏟️ Estadio: Stade de Genève, Ginebra.
👤 Árbitra: Michaela Pachtová.

Goles |

0-1 Laia Ballesté 8’ (p.p.) ⚽️

0-2 Marie-Antoinette Katoto 28’ ⚽️

0-3 Marie-Antoinette Katoto 40’ ⚽️

0-4 Marie-Antoinette Katoto 47’ ⚽️

0-5 Melchie Dumornay 45’+1 ⚽️

0-6 Melchie Dumornay 54’ ⚽️

0-7 Magdalena Sobal 68’ (p.p.) ⚽️

0-8 Inès Benyahia 89’ ⚽️

Vídeo |

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